martes, 8 de septiembre de 2026

"No quiero ir al cole" (I)

    Septiembre, que era el séptimo mes, como su nombre indica, cuando el año se abría con el de marzo, dedicado a Marte, el dios de la guerra, antes de que se le pusieran por delante enero y febrero, y era el séptimo porque venía después del quinto, que pasó a llamarse julio enseguida, dedicado a Gayo Julio César, y del sexto, consagrado al emperador Augusto, que no quería se menos que su antecesor, significa que todo vuelve a empezar, que empieza un nuevo curso académico y también un nuevo curso político, después de las merecidas vacaciones de sus señorías y señoríos, desde el rey y la familia real en Mallorca y  el jefe del ejecutivo en Lanzarote hasta el último de sus vasallos en la playa, en el pueblo que lo vio nacer o en su propia o alquilada casa practicando el eufemismo de lo que se ha dado en llamar en la lengua del Imperio la staycation, consistente en quedarse en casa durante el período vacacional. 
 
 
    Deberíamos pararnos un poco a analizar el tópico que acabamos de soltar de “merecidas vacaciones”. Merecidas, etimológicamente significa “pagadas”, pero tiene también el sentido moral de que uno ha trabajado a fin de merecerlas, lo que implica que para tener derecho al descanso, a la desconexión, a la alegría o a la cada vez más lejana para algunos jubilación, el individuo debe haber pagado previamente un peaje infinito de sufrimiento, sumisión y esfuerzo laboral. 
 
Fotomontaje de Gabriel Pérez-Juana
  
    Traigo aquí a propósito la reflexión del imprescindible Rafael Sánchez Ferlosio, que analizó como nadie y criticó duramente la muletilla del "merecido descanso" (y, por extensión, de las "merecidas vacaciones") considerándola una muestra evidente de una ideología represora arraigada en lo más íntimo del lenguaje. Para el escritor y ensayista español, esta muletilla verbal -junto a otras como "una sana alegría" o "un honesto esparcimiento"- revela que nuestra sociedad contemporánea arrastra una profunda culpa moral frente al placer y el ocio. 
 
    Le daba la razón a Ferlosio la aplicación de la prueba inversa, que consiste en que a nadie se le ocurre anteponer “merecido” a sustantivos como “cansancio”, “tristeza” o aburrimiento”, por la sencilla razón de que aceptamos los estados negativos o de sumisión de forma natural y gratuita, mientras que los contrarios de bienestar y disfrute necesitan justificarse con nuestro previo sacrificio: hay que inmolarse para poder gozar de lo que uno se merece. 
   
 
    Pero volviendo a lo que íbamos al principio, que es la vuelta al colegio, no es que en septiembre empiece un nuevo curso político y académico, que se denominará 2026-2027 para que parezca distinto del precedente 2025-2026 y del consiguiente 2027-2028, sino que se renueva el viejo curso de siempre después del paréntesis estival, y se renueva asimismo el grito del niño cabizbajo, soñoliento y cargado con la mochila a sus endebles espaldas, así como el eco de  ese otro niño que todos llevamos dentro: "No quiero volver al cole", contra la dura y feroz realidad.      

lunes, 7 de septiembre de 2026

Corpus sanum?

     Rafael Sánchez Ferlosio escribió lo siguiente sobre el fomento del deporte en general y la educación física en nuestro sistema 'educativo':   

    Al lado de la espuria enseñanza de la historia como interés de Estado, hay que poner el cultivo escolar de los deportes, con mucha más acrisolada tradición de neto interés de Estado, agigantado hoy en día hasta un extremo nunca conocido. Una vez más, doña Esperanza Aguirre, en la ya repetida conferencia, reco­mienda el deporte en la enseñanza, encareciéndolo nada menos que como «una excelente escuela de vida», prime­ro porque «nos enseña a respetar un reglamento» y después porque «el deportista entrega siempre lo mejor de sí mismo sin escatimar esfuerzos ni sacrificios». Lo de que enseñe a respetar un reglamento bien se comprende en una adicta al liberalismo hayekiano, que no es capaz de imaginar más reglas que las de la pura y dura competen­cia, sin concebir que pueda haberlas no competitivas, como las de la lealtad, el socorro o la colaboración. Y en cuanto a que el deportista entrega lo mejor de sí mismo, ¿hay que pensar que lo mejor de uno mismo son las patadas, que es lo que entrega en el más popular de los depor­tes? Pero, además, ¡qué «humanidades», tanto ganar, ganar, ganar!, humano no es medirse con los otros hombres, sino ocuparse de las cosas. Finalmente, en lo que atañe a los esfuerzos y los sacrificios, siempre me ha parecido a medias incomprensible y a medias indecente que el vacío furor de ganar por ganar les lleve a algunos a tratar su cuerpo a latigazos, como si fuese su propio caba­llo de carreras. «Cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo mata moscas», dice el refrán; «Cuando el santo no tiene en qué pensar —parafraseo—, se desuella la espalda a zurriagazos». Y, sobre todo, tan sólo una mentalidad to­talmente aberrante puede considerar educativa y «de interés nacional» una asignatura que llega a dar lugar a si­tuaciones como la de «partido de alto riesgo». (Rafael Sánchez Ferlosio: “Borriquitos con chándal” en “Pedagogos pasan, al infierno vamos”, incluido en “La hija de la guerra y la madre de la patria”, editorial Destino, Barcelona 2002). 



