viernes, 25 de septiembre de 2026

Nimiedades

Hablando nos sobrevino una revelación que, de puro obvia que es, suele pasar desapercibida: ¿No te das cuenta de que siempre son los demás los que se mueren? 
 
 La manada más peligrosa no es la de los lobos feroces y depredadores, no, sino la de las ovejas que aplauden al lobo con tal de que acose y devore a las demás. 
 
En las democracias avanzadas los muertos votan, es más, ellos son los únicos que ejercen su derecho al voto, porque los vivos no figuran en el censo electoral.
 
Un intelectual orgánico de la izquierda española celebró el conformismo rebañego escribiendo: Durante el confinamiento hemos descubierto el placer de obedecer.  
 
 
 
Bajo la máscara de la razón y la lógica apareció el verdadero rostro de la locura: La prohibición de acercarnos a los demás, considerados enemigos potenciales. 

 
(De Fusaro) Mientras los necios hacen de anticomunistas en ausencia de comunismo y de antifascistas en ausencia de fascismo, gana el capital indiscutiblemente. 
 
 La lucha contra la exposición de niños y adolescentes a las pantallas fracasó al decretarse durante la pandemia un distanciamiento social que no era novedad. 
 
“No vamos a dar ni un solo paso atrás” advirtió a las fuerzas reaccionarias el presidente progresista ante el abismal precipicio que veía abriéndose a sus pies.
 

jueves, 24 de septiembre de 2026

ADVERSVS PAEDAGOGOS

Psicagogo, del griego ψυχαγωγός (psychagogós), es un compuesto de ψυχή (psyché) «alma» pero también «mente» y ἄγωγός (agogós) «conductor, guía, director».

Hecho a imagen y semejanza de demagogo, de δῆμος «pueblo», «conductor del pueblo», y pedagogo, de παῖς παιδός, «niño», «conductor del niño, guía espiritual». 

El -agogo es el experto que sabe a dónde hay que llevar al pueblo, al niño y el alma. Psicagogo, como hiperónimo, engloba a los hipónimos demagogo y pedagogo. 

Psicagogo era en la antigüedad un epíteto del dios griego Hermes en su calidad de guía de los espíritus de los difuntos en su viaje al reino de los muertos. 


Hermes guiando las almas de los pretendientes muertos a los infiernos, Jan Styka (1858-1925)

Los pedagogos son, pues, psicagogos que han menospreciado la enseñanza y han desarrollado el concepto compensatorio y fraudulento de “inteligencia emocional”. 

El sacerdocio psicopedagógico/pedopsicagógico, tanto monta, se consagra al culto del logro de la felicidad imposible y la aceptación del principio de realidad. 

Los psicopedagogos han sustituido en la escuela semilaica de hoy a sacerdotes y curas de almas, desempeñando la labor de confesores y directores espirituales. 

Han desterrado de la enseñanza el despertar de la inteligencia, fomentando la afectividad y el pensamiento positivo bobalicón del sonríe tú y el mundo sonreirá. 

Han desarrollado una jerga huera de contenido, un lenguaje políticamente correcto e inclusivo, cuyo envoltorio retórico oculta la más absoluta e inane vacuidad. 

La calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje se ha resentido tanto, que se reduce a educación y adoctrinamiento que embota el sentido crítico sobremanera. 

¿Pública o privada? Se cuestiona quién debe impartir la educación, la 'buena' educación, la peor que hay, pero nadie cuestiona los contenidos que se imparten. 

La psicopedagogía se impone a la docencia o transmisión tradicional de los conocimientos: importa más el despropósito de "aprender a aprender" que los saberes. 

La pedopsicagogía apuesta por una enseñanza no memorística, olvidando que sin el desarrollo de la memoria no puede haber proceso de aprendizaje ni enseñanza. 

No es grave que el niño cometa faltas ortográficas o tenga pocos conocimientos teóricos y vocabulario, con tal de que sobrelleve feliz su reclusión y socialice. 

Departamentos de Orientación. Su existencia en los centros educativos ha mermado el sentido natural de orientación y fomentado el desnorte o pérdida del norte. 

 Las almas en el Aqueronte  Adolf Hiremy-Hirschl (1889)

No perdamos de vista a dónde conduce Hermes psicagogo y psicopompo las almas de los mortales: al reino de los muertos, esto es, a la aceptación de la Realidad.
 
La hipótesis de la escuela como herramienta y motor de cambio social ha resultado falsa: la educación no transforma, sino que consolida el estado de las cosas. 

El papel que desempeña la escuela en el entramado social de reproducción del sistema la convierte en un instrumento más de dominación al servicio del Poder. 

La función esencial de la escuela es el adoctrinamiento profundo; sin embargo escandaliza más la catequesis superficial sea nacionalista, sexual o religiosa. 

¿Enseñar a pensar? A nadie le hace falta que le enseñen a pensar ni qué tiene que pensar, basta con que le dejen pensar libremente, libre la mente de ataduras. 


La función de la escuela es domesticar simultáneamente a grandes contingentes de población aún no conformada, hacinados en aulas, para que entren por el aro. 

