domingo, 7 de abril de 2024

De límites, muros y fronteras

    En el prefacio del libro I de sus Naturales quaestiones, Séneca el Joven (o el Filósofo, o Séneca junior, como se prefiera llamarlo) se plantea lo poco naturales que son precisamente las fronteras que han trazado los seres humanos -los mortales, dice él-, y se muestra partidario de su supresión. Las barreras que nos parecen más naturales, impuestas por accidentes geográficos como cordilleras, ríos, mares o desiertos, no son obstáculos infranqueables, sino convencionales. 

 

    Como la naturaleza no bastaba por sí sola para separar a los seres humanos, incluyendo a la manada y excluyendo a los demás, estos acabaron por levantar muros y murallas a tal efecto. Ni siquiera el miedo a lo desconocido, representado por el HIC SVNT LEONES ("aquí están los leones") de la cartografía del África subsahariana, o por los monstruos marinos del Océano servían como muralla que no pudiera franquearse si se lograba vencer el miedo, que es el mayor de todos los muros. 

    Un biógrafo antiguo del emperador Adriano, Elio Esparciano, escribió en su Vida de Adriano (11.2) inserta en la Historia Augusta la razón por la que el emperador inició la construcción del muro que lleva su nombre y que todavía se conserva en muchos de sus tramos y constituía el limes Britannicus dividiendo el Reino Unido en dos: qui barbaros Romanosque diuideret: para separar a extranjeros y romanos.


Vista del Muro de Adriano

    El texto dice: "Así pues, acostumbradas las tropas a su monárquico mando (ergo conuersis regio more militibus), se dirigió a la Gran Bretaña (Britanniam petiit), en donde corrigió muchos abusos (in qua multa correxit) y levantó el primero un muro de ochenta millas de longitud (murumque per octoginta milia passuum primus duxit), que separase a bárbaros y romanos (qui barbaros Romanosque diuideret)".

Vista del muro de Adriano

    Por eso, por miedo, se levantaron y se siguen levantando todavía muros y murallas  como el citado muro de Adriano,  , o como el que mandó construir Julio César de diecinueve millas de longitud y dieciséis pies de altura con su correspondiente foso, del lado de acá del río Ródano, desde el lago Lemán hasta el monte Jura, para contener a los helvecios e impedir que atravesaran en su masiva fuga la provincia romana, la Provenza.

    Por miedo se levantó, por poner un ejemplo más famoso, la Gran Muralla china que delimitaba la frontera norte del imperio chino y lo protegía así de la invasión de los mongoles; o el limes Romanus, que se aprovechó de los caudalosos cauces del Rin y del Danubio; o el muro de más rabiosa actualidad de Gaza que se interpone entre Israel y Palestina; o el muro fronterizo de México y los Estados Unidos; o, por no ir tan lejos, la valla de Melilla entre nosotros. 

 
Ilustración de Michaela Hellmich, Ein Comic als Caesar-Lektüre

    He aquí lo que exclama Séneca cuando uno se halla ante uno de esos hitos: O quam ridiculi sunt mortalium termini! ¡Oh, qué ridículas son las fronteras de los mortales! [...] Danuvius Sarmatica ac Romana disterminet; que el Danubio separe las tierras de la Sarmacia del imperio romano; Rhenus Germaniae modum faciat; que el Rin ponga el límite a la Germania; Pyrenaeus medium inter Gallias et Hispanias iugum extollat; que la cordillera de los Pirineos se interponga entre las Galias y las Españas; inter Aegyptum et Aethiopas harenarum inculta vastitas iaceat. que un inmenso desierto de arenas se extienda entre el Egipto y las Etiopías!

    Si a Séneca le parecían ridículas las fronteras que él cita, a menudo formadas por ríos o por cordilleras u otros accidentes geográficos, ¿qué pensaría viendo un mapa actual no geográfico sino político de África, cuyas fronteras han sido trazadas con frecuencia con tiralíneas, escuadra y cartabón?

    La raíz de la palabra latina terminus, por cierto, parece que es *terH2-, la misma que aparece en el prefijo trans- tan de moda y en el verbo intrare. Tiene paralelos en las lenguas indoeuropeas, por ejemplo entre las itálicas en osco y umbro, pero también en griego, celta e hitita. La palabra terminus, relacionada con termen terminis, mojón significa linde, límite que se pone al territorio, y, ocasionalmente y en contexto cómico, miembro viril también. De la palabra terminus deriva el verbo terminar, sinónimo de acabar, de llegar hasta el final de algo, que indica que no hay nada más allá: non plus ultra, como la leyenda de las dos columnas de Hércules tras las que supuestamente se abría el anchuroso mar y ninguna tierra... Pero el mundo no terminaba ahí: había un más allá, siempre lo hay, porque lo que no hay nunca es un término, un límite, un lindero, un confín determinado o línea divisoria que no pueda traspasarse, pero los mortales, como decía Séneca, han trazado fronteras los mapas, límites terminantes y también, habida cuenta de que el verbo terminare admitió los prefijos de- y ex-,  determinantes del territorio y exterminantes. 

