miércoles, 8 de julio de 2026

Variedad de variedades

¿Qué es la apostasía?
Apostasía es el alejamiento (apo-) de lo establecido (-stasía). El abandono, por ejemplo, de la religión en la que uno ha sido iniciado. También la defección de un partido político en el que se militaba o la disidencia de la ideología que se profesaba. Históricamente, se ha llamado apóstata al emperador Juliano, que rechazó la religión cristiana cuando ya era oficial en el Imperio y restableció los viejos cultos. Pero como dice el escritor francés Anatole France(1) el verdadero apóstata es el emperador Constantino, que abandonó la religión pagana de Roma con anterioridad y abrazó el cristianismo.
(1) Anatole France Sobre la piedra inmaculada (1905)


Profilaxis
Se atribuye a Aldoux Huxley, el autor de Un mundo feliz, que además de escritor era médico, esta interesante reflexión: “Ahora la medicina ha progresado tanto... que ya todos somos enfermos”. Sea cierta o no la atribución, poco importa, porque lo que interesa es la enjundia de la frase. Y tiene mucha.  Todos, en efecto, nos hemos convertido en pacientes dentro del estado terapéutico en el que sobrevivimos, que mira por nosotros y vela por nuestra salud, siempre futura, como nuestra propia muerte. Más que dedicarse a curar los males que padecemos, la medicina -tanto ha progresado- se dedica a prevenir los que no tenemos. Ha dejado de ser curativa para pasar a ser única y exclusivamente preventiva, o profiláctica, que es lo mismo pero dicho en griego para que no se entienda bien la cosa de buenas a primeras.
Escitas
Los escritores grecorromanos caracterizaron a las tierras comprendidas entre el Danubio y el Don, el Cáucaso y el Volga como salvajes y bárbaras. Sus habitantes eran nómadas, incivilizados pero atractivos en su primigenia simplicidad. Su cultura se basaba en el pastoreo nómada y la cría de caballos de monta. Los escitas fueron grandes jinetes y temibles arqueros a caballo. 

 Arquero escita en un plato griego de figuras rojas de Epicteto (c.520-500 a. de C.)

Os dejo un poco de música:  La (vertiginosa) marcha de los escitas de Noyer, interpretada por el prodigioso clavecinista Jean Rondeau.


Casa de citas
Byung-Chul Han cita a Hanna Arendt que a su vez cita a Cicerón, quien pone en boca de Catón en De Republica esta bella paradoja, atribuida a Publio Escipión el Africano: "numquam se plus agere quam nihil cum ageret; numquam minus solum esse quam cum solus esset": que nunca hacía más que cuando no hacía nada; y que nunca estaba menos solo que cuando estaba solo. Es decir, que estaba activo cuando estaba ocioso y entregado al dolce far niente, y que cuando estaba a solas consigo mismo es cuando menos solo estaba. El propio Cicerón recoge en otra parte la misma cita y comenta a propósito: "magnifica uero uox et magno uiro ac sapiente digna; quae declarat illum et in otio de negotiis cogitare et in solitudine secum loqui solitum, ut neque cessaret umquam et interdum colloquio alterius non egeret. ita duae res, quae languorem afferunt ceteris, illum acuebant, otium et solitudo": una admirable sentencia en verdad y digna de un gran hombre y sabio; esta da a entender que él en su ocio solía pensar en sus negocios y en su soledad hablar consigo mismo, de forma que nunca estaba desocupado y a veces no necesitaba la compañía de nadie. Así estas dos cosas que a los demás producen fastidio, el ocio y la soledad, a él lo estimulaban. Reivindica el maestro coreano Byung-Chul, frente a la "vita activa" y aun "hyperactiva" que llevamos (¡manda huebos!) en este siglo XXI, la "vita contemplativa". Y plantea esta consideración aparentemente contradictoria: "La hiperactividad es, paradójicamente, una forma en extremo pasiva de actividad que ya no permite ninguna acción libre".

Oración femenina
Y ya que hemos empezado con Anatole France, acabemos con otra cita suya: Una bella joven genovesa enamorada le rezó a la Virgen María la siguiente y conmovedora plegaria: "Santa madre de Dios, tú que concebiste sin pecar, concédeme a mí la gracia de pecar sin concebir". 

martes, 7 de julio de 2026

¡Viajeros al tren!

El escritor Paul Bowles estableció una distinción entre viajero y turista. El turista tiene billete de ida y vuelta. El viajero, solo de ida. El turista se mueve para confirmar lo que ya conoce y ha visto en folletos turísticos, fotografía las cosas que hay que ver para demostrar que ha estado allí, y publica sus fotos en las redes sociales, mientras que el viajero viaja sin rumbo fijo ni destino preestablecido. 
 
Giorgio Agamben, por su parte, publicaba hace poco Hombres y turistas, una pequeña reflexión sobre el hiperturismo o turismo de masas de nuestro mundo en la que comenta cómo el Grand Tour, el viaje de estudios que a partir del siglo XVIII realizaban los aristócratas e intelectuales europeos a Italia para conocer en vivo y en directo su arte y su cultura, se ha masificado y convertido ahora en un fenómeno de masas.
 
