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miércoles, 22 de abril de 2026

Pareceres CVIII

527.- La gente no quiere la guerra. Ya hablamos de ello en De lo que dijo un jerarca nazi. Herman Göring dijo al psicólogo que lo entrevistó en la prisión de Núremberg que la gente común y corriente no quería la guerra, pero que los dirigentes podían arrastrarla si lograban convencerla de que estaba siendo atacada y al mismo tiempo presentaban a los pacifistas como una seria amenaza para la patria (y para la propia paz y seguridad), a lo que su interlocutor le respondió que eso no podía suceder en un régimen democrático donde el pueblo tiene voz indirectamente a través de sus representantes y puede expresar su oposición a la guerra. Göring insistió en que, con voz o sin ella, el mecanismo funciona igual si se le mete miedo a la gente. La fuerza de esta argumentación no consiste en quién la expresó, sino en lo que revela. No justifica nada. No absuelve nada, pero demuestra, con fría claridad, cómo el poder establecido utiliza el miedo a través del lenguaje y la idea de una amenaza externa para empujar a individuos y a poblaciones enteras a tomar decisiones que, en circunstancias normales, si no estuvieran embargados por el miedo, nunca habrían tomado. Meses después, el jerarca y criminal de guerra nazi puso fin a su existencia, pocas horas antes de su ejecución dictada por el tribunal. La frase ha permanecido, no porque la dijera quien la dijo, sino porque recuerda una verdad incómoda: las guerras no empiezan solo con armas, suelen empezar con palabras que preparan a la gente para aceptarlas. 
  
528.- De identitate. La identidad ya sea nacional, ya sea individual o personal es la superstición moderna más poderosa que hay, un fetichismo en el sentido etimológico de la palabra: el término 'fetiche' es un galicismo que, al igual que nuestro 'hechizo', procede del latín facticium, que significa artificial, inventado, imitativo, hecho adrede-, con el doble significado de culto irracional a seres o entidades sobrenaturales y admiración exagerada hacia algo a lo que se le otorgan unas virtudes extraordinarias que a todas luces no posee. La identidad es, por lo tanto, una cárcel, un encasillamiento y una trinchera en la que nos refugiamos y a la que nos aferramos como si fuera un chaleco salvavidas, lo que le permite al sistema clasificarnos a través de sus algoritmos y controlarnos. La identidad nos define y, por lo tanto, nos delimita. El siglo XXI se ha revelado como el siglo de los fanatismos identitarios: religiosos, étnicos, nacionales, sexuales... La libertad no consistiría en cambiar de identidad, en transitar de una identidad a otra, sino en no tener ninguna casilla que nos defina porque no somos lo que creemos ni lo que decimos ser. No somos lo que nos define y lo que defendemos. Somos, más bien, el resultado siempre inacabado de otras cosas. Bajo esos ropajes impuestos, todos somos iguales. Convertir la identidad en destino es una forma de renunciar a la vida. No hemos dejado de ser esclavos. Solo hemos cambiado de amo. Ahora se llama identidad. 
 
 529.- La traicionera pipa de Magritte: Estamos ante un imagen del pintor surrealista belga René Magritte: una pipa de fumador, un óleo. Y una anotación escueta en la lengua de Molière: Ceci n’est pas une pipe: “Esto no es una pipa”. Pertenece a la serie que tituló: “La traición de las imágenes”. De eso se trata. Desde Platón sabemos que la imagen miente necesariamente siempre. La imagen no es la cosa que representa, es otra cosa. La palabra tampoco. Si lo que pintó Magritte no era una pipa, la palabra “pipa” tampoco lo es. Ni la imagen ni la palabra son la realidad, sino una representación de ella, que la trastrueca. Si hubiera escrito “Esto es una pipa” estaría mintiendo porque no nos hallamos ante una pipa, sino ante una imagen sugerente o representativa de una pipa. La traición de las imágenes radica en que son representaciones. Si me miro en el espejo o en una fotografía no me veo a mí mismo, sino mi imagen, que no es lo mismo. Es lo mismo que sucede con las palabras. La palabra “pipa” tampoco es una pipa. Porque de eso se trata. Desde Platón. La imagen miente. Por necesidad. Siempre. Eso dispara la razón humana hacia la paradoja esencial de los signos. Ni la imagen, ni tampoco siquiera las palabras, dan la realidad. Dan siempre y necesariamente una representación de ella. Que la trastrueca. 
 
 530.- La pistola de Chéjov: La pistola de Chéjov es un recurso narrativo que dicta que cada elemento en una historia debe ser necesario, significativo y, por lo tanto, imprescindible; si no contribuye a la trama, debe eliminarse. Popularizado por el escritor ruso Antón Chéjov, establece que si un objeto se muestra (ej. un arma en la pared), debe usarse después, por lo que en una narración deben evitarse detalles irrelevantes que distraigan al lector o espectador de la trama principal. Si se menciona una pistola es como si se desenfundara, y si se desenfunda, debe más tarde o más temprano dispararse. Se evita con este recurso la inclusión en un relato de elementos superfluos de relleno, palabrería innecesaria que no sirve ni al desarrollo de la trama ni a la caracterización de los personajes. La paja -los rastrojos- debe eliminarse para facilitar la siembra. ¿Que efecto produce la frase "Se sentaron a negociar con el dedo puesto en el gatillo por debajo de la mesa" sobre el resultado de la negociación? 
  
531.- No hay salvador supremo. La frase en inglés americano "There is no supreme savior" se traduce al castellano como "No hay un salvador supremo". Su significado se centra en la idea de que nadie por encima de uno mismo en singular o de nosotros, en plural, puede solucionar los problemas individuales o colectivos que tenemos de manera mágica o externa, enfatizando la responsabilidad propia. Respecto al ámbito personal la frase sugiere que hay que aceptar que cada cual es responsable de su propio destino por lo que no debe buscar ningún gurú o mesías que resuelva sus problemas; y por lo que atañe a la política, la frase deriva de la letra de “La internacional”, que en una de sus estrofas fomenta la idea de que la clase trabajadora debe liberarse a sí misma, en lugar de esperar a líderes que la liberen. En la letra original francesa escrita por Eugène Pottier aparece esta idea: “Ni Dieu, ni César, ni tribun, (“Ni Dios, ni César, ni tribuno”, pero añade a continuación: “productores, salvémonos nosotros mismos”). Ni en dioses, reyes ni tribunos: está el supremo salvador; / nosotros mismos realicemos/ el esfuerzo redentor. El mensaje es esperanzador porque aunque no hay salvador sí puede haber salvación por debajo de nosotros. 
 

