viernes, 9 de octubre de 2026

Tres retratos del siglo XX

    Richard "Dick" Sargent (1911-1978) realizó numerosas portadas para The Saturday Evening Post que constituyen una mirada retrospectiva al siglo pasado que se prolonga en el actual, por aquello de Machado de que "hoy es siempre todavía", de las que destaco en primer lugar la ilustración de 1954 titulada Anger Transference ('transferencia de ira') que parece a simple vista una tira cómica si no fuera, más bien, trágica o, al menos, dramática.


    Cuatro pequeñas escenas de la vida cotidiana, como suele decirse,  muestran cómo se transmite de arriba abajo la ira que el superior descarga sobre el inferior: el jefe sobre el empleado; el marido sobre la esposa; esta, que también es madre, sobre el hijo, y el hijo finalmente sobre el gato, su mascota. Nadie descarga su ira con la persona que se la ha provocado, sino con quien se halla jerárquicamente por debajo. 

    

    Más amable, The lookout point ('El mirador', 'El punto de mira'), que apareció en la misma publicación en 1953, muestra cómo cuando la familia que está de vacaciones llega después de un arduo viaje a su destino, los niños pequeños, que viajan en el asiento de atrás, se desentienden del paisaje y se interesan más por los cuentos o cómics que están leyendo que por las vista panorámica que les ofrece el mirador, el incomparable paisaje que el padre y la madre, que han descendido del auto, están a punto de divisar con sus prismáticos. Hoy sucedería lo mismo si los niños dispusieran como disponen en la actualidad de sus utensilios electrónicos: se interesarían sin duda más por sus pantallas y sus videojuegos que por la vistas espectaculares. 
 
    En una terraza de un bar he visto, ayer mismo, cómo una pareja joven lidiaba con su hija pequeña, que se aburre soberanamente y resulta insoportable, empieza a llorar y a reclamar algo que le han dado otras veces. Si fuera un poco más pequeña le darían el chupete, supongo, para que se callara, pero está pidiendo otra cosa y montando un número escandaloso que turba la paz de los demás clientes. El padre y la madre discuten. Hay una solución para que el monstruito deje de montar esa escena. Finalmente se ponen de acuerdo, y le dan el móvil. Acto seguido, no se oye a la niña. Los padres han conseguido que la tierna criatura perversa polimorfa se calle y se mantenga ocupada. ¡Qué geniales son estos padres, verdaderamente geniales! En vez de dejar que la niña se aburriera mientras observaba el mundo a su alrededor, le han dado un juguete supuestamente inteligente para que se distraiga y entretenga. 


     Igualmente amable, Speeder on the Median ('El velocista de la mediana'), publicada en 1962, muestra a un cortador de césped sentado en su rudimentaria cortacésped que avanza más rápido por la mediana de la autopista que los vehículos atrapados por el embotellamiento del tráfico producido a la salida de las grandes ciudades cuando todos viajan en el mismo sentido a la vez a los mismos sitios, produciéndose los atascos consabidos, hoy como ayer mismo. 


jueves, 8 de octubre de 2026

Tú, ¿a quién vas a votar?

-¿Te has enterado de la convocatoria de elecciones generales? 
-No, no tenía ni idea... Yo vivo permanentemente desinformado.
-¡Qué felicidad la tuya!
-¡No me digas que ya estamos otra vez con esas! ¿No decían que no tocaban este año todavía, sino el que viene? 
-Sí, eso decían, pero ya ves, el 'fucking master' ha cambiado de opinión y las convoca ahora para finales del mes que viene. 
 -¡Oh no, cielo santo, la que se nos viene encima! ¡Van a empezar a prometernos tanto el gobierno como la oposición, que son las dos caras de la misma moneda, el oro y el moro! 
-De hecho, hay quien opina que la campaña electoral ha empezado ya el mismo día que se anunció la convocatoria. 
-Habrá que taparse los oídos para no oír el ruido insoportable. 
-¿A quién vas a votar tú, si puede saberse? 
-Claro que puede saberse y te lo voy a decir: Hace tiempo que resolví el dilema político de una manera muy sencilla: el día de los comicios yo me quedo en casita tan tranquilo. Yo no voto. Por dos razones, básicamente. 
 -¿Cuáles son? 
 -Una, porque las elecciones no sirven para nada efectivo. Tanto los que están en el gobierno ahora y quieren seguir estándolo, como los que esperan llegar a estarlo, son los mismos perros con collares diferentes por mucho que se presenten con distintas siglas, programas e ideologías.
  

