
lunes, 30 de marzo de 2026
¿Hay o no hay muerte?

domingo, 29 de marzo de 2026
Falsos profetas
sábado, 28 de marzo de 2026
'Mors Imperator'
El grabado está fechado en 1919, justo después de la Primera Guerra Mundial, en la que él mismo había participado como voluntario. La guerra transformó profundamente a Ernst Barlach: de un inicial entusiasmo patriótico pasó a un pacifismo radical y a una visión crítica de la destrucción masiva, por lo que su «Mors Imperator» es una denuncia clara de la guerra: la Muerte ya no es una figura neutral o inevitable, sino un emperador, un comandante supremo que dirige a sus tropas de jinetes apocalípticos y siega vidas humanas. El cadáver en primer plano representa al soldado desconocido caído en combate (o a la humanidad víctima), mientras que la cabalgata detrás simboliza la maquinaria implacable de la muerte organizada, la guerra moderna que avanza como un ejército sin rostro. No solo muestra la muerte de un hombre cualquiera, sino la muerte como poder político y militar que cabalga sobre la humanidad. En pleno periodo de entreguerras, Barlach advierte que la Muerte se ha coronado emperatriz y que sus ejércitos siguen galopando.
Autorretrato, Ernst Barlach (1928)
En el lienzo de Hermione von Preuschen la imagen es monumental y teatral: la Muerte no es un ser pasivo que nos invita a bailar, sino un soberano activo que impone su poder absoluto, derrocando todo poder terrenal. El mensaje central es la transitoriedad del poder, la fama y los imperios: por muy grandioso que sea un trono o un emperador, la Muerte es el verdadero gobernante universal. Con el mismo título y con el mismo tema central, Barlach denuncia la muerte masiva organizada por el Estado y su maquinaria de guerra moderna. Ya no es un solo esqueleto emperador, sino un general al frente de un apocalipsis.
viernes, 27 de marzo de 2026
Bagatelas
jueves, 26 de marzo de 2026
La canción de los cuatro poderes
miércoles, 25 de marzo de 2026
Oficio vespertino en Silos
La interpetación del Magnificat de los monjes de Silos, me trajo a la memoria esta desenfadada y roquera versión que hicieron las inolvidables Vainica Doble en uno de sus mejores discos: "Contracorriente" (1976). Cuando en España estábamos aburridos ya de tanta canción protesta, aparecieron de pronto ellas, frescas e irreverentes, musicalmente impecables, con sus nada ingenuas letras, cantando por ejemplo aquello de Déjame vivir con alegría... Con un dátil por alimentación, con un dátil inventé la democracia, con un dátil yo te gano el maratón, no me hace ninguna gracia, que me tengas compasión... Y un higo chumbo, y una aceituna, un nuevo mundo yo descubrí con Colón... "
El último tema de aquel álbum era este Magníficat, donde cantaban que su alma también proclamaba la grandeza del Señor que deposuit potentes de sede et exaltauit humiles; esurientes impleuit bonis et diuites dimisit inanes: derribó a los poderosos de su trono y enalteció a los humildes; a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.
martes, 24 de marzo de 2026
Animales políticos


lunes, 23 de marzo de 2026
Pareceres CV





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