 

miércoles, 15 de abril de 2026

Guerras y ecología

Las guerras son muy malas por la pérdida de vidas humanas que comportan, pero también porque destruyen el medio ambiente y aceleran la crisis climática global.
 
Tanques, aviones y buques de combate consumen enormes cantidades de combustibles fósiles, por lo que las guerras, además de matar y destruir, nos contaminan.
 
Las guerras contaminan el aire, el suelo y el agua, destruyendo los ecosistemas. Sus efectos perniciosos se extienden mucho más allá de los campos de batalla.
 
De los desastres de la guerra hay que tener en cuenta, nunca mejor dicho, las consecuencias económicas, que, además de graves per se, pueden ser muy duraderas.
 
Los desastres de las guerras para el medio ambiente, poco visibles al principio, pueden perdurar durante décadas amenazando la salud y la vida de las gentes.
 
El daño a la naturaleza no acaba necesariamente con el fin de los conflictos, ya que estos dejan tras de sí ciudades destruidas y heridas que son irreversibles.
 
Las guerras emiten, como si no tuviéramos ya un grave y preocupante problema con el cambio climático en la atmósfera, cantidades ingentes de dióxido carbónico.
 
Tenemos en la actualidad ya tres zonas en el planeta, que son Irán, Ucrania y Gaza, más sus áreas adyacentes, que se han visto ambientalmente muy perjudicadas.
 


Se estima que solo el ejército estadounidense emite entre cincuenta y sesenta millones de toneladas anuales, mucho más que algunos países, de dióxido carbónico.
 
No puede decirse que las guerras sean, por supuesto, la causa principal del cambio climático, pero contribuyen a la crisis dificultando su solución sobremanera.
 
Las guerras provocan incendios y deforestación; los árboles de los bosques carbonizados dejan de absorber el dióxido de carbono pasando a liberar el almacenado.
 
 Durante la Primera Guerra del Golfo en Kuwait se quemaron entre cinco y seis millones de barriles de oro negro al día, provocando así una enorme contaminación.
 
La guerra ruso-ucraniana está acelerando, según los expertos, la crisis climática global habiendo provocado enormes emisiones de gases de efecto invernadero.
 
Hay que tener en cuenta que las emisiones derivadas de las guerras no suelen registrarse por completo, lo que hace que el problema se subestime con frecuencia. 
 
La ciudad de Teherán, con sus diez millones de almas, sufre niveles tan altos de contaminación que la hacen "muy perjudicial para la salud", como el tabaco.
 
No hay que olvidar entre los desastres de las guerras, además de explosiones e incendios, las sustancias tóxicas y armas químicas que envenenan los acuíferos.
 
 
La destrucción de infraestructuras como plantas de tratamiento de aguas residuales y redes de abastecimiento de agua, propicia la propagación de enfermedades.
 
Una Oenegé ecologista se plantea como su principal objetivo hacer que se vea, visibilizar, dicen, que el medio ambiente es la víctima silenciosa de la guerra.
 
El smog, fusión de smoke 'humo' y fog 'niebla', es la polución atmosférica formada en las ciudades y zonas industriales, mala para el medio ambiente y la salud.
 
Los arsenales de armas convencionales también causan graves riesgos ambientales, no solo por el uso de sus armas para el ataque, sino cuando son ellos atacados.
 
La contaminación marina en el Golfo Pérsico se perfila ya como una de las consecuencias ambientales más preocupantes de la furia épica estadounidense-israelí.
 
Los compuestos químicos tóxicos pueden crear irritación en los ojos y la piel, cuya gravedad depende de su concentración y de lo que pueda durar la exposición.
 
Los desastres de la guerra conllevan, a más de la lamentable pérdida de vidas humanas, la degradación del equilibrio ecológico que debería reinar en el planeta.
 
Las guerras, una vez acabadas, siguen repercutiendo en la calidad del aire, agua y suelo, en detrimento de la la salud de las futuras, si las hay, generaciones.
 
Familiares de militares españoles en el Líbano se indignan, como si el ejército fuera una Oenegé: “Están en guerra y fueron a una misión de paz humanitaria”.

martes, 14 de abril de 2026

NO (Y SÍ) A LA GUERRA

España, o, mejor dicho, el Ente Público de RTVE decidió no participar en el Festival de Eurovisión que se celebrará, si nada ni nadie lo remedia antes,  en la capital de Austria el día 16 de mayo de 2026, Dios mediante, después de que la UE de Radiodifusión votara en su asamblea general a favor de la permanencia de Israel en el certamen. El Consejo de Administración de nuestro Ente Público acordó en septiembre que España se retiraría del macro evento del eurofestival si el estado hebreo participaba como de hecho amenaza, en señal de protesta por el genocidio en Gaza y por el incumplimiento sistemático de las resoluciones de la ONU y de las normas del propio concurso contrarias a su politización.
 

Recordemos también cómo a propósito del evento deportivo de la ronda ciclista a España se organizaron varias protestas contra la participación del equipo israelí, que fue alentada por el Jefe del Ejecutivo español, quien en una alocución a sus fieles mostró su “admiración” por los abucheos y pitadas contra el genocidio palestino del Estado sionista y contra la presencia del equipo israelí que marcaron la cancelación de la última etapa de la vuelta, gritando con ínfulas chovinistas: “España brilla como ejemplo y con orgullo. Da un paso al frente en la defensa de los derechos humanos” y concluyendo: "¡Viva el pueblo español!".

Viniendo a lo de ahora y abundando en lo mismo, el director del Diario Sabemos, publica un artículo titulado “Orgullosos de ser españoles”, congratulándose de la propuesta de la nueva estrella rutilante de la izquierda española que es el Jefe del Ejecutivo, que se proyecta globalmente condenando las flagrantes violaciones del derecho internacional humanitario de Israel en el Líbano, donde está organizando una nueva gazería... 
 
 
El Puto Amo, como lo definió uno de sus ministros, ávido de proyección internacional, nos distrae con su política exterior de la corrupción inherente a la política interior de su gobierno. El director del periódico susodicho afirma que estamos en el “lado correcto de la historia”, una frase que nos halaga y tranquiliza a todos al considerar que los equivocados son los demás, ya que no van con el progreso progresista de los tiempos.

