viernes, 8 de mayo de 2026

La partícula de Dios

    Publicaba Alberto Montt una simpática viñeta sobre el bosón de Higgs, la llamada partícula de Dios, en su página electrónica, una viñeta que quiere hacernos reflexionar provocándonos a la vez una escéptica sonrisa, como es costumbre en el dibujante chileno. Se puede ver al demonio a la izquierda preguntando a unos cuantos dioses a la derecha con un significativo y gracioso juego de palabras, de quién de ellos, particularmente, es la susodicha partícula.

 

    Vemos, empezando por la izquierda, a Dios, el dios cristiano con el triángulo en la cabeza que representa la sagrada trinidad, el dios por antonomasia, cuyo nombre propio es el nombre común "dios" escrito con mayúscula "Dios",  seguido de Mercurio (Hermes para los griegos), que es el mensajero de los dioses olímpicos;  detrás de él distinguimos a Ganesha, el dios de cabeza de elefante, maestro de la inteligencia y patrón de los artistas y escritores del panteón hindú, seguido de Anubis, el dios con cabeza de chacal o de perro, el conductor de las almas, el intermediario y el mensajero entre el mundo de los vivos y el más allá dentro de la religión del antiguo Egipto, y finalmente al dios nórdico Odín a la derecha, maestro de la sabiduría y las ciencias ocultas, si no es su propio hijo Thor. 

    Nos bombardearon durante aquellos ya lejanos días con noticias de divulgación científica acerca del bosón de Higgs, la partícula divina, y de cómo la Ciencia, esa nueva religión, estaba a punto de descubrir el origen del universo y la verdad definitiva. Pues bien, estamos como estábamos después del costosísimo experimento en términos económicos del acelerador de partículas que tanto ha dado que hablar a los medios de masificación: al fin y a la postre, sólo sabemos, more Socratico, que no sabemos nada.

    El dibujante El Roto caricaturizaba la "partícula divina" como si fuera una hostia consagrada para la comunión de los fieles de esa nueva religión que es la ciencia -que si no nos exige fe, como la vieja religión,  lo que sonaría muy arcaico, precisa, sin embargo,  y mucho, de nuestra "credibilidad"- , con la aureola de santidad de lo divino,   en esta impagable viñeta titulada "La consagración",  que el diario independiente de la mañana  publicaba el 23 de julio de 2012.


    Seamos "de letras" o "de ciencias" -distingo bastante inepto que nos colgamos a veces como si de un sambenito se tratara para clasificarnos-, esto es algo que nos concierne a todos, que afecta a todo el mundo, de vital importancia, algo que todos nos hemos cuestionado alguna vez: estamos hablando del origen del universo y de la falsedad de la realidad del mundo. Si no nos preocupa esto, ¿qué nos preocupa?

    A este propósito merece la pena reproducir aquí el artículo, cuyo recorte conservo, de Agustín García Calvo,  que publicaba en El Periódico Global(ista), alias El País,  el 14 de julio de 2012, que quiere hacernos pensar sobre todo ello en contra de la communis doctrina, mainstream o pensamiento único  dominante, que se titulaba: Tampoco el bosón de Higgs era verdad.  

Tampoco el bosón de Higgs era verdad.

   Y sin embargo las mayorías de los fieles se lo han creído, que la Ciencia venía por fin a darles la solución del problema del Universo que tanto los angustiaba, o por lo menos han estado a punto de creérselo.

   No es nada del otro mundo: la necesidad de fe y de diversión es siempre mucha; pero es cada vez más notable que, después de tantos desengaños, algo tan simple y consabido como esta noticia pueda servir para el caso: porque ello es que el problema sigue tan vivo como nunca, y basta con que algunos ignorantes nos asomemos a la Red (mejor que a los libros y desde luego a las aulas) para darnos cuenta de lo vivas que siguen las discusiones entre físicos y matemáticos más o menos en ciernes o jubilados acerca de las cuestiones y los términos fundamentales de la teoría y cálculos físicos (esto es, lógicos acerca de universos o realidades), y sorprende así que tenga todavía ese relativo éxito la presentación de ideas como ‘corpúsculo’, ‘masa’ y demás que llevan ya unos cuantos siglos de desmentimiento: es como si se contara cada vez más con una infantilidad en la gente que se ha sometido a la Enseñanza y los Medios del Progreso.

   No han faltado tampoco a lo largo de estos siglos algunos sabios, y, lo que más importa, honrados, que, liberados ya de temores por su promoción, se han atrevido a declarar para la gente la verdad de las mentiras de la Ciencia; así habréis leído más de una vez cómo el propio Einstein declaraba una vez que las ideas o teorías que se refieren a la realidad no son ciertas (sicher), y, si son ciertas, no se refieren a la realidad. Claro que para decir cosas cono ésas, si uno está todavía preparando su Tesis Doctoral o su subida a las Cátedras del mundo…

   Pero era inevitable: hacía ya muchos años que se había montado el acelerador más largo y más caro del mundo para que, tras tantas incertidumbres y falta de noticias, no se nos ofreciera al fin una información de luz y de esperanza correspondiente a los enormes gastos y trabajos de miles de empleados del que había de ser acelerador, si no de partículas, de informaciones; y así se ha sacado de entre los restos de especulación física algo que pudiera servir para entretener un rato la espera del personal.

   Pues bien, amables lectores, dejaos oír (no hace falta que creáis a cambio nada) lo que los restos de sentido común de los menos creyentes os dicen bien claro: no era tampoco verdad, no ha habido tal cosa como un acercamiento a la solución definitiva: el problema está tan vivo y floreciente como desde que se inventaron las teorías sobre el Mundo. No puede ser que se descubra una solución, teoría, filosofía o ciencia dentro de la realidad, que, valiéndose de términos del vocabulario real, trate de dar con la esplicación de todo; porque,  entonces, la esplicación misma entraría a formar parte de la realidad y no podría decir nada nuevo y desmentidor acerca de ella. 

   He ahí lo más sencillo que tendríamos que haber descubierto: que la realidad no es todo lo que hay; que es una guerra o contradicción entre la pretensión de imposición de ideales o de un lenguaje matemático cerrado, y la resistencia siempre viva contra esa imposición; la de las cosas nunca del todo terminadas contra los números y el fin: por ejemplo ‘masa’, cuando más, sería esa resistencia, siempre espesa, que, no habiendo ‘todo’, no puede ser 4% de nada.

   Pero eso al Poder no le importa: Él tiene que ofrecer soluciones, es decir, evitar descubrimientos que puedan entorpecer la marcha del Capital, y así, entre otras mil historias, os ofrecen un bosón para calmar la impaciencia, matar el Tiempo.

    Claro que  no os dirán que ahí ha terminado todo, que eso es la solución definitiva: quedan siempre algunos pormenores que aclarar, algunos cálculos que mejorar; porque eso, si no, sería justamente libraros del Futuro, que es arma esencial del Poder, y que ya no tenéis nada que hacer, ni trabajar, ni buscaros un título en las universidades; y, sin Futuro, os encontraríais en un mundo vacío y muerto.

   Sería como si a algún financiero malaconsejado se le ocurriera montar sus teorías proclamando que con ellas se va a terminar con la Crisis Económica de una vez y para siempre.

Agustín García Calvo es catedrático emérito de Filología Clásica de la Universidad Complutense de Madrid.

 

    Una semana después de la publicación de este artículo, en una carta al director del mismo diario, un lector indignado defiende a capa y espada "el posible hallazgo del Bosón de Higgs". Se trata de Manuel Lozano Leyva, Catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la  Universidad de Sevilla. He aquí su carta: 

     Haciendo uso de razonamientos de estética filosófica, o algo así, el profesor Agustín García Calvo menosprecia el posible hallazgo del bosón de Higgs. Aunque sea curioso el uso que hace de su derecho a opinar lo que se le ocurra con argumentos pintorescos, considero inquietante que sostenga que algunas conquistas de la ciencia (de su artículo quizá podría deducirse que todas) sirvan para saciar la “necesidad de fe y diversión”. Esas intenciones las tienen otros, no los científicos. La pose supuestamente sublime de desdén hacia la ciencia la suelen ostentar, aparte de los que les atrae el siniestro poder que da la religión, aquellos intelectuales incapaces de desarrollar la creatividad del arte, la fuerza de la literatura o el portentoso desafío de escudriñar científicamente la intimidad de naturaleza. O sea, aquellos que se encuentran a gusto instalados permanentemente en la más absoluta irrelevancia.

    Se trata de una defensa corporativista y acérrima de la ciencia y de los científicos y de su progreso en pos de una verdad absoluta que no poseemos contra el ataque perfectamente lógico y de sentido común de García Calvo, que algunos humoristas como Montt y El Roto, que citábamos al principio, que haciéndose eco del sentir popular, ya habían satirizado y ridiculizado la pretensión de que el susodicho bosón fuera la partícula divina, precisamente como un 'acto de fe y diversión' motivado por "el siniestro poder que da la religión" porque no olvidemos que el humor es la mejor crítica contra la seriedad de los que creen "escudriñar científicamente la intimidad de naturaleza". 

jueves, 7 de mayo de 2026

"Le debemos un gallo a Asclepio".

(In memoriam Elías García Pérez, profesor de filosofía).
 
 
Si no me falla la memoria, hace la friolera de más de cincuenta años, cursando yo a la sazón quinto de Bachillerato de Letras, curso 1974-1975, asistí a mi primera clase de griego en el Instituto Nacional de Enseñanza Media Mixto de Camargo. Entonces los institutos no se llamaban IES, como ahora, sino INEM, porque se pretendía que fueran centros de enseñanza y aprendizaje, no de educación. Ya conocía a la profesora, Margarita Martín Díaz. Durante el curso anterior, aquel cuarto, que era el último del bachillerato elemental, nos había dado clase de latín y había sido nuestra tutora. Yo había elegido letras porque me gustaba el latín, y, además, no se me daba mal. Pero lo que me viene a la memoria ahora, como si fuera ayer, fue la primera clase de griego de aquella profesora, que escribió una frase en la pizarra en un extraño alfabeto... Y entonces comenzó una fascinación que no ha terminado todavía. 


Eran las últimas y misteriosas palabras de Sócrates al afrontar el trance postrero de su condena a muerte:  "Oh Critón, a Asclepio le debemos un gallo". Era el primer texto griego que aprendíamos a leer y a escribir. Divinas palabras. Eran unas letras desconocidas que nos abrían a un mundo por un lado lejano y ajeno, pero por otro muy próximo. A la vez que aprendíamos los nombres de las letras y sus grafías mayúsculas y minúsculas, oíamos hablar de aquellos acentos agudos, graves y circunflejos, aquellas iotas suscritas, y aquellos espíritus suaves y ásperos, que habían dejado el recuerdo imborrable de una hache en nuestra lengua, y oíamos hablar por primera vez de Platón, que había escrito esa frase, y de Sócrates, que la pronunció pero que no había escrito nada por su parte, condenado a muerte por un tribunal democrático ateniense por corromper a la juventud y no creer en los dioses en que creía la ciudad, y de Critón, su amado discípulo, y del dios de la salud Asclepio o Esculapio, al que Sócrates encargaba consagrarle un gallo. Vuelvo a escribirlas ahora, tal como las aprendí: Ὦ Κρίτων, τῷ Ἀσκληπιῷ ὀφείλομεν ἀλεκτρυόνα.
 
