martes, 26 de mayo de 2026

Las cobras de Delhi y las ratas de Hanoi

Según una famosa y quizá apócrifa anécdota que, sin embargo, se non è vera, è ben trovata, el gobierno colonial británico implementó, como se dice ahora, en la India un plan para controlar la población de cobras venenosas que asolaban la metrópoli de Delhi. Consistía en ofrecer una recompensa dineraria, pongamos que unas diez rupias, por ejemplo, por cada piel de serpiente de cobra muerta que se entregara a los funcionarios del gobierno. Inicialmente, la medida pareció exitosa: los intrépidos cazadores de serpientes cobraban sus recompensas y se veían menos cobras en la ciudad. 
 
  
Sin embargo, con el paso del tiempo, en lugar de disminuir como cabría esperar, se registró un aumento considerable y constante del número de cobras muertas que se presentaban para recibir la recompensa cada mes. Nadie sabía la razón. Al darse cuenta los indios más avispados de que la caza de cobras había convertido a estas serpientes en mercancías valiosas, los más emprendedores comenzaron a criarlas activamente en cautividad. Con la nueva política, las cobras proporcionaban una fuente de ingresos bastante estable. Además, era mucho más fácil matar cobras en cautiverio que cazarlas en la ciudad.
 
Así, los cazadores de serpientes abandonaron progresivamente la búsqueda de cobras salvajes y se concentraron en sus programas de cría. Con el tiempo, el gobierno se mostró desconcertado por la discrepancia entre el número de cobras avistadas en la ciudad y el número de cobras muertas que se canjeaban por recompensas. Descubrieron los criaderos clandestinos y, por lo tanto, abandonaron la política de recompensas. Como último recurso, los criadores, ahora con nidos de cobras sin valor, simplemente las liberaron en la ciudad, empeorando aún más el problema inicial. La lección es que las políticas simplistas a los problemas complejos pueden resultar contraproducentes. Es lo que se ha denominado el 'efecto cobra'.
 
Más documentado está el caso de los franceses que intentaron erradicar la plaga de ratas de Hanoi con unos incentivos que produjeron exactamente el resultado contrario al buscado. Hanoi en 1902 era entonces parte de la Indochina francesa. Las autoridades coloniales habían construido un moderno sistema de alcantarillado para el barrio europeo de la ciudad. El problema es que aquellas cloacas se convirtieron en un paraíso para las ratas: húmedo, cálido y lleno de desperdicios.
 

 Al principio, el gobierno empleó cazadores profesionales de ratas, pero no bastaban. Entonces decidió ofrecer una recompensa por cada rata exterminada. Para simplificar la gestión —y no tener que manejar miles de cadáveres, se temía la peste bubónica— se pagaría solo por la cola de la rata, que serviría como prueba de muerte. Durante unos días, el plan pareció un éxito: llegaban montones de colas a las oficinas coloniales.
 
Pero pronto sucedió algo extraño comenzaron a avistarse ratas vivas… sin cola. Los vietnamitas habían comprendido rápidamente el incentivo económico. Matar una rata eliminaba una futura fuente de ingresos, por lo que resultaba mucho más rentable cortarle la cola y dejarla viva no para que le volviera a crecer el rabo, que no sería el caso, sino para que siguiera reproduciéndose.
 
 
Los emprendedores más avispados empezaron a criar ratas expresamente para cobrar recompensas. El resultado fue grotescamente contraproducente: el programa estaba financiando indirectamente la reproducción de ratas, por lo que las autoridades acabaron cancelándolo, pero para entonces el episodio ya se había convertido en símbolo de la torpeza administrativa colonial y de los peligros de otorgar incentivos económicos que lejos de resolver el problema lo ampliaban, tal es la voracidad de Don Dinero.

lunes, 25 de mayo de 2026

Zonas de Altas y Bajas Emisiones

 
  Cuando leemos u oímos "científicos o expertos descubren", parece que solo los doctores que tiene la iglesia de la ciencia pueden revelarnos algo a los profanos.
 
Son los Estados Unidos de América la nación más beligerante e imperialista que ha existido. No es una opinión personal, sino un hecho empíricamente constatable.
 
Tras la puesta en escena de la pandemia, real pero fake, la de la guerra de Ucrania con el mismo objetivo: incrementar el poder y el control sobre la gente.
 
Dice el gerifalte de la OMS, la OMinoSa, que no le acaban de cuadrar las cuentas, que la financiación para hacer frente a las futuras pandemias es insuficiente.
 
La portavoz del gobierno progresista luce en la rueda de prensa unos pendientes de una firma de postín cuyo precio no está al alcance de todos los bolsillos.
 
 Mecagüendiez, mecagüentodo y mecagüensós son expresiones pacatas, timoratas y se diría que finalmente arrepentidas de la blasfemia popular que es mecagüendiós.
 
 Advertencia platónica: «Muchacho, eres joven, pero el tiempo, con su paso, hará que cambies en sentido diametralmente opuesto muchas de tus actuales opiniones”.
 
Una científica de la NASA asegura que murió tres veces y que en cada una de esas tres ocasiones halló lo mismo: paz y seres de luz que le hablaban sin palabras. 
 
 Hay una epidemia de falta de vivienda, de trabajo precario y lamentable, que se tapa con la cortina de humo del fuego fatuo de una peste impostada sanitaria.
 
 Obviedad de Han: “Nos hemos convertido en una herramienta del smartphone: nos usa a nosotros, y no al revés”. Todas nuestros utensilios acaban por utilizarnos.
 
 
  La plutocracia internacional manipula a políticos de toda laya que se ponen así al servicio de la élite financiera que se enriquece empobreciendo a los demás.
 
Celebraban los niños de Rodas la llegada de la primavera cantando la murga de la golondrina, disfrazados de golondrinos y pidiendo el aguinaldo por las casas.
 
 Así como las democracias occidentales necesitan elecciones periódicas para mantener la ilusión del sistema, también necesitan guerras para mantener su cohesión.
 
No puede negarse la realidad de las guerras actuales, pero son escenificaciones perfectamente orquestadas, reales, por supuesto, pero no por ello verdaderas.
 
El brote descontrolado de ébola en el Congo y el hantavirus nos advierten de que debemos prepararnos mejor si queremos evitar la próxima pandemia inevitable.
 
 
Inminente ola de calor: Las temperaturas se dispararán por encima de los treinta y cuatro grados en dos de las diecisiete comunidades; volvemos con las mismas.
 
«Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no», afirmó Gabriel García Márquez con una reflexión muy acertada. 
 
Muchos estudiantes se preguntan, cuestionando el sistema escolar, qué sentido tiene seguir estudiando si nunca van a ser mejores que la inteligencia artificial. 
 
¿Por qué un niño como mi nieto, pregunta el abuelo, tiene que memorizar fórmulas, datos o fechas cuando una máquina puede proporcionarle el dato sin esfuerzo?  

domingo, 24 de mayo de 2026

Taller de métrica: hexasílabos.

Vamos a jugar un poco con los hexasílabos castellanos y su doble  posibilidad de esquema rítmico.  Que no nos engañe el que se escriban emparejados de dos en dos formando un verso aparentemente mayor de doce sílabas, un dodecasílabo, porque hay una cesura que divide el número 12 en 6 más 6, y que se sugiere con un doble espacio blanco entre los falsos hemistiquios.

Las dos primeras estrofas son hexasílabos trocaicos (+ - + - + -),  una tripodia trocaica o, como decían los antiguos, un itifálico (como en el villancico popular Dale, dale, dale,  dale a la zambomba; / dale, dale, dale  hasta que se rompa)  mientras que las dos últimas son reizianos, es decir, telesileos catalécticos o privados de la última sílaba (- + - - + -), como aquellos de don Antonio Machado: Adiós para siempre    la fuente sonora, / del parque dormido    eterna cantora. / Adiós para siempre;     tu monotonía, / fuente, es más amarga    que la pena mía, o aquellos otros del poeta romántico don José Zorrilla: Yo voy por los mares    sin rumbo ni puerto. / No tengo ni sino    ni horóscopo cierto. / De nadie soy siervo,    de nadie señor.  
 
Lo habitual es que en el hexasílabo castellano se confundan ambos esquemas y se usen indistintamente, no como aquí hacemos, que los hemos separado para que se sientan distintos al oído. En primer lugar veamos, si no podemos oírlos y escucharlos, los hexasílabos trocaicos:
  
Ha venido mayo,     bienvenido sea, 
vuelve ya el buen tiempo     con la primavera: 
pájaros que trinan,     mieses que verdean, 
campos florecientes     antes de la siega. 

 Ya las golondrinas     trazan, blanquinegras, 
rutas en el cielo,     caprichosas sendas, 
y, nocturnos, cantan     otra vez sus penas 
grillos infantiles     a la luna llena. 


Y a continuación los reizianos o telesileos catalécticos:
 
Barrunta y crotora     la sabia cigüeña 
que anida en las torres     de viejas iglesias:
"Son tantos mis años     y tantas mis penas
y mis desengaños     que pierdo la cuenta: 

Por miedo a enfermarse,     de miedo se enferma. 
Por miedo a la muerte,     será lo que sea, 
que nadie lo sabe,     futura condena, 
me muero de miedo,     se muere cualquiera". 

sábado, 23 de mayo de 2026

85 segundos para la medianoche

El periódico progresista y alarmista británico The Guardian se pregunta en un reciente artículo apocalíptico cuánto tiempo queda para el fin del mundo habida cuenta de la guerra a cuestas contra Irán, Ucrania, la IA, el colapso climático (sic) y el largo etcétera que aumenta la posibilidad de una hecatombe nuclear.  
 
Se habla allí del Reloj del Juicio Final, Reloj del Apocalipsis o Reloj del Fin del Mundo (Doomsday Clock, en la lengua del Imperio), un artilugio creado en 1947 por el Bulletin of the Atomic Scientists que nos advierte de lo cerca que está la humanidad de una catástrofe global que destruya la civilización. Tic-tac, tic-tac. 
 
 
 
Entre los científicos históricamente asociados al comité del reloj estuvieron Oppenheimer y Einstein, que apoyó la creación del Bulletin. Ellos comprendieron enseguida que la humanidad, con la energía nuclear, había adquirido el poder de autodestruirse. Predijeron, correctamente, que con el avance de la ciencia se descubrirían nuevas tecnologías potencialmente apocalípticas, y entendieron que era fundamental que el público estuviera debidamente informado sobre los riesgos emergentes. 
 
Originalmente el reloj se refería sobre todo al riesgo de guerra nuclear entre Estados Unidos y Unión Soviética durante la Guerra Fría, pero acabado ese trampantojo empezó con el paso del tiempo a incluir también el cambio climático, la proliferación nuclear, la inteligencia artificial aterradora, la desinformación, el deterioro político y hasta la falta de liderazgo(?) mundial. 
 
