viernes, 25 de septiembre de 2026
Nimiedades
jueves, 24 de septiembre de 2026
ADVERSVS PAEDAGOGOS
miércoles, 23 de septiembre de 2026
El meme de los galeotes y otros memes
Meme es un anglicismo acuñado, al parecer sobre el modelo del griego mímēma 'cosa que se imita', derivado de mímēsis 'imitación', que la docta academia define en su primera acepción como “rasgo cultural o de conducta que se transmite por imitación de persona a persona o de generación en generación”, y en segunda, que es la que aquí más nos interesa y la más extendida, como “imagen, video o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de internet”.
El que presento aquí sobre el tema de la esclavitud es una imagen tomada de la red, concretamente un fotograma de la película Ben Hur (1959) de William Wyller, correspondiente a la escena de las galeras en donde aparece en primer plano el actor Charlton Heston. Los galeotes, también llamados forzados, eran los esclavos condenados como el protagonista de la película a remar en las galeras.
La imagen está duplicada con dos textos: Hace dos mil años, corresponde a la imagen superior, y Hoy, a la inferior. Y en la parte inferior se propone un reto a modo de entretenimiento consistente en encontrar una diferencia entre ambas imágenes exactamente iguales.
Viene así el meme a poner en solfa algunas de las creencias o verdades mentirosas establecidas, como por ejemplo, en este caso, la de que la esclavitud fue abolida de la Tierra.
Pero no hay que hablar de los memes. Al igual que los chistes, pierden su gracia cuando se los explica. Es mejor dejar que hablen ellos, y que hagan lo que puedan: quizá hacernos sonreír un poco o dejarnos pensando un rato.
He aquí algunos más: No puedo arrogarme su autoría enteramente. Tampoco está muy claro quién puede ser su autor: suelen ser anónimos. Podría decirse que se hacen populares y que por eso se viralizan a través de internet. Uno se encuentra con uno y piensa que tiene algo de razón, lo modifica, lo adopta y, tomado de la Red, a la Red lo devuelve para que rule por ahí, y haga lo que pueda, si puede hacer algo.
Sobre el calentamiento global o cambio climático:
Sobre el virus y las enfermedades asintomáticas:

La mayoría de estos memes son meras
imágenes (dibujos o fotografías) manipuladas o comentadas con algún texto. Algunos son gifs, es decir archivos que se animan mediante la sucesión de varias imágenes. En todos los memes suele tener un papel importante el texto, por lo que puede afirmarse que son combinaciones de imágenes y palabras.
Y finalmente, uno creado con ÍA, acrónimo de Inteligencia Artificial, contra la propia ÍA, que podría muy bien titularse "¡Abajo la ÍA!" o, más explícitamente, "¡A la mierda la ÍA!".
martes, 22 de septiembre de 2026
Música contra los horrores de la guerra
Alma Sufí Ensamble interpretan en una mezquita bonaerense la canción clásica de León Gieco "Sólo le pido a Dios", que han cantado y versionado Mercedes Sosa, Ana Belén y tantos otros, con el propio León Gieco a la guitarra y voz, y las voces acompañantes de Gastón Saied, de la comunidad judía, que canta en hebreo, y la vocalista del conjunto Nuri Nardelli, que canta en árabe. Los tres al unísono interpretan la misma canción en castellano, hebreo y árabe, haciendo así una petición de paz para el cercano Oriente.
La letra de la canción tiene muy buenas intenciones, pero yerra el tiro porque a Dios, a ninguno de los tres, Yavé, Dios propiamente dicho o Alá, que son uno y forman una sagrada trinidad monoteísta, no se le puede pedir la paz, porque él es el que ha bendecido las guerras a lo largo de la historia, el que las ha declarado y justificado, considerándolas guerras santas, cruzadas, y, en esta época tan agnóstica, guerras justas, guerras de legitima defensa, guerras humanitarias, guerras que justifican, por ejemplo, el derecho de Israel, que es el pueblo elegido de Dios a declarar la guerra a los infieles, o los musulmanes la yihad, que es la guerra islámica.