Pero hay guerras y guerras, y no son todas iguales. Las hay legales e ilegales. Y hay muchas de las que ni siquiera se habla, como si no existieran. Y hay otras de las que se habla a todas horas. Y hay guerras que se desaprueban gritando NO A LA GUERRA, como en el caso de la de Iraq y ahora la de Irán, y otras, como la de Ucrania, que se consideran legales porque son exclusivamente(?) defensivas, que se subvencionan y patrocinan económicamente y se justifican moralmente al amparo del engendro de la Unión Europea, para la que el Jefe del Ejecutivo español pide, no nos lo perdamos, la creación de un “ejército europeo común”, diciendo que España -¿quién es esa señora tan enseñorada que siempre va a misa y nunca está callada?- está lista para algo que no debe posponerse: "No en diez años, no en dos años, sino ya, mañana mismo, si me permiten la expresión coloquial", afirmando además que se equivocan quienes consideran que la creación de un ejército europeo es opcional. Avanzar "mañana mismo" hacia la creación de un ejército europeo común es según nuestro pacifista primer ministro la única forma de que la Unión Europea se haga valer en materia de seguridad.

 

 La BBC, por cierto, nos ha informado recientemente de que unos científicos han encontrado en un grupo de chimpancés una sangrienta “guerra civil”, cuya violencia podría explicar el origen de los conflictos bélicos humanos, lo que vendría a demostrar indirectamente que la guerra entre especímenes, en lugar de ser un fenómeno exclusivamente social y humano, demasiado humano y hasta humanitario, sería algo natural de alguna manera. No está claro, dicen los investigadores, por qué la comunidad de casi doscientos chimpancés Ngogo del Parque Nacional Kibale de Uganda, que durante varias décadas habían vivido en armonía y se tomaban de la mano, ahora no se pueden ni ver y se dedican a matarse entre ellos. Estos animales se polarizaron, como se dice ahora, en dos grupos, que los investigadores llaman Occidental y Central. Los miembros de la facción Occidental comenzaron a atacar a los chimpancés del bando Central. Si los chimpancés, una de las especies más cercanas a los humanos genéticamente, se matan entre sí sin que medien entre ellos creencias religiosas, prejuicios racistas e ideologías políticas, ¿cómo no íbamos a polarizarnos y hostigarnos nosotros, que descendemos de los monos y tenemos además nuestras mochilas sobrecargadas de creencias, prejuicios e ideologías? 


sábado, 11 de abril de 2026

Pareceres CVII

522.- La transición de Savater: El filósofo español actual más traducido y leído en todo el mundo, que, fue despedido fulminantemente de El Periódico Global(ista) del que venía siendo colaborador habitual durante muchos años, dice que él fue, como reza el refrán popular, revolucionario a los veinte porque tenía corazón pero que ya no lo es a los cuarenta (en su caso a los ochenta) porque tiene cabeza, es decir que es el filósofo trans, en el sentido filosófico del término,  que de pirómano incendiario ha evolucionado  a bombero. Y apunta sobre los motivos de su transición: La ideología izquierdista tirando a ácrata que me había formado leyendo a Bertrand Russell, a la escuela de Frankfort, asistiendo a los seminarios de Agustín García Calvo y en los enfrentamientos antifranquistas mientras hacía mi carrera en la Universidad Complutense, fue desmoronándose poco a poco al chocar con la realidad sin paliativos del odioso separatismo nacionalista y sobre todo de la violencia terrorista. Fue la realidad sin paliativos la que logró su transición, su conversión. 
  
523.- La pluma y la espada. En la vieja disputa entre las armas y las letras, no puede faltar el discurso de don Quijote a favor de las armas: Y, entre las que he dicho, dicen las letras que sin ellas no se podrían sustentar las armas, porque la guerra también tiene sus leyes y está sujeta a ellas, y que las leyes caen debajo de lo que son letras y letrados. A esto responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas. No se podía esperar otra cosa de nuestro hidalgo manchego, caballero andante y desfacedor de entuertos. Sin embargo, ¿que son las gestas heroicas sin un poema épico que las cante? ¿qué las del propio caballero andante sin un Cervantes que las cuente? Ed-Bulwer-Lytton acuñó el tópico literario de que la pluma era más poderosa que la espada, que quier decir que la palabra, sobre todo escrita, es más poderosa que la fuerza bruta de la espada, el relato más importante que los hechos, cosa que saben muy bien los medios de (in)formación de masas. Hay que decirlo sin perjuicio de que la misma mano puede empuñar la pluma y la espada. 
 

524.- Veintidós millones de empleos. El jefe del Ejecutivo español ha anunciado el pasado lunes a través de sus redes sociales a bombo y plantillo que, por primera vez en la historia, el país que regenta había alcanzado los 22 millones de afiliados y afiliadas a la Seguridad Social durante el mes de marzo. Lo ha hecho mediante un vídeo propagandístico en el que viste una camiseta hortera de la selección española de balompié con el número 22 sobre una camisa blanca de manga ancha, y ha elogiado el esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras, autónomos y autónomas, y emprendedores y emprendedoras, afirmando que "España tiene el mejor equipo" y que el país está "haciendo historia" gracias a quienes construyen el tejido productivo diariamente. Sea o no verdad, es lo de menos, porque lo de más es ese triunfalismo simplón y bocachanclas de un presidente que se traviste de fuzbolisto de la selección como podía haberlo hecho de torero y olé. Según la prensa del Régimen, la creación de empleo supera con creces la de los anteriores presidentes, por lo que se ha logrado el récord absoluto durante unos días de la simbólica cifra de 22 millones, los dos patitos numéricos, de personas afiliadas.
 
 
525.- Olor de santidad. Casi cien mil personas veneraron en Alba de Tormes del 11 al 25 de mayo las reliquias de Santa Teresa de Ávila, expuestas al público por primera vez en 111 años, 440 después de su muerte. La exposición de su cadáver supuestamente incorrupto concluyó con una procesión por las calles de la ciudad y el resellado del ataúd de plata. Teresa, monja del siglo XVI y figura central de la Contrarreforma española, murió en 1582. La última vez que sus restos fueron exhibidos públicamente fue en 1914, y solo por un día. Esta vez, la exposición duró dos semanas y atrajo una gran participación. El ataúd, que mide poco más de un metro de largo, contiene el cráneo y parte del cuerpo de la santa, vestido con hábitos monásticos. Su corazón se conserva en otra parte del mismo templo, mientras que otras reliquias, como una mano y dedos, se encuentran repartidos por iglesias católicas de todo el viejo continente. Muchos de los peregrinos expresaron una profunda emoción ante aquella experiencia inolvidable. Ante las críticas mordaces de los que se burlaban de la exhibición de un cráneo hediondo de cuatro siglos y medio de antigüedad, las autoridades eclesiásticas argumentaron que era una práctica tradicional de la fe católica, cuando una persona es considerada candidata a la santidad o, más en el caso de Teresa, que ya es santa. El "olor de santidad" es un concepto religioso que describe un aroma agradable o floral que se dice que emana de los santos, sus reliquias o sus cuerpos después de la muerte. Se considera una señal de que la persona vivió una vida santificada y de gracia divina, pero lo que para unos es olor, para otros es hedor de santidad. 
 
 
526.- Tristes guerrasCada vez más civiles mueren en las guerras, como si eso, que no es bueno, fuera lo peor de los conflictos bélicos, en los que solo deberían morir militares, que para eso les pagan. En las guerras antiguas, cuando se tomaba una ciudad enemiga lo normal era pasar a cuchillo a los varones en edad de empuñar las armas y esclavizar a mujeres y niños. Pero hoy en día, abolida teóricamente la esclavitud en la teórica declaración de los derechos humanos, lo normal parecería que los militares se mataran entre sí, excluyendo a los civiles. Pero como revela la vinculada publicación electrónica, es difícil encontrar datos. No obstante, según las estimaciones más conservadoras, se habrían producido en el mundo entre treinta y cuarenta millones de pérdidas de vidas humanas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Algunos cálculos que incluyen las víctimas indirectas elevan la cifra a más de cincuenta millones, a las que habría que sumar los millones de desplazados, así como el daño causado al medio ambiente y al planeta, que no es poco. Escribía el otro día en La Razón Luis María Ansón, reportero de guerra en su juventud, que el presidente de los Estados Unidos había abierto de par en par los portones del templo de Jano, aludiendo con esta expresión a que había desencadenado la guerra, y hacía estas reflexiones previas a propósito de la guerra: No existe la guerra justa ni la guerra legítima ni la guerra defensiva ni la guerra religiosa ni la guerra necesaria. Todas las guerras son una atrocidad. En mi primera juventud fui corresponsal de guerra para ABC y sé muy bien lo que digo, Lo he repetido además a lo largo de toda mi vida. Como escribió Lamartine, la guerra no es más que el asesinato en masa. En Vietnam, en Camboya, en Israel, en el Congo y en otros lugares menores tuve ocasión de comprobar la bestialidad de la guerra. Sangrienta perdición, yugo tirano, escribió nuestro Hurtado de Mendoza, «origen y osadía de la primera tiranía»

 

viernes, 20 de marzo de 2026

El impacto de una marca

    Se llama “impactum” y se trata de una bebida energética (energy drink en la lengua del Imperio). El logotipo está escrito en letras mayúsculas blancas sobre fondo negro y destaca el impacto de una bala en mitad de la palabra, entre las letras A y C. Resulta que impacto puede definirse como “choque con penetración, lo cual viene sugerido por el prefijo IN- que conlleva la idea de movimiento con introducción, lo que enseguida nos trae a la imaginación el de la bala en el blanco, lo que le viene de pegada a la marca que estamos analizando.

    Me atrevería a decir que su éxito internacional está asegurado: La palabra es latina pero muy transparente en muchas lenguas europeas: impacto en castellano, gallego y portugués, impacte en catalán, impatto en italiano, impact en rumano, en francés y en la lengua del Imperio, pero no en la del Reich, donde se prefieren los términos propios de origen germánico Wirkung o Wucht, aunqjue existe Impact como anglicismo. 

    La palabra, que entró en castellano en el siglo XIX, está tomada del latín tardío IMPACTVM “acción de chocar con penetración”, y es hermana de COMPACTVM “ensamblado”. Ambas revelan un origen común, que sería PACTVM de donde procede nuestro pacto y el verbo pactar

    La evolución de PACTVM resulta muy curiosa:  no se acabó en el cultismo pacto, sino que dio origen también a una palabra patrimonial pato que sólo utilizamos en la expresión “pagar el pato”, referida al que paga algo que es culpa o responsabilidad de otro. La confusión con el ave palmípeda ha asegurado el éxito de la expresión, que ha sobrevivido y llegado hasta nuestros días, y que se utiliza también en portugués. En italiano existe también la expresión “pagare il patto”, aunque su uso no está tan extendido como entre nosotros porque no se da la confusión, ya que pato se dice "anatra", y significa sencillamente cumplir las condiciones que previamente se habían acordado, aunque no agrade.


    En castellano y en portugués, se impuso por influencia árabe la palabra “pato”, que procede del persa bat a través del árabe clásico baṭṭ y del árabe andalusí, páṭṭ, ya que la palabra latina para esta ave palmípeda era ANATEM, que evolucionó a ánade pero que pertenece a un registro culto del lenguaje. 

    El plural del nuestro PACTVM, o sea, PACTA da origen al sustantivo femenino pauta que en la Edad Media tomó el significado de convenio, ley, texto legal, y de ahí surgió el verbo pautar, y da origen también a pata, un término anticuado y dialectal, que se usaba en la locución hacer pata con el significado de pacto, pactar, hacer la paz con alguien, y, por lo tanto, quedar en paz con alguien sin ganar ni perder, es decir, empatar, lo que se ve en italiano donde impattare es la evolución del latino impactare.

    La raíz indoeuorpea que está detrás de pacto/impacto/compacto es, precisamente, *pak- , cuyo significado primordial sería “fijar, atar, asegurar”, y cuyo derivado más ilustre sería la palabra latina PACEM que es el origen de nuestra paz, y da lugar a sus derivados pacífico, pacifismo, apaciguar... en el sentido de que la paz es un acuerdo, un convenio al que se ha llegado. 

    Resulta curioso también que el verbo PACARE, que en latín significaba “apaciguar”, haya evolucionado en castellano por apocópe de la /e/ final y sonorización de la oclusiva sorda intervocálica /k/ a pagar. Conservamos en castellano "pacato", que es el cultismo del que procede la palabra patrimonial "pagado".  "Pacato" es sinónimo de tímido y tiene la connotación de mojigato y escrupuloso; etimológicamente significa "pacificado", poco beligerante y nada rebelde. En la expresión “estamos pagados” se da a entender que se corresponde por una parte, como dice la RAE, a lo que se merece de otro. Cuando decimos de alguien que ha pagado a alguien, damos a entender que ha satisfecho una deuda, es decir, que ha restituido lo que debía: ha pagado el pato. También se pagan culpas, lo que quiere decir, que se aplacan, que se satisfacen mediante la pena correspondiente. Antiguamente se pagaba a los soldados, a sueldo que estaban, distribuyéndoles dinero para que pudieran comprar su sal –de ahí, su salario, nuestro salario, el salario de los que somos asalariados. Se nos paga por nuestro trabajo “para tener la fiesta en paz”.
 Missile ("proyectil"), otra bebida energética de nombre latino y temible aspecto.
 