Contra la asignatura de Economía, la moderna catequesis laica y apostolado de la nueva religión del Capital, que fomenta el espíritu emprendedor y empresarial. 

Hemos asistido religosamente, y así nos va ahora, al entronamiento dictatorial de la economía mercantil neoliberal en la enseñanza y la educación obligatorias. 

¿Qué es lo que te enseñan en la escuela? Te enseñan a aprender, entre el aburrimiento y la mansedumbre gregaria del aborregamiento, a obedecer sin rechistar. 

En el centro educativo donde yo trabajé sustituyeron el bronco timbre que señalaba el principio y fin de las clases por una melodía amable con idéntica función. 

Los ciudadanos que produce el sistema educativo creen participar en la toma de decisiones políticas cuando lo único que hacen es ir cada cuatro años a votar. 

La escuela fomenta la inteligencia artificial en detrimento de la natural generando robots obedientes y trabajadores que obran de manera mecánica sin emoción. 


Miles de profesores soportan malamente una profesión cuyo único sentido es imponer la obediencia ciega y la sumisión total que demanda el sistema educativo. 

Hay profesores que, rebelándose contra su labor tradicional, se convierten en sumisos animadores socioculturales, lo que no tiene nada de malo... ni de bueno.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El meme de los galeotes y otros memes

   Meme es un anglicismo acuñado, al parecer sobre el modelo del griego mímēma 'cosa que se imita', derivado de mímēsis 'imitación', que la docta academia define en su primera acepción como “rasgo cultural o de conducta que se transmite por imitación de persona a persona o de generación en generación”, y en segunda, que es la que aquí más nos interesa y la más extendida, como “imagen, video o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de internet”.

            El que presento aquí sobre el tema de la esclavitud es una imagen tomada de la red, concretamente un fotograma de la película Ben Hur (1959) de William Wyller, correspondiente a la escena de las galeras en donde aparece en primer plano el actor Charlton Heston. Los galeotes, también llamados forzados, eran los esclavos condenados como el protagonista de la película a remar en las galeras.

    La imagen está duplicada con dos textos: Hace dos mil años, corresponde a la imagen superior, y Hoy, a la inferior. Y en la parte inferior se propone un reto a modo de entretenimiento consistente en encontrar una diferencia entre ambas imágenes exactamente iguales.

    La solución, escrita al revés de derecha a izquierda, es obviamente sorprendente por inesperada, porque no se desprende de la imagen, sino de la reflexión sobre la realidad, lo que en la antigüedad se haría por la fuerza, cualquier tipo de trabajo como el de estos remeros, hoy se haría por dinero, es decir, voluntariamente, y ahí radica la presunta gracia del meme: Antes la esclavitud era forzada, hoy es voluntaria.

    Viene así el meme a poner en solfa algunas de las creencias o verdades mentirosas establecidas, como por ejemplo, en este caso, la de que la esclavitud fue abolida de la Tierra.

    Pero no hay que hablar de los memes. Al igual que los chistes, pierden su gracia cuando se los explica. Es mejor dejar que hablen ellos, y que hagan lo que puedan: quizá hacernos sonreír un poco o dejarnos pensando un rato.

    He aquí algunos más: No puedo arrogarme su autoría enteramente. Tampoco está muy claro quién puede ser su autor: suelen ser anónimos. Podría decirse que se hacen populares y que por eso se viralizan a través de internet. Uno se encuentra con uno y piensa que tiene algo de razón, lo modifica, lo adopta y, tomado de la Red, a la Red lo devuelve para que rule por ahí, y haga lo que pueda, si puede hacer algo.

    Sobre el calentamiento global o cambio climático:


     Sobre el virus y las enfermedades asintomáticas:


 
 

        La mayoría de estos memes son meras imágenes (dibujos o fotografías) manipuladas o comentadas con algún texto. Algunos  son gifs, es decir archivos que se animan mediante la sucesión de varias imágenes. En todos los memes suele tener un papel importante el texto, por lo que puede afirmarse que son combinaciones de imágenes y palabras.

    Otros son vídeos cortos como esta reflexión impecable sobre la política profesional hecha por el que fuera vicepresidente segundo del gobierno de las Españas, recogida oralmente y por escrito como subtítulo, que parece una reflexión trivial pero tiene el hondo calado de reconocer implícitamente que gobernar es mentir: Y yo ya no soy político, puedo decir la verdad.

    Y finalmente, uno creado con ÍA, acrónimo de Inteligencia Artificial, contra la propia ÍA, que podría muy bien titularse "¡Abajo la ÍA!" o, más explícitamente, "¡A la mierda la ÍA!".

 

martes, 22 de septiembre de 2026

Música contra los horrores de la guerra

         Alma Sufí Ensamble interpretan en una mezquita bonaerense la canción clásica de León Gieco "Sólo le pido a Dios", que han cantado y versionado Mercedes Sosa, Ana Belén y tantos otros, con el propio León Gieco a la guitarra y voz, y las voces acompañantes de Gastón Saied, de la comunidad judía, que canta en hebreo, y la vocalista del conjunto Nuri Nardelli, que canta en árabe. Los tres al unísono interpretan la misma canción en castellano, hebreo y árabe, haciendo así una petición de paz para el cercano Oriente.

