viernes, 5 de junio de 2026

Recuerdos inolvidables de lo que no ha pasado todavía y ya es historia

    El lema oficial del Viaje Apostólico del Santo Padre a las Españas, grabado en camisetas, chapas, tazas y un largo etcétera, es, 'Alzad la mirada', tomado del evangelio de Juan, capítulo 4, versículo 35, en donde Jesús, tras su encuentro con la samaritana que había ido a buscar agua a la fuente, se dirige a sus discípulos que lo invitan a comer, y les dice «Alzad vuestros ojos y contemplad los campos, que ya están blanquecinos para la siega» (en la versión griega: ἐπάρατε τοὺς ὀφθαλμοὺς ὑμῶν καὶ θεάσασθε τὰς χώρας, ὅτι λευκαί εἰσιν πρὸς θερισμὸν ἤδη). 
 
  
    Es una invitación a mirar más allá de las preocupaciones materiales y cotidianas, porque no solo de pan vive el hombre, como dirá el verbo divino en otra ocasión. Mientras los discípulos que han ido a la ciudad a comprar provisiones se preocupan por el pan de cada día y le dicen a la vuelta al maestro que coma, él les dice que a él le preocupa otro alimento, el inmaterial o espiritual, invitándolos a mirar los «campos», a los que les faltan todavía cuatro meses para la cosecha, argumentando, contra toda evidencia, que ya están listos para ella. Es una invitación a ver lo que normalmente permanece oculto: que el tiempo de la cosecha espiritual no pertenece al futuro, a esos cuatro meses que faltan todavía, sino que está ya presente ahora ante sus ojos si levantan la vista o alzan la mirada. 
 
 
    En este contexto, «alzad los ojos» es una invitación a dejar de mirar el suelo y los campos para ver algo inesperado que está sucediendo en ese mismo instante. La samaritana, acompañada de muchos samaritanos que visten túnicas blancas, comienzan a acudir hacia él en masa. Esa es la «cosecha» que ya está llegando y dando sus frutos. Reconocido como profeta entre los de Samaria, Jesucristo pasará dos días con ellos afirmando algo que se convertirá en trending topic: ningún profeta es venerado en su propia patria. 
 
    Si levantamos ahora nosotros la mirada, lo primero que vemos es que ya están a la venta, aunque parezca mentira, los recuerdos inolvidables de la ya histórica visita del Santo Padre a las  Españas antes de que se haya efectivamente celebrado. Ya pueden comprarse los más de quince productos oficiales diseñados por la Conferencia Episcopal -tazas, gorras, camisetas, banderas, pulseras, entre otros, que, además de onláin, también se venderán en exclusiva en puntos de venta físicos en las ciudades a las que viajará el pontífice en los centros de El Corte Inglés, con quien aquella, que no tenía nada mejor que hacer, llegó a un acuerdo de exclusividad que pone, cuando aún faltan horas para la visita del vicario de Cristo, «la capacidad de producción, el canal de distribución y los puntos de venta», en los susodichos grandes almacenes de las seis ciudades que pisará el Papa: Madrid -y de los madriles al Cielo, donde en la madrileña plaza consagrada a la diosa Cibeles será la parada que reúna a medio millón de fieles-, Barcelona -donde el pontífice dará una vuelta al Estadi Olímpic en papamóvil y hablará en catalán en la Sagrada Familia para complacer a los nacionalistas catalanes, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Pamplona y Zaragoza -por el vínculo especial mariano de la Virgen del Pilar. 
 
 
 "Cor unum"
 
    La Comunidad de Madrid  y una asociación de pasteleros han creado un dulce llamado "cor unum", un solo corazón, para conmemorar la visita del Papa, que se podrá degustar gratuitamente en la Puerta del Sol hasta agotar las existencias, en una suerte de comunión espiritual que pretende ofrecer esta especie de hostia consagrada a modo de pasta de té con base de sablé de mantequilla rellena de una suave crema de limón y un núcleo de mermelada casera de un producto local y emblemático como es el fresón de Aranjuez, todo ello culminado con un baño de chocolate blanco y una decoración en tonos amarillos que evoca los colores del Vaticano y una lámina con el escudo del divino Estado. Hay, incluso, una versión del cor unum sin gluten, lo mismo que hay hostias consagradas aptas para celíacos. 
 
 
   
    Al margen de los productos del merchandaisin oficial, hay muchísimos otros que les hacen la competencia: galletas, tazas, abanicos, camisetas, llaveros, espejos, imanes, rosarios... Los productos oficiales están registrados con límites de propiedad intelectual para evitar las falsificaciones. Destacan por ser los más asequibles las pulseras de varios colores, las banderas y los sombreros de paja y abanicos de madera en previsión de las altas temperaturas. En las tiendas aledañas al evento, los polos se venden a veinte euros y las camisetas a quince. La gente viene y no se lleva una, sino cuatro o cinco, dice una vendedora.
 
    Estos productos, tanto los oficiales como los extraoficiales, pretenden ser un recuerdo inolvidable para muchos fieles de lo que todavía no ha sucedido. Quien compra los productos homologados sabe que, además de llevarse un entrañable souvenir de la visita del pontífice, está colaborando con la organización del evento. Preguntémonos: ¿cómo se complementa la preparación espiritual con este tinglado comercial? La Iglesia debería reconocer que son incompatibles, pero una pulsera, una camiseta o una taza pueden alcanzar un valor, no vamos a decir emocional, sino sentimental incalculable, que te recordarán toda tu vida dónde estuviste y con quién compartiste esa experiencia religiosa. El márquetin y el merchandaisin están pensados para iniciar la fase de pre-paración del corazón para abrirse interiormente a recibir los mensajes evangélicos que va a lanzar el vicario de Cristo en los diferentes actos programados. ¡Que Dios nos coja confesados!

jueves, 4 de junio de 2026

Que no somos libres

    Recuerdo aquella clase de latín en la que, cuando os leía yo en voz alta la conmovedora carta de Séneca en la que felicitaba a su amigo Lucilio por el trato familiar y humanitario que brindaba a sus esclavos, trato que podríamos considerar cristiano avant la lettre, que trata de humanizar la esclavitud sin llegar a cuestionarla radicalmente ni mucho menos a intentar abolirla, pude notar, al levantar de cuando en cuando la vista del libro y dirigir mi mirada a vuestro remanso unánime de ojos, la emoción que os embargaba, como si estuvierais asistiendo a una revelación trascendente en la que yo oficiaba como maestro de ceremonia. 

Mercado de esclavos, Gustave Boulanger (c.1882)
    Antes de la lectura os había hablado un poco por encima de la esclavitud en la antigüedad: que en Roma había esclavos, hasta las familias menos pudientes poseían por lo general algún que otro siervo comprados en pública subasta. Varrón había definido al esclavo como "instrumentum uocale": herramienta o cosa que habla porque tiene voz...  Que eran por lo general prisioneros de guerra: cartagineses que una vez lucharon a brazo partido al lado de su caudillo Aníbal después de haber atravesado los nevados Alpes y creído que serían los amos del mundo; cultos y refinados griegos, desarraigados de Éfeso, Atenas o Corinto, que se encargaban de enseñar a leer y a escribir a la prole del dueño la lengua de Homero; rubios germanos o remotos británicos de ojos azules y tez blanquecina desterrados de su isla; morenos egipcios cuyos antepasados habían levantado una vez las altivas pirámides que aún perduran; rudos hispanos y cántabros que habían peleado hasta desfallecer y caer exhaustos;  lusitanos que habían traicionado a Viriato, o bárbaros galos que aunque se consideraban como Dumnórige hombres libres y de un pueblo libre habían tenido la desgracia de caer bajo el dominio y las fauces de la loba capitolina, y que aún seguían añorando desde lo más hondo de su corazón la libertad perdida y su barbarie. 

    Pero no todos sabían qué era la libertad, pues muchos eran esclavos vernáculos, hijos y nietos de aquellos que un día fueron libres y habían nacido en la jaula, entre las cuatro paredes de la casa de una familia romana, y por lo tanto ignoraban el vuelo.


    Comenté que esa lacra de la humanidad que era la esclavitud no había desaparecido todavía de la faz de la tierra ni había sido completamente erradicada, sino camuflada. No estaban muy lejos de nosotros las ricas plantaciones de algodón del sur de los Estados Unidos de América, en Carolina, por ejemplo, trabajadas de sol a sol por esclavos negros desterrados de su África natal para siempre. Todavía podíamos oír sus tristes canciones, sus hondos lamentos que alguien llamó con justicia "espirituales", esas quejas de unos seres humanos como nosotros.

    Prestaba yo mi voz a las frases cortas e incisivas de Séneca: Serui sunt. Immo homines. Que son esclavos, dice la gente. Son seres humanos, digo yo. Que son esclavos, dice la gente. Son camaradas, digo yo. Que son esclavos, dice la gente. Son humildes amigos, digo yo. Que son esclavos, dice la gente. Yo digo que son compañeros de esclavitud. Serui sunt. Immo conserui.

    Recuerdo cómo al hacer una pausa y levantar la vista vi vuestros rostros emocionados. Os había llegado al alma, como suele decirse, la flecha dialéctica del sabio cordobés. He reflexionado un poco sobre ello. Debéis disculparme si no acierto a explicarme y a comprender vuestro asombro en las líneas que siguen a continuación.

    Que es que vosotros habías entendido que en Roma había esclavos y libres. Pero cuando Séneca afirmaba que unos y otros éramos compañeros de esclavitud, dando voz a la razón contra el sentido común, lo que estaba diciendo es que nosotros, supuestamente libres, no éramos libres tampoco frente a lo que decía y creía la mayoría de la gente, aunque podríamos sentirnos tales y engañarnos por contraposición a los que están ahora mismo por ejemplo reclusos en las cárceles condenados a prisión.


    Os pregunté entonces cómo era posible que se dijera de un hombre libre que era esclavo. Quería que os hiriera la flecha de la dialéctica, y os hirió. Alguien levantó la mano y dijo: 
    -Que un hombre siempre es esclavo de sí mismo. 
    -Y eso ¿qué nos lleva a decir? -Pregunté yo. 
    -Que no somos libres, aunque creamos que sí. 

    Concluimos, pues, que no hay libertad y que mientras uno obedezca a su propia voluntad tampoco es libre, por lo que sigue vigente aquí y ahora y aún no se ha abolido de hecho la esclavitud, esa lacra de la humanidad, condenada y execrada en la solemne declaración universal de los derechos humanos, y esta ilibertad o falta de libertad nuestra no deja de ser tan real y cruel como la otra, la de los romanos. Y lo peor de todo: corre el peligro de pasarnos desapercibida y de que no nos demos cuenta de la existencia de nuestras propias y verídicas cadenas.

miércoles, 3 de junio de 2026

Mensajería de ocasión

El poema Credo poético de Unamuno se abre con dos imperativos en un verso que funde y confunde razón y corazón: “Piensa el sentimiento, siente el pensamiento”. 
 
Cuando vengan los extraterrestres a la Tierra, echarán un vistazo, se darán media vuelta y saldrán corriendo como almas en pena que lleva el mismísimo demonio.
 
La propia constitución nacional es, si bien se mira, el mayor golpe de Estado posible o acto de fuerza que perpetra el Estado constituyente contra el pueblo.
 
 La escolarización y el deporte rey se complementan: dar patadas a un balón es la vía de escape perfecta de la frustración e ira que genera el sistema educativo. 
 
'Vamos a seguir avanzando' perora el gobierno de coalición progresista, que cree que progresa adecuadamente cuando no sabea dónde va, como ninguno de nosotros. 
  
 Hay gente que va en coche al gimnasio para correr sobre una cinta o pedalear en una bicicleta estática como si fuera un hámster girando en una rueda sin cesar.
 
 Se hace viral coincidiendo con la visita del santo padre el 'catolipop', el boom de la música moderna que se cristianiza para conectar catolicismo y juventud.
 
Consejos vendo que para mí no tengo: El gobierno se erige en el referente antibelicista del viejo continente al mismo tiempo que incrementa el gasto militar.
 
Escribió Pessoa que hay una lucha en este mundo entre el que ama lo que no hay porque existe, y el que ama lo que hay porque no existe; una guerra sin cuartel.
  
Un joven confiesa: "Cuando dejé las redes sociales, creí que iba a volverme invisible y perder todas mis amistades. Pero es ahora cuando tengo amigos” reconoce.
 
Vuelve la leva del reclutamiento militar. Ya no será obligatorio, como era antaño, pero será peor porque será voluntario y lo desearemos por propia iniciativa.
 
El fin del mundo ha cambiado del "calentamiento global" al "cambio climático", dudando los expertos si será el calor extremo o el extremo frío los causantes.
 
   “Propiedad privada: No cagar” reza un cartel que prohíbe la defecación en propiedad ajena: cada cual debe hacer sus necesidades fisiológicas en su territorio.  
 
Van a tener problemas los expertos para convencernos de que las pedórreas flatulencias del ganado vacuno y el aumento del ceodós son la razón del enfriamiento.
 