 -Bueno, eso es lo que se discute en la campaña electoral; si son o no son los mismos, como tú dices, si es mejor votar a unos o a otros. Podríamos estar días enteros discutiéndolo, y no nos pondríamos de acuerdo. 
-Y la segunda razón por la que no voto, es porque si votas no tienes derecho a quejarte. 
 -No, eso es un disparate. Es justamente al revés. Tienes que votar porque, si no votas, otro elige por ti y entonces no tienes derecho a quejarte y a pedir que rindan cuentas. 
-Eso no tiene ninguna lógica. Hay que invertir ese argumento: Si depositas tu voto en una urna, no tienes luego derecho a quejarte porque has delegado tu representación no en alguien de carne y hueso sino en una lista de nombres propios ordenados jerárquicamente elaborada por un partido político, una lista cerrada en cuya elaboración no se te ha tenido en cuenta para nada. ¿Has elegido tú acaso a las personas que van en esa lista? 
-No, otro las ha elegido por mí. Digamos que el partido...  
-Luego no te quejes 
-Bueno, ese es el inconveniente de las listas cerradas, es cierto... 
-Pero es que si votas y eliges un partido que te represente y este no cumple o incumple las promesas electorales que motivaron tu elección, no puedes revocarlo. Tienes que esperar cuatro años, creo, para para hacerlo,  y votar a otro partido, generalmente opuesto, que también va a decepcionarte, porque una vez que alcanzan el poder no pueden hacer nada más que lo que está mandado porque los que mandan son los más mandados, son impotentes. Así que no tienes mucho derecho a quejarte si los has puesto donde están. 
-Bueno, puede que tu voto no haya ido a parar al saco del gobierno sino al de la oposición. 
-Es indiferente. Da lo mismo. Los votos de las urnas van a parar todos al mismo saco. 
 
-¿A qué saco, si puedes ser más explícito? 
-A la papelera. Yo, que no voté, que ni siquiera salí de casa el día de las elecciones ni se me ocurrió votar por correo tampoco, líbreme Dios o quien pueda de semejante extravagancia, no soy de ningún modo responsable de haber elegido a esos representantes que no representan a nadie, ni siquiera a sí mismos, y tengo, por lo tanto, todo el derecho del mundo a quejarme todo el tiempo que desee, del desastre que han causado los votantes y que no tiene nada que ver conmigo. Vergüenza me daría haberlos elegido. 
 
  
-Tu actitud no es muy democrática, que digamos. 
-Por supuesto que no. Yo no soy demócrata. 
-¡Acabáramos! Entonces eres... 
-¡Alto ahí, para el carro! No me digas lo que soy. 
-Sí, sí, si no eres demócrata es porque estás a favor de la dictadura y el fascismo.
-No, yo no he dicho eso. Yo lo que digo es que la democracia es la dictadura y el fascismo más perfectos que hay. 
-No votar en una hora tan decisiva como esta para España me parece una irresponsabilidad.
-Voy a decírtelo de una manera más positiva: yo, no votando como la mayoría, voto al candidato ideal, al más competente para ejercer el poder, al que no se va a dejar sobornar ni corromper, el único que va a resolver todos los problemas y que no va a crearlos para justificar luego que los resuelve, el único que va a cambiar el sistema, porque es el único que va a defender a la gente de a pie, y es, huelga decirlo: Nadie.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Pareceres CXXVIII

630.- La profecía del poeta: El vaticinio, nunca mejor dicho, del poeta norteamericano Charles Bukowski (1920-1994), llama la atención sobre el aislamiento producido en nuestra vida por la irrupción de la tecnología, que es el arma de la tecnocracia imperante para controlarnos. Se trata de una profecía incluida como estrofa sexta de su poema This flag not bondly waving, algo así como 'Esta bandera que no ondea con cariño', incluido en su poemario The continual condition ('El padecimiento continuo'), que apareció a título póstumo en 2009, en plena era internetera, pero formulada mucho antes, habida cuenta del fallecimiento del poeta en 1994 que se ha visto cumplida y que nos retrata con acierto y sin piedad: ahora todo son ordenadores y más ordenadores / y pronto todo el mundo tendrá uno, / los niños de tres años tendrán ordenadores / y todo el mundo lo sabrá todo / sobre todos los demás / mucho antes de conocerlos / y por eso no querrán conocerse. / nadie querrá conocer a nadie / nunca más / y todo el mundo será / un recluso / como lo soy yo ahora. 

  
631.- O yo o la ultraderecha. El jefe del ejecutivo carpetovetónico, expresión que alude al presidente del gobierno, o primer ministro, como se dice en el extranjero, de las Españas, acaba de anunciar que convoca elecciones generales para el día, creo, 29 de noviembre, y lo ha planteado al modo de la viñeta de Ramón en la que un político, desde la tribuna, le dice al pueblo: ¡O nosotros o el caos! Y el pueblo, harto de ese gobernante, responde: ¡El caos! ¡El caos! A lo que el político refunfuña: Es igual, también somos nosotros. Solo hay que cambiar el caos por la ultraderecha (“la ola ultraderechista que involuciona allí donde gobierna”). El fucking master les pide a los españoles y a las españolas que elijan el futuro que quieren, porque depende, les dice, “de vosotros y de vosotras”, si queréis “retroceder o continuar avanzando” no se sabe a dónde. Apela a los ciudadanos y a las ciudadanas, en suma, a la “gente de a pie” para que vote al gobierno de coalición progresista que ha convertido a España “en un referente mundial de paz, feminismo y prosperidad”, a fin de seguir en el lado correcto de la Historia. Y la ciudadanía sabe que, en el fondo, da igual, que el gobierno de coalición progresista es, mutatis mutandis, lo mismo que la extrema derecha o ultraderecha, las élites tecnoligarcas y los buitres carroñeros con los que nos meten miedo. 
 
  
632.-Votar no sirve para nada. Es un historiador, periodista deportivo, teólogo y filósofo comunista a la vieja usanza, al que invitan a las tertulias televisivas por sus discursos contundentes en defensa de la clase obrera y sus críticas frontales al sistema capitalista existente. En sus intervenciones denuncia la precariedad de la vivienda, la pérdida de derechos laborales y la "comedia de la clase media", instando a quienes viven de un salario a reconocerse como proletarios. Se ha hecho viral enseguida su comentario sobre las elecciones generales -democrático burguesas, dice él- recientemente convocadas. Hace gracia su vehemencia porque, reconoce la gente, tiene razón. Esto  es lo que grita en el vídeo adjunto: Si la gente piensa, de verdad, y lo digo sinceramente, si la gente piensa que metiendo una papeleta en una urna el día las elecciones, se va cambiar algo del sistema, y la vida le va ir mejor a ustedes, viven ustedes en la inopia. Antes verán a Dios, y se les aparecerá Dios, se les aparecerá Jesús, y se les aparecerá el Espíritu Santo, que querer cambiar el sistema. Porque votar en unas elecciones democrático-burguesas no sirven absolutamente para nada. (Habría que corregir un poco su soflama: votar no sirve absolutamente para nada a la hora de cambiar el sistema, pero sí a la hora de mantenerlo como está, procurando que cambien los gobiernos para que todo siga igual. Pero no nos hagamos ilusiones: no votar tampoco sirve absolutamente para nada a la hora de cambiar el sistema. Habrá que hacer otra cosa. A saber qué.
 
  
633.- Huelga general. Los sindicatos mayoritarios (y subvencionados por el Estado) convocarán su primera huelga general en catorce años, siguiendo la demanda del Sindicato de Inquilinas, así denominado para visibilizar -ojo al verbo- que la precariedad laboral de la vivienda afecta de forma especial y desproporcionada a las mujeres y, sobre todo, para romper con la norma lingüística hegemónica del masculino gramatical genérico, y adoptar una perspectiva feminista de género (sic). Hay quienes dicen que este femenino es también genérico, si se sobreentiende el sustantivo “persona”, gramaticalmente femenino, y sería el Sindicato de (personas) inquilinas. En todo caso, se ve que hemos pasado de ser un país de propietarios a ser mayoritariamente un país de inquilinos, es decir, de gente que vive de alquiler, o, si pudiera pronunciarse de *inquilinxs, donde la "x" es la incógnita matemática. No se olvide aquel profético lema del Foro Económico Mundial: No poseerás nada y serás feliz. La propiedad privada de la vivienda no ha desaparecido, ni los propietarios, a quienes se denomina buitres carroñeros, por muy pequeños propietarios que sean. La reclamación del sindicato va en el sentido de abaratar los costes, no de acabar con el capitalismo, cosa que no le interesa a nadie. En todo caso, parece que esta huelga general domesticada la convoca el gobierno, que no solo no ha resuelto el problema de la vivienda, sino que lo ha agravado y que aún pretende seguir gobernando para “solucionarlo”... en el futuro. 
 
 
 634.- El reto demográfico. Uno de los ministerios del gobierno progresista de coalición central de las diecisiete españitas y dos ciudades autónomas se denomina rimbombantemente: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Lo de la transición ecológica ya sabemos más o menos lo que es a fuerza de paneles solares y molinos de viento. Lo que no nos queda claro es en qué consiste el Reto Demográfico. Parece ser que según el propio ministerio consiste en “Garantizar la igualdad de derechos, oportunidades y servicios en los territorios menos poblados de nuestro país”, un objetivo muy loable. Los territorios menos poblados son la España vaciada, generalmente rural y caracterizada por el éxodo hacia las grandes ciudades, lo que nos da a entender que esos territorios no solo se vacían de gente, sino que se convierten en residencias de ancianos y centros de la tercera edad, porque la poca gente que queda se dedica a envejecer y a morir, y no sigue el consejo del nonagenario actor de Jólivuz de que no había que dejar entrar al viejo en casa (Don't let the old man in). De todas formas, me da la sensación de que el mayor peligro no reside en el aumento de la población anciana en los territorios menos poblados, sino en el «envejecimiento» psicosocial de la población juvenil en general, cada vez más infantilizada y, paradójicamente, envejecida al mismo tiempo. 
 
   

martes, 6 de octubre de 2026

Magacín de actualidades (y II)

Las hojas de los árboles empezaron a pigmentarse y a caer senescentes y secas las primeras en septiembre, crujiendo bajo nuestros pies estremecidos al pisarlas.

 
 
Una de las mayores preocupaciones de la Generación Z, que no sé exactamente a qué franja juvenil corresponde, es ir al gimnasio a fin de adquirir musculación.
 
En un pueblo que cuenta según los datos más recientes con no más de mil habitantes han inaugurado un establecimiento de fitness, un negocio boyante como pocos.
 
El primer ministro israelí, acusado del genocidio de los palestinos, argumentó que su país, humanitario, les había suministrado un millón de salvíficas vacunas.
 
Uno no podrá nunca liberarse si cree que es libre y no percibe la prisión en la que vive, algo que no deberíamos perder de vista y que se olvida con frecuencia.
 
 
 El régimen necesita entretenernos porque, si nos mantiene así, no vamos a descubrir la ficción o falsedad de la realidad, confirmando la realidad de la ficción.
 

El poeta Eugénio de Andrade, que nos regaló la lluvia de marzo tras los cristales, escribió que costaba más desaprender que aprender (y valía más, añadiríamos).


En este momento todos nuestros operadores están ocupados, por favor permanezca a la espera. Le atenderemos en cuanto sea posible, repetía automático el mensaje.
 
No tiene ningún sentido, la verdad sea dicha, buscarle sentido alguno a la vida porque, empeñados en buscarle significado, se nos va la vida en ello sin vivir.
 
 La gente, ante el féretro de alguien, suele repetir “La muerte es ley de vida”, frase que circula como moneda corriente en los velatorios, real y falsa letanía.
 
 
  
Ni las ciencias ni las letras son divertidas, sentenció el profesor, y la tolerancia al aburrimiento es la técnica de estudio en la que debemos entrenarnos.

