miércoles, 25 de febrero de 2026

Abatir y reducir, dos verbos políticamente correctos

Ya nos advirtió Ferlosio en un pecio de su imprescindible “Campo de Retamas” (Random House,  2015) titulado “Última hora”: La gente mata, la poli abate.

ABATIR.- Sólo dos titulares periodísticos de los periódicos que leía yo en la Red el 22/08/2017, utilizaban el verbo “matar” para llamar al pan pan y al vino vino y reportar la muerte del terrorista de las Ramblas: El diario digital Público: Los Mossos matan al terrorista en Barcelona y mantienen abierta la operación. Y El País, el antaño periódico “independiente” y hoy "global(ista)": Los Mossos matan en Subirats al autor de la masacre de Barcelona

Sin embargo, en el editorial del mismo rotativo titulado “Elogio de los Mossos” se utilizaba el socorrido y políticamente correcto “abatimiento”: La confirmación del abatimiento (sic) ayer en la localidad de Subirats del que parece ser el último terrorista huido, Younes Abouyaaqoub, representa el broche de una operación policial extremadamente compleja, que ha mantenido abiertos múltiples frentes en diferentes localidades de forma simultánea y en la que los agentes de este cuerpo han tenido que emplearse a fondo en varias ocasiones, arriesgando sus vidas sin dudarlo cuando ha sido preciso

El resto de los diarios empleaba diversos eufemismos no para minimizar la acción de los Mossos, que todos elogian, sino para evitar o camuflar la crudeza de la muerte del presunto terrorista, condenado a muerte sin juicio previo, que podía parecer accidental, natural y fruto de la refriega, evitando calificarla como asesinato u homicidio. ABC, el decano monárquico de la prensa nacional, utilizaba el eufemismo “acabar”: Los Mossos acaban con Younes, el autor del atropello de las Ramblas. Así también titulaba Eldiario.es, que ponía en primer término un precioso “desarticular el comando”: Los Mossos dan por desarticulado el comando tras acabar con el último terrorista a 40 kilómetros de Barcelona. El Diario Montañés, decano de la prensa de Cantabria, titulaba por su parte poco originalmente: Los Mossos abaten a Younes Abouyaaqoub, autor del atentado de Barcelona. Infolibre también se inclinaba por el mismo verbo, que es estadísticamente el más empleado por lo que se ve: Los Mossos abaten al terrorista de La Rambla y dan por desarticulada la célula yihadista. El Mundo, por su parte, usaba un verbo cinegético, como si el terrorista fuera una presa: “La ayuda de una mujer permite cazar al yihadista de La Rambla”.


Un policía "reduce" a un manifestante 

REDUCIR.- El periódico "independiente de la mañana" y "global(ista) de noticias en español", que es el de mayor tirada en España, o sea El País, en su edición impresa de 17 de diciembre de 2009 sacaba en la portada, a propósito de la Cumbre del Clima de Copenhague, la fotografía de arriba a todo color, que he tomado de la edición digital. Al pie de la imagen podíamos leer el siguiente comentario superfluo e innecesario, porque la foto hablaba, como suele decirse, por sí misma: Un policía reduce (sic) a un manifestante junto a la sede de la Cumbre del Clima en Copenhague. ¿Qué hubiera dicho el periódico si hubiera sido el manifestante el que hostiara al policía? “¿Un manifestante reduce a un policía…?” Seguro que no, ¿verdad? Hablarían de “agresión física, violencia callejera, bandas incontroladas de jóvenes antisistema, terrorismo, atentado contra la autoridad…” El lenguaje que emplean, y que pretende ser objetivo, imparcial y neutro, como corresponde a un periódico serio y respetable, no es tal como puede comprobarse en estos dos sencillos ejemplos propuestos.

Noto además otra característica del lenguaje periodístico, que comparten, no hace falta decirlo, las noticias de las redes sociales, que pone en segundo plano la actuación de la policía y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en general, que nunca mata, sino que abate, y es que casi siempre suele hacerlo en voz pasiva, nunca en activa. Tomando, por ejemplo, un caso de la actualidad leemos que el narcotraficante fue abatido (se sobreentiende, porque no hace falta expresarlo, el complemento agente: la policía, o en el caso que nos ocupa, el ejército de México). Una excepción, en este caso, es la noticia de la BBC: "El ejército de México mata a "El Mencho", el narco más buscado y poderoso líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, desatando enfrentamientos".  
 

 El Periódico Global(ista) por su parte sacaba así el titular de la noticia, en voz activa pero con un sujeto agente muy significativo, el nombre propio del Estado:  México abate a El Mencho, el narco más buscado (y las consecuencias son imprevisibles). Publicaba la foto de la cara del narcotraficante matado y comenzaba la noticia diciendo: "El ejército mexicano ha abatido este domingo a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho...
 
Imitando el pecio de don Rafael Sánchez, podríamos escribir: La gente agrede, la poli reduce.

martes, 24 de febrero de 2026

El dedo y la luna

    Una vieja parábola budista de origen zen, muy difundida en la tradición oriental, cuenta que un maestro señaló la luna con el dedo a su discípulo para que la contemplara. El discípulo, en lugar de mirar hacia el cielo, se quedó observando embelesado el dedo índice del maestro. Entonces el maestro le amonestó dándole un bastonazo para que prestara atención, recriminándole que cuando alguien nos muestra algo con el dedo, no hay que mirar el dedo como hacen los necios sino lo que señala. 
 
