miércoles, 19 de agosto de 2026

No dejan títere con cabeza

    Lo que más llamó mi atención de la detención en Madrid hace unos años de dos titiriteros que permanecieron sin juicio previo cuatro días en prisión por orden de un juez(!) fue la unanimidad que hubo en juzgar sumarísimamente que el espectáculo que ponían en escena no era apto para el público infantil al que en principio iba dirigido, porque contenía escenas de violencia. Que yo sepa –y no es que yo sepa mucho, sino todo lo contrario- los títeres de la cachiporra se llaman así porque al final el bueno da un cachiporrazo al malvado, que suele ser la bruja. Y eso no se ha considerado nunca especialmente violento sino bien merecido y apto para todos los públicos.

    Sin embargo, cuando es la bruja, como en el espectáculo de Títeres desde Abajo que se representaba en la capital madrileña, la que le da el cachiporrazo final a Don Cristóbal, porque “a todo cerdo le llega su Sanmartín”,  el espectáculo se convierte en violento, apto sólo para mayores de dieciocho años –y no sin reparos-, chabacano y de mal gusto, aparte de incurrir por si fuera poco en  el delito de apología o, como dicen ahora, “enaltecimiento del terrorismo”. 
 
 

    No hay quien lo entienda. No hay quien entienda cómo se aplican dos varas distintas de medir, y cómo se considera educativo o por lo menos no inapropiado un espectáculo sí y el otro no. 

    Según la tradición, el lobo es el malvado de los cuentos y fábulas infantiles.  Pensemos en Caperucita Roja, sin ir muy lejos. Puede venir un poeta, como José Agustín Goytisolo, y desmitificarnos a este personaje, haciendo uso de su libertad de expresión, y decirnos lo contrario:   “Érase una vez / un lobito bueno / al que maltrataban/ todos los corderos./ Y había también/ un príncipe malo,/ una bruja hermosa /y un pirata honrado. / Todas estas cosas había una vez. / Cuando yo soñaba / un mundo al revés”. Y la cosa tiene su gracia, no pasa de ahí y, de paso, nos da qué pensar sobre la relatividad de nuestros juicios morales y convenciones sociales.

    Pero, según parece, hay cosas que no se pueden decir sin incurrir en un delito.  Esto me recuerda a aquel aforismo de Rafael Sánchez Ferlosio: (Última hora) Los hombres matan, la poli abate. Y es que la violencia institucional no es violencia, está legítimamente justificada, ni siquiera se la llama por su nombre, sino que se utiliza un eufemismo: la policía nunca mata a un hombre, lo reduce, lo derriba, lo abate a tiros, como dice Ferlosio, pero, aunque le quite la vida, no lo mata nunca. Los terroristas, sin embargo, matan, asesinan, nunca abaten a sus víctimas... 
 
    Y si se muestran imágenes o se critica una actuación policial, se incurre en el delito de: ¡enaltecimiento del terrorismo!¿Qué diríamos entonces de este Polichinela, sacado de Cuentos del mundo de los niños (1878), que viene nada más y nada menos que de la Commedia dell´Arte italiana y de una larga tradición cultural europea que remonta a la sátira latina y a la comedia atelana por lo menos,  que les da el cachiporrazo final a dos policías? ¿Desacato a la autoridad? ¿Terrorismo? 
    ¿No podríamos considerar que los títeres tradicionales de la cachiporra fomentan la violencia machista contra las mujeres, justificando los malos tratos que pueden recibir las tachadas muchas veces de brujas? Sin embargo, a ningún padre que estuviera en sus cabales se le ocurriría llamar a la policía para que detuviera a los titiriteros ni a ningún juez, creo yo, enviarlos ipso facto a prisión por fomentar lo que ahora se llama con inapropiado anglicismo “violencia de género” (gender-based violence). Sólo a alguien que no estuviera en su sano juicio se le ocurriría prohibir un espectáculo así, tan políticamente incorrecto, si bien, se mira, sin embargo. Y yo no soy, que conste, partidario de ninguna prohibición.

    En estos tiempos que corren, tan malos para la lírica, la épica y la poesía dramática en general tanto trágica como cómica, y no digamos para la sátira –satura quidem tota nostra est, que dijo Quintiliano, reivindicando la originalidad latina de este género literario- lo que veas:  unos padres han perdido los papeles llamando a la policía, en lugar de marcharse y llevarse a sus hijos si no les gustaba el espectáculo que estaban viendo, y un juez ha prevaricado privando a dos artistas de su libertad de expresión. ¿Para qué vamos a hablar del lamentable papel que han jugado casi todos los medios de (in)formación de masas y comunicación con ruedas de molino que, como don Quijote de la Mancha enloquecido y desvariando cuando acudió a la representación de "El retablo de la libertad" del titiritero maese Pedro, han blandido sus espadas y no han dejado títere de trapo con cabeza? 

    Así retrataba, por cierto, nuestro Cervantes magistralmente la escena: "Viendo y oyendo, pues, tanta morisma y tanto estruendo don Quijote, parecióle ser bien dar ayuda a los que huían, y levantándose en pie, en voz alta dijo: —No consentiré yo que en mis días y en mi presencia se le haga superchería a tan famoso caballero y a tan atrevido enamorado como don Gaiferos. ¡Deteneos, mal nacida canalla, no le sigáis ni persigáis; si no, conmigo sois en la batalla!  Y, diciendo y haciendo, desenvainó la espada y de un brinco se puso junto al retablo, y con acelerada y nunca vista furia comenzó a llover cuchilladas sobre la titerera morisma, derribando a unos, descabezando a otros, estropeando a este, destrozando a aquel, y, entre otros muchos, tiró un altibajo tal, que si maese Pedro no se abaja, se encoge y agazapa, le cercenara la cabeza con más facilidad que si fuera hecha de masa de mazapán." 
 Don Quijote no dejando títere con cabeza
 

martes, 18 de agosto de 2026

Evento 2026

    Desde el evento 2020, operación de ingeniería social a escala mundial acusada especialmente en los países llamados desarrollados para terminar de implantar el modelo tecnológico y digitalizado en la sociedad -en aquella ocasión se propagaba que un virus respiratorio mataba y se computaban los muertos día a día-, los gobernantes de cada país monitorizan de forma sistemática la opinión pública las 24 horas del día por todos los medios a su alcance para seguir desarrollando su modelo de gobierno que nos 'protege', por nuestro bien, de las inclemencias exteriores, ya víricas o ya climatológicas.
 
  
Viñeta de Javi Salado, tomada y adaptada de El día de Valladolid
 
     El que podríamos denominar ahora “evento 2026” consiste, como reconoce el editorial del 12 de agosto pasado de El Periódico Global de referencia nacional e internacional, alias El País, en difundir urbi et orbi que un nuevo y viejo virus, el calor, mata ahora mismo. Se titula precisamente "Calor que mata". No solo provoca incendios forestales que se miden por miles de hectáreas arrasadas de las que nos informan puntualmente, obligando a desalojos forzosos y confinamientos humanos, sino que también mata, que es lo que faltaba. 
 
    Nos informaba allí, en efecto, el citado diario de que en lo que iba de verano ya habían muerto en España “más de 3.400” personas por calor extremo, según una estimación estadística que tiene en cuenta que han fallecido más personas de la cuenta, es decir, de la cuenta que estaba prevista, fenómeno que se achaca a las altas temperaturas, extremas se dice otras veces, que padecemos, y no, por ejemplo, al envejecimiento de la población. Pero según otros cálculos menos optimistas esta cifra podría quedarse muy corta, porque podría multiplicarse por cuatro y haber fallecido entonces el cuádruple de personas: 13.600 exactamente. 
 
    Unas decenas de estas muertes se deben a “golpes de calor”: “una exposición fulminante que afecta sobre todo a trabajadores al aire libre -a la fuerza ahorcan- y personas -inconscientes- que hacen deporte a horas centrales del día”. Pero la gran mayoría de estas muertes “se producen de forma más difusa”. Interesantísimo este adjetivo 'difuso' que el editorialista va a tratar de explicar arrimando el ascua a su sardina: son personas vulnerables, muy mayores, en las que las altas temperaturas van haciendo mella poco a poco, lo que descompensa su organismo y acentúa sus “enfermedades previas” (sic), con un desenlace fatal que es, no hace falta decirlo, la muerte que a todos nos espera, ya seamos ejecutivos o míseros jornaleros, condenados a la pena capital que estamos desde que hacemos uso de razón y entendimiento.
 

    La solución del problema está muy clara: Acudir a refugios climáticos (sic) o enchufar el aire acondicionado si no se puede salir de casa. Pero, claro, pasa lo de siempre: los que tienen menos recursos (económicos, se sobreentiende) lo pasan muchísimo peor. 
 
    La conclusión del diario gubernamental es clara: “Con un calentamiento global que produce que cada verano sea más cálido que el anterior, las administraciones tienen que empezar a incluir el factor climático en sus decisiones”. El periódico viene a decirnos que así no se puede seguir:  A 40 grados no se puede hacer vida normal, y cada vez hay más días extremos. 'Extremo' es otro de esos adjetivos que utilizan in extremis. Debajo del título "Calor que mata" se lee: "Las temperaturas extremas -más abajo "calor excesivo")- han dejado de ser una anécdota(sic) de verano para convertirse en un problema de salud pública central".

    No es de extrañar así que fenómenos como el calor en verano y el frío en invierno se achaquen al Cambiamiento Climático del que todos y cada uno somos responsables en mayor o menor medida, y que llegue a proclamarse irracionalmente que el calor mata, aunque sea de forma "difusa", cuando estadísticamente son más los muertos de frío que de calor -pero eso ahora no toca, ya tocará cuando venga el invierno que, como suele decirse, no va a comérselo el lobo. 
  
Viñeta del ilustrador francés Na!
 
     Los medios de producción ya no son lo que eran para los viejos marxistas, a saber, los elementos materiales necesarios para producir bienes y servicios (máquinas, herramientas, fábricas, tierras, materias primas...). Ahora son los medios de (in)formación de masas cuyo objeto es la producción inmaterial de noticias personalizadas y difundidas a través del aparato tecnológico, es decir, la producción de eventos, como este que analizamos  de que el calor mata a mediados de agosto, en medio de la pertinaz sequía y de los incendios forestales que provoca el cambiamiento climático en este tórrido estío del hemisferio boreal. 

lunes, 17 de agosto de 2026

En cada día que amanece...