Tal vez se trataba de un sacrificio de acción de gracias, quizá era una manera de desdramatizar la propia muerte. Aquella clase fue una experiencia inolvidable. Era como aprender a leer otra vez, aprender a leer en una nueva lengua hermética, pero a la vez muy nuestra; en una lengua en la que se ha dicho todo o casi todo lo que puede decirse e imaginarse. Aprender griego es descubrir la filología, el amor -filo- por las palabras -logos-, que son lo más valioso que tenemos, gratuito como es el lenguaje como el aire que respiramos, porque sirven para preguntarnos una y otra vez según la costumbre socrática qué son las cosas.

Viñeta de El Roto, aparecida en El País el 4 de julio de 2016

Georges Dumézil publicó un “divertimento” sobre las últimas palabras de Sócrates, que son las primeras palabras griegas que, casualmente, aprendí yo cuando empecé a estudiar griego clásico en mi bachillerato: “Critón, debemos un gallo a Asclepio. Pagad la deuda y no os olvidéis”. No hay ninguna explicación satisfactoria del significado de esta frase.

La más habitual, pues se ha escrito mucho, es la de Lamartine, que la puso en verso como buen poeta que era:
¡A dioses que liberan, dijo, ofrenda debida!
¡Me han curado! -¿De qué? Diz Cebes. -¡De la vida!

Sócrates querría sugerir que la muerte es el remedio de la enfermedad que es la vida misma, cualquier vida humana, y como él ya está alcanzando ese beneficio pues se está muriendo después de haber tomado la ingesta de cicuta que empieza a hacerle efecto les pide a sus discípulos que se lo agradezcan a Asclepio consagrándole un gallo.



 
Dumézil no está de acuerdo con que la enfermedad de la que el dios de la salud Asclepio -Esculapio latino- ha curado a Sócrates sea la vida, otorgándole la muerte como remedio.

Dice Dumézil: “Asclepio no desempeña, en el mundo de los hombres, más que un único servicio. Sólo se ocupa de los enfermos; si pasan una noche acostados en su santuario, reciben allí, a través de un sueño, la receta que los curará”. 

Suele representarse a este dios con el báculo o la vara de Esculapio, un bastón por el que sube enroscada una serpiente, que, a diferencia del caduceo de Hermes, símbolo del comercio, no lleva alas.   

 
Estatua de Asclepio o Esculapio, dios de la medicina.

¿De qué enfermedad, de qué receta de cura se trata en el caso de Sócrates? He aquí la verdadera cuestión.

Hay quienes piensan que esta “ultima sententia” del filósofo no tiene mucho sentido, porque se trata de la última frase de un hombre que está moribundo bajo los efectos de un veneno letal como es la cicuta.

Otros creen que Sócrates quiere agradecer a Asclepio una especie de “curación por adelantado” al ahorrarle los achaques propios de la vejez matándolo cuando contaba setenta años. Pero Asclepio sólo cura las enfermedades actuales, declaradas, no las presuntamente futuras y por lo tanto inexistentes: no es un dios profiláctico.

Leo en Eva Cantarella que la americana Eva C. Keuls en su libro 'The Reign of the Phallus', publicado en Nueva York en 1985, y traducido al italiano como 'Il regno della Fallocrazia', considera que el gallo era un regalo típico entre homosexuales y avanza la hipótesis de que Sócrates, sátiro hasta el final, en el momento en que los efectos de la cicuta alcanzan el bajo vientre, descubre las ingles para mostrar, una erección provocada por la acción del veneno, con lo que la frase concordaría bien con la ironía socrática, como si les dijera a sus discípulos “mirad lo que me pasa en el trance postrero de mi muerte: una milagrosa erección contra la disfunción eréctil: agradecédselo a Asclepio”. 
 

Dumézil, sin embargo, que no conocía la tesis desmitificadora de la americana, opina que la curación que merece el sacrificio de un gallo a Asclepio no es la de Sócrates, sino la de Critón. Sócrates, como si fuera su médico, le ha hecho desembarazarse de una opinión errada, y éste ha recobrado la salud mental. Y no es que Sócrates posea la verdad, que no la tiene, pero es consciente al menos de su ignorancia. 

Critón quería que Sócrates escapara de la cárcel. Le habían él y otros amigos preparado la fuga. Consideraba Critón que la muerte de Sócrates era un mal. Y para él desde luego que lo era, porque se vería privado de su maestro y amigo. Pero Sócrates le hace ver lo mismo que a los jueces en su discurso de defensa: que pensar que la muerte es lo peor que le puede pasar a uno es una idea equivocada, lo que no quiere decir tampoco lo contrario, que sea lo mejor. Pero en ese trance él prefiere obedecer a las leyes de la ciudad y que se cumpla la sentencia de muerte que sobre él ha caído, consciente de que qué es lo mejor para los hombres “sólo lo sabe el dios”, o diríamos hoy con flagrante anacronismo “sólo Dios -con mayúscula como nombre propio que es- lo sabe”, es decir, nadie.

Marsilio Ficino tradujo las últimas palabras de Sócrates al latín: “O Crito, Aesculapio gallum debemus, quem reddite neque neglegatis”.