    -¿Para qué, me pregunto yo,  tanta gimnasia, o educación física,  como se prefiere llamar ahora? ¿Para qué tanto gimnasio, que pululan como hongos por doquier últimamente -no hay población por muy pequeña que sea que no se enorgullezca de tener al menos uno, ya sea municipal o privado-? ¿Para qué tanto pilates que aúna el ejercicio físico con el control mental, basado en la respiración y la relajación mental? ¿Sirve todo eso para algo? ¿No sería mejor, dentro del sistema de enseñanza, dedicar ese tiempo a las matemáticas, a la lengua, al inglés o a cualquier otra asignatura o disciplina no vamos a decir que sea más útil para el día de mañana, que ese día no lo ha visto nadie todavía, sino para el día de hoy, a fin de desasnarnos?

    -Claro que sirve para algo, y no poco, sino mucho: la educación física, el ejercicio físico sirve muchísimo para el día de mañana tanto como las matemáticas, la lengua, el inglés, o la "espuria enseñanza de la historia como interés de Estado", que dice Ferlosio, porque su objetivo es lograr que los niños no se descuiden nunca, que se cuiden desde bien pequeños para que cuando sean mayores no dejen de ser votantes y contribuyentes sanos y saludables que harán ejercicio físico hasta que les llegue la hora en que llame la Parca a su puerta dando un sonoro aldabonazo o una patada, porque no se trata de esperarla uno sentado, llevando una vida sedentaria, sino un ritmo dinámicamente enérgico y activo. 

    La moderna preocupación por la salud corporal, tanto física como mental, se ha convertido en el síntoma enfermizo predominante de nuestra época, una obsesión similar a la búsqueda de la salvación del alma en la Edad Media, solo que ahora se busca la salvación del cuerpo de las llamas del infierno. De hecho la palabra latina salutem, de la que procede nuestra "salud", antes que salud, que en latín se decía sanitas o ualetudo, significaba “salvación”.


    Bertolt Brecht en el breve apólogo El esclavo de sus fines, incluido dentro de sus "Historias de almanaque", formula una tremenda pregunta retórica en relación con la educación física, la gimnasia y el deporte y, en general, con la poco saludable preocupación por la salud. Leámosla:

El señor K. formuló en una ocasión las preguntas siguientes: —Todas las mañanas mi vecino pone música en un gramófono. ¿Por qué pone música? Dicen que para hacer gimnasia. ¿Por qué hace gimnasia? Porque, según dicen, necesita fortalecer sus músculos. ¿Para qué necesita fortalecer sus músculos? Porque, como él mismo asegura, ha de vencer a los enemigos que tiene en la ciudad. ¿Por qué necesita vencer a sus enemigos? Porque, según he oído decir, no quiere quedarse sin comer. Tras enterarse de que su vecino ponía música para hacer gimnasia, hacía gimnasia para fortalecer sus músculos, fortalecía sus músculos para vencer a sus enemigos y vencía a sus enemigos para comer, el señor K. preguntó: —¿Y por qué come?

domingo, 6 de septiembre de 2026

Romance del Páramo de Masa

En el Páramo de Masa, 
allá en Castilla la Vieja, 
arrastra el viento el lamento
de un ánima siempre en pena. 
 
Sordas explosiones rompen
el silencio que campea.
Retumba, desierto, el yermo,
y estremecido retiembla. 
 
En la fragua de Vulcano 
que fabrica la tormenta
cientos de obreros trabajan
a sueldo para la empresa.
 
 Forjan armas explosivas 
de pólvora allí sin tregua, 
misiles de largo alcance...
-¡Que venga Dios y lo vea!
 
