viernes, 17 de abril de 2026

Adán (y Eva) sin infancia

Publica Giorgio Agamben una valiosa columna titulada L'infanzia di Adamo que reproduzco aquí traducida al castellano:
 
La infancia de Adán 
  
No se comprende la concepción que nuestra cultura tiene del ser humano si no se recuerda que en su base se halla un hombre sin infancia: Adán. Según el relato del Génesis, el hombre que el Señor crea y coloca en el jardín del Edén es un adulto, al que Él habla y da órdenes, y para quien crea una compañera para que no esté solo. Y solo un adulto, y desde luego no un niño (un in-fante, etimológicamente uno que no habla), podía dar nombre a todos los animales del jardín.
 
No extraña que un ser sin infancia no pueda permanecer inocente y esté fatalmente destinado a la culpa y al pecado. Quizás el pesimismo que condena al Occidente cristiano a posponer siempre al futuro la felicidad y la plenitud provenga de esta singular carencia, que hace de Adán un ser constitutivamente desprovisto de infancia. Y quizá sea por esta carencia, más original que cualquier pecado, por lo que, por un lado, la infancia es para cada uno de nosotros el lugar de la nostalgia de la imposible felicidad y, por otro, en la organización social, una condición defectuosa que hay que disciplinar y amaestrar a toda costa. Y si el psicoanálisis ve en el niño al sujeto oculto de toda neurosis, quizá sea precisamente porque en algún lugar de nosotros actúa el paradigma adámico de un hombre sin infancia.
 
Esto significa que la curación de la enfermedad de Occidente —es decir, de una cultura adulta que, al reprimir la infancia, acaba condenándose a la puerilidad— solo será posible si somos capaces de devolverle a Adán su infancia. 
 
Quiero ponerla en relación con el artículo de Fabio Vighi When images judge uns, que me envía un amigo, motivado por la contemplación de un breve videoclip de una niña palestina vestida con harapos que hambrienta va en pos de algo de pan y que nos mira y nos juzga sin palabras. 
 
Escribe Vighi que este vídeo que se ha vuelto viral, es decir, que se ha viralizado como un virus prioriza el afecto, o sea, el sensacionalismo sobre el pensamiento. No es nada nuevo. Es algo que pueden hacer las imágenes, animadas o no: Se anima al espectador a sentir una intensa lástima, pero esta lástima funciona como una pantalla. Al llorar por la niña, el espectador lleva a cabo un ritual moral que descarga la mirada. La "mancha" se limpia; la niña se transforma de una "mirada que juzga" en una "imagen que conmueve"
 
La imagen ha dejado de juzgarnos a los espectadores para solo conmovernos y que exclamemos: ¡Pobre niña! Y añade Vighi: Se nos anima a sentir lástima precisamente para evitar sentir vergüenza. La lástima es vertical y condescendiente, sitúa al espectador por encima del que sufre. La vergüenza es horizontal, derrumba la jerarquía e implica al espectador dentro de la misma estructura. Como señaló Susan Sontag en Sobre el dolor ajeno, esas imágenes pueden convertirse en una forma de anestesia. El espectáculo convierte la agonía en "pornografía patética": algo que nos hace llorar y luego ignoramos. 
 
Pero quizá esta niña palestina no nos pide compasión ni piedad ni siquiera empatía, como se dice ahora abusando de un término que no significa gran cosa y que pide que nos pongamos en el lugar del otro, que nos metamos en su sufrimiento, ni siquiera que la miremos a ella, es ella la que nos mira a nosotros y juzga nuestra indiferencia. 
 
Pero vayamos un poco más allá y no nos dejemos engañar por las noticias y las imágenes que nos venden los medios todos los días, con las que nos desayunamos, almorzamos y comemos y cenamos, porque son nuestro alimento, el combustible que hace que funcione la maquinaria. Estas guerras de las que nos informan son guerras falsas que se realizan precisamente para sostener el tinglado. Son reales, sí, no podemos negarlo, tanto aquellas de las que nos dan cuenta puntualmente todos los días, como las que silencian a conveniencia, pero su misión es ocultar que hay una guerra más profunda, una guerra verdadera de verdad, valga la redundancia en la que estamos metidos todos hasta las trancas, que es la guerra contra la realidad, una guerra que no admite paz ni alto el fuego ni tregua que nos valga. 
 
 
Es la guerra, por decirlo con palabras menos abstractas y más concretas, y más políticas, del Estado contra el pueblo. Es mucho más que un genocidio, es un democidio, el crimen de Estado, de cualquier Estado, contra la gente, un sustantivo este de 'gente', que, a diferencia de 'pueblo', no admite gentilicios. Hablamos, en efecto, de pueblos, en plural, y nos referimos al pueblo español, o al iraní, o al norteamericano, mientras que la gente viva que hay por debajo de esos pueblos -la gente viva que hay por donde quiera que uno va, como decía la vieja canción, ese singular colectivo que no necesita plural- no admite ni esos ni ningunos otros gentilicios. 
 
Es, en otros términos también, volviendo a Agamben, la guerra de la sociedad adulta contra la infancia y el niño asesinado que todos llevamos dentro, vestido si se quiere con harapos y hambriento como la niña palestina,  la guerra que nos priva de la infancia como a nuestros primeros padres en el paraíso, y que, paradójicamente, nos infantiliza. 

jueves, 16 de abril de 2026

Tres cuestiones judías

1ª.- ¿Cristiano? El último cristiano que en el mundo ha sido murió en la cruz, condenado a muerte, hace dos mil años –Nietzsche dixit. Dijo "el último", pero quizá debería haber dicho "el único" cristiano; y ni eso, porque ni siquiera Él era cristiano, sino judío. 
 
Ilustración de Bob Moran (2025)

2ª.- De cómo la condición de víctima es reversible y complementaria de la de verdugo. Así los judíos, que históricamente han sido las víctimas de los nazis se convierten ellos mismos ahora en los nazis, es decir, los verdugos, de estos nuevos “judíos de los judíos”, como los denomina con acierto el escritor libanés Elias Khoury, que son los palestinos. 
 
3ª.- Los judíos israelíes sionistas nos están dando una lección de dominación y nos están enseñando cómo se escribe la Historia Universal y, en concreto, cómo se construye un moderno Estado democrático y liberal en Oriente Medio entre tantas teocracias machistas musulmanas, con guetos como el de Varsovia en la Franja de Gaza, con un vergonzoso muro segregacionista en Cisjordania, con una guerra que ni siquiera se llama así, sino lucha antiterrorista, con la matanza y la muerte de los palestinos que originariamente vivían en esos territorios, todo bajo la atenta mirada de un dios justiciero, pendenciero y veterotestamentario como Él solo, un dios de la guerra, Jehová, que designa a Israel como Su pueblo elegido para la gloria: ad maiorem Dei gloriam. El mismo Dios, por cierto, en el que confían los Estados Unidos de América.

miércoles, 15 de abril de 2026

Guerras y ecología

Las guerras son muy malas por la pérdida de vidas humanas que comportan, pero también porque destruyen el medio ambiente y aceleran la crisis climática global.
 
Tanques, aviones y buques de combate consumen enormes cantidades de combustibles fósiles, por lo que las guerras, además de matar y destruir, nos contaminan.
 
Las guerras contaminan el aire, el suelo y el agua, destruyendo los ecosistemas. Sus efectos perniciosos se extienden mucho más allá de los campos de batalla.
 
De los desastres de la guerra hay que tener en cuenta, nunca mejor dicho, las consecuencias económicas, que, además de graves per se, pueden ser muy duraderas.
 
Los desastres de las guerras para el medio ambiente, poco visibles al principio, pueden perdurar durante décadas amenazando la salud y la vida de las gentes.
 
El daño a la naturaleza no acaba necesariamente con el fin de los conflictos, ya que estos dejan tras de sí ciudades destruidas y heridas que son irreversibles.
 
Las guerras emiten, como si no tuviéramos ya un grave y preocupante problema con el cambio climático en la atmósfera, cantidades ingentes de dióxido carbónico.
 
Tenemos en la actualidad ya tres zonas en el planeta, que son Irán, Ucrania y Gaza, más sus áreas adyacentes, que se han visto ambientalmente muy perjudicadas.
 


Se estima que solo el ejército estadounidense emite entre cincuenta y sesenta millones de toneladas anuales, mucho más que algunos países, de dióxido carbónico.
 
No puede decirse que las guerras sean, por supuesto, la causa principal del cambio climático, pero contribuyen a la crisis dificultando su solución sobremanera.
 
Las guerras provocan incendios y deforestación; los árboles de los bosques carbonizados dejan de absorber el dióxido de carbono pasando a liberar el almacenado.
 
 Durante la Primera Guerra del Golfo en Kuwait se quemaron entre cinco y seis millones de barriles de oro negro al día, provocando así una enorme contaminación.
 
La guerra ruso-ucraniana está acelerando, según los expertos, la crisis climática global habiendo provocado enormes emisiones de gases de efecto invernadero.
 
Hay que tener en cuenta que las emisiones derivadas de las guerras no suelen registrarse por completo, lo que hace que el problema se subestime con frecuencia. 
 
La ciudad de Teherán, con sus diez millones de almas, sufre niveles tan altos de contaminación que la hacen "muy perjudicial para la salud", como el tabaco.
 
No hay que olvidar entre los desastres de las guerras, además de explosiones e incendios, las sustancias tóxicas y armas químicas que envenenan los acuíferos.
 
 
La destrucción de infraestructuras como plantas de tratamiento de aguas residuales y redes de abastecimiento de agua, propicia la propagación de enfermedades.
 
Una Oenegé ecologista se plantea como su principal objetivo hacer que se vea, visibilizar, dicen, que el medio ambiente es la víctima silenciosa de la guerra.
 
El smog, fusión de smoke 'humo' y fog 'niebla', es la polución atmosférica formada en las ciudades y zonas industriales, mala para el medio ambiente y la salud.
 
Los arsenales de armas convencionales también causan graves riesgos ambientales, no solo por el uso de sus armas para el ataque, sino cuando son ellos atacados.
 
La contaminación marina en el Golfo Pérsico se perfila ya como una de las consecuencias ambientales más preocupantes de la furia épica estadounidense-israelí.
 
Los compuestos químicos tóxicos pueden crear irritación en los ojos y la piel, cuya gravedad depende de su concentración y de lo que pueda durar la exposición.
 
Los desastres de la guerra conllevan, a más de la lamentable pérdida de vidas humanas, la degradación del equilibrio ecológico que debería reinar en el planeta.
 
Las guerras, una vez acabadas, siguen repercutiendo en la calidad del aire, agua y suelo, en detrimento de la la salud de las futuras, si las hay, generaciones.
 
Familiares de militares españoles en el Líbano se indignan, como si el ejército fuera una Oenegé: “Están en guerra y fueron a una misión de paz humanitaria”.

martes, 14 de abril de 2026

NO (Y SÍ) A LA GUERRA

España, o, mejor dicho, el Ente Público de RTVE decidió no participar en el Festival de Eurovisión que se celebrará, si nada ni nadie lo remedia antes,  en la capital de Austria el día 16 de mayo de 2026, Dios mediante, después de que la UE de Radiodifusión votara en su asamblea general a favor de la permanencia de Israel en el certamen. El Consejo de Administración de nuestro Ente Público acordó en septiembre que España se retiraría del macro evento del eurofestival si el estado hebreo participaba como de hecho amenaza, en señal de protesta por el genocidio en Gaza y por el incumplimiento sistemático de las resoluciones de la ONU y de las normas del propio concurso contrarias a su politización.
 