Alma Sufí Ensamble y León Gieco

        La letra de la canción tiene muy buenas intenciones, pero yerra el tiro porque a Dios, a ninguno de los tres, Yavé, Dios propiamente dicho o Alá, que son uno y forman una sagrada trinidad monoteísta, no se le puede pedir la paz, porque él es el que ha bendecido las guerras a lo largo de la historia, el que las ha declarado y justificado, considerándolas guerras santas, cruzadas, y, en esta época tan agnóstica, guerras justas, guerras de legitima defensa, guerras humanitarias, guerras que justifican, por ejemplo, el derecho de Israel, que es el pueblo elegido de Dios a declarar la guerra a los infieles, o los musulmanes la yihad, que es la guerra islámica. 

    La canción le hace, es verdad, una súplica bienintencionada a ese dios monoteísta de las tres religiones para que la guerra no nos sea indiferente. De la guerra se dice, y es verdad, que es un "monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente". Resulta conmovedora esta plegaria porque es como si le rogáramos a Dios mismo, que es la guerra -ya lo dijo Heraclito de Éfeso: Guerra de todos es padre, de todos rey, y a los unos los señaló dioses, a los otros hombres, a los unos los hizo esclavos, a los otros libres", dando a Pólemos -guerra- el título de padre propio de Zeus, uno de los nombres propios antiguos de nuestro Dios padre-, que no haya guerras en el mundo. Es como si le rogáramos a Dios, que es la guerra, que nos librara de Dios. Sucede lo mismo, no lo olvidemos, en la misa católica, en el rezo del Agnus Dei, cuando se le pide al cordero de Dios que nos dé la paz (dona nobis pacem). ¿Cómo va a darnos la paz Él, que es la guerra misma?

  La letra, no poco ingenua pero bienintecionada de la canción, se salva por la melodía, por la introducción musical que hace el grupo y por la improvisación que hacen al final los cantantes Gastón y Nuri, él en hebreo y ella en árabe, que es lo más auténtico, lo que nos pone los vellos de punta como escarpias al escucharla. No es la letra, sino el quejido, el lamento de dos pueblos: Gastón canta en hebreo una frase que se pronuncia en el día judío del arrepentimiento o de la expiación, el Yom Kippur, considerado el día más sagrado y solemne de todo el año, cuando se cree que se abren las puertas del cielo, y dice en su lengua: "Dios nuestro, perdónanos por nuestros pecados, absuélvenos y concédenos el perdón". Nuri, por su parte, canta en árabe algo parecido: "Dios (Alá), te pedimos perdón, que baje tu bendición sobre nosotros y nos envuelva a todos".  Aquí puede verse el vídeo completo con unas declaraciones de los cantantes.

lunes, 21 de septiembre de 2026

... y más migajas.

 Hay una viruela del mono asintomática y potencialmente grave que no presenta erupciones cutáneas ni síntomas característicos, pero que es altamente contagiosa.  

 Los influyentes influencers captan como pescadores a sus followers en sus redes sociales diciéndoles como Jesús sígueme (follow me en la lengua del Imperio). 

Perpetuamos nuestra condición de espectador y opinador pasivo dentro de la caverna de Platón colaborando en la reproducción en sesión continua del espectáculo.  

Si hay algo en lo que tanto la izquierda como la derecha políticas se ponen de acuerdo es en que el trabajo es bueno, adictas como son a la maldición de Jehová. 

"No me importa que me controlen, no tengo nada que ocultar". El problema no somos los controlados, sino los controladores. ¿Quién controla a los controladores?

 La mayor parte del trabajo que hay o es totalmente inútil o es solo útil para absorber como esponja una proporción cada vez mayor de nuestro tiempo y energía. 

La única razón principal de la existencia de la mayoría de las industrias que hay es convencernos de que hay alguna razón principal que justifica su existencia. 

Lo importante es la plena ocupación, que no haya desempleo y todo el mundo tenga un trabajo a ser posible inútil como, por ejemplo, el caso de Sísifo y su roca. 



 El trabajo de cualquier profesor se complica con la exigencia administrativa burocrática cada vez mayor de papeleo de programaciones y redacción de memorandos. 

No son nuestros gozos los que están destruyendo el planeta, sino el sentimiento culpable de que tenemos que sufrir a fin de merecer nuestros efímeros placeres. 

La obsolescencia programada es la razón principal de la superproducción industrial que hay, diseñado como está todo para no durar y dejar pronto de servirnos. 

Los fabricantes son perfectamente muy capaces de fabricar teléfonos, lavadoras, bombillas... que no se averíen; pero si lo hacen se acaban pronto sus negocios. 

El virus mortal y pandémico que arruina la vida de la gente, esencial para el sostenimiento del sistema político y económico, es, adivina, adivínalo, el dinero. 

El dinero apareció cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso y condenados a reproducirse y ganarse con el sudor de su frente la vida, echándola a perder. 

Dinero es Dios padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, fundamento ontológico de todas las cosas, incluidas, claro está entre ellas, las personas. 

