sábado, 31 de enero de 2026

Breve mensajería de texto (III)

Los líderes del mundo libre se reúnen en la cumbre del Foro Económico Mundial de Davos, mientras la gente se pregunta si se verá algún día libre de sus líderes.  

La autopsia de los cadáveres llevada a cabo por los forenses certifica que los fallecidos en el trágico accidente murieron todos en el acto (mismo de morir).

  Han implementado, como dicen periodistas y políticos, medidas autoritarias, vanas, arbitrarias, que, lejos de ser contestadas, son aplaudidas por la población.


Los que defienden la vida le hacen un flaco favor reduciéndola sin querer a idea de sí misma y a la abstracción dominante, que mata, idealizándolas, las cosas.

Cuando el sentimiento se sabe, se encierra en una cárcel abstracta de palabras e ideas, convirtiéndose así en prisionero, fantasmagórico simulacro y espejismo.

Hablar de algo es luchar contra ese algo. Hablar de la vida la mata. Hablar de la muerte es luchar contra la parca, la única manera posible quizá de revivir.
 

 ¿Vivir? ¿Quién vive? Nosotros somos los muertos, las calaveras y los huesos de los esqueletos que yacen entre las cuatro tablas de nuestra definición, el ataúd.

 El progresismo es la nueva fe y se diría que religión de la mayoría democrática que cree a ciegas y pies juntillas en la falsa idea decimonónica del progreso.
 
 No existe ningún Estado fallido. La institución estatal cumple a la perfección la función para la que fue diseñado: destrozarnos. Nada de fallido, por favor.
 
Último estadio de la evolución: el «homo docilis», que hace siempre lo que está mandado, recluido en la cárcel del yo en la que se tiene y lo tienen encerrado.

A las preguntas de los niños hay que responder siempre, vale cualquier respuesta que se les dé, cualquiera es buena con tal de que apague la sed de preguntar.
 
Pinta mal la cosa. No sólo el virus coronado vino hace seis años para quedarse y habitar entre nosotros, sino el terrorismo alarmante además que conllevaba.
 
¿Qué es la virtud? El convencimiento y la íntima convicción de que lo malo es bueno, para lo que es fundamental partir de que lo bueno es lo malo, lo contrario.

Si no se le inculcara al niño desde pequeño la convicción de que lo malo era bueno, ¿cómo iba a ser él un hombre como Dios manda y trabajador el día de mañana?

Aguardando la invasión de los bárbaros que destruya el Imperio, como en el poema de Cavafis, pero resultaba que los bárbaros ya estaban dentro: éramos nosotros. 
 
 La prohibición de utilizar redes sociales los menores de edad quiere acabar con el anonimato en línea, exigiendo a todos los usuarios verificar su identidad.
 
 Un brote del nuevo virus letal, el Nipah, reabre el fantasma de la pandemia. Sanidad confirma dos casos en la India y evalúa el riesgo para España de muy bajo.
 
Sólo es real lo que nos echan y sale por la pequeña pantalla, que no refleja la realidad, sino que la inventa y la hace pasar por lo que no es, por verdadera. 
 

El jefe operativo de la Policía Nacional ha declarado que se acabó la “pedagogía policial” y la política de levantar la mano a la hora de sancionar y detener.  
 
A las borrascas se las bautiza ahora con un nombre propio personal (Ingrid, Joseph...) cuando se prevé que van a tener un gran impacto y fuerte personalidad.
 
 Decir como algunos que aquello fue peor que esto o que esto podría ser peor todavía, cuando se ve que esto es lo peor que hay, es una invitación al conformismo.

Si lo civil se contrapone a lo militar como si se tratase de dos mundos distintos y aun opuestos, lo contrario de militarizado, sin duda alguna, es civilizado.
 
(Las imágenes son creación de Gabriel Pérez-Juana) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario