lunes, 2 de noviembre de 2026

Prepping por si acaso (I)

    El Secretario (o lo que viene a ser lo mismo entre nosotros) el Ministro de Defensa de aquel país, a través del Ente Público que es la televisión nacional, ha instado a la ciudadanía (ya no queda bien aquello de a los ciudadanos, que hace necesario para algunos y algunas el añadido de la coletilla “ y ciudadanas” para no ser tachado de falócrata machista no inclusivo) a prepararse por si acaso sucede algún imprevisto que el gobierno no pueda solucionar inmediatamente... 
 
    Estamos hablando, ha especificado el canciller, de tres litros de agua potable por persona y día, que habría que almacenar en garrafas, de conservas en la despensa para asegurar el suministro durante varios días de alimentos que no necesiten cocción ni calentamiento al fuego en la vitrocerámica o en el microondas. Si tienen bebés a su cargo, les aconseja, que se provean de pañales y de alimentos infantiles, y si tienen mascotas, de comida y agua para ellas. Y también linternas y aparatos de radio que funcionen a pilas, velas y cargadores para el móvil, no vaya a ser que el artilugio se quede sin batería y permanezca uno incomunicado por lo tanto. 
 
    Y, por supuesto, conviene que haya dinero en efectivo en casa por si fallan los sistemas de pago virtuales con tarjeta y los cajeros automáticos dejan de funcionar, aunque las tiendas también se verían afectadas si sus sistemas o suministros se viesen interrumpidos. El país depende de cadenas de abastecimiento internacionales para muchos productos, por lo que las interrupciones graves podrían afectar a las entregas y a las existencias de los supermercados. 
 
  
    A los televidentes les parece normal que se les aconseje que guarden algo de dinero en efectivo, porque, se preguntan algunos, ¿podríamos vivir sin dinero, que es la realidad de las realidades? Es una pregunta interesante. El Gobierno opina que no, y por eso les aconseja que guarden algo de calderilla en el calcetín "por si las moscas" y que no lo fíen todo al dinero virtual espiritual. 
 
    El Gobierno no se limita a decir a la población que se prepare para tres días. Ha de entenderse que lo de los tres días es una recomendación mínima, no una garantía de que todo vaya a volver a la normalidad, como sería lo deseable, al cabo de setenta y dos horas. En caso de un ciberataque grave o una interrupción importante de los servicios esenciales, podrían verse afectados sistemas como la electricidad, el gas, la banca, los cajeros automáticos y los pagos con tarjeta durante más tiempo, una semana, quince días, un mes... Dependiendo de la magnitud de la interrupción, los servicios podrían tardar más de tres días en volver a la normalidad. Estamos hablando del peor de los casos. 
 
    ¿Qué significa que estos consejos se den ahora precisamente y públicamente? ¿Qué quieren decirnos? ¿Estamos ante un peligro real o solo imaginario? Bueno, dice el Secretario de Defensa, hay que tranquilizar a la gente. ¡Que no cunda el pánico, por favor! No hay informes que indiquen que vayamos a sufrir un ataque terrorista inminente ni una declaración de guerra inmediata. Lo que el Ejecutivo pretende es iniciar una reflexión colectiva en el sentido de que conviene estar preparado ante los imprevistos, mejor que verse sorprendido con la guardia baja. Se trata de una reflexión institucional sobre la resiliencia nacional, a la vista de lo que están haciendo otros gobiernos de otros países, lo que hace pensar que quizá nuestro país se ha quedado rezagado durante años en cuanto a los consejos a las familias y a las empresas a fin de prepararse ante interrupciones que podrían producirse pero también ante amenazas más graves y que no hay forma de prever. Vivimos, ha dicho al final de su intervención televisiva, en un mundo más peligroso y turbulento.

domingo, 1 de noviembre de 2026

España es un dolor

    Spain is pain es un juego de palabras en inglés que significa "España es dolor", algo parecido, aunque de lejos, a "hispánico pánico" o "pánico hispánico", y que nos recuerda al castizo "Me ahogo, me ahogo, me ahogo  en este albañal y me duele España en el cogollo del corazón" de don Miguel de Unamuno. Albañal, por cierto, es voz árabe andalusí que puede tomarse como sinónimo cumplido de cloaca.

    Spain is pain, es también un vídeo generado con IA, creación de Par Odiando, un creador digital de canción protesta, crítica y satírica que presenta a una artista inexistente, llamada La Dolores, y caracterizada como La Dolorosa,  Nuestra Señora de los Dolores, una de las principales advocaciones de la Virgen María, que representa el sufrimiento y el dolor de la madre que ha perdido a su hijo.
 
    La Dolores entra en el Congreso de los Diputados y canta un tema rapero con música pegadiza, un Congreso que nos recuerda, por un lado, a Banksy y su Parlamento de los simios, y por otro el universo orgüeliano de Animal Farm o Rebelión en la Granja, en el que sus señorías, ya sean rojos o azules, de uno u otro signo político, sean de izquierdas o sean de derechas, aparecen, dentro de la falsa polarización, igualmente caracterizados como cerdos. Tanto la diestra como la zurda son manos del mismo monstruo.


    La letra presenta algunas proclamaciones un tanto ingenuas. En todo caso la fuerza expresiva del vídeo reside en sus potentes imágenes y su sorprendente final, que aquí no voy a revelar. 