La canción le hace, es verdad, una súplica bienintencionada a ese dios monoteísta de las tres religiones para que la guerra no nos sea indiferente. De la guerra se dice, y es verdad, que es un "monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente". Resulta conmovedora esta plegaria porque es como si le rogáramos a Dios mismo, que es la guerra -ya lo dijo Heraclito de Éfeso: Guerra de todos es padre, de todos rey, y a los unos los señaló dioses, a los otros hombres, a los unos los hizo esclavos, a los otros libres", dando a Pólemos -guerra- el título de padre propio de Zeus, uno de los nombres propios antiguos de nuestro Dios padre-, que no haya guerras en el mundo. Es como si le rogáramos a Dios, que es la guerra, que nos librara de Dios. Sucede lo mismo, no lo olvidemos, en la misa católica, en el rezo del Agnus Dei, cuando se le pide al cordero de Dios que nos dé la paz (dona nobis pacem). ¿Cómo va a darnos la paz Él, que es la guerra misma?
lunes, 21 de septiembre de 2026
... y más migajas.
Hay una viruela del mono asintomática y potencialmente grave que no presenta erupciones cutáneas ni síntomas característicos, pero que es altamente contagiosa. .jpg)
Los influyentes influencers captan como pescadores a sus followers en sus redes sociales diciéndoles como Jesús sígueme (follow me en la lengua del Imperio).
Perpetuamos nuestra condición de espectador y opinador pasivo dentro de la caverna de Platón colaborando en la reproducción en sesión continua del espectáculo.
Si hay algo en lo que tanto la izquierda como la derecha políticas se ponen de acuerdo es en que el trabajo es bueno, adictas como son a la maldición de Jehová.
"No me importa que me controlen, no tengo nada que ocultar". El problema no somos los controlados, sino los controladores. ¿Quién controla a los controladores?
La mayor parte del trabajo que hay o es totalmente inútil o es solo útil para absorber como esponja una proporción cada vez mayor de nuestro tiempo y energía.
La única razón principal de la existencia de la mayoría de las industrias que hay es convencernos de que hay alguna razón principal que justifica su existencia.
Lo importante es la plena ocupación, que no haya desempleo y todo el mundo tenga un trabajo a ser posible inútil como, por ejemplo, el caso de Sísifo y su roca.
No son nuestros gozos los que están destruyendo el planeta, sino el sentimiento culpable de que tenemos que sufrir a fin de merecer nuestros efímeros placeres.
La obsolescencia programada es la razón principal de la superproducción industrial que hay, diseñado como está todo para no durar y dejar pronto de servirnos.
Los fabricantes son perfectamente muy capaces de fabricar teléfonos, lavadoras, bombillas... que no se averíen; pero si lo hacen se acaban pronto sus negocios.
El virus mortal y pandémico que arruina la vida de la gente, esencial para el sostenimiento del sistema político y económico, es, adivina, adivínalo, el dinero.
El dinero apareció cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso y condenados a reproducirse y ganarse con el sudor de su frente la vida, echándola a perder.
Dinero es Dios padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, fundamento ontológico de todas las cosas, incluidas, claro está entre ellas, las personas.
“Mienten siempre. Están mintiendo ahora mismo. Saben que están mintiendo. Saben que sabemos que están mintiendo. Pero siguen haciéndolo y no dejan de mentir”.
En lo que se vende como poesía (se vende poco y se lee menos, pero se vende) importa más la prosa que el verso, el fondo que la forma, la letra que la música.
domingo, 20 de septiembre de 2026
Pareceres CXXV
sábado, 19 de septiembre de 2026
Dos metáforas virales
La palabra 'virus', tomada directamente del latín, entró en nuestra lengua en 1817 según Corominas. Sin embargo, su derivado el adjetivo 'virulento', tomado también del latín 'uirulentus' entró mucho antes, hacia 1435. Virus, el sustantivo, entró más tarde que el adjetivo porque es un tecnicismo de la Ciencia, la nueva teología, hoy muy difundida gracias al proceso de vulgarización debida a la propagación de millones de noticias que la viralizan, haciéndola viral.
Virus en latín significaba 'jugo', 'zumo'. La palabra servía para referirse tanto a la baba de los caracoles (así la usa Plinio) como al semen de los animales, como en el pasaje de Virgilio donde habla de la creencia 'científica' antigua de que las yeguas eran fecundadas por el viento sin ayuntamiento carnal con ningún caballo, destilando de sus ingles un veneno viscoso que los pastores llamaban 'hipómanes': "lentum destillat ab inguine uirus" (destila espesa / de sus partes la lúbrica ponzoña, en la traducción de A. Espinosa Pólit). También significaba 'veneno' 'ponzoña', y 'mal olor'.
