miércoles, 18 de febrero de 2026

La Historia universal en dos palabras

    Podríamos definir la historia antigua,  moderna y contemporánea, la Historia universal en general, con dos palabras: sufragio y franquicia.

    El historiador del mundo antiguo Geoffrey de Ste. Croix,  que algunos califican de “radical” –marxista, diríamos mejor; una de sus obras más importantes es “La lucha de clases en el mundo griego antiguo”- hace una incursión filológica en la evolución del significado de la palabra “suffragium”, que originalmente quería decir “voto, tablilla votiva” y comenta que los ciudadanos podían votar, es decir, expresar un deseo, pero siempre dentro de una oferta limitada porque en la práctica los personajes importantes que fomentaban el patronazgo controlaban los votos de sus clientes.

    Con el tiempo la democracia romana decayó, pero permaneció el sistema de patronazgo, y la palabra “suffragium” pasó a significar la presión con la que un poderoso podía esforzarse en la representación de alguien. Eventualmente, la palabra llegó a denotar sencillamente el dinero pagado para obtener un favor: un soborno, de ahí que sufragar sea sinónimo de costear, por ejemplo, una campaña.  La conclusión de Ste. Croix es demoledora: “Here, in miniature, is the political history of Rome”.

    Cullen Murphy, por su parte, intenta otra comparación estudiando la evolución del significado de la palabra “franchise” (franquicia), que originalmente tiene que ver con nociones relativas a la libertad política y responsabilidad cívica y con la franqueza. La palabra procede del latín Francum, préstamo del germánico Frank, que era el nombre de los francos, un pueblo germánico que acabó dominando la Galia, por lo que le cambió el nombre al país vecino a Francia -país de los francos-, donde constituían la clase noble que estaba exenta de tributos. Aparte del gentilicio "francés", nuestro adjetivo "franco" (libre, exento, liberal, dadivoso) está relacionado con el  significado de esta palabra. Igualmente el verbo "franquear" con sus significados de abrir camino "franquear el paso o la puerta", pero también "liberar a alguien de alguna obligación o tributo" tiene que ver con esto.

    La "franchise" denotaba libertades políticas. Pero en mitad del siglo XX, la idea de ser garante de ciertos derechos adquiere una connotación comercial: el derecho al mercado de una compañía de servicios o de productos, como Fried Chicken o Tupperware, por poner dos ejemplos al azar. De hecho,  hoy es el primer significado, el comercial,  de la palabra franquicia en muchos diccionarios. 


    La definición relativa a la libertad política o al derecho al voto queda relegada a un segundo plano.  La franquicia o franchising -¡ese gerundio anglosajón omnipresente!- es un modo de distribución o de comercialización -¡marketing!- de un determinado producto o servicio (los servicios han acabado cosificándose y convirtiéndose ellos mismos en productos comerciales, así como las personas encargadas de ellos en recursos humanos), en el que intervienen dos partes: el franquiciador, que es el posesor de la marca y del "know how", y el franquiciado, que es el interesado en su compra. La conclusión de Murphy, parafraseando a Ste. Croix, es la siguiente: “Looking back at the history of ‘franchise,’ then, it’s tempting to write this epitaph: Here, in miniature, is the political history of America."

 

martes, 17 de febrero de 2026

Hablemos del deporte, ese invento del gobierno

Las apologías del deporte y de la educación física se hacen hoy día desde el punto de vista subjetivo y privado de la salud y el fomento de hábitos higiénicos, tomando muchas veces como referencia clásica el tan cacareado como mal entendido lema de “mens sana in corpore sano” de Juvenal, es decir, la obsesión por el buen estado físico y psíquico que cada cual debe procurarse por su propio bien, no ya por el bien de la comunidad, como se hacía en la antigüedad, donde se creía que para preservar la paz uno debía entrenarse para la guerra: si uis pacem para bellum: si quieres la paz prepárate para la guerra, o sea mantente en forma y entrénate para defender a tu patria y compatriotas. 

Viñeta de Claude Serre contra el deporte (1938-1998)

El dicho de Juvenal no es sino parte de un hexámetro, el 356, de su sátira décima, que dice literalmente: orandum est ut sit mens sana in corpore sano, cuya traducción es: Ruega que sana la mente en cuerpo sano se tenga. Es decir, hay que suplicar a los dioses que nos concedan un alma sana en un cuerpo sano, no que tengamos nosotros que esforzarnos por conseguir ambas cosas a fuerza de instrucción y entrenamiento, y preocuparnos por la salud física y psíquica, cuya concesión no estaría en nuestras manos, sino en las de la divina providencia. 


La frase de Juvenal se ha popularizado entre nosotros sin la primera parte, que es su connotación religiosa ”orandum est ut sit”, lo que la desvirtúa. Su contexto es: "Mas para que algo supliques y ofrezcas en los santuarios / tripas y sacras salchichas de un cochinillo lechoso, / ruega que sana la mente en cuerpo sano se tenga."   Y continúa: “Pide un alma valiente, que huya del miedo a la muerte, / que considere la recta final de nuestra existencia / don natural, que pueda arrostrar cualesquiera trabajos, / no se enfade ni nada desee, y superiores / crea las penas que son y trabajos de Hércules duros / a la pasión carnal, las comidas y plumas de Sardanapalo. / Muestro aquello que tú puedes darte. Se abre sin duda / solo el camino  mediante el valor de una vida tranquila. / No tienes genio divino, si seso tenemos: nosotros / diosa te hacemos, Fortuna, y en cielo a ti te ponemos.” El origen, pues, de la cita no está ligado al fomento del deporte ni de la Educación Física, como puede comprobarse.


El término moderno deporte, según leo en “Milón de Crotona o La invención del deporte” de Jean Manuel Roubineau, procede del francés antiguo desport-disport-déport que significaba diversión, que, perdido en la lengua gala, volvió a reintroducirse a través del inglés, como sport hacia 1830 para designar las disciplinas practicadas por el sportsman: hípica, ajedrez, whist, que es un juego de naipes, billar, petanca, pesca y caza, tiro, esgrima, remo, equitación, lucha, boxeo y también gimnasia. A raíz de eso, y a lo largo de los siglos XIX y XX, bajo el efecto de la evolución de las prácticas deportivas, la palabra sport ha tomado el sentido que tiene hoy, cuyo carácter competitivo para el que lo practica y entontecedor (Mairena, Machado) para el que lo contempla, subvencionado por el Gobierno y el Estado (panem et circenses),  lo diferencia del simple juego.