Razones geopolíticas
de estratégica defensa
-si uis pacem, para bellum-
esgrimen de su existencia
 
ante el estado del mundo
a fin de saldar las cuentas
de la Atlántica Alïanza
y de la Unión Europea.
 
El dinero mueve el mundo
y hace que medren las ventas; 
llena el Estado sus arcas
defendiendo sus fronteras. 
 
Llaman defensa a las armas
que preparan la contienda. 
En el frente de combate
las vidas ya se amonedan.
 
Se rearma Europa y baila, 
ebria, la danza guerrera
adorando al torvo Marte
que despliega  sus banderas.
 
  Paisaje deshabitado, 
Quintanilla-Sobresierra,
donde el viento aúlla y brama
desolación y tristeza. 
 
Cielo y tierra se confunden
 -Merindad del Río Ubierna-
en la llanura infinita 
de la desnuda meseta.
 
En el Páramo de Masa, 
allá en tierras burgalesas, 
munición para la paz, 
munición para la guerra.

sábado, 5 de septiembre de 2026

Hora certa, mors incerta

    Algunos relojes antiguos como este de Leipzig nos dicen en latín algo que parece que es verdad pero que bien mirado no lo es, a saber: MORS CERTA, HORA INCERTA: 'La muerte es segura, la hora insegura'. El adagio se refiere a la hora de la muerte: es seguro que vamos a morir, lo que no sabemos es cuándo. La frase se ha convertido en un tópico que, a la vez, es una sentencia que no deja de condenarnos a la muerte. 
 
Reloj de Leipzig 
 
    Parece que está tomada de Cicerón, que en su opúsculo De la vejez, le hacía decir al sabio Catón:  “Moriendum enim certe est, et incertum an hoc ipso die” (Ciertamente hay que morir, y es incierto si en este mismo día). Pero ya hemos dicho que eso no es verdad, porque la muerte no es segura hasta que se certifique y la hora de la muerte en particular y la hora en general es siempre insegura porque cuando decimos la hora precisa que marca el reloj en un determinado momento, la congelamos, la apresamos, la fijamos, y ella, entre tanto, ya ha dejado de ser la que era, ha huido de su definición: cuando decimos la hora que es, ya no es la hora que era. Como enseñaba Juan de Mairena a sus alumnos: Una hora bien contada no se acabaría nunca de contar.  Mientras que para muchos una hora es simplemente «el tiempo que tarda el minutero en recorrer la totalidad de la esfera de nuestros relojes», para Mairena la verdadera hora es inagotable, nunca se acaba de contar porque nunca se detiene, es "algo muy parecido a la eternidad", y como dicen otros relojes antiguos, y dijo antes el poeta Virgilio: fugit irreparabile tempus.
 
    Por eso es mejor invertir el tópico para que el lema del reloj,  diga precisamente por su función algo más enjundioso y verdadero. Invirtamos los adjetivos:  hora certa, mors incerta. La hora es segura, sabemos lo que es, podemos decirla, aunque nunca podamos acabar de contarla, mientras que la muerte es insegura y está como la espada amenazante de Damoclés en el aire. Si nos preguntamos qué hora es ahora, diremos la que marca el reloj. Pero una vez dicha resulta que ya no es esa hora porque la hora  -el tiempo- ha huido irreversible. Vivimos, sin embargo, con la convicción de que sabemos con certeza el día y la hora en la que vivimos, pero ese saber, que constituye la realidad, es esencialmente mentiroso.
 
  
    La muerte es algo inseguro porque ninguno tenemos una experiencia previa y propia de ella, podemos hacernos una idea, pero esta siempre, como todas las ideas, no tendrá nada o muy poco que ver con la realidad, por aquello de Heraclito de Éfeso de que a los hombres una vez muertos les (nos) aguardan cualesquiera cosas que no esperen ni se figuren, por lo que no hay ninguna hora de la muerte. 