    Todo el vocabulario de la economía revela en el fondo un intento de evitar la guerra haciendo que reine una falsa paz.

    Comenta Claude Lévi-Strauss en “Las estructuras elementales del parentesco” (1949): Las pequeñas bandas nómadas de los indios Nambikwara del Brasil occidental se temen normalmente y se evitan; pero al mismo tiempo, desean el contacto, porque este les ofrece el único medio de proceder a intercambios y procurarse así los productos o artículos que les faltan. Hay un lazo, una continuidad, entre las relaciones hostiles y el suministro de prestaciones recíprocas: los intercambios son guerras pacíficamente resueltas, las guerras son el desenlace de transacciones malogradas.

    Al final, resulta que la paz tenía algo que ver con el impacto de la bala, como si la paz fuera el resultado de un disparo, y el disparo fuera en el estómago tras la ingesta de la bebida energética que se llamaba Impactum. Recordemos, a propósito, lo de Tácito: Miseram seruitutem falso (nomine) pacem uocant: Llaman paz con falso nombre a una miserable esclavitud.. Podríamos reformularlo a la heraclitana de este otro modo: Miserum bellum falso (nomine) pacem uocant: Llaman paz con falso nombre a una miserable guerra. 
 
    Y esa guerra, que es el padre, decía Heraclito, de todas las cosas (padre porque pólemos, que es como se llama en su lengua a la guerra, es un sustantivo masculino, pero quizá nosotros deberíamos decir que es la madre de todas las cosas, porque en la nuestra es de género femenino), no se circunscribe solo a la guerras de los Estados entre sí, que nos sirven puntualmente los medios de (in)formación de masas, como la de Ucrania o la que están llevando acabo Israel y los Estados Unidos en la actualidad contra la vieja Persia, entre otras, sino a la más  profunda guerra que nos divide en nacionales y extranjeros, y da origen a la xenofobia, o la que nos divide en blancos y negros, y da origen al racismo, sin olvidar la guerra básica de cualquier Estado contra el pueblo en general, y las guerrillas políticas por el poder entre izquierdas y derechas, y sin olvidar la guerra de clases entre empresarios y trabajadores, ricos y pobres,  o capitalistas y proletarios, según la vieja terminología marxista, que se renueva en múltiples otras guerras como propietarios contra inquilinos. Pero sobre todas ellas, la guerra más antigua quizá y la más impactante es la que se da entre hombres y mujeres, que se entrecruza con la guerra generacional entre adultos y niños, o jóvenes y viejos.

viernes, 6 de marzo de 2026

Jaque mate

    Se han puesto en escena recientemente a fin de que permanezcamos atentos a nuestras pantallas dos operaciones militares espectaculares prácticamente simultáneas 'Epic Fury', furia épica, por parte de los Estados Unidos, y 'Roaring Lion', el león rugiente o, si se prefiere, el rugido del león, por parte de su vasallo Usrael, contra el régimen político iraní, que han logrado descabezar matando al jefe del ejecutivo.
  

    Se distinguen a propósito de lo que está sucediendo en Irán, la antigua Persia, básicamente dos facciones, desde los que podríamos denominar las derechas, incluidas la ultraderecha y la derecha ultra, que se regocijan por ambas operaciones y la muerte del ayatolá porque, dicen ingenuamente, “ahora Irán será libre”, y por otro lado las izquierdas, incluidas la ultraizquierda y la izquierda ultra, por trazar el paralelismo terminológico con las derechas, que, condenando el régimen teocrático iraní, por supuesto, pero no el occidental que padecemos aquí, que resulta por contraposición defendido, lamentan la operación imperialista de Estados Unidos y de su vasallo Usrael porque pone en peligro la paz mundial y lo que llaman el derecho internacional, y resucitan el grito de No a la guerra y Sí a la paz que se alimenta de ella.
 
Viñeta de Flavita Banana (2022)
 
      El candidato a Premio Nobel de la Paz confirmó el lanzamiento de "importantes operaciones de combate" a fin de "liberar al pueblo iraní de la tiranía de los mulás", a la vez que instaba al pueblo iraní a rebelarse contra los ayatolás. No insta al pueblo en general, a todos y cada uno de los pueblos sin gentilicios tales como 'iraní', 'venezolano', 'norteamericano' o, viniendo a nuestros lares, 'español', a rebelarse contra sus respectivos mulás y ayatolás, porque eso comportaría tirar piedras contra su propio tejado.
 
    Un periódico español, por su parte, saca el siguiente titular en portada, en el que destaca el empleo del verbo 'asesinar' así como el sujeto múltiple: “EEUU e Israel asesinan al ayatolá Jamenei en el ataque contra Irán”, seguido de otro titular no menos alarmante e impactante: “El ataque ilegal de Trump a Irán desata un caos global de consecuencias imprevisibles”.
 
 
    Ambas operaciones militares se han saldado en el tablero de ajedrez de oriente próximo -lo de medio solo vale para los anglosajones, para nosotros está relativamente más cerca- con un jaque, que, es por cierto, una expresión persa,  shāh māt, que significa 'el rey ha muerto', en el sentido de está derrotado, acorralado, no tiene salida, locución que nos llegó a través del árabe al castellano bajo la forma antigua de xaque mate. Si el rey ha muerto, solo nos falta añadir: ¡Viva el rey!, porque ya se sabe: a rey muerto, rey puesto. Dicen, por cierto, algunos que el hijo del sha de Persia y heredero al parecer de la corona de Irán que se opone al régimen teocrático de los ayatolás, se felicita por la muerte del ayatolá porque ve posibilidades de asentar sus regias posaderas sobre el trono del país. 
 
    Se apresuran algunos en nuestras Españas desde el gobierno a sacar ahora las pancartas guardadas de cuando la guerra de Iraq de “No a la guerra” para movilizar a su electorado, sin darse cuenta a lo mejor de que la propaganda de guerra lleva varios años en marcha. Llevan meses hablando del rearme europeo repitiendo sin cesar por todos los grandes medios que Rusia representa una amenaza existencial para Europa, y que hay que apoyar a Ucrania como sea. Al mismo tiempo, la censura y la represión judicial se desatan con una violencia sin precedentes contra cualquier voz que se atreva a contradecir esta narrativa. 
    Lo cierto es que la guerra, aparte del rédito electoral que quieran sacar algunos de su oposición a ella, tachándola de ilegal (!?), -al parecer hay guerras justas, santas o legales-  justifica el estado de excepción permanente. No nos hallamos ante una guerra nueva, sino ante el nuevo escenario de la vieja guerra que según el efesio es el padre, dijo él, nosotros diremos la madre, de todas las cosas. Se pretende con ella hacernos creer que esto que estamos viviendo es la bendita paz, a la vez que se reactiva la economía con el rearme y la aplicación acelerada de las nuevas tecnologías, se impone la identidad digital y la CBDC, es decir, el Dinero Digital, lo que, lejos de conllevar la destrucción de los Estados-nación o naciones soberanas tradicionales y del capital, como creen temerosamente algunos ingenuos, no hace más que fortalecerlos, porque las naciones en general, unidas bajo el organigrama de la ONU o desunidas, viven de la guerra, que es el dinero y es la esencia del Estado, no viven de la paz.

domingo, 15 de febrero de 2026

Soldadito español, soldadito valiente

No sé si aquella primer Ministro de Defensa del reino de las Españas, q. e. p. d.,  que declaró una vez a la prensa sin rebozo ni sonrojo alguno por su parte «Soy una mujer pacifista», era consciente de la contradicción lógica que suponía decir esas palabras y regentar a la vez el Departamento de  la Guerra, que es como antaño se llamaba. Supongo que sí lo era, pero ella iba más lejos aún y afirmaba sin empacho: «…y el Ejército también es pacifista». 

 Napoleón como Marte pacificador, Antonio Canova (1810)

Quería convencernos la mujer con la mejor intención sin duda del mundo -pero de las mejores intenciones está empedrado el infierno, como bien sabe don Pedro Botero-,  de que el Ejército era una piadosa y sacrificada hermanita de la caridad armada con dos pistolas al cinto para caso de apuro, cuya misión era defender –de ahí el nombre ominoso y apotropaico que oculta la verdad la convivencia de los pueblos en paz y armonía así como el escrupuloso respeto a los derechos humanos. Y lo decía muy seria, como si no fuera consciente del oximoro o estúpida agudeza que entrañaban sus palabras, convencida como sin duda estaba de que tenía que proclamar una cosa así por las exigencias del guion del cargo que ostentaba. 
 
El oximoro, según los manuales de retórica clásica, es una contradictio in terminis consistente en armonizar dos conceptos opuestos, como si dijéramos una tesis y una antítesis hegelianas, en una sola expresión formando así una síntesis o concepto nuevo fruto de la contradicción, cuyo significado se desprende no de su sentido literal, que sería absurdo (por ejemplo, «un dolor placentero»), sino del sentido metafórico o traslaticio creador de un nuevo concepto que trasciende los dos contrapuestos.


Un eximio oximoro es “La paz es la guerra”, que formuló Órgüel en 1984. La idea no es extraña. Es la “pax Romana” o, más modernamente, “pax Americana”. Ya los romanos decían Si uis pacem para bellum, que significa "si quieres la paz, prepara la guerra". Y en ese sentido al dios de la guerra, el fiero y viejo Mavorte, el padre Marte, que da nombre al planeta rojo por el color de la sangre derramada en todas las batallas, y que era según la mitología padre, efectivamente, de Rómulo y Remo, fruto de la violación de la vestal Rea Silvia, su madre,  y por lo tanto de todos los romanos,  le aplicaban estos el controvertido epíteto de “pacifer”: MARS PACIFER: Marte portador de la paz, Marte pacificador, el pacifista Marte, igual de pacifista que Napoleón Bonaparte y que, mutatis mutandis,  nuestra Ministro de entonces y seguramente que la actual también.

Llamemos a las cosas por su nombre: el Ministerio de Defensa es el Ministerio de la Guerra, como ha quedado dicho, cuando las cosas se denominaban por su nombre y al pan se le decía "pan" y al vino "vino". Y la paz que supuestamente defiende ese Ministerio es, en palabras de la poeta Isabel Escudero, una "guerra disimulá": Tú crees que esto es la paz: esto es la guerra disimulá.  Viene aquí muy a cuento aquella vieja sabiduría presocrática de Heraclito de que la guerra es el padre de todo esto (y la madre, por lo tanto, que lo parió todo), que a unos los hizo esclavos y a otros libres, a unos dioses y a otros seres humanos.

Pues bien, un borrador que consta de 240 páginas y de diez unidades temáticas, antiguamente llamadas 'lecciones', elaborado por el Ministerio de Educación (y adoctrinamiento) y el de Defensa (the best defense is a good offense) del Gobierno de España, y dirigido a las tiernas criaturas que padecen la educación primaria desde los 6 hasta los 12 años de edad a lo largo y ancho de seis cursos escolares consecutivos, lleva por título “Proyecto Conocimiento de la Seguridad y la Defensa en los centros educativos”, y pretende reforzar la imagen de las Fuerzas Armadas y de la monarquía españolas. 

Materiales curriculares para educación primaria.

La justificación del  despropósito pedagógico la encuentran sus promotores en nuestra sacrosanta Constitución, dado que uno de sus artículos, el número 30, prescribe el derecho y el deber de todo españolito (y toda españolita) de defender a España, por si a alguien le había pasado desapercibido. El Gobierno de España, cuyo jefe de Estado es el Rey y, a la sazón, Jefe de las Fuerzas Armadas, quiere llevar estos materiales curriculares a todos los colegios de primaria públicos, privados y concertados asociándolos a las diversas áreas y asignaturas, ejes transversales de inculcación de valores así como a las actividades extraescolares.
 
Cualquier día volverán nuestros hijos del colegio a casa cantando aquello de “soldadito español, soldadito valiente”, y diciendo rebosantes de ardor guerrero que quieren inmolarse y aun crucificarse como Jesucristo en aras de la patria, reviviendo el ominoso verso horaciano dulce et decorum est pro patria mori, y canturreando: Por ti, Patria, por ti sola mi vida a los mares di, por ti al peligro ofrecí mis obras y pensamientos ¡en la Rosa de los Vientos me crucifico por ti!  Y cuando les preguntemos qué han aprendido ese día en la escuela nos contarán que han estado jugando en el patio del colegio a la guerra con armamento ligero... "-¿Con qué?" Preguntaremos incrédulos y horrorizados nosotros. Y nos responderán orgullosos: -Con pistolas, papá, con pistolas, que no te enteras. Parece mentira que no sepas qué es armamento pesado y armamento ligero...Y a nosotros nos dará un pasmo y nos preguntaremos, horrorizados e incrédulos, ¿cómo es posible que se les enseñe eso ahora en la escuela a nuestras tiernas criaturitas?

Los responsables de semejante desaguisado pedagógico justifican la inclusión de contenidos militaristas y belicistas en la educación de los niños desde su más tierna infancia en el nombre, faltaría más, de la defensa de la paz a tiro limpio, si hace falta, en todos los rincones del mundo donde actúan nuestras Fuerzas Armadas. 

 
El Gobierno de España también contempla que los profesores, cómo no, reciban formación que mejore sus conocimientos relacionados con la paz, la seguridad y la defensa de España, acreditándose a tal fin (un crédito se traduce en 10 horas de adoctrinamiento y de deformación profesional). 

Ya habíamos asistido algunos de nosotros perplejos e impotentes hace algunos años a la presencia eventual de algunos militares en algunos de nuestros centros educativos de secundaria. Recibíamos de cuando en cuando la visita de algún mílite glorioso, organizada generalmente por el Departamento de Orientación, que venía a informar  para captar  a nuestros alumnos y alumnas de las bondades que ofrecía el Ejército de cara a la incorporación al mercado laboral, ofreciéndoles una salida pro-fe-sio-nal, insistían mucho en este palabro, y una vida de emocionante aventura y servicio a los demás...
Materiales curriculares para educación primaria

La apuesta por una cultura de paz en la educación pasa, contra lo que pretenden estos materiales, por denunciar esta lógica militar que nos quieren ahora inculcar, pasa también por llamar a las cosas por su nombre (por ejemplo "invasión" y no "asistencia", sarcástico y sangriento eufemismo, como hacen insidiosamente en el temario del anteproyecto a la invasión de Iraq que perpetraron, entre otras, las tropas españolas),  y pasa también por proclamar que si civil se contrapone a militar, civilizado es lo contrario de militarizado, desmontando así los supuestos valores de la llamada “Cultura de la Defensa”.

domingo, 11 de enero de 2026

La guerra como religión

El ocho de mayo del Año del Señor de 2025 se celebraba el octogésimo aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en el viejo continente. Ochenta años después, sin embargo, parece que la paz lograda comienza a resquebrajarse debido al matonismo de los Estados que rompen enseguida las normas de comportamiento y los buenos modales establecidos, de modo que la guerra ya no se considera un tabú, se normaliza, forma parte de la Nueva Normalidad, por lo que comenzamos a familiarizarnos con una nueva era de conflictos globales que pretenden salvaguardar la idea, esencialmente falsa, de que si no hay guerras vivimos en paz. En los últimos tres años, ha desaparecido la idea de que los países no entran en guerra. Es una realidad cotidiana que ha expandido la imaginación de los planificadores de línea dura en zonas conflictivas de todo el mundo.


El mundo en guerra, El Roto (2026)

Se normaliza el oximoro "tropas de paz", es decir, ejércitos que se envían para velar por que se cumplan las condiciones de alto el fuego en territorios pacificados como Palestina (?) o Ucrania, cuando sea el caso.  

Emmanuel Todd, historiador y antropólogo francés, distingue tres etapas en la evolución de las tres religiones monoteístas actuales en su artículo La guerra como religión: una primera de religión activa caracterizada por la creencia y la práctica regular, una segunda que denomina “religión zombi”, definida por la incredulidad y la supervivencia de algunos valores morales y sociales, y una tercera que denomina “religión cero”. 
 
Aplica el esquema a Irán, distinguiendo un chiísmo activo, un chiísmo zombi, que sería el actual, y pronostica un chiísmo cero como posibilidad futura, mientras que en el caso de Israel, al analizar el judaísmo, considera que la secuencia se ha completado ya con el último estadio de judaísmo cero, lo que no impide que, en este último caso, haya surgido, una nueva religión: un judaísmo ultraortodoxo, similar al evangelismo delirante surgido en los Estados Unidos como fenómeno poscristiano. En el caso judío que nos ocupa, afirma que nunca hasta hora había surgido una clase de vagos que viven de las prestaciones del Estado y del trabajo de sus esposas, empeñados en vagar sin rumbo por la Torá, rechazando la ética del trabajo que fue tan importante para el judaísmo tradicional. 
 
 
En cuanto al cristianismo, así ve Emmanuel Todd las tres fases: activa, zombi y cero: "En la fase activa, la asistencia al servicio dominical es elevada. En la fase zombi, la práctica dominical ha desaparecido, pero los tres ritos de paso que acompañan al nacimiento, el matrimonio y la muerte siguen enmarcados en la herencia cristiana. Una población cristiana zombi ya no va a misa, pero la mayoría sigue bautizando a sus hijos, incluso en la mayor parte de las confesiones protestantes, donde el bautismo de los recién nacidos no es tan central como en el catolicismo. En el otro extremo de la vida, una sociedad cristiana zombi seguirá desestimando la incineración, rechazada durante mucho tiempo por la Iglesia. La fase cristiana cero se caracteriza, pues, por la desaparición del bautismo y el aumento masivo de la incineración. Es lo que estamos viviendo. Por último está el matrimonio. El matrimonio civil del periodo zombi conserva, en sus obligaciones y en su relación con la procreación, los rasgos esenciales del matrimonio cristiano. Por tanto, los antropólogos tienen la suerte de disponer, por así decirlo, de una fecha oficial para la desaparición de la forma cristiana del matrimonio: la de la instauración del «matrimonio para todos» o matrimonio igualitario. Si el matrimonio entre personas del mismo sexo se considera equivalente al matrimonio entre personas de distinto sexo, entonces podemos afirmar que la sociedad en cuestión ha alcanzado un estadio cero de la religión." ('Religión, estados activo, zombi y cero', La derrota de Occidente, E. Todd).
 
El autor de La derrota de Occidente (2024), cuya tesis implícita en el título es que Occidente, donde el Estado-nación ya no existe, se está destruyendo a sí mismo y no precisamente por un ataque de Rusia, escribió que el vacío dejado por el cristianismo-cero genera una divinización del propio vacío, un nihilismo que persigue la destrucción de las cosas, que es la matriz de las religiones emergentes. Pero la verdadera nueva religión de masas, afirma, es el culto a la guerra. 
 
Chris Hermsworth, interpretando a Thor, y Mjolnir, su martillo.
 
La modernidad que nos retrotrae al pasado, antes del monoteísmo, al politeísmo en el que la humanidad estaba llena de religiones guerreras y de dioses de la guerra: En la mitología griega, Ares es el dios de la guerra, mientras que en la mitología romana, su equivalente es Marte. Además, Atenea, también en la mitología griega, es la diosa de la sabiduría y la guerra estratégica, Indra para los indoiranios, Ningirsu en Sumer, Sekhmet en Egipto, Tutatis entre los galos, Huitzilopochtli, el dios azteca de la guerra, y Thor, el dios escandinavo y germánico en general del trueno y de la guerra, que podría ser a juicio de Todd la divinidad de la nueva religión bélica estadounidense-israelí, Thor, cuyo símbolo es el martillo, un martillo con mango corto, que regresa a la mano de su dueño tras golpear y demoler. 
 
Batalla de Thor contra los gigantes, Marten Eskil Winge (1872)
 
Thor fue popularizado por Marvel como el dios del trueno, introducido en los cómics en 1962 y llevado al cine y encarnado por un conocido actor australiano, que se sometió a una impresionante transformación física mediante intensos entrenamientos y severas dietas para lograr el cuerpo del Dios del Trueno, convirtiéndose en un miembro clave de los Vengadores y en un ícono -mejor que icono- del MCU, en catellano al revés, UCM, es decir, del Universo Cinematográfico de la Marvel, por su fuerza, su martillo Mjolnir y su arco de humildad y liderazgo. Por algo resulta significativo que los oficiales del Pentágono, adoctrinados por la Marvel, denominaran el bombardeo de las instalaciones nucleares iraníes 'Martillo de Medianoche', probable alusión a Mjolnir. 
 
No en vano, escribe Emmanjuel Todd, Thor es, hoy en día, el dios favorito de los neonazis, y su tierra natal, Escandinavia, se ha convertido hoy en el epicentro de un impresionante resurgimiento belicista. "Propongo, por lo tanto, llamar a esta nueva religión de guerra, que reemplaza al monoteísmo y su moralidad en las sociedades protestante y judía, el «culto a Thor». Thor es el verdadero Dios de Estados Unidos e Israel".

martes, 9 de diciembre de 2025

Variety show (2)

Europe is living a celebration
 
    El director y protagonista de 'La vida es bella' (1997), la aclamada película que presenta a un padre que inventa una ficción agradable para edulcorarle a su hijo la realidad de un campo de concentración y exterminio nazi en el que ambos malviven, ha definido así el engendro político e ideológico de Europa, creando otra ficción similar a la de la película para soportar una realidad cada vez más intolerable: Europa es la mayor construcción institucional, política, social y económica de los últimos cinco mil años (le falto añadir 'desde que hay registros registrados') realizada por el ser humano sobre el planeta tierra. Es un proyecto, un ideal, una esperanza, un desafío, un sueño
 

    Inaugura así el director y actor italiano un nuevo patriotismo eurocéntrico tan deleznable como el antiguo y nacionalista que pretende sustituir.
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 Dolores y Remedios (La Loly y la Reme) 
 

   Dolores, la Loly, siempre quejándose, y alimentando teorías magufas conspirativas, antivacunas y de extrema derecha, mientras que Remedios, la Reme, mucho más positiva, progresista y resiliente, está siempre del lado de la evidencia del consenso de la Ciencia y del Ministerio de Sanidad del Gobierno de España, y siempre, por lo tanto, del lado correcto de la Historia. Lo que importa no es lo que uno cree, dice la Reme, sino “lo que está demostrado" -¿hay algo que este demostrado en lo que no quepa la duda?-, y no lo dice ella o Internet, sino la Ciencia, que, diga lo que diga, siempre va a misa). 
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Dos reflexiones de El Roto: la locura y el puente. 
 
 Uno, sobre todo si es un soldado porque sabe de lo que habla, puede decir que la guerra es una locura, como le dice, rifle al hombro, a un conmilitón el de la viñeta de Andrés Rábago, El Roto. Este sin embargo pone en duda su opinión: ¿Y tú qué sabes? ¿Acaso eres psiquiatra? Lógicamente no haca falta ser un especialista ni un médico de almas para diagnosticar que la guerra en particular, y la realidad y la cordura, en general, son una locura. 
 
 
Las escapadas de fin de semana o de puente, como el que acabamos de cruzar a principios de diciembre en las Españas de Dios evitan la huida. No es lo mismo, en efecto, una escapada, que siempre tiene algo de vuelta al redil, que la huida, que sería la fuga sin retorno. Las escapadas finisemanales, igual que las vacaciones, solo sirven para no huir de verdad. 
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 La colmena (la ciudad vertical)
  

Treinta mil personas viven en este edificio, el Regent International Center de 67 pisos de altura, sito en Hangzhou (China). No es solo un edificio, sino una ciudad vertical, una auténtica y bulliciosa colmena en la que hay de todo (escuelas, hospitales, cines, supermercados...) Es la 'ciudad' perfecta de los quince minutos. Puedes vivir aquí, si a lo que se hace aquí se puede llamar 'vivir', sin tener que salir nunca del recinto. Uno se pregunta si estamos ante la solución habitacional del futuro urbano o frente a la locura descomunal de los nichos de un cementerio. Me ha querido recordar a la novela 'La colmena' (1951) de Camilo José Cela, que presentaba Madrid como un gran enjambre humano, un espacio lleno de personas -unos trescientos personajes, creo recordar- que malviven, trabajan, sufren y se cruzan entre sí sin llegar a conocerse nunca del todo, una sociedad hecha de muchas biografías interconectadas y atrapadas en un mismo panal urbano.

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Desinformación
 

  Neil Postman escribió sobre los efectos de la televisión en la información y el conocimiento afirmando que la televisión alteraba el significado de "estar informado" al introducir la "desinformación", que no es información falsa, sino engañosa,  irrelevante, fragmentada o superficial, que da la sensación y crea la ilusión de saber algo, pero en realidad nos aleja del conocimiento de lo que pasa.  Desarrolló este concepto en su libro "Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business" (1985), que en español se tituló "Divertirse hasta morir". El libro argumenta que la televisión ha convertido el entretenimiento en el formato principal para toda experiencia, incluyendo la política y el periodismo, lo que degrada el discurso público. Lo que escribió Postman sigue siendo válido hoy en día, pero hay que tener en cuenta la irrupción de internet en 1991, cuando a través de la WWW World Wide Web (Red Informática Universal) permitió navegar a través de páginas electrónicas mediante enlaces, popularizándose, globalizándose y liberalizándose en 1995 para usos comerciales como la vieja TV a la que sustituye con la presentación de la realidad virtual.
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El futuro en tu muñeca