Se cumplía así el terrible silogismo que nos condena a los seres humanos a muerte: “Todos los hombres son mortales; Sócrates es un hombre, luego Sócrates es mortal”. 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Revista de varietés (y II)

Le ofrecemos servicios de cremación e inhumación, ceremonias exequiales laicas y religiosas, y garantizamos planificación y previsión funeraria personalizadas.

 Hay quienes cada vez exigen más Estado, más protección estatal: más seguridad social, más subvenciones económicas, más policía y más controles y sanciones. 
 
Hay tolerancia -que algunos llaman libertad- en la práctica sexual siempre que se haga un uso privada, con solicitud por escrito del consentimiento voluntario.
 
Vuelven a intentar meternos otra vez por la puerta de atrás, como hicieron durante la pandemia, el puñetero trabajo en casa, y lo vuelven a llamar teletrabajo.
 
(De Goethe) ¿Por qué soy efímera? Preguntó la belleza a Zeus, a lo que el dios le contestó: Porque he concedido la belleza sólo a las cosas que son perecederas.
  

¿Quién maneja mi barca, quién, que a la deriva me lleva? Cantaba descalza Remedios Amaya representando dignamente a España en un indigno festival de eurovisión.
 
So pretexto de proteger a las tiernas criaturas infantiles en línea, Europa quiere imponernos a todos un carné digital que verifique nuestra edad e identidad.
 
 Declara, antes de tomar su avión privado, que la energía más barata es la que no se consume, dando a entender que todo consumo tiene su precio en el mercado.
 
Es un triunfador. Ha logrado lo que quería pero la sombra de una duda empaña su éxito: conseguir lo que se desea no significa que lo que se ha logrado se desee.
 
¡Cuántas veces suspiramos por alcanzar una meta, por ocupar un cargo y, cuando lo hemos conseguido, sólo queremos librarnos del cargo y liberarnos de su carga! 
 
 
 El hombre, antes de Protágoras y la adopción del metro patrón, ha sido medida de todas las cosas: codos, pies, pasos, palmos, brazas, pulgadas... antropometría.
 
Cualquiera sabe en su fuero interno que es mentira eso de que vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer, como cacarea a veces no la gente, la gentuza.
 
Un agricultor almeriense, tras modificar su sexo en el registro civil, obtuvo una subvención económica destinada a fomentar en el campo la presencia femenina.
 
 El reyno de las Españas anunció la concesión de mil millones más de euros de apoyo a la república ucraniana para fabricar material militar defensivo y ofensivo. 

Resulta sedante que el gobierno diga que estamos en el lado correcto de la historia, porque significa que mejor que puestos estamos, gracias a él, posicionados.  

 

martes, 5 de mayo de 2026

Por soleares

A la puerta del presidio, / un cartel de "Entrada libre", /  harto significativo.

Hartémonos a vivir, / no nos atrape la Parca / en ayunas del festín.

Por la calle, grita un loco,  / llamando a todas las puertas: / "¡Dejadme salir! ¡Socorro!".

Somos, vida mía, reyes / de una antigua dinastía / de un país inexistente. 

"Vislumbro seres humanos, / no humanidad".  Dijo Diógenes, /  con el candil en la mano. 

Sin esposas en las manos, / sin grilletes en los pies, / ¿cómo estoy encadenado?

Aunque parezca mentira, / el futuro era mejor / antes, cuando no existía. 

La paz social es la guerra / de una baja intensidad, / pero guerra a fin de cuentas. 

De la caja de Pandora / salieron todos los males: / las ideas de las cosas.

El presente no es lo que es / ni el pasado es lo que era / y el futuro... ¿qué va a ser?



 Cuando se funde la nieve / ¿a dónde va su blancura?; / ¿por qué ya no resplandece? 

La realidad, mi vida, / es una falsa moneda; / no seas tan realista. 

La ciudad no es una jungla, / es un parque zoológico, / que es metáfora más justa.

La identidad personal, / un fetiche narcisista, / igual que la nacional.

La identidad nacional / es una pura quimera, / igual que la personal.

No descendemos del mono, / sino más bien del borrego, / pobrecitos de nosotros. 

Las cosas que poseemos, / dueños que somos del aire, / nos acaban poseyendo.

Poder elegir un amo, / no es ninguna libertad / que te haga menos esclavo.

Si tú eres tú y yo soy yo, / ¿quién está más engañado  / entre tú y yo de los dos?

Imágenes, escondeos; / matáis la imaginación, / a fuerza de tanto veros.

Trabaja para comprar / un auto para poder / ir a diario a trabajar. 

  

lunes, 4 de mayo de 2026

Revista de varietés (I)

Una periodista deportiva del Ente Público, cuyo nombre propio omito por delicadeza, regurgita: "Felicidades a todas las atletas y todos los atletos españoles".

 Reformulación animalista de Terenio: Animal sum et nihil animalis a me alienum puto: Soy un animal (humano, pero animal) y nada animal me es ajeno, considero.
 
Los términos “positivo” y “negativo” en análisis clínicos invierten su significado: si resulta positivo, es malo; bueno, por el contrario, si resulta negativo.
 
Un estudio cien-ton-tífico revela que votar alarga la vida del sistema democrático: las personas mayores revivifican y si ya han fallecido y votan, resucitan.
 
La diferencia entre dinero 'blanco' y 'negro' es bastante trivial pero significativa: el blanco es el que controla el Estado, es decir, el que está fiscalizado.
 