viernes, 4 de septiembre de 2026

Pareceres CXXIII

605.- Vuelta al cole. Con septiembre llega la rentrée, es decir, la vuelta a la normalidad de lo mismo de siempre, la vuelta al tajo del curro y del cole tras el paréntesis vacacional. Hasta los políticos profesionales, que reivindican su derecho a descansar, como todo hijo de vecino, vuelven ahora a las andadas y retoman lo que los periodistas denominan el curso político. Pero centrémonos en el curso escolar y las instituciones académicas que están a punto de retomar también ellas su actividad y tratemos, con la ayuda de Schopenhauer (1788-1860) de no dejarnos engañar por las apariencias. Así escribía el filósofo a propósito: “Al observar la multitud de instituciones de enseñanza y aprendizaje, y la gran cantidad de alumnos y maestros, uno podría pensar que la humanidad está muy interesada en la sabiduría y la verdad. Pero las apariencias engañan. Los maestros enseñan para ganar dinero y no buscan la verdad, sino su apariencia y prestigio (Kredit, escribe él en la lengua de Goethe); los alumnos no aprenden para adquirir conocimiento y sabiduría, sino para charlar y darse aires de grandeza. Así, cada treinta años surge una nueva generación, un niño ingenuo, sin saber nada, que devora con avidez los frutos del conocimiento humano acumulado durante miles de años, para luego proclamarse más inteligente que todos los anteriores. Con este propósito, asiste a las universidades y busca libros, sobre todo los más recientes, como sus contemporáneos y compañeros. ¡Todo tiene que ser breve y nuevo, igual que él!”  
 
606.- Un fotomontaje artístico y apócrifo. Circula por ahí una foto de Lorca abrazado a Dalí que utilizó en sus redes sociales para una de sus campañas de concienciación la Dirección General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI del gobierno progresista de las Españas con motivo del aniversario del fusilamiento del poeta granadino. La imagen es una manipulación de una foto histórica de 1933 de Salvador Dalí abrazando a Gala, su esposa. La foto es, efectivamente, un fotomontaje realizado por David Trullo en 2013 y perteneciente a una serie titulada Fauxtographies, cuyo nombre sugiere en francés que son falsas (faux, que se pronuncia 'fo') fotografías, aunque se pronuncie prácticamente igual que photographies. El citado organismo público utilizó la foto de Lorca y Dalí como si fuera real sin explicar que se trataba de una obra artística basada en una fotografía manipulada, y añadió el siguiente comentario que está basado en una cita amputada de Yerma, de García Lorca: «Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo». [El texto original dice: «Hay cosas encerradas detrás de los muros que no pueden cambiar porque nadie las oye. [...] Pero que si salieran de pronto y gritaran, llenarían el mundo».] Y añadía este comentario: “Hoy, en el 85 aniversario del asesinato de Lorca ya es hora de gritarlas y llenar las calles”.  La homosexualidad de Lorca es un secreto a voces, ampliamente documentada por testimonios y estudios biográficos. Dalí afirmó explícitamente que Lorca estaba enamorado de él y describió posteriormente aquella relación como una «pasión erótica muy fuerte». El citado organismo público, ignoro los motivos aunque puedo imaginarlos, retiró inmediatamente la foto y el texto. Sucedió hace ahora, que se cumple el noventa aniversario, cinco años. 
 
Lorca/Dalí (fotomontaje) y Gala/Dalí (foto original) 
 
 607.- Tatuajes rebeldes. Los tatuajes eran los estigmas vergonzosos de los esclavos fugitivos, de los forzados. Eran las marcas imborrables de los proscritos, los condenados, la canalla y los malditos. Muy lejos de eso, son la moda que se lleva ahora mismo entre los jóvenes que quieren dar una imagen propia un tanto inconformista de rebeldía, cuando sin embargo están subordinándose a los dictados del mercado y a los cazadores de tendencias y a la moda, sumisos y obedientes. La palabra viene de los indígenas aborígenes polinesios que se grababan en la piel, haciendo en ella punzadas en que introducían luego tintes colorantes bajo la epidermis, los dibujos y diseños indelebles con los que adornaban sus cuerpos. Recuerdo a un tío mío, que estuvo preso en Alemania, en un campo de concentración y de exterminio, que tenía el número tatuado en el brazo de prisionero todavía. Dar un paseo por la ciudad (y no digamos ya por cualquier playa) es ver en los cuerpos de la gente una variedad infinita de tatuajes de leones, lobos solitarios, frases en latín y lemas que prometen libertad, rebelión y singularidad. Si nos tomáramos en serio todo esto, tendríamos que concluir que vivimos en un mundo poblado por almas indomables y heroicas, aunque la realidad, terca como una mula, sea otra, exactamente lo contrario. La declaración de singularidad es una moda que revela todo lo contrario. Miles de antebrazos, piernas, pechos y espaldas lucen los mismos conceptos sobre «ser uno mismo» o «no seguir al rebaño». Se trata de una patética homogeneización disfrazada de anticonformismo. La frase grabada en la piel sirve para convencerse a uno mismo antes incluso que a los demás, para llenar con palabras grandilocuentes un vacío que, en realidad, no tiene fundamento. Multitudes que recitan la singularidad al unísono, que declaman la rebelión, que se afanan por demostrar que no se parecen a nadie utilizando las mismas frases y los mismos símbolos, resultando al fin y a la postre todos iguales, todos conformistas pese a sus tatuajes rebeldes. Patético resulta. 
  
