jueves, 27 de agosto de 2026

Plutocracia, un epigrama de John Owen

    Ioannes Audoenus, alias John Owen (c.1564-c.1622-1628), que no hay que confundir con el teólogo homónimo,  destacó, según leo en la inevitable Güiquipedia, como un perfecto versificador en lengua latina y en el ingenioso género del epigrama, que le hizo célebre en toda Europa. Se le ha considerado, no sin cierta exageración, el "Marcial inglés", comparándolo con el epigramático latino. Sus libros de Epigrammata se tradujeron e imitaron por doquier; fueron tan populares que se han reimprimido y traducido sin interrupción hasta la actualidad. 
 
    El epigrama, compuesto generalmente por un dístico elegíaco de hexámetro y pentámetro dactílicos, es un género poético menor de tipo aforístico, que expresaba con muy pocas palabras algo que merecía ser inscrito y grabado sobre la piedra. Epigrama es nombre griego que significa precisamente "in-scripción". Suele ser casi siempre satírico, irónico y sarcástico.
 
    Sirva como ejemplo este, que podríamos titular Plutocracia, que es el número 97 del libro séptimo de Owen, publicado en 1612 y dedicado al dinero:
Solus Dis deus est, Dites dii, numina nummi. 
Cum plausu loquitur     Pluto, tacetque Plato. 
   
    Lo traduzco un poco libre- pero rítmicamente, así, haciendo constar que Dis ("el Rico") es uno de los epítetos de Plutón, el Hades griego, el dios del inframundo, de los muertos y, por lo tanto, también del subsuelo, de cuyas minas surgían los metales preciosos: el oro y la plata que se utilizaban como dinero y conferían riqueza a sus propietarios: 
 Solo es dios el Dinero, divinos los adinerados. 
Con el aplauso Plutón     habla, y se calla Platón. 
 
  
    El pentámetro contrapone la figura humana de Platón con la divina de Plutón, confundido aquí con Pluto y coronado como rey. Plutón era el correlato latino de Hades, el dios del inframundo y de los muertos, pero enseguida se confundió con Pluto, el dios griego del dinero, de cuyo nombre deriva el helenismo plutocracia “gobierno de los ricos”. El pentámetro traza un paralelismo fonético entre Platón y Plutón para criticar los valores de la sociedad: habla Plutón, calla Platón. Es vitoreado Plutón, y ninguneado Platón, que representa la sabiduría. El significado sería que cuando el dinero y su poder económico hablan, es decir, mandan, el mundo los escucha, obedece  y aplaude, mientras que la sabiduría se ve obligada a guardar silencio sepulcral porque a nadie le interesa. 
  
    Basándose en este pentámetro,  Joaquín Huertas ha creado una poderosa imagen que es recreación del detalle central del célebre fresco de Rafael "La Escuela de Atenas", donde aparecen contrapuestas las figuras de Platón y Aristóteles. Allí Platón sostenía una de sus obras, el Timeo, y Aristóteles su Ética a Nicómaco. Ambos debaten sobre la búsqueda de la verdad y hacen gestos que se corresponden con sus posturas filosóficas: Platón señala el cielo, simbolizando el idealismo de su pensamiento; mientras que Aristóteles, señala la tierra, haciendo referencia a su realismo. 
 
Escuela de Atenas, detalle central, Rafael Sanzio (1510-1511)  
 
     Joaquín Huertas ha sustituido a Aristóteles por Pluto/Plutón, la personificación del dinero por una parte y rey, por la otra, del inframundo, los muertos y la riqueza de la cosecha, versión latina del Hades griego, confundidos ambos en uno.  Platón aparece en esta alegoría amordazado, con la boca cubierta por una venda. 
 
    Pluto  ('Dinero') lleva por título la última comedia de Aristófanes, en la que le atribuye a este dios la ceguera, dado que, cuando era joven, amenazó a Zeus con beneficiar solo a las buenas personas, a los sabios y a los honrados, pero Zeus, que envidiaba a los seres humanos, lo dejó ciego para que no pudiera reconocerlos, y repartiera su riqueza sin ton ni son, llegando a otorgársela a los más sinvergüenzas. 
     
    Lleva aquí Dinero una corona sobre su cabeza, y lanza monedas al suelo que atesora en una cesta de mimbre. Comenta el autor de la imagen que si hubiera que ponerle un título descriptivo con una frase lapidaria latina sería: PECVNIA RATIONEM VINCIT ("El dinero vence a la razón"). También podría haber sido PECVNIA REGINA MVNDI ("EL dinero, rey del mundo").
 
    Horacio, en unos versos de una de sus sátiras (II, 3, vv. 94-99), nos recordaba que todas las cosas obedecían al dinero y gracias a él se obtenía todo en la vida, tanto la sabiduría como el poder:  Todas las cosas, / fama, virtud, el honor, lo divino y humano, obedecen / a la preciosa riqueza; y aquel que las haya reunido / noble será, fuerte, justo. ¿Y sabio? También; y hasta rey y / cuanto le plazca.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Pareceres CXXII

600.- Atletas y atletos. Una locutriz del Ente Público de RTVE ha dicho lo siguiente, haciendo un uso que es abuso del engendro del lenguaje inclusivo, que contra lo que su nombre indica, es exclusivo, porque excluye en lugar de incluir: “¡Felicidades a todas las atletas y los atletos españolaes(?)!” Al final se lió con la concordancia del adjetivo con el sustantivo y no se le entendió bien lo que quería decir, si dijo “españolas, españolos o españoles”. A todo esto, uno de nuestros académicos de número más ilustres  de la docta Academia ha lanzado esta piedra contra el propio tejado institucional escribiendo públicamente a propósito: “La imbecilidad no tiene límites. Cuando al fin 20.000 idiotas digan “atleto”, la RAE dirá que está documentado y lo admitirá como válido”.  Podía haber dicho, ya puesto, "idiotos".
 

 601. - Sinhogarismo. La crisis de vivienda expone cada vez a más personas a situaciones de sinhogarismo (traducción del inglés homeless). ¡Menudo terminajo! La imposibilidad de acceder a una vivienda o de conservarla tras la pérdida de trabajo, una separación, o un problema de salud, empuja a miles de personas a sobrevivir de mala manera en la calle, en tiendas de campaña, pisos hacinados o locales comerciales. Cuando uno llega a una situación de estas suele ser porque el mercado laboral lo expulsa, no lo acoge o no tiene acceso. Detrás puede haber divorcios conflictivos, violencia de género, rupturas familiares o la imposibilidad de dar apoyo, lo que, como diría un periodista, "genera un escenario marcado por el aislamiento y el sinhogarismo".  ¿Dónde están los refugios climáticos para los que viven a la intemperie? ¿Cómo van a quedar confinados en su casa si no tienen casa donde confinarse? Antes, el hacinamiento y vivir en habitaciones compartidas era algo excepcional, provisional, temporal, estudiantil. Ahora es un recurso habitual, y se normaliza hasta el hecho de compartir cama, no solo cuarto, con alguien con quien no se desea. 

 
602.- La Pachamama. Uno de nuestros novelistas jóvenes más leídos, ganador del último premio Nadal y apóstol trasnochado del realismo mágico que él ha aplicado a nuestra guerra civil, ha comentado, a propósito de la serie sísmica de los setecientos terremotos que han sacudido la provincia de Granada la última semana: "En Granada la tierra no tiembla un dieciocho de agosto sin más. Lo hace porque Lorca yace todavía adentro y no se le encuentra. El terremoto de hoy de Graná no fue casualidad. La tierra tiene memoria y sin entierro se siente escarbá. No habrá cuerpo, pero hay memoria. Y mucha". Es como si la Pachamama, que es la Madre Tierra, término de origen quechua, cuya primera parte “pacha” significa “mundo, incluidos espacio y tiempo” y la segunda, mama, es madre, se enfadara con los humanos y protestara por no haber encontrado todavía y exhumado los restos mortales del poeta, noventa años después de su fusilamiento, para inhumarlos debidamente. Pero la Pachamama debe estar enfadada por muchísimas más razones porque no ha parado de temblar en Perú, en Colombia y, aunque aquí no nos hemos enterado mucho, también en Indonesia, en el archipiélago de Flores hace una semana, habiéndose registrado más de cuatro mil réplicas. El cabreo de la Pachamama, muy realista y muy poco mágico, debe ser monumental. 
  
603.- ¡Fuego! España se adentra en la era de los megaincendios forestales decía un titular de un periódico que no voy a mencionar por aquello de que se dice el pecado pero no el pecador. En primer lugar ¿quién es esa señora muy aseñorada que llaman España, que lo escucha todo, como la oreja, y no entiende nada, y que se adentra en esa new age incendiaria? Atención al prefijo mega- antepuesto a “incendios forestales”, que agranda el número de hectáreas calcinadas y arrasadas por el fuego. ¿Cuál es esa nueva era? ¿Será el verano? ¿Será el ferragosto italiano, que coincide con nuestra Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos, a mitad de mes, cuando unos acaban sus vacaciones y otros las empiezan? Se ha dicho que Estrabón, el geógrafo griego, escribió que una ardilla podía recorrer la península ibérica desde Algeciras a los Pirineos sin necesidad de bajarse de los árboles, pero en el libro tercero de su Geografía dedicado a Iberia no aparece ninguna ardilla saltarina. Nada más lejos, pues, de la realidad. Hoy quizá podría atravesar el ruedo ibérico saltando de coche en coche. No voy a decir que hay más automóviles que personas, aunque a veces lo parezca, pero sí probablemente más cochecitos que árboles. En todo caso, los incendios -y no digamos los hipermegaincendios- nos acojonan porque nos recuerdan las llamas del infierno, y cómo pueden reducirlo todo a cenizas. Frente al pánico que nos inspira el fuego conviene recordar lo que dejó escrito el poeta francés Jean Cocteau en su poema El camino es corto, incluido en el poemario Clair-obscur ( 1954): "Y si el fuego quemara mi casa ¿qué me llevaría? / Me gustaría llevarme el fuego".
 
 
604.- La herética homilia. Un sacerdote en Cantabria comete una herejía al ‘poner en duda’ el dogma de fe de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos. “Evidentemente que no tenemos que ir al pie de la letra. Ningún ser humano va a subir al cielo en cuerpo y alma. El cielo no es ningún lugar físico. El cielo es un estado del alma, de plenitud, de felicidad”. Ignora el párroco que la Asunción de María, que se celebró en las Españas de Dios, el 15 de agosto no es algo “simbólico” ni “mitológico”, sino un dogma de fe definido ex cathedra por Su Santidad Pío XII en 1950: “fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”. Negar ese dogma es desertar de la fe católica, por lo que parece que el sacerdote incurrió en herejía formal, poniéndose fuera de la comunión de los creyentes. Pero lo peor de todo no es que se ponga él y se excomulgue, sino que exponga a las almas de sus feligreses al error y a la herejía como han denunciado sus detractores. 

martes, 25 de agosto de 2026

Una propuesta gráfica

    El BCE (Banco Central Europeo) mantiene abierta una consulta pública y votación ciudadana democrática hasta el 21 de septiembre del corriente año 2026 sobre propuestas para el diseño de los nuevos billetes de euro que emitirá dicha entidad bancaria en el futuro. Resulta por lo menos curioso que ahora que se están imponiendo nuevas formas de pago digitales y asépticas que prescinden del contacto material o físico con monedas y billetes, y cuando están intentando endilgarnos el euro digital, versión electrónica del efectivo, el BCE se ponga nostálgico y vintage y quiera imprimir nuevos diseños de billetes de papel. La decisión final que tome el Consejo de Gobierno de dicho Banco se conocerá a finales de este mismo año, escogiendo las imágenes ganadoras de entre todas las presentadas. 
 