Dibujo del dios Término, Hans Holbein jr., con la inscripción "concedo nulli": no cedo ante nadie.

    Había en Roma al parecer un dios Término, divinidad que consagraba los límites y que demarcaba los campos con su señal ya fuera una piedra o una estaca, estableciendo hasta dónde llegaba la propiedad privada, y dónde comenzaba la ajena.

sábado, 6 de abril de 2024

Contra la OMS

La industria farmacopólica patenta enfermedades que no existen para convertir a las personas sanas en pacientes que toman medicamentos totalmente innecesarios. 
 
La serpiente ponzoñosa que simboliza la farmacia, enroscada en la copa de Higía, hija de Asclepio, dios de la medicina, va cobrando su verdadero significado. 

 
El consumo de fármacos ha aumentado tanto en los países ricos que nos encontramos ante una sociedad medicalizada innecesariamente y por lo tanto intoxicada. 
 
El objetivo del farmacopolio no es sanar a quienes están enfermos, sino enfermar a quienes gozan de buena salud para fidelizar clientes y beneficios económicos. 
 
 
Los médicos, aliados con la industria farmacéutica, recetan medicinas a personas sanas haciéndolas creer que están enfermas cuando no necesitan fármaco ninguno.
 
Los nuevos criterios diagnósticos psiquiátricos alentados por las compañías farmacéuticas hacen que una parte importante de la población necesite psicofármacos.
 
Saben que ampliando criterios diagnósticos, rebajando exigencias que definen enfermedades, aumenta considerablemente clientela, mercado y volumen de negocio.
 

 El médico antiguo intentaba restablecer la salud de los enfermos o aliviarlos, el moderno hace creer a personas sanas que están enfermas de hecho o en potencia.
 
El Ministerio de Educación quiere preparar a las tiernas criaturas infantiles para el futuro inmediato que les espera: los conflictos bélicos y las pandemias.
 
 
La medicina preventiva, al contrario de la curativa, que trataba males reales, trata males potenciales, convirtiendo a todos en enfermos imaginarios de Molière. 
 
Si todo diagnóstico es malo por lo que tiene de fatídica profecía que se autorrealiza, el peor de todos, el más tóxico, es el diagnóstico precoz o asintomático.

viernes, 5 de abril de 2024

MORS CERTA, HORA INCERTA

    Algunos relojes afirman en latín algo que no es verdad: Mors certa, hora incerta (La muerte es segura, la hora -se sobreentiende de la muerte, su hora- incierta). Estos relojes deberían afirmar lo contrario: Hora certa, mors incerta (La hora -en general- es segura, la muerte incierta). Pues la muerte, que es algo desconocido para nosotros, es incierta porque no tenemos ninguna experiencia propia de ella. Por lo tanto no es la hora de nuestra muerte muy cierta sino la hora que es ahora: la que nos indica el reloj. Así pues hablemos no de la hora de nuestra muerte, sino de esta misma hora que es ahora.

Reloj de Leipzig (Alemania)

    Cicerón en su monografía Sobre la vejez escribió: Moriendum enim certe est, et incertum an hoc ipso die (Hemos ciertamente de morir, y es incierto si en este mismo día). Estas palabras, escritas por M. Tulio Cicerón y puestas en boca de Catón, son quizá el origen de esta máxima que se lee por ejemplo en el reloj de Leipzig (y en muchos otros). Pero nosotros, obstinados socráticos, preguntémonos qué es la muerte. ¿Qué es la muerte? No lo sabemos. Preguntémonos sin embargo qué hora es ahora. ¿Qué hora es? La que nos marca el reloj. Pero como el poeta Virgilio cantó (y muchos relojes repiten): tempus fugit irreparabile (el tiempo huye irreparable) y la hora que era cuando la constatábamos, cuando la sabíamos, ya no es la que era, ha dejado de ser. Así pues ¿hemos de morir o de vivir?

jueves, 4 de abril de 2024

Pareceres XLIV

216.- Hespañas. Para los antiguos romanos España nunca fue una, sino varias: las Hespañas, que con hache etimológica deberíamos escribirlo si queremos ser fieles a nuestros fundamentos. Al principio solo dos: la citerior y la ulterior, para luego ser tres: la tarraconense, la bética y la Lusitania. La España contemporánea, vertebrada o invertebrada según el consabido ortegajo, ha aprobado el examen de reválida democrática.  Por eso se mantiene la ilusión ontogenética de la Aeterna Hispania, la España que continúa no sólo cronológicamente, sino esencialmente idéntica a sí misma, pese a todas las metamorfosis habidas y por haber, cumpliendo el testamento que nos legara el Generalísimo F. F., aquel pequeño Gran Dictador; la España donde todo quedaba según la expresión ya proverbial “atado y bien atado”. Es la España Negra de los aguafuertes de Goya: Saturno devorando a todos y cada uno de sus hijos y súbditos maniatados: la propia identidad que nos engulle exigiéndonos, como el policía diligente, que le mostremos la documentación que nos identifica con nosotros mismos, a pesar de que no nos parezcamos ya en nada al tipo de la fotografía instantánea que nos inmortalizó, y a pesar de que ya no seamos el que éramos porque, en realidad, nunca lo fuimos.
 
 217.- La idea de progreso. “Progresista” es una palabra, abreviada coloquialmente como “progre”, que ha venido a sustituir a “izquierdista”, bastante desprestigiada desde el 15M, cuando se dijo, siguiendo la coplilla de Isabel Escudero (Ni derechas / ni izquierdas: / entre arriba y abajo / es la pelea), recogida en Cifra y aroma (2002), que la pelea no era horizontal, sino vertical, entre lo que estaba arriba (que podía ser tanto de izquierdas como de derechas y era indiferente) y lo que estaba abajo, que se definía negativamente porque no estaba arriba. 'Progresista' ha venido en auxilio de 'izquierdista' cargándose de valor positivo, como si todo lo que progresara fuera bueno, o como si fuese bueno que progresara todo. 
 

218.- El tiro por la culata. Algunos postulados anarquistas han sido tomados por el poder contra el que se alzaban, de modo que parece a veces que el anarquismo se ha institucionalizado, dándose la vuelta y apuntando en la dirección contraria. El movimiento libertario, al menos algunos de sus postulados, ha sido asimilado por el Estado, como demuestran las políticas de libre adopción de identidad de género, el feminismo, el activismo climático que pretende lograr un capitalismo verde y 'de rostro humano', la cultura de la cancelación de lo que no es políticamente correcto, el movimiento güoque del despertar, y la agresión intelectual que acompaña a todo. El anarquismo ha pasado de ser un movimiento antiglobalización a ser globalizador, de modo que los viejos anarquistas que persisten en la condena de la globalización son tachados de teóricos de la conspiración de la extrema derecha.
 

219.- Escritura pictográfica: Hoy ya casi nadie escribe cartas de puño y letra, como antes. Hemos vuelto a la iconografía de la escritura jeroglífica de hace cinco mil años, abandonando la alfabética, mucho más compleja y rica en matices. Se escriben a lo sumo mensajes y escuetos “e-mails” o correos electrónicos, preñados de abreviaturas y, cómo no, de erratas y faltas de ortografía, textos llenos de íconos que expresan supuestas emociones básicas: estoy contento, estoy enfadado, estoy preocupado…, en los que sólo sabemos rebuznar: yo, yo, yo… Para más inri, se anuncian ahora emoticones animados,a adquiriendo animación los pictogramas jeroglíficos. 

 

220.- Bandera blanca. Su Santidad el Papa ha declarado que Ucrania debería tener el coraje de izar la bandera blanca y negociar la paz con Rusia, y le ha caído la del pulpo, como suele decirse. El primer indignado fue el Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, que vomitó en sus redes sociales: “Nuestra bandera es amarilla y azul. Esta es la bandera por la cual vivimos, morimos y prevalecemos. Nunca levantaremos ninguna otra bandera”. Ese es su problema, que defienden unos colores, que consideran suyos, a capa y espada. El problema es que tienen una bandera distintiva, y que para ellos no hay otra paz que no sea la victoria en la guerra, aún cuando se pueda afirmar que ya están derrotados, que no hay ucranianos ni hay Ucrania, que han huido y renegado de su país o que han muerto. Pero el histrión nato de su presidente, no se rinde, sigue erre que erre pidiendo más dinero, armas, ayuda militar y el ingreso en la Unión Europea y en la OTAN para implicar a ambas organizaciones en la guerra y derrotar a Rusia  que es el Imperio del Mal, y a su pérfido tirano. 

miércoles, 3 de abril de 2024

El flujo continuo o la diarrea heraclitana (y II)

    En la lectura de la novela 'Hiperión o El eremita en Grecia' de F. Hölderlin encontramos dos veces la siguiente expresión que contiene una fórmula griega que el poeta alemán atribuye a Heraclito (acentuamos su nombre, como corresponde, a la latina): La gran frase de Heraclito, el ἕν διαφέρον ἑαυτῷ (lo uno diferente en sí mismo, o sea, una cosa que se diferencia de sí misma), sólo un griego podía encontrarla, pues es la esencia de la belleza, y antes de que se descubriera eso, no había ninguna filosofía. 

    Platón, en efecto, pone en boca de un tal Erixímaco en el 'Banquete que es su diálogo sobre el amor, lo siguiente: "Pues (Heraclito) dice que lo uno, discordando ello consigo mismo, concuerda, como ajuste de un arco y de una lira." (Traducción de A. García Calvo). Erixímaco dice que ese pensamiento es absurdo, ilógico, irracional, y que sólo puede tener sentido si lo consideramos temporalmente, es decir, si lo planteamos como que cosas que antes eran discordantes han acabado concordando, con lo que en el transcurso del tiempo desaparece la contradicción: lo que discordaba antes ahora concuerda, o viceversa. La manera de asimilar el pensamiento de Heraclito es no presentar la contradicción simultáneamente, sino como evolución que se desarrolla sucesivamente en el tiempo. 

    La fórmula ἕν διαφέρον ἑαυτῷ podemos glosarla como “la unidad en sí misma diferente” o “lo uno diferente en sí mismo”, tal como aparece en el discurso del médico Erixímaco en el 'Banquete' de Platón. Antonio Machado entre nosotros, a través de su heterónimo Juan de Mairena, plantea la misma cuestión en otros términos: “la esencial heterogeneidad del ser", expresión que con su sola formulación contradice y niega la homogeneidad esencial del ser. 

     La identidad consistiría en que uno siendo lo que es se diferencia en primer lugar de los demás, por supuesto, pero también, en segunda y no menos importante instancia, de sí mismo, lo que explica que uno cambie y, sin embargo, siga siendo el mismo que es, como el famoso río de Heraclito, cuyas aguas fluyen constantemente y no vuelven nunca, y, sin embargo, sigue siendo el mismo río. Dicho brevemente: la identidad consiste en la diferencia, y viceversa: lo que nos diferencia con los demás y con nosotros mismos es precisamente nuestra identidad. 



    Dice, en efecto, la que seguramente es la sentencia más famosa del libro de Heraclito: En los mismos ríos entramos y no entramos, estamos y no estamos (y somos y no somos), que Séneca nos ha transmitido en latín añadiéndole el adverbio “bis” (dos veces): In idem flumen bis descendimus et non descendimus: 'A un mismo río dos veces bajamos y no bajamos'. 

    En ese río de Heraclito que es y no es el mismo siempre, nos invita a bañarnos Heraclito para recordarnos que también nosotros, al igual que el río y todas las cosas, somos y no somos los mismos cada vez que nos bañamos, cada instante que vivimos. 

    No nos damos cuenta de la perplejidad que entraña algo tan sencillo de formular y de lo imposible que es que las cosas cambien y sigan siendo lo mismo que son, pero así son las cosas, y, como suele decirse, así es la realidad. 

    El fragmento 51 de Heráclito (en la edición de Diels-Kranz), a partir del cual Platón, en la voz de Erixímaco, realiza su crítica al pensamiento del filósofo presocrático, reza: 'No comprenden como lo discordante (διαφερόμενον) puede concordar consigo mismo (ἑαυτῷ συμφέρεται); armonía de tensiones contrapuestas (παλίντροπος ἁρμονίη) como la del arco y la lira.' Por lo que el principio de contradicción que formula Heraclito sólo puede concordar consigo mismo contradiciéndose simultáneamente. Dicho en otras palabras: la identidad no es más que la diferencia con uno mismo, y la diferencia la identidad. Dicho esto en general o en absoluto. En cuanto a cada uno de nosotros, nuestra identidad con nosotros mismos implica que nos diferenciemos de los otros, y la diferencia es la identidad que nos hace únicos. 
 
     Heraclito no es, por lo tanto, el filósofo del flujo constante, del πάντα ῥεῖ (pánta rhei), cosa que por cierto nunca dejó escrita, sino el filósofo de la contradicción, que viene a mostrarnos la falsedad de la realidad y nos obliga a considerar ambos aspectos: lo que llamamos realidad no es verdad, pero es real. Por un lado está la idea de la cosa, intemporal y eterna, idéntica consigo misma, y por otro lo que está debajo, la cosa misma, o la persona nunca idéntica a sí misma, siempre cambiante. 