 
 
Algunos de los hitos del Reloj fueron los siguientes: en 1947 se determinó que faltaban siete minutos para la medianoche; en 1953  solo 2 minutos tras las bombas de hidrógeno estadounidense y soviética.  Cuanto más cerca están las agujas de las doce, mayor es el peligro. Pero la buena noticia fue que en el año del Señor de 1991, con el final de la Guerra fría, retrocedió a 17 minutos, lo más lejos que hemos estado de la medianoche. El reloj no solo adelantaba progresando adecuadamente, sino que también podía retrasarse... La mala noticia es que en los últimos años ha vuelto a acercarse peligrosamente al gran apagón de la medianoche. 
 
En 2020 con el despliegue de la pandemia el reloj comienza a acercarse peligrosamente a la medianoche, contando en segundos el tiempo que faltaba: 100 segundos exactamente. El Boletín señaló la insuficiencia del control de armamentos, la falta de acción contra el cambio climático, el aumento de la desinformación y las amenazas que planteaba ya la IA. En aquel entonces, se comparó la nueva hora del reloj con la advertencia de dos minutos en los partidos de fútbol americano, el two-minute warning en la lengua del Imperio: «El mundo ha entrado en el ámbito de la advertencia de dos minutos, un período en el que el peligro es alto y el margen de error es mínimo». Desde entonces, la hora del juicio final se ha mantenido tan cerca de la medianoche que se mide en segundos. 
 
En el año del Señor de 2026 en el que nos hallamos las manecillas del reloj se hallan a solo 85 segundos de la medianoche, la posición más cercana jamás establecida, y es que ya falta escasamente un minuto y medio, casi nada, para que se acabe todo, unos segundos para el fin del mundo. Los expertos creen que la humanidad nunca ha estado tan cerca del abismo y del desastre total. 
 
  
 
Obviamente el reloj no es una predicción científica exacta, sino una metáfora política y moral: una advertencia de los científicos bien intencionados sobre riesgos existenciales creados por la propia humanidad, que ven cómo la ciencia avanza a un ritmo que desafía nuestra capacidad de comprenderla, y mucho menos de controlarla. Es una llamada de atención, diseñada para impulsar a líderes y ciudadanos a actuar y evitar que la humanidad se autodestruya. 
 
El argumento de estos científicos es bastante simplón, dicen que la ciencia y la tecnología pueden usarse para bien o para mal, porque tiene esa doble función. Y ponen como ejemplo el hallazgo prometeico del fuego que puede calentar nuestros hogares, haciendo confortable nuestra estancia en el invierno, pero también incendiarlos y destruirlos. 
Estamos en 2026, acercándonos al fin del mundo, suponiendo que este mundo haya tenido un principio y vaya a tener un final. Faltan 85 segundos para la medianoche. ¿No será, nos preguntamos algunos, que el fin del mundo no va a suceder porque ya ha tenido lugar y no nos hemos enterado todavía? ¿Hemos de esperar un invierno nuclear, la fuga de un laboratorio que aniquile todo rastro de vida biológica? 

viernes, 22 de mayo de 2026

Pareceres CXI

542.- Eurovisión 2026: El sábado pasado se celebró la septuagésima edición del glamuroso y hortera Festival de Eurovisión en la capital austriaca, que nosotros, ay, qué dolor, qué pena, no pudimos ver. Las cadenas públicas -significativa denominación que sugiere que las emisoras son los grilletes que nos esposan al Ente Público, que es el Estado- de cinco países entre los que se encontraba el nuestro decidieron boicotear el euroevento debido a la participación de Israel en protesta por el genocidio perpetrado en Gaza. No deja de ser esta una actitud farisaica, de quien finge poseer una moralidad que en realidad no tiene. El fariseo, como se sabe, fundamenta su bondad en no ser tan malo como los otros, a los que señala con el dedo. España, pues, no estuvo en Viena porque había optado por estar en otro sitio mucho más grandilocuente, aunque un tanto impreciso. Estábamos, entérese el que no lo sepa, en el "lado correcto de la historia", según pontificó el presidente del ejecutivo nacional, que nos ha llevado así, como Moisés, a la Tierra Prometida. 
Unidos por la música
 
543.-¿Pandemias? No hay pandemias porque no hay todo que valga, hay epidemias y algunas pueden volverse como de hecho hacen endémicas metiéndose en el pueblo. Tras la viruela del simio, estos días estamos asistiendo a otros intentos esporádicos de alarmismo sobre virus procedentes de ratones colilargos coloraos o el nuevo brote de ébola congolés. Hay algo extraño en el inicio de estas narrativas; permaneceremos atentos a las pantallas de los medios de comunicación cuando llegue el otoño... Dicho esto, leemos en múltiples fuentes que, aunque declararan otra pandemia, esta vez la gente no picaría. Pues bien, nosotros creemos que las cosas son exactamente al revés. Tras lo ocurrido en 2020, la mayoría estaría más que dispuesta a que le inyectaran cualquier cosa y a obedecer cualquier dictado sanitario. Hace años nos preguntábamos cómo era posible que la gente llegara a creer una narrativa tan descabellada y claramente manipuladora. Hoy ya no nos lo preguntamos, tenemos la certeza de que la mayoría creerá cualquier cosa y obedecerá. Si decidieran poner en marcha a fondo la propaganda de la máquina del terror, sí. Estamos convencidos de ello. ¿Le asustaron con la "supergripe" de la temporada otoño-invierno 2025-26? ¿Con la covid y el sincitial? ¿Lograron que usted se vacunara, que vacunara a sus hijos, que se vacunaran los abuelos, los profesionales sociosanitarios, las embarazadas? Las vacunas son inútiles. ¿Se puso mascarilla? Las mascarillas son igualmente inútiles. Le han engañado, amigo, otro año más, una vez más. 

544.- El discurso del Rey de Inglaterra. El discurso del rey de Inglaterra que llega al Parlamento con ese sombrero rutilante y una gran capa de armiño, a pesar de las apariencias, demuestra que no manda nada, que no gobierna, que su discurso, no escrito por él y sin ningún control sobre su contenido, ha sido redactado por su gobierno, por sus asesores. Pero tampoco. Es un discurso que podría haber escrito y pronunciado cualquier gobernante del planeta. Viene a decir, entre otras cosas, que la identificación digital es buena, como habrá dicho o estará a punto de decir cualquier otro político en cualquier latitud del planeta. Si fuera el primer ministro el que hablara, diría lo mismo. Y si hubiera sido otro de otro signo político habría dicho exactamente lo mismo. Todos son la voz de su amo. El problema es determinar quién es el amo, el puto amo; nunca mejor dicho lo de puto. ¿Sería posible un nuevo gobierno bajo la férula de un partido diferente? Pues no. Y si hubiera otro rey u otra reina, pues tampoco. El discurso sería siempre el mismo, porque ninguna de estas personas tiene realmente poder alguno ni sobre el discurso ni sobre su persona, pero a las personas y a los regímenes les conviene fingir que sí lo tienen, así que los parlamentarios que se agolpan alrededor de la gran silla dorada del monarca como niños en el rincón de cuentos y asienten con aire de sabiduría ante palabras que saben que su majestad real nunca hubiera dicho en su sano juicio, pero tiene que decir, y que no podría cambiar aunque quisiera ni una triste coma.
 
  
545.- Tic-Toc, la liquidación fulminante del pensamiento. Alguna red social, como la veterana feisbu, con todas sus enormes limitaciones en cuanto a censura, aún puede dejar algún pequeño espacio para el razonamiento. Con un poco de suerte, mucha quizá, se pueden leer algunas razones, desarticular algunas ideas y desarrollar una argumentación a lo largo de más de tres líneas.  Otras redes como Tic-Toc han borrado ese rastro. Es un festín de fragmentos breves, reels en la lengua del imperio, impulsados por la dopamina que se repiten hasta la extenuación. Cualquier sandez puede acumular miles de visitas en unas pocas horas. Pero lo peor es que millones de individuos personales se pasan la mayor parte de su tiempo allí metidos. Si visitas una página de gastronomía, recibirás a continuación cientos de recetas culinarias. El algoritmo ya conoce tus gustos personales, quizá mejor que tú, por eso te ofrece su publicidad personalizada... Podría objetarse que hay tictoqueros que publican contenido más inteligente. Puede ser, pero en todo caso, el formato no está diseñado para el pensamiento y la inteligencia sino para el reemplazo compulsivo y constante de estímulos. Tic-Toc no es una simple plataforma, es un instrumento de distracción masiva que hace que nuestra capacidad de atención dure apenas quince segundos. Ha habido quienes se han subido al barco tictoquero con el objetivo de utilizarlo de otra manera, y les ha sucedido lo que era de esperar, que al final se han encontrado ellos utilizados. El panorama digital moderno, con la IA a la cabeza, está diseñado para desconectarnos del sentido común. Se hace necesario recuperar dicho sentido desconectándose de la Red y dejando de ser un pescado para volver a ser un pez.  
546.-Sexo profiláctico. En la actualidad no se impone la prohibición del sexo, como en otras épocas pretéritas de represión sexual, sino el sexo, en plena liberación sexual, profiláctico: planificado, higiénico, responsable, consentido por escrito, preservado, programado, como si ya se supiera de antemano lo que se va a hacer antes de haberlo hecho, como si, sin hacerlo, ya estuviera hecho, como si ya estuviera uno de vuelta sin haber ido a ninguna parte, sin haberse dejado ir y morirse un poco en esa petite morte que, según los franceses, era el orgasmo. Se impone el condón para evitar embarazos no deseados. Pero ¿quién en su sano juicio desea un embarazo? Se impone el condón para evitar enfermedades de transmisión sexual, ignorando que la propia vida es una ETS, es decir un Enfermedad de Transmisión Sexual, con una tasa, además, de mortalidad del cien por cien, y que, por lo tanto, vivir mata. Recordemos aquella campaña soez y malsonante del Ministerio de Sanidad: Hoy Follas Seguro. Como decía la publicidad de un preservativo llamado Prestosu, que en asturiano significa 'agradable, encantador, placentero', cuyo eslogan era “probablemente 'l meyor preservativu asturianu del mundu”, como nos comentaba un lector en un anónimo comentario, está destinado “pa la mocedá" es decir, para la juventud, y, al mismo tiempo, "pa toles edaes y sexos".  

jueves, 21 de mayo de 2026

Mensajes varios y una nota de Schopenhauer

El voto es la coartada que el régimen necesita para legitimarse estadísticamente y blindarse como democracia mientras funciona como la más perfecta dictadura.
 
La verdadera prioridad de cualquier Estado es proteger la salud de sus ciudadanos para que puedan sostener con su voto y contribución el tinglado del sistema.
 
La vieja Europa se escandaliza y se rasga las vestiduras hipócritamente gritando un no, que es un sí de hecho, a la guerra que justifica, financia y patrocina.
 