 
 Contra el malminorismo, esa teoría estratégica que, ante el brete de elegir entre dos males, opta por el mal menor, en lugar de negarse a tomar la decisión.
 
El individuo se buscó incansablemente durante meses y años, noche y día, pero la búsqueda resultó infructuosa: no se encontró a sí mismo, había desaparecido.
 
La dicotomía política izquierda/derecha no es un error del sistema, sino un embeleco que nadie pone en cuestión porque no interesa, importa mucho mantenerla.

Dice el gobierno progresista que hay que construir viviendas sostenibles ecológicamente, cuando buena parte de la población no puede tener acceso a la vivienda.

Más neolengua orgüeliana: staycation, quedarse en casa en vacaciones, coliving y carsharing, compartir piso y coche, poderosas herramientas de manipulación.
 
 
 Lo que nos pasa a todos nos pasa a cada uno: somos infelices y sufrimos cuando carecemos de algo y no dejamos de sufrir ni de ser infelices cuando lo logramos.
 
 Los sindicatos son los mejores aliados de la clase empresarial y del Estado, que los subvenciona para que atiendan a las reivindicaciones laborales salariales.
 
Finalizado el escrutinio de votos, los partidos políticos retiraron apresuradamente las consignas de propaganda electoral para que nadie recordara sus promesas.
 
Mandatarios (y mandatarias) progresistas del universo mundo se reúnen para poner en marcha una movilización global contra lo que son, el fascismo, a su pesar.

Contra la pena de muerte, por supuesto, que Leviatán suministra e impone a todos y cada uno, y también contra la pena de vida penosa que llevamos entretanto.

  

domingo, 3 de mayo de 2026

Cincuenta pavos

Se ha hecho viral la intervención más bien performance bufonesca, de un diputado en el congreso, pulcramente trajeado con chaqueta, camisa blanca y corbata, que afeó a otros diputados su voto. La manera de reprocharles su actitud a sus señoríos y señorías fue una pregunta: “¿Saben cuál es su bandera? ¿Saben cuál es? La tengo aquí. -Y mete la mano en el bolsillo interior de la americana, y añade con frases entrecortadas, a la vez que saca un papel arrugado: -Es pequeñita, pero es muy efectiva, y, además, de la que les gusta. Podía ser más. La voy a dejar aquí. Esta es su bandera... -y acto seguido saca un billete de su bolsillo, y dice, mostrándoselo a todo el mundo: “Cincuenta pavos”. 
 
 
Cita a continuación los nombres propios y apellidos de los diputados y diputadas, que aquí no vienen al caso, como tampoco el suyo propio, que han votado en contra de lo que él votaba a favor.
 
Hay quien ha calculado que este diputado-showman o, por decirlo en castellano, bufón que convierte el congreso en un plató televisivo de chistes baratos, al que muchos le ríen las gracietas, que vive de la política profesional desde hace años atesora casi tres mil billetes al año como ese que ha mostrado a las cámaras.
 
Quería dar a entender, supongo, que la prioridad de sus señoríos y señorías -y no la suya-,  era el dinero por encima de los derechos de los inquilinos, afirmando que esa bandera es la que comparten con la derecha y la ultraderecha, como si no fuera también su bandera. Él se declara de izquierdas, pero eso, a estas alturas, resulta una trivialidad. Resulta grotesco exhibir un billete de cincuenta pavos para señalar a sus colegas como vendidos, como si él no lo estuviera, como si ese billete que despliega no fuera de alguien que prometió dejar su escaño a los dieciocho meses de recoger su primer acta de diputado, y ahí sigue, diez años después chupando del bote.
 
 
 
"No es magia, son tus impuestos", habría que recordar a sus votantes. Cincuenta euros es la bandera de las derechas y de las izquierdas del hemiciclo que se contraponen falsamente a aquellas. Pero más que una bandera, es su Dios: don Dinero, que decía Quevedo. Obviamente, ese billete de “cincuenta pavos” procede de su sueldo, base o asignación constitucional, que es 3.366, 97 euros mensuales en catorce pagas, a lo que se suman los complementos, de modo que la retribución final mínima es de unos 4.400€ mensuales para diputados de Madrid y cerca de 5.445€ para el resto, pudiendo aumentar según los cargos adicionales que desempeñan. Él, como los demás señoríos y señorías, está ahí por la pasta, por los cuartos, por la guita, por las perras, por los cincuenta pavos. 
 
Cuando en España reinaban las pesetas, la gente ya se refería coloquialmente a ellas como 'pavos'. Al parecer en los años 30 y cuarenta del siglo pasado, se usaba una moneda de cinco pesetas, un duro, que era exactamente lo que costaba comprar un pavo, porque ese era su precio en el mercado, término que con con el tiempo pasó a ser un sinónimo de la moneda, la peseta. El uso se popularizó, al parecer, con el doblaje de las películas norteamericanas, cuando a algún traductor se le ocurrió traducir “buck”, abreviatura de “buckskin, piel de ciervo o venado, por “pavo” que se usaba en España para la peseta. Eran estas pieles, los bucks, en el lejano oeste monedas de cambio, es decir, una primitiva forma de dinero que con el tiempo acabó denominando coloquialmente a la epifanía trasatlántica de Dios, el dólar. Con el abandono de la vieja moneda y la entrada del euro en las Españas, hace veinticuatro años, ya tenemos la equivalencia perfecta: un pavo, que hace un siglo eran cinco pesetas, es ahora un euro, es decir 166,386 de las viejas pesetas, la bandera de los políticos profesionales.
 