    Como dice Luis Andrés Bredlow en su artículo 'Parménides o la identidad imposible', cuando se trata de decir la verdad, nada más y nada menos, a cualquiera se le ocurren enseguida muchas cosas que podemos decir y que todos aceptaríamos como verdaderas, sin ninguna duda: por ejemplo, que hoy es miércoles. El único inconveniente es que eso, si lo repetimos mañana o pasado mañana, será mentira: y una verdad que sólo es verdad los miércoles y mentira el resto de la semana evidentemente no nos lleva muy lejos. Una verdad que lo sea verdaderamente tiene que ser verdadera siempre, no importa quién la diga, ni cuándo, ni en dónde.

martes, 2 de abril de 2024

Por la desconexión total

    Internet es tan importante que si alguien o algo no está en la WWW o Wide World Web, lo que viene a ser el "entramado a lo largo del ancho mundo”, es, sencillamente, que no existe, no es nadie ni es nada, por lo que ha venido a ocupar el privilegiado lugar que tenía antes la televisión, que daba entidad a las personas, transformándolas en personajes, y a las cosas, convirtiéndolas en objetos de consumo, tal es el poder de la publicidad entre los medios de formación, distracción y entretenimiento de masas, con un carácter más individualista por supuesto que la pequeña pantalla, que, situada casi siempre en el salón o corazón del hogar, acaparaba con sus imágenes la atención de toda la familia en torno suyo como si fuese la llama del fuego de la chimenea.

 

    ¿Qué quiere decir internet? Hay dos interpretaciones no muy diferentes entre sí sobre el engendro de la palabra. Ambas coinciden en dividirla así: inter-net. La segunda parte está clara: net es la abreviación de network, o sea, red o trama en la lengua del Imperio. Sobre el prefijo latino inter- que entra en la composición del palabro hay dos interpretaciones: para unos es la abreviatura de international, y para otros la de interconnected. En cualquier caso se trata de una red internacional e interconectada, lo que viene a ser casi lo mismo.

    La palabra web que interviene en el acrónimo WWW remonta al protoindoeuropeo *webh- con el significado de tejer (to weave, en la lengua del Imperio), y hoy en día es el nombre de la telaraña y, por abreviación, de la propia RIU Red Informática Universal. En alemán tenemos weben “tejer”, pronunciado ['ve:bǝn].


    En inglés antiguo net es "malla, red que se usa para pescar, telaraña," también figurativamente, "lazo, trampa moral o mental," y esta palabra está emparentada con el alemán Netz “red, redecilla, rejilla”, ambas remontan del protogermánico *natjan que recubría la idea originalmente de “algo que está anudado o atado, entramado”, y esta a su vez remonta a la raíz protoindoeuropea *ned- que significaría "unir, atar, ligar”.

    Esta raíz que nos ocupa *ned- la tenemos en latín con vocalismo /o/ en NODVS, que significa “nudo, vínculo”, y en su diminutivo NODVLVS. De ahí vienen nuestras palabras nodo, nódulo, nudo, y sus derivados y compuestos.

    Con sufijo /T/ la raíz *ned- aparece en el prolífico verbo NECTO “ligar, atar, unir, entrelazar”. La palabra nexo viene, precisamente,  de NEXVM,  que es el participio de perfecto de ese verbo.

 

    De ANNEXVM, participio del verbo ANNECTO, tenemos en castellano el cultismo anexo y la palabra patrimonial anejo; también los verbos anexar y anejar, y en francés annexer, en italiano annettere, y en alemán annektieren. Del verbo CONNECTO con el prefijo instrumental CON- tenemos en castellano conexión y conectar, (inglés to connect, francés connecter, italiano connettere), por lo que la idea de "entramado en forma de red" ya está implícita etimológicamente en la palabra conexión, y en la desconexión o acción de  desconectar, más aconsejable para nuestra salud mental, aunque no nos adviertan de ello las autoridades sanitarias.

     Precisamente la desconexión es lo que se impone contra la idiocia imperante, y no una desconexión ocasional en período vacacional o de fin de semana, para recargar la batería a fin de poder seguir funcionando con toda impunidad como si no pasara nada, sino en plena semana laboral a ser posible siempre. Es más lo que se gana que lo que se pierde.

lunes, 1 de abril de 2024

Mahón, o no hay dos sin tres

    La isla de Menorca se ha convertido de la noche a la mañana en la tercera base española -no hay dos sin tres, como dice la gente- de apoyo logístico para la flota de la OTAN en el Mediterráneo, junto a la de Rota y a la de Cartagena, según confirmaron a El Diario Global(ista), alias El País, fuentes del gobierno de coalición progresista.
 

     La decisión, tomada a traición en abril de 2023, convierte al puerto de Mahón en un punto estratégico para la Alianza Atlántica, que ostentaba el título de 'Reserva de la Biosfera' desde el año de 1993 y que más propiamente ahora debería declararse 'Reserva de la Tanatosfera', es decir, de la esfera, ámbito o ambiente de la muerte, que es lo que significa el término en la lengua de Homero, dada la creciente escalada del militarismo y las bélicas hazañas que ahora pone su diana en esta isla balear. 
 