 
Algo tiene que ver, según él, este turismo masivo con las peregrinaciones a los santos lugares, y al hecho de que las ciudades se hayan convertido en extrañas para sus propios habitantes, porque el turismo las ha destruido, y ellas han dejado de estar vivas. 
 
Nos hemos convertido todos en turistas, somos en todas partes ”extranei et peregrini”, forasteros en nuestra propia ciudad, que ya no es ni ciudad ni nuestra siquiera, cuyas viviendas se han convertido en alojamientos turísticos. Se ha cumplido la constatación teológica de que todos en este mundo, según el apóstol san Pedro, somos extranjeros y peregrinos. En la primera epístola, en efecto, del apóstol se decía (2.11): "Queridos míos, os suplico que como extranjeros y peregrinos -o peregrinos advenedizos, en otra traducción-que sois en este mundo  os abstengáis de los deseos carnales que combaten contra el alma".  
oOo 
 “¡Viajeros al tren!” 
 
En noches veraniegas, cantan los grillos:  Se acabaron los viajes; llegó el turismo.
 
Ya no queda viajero ninguno vivo, pasajero que vague sin rumbo fijo.

Hay romeros, viajantes y peregrinos, veraneantes que huyen, ay, de sí mismos,

turistas de ida y vuelta, siempre a lo mismo, yendo y viniendo para cambiar de sitio.

 ¿Dónde aquellos se fueron trenes antiguos? Muertas yacen sus vías en el olvido. 

Mil cruceros y aviones ahora mismo surcan mares y cielos  azul marino. 

Los reactores sueltan su chorro líquido, dejan al paso estelas en el vacío. 

Hay turoperadores operativos y hay agencias que venden nuevos destinos.

Ya no hay viviendas, solo bloques de pisos, cientos de alojamientos, nichos turísticos.

Ya no quedan ciudades, las han destruido, solo acaso necrópolis donde vivimos.

 ¿Quiénes son, me pregunto, los modernísimos bárbaros invasores ahora mismo?

Idiotas, somos ellos nosotros mismos... En noches de verano, cantan los grillos.

lunes, 6 de julio de 2026

¿Lucharías por tu patria?

Últimamente se viene registrando en los medios de (in)formación, mal llamados de comunicación, españoles un incremento de la propaganda militar militarista. Se ha notado en las principales cadenas de televisión tanto en la pública como en las privadas y en las cabeceras de la prensa escrita, que han insistido, en el concepto de “defensa nacional”, un concepto en que se confunden la teoría y la praxis: hay que defender teóricamente la esencia y existencia de la nación, por ejemplo de eso que llamamos “España”, que no se sabe ni lo que es, y en la práctica incrementando los presupuestos militares y potenciando el ejército profesional e incluso hablando de reinstaurar la vieja y puta mili (servicio militar obligatorio, para las jóvenes generaciones), con el fin de incentivar el alistamiento voluntario antes de que tenga que hacerse obligatorio, pues como establece nuestra Constitución textualmente en su artículo 30.1: "Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España". No se salvan las mujeres, como creen algunos ingenuos feministas, porque ese 'españoles' incluye, como término no marcado, también a las españolas sin escapatoria. 
 
  
En lo audiovisual, las cadenas privadas de televisión han adoptado un papel activo en la difusión de estos contenidos. Leo, copio y pego los datos de La propaganda belicista pisa el acelerador: “Informativos Telecinco, perteneciente al grupo Mediaset, ha emitido reportajes específicos centrados en las campañas de captación de las Fuerzas Armadas, empleando argumentos que destacan la “necesidad de reclutar jóvenes con vocación para afrontar los actuales desafíos internacionales”. De manera similar, Antena 3, principal cadena de Atresmedia, ha abordado el supuesto “problema de la falta de efectivos” en programas de máxima audiencia como Espejo Público, bajo rótulos explícitos como “Adiós a las armas. Faltan militares”. Este espacio ha complementado su cobertura con encuestas y debates sobre la viabilidad de implantar un servicio militar “voluntario”, interpelando directamente a la juventud”. 
 
En cuanto al Ente Público de RTVE hay que decir que canaliza de forma habitual las campañas institucionales del Ministerio de la Guerra, perdón, de Defensa, que no son pocas. 
 
En lo que atañe a la prensa escrita, estábamos acostumbrados a que periódicos como ABC y El Mundo mantuvieran  un seguimiento regular y favorable respecto a las convocatorias de empleo para tropa y marinería. A esto ha venido a sumarse  el diario La Razón, que ha publicado sondeos de opinión en los que se asegura que “casi el 65% de los jóvenes españoles se muestra a favor de un servicio militar de carácter voluntario”, lo que parece muy alejado de la realidad, puesto que esa posibilidad de alistamiento voluntario ya existe y el año pasado, por ejemplo, no llegaron a completarse las nueve mil plazas que ofertó el Gobierno. Pero el campanazo lo ha dado la prensa progresista. Nos referimos a la reciente portada de El Semanal Global(ista), alias El País, que abría su edición impresa interpelando directamente al lector:  "¿Lucharías por tu país?" y pontificando así: "Tras la guerra en Ucrania, Europa se rearma y el servicio militar ha vuelto a los vecinos de Rusia y centra el debate público en Francia y Alemania. Nadie cree en su reimplantación en España, pero la cuestión es qué tipo de ejército necesitamos". No se cuestiona la necesidad del ejército, sino su tipo.
 