Hay que reconocer la capacidad taumatúrgica que tienen los medios y los políticos de desviar nuestra atención de las cosas que pasan y nos importan de verdad.
 
 El séptimo arte todavía existe, dicen sus apologetas, y puede permitirse el lujo de fracasar comercialmente para triunfar artísticamente, si es subvencionado.
 
Comparando: hemos progresado, ma non troppo. 
  
Ya nadie pregunta si algo es cierto o no lo es, sino quién lo dice, y en función de quién sea se deduce por qué lo ha dicho y se juzga su interés particular.
 
Lo malo de la guerra, según ecologistas defensores del medio ambiente, es que, homicida y genocida como es, comete un grave ecocidio además contra el planeta.
 

Afirma un divulgador científico que en el futuro ya no habrá viejos, sino personas mayores, desapareciendo así los ancianos por virtud de semántica eutanasia.

Izquierda y derecha son un invento del gobierno para que haya polarización y no deje de haber efectivamente gobierno, el falso dilema de una falsa dicotomía.

Nunca ha sido tan abrumadora la obsesión identitaria del personal, persiguiendo identidades cambiantes, frágiles, múltiples, variables, fluidas e… inventadas.
 
 Cada cual se identifica con lo que sea, con un equipo de balompié, una banda de música, una moda de vestir, un partido político... tal es el afán identitario.
  
Die wohlfeilste Art des Stolzes hingegen ist der Nationalstolz. Denn er verrät in dem damit Behafteten den Mangel an individuellen Eigenschaften, auf die er stolz sein könnte, indem er sonst nicht zu dem greifen würde, was er mit so vielen Millionen teilt. Wer bedeutende persönliche Vorzüge besitzt, wird vielmehr die Fehler seiner eigenen Nation, da er sie beständig vor Augen hat, am deutlichsten erkennen. Aber jeder erbärmliche Tropf, der nichts in der Welt hat, darauf er stolz sein könnte, ergreift das letzte Mittel, auf die Nation, der er gerade angehört, stolz zu sein. Hieran erholt er sich und ist nun dankbarlich bereit, alle Fehler und Torheiten, die ihr eigen sind, πὺξ καὶ λάξ (mit Händen und Füßen)  zu verteidigen.
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"En cambio, la especie más barata del orgullo es el orgullo nacional. Pues denota en el que adolece de él la falta de cualidades individuales de las que pudiera estar orgulloso, ya que si no, no se aferraría a lo que comparte con tantos millones. Quien posee perfecciones personales relevantes más bien reconocerá con la mayor claridad los defectos de su propia nación, ya que los tiene constantemente ante sus ojos. Pero cualquier miserable tonto que no tiene en el mundo nada de lo que poder enorgullecerse adopta como último recurso el sentirse orgulloso de la nación a la que pertenece: con ello se siente aliviado y, en agradecimiento, está dispuesto a defender πὺξ καὶ λάξ (a puñetazos y coces) todos los defectos y necedades, que son los suyos propios."

(Traducción de Pilar López de Santa María, Parerga y Paralipómena I, Arthur Schopenhauer, Clásicos de la Cultura, Editorial Trotta, Madrid 2006)

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miércoles, 20 de mayo de 2026

Tres apotegmas contra el Ejército y un colofón

Dedicado al soldado desconocido que en la Nochebuena de 1985, en Barbastro, se suicidó con un arma de fuego reglamentaria, cuando desempeñaba el servicio de Guardia de Seguridad, víctima de una “muerte accidental sin causa exterior aparente” según la nota de presa; a JESÚS MÁRQUEZ MARTÍN, están dedicadas estas diatribas contra la realidad y falsedad del Ejército.
 
 
  
 -I- 
 
Dicen: “Su razón de ser es,  ante todo, defender la Patria”. Pero, ¿qué razón de ser la Patria tiene y qué es, si no patraña? 
-Una idea, nada más, como cualquiera otra, falsa, impuesta. No hay más patria que el amor, la infancia indefinida sin fronteras. 
Otra patria no hay que amar ni es digna, pues, de que la defendamos. PATRIA (TIERRA), nada más que un adjetivo ya sustantivado.
 
- II - 
  

Dicen que ellos son también honestos, convencidos pacifistas y a esto añaden además que su razón de ser es la defensa disuasoria de la paz, 
dando la propia vida, si hace falta. Pero sepan, no es la paz ausencia, simplemente, de la guerra; 
 que en la guerra y en la paz hay siempre guerra. Y otra paz queremos verdadera de verdad, distinta de esta paz y de esta guerra. 
 
- III - 
 
Y te dicen que te harás un hombre en el Ejército, y te engañan. Eres carne de cañón. No hace hombres el Ejército: los mata 
 en continuo batallar, ciega obediencia, ciega disciplina a los toques del clarín marcial, sometimiento a jerarquía, 
porque un hombre solo es tal, un hombre, cuando es libre como el viento, sin bandera ni cuartel; de lo contrario, es un hombre muerto. 
 
y- IV- 

 Creen, porque tienen fe, que es necesario que alguien mande y que alguien 
obedezca. ¿Para qué? Porque haya ahora y siempre militares.

martes, 19 de mayo de 2026

No, renó y recontranó

La primera forma de expresión de un niño recién nacido es el llanto. A los pocos meses comenzará a ensayar gorgoritos y vocales, y poco después a balbucear mezclando consonantes y vocales, repitiendo muchas veces la misma sílaba gugu, tata, mama, papa hasta que comience a alternar sílabas diferentes. 

