jueves, 8 de octubre de 2026
Tú, ¿a quién vas a votar?
miércoles, 7 de octubre de 2026
Pareceres CXXVIII
martes, 6 de octubre de 2026
Magacín de actualidades (y II)
Las hojas de los árboles empezaron a pigmentarse y a caer senescentes y secas las primeras en septiembre, crujiendo bajo nuestros pies estremecidos al pisarlas.
El poeta Eugénio de Andrade, que nos regaló la lluvia de marzo tras los cristales, escribió que costaba más desaprender que aprender (y valía más, añadiríamos).
Puta la madre, puta la hija, puta la casa, casa de putas, que las cobija. Puto dinero, chulo de putas, puto alcahuete que nos putea, cágome en él, el hijoputa.
lunes, 5 de octubre de 2026
Magacín de actualidades (I)
domingo, 4 de octubre de 2026
Tras la sequía
Después de la sequía / al fin el agua!
Pero no, corazón. / Por todos los barrancos / la flor de retama! / No, / no pasa nada. / La lluvia de verano / sobre las matas! / Pero no, corazón. / Al caer de la tarde, / la tierra mojada! / No, / no pasa nada./ Las encinas oscuras, / la yerba clara! / Pero no, corazón. / Pasaron las tormentas! / De paz escampa!/ No, / no pasa nada. / Floreció el enemigo! / Perdí la hermana! / Pero no, corazón. / Otra vez el chubasco / sobre las ramas*, / corazón, / y nada más nada.
Agustín García Calvo, Canciones y soliloquios (1976)
*Tanto Amancio como Chicho en lugar de "sobre las ramas" cantan "por Guadarrama".
Amancio Prada canta en directo, con música de Chicho Sánchez Ferlosio, la canción Después de la sequía, en el recital conjunto que ofrecieron los tres en el Teatro Español de Madrid los días 19 y 20 de noviembre del lejano 1982.
Un año más tarde Amancio Prada grabaría un disco titulado "Canciones y soliloquios" con diez canciones de Agustín García Calvo, en el que incluye este tema bajo el título "Pero no, corazón", que interpreta con más instrumentación, que puede escucharse aquí.
sábado, 3 de octubre de 2026
Pareceres CXXVII
625.- La misma milonga. Cada año por estas fechas, cuando entra la temporada otoño-invierno en el Corte Inglés, soportamos la misma cantilena. Entro en uno de esos Centros Sanitarios de Salud de Dios y lo primero que me sale al encuentro es el siguiente cartel: “POR FAVOR, LOS PACIENTES CON SÍNTOMAS RESPIRATORIOS PÓNGANSE UNA MASCARILLA”. Al lado del cartel, un paquete abierto con varias mascarillas quirúrgicas disponibles para enmascararse y respirar con mayor dificultad si cabe todavía... Al lado del aviso, la trinitaria y salvífica oferta vacunatoria contra la gripe, la covid-19 remasterizada y el virus sincitial, porque va a haber, si no los hay ya, más contagios que el año pasado y porque la enfermedad del virus coronado circula, dicen, otra vez como caballo apocalíptico desbocado con fuerza inusitada. Volvemos, una vez más, a las andadas. En el cartel que me asalta, una mujer mayor, en el centro otra más joven, ¡embarazada!, y al lado un varón de mediana edad. El lema de la campaña es “Por mí, por todos mis compañeros y por las personas que más quiero. YO ME VACUNO”.
626.- Toxicidad. En tan solo unos años, el adjetivo tóxico ha pasado de calificar a sustancias químicas peligrosas, residuos ponzoñosos y toxinas a comportamientos y personas, dando el salto a la política, donde unos lo utilizan para estigmatizar a sus oponentes pretendiendo distanciarse así de ellos. La palabra es sombría: una sustancia tóxica es nociva y no puede dejar de serlo. Además, algo tóxico es peligroso e infeccioso, y amenaza con erosionar el medio ambiente si no se elimina. Mediante una simple elección retórica, unos políticos descalifican a sus oponentes calificándolos de tóxicos, de negacionistas, de buitres carroñeros, de extrema ultraderecha a los que hay que poner un 'cordón sanitario' y eliminar. Lo más curioso del caso es que las mismas personas que denuncian la toxicidad de otras personas están contribuyendo directamente a la toxicidad general con su retórica, por aquello que decíamos los niños de pequeños de "el que lo dice lo es". Pero ni los unos ni los otros se salvan. Una viñeta de Tomás Serrano me trae a la memoria aquella otra de Ramón que publicó la revista Hermano Lobo en 1975 del político que decía desde la tribuna: "O nosotros o el caos", y los oyentes le decían "¡¡El caos, el caos!!", a lo que él respondía: "Es igual, también somos nosotros".