    La versión angelical del Ministerio de la Guerra es que la estación naval de Mahón en Menorca es una de las bases españolas -española quiere decir situada en territorio del Estado español, pero perteneciente a la Alianza Atlántica a la que pertenece España desde que, a raíz del torticero plebiscito de 1986 así lo decidió- que participan en la operación Sea Guardian, que en la lengua del Imperio quiere decir 'vigilante del mar', de la OTAN, y aquí viene el cuento de hadas: “enfocada en el conocimiento del entorno marítimo para disuadir y luchar contra el terrorismo, así como mitigar el resto de amenazas". Ya desde abril del año pasado Mahón estába funcionando de hecho (y nadie había dicho nada porque no se había levantado la liebre) como "puerto con autorización diplomática permanente", para que pudieran atracar y fondear los buques aliados que participan en la operación de marítima vigilancia.
 
    El Ministerio, sin embargo, se desdice ahora ante las primeras críticas recibidas argumentando que "no existe previsión alguna de que el territorio balear asuma ser base naval de la Organización". Pero atención a lo que sigue a continuación: "más allá de su papel actual como puerto puntual de escala para las flotas permanentes de la Alianza". No se trata, pues, de una base naval más, que sería la tercera según el Periódico Global(ista) del Gobierno, sino de "un puerto puntual (de escala para las flotas permanentes de la Alianza)", es decir un puerto  para los buques de guerra de la Organización.
 
    El Ministerio propone un cambio semántico: Mahón no se convierte en una base naval como Rota o Cartagena sino en un 'puerto puntual', que es lo mismo, pero con otro nombre aparentemente menos ofensivo.   
 
 
    Ya dijimos en su momento en El caso de la OTAN en qué consistió la farsa del referéndum de la Alianza Atlántica, ejemplo eximio de manipulación política donde los haya, al que nos sometió el gobierno socialista de aquel entonces, y en el que persiste el gobierno progresista -progresando y avanzando por el mismo y erróneo camino- del presidente del ejecutivo actual, el eximio doctor en economía cum laude, que considera que fue bueno para España ingresar en la Alianza Atlántica “ahora que estamos viendo la guerra de Putin en Ucrania”, como le dijo al ojiplático entrevistador televisivo en ¿Qué es una mentira?.
 
    Frente a eso, habría que recordar lo que el pueblo siempre ha dicho y refunfuñado por lo bajo cuando no le dejan decirlo en voz alta, que es que no, que ni OTAN ni NATO ni bases militares norteamericanas ni ejércitos ni la madre que los parió a todos ellos juntos y revueltos.

domingo, 31 de marzo de 2024

¿Resurrección? No, gracias.

    En el monte Athos conviven más de dos mil monjes en sus monasterios diseminados por la montaña sagrada. No hay allí ninguna mujer ni monja. La única presencia femenina que se consiente y venera es el ícono de la Virgen María, madre de Dios y de toda la humanidad. 

    El pope de larga barba entreverada de canas, después de persignarse y besar piadosamente la devota imagen en la iglesia, conduce al visitante, forzosamente varón, a una cámara secreta donde le asegura que va a ver un espectáculo al que no está acostumbrado.

    En unas toscas estanterías de madera se alinean, en efecto, cientos de calaveras humanas. 
    -Son los cráneos de los monjes fallecidos en el Monte Sagrado -le dice al peregrino. -Llevan escrito su nombre en la frente y la fecha de su muerte como marca de su singularidad. 




    El visitante, que nunca había visto algo así, ni siquiera una sola calavera hamletiana, no da crédito a sus ojos. El pope enciende una candela. Después de yacer tres años en el cementerio contiguo, le explica al peregrino, se desentierran los restos, se separa el cráneo del resto de la osamenta. Los huesos de piernas y brazos se amontonan en otras estanterías, todos juntos y entremezclados. A los cráneos se les quita el polvo. Se lavan con vino tinto, según el eco ancestral de una costumbre que hunde sus raíces en un rito pagano de la Grecia clásica.

    Una vieja historia cuenta que un monje llamado Macario entró una vez al osario a media noche con una candela encendida, y pronunció en voz alta: Χριστός ανέστη (Christós anésti), que en griego significa “Cristo ha resucitado”. El jubiloso grito resonó entre las mudas calaveras. Parecía romper con su sordo eco como una ola contra las rocas y escollos de la realidad que poco a poco va erosionando. Daba testimonio el fraile de una fe inquebrantable en la resurrección de la carne, y en que aquellos muertos no estaban muertos del todo, porque la muerte no era un estado definitivo, sino un tránsito hacia una nueva vida, que era la verdadera. 