 
Coincidiendo casi con El País Semanal, una semana después, XL Semanal, dependiente del grupo Vocento, que se distribuye de forma conjunta con los principales periódicos regionales del grupo y otros diarios, sacaba la siguiente portada, bajo el titular en color verde caqui: ¿Generación soldado? 
Y podía leerse en la misma portada: Cada vez más países europeos intentan recuperar el servicio militar. Te contamos cuáles son las propuestas para hacerlo más "atractivo" y hablamos con jóvenes españoles que podrían ser reclutados (!)
 
Nos llegan, por otra parte, noticias del extranjero sobre el retorno de la vieja y puta mili en el viejo continente (copio y pego): En los últimos años, varios países europeos han reintroducido y ampliado el servicio militar obligatorio como parte de esta campaña de normalización de la guerra, habituación de la población a un escenario bélico constante y cumplimiento de la órdenes de la OTAN. Lituania inició esta tendencia en 2015, seguida por Suecia en 2017, que reactivó el reclutamiento obligatorio incluyendo también a las mujeres en el proceso de selección. Más recientemente, Letonia restableció oficialmente la conscripción obligatoria en 2024, mientras que el Parlamento de Croacia aprobó a finales de 2025 una legislación para reinstaurar el servicio militar a partir de 2026 con un periodo inicial de adiestramiento básico para los jóvenes de dieciocho años. Dinamarca ha extendido también el reclutamiento a mujeres a partir de 2026.

domingo, 5 de julio de 2026

Curso de verano

    Una vez que se acaba el curso académico con la llegada de la canícula estival propia del cambio climático, llegan los cursos y cursillos de verano que sirven para engordar el currículo, como los que organiza la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El Escorial en medio de tórridos calores.
 
    En uno de los cuales la ministra de Igualdá del gobierno progresista del Reyno de las Españas, cuyo nombre propio no merece la pena ser recordado, ha sentenciado que hombres y mujeres somos “especies radicalmente distintas, que no tienen mucho que ver” (sic). Solo le ha faltado decir aquello de que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, o que los hombres son como perros y las mujeres como gatos, o cualquier otra sandez semejante. 
  
    Y ha pedido ayuda -¿a quién, a quiénes?- para lograr “evolucionar” al género -¿gramatical?- masculino en materia social y emocional.
 
    "Nosotras -ha dicho en nombre de las mujeres- nos hemos liberado de estereotipos, nos hemos incorporado al mercado laboral -¿quién las libera del mercado libre?-y a los cuidados, pero ellos creo que están todavía anclados en unos privilegios que tampoco lo son tanto, porque el negar los sentimientos o la debilidad es muy perjudicial para cualquier ser humano". ¿Anclados en unos privilegios que no son privilegios? ¿Cómo se entiende eso?
 
    La titular de Igualdá, ha calificado la prostitución como la "forma de patriarcado más aberrante" y una vulneración flagrante de los derechos humanos. Ha rechazado el término de "empleo más antiguo"*, definiéndola como la "esclavitud más antigua del mundo", sin darse cuenta de que es lo mismo empleo que esclavitud en este contexto porque no hay oficio sin beneficio (económico), olvidando además que las mujeres fueron la primera forma de dinero según el insigne Federico Engels, quien en su obra fundamental El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), señaló que el hombre dominó a la mujer, convirtiéndola a ella y a su capacidad reproductiva en una de las primeras formas de propiedad, valor de cambio y "moneda" dentro de las incipientes sociedades jerárquicas. 
 
    En la monumental Historia de la prostitución (1851) de Pierre Dufour, se distinguen tres tipos de prostitución: la  hospitalaria o doméstica, la sagrada o religiosa y la legal o civil. Lo que para algunos era una odiosa esclavitud es para este estudioso un obsceno tráfico, y afirma que en las tres formas de prostitución que ha señalado, esta se nos presenta "más venal que servil, porque siempre es voluntaria y libre", una opinión discutible, porque mediando el dinero no hay libertad que valga: en muchos si no es en todos los casos la libertad está condicionada por la necesidad imperiosa de dinero.
  
    La ministra aseguró que según una encuesta del CIS, el 80% de la población española consideraba la prostitución una forma de violencia, de lo que se deduce que una democracia "digna" no puede permitir que esta actividad se desempeñe.
 
 
    Como escriben Pascal Bruckner y Alain Finkielkraut en El nuevo desorden amoroso (1977), prestando su voz a las putas: "Hacemos un trabajo como cualquier otro, dicen, porque todo trabajo es una forma de prostitución. Vendemos nuestro cuerpo, como cualquier persona. Lo que nos vale la piedad de los más caritativos, lo que, a los ojos de todos, progresistas y retrógrados, es el estigma de nuestra profesión, obedece rigurosamente a la lógica del contrato de trabajo. Si vender su cuerpo, es pecado, es un pecado universal y no merecemos deberle nuestra postergación".
 