628.- Acampadas juveniles: Estas acampadas de las que nos informan puntualmente en tiempo real los medios a los consumidores de noticias informativas que somos nosotros, contribuyentes y votantes, le recuerdan a uno los campamentos juveniles que la OJE, creo que era, la Organización de la Juventud Española, dentro del Frente de Juventudes, organizaba en los años sesenta, dirigidas a los niños y a los jóvenes, que se libraban así de la tutela familiar durante el verano y las vacaciones escolares, convirtiéndose en menores afortunadamente no acompañados por sus progenitores que, por su parte, se libraban así también periódicamente de sus tiernas criaturas. Yo no fui nunca a ninguno de esos campamentos, pero algunos de mis amigos que fueron me informaban de las actividades de ocio que se realizaban en dichas acampadas y de los fuegos de campamento y demás marchas y actividades de convivencia, siempre bajo la atenta mirada de los monitores juveniles.
629.- El humor de Gila: La imagen es una parodia de una viñeta clásica del humorista gráfico español Miguel Gila, adaptada para abordar de forma satírica el genocidio palestino. Una viñeta genial de Gila, publicada en la revista Hermano Lobo en 1973, un diálogo que podría parecernos surrealista sobre la violencia donde un personaje recrimina a otro que apuñale a alguien, que justifica su acción diciendo que el apuñalado le ha llamado asesino, ha sido actualizada por Skake, tomada de Skakeo Fanzine, añadiéndole símbolos políticos y nacionales -la estrella de David y la quipá en la cabeza al agresor que sostiene el cuchillo ensangrentado y una cufiya o pañuelo tradicional palestino al agredido que además lleva los colores verde, rojo y blanco de la bandera, para ironizar sobre el uso de la violencia en el conflicto de Oriente Próximo. El agresor le contesta al que le recrimina que lo hace porque le ha llamado asesino, y le acusa indirectamente de ser antisemita por pedir simplemente que cese la violencia. De este modo se utiliza el adjetivo antisemita como una herramienta retórica o un escudo moral para deslegitimizar la crítica legítima a la violencia contra la población palestina.
viernes, 2 de octubre de 2026
Cuatro miradas críticas al arte moderno y contemporáneo
Cuatro miradas humorísticas y, al mismo tiempo, muy serias y reflexivas sobre el fetiche del arte contemporáneo abstracto y figurativo:
De Tute, a propósito del significado de las obras que no hay quien entienda:
De Andrés Rábago, alias El Roto, a propósito de la opinión de los expertos y el aprecio, que es el precio, de las obras de arte en las galerías de subastas y que luego cuelgan en los salones de casas importantes, en centros oficiales y en los museos:
De Gabriel Pérez-Juana, a propósito de la opinión de los niños, inexpertos como son:
jueves, 1 de octubre de 2026
¡Ya es hora de que manden las mujeres!
El presidente del gobierno autodefinido progresista de las Españas ha defendido con tesón en un discurso escrito por sus asesores y leído por él ante la Asamblea General de la ONU (UNO en la lengua del Imperio) que la dirección de la Secretaría General de ese organismo debería recaer por primera vez en su historia sobre una mujer.
Tras ochenta años de existencia y tras nueve secretarios generales varones era hora ya, dijo, de que una mujer ocupara el cargo para reparar “una deuda histórica para la igualdad de género”. Y era hora de que fuera, además, añadió, mujer latinoamericana para reparar la deuda “de la representación regional”, dado que solo uno de los nueve secretarios habidos hasta la fecha fue latinoamericano, en concreto peruano, frente a cuatro europeos, dos asiáticos y dos africanos.
La justificación de su propuesta es la representatividad proporcional: los gobiernos han de ser representativos, con igual número de ministros y de ministras, delegados y delegadas, secretarios y secretarias, porque así da la sensación de que los gobernantes no son lo que su nombre indica, los que gobiernan a la gente -gobernados a su vez por el sistema económico vigente-, sino sus representantes elegidos democráticamente, como si el ejercicio del poder fuera una mera representación y no una encarnación del poder del Capital.
Por otro lado, es una ingenuidad imperdonable a estas alturas, rayana en el infantilismo, pensar que si una mujer ocupa un cargo de poder, que es esencialmente masculino, el poder vaya a feminizarse, cuando lo que sucede es todo lo contrario: que la mujer que lo ejerce se masculiniza, por así decirlo, y se corrompe como el varón. Y cuando el poder es absoluto (pero no nos engañemos, no hay poder relativo), se corrompe absolutamente.
Se me ocurre que, aplicando la misma lógica, se propusiera que una mujer ocupara por primera vez la presidencia del gobierno de las Españas, cosa que no ha sucedido todavía, que se sepa, a lo largo de la historia, como tampoco en los Estados Unidos de América, donde sí ha habido un presidente negro (o afroamericano, por corregirlo políticamente), y las cosas no fueron ni mejor ni peor, sino como siempre. ¿Habría que esperar, en razón de la representatividad de género y regional, a tener una presidenta afroamericana de los Estados Unidos para que las cosas fueran mejor de lo que van? ¿Cambiaría algo?
Por lo que toca al rey-no de las Españas, la jefatura del ejecutivo ha sido desempeñada siempre, tanto en la etapa democrática actual desde 1978 como en los períodos históricos anteriores, por varones. Quizá por eso el presidente del gobierno actual, para curarse en salud como feminista que se autodefine, se ha rodeado de vicepresidentas varias, hasta tres en algunas legislaturas.
Especialmente sangrante ha sido la declaración de una de esas vicepresidentas del gobierno de las Españas, creo que la segunda del ejecutivo actual, que en una alocución del Partido Comunista al que pertenece, proclamó: “Podemos ganar y como podemos ganar empecemos a movilizarnos, empecemos a movilizarnos. Si hay que movilizarse, como dicen X e Y, contra el gobierno de España, ¡contra el gobierno de España! Movilicémonos”.
Resulta un tanto hipócrita, por su parte, si no fuera cosa de chiste, que, siendo miembro (o quizá miembra) como es de ese gabinete de gobierno, del que también es ministra de trabajo, aliente la movilización contra el ejecutivo del que forma parte, habida cuenta de que el principal problema de los españoles (y las españolas) es, según dice y puede que sea verdad, la vivienda que el ministerio correspondiente, no ha sabido gestionar.
Pero recordemos también otra declaración peculiar de esta ministra laboral que, en la feria del libro madrileña de hace un par de años adquirió el venerable ensayo “La abolición del trabajo” de Bob Black (le recomendamos también desde aquí la lectura de El derecho a la pereza, de Paul Lafargue, todo un clásico) durante su visita al estand de la editorial Pepitas de Calabaza y declaró mostrando el título del libro, no más hipócrita- que irónicamente, “para esto trabajo yo”. La ministra proponía una ridícula e insignificante reducción de la jornada laboral, que nada tiene que ver con la abolición del trabajo asalariado. Antes al contrario, la reducción de la jornada laboral, sirve para hacer un poco más llevadero, al igual que el aumento de sueldo, el yugo del laburo. Yo trabajo para esto, para que la gente trabaje menos y en mejores condiciones, dijo, pero no para que deje, faltaría más, de trabajar.
miércoles, 30 de septiembre de 2026
El penal de Tetuán
En Tetuán, palomita blanca que no alza el vuelo,
sufro yo, condenado, pena de cautiverio.
Me han caído diez años, uno tras otro, encima,
con sus noches en vela y envilecidos días.
A la sombra me pudro del calendario y tacho
cada día que pasa y hora que ya ha pasado.
En la lóbrega cárcel, plaga de cucarachas
y cochambre a raudales, mugre, humedad y ratas.
Hacinados cincuenta y nueve en la misma celda,
prisioneros del rey moro, maldito sea.
Suena fuera, lejana, voz de llamada al rezo;
yo, cerrados los párpados, oigo ulular el viento.
Entra a veces del patio de un limonero, intensa,
la fragancia aromática que hace que me estremezca.
Solo hay tiempo: gotean en la clepsidra aciaga
los minutos que nunca colman la alberca de agua.
Recostado en el suelo, fúnebre lecho, duermo,
y un silencio elocuente oigo que clama al cielo:
"Para que otros se crean libres, estamos presos,
y nos quitan aquello mismo que no tenemos.
Fuera no hay libertad; dentro, ningún atisbo".
¡Ay, penal de Tetuán, donde me muero vivo!
martes, 29 de septiembre de 2026
La tentación de san Antonio
Cuenta el patriarca ortodoxo Atanasio de Alejandría en su biografía de san Antonio, el fundador del monacato o vida monástica, cómo el santo que hemos de imaginar solo -monachós, solitario en griego, es el origen de nuestro término culto monacal y vulgar monje-, semidesnudo o recubierto con un tosco sayal, fue tentado por el Maligno molestándolo de noche y hostigándolo de día, de tal modo que hasta los que veían a Antonio podían darse cuenta de la lucha que se libraba entre los dos. El Enemigo quería sugerirle pensamientos sucios, pero él los disipaba con sus oraciones; trataba de incitarlo al placer, pero Antonio, sintiendo vergüenza, ceñía su cuerpo con su fe, con sus oraciones y su ayuno. El perverso demonio entonces se atrevió a disfrazarse de mujer y hacerse pasar por ella en todas sus formas posibles durante la noche, sólo para engañar a Antonio. Pero él llenó sus pensamientos de Cristo, reflexionó sobre la nobleza del alma creada por Él, y sobre la espiritualidad, y así apagó el carbón ardiente de la tentación.