 

“Mienten siempre. Están mintiendo ahora mismo. Saben que están mintiendo. Saben que sabemos que están mintiendo. Pero siguen haciéndolo y no dejan de mentir”. 

 En lo que se vende como poesía (se vende poco y se lee menos, pero se vende) importa más la prosa que el verso, el fondo que la forma, la letra que la música.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Pareceres CXXV

615.- De aquellos polvos, aquestos lodos. La pandemia nos trajo el confinamiento, y el encierro salvavidas aceleró el proceso de digitalización que ya estaba en marcha confiriéndole su impulso más considerable. Acabada la pestilente impostura, no hemos salido sin embargo de la encerrona que se nos impuso: ahora vivimos, en la pospandemia, dentro de las aplicaciones del teléfono supuestamente inteligente, el so-called smart-phone, suplementadas por la sedicente Inteligencia Artificial, la supposedly Artificial Intelligence, que ha invadido las dos grandes joyas de la corona del Estado del Bienestar: la Educación, antaño enseñanza, y la Sanidad. En el mundo educativo, ¿qué sentido tiene desarrollar la inteligencia natural si tenemos una, la artificial, mucho más rápida, que se lo sabe todo y nos da cien mil vueltas? Si las tareas las escribe una máquina, las realiza una máquina y las corrige una máquina, ¿qué nos queda? En cuanto a la otra joya de la corona, la sanidad, cuando hasta los médicos empiezan a diagnosticar ya con IA, y atienden más al ordenador que al paciente que tienen delante, al que ni siquiera reconocen, ¿qué nos queda? Todo nuestro sistema educativo y sanitario cabe en un minúsculo aparato que llamamos teléfono móvil y que es un apéndice de nuestra anatomía sin el que no podemos movernos. Hemos pasado de la utopía tecnológica a la distopía digital arrolladora. 
 
 
 
616.- Música, maestro. ¿Para qué sirve la música? La música sirve para resucitar a los muertos, es decir, para resucitarnos a nosotros de la muerte que supone nuestra existencia cotidiana. Con ella resucitó Orfeo a Eurídice de los infiernos, aunque cuando quiso asegurarse de que ella seguía sus pasos, volviendo la vista atrás, la perdiera para siempre. Sería horrible la vida sin música, sencillamente inconcebible, porque no sería vida. La música nos abre los oídos ensordecidos por el ruido de los medios (in)formativos. Cuando oímos música, dejamos de oír el ruido del mundo. La música nos devuelve el silencio primordial y paradisíaco anterior a la creación que es también la destrucción del mundo. La música nos devuelve el paraíso que nos ha sido arrebatado. 
 
 
617.- Opinión Pública. Internet, la Red Informática Mundial, es la culminación del proceso de atomización y aislamiento del individuo personal. Gracias a dicha Red, que ha incorporado ahora la Inteligencia Artificial, la sociedad ha acabado por desintegrarse y desmoronarse, culminando la labor que empezaron los medios de comunicación e (in)formación de masas que irrumpieron desde la invención de la imprenta y los periódicos, y después con la radio y la televisión, encargados de difundir la propaganda y la creación de lo que falsamente se llama opinión pública, que, como denunciaba aquella viñeta del inolvidable Quino no deja de ser una opinión privada y una opinión particular de los que la construyen y nos la sirven por todos los medios, a los mayores por la televisión y a los demás por los medios digitales onláin, en línea de batalla a fin de manipularnos y entretenernos para su provecho. La opinión pública no es la opinión del pueblo que, como tal, no tiene opinión alguna, que es algo particular y privado, sino en el mejor de los casos sentido común. Lo que de verdad razona no es el individuo, uno mismo con sus creencias y sus ideas, sino el lenguaje mismo que uno habla o, mejor dicho, que habla por boca de cada uno, a poco que se deje, cuya razón, cuya lógica es de todos porque está en el lenguaje mismo y se rebela una y otra vez, a poco que se la deje, contra la realidad y las ideas que la establecen, sacando a la luz sus contradicciones y su falsedad constitutiva. 
  
618.- Sombras. Hay días en los que uno se siente triste y ensombrecido sin motivos aparentes. Quizá no haya que buscar refugio de esos momentos depresivos, ni medicalizarse para liberarse cuanto antes de la sombra, una sombra que no es solo la nuestra propia, personal e intransferible, sino el espejo perfecto de nuestra sociedad actual en la que está mandado que hay que divertirse y alegrarse. No hay que tomar una actitud que no deja de ser una forma de violencia hacia uno mismo y lo que uno siente, un rechazo a atravesar lo que simplemente hay que atravesar. La sombra no es algo que haya que erradicar; porque quien rechaza su propia sombra no se vuelve luminoso, sino ciego. Uno no es la tristeza que siente. Es quien la ve surgir y disiparse, como la niebla. Tan solo hay que tener el valor de no intervenir de inmediato, de no etiquetar la tristeza como enemiga. Quien atraviesa la sombra sin combatirla, se fortalece de alguna manera contra ella, se deja ir y vuelve diferente. Pero hay algo que no nos deja en paz, no tenemos la capacidad de permanecer inmóviles en nuestro malestar ni siquiera durante una tarde, queremos una solución inmediata. Y al hacerlo, perdemos lo único que ese mal día, un mal día lo tiene cualquiera, no le estaba ofreciendo: la posibilidad de conocerse uno a sí mismo. 
  