 

Volviendo a los cincuenta pavos de nuestro diputado que él veía como la metáfora perfecta de la bandera de sus rivales, pero no quería ver que también era, por supuesto, la suya propia, traigo aquí a colación la última obra del artista callejero británico Banksy, que ha aparecido repentina- y misteriosamente en el centro de Londres de la noche a la mañana, como por arte de magia, firmada por él, convirtiéndose en una nueva atracción turística de la capital británica. Se trata de un hombre trajeado como nuestro diputado, que enarbola una bandera que le cubre el rostro, y que le impide ver que, cegado por ella, se dirige a su perdición, cayendo de su pedestal al dar un paso en el vacío.

La obra que muchos interpretan como una crítica un tanto trasnochada al nacionalismo del siglo XX en una época como la nuestra que apuesta por el gobierno global del Nuevo Orden Mundial fue instalada en la madrugada del miércoles pasado en Waterloo Place, entre Pall Mall y Trafalgar Square, no lejos del Palacio de Buckingham y Horse Guards Parade.

No se sabe muy bien cómo responderán las autoridades locales ante esta obra de arte que no deja de ser una provocación, pero parece que con tolerancia hasta la fecha, permitiendo, sin retirarla, que numeroso público se acerque a verla y fotografiarla, lo que pone de relieve cómo el sistema permite y hasta fomenta la crítica antisistema, dado el prestigio del misterioso artista callejero, que llegó a vender uno de sus cuadros, del que hablamos aquí, en El parlamento de los simios,  por casi diez millones de libras esterlinas.    

sábado, 2 de mayo de 2026

Pareceres CIX

532.- Archivos secretos. No hace falta que los gobiernos desclasifiquen y publiquen documentos o archivos secretos para demostrar lo transparentes y bondadosos que pueden llegar a ser, que no quieren escondernos nada, como si quisieran así convencernos de que allá arriba, en las altas instancias y esferas, hay gente que en el fondo es buena, hay algo de buena gente, y que, cuando los buenos relevan a las malas personas que pretenden ocultarnos la verdad, esta resplandece. Recientemente el Gobierno de las Españas desclasificó, creo que, 167 documentos hasta ahora secretos relativos a la intentona de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el llamado tejerazo, provenientes de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores, archivos que están a disposición ahora de quien quiera perder el tiempo consultándolos en la güeb de la Moncloa, y que no aportan nada nuevo que no se supiera ya, dado que “golpe de Estado” es una redundancia. No ha habido ni uno ni dos ni tres: la existencia del Estado, de cualquier Estado, supone ya un duro golpe para el pueblo de por sí. No hace falta que el gobierno desclasifique ningún archivo, porque es un secreto a voces que el verdadero coup d'État no fue aquel ridículo esperpento valleinclanesco y folclórico de la asonada del veintitrés-efe. El Estado golpea siempre al pueblo, ahora y siempre: es el secreto del Estado. 
 
 
533.- Armas rotas. El hallazgo arqueológico de un yacimiento de la dinastía Zhou Occidental (1046-771 a. C.) del que tenemos noticia a través del periódico South China Morning Post realizado en la provincia de Shaanxi, al noroeste de China, ha logrado despertar el interés del público porque entre los hallazgos se encontraba una tumba con los restos de individuos enterrados con armas -dagas y cuchillos de bronce- según parece rotos a propósito. Un arqueólogo participante en la excavación comentó que las armas fueron dañadas intencionalmente durante el proceso de entierro, con el objeto de ofrecer al difunto un tránsito pacífico al más allá como parte del rito funerario. En lugar de equipar a los guerreros muertos para la batalla en el otro mundo, quienes organizaron las exequias expresaban quizá un deseo de descanso, o incluso de liberación total del infierno de la guerra. Hallazgos como estos rara vez ofrecen respuestas sencillas. Sin embargo, las armas rotas sugieren que, incluso en un mundo donde la guerra era una presencia constante, había espacio para un legado diferente: uno que valoraba el fin del conflicto, en lugar de su continuación, una costumbre arraigada en una antigua filosofía china que afirma que "detener la guerra es verdadero valor" (zhigeweiwu en chino). El concepto subyacente de la panoplia rota del guerrero es que, si bien la victoria en la guerra puede estar adornada con gloria, el verdadero honor pertenece a quienes luchan por la paz. 
 
 534.- Alegato contra las personas mayores. No contra los viejos, no contra los ancianos, porque en realidad, benditos sean, son como niños, sino contra los adultos, es decir, contra aquellos seres humanos que han dejado atrás su infancia y su juventud y han alcanzado la meta de la madurez entrando por el aro de la sociedad organizada y establecida; contra aquellos que, dejando de ser incendiarios, se han convertido en bomberos de sus propios fuegos; contra aquellos que se han acomodado en el sistema; contra aquellos a los que sólo importa la cuantificación, quienes para conocerte quieren saber cuánto ganas, porque ya no vale aquello de “tanto tienes, tanto vales” sino “tanto ganas, tanto vales”; contra aquellos que se preocupan por las cifras y sólo entienden de números, es decir, de dinero, contra aquellos que han fraguado su personalidad, su persona, la máscara hipócrita del actor de teatro antiguo, sobre el asesinato del niño que fueron alguna vez y que era capaz de interesarse por cualquier cosa, su curiosidad era inmensa, excepto por los números y por las cifras. 
 