608.- Rearm Europe. Nuestro gobierno progresista nos llenó de esperanza al entonar el “No a la guerra”. Pero acto seguido vimos que era un no selectivo: no a la guerra de Irán, pero sí a la guerra de Ucrania. Además, aumentaba el gasto en defensa. Criticó el término 'rearme' del plan “Rearm Europe” de la Unión Europea, afirmando que había que dirigirse a la ciudadanía de otra manera, es decir, que había que utilizar otras expresiones ya que no era conveniente llamar a las cosas por su nombre vulgar y corriente. Haciendo caso de esa recomendación, el plan de rearme europeo ha salido con el nombre de “Preparación 2030”, un cambio meramente terminológico. Al palacio de la Moncloa, que es la sede de nuestro gobierno, no le gustaba el término 'rearme' pero lo cierto es que España ha puesto en marcha el mayor proceso de rearme industrial y militar desde la profesionalización de las Fuerzas Armadas y desde que hay registros registrados. 
 
 
609.- Infosfera. Así como la biosfera es el entorno físico donde se desarrolla la vida biológica, la infosfera sería un neologismo formado sobre la esfera, que es el nombre de la pelota, la bola y el globo en griego antiguo y en latín, y que tanto se usa, desde Parménides, para describir el mundo -global, dicen que es, es decir, redondo y orondo como la tierra, aunque achatada por los polos como nos enseñaban en la vieja escuela-, que sería la esfera del entorno espacial, y el término información, es decir, el espacio vital de la era digital. Estaría constituida por internet, las redes sociales, las bases y centros de datos y los medios y pseudomedios, incluida la fachosfera, que es otro neologismo político de origen francés que designa a las derechas y ultraderechas. En la infosfera es donde se desarrolla gran parte de nuestra vida moderna, en la que se mueve como Pedro por su casa la Inteligencia Artificial omnipresente en toda ella. Giorgio Agamben escribía a propósito el 3 de agosto, remontándose a Averroes que la imaginación era lo que permitía decir “hic homo intellegit” (este hombre piensa) porque permitía que cada ser humano adquiriera el Intelecto Agente o separado; imaginación “de la que nuestros contemporáneos parecen carecer por completo”. En la hodierna Inteligencia Artificial “hic homo non intellegit”: el individuo o átomo personal moderno “renuncia a pensar y delega la más preciada de sus facultades a una máquina”. Si recuperáramos la imaginación perdida, deduce Agamben recobraríamos también el pensamiento y contrarrestaríamos el dominio de la IA (y en general de la infosfera, podríamos añadir), y no tendríamos necesidad alguna de ella ni del moderno oráculo de Delfos, que es el chat GPT, siglas que corresponden a Generative Pre-trained Transformer, o sea, en castellano Transformador Generativo Pre-entrenado, que, incapaz de decir algo que no haya sido dicho ya, miente más que político en campaña. 
 
Ilustración de Gabriel Pérez-Juana 

jueves, 3 de septiembre de 2026

Receta para cultiparlar en solo un día

    Con la venia de los manes de Quevedo, que escribió el soneto "Receta para hacer Soledades en un día" contra el pobre Góngora culterano, aquí va este otro soneto en hendecasílabos falecios, con estrambótica coda, contra la jerga políticamente correcta, culterana y críptica de políticos, periodistas afines, intelectuales orgánicos y demás ralea. 
 
  Quien quisiere ser culto en sólo un día, / jeri (apréndase) gonza la siguiente: / energética crisis, resiliente, / on line, cambio climático, empatía; / 
 
colapsado, precario, en gran cuantía, / código restringido y emergente, / algoritmo, infracción de ley vigente, / deflación, micro- y macro economía; /
 
vulnerable, cisgénero, global, / trans,  tarjeta de crédito, efectivo, / protocolo, incremento muy austero, /

virus, inteligencia artificial / y lenguaje sexista e inclusivo: / emisiones y tolerancia, cero.
 
  Y aquí va la estrambótica coda formada por dos heptasílabos y seis hendecasílabos falecios:
 
 
Que ya toda Castilla, / con correcta cartilla, / en palabros se abrasa babilones, / sin sentido común, a borbollones; / y en la Mancha, políticos expertos, / de ajos atiborradas las barrigas, / hacen, cultiparlando, buenas migas.
 

 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Dinero

    A la puerta de entrada de lo que fuera la sede del Banco de España de la capital de la Cantabria, Santander, de aspecto neoclásico y hasta renacentista, levantado en el año 1924, apareció hace trece años esta "obra de arte", vamos a llamarla así consistente en una corona real de tres puntas, bajo la que puede leerse la significativa palabra dinero escrita en letras mayúsculas verticalmente dividida en sus tres sílabas. 
 
    Moderna obra de arte, sin duda, con la que se sugiere –a la puerta de lo que todavía figura como Banco de España, una vez desaparecidas las doradas letras mayúsculas que han dejado su impronta- que el dinero es el Rey, o que el único Rey que reina en el mundo, más allá de todos los nombres propios de todos los monarcas, es Don Dinero, el poderoso caballero, como diría Quevedo, y a decir verdad, el más potentado de todos ellos, por no ascenderlo en la moderna teología económica a la categoría ontológica suprema del único Dios verdadero que es el que es: la esencia de todas las cosas.


    Se trataba de un proyecto o, más precisamente, de una intervención artística callejera que pretendía "introducir el arte en la vida de las personas, acercar nuevas miradas artísticas a los ciudadanos y reflexionar sobre el uso de los espacios urbanos", llamada "Desvel-arte", un festival, según los organizadores, que dejó sus huellas en la ciudad gracias al proyecto "Aquí. Ahora. Abecedario: 27 letras, 27 artistas, 27 palabras".  A cada artista le tocaba aleatoriamente una letra del abecedario y tenía que formar una palabra que empezara por ella (o que contuviera dicha letra), asociándola a algún logotipo y tipografía para posteriormente realizar la obra en plástico, en concreto en policloruro de vinilo o PCV, comúnmente conocido como peuvecé, ya que utilizamos el acrónimo inglés PVC PolyVinyl Chloride), un tipo de plástico muy resistente y económico formado con sal y petróleo. Posteriormente, cada creador decidió el lugar en el que colocar su intervención teniendo en cuanta el significado del vocablo. 
 
    Se pretendía en aquel festival crear un diálogo real e interactivo entre los espacios urbanos y los ciudadanos y al mismo tiempo otorgarles un uso cultural distinto y alternativo. Estamos hablando del año del Señor de 2013. Yo pasaba por entonces todos los días por ahí y tomé esta fotografía.  Ignoro si con las obras de remodelación del edificio prosigue ahí todavía.
 
    La obra, que no está firmada, pertenece a la artista local Carmen Quijano, que fue su diseñadora y la responsable de la elección de su lugar de colocación: el antiguo Banco de España. Podría, en realidad, haberla colocado a la puerta de cualquier otra entidad bancaria, por ejemplo, de la que lleva el nombre de la ciudad por todo el mundo. Lo que sugiere visualmente es que el dinero reina sobre el banco y sobre el mundo.  
 
    Que el dinero reina en el mundo es algo que sabemos muy bien todos los españoles, que lo decimos en castellano: “El dinero es el rey del mundo”.  Y lo decían antes que nosotros los romanos en latín: Pecunia regina mundi (pecunia es femenino, por eso se dice que es la reina y no el rey del mundo; pero tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando), y “sola pecunia regnat”, que escribió Petronio en El Satiricón, una de las primeras novelas de nuestro mundo, “Sólo el dinero reina”. Y también, en latín, Publilio Siro: “Pecunia una regimen est rerum omnium”: el dinero es el único soberano que rige todas las cosas, régimen dice él.

    La palabra dinero, por cierto, deriva de DENARIUM, que por un lado conservamos como cultismo en la forma “denario”, nombre de la antigua moneda romana de plata que valía diez ases, y por otro lado ha evolucionado como palabra patrimonial a “dinero”  (y a dinar, en diversos países árabes). 
 
 

    Bien está que a la puerta de la sede del antiguo Banco de España -aunque dicho banco no emita ya dinero, las antiguas pesetas, ahora que dependemos del BCE, Banco Central Europeo, que pretende digitalizar -espiritualizar- su moneda, ahora que manejamos los euros y nos manejan ellos a nosotros-, bien está, decía, que una obra de arte callejera nos recuerde algo tan elemental que olvidan los ingenuos que creen que vivimos en el régimen democrático y constitucional de una monarquía parlamentaria, donde se supone que gobierna el pueblo soberano, e ignoran algo tan básico como que nos gobiernan los mercados, como se decía hace unos años, con un eufemismo que, rayando en lo ridículo, quería ocultar la verdadera cara económica del rey del mundo, que es también la teológica, dado que por la letra D empieza precisamente la palabra Dios, ese nombre común que tenía moción de género y número en la antigüedad politeísta, en la que había dioses y diosas, pero  que ascendió a nombre propio y masculino enseguida, cuya epifanía más visible es precisamente el dinero, por lo que podría haber sido colocado también sin mayor escándalo en la puerta de la catedral de Santander. 

martes, 1 de septiembre de 2026

Micropoemas (VIII)

'Chagrin d'amour' (cover
No dura más que un suspiro el amor, / y el desamor dura toda la vida.
 
oOo
 
 Vienen a besar / olas mansas de la mar / descalzos mis pies. 
 