    El joven Carlos Marx en los Manuscritos económico-filosóficos de 1844 escribía: "La prostitución no es más que una expresión particular de la prostitución general del trabajador." Venía con ello a decir que el puterío no era un trabajo más sino que bajo el capitalismo todo trabajador se veía obligado a vender su fuerza de trabajo como una mercancía, es decir, a prostituirse.
 
  
    La ministra igualitaria ha afirmado, entre muchas otras sandeces, que las construcciones "filosófico-religiosas" han situado históricamente a la mujer en una posición de "subordinación", utilizando mitos como el de la "costilla de Adán" para justificar la inferioridad. Esta visión contrasta con su análisis de las sociedades prehistóricas, donde, según ha citado, las funciones de hombres y mujeres tenían el mismo valor social y el poder se repartía de forma "prácticamente paritaria" antes de que la interpretación religiosa "globalizara el machismo". 
 
    La ministra, viniendo a la actualidad, ha criticado el machismo absoluto del reguetón, altamente sexualizado, y ha criticado la Inteligencia Artificial, siguiendo los pasos de la encíclica de su santidad el Santo Padre, que la IA se nutre de datos y experiencias previas de carácter patriarcal, por lo que habría que re-educarla en igualdad combatiendo los sesgos algorítmicos. Ha opinado que su ministerio es imprescindible para España, ignorando que los varoncitos también somos humanos y tenemos sentimientos en nuestros corazoncitos. O ¿somos sentimientos y tenemos humanos?
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*El cuento de Rudyard Kipling On the city wall ('En la muralla', 1889) comienza así: La joven Lalun pertenece a la más antigua de las profesiones. ['Lalum is a member of the most ancient profession in the world']. Su verdadera abuela fue Lilith, aquella que, como lo sabe todo el mundo, vivió antes que Eva. Los occidentales dicen cosas muy rudas acerca de la profesión de Lalun, y dan conferencias, y escriben folletos, y distribuyen esos folletos entre los jóvenes para que la santa moral quede incólume. Pero en los pueblos del Oriente la profesión es hereditaria: la madre se la trasmite a la hija; nadie da conferencias, nadie imprime folletos, nadie se preocupa por ese problema, o más bien dicho, no hay problema.

sábado, 4 de julio de 2026

Estelas de condensación

Si alguien te dice “Vas a morir mañana», y al día siguiente te mata, su predicción se ha verificado, pero no era una profecía, sino el anuncio de una ejecución. 
 
 
 El periodismo, Cioran dixit, nunca va a la esencia de las cosas o meollo del asunto, anda siempre por las ramas, yéndose por los cerros de Úbeda, merodeando.
 
Profecías ex eventu: Son el clásico truco de los falsos profetas (y todos lo son: falsos) que hacen sus vaticinios después de que el suceso se haya producido.
 
Los chatbots o robots que dan conversación son cómodos interlocutores con los que puedes charlar de todo, a sabiendas de que nunca van a llevarte la contraria.
 
¿Cómo será el mundo dentro de cien años? No lo sabemos porque no hay datos. Pero hay una agenda interesada y programada cuya realización depende de nosotros.
 
¿Cómo alguien puede tener “una visión de futuro” cuando el porvenir, siempre a punto de venir y nunca viene, es errático, aleatorio e impredecible por esencia?
 
Cuando usas tecnología digital, la tecnología te utiliza recíprocamente a ti, aprovechando el rastro de tus datos, las pisadas que dejas y perduran en la arena.
 
Siguiendo nuestras búsquedas y pesquisas. San Gúguel, ha construido una imagen precisa y exacta de nuestras opiniones, gustos, formas de pensar y personalidad.
  
Mientras buscas datos sobre lo que más te interesa, San Gúguel, que de santo tiene bien poco, recopila por su parte datos y más datos sobre ti y tus intereses.
 
Lo mejor que se puede hacer en un think-tank o laboratorio de ideas donde el pensamiento se estanca, es una brain-storm que sacuda y zarandee todas las ideas.
 
Los gigantes informáticos explotan nuestra personalidad, que conocen mejor que nosotros mismos, para decirnos lo que queremos oír y lo que quieren que seamos.
 
Hay cosas que incluso en las sociedad más capitalista dicen que no están a la venta: sobre todas las cosas, las personas, pero es más un deseo que una realidad.

Hemos monetizado el concepto del tiempo (time is money, y viceversa), un tiempo mercantil en el que existimos pero no vivimos; un producto más que consumimos.

No quedan tan lejos los tiempos del bozal, según la expresión popular de lo que el discurso oficial denominaba 'mascarilla' y era, además, de uso obligatorio. 

El cartel que dice “usted se encuentra aquí”, señalando un punto concreto en un plano, pretende meternos, cartografiados, en el mapa, sacándonos del territorio. 

  
  
Navegar no es seguir necesariamente una ruta predeterminada, sino trazar un rumbo al albur, quizá a la deriva, una vez que hemos desechado la brújula y el mapa.

viernes, 3 de julio de 2026

Profecías que se cumplen

    Publicaba Irene Vallejo en El Diario Global(ista), alias El País, el pasado domingo 28 de junio de 2026 “El último misterio”, un artículo donde reflexionaba sobre la profecía y decía: “En realidad, las afirmaciones sobre el porvenir son por definición suposiciones, no hechos, porque los hechos futuros aún no existen”. Como hemos dicho muchas veces por aquí, no es que los hechos futuros no existan, como dice Vallejo, sino que no hay, sencillamente, hechos futuros, porque es una contradicción en sus términos: si son hechos no son futuros, si son futuros no son hechos. Es algo que de puro lógico y evidente corre el peligro, si no lo formulamos claramente, de pasarnos desapercibido.
 
