sábado, 24 de enero de 2026

En su mejor momento

    Las redes sociales se han llenado enseguida de memes, que son la expresión de la voz del pueblo, a propósito de esta imagen que presenta dos planos simbólicos: a la izquierda el tren de alta velocidad iryo escacharrado, a la derecha sus majestades los reyes de España y algunas autoridades democráticas diversas que parece que están posando cuando en realidad están contemplando consternados el otro tren descarrilado, el Alvia, que se halla delante de ellos. 
  
     La foto no está trucada como algunos creyeron a simple vista. La propia Casa Real la publicó en su güeb. Poco después la retiró. Pero ahí está, no es un montaje fruto de alguna maliciosa IA que pretenda desacreditar al gobierno y a la monarquía constitucional. 
 
    El tren que se ve y el otro, que no se ve, representan al sufrido pueblo español, sufrido como todos los pueblos sometidos a la férula del Estado, representa a la gente que utiliza el transporte público para viajar, que vive con incertidumbre, que tiene problemas para pagar el alquiler porque no puede permitirse la propiedad privada de una vivienda, gente que teme el despido, gente que ha ido a examinarse para sacar unas oposiciones que les aseguren un trabajo estable, gente real y corriente, gente de carne y hueso que tiene que esperar su turno para ser atendida en urgencias y muchos meses en las listas interminables de espera, la gente que pone los muertos. 
 
     Los personajes de la derecha son la élite gobernante, los que no usan el transporte público sino que son conducidos por sus chóferes particulares, los que no esperan en urgencias, los que no buscan alquiler, los que no temen el despido -la monarquía es hereditaria y la democracia te asegura una legislatura, cuatro años sin dimitir- y los que no viven con incertidumbre porque están blindados, protegidos y, al mismo tiempo, desconectados con el mundo real. 
 
     Desde las altas esferas en las que habitan, estos personajes toman decisiones que ya están tomadas sobre un país que no pisan. No saben lo que es perder un tren y llegar tarde al trabajo, no saben lo que es esperar meses una prueba médica, no saben lo que es tener que elegir entre alquiler y comida, no se preocupan por la cesta de la compra y el precio creciente y nunca menguante de los alimentos, no saben lo que es vivir con miedo. No lo saben porque no lo viven. Y quien no lo vive, no lo entiende. 
 
       El gobierno está orgulloso de la Alta Velocidad. Es la crown jewel, la joya de la corona que dijeron los monárquicos, o el "orgullo para todo el país" de los republicanos, que acortaba tiempos y distancias. Íbamos a toda hostia. El problema es que no sabemos a dónde vamos, pero, vayamos a donde vayamos, lo llaman progreso. Es progresista ir a cualquier parte, adelante y siempre adelante. Y si vamos a toda hostia, mucho mejor, aunque nos la peguemos.  Somos un país que avanza a trompicones mientras sus dirigentes viven en una burbuja climatizada, aislados de la realidad de su pueblo, del mercado, del esfuerzo, del miedo a no llegar a fin de mes, de la inseguridad laboral y ciudadana, de la incertidumbre vital. 
 
    La foto es honesta, refleja la realidad: ha retratado la realidad del país.  Ahí están casi todos. La realeza y la realidad: tirios y troyanos, centrales y periféricos, izquierdas y derechas: los de arriba. Y ese tren que sale en la foto, y el otro, que no sale, los dos trenes que han chocado, somos nosotros, los de abajo. No olvidemos lo que dijo el ministro que ahora sale en la foto leyendo lo que lleva previamente escrito: El tren vive en España el mejor momento de su historia. Lo voy a repetir por si no me han escuchado bien: el mejor momento de su historia con récord tras récord de viajeros que han cambiado sus hábitos de movilidad para utilizar el tren en sus desplazamientos.
  

2 comentarios:

  1. Pero ¿no es una foto como de tanatorio (que es donde no suelen hacerse fotos o aún parece de mal gusto), con la familia y sus adláteres? Así queda retratada la humanidad real, que, al menos en la pretensión oficial, se reduce a eso, a una familia real y sus ... contactos(el anonimato está ahí prohibido ¿no? Aunque siempre se les puede colar algún Y-ése-quién-es) contemplando muertos, muy unidos.

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  2. Talmente parece que están en un tanatorio, sí, asistiendo a un funeral.

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