Puta la madre, puta la hija, puta la casa, casa de putas, que las cobija. Puto dinero, chulo de putas, puto alcahuete que nos putea, cágome en él, el hijoputa.

lunes, 5 de octubre de 2026

Magacín de actualidades (I)

La única noticia verdadera de un periódico es la fecha de su cabecera. Y ni eso siquiera, porque, al día siguiente ya es una fecha histórica, efímera como es.
 
¿Qué hora es? La hora puntual que marca un reloj, una vez que se sabe, ya no es la hora que es, sino la que era, la que ya ha sido y que fue, la hora que pasó.
 
 
El reloj, ya analógico o ya digital, es como la lenta tortuga que persigue raudo y veloz Aquiles, el de los pies ligeros, inalcanzable porque nunca se detiene.
 
Algunos establecimientos comerciales, sospechando que el dinero físico era fómite o foco de infección, no aceptaron pagos en efectivo por razones sanitarias. 
 
El dinero, en cualesquiera de las formas, materiales o inmateriales, que quiera adoptar es, efectivamente, un foco de infección que corrompe todo lo que toca.
 
 
Cuando voy a comprar el pan, la mayoría de la gente paga acercando la tarjeta o el móvil al datáfono, muy grato al panadero, que prescinde así de calderilla.
 
  Liberan a miles de presos antes de concluir su condena por falta de espacio en las cárceles, que se han quedado pequeñas, en régimen de Libertad Condicional.
 
La construcción de nuevos establecimientos penitenciarios paliaría la falta de espacio de unas prisiones que, hoy por hoy, se hallan al límite de su capacidad.
 
Las pelotas de goma que utiliza la policía son de letalidad reducida. No pretenden matar a nadie, sino, como mucho, sacarle un ojo para que no vea lo que pasa.
 
Los estudiantes franceses prenden fuego a sus propios liceos. Los ánimos están que arden, dicen los periodistas y los profesores, ante las protesta estudiantil.
 
 
 
Dicen los bachilleres y universitarios galos que la enseñanza que reciben es una vergüenza, que hay muchos recortes mientras aumenta la inversión en armamento.
 
Se saltan las clases para darnos una lección, dice una profesora, que lamenta el uso desproporcionado y violento de la fuerza contra los menores por la policía. 

domingo, 4 de octubre de 2026

Tras la sequía

 Después de la sequía / al fin el agua! 

 

 Pero no, corazón. / Por todos los barrancos / la flor de retama! / No, / no pasa nada. / La lluvia de verano / sobre las matas! / Pero no, corazón. / Al caer de la tarde, / la tierra mojada! / No, / no pasa nada./ Las encinas oscuras, / la yerba clara! / Pero no, corazón. / Pasaron las tormentas! / De paz escampa!/ No, / no pasa nada. / Floreció el enemigo! / Perdí la hermana! / Pero no, corazón. / Otra vez el chubasco / sobre las ramas*, / corazón, / y nada más nada.

Agustín García Calvo,  Canciones y soliloquios (1976) 

*Tanto Amancio como Chicho en lugar de "sobre las ramas" cantan "por Guadarrama".  

 

Amancio Prada canta en directo, con música de Chicho Sánchez Ferlosio, la canción Después de la sequía, en el recital conjunto que ofrecieron los tres en el Teatro Español de Madrid los días 19 y 20 de noviembre del lejano 1982. 

Un año más tarde Amancio Prada grabaría un disco titulado "Canciones y soliloquios" con diez canciones de Agustín García Calvo, en el que incluye este tema bajo el título "Pero no, corazón", que interpreta con más instrumentación, que puede escucharse aquí. 