    Y todos los huesos entonces, al oír aquellas dos palabras, se removieron como por arte de magia, crujieron y contestaron al unísono: αληθώς ανέστη (alithós anésti),  que quiere decir: “En verdad, ha resucitado”. Desde entonces, los creyentes ortodoxos se saludan  el Domingo de Resurrección con esas mismas palabras: "Cristo ha resucitado", dice uno, y el otro le responde: "En verdad ha resucitado". 

    El visitante sale del osario atribulado, pensando que, aunque Cristo no haya resucitado histórica- y efectivamente nunca, a fuerza de repetir una y mil veces “Christós anésti” parece que se hace real lo que no es verdad: una mentira que se repite tanto parece así verificarse. 
 
   No hay en efecto ninguna certeza de que Cristo haya regresado al tercer día del reino de las sombras de la mansión de Hades y triunfado sobre la muerte, pero todos los años por las mismas fechas de pascua se repite la misma letanía: Cristo ha resucitado. En verdad ha resucitado.
 


    El peregrino casualmente se llama Χρήστος (Chrístos). Su nombre propio suena igual, aunque se escriba distinto, que Χρίστος, el nombre del Ungido o Elegido, por lo que para evitar confusiones que incurran en la blasfemia religiosa, el nombre del Mesías se acentúa en la última sílaba Χριστός (Christós), mientras que el de nuestro peregrino descreído, que es un nombre de varón muy común en Grecia, se acentúa en la primera .

     La Pascua ortodoxa es una de las festividades religiosas más importantes del país heleno. En ella se celebra la resurrección periódicamente anual de Cristo y la llegada de la primavera, con el paso del invierno al buen tiempo. 
 
    La iglesia cristiana ortodoxa griega, en lugar de centrarse en la pasión y muerte de Cristo como hace la católica, concede mayor importancia a la resurrección, por lo que es habitual felicitarse la Pascua y desearse una feliz resurrección. La palabra griega para "resurrección" es Ανάσταση (anástasi), compuesta de Ανά “aná, de nuevo” σταση “stási, postura erguida, acción de estar en pie”.
 

    El humor del dibujante Arcás nos regala una viñeta preciosa por lo irreverente que resulta de una anónima tumba con una inscripción epigráfica que es toda una declaración jurada. La lápida dice que si existe la resurrección de los muertos, el declarante expresa su deseo de renunciar a ella y por lo tanto no quiere ser reanimado.

sábado, 30 de marzo de 2024

EXTRA ECCLESIAM NVLLA SALVS

     Fuera de la Iglesia (se sobreentiende que de la católica, apostólica y romana, por supuesto, que es la verdadera, aunque no creamos mucho en ella,  que es la que se apropió de la palabra griega "iglesia", que quería decir "asamblea") no hay ninguna salvación. Lo dejó dicho en latín Cipriano de Cartago, san Cipriano, en el siglo III de nuestra era: EXTRA ECCLESIAM NVLLA SALVS. Esta afirmación no se refería en principio a los que no habían recibido la fe de Cristo con las aguas del bautismo, sino a los herejes, cismáticos y apóstatas que decidieron abandonarla y que según se afirmó en el concilio de Letrán se condenarían yendo “al fuego eterno”. 


 

DOS NOTAS ETIMOLÓGICAS SOBRE IGLESIA Y SALVACIÓN

    Iglesia: La palabra latina ecclesia, de la que viene nuestra iglesia y su adjetivo culto "eclesiástico", es un préstamo griego de ἐκκλησία, que era el nombre de la asamblea de ciudadanos y guerreros a la que se asistía por convocatoria, donde se deliberaba y discutía como resultado de una κλήσις o llamada. Este término está relacionado con el verbo καλέω que quiere decir precisamente convocar. 

    Al parecer fue san Pablo el primero que utilizó este vocablo tomado del ámbito de la política para referirse a la congregación de los fieles cristianos que se reunían no ya para discutir y deliberar y, llegado el caso, tomar alguna decisión democráticamente, sino para rezar y celebrar periódicamente el sacramento de la eucaristía, formando una comunidad reglamentada bajo una férrea jerarquía (masculina, por supuesto).