El caso es que el virus invisible y ubicuo como Dios que nos invade es por un lado, como dice una anónima pintada en un muro en la lengua del Imperio, el capitalismo: capitalism is the virus. El capitalismo es en efecto el sistema económico y político -ambas palabras son prácticamente sinónimas ya- basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la libertad de mercado. Pero el capitalismo es también la ideología y el conjunto de entidades e instituciones, como dice la docta Academia, que defienden los intereses. Mejor diríamos, en lenguaje popular, que el virus es el Dinero, con la mayúscula honorífica que le corresponde a Dios.
Pero también, como nos llega en esta otra imagen, el virus es una metáfora de la información, en concreto de las noticias que difunde en el Reino Unido la British Broadcasting Corporation, como reza la pancarta londinense. BBC NEWS IS THE VIRUS (representado por su ícono de pelota erizada):
Nosotros diríamos que el virus es RTVE, Radio Televisión Española, la emisora estatal, pero también sus sucursales autonómicas, y todas las emisoras privadas sin excepción (Antena 3, Telecinco, La Cuatro, la Sexta, y la Trigésimo Quinta, si la hay). Y, por supuesto, las redes sociales y toda la Red Informática Universal. Virus es el bombardeo informativo e informático que provoca el miedo en la gente que lo recibe a todas horas, día y noche, por todos los medios. Virus es, en definitiva, la información. Esto explica la lucha de los gobiernos contra la desinformación (misinformation en la lengua del Imperio) y por el monopolio del relato. Distinguen ellos entre una información buena, la suya, la oficial, que informa a las masas, es decir, ahorma como la horma de un zapato, y otra mala, la que desinforma, pero en realidad no hay ninguna buena ni diferencia considerable entre la una y la otra: las dos son malas.
Una de las estrategias que tiene el poder para imponer su relato es el framing, que podría traducirse por “efecto de encuadre”. Simplificando un poco consiste en seleccionar una parte de la realidad y colocarla en primer plano hasta ocultar el resto. Por ejemplo, ante el sentimiento de inseguridad que siente la población por la delincuencia callejera, el gobierno puede decir que es una “sensación subjetiva”, jugando con la manida contraposición de subjetivo y objetivo, de sujeto y objeto. Obviamente todas las sensaciones son subjetivas, por lo que calificar a una sensación de subjetiva -y no objetiva- es una redundancia, pero traslada el objeto del problema a la percepción del sujeto, que sería errónea. Como no pueden cambiar las cosas, intentan cambiar la percepción.
viernes, 18 de septiembre de 2026
Rasgarse las vestiduras
jueves, 17 de septiembre de 2026
Más migas...
¿VIP o LIP? El Estado y el Capital etiquetan a algunos de sus súbditos, miembros por lo general de la farándula, de la política -los que mandan son los más mandados- y ejecutivos de las altas fianzas y alto nivel, es decir de la sociedad del espectáculo, como VIP,s, Very Important Persons, reservando en los los aeropuertos salas especiales para el bienestar de dichas personalidades que cruzan los controles de seguridad como si fueran pisando la alfombra roja que se extiende en el suelo a su paso para recibirlas, guiarlas y darles relieve entre amables sonrisas que les dan la bienvenida, mientras que la fila de la inmensa mayoría se alarga más que un día sin pan, y avanza lentamente al paso de la polca bajo la atenta mirada de guardias armados que, en cualquier momento, pueden ficharte y hacerte un cacheo y chequeo aleatorio. Esa inmensa mayoría somos los LIP, que sería el acrónimo anglosajón de todo lo contrario de los VIP: los Less (y aun Least) Important Persons: personas de poca monta, nada importantes, completamente irrelevantes, ciudadanos de a pie, frente a los ilustres personajes de las estatuas ecuestres. Somos también, en el idioma de Chéspir, a bunch of nobodies, un montón de nadies o donnadies; a nonentity, una nulidad absoluta que ni siquiera goza del privilegio de tener entidad propia; commoners, hombres de la calle, normales y corrientes, gente del montón o del común.