No puede volar, / aturdido, el volantón, / malherido está. 
 
 Tumbado en el suelo, / viendo las nubes pasar / que cruzan el cielo.
 
 El otoño al fin / en el Centro Comercial / que es el mundo ya. 
 
Vuelve, una vez más, / despiadado, a comenzar / el curso escolar.
 
 Hay rebajas hoy: / ¡Última oportunidad, / saldos de ocasión!
 
oOo 
 Como el gladiador / que sabe que va a morir / y es solo cuestión / de un futuro porvenir, / mortal de necesidad. 
 
Viento, vendaval, / hacia arriba desde abajo, / desde el hondo sur, / ventolera, ventarrón, / torbellino y huracán. 
 
Listo para entrar, / Papá Noel menorero / por la chimenea / o por la televisión / en el agridulce hogar. 
 
oOo
  Numerus sumus, / dijo el poeta Horacio. / Solo somos un número: / numerus clausus
 
CREDO CERTE NE CRAS: / Dice la lápida: / “Creo sinceramente / que no hay mañana”. 
 
oOo 
Si he perdido el norte, me queda el sur, y la noche / queda al irse el día, lección que se sabe y olvida. 
 

  oOo 
Hirviendo el agua. La tetera bulle al fuego. / Fuera anochece y reina, frío, el crudo invierno. 
 
oOo 
Cada loco con su tema, / cada tema con su loco. / Cada cuerdo con su orate / y con su locura a cuestas. 
 
Tiene el cuerdo más sensato / un loco chiflado interno; / el loco más alocado, / la cordura en sus adentros. 
  Las palabras son dinero, / son la moneda corriente / que con el mismo rasero /  idealizan la cosa / que entierran en una fosa.

lunes, 31 de agosto de 2026

Ni hidalgos ni hideputas: hijos de Dios.

    Don Miguel de Unamuno en el soneto número 90 de su Rosario de sonetos líricos forjó el neologismo “hidetodo”, calcado de los clásicos hideputa e hidalgo, y esbozó otro: hidediós. Hideputa e hidalgo son dos palabras castellanas viejas, como nos recuerdan nuestros clásicos, por ejemplo Sancho en El Quijote: –¡Oh hideputa bellaco, y cómo es católico! Ambas son abreviaciones de hijo: hijo de puta e hijo de algo, respectivamente. Hidalgo tiene un correlato portugués que es fidalgo, que deja entre ver el origen latino de filius alicuius, hijo de algo, es decir, hijo de alguien, nacido de padre legítimo, frente al hijo de puta o nacido de padre desconocido. 


    El soneto, que se titula precisamente “Hidetodo”, está dedicado a un mendigo o pordiosero, y en el último terceto dice: “de todo eso de honor dásele un higo / y no ya hi-d' algo es, si se discurre, / hi-de-todo, de Dios, este mendigo”. Al mendigo se le da un higo, es decir, no le importa nada todo eso del honor, por lo que no es un hidalgo, sino un hidetodo, es decir, un hidediós. Estos neologismos hidetodo e hidediós no admiten un plural distinto del singular, habida cuenta de nuestro monoteísmo. Hidedioses, en efecto, nos volvería politeístas. Tengo mis dudas sobre si “hidetodos” sería un plural admisible para “hidetodo” tal como lo usa Unamuno.
    Fue don Agustín García Calvo el primero, si no me equivoco, que en “Apuntes para la conferencia Democracia”, publicados en Actualidades (edit. Lucina, Madrid, 1980) arremetía contra la dicotomía hidalgo/hideputa y escribía, haciéndose eco tal vez de la sugerencia del soneto de su admirado Unamuno: “Aquí el pueblo, el pueblo legítimo, no tiene la más pequeña vacilación: “Todos somos hijos de Dios es frase suya, y eso quiere decir: “No hay hijos d' algo e hijos de puta”... : no hay más que hijos de Dios. Todos somos iguales”. Después de recordar a Unamuno, que lo defendía en su ensayo La dignidad humana,  argumentaba García Calvo con irónica finura: ...todos somos iguales; y sólo cuando vemos a uno afirmando lo contrario, sosteniendo esa distinción, por ejemplo, entre hijos d' algo y de puta, se siente uno inclinado a hacer una excepción a la regla en atención a quien tal dice. 
 