Una de las primeras palabras que aprende a decir un niño es “no”. Leo que el cincuenta por ciento de los niños dicen “no” a los diecisiete meses, el setenta y cinco por ciento a los veinte meses y el 95 por ciento a los dos años. Es verdad que antes ya dicen cosas como “mamá” y “papá”, pero no son palabras que tengan significado propiamente hablando todavía, sino que son llamadas. 

A partir de los dos años comenzarán a reconocer cosas como “gato, tren, coche, casa” y a hacerse ideas o representaciones visuales de esas cosas. Más o menos a los veinticuatro meses los niños entran de lleno en una fase negativista, donde a todo contestan «no, no quiero». Una etapa donde niegan prácticamente todo, sin más. Dicha etapa negativa, como la del "por qué", la pregunta que se hacen siempre los niños cuando van entrando en uso de razón y lengua, es una fase de autoafirmación, según los psicólogos infantiles.

A raíz de ahí, también la negación es lo que dice el pueblo y la gente a lo que se le impone desde arriba y está mandado desde las altas instancias, y lo que dice nuestro corazón, que tiene algo de niño y de pueblo y de gente que se rebela contra lo establecido.

Ahora bien, la negación, que viene de fuera del lenguaje, que viene de abajo, puede incorporarse y acabar asimilada, como de hecho sucede enseguida, y entrar a formar parte de las palabras que tienen significado, es decir, de las ideas que constituyen la realidad, y, por lo tanto, de la realidad misma. 

Cuando alguien dice que es “ateo”, por ejemplo, no está negando la idea de “Dios” -theós- en griego, sino que al meter la negación, que es el prefijo negativo a(n)- en griego dentro de esa palabra e idea refuerza la idea, la reafirma, desactivando la fuerza negativa, afirmando la idea de "Dios", reafirmándola. 


Cuando decimos que no hay fin, no estamos diciendo que hay infinito, sino que no hay fin. Cuando negamos el principio de realidad, no queremos llegar a ninguna otra realidad una vez que hemos renegado de esta, lo que estamos diciendo y haciendo es una acción, una acción interminable, la de decir “no” y seguir diciendo “no”, “no es esto”, intentando desconcebir lo que se nos da concebido, mal concebido, engañosamente concebido.

La rebeldía del niño, del pueblo, de la gente sólo puede consistir en decir que “no”, un no que está vivo, que no se deja positivizar, que no pasa de decir que no una y otra vez. Cuando incorporamos el no, el in- de infinito, el an- de anarquía o el a- de ateo, ya no hacemos nada, ya no negamos, estamos afirmando. 

La negación tampoco puede convertirse en negacionismo o negativismo, es decir, en un -ismo, en una ideología, porque entonces se positiviza. Frente a eso sólo cabe seguir negando y renegando una y otra vez sin afirmar nada positivo. Como dicen en Aragón: no, renó y recontranó. 

lunes, 18 de mayo de 2026

De la soberanía popular

La palabra “soberano” es herencia del latín superanus, que a su vez se compone de la partícula super (equivalente de la griega ὑπέρ,  hyper en transcripción), que significa “encima, arriba”, raíz que aparece en varios adjetivos latinos clásicos como superbus, superior, supremus, supernus y superus (superi por omisión de di son los dioses de arriba, del cielo o de las alturas, que se contraponen a los inferi o dioses infernales de por aquí abajo), y el sufijo popular -anus.
 

Superanus no es latín clásico, sino un desarrollo del latín tardío y medieval, recogido como veo que  está en el Glossarium Mediae et Infimae Latinitatis de Du Cange y W. Meyer (1886) y atestiguado en varios documentos, por lo que no hace falta restituirlo con un asterisco como forma supuesta pero no documentada. Así, por poner un ejemplo cualquiera, leemos en el Chartularium de la abadía de San Víctor de Marsella de finales del siglo XI: Et dono ibi, in alio loco, juxta via superana, quae vadit ad Artiga, petia de terra. Y te doy allí, en otro lugar, junto al camino de arriba, que va a Artiga, una pieza de terreno. Donde aparece la expresión via superana como “camino de arriba”, con el significado local, puramente topográfico de “situado en una posición elevada”.

De este adjetivo superanus –a -um deriva la palabra italiana soprano,  aplicada al registro femenino más alto o agudo de la voz humana, y soprana camisa sin mangas de algunos seminaristas que se ponía directamente sobre otra vestidura y no sobre la piel, como la simple camisa.  

Y de ese adjetivo, sustantivado, deriva la palabra española “soberano”, que el Diccionario define como “Que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente”, y "soberanía", como “Cualidad de soberano” en primer lugar y en segunda instancia como “Poder político supremo que corresponde a un Estado independiente”. Asimismo, se define el soberanismo como el movimiento político que propugna la soberanía de un territorio, es decir, la propiedad de un territorio y el poder político supremo que no depende de ningún otro, ejercido sobre dicho territorio y los que en él habitan.

Soberano, soberanía y soberanismo se han convertido, pues, en palabras cultas propias de la jerigonza del gremio de los demagogos o políticos profesionales que se dedican a engañar al pueblo, al que halagan considerándolo soberano, dándole a entender torticeramente que no hay nada ni nadie por encima de él.
 