  
535.- Todo por la patria. No es una expresión popular. Salta a la vista enseguida que eso es mentira cuando vemos su origen militar, político y, por lo tanto económico, ya que lo que subyace por debajo de esa patria por la que se da todo no es más que un adjetivo sustantivado en su forma femenina 'patria' en concordancia con el sustantivo que se omite por consabido 'tierra': la patria es la tierra paterna de uno, lo que la relaciona enseguida con el patrimonio y con el patriarcado, y lo que nos lleva a proclamar que “todo por la patria” es, en definitiva, todo por la pasta, es decir, por la propiedad que da el dinero que dice que la tierra es de mi padre, o sea, parte de mi herencia. En España hemos visto este lema grabado en cuarteles de la Guardia Civil, lo que revela enseguida su origen institucional en el ámbito militar, que refleja la idea de sacrificio, ya que se supone que el bienestar y la defensa de la nación, equiparada aquí a patria, está por encima de cualquier interés individual o particular. Hay que relacionar el "todo por la patria" con “muertos por la patria”, o con la forma “caídos por Dios y por España” que veíamos aquí durante el franquismo en los epitafios de los memoriales y monumentos de guerra que pretendían honrar la memoria de los héroes que habían dado su vida por tan nobles ideales como eran “Dios” y “España”. No se hablaba de una intención de dar la vida por la patria, sino del resultado de haberla dado. Aunque quizá el lema más patriótico de todos es “patria o muerte”, porque lleva el lenguaje del patriotismo al extremo con su disyuntiva excluyente que justifica todas las muertes, tanto la propia como la ajena, como ambas. 
 
  
536.- Volvamos a las cavernas: Prudencio, un escritor cristiano del siglo IV después de Cristo y por lo tanto apóstol de la nueva fe, arremete contra Símaco, que era un defensor a la antigua usanza de las viejas tradiciones paganas y politeístas de Roma y, por lo tanto, un conservador. Prudencio argumenta que si nos definimos como conservadores deberíamos volver a las cavernas, revestirnos con pieles de animales, comer bellotas silvestres renunciando al progreso de arar las tierras y cultivarlas, y vivir en cuevas como nuestras únicas moradas. Si el criterio que hay que seguir para encontrar la verdad es lo antiguo o la tradición, entonces los romanos deberían abandonar toda civilización y el progreso, dejando atrás el paganismo, que venía a ser algo así como la infancia de la humanidad, para abrazar la nueva religión progresada y progresista que era el cristianismo. En caso contrario, si renunciamos a crecer y a progresar, deberíamos volver a lo primitivo. De ahí su sarcástico “Redeamus ad antra”: Daba la cueva cobijo: volvamos a nuestra caverna. 

viernes, 1 de mayo de 2026

¿"El pueblo tiene el Poder"o "El Poder tiene al pueblo"?

    Patti Smith acaba de ser galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026 "por -a decir del jurado- su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva". El acta reza así: "Intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo". Aunque sus éxitos más comerciales han sido Because the Night y People have de power, su obra culminante fue su primer elepé, Horses, publicado en 1975, que ya ha cumplido la friolera del medio siglo, que se abría con una versión del Gloria de Van Morrison, que Smith retituló Gloria (in excelsis Deo), con un alarde lésbico de amor hacia una chica llamada Gloria y una declaración solemne de rebeldía, enseguida asimilada por el sistema que ahora premia su carrera: “Jesucristo murió por los pecados de alguien, pero no por los míos”. 

      El galardón español, primero de los ocho que convoca anualmente la Fundación Princesa de Asturias, dotado con una escultura de Joan Miró, diploma, insignia y 50.000 euros, se interpreta políticamente como un premio hacia su labor en favor del partido demócrata y la democracia en general en los Estados Unidos, en contra de las políticas del actual mandatario republicano. 
 
      Una de las peores canciones para mi gusto de Patti Smith que conozco, si no es la peor de todas, es, en cuanto a su letra, ese himno que ahora tanto se corea, por algo será: "People have the power" (El pueblo tiene el Poder) que sacó en 1988 en su álbum Dream of life, y que enseguida se convirtió en un éxito mundial que consagraba la vuelta a los escenarios de la poetisa roquera y madrina del punk contestatario asimilado en olor de multitudes. Es un himno a la democracia, y, por lo tanto, un ditirambo al sistema de gobierno predominante en el mundo occidental. Es, además en los Estados Unidos, un himno del Partido Demócrata, obviamente, con el que la cantante no dudó en apoyar la campaña de Obama, el Mesías negro que iba a redimir el mundo del pecado original. 


      La confusión que celebra el título de la canción es la creencia de que el pueblo puede tener el Poder, cuando es, al revés, el Poder el que tiene siempre bien sujeto, es decir, el que puede al pueblo en el ejercicio del Poder. Sin embargo, la canción funciona a veces como un himno libertario cuando dice que el pueblo tiene el poder (con minúscula) de soñar, de cambiar el rumbo del mundo, de detener la revolución de la Tierra... de ser libre, en definitiva, y aun de gobernar, algo que solo puede entenderse en sentido negativo. Si, como canta la madrina del punk, el pueblo tiene el poder de gobernar (power to rule), eso quiere decir que tiene el poder de no ser objeto de gobierno, de no ser gobernado. De ese genérico "people" se pasa a la identificación con "we" (nosotros), y entonces el estribillo se convierte en "we have the power": nosotros tenemos el poder de vivir, de soñar, de ser libres en definitiva... Es aquí donde se confunde el poder de... y sus infinitas posibilidades, con el Poder, es decir, con el gobierno que anula todas las posibilidades, lo que explica el éxito del mensaje ambiguo de la canción: cómo un himno a la soberanía del pueblo se convierte en una apología del sistema de dominio del pueblo, democrático, vigente. 