Convertido el cambio climático en amenaza para la seguridad nacional e internacional, los gobiernos pueden implementar medidas de emergencia extraordinarias.
 
Satanás le confesó a Baudelaire que solo temió por su poder cuando oyó a un predicador que la más bella astucia del diablo era persuadirnos de su inexistencia.
 
Sorprendía a Marx que Chéspir en Timón de Atenas considerara el oro, o sea, el dinero visible God, Dios visible y common whore of mankind, prostituta universal. 
 
Si algo define al capital financiero es su absoluta misantropía, según Fabio Vighi: capital's absolute misanthropy. El misántropo no es Timón, sino el dinero.
 
El concierto para violín y oboe en do menor de Bach evoca la dualidad musical de la irrupción de la primavera cuando canta la calandria y responde el ruiseñor. 
 

martes, 2 de junio de 2026

Leyendo la Bhagavad-Gita

Leyendo El cántico del Señor, que fuera escrito / en la sagrada lengua muerta de la India /  en versos de oro viejo de epopeya, encuentro / al bravo héroe del cantar de gesta, de ojos / como pétalos de loto y poderosos brazos, / al arquero Arjuna que, firme,  nunca yerra el tiro / ni siquiera cuando lanza a ciegas una flecha, / y a su divino auriga y escudero Krisna. 


En boca están del consejero del rey, Samjaya, / que al monarca ciego le refiere lo que pasa / en el campo de batalla, en donde va a librarse /  el combate que decidirá la gobernación / del reino. El héroe, de la casta de los guerreros, / inmerso en una guerra atroz que enfrenta a hermanos, / no puede sostener por vez primera el arco, /  lo aparta de su lado, lo ha tirado al suelo.


No es un cobarde. Ha dado pruebas de valor /  muchas al mundo. Siendo joven se internó, / en el bosque, solo, sin más armas que una espada, /  siguiendo el rastro de un furtivo tigre de oro / que se perdía en la espesura lujuriosa / de la selva antigua, primordial, que ciñe al mundo / y lo amenaza; al fin halló a la rayada fiera / y en el espejo de sus ojos pudo verse,/ la desafió y retó de frente, cara a cara / conjurando así su propio miedo para siempre. / Rugía el tigre, su rugido lo ensordece / multiplicándose en la sombra de sus ecos; /  le dio la muerte al fin, clavándole desnuda / la espada limpiamente, con bravura firme: / perdura el tigre, sin embargo, aquí en el verso, / agazapado en la penumbra del poema. 


Apoya el héroe a su hermano Yudhisthira, / pretendiente al cetro que le niega Duryodhana, / su primo, el hijo del viejo rey Dhritarastra el ciego, / que usurpa el trono y oye ahora el relato / de su secretario, y muestra signos de visible / preocupación. Los dos ejércitos, en orden / de combate, aguardan la señal que dé comienzo / a la batalla en la llanura de Kuruchetra. 


 Arjuna, el héroe, desfallece, le tiembla el pulso: / prefiere el tigre y no el zarpazo de la guerra, / la propia muerte y no una guerra sin sentido, / quiere la paz, cansado de una lucha horrenda. / Al ver las huestes enemigas, ha llorado, / no puede contener las lágrimas del llanto, / reconociendo allí a su larga parentela / y a los amigos muchos de su lejana infancia / entre las filas del ejército rebelde.

  Entonces Krisna, que es también un buen amigo, / le recuerda al héroe su deber, que es el combate, / y que si renuncia y abandona la pelea /  será tachado con la infamia del cobarde; / Arjuna escucha cabizbajo y deprimido, /  la voz de aquel le revela entonces que es lo mismo / ganancia y pérdida, paz y guerra, noche y día, / lo mismo blanco y negro, bueno y malo, luz /  y sombra, el éxito que el fracaso, vida y muerte: / que son idénticas la victoria y la derrota / después de la batalla: son lo mismo todos / los contrarios juntos: da lo mismo, pues, / luchar que no luchar, pero es mejor luchar: / que sólo se libera de la acción no aquél / que deja de actuar y se retira y huye / del mundo y siglo a las desiertas soledades / como si fuera un ermitaño anacoreta, / sino el que actúa desinteresadamente, / sin esperar la cosecha y fruto de sus hechos, / sin heredar las consecuencias de la acción, / que nos encadenan a la rueda de la existencia /  de nuestra propia identidad, real y falsa. 


Comprende Arjuna, el toro entre los hombres, algo: / que no es su siervo Krisna quien ahora le habla, / sino la voz común de la razón, que no es / propia de nadie, que es de todos, como el aire; / y se ha encarnado en él ahora la palabra / divina y es portavoz del verbo y su avatar; / y Arjuna duda y le pregunta a su escudero: / -¿Quién eres? ¿Qué eres tú? -Yo soy, responde el Negro, / el ser que no ha nacido y nunca va a morir. 


 Arjuna tiembla, siente un largo escalofrío, / y se estremece; entonces ve o le parece ver / un largo río, el Ganges, sin principio y fin, / que arrastra en su vorágine y corriente ciega / al propio héroe, a su escudero, y todo el tiempo, /    y a los seres todos, existentes e irreales, / en su imposible y su sin fin pluralidad: / vivos y muertos, dioses y hombres, semidioses, / sierpes aladas y dragones fabulosos, / y criaturas mil que nunca nadie imaginó / que cambian formas y tamaños y colores, / y un solo ser de muchos ojos y muchas bocas / y brazos, piernas, corazones, almas, sexos / femeninos, masculinos; y él lo entiende ahora /  y le confiesa:  -Ya comprendo, amigo mío, / ¡Cómo he podido estar tan ciego sin darme cuenta! / No temas, voy a pelear... y ya renuncio / a la victoria y la derrota al mismo tiempo, / que son la misma cosa, sólo así, tal vez, / encontraré la auténtica y la verdadera / victoria, más allá del triunfo y los fracasos, / la paz que yo, con toda mi alma y de verdad, /  anhelo, no ensombrecida por la guerra nunca, / la vida verdadera y no su sombra eterna. 

 A punto está de comenzar esta batalla / que sin embargo nunca va a tener lugar: / Los elefantes atropellan y pisotean /  a los guerreros y caballos: con sus colmillos /  siembran la muerte y pánico; se oye el estruendo /  de las muchas armas; ya los carros de combate / arremeten unos contra otros, contundentes; / miles de flechas van volando por los aires / borrando el cielo: ya resuenan los clarines, /  acrecentando el alboroto y la confusión; / por todas partes se proyecta allí la sombra / inequívoca de la vasta muerte. El viejo rey / Drhitarastra el ciego, ha decidido ahora mismo /  emprender la huida sin demora a las montañas. 

 El propio Arjuna, ya no duda, va a matar / (ya no le tiembla el pulso cuando tensa el arco / y saca de su aljaba flechas tremebundas, / en este instante, que es la propia eternidad) / a quinientos hombres de una vez, inundado el campo / de sangre roja derramada inútilmente.

lunes, 1 de junio de 2026

Pareceres CXII

547.- La alarmante crisis climática. Expertos internacionales piden a la OMinoSa que declare ya, sin demora, que la crisis climática es una emergencia mundial de salud pública. La alerta desencadenaría según los susodichos una respuesta internacional coordinada que podría ayudar a evitar millones de muertes. La Organización Mundial de la Salud, organismo privado camuflado de público y subvencionado por algunos gobiernos y corporaciones farmacéuticas, se siente abocada a salvar vidas de millones de personas que, de lo contrario, moriríann innecesaria- e inevitablemente. Su razonamiento enlaza, por un lado, con el último virus divulgado, el hantavirus, dado que el cambio climático hace que los roedores modifiquen su comportamiento con lo que aumenta la probabilidad de que salte de los ratones colilargos a los seres humanos, y por el otro con el brote detectado en África de ébola, que alguna relación tendrá también con la emergencia climática. Pero es que, además, en un pequeño e insignificante reino de taifas de la España autonómica como es Cantabria, la ola de calor asesina que hemos padecido acaba de dejar, certifican, cinco muertes en cinco días, entre los días 23 y 27 de mayo del presente año del Señor, según los datos del sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) dependiente del Ministerio de Ciencia. Y en la comunidad vecina del País Vasco podrían haber fallecido, según la misma fuente, catorce personas... 
  
 
 548.- Demencia senil: El poeta latino Juvenal refleja a la perfección, en unos hexámetros de una de sus sátiras (X, vv. 232-236), algunos de los síntomas de la senilis dementia, chochez o chochera en castellano viejo, cuando todavía no se había inventado la enfermedad de ese señor alemán cuyo nombre propio no recuerdo. Dice, parafraseo, que peor que cualquier deterioro físico es la demencia del que no recuerda los nombres propios de sus esclavos -no olvidemos que la sociedad romana era esclavista, y que estamos hablando de un pater familias acomodado que tiene muchos esclavos o de clase media que tiene un puñado de ellos, algunos probablemente vernáculos o criados en casa, como parte de la familia-, ni reconoce el rostro del amigo con el que estuvo cenando la noche pasada, ni tampoco a los hijos que engendró y que crio. 
  
549.- Brainwashing & gaslighting. Queda mejor así que en román paladino, que sonaría algo que entiende cualquiera: 'lavado de cerebro y luz de gas'. Si crees que gozas de libre albedrío, si confías en los medios de comunicación oficiales y no cuestionas el relato que difunden urbi et orbi, o sea local- y globalmente, como se dice ahora, si consideras que se hace necesario un mayor control para garantizar el fetiche del bien común, si piensas que tu voto cuenta en el sistema democrático vigente y tienes, por lo tanto, mediante su emisión alguna capacidad de elección; si crees que el Estado en general y la policía en particular te protegen; si confías en que el sistema sanitario y la industria farmacéutica velan por tu salud; si crees que el sistema educativo, antiguamente denominado escolar, te enseña lo que hay que saber y no te adoctrina para que creas en lo que Dios manda, y crees, por lo tanto, en la democracia, los partidos y los políticos profesionales y sus discursos y promesas electorales, y piensas que van a resolver nuestros problemas... háztelo mirar, como se suele decir, amigo mío, porque puede que seas víctima de brainwashing mediante gaslighting que hace que no seas consciente de tu profundo condicionamiento. 

  550.- Algo bueno. Deberíamos hacer, para empezar, como si no supiéramos nada, lo que es un ejercicio de humildad más difícil de lo que parece a simple vista, porque, aunque reconozcamos que no sabemos gran cosa o cosa alguna, estamos paradójicamente llenos de conocimientos, preñados de ideas que nos impiden desprendernos de ellas para aprender algo que nos sea de provecho, algo bueno. ¿Puede surgir algo negativo, es decir, algo bueno -sí, ha entendido usted bien: equiparo “negativo” y “bueno”: lo positivo ya sabemos para qué sirve, a dónde conduce y, por lo tanto, lo malo que es- de nuestro sistema educativo o de enseñanza, como se decía antaño, mero examinador y evaluador para la expedición de títulos que no valen para nada más que para engrosar el curriculum uitae del mercado laboral? No lo sabemos; en todo caso, lo que surja, si surge algo bueno, surgirá pese al sistema educativo, intrínsecamente perverso. Me decía un viejo profesor que llevaba ya muchos años en la enseñanza que cada vez le daba más la sensación de que los buenos estudiantes que pasaban por sus manos estudiaban no por interés propio sino para complacer a sus padres; sólo les interesaba sacar la nota más alta posible, tan alta que sus mayores pudieran enorgullecerse de ellos, lo que redundaba en un pésimo aprendizaje y en una deplorable calidad de la enseñanza. No les interesaba aprender algo por sí mismo. Sólo interesaba el resultado, la nota final: los rendimientos académicos. Preocupados por la evaluación de su “proceso educativo de aprendizaje”, a los alumnos no les queda ni tiempo ni ganas de estudiar ni deseo de aprender algo de verdad. 
 
  
551.- Sentimientos. -Quizá lo que tanto nos asusta no sea perder a los seres queridos en un futuro más o menos lejano, que podría ser tan inmediato como ahora mismo, sino haberlos perdido ya, aquí y ahora mismo, habida cuenta de que nuestra relación, como la mayoría de los matrimonios, hace como el barco que se va a pique aguas por todas partes. -Creía que se había desembarazado del lastre de la herencia judeocristiana de una educación más ortodoxa de lo que parecía. Sin embargo, analizándose a sí mismo, descubrió que conservaba lo peor de ese legado: el sentimiento de que uno es responsable y por lo tanto culpable de sus propios actos, el pecado original: la idea de culpa, la idea de causa. - Al verla por última vez -las cosas estaban muy mal desde hacía mucho tiempo y parecía inevitable la ruptura, que se veía venir-, se dio cuenta de que era la primera vez que la veía, y ya era quizá -pero ¿quién sabe?- demasiado tarde. -Se le atribuyen al poeta francés Guillaume Apollinaire las siguientes palabras que, si no salieron de su boca o de su pluma, bien pudieran haberlo hecho, como bien podrían salir de las de cualquiera a poco que pensara en ello: 'De vez en cuando conviene dejar de buscar la felicidad para poder disfrutarla'.

domingo, 31 de mayo de 2026

Análisis irrelevantes de titulares periodísticos

Más de 2.500 personas protestan entre petardos, campanos y bengalas contra los despidos en la fábrica de Nestlé de La Penilla de Cayón (Cantabria): "Somos personas, no números” Sin embargo, los manifestantes han sido computados a ojo de buen cubero numéricamente por el periodista. Son dos mil quinientas personas las que protestan por los despidos que van a producirse en la fábrica y que van a afectar a los trabajadores y a sus familias. Cuantos más numerosos sean los que protestan, más consideración tendrá su protesta, aunque precisamente lo que tratan de decirnos es que no son números, sino personas, que no importa la cantidad sino la cualidad. Lo cierto es que las personas, desgraciadamente, somos,  por lo pronto, tres números: el de nuestro Documento Nacional de Identidad (o Pasaporte, en su defecto), el de la Cuenta Bancaria por la que recibimos los emolumentos, y el de nuestro Teléfono Móvil. Da igual, por lo tanto, que seamos unos pocos que millares. 
 
 
Miles de personas exigen que bajen los precios del alquiler: «Trabajamos para vivir, no para pagar» Manifestantes en Madrid, Zaragoza, Teruel y Badajoz se unen ante los elevados alquileres, que obligan a los inquilinos a destinar gran parte de su sueldo a la vivienda. Miles de personas protestan ahora en varios puntos de la geografía nacional afirmando que trabajan para vivir (porque no quieren reconocer que, en realidad, viven para trabajar, condenados como estamos por la maldición divina veterotestamentaria desde la bíblica expulsión del jardín del edén: “Mediante el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra de que fuiste formado: puesto que polvo eres, y a ser polvo tornarás”). Dicen que trabajan para vivir, no para pagar, como si no fueran la misma cosa, porque vivir consiste, entre otras cosas, en pagar una vivienda, ya sea en propiedad o en alquiler, es decir, un nicho funerario. 
 
 
 
Europa se asfixia con una “cúpula de calor” histórica para un mes de mayo. Los termómetros se han disparado por encima de los 30 grados en ciudades como Londres o París. No estamos ante la típica ola de calor, sino ante otra cosa: una cúpula o domo de calor (traducción del inglés 'heat dome'), que no es lo mismo. No hay que confundir la causa con el efecto: la cúpula es la causa, y la ola el efecto. Dos metáforas meteorológicas que nos regala la agencia estatal de meteorología. Un sistema de altas presiones se estanca sobre una región, como la tapa gigante de una olla. Esta presión actúa como un escudo que disipa y evita la formación de nubes, lo que permite que la radiación solar golpee directamente el suelo sin filtro, elevando los termómetros día tras día, y achicharrándonos a fin de que nuestros gobernantes puedan predicar: “La Ciencia lleva décadas avisándonos sobre las consecuencias que trae consigo la emergencia climática”. Y una vez declarada una emergencia, ya sea sanitaria, bélica, climática o de la índole que sea, ya están ahí los papás Estados y sus gobiernos para protegernos y 'resolver' la papeleta.
 
 
La popularidad del canciller alemán está en caída libre: su partido político, XYZ, debate sobre su sucesor. Para un gobernante democrático no hay nada peor que perder la popularidad, es decir, la aceptación y el aplauso, o al menos el reconocimiento, que tiene entre el pueblo. 
 
 
La NASA seguirá adelante con sus planes para una base lunar habitable. La agencia espacial estadounidense planea construir una estación en la Luna donde los humanos puedan vivir permanentemente. Para ello, se enviarán vehículos exploradores y drones. Se espera que, a partir de principios de la década de 2030, la estación lunar -que podría abarcar cientos de kilómetros cuadrados- sea habitable de forma permanente para asegurar la presencia humana, como si no viviéramos ya en la más loca de todas las lunas, que es esta Tierra. 

sábado, 30 de mayo de 2026

¿Disolver el parlamento o disolver el pueblo?

El resultado de una encuesta de opinión ha causado un enorme revuelo, según revela el periódico alemán Die Zeit: Según ella, el canciller teutón sería el jefe de Gobierno más impopular del mundo, ya que un setenta y seis por ciento de los encuestados estaban insatisfechos con su labor al frente de su gobierno de la nación, un índice de aceptación más bajo incluso que el del sheriff de los Estados Unidos. Pero no es un caso aislado, sucedería lo mismo con el primer ministro francés, el británico, el español, la italiana y un largo etcétera, cuya popularidad está muy por debajo de los votos recibidos en las elecciones generales que les otorgaron el poder.
 
La situación se puede resumir así: en ningún gran país europeo los representantes del pueblo cuentan en la actualidad con el respaldo de este, ya que tienen una tasa de rechazo, según las encuestas, superior al cincuenta por ciento. Da igual que sean de derechas o de izquierdas, conservadores o progresistas. ¿Qué está sucediendo?
 
Cuando se pregunta a los políticos qué piensan hacer para frenar la caída de su popularidad, contestan que Gobierno debe resolver los problemas que preocupan a la gente. Sin embargo, el hecho de que esto funcione cada vez menos no solo se debe a los políticos profesionales, sino también a los propios problemas que crean y amplifican los políticos con el fin de resolverlos. Las crisis ecológicas, económicas y geopolíticas son cada vez algo más frecuente en el siglo XXI. Dicho de otro modo: siempre hay alguna crisis de la que echar mano: alguna guerra, algún conflicto comercial, alguna pandemia, alguna catástrofe natural... Y la capacidad de los gobernantes para resolver los problemas que crean es cada vez menor, lo que hace que las expectativas de la población disminuyan también en cuanto a la resolución de los mismos.
 

Los políticos sufren algo que podría denominarse «demofobia política», es decir un miedo exagerado al pueblo. La palabra demofobia no está incluida en el diccionario de la docta Academia todavía, pero es un neologismo de impecable factura helénica fácilmente comprensible por todo el mundo, sólo que ahora es el “demos” de la democracia, es decir, el pueblo, o dicho mejor, la gente común, corriente y electora la que mete miedo a la clase política. Los ciudadanos, contribuyentes y votantes, consideran que los gobiernos están para resolver problemas y no para crearlos, y lo que descubren es justamente lo contrario: que el problema son los propios gobernantes. 
 
En el año del Señor de 1863, el entonces presidente estadounidense Abraham Lincoln definió en un celebérrimo discurso el republicanismo de los jóvenes Estados Unidos como «government of the people, by the people and for the people»: un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo
 
Pero ¿sobre quién se ejerce ese hipotético 'gobierno del pueblo' si no es sobre el propio pueblo, que se divide esquizofrénicamente en víctima y verdugo, es decir, en heautontimorúmenos? El «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo» se ha convertido, en las democracias tardías en las que sobrevivimos, no en un gobierno del pueblo, que eso es un oximoro imposible, sino en un «gobierno para el pueblo, sin el pueblo», es decir, en el viejo lema del despotismo ilustrado del siglo dieciocho.
 
 
Hay un poema crítico, irónico y sarcástico de Bertolt Brecht titulado Die Lösung, ("La Solución"), escrito en 1954, poco después de la represión por el régimen comunista del levantamiento obrero, que viene muy al caso, donde se propone ante lo que hoy llamaríamos la desafección política de los ciudadanos hacia sus representantes elegidos democráticamente no la disolución del parlamento y del gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones, como se hace habitualmente para renovar la máquina institucional,  sino la disolución del pueblo: que el gobierno, en quien recae la representación de la soberanía nacional, disuelva al pueblo y elija otro más a su medida a fin de gobernarlo: Tras el levantamiento del 17 de Junio / el secretario de la Unión de Escritores / mandó repartir panfletos en la avenida Estalin / en los que se leía que el pueblo / había perdido la confianza del gobierno / y que sólo con redoblado esfuerzo / podría recuperarla. ¿Pero no sería / más simple que el gobierno / disolviera al pueblo y / que eligiera a otro?
 
Se intercambiarían así los papeles y los representantes elegidos podrían elegir a sus representados electores, lo que haría que su tasa de aceptación y afecto popular aumentara considerablemente y estuviera muy por encima del cincuenta por ciento.     

viernes, 29 de mayo de 2026

Don de lenguas

    La traducción es algo muy real y realizable y que, sin embargo, es imposible (traduttore traditore), como ya sospechaba el teólogo medieval inglés Alexander Hales, quien marcado por el mito de la torre de Babel, sostenía que no había equivalencia entre las lenguas, ya que estas no coinciden ni en su significado ni en su significante, por lo que el latín deus, y de ahí nuestro castellano Dios, no es el equivalente del hebreo Elohim, que en su origen era un plural alejado del monoteísmo, y sin embargo se tradujo al griego por Θεός (theós) y al latín por Deus, como si fuera lo mismo. Y no es lo mismo, diríamos nosotros también, Dios que Alá, dadas sus implicaciones religiosas cristianas e islámicas.
 
    Pero igual que sucede con el movimiento, no hay nada más real y realizable, que se practica cada dos por tres, y nada más imposible. La traducción de los Setenta (siglos III-II antes de Cristo), que es la primera versión que se hizo de una lengua a otra, ocupa un lugar privilegiado. Llamada así porque setenta sabios judíos, si no fueron setenta y dos, tradujeron la Ley hebrea al griego, no se vio como una simple traducción, sino como un segundo original sagrado que habrían sido inspirados por la divina providencia. 
 
  
    Si Babel había acabado con la lengua común, esta primera traducción demostraría milagrosamente que lo que se dice en una lengua puede decirse en otra con el mismo sentido. En cierto modo, la traducción de los Setenta, la Septuaginta, es el antecedente escrito del fenómeno oral de Pentecostés.
 
    El pasado domingo 24 de mayo se celebraba la festividad religiosa de Pentecostés. La palabra viene del griego πεντηκοστή (pentēkostḗ), que significa "quincuagésimo" (el día número cincuenta), que en el judaísmo más antiguo es la fiesta instituida en memoria de la Ley (los Diez Mandamientos) que Dios entregó al pueblo judío en el monte Sinaí y que en el cristianismo es la festividad que se celebra cincuenta días después de la Pascua de Resurrección y conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles a los que confiere el don de lenguas.
 
    En Los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículos 1-14, leemos “Al cumplirse el día de Pentecostés, estando todos juntos en un lugar, se produjo de repente un ruido proveniente del cielo como el de un viento que sopla impetuosamente, que invadió toda la casa en que residían. Aparecieron, como divididas, lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo; y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según que el Espíritu les otorgaba expresarse. Residían en Jesuralén judíos varones piadosos, de cuantas naciones hay bajo el cielo, y habiéndose corrido la voz, se juntó una muchedumbre que se quedó confusa al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos de admiración decían: Todos estos que hablan, ¿no son galileos? Pues ¿cómo nosotros los oímos cada uno en nuestra propia lengua, en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, los que habitan Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia, Frigia y Panfilia, Egipto y las partes de Libia que están contra Cirene, y los forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras propias lenguas las grandezas de Dios. Todos fuera de sí y perplejos se decían unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? Otros, burlándose, decían: Están cargados de mosto”. 
 
Pentecostés, El Greco (c. 1600)
 
    Los discípulos reciben el Espíritu y comienzan a hablar de modo que cada oyente los entiende “en su propia lengua”. El prodigio no consiste solo en hablar, sino en abolir la incomunicación entre hablantes de distintas lenguas. La diversidad lingüística permanece, pero deja de ser barrera. La frase central dice: “Cada uno les oímos hablar en nuestra propia lengua en la que hemos nacido”. Ahí está el núcleo: no una lengua universal impuesta, sino comprensión inmediata entre diferentes lenguas. 
 
    La IA de traducción simultánea persigue precisamente eso. Sistemas como Google Translate, DeepL o los modelos multimodales actuales intentan producir un “Pentecostés técnico”: que un chino, un gallego o un árabe puedan hablar y ser comprendidos instantáneamente sin abandonar su idioma. Tanto Pentecostés como la IA conservan la pluralidad de lenguas, evitando que todo termine reducido a un único idioma dominante, como podría ser en nuestros tiempos el inglés, la lengua del Imperio. El mensaje, sin embargo, que se transmite en todas y cada una de esas lenguas es el mismo: la grandeza de Dios. 
 
La Torre de Babel, Pieter Brueghel el Viejo (1563) 
 
    Recordemos el mito bíblico de la Torre de Babel: la diversidad lingüística de Babel era un castigo divino por la soberbia humana. La IA intenta revertir parcialmente esa dispersión lingüística, favoreciendo la xenoglosia. Hay, sin embargo, una diferencia sustancia: Pentecostés transmite las grandezas de Dios, mientras que la traducción automática transmite sobre todo información.
 
    Se había producido la traducción simultánea, gracias a la inteligencia artificial del Espíritu Santo que permite traducir voz o texto en tiempo real utilizando Inteligencia Artificial, que captura el audio original, procesándolo con redes neuronales avanzadas y emitiendo el resultado casi al instante no solo en forma de subtítulos o transcripciones escritas, sino con voz sintética o clonada del hablante en el idioma o idiomas deseados. 
 
    En Babel, la humanidad busca elevarse unida “hasta el cielo”; la consecuencia es la confusión de las lenguas y la dispersión. La diversidad lingüística aparece como ruptura de una unidad orgullosa. En Pentecostés, los hombres ya están dispersos y hablan idiomas distintos; el milagro consiste en que vuelven a comprenderse sin dejar de hablar sus propias lenguas. Babel multiplica las lenguas para separar a los hombres; Pentecostés las atraviesa para volver a unirlos, sin eliminar la pluralidad lingüística ni restaurar una lengua única: lo que se unifica es el contenido: predicar el evangelio de la grandeza de la obra y el espíritu de Dios.

jueves, 28 de mayo de 2026

El colmo del eufemismo

Si no era ya harto ridículo llamar a los ciegos invidentes, como hacen algunos con no poca pedantería, empleando el lenguaje para ocultar la realidad, y no llamando a las cosas por su nombre (al pan pan, y al vino vino), vicio que ya denunció Quevedo entre nosotros (“Por hipocresía llaman al negro, moreno; trato a la usura; a la putería, casa; al barbero, sastre de barbas y al mozo de mulas, gentilhombre del camino”*), he aquí el eufemismo políticamente corregido, mejor que “correcto”, o sea, la corrección política aplicada al eufemismo: discapacitados visuales

Y dando un paso más aún, en pro del lenguaje incluyente, para que no se sientan excluidas las mujeres, que no tendrían por qué sentirse así ni ofenderse, habida cuenta de que nos hallamos ante un uso no marcado del género gramatical masculino que incluye al femenino, pero algunas se sienten privadas de mención e invisibilizadas, según afirman: personas discapacitadas visuales, o su variante estilísticamente alternativa: personas con discapacidad visual

 Viñeta de Alberto Montt

Así, podemos leer aberraciones escritas como esta joya: “Por suerte, la naturaleza que es sabia, hace que las personas discapacitadas visuales desarrollen mucho más el resto de sus sentidos, el del oído, el del olfato y, por supuesto, el del tacto.” O esta otra: “En España, son 70.000 las personas discapacitadas visuales afiliadas a la ONCE”, en la que, por cierto, es de agradecer que se mantenga el acrónimo ONCE, cuya “c”, como se sabe, es la letra inicial de “ciegos”: Organización Nacional de Ciegos de España

Supongo que, aplicando el mismo criterio, a los sordos se les acabará llamando discapacitados auditivos, y para que quede claro que no excluimos a las sordas cuando hablamos de “discapacitados” usando el masculino como término marcado, mejor: personas discapacitadas auditivas o con discapacidad auditiva, expresiones que, feas como ellas solas como demonios, atentan a todas luces contra el principio de economía del lenguaje y contra el buen gusto y la sencillez a la hora de hablar y de escribir.
 
  
Recordemos aquella joya del eufemismo que nos brindó nuestro gobierno progresista cuando impuso, durante el cuarto estado de alarma, el toque de queda desde las once de la noche hasta las seis de la mañana por razones 'sanitarias' -el virus no dormía, sino que trasnochaba- pero no quería denominarlo así, ya que era un término obsoleto de los tiempos de Maricastaña, sino con el sesudo hallazgo terminológico que camuflaba la realidad que imponía. Decía el presidente del gobierno haciendo lo que según él era un ejercicio de pedagogía (sic): "Creo que podemos ir acuñando todos una expresión más contemporánea, que nada tiene que ver con lo que representa el ‘toque de queda’ para generaciones con más experiencia y más vida a sus espaldas. Esto es una ‘restricción de movilidad nocturna’. Nada tiene que ver con el ‘toque de queda’, que tiene otra serie de componentes y significados en la mente de todos"
 
oOo

NOTA.- Hurgando en la obra de Quevedo no encuentro esta frase, tan repetida en interné, escrita como tal. Se trata de una abreviación de este párrafo de los Sueños, que prefiero citar completo: Pues todo es hipocresía. Pues en los nombres de las cosas ¿no la hay la mayor del mundo? El zapatero de viejo se llama entretenedor del calzado. El botero, sastre del vino, porque le hace de vestir. El mozo de mulas, gentilhombre de camino. El bodegón, estado; el bodegonero, contador. El verdugo se llama miembro de la justicia; y el corchete, criado. El fullero, diestro; el ventero, güésped; la taberna, ermita; la putería, casa; las putas, damas*; las alcagüetas, dueñas; los cornudos, honrados. Amistad llaman al amancebamiento; trato a la usura; burla a la estafa; gracia, la mentira; donaire, la malicia; descuido, la bellaquería; valiente al desvergonzado; cortesano al vagamundo; al negro, moreno;  señor maestro al alabardero; y señor doctor al platicante. Así que ni son lo que parecen ni lo que se llaman: hipócritas en el nombre y en el hecho.    (Francisco de Quevedo, El Mundo por Dedentro, Sueños). Como puede comprobarse, todos los eufemismos de la primera cita  están en este párrafo salvo el de "barbero, sastre de barbas", que sin embargo es también creación del propio Quevedo, quien en La vida del buscón don Pablos, Pablos presenta a su padre como barbero que se avergüenza de que le llamen así y prefiere denominarse "tundidor de mejillas y sastre de barbas".

Nota*.- Le haría sin duda gracia a don Francisco de Quevedo que hoy a las putas se las denomine trabajadoras sexuales.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Mamíferos y El prisionero del tiempo

De Jesús Lizano (1931-2015), uno de nuestros mejores y paradójicamente más desconocidos poetas contemporáneos, de aspecto valleinclanesco y de la talla de un León Felipe, ya hablamos en Contra las líneas rectas, donde venía en auxilio de la argumentación del escéptico Sexto Empírico contra las líneas rectas geométricas al hacer el elogio y la apología de las personas curvas. 