Recordemos también cómo a propósito del evento deportivo de la ronda ciclista a España se organizaron varias protestas contra la participación del equipo israelí, que fue alentada por el Jefe del Ejecutivo español, quien en una alocución a sus fieles mostró su “admiración” por los abucheos y pitadas contra el genocidio palestino del Estado sionista y contra la presencia del equipo israelí que marcaron la cancelación de la última etapa de la vuelta, gritando con ínfulas chovinistas: “España brilla como ejemplo y con orgullo. Da un paso al frente en la defensa de los derechos humanos” y concluyendo: "¡Viva el pueblo español!".

Viniendo a lo de ahora y abundando en lo mismo, el director del Diario Sabemos, publica un artículo titulado “Orgullosos de ser españoles”, congratulándose de la propuesta de la nueva estrella rutilante de la izquierda española que es el Jefe del Ejecutivo, que se proyecta globalmente condenando las flagrantes violaciones del derecho internacional humanitario de Israel en el Líbano, donde está organizando una nueva gazería... 
 
 
El Puto Amo, como lo definió uno de sus ministros, ávido de proyección internacional, nos distrae con su política exterior de la corrupción inherente a la política interior de su gobierno. El director del periódico susodicho afirma que estamos en el “lado correcto de la historia”, una frase que nos halaga y tranquiliza a todos al considerar que los equivocados son los demás, ya que no van con el progreso progresista de los tiempos.

Pero hay guerras y guerras, y no son todas iguales. Las hay legales e ilegales. Y hay muchas de las que ni siquiera se habla, como si no existieran. Y hay otras de las que se habla a todas horas. Y hay guerras que se desaprueban gritando NO A LA GUERRA, como en el caso de la de Iraq y ahora la de Irán, y otras, como la de Ucrania, que se consideran legales porque son exclusivamente(?) defensivas, que se subvencionan y patrocinan económicamente y se justifican moralmente al amparo del engendro de la Unión Europea, para la que el Jefe del Ejecutivo español pide, no nos lo perdamos, la creación de un “ejército europeo común”, diciendo que España -¿quién es esa señora tan enseñorada que siempre va a misa y nunca está callada?- está lista para algo que no debe posponerse: "No en diez años, no en dos años, sino ya, mañana mismo, si me permiten la expresión coloquial", afirmando además que se equivocan quienes consideran que la creación de un ejército europeo es opcional. Avanzar "mañana mismo" hacia la creación de un ejército europeo común es según nuestro pacifista primer ministro la única forma de que la Unión Europea se haga valer en materia de seguridad.

 

 La BBC, por cierto, nos ha informado recientemente de que unos científicos han encontrado en un grupo de chimpancés una sangrienta “guerra civil”, cuya violencia podría explicar el origen de los conflictos bélicos humanos, lo que vendría a demostrar indirectamente que la guerra entre especímenes, en lugar de ser un fenómeno exclusivamente social y humano, demasiado humano y hasta humanitario, sería algo natural de alguna manera. No está claro, dicen los investigadores, por qué la comunidad de casi doscientos chimpancés Ngogo del Parque Nacional Kibale de Uganda, que durante varias décadas habían vivido en armonía y se tomaban de la mano, ahora no se pueden ni ver y se dedican a matarse entre ellos. Estos animales se polarizaron, como se dice ahora, en dos grupos, que los investigadores llaman Occidental y Central. Los miembros de la facción Occidental comenzaron a atacar a los chimpancés del bando Central. Si los chimpancés, una de las especies más cercanas a los humanos genéticamente, se matan entre sí sin que medien entre ellos creencias religiosas, prejuicios racistas e ideologías políticas, ¿cómo no íbamos a polarizarnos y hostigarnos nosotros, que descendemos de los monos y tenemos además nuestras mochilas sobrecargadas de creencias, prejuicios e ideologías? 


lunes, 13 de abril de 2026

Mucho ruido y pocas (y vanas) nueces

    Como dijo Chesterton, en los tiempos que corren -ay, que son los nuestros porque siguen corriendo todavía, malos tiempos para la lírica- "no importa lo que digas mientras lo digas con palabras largas y cara larga". Y es que los políticos, periodistas, tertulianos, intelectuales orgánicos y demás pedantes de vario pelaje que por el mundo pululan nos apabullan con polisílabos que meten mucho ruido y que no dicen prácticamente nada que no hubiera podido decirse mejor en la lengua de Cervantes con más economía de sílabas, y sin esas caras largas que suelen poner cuando hacen declaraciones por la tele, como si estuvieran diciendo cosas de hondísimo calado y fueran el mismísimo oráculo de Delfos.

    Estas palabras largas como un día sin pan suplantan a otras más cortas: tutorización (cinco sílabas) en vez de tutoría (4 sílabas) o tutela (sólo 3);  finalización (5 sílabas) en vez de final (sólo dos sílabas) o fin (que es un monosílabo bien mono). Antes se decía que la excepción (tres sílabas) confirmaba la regla, ahora se prefiere decir la excepcionalidad (seis sílabas, el doble), porque suena más culto, quizá más trascendente, como si el tamaño de la palabra fuera realmente importante. En lugar de una palabra bisílaba y llana como bancos, prefieren la perífrasis "entidades bancarias", mucho más sonora y aparatosa.

    Y, si nos descuidamos, hasta la vieja fe monosilábica, que era una de las tres virtudes teologales, junto con la esperanza y la caridad, según el viejo catecismo, nos la cambian ahora y reconvierten en "cré-di-to", que es su cara económica,  "cre-du-li-dad" o “cre-di-bi-li-dad”, que no es lo mismo pero da igual. Los políticos y las políticas ya no nos piden en su jerga incomprensible que tengamos fe en ellos y ellas, sino que les prestemos crédito y credibilidad, lo que resulta increíble pero cierto.
    La lista podría ser interminable porque cada vez se habla peor, porque los pedantes de los que hablábamos al principio, creen que por usar estos palabros tan largos dicen cosas más finas e importantes que si emplearan los más cortos; lo único que hacen es mucho ruido, meten mucho barullo pero las nueces son pocas y vanas. Lo que se trasluce de su mal uso del lenguaje es que no tienen nada que decir más que lo consabido, que es aquello que ya está dicho y redicho, que ya se sabe y que ellos repiten hasta la náusea por si no nos hemos enterado.

    Y así son capaces de convertir una frase tan bonita y tan poética como “lo que pasa en la calle”, como decía el entrañable Mairena, en “los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”, o, como decimos ahora con expresión más políticamente correcta todavía y más hodierna, en “...que acontecen en la vía pública”, porque lo de “rúa” ya resulta arcaizante, rural de la España vaciada e incomprensible para las nuevas generaciones, o sea, para los jóvenes y sólo tiene dos sílabas.
    Lo malo es que esta mala costumbre puede llegar a extenderse a la gente de a pie y de abajo, y podemos acabar  hablando nosotros mismos, sin querer, la jerga político-económica y pseudopsicológica de los políticos del Estado y el Capital, tanto monta,  por la mala influencia de los medios de (in)formación de masas, y regurgitando cosas como que tenemos mucha estimación a alguien, en vez de estima o cariño, que es más bonito. ¿Acaso sería más la estimación que la estima? Desde luego que no. Simplemente, es un palabro con una sílaba innecesaria de más, que hemos remarcado con tilde y acento agudo, como para hacerla más sonora como si de una ventosidad horrísona se tratara. Y efectivamente, suena mucho, resuena en los tímpanos igual que un pedo que se tire uno en una botija vacía, como diría Ferlosio, para que retumbe.

domingo, 12 de abril de 2026

Nueva remesa de mensajes cortos

Hay individuos que acaparan, como la hormiga codiciosa y previsora de la vieja fábula, alimentos y bidones de gasolina combustible para la futura glaciación.
 
Nos venden los anglosajones "short-term pain for long-term gain" es decir dolor a corto plazo para ganancia a largo plazo, sacrifícate ahora en aras del futuro.
 
“La cucaracha, la cucaracha ya no puede carrular porque escasea, porque le falta gasolina que quemar, queda muy poca y está muy cara, que la van a racionar”.
 
Hay que reducir, según las autoridades, desplazamientos innecesarios. Se avecinan fuertes restricciones energéticas. Déjà vu et vécu.Ya hemos visto la película.
 
Nos mesmerizan poniendo antes nuestros ojos un problema inventado, provocan nuestra reacción e implementan al fin la solución que tenían previamente diseñada.
 
  ¿Será precisa identificación digital para obtener, previo pago digital, que ponga coto al blanqueo de dinero negro, el racionamiento que nos permita funcionar?
 
Hoy es un día especial: ni es tu cumpleaños, ni el mío, ni el de nadie que conozcamos, así que es el día perfecto a fin de celebrar, felices, el in-cumpleaños.
 
“Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David”, que hoy, que no es tu aniversario en el registro civil, porque no cumples los años, las cantamos para ti.
 
 La Ciencia, incapaz de dar respuesta a día de hoy a las eternas preguntas, dice huyendo hacia delante que llegará a saberse la verdad en un futuro promisorio.
 
La exitosa misión espacial envía a la Tierra imágenes nunca antes vistas por el ojo humano que muestran detalles de alta precisión de la cara oculta de la Luna.
  

 Rico, dicen, no es el que tiene dinero, sino el que tiene tiempo, que es el bien más preciado y esquivo, como si no fueran la misma moneda lo uno que lo otro.
 
Hay que centrar nuestra atención en el presente, dice el coach sicológico, porque la vida no está en el ayer ni en el mañana, sino en el ahora, ay, evanescente.
 
El capitalismo potencia un éxito que se vincula a la propiedad de cosas, incluyéndonos a las personas entre las cosas, una posesión que nos aleja del disfrute.
 
«No olvides que es comedia nuestra vida / y teatro de farsa el mundo todo / que muda el aparato por instantes / y que todos en él somos farsantes». De Quevedo.
 
La hostelería que ofrece alto standing y luxury real estate, equiparando el lujo y la lujuria, contiene los precios para evitar así que se pongan por las nubes.
  En la caverna platónica, nosotros, prisioneros, estamos encadenados por vínculos tecnológicas de algoritmos que constituyen nuestro confinamiento informativo.
 
Un político profesional que llegó a ser Jefe de Estado: Como político que soy, nunca creo en lo que digo, por eso me extraña cuando alguien cree en mi palabra.
 
Un demagogo profesional ha dicho: Un político necesita tener la capacidad de predecir lo que pasará mañana… y luego explicar por qué no ocurrió lo que predijo
 
"La apertura del estrecho de Ormuz ha pasado a ser el objetivo de la guerra en Oriente Próximo, que... antes de la guerra ya estaba abierto". Uróboro perfecto. 
 
Dice un dialogante de Platón que un hombre en su juventud ve las cosas con más dificultad que un viejo, que las ve, pese a la presbicia, con extrema nitidez.
 
¿Cuántos minutos, horas, días, meses, años devoran estos aparatos que llamamos esmárfonos, inundándonos de vídeos y contenidos que no necesitamos para nada?
 