    Sin embargo, esas afirmaciones sobre el porvenir, las profecías, adquieren a fuerza de formularse el poder de realizarse. Citando a Clarissa Véliz, la filósofa mexicana autora del ensayo Profecía (2026), y antes de Privacidad es poder. Datos, vigilancia y libertad en la era digital (2021), y The Etics of Privacy and Surveillance (2023), donde propone la defensa de la privacidad frente a la exposición de nuestros datos, dice que las profecías aspiran a la realización, al control y no al conocimiento. Un ejemplo son las encuestas electorales, que moldean las percepciones de los votantes. ¿Son una predicción o persuasión: una instantánea o un cincel? Se pregunta Vallejo, y añade: “Cuando el director ejecutivo de una marca tecnológica anuncia que en unos años todo el mundo utilizará sus productos, en realidad trata de empujarnos a consumirlos por miedo a quedarnos atrás, y de esas forma, hacer realidad su visión”.
 
 
    Trae a cuento Irene Vallejo en el artículo la película Minority Report, de Steven Spielberg, basada en la novela de Philip K. Dick, que conecta con el mito griego de Edipo en el sentido de que el héroe trata de evitar el cumplimiento de la profecía, provocando así lo contrario: que se cumpla.  Es la profecía que se autorrealiza (self-fulfilling prophecy), que Karl Popper denominó 'efecto Edipo' : A este tipo de influencia lo he llamado el efecto Edipo (Oedipus effect), porque la profecía contribuye a producir el evento predicho; al saberla, los actores modifican su conducta de modo que el acontecimiento termina realizándose”. Al darse a conocer una predicción puede hacer que la conducta humana que pretende evitarla se convierta en su causa. Y hace que nos preguntemos: ¿Cómo podemos defendernos si nos acusan de lo que aún no hemos hecho? 
 
    Carissa Véliz en Profecía, informa Vallejo, propone una tesis audaz: Los algoritmos predictivos de nuestros flamantes dispositivos tecnológicos no son sino la versión contemporánea de los oráculos de antaño.(...) Descreídos de los adivinos, hoy las cifras, los cómputos y las estadísticas nos cautivan con su espejismo de máxima objetividad. Confiamos en los números porque hemos dejado de confiar en las personas, olvidando que son personas quienes elaboran esos números. Nuestras vidas dependen de las profecías que unos pocos ­—ayudados o no por máquinas— proyectan sobre nosotros. Esas predicciones cierran caminos y mutilan encrucijadas. Seremos elegidos o descartados para una hipoteca, un puesto de trabajo, un trasplante. Nos niegan oportunidades —préstamos, empleos, becas— como resultado de lo que otros vaticinan. No por lo que hemos hecho, sino por lo que alguien decide que llegaremos a ser”. Y concluye: “Frente a las promesas de libertad, el pronóstico tecnológico se ha convertido en una barrera insalvable que amuralla horizontes”.
 
    La conclusión de Vallejo, siguiendo a Véliz, resulta finalmente contradictoria: “Los oráculos de internet, las redes sociales y la inteligencia artificial prometieron nuevos territorios de libertad al tiempo que construían sistemas de espionaje y dominio. Proclamaron un mundo más democrático y cooperativo, pero han gestado monopolios con liderazgos despóticos (...) Necesitamos ser previsores, pero también entender las predicciones como actos de poder: toda profecía es un intento de fabricar un mañana a medida. Así, creer en los algoritmos predictivos equivale a obedecer órdenes. Ante los vaticinios tecnológicos, cabe elegir entre la resignación o la rebeldía. No queremos el guion minucioso de nuestra vida, sino un cuaderno con espacios en blanco. El futuro no se prescribe: se escribe.
  
    La frase final es una forma literaria de decir "no permitas que se escriba tu futuro, escríbelo tú", pero si el futuro "se escribe" es porque hay un proceso de escritura, porque alguien o algo lo está redactando y convirtiendo así en historia antes de que suceda, lo que suena a que se está generando en realidad, porque ¿cómo puede algo que "no se pre-escribe", porque no está pre-determiando, "escribirse" sin que esa escritura sea, en sí misma, una forma de determinación?
 
    No sabemos lo que nos depara el futuro porque no está escrito. De eso se aprovechan las empresas tecnológicas para convertirse en las máquinas de predicción que están llegando a ser. Como no hay ninguna base de datos sobre el futuro, sino solo sobre el pasado, los modernos oráculos, los chatbots o robots de conversación, falsos profetas y máquinas de vaticinios que son -pero las predicciones no son hechos-, formulan sus profecías, y así crean el futuro en lugar de predecirlo. 

jueves, 2 de julio de 2026

No hay mal que para bien no venga

Los refranes en su mayoría están muy lejos de ser la expresión de lo que podríamos llamar sabiduría popular. Sirven tanto para un roto como para un descosido, es decir, para una ocasión como para la contraria. Véase por ejemplo: "Al que madruga Dios lo ayuda", pero también "No por mucho madrugar amanece más temprano". En conclusión, si valen para todas las ocasiones, no valen para ninguna, es decir, no expresan sabiduría alguna.