Traemos ahora aquí dos poemas en prosa (o verso libre, si se prefiere), recitados por el propio Lizano: el primero se titula Mamíferos. Donde los demás ven 'seres humanos' de distinta condición y creencias el poeta ve... mamíferos. El segundo, El prisionero del tiempo, es un monólogo dramático en el que el poeta se siente prisionero de los años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos

Mamíferos, Jesús Lizano     

 

Yo veo mamíferos. Mamíferos con nombres extrañísimos. Han olvidado que son mamífero y se creen obispos, fontaneros, lecheros, diputados. ¿Diputados? Yo veo mamíferos. Policías, médicos, conserjes, profesores, sastres, cantautores ¿Cantautores? Yo veo mamíferos… Alcaldes, camareros, oficinistas, aparejadores ¡Aparejadores! ¡Cómo puede creerse aparejador un mamífero! Miembros, sí, miembros, se creen miembros del comité central, del colegio oficial de médicos… Académicos, reyes, coroneles. Yo veo mamíferos. Actrices, putas, asistentas, secretarias, directoras, lesbianas, puericultoras… La verdad, yo veo mamíferos. Nadie ve mamíferos, nadie, al parecer, recuerda que es mamífero. ¿Seré yo el último mamífero? Demócratas, comunistas, ajedrecistas, periodistas, soldados, campesinos. Yo veo mamíferos. Marqueses, ejecutivos, socios, italianos, ingleses, catalanes. ¿Catalanes? Yo veo mamíferos. Cristianos, musulmanes, coptos, inspectores, técnicos, benedictinos, empresarios, cajeros, cosmonautas… Yo veo mamíferos.

 

El prisionero del tiempo, Jesús Lizano 


     Comenzó porque me limitaban los años, doce años, quince años, veinte años... Eran límites, eran fronteras soportables: el año que viene, cuando cumpla treinta años, el año pasado, el nuevo año... Eran límites amplios, era posible la lejanía, el horizonte, ¡por muchos años! Los espacios dominaban el tiempo recibías la aurora, despedías la tarde ampliamente y amabas dulcemente los sueños. Los años eran los carceleros pero rondaban muy distanciados. ¡Había quien vivía cien años!

    Más tarde, comenzaron los meses a limitarme, aparecían súbitamente, todo era muy distinto, el tiempo dominaba a los espacios, era un límite más agobiante, estaban más próximos los carceleros, ¡eran carceleros!: el mes que viene, dentro de unos meses, me oprimían mis propios límites, ¡originaba límites! Qué había sido de aquellas apacibles distancias, hay tiempo por delante, decía, cuando me limitaban los años. Ahora miraba con recelo todas las cosas, nueves meses, tres meses, un mes de plazo, meses, meses volando sobre los sueños.

    ¿Y las semanas? Dejaron los meses de ceñirme y un nuevo límite me controlaba, una nueva medida extendida por todo el mundo, cubriendo de espejismos todas sus galerías. Contaba la vida por semanas, semana tras semana. Los carceleros eran los oficiales de semana, me distraían, me envolvían en las verdades falsas, la próxima semana, dura muy poco una semana, la semana santa, mi mundo era la semana, la realidad era la semana, la semana, sólo existía la semana. Qué era un mes sino cuatro semanas y qué era un año sino cincuenta y dos semanas... Y contaba las semanas y veía la humanidad ansiosa forzada a la semana, viviendo para el fin de semana, vivos, libres sólo el fin de semana.

    Después fueron los días, empecé a contar los días, me sobresaltaron los días, era cuestión de días, pesaban enormemente los días y deseaba a la vez que pasaran los días y que no pasaran... Me aferraba a los días, ¡buenos días!, el día estaba allí, era un carcelero inamovible, omnipresente, todo lo medían los días. ¡No era libre! ¡No podía ser libre! El día de mi boda, el día de mi licenciatura en filosofía, apenas encontraba un hueco para mi aventura, apenas quedaba espacio y yo necesito espacio, mucho espacio, no podía salirme de los días, un día y otro día, el día de las fuerzas armadas, mañana será otro día, ¡otro día! Crecía la muralla de los días, el circo de los días, un día se comía a otro día, los límites eran insostenibles, días de ayuno, días de alegría, pero todo medido, era preciso obedecer al día, despertarse al despertarse el día, dormirse al dormirse el día, ¡el orden del día!, un día es un día, en los próximos días...

    Ahora, mientras escribo este poema, ya no cuento los días sino las horas, faltan tres horas, dura cuatro horas, qué horas es, a qué hora... Los carceleros se han convertido en mi sombra, apenas hablo, las horas se confunden y me confunden, límites, límites, la tarde, la mañana, el mediodía, una hora cae sobre otra hora, aplasta a la otra, una hora es como otra hora, hora adelantada, horas extraordinarias, ¡hace horas extraordinarias!, la danza de las horas, horas perdidas, el récord de la hora, no somos seres, somos horas, cuerda de horas, una cada dos horas, cada seis horas, y suenan las horas y ya sólo puedes oír las horas, y todo ha de moverse en un horario, todo ha de estar a su hora, todo tiene su hora, cuántas de mis horas son mis horas, media hora, un cuarto de hora, ¡la hora! Me destruye pensar que he nacido para las horas, abro las manos y las tengo llenas de horas. ¡Ah, carceleros, horas terribles que nubláis mis ojos!: dentro, os llevo dentro, estoy lleno de carceleros, de sombras.

    No quiero ni pensar cómo será mi vida cuando dependa de los minutos, cuando sean ellos mis carceleros y no existan los espacios, los sueños, las dudas, cuando mi cuerpo sea un garaje de minutos, minutos, minutos, no tengo ni un minuto, sólo cinco minutos, todo sucederá en minutos, qué hará de mí la furia de los minutos, cuando no pueda perder ni un minuto, qué humillación me aguarda cuando en mi vida sólo se muevan las agujas de los minutos, qué espacio puede haber entre minuto y minuto. ¡Qué oscura noche había en vosotros, meses, años, y qué traición vuestros espacios! ¡Erais minutos, minutos, sólo minutos! ¡Que se hunda el mundo será cuestión de minutos!

    Finalmente, finalmente, ah, finalmente, cuando apenas aliente un soplo en mi sentidos y sólo existan los segundos, sean los segundos los que ciñan mi cuerpo, mi vida, todo mi ser un carcelero monstruoso, un áspid, una víbora destruyendo los últimos reflejos, todo el mundo un carcelero horrible, y cuando todo sean fantasmas y las ideas se conviertan en nubes y los sentidos en cavernas y en los últimos segundos pasen los años, los meses, los días y las horas convertidas en aire y se cierren mis ojos y los rostros sin vida rían como nunca por todos los abismos del mundo, cómo desearé seguir prisionero del tiempo, cómo amaré al tiempo —¡yo era tiempo, dolorosísimo tiempo!—, cómo amaré los límites —sólo ellos no estaban muertos—, los años y los meses, los días y las horas y los minutos, todos los límites del mundo. ¡Cómo me arrancará la eternidad del tiempo!