 He aquí una grabación casera del propio Chicho:

 

sábado, 3 de octubre de 2026

Pareceres CXXVII

625.- La misma milonga. Cada año por estas fechas, cuando entra la temporada otoño-invierno en el Corte Inglés, soportamos la misma cantilena. Entro en uno de esos Centros Sanitarios de Salud de Dios y lo primero que me sale al encuentro es el siguiente cartel: “POR FAVOR, LOS PACIENTES CON SÍNTOMAS RESPIRATORIOS PÓNGANSE UNA MASCARILLA”. Al lado del cartel, un paquete abierto con varias mascarillas quirúrgicas disponibles para enmascararse y respirar con mayor dificultad si cabe todavía... Al lado del aviso, la trinitaria y salvífica oferta vacunatoria contra la gripe, la covid-19 remasterizada y el virus sincitial, porque va a haber, si no los hay ya, más contagios que el año pasado y porque la enfermedad del virus coronado circula, dicen, otra vez como caballo apocalíptico desbocado con fuerza inusitada. Volvemos, una vez más, a las andadas. En el cartel que me asalta, una mujer mayor, en el centro otra más joven, ¡embarazada!, y al lado un varón de mediana edad. El lema de la campaña es “Por mí, por todos mis compañeros y por las personas que más quiero. YO ME VACUNO”. 

626.- Toxicidad. En tan solo unos años, el adjetivo tóxico ha pasado de calificar a sustancias químicas peligrosas, residuos ponzoñosos y toxinas a comportamientos y personas, dando el salto a la política, donde unos lo utilizan para estigmatizar a sus oponentes pretendiendo distanciarse así de ellos. La palabra es sombría: una sustancia tóxica es nociva y no puede dejar de serlo. Además, algo tóxico es peligroso e infeccioso, y amenaza con erosionar el medio ambiente si no se elimina. Mediante una simple elección retórica, unos políticos descalifican a sus oponentes calificándolos de tóxicos, de negacionistas, de buitres carroñeros, de extrema ultraderecha a los que hay que poner un 'cordón sanitario' y eliminar. Lo más curioso del caso es que las mismas personas que denuncian la toxicidad de otras personas están contribuyendo directamente a la toxicidad general con su retórica, por aquello que decíamos los niños de pequeños de "el que lo dice lo es". Pero ni los unos ni los otros se salvan. Una viñeta de Tomás Serrano me trae a la memoria aquella otra de Ramón que publicó la revista Hermano Lobo en 1975 del político que decía desde la tribuna: "O nosotros o el caos", y los oyentes le decían "¡¡El caos, el caos!!", a lo que él respondía: "Es igual, también somos nosotros".

 

 627.- ¿Quién no tiene uno? Nadie puede permitirse el lujo de no tener uno, y quien diga lo contrario es porque delega alguna de sus funciones en familiares o amigos que sí lo tienen. Así es como funciona: ninguna tecnología se impone por sí sola, sino que se la hace necesaria eliminando lo que la rodeaba.  Interesó imponérnosla para controlarnos. En la ventanilla no se registraba nada sobre nosotros; el trámite digital lo registra todo: quién eres, dónde estás, qué pagas, a quién escribes, cuándo entras y cuándo sales. El teléfono inalámbrico es una correa que el ciudadano compra, recarga y lleva consigo por propia iniciativa. No hay ninguna ley que obligue a poseer un celular. No es obligatorio, pero es como si lo fuera. El esmárfono no es más que el soporte material de una transformación más antigua, en la que algo que llevamos prácticamente siempre con nosotros nos lleva paradójicamente a nosotros consigo identificándonos con el número asignado, que sustituye de alguna manera al DNI y nos hace geolocalizables "por nuestro propio bien", no vaya a ser que nos perdamos y no nos encuentren.   Hemos progresado y el progreso, por definición, no se discute porque es indiscutible. Hemos dado un paso adelante y no puede afirmarse, como hacen algunos nostálgicos, que nos han quitado la libertad de vivir sin teléfono, incomunicados, porque lo que nos han quitado es todo lo demás, y el teléfono se ha convertido en la única forma de recuperarlo. 
 
 

628.- Acampadas juveniles: Estas acampadas de las que nos informan puntualmente en tiempo real los medios a los consumidores de noticias informativas que somos nosotros, contribuyentes y votantes, le recuerdan a uno los campamentos juveniles que la OJE, creo que era, la Organización de la Juventud Española, dentro del Frente de Juventudes, organizaba en los años sesenta, dirigidas a los niños y a los jóvenes, que se libraban así de la tutela familiar durante el verano y las vacaciones escolares, convirtiéndose en menores afortunadamente no acompañados por sus progenitores que, por su parte, se libraban así también periódicamente de sus tiernas criaturas. Yo no fui nunca a ninguno de esos campamentos, pero algunos de mis amigos que fueron me informaban de las actividades de ocio que se realizaban en dichas acampadas y de los fuegos de campamento y demás marchas y actividades de convivencia, siempre bajo la atenta mirada de los monitores juveniles.