619.- El filósofe trans.  No es un filósofo ni una filósofa propiamente hablando, sino un filósofe, que cuenta con muchas publicaciones en su haber y que ha proclamado que finalmente participará en el Festival de las Ideas (sic) tras haberse anunciado que uno de los patrocinadores del evento retira su apoyo al Estado genocida de Israel. El festival de las platónicas ideas se celebra estos días en los madriles y gira en torno a los Cuerpos. A propósito del suyo ha declarado el filósofe lo siguiente: “Yo no soy un hombre, sino un hombre trans. Y eso es muy distinto. Nuestros cuerpos son lo contrario del axioma de la soberanía masculina: un cuerpo masculino sin pene”. Hablando de su propia biografía, se ha definido del siguiente modo: “Yo fui un niñe (sic) de la Movida. A veces he dicho que mi propia familia podría ser un grupo de personajes de Almodóvar: la madre, católica; el padre, militarizado a la fuerza por el fascismo, y el hije (sic) trans. Eso explica mi exilio sexual y académico, primero en Estados Unidos y luego en Francia”. A finales de los ochenta se exilió porque “era impensable hacer filosofía en primera persona en el contexto español desde una posición lesbiana, no binaria o trans”. Añade además que siempre tuvo la impresión de que Franco no había muerto “me parecía que seguía viviendo como un virus dentro de cada persona (...)". Más que una impresión personal, es la constatación de que nada que haya vivido muere nunca de verdad, como Parménides nos enseñó. Y en ese sentido, la dictadura, una vez quitada de en medio la figura del dictador, que lo dejó todo atado y bien atado, ha seguido viviendo bajo el nombre de democracia constitucional, que no es sino una dictadura trans, que ha cambiado su nombre y su asignación en el registro civil.  
 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Dos metáforas virales

    La palabra 'virus', tomada directamente del latín, entró en nuestra lengua en 1817 según Corominas.  Sin embargo, su derivado el adjetivo 'virulento', tomado también del latín 'uirulentus' entró mucho antes, hacia 1435. Virus, el sustantivo, entró más tarde que el adjetivo porque es un tecnicismo de la Ciencia, la nueva teología, hoy muy difundida gracias al proceso de vulgarización debida a la propagación de millones de noticias que la viralizan, haciéndola viral.  

    Virus en latín significaba 'jugo', 'zumo'. La palabra servía para referirse tanto a la baba de los caracoles (así la usa Plinio) como al semen de los animales, como en el pasaje de Virgilio donde habla de la creencia 'científica' antigua de que las yeguas eran fecundadas por el viento sin ayuntamiento carnal con ningún caballo, destilando de sus ingles un veneno viscoso que los pastores llamaban 'hipómanes': "lentum destillat ab inguine uirus" (destila espesa / de sus partes la lúbrica ponzoña, en la traducción de A. Espinosa Pólit). También significaba 'veneno' 'ponzoña', y 'mal olor'.

    El caso es que el virus invisible y ubicuo como Dios que nos invade es por un lado, como dice una anónima pintada en un muro en la lengua del Imperio, el capitalismo: capitalism is the virus. El capitalismo es en efecto el sistema económico y político -ambas palabras son prácticamente sinónimas ya- basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la libertad de mercado. Pero el capitalismo es también la ideología y el conjunto de entidades e instituciones, como dice la docta Academia, que defienden los intereses. Mejor diríamos, en lenguaje popular, que el virus es el Dinero, con la mayúscula honorífica que le corresponde a Dios.

    Pero también, como nos llega en esta otra imagen, el virus es una metáfora de la información, en concreto de las noticias que difunde en el Reino Unido la British Broadcasting Corporation, como reza la pancarta londinense. BBC NEWS IS THE VIRUS (representado por su ícono de pelota erizada): 


     Nosotros diríamos que el virus es RTVE, Radio Televisión Española, la emisora estatal, pero también sus sucursales autonómicas, y todas las emisoras privadas sin excepción (Antena 3, Telecinco, La Cuatro, la Sexta, y la Trigésimo Quinta, si la hay). Y, por supuesto, las redes sociales y toda la Red Informática Universal. Virus es el bombardeo informativo e informático que provoca el miedo en la gente que lo recibe a todas horas, día y noche, por todos los medios.  Virus es, en definitiva, la información. Esto explica la lucha de los gobiernos contra la desinformación (misinformation en la lengua del Imperio) y por el monopolio del relato. Distinguen ellos entre una información buena, la suya, la oficial, que informa a las masas, es decir, ahorma como la horma de un zapato, y otra mala, la que desinforma, pero en realidad no hay ninguna buena ni diferencia considerable entre la una y la otra: las dos son malas.