Spain it is Spain, is pain, is pain, pain, pain... Mi vieja me decía, "Mira, hija,  desconfía de promesas de políticos y de la policía". La patria no se vende, te  la alquilo una semana. El sol sale pa' todos, pero tu casa es privada. El facha pide orden, el  rojo pide reparto. Ponen orden en su mesa y solo reparten los cargos. Nos gritamos facha y rojo  hasta que alguno se pique. La banca embarga ambos, implique lo que implique. Si el de enfrente mete  mano, quiero verle en el banquillo. Si es el mío,  no es lo mismo. Ya conozco ese estribillo.  Me indigna el enchufismo. Hasta que suena mi apellido. Ayer era una mafia, hoy es tirar de  conocidos. La peor clase no es la alta ni la baja, es la política. Empecé siendo crítica, pero me  hicisteis cínica. Estoy en medio de un atraco. Vinisteis a salvarnos, pero erais los cacos. Si  así es, es pain pain pain. Ladrones contra cacos, polis y pacos. Me quedo con mis  amigos, que le den a los partidos. Hazle caso a mi mamá, solo nos quieren divididos. Spain it is Spain, is pain, is pain, pain, pain...

      

sábado, 31 de octubre de 2026

Inteligencia ¿Artificial o Antinatural?

    Uno de los ensayos que se publicaron el año pasado más celebrados fue Hipnocracia del poco o nada conocido hasta entonces filósofo chino Janwei Xun, que analizaba la manipulación algorítmica y la construcción de la realidad en la era digital. Su éxito fue fulgurante. Periódicos internacionales como Le Monde o The New York Times celebraron su publicación como Libro del Año. El libro se tradujo a varios idiomas y su autor fue entrevistado. 
 
    La publicación de Hipnocracia se produjo en enero de 2025. En abril el filósofo italiano Andrea Colamedici reveló que Janwei Xun no existía. Sonaba un poco a aquello que dijo Balzac de “Madame Bovary soy yo”. Vamos que venía a decirnos que Janwei Xun era él, una creación suya, aunque no exactamente, porque era una interacción entre la IA y él.
 
    En este vídeo Colamedici nos habla del asunto, y confiesa su odi et amo a la tecnología. Dice literalmente que ama la tecnología tanto como la odia, y critica que en general los usuarios de la IA no estamos adaptando esta a nuestra vida, sino al revés: estamos adaptando nuestra vida a la IA, que te sugiere qué música escuchar, qué vídeos o películas ver... según tus gustos, que ella conoce mejor que tú. Te dice hasta lo que tienes que pensar, con lo que no tienes que elegir nada, ya que ella elige por ti.
 
 
     A este estado de cosas le ha dado en llamar “hipnocracia”, es decir, “gobierno -ya dijimos en otra parte que todas las cracias son deleznables salvo una, que era la acracia o ausencia de gobierno- del sueño, es decir, del amodorramiento, del sueño hipnótico, no del onírico. 
 
    En castellano la palabra 'sueño' confunde los dos sentidos que los griegos distinguían perfectamente: hipno- (sleeping, sommeil) y oniro- (dreaming, rêve). De ahí que la célebre frase de Goya “el sueño de la razón produce monstruos” se haya interpretado a veces ambiguamente, y no como pretendía probablemente su autor en el sentido de que el adormecimiento de la razón era el generador de las monstruosidades...
 

     En el vídeo adjunto Andrea Colamedici dice entre otras cosas que la hipnocracia es el primer régimen de la historia que no necesita controlar los cuerpos. No censura, satura. No reprime los pensamientos, los orienta. No nos dice qué pensar, nos dice en qué pensar, dictándonos la agenda. Es un imperialismo cognitivo, no es una teoría. La hipnocracia es el aire que respiramos cada vez que abrimos CHAT GPT, que es un sistema entrenado con nuestros propios datos, con los textos que hemos escrito...
 
    La IA no es un oráculo. El problema es que está programada para darte siempre la razón, lo que se ha denominado sicofantía, que es la tendencia propia en la antigüedad de los sicofantas o denunciadores  de venta de higos y en la actualidad de los grandes modelos de lenguaje a adaptar, exagerar o validar las opiniones, creencias y expectativas del usuario, dándole siempre la razón aunque esté equivocado, un servilismo o adulación interesados. 
 
  
    Quizá lo más interesante de lo que dice Colamedici en el vídeo es que la IA es un fármaco, en el doble sentido de “veneno” y “cura”, de ahí su odio y su amor por el invento, o como dicen los modernos un hater y un lover, y, según él, se puede hacer un uso inteligente de la Inteligencia Artificial, aunque parezca un oximoro, si se la confronta consigo misma.
 
    Hace poco ha saltado a la prensa el caso de la novela Donde el agua trabaja de David Silva Rojas, ganadora de un primer premio internacional de novela breve en castellano. Un jurado competente eligió esa novela entre dos mil manuscritos presentados. Pero sometida a Pangram se descubrió que la novela estaba escrita en un 99% por la IA. Las bases del concurso prohibían expresamente la utilización de esta herramienta. 
     El problema que plantea este caso es el valor de la procedencia de un texto. En el caso de la novela, está claro que es un fraude porque el concurso exigía que la novela no hubiera sido creada por la inteligencia artificial, pero eso no le quita valor literario o narrativo. Alguien como Colamedici puede utilizar la IA interaccionando con ella y crear algo intrínsecamente valioso. La descalificación de un texto no debe hacerse en función de su creación, sino del propio texto. Por otra parte, nosotros escribimos mal, hasta los que mejor escriben, la mayoría de las veces. No es lo mismo utilizar la IA como asistencia que como generación. En todo caso no nos hace falta la IA para saber si una creación de cualquier tipo es buena o es mala, porque lo importante no es quién lo dice, sino lo que dice.

viernes, 30 de octubre de 2026

Pareceres CXXXI

641.- De actualidad. He modificado ligeramente el texto de esta viñeta de mi admirado Andrés Rábago, El Roto. Lo he hecho sin su permiso, pero espero que no le importe, por eso me he cuidado de añadir entre paréntesis al lado de su firma en la parte inferior derecha la palabra “modificado”. La viñeta representa a un hombre en actitud pensativa, con la mano en la barbilla, como el pensador de Rodin, frente a una pantalla a la que se asoma preocupado para informarse de la actualidad. Decía en su versión original “Absortos en la actualidad, olvidaban el presente”. Mi modificación sustituye “el presente”, que es un término muy abstracto y gramatical, por “lo que estaba pasando”, que me parece una fórmula más certera. No cambia mucho el significado, pero pone de relieve que no es lo mismo asomarse a una pantalla que a una ventana de verdad. 
  
 
  642.- Antes de morir quiero... Espacio Funerario es el nombre comercial de una empresa de servicios fúnebres que ofrece gestión de tanatorio, féretros, ramos y coronas de flores, esquelas, inhumaciones, incineraciones y trámites administrativos varios relacionados con el deceso, como se dice eufemísticamente para referirse a la señora inmortal. Dicha empresa ha impulsado la campaña “La pizarra de los sueños pendientes”, un mural participativo instalado en la calle, colocado con motivo del Día de Todos Los Santos. La frase escrita en la parte superior de la pizarra «Antes de morir quiero…» invita a los viandantes a completarla y hacer público su deseo escribiéndolo con una tiza en la pizarra de las que hay en una caja junto a ella. Lo que escribe la gente es de lo más diverso: desde aprender a tocar un instrumento hasta hacer un viaje a las Quimbambas,  conocer gente nueva o ver crecer a los nietos, benditas criaturas... La frase me recuerda a mí a aquellos versos del poeta cubano José Martí: (...) y antes de morirme quiero / echar mis versos del alma.  La pizarra, al igual que los epitafios de las tumbas romanas imperiales, quiere hacer que la gente se acuerde de que hay que vivir antes de que sea demasiado tarde: memento uiuere en vez de memento mori. La empresa funeraria lava así su fúnebre imagen que, además de gestionar el final de la vida, promueven también su celebración y aprovechamiento. "Antes de morir quiero..." Pero ¿quién te ha dicho que vas a morirte? ¿quién quiere morirse?
  
643.- Muertos de calor. Dice la prensa autumnal que el verano que hemos dejado atrás, ya podemos hablar de él a toro pasado, ha sido el más mortífero de todos los veranos habidos hasta la fecha porque el calor extremo que hizo nos ha dejado, aparte de muchos sofocos e incendios forestales,  más de cinco mil muertes en España que no se hubieran producido de no haber sido tan tórrido el estío por obra y gracia del calentamiento planetario que es fruto del cambio climático. Pero incurren en la falacia contrafáctica: si el verano hubiera sido menos canicular y abrasador, ¿seguirían vivas por ventura esas cinco mil personas que 'murieron de calor'?
 
  
644.- ¿Quién viene? Otra viñeta de mi admirado Andrés Rábago el Roto, publicada el 27 de octubre por El Periódico Global(ista), alias El País, se titulaba: ¿Quién viene? Muestra a un personaje de perfil con uniforme militar de color caqui -la única nota de color en el blanco y negro- en una tribuna o un balcón que dice ante una multitud congregada a sus pies: ¡Que viene Franco! ¡Que viene Franco! Los signos de exclamación y la repetición de la frase le da un tono de alarma. Franco según el manual de historia de España murió en 1975, pero la viñeta sugiere que el franquismo no ha desaparecido en absoluto, pero tampoco el propio Franco, que es quien nos avisa... de que viene Franco, no de que vuelve, porque nunca se ha ido. No se habla, en efecto, del regreso físico del dictador, sino que es el propio dictador el que nos dice aquí estoy yo. Muerto el dictador, no murió la dictadura, que lo hizo posible a él y la obediencia, la sumisión y la aceptación del poder impuesto desde arriba. Cincuenta y un años después de su muerte, y siete después de su exhumación del Valle de los Caídos, Franco nos advierte de su inminente adviento. La viñeta puede sugerir que el franquismo no es únicamente un período histórico concluido en 1975, sino una presencia constante en la vida política española. El dictador no regresa, habita entre nosotros, porque nunca ha terminado de marcharse.   

645.- Vagando en la jaula: Extraigo del del poema «Wandering in the Cage» inserto en el poemario «The Last Night of the Earth Poems» (1992) de Charles Bukowski (1920-1994) la siguiente perla cultivada, escrita en verso libre o, lo que viene a ser lo mismo, prosa poética discontinua en varios renglones a modo de versos: La gente es extraña: se irrita constantemente por cosas triviales, pero, ante un asunto tan importante como desperdiciar por completo su vida, apenas parece darse cuenta...  En versión original: 'people are strange: they are constantly angered by / trivial things, / but on a major matter / like / totally wasting their lives, / they hardly seem to notice... ' Y le pido a la IA (Inteligencia Antinatural) o más bien (Idiotez Artificial) que genere una imagen alusiva para ilustrar las palabras del poeta, y esto es lo que genera:

jueves, 29 de octubre de 2026

El pueblo y "yo"

    En su libro autobiográfico de memorias Autorretrato en el estudio, ('Autoritratto nello studio', publicado en 2017), Giorgio Agamben le dedica unas palabras a nuestro gran poeta, aforista y amigo suyo José Bergamín (1895-1983),  al que llama Pepe. Gracias a él, que había pasado buena parte de su vida en el exilio, Agamben descubrió España: “Su Madrid, sin duda, el gris y la oscuridad del barrio de la vieja mezquita, y luego Sevilla y Andalucía, de sol deslumbrante”. 
 
  
    Gracias a él, Agamben reflexiona sobre el concepto de pueblo que no es "una porción numérica". Gracias a Pepe, comenta el filósofo italiano, conoció las "últimas huellas de algo así como un pueblo, ese pueblo-aldea que para él no era una sustancia sino siempre y sobre todo minoría: no una porción numérica, sino más bien lo que impide a un pueblo coincidir consigo mismo, ser todo. Y este era el único concepto de pueblo que podía interesarme. Recuerdo que un día me dijo que se había dado cuenta de que el pueblo español se había muerto antes que él y que ese era el momento más trágico de toda su vida. Sobrevivir al propio pueblo es nuestra condición, pero es, acaso, también la extrema condición poética”. 
 

    Sobre esto mismo acaba de volver Agamben recientemente en su última columna Il popolo innumerabile, un pueblo que no se deja reducir a número. En la democracia, viene a decir ahora Agamben en la columna susodicha, no hay pueblo que valga: el pueblo solo tiene sentido, escribe, si no es numerable o si es, si se prefiere decirlo así, innumerable: "si se puede contar, lo decisivo ya no es el pueblo como tal, sino una cantidad numérica, la llamada mayoría, en la que el pueblo se disuelve según el perverso mecanismo de las elecciones o los plebiscitos. El pueblo -al igual que el género humano- no es un conjunto formado por singularidades numerables: el carácter «popular» o «genérico» -es decir, el carácter político- debe pertenecer íntegramente al individuo como tal. Esto es lo que Marx intentó plasmar con el concepto de Gattungswesen («ser genérico»), que define a cada hombre y no a una cantidad numerable. En la medida en que cada hombre «se refiere a sí mismo como al género presente y vivo», este no puede ser una suma numérica de individuos, sino que es una realidad esencial y plenamente presente en cada uno. Si el pueblo, como ser genérico, se cuantifica, se divide no solo en una mayoría y una minoría, sino también en facciones, entre las que se establece necesariamente una guerra civil".
 
    Volviendo a Bergamín, Agamben le dedica el siguiente párrafo, poniendo de relieve su insobornable libertad y su carácter de poeta popular en el mejor sentido de la palabra: “La ligereza de Pepe -su legendaria frivolidad- residía toda en la cualidad volátil e insustancial de su yo. Era perfectamente él mismo, porque no era nunca él mismo. Era como una brisa, o una nube o una sonrisa: absolutamente presente pero nunca constreñido en una identidad (por esto la condición de inexistencia formal a la cual lo había obligado el gobierno español privándolo de sus documentos se condecía con él y lo divertía). Toda su doctrina del yo se resumía en un verso de Lope de Vega que le gustaba citar: “Yo me sucedo a mí mismo”. El yo no es sino este sucederse a sí mismo, “adentrarse” y “salirse de sí mismo” -o “enfuriarse” - como decía, incesantemente salir de sí y entrar en sí, faltarse y aferrarse, en última instancia, sólo a “un punto de la nada en que todo se cruza”, siguiendo, como escribía a propósito de su amado Lope, “el dictamen del aire que lo dibuja’’. Airoso, Pepe lo era: por eso amaba firmar en forma de pájaro”. 
 
    A Bergamín poeta le dedica Agamben estos versos: Sulla neve che intatta / traveste il paesaggio / tre gocce di sangue /  meravigliosamente. / Senza chiudere gli occhi / vicino e distante / un fremito d’ali / invisibilmente. Sus traductores al castellano, Rodrigo Molina-Zavalía y María Teresa D'Meza, los vierten magistralmente así en heptasílabos: "Sobre la nieve intacta / que enmascara el paisaje /  maravillosamente,  / vi tres gotas de sangre. / Y sin cerrar los ojos / sentí, cerca y distante, / aletear un vuelo / invisible en el aire".
 
 
    A Giorgio Agamben, por su parte, le envió José Bergamín este poema, fechado en la navidad de 1982 en Donosti: "El lenguaje que hablamos no es sonora / música del silencio; / es como un torbellino de palabras / que arrastra un fuerte viento. / Un mundanal ruido pesaroso / que sube del infierno; / y con sus muchos humos enmascara / las luces de su fuego".

miércoles, 28 de octubre de 2026

La caverna mediática (de Platón)

    Hace casi dos mil quinientos años que un tal Platón nos habló ya de la caverna y de los hombres que habitaban en ella. Decía el griego que esos cavernícolas éramos nosotros, que estábamos contemplando, prisioneros y maniatados de espaldas a la realidad, imágenes proyectadas en la pantalla cinematográfica de una pared. Creemos, así, que un árbol, un caballo o una casa son esas cosas que vemos reflejadas en el muro de la gruta a la luz de un foco luminoso.

    De vez en cuando, viene alguien de fuera, el tal Platón por ejemplo, a decirnos que todo aquello es el engaño de un trampantojo, que aquellas imágenes virtuales no son más que ideas, simples remedos o proyecciones de las verdaderas realidades que existen fuera bajo el sol. Nos anima a que salgamos al exterior, porque es maravilloso contemplar el esplendor verde de un olivo mediterráneo o la elegancia de los movimientos de un caballo al trote o galope o las aguas azules y cristalinas del mar Egeo. Pero no hacemos caso del forastero recién llegado, aunque se llame Platón, venga de fuera y sepa de lo que habla; preferimos seguir contemplando, fascinados por las imágenes que atrofian nuestra imaginación, la película proyectada en la gran pantalla de la caverna: la realidad virtual o hiperrealidad.

 

    Nosotros, los hombres y mujeres del siglo XXI no hacemos caso de esa voz, seguimos siendo todavía, aunque parezca mentira, cavernícolas, habitantes de la gruta. En esta sofisticada caverna mediática en que habitamos, las imágenes no se proyectan en paredes rupestres, sino en primer lugar en una sala de cine, después en nuestra propia sala de estar en monitores televisivos de plasma, a los que llegan, además, los ecos de las voces en alta definición remasterizada con sonido digital, y finalmente en las pantallas táctiles de nuestros móviles y tabletas. La caverna ya no es un lugar público, ni siquiera nuestra vivienda familiar, sino nuestro adminículo móvil y portátil, nuestra cueva individual y personalizada: nuestro smartphone en la lengua del Imperio.

    Hemos pasado de la pantalla gigante, a la pequeña pantalla y de esta a la minúscula; y de lo más público a lo más privado. No conocemos más caballos, aguas del mar Egeo, olivos mediterráneos que los que vemos en nuestra realidad virtual, en los monitores de nuestros ordenadores personales y tabletas y demás artilugios digitales y táctiles. En la caverna mediática en la que vivimos, nosotros somos los prisioneros, aunque no sean visibles las cadenas y ligaduras que nos atan de pies y manos. No hay cárcel de mayor seguridad que aquella que no parece que lo es. Más allá de cualquier excusa, la más firme de las ataduras es nuestra propia decisión de permanecer entre las cuatro paredes de la caverna platónica mediática, porque apreciamos la seguridad de la gruta y nos asusta lo que puede haber al otro lado, el mundo exterior.
 
 

    Preferimos lo malo conocido a lo bueno por conocer. Preferimos seguir, por miedo de la libertad, de espaldas a la realidad real, valga la redundancia, viviendo en un mundo fantasmagórico y virtual, alimentado por el miedo a lo desconocido, lo que hace imposible el encuentro con los demás, que ya no serían compañeros de esclavitud, sino de libertad, bajo la tibieza acogedora del sol.

    El término “caverna mediática”, popularizado por el presidente de un famoso club deportivo catalán, un tal Joan Laporta, para desprestigiar a la prensa nacionalista madrileña, nos da pie a nosotros para revisar el mito. Al parecer, en diciembre de 2009 el FC Barcelona se impuso al Real Madrid por un gol a cero gracias al acierto de su fichaje estrella, un jugador sueco. Esta victoria aupó al equipo catalán al primer puesto del campeonato de liga desatando la euforia de la afición azulgrana. El presidente de ese algo más que un club fue fotografiado celebrando el triunfo regado en champán, y achacó la difusión de las traicioneras fotos que tanto le comprometían a “la caverna mediática españolista” (sic). La expresión hizo fortuna y, desde entonces, la utilizan los medios progresistas de comunicación para descalificar a los conservadores.


    Pero, según lo que se me alcanza por lo poco que he podido averiguar –sería interesante que alguien más avezado que yo investigara sobre ello–, el cacareado término de “caverna mediática” lo acuñó nueve años antes el escritor ya fallecido Manuel Vázquez Montalbán, que publicó en la revista Quaderns del CAC un artículo titulado En la caverna mediática. Propuesta de una reconsideración del mito platónico, donde dirigía una mirada crítica hacia todos los medios de comunicación de masas recurriendo, para explicar la situación del individuo en la sociedad globalizada actual, a la parábola platónica. Comenzaba su artículo, aludiendo quizá a los espejos esperpénticos del callejón del Gato, con guiño valleinclanesco y memorable frase que cito literalmente: Los medios de comunicación se han convertido en espejos trucados que devuelven falseadas imágenes del ciudadano.

    Yo creo que el tal Joan Laporta usó el término “caverna mediática” despectivamente, sin aludir al mito platónico para nada. Para él “caverna” quiere decir “prehistoria”, y la expresión “caverna mediática” alude a los medios de comunicación reaccionarios, cavernícolas y trogloditas que están anclados en el pasado de la edad de las cavernas. Sin embargo, Vázquez Montalbán, más versado sin duda en humanidades que el presidente del club de balompié catalán,  alude, ya desde el título de su artículo, a la parábola platónica de la caverna para explicar nuestra situación frente a todos los medios de comunicación que, paradójicamente, sirven para mantenernos incomunicados ofreciéndonos información, una información que nos conforma a nosotros y que deforma la realidad.

    “También el individuo actual –dice Vázquez Montalbán- permanece en el seno de esa caverna y el mundo exterior son sombras… El individuo no ha elegido su postrada situación de habitante de la caverna y su mistificada percepción de la realidad exterior está programada por todos los interesados en acondicionar la realidad a un estatuto histórico inalterable. El esfuerzo del poder consiste precisamente en basar su fuerza en una progresiva concentración y la debilidad del adversario, nosotros, en un progresivo enclaustramiento en el seno de esa caverna”.

 

    Los media, como llaman los ingleses a los medios de comunicación con el plural neutro acabado en -a del latín medium -"las cosas que actúan de intermediarias, los instrumentos mediadores entre el emisor y el receptor del mensaje, los soportes de la comunicación"-, tienen la virtud de convertir en noticia un acontecimiento, dándole más importancia de la que a priori pudiera tener, y, a la inversa, pueden hacer que un acontecimiento humanamente relevante no sea noticia, ignorándolo al no dar cuenta de él. También pueden, por supuesto, tergiversar la realidad informando sesgadamente de algo que ha sucedido, lo que muchas veces depende de la ideología política tras la que se parapeten. En cualquier caso, lo que hacen es servir de intermediarios entre la realidad exterior, que está formada de ideas que la idealizan, y nosotros, los prisioneros de carne y hueso de esa caverna mediática que pone delante de nuestros ojos la realidad, que es la falsedad, del mundo para ocultarnos simple y llanamente la verdad.

martes, 27 de octubre de 2026

El fascismo de los antifas (y II)

       "Creo, y lo creo profundamente, -escribe Pasolini- que el verdadero fascismo es eso que los sociólogos, con excesiva bondad, han denominado «la sociedad de consumo». Una definición que parece inocua, puramente indicativa. Pero nada más lejos. Si uno observa bien la realidad y, sobre todo, si uno sabe leer en las cosas que lo rodean, en el paisaje, en el diseño urbano y, sobre todo, en los hombres, ve que los resultados de esta despreocupada sociedad de consumo son los resultados de una dictadura, de un fascismo con todas las letras. Para mí la cuestión es muy compleja, pero también está muy clara: el verdadero fascismo, lo he dicho y lo repito, es el de la sociedad de consumo, y los democristianos -los demócratas en general, diríamos nosotros-, aun sin percatarse de ello, se han encontrado con que son los auténticos y genuinos fascistas de hoy. A este respecto, los fascistas «oficiales» no son más que los continuadores del fascismo arqueológico: y en calidad de tales, no deben tomarse en consideración. Solo que este odio se dirige, a veces con buena fe y otras con perfecta mala fe, contra el adversario equivocado, contra los fascistas arqueológicos en vez de contra el poder real". 
 
       Pasolini nos pone en guardia contra una nueva forma de fascismo, más sutil e insidiosa, entendida «como normalidad, como codificación del trasfondo brutalmente egoísta de una sociedad». Es el sistema de consumo, que desde los años sesenta se encarga de la homologación cultural de todos los países: un poder sin rostro, sin camisa negra y sin fez, pero capaz de moldear vidas y conciencias. Más de cincuenta años después, estas intervenciones mantienen intacta su fuerza crítica, lo que nos permite captar algunos de los rasgos más profundos del mundo actual. 
 

    Cuenta Pasolini que una periodista que le hizo una entrevista en 1962 estaba muy preocupada porque tenía un hijo adolescente que era fascista, al que había llevado a ver la película documental All'armi, siam fascisti!, que repasa la historia de Italia desde principios del siglo XX analizando los orígenes, el desarrollo y las huellas del fascismo desde su creación hasta 1961, para que viera lo ridícula y delirante que era la figura de Mussolini, il Duce, como en efecto le pareció al muchacho. Pero como comenta Pasolini "en el fondo, el hijo es menos fascista que la madre; o, por lo menos, hay en su fascismo algo noble de lo que él mismo sin duda no puede ser consciente: una protesta, una rabia. En su honestidad de adolescente, él sabe que el mundo en el que vive es, en el fondo, atroz: y arremete contra él con toda la fuerza del escándalo que tiene para un muchacho su idea del fascismo. El fascismo de la madre, en cambio, implica un desmoronamiento moral, una complicidad con la manipulación artificial de las ideas con las que el neocapitalismo está modelando su nuevo poder". El atractivo que el fascismo ejerce sobre la juventud, según Pasolini, no consiste en lo que propone dicha ideología, sino en el rechazo radical de la sociedad actual. 

      Diego Fusaro, por su parte, ha señalado en varias ocasiones que la característica de la política europea moderna tiene dos vertientes: el antifascismo en ausencia de fascismo y el anticomunismo en ausencia de comunismo, lo que supone que mientras unos y otros combaten contra enemigos inexistentes, se rinden y ponen al servicio del capitalismo financiero, que no tiene ideología, sino intereses, económicos, por supuesto, es decir, políticos.

lunes, 26 de octubre de 2026

El fascismo de los antifas (I)

    Uno de los aforismos de Friedrich Nietzsche más agudos que conozco es el que lleva el número 146 de su obra Más allá del bien y del mal (1886), que dice literalmente: "Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti". 
 
    Cuando uno se entrega a combatir algo que considera “monstruoso” como puede ser, por ejemplo, el fascismo, fachismo o fajismo, como prefería Unamuno (que derivaba el término de "fajo", adaptación del fascio italiano, el haz de los lictores romanos, y se preguntaba en un artículo de 1932, titulado ¿Fajismo incipiente? si en España estaba cuajando por entonces algo similar al fascismo italiano de Mussolini y al nacionalsocialismo de Hitler), corre el riesgo que es un peligro de adoptar el comportamiento del enemigo que pretende derrotar. Uno odia tanto un patrón que, a fuerza de odiarlo, acaba por parecerse demasiado a él y repetirlo.
 
         Me ha parecido ingeniosa e inteligente esta viñeta de Puebla que representa a unos antifas en plena guerrilla urbana que en su lucha contra el fascismo acaban golpeándose a sí mismos, es decir, a lo que de hay de fascistas dentro de ellos mismos, en su interior que se declara contrario a ello, y que son auténticos y coherentes con sus ideas. 
         

     Lleva como título: "Práctica del antifascismo ultraviolento con coherencia". En plena guerrilla callejera, uno de estos jóvenes se da puñetazos en el pecho a sí mismo, otro se golpea con un garrote en la cabeza y un tercero, que lleva la cara tapada, arroja un adoquín que se vuelve contra él como si fuera un bumerán. Es como si el explotado quisiera combatir al explotador sin percatarse de que él mismo es a la vez ambas cosas, la víctima y el verdugo de sí mismo, como sugiere Byun-Chul Han. Estos antifas combaten el fascismo, fachismo o fajismo, que diría Unamuno, que hay dentro de sí mismos, por lo que resultan ridículos, emulando, en la práctica, los métodos autoritarios y las tácticas violentas que dicen combatir.
 
    Sobre los fajistas escribía Unamuno: "He podido mirar a los ojos de algunos de esos fajistas. Su mirada es sin alegría, sin aire, sin donaire. Se lee en su mirada el resentimiento. Y el reconcomio. Y hasta el rencor. ¿A qué? ¿Lo saben ellos mismos? Es el morbo nacional sansoncarrasqueño. Porque digan lo que dijeren no es el heroísmo cidiano, el del Cid, lo que sienten, sino la bachillería rencorosa -quisquillosa y recelosa- de Sansón Carrasco." Y sobre la violencia fajista:  "Y luego la violencia. La violencia querida más que sentida; la violencia del medroso. Y esta violencia no está al servicio de la doctrina -de una u otra doctrina-, sino que son doctrinas las que se ponen al servicio de la violencia; son causas perdidas las que buscan en ella amparo, y buscándolo hallan su última perdición".
 
    El aforismo nietzscheano me recuerda la reflexión que se hacía Pier Paolo Pasolini  en una entrevista de 1974 recogida en el volumen El fascismo de los antifascistas, donde distingue un fascismo arqueológico prácticamente inexistente que sirve como pretexto para procurarse una patente de antifascismo que presenta batalla a un enemigo muerto y enterrado, arqueológico como dice él, es decir, arcaico, incapaz de asustar a nadie, que da pie a un antifascismo light que presenta, como dice el refrán castellano “a moro muerto gran lanzada”. 
 
 
    Viene a cuento este refrán a que durante los combates entre moros y cristianos durante la reconquista en la península ibérica, algunos soldados se mantenían a salvo lejos de la refriega del combate, y solo cuando el enemigo yacía ya sin vida, se acercaban a clavar su lanza en el cadáver para manchar sus armas de sangre y alardear después ante los demás de haber participado en la parte más dura y peligrosa del combate contra los sarracenos. Y es que, como dice otro refrán, a todo pasado, todos son valientes, o, como dice otro, a burro muerto, cebada al rabo. Hemos abordado el tema en El franquismo del antifranquismo.
 
    Escribía Pasolini: He aquí por qué buena parte del antifascismo actual, o al menos eso que ha dado en llamarse antifascismo, es o bien ingenuo y estúpido, o bien presuntuoso y de mala fe: porque presenta o finge presentar batalla a un fenómeno muerto y enterrado, arqueológico, incapaz ya de asustar a nadie. (Y, sin embargo, añadiríamos nosotros, no presenta batalla a lo que tenemos delante, aquí y ahora, que da mucho más miedo, y es lo que nos toca, que el director italiano denominó, con una terminología que ya nos suena pasada de moda "la sociedad de consumo").    

domingo, 25 de octubre de 2026

Power has the people

    La cantante estadounidense Patti Smith, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes del año del Señor de 2026, ofreció a su paso por las Asturias de Oviedo, dos actuaciones para conmemorar el quincuagésimo aniversario de su primera actuación en España. El recital del Teatro Jovellanos, el 20 de octubre, organizado por la fundación que le otorgaba el premio, llevaba por título precisamente «50 años después». El acceso fue gratuito mediante la obtención de entradas por inscripción previa, agotándose las localidades enseguida. Debido a la altísima demanda, se organizó al día siguiente un segundo concierto, también gratuito, para dar cabida a las cinco mil personas que se habían quedado sin entrada, en el Palacio de Deportes de la Guía.
 