El problema es la guerra, patrimonio cultural ya de la humanidad; la medida preventiva, el confinamiento, y la (falsa) solución, el control total centralizado.
 
Tan grave o más que perder la guerra en el campo de batalla, es perder la narrativa bélica, el relato que la justifica, por eso se entabla la guerra del relato.
 
Nos infligen una minúscula y ligera molestia, más bien temporal y pasajera, cortoplacista, para lograr a cambio del sacrificio en el futuro un largo beneficio.
 
 ¿Quién gana con la Lotería Nacional? El fisco. El sorteo no se inventó para repartir riqueza aleatoriamente a unos pocos, sino para colmar las arcas del Estado.

sábado, 11 de abril de 2026

Pareceres CVII

522.- La transición de Savater: El filósofo español actual más traducido y leído en todo el mundo, que, fue despedido fulminantemente de El Periódico Global(ista) del que venía siendo colaborador habitual durante muchos años, dice que él fue, como reza el refrán popular, revolucionario a los veinte porque tenía corazón pero que ya no lo es a los cuarenta (en su caso a los ochenta) porque tiene cabeza, es decir que es el filósofo trans, en el sentido filosófico del término,  que de pirómano incendiario ha evolucionado  a bombero. Y apunta sobre los motivos de su transición: La ideología izquierdista tirando a ácrata que me había formado leyendo a Bertrand Russell, a la escuela de Frankfort, asistiendo a los seminarios de Agustín García Calvo y en los enfrentamientos antifranquistas mientras hacía mi carrera en la Universidad Complutense, fue desmoronándose poco a poco al chocar con la realidad sin paliativos del odioso separatismo nacionalista y sobre todo de la violencia terrorista. Fue la realidad sin paliativos la que logró su transición, su conversión. 
  
523.- La pluma y la espada. En la vieja disputa entre las armas y las letras, no puede faltar el discurso de don Quijote a favor de las armas: Y, entre las que he dicho, dicen las letras que sin ellas no se podrían sustentar las armas, porque la guerra también tiene sus leyes y está sujeta a ellas, y que las leyes caen debajo de lo que son letras y letrados. A esto responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas. No se podía esperar otra cosa de nuestro hidalgo manchego, caballero andante y desfacedor de entuertos. Sin embargo, ¿que son las gestas heroicas sin un poema épico que las cante? ¿qué las del propio caballero andante sin un Cervantes que las cuente? Ed-Bulwer-Lytton acuñó el tópico literario de que la pluma era más poderosa que la espada, que quier decir que la palabra, sobre todo escrita, es más poderosa que la fuerza bruta de la espada, el relato más importante que los hechos, cosa que saben muy bien los medios de (in)formación de masas. Hay que decirlo sin perjuicio de que la misma mano puede empuñar la pluma y la espada. 
 

524.- Veintidós millones de empleos. El jefe del Ejecutivo español ha anunciado el pasado lunes a través de sus redes sociales a bombo y plantillo que, por primera vez en la historia, el país que regenta había alcanzado los 22 millones de afiliados y afiliadas a la Seguridad Social durante el mes de marzo. Lo ha hecho mediante un vídeo propagandístico en el que viste una camiseta hortera de la selección española de balompié con el número 22 sobre una camisa blanca de manga ancha, y ha elogiado el esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras, autónomos y autónomas, y emprendedores y emprendedoras, afirmando que "España tiene el mejor equipo" y que el país está "haciendo historia" gracias a quienes construyen el tejido productivo diariamente. Sea o no verdad, es lo de menos, porque lo de más es ese triunfalismo simplón y bocachanclas de un presidente que se traviste de fuzbolisto de la selección como podía haberlo hecho de torero y olé. Según la prensa del Régimen, la creación de empleo supera con creces la de los anteriores presidentes, por lo que se ha logrado el récord absoluto durante unos días de la simbólica cifra de 22 millones, los dos patitos numéricos, de personas afiliadas.
 
 
525.- Olor de santidad. Casi cien mil personas veneraron en Alba de Tormes del 11 al 25 de mayo las reliquias de Santa Teresa de Ávila, expuestas al público por primera vez en 111 años, 440 después de su muerte. La exposición de su cadáver supuestamente incorrupto concluyó con una procesión por las calles de la ciudad y el resellado del ataúd de plata. Teresa, monja del siglo XVI y figura central de la Contrarreforma española, murió en 1582. La última vez que sus restos fueron exhibidos públicamente fue en 1914, y solo por un día. Esta vez, la exposición duró dos semanas y atrajo una gran participación. El ataúd, que mide poco más de un metro de largo, contiene el cráneo y parte del cuerpo de la santa, vestido con hábitos monásticos. Su corazón se conserva en otra parte del mismo templo, mientras que otras reliquias, como una mano y dedos, se encuentran repartidos por iglesias católicas de todo el viejo continente. Muchos de los peregrinos expresaron una profunda emoción ante aquella experiencia inolvidable. Ante las críticas mordaces de los que se burlaban de la exhibición de un cráneo hediondo de cuatro siglos y medio de antigüedad, las autoridades eclesiásticas argumentaron que era una práctica tradicional de la fe católica, cuando una persona es considerada candidata a la santidad o, más en el caso de Teresa, que ya es santa. El "olor de santidad" es un concepto religioso que describe un aroma agradable o floral que se dice que emana de los santos, sus reliquias o sus cuerpos después de la muerte. Se considera una señal de que la persona vivió una vida santificada y de gracia divina, pero lo que para unos es olor, para otros es hedor de santidad. 
 