Este episodio de la vida del santo ha dado pie a que muchos pintores, cuya nómina llega hasta nuestro Dalí, pasando por El Bosco, Cézanne, Max Ernst o Rivera, que hace uno de los tratamientos más originales del tema mediante rábanos, llenen sus lienzos de tentadoras y seductoras mujeres. Pero no olvidemos que no es una mujer propiamente dicha quien tentaba al santo, sino el mismísimo demonio, cuyo sexo, sin lugar a dudas, es inequívocamente masculino, con apariencias carnales femeninas. Sin embargo, el santo no cede a la tentación: no le interesa el sexo propiamente dicho, que es el femenino, porque padece lo que podríamos denominar, con el helenismo que acabo de inventarme, cistofobia (del griego κύσθος, kýsthos, que el prestigioso Liddell-Scott-Jones define pudorosamente como pudenda muliebria, que corresponde al latino "metus cunni": miedo patológico a la vulva femenina). Así pues, la "mujer" que lo tentaba exhibiéndose en vano impúdicamente desnuda delante de Antonio, solo en el desierto, era el mismísimo diablo que le presentaba el coño velludo en toda su pura naturalidad.
Algún pintor moderno ha imaginado que el santo fue tentado también por visiones homoeróticas. Lo que no han retratado los pintores, que yo sepa, es cómo se le apareció después el diablo al santo cuando vio que con su aspecto femenino no conseguía nada. Sigamos leyendo atentamente la narración de Atanasio:
“Finalmente, cuando el Dragón no pudo conquistar a Antonio tampoco por estos últimos medios sino que se vio arrojado de su corazón, rechinando sus dientes, como dice la Escritura, cambió su persona, por decirlo así. Tal como es en su corazón, así se le apareció: como un muchacho negro; y como inclinándose ante él, ya no lo acosó más con pensamientos –pues el impostor había sido echado fuera–, sino que usando voz humana dijo: A muchos he engañado y a muchos he vencido; pero ahora que te he atacado a ti y a tus esfuerzos como lo hice con tantos otros, me he demostrado demasiado débil.
¿Quién eres tú que me hablas así?, preguntó Antonio.
El otro se apresuró a replicar con voz gimiente: Soy el amante de la fornicación. Mi misión es acechar a la juventud y seducirla; me llaman el espíritu de la fornicación. ¡A cuantos no he engañado, que estaban decididos a cuidar de sus sentidos! ¡A cuántas personas castas no he seducido con mis lisonjas! Yo soy aquel por cuya causa el profeta reprocha a los caídos: Ustedes fueron engañados por el espíritu de la fornicación. Sí, yo fui quien los hice caer. Yo soy el que tanto te molesté y que tan a menudo fui vencido por ti.
Antonio dio gracias al Señor y armándose de valor contra él, dijo: Entonces eres enteramente despreciable; eres negro en tu alma y tan débil como un niño. En adelante ya no me causas ninguna preocupación, porque el Señor está conmigo y me auxilia ver la derrota de mis adversarios.
Oyendo esto, el Negro desapareció inmediatamente, inclinándose a tales palabras y temiendo acercarse al hombre.
Hemos visto cómo Antonio desenmascaró al Dragón, ese muchacho negro que hemos de imaginar desnudo como "el carbón ardiente de la tentación". ¿Qué otro atuendo le corresponde al mismísimo diablo si no las escamas de su nuda piel? En efecto, ningún traje ni humano ni divino, ninguna vestidura, le sentarían bien al ángel rebelde, que, no se olvide, era el más bello de la corte celestial. Y hemos de imaginarlo como lo que es: un niño, si no un muchacho. Y además negro, con las connotaciones de falta de luz, fealdad y morales de maldad que se asocian a este color, frente a la pureza nupcial y luminosa del blanco resplandeciente como la nieve. Hemos de imaginar pues un diablo joven, negro, cornudo y seguramente rabiluengo o rabilargo, como suele representarse. En definitiva, se aparece ante el santo que permanece imperturbable ante el embeleco de la belleza desnuda como el espíritu de la fornicación. Y, si hemos de hacer caso al seguramente venerable patriarca de Alejandría que fue Atanasio, también llevado a los altares como nuestro anacoreta Antonio, el santo alejó de sí el espíritu de la fornicación que encarnaba el Dragón en forma de adolescente negro.


