    Tan pronto como se dio a conocer la iniciativa de dicha entidad bancaria, comenzaron a circular imágenes satíricas como estas que presento a continuación, que se han hecho virales enseguida, y que abordan algunos de los temas más candentes y polémicos de la Europa actual. Ninguna de estas imágenes, obviamente, va a figurar entre los billetes elegidos. Su intención no es esa, sino muy otra: denunciar el rumbo que lleva la política económica o lo que es lo mismo la economía política del viejo continente. 
 
 
 —El billete de cinco euros  €5 aborda el tema del control omnipresente tanto público como privado de la población a través de las cada vez más ubicuas cámaras de vigilancia.
 
—El de diez euros €10, por su parte, satiriza las ridículas regulaciones de las normativas europeas centradas a modo de ejemplo en soplapolleces como los nuevos tapones de plástico adheridos a las botellas para salvaguardar el medioambiente.
 
  
  —El de veinte euros €20 refleja la apuesta por las energías renovables y la transición energética, específicamente por la eólica que se aprovecha del ímpetu del viento invadiendo los campos con generadores aéreos, que no son molinos, sino gigantes, amigo Sancho.
 
  —El billete de cincuenta €50 aborda la crisis migratoria con una patera llena de migrantes ilegales que quieren entrar al paraíso europeo, atravesando las fronteras del imperio.
  
 —El billete de cien euros €100 critica el a todas luces desorbitado gasto militar  y la obsesión por la defensa de Ucrania, que se considera ya parte sin serlo de la Unión Europea, frente a la agresión del enemigo ruso.
 
—Y el de doscientos euros €200 se centra en el empoderamiento femenino que, lejos de destruir el Poder del patriarcado, ha venido a reforzarlo, imponiendo un matriarcado que en España conocemos muy bien, gracias, por ejemplo,  al personaje literario de Bernarda Alba creado por Federico García Lorca.
   
    Habrá sin duda entre los diseños presentados a dicho concurso muchas propuestas basadas en personajes históricos y culturales relevantes como Beethoven, Marie Curie, Miguel de Cervantes o Leonardo da Vinci, además de las temáticas enfocadas en ríos, naturaleza y aves europeas. Dejando aparte la naturaleza, cada vez más deteriorada, y los ríos y las aves, que fluyen raudos y veloces los primeros y vuelan las segundas como los propios billetes de nuestras manos, hago a continuación una propuesta que sé que no va a tener ningún éxito, pero por si acaso.
 
    Propongo, por mi parte, desde aquí retomar el viejo motivo mitológico, cultural y significativo del Rapto de Europa: la princesa que, por sorpresa, fue arrebatada para ser violada por Zeus metamorfoseado en toro, es decir, por el Euro, última epifanía del Dinero, denunciando cómo la Unión Europea, abducida por  el Mercado Común, emite su propia moneda que ha sustituido a las antiguas nacionales,  bajo la bandera azulada de las doce estrellas que forman un círculo vicioso que representa la unión de los pueblos europeos.  
 

    A la propuesta le hemos añadido el siguiente lema imprescindible en la lengua del Imperio: I am like the 'real' ones a fake banknote. El propio billete de 20 ó de 50 euros declara a sus posibles usuarios que es un billete falso, como los “de verdad”, denunciando así la realidad de la falsía del dinero que no manejamos nosotros, sino que nos maneja.
 

lunes, 24 de agosto de 2026

Homo urbanus vs. homo ruralis

    El poeta Horacio en una de sus Sátiras, la séptima del libro segundo, se reprocha a sí mismo a través de su alter ego, el esclavo Davo, que hace uso de la libertad de diciembre, es decir, de la parresía o licencia de decir todo lo que piensa con entera libertad que le brindan las fiestas saturnales: "Romae rus optas; absentem rusticus urbem / tollis ad astra leuis."

 Foro de Roma visto desde los jardines Farnesios,  J-B. Camille Corot (1826)
 
    Lo que viene a decir algo así como: Quieres en Roma el campo; ya rústico, la urbe lejana, / frívolo, subes al cielo. Es decir que Horacio cuando está en Roma (Romae es lo que las gramáticas llaman un locativo) desea o echa de menos (optas de donde deriva nuestro verbo optar,  y nuestras opciones y numerosísimas optativas del sistema educativo) el campo (rus ruris con rotacismo en latín de la ese intervocálica y silbante que se convierte en vibrante como en el adjetivo rural, y que conservamos en rústico).

La campiña romana en invierno, J-B. Camille Corot

    Según este primer hemistiquio nos hallamos ante el tópico literario del menosprecio de corte y alabanza de aldea: el poeta, que se encuentra en la villa y la corte, la urbe por excelencia, añora el campo. En otro lugar (Epístolas I, 7, vv. 44-45) confiesa: "paruum parua decent: mihi iam nōn rēgia Rōma / sēd uacuum Tībur placet aut imbelle Tarentum": Cuadra al humilde lo humilde: grandiosa ya no me gusta / Roma, sino el tiburtino refugio y la paz de Tarento. Sin embargo, cuando ya está en el campo como buen campesino (rusticus), y Horacio disfrutaba, gracias a la generosidad de su amigo Mecenas, de una finca en la campiña en las afueras de Roma, en Tíbur, actual Tívoli,  pone por las nubes (tollis ad astra) la ciudad ausente, que echa de menos (absentem urbem, palabras de las que conservamos restos cultos como absentismo y urbanismo).  Nos encontraríamos ahora ante el tópico del revés: menosprecio de aldea y añoranza, si no alabanza, de corte.

     Y todo eso se resume en un adjetivo que Horacio se dedica a sí mismo: leuis, que es lo contrario de grauis. Es decir que hace lo que hace porque es una persona ligera, frívola, voluble, que no sabe disfrutar de lo que tiene, por eso cuando está en la ciudad añora el campo y cuando está en la campiña echa de menos el bullicio de la gran ciudad. Se anticipaba así el poeta al hombre moderno y su dilema irresoluble, que no sabe estar a gusto consigo mismo en ningún sitio sin echar de menos el otro, lo que justifica la creación del viaje y del turismo.