 
526.- Tristes guerrasCada vez más civiles mueren en las guerras, como si eso, que no es bueno, fuera lo peor de los conflictos bélicos, en los que solo deberían morir militares, que para eso les pagan. En las guerras antiguas, cuando se tomaba una ciudad enemiga lo normal era pasar a cuchillo a los varones en edad de empuñar las armas y esclavizar a mujeres y niños. Pero hoy en día, abolida teóricamente la esclavitud en la teórica declaración de los derechos humanos, lo normal parecería que los militares se mataran entre sí, excluyendo a los civiles. Pero como revela la vinculada publicación electrónica, es difícil encontrar datos. No obstante, según las estimaciones más conservadoras, se habrían producido en el mundo entre treinta y cuarenta millones de pérdidas de vidas humanas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Algunos cálculos que incluyen las víctimas indirectas elevan la cifra a más de cincuenta millones, a las que habría que sumar los millones de desplazados, así como el daño causado al medio ambiente y al planeta, que no es poco. Escribía el otro día en La Razón Luis María Ansón, reportero de guerra en su juventud, que el presidente de los Estados Unidos había abierto de par en par los portones del templo de Jano, aludiendo con esta expresión a que había desencadenado la guerra, y hacía estas reflexiones previas a propósito de la guerra: No existe la guerra justa ni la guerra legítima ni la guerra defensiva ni la guerra religiosa ni la guerra necesaria. Todas las guerras son una atrocidad. En mi primera juventud fui corresponsal de guerra para ABC y sé muy bien lo que digo, Lo he repetido además a lo largo de toda mi vida. Como escribió Lamartine, la guerra no es más que el asesinato en masa. En Vietnam, en Camboya, en Israel, en el Congo y en otros lugares menores tuve ocasión de comprobar la bestialidad de la guerra. Sangrienta perdición, yugo tirano, escribió nuestro Hurtado de Mendoza, «origen y osadía de la primera tiranía»

 

viernes, 10 de abril de 2026

'Por la razón o la fuerza'

 "Por la razón o la fuerza" es el lema que aparece en el Escudo nacional de Chile, que fue oficialmente adoptado en 1834, impreso entre un huémul y un cóndor. Es una traducción aproximada del lema anterior de la república chilena, que viene a ser lo mismo en latín: Aut consilio aut ense, el cual significa literalmente “O por consejo o por la espada”, es decir, o por las buenas o por las malas, así se funda un Estado.

 
  La frase “por la razón o por la fuerza” es naturalmente muy agresiva, porque resulta intolerante por partida doble: cree que tiene la razón y si no se acepta este postulado, se confiere el derecho de imponerlo por la fuerza. Viene a ser algo así como aquello el velis nolis, quieras o no quieras, que dijo el satrapilla cántabro a propósito de imponer la vacunación obligatoriamente a toda la población: había que hacerlo “por lo civil o por lo militar”.
 
Ha habido algún intento, por lo que veo, de realizar un cambio por vía parlamentaria como el que propuso un ex senador en 2004, que dijera: “Por la fuerza de la razón”, que se contrapondría al bárbaro "por la razón de la fuerza". La argumentación que se esgrimía era que se trataba de un lema desafiante y provocativo, que representa una paradoja irracional porque lo que se establece por la razón, no puede estar acompañado por la fuerza ni reemplazarse por esta, ya que la razón y la espada son conceptos totalmente antagónicos. Pero la propuesta fue rechazada por falta de quórum. Pese a su razonable formulación, se impuso la fuerza cuantitativa de la mayoría democrática.
Los padres de la patria chilena se inspiraron, al parecer, en el discurso de los melios con el que Tucídides remata el libro quinto de su Historia de la Guerra del Peloponeso, que va del capítulo 84 al 116. En él, los embajadores de Atenas dan un ultimátum a las autoridades de Melos, la actual isla de Milo(s), donde fue hallada y secuestrada por un museo parisino la Venus de Milo: rendirse y pagar tributo a Atenas, o ser destruidos, argumentando que a la ciudad le conviene someterse de buen grado a la dominación ateniense. Los isleños, sin embargo, querían permanecer neutrales y equidistantes.
 
Previamente, los atenienses, que eran lo señores del mar, habían invadido la pequeña isla de las Cícladas, en pleno corazón del mar Egeo, con más de tres mil soldados, listos para atacarla si no aceptaban su propuesta de paz. Los atenienses explican a los melios, que «los poderosos ejercen el poder que tienen y los débiles se someten» δυνατὰ δὲ οἱ προύχοντες πράσσουσι καὶ οἱ ἀσθενεῖς ξυγχωροῦσιν. 
 
El derecho internacional invocado avant la lettre por los melios no va a salvarlos ya que es un instrumento retórico, que ofrece la ilusión de una protección que no existe, como tampoco la ayuda de los dioses, con la que ellos contaban porque su postura era moralmente la justa, contra lo que argumentan los atenienses que los dioses no intervendrán porque está en el orden natural de las cosas el que los fuertes dominen a los débiles. 
 
Ante la negativa de los melios a rendirse, los imperialistas atenienses tomaron la ciudad y, concluye Tucídides, pasaron a cuchillo a todos los melios en edad viril que cayeron en sus manos y redujeron a la esclavitud a niños y mujeres. La crueldad imperialista y talasocrática ateniense, basada en la ley del más fuerte, tuvo un amplio eco en el mundo griego antiguo, convirtiéndose la resistencia melia en un símbolo de la lucha antiimperialista. 
 
Los propios atenienses, señores del mar, tras la derrota naval definitiva de Atenas frente a Esparta en la batalla de Egospótamos en el año 405 antes del Señor durante la Guerra del Peloponeso, recordaron la suerte de los melios, como relata Jenofonte en sus Helénicas, cuando llegó la noticia de la desgracia, al arribar a puerto la nave Páralo que la traía: “...un gemido se extendió desde el Pireo a la capital a través de los Muros Largos, al comunicarlo unos a otros, de modo que nadie se acostó aquella noche, pues no lloraban solo a los desaparecidos, sino mucho más aún por sí mismos, pensando que iban a sufrir lo que ellos hicieron a los melios...”.

jueves, 9 de abril de 2026

El monje que renegó de su fe

    Una vez, según cuenta la crónica ya lejana del abad de un olvidado monasterio, se le apareció una visión perturbadora a un monje que hacía ardua penitencia caminando descalzo a Santiago de Compostela, siguiendo la Vía Láctea que señalaba el Camino, en su peregrinación solitaria. Detrás de unas matas contempló, por ventura, sin querer las nalgas desnudas de una criatura angelical que se agachaba tras un seto a orinar o defecar... 
 
    La inesperada visión de aquellos cuartos traseros resplandecientes como la nieve y carentes de vello lo excitaron de tal manera que la sangre, afluyendo de modo tumultuoso, hinchó de repente su miembro viril impetuoso por sorpresa; y éste, henchido, se le puso tan tieso que no tuvo más remedio que llevarse las manos y apretarlo para evitar orinarse y ensuciarse los hábitos, tal era su alarmante hinchazón. Como consecuencia de lo cual, el fraile cometió el pecado de Onán, derramando su quintaesencia masculina tras aquella inesperada y pecaminosa contemplación.
  
       Acto seguido, el atribulado fraile tuvo otra visión no menos perturbadora al abrir los ojos. Se le apareció el santo apóstol Santiago, y le susurró que si quería que su pecado le fuera perdonado debería dar inmediatamente la mayor prueba de fe, que consistía en abjurar precisamente de su propia creencia en Cristo maldiciendo las aguas benditas del bautismo en las que había sido bautizado y pronunciando al mismo tiempo la más terrible de las blasfemias contra Dios Nuestro Señor y el Espíritu Santo.  
 
 
       El monje no salía de su asombro ante aquella aparición sobrenatural y su insólita petición. No daba crédito a lo que había oído y visto: el propio apóstol le había pedido como prueba de fe que apostatara de la iglesia y que abjurara de sus sagradas creencias… Sumido en un océano proceloso de incertidumbres y asustado por aquella súbita y apocalíptica aparición tras la comisión de su pecado, consideró, al fin, que eran arduos y pedregosos los caminos del Señor, nada fáciles, y que era sin duda aquella la prueba más fehaciente que podía dar de su fe en Cristo, así que maldijo las aguas de su bautismo y pronunció, en voz baja y temblorosa, una horrible blasfemia: "¡Me cago en Dios Padre, en su Hijo Jesucristo y en el Espíritu Santo!"
 
    Esperó que se abrieran los cielos y un rayo lo fulminara pero no sucedió nada de lo que temía, salvo que cayó en la cuenta enseguida de que el mismísimo diablo Satanás se le había manifestado en primer lugar como el espíritu súcubo de aquella mujer y después,  tal era su astucia, como si fuera el santo Apóstol Santiago. ¡De lo que era capaz el Maligno para engañar a los incautos mortales como él! 
 
     El supuesto Apóstol Santiago, en realidad el Maligno, había tomado entre tanto su sotana impregnada de semen y desaparecido súbitamente, con una enorme carcajada, dejando un ligero y sospechoso hedor a azufre pestilente en pos de sí. Enseguida nuestro monje se dio cuenta de que había sido burlado por Satanás, se consideró el más desgraciado de los seres humanos y encomendó su vida al verdadero apóstol, arrodillándose, rezando y golpeándose el pecho varias veces entonando un mea culpa muy sentido. 
  
    No sabe si su propia conciencia o el verdadero Apóstol Santiago le dictó lo que debía hacer, después de recriminarle lo ingenuo que había sido, exigiéndole a cambio del perdón de tamaños pecados de apostasía, blasfemia y lujuria un acto que lo hiciera digno de alcanzar el Reino de los Cielos. 
 
 
     El monje, después de cavilar un rato, llegó a la conclusión de que habían participado tres órganos de su cuerpo en el pecado de onanismo: en primer lugar los ojos, que se habían dejado seducir por las imágenes que habían vislumbrado de los cuartos traseros, desnudos y carnales de una doncella y garrida moza, tal era su rotunda perfección; en segundo lugar su mano pecadora que había ordeñado sin querer la hinchazón pecaminosa, y en tercer y último lugar el propio órgano digno de Príapo, que se ocultaba culpable y avergonzado entre las piernas. Pero más grave había sido el pecado mortal e imperdonable de blasfemia contra el Espíritu Santo, en el que habían participado sus oídos, que habían dado crédito a las palabras engañosas del demonio fementido.
 
    Recordó lo que Eusebio de Cesárea contaba de Orígenes, quien, cuando era joven y tras la lectura del pasaje del evangelio de Mateo donde Nuestro Señor Jesucristo habla de los eunucos ("Porque hay eunucos que nacieron tales del vientre de sus madres; hay eunucos que fueron castrados por los hombres; y eunucos hay que se castraron a sí mismos por amor del reino de los cielos", Mateo, 19-12), tomó la decisión de emascularse, bien castrándose a sí mismo o haciendo que otro lo castrara, resolvió él hacer lo propio privándose del miembro de su cuerpo con el que había pecado en primera instancia y, acto seguido, rendir su alma al Altísimo.
      Cuando iba después de mutilarse y comenzar a desangrase ya a clavarse en la garganta, por donde corre la sangre de la yugular, la daga ensangrentada de su mutilación, encomendando su alma al Altísimo, unos peregrinos que vieron la locura que estaba a punto de cometer el fraile llegaron a tiempo de impedir que acabara con su propia vida. El monje desangrando cayó al suelo desmayado. Cuando volvió en sí, contó que había tenido un sueño. Narró que había estado en presencia del Señor, de la Virgen María y del Apóstol Santiago en el juicio final sumarísimo que se abrió sobre su vida. Y que gracias al Apóstol y a la intercesión de Nuestra Señora se había salvado no sólo de la muerte, sino de la condenación eterna de su alma en los infiernos de Pedro Botero. En efecto, Dios, Nuestro Señor, había decidido que el ingenuo monje que había cometido el pecado de Onán al extraer su semen y no depositarlo en el receptáculo debido violando además así su voto de castidad, y blasfemado mortalmente y renegado de su fe,  volviera a la vida a advertir a los demás pecadores de los peligros de la credulidad.
 