Otro ejemplo: “Sabe más el diablo por viejo que por diablo”. Da a entender este refrán que las personas mayores, por el simple hecho de haber vivido más que los jóvenes, son más sabias. ¡Menuda sandez! La sabiduría no reside en los años, sino en los desengaños.

Pero hay algunos refranes, muy pocos a la sazón, que tienen enjundia porque expresan algo de esa milenaria y escéptica sabiduría popular. Por ejemplo: "Donde menos se espera salta la liebre". La liebre, o el gazapo, en efecto, saltan donde y cuando menos se piensan, porque son inesperados. Otro refrán muy bueno: "No hay mal que para bien no venga".

Plinio el Viejo, hablando del acónito en  el libro XXVII de su Historia Natural,  donde trata de las hierbas medicinales, en el capítulo II, parágrafo 9, dice lo siguiente: sed maiores oculorum quoque medicamentis aconitum misceri saluberrime promulgauere aperta professione, ne malum quidem ullum esse sine aliquo bono. Lo que viene a significar en esta nuestra lengua que nuestros antepasados promulgaron que el acónito se mezclaba muy saludablemente también con medicamentos para los ojos con una clara declaración de que no hay ningún mal ciertamente sin algún bien.

El término acónito –acentuado en latín como palabra llana– tiene una etimología bastante discutida. Se admite generalmente que deriva de la palabra griega ἀκόνη (akóne) que quiere decir "roca" y que corresponde al área geográfica donde suele crecer esta planta, el aconitum napellus. Lo que no se discute es lo de “napellus”, que quiere decir pequeño nabo, dado que es el diminutivo de napus, y que da origen a los nombres populares de la planta como anapelo de flor azul, nabieyo o napelo, entre otros.

El acónito es bien conocido desde la antigüedad por su extrema toxicidad, como veneno para untar la punta de las flechas utilizadas por los pastores para matar a los lobos –de ahí que vulgarmente se conozca a la planta también entre nosotros como “matalobos”, y también "casco de Júpiter" y "hábito del diablo"–, y hasta de las modernas balas, y como veneno en ejecuciones, homicidios y suicidios; también se dice que es un constituyente de "ungüentos para volar" que se usaba en brujería para imitar la sensación de vuelo. Aunque se ha empleado en medicina tradicional y se usa en disoluciones homeopáticas, la eficacia médica de la que habla Plinio no está oficialmente reconocida.  

Lo que interesa de la cita de Plinio, para relacionarla con nuestro refrán, es su última parte: ne malum quidem ullum esse sine aliquo bono, o incorporando la negación:  malum quidem nullum esse sine aliquo bono, lo que podemos glosar como que no hay ningún mal por muy malo que sea que no entrañe algún bien, es decir, que no hay mal que por bien no venga, como reza el refrán castellano, donde “por” debe entenderse como “para”: no hay mal que no venga para hacernos algún bien. Por tiene el significado antiguo de para, procedente de “per ad”. En efecto, tanto nuestro "por", que sirve para expresar la causa, como nuestro "para", que conllevaría la idea de finalidad, (castellano viejo "pora") proceden de "per" y "per ad" respectivamente.

El refrán está documentado como No hay mal que no venga por bien, en Baltasar Gracián (El Criticón III 206) y también No hay mal tan malo de que no resulte algo bueno, en Mateo Alemán (El Guzmán de Alfarache I 173). Hay noticia de que Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1580-1639) es autor de una obra titulada No hay mal que por bien no venga, escrita probablemente antes de 1630. Y en El Quijote Sancho, que es la voz del pueblo, le dice a su señor: No hay mal que por bien no venga, ni desgracia que no traiga consigo alguna buena ventura.
 

Una versión griega del dicho sería APO TO KAKO, KALO, από το κακό, καλό: De lo malo, algo bueno. Es decir que del mal puede resultar un bien. La versión latina sería DE MALO BONVM, o tal vez EX MALO BONVM.

Este dictum antiguo contradice una idea personal de un filósofo como Séneca, que afirma en su Epístola 87, 22 bonum ex malo non fit, lo que quiere decir que lo bueno no surge de lo malo. Para Séneca está muy claro que una cosa es el bien y otra el mal y que son radicalmente distintas, hasta el punto de que lo malo no puede entrañar ningún bien. Pero es una idea personal del filósofo. La sabiduría popular viene a decir, sin embargo, todo lo contrario, porque lo que hacen la razón y el sentido común es poner en cuestión la existencia químicamente pura de lo bueno y lo malo, del bien y el mal, afirmando que por muy mal que nos vayan las cosas en la vida siempre asomará algún bien de ellas.

El dicho griego equivalente a nuestro "no hay mal que por/para bien no venga" sería ουδέν κακόν αμιγές καλού, o lo que es lo mismo:  "NINGÚN MAL SIN MEZCLA DE BIEN".
 

miércoles, 1 de julio de 2026

¿Qué me pongo para la graduación, mamá?

    ¿Debo ir vestida de tiros largos, llevar traje de etiqueta como Dios manda y corbata o quizá pajarita, maquillarme, ir a la peluquería, afeitarme tal vez? ¿Puedo ir de sport? Ya se encargan los demás de responder a estos interrogantes adolescentes, a veces con respuestas que son otras preguntas como: ¿Cómo vas a ir así, sin depilarte las axilas, hija mía, si es una ocasión especial, si sólo te gradúas una vez en tu vida, si es como la celebración de tu mayoría de edad y la entrada en la sociedad y puesta de largo que había antes? 

    Yo, cuando ejercía como profesor, siempre disuadí a mis alumnos de  asistir a la ceremonia de graduación. Estos eventos made in USA empezaron a ponerse de moda en los últimos años y supongo que continúan celebrándose por estas fechas, tal es la estupidez que nos invade. Suma y sigue. Ellos casi nunca me hacían caso y se graduaban con sus mejores galas. Me vi obligado en una ocasión a asistir yo también, que no asistía nunca aunque siempre me invitaban, a una de estas ridículas ceremonias en calidad de tutor de un grupo de segundo de bachillerato que me había tocado en suerte y desgracia a entregar los diplomas correspondientes. 
 
 
     En varias ocasiones les había hablado a mis alumnos, sin mucho éxito, la verdad sea dicha, de mi desagrado con la degradación de conocimientos que suponía la enseñanza, reducida a mera educación de buenos modales y poco más, y la importancia de desaprender lo mal aprendido, lo que se aprende porque le interesa al Estado y al Mercado, que vienen a ser lo mismo, recordándoles una y otra vez que la inteligencia no tiene nada que ver con aprobar exámenes y no se mide con diplomas ni títulos académicos. Ellos me decían que tenía razón, pero que debía yo entender lo importante que era para sus padres, familiares y conocidos, y en última instancia para ellos mismos también, la graduación.  

    Desde hace algunos años se han puesto de moda las ceremonias de graduación que clausuran al final del curso escolar el término de un ciclo académico, y que supongo que estarán celebrándose a estas alturas, en las que se entrega un diploma o título a los alumnos que se han hecho merecedores de él, y que ese día suelen ir vestidos de gala para la ocasión. Esto nos viene, como casi todo lo malo de los Estados Unidos de América, del mismísimo corazón del Imperio donde el acto concluye con el baile de graduación (graduation dance), que constituye un rito de paso  difundido hasta la saciedad en numerosas películas americanas sobre adolescentes que pierden, si  no lo han hecho antes, ipso facto su virginidad, películas como la inolvidable e iconoclasta Carrie, cuya protagonista destruye el gimnasio donde se celebra el acto con sus poderes mentales para vengarse de la institución y de sus propios compañeros y profesores, desatando toda la ira y dando rienda suelta al odio que lleva dentro acumulados contra la institución académica.
 

    Esta ceremonia venida del otro lado del charco  se imita en el resto del mundo, como sucede con tantos otros norteamericanismos, por ejemplo con el Jálogüin o Jalogüín, o con el dichoso Santa Claus/Papá Noel,  que casi desbanca, si nos descuidamos y no hacemos algo para remediarlo, a nuestros entrañables Reyes Magos: es el triunfo del american way of life, hasta el punto de que en nuestra sufrida piel de toro toreado y sacrificado en el ruedo ibérico no sólo se celebran estos actos al concluir un grado, como llaman ahora a las antiguas diplomaturas y licenciaturas, que antes duraban tres y cinco años respectivamente, y ahora cuatro en el mejor de los casos ambas, sino también al acabar el bachillerato, los ciclos formativos y hasta la ESO y si nos descuidamos la EPO, que sería la Educación Primaria Obligatoria. 


    Y yo me pregunto: ¿Por qué ese afán de clausurar un curso escolar? La respuesta es evidente: para poder empezar otro. Hasta tal punto se nos ha metido en la cabeza aquello de que NON PROGREDI EST REGREDI, o sea que no progresar es regresar, que no caminar hacia delante es hacerlo hacia atrás que sólo nos planteamos seguir adelante a cualquier precio sin quedarnos nunca quietos un momento y pararnos a reflexionar y cuestionar a dónde vamos y la nefasta idea del progreso y del futuro que lleva implícito. 
 

    Hay una frase muy bella de Borges, el ilustre retrógrado, que no puedo dejar de citar en este punto entresacada del Libro de los Seres Imaginarios o Manual de Zoología Fantástica: "No olvidemos el Goofus Bird, pájaro que construye el nido al revés y vuela para atrás, porque no le importa adónde va, sino dónde estuvo." ¿No sería mejor dejar indefinidamente abierto el curso, este mismo por ejemplo, sin conclusión, como de hecho es el recorrido de nuestra vida en la que tenemos tantas cosas que aprender y, sobre todo, tantas tan mal aprendidas que desaprender, y no graduarnos nunca?

martes, 30 de junio de 2026

Pareceres CXVI

567.- Orgullo de ser lo que se es. Las siglas del acrónimo del colectivo LGTB o LGBT, que es lo mismo pero en otro orden, que reflejaba a homosexuales (divididos en lesbianas y maricones, bajo el eufemismo del anglicismo gays), bisexuales y transexuales, se han ampliado paulatinamente hasta llegar en la actualidad a LGTBIQA+ o LGBTIQA+, que representan a lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales, queers (léase 'cuirs') y asexuales, y acaba ahora con el signo matemático de más +, plus, que podría incluir en su afán definitorio además de a los pansexuales y demisexuales, se me ocurre, a los heterosexuales, para que estuvieran reflejadas todas las categorías sin excluir a ninguna en la celebración del orgullo (o urgullu, como al parecer se dice en cántabro) de ser lo que se es. 
 