 

629.- El humor de Gila: La imagen es una parodia de una viñeta clásica del humorista gráfico español Miguel Gila, adaptada para abordar de forma satírica el genocidio palestino. Una viñeta genial de Gila, publicada en la revista Hermano Lobo en 1973, un diálogo que podría parecernos surrealista sobre la violencia donde un personaje recrimina a otro que apuñale a alguien, que justifica su acción diciendo que el apuñalado le ha llamado asesino, ha sido actualizada por Skake, tomada de Skakeo Fanzine, añadiéndole símbolos políticos y nacionales -la estrella de David y la quipá en la cabeza al agresor que sostiene el cuchillo ensangrentado y una cufiya o pañuelo tradicional palestino al agredido que además lleva los colores verde, rojo y blanco de la bandera, para ironizar sobre el uso de la violencia en el conflicto de Oriente Próximo. El agresor le contesta al que le recrimina que lo hace porque le ha llamado asesino, y le acusa indirectamente de ser antisemita por pedir simplemente que cese la violencia. De este modo se utiliza el adjetivo antisemita como una herramienta retórica o un escudo moral para deslegitimizar la crítica legítima a la violencia contra la población palestina. 

viernes, 2 de octubre de 2026

Cuatro miradas críticas al arte moderno y contemporáneo

Cuatro miradas humorísticas y, al mismo tiempo, muy serias y reflexivas sobre el fetiche del arte contemporáneo abstracto y figurativo:

De Tute, a propósito del significado de las obras que no hay quien entienda: 

De Andrés Rábago, alias El Roto, a propósito de la opinión de los expertos y el aprecio, que es el precio, de las obras de arte en las galerías de subastas y que luego cuelgan en los salones de casas importantes, en centros oficiales y en los museos:

De Liniers, a propósito de la obra de Jackson Pollock. 

De Gabriel Pérez-Juana, a propósito de la opinión de los niños,  inexpertos como son:

jueves, 1 de octubre de 2026

¡Ya es hora de que manden las mujeres!

    El presidente del gobierno autodefinido progresista de las Españas ha defendido con tesón en un discurso escrito por sus asesores y leído por él ante la Asamblea General de la ONU (UNO en la lengua del Imperio) que la dirección de la Secretaría General de ese organismo debería recaer por primera vez en su historia sobre una mujer.

    Tras ochenta años de existencia y tras nueve secretarios generales varones era hora ya, dijo, de que una mujer ocupara el cargo para reparar “una deuda histórica para la igualdad de género”. Y era hora de que fuera, además, añadió, mujer latinoamericana para reparar la deuda “de la representación regional”, dado que solo uno de los nueve secretarios habidos hasta la fecha fue latinoamericano, en concreto peruano, frente a cuatro europeos, dos asiáticos y dos africanos.

    La justificación de su propuesta es la representatividad proporcional: los gobiernos han de ser representativos, con igual número de ministros y de ministras, delegados y delegadas, secretarios y secretarias, porque así da la sensación de que los gobernantes no son lo que su nombre indica, los que gobiernan a la gente -gobernados a su vez por el sistema económico vigente-, sino sus representantes elegidos democráticamente, como si el ejercicio del poder fuera una mera representación y no una encarnación del poder del Capital. 

    Por otro lado, es una ingenuidad imperdonable a estas alturas, rayana en el infantilismo, pensar que si una mujer ocupa un cargo de poder, que es esencialmente masculino, el poder vaya a feminizarse, cuando lo que sucede es todo lo contrario: que la mujer que lo ejerce se masculiniza, por así decirlo, y se corrompe como el varón. Y cuando el poder es absoluto   (pero no nos engañemos, no hay poder relativo),  se corrompe absolutamente.

    Se me ocurre que, aplicando la misma lógica, se propusiera que una mujer ocupara por primera vez la presidencia del gobierno de las Españas, cosa que no ha sucedido todavía, que se sepa, a lo largo de la historia, como tampoco en los Estados Unidos de América, donde sí ha habido un presidente negro (o afroamericano, por corregirlo políticamente), y las cosas no fueron ni mejor ni peor, sino como siempre. ¿Habría que esperar, en razón de la representatividad de género y regional, a tener una presidenta afroamericana de los Estados Unidos para que las cosas fueran mejor de lo que van? ¿Cambiaría algo?

    Por lo que toca al rey-no de las Españas, la jefatura del ejecutivo ha sido desempeñada siempre, tanto en la etapa democrática actual desde 1978 como en los períodos históricos anteriores, por varones. Quizá por eso el presidente del gobierno actual, para curarse en salud como feminista que se autodefine, se ha rodeado de vicepresidentas varias, hasta tres en algunas legislaturas. 

     Hay, sin embargo en las Españas, mujeres que han ocupado y ocupan las taifas autonómicas, y, la verdad sea dicha, no se percibe ninguna diferencia en la gestión de lo político. Hay feministas ingenuos que opinan, sin embargo, que las cosas van a cambiar por el hecho de que una mujer ocupe cargos de poder.

    Especialmente sangrante ha sido la declaración de una de esas vicepresidentas del gobierno de las Españas, creo que la segunda del ejecutivo actual, que en una alocución del Partido Comunista al que pertenece, proclamó: “Podemos ganar y como podemos ganar empecemos a movilizarnos, empecemos a movilizarnos. Si hay que movilizarse, como dicen X e Y, contra el gobierno de España, ¡contra el gobierno de España! Movilicémonos”.

    Resulta un tanto hipócrita, por su parte, si no fuera cosa de chiste, que, siendo miembro (o quizá miembra) como es de ese gabinete de gobierno, del que también es ministra de trabajo, aliente la movilización contra el ejecutivo del que forma parte, habida cuenta de que el principal problema de los españoles (y las españolas) es, según dice y puede que sea verdad, la vivienda que el ministerio correspondiente, no ha sabido gestionar.

    Pero recordemos también otra declaración peculiar de esta ministra laboral que, en la feria del libro madrileña de hace un par de años adquirió el venerable ensayo “La abolición del trabajo” de Bob Black (le recomendamos también desde aquí la lectura de El derecho a la pereza, de Paul Lafargue, todo un clásico) durante su visita al estand de la editorial Pepitas de Calabaza y declaró mostrando el título del libro, no más hipócrita- que irónicamente, “para esto trabajo yo”. La ministra proponía una ridícula e insignificante reducción de la jornada laboral, que nada tiene que ver con la abolición del trabajo asalariado. Antes al contrario, la reducción de la jornada laboral, sirve para hacer un poco más llevadero, al igual que el aumento de sueldo, el yugo del laburo. Yo trabajo para esto, para que la gente trabaje menos y en mejores condiciones, dijo, pero no para que deje, faltaría más, de trabajar. 

 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

El penal de Tetuán

En Tetuán, palomita blanca que no alza el vuelo,

 sufro yo, condenado, pena de cautiverio. 

 

Me han caído diez años, uno tras otro, encima, 

con sus noches en vela y envilecidos días. 

  A la sombra me pudro del calendario y tacho 

cada día que pasa y hora que ya ha pasado.

 En la lóbrega cárcel, plaga de cucarachas

 y cochambre a raudales, mugre, humedad y ratas. 

Hacinados cincuenta y nueve en la misma celda,

prisioneros del rey moro, maldito sea. 

 Suena fuera, lejana, voz de llamada al rezo; 

yo, cerrados los párpados, oigo ulular el viento. 

 Entra a veces del patio de un limonero, intensa, 

la fragancia aromática que hace que me estremezca. 



 Solo hay tiempo: gotean en la clepsidra aciaga 

los minutos que nunca colman la alberca de agua.

 Recostado en el suelo, fúnebre lecho, duermo, 

y un silencio elocuente oigo que clama al cielo: 

 "Para que otros se crean libres, estamos presos, 

y nos quitan aquello mismo que no tenemos. 

 Fuera no hay libertad; dentro, ningún atisbo". 

¡Ay, penal de Tetuán, donde me muero vivo!