    Publica Fernando Savater una breve reflexión en The Objective titulada ¡Atentos al tontómetro!a propósito del reciente eclipse total del Sol que hemos "vivido", que no tiene desperdicio. Según él el eclipse ha servido para medir la estupidez del personal que nos rodea y la nuestra propia, que no dejamos de ser, por muy únicos que a veces nos creamos, uno más del montón; y si el personal es estúpido, nuestra humilde persona no deja de serlo menos por lo tanto.
 
     Hace bien en recoger los titulares de los periódicos que sirven de pasto a sus lectores como “España entrega su corazón al eclipse” o “España estremecida por la súbita oscuridad”. ¿Quién será esa señora enamoradiza y asustadiza que se estremece cuando oscurece? Recojo por mi parte algunos titulares más que dan cuenta de la general idiocia nacional: El eclipse sobrecoge a media España, El eclipse solar deja a más de 300 personas atendidas en España, la mayoría por dolor en los ojos.  Y este otro, que constata la asistencia de cuatro ministros y ministras del gobierno progresista: El Gobierno gasta 72.358 euros en el acto institucional del eclipse, con "zona VIP" y 300 invitados en el Observatorio de Yebes. Más este de nuestro querido El Periódico Global: Se acabó la espera: España vivirá su primer eclipse de Sol total del siglo, que añade el siguiente subtítulo adobado con su jerga progresista: Millones de españoles y turistas ultiman los preparativos para ver, sobre las 20.30, cómo la Luna cubre completamente el Sol. Estas son las claves de un fenómeno acompañado de un enorme desafío logístico.
 
    El Ente Público de RTVE, por su parte, se interesa por cómo ha vivido “el mundo de la cultura y de la política” el fenómeno astronómico, publicando los testimonios y las fotos de un conocido actor nacional y de un guitarrista y astrofísico británico que ha disfrutado del eclipse en Teruel, que, como dicen por allá  y para desgracia turolense, "también existe": Así ha vivido el mundo de la cultura y de la política el eclipse solar de 2026
 
      Muchos influencers han apelado al horaciano carpe diem: aprovecha este momento que no ha pasado desde hace un siglo, así que, como dice la canción y repiten los más optimistas, "vive, que solo se vive una vez". ¿No será que, habida cuenta de que una vez no es ninguna, no es verdad que sólo se viva una vez, sino, más bien, que no se vive en verdad ninguna vez? 
 
    La mayor ironía de la reflexión a la que nos invita Savater reside en que “cada día, al final de la tarde desaparece el sol y lo vemos sustituido por la luna durante seis o siete horas: llamamos noche a ese magnífico milagro, que tanto influye en nuestras costumbres e imaginación, pero ya hoy no asombra a nadie”. Y concluye magistralmente de esta guisa: ¿Qué usted se siente trastornado y sacudido por el eclipse? ¿Que lo considera la mayor ocasión que vieron los siglos? ¿Que lo tiene usted como un ejemplo de lo pequeños que somos los humanos comparados con el enorme universo o algo igual de profundo? Pues nada, que resulta que es usted tonto, ni más ni menos. 
 
    O por decir lo mismo con un pareado: En cada día que amanece, el número de tontos crece. Pero no se interprete, insisto en esto, como algo exterior a nosotros: también dentro de nosotros crece el número de los estúpidos que somos. 
 
    Y por decirlo con otro dicho oportuno: Si los tontos se echaran a volar, jamás veríamos la luz solar (o el Sol brillar, según otra versión de la paremia)Y en este último caso no podríamos aprovechar la energía fotovoltaica pero quizá así podríamos frenar el cambiamiento climático provocado por el calentamiento global. 
 
La foto elegida por la NASA: el eclipse a su paso por Zaragoza. 
 
     No hay que usar, insisto en esto, la frase para descalificar o reírse de los demás, sino para hacer una crítica social con ciertos ribetes de sarcasmo, expresando así la falta de reflexión colectiva que a todos, incluido uno mismo, a veces el que más, a todos y cada uno de nosotros nos embarga. 
 
    Lo más singular que yo recuerdo de ese magno evento astronómico es que, estando sentado a la sombra del tilo, muy frecuentado a la sazón por inofensivas abejas, avispas y abejorros atraídos por la intensidad de la fragancia, que acudían a libar la miel de sus flores, cuando se produjo la oscuridad, que fue el único eclipse que 'vivimos', porque aquí estaban los cielos nublados, como de costumbre, abejorros, avispas y abejas no sé si desaparecieron pero sí que enmudecieron, por lo que dejamos de oír su zumbido haciéndose un silencio sepulcral. Cuando volvió a hacerse la luz,  solo un par de abejuelas continuaron zumbando y libando algo despistadas.

domingo, 16 de agosto de 2026

De la omnipotencia impotente de Dios

    La primera palabra de la declaración de fe cristiana que surgió de los concilios de Nicea (Bitinia, en la actual Turquía) convocado bajo la presidencia del emperador romano Constantino en el año 325, y el concilio de Constantinopla (la actual Estambul) en el 381, es precisamente “credo”: yo creo, credo en latín, πιστεύω en griego): una declaración de fe. Por eso se llama credo niceno-constantinopolitano: credo in unum Deum, patrem omnipotentem, πιστεύω εἰς ἕνα Θεόν, πατέρα, παντοκράτορα: creo en un solo Dios, padre todopoderoso.
 Ícono ruso sobre el primer concilio de Nicea.