 568.- Robocop dirigiendo el tráfico. -En varias ciudades chinas, ya hay robots de control de tráfico, y están empezando a verse vehículos de patrulla autónomos en los espacios públicos. Pekín los presenta como asistentes técnicos, pero tras sus brazos mecánicos y cámaras a bordo, emerge una fuerza policial cada vez más conectada. Las autoridades chinas destacan el beneficio práctico: los robots aliviarían las tareas repetitivas de los agentes de policía y harían más eficiente la gestión urbana. Esto representa un paso más en la transformación digital de China, que aspira a ser un importante centro mundial de inteligencia artificial en 2030 y que está introduciendo robots policiales en un país ya saturado de cámaras, reconocimiento facial, bases de datos biométricas y herramientas de vigilancia digital. El robot de tráfico no es, por lo tanto, una mera curiosidad tecnológica. Es la punta del iceberg administrativo, cuya verdadera función no es otra que aumentar la vigilancia, registrar y transmitir información. Se cae, falla, a veces interrumpe el tráfico que supuestamente organiza, pero más allá de estos fallos cómicos, acostumbra a los ciudadanos a la presencia de una poderosa autoridad automatizada, que es de lo que se trataba. 
  
 
569.- Consumidores consumidos. El gran drama de los gobiernos progresistas es que logran sacar a millones de personas de la pobreza a través del consumo, es decir, creando consumidores con capacidad adquisitiva, de donde se deduce que lo que progresa gracias a la acción de esos gobiernos es el número de consumidores y con ellos el consumo mismo, o sea, el capitalismo. Los pobres son, en efecto, poco o casi nada consumidores, por lo que no cumplen el deber de ser compradores activos y efectivos de los bienes y servicios que ofrece el mercado. Tienen muy pocos recursos efectivos porque son demasiado pobres para responder adecuadamente al atractivo, o más precisamente a las llamadas seductoras de los mercados, por lo que son personas que la sociedad de consumo "no necesita". De todas formas, no olvidemos que la sociedad de consumidores perpetúa no la satisfacción, sino la insatisfacción de sus miembros, y por lo tanto su infelicidad. Los consumidores acaban consumidos, víctimas de consunción, que es la acción de consumirse, por lo que se sumen en el sumidero del consumo. 
  
570.- Fracasar triunfando y triunfar fracasando: Muchas personas lo viven y no lo entienden. Se dicen cosas como: "Consigo lo que quería y no lo disfruto";  "al alcanzar la meta, siento un vacío raro en mi interior"; "lo que tanto deseé y era mi proyecto vital,  una vez mío, pierde sentido", por lo que parece que nunca están contentos y no son capaces de disfrutar de lo que han conseguido, como si uno no se sintiera digno o merecedor de lo logrado. Hay dos tragedias en la vida: no lograr lo que se quiere es una y quizá la más común y lograrlo, es otra, porque entonces se descubre que eso no era lo que se quería. La razón es más profunda: hay que perdonarlos, como dijo Jesucristo, porque no saben lo que hacen (ni lo que quieren). Como dijo Crisnamurti, possessions possess us more than we possess them, o sea: "Las posesiones nos poseen a nosotros más de lo que nosotros las poseemos a ellas". 
 
571.- Morir de calor. Tengo para mí que hay expresiones consagradas, frases hechas y figuradas, con el verbo 'morir', como morirse de sed, de hambre, de aburrimiento o de frío, pero no me suena bien, lo siento,  'morirse de calor”. Sin embargo, gracias al énfasis que pone la prensa últimamente en las olas de calor y en los muertos asociados a ellas, parece normalizarse la cosa. Según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, se elevan a 327 las muertes asociadas al calor en toda España, en unas jornadas en las que se han registrado temperaturas extremas en gran parte del país, con valores por encima de los 40 grados Celsius. El sistema MoMo está basado en un modelo estadístico de predicción que cruza tres fuentes de datos -el de defunciones diarias, las temperaturas de la AEMET y la población- y calcula las defunciones atribuibles al exceso o defecto de temperatura, es decir, al calor o al frío, pero no expide certificados de defunción. Siendo más habituales las muertes asociadas al frío que las del calor, que no producidas ni por el frío ni por el calor estrictamente, con esta noticias se deduce que el calor mata, lo que viene a reforzar el relato calenturiento del calentamiento global, que es un hecho desde 1976, cuando comenzó, sí, efectivamente, pero que no mata tanto como el frío, y que, además, no se debe al factor humano tanto como a la irradiación solar, según parece. En todo caso, la causa del calentamiento está sin resolver todavía, y la decisión de que el responsable sea el CO2 y la humanidad la culpable viene impuesta dogmáticamente desde arriba.