 Pegatinas contra el deporte, tomadas de aquí

En castellano, según Corominas, tenemos ya la palabra deporte entendida como placer, entretenimiento hacia 1440, y mucho antes, en el siglo XIII, depuerto, derivada del verbo deportarse con el significado de divertirse, descansar, que a su vez procede del latín DEPORTARE. Pero el sentido moderno de la palabra, según el maestro Corominas, como “actividad al aire libre con objeto de hacer ejercicio físico” hay que buscarlo en el siglo XX para reintroducir el inglés sport, que no deja de ser un término de origen latino, dado que se tomó del francés, como queda dicho, equivalente de nuestro castellano viejo deporte y depuerto. 

Viñeta de Claude Serre contra el deporte (1938-1998)

Recordemos al entrañable Juan de Mairena, alter ego de don Antonio Machado, que les decía a sus alumnos que siempre había sido “enemigo de lo que hoy llamamos, con expresión tan ambiciosa como absurda, educación física”. Y añadía: “No hay que educar físicamente a nadie. Os lo dice un profesor de Gimnasia.” Y más aún: “Todo deporte... es trabajo estéril, cuando no juego estúpido. Y esto se verá más claramente cuando una ola de ñoñez y de americanismo invada a nuestra vieja Europa.” Pues bien, esa ola ha inundado ya a la vieja Europa, incluida la curtida piel de toro que es la península ibérica en que habitamos.

lunes, 16 de febrero de 2026

El penal de Tetuán

En Tetuán, palomita blanca que no alza el vuelo,

 sufro yo, condenado, pena de cautiverio. 

 

Me han caído diez años, uno tras otro, encima,

 con sus noches en vela y envilecidos días. 

 

A la sombra me pudro de un calendario y tacho 

cada día que cumplo y hora que ya ha pasado. 


 En la lóbrega cárcel, mugre, humedad y ratas,

 sufrimiento a raudales, plaga de cucarachas.

 

Entre cuatro paredes tristes, cincuenta y nueve

prisioneros llevamos vida de mala muerte. 

 

Suena fuera, lejana, voz de llamada al rezo;

yo, cerrados los párpados, oigo ulular el viento.  

 

Entra a veces del patio de un limonero, intensa, 

la fragancia aromática que hace que me estremezca.

 


 Corre el tiempo, gotean en la clepsidra aciaga 

los minutos que nunca colman la alberca de agua. 

 

 Logro a veces dormir algo en el duro suelo, 

y un silencio elocuente oigo que clama al cielo: 

 

"Para que otros se crean libres, nosotros presos. 

¿Cómo pueden quitarnos algo que no tenemos? 

 

Fuera no hay libertad, menos aún la hay dentro 

del penal de Tetuán, centro de cautiverio". 

domingo, 15 de febrero de 2026

Soldadito español, soldadito valiente

No sé si aquella primer Ministro de Defensa del reino de las Españas, q. e. p. d.,  que declaró una vez a la prensa sin rebozo ni sonrojo alguno por su parte «Soy una mujer pacifista», era consciente de la contradicción lógica que suponía decir esas palabras y regentar a la vez el Departamento de  la Guerra, que es como antaño se llamaba. Supongo que sí lo era, pero ella iba más lejos aún y afirmaba sin empacho: «…y el Ejército también es pacifista». 

 Napoleón como Marte pacificador, Antonio Canova (1810)

Quería convencernos la mujer con la mejor intención sin duda del mundo -pero de las mejores intenciones está empedrado el infierno, como bien sabe don Pedro Botero-,  de que el Ejército era una piadosa y sacrificada hermanita de la caridad armada con dos pistolas al cinto para caso de apuro, cuya misión era defender –de ahí el nombre ominoso y apotropaico que oculta la verdad la convivencia de los pueblos en paz y armonía así como el escrupuloso respeto a los derechos humanos. Y lo decía muy seria, como si no fuera consciente del oximoro o estúpida agudeza que entrañaban sus palabras, convencida como sin duda estaba de que tenía que proclamar una cosa así por las exigencias del guion del cargo que ostentaba. 
 
El oximoro, según los manuales de retórica clásica, es una contradictio in terminis consistente en armonizar dos conceptos opuestos, como si dijéramos una tesis y una antítesis hegelianas, en una sola expresión formando así una síntesis o concepto nuevo fruto de la contradicción, cuyo significado se desprende no de su sentido literal, que sería absurdo (por ejemplo, «un dolor placentero»), sino del sentido metafórico o traslaticio creador de un nuevo concepto que trasciende los dos contrapuestos.


Un eximio oximoro es “La paz es la guerra”, que formuló Órgüel en 1984. La idea no es extraña. Es la “pax Romana” o, más modernamente, “pax Americana”. Ya los romanos decían Si uis pacem para bellum, que significa "si quieres la paz, prepara la guerra". Y en ese sentido al dios de la guerra, el fiero y viejo Mavorte, el padre Marte, que da nombre al planeta rojo por el color de la sangre derramada en todas las batallas, y que era según la mitología padre, efectivamente, de Rómulo y Remo, fruto de la violación de la vestal Rea Silvia, su madre,  y por lo tanto de todos los romanos,  le aplicaban estos el controvertido epíteto de “pacifer”: MARS PACIFER: Marte portador de la paz, Marte pacificador, el pacifista Marte, igual de pacifista que Napoleón Bonaparte y que, mutatis mutandis,  nuestra Ministro de entonces y seguramente que la actual también.

Llamemos a las cosas por su nombre: el Ministerio de Defensa es el Ministerio de la Guerra, como ha quedado dicho, cuando las cosas se denominaban por su nombre y al pan se le decía "pan" y al vino "vino". Y la paz que supuestamente defiende ese Ministerio es, en palabras de la poeta Isabel Escudero, una "guerra disimulá": Tú crees que esto es la paz: esto es la guerra disimulá.  Viene aquí muy a cuento aquella vieja sabiduría presocrática de Heraclito de que la guerra es el padre de todo esto (y la madre, por lo tanto, que lo parió todo), que a unos los hizo esclavos y a otros libres, a unos dioses y a otros seres humanos.

Pues bien, un borrador que consta de 240 páginas y de diez unidades temáticas, antiguamente llamadas 'lecciones', elaborado por el Ministerio de Educación (y adoctrinamiento) y el de Defensa (the best defense is a good offense) del Gobierno de España, y dirigido a las tiernas criaturas que padecen la educación primaria desde los 6 hasta los 12 años de edad a lo largo y ancho de seis cursos escolares consecutivos, lleva por título “Proyecto Conocimiento de la Seguridad y la Defensa en los centros educativos”, y pretende reforzar la imagen de las Fuerzas Armadas y de la monarquía españolas. 

Materiales curriculares para educación primaria.

La justificación del  despropósito pedagógico la encuentran sus promotores en nuestra sacrosanta Constitución, dado que uno de sus artículos, el número 30, prescribe el derecho y el deber de todo españolito (y toda españolita) de defender a España, por si a alguien le había pasado desapercibido. El Gobierno de España, cuyo jefe de Estado es el Rey y, a la sazón, Jefe de las Fuerzas Armadas, quiere llevar estos materiales curriculares a todos los colegios de primaria públicos, privados y concertados asociándolos a las diversas áreas y asignaturas, ejes transversales de inculcación de valores así como a las actividades extraescolares.
 
Cualquier día volverán nuestros hijos del colegio a casa cantando aquello de “soldadito español, soldadito valiente”, y diciendo rebosantes de ardor guerrero que quieren inmolarse y aun crucificarse como Jesucristo en aras de la patria, reviviendo el ominoso verso horaciano dulce et decorum est pro patria mori, y canturreando: Por ti, Patria, por ti sola mi vida a los mares di, por ti al peligro ofrecí mis obras y pensamientos ¡en la Rosa de los Vientos me crucifico por ti!  Y cuando les preguntemos qué han aprendido ese día en la escuela nos contarán que han estado jugando en el patio del colegio a la guerra con armamento ligero... "-¿Con qué?" Preguntaremos incrédulos y horrorizados nosotros. Y nos responderán orgullosos: -Con pistolas, papá, con pistolas, que no te enteras. Parece mentira que no sepas qué es armamento pesado y armamento ligero...Y a nosotros nos dará un pasmo y nos preguntaremos, horrorizados e incrédulos, ¿cómo es posible que se les enseñe eso ahora en la escuela a nuestras tiernas criaturitas?

Los responsables de semejante desaguisado pedagógico justifican la inclusión de contenidos militaristas y belicistas en la educación de los niños desde su más tierna infancia en el nombre, faltaría más, de la defensa de la paz a tiro limpio, si hace falta, en todos los rincones del mundo donde actúan nuestras Fuerzas Armadas. 

 
El Gobierno de España también contempla que los profesores, cómo no, reciban formación que mejore sus conocimientos relacionados con la paz, la seguridad y la defensa de España, acreditándose a tal fin (un crédito se traduce en 10 horas de adoctrinamiento y de deformación profesional). 

Ya habíamos asistido algunos de nosotros perplejos e impotentes hace algunos años a la presencia eventual de algunos militares en algunos de nuestros centros educativos de secundaria. Recibíamos de cuando en cuando la visita de algún mílite glorioso, organizada generalmente por el Departamento de Orientación, que venía a informar  para captar  a nuestros alumnos y alumnas de las bondades que ofrecía el Ejército de cara a la incorporación al mercado laboral, ofreciéndoles una salida pro-fe-sio-nal, insistían mucho en este palabro, y una vida de emocionante aventura y servicio a los demás...
Materiales curriculares para educación primaria

La apuesta por una cultura de paz en la educación pasa, contra lo que pretenden estos materiales, por denunciar esta lógica militar que nos quieren ahora inculcar, pasa también por llamar a las cosas por su nombre (por ejemplo "invasión" y no "asistencia", sarcástico y sangriento eufemismo, como hacen insidiosamente en el temario del anteproyecto a la invasión de Iraq que perpetraron, entre otras, las tropas españolas),  y pasa también por proclamar que si civil se contrapone a militar, civilizado es lo contrario de militarizado, desmontando así los supuestos valores de la llamada “Cultura de la Defensa”.

sábado, 14 de febrero de 2026

¿Amor tóxico?

Tóxico es un adjetivo culto que entró en nuestra lengua hacia 1580, según Corominas, cuyo uso no se generalizó hasta el siglo XIX, que  ahora, en pleno siglo XXI, está adquiriendo un protagonismo inusitado, sobre todo entre los mileniales, es decir, entre las nuevas y jóvenes generaciones que han nacido y se están criando a la sombra de este tercer milenio de la era cristiana.

El adjetivo tóxico de aplicarse sólo a las cosas ha pasado a calificar también a determinadas personas: ya no hay sólo cosas, sino también personas tóxicas. Y no es verdad:  lo tóxico no son las personas, sino las relaciones jerárquicas de dominio que establecen entre ellas: dentro de la familia,  las relaciones paterno-filiales de los padres con los hijos, y fuera de ella las laborales de los jefes y los empleados, entrecruzándose todas con las relaciones sexuales en todos los ámbitos, que también son de dominio y jerarquía. Eso y no otra cosa es lo que envenena a las personas: las relaciones interpersonales de dominio.


El adjetivo, en efecto,  no sólo se aplica ya a desperdicios, emisiones, gases, líquidos, materiales, productos,  residuos y demás sustancias venenosas, cosas en definitiva, que suelen ser productos de la sociedad de consumo, como antaño,  sino que se utiliza y mucho para calificar a determinada gente, pobrecita, como si estuviera apestada: amistades tóxicas, que nos decepcionan y nos llevan por la Calle de la Amargura sin número; clientes tóxicos a los que han tenido que enfrentarse nuestros modernos emprendedores, que a veces emprenden mucho pero no suelen aprender casi nada; conductas y emociones tóxicas; empleados tóxicos que son una mala influencia en la empresa u oficina para el resto de sus compañeros de trabajo y para sus jefes, que también son tóxicos y, hay muchos, que tratan mal y maltratan a sus empleados;  familias y hogares tóxicos, donde los padres y las madres ejercen excesiva presión sobre sus hijos e hijas, tanta que no la soportan por lo que también pueden llegar a ser tóxicos y tóxicas, respectivamente, y hacerles la vida imposible a sus progenitores que acaban arrepintiéndose de haberlos traído al mundo;  masculinidades y feminidades tóxicas en definitiva que generan, como dicen los políticos,  noviazgos tóxicos que a su vez les crean muchos conflictos a los involucrados en ellos y no poco dolor por aquello de que “quien bien te quiere te hará sufrir”;  ideas y pensamientos tóxicos; personas, personajes y personalidades tóxicas que te hacen sentir mal aunque tú no tengas la culpa; relaciones de pareja y parejas tóxicas por lo atosigantes que resultan,  ya sean reales o virtuales, porque también hay redes sociales, todas ellas sin excepción,  tóxicas. El adjetivo se ha convertido en una palabra comodín, una muletilla que corre el peligro de valer para todo y de no servir para nada por la misma razón, tan general es su uso que su significado se ha convertido en un genérico bastante poco preciso  que intoxica nuestro vocabulario. ¿Quién lo desintoxicará?

¿De dónde nos viene esta palabra? ¿Cuál es su biografía y su árbol genealógico? La palabra tóxico procede del latín TOXICVM, cuya evolución es tóxico como cultismo del que derivan toxina y toxicidad,  y los compuestos intoxicar (con el prefijo IN-, que, a diferencia de AD-, que indica sólo aproximación a algo, expresa penetración o introducción), toxicología y toxicomanía, y acaba en tósigo como palabra patrimonial, caída casi ya en desuso y que tanto se refiere a la ponzoña y el veneno, como a una pena y una angustia muy grandes, por lo que su compuesto atosigar se define en primer lugar como “emponzoñar con tósigo”, es decir, envenenar, y también en segundo lugar y sentido figurado “agobiar a alguien metiéndole mucha prisa para que haga algo” e “inquietar, acuciar con exigencias o preocupaciones”. Pero no es muy satisfactoria la explicación de que este segundo significado derive del primero, por lo que se ha supuesto y postulado un origen latino tardío basado en *tussicare o acaso en *tussigare, formado sobre la palabra latina clásica tussem que significa "acceso de tos", y evoluciona precisamente a tos,  y el verbo tussire "toser",  de modo que ese presunto *tussicare/*tussigare significaría provocarle a alguien un ataque de tos, y de ahí, apremiarle o urgirle a hacer algo hasta la fatiga. Tusigar se dice en gallego y significa "toser débil pero repetidamente".

No me resisto aquí a copiar a propósito de esto último aquel epigrama de Marcial I, 19 de la tos dedicado a una tal Elia, nombre propio que es un pseudónimo como suele ser habitual en este poeta.

 Si memini, fuerant tibi quattuor, Aelia, dentes:
expulit una duos     tussis et una duos.
Iam secura potes totis tussire diebus:
nil istic quod agat     tertia tussis habet.

Elia, si mal no recuerdo, tenías tú cuatro dientes:
dos una tos te arrancó y   dos otro ataque de tos.
  Puedes toser ya todos los días sin mucho problema: 
una tercera tos    nada ahí  tiene que hacer. 


Han confluido, pues, dos raíces: TOS-, que procede de tussem, y es la que nos atosiga hasta dificultarnos la respiración y provocarnos la tos del cansancio, y TOX-, que es la que propiamente nos envenena y que veremos ahora de dónde viene.

La palabra latina toxicum procede a su vez de la expresión griega toxicòn phármakon, donde phármakon quiere decir “veneno, ponzoña, droga”, como vemos en nuestro propio vocabulario fármaco, farmacia, farmacéutico… La expresión estaba, pues, compuesta por el sustantivo phármakon y el curioso adjetivo toxicón, que es el que ha sobrevivido y se ha impregnado, acaparándolo, del significado ponzoñoso del sustantivo.  ¿De dónde surge el adjetivo toxicón? Pues nos remite al sustantivo griego clásico tóxon, moderno tóxo, que quiere decir arco y también flecha. A partir de este sustantivo se creó el adjetivo añadiéndole a la raíz tox-  el sufijo –ik-, toxicós que propiamente significaba “relativo al arco y a las flechas”, por lo que la expresión toxicòn phármakon, quería decir “veneno para las flechas”, y de ahí, letal para las víctimas del flechazo.


¿Hay, a propósito de la festividad de San Valentín y del día de los enamorados, amores tóxicos o el amor es siempre tóxico porque sus flechas están emponzoñadas? Recordemos lo que decía Propercio, el poeta enamorado,  del fiero Cupido armado de arco y flechas. Decía que su aljaba o carcaj que colgaba de sus hombros estaba provisto de unas flechas ganchudas (hamatis: con garfio o anzuelo que nos engancha y nos desgarra si intentamos librarnos de ellas): "nec quisquam ex illō     vulnere sānus abit": "y del desgarro aquel    nadie sin daño se va".

viernes, 13 de febrero de 2026

El estoicismo ya no es lo que era

El estoicismo es una corriente filosófica del mundo antiguo que ha llegado hasta nosotros desvirtuada. Dicho de otra manera, lo que ha llegado a nosotros no es el pensamiento original de Zenón de Cicio (335-263 ante Christum natum), su fundador, o de Gayo Blosio de Cumas, tutor de los hermanos Graco, sino el de unos filósofos como Séneca, preceptor del emperador Nerón, Epicteto o Marco Aurelio, emperador él mismo, nada mal avenidos con el Poder y con la aristocracia romana de la que formaban parte. Sin embargo, el estoicismo griego primitivo estaba más cerca del cinismo y de la subversión del orden establecido que su correlato romano imperial, que es una aceptación más o menos resignada, descafeinada o light del status quo. Por algo se dice que hay que tomarse las cosas con estoicismo, o con filosofía, que viene a ser lo mismo, resignación cristiana que también se dice, y por algo están las librerías llenas con las obras de Marco Aurelio, Epicteto y Séneca, que entran en el hit parade de los éxitos literarios, junto con los populares manuales de autoayuda, construcción de la personalidad y colaboración en el sustento tanto del individuo personal como del sistema.

 Fragmento del busto del emperador Marco Aurelio, museo del Louvre

El Diccionario de la Lengua Española de la RAE define estoico como “fuerte, ecuánime ante la desgracia”. En segunda acepción, perteneciente o relativo al estoicismo. Asimismo, define el estoicismo como “fortaleza o dominio sobre la propia sensibilidad”. Y nos explica la etimología de la palabra relacionada con el sustantivo griego στοά (stoá), que significa 'pórtico', por el lugar de Atenas en el que se reunían estos filósofos. 

El fundador de la escuela fue Zenón de Cicio, que escribió una Politeia, República o Constitución, igual que Diógenes, el cínico, "contra la de Platón", según Plutarco, lo que explica que, como la del cínico, tampoco se haya conservado y hayamos de darla irremediablemente acaso por perdida. Pero sabemos por algunos testimonios de los que la leyeron que en ella se predicaba, por ejemplo,  que en las ciudades no deben construirse ni templos, ni juzgados, ni gimnasios. Se negaba, pues, la religión pública y estatal criticando la existencia de templos, la justicia del Estado y de sus leyes establecidas, que son contrarias a la naturaleza, y el culto al cuerpo y a la belleza física que se profesaba en los gimnasios griegos. Se hacía una defensa de la libertad humana, argumentando que el poder del dueño sobre el esclavo es un poder innoble. Asimismo, se predicaba que los hijos y las mujeres deben ser comunes -entiéndase en sentido negativo: no deben ser propiedad de ningún varón, padre o esposo- y deben vestir del mismo modo que los hombres, sin ocultar ninguna parte del cuerpo.

Otra conexión entre estoicos y cínicos: En el tratado político de Zenón, se defiende el cosmopolitismo de Diógenes; pues allí, según Plutarco, que lo leyó y apuntó la cita, se propugna que no vivamos ordenados por Estados ni naciones […], sino que todos los hombres nos tengamos por compatriotas y conciudadanos, y que haya un solo modo de vivir y un solo orden y mundo.

En esa república universal que sería el mundo –dice Zenón– no ha de usarse dinero ni para el intercambio ni para los viajes según transmite Diógenes Laercio en su Vida de los filósofos ilustres VII, 33, lo que sugiere que los estoicos, al igual que los cínicos, pensaban suprimir también cualquier forma de propiedad privada y de moneda. La verdadera patria del cínico Crates, que fue maestro de Zenón de Cicio, fue, según Diógenes Laercio, la pobreza, ya que vendió la herencia que recibió y repartió sus ganancias entre sus compatriotas. El comunismo que propone Zenón no es autoritario y jerárquico, como el de Platón, sino "libertario", según algunos historiadores del anarquismo, como M. Netlau en su Esbozo de historia de las utopías (tomo la cita y la referencia de "Los estoicos antiguos", de Ángel J. Cappelletti, Gredos, Madrid 2007).

 
 Moneda de Chipre de veinte céntimos de euro, Zenón de Cicio

Aunque la idea que tenemos de los estoicos es que soportaban con ecuanimidad las desgracias, algunos participaron en el intento de transformar el mundo. Por ejemplo, Blosio de Cumas, que asesoró en Roma a Tiberio Graco, el primer reformador social de la república romana; tras el asesinato de Graco, Blosio participó en el Asia Menor en la insurrección de los heliopolitas, el primer movimiento social del mundo antiguo que luchó abiertamente y sin concesiones por la abolición de la esclavitud, del que tengo noticia gracias al artículo de Luis Andrés Bredlow en Días rebeldes, crónicas de insumisión (editorial Octaedro, Barcelona 2009, donde se incluyen otros artículos suyos sobre Las asambleístas de Aristófanes, y Cínicos y Estoicos, de donde he sacado la información sobre Blosio y el estoicismo primitivo que da pie a esta entrada). Este movimiento revolucionario fue sofocado y Blosio de Cumas se quitó estoicamente la vida.

La filosofía estoica que se difundió luego entre la aristocracia del Imperio Romano ya no era la de Zenón de Cicio y sus primeros discípulos, sino una variante más conservadora y no mal avenida con el Poder, basada en Panecio de Rodas (185-110 a. C.), que inicia una segunda etapa en la escuela estoica caracterizada por la pérdida de su potencial subversivo y radical, una época en la que el estoicismo es asimilado por el sistema que pretendía transformar, que es la que conocemos de los escritos de los estoicos imperiales, los únicos que, quizá por eso mismo, han sobrevivido y nos han llegado íntegros. Pero Blosio, aunque cronológicamente perteneciente al segundo estoicismo, está más cerca de Zenón de Cicio que de Panecio de Rodas.

 Panecio de Rodas, en una representación del siglo XV

Persiste en los estoicos imperiales un vago ideal humanitario, pero ya no se trata de transformar la realidad del mundo sino de aceptarlo tal como es. Séneca, por ejemplo, no condena la esclavitud, sino que, anticipándose al cristianismo, propugna que se dispense un trato humanitario a los esclavos, dado que todos somos esclavos -conserui, según él, es decir, compañeros de esclavitud- lo que, lejos de abolir la servidumbre, la legitima “humanizándola”, como la iglesia católica, apostólica y romana. Recuérdese por ejemplo el evangelio de Lucas 1:38 dixit autem Maria: ecce ancilla Domini, fiat mihi secundum uerbum tuum (dijo por su parte María: he aquí la esclava del Señor, hágaseme según tu palabra), donde se presenta a Dios como Dominus, el Señor, y la humanidad de la Virgen María como sierva del Señor.

Durante seis siglos subsistió una corriente filosófica que pretendía subvertir el orden establecido: en principio fue cínica, luego estoica, para volver finalmente a sus raíces cínicas; el primer movimiento conocido en nuestra historia que, con su modo de vida, sus palabras y sus escritos, preconizó la desaparición de los Estados y de las fronteras (patria mea tōtus hic mundus est, que dijo Séneca), del dinero y de la propiedad privada, de la familia y de las instituciones religiosas; el primero que osó formular la utopía de una sociedad mundial de hombres y mujeres libres e iguales. Sus escritos no sobrevivieron: la historia, escrita por los vencedores, se encargó de borrarlos; pero no logró borrar del todo su recuerdo, dado que nos han quedado algunas trazas de inconformismo.

jueves, 12 de febrero de 2026

El "Rearme Demográfico"

    En el Año del Señor de 2025, Francia registró por primera vez en ochenta años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el número más bajo de nacimientos desde que hay registros registrados. Según los datos estadísticos, un total de 645.000 tiernas criaturas vinieron al mundo ese año en el país vecino, frente a los 651.000 fallecimientos contabilizados, lo que pone en cuestión la grandeur francesa. Crece la preocupación ante el descenso histórico de la natalidad. Disminuye, en efecto, el número de futuros votantes, contribuyentes y militares voluntarios para la guerra, lo que pone en peligro el llamado relevo generacional y agrava el problema del envejecimiento de la población. A raíz de lo cual el gobierno del país vecino ha decidido impulsar dieciséis medidas para incentivar la natalidad, animando activamente a la población a procrear a fin de que la cigüeña, que viene de París, siga trayendo tiernos bebecitos.
 
"Réarmement Démographique"  
 
    Es curioso que cuando se estima que somos algo más de ocho mil millones de seres humanos en el planeta y cuando se dice hasta la saciedad que ya no cabe ni uno más, salga un gobierno ahora a animar a la gente a reproducirse, máxime cuando el descubrimiento de la píldora anticonceptiva, mejor que el tosco condón, que ya en el siglo XVII Madame de Sévigné en una carta a su hija definía como "una coraza contra el placer, (y) una tela de araña contra el peligro", según recoge la cita nuestro Marañón,  ha resultado más efectivo que la bomba atómica a la hora de reducir la población. 
 
    El presidente del país vecino, que es el Jefe del Estado, emulando a Napoleón cuando dijo "una noche de París remediará todo esto" a la vista del gran número de franceses muertos en el campo de batalla tras la batalla sangrienta de Eylau contra los rusos, y con cierto tufillo bíblico neotestamentario de aquel "creced y multiplicaos", ha propuesto lo que ha denominado un "rearme demográfico", (curioso el término militar de 'rearme', omnipresente hoy en el viejo continente que se siente indefenso ante la amenaza de los bárbaros), dieciséis medidas, nada más y nada menos, para combatir el envejecimiento poblacional y asegurar el futuro económico y social de la república.
 
    Según sus asesores: "Una de cada ocho parejas tiene problemas de fertilidad". Y las causas pueden ser múltiples: médicas, ambientales, conductuales, sociales, y, si me apuran, hasta del cambio climático. Pero la que más preocupa porque es la que destaca por encima de todas ellas es la edad, cada vez más tardía, en la que las parejas deciden tener hijos. Antes de los treinta, muchas parejas no se plantean lo de tener hijos, se contentan con tener orgasmos exclusivamente, y no porque no quieran descendencia, sino porque no se ven establecidas por los problemas de ascenso a una vivienda, laborales y, en definitiva, económicos, por lo que deciden adoptar un perrijo o un gatijo, es decir, criar un perro o un gato como sustituto de un hijo, que más económico resulta.
 
    No tardará mucho, por cierto, la docta Academia en adoptar estas palabras para referirse a la adopción de mascotas peludas que ya se imponen entre los hablantes españoles, habida cuenta de que como dice el Oráculo de Delfos que es la IA de Gúguel: En España hay más perros que niños, consolidando un cambio demográfico y familiar. Datos actuales indican que existen más de 9-10 millones de perros registrados, superando los cerca de 6 millones de niños menores de 14 años. Esta tendencia se debe a menores tasas de natalidad, el auge de las "familias multiespecie" (sic por lo de multiespecie) y el coste de crianza
 
    Es posible que el Jefe del Ejecutivo carpetovetónico acabe imitando al homólogo francés, por aquello de que 'cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar'. De hecho un gobierno anterior ya lo incentivó, como nos recuerda aquella portada de la revista satírica El Jueves del año del Señor de 2007 que levantó tantas iras y fue retirada de los quioscos por orden judicial porque resultaba ofensiva para la monarquía, en la que Su Majestad, ante el anuncio del gobierno de entonces de dar una paga de dos mil quinientos euros a las parejas que se animaran a tener un bebito, le decía a la reina consorte: ¿Te das cuenta? Si te quedas preñada... ...¡eso va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida!
 
  
    “Nuestra Francia también será más fuerte gracias al repunte de la natalidad”, ha dicho el Jefe del Estado del país vecino. Claro, a más natalidad, más carne de cañón ofrecida voluntariamente a la máquina del holocausto.
 
    A raíz de esta nueva crisis de la natalidad, el gobierno galo ha lanzado la idea de enviar cartas personalizadas a jóvenes de 29 años a partir del verano, tras el rebrote primavera, "cuando canta la calandria / y están los campos en flor, / cuando los enamorados / van a servir al amor" y, estableciendo esa edad como un hito o frontera, informándoles sobre la fertilidad, la salud sexual y la reproducción asistida a través de la congelación de óvulos y espermatozoides para descongelarlos en el futuro, animándoles a considerar la paternidad/maternidad, unas cartas que vienen a decirles a las treintañeras que ya son viejas -y que, como dice el vulgo, esto no lo dice ella, todo lo puede Dios menos hacer parir a las viejas-, y, como les decían las abuelas de antaño a sus nietas remolonas, que se les está pasando el arroz. 
 
    No es broma: Mensaje a las francesas y franceses de 29 años: vuestros relojes biológicos no perdonan y, a partir de vuestra edad, desciende la tasa de fertilidad, por lo que sería recomendable que estudiarais la opción de preservar vuestros óvulos y espermatozoides para su uso futuro, para que nunca tengáis que decir: "Si lo hubiera sabido...". La Ministra de Sanidad del ejecutivo galo, que no quiere ser tildada de autoritaria, argumenta que no se trata de obligar a nadie, sino de advertir: "El papel de los políticos no es ser prescriptivos, sino abrir posibilidades".
 
 "Haced el amor, no (tachado) después (sobrescrito) la guerra"

    En el frenesí del rearme democrático, perdón, demográfico, quería decir, se han anunciado planes -¡dieciséis medidas!- para ofrecer chequeos de fertilidad gratuitos para jóvenes y un aumento en los centros de preservación de óvulos (se crearán de 40 a 70 centros para 2028), así como no podía faltar don Dinero: incentivos económicos tales como prestaciones familiares desde el segundo hijo hasta los 20 años, ayudas al nacimiento en forma de cheques de 1000 euros para familias con bajos ingresos, exenciones fiscales según el número de hijos, así como fomento de una amplia red de guarderías y subsidios para cuidadores, a lo que se suman generosas licencias de maternidad y paternidad para los progenitores.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Inolvidable

Un joven con pintas de ejecutivo camina distraído por la calle: gafas que le dan un ligero aire de intelectual, barba adolescente de unos días, las mangas de la camisa remangadas, corbata impecable, reloj imprescindible a la vista en la mano izquierda, y un café takeaway en la derecha. De pronto se detiene ante el espectáculo inesperado de una mujer elegante y atractiva, sensual e insinuante que se ha agachado delante de él en la calle como si fuera a recoger algo y, al hacerlo, la falda corta de su vestido negro ha ondulado agitada por el airecillo dejando ver la desnudez de unas perfectas piernas que se realzan sobre unos estilizados zapatos negros de tacón de aguja.
 
La visión inesperada le ha producido un deseo inconfesable que reprime enseguida de poseerla y empotrarla. La joven que ha adivinado, se diría, los oscuros deseos del pasmado ejecutivo, lo increpa airada y le pregunta dándole una bofetada: -¿Qué estás mirando, eh? ¿Qué miras? ¿Me estás desnudando con los ojos? Él no sabe qué decir ante aquella insolencia. Ella entonces, cambiando de registro, a la vez que le acaricia cariñosa el cuello y el hombro le susurra. -¿No puedes prescindir de eso, pobrecito? Y acercando sus labios sensuales al oído le pregunta: -¿Te bate el corazón?, ¿Te da vueltas la cabeza? ¿Te sientes perdido pensando que seré tuya para siempre? Le pone entonces la espuma del capuchino con un dedo en los labios, y cae un poco sobre su escote.
 
  
La chica, que le ha susurrado sensualmente la última pregunta al oído, y lo tiene acorralado contra una farola, más alta que él gracias a sus tacones, lo sujeta por la corbata, esa soga al cuello, y está a punto darle un beso en los labios cuando... él, que había cerrado sus incrédulos ojos, despierta y se encuentra con que la mujer de sus sueños ha desaparecido como por arte de magia y encantamiento, y en su lugar hay... Se ha desvanecido el misterio del eterno femenino.  No da crédito a lo que ven sus ojos: lo que nunca olvidará en la vida, lo que puede ser suyo para siempre, si no fuera por la obsolescencia programada del invento, es, como dicen los italianos, la macchina por excelencia, o sea, ni más ni menos que un automóvil pequeño, coqueto, atractivo. En la lengua del Imperio para que se entienda en todo el mundo se dice así: You'll never forget the first time you see one. 
 
Desde el principio ha sonado como música de fondo el tema de la cantante británica Hayley Willis titulado Smokescreen ('cortina de humo'), cuyo título revela que la cortina de humo era la posesión de la hembra que ha sufrido una metamorfosis convirtiéndose en este automóvil lanzado alrededor de los años 2011 o 2012, cuya publicidad se basaba en el sex appeal, la poderosa seducción que provoca en un hombre distraído el encuentro por la calle con lo que no tiene nombre, con el sexo femenino que se presenta en una de sus muchas metamorfosis y sublimaciones, uarium et mutabile semper femina.
  
La seducción es una ilusión, un juego que atrae y a la vez oculta porque muestra una cosa, la mujer sobre zapatos de tacón alto, desnudas las piernas y agachada, receptiva, como si dijéramos abierta para que él pueda entrar en su interior, mientras esconde otra: se trata en realidad de un automóvil italiano. El coche como metáfora del sexo.
 
La voz de Willis resulta encantadora, magnética pero no deja de advertirnos de que todo no es más que un truco, la puesta en escena de una cortina de humo. No niega la atracción, pero denuncia el artificio de la sustitución del gato por la liebre.

martes, 10 de febrero de 2026

Un peligroso precedente

Después de las lluvias torrenciales e inundaciones de Valencia de octubre y noviembre del año del Señor de 2024, le ha tocado ahora el turno a Andalucía. Entonces la crítica a las autoridades autonómicas y nacionales no se centró en la omisión del deber de socorro por su parte, que también, sino en que, además, no avisaron a tiempo con la suficiente antelación. 
 
Ante la entrada de siete borrascas consecutivas, todas con nombre propio personal y personalidad propia, en el sur de la península ibérica, la última por ahora creo que se llamaba Marta y la anteúltima Leonardo, la mayoría de contribuyentes y votantes no solo ha aplaudido que se cierren los colegios y los parques públicos, algo que ya venía siendo habitual, y la recomendación del confinamiento por parte de las autoridades, que esta vez sí avisaron a tiempo, sino algo mucho más insólito, que se decrete temporalmente el éxodo obligatorio de una población. 
 
La Guardia Civil en Grazalema

Pero empecemos por el confinamiento o la confinación, que de ambos modos puede decirse la acción de este verbo, uno de cuyos significados es "encerrar o recluir algo o a alguien en un lugar determinado o dentro de unos límites", que puede utilizarse también. pronominalmente y reflexivamente: uno puede confinarse en su casa voluntariamente por recomendación o pueden confinarlo a uno, y esto es lo peligroso, manu militari. Es así, además, sinónimo de aislar, internar, enclaustrar y encarcelar. 
 
Hemos visto que si llueve, te confinan;  si hace calor, te confinan; si nieva, te confinan; si hace viento,  te confinan, si hay un incendio, te confinan... El confinamiento es un establecimiento abierto todo el año cuando no es por una cosa es por otra ante cualquier emergencia climática, es decir, ante cualquier fenómeno atmosférico. 
 
El caso es que desde el confinamiento aquel 'volungatorio' de aquellos estados alarmantes e inconstitucionales de la pandemia de Dios, no hay más que confinamientos. Se ha puesto de moda la palabra, y, con ella, la imposición del arresto domiciliario so pena de descrédito social en el caso de que sea una recomendación y de sanción económica cuando es obligatorio. 
 
 Grazalema, en la sierra de Cádiz
 
Pero la noticia que nos ha impactado es que  se ha evacuado por la fuerza en Andalucía a todo un pueblo de la provincia de Cádiz: Grazalema, un pueblecito blanco de la serranía gaditana, cuyo suelo, construido sobre un acuífero kárstico, no soporta más lluvia según los geólogos expertos. La situación allí era tan extrema que la Junta de Andalucía tomó la drástica decisión de evacuar y  trasladar a los grazalemeños a Ronda, donde un pabellón alojará a los vecinos. Así se hizo, dicho y hecho. Y en el polideportivo de Ronda además de los refugiados pululaban los políticos salvadores que querían salir en la foto.
 
Grazalema sienta así un peligroso precedente, un ensayo de cara a futuros desplazamientos forzados de población y éxodos rurales. Imaginemos lo que podría pasar en un caso de guerra (o de conflicto militar, por usar el eufemismo): se trasladarían grandes masas de población y se concentrarían -qué palabra más peligrosa- en determinadas localidades, campos, barracones... Los vecinos de Grazalema no plantearon, por lo que yo sé, mucha o ninguna oposición al éxodo forzososo ni resistencia: lo que se hacía era por su bien, para evitar males mayores. Y lo que decimos por aquí de vez en cuando es que no hay mayor mal que el mal menor que se hace para evitar futuros males mayores. 
 
Imagen de Grazalema
 
No digo yo ni se quiere decir aquí o sugerir tampoco que en determinadas circunstancias no le quede  a uno otra más que abandonar su vivienda e incluso su pueblo, y salir por patas, como se suele decir. Pero lo que debería preocuparnos a los contribuyentes y votantes es que lejos de ser una “recomendación” de las autoridades o los expertos, ha sido ya una imposición so pena de sanción económica si no obedeces lo que está mandado.
 
Y esto lo cambia todo, porque hasta ahora parecía imposible que pudieran obligarnos a irnos de nuestra casa y de nuestro pueblo, ya que deberíamos ser nosotros los que decidiéramos en cada momento qué riesgo estamos dispuestos a asumir. Pero ya es demasiado tarde, porque el miedo se ha instaurado y establecido entre nosotros como si fuera una estructura social o una institución. 
 
Hoy la mayoría democrática aplaude a los políticos profesionales que obligan a la gente a abandonar sus casas y sus pueblos, a esos mismos políticos que corren enseguida a salir en la foto de los periódicos y en los medios para salvar a la población y que están arruinando las formas tradicionales de vida y sustento económico como son la agricultura, la ganadería y la pesca, que nos saquean a impuestos para enriquecerse y destruir la sanidad, a los que adoctrinan a nuestros hijos en la escuela… Hoy el aplaudido éxodo es obligatorio, pero temporal. ¿Será mañana, además de obligatorio, ya definitivo? 

lunes, 9 de febrero de 2026

Formación Básica Militar Voluntaria (e Inclusiva)

    La publicación en el Boletín Oficial del Estado núm. 315 a finales del año del Señor de 2020, hace ya poco más de cinco años, de un programa de formación básica militar (voluntaria, por supuesto), en adelante FBMV, dirigido en España a jóvenes nacidos en 2007 y 2008 se enmarcaba en una estrategia, nunca mejor empleado un término griego de origen militar como este que significa originalmente “conducción del ejército”, de modernizar el acceso a las Fuerzas Armadas sin recurrir a modelos obligatorios del pasado como nuestra 'puta mili' que no molan a las jóvenes generaciones. 
 
    El anuncio sitúa a España en línea (on line, podríamos decir también en la lengua del Imperio, con el doble sentido de la expresión) con otros países europeos gobernados por otros gobiernos más o menos progresistas que han optado por fórmulas voluntarias de instrucción básica en el ámbito militar que se ve ampliado también al civil en asuntos tales como la gestión de las diversas emergencias cada vez más frecuentes (víricas, climáticas, incendios, inundaciones, accidentes ferroviarios...).
 
  
    El programa establece un sistema de acceso voluntario a una instrucción militar básica en condiciones idénticas para hombres y mujeres. La medida ha sido impulsada por el Ministerio de Defensa, antiguamente llamado con nombre más digno de La Guerra, con el objetivo explícito de reforzar la igualdad y eliminar barreras de entrada que históricamente han limitado la presencia femenina en determinadas especialidades. Esta iniciativa institucional se presenta como una herramienta de captación temprana y de divulgación del papel actual de las Fuerzas Armadas en la sociedad, cuya duración puede variar en función del itinerario elegido. 
 
    La FMBV  conlleva disciplina, obediencia jerárquica y organización básica militar, trabajo en equipo y liderazgo impuesto al equipo, preparación física adecuada, curso de primeros auxilios y apoyo a emergencias, y conocimiento general de las Fuerzas Armadas. 
 
 
     El programa se enfoca como una puerta de entrada para más mujeres. Ya hay algunas dentro del ejército profesional, pero se considera que todavía son pocas. Y es que uno de los pilares centrales del programa es precisamente el impulso a la incorporación femenina porque aunque la presencia de mujeres en las Fuerzas Armadas ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas, persisten desequilibrios en áreas técnicas y operativas.
 
    La experiencia europea muestra que los sistemas voluntarios bien estructurados generan mayor motivación y retención que los obsoletos modelos obligatorios, al atraer perfiles de ambos sexos con interés real y compromiso sostenido. La participación en el programa no implica una obligación de carrera militar posterior, pero sí ofrece un primer contacto que puede resultar decisivo para quienes valoran incorporarse de forma profesional en el futuro. 
 
    Dicen los promotores que la activación de la FMBV se produce en un contexto internacional marcado por el aumento de tensiones y la necesidad de reforzar capacidades de defensa y resiliencia social. Cualquier día rebautizan al Ministerio de la Guerra como Ministerio de Resiliencia, eufemismo que suena más posmoderno. 
 
Sketch de Monty Python
 
    En este escenario, España opta por un enfoque que prioriza la voluntariedad y la igualdad; y la formación práctica no supone el regreso del servicio militar obligatorio, nada más lejos de la realidad, después del éxito del movimiento de objeción de conciencia y de insumisión en las Españas que  acabó con la "puta mili" pero no con el ejército, que acabó profesionalizado.  
 
    Con esta medida, se nos vende la moto posmoderna de que España refuerza su apuesta por una defensa más inclusiva, como si esto fuera algo positivo. Nadie cuestiona la existencia de las Fuerzas Armadas y los Ejércitos que, en todo caso, se vencomo un 'mal necesario', algo a lo que hay que resignarse, sin percatarnos de que con esa expresión de “mal necesario” estamos anulando la crítica y fomentando la necesidad o necesariedad, si se prefiere, del mal. 
 
    Sería más interesante que la medida fuera no inclusiva, sino exclusiva, es decir, que excluyera no solo a las mujeres, como en la antigüedad, sino también a los varones (y demás sexos y géneros, si es que hay más de dos) de las Fuerzas Armadas, lo que no significaría tampoco dejar estas en manos de la IA y de los drones, lo que parece que quieren hacer en algunos países que están en guerra como Ucrania ante el gran número de bajas humanas de votantes y contribuyentes que se producen en los frentes de combate, sino su abolición práctica, pero claro, esto no va a publicarlo nunca el Boletín Oficial del Estado. 
 
    Esta es la definición que da el Ministerio de la Guerra de lo que supone ser militar para animar al reclutamiento a la incauta juventud: Ser militar es aspirar a tener una vida diferente, llena de emociones fuertes y experiencias inolvidables. Es disfrutar de un ambiente de trabajo dinámico donde 120.000 hombres y mujeres tienen la misión de garantizar la defensa, seguridad y bienestar de la sociedad española. Es saber que trabajarás con orgullo al lado de los mejores expertos ayudando a los demás en cualquier parte del mundo. Es descubrir cosas nuevas todos los días y construirte un futuro a tu medida. Dan ganas de alistarse enseguida y construirse un futuro a la medida y solucionar uno de los problemas actuales de la juventud, el habitacional de la vivienda: