viernes, 23 de octubre de 2026

Aforismos y apotegmas (I)

El aforismo no se limita a expresar la idea, sino que la pone en cuestión, la revuelve contra sí misma y desvela las contradicciones que encierra su definición.


La diferencia entre izquierda y derecha se difumina tanto que votar es un ejercicio insignificante y trivial de expresión de gustos y preferencias personales.


El acrónimo TINA (there is no alternative, no hay alternativa), esgrimido como eslogan por Margaret Thatcher, justificaba lo injustificable: la realidad. 

Tengo que trabajar no pocas horas diarias, me pagan un salario de miseria, pero tengo que estar contento y agradecido porque tengo un trabajo por lo menos.

¿Cuántos Imperios que se creían eternos e inamovibles no han caído uno tras otro a lo largo de la Historia? ¿No sucederá lo mismo con el que ahora padecemos?
 
Nunca se puede saber / lo que va a ocurrir mañana, / salvo que al fin de semana / sigue el lunes otra vez, como cantaba Radio Futura en los ochenta.
 
La palabra mortinato procede del latín mortuus 'muerto' y natus 'nacido' y significa "ser (vivo) que ha nacido muerto". Todos, de algún modo, somos mortinatos. 

¿Cómo se entiende que unas mismas acciones, dependiendo del punto de vista que adoptemos, sean hazañas heroicas para unos y para otros actos terroristas? 

Dos versos finales del soneto de Lope de Vega, "Mañana, le abriremos", respondía, / para lo mismo responder mañana, son la mejor definición de procrastinación. 

La función fundamental de las Fuerzas de Seguridad del Estado es crear inseguridad: que cunda el pánico para que la gente, acojonada, demande protección. 

Previsión meteorológica. Siempre en estado de alerta permanente ante el temporal que se avecina: alerta amarilla, naranja, roja. Lo peor está siempre por venir. 

MEA MAXIMA CVLPA. En la Edad Media, en los tiempos de la vieja religión, todos éramos pecadores; ahora todos somos culpables en la férrea Edad Contemporánea. 

¿Estado del Bienestar o bienestar del Estado? ¿Quién quiere estar bien? Nadie, porque lo que cualquiera en su sano juicio desea no es bienestar, sino bienvivir. 

ALIVS ET IDEM: Otro y el mismo. Este latinajo indica que un individuo cambia y sigue siendo el mismo. Cualquiera. Yo mismo cambio y soy el mismo, verbigracia.

La antítesis de la víctima y el verdugo halla su síntesis perfecta y más cumplida en el heautontimorúmeno: víctima de sí mismo y al mismo tiempo victimario.

Los cristianos en el siglo IV pasaron de perseguidos a perseguidores, de víctimas a verdugos de los que no eran cristianos, y también de sus correligionarios. 

Tenemos demasiadas ideas. O mejor dicho: nos tienen a nosotros. Si no se materializan por las buenas, lo hacen por las malas, llegando a cometer asesinato. 

Pregunta y respuesta redundante de Charles Darwin: ¿Quiénes sobreviven? Los que mejor se adaptan. ¿Quiénes son los que mejor se adaptan? Los que sobreviven. 

Otra pregunta y respuesta redundante: ¿Quiénes ganan? Los mejores. Pero ¿quiénes son los mejores? Los ganadores. ¿Son los perdedores, acaso, los peores?  
 
Al pan, pan; y al vino, vino.El Ministerio de Defensa oculta bajo su coraza verbal defensiva que es el ministerio de la Guerra y de Marte, el dios beligerante.

A los mandamases a veces se les escapa la verdad por la boca y reconocen que son ellos los más mandados, unos 'mandamenos', puesto que mandan los mercados.  
 
 

En las instituciones académicas no fluye el diálogo sino el monólogo de la letra escrita, y lo proclamo ex cáthedra desde mi execrable condición de profesor.

La palabra Estado está emparentada etimológicamente con establo y estabulación, lo que nos reduce a votantes y contribuyentes a la condición de reses de ganado.

Si algo nos es común a los hablantes, es el lenguaje oral, la lengua materna y analfabeta, y no la letra escrita de la escuela que con sangre entra derramada. 

Las palabras dicen a veces más de lo que parece a simple vista: partidos políticos, por ejemplo, porque parten al pueblo y lo tienen repartido y dividido. 

A cambio de nuestro voto y de la contribución con nuestro diezmo a la Hacienda Pública, papá Estado nos ofrece una vida estable y llena así... de aburrimiento. 

Todo cambia para no variar, o todo varía para no cambiar. Es la suma paradójica del tópico del OMNIA MVTANTVR con el NE VARIENTVR de la edición definitiva. 
 
 La razón no es patrimonio de algunos, de los que creen tenerla, sino de todos, porque es diálogo y no monólogo, discusión que fluye a través de las palabras. 

Puede que la razón sea un río que fluye. Si quieres tenerlo, tienes que detenerlo y contenerlo, y entonces ya no es río, sino embalse o estanque empantanado. 

Los paladines defensores del realismo vociferan: ¡Así es la realidad! ¡Así son las cosas! Pero ¿cómo son las cosas? Siempre caben la duda y la pregunta.

Lenguaje corriente y moliente, que fluye como el agua y corre de boca en boca, y, al molerse con el uso, se va puliendo como los cantos rodados de los ríos. 

Si necesita que creamos en ella para poder mantenerse en pie, es que sin nuestra fe su credibilidad no se sostiene y se viene abajo el edificio de la realidad. 

Las muchas fobias no son sólo miedos etimológicos, sino odios, porque el miedo y el odio son hermanos gemelos, y uno no camina nunca solo sin su hermano. 
 
 
-Mamá,¿es verdad que el mundo gira alrededor del Sol según la teoría heliocéntrica de Galileo? -No, hija mía, el mundo gira alrededor del dinero, su epicentro.

jueves, 22 de octubre de 2026

Pareceres CXXX

640.- ¿Quién progresa adecuadamente? La expresión «progresa adecuadamente», abreviada PA, era una calificación escolar descriptiva que se utilizó en las Españas en sustitución de las notas numéricas o tradicionales (como el Aprobado o el Bien), que se introdujo en el sistema educativo español en la década de los ochenta y se mantuvo durante la aplicación de la LOGSE a partir de 1990 en la etapa de educación primaria. Indicaba que el alumno, si era el caso, alcanzaba los objetivos previstos para su nivel sin mayores dificultades. Si no los lograba, aparecía en su lugar “necesita mejorar”, que venía a sustituir el ominoso “suspenso”. Con las reformas educativas posteriores, estas fórmulas descriptivas fueron sustituidas de nuevo por escalas de calificación cualitativas (Insuficiente, Suficiente, Bien, Notable, Sobresaliente) y numéricas (del 1 al 10). Creo que se perdieron enseguida el Muy Deficiente y el O absoluto, por considerarlos ofensivos. Pues bien, nuestros gobernantes progresistas se aferran a esa vieja retórica ya démodée, y quieren convencernos de ambas cosas a la vez: por un lado nos dicen que España progresa adecuadamente, y por otro añaden, para seguir ellos en el gobierno, que aún necesita mejorar. 
 
  
641.- Solo una -cracia es buena. De entre las palabras acabadas en -cracia, voz griega que, como se sabe, significa 'gobierno', 'dominio' o 'poder', que recoge el diccionario de la docta Academia de la Lengua Española, y que enumero en orden alfabético: acracia, aristocracia, autocracia, bancocracia, burocracia, cleptocracia, dedocracia, democracia, eurocracia, falocracia, fisiocracia, gerontocracia, ginecocracia, meritocracia, oclocracia, partitocracia (y su variante castellanizada partidocracia), plutocracia, tecnocracia y teocracia, la menos deleznable es la primera de todas, porque todas las demás constituyen una imposición política de gobierno y de poder organizado que se le endilga a la gente. La lengua permite que se creen nuevos términos, como hizo el poeta Ezra Pound, por ejemplo, cuando denunció los gobiernos de las sedicentes democracias de Inglaterra, Francia o los Estados Unidos de América, que eran países que no estaban gobernados o controlados por sus respectivos pueblos, o por los delegados que representasen a sus pueblos o que actuasen al menos en interés de sus pueblos o de la ciudadanía, como se dice ahora, sino por los usureros, y forjó dos neologismos: usurocracia, bastante claro, y danistocracia, formado este último sobre el griego δανειστής 'prestamista' o 'acreedor”, prácticamente sinónimo del primero. 
  
642.- Facciosos.- El sábado 17 de octubre, cientos de miles de personas salieron a las calles en toda Francia a manifestarse contra el alto coste de la vida, a favor de los servicios públicos y del poder adquisitivo: antiguos  Chalecos Amarillos, estudiantes de secundaria y universitarios, que son los que iniciaron la protesta, agricultores y trabajadores. La jornada también estuvo marcada por violentos incidentes: el ayuntamiento de Limoges fue incendiado, hubo saqueos en varias ciudades y enfrentamientos con las fuerzas del orden: cientos de personas arrestadas y numerosos policías y gendarmes heridos. El actual monarca francés, elegido democráticamente, dijo: «Ayer, sábado 17 de octubre, unos facciosos, procedentes de grupúsculos de ultraizquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes, se entregaron a una violencia desenfrenada en nuestras ciudades». Utilizó la palabra “facciosos” (factieux, en la lengua de Molière), como Luis XVI hace más de doscientos años, cuando otros factieux irrumpieron, invadiendo el palacio de las Tullerías, en las estancias reales arrastrando un cañón... Ambos jefes de Estado explican la violencia desatada usando el mismo término: faccioso, algo obsoleto ya en castellano, que nos viene del latín, y que está relacionado con “facción”, que es etimológicamente, además de los rasgos de la cara que hacen a uno ser uno distinto y a la vez igual que los demás, la acción de hacer algo con alguien, y, da nombre a un partido político, una liga, una corporación, una camarilla, pero cargado de connotación negativa, porque los que lo hacen son malos y lo que hacen es malo. Si fueran buenos e hicieran algo bueno se denominaría de otra forma, tal como escribía Salustio: 'esta (asociación) entre los hombres de bien se llama amistad, entre los malvados facción (o bandería, o pandillaje, o conspiración)' haec inter bonos amicitia, inter malos factio est. 
 
 
643.- Earth is so beautiful. La astronauta francesa que regresó a la Tierra el 10 de octubre después de 235 días en órbita declaró en inglés: «El espacio es duro, pero también nos une. He intentado ver divisiones y fronteras (desde el espacio), pero no las he visto. Lo que sí que he visto desde la ventanilla es que la Tierra es preciosa, la que todos compartimos». La Tierra es preciosa vista desde el espacio exterior. Lo que ha dicho es sencillo pero, al mismo tiempo, difícil de entender como ella misma comprobó al someterse otra vez a la ley de gravitación universal terrestre y poner los pies sobre la tierra. Lo dijo ayudada por dos compañeros que la sujetaban, muy emocionada, para que pudiese adaptarse a la gravedad. Su mayor desafío ahora era “mantenerse ella sola de pie, después de haber ensayado la levedad de su ser durante ocho meses. Lo que era claramente visible desde arriba ya no tenía el mismo significado aquí abajo. En la física cuántica el mero acto de observar altera lo que vemos. Asignamos nombres a las cosas dependiendo de nuestro punto de vista, pero ya no establecemos un único punto de vista verdaderamente estable cuando perdemos la estabilidad. 

644.- Lenguas y almas muertas. Me envía un amigo una columna de un periodista titulada Elogio del latín, que me recuerda a lo que yo mismo, o más bien algún antepasado mío, escribía cuando aún era profesor de lenguas clásicas rodando por esos institutos de Dios, que es el Estado, y publicaba aquel Elogio del estudio del latín y otros saberes inútiles en un blog que escribía por entonces. Dice, entre otras cosas, el periodista que el latín “no es un cadáver [...] sino la columna vertebral de la cultura occidental” y también que “las lenguas muertas no necesitan que nadie las resucite, porque son ellas las que nos mantienen vivos frente al analfabetismo funcional”, y también: “Dicen los apóstoles de la torre de Babel de la modernidad que el latín y el griego son "lenguas muertas". Ignoran, en su soberbia tecnológica, que lo único que realmente agoniza en las aulas es la capacidad de pensar con rigor”. Item más: “Las lenguas llamadas muertas no necesitan que nadie las resucite, porque son ellas las que nos mantienen vivos frente al analfabetismo funcional”. En estos tiempos que corren, esta defensa no deja de ser un anacronismo, algo que va contra los tiempos, una apología de una causa perdida como la del ferrocarril, por ejemplo, pero quizá por eso mismo merezca la pena defenderla.  
 

miércoles, 21 de octubre de 2026

La fuerza del Hamor

    El Puto Amo, como le bautizó uno de sus ministros más leales y acólitos feligreses por su conocimiento de la lengua de Chéspir, el Fucking Master, que se presenta a la reelección electoral de sí mismo, ha introducido en la campaña  el componente emocional, la viva emoción, a falta del fuste político e intelectual, con el pronunciamiento en público y sin pudor ninguno, en medio de un mitin político celebrado en Fuenlabrada, de la fórmula sacramental, solemne y matrimonial: “Te quiero”, dirigida como un dardo de Cupido a su pareja,  presente en el acto. 
 
    De la mano de su cónyuge accedió al recinto y de su mano subió también al escenario para dejar, por ahora, la foto de la campaña: un abrazo y un beso que son una imagen viral en las retículas sociales. Ha convertido así a su compañera en un activo electoral para voltear los malos augurios que pesan sobre su figura y su familia, victimizándose él y su entorno más inmediato como símbolo vivo de una persecución encarnizada por las fuerzas del Hodio (sic por la mayúscula sobra ortográfica). Ha dicho: “Nos han intentado quebrar de todas las maneras y han logrado justo lo contrario. Hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que, que lo escuchen alto y claro: te quiero”. 
     Ella, en primera fila, escuchaba transida de emoción con las lágrimas en los ojos mientras el público, no menos embargado por la emoción, canturreaba: “¡Qué bonito! ¡Qué bonito!”. 
 
    Frente al discurso del Hodio, que se ha convertido en un delito en el código civil, asistimos ahora al discurso del Hamor por parte del Hombre-Profundamente-Enamorado-De-Sí-Mismo, un amor que, recién declarado con la consabida fórmula sentimental y sacramental de “te quiero”, se amortiza y convierte en mortaja del sentimiento que se suponía que latía por debajo. 
 
    Empalagosa y hortera, por lo demás, la puesta en escena: 
-El corazón rojo como símbolo de la emoción palpitante del partido, que ha desplazado prácticamente al puño izquierdista y a la rosa empuñada. 
 
 -El eslogan populista y simplón: "La fuerza (que se traduce en “el gobierno”) de la gente", un gobierno que no ejerce la gente activamente -¿sobre quién iba a hacerlo?-, sino que padece pasivamente, porque es un yugo que se les impone a los de abajo o, como se ha dicho a veces, a la gente de a pie que no se sube a las poltronas de los ministerios ni a las estatuas ecuestres. 
-Un populismo que lejos de invocar al pueblo o 'populus' invoca a la gente, un sustantivo que no se deja definir tan bien como el otro. 
-Y siempre el mensaje ramplón de que hay que avanzar y seguir adelante, de que hay que progresar aunque no se sepa muy bien hacia dónde. 
 
    Poco importa ya que el Fucking Master of the Global World and the Universe prometiera limitar los mandatos a dos legislaturas. Ha cambiado de opinión, y pretende, si no lo impide Dios, o sea la mayoría democrática del país expresada en los votos, poner en marcha una tercera legislatura y una cuarta y así hasta el infinito, si el electorado se lo permite, porque hay que seguir avanzando y haciendo que el país “progrese adecuadamente”, como se decía antaño, porque todavía, “necesita mejorar”. 
 
  
    Ha dicho a su mujer: “Gracias por ser mi esposa, por ser la madre de mis hijas y por ser mi mujer: te quiero”. Le faltó cacarearlo en inglés, que suena más cursi: I love you, baby. La declaración hecha en público suena a impostura, pero con ella se gana a un público enfervorizado previamente entregado e incondicional. Al final acabaron todos sus secuaces coreando una estúpida canción de un cantante emergente que sonaba por la megafonía y decía algo así: “Ella es mi Tatiana, / Ella es mi Daysi, / Ella es mi mundo, / Ella es mi baby. / Cuando estamos juntos, / to' desaparece, / todo en un segundo”.  
 
    Se celebraba así el Hamor, la fuerza de la gente que puede con todo para “hacer un país mejor”, y evitar que los malos, los oligarcas, las élites, los hodiosos ultras arrebaten las pensiones a los sufridos pensionistas después de una vida de esfuerzo y de trabajo y cotización. El Jefe del Ejecutivo que no se resigna a dejar de serlo y que cuando decía "te quiero" quería decir "me quiero" puso a bailar a todo el partido y a gran parte de su gobierno al final del acto, dándolo todo de sí, contagiando al auditorio de un insospechado optimismo, destacando el frenesí bobalicón con aspavientos propios del delirio entusiástico de una bacante -"ese estilito Malibú te va genial"- de la actual secretaria  general del partido, un partido que ha perdido las dos siglas centrales de las cuatro que tenía.  
 

martes, 20 de octubre de 2026

Romance de la madre, el hijo y el mar.

Hijo. -¿Dónde, madre, las llaves? 
Madre. -En el fondo del mar. 
Hijo. -¿Y si voy a buscarlas? 
Madre. -Hijo, no volverás. 
 
Hijo. -¿Dónde, madre, las llaves de la puerta cerrada? 
¿Dónde, madre, la llave del candado del alma? 
Quiero ser marinero para hacerme a la mar,  
quiero ser navegante en las ondas del mar
 para ver las estrellas en el cielo y el agua, 
 la cara de la Luna  en la mar reflejada, 
el timón en la mano y las velas hinchadas 
dejando las estelas sobre la mar salada. 
 

 Madre. -Lloraré si te marchas a la vera del mar. 
Hijo, sola me dejas, si las vas a buscar. 
Enterraron las llaves en el fondo del mar, 
y si vas a buscarlas nunca más volverás. 
Hay sirenas que cantan en las ondas del mar, 
y los hombres se ahogan si las oyen cantar. 
Algas hay que te atrapan, peces hay de cristal, 
abismos y corales. Vas y no volverás. 
 

  Hijo. -Hay tesoros de ensueño que yo voy a encontrar, 
lo que no sabe nadie, que es lo que vale más. 
Sueños hay enterrados en el fondo del mar; 
en cofres misteriosos sueñan con despertar.
No anclaré en ningún puerto de los que hay en el mapa, 
corazón palpitante, no echaré las amarras. 
Con la cara lavada por la espuma del mar, 
con el pelo peinado por la brisa y la sal. 
 
Madre. -Vas y no volverás, hijo mío del alma. 
Y por ti lloraré, a la vera del agua. 
 
Hijo. -No llore por mí, madre. Dondequiera que vaya 
 yo la llevo conmigo en el fondo de mi alma. 
Quiero ser marinero, quiero yo naufragar 
y perderme en la espuma de las olas del mar.
 

lunes, 19 de octubre de 2026

Y abreviando todavía otro poco más

El miedo a la muerte es lo que, al fin, hace a los hombres temer y acatar al Estado hasta la indignidad. Porque es una bestia que muere matando, todos la odian viva, pero más les aterra moribunda. (Rafael Sánchez Ferlosio). 


De re publica 


El sistema anima al individuo a expresarse libremente y realizar sus proyectos personales, siempre que se adecuen a las exigencias de libre mercado del sistema. 

Los profesores son coachs, carricoches que llevan a los jóvenes a materializar sus “proyectos de vida” y a incorporarse al mercado del trabajo o mundo laboral. 

Cuesta trabajo admitir que todos y cada uno somos el sistema, porque eso exige revisar nuestra adhesión inquebrantable a valores y estilos de vida dominantes.

Hay que ser eficaces y eficientes, nos dicen y decimos a nosotros mismos, sin preguntarnos al servicio de qué y de quién hay que ser eficientes y eficaces. 

Cuanto más obedece el consumidor-ciudadano y votante-contribuyente a sus impulsos inmediatos e infantiles, más se aprovechan de ello los mercados y el Estado.

Tras cada mercaduría hay tal cantidad de trabajo ingente y sufrimiento innecesario que ni puede pagarse con todo el dinero del mundo ni tampoco redimirse.

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del fascismo que vuelve. Todas las fuerzas del viejo continente se han aliado en santa persecución contra el fantasma.

El fascismo, cuya pretensión totalitaria es que el
 Estado administre la vida y la muerte, nunca había desaparecido porque era la esencia del estado democrático.

Es una ingenuidad pensar que las elecciones democráticas pueden cambiar un sistema basado en elegir los nombres de los gobernantes y el color de los gobiernos.

El miedo al fascismo futuro impide reconocer el fascismo estructural que hay, en el que ahora ya vivimos, y eso no se combate ni votando ni absteniéndose.

El voto sólo es decisivo en el sentido de que puede derterminar quién gobierna pero no quién manda, que es muy distinto: los más mandados son los gobernantes.


De religione
 -¡Ves cómo sí existe un ser superior que está por encima de nosotros!
 
 
Hacer lo que le da la gana a uno, aunque parezca libertad, es obedecer la ley de Dios, que es uno y metafísico, obrando así el rebelde según divina voluntad.

La ciencia no es más que una nueva religión y un último refugio de la fe de los creyentes, que no se resignan así a dejar de creer en el viejo Dios monoteísta.

Que la mitad de los jóvenes españoles se declaran no-creyentes, no significa que hayan descreído de todo, sino que no creen en el mismo Dios que sus mayores.

Una forma de religión sustituye a otra, por lo que la secularización laica tan temida por unos como deseada por otros no ha tenido lugar en el mundo todavía.

Los antiguos dioses han abandonado los templos, donde se rinde ahora culto al individuo, la revolución, la economía, el progreso y un largo etcétera sin fin.

Si lo sagrado se seculariza, lo profano, en contrapartida y en revancha, penetra en el templo que ha quedado deshabitado, donde se consagra y se idolatra.

El Documento Nacional de Identidad es el sacramento secular que confirma el bautismo inscrito en el Registro Civil con un número, un nombre propio y apellidos.

El “yo”, no yo, sino el “yo” es un ente puramente metafísico, una construcción identitaria real y falsa, mera abstracción, y a Dios por lo tanto equiparable.

De uariis



  
Perseguir la felicidad como objetivo que hay que lograr en la vida a cualquier precio es tal vez el mayor obstáculo que hay para ser felices de verdad. 

Resulta deprimente ver la sonrisa de felicidad que irradian los hipócritas que juzgamos dichosos por su apariencia, privados del ejercicio de la melancolía. 

Copla de la moza que no quería ser casada sino libre enamorada: No me caso yo con Dios ni conmigo misma, madre. ¿Cómo iba así a poder, malcasada, divorciarme?  

El que formula la pregunta es como el pescador que lanza el sedal con la carnada en el anzuelo al mar para que piquen los peces y acaben convertidos en pescado. 

El mirón, voyerista o voyeur no suele ser el que más y mejor ve, sino, por el contrario, el que ve peor y tiene menor campo visual, porque ve sólo lo que mira. 

En el juego infantil del ganapierde o mundoalrevés, el que pierde gana librándose de sus prendas, y viceversa, pierde el que gana cargándose de aquellas.

No hay identidad estable, inmutable y perpetua en este mundo, pero nos empeñamos en encarnar y defender una propia a capa y espada con fanatismo religioso.

El deporte es, parafraseando a Foucault, que invierte la célebre máxima del barón de Clausewitz, como la política, continuación por otros medios de la guerra.

Los equipos deportivos sustituyen en el imaginario colectivo a huestes y ejércitos rivales, y el campo de juego donde se celebra la competición, al de batalla.

Chamfort ironizó con el lema revolucionario “la Fraternité ou la mort” cambiándolo por “sé mi hermano o te mato”. Hoy: sé solidario si no quieres que te mate.

(Follow the money) Si en las novelas policíacas había que seguir la pista de “cherchez la femme” en pos del crimen, ahora hay que seguir la pista del dinero. 

domingo, 18 de octubre de 2026

¡Que viene el Coco! (y II)

      Bruselas, que dicen que es la capital de la vieja Europa transmutada en Unión Europea, da la voz de alarma: “Rusia planea nuevos sabotajes y ataques híbridos, amenazando con usar armas nucleares contra los países de la OTAN en plena escalada de tensión en el Báltico”. La preparación para la guerra es mucho más que eso: es una necesidad. Lo que sacan en conclusión los Veintisiete es que Europa debe armarse y rearmarse más. Pero paralelamente al desembolso de euros en armas, hay que convencer a la ciudadanía de que el rearme es necesario y para ello hay que señalar un enemigo al que enfrentarse: Rusia, y el malvado zar que la regenta. 

    Si realmente no hay una amenaza, queda muy feo el gasto, que va en detrimento de otras inversiones que se juzgan más necesarias, así que hay que crear la amenaza. Hay que generar un clima prebélico y mentalizar a la ciudadanía fomentando una alarma social considerable porque el miedo nos hace maleables. La industria armamentística mundial crece a marchas forzadas: sus productos se consideran necesarios, lo que aumenta la producción y las ventas. El discurso del rearme y de la necesidad de estar armados hasta los dientes ante la inminencia de una situación bélica en suelo europeo no admite debate. Partidos políticos, tertulianos, analistas... se echan en tromba contra quien se atreve a criticar la inteligencia militar, ese flagrante oximoro, y la geopolítica que dicen. Los propios medios de conformación masiva no tienen muy claro qué está pasando. Mucho menos, la gente, esencialmente parvisciente y aterrorizada por los titulares alarmistas. Son tiempos duros para un discurso de paz, a pesar de la educación que a tal fin se imparte en las escuelas. Europa, sin embargo, tampoco está desarmada, como quieren hacernos creer, porque en los últimos años no han parado de crecer los gatos militares, pero ese es el leit motiv del mercado de las ideas que circulan. 


    Mensajes alarmistas como el siguiente, que apela a una acción personal individual, aparecen de cuando en cuando lanzados por los Servicios de Protección Civil: "Prepárate. Protégete. Y ten siempre listo tu kit de emergencia básico. Puedes necesitarlo si tienes que pasar unos días sin luz, agua o gas, o en caso de evacuación”. Lo que se nos dice es que no salgamos a la calle, porque  lo primero que suele hacer la gente cuando pasan estas cosas es salir a la calle a ver qué pasa. Lo que se nos dice es que si pasa algo de esto nadie va a estar ahí para ayudarnos, que lo que tenemos que hacer es encerrarnos -confinarnos, como se decía hace cinco años- setenta y dos horas en casa con nuestros bienes de primera necesidad y los primeros auxilios y no abrirle la puerta a nadie, no vaya a ser que se cuele y nos entre el virus del Nilo, por ejemplo, que ya está causando sus estragos. 

    No se dice en qué consiste esa difusa amenaza; podría ser un incendio, un chaparrón torrencial, un apagón eléctrico... Es evidente que cosas como estas pasan, pero con estos mensajes lo que se hace únicamente es crear miedo que ya se sabe que no beneficia a nadie ni a nada bueno.

    Desde la industria cultural se promueve un individualismo cerril y con las series distópicas que emiten las plataformas para pábulo de televidentes lo que se fomenta es el miedo a un futuro catastrófico. La hipótesis de un eventual ataque ruso es una distopía más, una situación de la que no hay pruebas porque aún no se ha producido, al igual que una invasión alienígena extraterrestre o un ataque de zombis resucitados de las tumbas de todos los cementerios. 

 

    Escribe Curtin, hablando del odio estadounidense a Rusia: Es un fenómeno de alcance casi teológico. Incluso precede a la primera Guerra Fría. Podríamos decir que estamos en la segunda Guerra Fría, pero quizás sería aún más preciso afirmar que la primera nunca terminó. Los mitos perduran, y el temor, casi satánico, a los malvados rusos y chinos está profundamente arraigado en la psique estadounidense. 
 
    Nosotros somos parviscientes. No vamos a arrogarnos el galardón de nihilscientes, porque algo sabríamos si declaramos que no sabemos nada, pero sí el de pocosapientes, sabemos muy poca cosa, pero de lo poco que sabemos es que, aunque no nos guste que nos lo digan, estamos amugronados por la propaganda (del latín propagare 'amugronar vides': meter debajo de tierra el vástago o tallo doblado de una planta sin separarlo del tronco o tallo principal, dejando fuera la extremidad o cogollo de aquel para que eche raíces la parte enterrada y forme otra nueva planta, término este de propaganda tomado de la locución “de propaganda fide”, título de una congregación del Vaticano, sobre la propagación de la fe, es decir, sobre la fe que ha de ser difundida o propagada por el universo mundo), y eso, poca cosa es, pero sí que lo sabemos.   

sábado, 17 de octubre de 2026

¡Que viene el Coco! (I)

    Me ha sorprendio, leyendo el otro día el artículo Russia, Satan and the Parviscient Crowd de Edward Curtin, publicado el 11 de octubre en Off-Guardian, el empleo del neologismo “parviscient” que hace el autor aplicado a “crowd”, la multitud. Está formado sobre el adjetivo latino parvus -a -um: 'poco, pequeño, escaso', y el verbo scio, 'saber', origen de scientia como conjunto de las cosas que se saben, por lo que significaría pocosapiente. 
 
    La docta Academia no reconoce parvisciente ni parvisciencia, como tampoco reconoce su contrario, que sería plurisciente y plurisciencia, para el acumulador y la acumulación de conocimientos respectivamente. Este último, precisamente, lo utilizó García Calvo en su traducción de Heraclito para verter al castellano el término griego πολυμαθίη 'polymathíe' en el fragmento 40 de la edición de Diels-Kranz (24 de García Calvo), sobre cómo la posesión de muchos saberes no garantiza de por sí la inteligencia, traducido así: “ello es, en fin, que plurisciencia no enseña a tener seso: que se lo habría enseñado a Hesíodo y también a Pitágoras, y asimismo a Jenófanes y a Hecateo”. 
 
    Tenemos dese hace mucho tiempo en nuestra lengua la pareja omnisciente y omnisciencia, paralela y similar a consciente y consciencia, formados etimológicamente sobre el adjetivo omnis -e 'todo' y el dichoso verbo scio 'saber', atributos aplicados a Dios sobre todas las cosas. Nuestro diccionario, en efecto, define omnisciencia en primera instancia como 'conocimiento de todas las cosas reales y posibles, atributo exclusivo de Dios' y en segunda acepción como 'conocimiento de muchas ciencias o materias'. Frente a esta pareja totalitaria, brilla por su ausencia en nuestro diccionario su contraria, que sería, me atrevo a aventurar, nihilsciente/nihilsciencia, aunque sí está reconocido nesciente, vulgarmente 'necio', definido como 'que no sabe' y nesciencia, entendida como 'ignorancia, necedad, falta de ciencia'.
 
  
    Volviendo al título del artículo de Curtin “Rusia, Satnás y la multitud parvisciente”, 'pocosapiente' sería más transparente sin duda en castellano. Critica allí, entrando ya en el asunto, el autor a “los estadounidenses parviscientes que están envenenados por largos años de propaganda antirrusa”, y también dice, al final del artículo: “Pero cuando los mitos dominan las mentes, los hechos no importan. La multitud parvisciente, envenenada por la propaganda prolongada, odia a Rusia más que a la guerra (…)”. 
 
    El adjetivo no es muy transparente en castellano, pero en inglés lo es mucho menos, donde solo su final puede resultar familiar. No es un término, desde luego, para usar en una conversación habitual, pero no está de más en un artículo intelectual como este que trata de analizar cómo la propaganda, citando a Jacques Ellul, abduce a la mayoría democrática, y cómo los norteamericanos -y por extensión, podemos añadir nosotros, los europeos también-  odian a Rusia y se ven a sí mismos como un país bendecido y bueno, que tiene una misión divina de difundir la “democracia” y la “libertad” por todo el mundo, basados en una cosmología política dualista y maniquea -lo divino contra lo demoníaco- que está tan arraigada en el imaginario colectivo yanqui, y de la que, como apuntábamos hace un rato, también nos han insuflado a los europeos en general y a los españoles en particular para justificar los ofensivos gastos militares de armamento defensivo, inculcándonos el odio a Rusia, que es la última versión del Coco, ese fantasma que se figura para meter miedo a los niños, una voz de creación fonética expresiva que repite sílaba oscura formada por una consonante oclusiva velar sorda que provoca un cierre momentáneo de la salida del aire y su brusca liberación y una vocal que se articula abocinando los labios y retrayendo la lengua...
     Se cuenta por cierto que los compañeros de Vasco de Gama le dieron este nombre, que en portugués ya era el de un fantasma terrorífico, al fruto del cocotero por la similitud de la cáscara esférica y sus tres agujeros con una cabeza peluda con ojos y boca.
 
    A nadie nos gusta que nos digan que somos víctimas de la propaganda, pero eso es y no otra cosa lo que somos. Los medios de conformación masivos se han hecho cumplido eco en los últimos días de un posible ataque por parte de Rusia a alguno de los países miembros de la OTAN. Es posible un eventual ataque de Moscú. Ante esa posibilidad se impone una acción “preventiva” que pasa por el “refuerzo” de las defensas terrestres, marítimas y aéreas: por tierra, mar y aire. Hay que estar preparados y la preparación consiste, además del rearme efectivo al que llevamos tiempo asistiendo, en la mentalización: No estamos en guerra, que sepamos, pero reconozcamos que sabemos muy poco, parviscientes que somos, y que podríamos estarlo en breve si alguna vez hemos dejado de estarlo.  
 
       ¡Que vienen los rusos! es el equivalente del infantiloide ¡Que viene el Coco!, una de cuyas variantes es ¡Que viene el lobo!, con el que los pastores de almas amedrentan al rebaño de borregos... Y al final ya sabemos que es el propio pastor el que vende los corderos que ha criado y preservado del depredador al matarife que los sacrifica para el carnívoro consumo.

viernes, 16 de octubre de 2026

El discurso de Leonard Cohen

    Leonard Cohen (1934-2016) pronunció un breve pero emotivo discurso con motivo de la ceremonia de entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Letras que recibió en Oviedo el 21 de octubre de 2011. Comenzó diciendo que no estaba acostumbrado a presentarse en público sin una orquesta detrás, pero que lo hacía en esta ocasión para expresar su agradecimiento a España, pues consideraba que lo mejor de su obra procedía de esta tierra.  Ya era, dijo, un hombre viejo, moriría cinco años después, y debía dar las gracias antes y rendirle tributo a esta tierra que le ayudó a encontrar su propia voz a través de la poesía de Federico García Lorca, al que leyó en traducción inglesa, y el instrumento para acompañar esa voz recién descubierta, una guitarra Conde española que tenía desde hacía cuarenta años, cuya fragancia de madera de cedro, viva todavía desprendía su aroma como si fuera el primer día. 
 
  
     A comienzos de los años sesenta, nunca lo había contado en público,  conoció a un joven español que tocaba la guitarra flamenca en un parque de Montreal, cuya música le fascinó. De pronto supo que él, que no tocaba, sino que aporreaba la guitarra, quería tocar así, aunque nunca lo conseguiría. El joven no hablaba inglés, pero pudo entenderse con él en un francés elemental. Le propuso que le enseñara a tocar la guitarra, dándole unas clases. El joven guitarrista, cuyo nombre permanece en el anonimato, aceptó y le enseñó una secuencia de seis acordes, unos acordes que constituirían a partir de entonces la base de todas las canciones y de toda la música del canadiense. Al cuarto día el joven guitarrista dejó de acudir a las clases. Cohen llamó a la pensión donde se alojaba y le comunicaron que se había suicidado. 
  
    En el vídeo adjunto, Leonard Cohen narra este momento, mientras se escuchan de fondo los acordes de una de sus últimas canciones, Aleluya, que hemos metido en el arcón interpretada por la magia de Jeff Buckley.  De Cohen guardamos también aquí adentro la versión que hizo del poema de Cavafis El dios abandona a Antonio en una de sus últimas canciones Alexandra's leaving.
 
 

jueves, 15 de octubre de 2026

Y abreviando un poco más

 La ideología científica, la nueva fe laica, ha venido a sustituir religiosamente a la vieja teología, renovando el repertorio de creencias y artículos de fe. 

La idea de progreso, como todas las ideas, no deja de ser una ficción más que nos permite avanzar hacia ninguna parte a un ritmo progresivamente acelerado. 
 

Una fuerza diabólica nos empuja a querer ser "alguien" con un nombre propio que sea recordado el día de mañana huyendo de la fosa común del bendito anonimato. 

"Feliz el hombre que nada es", dijo el santón indio tras disolver la orden que presidía, renunciando a su magisterio y a ser gurú de un nuevo credo religioso. 

Mas que labrarnos una personalidad propia deberíamos desarticular la que tenemos, dejar caer máscara y persona, y desaparecer detrás como por arte de la magia. 
 

¿Quién crees que eres? ¿Te crees alguien? Puedes identificarte, si quieres, con cualquiera, contigo mismo, por ejemplo, pero esa no es tu verdadera identidad. 
-¿Cuál es tu nombre? -Nadie.

-¿Cual es tu nombre? preguntó Polifemo. -Nadie, respondió Odiseo, con una argucia que planteaba el problema ontológico de la identidad personal e individual.

 
Si has dejado de creer en los dogmas de la vieja religión y vuelto un descreído, no te preocupes, la Ciencia enseguida te ofrece otros nuevos artículos de fe.

En el momento en que una idea se apodera de nosotros, se enquista y se convierte en idea fija, obsesión y tumor cerebral que roza el vecino país de la locura. 

La ideología científica exige, como antaño la teología, que tengamos fe, fe en la ciencia que nos deparará un futuro mejor gracias a los avances tecnológicos. 


La ecología se ha convertido en una religión con sus propios dogmas y promesas de salvación de los nuevos creyentes ante la amenaza del cataclismo del planeta. 

Si el pueblo es soberano, como sentencian y reiteran ad nauseam los demócratas, ¿sobre quién ejerce el poder? ¿Sobre sí mismo? ¿Cómo se entiende ese sinsentido? 

El objetivo de la democracia parlamentaria formal, basada en el sufragio universal y elección de representantes, es evitar la democracia auténtica: la acracia. 

Los pocos pero verdaderos gozos de la vida no vienen de arriba, sino de abajo, de lo desconocido y lo que no tiene nombre, y nos hacen cerrar los ojos y soñar. 




En cuanto accedemos por vez primera al eufemismo del "mundo del trabajo", propiamente mercado laboral, nos convertimos en mercancías que se compran y se venden. 

La necesidad imperiosa de ganarse uno la vida es lo que echa nuestra vida a perder, convirtiéndola en mercaduría y en dinero que nos cosifica y despersonaliza. 

La supresión del latín en la enseñanza porque no sirve para nada es un insulto a la inteligencia; habría que suprimirlo solamente si fuera de alguna utilidad.
 
¡Ultraje a la bandera? No rendirle reverencias a una bandera no es hacerle ningún agravio; el que haya banderas, ese es el genuino ultraje de lesa humanidad.

El lema nazi “el trabajo te libera” ha sido sustituido por “el trabajo te realiza”, es decir, te cosifica: trabajando te realizas, no te liberas del trabajo.

Mantenga la distancia de seguridad, leído en la farmacia sobre línea roja en el suelo, es la nueva versión sanitaria del viejo y mojigato Guarde las distancias.

miércoles, 14 de octubre de 2026

En precampaña electoral

Ante la noticia de la convocatoria de elecciones generales en el reyno de las Españas, según la viñeta de Miki y Duarte que publicaba el otro día El Diario de Sevilla...
 
 
En la primera viñeta, diurna, aparece la pareja, el andrógino platónico dividido en dos por la mitad: 
-¡Por fin elecciones, ya era hora! Clama él, dando saltos de alegría. 
-¡Estarás contento! Ahora ya podrás votar a quien te representa. -Le dice ella, que es su media naranja, la otra mitad del ser esférico y primogénito, desentendiéndose del asunto que parece que no va con ella tanto como con él. 
 
En la segunda viñeta, nocturna ya: La pareja duerme en la cama. Mejor dicho, ella duerme plácidamente a pierna suelta tendida de costado, dándole la espalda. Él, destapado, con ambos ojos abiertos como platos, no puede dormir, aquejado de insomnio. Son las 3 y media de la madrugada. La luna en cuarto menguante brilla al otro lado de la ventana. Él parece preguntarse sin palabras: ¿A quién voto yo para que me represente? ¿Quién puede representarme a mí que no sea yo mismo y que sea mejor que yo mismo? ¿Por qué tengo que elegir un representante si lo que yo quiero en mi fuero interno es que nadie se arrogue mi representación? ¿Cómo sabe uno qué es lo que más le conviene?
 
Y tres reflexiones gráficas de Gabriel Pérez-Juana, que podrían constituir una secuencia: En primer lugar: ¡Por fin unas elecciones como Dios manda! A continuación: ¡Hay que elegir qué caos queremos! Y finalmente: ¡Me gustaría ser abstracta!... ¡Así no votaría!