miércoles, 8 de julio de 2026
Variedad de variedades
martes, 7 de julio de 2026
¡Viajeros al tren!
Hay romeros, viajantes y peregrinos, veraneantes que huyen, ay, de sí mismos,
turistas de ida y vuelta, siempre a lo mismo, yendo y viniendo para cambiar de sitio.
¿Dónde aquellos se fueron trenes antiguos? Muertas yacen sus vías en el olvido.
Mil cruceros y aviones ahora mismo surcan mares y cielos azul marino.
Los reactores sueltan su chorro líquido, dejan al paso estelas en el vacío.
Hay turoperadores operativos y hay agencias que venden nuevos destinos.
Ya no hay viviendas, solo bloques de pisos, cientos de alojamientos, nichos turísticos.
Ya no quedan ciudades, las han destruido, solo acaso necrópolis donde vivimos.
¿Quiénes son, me pregunto, los modernísimos bárbaros invasores ahora mismo?
Idiotas, somos ellos nosotros mismos... En noches de verano, cantan los grillos.
lunes, 6 de julio de 2026
¿Lucharías por tu patria?
domingo, 5 de julio de 2026
Curso de verano
sábado, 4 de julio de 2026
Estelas de condensación
Hemos monetizado el concepto del tiempo (time is money, y viceversa), un tiempo mercantil en el que existimos pero no vivimos; un producto más que consumimos.
No quedan tan lejos los tiempos del bozal, según la expresión popular de lo que el discurso oficial denominaba 'mascarilla' y era, además, de uso obligatorio.
El cartel que dice “usted se encuentra aquí”, señalando un punto concreto en un plano, pretende meternos, cartografiados, en el mapa, sacándonos del territorio.
viernes, 3 de julio de 2026
Profecías que se cumplen

jueves, 2 de julio de 2026
No hay mal que para bien no venga
Otro ejemplo: “Sabe más el diablo por viejo que por diablo”. Da a entender este refrán que las personas mayores, por el simple hecho de haber vivido más que los jóvenes, son más sabias. ¡Menuda sandez! La sabiduría no reside en los años, sino en los desengaños.
Pero hay algunos refranes, muy pocos a la sazón, que tienen enjundia porque expresan algo de esa milenaria y escéptica sabiduría popular. Por ejemplo: "Donde menos se espera salta la liebre". La liebre, o el gazapo, en efecto, saltan donde y cuando menos se piensan, porque son inesperados. Otro refrán muy bueno: "No hay mal que para bien no venga".
El refrán está documentado como No hay mal que no venga por bien, en Baltasar Gracián (El Criticón III 206) y también No hay mal tan malo de que no resulte algo bueno, en Mateo Alemán (El Guzmán de Alfarache I 173). Hay noticia de que Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1580-1639) es autor de una obra titulada No hay mal que por bien no venga, escrita probablemente antes de 1630. Y en El Quijote Sancho, que es la voz del pueblo, le dice a su señor: No hay mal que por bien no venga, ni desgracia que no traiga consigo alguna buena ventura.
Este dictum antiguo contradice una idea personal de un filósofo como Séneca, que afirma en su Epístola 87, 22 bonum ex malo non fit, lo que quiere decir que lo bueno no surge de lo malo. Para Séneca está muy claro que una cosa es el bien y otra el mal y que son radicalmente distintas, hasta el punto de que lo malo no puede entrañar ningún bien. Pero es una idea personal del filósofo. La sabiduría popular viene a decir, sin embargo, todo lo contrario, porque lo que hacen la razón y el sentido común es poner en cuestión la existencia químicamente pura de lo bueno y lo malo, del bien y el mal, afirmando que por muy mal que nos vayan las cosas en la vida siempre asomará algún bien de ellas.
miércoles, 1 de julio de 2026
¿Qué me pongo para la graduación, mamá?
Yo, cuando ejercía como profesor, siempre disuadí a mis alumnos de asistir a la ceremonia de graduación. Estos eventos made in USA empezaron a ponerse de moda en los últimos años y supongo que continúan celebrándose por estas fechas, tal es la estupidez que nos invade. Suma y sigue. Ellos casi nunca me hacían caso y se graduaban con sus mejores galas. Me vi obligado en una ocasión a asistir yo también, que no asistía nunca aunque siempre me invitaban, a una de estas ridículas ceremonias en calidad de tutor de un grupo de segundo de bachillerato que me había tocado en suerte y desgracia a entregar los diplomas correspondientes.
Esta ceremonia venida del otro lado del charco se imita en el resto del mundo, como sucede con tantos otros norteamericanismos, por ejemplo con el Jálogüin o Jalogüín, o con el dichoso Santa Claus/Papá Noel, que casi desbanca, si nos descuidamos y no hacemos algo para remediarlo, a nuestros entrañables Reyes Magos: es el triunfo del american way of life, hasta el punto de que en nuestra sufrida piel de toro toreado y sacrificado en el ruedo ibérico no sólo se celebran estos actos al concluir un grado, como llaman ahora a las antiguas diplomaturas y licenciaturas, que antes duraban tres y cinco años respectivamente, y ahora cuatro en el mejor de los casos ambas, sino también al acabar el bachillerato, los ciclos formativos y hasta la ESO y si nos descuidamos la EPO, que sería la Educación Primaria Obligatoria.
Hay una frase muy bella de Borges, el ilustre retrógrado, que no puedo dejar de citar en este punto entresacada del Libro de los Seres Imaginarios o Manual de Zoología Fantástica: "No olvidemos el Goofus Bird, pájaro que construye el nido al revés y vuela para atrás, porque no le importa adónde va, sino dónde estuvo." ¿No sería mejor dejar indefinidamente abierto el curso, este mismo por ejemplo, sin conclusión, como de hecho es el recorrido de nuestra vida en la que tenemos tantas cosas que aprender y, sobre todo, tantas tan mal aprendidas que desaprender, y no graduarnos nunca?
martes, 30 de junio de 2026
Pareceres CXVI