    Salvación: En latín se decía salus, palabra que los rumanos han sustituido por otra sinónima, “sănătate”, pero que conservamos los italianos como “salute”, los franceses “salut”, los portugueses “saúde”, y los españoles en castellano como “salud”. La raíz protoindoeuropea que se encuentra detrás de la palabra es *sol- con el significado de “entero”, como vemos en griego ὅλος (donde la silbante se ha convertido en una aspirada, por ejemplo en holocausto –entero quemado, literalmente-, en holístico o en católico (de κατά abreviada ante vocal aspirada en καθ’ -universal- ), pero que se conserva en latín y que conservamos nosotros en sólido, consolidar y en soledad

    Esta misma raíz *sol, en grado cero y con el sufijo –wo, origina el adjetivo saluos, -a –um, con el significado de entero, sano y salvo. También el verbo salueo que en principio significaba tener salud, estar sano, y que por eso se utilizaba en formas de saludo en imperativo salue/saluete, y en latín cristiano el verbo saluo, con el significado de  salvar y curar, que es el origen de nuestro salvar, salvación y salvador, nunca utilizado por los clásicos con ese sentido. De hecho la palabra saluatio sólo aparece en la Vulgata, que es la traducción al latín de la Biblia, y en autores cristianos como redención para la vida eterna operada por Cristo.    



¿HAY SALVACIÓN DENTRO DE LA PROPIA IGLESIA?

    Cuando se habla de salvación nos asalta una duda: ¿de qué o de quién tenemos que salvarnos? No se puede hablar así como así de salvación en abstracto, sin concretar respecto de qué pretendemos mantener nuestra integridad sanos y salvos: ¿del mundo, de la muerte, del pecado, del demonio, de la carne, de la condenación eterna... o de la propia Iglesia Católica, Apostólica y Romana, a la que el novelista colombiano Fernando Vallejo calificó en su personal ajuste de cuentas con el dicterio de “La puta de Babilonia”, como denominaron los cátaros albigenses a la Iglesia de Roma según la expresión del Apocalipsis?

    Cierto es que la teología moderna considera, por su parte, que es posible la salvación de los que no pertenecen a la Iglesia, pero ¿es posible la salvación de los que pertenecen a ella  y forman parte de dicha comunidad de feligreses, término que etimológicamente procede de filius ecclesiae, o sea, "hijo... de la iglesia"? Si lo consideramos un poco, llegaremos a la conclusión de que en el seno de la Iglesia (católica o cualquier otra) tampoco hay ninguna salvación en general, porque lo que no hay ni dentro ni fuera,  ni INTRA ni EXTRA MVROS de ninguna iglesia que valga,  es salvación en abstracto, sin especificar de qué. Por lo que deberíamos darle la vuelta al apotegma de Cipriano de Cartago, san Cipriano, y concluir:  INTRA ECCLESSIAM NVLLA SALVS. 

Estatua de Giordano Bruno, en el Campo dei Fiori (Roma), 
donde fue quemado en la hoguera.

    No encontraron, en efecto, ninguna salvación dentro de la Iglesia los pobres cátaros albigenses, ejecutados sin piedad, ni Giordano Bruno, quemado vivo en la hoguera en 1600 en la ciudad de los papas, por citar solo dos casos emblemáticos de aquellas "cosas (que) hace Dios cada día que el Diablo no las haría". La influencia de la Iglesia ha sido muy perniciosa a lo largo de los siglos, como ha denunciado muchas veces el pueblo de forma anónima, como veíamos en estos refranes castellanos anticlericales.    Por todo lo cual habría que concluir que EXTRA ECCLESIAM MVLTA SALVS: fuera de la Iglesia hay mucha salvación, al menos de la propia Iglesia, cosa que no hay dentro de ella, desde luego.

viernes, 29 de marzo de 2024

¡Esto es la guerra!

 El gobierno galo saca el ejército a la calle para que la población se vaya habituando a la presencia de las tropas como algo esencial de su paisaje cotidiano.


 Nuestro icónico “presi” reitera su firme apoyo a Ucrania, a la que promete “nuevas capacidades” -ridículo eufemismo- para que se pueda defender de la agresión.
 
 Los regímenes democráticos occidentales se aprestan a la fabricación de un enemigo tanto interno como externo para poder justificar la acción de su gobierno.
 
El enemigo interno es el que se opone críticamente a la definición como enemigo del foráneo, del otro que está fuera, y a la declaración de guerra consiguiente.
 

Las nuevas tecnologías hacen su aparición estelar en las homéricas guerras con atracciones tales como los drones, confiriéndoles visibilidad así espectacular.
 
   Los productos más rentables a la hora de invertir en estos tiempos que corren son las acciones de guerra: la mejor inversión del capital, beneficio asegurado.
 
En la lengua del Imperio se llama “weaponization” a la conversión en arma de cualquier recurso o dispositivo económico, financiero, comunicativo, científico... 
La guerra informativa es más importante que la desarrollada en el campo de batalla, hasta el punto de que no existiría la guerra propiamente dicha sin aquella.
 
En los modernos estados los bandos contendientes tratan de legitimar su empeño beligerante como una «guerra justa» santificada según el derecho internacional.
 
 Dice el ministro de asuntos exteriores que ni la UE ni la OTAN son alianzas ofensivas que se preparen para la guerra. Pero son ofensivas: ofende su existencia.