  La campiña romana, J-B. Camille Corot (1826)

    Sin embargo, dos mil años después de Horacio no tiene mucho sentido contraponer lo urbano y lo rural, porque la oposición ha quedado obsoleta. Lo que tenemos hoy a nuestro alrededor es un batiburrillo y conglomerado metropolitano único, sin orden ni concierto en torno a las grandes ciudades, que no es ni lo uno ni lo otro, sino una mezcolanza indescriptible y residual, por lo que ya no tiene mucho sentido hablar de la ciudad propiamente dicha, que los constructores han destruido (a lo sumo han dejado como recuerdo el centro histórico o casco viejo reservado al turismo y a la gentrificación de los pisos turísticos), ni hablar tampoco del campo y del pueblo, que ya no existen estrictamente hablando después del éxodo rural y el arrasamiento del territorio por autopistas, parques eólicos, campos inmensos de placas fotovoltaicas y urbanizaciones residenciales. 
 
    Pero la insoportable levedad de nuestro ser nos hace añorar, urbanitas empedernidos que somos, la vida rústica y de vez en cuando necesitamos un respiro y hacer "turismo rural", volver al pueblo, cuando el campo, a punto como está de consumarse el éxodo rural si no se ha consumado ya, se ha convertido en un mero destino turístico -casa rural con encanto- y en un parque de la naturaleza más de las agencias de viaje a ninguna parte.
 
El viajero inmóvil, Roland Topor (1968)   

domingo, 23 de agosto de 2026

Micropoemas (VII)

Canta, mi vida, alégrate, / canta y no llores, / que cantando se alegran / los corazones.

Para cantar madrugan / los ruiseñores, / y, mañaneros, gallos / quiebran albores.

Mira, que Dios te ve / y está mirando. / Voy, creo yo, a morir, / Dios sabe cuándo.

La mató porque era suya, / solo suya, / para que lo fuera siempre / como nunca. 

oOo 

 Todo tiene un precio / y cuesta, en la vida, / dinero, maldito sea, hasta el propio / aire que respiras. 

Yo a ti con gustarte / ya me conformaba; / que agradarle a la mayoría a mí / no me vale nada.

 

oOo 

Ein Mann ist kein Mann*: / Uno ni siquiera es / uno, sino dos / al menos, y muchos más: / legión: Ein Mann ist ein Volk*.

* Proverbio alemán: Un hombre no es ningún hombre. Un hombre es un pueblo.

Mirando a la luna / en lo alto ahora del cielo / me asalta la duda: / ¿Somos ella y yo los mismos / que somos ahora mismo?

 oOo

Hablar es hacer / y, mucho, a veces, mejor / también deshacer.

(Heraclitana) Uno solo a mí / me vale más que un millón / si tiene razón.

Uno ninguno es, / uno es por lo menos dos / y no hay dos sin tres.

La fidelidad / es la máxima traición / a la lealtad.

 oOo

 Chillan los vencejos, el buitre vuela a lo lejos.

   
 Huyendo de la crítica o Muchacho huyendo del cuadro, Pere Borrel del Caso (1874)

Mira la fotografía que nadie tomó todavía / de ese momento vivido sin duda y que no ha sucedido. 

Pierdo el nombre que tengo, familia y rancio abolengo; / y eso, te digo, que gano, con el corazón en la mano. 

 Ponte a vivir y olvida buscarle sentido a la vida, / búscala y bébela a ella a morros de la botella. 

Todo se quema y arde sin Dios que lo salve y lo guarde, / menos lo que debería arder y causar alegría.

oOo

El sujeto / y el objeto / son artículos de fe / subjetiva / y objetiva; /ni sé yo a santo de qué. 

 oOo

La calderilla del tiempo: / horas, minutos, segundos: / amonedado dinero.

sábado, 22 de agosto de 2026

Una bala perdida

    El artista británico Chris Mitton (Londres 1963-...) confiesa que cuando era niño no podía entender cómo el revólver tan utilizado en las películas del oeste americano de indios y vaqueros que veía en el cine y la televisión, el Colt 45 se llamaba “pacificador” (peacemaker, o 'hacedor de la paz' en la lengua del Imperio), hasta que comprendió la idea de que la paz se mantiene gracias a la amenaza de las armas, el viejo 'si uis pacem, para bellum' de los romanos (si quieres la paz, prepara la guerra, que fue el fundamento de la paz romana y es el actual de la pax Americana),  una ideología que ha robustecido siempre el militarismo y que evolucionó hasta la proliferación de armamento nuclear de destrucción mutua asegurada y masiva de la Guerra Fría de mediados del siglo XX hasta la actualidad, cuyo uso desembocaría en la destrucción completa tanto del atacante como del atacado, tanto de los tirios como de los troyanos.
 
      Esta arma de acción simple, cuyo tambor tiene cabida para seis cartuchos, fascinó al niño que era el artista Chris Mitton, que, una vez adulto, decidió reproducirlo haciendo una réplica exacta de 3:1 de un original, tallada a mano en un bloque de mármol de Carrara blanco, lo que le llevó seis meses, presentándolo sobre un soporte de acero inoxidable, convirtiéndola en una Obra de Arte.  En esta página se pueden ver fotos del proceso imitativo, mejor que creativo, que ha seguido el artista.
 
    Dice, a propósito del arma, la inevitable Güiquipedia que el Colt Pacificador fue ampliamente utilizado por la industria cinematográfica, que lo elevó a la categoría de mito al asociarlo a grandes estrellas de la pantalla en las películas del viejo oeste americano. 
 
La pistola pacificadora, Chris Mitton   
 
    El que a un instrumento de muerte se le denomine 'pacificador' sólo se explica por la amenaza que conlleva. Este nombre es como el viejo epíteto latino “pacifer”, portador de la paz, a imagen y semejanza de “lucifer”, portador de la luz, que los romanos le dieron a Marte, el dios de la guerra. La paz, evidentemente, solo puede estar fundada sobre la amenaza de la guerra, lo mismo que la vida sobre la de la muerte. Claro que en ambos casos ni la paz es paz verdadera ni la vida es vida de verdad, sino todo lo contrario: mera existencia. Por eso nos va como nos va. 
 