     Una de las estrategias que tiene el poder para imponer su relato es el framing, que podría traducirse por “efecto de encuadre”. Simplificando un poco consiste en seleccionar una parte de la realidad y colocarla en primer plano hasta ocultar el resto. Por ejemplo, ante el sentimiento de inseguridad que siente la población por la delincuencia callejera, el gobierno puede decir que es una “sensación subjetiva”, jugando con la manida contraposición de subjetivo y objetivo, de sujeto y objeto. Obviamente todas las sensaciones son subjetivas, por lo que calificar a una sensación de subjetiva -y no objetiva- es una redundancia, pero traslada el objeto del problema a la percepción del sujeto, que sería errónea. Como no pueden cambiar las cosas, intentan cambiar la percepción.

     Así como el exceso de imágenes atrofia la imaginación, el consumo excesivo de información atrofia el pensamiento. Es lo que en la lengua del Imperio se ha denominado IFS (Information Fatigue Syndrom) o síndrome del cansancio de la información, concepto acuñado por algún psicólogo que ahora no recuerdo a finales del siglo XX. Uno de los síntomas de la fatiga informativa es la parálisis de la capacidad analítica, que es el fundamento del pensamiento. El aluvión informativo e informático que recibimos por todos los medios digitales y no digitales es tal que no nos deja pensar, no arroja ninguna luz a la oscuridad. En ese sentido puede decirse que la información es el virus, y los medios de 'comunicación' los agentes de contagio.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Rasgarse las vestiduras

   Unos conocidos y grandes almacenes, El Corte Inglés, han sido denunciados por vender una camiseta infantil que reza, en la lengua del imperio, of course: SMALL ONES ARE MORE JUICY, o sea:  Los pequeños (o las pequeñas, dependiendo del contexto) son más jugosos (o jugosas). El eslogan podría recordarnos algo vagamente a aquello que se dice a veces entre nosotros de que la esencia fina se vende (o mejor se guarda, para evitar la prostitución del mercantilismo) en pequeños recipientes. Sin embargo, una proclamación ingenua a primera vista como esa ha resultado que no era lo que parecía... 
 
    Si sabemos algo de inglés, vemos enseguida que juicy («jugoso»), además de referirse al jugo de una fruta (ius, iuris, en latín, con el significado de 'jugo, caldo, salsa'), tiene también una connotación sexual en usos coloquiales, por lo que el mensaje primario "lo pequeño es más sabroso (que lo grande)", escondería una alusión al sexo de las tiernas criaturas infantiles, y sería una proclamación pedófila, y en toda regla pederasta.  
 
    La camiseta se encuentra dentro de la línea de talla infantil "kids" de dichos almacenes, y se promocionaba como “camiseta de tirantes con volante en los laterales”, más apropiada para niñas que para niños, por lo que se trataría de un mensaje de pederastia heterosexual. Debemos, por lo tanto, leer: Las pequeñas son más jugosas (que las grandes o mayores), una opinión personal tan estúpida como la contraria, que sería acaso: Las mayores son más sabrosonas. Esto ha hecho que algunas asociaciones de consumidores biempensantes no exentos de la vieja moralina se hayan rasgado las vestiduras enseguida como hacían en la biblia los patriarcas para expresar su sacrosanta indignación.
 
La camiseta en cuestión
 
   Así pues, según los escandalizados, se incurre en un mensaje que incita a la pedofilia por la connotación sexual del doble sentido del término en cuestión. Pero hay algo más alarmante, que es que el eslogan viene ilustrado con una fruta abierta, algo así como un kiwi por el exterior marrón y peludo y, sobre todo, el interior verde con el centro claro y las pequeñas semillas características. El dibujo del kiwi abierto por su mitad funciona como ilustración aparentemente inocente, pero añadido al eslogan parece otra cosa, que no es una simple broma, sino algo muy serio que no deja lugar a muchas dudas: el fruto elegido sugiere en las mentes calenturientas de los escandalizados, por la disposición simétrica de los elementos y por la zona central blanca, un orificio entreabierto, es decir, una representación esquemática de una vulva, que es la forma culta de denominar al coño. 
 
    En definitiva, exigen retirar la camiseta por el mensaje sibilino que encierra de que los chochitos o coñitos son más suculentos que los grandes coños, que resultan un coñazo, donde, por cierto, se le aplica al término vulgar para referirse a la vulva, el sufijo -azo, que denota en castellano un golpe contundente de una acción brusca, como martillazo, o cañonazo, aunque también gran tamaño como en el caso de cochazo.     
 

    No es la primera vez que estos grandes almacenes sacan mensajes polémicos en la ropa infantil. En 2014 tuvieron que retirar unos bodies para bebés que decían: el de color azul “Inteligente como papá”, y el de color rosa “Bonita como mamá”, tras las críticas recibidas de los feministas por sexismo, dado que utilizaban estereotipos de género que atribuían la inteligencia -y otras veces la fuerza-  al padre, es decir, al hombre, y la belleza a la madre, es decir, a la mujer. El significado de los colores puede muy bien invertirrse y considerarse el rosa, vecino del rojo, que es símbolo de la sangre y por lo tanto de la guerra, masculino, mientras que el azul, sobre todo en su variedad azul celeste, se asociaría a la virgen María, y por consiguiente a las niñas, siendo un color femenino, como de hecho parece que fue históricamente, hasta que se invirtieron las modas por estrategia comercial.   
 
    Esos estereotipos o prejuicios, que no dejan de ser opiniones personales tan ridículas como las contrarias y las comentadas anteriormente sobre lo pequeño y lo grande, podrían normalizar o fomentar, según los denunciantes escandalizados, la violencia sexual contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes, así como normalizar la prostitución, cosas que, por otra parte, están bastante ya normalizadas.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Más migas...

¿VIP o LIP? El Estado y el Capital etiquetan a algunos de sus súbditos, miembros por lo general de la farándula, de la política -los que mandan son los más mandados- y ejecutivos de las altas fianzas y alto nivel, es decir de la sociedad del espectáculo,  como VIP,s, Very Important Persons, reservando en los los aeropuertos salas especiales para el bienestar de dichas personalidades que cruzan los controles de seguridad como si fueran pisando la alfombra roja que se extiende en el suelo a su paso para recibirlas, guiarlas y darles relieve entre amables sonrisas que les dan la bienvenida, mientras que la fila de la inmensa mayoría se alarga más que un día sin pan, y avanza lentamente al paso de la polca bajo la atenta mirada de guardias armados que, en cualquier momento, pueden ficharte y hacerte un cacheo y chequeo aleatorio. Esa inmensa mayoría somos los LIP, que sería el acrónimo anglosajón de todo lo contrario de los VIP: los Less (y aun Least) Important Persons: personas de poca monta, nada importantes, completamente irrelevantes, ciudadanos de a pie, frente a los ilustres personajes de las estatuas ecuestres. Somos también, en el idioma de Chéspir, a bunch of nobodies, un montón de nadies o donnadies; a nonentity, una nulidad absoluta que ni siquiera goza del privilegio de tener entidad propia; commoners,  hombres de la calle, normales y corrientes, gente del montón o del común. 

MONOLOGUISTAS. ¿Cómo sobrevivir en un mundo en el que no hay verdadero diálogo, sino monólogo de quien acapara la palabra desarrollando así su inflación egocéntrica y su narcisismo conversacional? El típico monologuista es el que te pregunta el lunes por la mañana ¿Qué tal te fue el fin de semana?Una pregunta falsa donde las haya, que no espera respuesta alguna, en realidad una artimaña para poder presumir de todas las cosas increíbles que ha hecho el que fingía interesarse por ti. No hay que confundir la comunicación con la conexión: La conversación por Guasap y las notas de voz son en realidad una serie de monólogos de gente que rechaza el diálogo y que no habla por teléfono, porque eso supone tener que dialogar, dejar hablar al interlocutor y dejarse uno de ideas y prejuicios personales. Los monologuistas, cuando se enfrentan a una conversación presencial, cara a cara, hablan atropelladamente, sin pausas naturales. No hay intercambio, sino sobrecarga de opinión personal. Si se les afea el hecho, exigen respeto por su opinión. Sienten la imperiosa necesidad de dominar la conversación, acaparando la palabra, inundándonos la mayoría de las veces de temas completamente irrelevantes. El diálogo inexistente es entonces un juego de pimpón monologante. 


MALDITO TRABAJO. Hemos aceptado que el trabajo en sí mismo es algo bueno, un bien. Se dice a veces de alguien que "por lo menos tiene trabajo", ensalzamos el sacrificio y el esfuerzo que habita en la ética del trabajo y que toma estrambóticas formas en el relato de influencers y gurús. Recuerdo a alguien que decía que renunciaría a cobrar su sueldo y, si tuviera dinero para hacerlo sin necesidad prostituirse, pagaría por desempeñarlo. El trabajo es una bendición, dijo un papa de la iglesia católica, trafulcando el mensaje cristiano y bíblico y el sentimiento de cualquiera de que el trabajo es una maldición, consecuencia de nuestra expulsión del paraíso. Fue Juan Pablo II quien al otro lado del charco, en Méjico lindo y bonito,  pronunció ante los obreros y sus familias en el año del Señor de 1979 lo siguiente: «El trabajo no es una maldición, es una bendición de Dios que llama al hombre a dominar la tierra y a transformarla, para que con la inteligencia y el esfuerzo humano continúe la obra creadora y divina». Y tres años después, en Barcelona, añadió: «El trabajo no constituye, pues, un hecho accesorio ni menos una maldición del cielo. Es, por el contrario, una bendición primordial del Creador». Esta doctrina eclesiástica fue ratificada en su encíclica Laborem exercens (1981), dedicada íntegramente al trabajo, donde habla de la «originaria bendición del trabajo, contenida en el misterio mismo de la creación». 

 

QUÉ ABURRIDO DIVERTIRSE.- José Bergamín (1895-1983) es una de las figuras más brillantes y complejas de nuestras letras, además de gran poeta, un maestro absoluto del aforismo que juega con la paradoja. Como muestra, un botón:  «Vale más un pájaro volando que ciento en la mano», contra el pedorro refrán popular que dice "Más vale pájaro en mano que ciento volando". Otro aforismo: «La puerta secreta del Paraíso terrenal se llama aburrimiento. El aburrimiento de la ostra produce perlas». Se revuelve aquí contra el tópico de «aburrirse como una ostra», él que sufrió el ostracismo durante su exilio y a la vuelta de él hasta su muerte, y convirtió su aislamiento y soledad en un retiro fecundo para escribir una obra deslumbrante. El último aforismo me viene a propósito del dichoso informe PISA, acrónimo de Programmme for International Student Assessment, o sea el programa para la evaluación internacional de los estudiantes, del que habla todo el mundo últimamente por la vergüenza nacional que ha supuesto el varapalo del suspenso de nuestro sistema educativo, informe que ha venido a corroborar un secreto a voces: la presencia de vagos y discapacitados para el estudio en las aulas españolas, de lo que en realidad se alegran los políticos, porque esa y no otra era la pretensión de sus sucesivas reformas educativas que hemos venido padeciendo. En las aulas españolas el profesor es un patético chouman, por no decir un auténtico payaso, encargado de entretener y divertir a sus alumnos, procurando que no se aburran, sin exigirles demasiado, prácticamente nada a cambio, de modo que sean estúpidamente felices sin saber ni hablar ni escribir, perdiendo el lenguaje recién aprendido por la afasia educativa, dependiendo de las pantallas hasta la extenuación y perdiendo la comunicación con sus compañeros. El niño listo, inteligente, inquieto, necesita aburrirse para salir de sí mismo y de su entorno. 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Con la jaula a cuestas

    No tenía noticia ni de la persona del ilustrador y pintor ruso Andrei Popov (1970-....), que dejó la carrera militar que había emprendido para dedicarse por completo al dibujo y la pintura, lo que dice mucho a su favor, ni de su obra, hasta que me llegó de forma casual e inesperada esta simpática y sencilla ilustración suya no carente de significado pese a ser una obra sin palabras, porque funciona como una parábola visual cargada de simbolismo. 
      Parece una fábula esópica en la que los animales -en este caso un pájaro- representan a las personas. Ese pájaro corre asustado, buscando refugio, no vuela porque no puede volar, cargando como va con su propia jaula a sus espaldas. En lugar de dejar la jaula atrás, la lleva consigo como si fuera su caparazón o coraza protectora. Esto simboliza cómo las personas a menudo son los guardianes de su propia prisión y esclavitud, sus propios carceleros. 
 
    El detalle más revelador del dibujo de Popov a mi modo de ver es que la jaula está abierta, lo que sugiere que el ave porta su propia jaula como si fuera su propia tumba. Quizá ha estado encerrada en ella y ha conseguido salir por su propia puerta, y, si se desprendiera de su peso y dejara de llevarla,  tendría la libertad de volar y escapar, pero... ha decidido cargar con ella, porque es su propiedad. 
 
    La jaula representa, no hay que ser muy espabilado para verlo, el confinamiento y la falta de libertad, obviamente, pero para el pájaro es también algo más, es la seguridad, es su hogar, dulce hogar, lo conocido y seguro frente a las inclemencias de la tormenta del mundo exterior que sugieren las líneas y trazos que hay de fondo, quizá viento, lluvia o ambas cosas... 
 
    Prefiere, pues, cargar con el peso de la jaula antes que enfrentarse a la libertad absoluta en un entorno que le resulta amenazante. El dibujo, como la fábula clásica y como toda la literatura, según lo clavó el poeta Horacio en una de sus sátiras, no habla de alguien ajeno a nosotros al que le pasa algo gracioso, sino de nosotros mismos.  ¿Quid rides? Mutato nomine de te / fabula narratur, '¿de qué te ríes? Si cambias el nombre, la historia habla de ti mismo'.

     Horacio lo decía a propósito de otra fábula, la de Tántalo, condenado en el Más Allá -es decir, aquí mismo- a un suplicio consistente en estar sumergido en unas aguas que le llegaban literalmente hasta el cuello, cuyo nivel descendía cuando él intentaba beberlas agachándose, y tenía al alcance de su mano y de su boca hambrienta y sedienta una rama cargada de frutos que se retiraban cuando pretendía alcanzarlos, condenado como estaba al hambre y la sed eternas, insaciables. Y Tántalo es un nombre propio, efectivamente, es decir, un pseudónimo o nombre artístico de un personaje de ficción, o sea, de nosotros mismos tantalizados como estamos.
 
    Visualmente, la jaula se asimila a una mochila pesada a sus espaldas. Sus barrotes representan esas cargas, obligaciones, traumas o estructuras sociales que lleva uno consigo y de las que se queja constantemente, pero que seguimos arrastrando a todas partes por costumbre o por la incapacidad de concebir una vida sin ellas y desprendernos así de lo que nos ata y nos apesadumbra.
 
    Buscando alguna otra creación de Popov, me sorprende esta, ahora que se acercan las parece que inevitables navidades. Esta podría servir para ilustrar el Cuento de Navidad de Charles Dickens y al entrañable señor Scrooge, el viejo cascarrabias que decide cerrarle la puerta al consumismo nativideño, pese a lo cual no dejan de colarse en su casa las ramas y las bolas policromadas del dichoso arbolito navideño...