MONOLOGUISTAS. ¿Cómo sobrevivir en un mundo en el que no hay verdadero diálogo, sino monólogo de quien acapara la palabra desarrollando así su inflación egocéntrica y su narcisismo conversacional? El típico monologuista es el que te pregunta el lunes por la mañana ¿Qué tal te fue el fin de semana?Una pregunta falsa donde las haya, que no espera respuesta alguna, en realidad una artimaña para poder presumir de todas las cosas increíbles que ha hecho el que fingía interesarse por ti. No hay que confundir la comunicación con la conexión: La conversación por Guasap y las notas de voz son en realidad una serie de monólogos de gente que rechaza el diálogo y que no habla por teléfono, porque eso supone tener que dialogar, dejar hablar al interlocutor y dejarse uno de ideas y prejuicios personales. Los monologuistas, cuando se enfrentan a una conversación presencial, cara a cara, hablan atropelladamente, sin pausas naturales. No hay intercambio, sino sobrecarga de opinión personal. Si se les afea el hecho, exigen respeto por su opinión. Sienten la imperiosa necesidad de dominar la conversación, acaparando la palabra, inundándonos la mayoría de las veces de temas completamente irrelevantes. El diálogo inexistente es entonces un juego de pimpón monologante.
MALDITO TRABAJO. Hemos aceptado que el trabajo en sí mismo es algo bueno, un bien. Se dice a veces de alguien que "por lo menos tiene trabajo", ensalzamos el sacrificio y el esfuerzo que habita en la ética del trabajo y que toma estrambóticas formas en el relato de influencers y gurús. Recuerdo a alguien que decía que renunciaría a cobrar su sueldo y, si tuviera dinero para hacerlo sin necesidad prostituirse, pagaría por desempeñarlo. El trabajo es una bendición, dijo un papa de la iglesia católica, trafulcando el mensaje cristiano y bíblico y el sentimiento de cualquiera de que el trabajo es una maldición, consecuencia de nuestra expulsión del paraíso. Fue Juan Pablo II quien al otro lado del charco, en Méjico lindo y bonito, pronunció ante los obreros y sus familias en el año del Señor de 1979 lo siguiente: «El trabajo no es una maldición, es una bendición de Dios que llama al hombre a dominar la tierra y a transformarla, para que con la inteligencia y el esfuerzo humano continúe la obra creadora y divina». Y tres años después, en Barcelona, añadió: «El trabajo no constituye, pues, un hecho accesorio ni menos una maldición del cielo. Es, por el contrario, una bendición primordial del Creador». Esta doctrina eclesiástica fue ratificada en su encíclica Laborem exercens (1981), dedicada íntegramente al trabajo, donde habla de la «originaria bendición del trabajo, contenida en el misterio mismo de la creación».
QUÉ ABURRIDO DIVERTIRSE.- José Bergamín (1895-1983) es una de las figuras más brillantes y complejas de nuestras letras, además de gran poeta, un maestro absoluto del aforismo que juega con la paradoja. Como muestra, un botón: «Vale más un pájaro volando que ciento en la mano», contra el pedorro refrán popular que dice "Más vale pájaro en mano que ciento volando". Otro aforismo: «La puerta secreta del Paraíso terrenal se llama aburrimiento. El aburrimiento de la ostra produce perlas». Se revuelve aquí contra el tópico de «aburrirse como una ostra», él que sufrió el ostracismo durante su exilio y a la vuelta de él hasta su muerte, y convirtió su aislamiento y soledad en un retiro fecundo para escribir una obra deslumbrante. El último aforismo me viene a propósito del dichoso informe PISA, acrónimo de Programmme for International Student Assessment, o sea el programa para la evaluación internacional de los estudiantes, del que habla todo el mundo últimamente por la vergüenza nacional que ha supuesto el varapalo del suspenso de nuestro sistema educativo, informe que ha venido a corroborar un secreto a voces: la presencia de vagos y discapacitados para el estudio en las aulas españolas, de lo que en realidad se alegran los políticos, porque esa y no otra era la pretensión de sus sucesivas reformas educativas que hemos venido padeciendo. En las aulas españolas el profesor es un patético chouman, por no decir un auténtico payaso, encargado de entretener y divertir a sus alumnos, procurando que no se aburran, sin exigirles demasiado, prácticamente nada a cambio, de modo que sean estúpidamente felices sin saber ni hablar ni escribir, perdiendo el lenguaje recién aprendido por la afasia educativa, dependiendo de las pantallas hasta la extenuación y perdiendo la comunicación con sus compañeros. El niño listo, inteligente, inquieto, necesita aburrirse para salir de sí mismo y de su entorno.


