  Hay, según me cuentan, una serie televisiva norteamericana, estrenada hace cuatro años, titulada así mismo 'Peacemaker' (El pacificador), cuyo argumento se resume muy sencillamente: Un hombre lucha por la paz a toda costa, sin importar a cuántas personas tenga que eliminar para conseguirla. Quizá debería acabar la última temporada de dicha serie con el suicidio del protagonista y de la serie. 
      Ulises (=Odiseo) y Nausícaa, Jean Alfred Marioton (1888)
 
    Cuando Odiseo naufraga en la isla de Esqueria, desarmado y desnudo, episodio por cierto que omite deliberadamente la jolivudense Odisea de Christopher Nolan (2026) -nombre parlante que significa 'portador de Cristo', a imitación de lucifer y pacifer-, después de haber perdido tripulación y barco, donde lo encuentran unas muchachas y una de ellas, Nausícaa, la hija del rey Alcínoo, se enamora perdidamente de él, descubre que sus habitantes, los feacios, no saben de arcos ni flechas, porque son un pueblo pacífico que solo se preocupa de los aparejos de sus negras naves. En el ágora se levanta un templo al dios del mar, el terrible y fascinante Posidón, y allí mismo los feacios, que no se cuidan de las armas, se dedican en cambio a sus amarras y velas, a los mástiles y remos de sus naves "con las que cruzan ufanos el mar plateado de espumas". Gracias a ellos y a uno de sus navíos podrá Odiseo, después de regalarles a cambio de su hospitalidad el relato de toda su odisea, volver a su reino, a Ítaca, que había dejado atrás hacía veinte años para poder ganar una guerra en la que al final no hay ni vencedores ni vencidos, ni buenos ni malos, sino solo derrotados.

viernes, 21 de agosto de 2026

¿Llega al fin el fin del finde?

    En 1926, hace ahora cien años, todo un siglo, que se dice pronto, Henry Ford anunció que los trabajadores de sus fábricas de coches trabajarían cinco días de ocho horas en lugar de seis como habían hecho hasta entonces, sin reducción de su salario. El tiempo ya existía, como Dios, antes de la creación de los cielos y la tierra y de que se hiciera la luz, y el mismísimo Jehová Sabaot empleó seis días en la creación del mundo y consagró el séptimo al descanso, instaurando así la primigenia semana laboral. 
  
    Henry Ford les dio suelta a sus empleados los sábados y domingos, y así nació ese período de dos días libres de la servidumbre laboral llamado güiquén, el fin de semana, abreviado en finde, para ir de fiesta y emborracharse -aunque él era un ferviente defensor de la Ley Seca-, rezar o simplemente entregarse al dolce far niente, que en lugar de destruir la bíblica semana laboral judeocristiana vino a reforzarla. No inventó nada, la pausa de dos días ya venía gestándose desde antes, entre otras cosas por las reivindicaciones sindicales obreras y por la necesidad de acomodar el descanso sabático veterotestamentario de los judíos y el dominical de los cristianos.   
 
    El hallazgo de este personaje, en todo caso,  no era tan altruista como podría parecer a simple vista, sino una impecable estrategia de márquetin comercial para vender sus automóviles. Al haber aumentado la producción de semovientes, necesitaba que sus trabajadores se convirtieran en consumidores y chóferes del producto que producían: necesitaban un vehículo para ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, y para poder hacer escapadas sobre ruedas los fines de semana: todos a los mismos sitios y cada cual en su utilitario. Pese a la reducción horaria de la semana laboral, las fábricas de Henry Ford mantuvieron constante su nivel de producción.
      El tiempo libre no era solo una concesión a los trabajadores, sino también un motor del capitalismo de consumo. Es así como el ocio pasó a formar parte del negocio. El tiempo libre, que antes era lo opuesto a la economía y podía parecer contraproducente laboralmente, pasó a formar parte del tinglado capitalista. Se conseguía así que la mayoría de la clase trabajadora, que no sentía mucha devoción por su trabajo, pudiera dar rienda suelta el fin de semana (así como en las vacaciones anuales) a sus auténticas pasiones. 
 
    En 1938, ante el aumento del desempleo durante la Gran Depresión, la semana laboral de cinco días se adoptó oficialmente en los Estados Unidos, aunque no se popularizó hasta después de la Segunda Guerra Mundial generalizándose al resto del mundo.
 
    ¿Podemos imaginar a estas alturas un mundo sin finde, sin la fiebre del sábado por la noche, sin sábado sabadete, camisa nueva y polvete, sin domingo de asistencia a misa o al estadio a ver el partido de balompié, sin el aburrimiento de una larga tarde de domingo ante la pantalla estupefaciente del televisor y sin un lunes frenético de vuelta al tajo y la rutina? 
 
     Hoy en día, sin embargo, es difícil precisar con exactitud dónde empieza y dónde termina el fin de semana, que no de la semana. Por un lado porque se va abriendo paso poco a poco la de cuatro días -predicha por primera vez por la lumbrera de Richard Nixon, nada menos, en 1956-, que se ha convertido en realidad, por lo que me cuentan, en los Países Bajos, donde los currantes trabajan una media de 32,1 horas semanales. (La española oficialmente es de 40 horas todavía, a razón de ocho por día, aunque en la práctica suele ser algo menor, rondando las 37,8 horas).  
 
    Los apologetas de la semana laboral de cuatro días y el finde de tres argumentan que la medida no tiene por qué suponer un descenso de la producción, si durante cuatro días se desempeña el mismo trabajo que antes en cinco, como sucedió con la reducción de Ford. 
 
    Con la implantación, por otro lado, del teletrabajo, bien entrados -a la fuerza nos ahorcaron- ya en el siglo XXI, se transforma el concepto de semana laboral y eso afecta también al fin de semana. Los telecurritos tienen un calendario técnicamente libre, pero tanto la mente como el ordenador personal están prácticamente en modo de espera, expuestos a la proliferación de correos electrónicos relacionados con el laburo y a la disponibilidad fuera del horario laboral de los teléfonos supuestamente inteligentes. Las telecomunicaciones hacen que vivamos con interrupciones constantes, por lo que es difícil encontrar tiempo tanto para concentrarse en el trabajo como para descansar de verdad desconectando.
  
 El clásico de Quino 
      Si a mediados del siglo XX, la caja tonta televisual concentraba la atención familiar en la sala de estar, hoy pasamos el sábado navegando cada cual por sus redes sociales en sus pequeñas pantallas individuales, y el domingo respondiendo correos electrónicos con el mismo dispositivo. Los rituales cambian; la sospecha de que el fin de semana se está arruinando persiste. Sin embargo, sobrevive, como sobreviven las vacaciones y la jubilación, cada vez más lejana para las jóvenes generaciones dado el aumento de la esperanza de vida laboral activa; sobrevive porque el ocio y el negocio son las dos caras de la misma moneda, aunque cada vez se diluyan y confundan más sus fronteras, y el ocio seguirá siendo siempre lo mejor que el negocio ha inventado para que siga existiendo la prostitución de la servidumbre laboral y que nadie ose cuestionarla. 

jueves, 20 de agosto de 2026

Pareceres CXXI

595.- Reunión de antiguos alumnos. Se determina un día y se busca un local, generalmente un restaurante, para celebrar el evento, que suele ser una vez al año. Previamente se localiza y convoca a la gente a través de las redes sociales o amigos comunes. Los encuentros de antiguos compañeros de clase y de promoción que estudiaron juntos en el mismo colegio, instituto o universidad sirven para ponerse al día, como se suele decir, y hacer unas risas y celebrar lo que hemos sido y ya no somos, recordando viejos tiempos, compartiendo anécdotas comunes, y sobre todo comprobando los cambios físicos y personales de cada uno y descubriendo al fin que ya somos todo aquello que no queríamos ser (aburridos, normales, rutinarios, conformistas, como nuestros padres, adictos al trabajo, previsibles, realistas...), a lo que nos oponíamos tenazmente cuando éramos muy jóvenes.
   
  
596.- Culos de mal asiento. Escrito ha dejado don Blas Pascal en sus Pensamientos, en un fragmento que hablaba sobre la distracción: «He dicho a menudo que toda la infelicidad (le malheur dice él en su lengua, etimológicamente el mal “augurium”, el mal presagio o destino o sea la desgracia, la desdicha) de los hombres proviene de una sola cosa: de no saber permanecer en reposo en una habitación». No es una mera recomendación de quedarse en casa, sino la constatación de que cuando dejamos de distraernos (no se refiere a la mera diversión) y nos encontramos con nosotros mismos, nos sobreviene el malheur dichoso, que consiste en no saber lo que queremos: cuando estamos fuera queremos entrar y cuando estamos dentro queremos salir, como se ha dicho a menudo de los gatos ante una puerta cerrada o de las moscas ante la transparencia del cristal. En nuestra lengua se habla a menudo de “culos inquietos” o de mal asiento: necesitan hacer cosas porque si dejan de hacerlas tienen que enfrentarse consigo mismos y cometer la locura de ponerse a pensar. 
 

 597.- El fotógrafo fotografiado. Si fuiste ojeador  del eclipse solar total del día 12 de agosto de 2026 estarás 'flipando fuerte', como diría un influencer, todavía, porque fue una experiencia increíble que quedará para siempre grabada en tu memoria. Puedes conseguir ahora tu camiseta conmemorativa personalizada con el nombre y las coordenadas del lugar donde lo ojeaste y lo viviste, y te llevarás así un recuerdo único a tu futura tumba. La gente que lo vio cuenta su experiencia como si hubiera sobrevivido al fin del mundo, abrazándose, llorando de emoción y reeditando los míticos aplausos a las ocho. En Cantabria y Asturias hubo nubosidad variable de evolución diurna, que diría el hombre del tiempo, así que lo único que se percibió fue que oscureció durante unos segundos y seguidamente volvió a clarear, y los fotógrafos que pretendieron inmortalizar en la mayoría de la cornisa cantábrica el instante no pudieron, lástima, fotografiarlo. Otros sí lo lograron, como el de la imagen adjunta, que resultó así un fotógrafo que fotografiaba el eclipse fotografiado por otro que lo fotografiaba a él, igual que el cazador cazado, que se ha convertido, sin quererlo, en presa de la caza.
  
 
598.- Día Mundial del Peatón. Fue el 17 de agosto, y tiene su origen en el primer siniestro mortal documentado que ocurrió en Londres en esa misma fecha en el año del Señor de 1897. La Benemérita Guardia Civil ha celebrado el "Día Mundial del Peatón" como "el Día Mundial de las Personas Peatonas" en sus redes sociales, dando una coz a la gramática. La doctrina de la docta Academia recuerda que el término 'peatón' lleva asociado la referencia de 'persona', que es una palabra neutra que incluye el género masculino y femenino. ⁠Los peatones muertos fueron el año pasado en el Ruedo Ibérico nada más y nada menos que 1119 (mil ciento diecinueve). Imita, por cierto, la imagen del benemérito cartel la célebre foto de la portada del disco de los Beatles cruzando por el paso de cebra de Abbey Road. Por cierto, resulta significativo el detalle gráfico de que los cuatro peatones -uno de ellos 'racializado', que es la forma actual políticamente correcta de decir 'negro', como antes de caer en el ridículo más espantoso lo era decir 'de color'- van pendientes de sus dispositivos electrónicos, y, por lo tanto, despistados, un síntoma de estos tiempos que nos corren. Hay una doble intención, pues: avisar a los conductores de que tengan cuidado con los peatones que van distraídos, y advertir a las 'personas peatonas', dos varones y dos mujeres, de que, aunque tengan preferencia a la hora de cruzar la calle porque están haciéndolo a través de un paso cebra habilitado ad hoc, no deberían hacerlo sin dejar de prestar atención a sus dispositivos electrónicos. 
 
 
599.- Periodistas, alarmistas. Escribía Arthur Schopenhauer (1788-1860), en Parerga y Paralipomena, que la característica principal del periodismo (Zeitungsschreiberei, en la lengua de Goethe) era el alarmismo (aquí lo hemos dicho a veces un poco más a lo bestia: el terrorismo, y hemos llegado a constatar la rima, que no es casual, entre 'periodistas' y 'terroristas'). He aquí su reflexión: “La exageración de todo tipo es tan esencial para el periodismo  como para las artes dramáticas, ya que lo que importa es sacar el máximo provecho de cada acontecimiento. Por eso, quienes escriben para los periódicos son, por naturaleza, alarmistas; es su manera de resultar interesantes. Pero al hacerlo, se asemejan a perritos que empiezan a ladrar a todo lo que se mueve. Por consiguiente, debemos prestar atención a su alarmismo de forma que no nos perturbe, y recordar que el periódico es una lupa, y esto solo en el mejor de los casos; pues a menudo no es más que un juego de sombras. Por lo tanto, hay que considerar cuidadosamente las advertencias que emiten sus alarmas para que no alteren la digestión de nadie, y recordar que el periódico es una lupa, incluso en el mejor de los casos: pues muy a menudo no es más que un juego de sombras”. 
 

miércoles, 19 de agosto de 2026

No dejan títere con cabeza

    Lo que más llamó mi atención de la detención en Madrid hace unos años de dos titiriteros que permanecieron sin juicio previo cuatro días en prisión por orden de un juez(!) fue la unanimidad que hubo en juzgar sumarísimamente que el espectáculo que ponían en escena no era apto para el público infantil al que en principio iba dirigido, porque contenía escenas de violencia. Que yo sepa –y no es que yo sepa mucho, sino todo lo contrario- los títeres de la cachiporra se llaman así porque al final el bueno da un cachiporrazo al malvado, que suele ser la bruja. Y eso no se ha considerado nunca especialmente violento sino bien merecido y apto para todos los públicos.

    Sin embargo, cuando es la bruja, como en el espectáculo de Títeres desde Abajo que se representaba en la capital madrileña, la que le da el cachiporrazo final a Don Cristóbal, porque “a todo cerdo le llega su Sanmartín”,  el espectáculo se convierte en violento, apto sólo para mayores de dieciocho años –y no sin reparos-, chabacano y de mal gusto, aparte de incurrir por si fuera poco en  el delito de apología o, como dicen ahora, “enaltecimiento del terrorismo”. 
 
 

    No hay quien lo entienda. No hay quien entienda cómo se aplican dos varas distintas de medir, y cómo se considera educativo o por lo menos no inapropiado un espectáculo sí y el otro no. 

    Según la tradición, el lobo es el malvado de los cuentos y fábulas infantiles.  Pensemos en Caperucita Roja, sin ir muy lejos. Puede venir un poeta, como José Agustín Goytisolo, y desmitificarnos a este personaje, haciendo uso de su libertad de expresión, y decirnos lo contrario:   “Érase una vez / un lobito bueno / al que maltrataban/ todos los corderos./ Y había también/ un príncipe malo,/ una bruja hermosa /y un pirata honrado. / Todas estas cosas había una vez. / Cuando yo soñaba / un mundo al revés”. Y la cosa tiene su gracia, no pasa de ahí y, de paso, nos da qué pensar sobre la relatividad de nuestros juicios morales y convenciones sociales.

    Pero, según parece, hay cosas que no se pueden decir sin incurrir en un delito.  Esto me recuerda a aquel aforismo de Rafael Sánchez Ferlosio: (Última hora) Los hombres matan, la poli abate. Y es que la violencia institucional no es violencia, está legítimamente justificada, ni siquiera se la llama por su nombre, sino que se utiliza un eufemismo: la policía nunca mata a un hombre, lo reduce, lo derriba, lo abate a tiros, como dice Ferlosio, pero, aunque le quite la vida, no lo mata nunca. Los terroristas, sin embargo, matan, asesinan, nunca abaten a sus víctimas... 
 
    Y si se muestran imágenes o se critica una actuación policial, se incurre en el delito de: ¡enaltecimiento del terrorismo!¿Qué diríamos entonces de este Polichinela, sacado de Cuentos del mundo de los niños (1878), que viene nada más y nada menos que de la Commedia dell´Arte italiana y de una larga tradición cultural europea que remonta a la sátira latina y a la comedia atelana por lo menos,  que les da el cachiporrazo final a dos policías? ¿Desacato a la autoridad? ¿Terrorismo? 
    ¿No podríamos considerar que los títeres tradicionales de la cachiporra fomentan la violencia machista contra las mujeres, justificando los malos tratos que pueden recibir las tachadas muchas veces de brujas? Sin embargo, a ningún padre que estuviera en sus cabales se le ocurriría llamar a la policía para que detuviera a los titiriteros ni a ningún juez, creo yo, enviarlos ipso facto a prisión por fomentar lo que ahora se llama con inapropiado anglicismo “violencia de género” (gender-based violence). Sólo a alguien que no estuviera en su sano juicio se le ocurriría prohibir un espectáculo así, tan políticamente incorrecto, si bien, se mira, sin embargo. Y yo no soy, que conste, partidario de ninguna prohibición.

    En estos tiempos que corren, tan malos para la lírica, la épica y la poesía dramática en general tanto trágica como cómica, y no digamos para la sátira –satura quidem tota nostra est, que dijo Quintiliano, reivindicando la originalidad latina de este género literario- lo que veas:  unos padres han perdido los papeles llamando a la policía, en lugar de marcharse y llevarse a sus hijos si no les gustaba el espectáculo que estaban viendo, y un juez ha prevaricado privando a dos artistas de su libertad de expresión. ¿Para qué vamos a hablar del lamentable papel que han jugado casi todos los medios de (in)formación de masas y comunicación con ruedas de molino que, como don Quijote de la Mancha enloquecido y desvariando cuando acudió a la representación de "El retablo de la libertad" del titiritero maese Pedro, han blandido sus espadas y no han dejado títere de trapo con cabeza? 

    Así retrataba, por cierto, nuestro Cervantes magistralmente la escena: "Viendo y oyendo, pues, tanta morisma y tanto estruendo don Quijote, parecióle ser bien dar ayuda a los que huían, y levantándose en pie, en voz alta dijo: —No consentiré yo que en mis días y en mi presencia se le haga superchería a tan famoso caballero y a tan atrevido enamorado como don Gaiferos. ¡Deteneos, mal nacida canalla, no le sigáis ni persigáis; si no, conmigo sois en la batalla!  Y, diciendo y haciendo, desenvainó la espada y de un brinco se puso junto al retablo, y con acelerada y nunca vista furia comenzó a llover cuchilladas sobre la titerera morisma, derribando a unos, descabezando a otros, estropeando a este, destrozando a aquel, y, entre otros muchos, tiró un altibajo tal, que si maese Pedro no se abaja, se encoge y agazapa, le cercenara la cabeza con más facilidad que si fuera hecha de masa de mazapán." 
 Don Quijote no dejando títere con cabeza
 

martes, 18 de agosto de 2026

Evento 2026

    Desde el evento 2020, operación de ingeniería social a escala mundial acusada especialmente en los países llamados desarrollados para terminar de implantar el modelo tecnológico y digitalizado en la sociedad -en aquella ocasión se propagaba que un virus respiratorio mataba y se computaban los muertos día a día-, los gobernantes de cada país monitorizan de forma sistemática la opinión pública las 24 horas del día por todos los medios a su alcance para seguir desarrollando su modelo de gobierno que nos 'protege', por nuestro bien, de las inclemencias exteriores, ya víricas o ya climatológicas.
 
  
Viñeta de Javi Salado, tomada y adaptada de El día de Valladolid
 
     El que podríamos denominar ahora “evento 2026” consiste, como reconoce el editorial del 12 de agosto pasado de El Periódico Global de referencia nacional e internacional, alias El País, en difundir urbi et orbi que un nuevo y viejo virus, el calor, mata ahora mismo. Se titula precisamente "Calor que mata". No solo provoca incendios forestales que se miden por miles de hectáreas arrasadas de las que nos informan puntualmente, obligando a desalojos forzosos y confinamientos humanos, sino que también mata, que es lo que faltaba. 
 
    Nos informaba allí, en efecto, el citado diario de que en lo que iba de verano ya habían muerto en España “más de 3.400” personas por calor extremo, según una estimación estadística que tiene en cuenta que han fallecido más personas de la cuenta, es decir, de la cuenta que estaba prevista, fenómeno que se achaca a las altas temperaturas, extremas se dice otras veces, que padecemos, y no, por ejemplo, al envejecimiento de la población. Pero según otros cálculos menos optimistas esta cifra podría quedarse muy corta, porque podría multiplicarse por cuatro y haber fallecido entonces el cuádruple de personas: 13.600 exactamente. 
 
    Unas decenas de estas muertes se deben a “golpes de calor”: “una exposición fulminante que afecta sobre todo a trabajadores al aire libre -a la fuerza ahorcan- y personas -inconscientes- que hacen deporte a horas centrales del día”. Pero la gran mayoría de estas muertes “se producen de forma más difusa”. Interesantísimo este adjetivo 'difuso' que el editorialista va a tratar de explicar arrimando el ascua a su sardina: son personas vulnerables, muy mayores, en las que las altas temperaturas van haciendo mella poco a poco, lo que descompensa su organismo y acentúa sus “enfermedades previas” (sic), con un desenlace fatal que es, no hace falta decirlo, la muerte que a todos nos espera, ya seamos ejecutivos o míseros jornaleros, condenados a la pena capital que estamos desde que hacemos uso de razón y entendimiento.
 

    La solución del problema está muy clara: Acudir a refugios climáticos (sic) o enchufar el aire acondicionado si no se puede salir de casa. Pero, claro, pasa lo de siempre: los que tienen menos recursos (económicos, se sobreentiende) lo pasan muchísimo peor. 
 
    La conclusión del diario gubernamental es clara: “Con un calentamiento global que produce que cada verano sea más cálido que el anterior, las administraciones tienen que empezar a incluir el factor climático en sus decisiones”. El periódico viene a decirnos que así no se puede seguir:  A 40 grados no se puede hacer vida normal, y cada vez hay más días extremos. 'Extremo' es otro de esos adjetivos que utilizan in extremis. Debajo del título "Calor que mata" se lee: "Las temperaturas extremas -más abajo "calor excesivo")- han dejado de ser una anécdota(sic) de verano para convertirse en un problema de salud pública central".

    No es de extrañar así que fenómenos como el calor en verano y el frío en invierno se achaquen al Cambiamiento Climático del que todos y cada uno somos responsables en mayor o menor medida, y que llegue a proclamarse irracionalmente que el calor mata, aunque sea de forma "difusa", cuando estadísticamente son más los muertos de frío que de calor -pero eso ahora no toca, ya tocará cuando venga el invierno que, como suele decirse, no va a comérselo el lobo. 
  
Viñeta del ilustrador francés Na!
 
     Los medios de producción ya no son lo que eran para los viejos marxistas, a saber, los elementos materiales necesarios para producir bienes y servicios (máquinas, herramientas, fábricas, tierras, materias primas...). Ahora son los medios de (in)formación de masas cuyo objeto es la producción inmaterial de noticias personalizadas y difundidas a través del aparato tecnológico, es decir, la producción de eventos, como este que analizamos  de que el calor mata a mediados de agosto, en medio de la pertinaz sequía y de los incendios forestales que provoca el cambiamiento climático en este tórrido estío del hemisferio boreal.