    Encuentro, por otra parte, en las Coplas de Vita Christi de Fray Íñigo de Mendoza  de finales del siglo XV y en el villancico Dadme Albricias del Cancionero de Upsala del siglo XVI documentada la expresión "hi de Dios",  referida en el villancico a Jesucristo recién nacido ("el nuevo Adán") pero al propio Mingo en la copla de Íñigo de Mendoza, al que se apela como "hijo de Dios", expresión con la que se quiere dar a entender que ni es un hidalgo ni un hideputa tampoco, sino todo lo contrario.


    Si como el mendigo de Unamuno todos somos hi-de-todo o hi-de-Dios, eso quiere decir que nos importan un higo la paternidad, el nombre del padre, el patrimonio y el patriarcado. Anulamos así la dicotomía hideputa/hidalgo, contra la que se rebelaban Unamuno y García Calvo, y reconocemos que todos somos hijos de Dios, es decir, hijos de nadie porque no hay Dios que valga, como suele decir el vulgo, o porque, dicho de otro modo, el nombre verdadero del Padre,  Dios, Alá o Yahvé, sea cual sea el pseudónimo que queramos emplear para nombrarlo, es Nadie, o, lo que es lo mismo, Cualquiera. Sigue vigente, por lo tanto, el viejo adagio jurídico latino, pater semper incertus, el padre es siempre desconocido a pesar de todas las pruebas de paternidad y de ADN que quieran hacerse para averiguarlo, mater certissima, la madre sin embargo resulta siempre más que conocida.

domingo, 30 de agosto de 2026

Mensajes encapsulados

Hay internautas que recurren a la Inteligencia Artificial de un robot de conversación cuando tienen cualquier problema, buscando a veces además psicoterapia. 
 
“No sabemos lo que queremos, pero sabemos bien lo que no queremos”, escribió en mayo del sesenta y ocho la anónima mano de algún estudiante en un muro de París.
  

 
La vía negativa de la teología apofática, aplicada a la realidad, define las cosas no por lo que son sino por lo que no son, frente a la positiva o catafática. 
 
«Parfois je pense, parfois je suis» dijo Valéry contra el cógito cartesiano: a veces pienso -y por tanto, no soy- y otras veces soy -y no pienso, por lo tanto. 
 
Un dicho italiano atribuido a Marcello Marchesi dice: "L' importante è che la morte ci trovi vivi": Que la muerte nos encuentre vivos es lo único que importa.
 
La verdadera tragedia no es la muerte en sí, que sabe Dios lo que será, nadie lo sabe, sino llegar sin haber vivido plenamente la vida al fin de la existencia.
 
¿Qué son unas vacaciones sin anécdotas que contar ni fotos espectaculares que documenten nuestra estancia, incluyéndonos eventualmente como parte del paisaje? 
 
 
 Aprovecha el verano: viajes, cenas, festivales, pueblos, playas, terrazas... y documéntalo todo. Llena tu agenda y demuestra que te lo pasas bien veraneando. 
 
Cuando no pensamos, repetimos sin querer cosas -es decir, ideas- que creemos. Cuando pensamos, sin embargo, nos sacudimos las ideas y  dejamos entonces de creer. 
 
"Vamos siempre a ir a vivir y nunca vivimos" (uicturos agimus semper nec uiuimus umquam). El poeta y astrónomo romano Marco Manilio, así lo clava y nos retrata. 
 
El alarmismo climático es el núcleo informativo candente del momento al que recurren los medios de (in)formación de masas para inculcarnos el miedo colectivo. 
 
Los centros de datos que pululan por doquier para alimentar a la IA abrevan en ríos y lagos, apaciguando así su sed infinita y fomentando la sequía pertinaz.
  La niña autista sueca del alarmismo climático es el equivalente moderno de aquellas otras visionarias que afirmaban que la Virgen María se les había aparecido. 
 
El C02, antes anhídrido carbónico, no es veneno, sino alimento para las plantas, como enseñaban en la escuela. Si contaminamos, ¿deberíamos dejar de respirar? 
 
 Desde Adán y Eva en adelante, en el paraíso y fuera de él después de nuestra expulsión, nos hemos inmunizado siempre contagiándonos, tocándonos, besándonos...