 
 
 Si el pueblo es soberano quiere decir en román paladino, o sea, en el lenguaje claro y llano con el que uno habla con su vecino, que es el rey y monarca que está arriba y no abajo, que por encima de él no hay nada ni nadie porque no hay otro soberano más que él, ni siquiera los presuntos "representantes" de la soberanía popular, porque al pueblo no lo representa ni Dios que lo creó. Y eso, obviamente, es mentira porque si el pueblo está “arriba”, ¿de qué o de quién que esté “abajo”? Arriba se define en contraposición a abajo. Si no hay nada ni nadie abajo, tampoco puede haber nadie arriba, ni arriba siquiera propiamente dicho ni soberanía que valga.

El problema se multiplica cuando en vez de hablar del pueblo en singular, hablamos de pueblos en plural, porque entonces estos entran en competencia desleal entre sí y comienzan a disputarse la soberanía o dominio de sus respectivos territorios. Y cuando hablamos de pueblos en plural cometemos otro lío mayúsculo, ya que o están configurados como Estados o aspiran a estarlo, y es entonces cuando reivindican la soberanía nacional, que no popular. 
 
  
Pero la idea de Estado es la más engañosa de todas porque equipara pueblo y gobierno, y mete en el mismo saco al gobernado, que es el pueblo, y al gobernante emanado de él, que son sus supuestos representantes o comisarios. Y la idea de Estado democrático la más perniciosa  y la que más aumenta la ceremonia de la confusión, porque es la forma de gobierno más evolucionada históricamente y la que nos ha tocado padecer a nosotros, en pleno siglo XXI,  y, por si sirve de algo, denunciar.

De alguna forma todos los pueblos existentes se consideran pueblos elegidos (por Dios, como el judío veterotestamentario, o por la Historia, que es la versión laica del dios monoteísta de Israel) y por lo tanto la existencia no de un pueblo, que podría ser el conjunto de la humanidad, sino de diversos pueblos obliga a que todos pretendan ser soberanos no sólo de sí mismos sino también de los demás, y ahí comienzan los problemas entre unos y otros.
 

Si el pueblo es soberano como dicen los demagogos o políticos profesionales,  ¿qué necesidad tiene de delegar su soberanía en uno (monarquía), en unos pocos (oligarquía) o en una mayoría (democracia que en rigor debe llamarse oclocracia, ya que όχλος significa  mayoría pero no totalidad, que acaba desembocando en lo que Platón llamó teatrocracia o gobierno de los representantes)? Si el pueblo es soberano de verdad no hay ni arriba ni abajo, no necesita ningún órgano que lo administre ni gobierne. La soberanía popular es la negación de toda forma de gobierno, es decir, la soberanía popular auténtica, la verdadera democracia,  sería, propiamente hablando, la acracia o anarquía.

domingo, 17 de mayo de 2026

Pareceres CX

 537.- La de níveos brazos. La mujer más bella del mundo le fue otorgada como recompensa a Paris por haber dictaminado como juez que la diosa más bella de las tres candidatas que se le presentaron desnudas fue Venus/Afrodita. En el célebre juicio Minerva/Atenea le ofreció como chantaje la pericia en la guerra y el conocimiento de la verdad, Juno/Hera le ofreció, por su parte, ser el hombre más poderoso del mundo, mientras que Venus/Afrodita le prometió a Hélena, la mujer más bella del mundo, cuya posesión, convertida en casus belli, desencadenará la guerra de Troya. Homero, tanto en la Ilíada como en la Odisea utiliza el epíteto λευκώλενος (bracicándida, de cándidos o de níveos brazos, es decir, de una blancura resplandeciente como la de la nieve) para destacar la belleza deslumbrante de diosas y mujeres nobles, siendo Juno/Hera la más frecuentemente calificada con este término, en veinticuatro ocasiones de las treinta y nueve en que aparece. Alude el epíteto a la palidez de la piel, que era el mayor distingo de belleza y de nobleza en la antigüedad grecolatina. Cuando nos enteramos de que la bellísima actriz Lupita Nyong'o encarna a Hélena de Troya en la película "La Odisea" de inminente estreno de Christopher Nolan, no podemos dejar de pensar en el cambio del canon de belleza que se ha impuesto, que, motivado por consideraciones morales y que quieren evitar la supremacía de la raza blanca sobre la negra por mor de la corrección política, intenta cancelar lo que ha sido, la historia, como si esta no hubiera existido. Patética resulta la actualización jolivudense de la mitología clásica a las tendencias ideológicas modernas y al casting de forzada racial diversidad.
La bracicándida Lupita Nyong'o
 
538.- Libertad de expresión.- Escriben John y Nisha Whitehead en Offguardian una reflexión que ellos aplican a los Estados Unidos pero que podría valernos para tutti quanti, incluidos nosotros también: “Se nos pide —no, se nos obliga— a creer que la mayor amenaza para Estados Unidos hoy en día no es el abuso de poder del gobierno, la guerra interminable, la corrupción, la vigilancia o la constante erosión de los derechos constitucionales. No, la verdadera amenaza, al parecer, es la libertad de expresión. Discurso peligroso. Discurso de odio. Discurso crítico. Discurso que se atreve a desafiar al poder”. Y dan en el clavo: Tras el presunto intento de asesinato al presidente de ese país, la administración y medios afines que ella controla han promovido una narrativa que cercena la libertad de expresión: que las críticas al presidente que lo tachan de autoritario o fascista no solo son erróneas, sino que son responsables de la violencia desatada. Las críticas alimentan la ira, o el hodio (sic), que diría nuestro gobierno progresista que progresa adecuadamente en su rumbo a ninguna parte, y la ira y el discurso de hodio conducen a la violencia. La crítica se trata de peligrosa, después de perjudicial y finalmente de extremista e ilegal. La disidencia se ve como una amenaza. Corren malos tiempos para la lírica y para la épica.
  