    Pero hay otro discípulo, mucho más avispado, podríamos argüirle al maestro de la parábola, que mira de reojo la luna y repara en el dedo que la señala porque desconfía del maestro. Por eso cuando este le señala a la blanca y resplandeciente Selene, musa de lunáticos y poetas, se pregunta qué le estará ocultando ese dedo subrepticio por detrás. 
Viñetas de Pol Leurs (Poleurs)  
    
     Esto último es lo que hace a fin de cuentas la industria muy avispada ella de fabricación de noticias, ávida de novedades que nos impidan ver la constatación del Eclesiastés de que no hay nada nuevo bajo el Sol, una actividad tan importante que ha llegado a denominarse “el cuarto poder”. 
 
    Frente a los tres poderes tradicionales del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) hay un cuarto poder fáctico y no menos importante que es el informativo, que consiste en señalar unas determinadas noticias en detrimento de otras para configurar la actualidad, es decir, la ilusión de que pasan cosas en un continuo carrusel de novedades que se solapan las unas con las otras. 
 
  
    El señalamiento conlleva a veces algo más: la fabricación del suceso que se quiere indicar. Es decir se provoca la noticia: el hecho y la palabra que da cuenta de él. Los hechos hablan por sí solos, pero las palabras también son acciones contantes y sonantes, de modo que no pueden separarse cabalmente los unos de las otras. 
 
     Algo de esto discurríamos por aquí en El rabo del perro de Alcibíades o la estrategia de la distracción, a propósito de la anécdota que cuenta Plutarco. ¿Pero vamos a desconfiar de un maestro que quiere abrirnos los ojos y enseñarnos a ver una luna que, resplandeciente en el cielo de la fría noche estrellada, nos sugiere que la palabra no es la cosa, que el mapa no es el territorio, que la existencia no es la vida? ¿Desconfiaremos, por ejemplo, de un poeta como Paul Valéry que nos dice que ver es olvidar el nombre de la cosa que se ve («Voir, c’est oublier le nom de la chose que l’on voit»), y que hay que desprenderse, por lo tanto, de la palabra y de la idea que pesa como la losa de una lápida fúnebre sobre la cosa?
 
 
 

lunes, 23 de febrero de 2026

Revocación de la orden de destierro del poeta Ovidio

    ¿Cómo íbamos a recibir la noticia no poco surrealista de que dos mil años después de ser desterrado de Roma el poeta  Ovidio fuera rehabilitado hace ahora nueve años por el ayuntamiento de la capital italiana y revocada la orden de exilio que dictó contra él el emperador Augusto? Obviamente, con irónica sonrisa y no poca alegría, porque así se ve aquello de don Antonio Machado de que "hoy es siempre todavía", y porque, como dice el adagio popular, más vale tarde que nunca, y, también, nunca es tarde, aunque hayan pasado más de dos mil años, si la dicha es buena. 

 Vista de Sulmona en la actualidad

    Publio Ovidio Nasón había nacido en Sulmona en el año 43 antes de Cristo, la misma y, sin embargo, no la misma Sulmona que se alza todavía hoy, en la provincia actual de L’Aquila, en la región de los Abruzos, y  muerto quizá a los cincuenta y nueve años de edad en el año 17 del Señor -no se sabe con exactitud si poco antes o poco después- en el Ponto Euxino, que así llamaban los griegos apotropaica- o irónicamente al Mar Negro, por lo inhóspito que resultaba precisamente para la navegación, no siendo buen anfitrión, ya que “euxino” quiere decir bien hospitalario en la lengua de Homero. 

    En el año 2017 se quiso celebrar el bimilenario de la muerte del poeta, que murió efectivamente en el exilio, resucitando los restos mortales de su nombre propio y revocando la orden de destierro que contra él dictó uno de los príncipes de este mundo, como si eso pudiera reparar a estas alturas la injusticia, es decir la acción de la justicia entonces vigente, del daño que sufrió el poeta. 

 
 Ovidio desterrado de Roma, William Turner (1838)

    En el año 8 de nuestra era, en efecto, el poeta latino Publio Ovidio Nasón, cantor del amor y célebre sobre todo en la literatura y el arte universales por la trascendencia de su obra Metamorfosis, fue condenado al exilio en Tomis, la ciudad que después se convertiría, andando el tiempo, como suele decirse,  en la Constanza actual, en el otro extremo del imperio romano, en Rumanía, de donde no pudo regresar ni siquiera tras la muerte de Augusto. ¿Por qué murió tan lejos de su Sulmona natal y de su querida Roma donde residía? No se sabe muy bien a fecha de hoy todavía cuál fue la razón concreta de su destierro ni si está relacionado con su vida, con su obra o con ambas.

    El caso es que, según se leía en la prensa de aquellos días, un partido político italiano presentó una moción que fue aprobada en el Ayuntamiento de Roma con el fin de «reparar el grave daño sufrido por Ovidio, procediendo a revocar el decreto por el que Augusto lo mandó al exilio». El ayuntamiento de Roma, regentado a la sazón por la abogada Virginia Raggi, se arrogaba así la representación ideal de la continuidad histórica del Senatus PopulusQue Romanus (SPQR), es decir, del Senado y del Pueblo de Roma,  y decidía restituir «la dignidad del poeta, injustamente enviado al exilio». El vicealcalde y asesor de Cultura de dicho consistorio declaraba además que «la rehabilitación de Ovidio es un símbolo importante, ya que habla del derecho de los artistas a expresarse libremente en la sociedad». 

 Estatua de Ovidio en Constanza (Rumanía)

    La injusticia que se cometió con Ovidio, la promulgación de la orden que decretaba su exilio, no se repara con otra orden que la anule dictada como la anterior desde Arriba: la única reparación posible sería no decretar ninguna orden ni ley que privara a nadie de su libertad ni del derecho a vivir donde le plazca, para lo cual lo primero de todo sería necesario que no existiera ningún Estado o régimen político heredero de aquel otro que pretendiera mostrar su nueva cara democrática y liberal, como el policía bueno, intentando reparar el daño causado por el policía malo, en este caso por el Príncipe Octaviano,  quien todavía no osaba llamarse Emperador, pero que aceptó encantado el título de Augusto que le confirió el Senado romano; "bueno" y "malo", además, no son sino las dos caras, amable una y arisca la otra, de la misma moneda, ya se trate del policía o de cualquier forma de Estado o régimen político dominante.

    En todo caso de poco le puede servir al poeta, dos mil años después de su muerte, que el Ayuntamiento de Roma quiera desquitarse ahora anulando aquel decreto de destierro. Hay una sola forma de hacer que vuelva de su exilio y olvido el poeta y devolverle así la libertad de expresión que merece, que es leyendo sus versos, y para eso no hace falta que ningún poder ni autoridad lo autorice ni revoque la orden de destierro que ese mismo poder, el mismo y, paradójicamente,  no el mismo, decretó en su momento. 

Ovidio en el exilio,  Ion Theodorescu-Sion (1915)

    La dicha sería buena, como decíamos al principio,  si se leyeran todavía algunos de sus versos y resonaran en nuestros oídos. Ese sería el mayor tributo y homenaje que podríamos rendirle, pues era tal la pasión por el ritmo del lenguaje y la poesía de Publio Ovidio Nasón que cuando su padre le prohibió en su juventud dedicarse al arte de las Musas porque no era rentable económicamente hablando, haciéndole jurar que no escribiría más versos,  no pudo menos él, como hijo complaciente y al mismo tiempo poeta rebelde e impenitente que era, que  prometerle, en verso, que así lo haría. Afortunadamente para nosotros no cumplió su promesa. Así nos lo cuenta él mismo en unos dísticos autobiográficos: 

Saepe pater dixit: "Studium quid inutile temptas?
Maeonides nullas ipse reliquit opes".
Motus eram dictis, totoque Helicone relicto
scribere conabar uerba soluta modis.
Sponte sua carmen numeros ueniebat ad aptos,
et quod temptabam dicere uersus erat.
(Ovidio, Tristezas, IV, 10, 21-26)

Siempre me dijo mi padre: "¿Por qué te agrada lo inútil?
Mira a Homero, que ni un     mal dividendo ganó."
Me convencía lo dicho y, dejando de lado las Musas,
yo intentaba escribir     prosa corriente y vulgar.
Pero de suyo venía el ritmo a su metro preciso,
y era lo que iba a decir     verso medido y cabal.

domingo, 22 de febrero de 2026

La mente, la vasija y el fuego.

    Me sorprendió en la librería londinense Hatchards una máxima atribuida a Plutarco enmarcada en un cuadro y escrita con hermosa caligrafía sobre un montón de libros pestilentes de autoayuda. Decía así en la lengua de Chéspir: The mind is not a vessel to be filled but a fire to be kindled, cuya traducción viene a ser algo como “la mente no es una vasija que haya que rellenar sino un fuego que encender”.
 
 
    Buscando la fuente de la máxima supuestamente plutarquea (o plutarquiana) encuentro que efectivamente es una paráfrasis abreviada de una frase suya que se encuentra al final del tratado moral “Sobre cómo se debe escuchar” (retitulado en latín De recta ractione audiendi o simplemente también De auditu). 
 
    Leyendo el breve opúsculo de Plutarco dedicado a su joven amigo Nicandro se da uno cuenta de la importancia que tenía la transmisión oral de toda la cultura griega antigua, basada en unos textos que hasta la época clásica corrían de boca en boca sin que mediara ningún soporte escrito como el libro de Plutarco donde encuentro yo la cita. Es muy significativo de lo mucho que ha cambiado el mundo el hecho de que hagamos una reflexión como esta en una librería de esas que por otro lado cada vez quedan menos porque sus dueños echan el cierre del negocio.  
 
    De ahí que fuera importante en la antigüedad el arte de la escucha, destacándose que siempre es más provechoso oír que hablar, siendo el silencio una de las virtudes que más pueden adornar al joven. Por eso el propio Plutarco nos recuerda aquello que suele atribuírsele en otra parte a Zenón de Cicio de que la naturaleza nos dio a cada uno de nosotros dos orejas y en cambio una sola lengua para que hablemos menos y escuchemos más, porque es más importante la escucha activa que la locuacidad y el, como se dice a veces, hablar por hablar que se reduce a expresar meras opiniones personales a tontas y a locas, o el hablar por no callar.
      La frase plutarquiana (o plutarquea) dice literalmente en su versión original: οὐ γὰρ ὡς ἀγγεῖον ὁ νοῦς ἀποπληρώσεως ἀλλ᾽ ὑπεκκαύματος μόνον ὥσπερ ὕλη δεῖται, ὁρμὴν ἐμποιοῦντος εὑρετικὴν καὶ ὄρεξιν ἐπὶ τὴν ἀλήθειαν. Y en román paladino, traducido por José García López reza así: “Pues la inteligencia no necesita de relleno como un vaso, sino como la madera sólo de alimento, que crea impulso investigador y deseo hacia la verdad”. El término griego que el traductor ha vertido como 'alimento', a saber, ὑπέκκαυμα, significa, materia combustible, todo aquello que sirve para encender el fuego y, por extensión, para calentar el cuerpo y alimentar el deseo de saber. 
 
    Esto nos lleva inevitablemente a establecer dos conexiones con Heraclito de Éfeso: la primera es la crítica de la polimatía o sabiduría que abarca conocimientos diversos -Heraclito dijo que la diversidad de conocimientos no enseñaba a tener seso-, y la segunda es la metáfora de la razón como fuego siempre vivo que destruye las ideas concebidas que nos dominan, un fuego que alimenta la actividad de un pensamiento crítico que no se somete ni a la ciencia ni a la filosofía ni a quedarse nunca estanco.
 
    Relaciono enseguida yo la máxima de Plutarco con la mayéutica socrática. La mayeútica es literalmente, como se sabe, el “arte de la partería” que Sócrates, decía irónicamente, habría heredado de su madre, que fue comadrona. Plutarco en esa frase presenta la mente o la inteligencia (ὁ νοῦς) no como depósito de contenidos, sino como potencia latente que debe ser estimualda para que ardan dichos contenidos. Sócrates, en los diálogos juveniles de Platón que conservamos, nunca enseña contenidos positivos ni transmite doctrina alguna. Interroga y con sus preguntas desestabiliza las certezas de su interlocutor, al que lleva a reconocer que no sabía lo que creía saber.
  
    La verdad es combustión interior, o en palabras del prólogo aquel de Agustín García Calvo a la traducción de sus “Diálogos socráticos”:[Estos diálogos, -la Apología, Teages, Los enamorados, Cármides y Clitofonte-] dejarán siempre insatisfechos y quejosos de su inutilidad y falta de fin y de soluciones a todos los que crean todavía que lo eficaz -Dios sabrá para qué- es adquirir ideas y verdades, y no ver la mentira de las ideas que ya tenemos. 
 
    La verdad que se da a luz gracias al arte de la partería u obstetricia no es un saber positivo, sino la constatación de que lo que se sabe no es verdad, cuyo elemento clave es la aporía, el callejón sin salida, el momento en el que la inteligencia se ha encendido y ha prendido fuego a todas sus certezas. La aporía sería la chispa que prende el fuego de la razón. Aquí viene Plutarco a sugerirnos que llenar la mente de certezas impide que arda y cumpla su función combustible.

sábado, 21 de febrero de 2026

El arquitecto del Pont du Gard

Hace mucho tiempo de esto, allá en la Provenza, el río Gardón, impetuoso y traicionero como solo él sabe serlo,  no podía vadearse porque no había puente alguno que resistiera sus embestidas y lo atravesara. Construir uno era una empresa tan ardua que, cada vez que los lugareños plantaban unos cimientos, venía de pronto una gardonada como allí le decían a la riada, y se lo llevaba por delante sin misericordia.
 
-Ya es la tercera vez que lo intento, maldita sea, y nada. ¡Parece cosa del diablo! .- Rugió el ingeniero.
Nada más conjurar el nombre del maligno, se apareció como por arte de magia allí Satanás mismo con un ligero  hedor a azufre en el rabo.
 
-Si tú quieres, yo te construyo en un abrir y cerrar de ojos un puente que ni Dios ni el río Gardón, fíjate en lo que digo, pues soy consciente de la blasfemia que acabo de proferir, podrán derribarlo nunca mientras el mundo sea mundo.
-Bien quisiera. Pero ¿cuánto me costaría?
-Poca cosa, sólo quiero que me ofrendes al primer transeúnte de tu casa que lo cruce, dijo el diablo, con la condición de que no seáis ni tú ni tu mujer.  -Y le brillaban rijosa y maliciosamente las pupilas al Maligno.

-¡Trato hecho! –Se apresuró a decir el ingeniero, codicioso de la fama inmortal que alcanzaría su nombre propio, sin pensar en lo que estaba prometiendo a cambio al diablo Belcebú.

-El puente estará acabado mañana mismo antes de que cante el gallo. Pero no olvides tu promesa.

Y el diablo comenzó a arrancar rocas y a construir a una velocidad increíble un puente monumental,  todo un prodigio de ingeniería en el que no empleó argamasa. Levantó rocas de seis toneladas que unió con grapas de hierro;  ejemplo eximio de aprovechamiento del terreno, un puente así no se había visto nunca por aquellos lares, bien incrustado en el seno del río, con una triple arcada: en el nivel inferior se abrían seis arcos, en el intermedio once y en el superior nada más y nada menos que treinta y cinco, sobre los que discurría, además... un acueducto.
















El arquitecto, apesadumbrado por el sacrificio que había prometido, fue a hablar con su mujer y le contó el trato que había pactado con el diablo.  No le hubiera importado ser él el chivo expiatorio del puente del diablo, le dijo a su esposa, con tal de que las gentes recordaran en el futuro su nombre propio. Pero no podía ser. Ni él ni su mujer. y sin embargo tenía que ser alguien de su casa... Así que tendrían que ser o su primogénito o su hija la tierna criatura que exigía a cambio Satanás llevarse a los infiernos,  sólo él sabe para qué, pero seguro que para nada bueno.

Se lo contó con las lágrimas en los ojos a su mujer. Y ésta, mucho más astuta que su marido como suelen ser las mujeres de los hombres por lo general, le enseñó una liebre todavía viva que había cazado el perro, y le sugirió que fuera el hijo mayor o su hermana, fingiendo que iban a ser la ofrenda, que llevaran la liebre metida en el saco y,  llegado el momento de atravesar el puente, que soltaran la liebre…A los dos les pareció muy buena la idea. Y así se hizo.


El hijo del ingeniero, que era doncel, muy valiente y muy buen mozo, metió la liebre en un saco, fue al puente e hizo ademán de cruzarlo. Cuando estaba a punto de sonar el ángelus, el diablo vio al mozalbete y ya se relamía imaginando la presa que iba a cobrarse, aunque hubiera preferido que se tratara de su hermana... Más de una vez, sin embargo,  había visto al muchacho bañarse en cueros en el río, y  había codiciado sus blancas y rotundas nalgas.

Hay que mencionar también, dicho sea de paso, que, aunque lo que le interesa al diablo era propiamente el alma inmortal del joven, que se llevaría consigo al infierno para toda la eternidad, no hacía ascos, sin embargo,  al hecho de sodomizar al vástago del ingeniero. Al fin y a la postre, consideró el diablo, también él era un ser de carne y hueso.  Y no era mala perspectiva la de obtener el fruto prohibido de un placer efímero que perduraría en su recuerdo  toda la eternidad; ya tendría todo el tiempo del mundo para disfrutar del alma inmortal del muchacho atormentádola día y noche en las calderas del infierno. La práctica de la sodomía, como puede verse, no es algo que repugne a los diablos ni a la que hagan ascos y que juzguen contrario a su naturaleza, sino todo lo contrario.

El hijo pues del ingeniero abrió el saco y soltó la liebre. Y el diablo atrapó entre sus garras aquella juventud que corría asustadiza y veloz hacia él. Cuando se supo burlado, pues no era lo que él esperaba, ni doncella ni doncel, sino un vulgar conejo la tierna criatura de casa del ingeniero el transeúnte que cruzaba  a todo correr, atrapó la liebre, la lanzó y la estampó contra el puente que acababa de levantar, donde todavía puede apreciarse, según dicen, si se fija uno bien,  su imagen en la roca.

Algunos hay, sin embargo, que afirman que lo que quedó petrificado y todavía puede verse en el puente, si uno se fija mejor y repara en el detalle, no es una inocente liebre, sino la propia verga arrecha del diablo que se quedó literalmente de piedra ante aquel chasco.

Esta historia puede creerse o no, pero hay que reconocer que nadie conoce el nombre propio del arquitecto ni del ingeniero de esta obra maestra, digna del mismísimo demonio, por lo que siempre se consideró que fueron los romanos los que la levantaron.  El puente ha resistido a lo largo de los siglos las embestidas, que no han sido pocas, del tiempo y las crecidas tumultuosas del Gardón.

Pont du Gard

viernes, 20 de febrero de 2026

Pareceres CI

491.- Mear (o escupir) a barlovento es una expresión náutica que significa orinar en contra de la dirección del viento, lo que provoca que el orín salpique al propio navegante y manche el barco, por lo que se usa metafóricamente para referirse a una acción desafiante o temeraria cuyas consecuencias negativas se derivan de ir en contra de los elementos o de la norma. Barlovento es la parte de donde viene el viento, contrapuesta a sotavento, por lo que hacer algo, ya sea mear, escupir o tirar algo a barlovento, como me sucedió a mí mismo al ir a arrojar unas cenizas fúnebres al mar por deseo del fallecido, implicó que el viento nos las devolviera a la cara como un bumerán. Antiguamente, se decía que tras cruzar el Cabo de Hornos, los marineros tenían derecho a «mear a barlovento» o escupir contra el viento como muestra de destreza o temeridad, lo que puede salpicar de hecho a quien lo hace y a menudo a los que están a sotavento. Popularmente se dice: Al que escupe para arriba, le cae encima la saliva.  
 
492.- El tecnoligarca asesorado. ¿Qué le diría el viejo y reverendo Carlos Marx al magnate del capitalismo tecnológico más importante del planeta, el tecnoligarca, el hombre más rico del mundo? El dinero es el valor universal, constituido por sí mismo, de todas las cosas. Por ello ha despojado a todo el mundo —tanto al mundo humano como al mundo natural— de su valor propio. El dinero es la esencia enajenada del trabajo y de la existencia del hombre; esta esencia extraña lo domina, y él la adora. Aquello que soy y puedo hacer no está determinado por mi individualidad, sino por el dinero. Lo que el dinero puede comprar, eso soy yo mismo, el poseedor del dinero. Tan grande como es la fuerza del dinero, tan grande es mi fuerza. El dinero transforma la fidelidad en infidelidad, el amor en odio, el odio en amor, la virtud en vicio, el vicio en virtud, el siervo en señor, el señor en siervo, la estupidez en entendimiento y el entendimiento en estupidez. Lo dejó escrito en sus Manuscritos Económico-filosóficos del año 1844”, que seguramente el tecnoligarca no ha leído o, si lo ha leído, le resbala. 
Sus palabras, en la lengua de Goethe: Das Geld ist der allgemeine, selbstkonstituierende Wert aller Dinge. Es hat daher der ganzen Welt, sowohl der Menschen- als der Naturwelt, ihren eigentümlichen Wert geraubt. Das Geld ist das entfremdete Wesen der Arbeit und des Daseins des Menschen; dieses fremde Wesen beherrscht ihn, und er betet es an. Was durch das Geld für mich ist, was ich zahlen kann, d. h. was das Geld kaufen kann, das bin ich selbst, der Besitzer des Geldes. So groß die Kraft des Geldes ist, so groß ist meine Kraft. Das Geld verwandelt die Treue in Untreue, die Liebe in Haß, den Haß in Liebe, die Tugend in Laster, das Laster in Tugend, den Knecht in Herrn, den Herrn in Knecht, die Dummheit in Verstand, den Verstand in Dummheit. 
 
 
493.- Vivir el presente. Los libros de autoayuda y los psicagogos de turno y coaches modernos insisten en la importancia de que hay que vivir el presente y es preciso entrenarse para ello. Y la gente, agobiada por el pasado y el futuro, se pregunta cómo se hace eso. Es el viejo tópico literario del carpe diem: atrapa el día, no lo dejes escapar, gózalo. Pero ¿cómo atrapar algo cuya esencia es la fluidez? Escribía Millás en El Periódico Global(ista), alias El País, el otro día su minuto antisistemaEl mercado, que todo lo administra, también gestiona el tiempo. Nos vende la ansiedad en cómodos plazos y la culpa en forma de nostalgia. Corremos hacia el futuro para pagar las deudas del pasado. De este modo, el presente se convierte en un pasillo, no en una habitación. El mercado gestiona el tiempo, porque el tiempo es la moneda corriente del dinero.Y el presente es un lugar de paso, un pasillo, como dice Millás, y no una habitación como es el pasado en la que a veces nos instalamos con nostalgia y como es también el futuro, en la que sobrevivimos con ansiedad.  
 

 494.- Señoras y señores, ha surgido un nuevo virus: Se llama Nipah. Su nombre proviene de Sungai Nipah, un pueblo de la península de Malasia donde vivían los criadores de cerdos que enfermaron de encefalitis. Se trata, precisamente, de un virus extremadamente peligroso que causa inflamación del cerebro, lo que provocó más de 100 muertes en humanos, además del impacto económico considerable, ya que hubo que sacrificar más de un millón de cerdos para ayudar a controlar el brote: el remedio suele ser a veces más drástico que la enfermedad. Aunque algunos casos de infección por virus Nipah pueden ser asintomáticos o leves -¿no les suena a los lectores esta historia de un virus con ausencia de síntomas?-, la mayoría de los infectados experimentan encefalitis y una afectación predominantemente respiratoria, ambos con alta mortalidad. Los síntomas iniciales son similares a los de la gripe -¿no le suena esto también?-, con fiebre alta, dolor de cabeza y mialgia, ocasionalmente también somnolencia, desorientación y convulsiones. Hasta el momento, se habían registrado al menos 760 casos de virus Nipah en todo el mundo, con el resultado de 437 muertes en cinco países: Bangladesh, India, Malasia, Filipinas y Singapur. Los murciélagos frugívoros del género Pteropus, los llamados zorros voladores, son los reservorios principales del virus. Pueden transmitir el patógeno a través de los excrementos y de la saliva. La transmisión puede ocurrir de murciélagos a humanos o a través de cerdos, que son los huéspedes intermediarios, pero también de humano a humano, lo que genera preocupación e inflamación del cerebro al pensar en la posibilidad -¿remota?- de que el susodicho virus sea capaz de causar una nueva pandemia universal. Permanezcan atentos a sus pantallas. Hoy en día, el virus Nipah es una amenaza preocupante y por ello ha sido clasificado como patógeno de Grupo de Riesgo 4/ BSL4, el más alto que existe. La situación es preocupante porque en la actualidad, no existen medicamentos ni vacunas específicos aprobados y probados contra el virus. 
 
 
 
495.- Soy Irán. El cantante iraní Shervin Hajipour ha lanzado una nueva canción cantada en farsi, titulada Man Iranam من ایرانم, que quiere decir 'Soy Irán', en la que el cantante se identifica con el nombre moderno de su país, la vieja Persia, dedicada a las víctimas masacradas por la República Islámica durante la represión de los manifestantes a finales del año 2025 y comienzos del 2026. Irán es un país subyugado por una vieja teocracia -las teocracias más modernas occidentales, como la nuestra, donde gobiernan los mercados, suelan pasar más desapercibidas, pero no esta, de cuño más primitivo- que, sin embargo, se rebela contra el Poder. La letra, que traduzco del inglés dado mi desconocimiento del farsi, dice algo así: Soy Irán. La bota en mi garganta. La soga alrededor de mi cuello. La marca del látigo en mis pies. Pero sigo llorando por mis derechos. Presiona con fuerza mi herida abierta. Puede que te canses, pero yo no me rendiré. Estoy de rodillas. Moriré con toda seguridad. Esta última canción mía es mi única arma. Quítame mi tierra, mi casa otra vez. Incluso mi cadáver llorará por sus derechos... ¡Porque soy Irán! Soy Irán. Soy Irán. Soy Irán. Soy Irán... Hajipour ya era conocido internacionalmente por su anterior canción “Baraye…”, que se convirtió en un himno de protesta durante las movilizaciones por la muerte de Mahsa Amini en 2022 y le valió un Grammy en la categoría Best Song for Social Change, que se convirtió en el himno del movimiento "Mujer, Vida, Libertad" de Irán de 2022 y le valió un premio Grammy a la Mejor Canción para el Cambio Social.
 

jueves, 19 de febrero de 2026

Una falsa etimología: educación.

Los pedagogos suelen arrimar el ascua a su sardina y amoldan la etimología del término “educación” al campo semántico propio de su especialidad, previamente definido. Suelen decir que se remonta al latín educere que significa educir, es decir, sacar algo, hacer que salga del interior, como por ejemplo en la frase educere uagina ferrum ('desenvainar el sable' o 'desenfundar la espada'). Pero resulta que la acción de educere es en latín eductio, y en castellano la acción de educir es la educción, a imagen y semejanza de inducción, deducción, traducción y demás compuestos.
 
Hay en latín otro verbo muy parecido que es educare. Y la acción de educare es, propiamente, la educatio, de donde deriva nuestra educación. Ambos verbos, educere y educare, están precedidos del mismo prefijo centrífugo e(x)- que indica el movimiento “de dentro hacia afuera”; ambos proceden de una misma raíz indoeuropea, que significa grosso modo “conducir, llevar”, pero resulta que no son sinónimos sino en cierto modo antónimos: uno es 'sacar' y el otro 'meter'.
 
 
Un romano como Varrón nos explica la diferencia: educit obstetrix, educat nutrix: la obstetra o comadrona se ocupa del parto; la nodriza, de la alimentación y la crianza (del élevage que se diría en francés).
 
La educación, pues, está más relacionada con la gastronomía que con la tocología. Prueba de ello son los términos 'alumno' y alma mater, los dos emparentados precisamente con el verbo alere, que significa “alimentar”: alumnus es el alimentado, el nutrido, el criado, y alma mater, la madre nutricia o nodriza, como se denominó en principio a la Iglesia y a la Virgen María y posteriormente a la Universidad de Bolonia, la más vieja de Europa, fundada en 1088, que adoptó el lema: Alma mater studiorum. La metáfora es evidente la Universidad sería la madre que amamanta a su hijo.
 

 En castellano la palabra 'educación' es un neologismo documentado en el siglo XVII, aunque debió de comenzar a usarse a finales del XVI, según Corominas, como sinónimo de crianza, instrucción y adoctrinamiento. Los primeros educadores fueron los obispos en el seno de la Iglesia, que se veía a sí misma como la Madre Iglesia, de la que los fieles, concebidos como alumnos, no deberían destetarse porque fuera de la Alma Mater no había ninguna salvación (extra ecclesiam nulla salus). 
 
Es ahora el Estado el que ha adquirido la función de madre nutricia, y ha considerado a toda la humanidad educanda, esto es, “que debe ser educada”, es decir, amamantada con el bolo alimenticio y la sopa boba del adoctrinamiento y adiestramiento canino. La educación se reservó para que la impartiesen los funcionarios del Estado, y la educción, para la mayéutica de Sócrates, el hijo de la partera, perito en partos.

miércoles, 18 de febrero de 2026

La Historia universal en dos palabras

    Podríamos definir la historia antigua,  moderna y contemporánea, la Historia universal en general, con dos palabras: sufragio y franquicia.

    El historiador del mundo antiguo Geoffrey de Ste. Croix,  que algunos califican de “radical” –marxista, diríamos mejor; una de sus obras más importantes es “La lucha de clases en el mundo griego antiguo”- hace una incursión filológica en la evolución del significado de la palabra “suffragium”, que originalmente quería decir “voto, tablilla votiva” y comenta que los ciudadanos podían votar, es decir, expresar un deseo, pero siempre dentro de una oferta limitada porque en la práctica los personajes importantes que fomentaban el patronazgo controlaban los votos de sus clientes.

    Con el tiempo la democracia romana decayó, pero permaneció el sistema de patronazgo, y la palabra “suffragium” pasó a significar la presión con la que un poderoso podía esforzarse en la representación de alguien. Eventualmente, la palabra llegó a denotar sencillamente el dinero pagado para obtener un favor: un soborno, de ahí que sufragar sea sinónimo de costear, por ejemplo, una campaña.  La conclusión de Ste. Croix es demoledora: “Here, in miniature, is the political history of Rome”.

    Cullen Murphy, por su parte, intenta otra comparación estudiando la evolución del significado de la palabra “franchise” (franquicia), que originalmente tiene que ver con nociones relativas a la libertad política y responsabilidad cívica y con la franqueza. La palabra procede del latín Francum, préstamo del germánico Frank, que era el nombre de los francos, un pueblo germánico que acabó dominando la Galia, por lo que le cambió el nombre al país vecino a Francia -país de los francos-, donde constituían la clase noble que estaba exenta de tributos. Aparte del gentilicio "francés", nuestro adjetivo "franco" (libre, exento, liberal, dadivoso) está relacionado con el  significado de esta palabra. Igualmente el verbo "franquear" con sus significados de abrir camino "franquear el paso o la puerta", pero también "liberar a alguien de alguna obligación o tributo" tiene que ver con esto.

    La "franchise" denotaba libertades políticas. Pero en mitad del siglo XX, la idea de ser garante de ciertos derechos adquiere una connotación comercial: el derecho al mercado de una compañía de servicios o de productos, como Fried Chicken o Tupperware, por poner dos ejemplos al azar. De hecho,  hoy es el primer significado, el comercial,  de la palabra franquicia en muchos diccionarios. 


    La definición relativa a la libertad política o al derecho al voto queda relegada a un segundo plano.  La franquicia o franchising -¡ese gerundio anglosajón omnipresente!- es un modo de distribución o de comercialización -¡marketing!- de un determinado producto o servicio (los servicios han acabado cosificándose y convirtiéndose ellos mismos en productos comerciales, así como las personas encargadas de ellos en recursos humanos), en el que intervienen dos partes: el franquiciador, que es el posesor de la marca y del "know how", y el franquiciado, que es el interesado en su compra. La conclusión de Murphy, parafraseando a Ste. Croix, es la siguiente: “Looking back at the history of ‘franchise,’ then, it’s tempting to write this epitaph: Here, in miniature, is the political history of America."

 

martes, 17 de febrero de 2026

Hablemos del deporte, ese invento del gobierno

Las apologías del deporte y de la educación física se hacen hoy día desde el punto de vista subjetivo y privado de la salud y el fomento de hábitos higiénicos, tomando muchas veces como referencia clásica el tan cacareado como mal entendido lema de “mens sana in corpore sano” de Juvenal, es decir, la obsesión por el buen estado físico y psíquico que cada cual debe procurarse por su propio bien, no ya por el bien de la comunidad, como se hacía en la antigüedad, donde se creía que para preservar la paz uno debía entrenarse para la guerra: si uis pacem para bellum: si quieres la paz prepárate para la guerra, o sea mantente en forma y entrénate para defender a tu patria y compatriotas. 