    Y esta historia concluye, según la crónica del abad, con el testimonio del que se la contó a él, un anciano que aseguró que el monje no posee miembro viril ni nobles testículos, sino un agujero como las hembras, apostilló, para la emisión de la orina, y además, añadió, una cicatriz en la garganta. 
 
    (Además del testimonio de Gonzalo de Berceo, que en los Milagros de Nuestra Señora nos narra uno, el VIII, que es El Romero engañado por el enemigo malo, disponemos de la cántiga -mejor que cantiga- núm. 26 de Alfonso X El Sabio, dentro de las Cántigas de Santa María, conocida como Non é gran cousa, que narra el milagro de un peregrino que viaja a Santiago, y engañado por el diablo, se mutila los genitales, muriendo en pecado, por el que la Virgen María intercede para salvar su alma, defendiéndolo ante el diablo y Santiago, y disponemos asimismo del relato en prosa latina del monje benedictino Guibert de Nogent , incluido en sus Monodiae).

miércoles, 8 de abril de 2026

La dictadura más perfecta

    Circula por ahí, desde 2020 por lo menos, cuando hicieron estallar la pandemia, una frase sin dueño que se ha hecho viral, atribuida unas veces a Órgüel, otras a Huxley, y otras a Einstein para concederle el prestigio de la autoridad intelectual, que, sin embargo, no necesita porque lo que dice es de recibo y de sentido común, el menos común paradójicamente de todos los sentidos. 
 
    Dice, tal como me ha llegado a mí, lo siguiente. Lo importante es mantener a la población en estado de continuo MIEDO (sic, por las mayúsculas), por lo que las noticias se contradicen de un día para otro, así se mantiene un estado de emergencia nacional INTERMINABLE, justificando... cualquier ABUSO de las autoridades. Frases de este jaez empezaron a difundirse masivamente en las redes sociales, muchas veces sin citar la fuente y otras con atribuciones apócrifas, como la susodicha, que decía: “Final del libro '1984' de George Orwell”. 
 
    La novela de Órgüel no acaba así, ni aparece tampoco esa frase por ninguna parte en esos términos. Sin embargo, aparecen otras mucho más contundentes, como la celebérrima previsión del futuro que nos espera desde siempre: Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente. En versión original: "If you want a picture of the future, imagine a boot stamping on a human face—for ever".
 
    El personaje de O'Brien, en la misma novela, le dice a Winston Smith: El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. (…) Y el objeto del poder no es más que el poder. ¿Empiezas a entenderme? En versión original: "Power is not a means; it is an end. (…) The object of power is power. Now do you begin to understand me?"
 
    Y por supuesto, la cita más heraclitana y celebérrima de todas: La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza, que en versión original es: "war is peace, freedom is slavery, ignorance is strength", lema al que podríamos añadir más consignas: lo malo es bueno, la verdad es mentira, la salud es enfermedad, como veíamos en Más neolengua orgüeliana.
 
    Otra de las citas que circulan por ahí contra el poder en su forma más democrática y actual, es la siguiente que suele atribuírsele a Huxley y citar como fuente su novela “Un mundo feliz” (Brave new world): La dictadura perfecta tendría la apariencia de democracia, una prisión sin muros en la que los presos no soñarían con escapar. Un sistema de esclavitud donde, a través del consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre. Es una cita espuria, aunque puede estar inspirada en algún fragmento de la novela, o puede estar sacada de algún prólogo de la misma, que como crítica literaria no deja de ser literatura sobre literatura. No obstante, y al margen de su anónima autoría, la cita tiene mucho de sentido común, como la citada atribuida a Órgüel.
 
      En todo caso en Un mundo feliz leemos este párrafo original en el que podría estar inspirada: Un estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Inducirles a amarla es la tarea asignada en los actuales estados totalitarios a los ministerios de propaganda, los directores de los periódicos y los maestros de escuela.
 
    Y también podemos leer esta constatación: En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino. Solo habría que añadir las redes sociales de internet para poner la reflexión al día y que cobrara más rabiosa actualidad.
 
    Huxley no denuncia literalmente los estados democráticos, él habla de los estados totalitarios. Obviamente, la moderna forma del estado totalitario es la democracia, por eso se ha hecho viral la afirmación de que la dictadura perfecta tendría la apariencia de democracia, pero todavía no denuncia la esencia totalitaria misma de la democracia, sino solo la apariencia.
 
 
    En 1991, el novelista peruano Mario Vargas describió a México como "la dictadura perfecta", porque era una dictadura camuflada. Y argumentó: Puede que no parezca una dictadura, pero tiene todas las características de una dictadura: la perpetuación, no de una persona, sino de un partido inamovible, un partido que permite suficiente espacio para la crítica, siempre y cuando esta sirva para mantener la apariencia de un partido democrático, pero que reprime por todos los medios, incluso los peores, cualquier crítica que pueda amenazar su permanencia en el poder. De ahí parece que surgió la frase atribuida en internet a Huxley de que la dictadura perfecta tenía la apariencia de democracia, sin atreverse todavía a afirmar que era la propia democracia.