 
539.- Menos vacunaciones. Preocupa a los expertos la importante caída de las tasas de vacunación en el mundo, ya que, dicen, aumenta el riesgo de que reaparezcan enfermedades olvidadas. En los últimos años, se ha observado una disminución en la cobertura de vacunación de la población, principalmente debido a la reticencia que se acentuó durante la pandemia del virus coronado. La gente ya no parece creer el cuento farmacológico y gubernamental de que las vacunas han salvado millones de vidas y son una de las medidas preventivas más eficaces contra enfermedades graves, porque lo que se ha visto es justamente, en el caso que nos ocupa, todo lo contrario:  ni sirvieron para evitar el contagio ni para ahuyentar la muerte, que se aceleró vertiginosamente, y desataron además una importante secuela de efectos secundarios adversos cuyas consecuencias estamos viendo todos los días a nuestro alrededor. En estos últimos seis años se han ocultado las enfermedades y reacciones adversas graves e incluso muertes súbitas producidas a raíz de la vacunación, y sin embargo la gente que tiene ojos en la cara ha visto que el peligro no era la disminución de las inyecciones, sino su profusión, todo lo contrario. Por eso los expertos quieren restablecer a toda costa la confianza perdida de la gente en las salvíficas vacunas y en el dogma de que "salvan vidas", organizando eventos informativos a través de múltiples canales dirigidos a personas de diferentes edades y creencias, concediendo incentivos a quienes se pinchen, y garantizando la cobertura del costo de las inyecciones, para que no las tenga que pagar directamente uno de su bolsillo, sino indirectamente a través de sus impuestos, intensificando la propaganda continua a la comunidad por parte de profesionales de la salud sobre los supuestos beneficios salvadores, utilizando la tecnología y las redes sociales, así como colaborando con organizaciones comunitarias, porque, de lo contrario, el negocio se acabó. 
 
 
540.- Bipolaridad. Se oye hoy hablar mucho por todas partes de bipolaridad, no con el sentido de personalidad o trastorno bipolar aplicado a un individuo de la grey con episodios alternos eufóricos y depresivos, como se decía antes, sino aplicado ahora a la grey entera o sociedad, que se bipolariza, o si se prefiere, se bilateraliza. Nos encontramos con una sociedad en la que la guerra social, la antigua lucha de clases entre opresores y oprimidos, ha sido reemplazada por la guerra interestatal, en la que las diferencias entre naciones son mayores que las internas, en la que, al parecer, ya no hay explotados ni explotadores, sino solo Estados que se enfrentan en la arena que ahora llaman geopolítica agrupados en dos polos o ejes. Así pues en política, “bipolaridad” o bipolarización se refiere a una situación dominada por dos grandes polos o bloques enfrentados entre sí que dejan poco espacio intermedio.—dos partidos, dos ideologías o dos potencias— alrededor de los cuales se hace girar casi toda la vida política. Si en la Guerra Fría se fraguaba un mundo dividiéndolo entre Estados Unidos y Unión Soviética, hoy en día se fomenta la rivalidad entre Estados Unidos y China en economía, tecnología, comercio y geopolítica. Muchos analistas, sin embargo, acuñan el término “multipolaridad” o "multilateralidad" para hablar de un teatro del mundo en el que quieren adquirir protagonismo actores como Rusia, India o la Unión Europea.  Todo es un espectáculo, una película en que se confunden la ficción y la realidad, o un videojuego sin peligro inmediato para nosotros, lo que hace aún más fácil -de hecho, infinitamente tentador en una era dominada por la bipolaridad- que nos bipolaricemos eligiendo un bando, apostando por uno u otro, como si estuviéramos viendo un partido de fútbol y eligiendo un equipo. 
 
  
541.- Oficialidá del asturianu: El sábado pasado hubo una manifestación en Oviedo convocada para reclamar la oficialidad del asturiano y del eonaviego en el marco de la ‘Selmana de les Lletres Asturianes’. El eonaviego se habla en la zona más occidental de Asturias, entre los ríos Eo y Navia, de ahí su nombre, y está relacionada con el grupo lingüístico gallegoportugués. Esta lengua se conocía tradicionalmente como gallego-asturiano o la fala, y ahora se llama eonaviego como si se quisiera con el cambio de denominación alejarla de Galicia para incluirla más en las Asturias de Oviedo, entre el Eo y el Navia. En las otras Asturias, las Asturias de Santillana, que es como se denominaba antaño a Cantabria, se reivindica por parte de los cantabristas también la oficialidad del cántabru, una lengua prácticamente inexistente. La marcha, organizada por la Xunta pola Defensa de la Llingua Asturiana (XDLA), partió con unas 4.000 personas, según las primeras estimaciones de la Policía Nacional, desde la estación de tren de la capital del Principado al son de gaitas y panderetas. Al parecer el año pasado se intentó modificar el Estatuto de Autonomía a fin de otorgar la máxima protección a estas lenguas, pero fue rechazada en la Junta General del Principado. La proposición estatutaria para la oficialidad del asturiano y del eonaviego no prosperó ya que se precisaba una mayoría reforzada de 27 de los 45 diputados que forman el hemiciclo, que no se consiguió. Por eso vuelve a intentarse ahora este reconocimiento oficial, esta oficialidad, que a las lenguas que habla la gente no les hace ninguna falta.