  
    Pero quizá el momento más emocionante se produjo el jueves 22 cuando unas tres mil personas sorprendieron a la propia Patti Smith cantando y coreando su mítico himno People have the power, para mí, por cierto, dicho sea de paso, la peor de todas sus canciones por lo que a la letra se refiere, en la antigua Fábrica de Armas de Oviedo. Varias corales asturianas y cientos de voces anónimas acompañaron a Patti, que cantó acompañada de su hijo Jackson y el músico de su banda Toni Shanahan, ambos a la guitarra acústica. Patti se emocionó y recordó que había escrito la canción con su esposo Fred 'Sonic' Smith, ya fallecido, el padre de su hijo Jackson y su hija Jesse, presentes ambos con ella en el escenario. 
 

      En ¿El pueblo tiene el Poder o El Poder tiene al pueblo? ya hablamos de cómo la madrina del punk, aquella que cantaba "Jesucristo murió por los pecados de algunos, pero no por los míos; estos me pertenecen a mí" y que recientemente visitó al Papa de Roma, se había acabado convirtiendo en la abuela de la democracia con su himno People have the Power, a lo que contraponíamos allí la fórmula del revés Power has the people, para subvertir directamente la letra de la canción y decir algo de verdad, denunciando el falso empoderamiento, en realidad dominación, del pueblo.
 
 
     Me dicen que la frase que propongo suena extraña en inglés, como si estuviera mal dicha y hubiera invertido el orden 'natural', pero suena igual de mal en castellano, porque no es políticamente correcta, porque se presenta como la antítesis exacta de la communis opinio de que bajo el Régimen democrático gobierna el pueblo, que es el mantra de la canción de Patti que tanto se ha coreado, y es por aquello de que una mentira que se repite una y otra vez nos resulta tan familiar que acaba pareciendo que tiene que ser verdad a la fuerza, pero no es cierto: es el Poder el que tiene a la gente, no la gente la que tiene el Poder, porque ¿para qué iba a quererlo la gente? 
 
    Al invertir el sujeto y el objeto, transformamos una proclama democrática en una poderosa denuncia sobre cómo el Régimen, el Poder, se ha adueñado de la población engañándola, controlándola y dominándola con su consentimiento, porque la contrafórmula que propongo a la consagrada “the Power to the people”, lo que indica en verdad es "the Power over the people", que el Poder recae sobre el pueblo, o, si se prefiere un sustantivo menos definido, sobre la gente, que así queda convertida en pueblo definido, ya sea español o marroquí, con una definición que es una jaula o un ataúd, como todas las definiciones, que encierra en este caso a la gente entre unas fronteras nacionales y bajo un régimen político.

sábado, 24 de octubre de 2026

Seguiriyas a palo seco

La seguiriya es uno de los muchos palos del flamenco. La seguiriya gitana más pura, la que surge del cante más hondo, se canta a palo seco, o sea, sin acompañamiento musical de guitarra.

Estructuralmente se compone de cuatro versos:  hexasílabos el primero, segundo y cuarto, hendecasílabo el tercero (6-6-11-6), modelo silábico emparentado con las jarchas. Riman el segundo y el cuarto en consonante o asonante. Pero prima el sentimiento sobre la forma, de modo que no es raro encontrarse con seguiriyas con otras métricas.

 

Esta voz no es mía, / que es la de cualquiera / que canta las penas de todos, nuestras,  / ni propias ni ajenas.

Tengo yo una pena / grande que no tengo, / que a mí me tiene ella y no me deja / que ande yo contento.

Pido yo a la luna / en el hondo cielo, / que caiga muerto aquí ahora, si es falso / lo que a ti te quiero.

Veo a mucha gente, / no te veo a ti / y el corazón, de la jaula del pecho / se quiere salir.

Dizque en las estrellas / ay, escrito está, / mi sino, madre mía, y el futuro, / y eso no es verdad.

Morirme quisiera, / dejar de existir, / que esta farsa, madre, que llaman vida / es un sinvivir.

Sin traje de luces,/ desnudo en el ruedo, / lidiando, sin capote y sin espada, / al toro del miedo.

Loco de remate / creo que estoy yo, / si en esta vida lo he perdido todo / menos la razón.

No quiero la plata / ni oro de este mundo, / me cago en todos los dineros, solo / pido un beso tuyo.

Si te vas, me matas; / llévame contigo / que yo no tengo, solito en el mundo, / ni amiga ni amigo.

No hay Dios que nos valga, / justicia tampoco, / en este mundo, donde acaba uno / o preso o loco.

Como una cabra, / corazón salvaje, / siempre tiro al monte, donde  cabrero / no hay que me guarde.

Sin querer te quiero, / ni mandarme nadie; / no hay Dios, ley, mandamiento o gobierno / que al corazón mande. 

Yo, señor doctor, / sufro de locura, / pero no me encierre usted ni me cure / esta chifladura.

 Dispara tu flecha, / chiquillo Cupido, / y haz que esa mujer de mí se encariñe, / y acueste conmigo.

 Se murió mi niño, / se me quedó atrás, / cuando me viene vivo su recuerdo, / rompo yo a llorar.

Rota la garganta, / de lo hondo del pecho / me sale a palo seco así el quejido / del cante del pueblo.