Viñeta de Claude Serre contra el deporte (1938-1998)

El dicho de Juvenal no es sino parte de un hexámetro, el 356, de su sátira décima, que dice literalmente: orandum est ut sit mens sana in corpore sano, cuya traducción es: Ruega que sana la mente en cuerpo sano se tenga. Es decir, hay que suplicar a los dioses que nos concedan un alma sana en un cuerpo sano, no que tengamos nosotros que esforzarnos por conseguir ambas cosas a fuerza de instrucción y entrenamiento, y preocuparnos por la salud física y psíquica, cuya concesión no estaría en nuestras manos, sino en las de la divina providencia. 


La frase de Juvenal se ha popularizado entre nosotros sin la primera parte, que es su connotación religiosa ”orandum est ut sit”, lo que la desvirtúa. Su contexto es: "Mas para que algo supliques y ofrezcas en los santuarios / tripas y sacras salchichas de un cochinillo lechoso, / ruega que sana la mente en cuerpo sano se tenga."   Y continúa: “Pide un alma valiente, que huya del miedo a la muerte, / que considere la recta final de nuestra existencia / don natural, que pueda arrostrar cualesquiera trabajos, / no se enfade ni nada desee, y superiores / crea las penas que son y trabajos de Hércules duros / a la pasión carnal, las comidas y plumas de Sardanapalo. / Muestro aquello que tú puedes darte. Se abre sin duda / solo el camino  mediante el valor de una vida tranquila. / No tienes genio divino, si seso tenemos: nosotros / diosa te hacemos, Fortuna, y en cielo a ti te ponemos.” El origen, pues, de la cita no está ligado al fomento del deporte ni de la Educación Física, como puede comprobarse.


El término moderno deporte, según leo en “Milón de Crotona o La invención del deporte” de Jean Manuel Roubineau, procede del francés antiguo desport-disport-déport que significaba diversión, que, perdido en la lengua gala, volvió a reintroducirse a través del inglés, como sport hacia 1830 para designar las disciplinas practicadas por el sportsman: hípica, ajedrez, whist, que es un juego de naipes, billar, petanca, pesca y caza, tiro, esgrima, remo, equitación, lucha, boxeo y también gimnasia. A raíz de eso, y a lo largo de los siglos XIX y XX, bajo el efecto de la evolución de las prácticas deportivas, la palabra sport ha tomado el sentido que tiene hoy, cuyo carácter competitivo para el que lo practica y entontecedor (Mairena, Machado) para el que lo contempla, subvencionado por el Gobierno y el Estado (panem et circenses),  lo diferencia del simple juego.

 Pegatinas contra el deporte, tomadas de aquí

En castellano, según Corominas, tenemos ya la palabra deporte entendida como placer, entretenimiento hacia 1440, y mucho antes, en el siglo XIII, depuerto, derivada del verbo deportarse con el significado de divertirse, descansar, que a su vez procede del latín DEPORTARE. Pero el sentido moderno de la palabra, según el maestro Corominas, como “actividad al aire libre con objeto de hacer ejercicio físico” hay que buscarlo en el siglo XX para reintroducir el inglés sport, que no deja de ser un término de origen latino, dado que se tomó del francés, como queda dicho, equivalente de nuestro castellano viejo deporte y depuerto. 

Viñeta de Claude Serre contra el deporte (1938-1998)

Recordemos al entrañable Juan de Mairena, alter ego de don Antonio Machado, que les decía a sus alumnos que siempre había sido “enemigo de lo que hoy llamamos, con expresión tan ambiciosa como absurda, educación física”. Y añadía: “No hay que educar físicamente a nadie. Os lo dice un profesor de Gimnasia.” Y más aún: “Todo deporte... es trabajo estéril, cuando no juego estúpido. Y esto se verá más claramente cuando una ola de ñoñez y de americanismo invada a nuestra vieja Europa.” Pues bien, esa ola ha inundado ya a la vieja Europa, incluida la curtida piel de toro que es la península ibérica en que habitamos.

lunes, 16 de febrero de 2026

El penal de Tetuán

En Tetuán, palomita blanca que no alza el vuelo,

 sufro yo, condenado, pena de cautiverio. 

 

Me han caído diez años, uno tras otro, encima,

 con sus noches en vela y envilecidos días. 

 

A la sombra me pudro de un calendario y tacho 

cada día que cumplo y hora que ya ha pasado. 


 En la lóbrega cárcel, mugre, humedad y ratas,

 sufrimiento a raudales, plaga de cucarachas.

 

Entre cuatro paredes tristes, cincuenta y nueve

prisioneros llevamos vida de mala muerte. 

 

Suena fuera, lejana, voz de llamada al rezo;

yo, cerrados los párpados, oigo ulular el viento.  

 

Entra a veces del patio de un limonero, intensa, 

la fragancia aromática que hace que me estremezca.

 


 Corre el tiempo, gotean en la clepsidra aciaga 

los minutos que nunca colman la alberca de agua. 

 

 Logro a veces dormir algo en el duro suelo, 

y un silencio elocuente oigo que clama al cielo: 

 

"Para que otros se crean libres, nosotros presos. 

¿Cómo pueden quitarnos algo que no tenemos? 

 

Fuera no hay libertad, menos aún la hay dentro 

del penal de Tetuán, jaula de cautiverio".