Llevemos la parábola al terreno político. Un Estado, por ejemplo, que en algún momento de su historia ha sido fascista, puede asimilar sin ningún problema ahora el antifascismo y fortalecerse con poderes extraordinarios gracias a esa asimilación, creando así una casta dirigente que se considera superior a los gobernados gracias a su pedigrí antifascista.
lunes, 10 de agosto de 2026
Lectura política del evangelio según san Lucas
Llevemos la parábola al terreno político. Un Estado, por ejemplo, que en algún momento de su historia ha sido fascista, puede asimilar sin ningún problema ahora el antifascismo y fortalecerse con poderes extraordinarios gracias a esa asimilación, creando así una casta dirigente que se considera superior a los gobernados gracias a su pedigrí antifascista.
domingo, 9 de agosto de 2026
¡Piérdete el eclipse, saldrás ganando!

sábado, 8 de agosto de 2026
A vueltas con las armas
No somos, pues, los hombres los que hacemos un uso bueno o malo de las armas; el único uso bueno que cabe hacer de ellas es no usarlas; son las armas las que nos usan a nosotros, y ya se sabe para qué sirven, para nada bueno. Una pistola lleva escrito en sí misma el fin para el que ha sido fabricada porque no es un medio, sino un fin. El gatillo insta al dedo urgentemente a que lo apriete.
viernes, 7 de agosto de 2026
La canción del soldado y Maldita mili
Militares, policías, / Y también Guardia Civil, / Y también Guardia Civil, / Funcionarios de prisiones, / ¡Flor del clavel, / Mal rayo parta al coronel!
Estoy en mi campamento, / Preparándome a matar, / Preparándome a matar, / Preparándome a morir, / ¡Flor de azafrán, / Mal rayo parta al capitán!
Oye tú, mi hermano chico, / Cuando llegues a mayor, / Cuando llegues a mayor, / No te vistas de soldado, / ¡Flor sin color, / Mal rayo parta al ganador!
No te cojan preparado / Si te toca pelear, / Si te toca pelear, / Y cambiar vida por vida, / ¡Flor de azahar, / Mal rayo parta al militar!

jueves, 6 de agosto de 2026
El hombre que no sabía
miércoles, 5 de agosto de 2026
No hace falta nada: sobra casi todo
martes, 4 de agosto de 2026
"Se escurre y se nos va... la vida"
Mata y da dinero el trabajo, / se compra tiempo en el mercado; / pagado, el tiempo ya no vuelve / la juventud, perdida, muere.
Los ojos para el amor hechos / reflejan un mundo de objetos / sin sueño y sin realidades / condenados a las imágenes.
Los hambrientos, los fusilados / nos vienen de un hondo pasado. / Nada ha cambiado, todo empieza / a madurar en la violencia.
Arded, clericales guaridas, / mercachifles y policías. / Del viento que siembra tormenta / se cosechan días de fiesta.
Los fusiles que nos apuntan / contra los jefes se conjuran. / Ni más dirigentes ni Estado / de nuestra lucha aprovechados.
lunes, 3 de agosto de 2026
¿Qué ha pasado?
A José Bergamín por su aforismo: "Vale más un pájaro volando que ciento en la mano".
oOo
Pasó volando un pájaro, ha pasado
como la sombra rauda de un flechazo,
fugaz, en alas de increíble vuelo,
surcando el claroscuro de la tarde
y dejando malherido el cielo abierto.
¿Pasó? ¿Pasaba? ¿Qué ha pasado? ¿Un cuervo
deslumbrador por su negrura intensa
como mosca en el contraste de la leche?
¿Sería el cuervo literario, el cuervo
parlante de la fábula, al que burla
astuta la raposa, vieja zorra?
de azul resplandeciente de zafiro?
¿O acaso era, mal agüero, un mirlo
que barrunta la tragedia y va enlutado,
de pico reluciente de oro viejo?
¿Sería una corneja fulgurante
o la oscura urraca de destellos blancos
o el arrendajo pardo ceniciento
el solo cromo de este viejo álbum?
¿Será otro pájaro? ¿Un milano acaso?
No puedo precisar exactamente,
no alcanzo a definirlo y enjaularlo:
pasó volando, cierto: ha pasado
porque era libre, pájaro que vuela
como la sombra rauda de un flechazo
surcando el cielo abierto de la tarde,
fugaz, en alas de increíble vuelo.
domingo, 2 de agosto de 2026
Pareceres CXIX
sábado, 1 de agosto de 2026
Contra el cambio climático y otras contrariedades
¡Qué horrible sería la vida, creen algunos, si la ultraderecha llegase al Poder! Pero no hace falta que llegue porque ya gobierna: el Poder es la ultraderecha.
A las 'personas mayores' entradas en la tercera edad que este verano sea el más caluroso de la historia nos suena sin remedio a disco rayado de vieja cantilena.
Sus señorías y señoríos se van de veraneo durante el mes de agosto, no vaya ser que les dé un golpe de calor en sede parlamentaria que les derrita la sesera.
Este es el estío, sin duda alguna, más caluroso que todos los demás habidos y por haber, por la sencilla razón de que es el que ahora mismo nos toca padecer.
Si alguien dudaba aún del cambio climático, dicen, creerá en él tras este verano, como si la duda fuera -y no la creencia- el mayor síntoma de humana estupidez.
Hace no tanto el calentamiento global iba a depararnos grandes sequías. Ahora, tras las lluvias primaverales, hablan de cambio de clima, y huele a chamuscado.
Si la mayoría de los incendios los provoca el hombre, ya sea accidentalmente o adrede, ¿de qué sirve convencernos de que el cambio climático es el responsable?
Como ha llovido mucho este año, no hay agoreros de embalses semivacíos que tardarían años en volver a llenarse, ya que hubo que abrir las compuertas de desagüe.
¿No es hora ya de que detengan al Cambio Climático, lo sienten en el banquillo, y lo juzguen y condenen por asesinato con alevosía y premeditado ensañamiento?
Habrá que ver, dijo el ciego, el eclipse de Dios con las gafas homologadas de cristales ahumados, igual que los incendios forestales que nos echan por la tele.
Hemos asistido a muchos veranos tórridos antes que este. Recuerdo alguno madrileño que yo intentaba apagar en vano con cerveza, horchata y granizado de limón.
No ha concluido una ola de calor cuando ya se inaugura otra que viene rauda y veloz a superponerse a esa. ¿Otra? ¿Nueva? ¿No será la misma de todos los veranos?

El turisteo se hace no por amor al viaje (ya no hay viajeros, solo turistas), sino para poder decir y documentar que uno, como Dios manda, se va de vacaciones.
Los incendios forestales, retransmitidos por todos los medios, plataformas y canales, hacen que cunda el pánico y suban irremediablemente las temperaturas.
El rey troyano Príamo cuando recuperó a su hijo Paris exclamó alborozado: “¡Que arda Troya!” Y Troya ardió, pero una nueva Troya, Roma, resurgió de sus cenizas.






