    Sin embargo, según leo en la inevitable Güiquipedia, parece que en el concilio de Nicea el symbolum Nicenum o símbolo de la declaración dogmática de fe que surgió de allí comenzaba con un πιστεύομεν, credimus o creemos, es decir, con una declaración colectiva en primera persona del plural, en lugar de la del singular que acabó imponiéndose en Constantinopla como interiorización individual de la creencia general.  
     
    Constatamos aquí la diferencia que hay en estas tres lenguas entre creer en, credere in,  πιστεύειν εἰς y el simple creer, credere, πιστεύειν, que es prácticamente lo contrario. Creer (que), en efecto,  como verbo transitivo, es sinónimo de pensar u opinar algo, pero creer en, credere in o πιστεύειν εἰς, intransitivos, implican tener una fe religiosa. 
 
    El verbo latino crēdere (creer, confiar) proviene del protoindoeuropeo *ḱred-dʰeh₁, que significa literalmente «poner el corazón», sormado sobre la raíz *ḱrēd- (corazón), que en su grado pleno *kerd- da origen a la palabra latina cor(d), presente en castellano cordial, recordar, cordura y cuerdo , y en inglés heart, y a la griega καρδíα (kardía), con el significado que el corazón tenía para los antiguos no tanto como sede exclusiva de los sentimientos sino también de los pensamientos.
    
    Si damos el paso de convertir el nombre común θεός, deus, dios, en nombre propio que escribiremos según nuestra convención habitual con letra inicial mayúscula: Θεός, Deus, Dios, hemos pasado del politeísmo al monoteísmo, que es lo que hace el credo niceno-constantinopolitano, que además califica a la divinidad, esencialmente masculina, de παντοκράτωρ, omnipotens, todopoderoso
 
     Mucho antes de que se celebraran esos concilios ya Aristóteles, a propósito de la (omni)potencia divina, había dejado escrito en la Ética a Nicómaco VI, 2, 1139 b. que había cosas que nadie, ni siquiera un dios, podía hacer: οὐκ ἔστι δὲ προαιρετὸν οὐδὲν γεγονός, οἷον οὐδεὶς προαιρεῖται Ἴλιον πεπορθηκέναι: οὐδὲ γὰρ βουλεύεται περὶ τοῦ γεγονότος ἀλλὰ περὶ τοῦ ἐσομένου καὶ ἐνδεχομένου, τὸ δὲ γεγονὸς οὐκ ἐνδέχεται μὴ γενέσθαι. Lo que viene a decir en nuestra lengua: Nada que haya ocurrido ya es objeto de elección, por ejemplo, nadie elige que Troya haya sido saqueada; porque tampoco se delibera sobre lo pasado, sino sobre lo futuro y posible, y lo pasado no puede no haber ocurrido

    A continuación cita Aristóteles un par de versos de Agatón, poeta trágico nacido en el siglo V a. de C., cuyas obras no se conservan, sino solo algunos fragmentos, unas cincuenta líneas. Tras los grandes tres trágicos atenienses Ésquilo, Sofoclés y Eurípides, es el más celebrado. Pues bien, uno de esos fragmentos de Agatón, que aparece como personaje en el Banquete de Platón, y al que Aristóteles cita varias veces en la Poética porque al parecer había escrito una tragedia que no estaba basada en la mitología y la leyenda ni en la historia como Los Persas de Ésquilo, sino en caracteres inventados, son estos dos trímetros yámbicos que cita el estagirita en apoyo de su afirmación anterior: διὸ ὀρθῶς Ἀγάθων μόνου γὰρ αὐτοῦ καὶ θεὸς στερίσκεται, / ἀγένητα ποιεῖν ἅσσ᾽ ἂν ᾖ πεπραγμένα. Lo que viene a decir: por eso dice bien Agatón: «Pues de esto mismo está privado un dios también, / de hacer que no haya sido aquello que pasó». 

Symbolum Nicenum,  Credo in unum Deum (Johann Sebastian Bach)

       Precisamente Aristóteles, apoyado en los versos de Agatón, viene a decirnos antes de que se establezca la creencia en ese dogma que la divinidad no puede ser omnipotente. Nadie, por lo tanto, ni siquiera un dios, ni tampoco Dios avant la lettre,  puede evitar que Troya haya sido destruida y saqueada como lo fue una vez al menos que ha sucedido porque no se puede cancelar el pasado y hacer que lo que ha sido no haya sucedido.

sábado, 15 de agosto de 2026

"Son tan modernos..."

    
"Dicen que son mis coplas / del diecisiete / porque ataco a los miembros / del gabinete. / Son tan modernos / que provocan la envidia / de otros gobiernos", cantaba irónicamente Chicho Sánchez Ferlosio en sus Coplas retrógradas criticando los primeros gobiernos de la denominada transición al régimen democrático español, coplas que con la misma o mayor razón que entonces pueden seguir cantándose y aplicándose a este gobierno progresista, que nos deleita con su proyección en las redes sociales con vídeos tictoqueros y varias zarandajas: 
 
  
    1) El presidente del gobierno -todo en él es postureo de vanity fair, como la imagen retocada y difundida de su despacho vacacional sin piernas-  nos da consejos paternalistas para afrontar la ola de calor -beber agua, hidratarnos, buscar la sombra...- nos ofrece su playlist musical para el verano -en la que no figuran, por supuesto, las Coplas retrógradas antes citadas-, nos insta a contemplar el eclipse con las gafas profilácticas, indicándonos a dónde tenemos que mirar "solo tenemos que mirar al cielo" con ellas puestas a modo de mascarillas oculares para no ver otras cosas que suceden aquí en la superficie de la Tierra, o nos recomienda sus lecturas para el verano,  esperando que nos gusten sus recomendaciones como vulgar influencer que aguarda como agua de mayo los aplausos a las ocho de sus muchos fólogüers: una novela, un cómic, y un ensayo, por cierto, en inglés, un libro que acaba, según dice, de terminar de leer en la lengua del Imperio y que se llama:  The age of unpeace, "algo así como "La época de la no-paz", donde se habla de la zona gris en la que vivimos porque no hay una línea clara -roja, como se dice ahora- entre la guerra y la paz, sino una tensión permanente. 
 
 
El presidente gobernando telemáticamente sin sus extremidades inferiores.
 
     2) La ministra de no sé qué y portavoz del gabinete nos deleita por su parte con esta invitación tictoquera a adaptarnos al “nuevo clima”(?) que padecemos. ¿No se habrá enterado de que estamos en verano, y más en concreto en plena canícula, y que, por lo tanto hace calor? No, no se ha enterado. Ella nos invita a refrigerarnos en la Red Estatal de Refugios Climáticos, de la que participa su Ministerio, donde se está fresquito “en estos días de intenso calor”.
 
     -Os doy la bienvenida a este nuevo refugio climático. ¡Venid! En estos días de intenso calor abrimos las puertas del Ministerio que se une a la Red Estatal de Refugios Climáticos. Y esto ¿qué significa exactamente? Que si necesitas un respiro ante las altas temperaturas puedes entrar en el Ministerio y tomarte un descanso para protegerte en las horas sobre todo más intensas. Sabemos que nuestras calles tienen que adaptarse a este nuevo clima y queremos poner también nuestro granito de arena. Nos toca hacer frente a estas olas de calor juntos cuidando especialmente de los más vulnerables. Esta iniciativa forma parte del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. El clima nos está poniendo a prueba y desde el Gobierno lo tenemos muy claro. Lo primero y más importante, proteger a todas las personas.
     
    'No es magia', como dice la Agencia Tributaria, 'son tus impuestos',  españolito que vienes al mundo, / te guarde Dios: / una de las dos Españas / ha de helarte el corazón.

viernes, 14 de agosto de 2026

Micropoemas (VI)

 Es la rima consonante / un corsé decimonónico. / Yo prefiero la asonante /  y el verso camaleónico. 

 

Se ha parado el reloj. / Prosigue, sin embargo, andando el tiempo.

 

La bandera, ondeando / día y noche en el mapa, / plañendo y suspirando: / ¡Qué dolor que haya patrias! 


 Lunática, la Luna se enamoró / de algún poeta joven romántico. / Platónica, llena, ojerosa, / sueña en el cielo el amor a solas.
 

Romero, peregrino / que ignora su destino. / Ni a Roma ni a Santiago / conduce mi camino: / Viajero de verdad, / no sabe a dónde va.

 

 La mirada más limpia / y verdadera / no sabe lo que mira / ni se hace idea.

 

Una bomba va a estallar / sobre la tierra: / En la guerra y en la paz / hay siempre guerra.

 

Por el sendero de las acacias / no sé si voy o, al contrario, vengo /  por el sendero de las acacias.

 

¿Quién le vio las orejas / al lobo malo? / Hay un lobo en la fábula / y está ya escuálido.

 

Hagas la vista gorda / o la hagas flaca, / vas a ver lo que pasa: / no pasa nada.

 

¡Corre, vuela a / toda vela, / siempre en pos del ideal / inasible / e imposible, / falso que es y tan real!   

 

No me interesa el Más Allá: / más lejos pongo las miras: / más allá del Más Allá.  

 

Muchas veces lo árboles no dejan ver el bosque;  / y otras tantas el bosque no deja ver los árboles.  

   

Era tan intenso / que se hacía insoportable. / Resonaba el eco / de un sonido silencioso / y un silencio clamoroso. 

jueves, 13 de agosto de 2026

Pareceres CXX

590.- Fahrenheit 451. Galeno, el famoso médico griego cuyo nombre propio se ha convertido en sinónimo común de 'médico', coloquialmente 'matasanos', cuenta en su tratado Περὶ ἀλυπίας (Perì Alypías), 'De indolentia' en latín, y, entre nosotros, “Para evitar el sufrimiento”, la anécdota de un gramático, un tal Filides, que murió de pena tras perder su biblioteca en un incendio, probablemente el que tuvo lugar en Roma en el año 192 de nuestra era bajo el reinado del emperador Cómodo. Al convertirse la biblioteca en pasto de las llamas, toda su colección y el trabajo de su vida se desataron en cenizas. Cayó el gramático en una profunda depresión y tristeza que le llevaron a la muerte. El propio Galeno, que también perdió valiosos manuscritos, aplicó, sin embargo, la filosofía estoica que practicaba, sobreviviendo a la pérdida literaria y no dejándose derrumbar por la murria y la tristeza, como otros que vestidos de negro en señal de luto riguroso, andaban apesadumbrados y demacrados todo el día cual ánimas dolientes. Me recuerda la anécdota a la novela Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y a la excelente película de Truffaut basada en ella, cuyo título evoca la temperatura a la que arde el papel de los libros en una sociedad en la que estaban prohibidos y los bomberos tenían la paradójica misión de quemarlos, contra lo que se rebelaban algunas almas piadosas que los memorizaban a fin de que sus palabras no fueran pasto del olvido y siguieran vivas en el aire contándoselas los unos a los otros. 
 

 591.- Desintoxicación digital. (“digital detox” en la lengua del Imperio). Cada mes de agosto se repite la misma fanfarria: desconectar para recargar las pilas dejando el teléfono supuestamente inteligente en un cajón, cerrar la maleta y desaparecer del mapa digital durante una semana o quince días a lo sumo, dejando de consultar el devocionario cotidiano para unos y espejito mágito para otros de sus usuarios, que sueñan con volver a lo analógico vintage desertando de lo digital. Hay retiros espirituales que obligan a sus clientes VIP,s. a depositar el móvil en su caja de seguridad nada más entrar en recepción y cabañas rurales sin cobertura de güifi (guaifai en la lengua del Imperio). Los adictos a las pantallas practican así durante unos breves días la desintoxicación digital, sabedores que son de que prescindir del apéndice móvil en la vida cotidiana es una utopía irrealizable. Es como hacer dieta poniéndose uno a régimen y dejando de comer durante una o dos semanas para a los pocos días volver a las andadas y recuperar los quilos perdidos con creces. Normalmente lo que consiguen estos periodos de abstinencia es lo contrario de lo que pretendían. Acaban acrecentando la ansiedad y logran que las ganas de consumir sean todavía mayores con la vuelta a la normalidad. 
 
  
592.- Influencers. Los influencers dominan las pantallas, definen mercados, dirigen campañas publicitarias, inauguran hoteles, restaurantes y chiringuitos, convierten un producto en un éxito de la noche a la mañana. Mercantilizan cada momento personal de sus vidas. Vemos a uno tomándose un autorretrato  frente al espejo de un portal, adoptando poses ridículas y forzadas. Ponen cualquier episodio de su vida en escena: todo lo que tocan lo convierte en "contenido". Hoteles, aerolíneas, cosméticos, moda, fabricantes de automóviles e incluso bancos los utilizan para sus campañas publicitarias. Ellos no crearon esta industria, sino las plataformas, los algoritmos, los anunciantes, las empresas, y, sobre todo, sus numerosos seguidores. Ningún influyente tendría influencia alguna si cientos de miles de personas no lo siguieran a diario de forma obsesiva. Pero la mayor paradoja es que todo el mundo dice estar harto de ellos, y sin embargo no deja de seguirlos. No solo aparecen en las pantallas. Están en todas partes, ubicuos, como Dios. en restaurantes. En playas. En hoteles. En museos. En aeropuertos. En cualquier lugar donde otras personas vayan a darse un chapuzón o a comer o picar algo o a tomar una copa y, de repente, se encuentran a alguien grabando y creando contenido. No es solo la proyección lo que molesta, sino la ocupación del espacio público. Cuando cada rincón del territorio se transforma en un estudio fotográfico improvisado, los demás sienten que participan involuntariamente en una producción que no eligieron, sienten, como los gitanos, que les están robando el alma. Pero lo más significativo de todo es que ha emergido el influyente que más contenidos crea en la actualidad: la presunta Inteligencia Artificial, que brinda desde consejos para la vida cotidiana hasta todo tipo de recomendaciones, por lo que si los influyentes de poca monta acaban desapareciendo, no se irá con ellos la economía de la atención de nuestra mirada, el bien más valioso de interné, su producto verdadero producto. 
  
593.- Móviles que arden. Las altas e inusuales temperaturas del verano, fruto del calentamiento global que conlleva el cambio climático, no solo nos afectan a nosotros, sino también a nuestros dispositivos electrónicos. No en vano el pasado mes de julio ha sido el más cálido de los últimos sesenta y cinco veranos, habida cuenta de las muchísimas hectáreas arrasadas y las muertes por calor que en el ruedo ibérico se dispararon a dos mil personas, aunque la causa de su defunción no conste en ningún certificado médico, duplicando así la cifra del año pasado. El teléfono supuestamente inteligente y móvil (¡cuánto más libres éramos cuando dependíamos de un teléfono fijo!), que ahora usamos y que en realidad nos usa a nosotros a diario para incomunicarnos, tomar fotos, navegar por internet y teletrabajar, puede presentar problemas si se expone demasiado al sol o al calor intenso durante mucho tiempo. La exposición directa al astro rey, especialmente en el salpicadero de un semoviente puede provocar que el dispositivo se achicharre muy rápidamente al recibir la luz solar intensa. Colóquelo a la sombra, protéjalo, envuélvalo o escóndalo. Déle un respiro. Si nota que empieza a calentarse, cierre las aplicaciones que consumen más energía, funciones como el GPS, el Bluetooth o los juegos, y hacen que suba su temperatura. No lo cargue cuando esté muy caliente, y espere a que se enfríe antes de usarlo. Y si tiene intención de fotografiar el evento astronómico del siglo, el Eclipse Total Solar, hágalo con el filtro especial diseñado para evitar la exposición a rayos ultravioletas e infrarrojos. 
 
 
594.- Guerras de religión: Parece que ante la presencia de “moros en la costa” algunos quieren renovar las guerras religiosas que enfrentan a moros y cristianos apelando a defender nuestra tradición cristiana contra el islam. Pero el «choque de civilizaciones» y «la defensa de la cristiandad en peligro» son una cortina de humo. El cristianismo, en este país, no corre el peligro de ser derrotado por ningún enemigo externo, porque se ha consumido por sí solo, año tras año, entre parroquias vacías, curas pederastas, catecismos reducidos a la nada y un clero que se dedica al márquetin pastoral. Resultan graciosos los ateos progresistas que se redescubren ahora como cristianos que quieren defender sus propias fiestas, arrostrando el calificativo de islamófobos racistas. Están fomentando una guerra horizontal, de los de abajo contra los de abajo, de los de aquí contra los foráneos que deja fuera de combate y al margen del campo de batalla a quienes han provocado deliberadamente esta situación de escasez y pobreza generalizada que obliga a muchas personas a huir de su país natal en busca de mejores horizontes. No hay ninguna civilización cristiana que defender frente al islam, porque la civilización cristiana ya no existe, y los que agitan el fantasma de las guerras de religión lo saben perfectamente: solo les sirve para desviar la atención de lo que importa, para inventarse un enemigo conveniente formado por marginados, por el producto de una inmigración desmesurada que poco o nada tiene que ver con el islam, sino con la auténtica religión de Dios que impera aquende y allende: el capitalismo.

miércoles, 12 de agosto de 2026

"Eclipsados [y eclipsadas] por la Ciencia"

El Gobierno de las Españas elige el Observatorio de Yebes en Guadalajara como centro oficial para retransmitir urbi et orbi el eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026. Las imágenes captadas se distribuirán a través del Ente Público de RTVE para facilitar la cobertura del fenómeno astronómico, reeditándose probablemente los pandémicos aplausos a las ocho, dentro de la jornada 'Eclipsados [y eclipsadas] por la Ciencia' (sic, nada más impropio que esa denominación, pues 'eclipsar' es, entre otras cosas, ensombrecer, y parece que aquí lo que quería decirse es todo lo contrario: "iluminados [e iluminadas] por la Ciencia"), diseñada para acercar el acontecimiento a la ciudadanía y facilitar su cobertura por parte de medios nacionales e internacionales para entre tanto no ver qué es lo que está pasando de verdad.
 
 
 
Está previsto que el presidente del Gobierno acuda raudo y veloz desde su retiro vacacional de Lanzarote en su Falcon al observatorio de Yebes para seguir el evento, además de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, entre otras autoridades gubernamentales aún por confirmar. Por este motivo, se ha organizado un dispositivo especial de seguridad que va a afectar al municipio de Yebes y a sus vecinos. 
 
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En un cuartel un día el Coronel le dice al Comandante:
-Mañana a las nueve y media habrá un eclipse de Sol, hecho que no ocurre todos los días. Que formen los soldados en el patio en traje de campaña para presenciar el fenómeno. Yo les daré las explicaciones necesarias. En caso de que llueva que formen en el gimnasio. 
-¡A sus órdenes, mi Coronel!
 
En esto que el Comandante da la orden al Capitán y le dice: 
-Por orden del señor Coronel mañana a las nueve y media habrá un eclipse de Sol. Según el señor Coronel, si llueve no se verá nada al aire libre. Entonces, en traje de campaña, el eclipse tendrá lugar en el gimnasio, hecho que no ocurre todos los días.
-¡A sus órdenes, mi Comandante!
 
En esto que el Capitán da la orden al Teniente y le dice: 
-Por orden del señor Coronel, mañana a las nueve y media en traje de campaña, inauguración del eclipse de Sol en el gimnasio.  El señor Coronel dará las órdenes oportunas de si debe llover, hecho que no ocurre todos los días. Si hace buen tiempo y no llueve, el eclipse tendrá lugar en el patio.
 -¡A sus órdenes, mi Capitán! 
 
  
En esto que el Teniente da la orden al Sargento y le dice:
 -Mañana, a las nueve y media por orden del señor Coronel lloverá en el patio del cuartel.  El señor Coronel, en traje de campaña, dará las órdenes en el gimnasio para que el eclipse se celebre en el patio. 
 -¡A sus órdenes, mi Teniente! 
 
En esto que el Sargento da la orden al Cabo y le dice:
 -Mañana a las nueve y media tendrá lugar el eclipse del señor Coronel en traje de campaña por efecto del Sol. Si llueve en el gimnasio, hecho que no ocurre todos los días, se saldrá al patio. 
-¡A sus órdenes, mi Sargento! 
 
  
El Cabo les dice a los soldados: 
-Mañana a eso de las nueve y media, parece ser que el Sol en traje de campaña eclipsará al señor Coronel en el gimnasio. ¡Lástima que esto no ocurra todos los días! 

martes, 11 de agosto de 2026

Mensajería política breve

Las religiones cristiana y mahometana se preocupan más por la otra vida, que es la verdadera, que por esta que tenemos, que es la real y falsa por lo tanto. 

Atareados como están tomando decisiones, no tienen tiempo de razonar y poner en cuestión las decisiones -idioteces- que se les ocurren y acaban imponiéndonos.

Las relaciones personales fuera del núcleo familiar definido, cada vez más restringido al individuo o a la pareja y poco más, son exclusivamente telemáticas. 

No hay contagio porque no hay contacto, que etimológicamente es lo mismo. Los únicos contactos permitidos, los virtuales. Las redes sociales son la sociedad. 

El “distanciamiento social” o "físico", como dicen otros, es un significativo eufemismo del nuevo orden mundial que desde las altas esferas quieren imponernos.

El prójimo se ha convertido en eventual agente patógeno y fuente de contagio. No debemos aproximarnos. Sólo se permite el contacto virtual, sin roce corporal.

Por razones de seguridad cercenan las libertades formales. No vamos a decir la Libertad, con mayúscula, que no pueden porque no existe, pero sí las libertades.


La industria farmacéutica está más interesada en hacer crónicas las enfermedades que en curarlas; sus medicamentos son placebos que alargan así la enfermedad.

Un bulo es una noticia falsa, una trola como una bola, pero, en verdad, todas las noticias son bulos, incluidas las reales, siempre falsas, nunca verdaderas. 

Significa poco que un gobierno democrático esté a la derecha o a la izquierda, lo significativo es que está arriba, y el pueblo abajo, nicho de votos y mercado.

Infodemia: neologismo híbrido grecolatino vía inglesa: sobreabundancia de información que hay y que en vez de aportar claridad a los asuntos provoca confusión.

¿Qué importa quién gobierne? El problema no es el gobierno que tengamos, sino precisamente que tengamos el gobierno que sea, y, por lo tanto, seamos gobernados. 

Salí de la cárcel pero la cárcel no ha salido de mí, reveladora declaración de un expresidiario que, pese a su excarcelamiento, se confiesa cautivo de sí mismo. 

Pensar es no aceptar lo establecido y lo consolidado, buscar lo que nos ha pasado desapercibido, huyendo de las ideas preconcebidas -todas lo son-, y repensar. 

 

 
Gracias a nuestra conexión a la Red Informática Universal, se perfecciona la dominación haciéndose extensible más allá de las barreras físicas de la presencia.

El término especular procede de speculum, que significa “espejo”, de ahí la creencia de que la imagen que vemos en el espejo, nuestro reflejo, éramos nosotros. 

Tanto en la vida laboral como en la privada se nos dice que hay que estar conectados, permanentemente en alerta, siendo la desconexión una utopía irrealizable. 

Libertad de expresión ¿para qué? ¿Para expresar un pensamiento esclavo en un lenguaje servil que descerraja como sonoros cuescos ideas y opiniones personales?
 
 Debo a un maestro zen que desconozco este significativo koan aparentemente contradictorio y sin sentido: "Somos creadores de silencios, llenos de palabras".

Cuando uno es incapaz de tirar literalmente la casa por la ventana, desprendiéndose de sus propiedades, acaba arrojándose de cabeza por la ventana de la casa.  

Una red social que frecuentas a menudo en tu navegación errática que nunca arriba a buen puerto te invita a “explorar las cosas que te gustan más y desconoces”.

lunes, 10 de agosto de 2026

Lectura política del evangelio según san Lucas

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18, 11): ὁ Φαρισαῖος σταθεὶς ταῦτα πρὸς ἑαυτὸν προσηύχετο Ὁ Θεός, εὐχαριστῶ σοι ὅτι οὐκ εἰμὶ ὥσπερ οἱ λοιποὶ τῶν ἀνθρώπων, ἅρπαγες, ἄδικοι, μοιχοί, ἢ καὶ ὡς οὗτος ὁ τελώνης· 

Versión Vulgata: Pharisaeus stans haec apud se orabat: Deus gratias ago tibi quia non sum sicut ceteri hominum raptores iniusti adulteri uel ut etiam hic publicanus.

Traducción a la lengua de Cervantes: El fariseo oraba de pie para sí de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como este publicano tampoco. 

La moral del fariseo consiste en definirse como bueno por contraposición a los demás, que considera malos. El fariseo necesita que los demás sean malvados para erigirse él como bueno. Construye su bondad no sobre méritos propios, sino sobre la maldad ajena. 

El fariseo y el publicano, Anton Robert Leinbewer (1845-1921)

El fariseo te dice yo soy mejor que tú porque yo no soy como tú, que eres malo. El fariseo da gracias a Dios por ser así, pero en realidad se está dando gracias a sí mismo, se está divinizando y considerando divino él mismo por ser como es, es decir, por no ser como el otro, que es el malo, cuando en realidad él es igual o peor que el otro. 

El fariseo fundamenta su identidad negando la de los otros. Es algo habitual en política donde los unos se definen en relación contraria con los otros. El malo es el otro, porque es otro: sobre él proyectamos nuestros demonios interiores. El héroe necesita crear el trampantojo del monstruo para justificar su existencia liberándonos de él heroicamente.  

Llevemos la parábola al terreno político. Un Estado, por ejemplo, que en algún momento de su historia ha sido fascista, puede asimilar sin ningún problema ahora el antifascismo y fortalecerse con poderes extraordinarios gracias a esa asimilación, creando así una casta dirigente que se considera superior a los gobernados gracias a su pedigrí antifascista. 

Para lo cual es menester que el propio Estado avive el fantasma del fascismo, igual que hace la psiquiatría, que genera las enfermedades y trastornos mentales que dice combatir con psicoterapia y psicofármacos. El Estado necesita crear un enemigo inexistente, histórico, para enfrentarse a él por contraposición, cuando el auténtico enemigo es el propio Estado.

A moro muerto, gran lanzada. Dice el refrán que hace referencia a la cobardía inherente al que aparenta un gran mérito -esa es la gran lanzada- por atacar a un enemigo que ya está vencido, neutralizado, muerto, pero que resucitamos para celebrar nuestra heroica y ridícula hazaña.