 

    No se puede identificar al pueblo con ningún partido, pese a que muchos partidos se llamen Populares o Demócratas, palabra griega que funde en uno dos conceptos opuestos el pueblo -demos- y -cratos- el gobierno del Estado. 

    Recuerdo un eslogan ácrata de la transición española que viene al caso y decía con muchísima razón: "El pueblo unido funciona sin partidos". Contraponía las palabras "unido" y "partido", que como salta a la vista se contradicen: el pueblo es un conjunto que en cuanto se parte queda dividido, y que por lo tanto no puede ser representado -aunque sí gobernado, pero ese es otro cantar- por ningún partido político que sea.

    Hay en la letra que se presenta como un sueño que se hace realidad algunas imágenes poéticas sugerentes -los valles resplandecientes, el aire puro, la alusión bíblica del leopardo y el cordero yaciendo juntos, los ejércitos dejando de avanzar, fuentes que manan en los desiertos...- como en la mayoría de las canciones de esta mujer, pero el mensaje político es bastante conformista y nauseabundo, la verdad. 

     
    Hace diez años pudimos verla en Oslo, cuando acudió en nombre de Bob Dylan a recoger el premio Nobel de Literatura de 2016 que la academia sueca le había concedido a este último, interpretando “A hard rain's a-gonna fall” en su homenaje, en una actuación memorable, acompañada de orquesta y guitarra, en la que cometió un lapsus por su nerviosismo en mitad de la interpretación que el público le perdonó enseguida con una calurosa ovación.
 

jueves, 30 de abril de 2026

Historia, magistra uitae

    De la pregunta retórica que formula Cicerón en De Oratore (II,36) se ha sacado una definición de la Historia como 'maestra de la vida': "Pero ¿con qué otra voz si no es con la del orador, la historia, testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, mensajera de la antigüedad, se encomienda a la inmortalidad?" (historia uero testis temporum, lux ueritatis, uita memoriae, magistra uitae, nuntia uetustatis, qua uoce alia nisi oratoris immortalitati commendatur?).
 
    Quiere decirse con ella que el análisis del pasado ofrece elementos que ayudan en las elecciones y en los comportamientos del presente, y se utiliza muchas veces para animar al estudio de la historia, que es historiografía. No en vano la historia nace con la escritura. El término latino magistra, femenino de magister, está formado sobre el adverbio “magis” que significa “más”, y se contrapone a minister, formado sobre “minus”, que quiere decir “menos”, origen de nuestro ministro. Etimológicamente el maestro es el que nos enseña, y el ministro el que nos sirve. 
 
Clío, la musa de la Historia.
 
    Me acordaba de esta definición de Cicerón de que la historia es la maestra de la vida cuando leía la reflexión del poeta francés Paul Valéry (1871-1945), que en sus Miradas sobre el mundo actual y otros ensayos, escribía (el énfasis en negrita es mío):  
 
    La Historia es el producto más peligroso que haya elaborado la química del intelecto. Sus propiedades son bien conocidas. Provoca sueños, embriaga a pueblos enteros, les imprime recuerdos falsos, exagera sus reflejos, mantiene abiertas sus viejas heridas, los atormenta en su reposo, los induce a delirios de grandeza o de persecución, y hace a las naciones más amargas, arrogantes, insufribles y vanas. 
 
    La Historia justifica lo que se quiera. No enseña rigurosamente nada, pues lo contiene todo y proporciona ejemplos de todo. 
 
    ¡Cuántos libros se han escrito titulados “la lección de esto, las enseñanzas de aquello”!  Nada podría ser más ridículo de leer tras los acontecimientos que siguieron a los acontecimientos que estos libros interpretaban en la dirección del futuro.
 
    En el estado actual del mundo, el peligro de dejarse seducir por la Historia es mayor que nunca. 
 
La Musa Clío, Pierre Mignard (1689)
 
    La argumentación de Paul Valéry contra Clío, la Historia como magistra uitae es que no puede enseñarnos nada porque contiene ejemplos de todo, de una cosa y de su contraria. La musa de la Historia, Clío, la grandilocuente, la mentirosa, -Clío, cantando hazañas, devuelve al pasado su tiempo- se encarga de engañarnos haciéndonos creer que hay otras épocas, y que la nuestra, que es en verdad la única que hay aquí y ahora, comparada con las pasadas, que sólo existen en la memoria de esta,  es mejor o peor que aquellas, ocultándonos el hecho fundacional que inaugura la Historia Universal que es nuestra expulsión del paraíso, y que toda la historia desde entonces no es más que la crónica de nuestro destierro y del exilio.
 
    Entre nosotros, Rafael Sánchez Ferlosio ha despotricado también contra la Historia definiéndola como historia de la dominación, y afirmando que la Historia, el Progreso y el Futuro son dioses que exigen un tributo de sangre, y son divinidades precisamente gracias al tributo sangriento que nos exigen. 
 

    Decía el historiador medievalista francés Marc Bloch (1886-1944) que el buen historiador se parecía al ogro de la leyenda, que ahí donde olfatea carne humana, ahí sabe que está su frase. Pero no es el historiador, sino la propia Historia, con mayúscula honorífica, la que es como el ogro carnívoro de los cuentos, que donde huele a carne fresca sabe que se encuentra el botín y la presa que va enseguida a devorar convirtiendo la vida en biografía, es decir, reduciéndola a crónica del tiempo, a cómputo y a cuento. 
 
    Habría que concluir, enmendando a Cicerón y siguiendo la reflexión del poeta: historia, mala magistra uitae: la historia es mala maestra de la vida.