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miércoles, 14 de enero de 2026

Teatrillo de variedades (III)

9.- El valor del dinero. No es que los precios suban, como a veces dice la gente escandalizada, es que el dinero cada vez vale menos, aunque cada vez haya, paradójicamente, más dinero circulando. Pero la mayor parte del dinero existente es una creación de los bancos que otorgan préstamos que constituyen una deuda que debe ser resarcida con el tiempo y con creces, que son los intereses. Con cada préstamo que se contrae se incorpora más capital al mercado -se fabrica más dinero-; y, con cada nueva incorporación de nuevo capital, el capital anterior existente comparte y reparte su valor con el dinero de nueva creación salido de la pura nada, por lo que el dinero cada vez vale menos, lo que hace que aumente la deuda, que es la esencia del dinero, que se amortiza con el tiempo que el propio dinero crea para amortizarse. El crédito que nos conceden origina la crisis porque para darnos un préstamo, tienen que inventar ese dinero; y cuando más dinero inventan y sale al mercado más aumenta la inflación y más baja el valor del dinero, lo que hace que el precio que tenía un producto, inestable por naturaleza, tenga tendencia generalmente al alza. La tendencia a la baja es teóricamente posible cuando hay superproducción y escasa demanda, pero en la práctica no es muy frecuente. Perdónanos nuestras deudas, Señor, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, se rezaba antes. Pero ahora no hay perdón de deuda que valga, porque si se condonara la deuda, se iría al infierno el sistema económico financiero planetario.  

10.- Apunte sobre fraude electoral: . Hay quien afirma que hubo “fraude electoral” en las últimas elecciones por el amaño de algunas papeletas. No voy a entrar en el detalle. Al margen de quién lo dice y del número de papeletas introducidas fraudulentamente en la urna y o bien en el cómputo, que no viene al caso, es cierto en cualquier situación: las elecciones siempre son un fraude porque los elegidos no representan a nadie, ni a sus electores ni a sí mismos siquiera, sino, en el mejor de los casos, a la formación política a la que pertenecen, subvencionada por el Estado y el Capital a su servicio. 

 

11- Polimatía. Contra el vicio erudito de acumular conocimientos, lo que se llamó polimatía en griego o erudición que abarca múltiples y muy diversos conocimientos científicos, hay un remedio al alcance de cualquiera consistente en desembarazarse de lo que uno, mal que le pese, está constitucionalmente preñado, vaciándose de las ideas previas recibidas y acumuladas que se convierten en costras que nos convierten en crustáceos. Escribía Heraclito (en traducción de J. D. García Bacca): La erudición en muchas cosas no enseña a entender ninguna, que, en caso contrario, hubiera enseñado a Hesíodo, a Pitágoras, a Jenófanes y a Hecateo. Arremete el filósofo oscuro más claro que el agua de Éfeso contra algunos sabios y científicos de su tiempo. Especialmente nos interesa su ataque a Pitágoras, que entre nosotros es el representante de la Matemática y las llamadas Ciencias Exactas ya que “al racionalizar o aplicar un lógos a las cosas y sus movimientos -como escribe García Calvo- oculta el lógos o o razón contradictoria que las constituye, en cuanto que presenta la contradicción como harmonía, y así (…) se revela la Ciencia positiva, no menos que la Retórica, como instrumento de engaño para los hombres”. 

12 ¡Toma ultrafalso y requetefalso! Al parecer, la Inteligencia Artificial Grok de X, antes tuíter, la plataforma más gamberra que hay, está editando fotos para poner a la gente en bikini y al parecer mujeres y niñas desnudas también a petición, y esto es una sexualización terrible. Hay que hacer algo rápidamente. Una solución propuesta por el primerministro británico, cuyo nombre propio poco importa, es prohibir dicha red social en el Reino Unido por los deepfakes -imágenes, vídeos o audios que son editados o generados utilizando herramientas de inteligencia artificial, y que pueden mostrar personas reales o inexistentes en situaciones que no han protagonizado, confundiéndose la realidad con la ficción- que publica y que están molestando a mucha gente. Así le ha replicado desde la plataforma algún tuitero:  ¡toma deepfake, ultrafalso y requetefalso primerministro!​ 

 

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Durante la Gala Especial de Nochevieja del 31 de diciembre de 1985 -va a hacer ya cuarentayún años, madre mía, de aquello- la actriz y cantante ya fallecida Concha Velasco celebraba la entrada de España en la Comunidad Económica Europea, hoy rebautizada como Unión Europea, denominación que oculta el adjetivo esencial  “económica”, como si fuera un espíritu político puro y disimula el término original de 'Mercado Común' -la política es el disfraz de la economía- con un optimismo por todo lo alto que hoy nos resulta sarcástico al par que escandaloso. Comenzaba brindando y cantando la siguiente copla: “Señoras y señores, / alcemos nuestras copas; / con todos los honores, / brindemos por Europa”. Y a continuación, con unos pentasílabos perfectos: “Por obra y arte / de un compromiso / ya somos parte / del paraíso”: Al final del vídeo canta con una estudiada coreografía el tema pegadizo que hoy nos hace avergonzarnos: "Que viva el IVA, ay, que viva el IVA, que viva el IVA, ay que voy, que voy..." El IVA, por si alguien a estas alturas ignora lo que esconde el engendro cuya imposición se celebraba con burbujas de champán, es el acrónimo del Impuesto de Valor Añadido que con el año 1986 entraba en vigor en las Españas y sigue vigente hasta la fecha. El Estado, a través del Ente Público que es RTVE, nos convencía de cualquier cosa, capaz como era de hacernos comulgar con la imposición de una rueda de molino como si fuera la hostia, y lo peor de todo es que la gente en el plató aplaudía a rabiar a la gran artista vendida al Régimen. 

 

lunes, 12 de enero de 2026

Teatrillo de variedades (I)

1.- El hogar. En la caverna de Platón en la que (sobre)vivimos la realidad virtual imaginaria que proyectan nuestras pantallas -la pequeña,  con sus hasta cien pulgadas en algunos casos, se parece cada vez más a la gran pantalla de las salas cinematográficas- suplanta a la realidad real exterior a la caverna ofreciéndonos una experiencia sugerente de inmersión en una realidad irreal que no es la nuestra, esencialmente falsa, como en este ejemplo que se propone visualmente a continuación, en el que podemos ver el fuego de una chimenea, cuyas llamas y crepitación -visión y sonido- centran nuestra atención, pero ya no nos calientan, porque en el salón ya no hay ningún fuego que atizar más que el que proyecta el televisor. Sustituimos las cosas por sus imágenes, esto es, por sus ideas.
  
 
2.- Hay que actualizarse y ponerse al día, sustituyendo, como nos propone la siguiente viñeta, las rayas blancas de la negra piel de la cebra, porque las cebras, dicho sea de paso, son negras con rayas blancas y no al revés como a veces se cree erróneamente, rayas que son únicas en cada individuo de esa especie, como nuestra huella dactilar, por el código de barras, que es el sistema de identificación visual de las cosas convertidas en productos de forma legible por escáneres que nos dan información sobre su origen, fabricante, y el artículo en sí, lo que facilita el seguimiento de su huella digital y su proceso comercial. Desconozco la autoría del meme, que se ha vuelto viral y compartido en muchas plataformas sin una atribución consistente, lo que hace que sea difícil establecer su origen original, valga la redundancia. La cebra moderna, que debería tener un pelaje oscuro en lugar de blanco, le dice a la tradicional de toda la vida que debería adoptar las nuevas tecnologías y evolucionar con los tiempos no quedándose anticuada o sin actualizar.  Ella, más moderna y aun posmoderna, se ha desprendido sin embargo de las rayas características. Ya no es una cosa -incluidos los seres vivos en la denominación- sino un producto de la consumer society. No es que haya que actualizarse o morir, como se decía antes, sino que actualizarse es morir.

 
  
 3.- Persépolis en llamas. El ayatola o ayatolá, que de ambas formas se puede denominar a la máxima autoridad religiosa entre los chiítas islámicos, cuyo nombre significa en árabe clásico “señal de Dios”, Alí Jamenei en su primera declaración pública tras dos semanas de protestas masivas por todo Irán, ha dicho en la televisión estatal que el régimen islámico logró implantarse a través de la sangre de los que dieron su vida por él, que costó mucho conseguirlo, que no darán ni un paso atrás, y que a partir de hoy el ejército tomará las calles. Y advierte: «cualquiera que proteste en una vía pública, será fusilado».  Buena ocasión para releer Persépolis, de la autora franco-iraní Marjane Satrapi, y recordar lo que decíamos a propósito de unas declaraciones de la autora en El mensaje de Marjane Satrapi.
 
4.- Europa nos está matando. Europa -en realidad la UE, acrónimo de la Unión Europea- nos está matando, dicen estos ganaderos cántabros. La proclamación surge de una protesta denominada la tractorada que ha invadido las calles de Santander contra una decisión de la UE que es el tratado del Mercosur. Al margen de esa protesta, la proclama es verdadera. Frente a esa Europa matadora se esgrimen, sin embargo, dos banderas que también nos matan, una nacional (porque España también nos mata) y otra autonómica (porque Cantabria también nos está matando). Los gobiernos, desde el municipal hasta el europeo, pasando por el autonómico y el nacional, todos ellos democráticos como Dios manda, es decir, elegidos por el pueblo, esas abstracciones autoinfligidas, son los verdugos encargados de nuestra ejecución.   
 

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El cuarteto femenino Salut Salon de música de cámara de Hamburgo, formado por un piano, un violonchelo y dos violines, interpreta para todos ustedes un fragmento de una de las cuatro estaciones del gran músico barroco Antonio Vivaldi, El Verano, que se convierte en el escenario en una trifulca competitiva de este cuarteto de gran virtuosismo y un sentido del humor muy especial. 
 
  

viernes, 14 de noviembre de 2025

Pareceres XC

441.- Revival religioso: Se despacha a gusto el otrora ácrata y descreído  Fernando Savater en un artículo titulado Gracias a Dios sobre la propagación de la fe entre la juventud actual despotricando contra los tres hitos culturales del reciente culto, que serían, a saber: el nuevo disco de la cantante que ha visto la Luz y triunfa en nuestro país y allende nuestras fronteras cantando en catorce idiomas a un Dios femenino, la película española del presente año sobre una joven de diecisiete años que despierta a la vocación religiosa y decide meterse a monja de clausura y solo puede ver a su familia los domingos, y “una obrita sobre Dios de un pensador laureado que se llama Fu Manchú o algo así, del que tuve la mala suerte de leer una obra anterior que para mí selló su destino”, aludiendo al filósofo coreano superventas. Concluye Savater diciendo, con un guiño al Marx que dijo que la religión era el opio del pueblo, que “las religiones siempre han sido fármacos potentes y con ellas pasa como con el alcohol: bebidas en ayudas -intelectuales- hay gente a la que alivian sus penas, pero a otros les sientan muy mal”. Pero no todos los credos son igualmente perniciosos. Salva de la quema el cristianismo, que nos hace “retornar a nuestras raíces occidentales, lo que no se consigue invocando a la Pachamama o sometiéndose al islam, “cuya incompatibilidad efectiva con las libertades cívicas está de sobra demostrada”. Acaba Savater recordando a Jacques Lacan que definió el psicoanálisis como una batalla sin tregua con la religión, en la que gana siempre “mientras los hombres mueran, sin lugar a dudas la religión”. 
 
 
 442.- Enajenación mental. La mente, mentirosa por esencia etimológica, prefiere aferrarse, según el conocido refrán de 'más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, a lo sabido y consabido, que son las ideas recibidas que tenemos incrustadas en la cabeza o que más bien nos tienen a nosotros, posesos de ellas que somos, que a las cosas desconocidas de las que no tenemos ninguna idea previa y que desdeñamos y tememos. La mente, conservadora por esencia, se aferra al mal mayor y al mal menor, que por muy pequeño que sea no deja de ser un mal, como a un clavo ardiendo, en definitiva, y desprecia el bien, los bienes tan numerosos como innumerables y solapados bajo la coraza dura de los valores bursátiles y las ideas e ideales de la caverna de Platón. 
Dibujo de Topor del libro Los masoquistas 
 
 447.- ¿Para qué sirve la actualidad? Lo dice muy claramente el texto de una viñeta de Andrés Rábago, alias El Roto: No hagas caso, nos quieren entretener con la actualidad para que no nos enteremos del presente, aunque quizá habría que decir mejor: “para que no nos enteremos de lo que pasa”. La actualidad es el pasto que nos sirven para distracción todos los medios, ya no con la televisión a la cabeza, como antaño, sino con la Red Informática Universal, que ha acabado convirtiéndose, como aquella, en un mero soporte publicitarioEl espectáculo se hace realidad y la realidad se hace espectáculo paralelamente sin advertirnos de que es un reality show o espectáculo teatral diseñado para mantenernos entretenidos y en amnesia sobre el hecho de que, pase lo que pase, no pasa nada de lo que tenía que pasar, para que no veamos lo que hay de eternidad en la actualidad y viceversa, y que ganen o pierdan, los buenos y los malos son simplemente actores que trabajan para la misma gente y que reciben su pago independientemente de que su personaje sobreviva o no para ver los créditos finales. No quieren que ninguno de nosotros recuerde que, independientemente de que gane quien gane, el pueblo, la gente, los de abajo siempre pierden, porque los ganadores continuarán con la misma agenda de hacer las cosas que ya están hechas sin que nadie se ponga a realizarlas: la misma agenda que persiguen casi todos los gobiernos del planeta. Pero sobre todo no quieren que ninguno de nosotros se entere de lo que pasa, a cuyo fin nos retransmiten la actualidad, que no tiene nada que ver. 

 444.- Para dar ejemplo. Tanto el ejército francés como el de las otras naciones participantes en la que se dijo que iba a ser la última de las últimas guerras mundiales (la der des der, la llamaron los franceses: la dernière (guerre) des dernières (guerres), algo así como si nosotros dijéramos “la ulti de las ultis”), y que ha pasado paradójicamente a la Historia como la Primera Guerra Mundial (1914-1918), pasando de ser la última a la primera de la serie, tuvieron que enfrentarse a los primeros rechazos de la obediencia debida a los superiores, lo que llevó a muchos soldados a la rebelión y a la deserción. Poco a poco iban multiplicándose los actos de insumisión y de rebeldía individuales y colectivos según se sucedían las derrotas militares, los errores de mando, y el número de muertos en los campos de batalla. Las autoridades militares decidieron entonces frenar los casos de indisciplina con diferentes sanciones que iban desde condena a trabajos forzados a ejecuciones frente a un pelotón de fusilamiento “para dar ejemplo”. La estupenda película Senderos de Gloria (1957) de Stanley Kubrick, que trata magistralmente el tema de los amotinamientos y de los fusilados para dar ejemplo, no pudo exhibirse en Francia hasta 1975. Los generales y mariscales no murieron en el frente de combate, sino en sus lechos de muerte. 
  
445.- Centro para la Resiliencia Democrática. Bruselas acaba de anunciar la creación de un 'Centro para la Resiliencia -¡cómo les encanta la palabreja!- Democrática', un engendro destinado a combatir la desinformación narrativa procedente de potencias extranjeras autoritarias y enemigas de la democracia que reina en el viejo continente, básicamente de Rusia y de la China, por lo que dicho organismo vendrá a ser la encarnación del Ministerio de la Verdad orgüeliano. Quieren combatir la manipulación y la injerencia informativas, formando un «escudo de la democracia» contra la mayor amenaza existente en la actualidad que es la malvada Rusia que, “además de su brutal guerra de agresión contra Ucrania” intensifica “los ataques híbridos, librando una batalla de influencia contra Europa». Esta lucha contra la difusión de narrativas engañosas y la manipulación y falsificación de hechos históricos nos plantea más de un interrogante: ¿Quién controlará a los controladores de la manipulación informativa de la propia Unión Europea? ¿No estará Bruselas a estas alturas de la película perdiendo el control de su propia narrativa política y económica? ¿Acaso los propios ciudadanos europeos no echan cada vez más pestes de la Unión y del relato, cuento más bien, de la guerra que se vende como necesidad y salvación? Hoy el enemigo es Rusia. Mañana será cualquiera que ponga en cuestión los dogmas energéticos -el cambio climático, las energías renovables y toda esa monserga-, la sacrosanta Alianza Atlántica, o la propia democracia como régimen de gobierno que quiere hacerse resiliente. 
 

sábado, 4 de octubre de 2025

Recuperar la soberanía

    De vez en cuando la gente hace un descubrimiento importante: que los gobiernos elegidos democráticamente por el pueblo no gobiernan en realidad, porque están gobernados desde fuera, desde arriba: porque quien manda es Don Dinero, el más poderoso de todos los caballeros. Y donde manda capitán, que es el Capital, no manda marinero. ¿De qué sirve entonces la democracia parlamentaria? ¿Para qué sirve un gobierno sujeto al gobierno del vil metal, llámese Fondo Monetario Internacional o Banco Mundial? ¿Quién ha elegido democráticamente a Herr Kapital, das Kapital, que diría el reverendo Carlos Marx, como Dios todopoderoso del universo mundo? Algunos de los avatares de esta divinidad son Mister Dolar, o Mister Euro, la moneda única y monoteísta que sustituyó a las politeístas pesetas, francos, marcos, liras y demás divinidades trasnochadas menores que ya son poco menos que la calderilla del recuerdo, y que algunos añoran. 
 
    Hay, en efecto, quienes abogan por la vuelta a las viejas monedas nacionales para recuperar las esencias patrias de nuestra memoria histórica, como hay quienes abogan por el rechazo al dinero digital en favor del dinero físico, cuyo uso está sujeto a menos restricciones por lo que consideran que nos hace más libres del control estatal (pero no del dinero). 
 
    Entre los primeros, Giorgio Agamben publica en la Red una columna el 23 de septiembre titulada Moneta e Memoria  que establece la conexión etimológica entre la moneda y la memoria, dado que el latín 'moneta', origen de nuestro término 'moneda' y del inglés 'money', era la diosa romana equivalente de la griega Mnemósine, la Memoria. Higino, por ejemplo, escribe que de Júpiter y Moneta nacieron las Musas, equiparando de hecho a Moneta con la titánide Mnemósine, la Memoria. Pero Moneta no es la traducción del griego Mnemósine, que sería más bien 'memoria', sino un epíteto también de Juno, la hermana y esposa de Júpiter, Iuno Moneta, junto a cuyo templo se instaló en Roma una ceca donde se acuñaba la moneda. 
 
    Entra Agamben en el debate sobre la abolición de la moneda única europea y la recuperación de la moneda tradicional de cada país y escribe que cada nación del viejo continente, al renunciar a la soberanía sobre su propia moneda, ha renunciado también a su propio legado de recuerdos, a su memoria histórica, diríamos con la expresión a la moda. Y más adelante: “Cuando un distinguido economista declara que la única manera de que Francia (y quizás todos los países europeos) salgan de su crisis es recuperar la autoridad sobre su propia moneda, en realidad está sugiriendo que ese país redescubra su relación con su propia memoria. La crisis de la comunidad europea y su moneda, que ya nos afecta, es una crisis de memoria, y la memoria —no lo olvidemos— es para cada país un lugar eminentemente político. No hay política sin memoria, pero una memoria europea es tan frágil como su moneda única”. 
    De alguna manera, el filósofo italiano tras la conexión etimológica que establece entre el dinero y la memoria histórica está sugiriendo o proponiendo, como el economista cuyo nombre propio no cita, que cada país europeo recupere su soberanía nacional recobrando su propia memoria económica. No es ningún secreto su oposición al engendro de la Unión Europea: Ha dejado escrito: "Para decirlo sin tapujos ni reservas: si realmente queremos pensar en una Europa política, lo primero que tenemos que hacer es quitar de en medio a la Unión Europea, o al menos estar preparados para el momento en que, como ahora parece inminente, se derrumbe". La oposición, justa y necesaria, a las políticas de la Unión Europea lo lleva no solo a decir simplemente que no a dichas políticas supranacionales, sino a querer recuperar el viejo patrón de la soberanía de la nación, que no debe confundirse nunca con la soberanía popular. 

martes, 8 de abril de 2025

Guerra contra lo que sea (y II)

     Era el 16 de marzo del año del Señor de 2020 cuando el napoleón francés declaraba seis veces durante su discurso televisado desde el Palacio del Elíseo: “¡Estamos en guerra!”. Su homólogo hispano cacareó lo mismo entonces y lo ha vuelto a cacarear hace un mes: “Todavía estamos en guerra”, aunque no se refería ya a la crisis de la enfermedad del virus coronado, sino a la que ha venido a sustituir a aquella dentro de la sociedad del espectáculo en nuestras mentes y pantallas. 

 
 
    En febrero de 2022, esta retórica marcial, inicialmente motivada por la crisis sanitaria, había pivotado hacia un discurso frontal- y expresamente militar, beligerante. El gerifalte francés convertía la operación rusa en Ucrania en una amenaza geopolítica - ¡cómo les gusta este palabro!- y, recientemente, durante una conferencia en París que reunía a veinte dirigentes europeos, mencionó el posible envío de tropas al frente de combate. Ha argumentado, si a eso puede llamársele argumentar, que Rusia representaba "una amenaza existencial" para Europa, y propone en francés como solución a ese problema la guerre como un fin inevitable, lógico e incluso legítimo porque se supone que los europeos actuaríamos en defensa de nuestra propia identidad internacional o continental, en defensa propia.
 
    La alineación con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es un eje central de esta estrategia. Por eso la consejera teutona abogaba ante sus vasallos por una "defensa europea" integrada en la Alianza, lo que se traducía en la propuesta de 850.000 millones de euros, se supone que digitales ya a estas alturas, para la puesta en marcha del plan REARM Europe, cuando lo más sensato, habida cuenta de que, como dice el vulgo las armas, las carga el diablo, y una vez cargadas hay que descargarlas descerrajando tiros a trochemoche, sería renunciar a rearmar Europa y comenzar a desarmarla efectivamente, no invirtiendo en guerras sanitarias, que perjudican la salud y solo benefician a la industria farmacéutica, ni en guerras militares propiamente dichas que también perjudican, y mucho, a la salud, y solo interesan a la industria armamentista, celosa de la otra.
 
      Esto llega en un momento en que la lógica y el sentido común, esos valores y nociones que son esencialmente populares, dictan a cualquier persona sensata que nada, absolutamente nada justifica ni esta ni ninguna otra guerra.
 
    Esgrimen la “amenaza rusa” tanto las izquierdas como las derechas como si los tanques rusos estuvieran a tiro de piedra de la Puerta de Alcalá y los misiles estuvieran apuntándonos.
 
    No es necesario recurrir a las encuestas, manipuladas siempre, porque toda encuesta es una manipulación, para conocer el rechazo categórico del pueblo a la guerra, y al envío de tropas a Ucrania. La guerra al virus se convirtió en el virus de la guerra a la mayor gloria de los intereses militares e industriales.
 

    Nunca se dejará de citar lo que Carl von Clausewitz escribió en "Sobre la guerra" (1832): "La guerra es la continuación de la política por otros medios". Esta máxima coincide plenamente con la realidad, con la terquedad de los capitostes europeos en militarizar su diplomacia, mientras continúan actuando institucionalmente contra la voluntad del soberano que, teóricamente al menos en democracia, es el pueblo. 
 
    Ahí lo tienen. Esa es la guerra contra lo que sea. No puede decirse más sencillamente. Pero, claro, puestos a hacer la guerra contra lo que sea, que nos hará exclamar  maudite soit la guerre et ses auteurs como en el memorial francés del monumento a los muertos de la primera mundial, por qué no empezamos por hacer la guerra contra lo que existe y pronunciamos aquella máxima revolucionaria y gloriosa de ¡abajo lo existente!, es decir, la guerra misma, y le declaramos la guerra a la propia guerra y a los que enarbolan banderas y enemigos imaginarios como el virus o los rusos.
 

lunes, 7 de abril de 2025

Guerra contra lo que sea (I)

    La guerra contra lo que sea no está destinada a ganarse, sino a perdurar en el tiempo de una u otra forma porque su vocación es ser interminable. Es la guerra que libra el Régimen, el Imperio, el Poder, el Sistema o el Estado contra sus propios súbditos, contra la gente normal y corriente, contra los de abajo. 
 
    ¿Para qué sirvió la gloriosa Revolución Francesa de 1789? Para que los "súbditos" dejaran de llamarse así y pasaran a denominarse "ciudadanos", otra etiqueta para nombrar lo mismo, otro collar para el mismo perro. No es que el súbdito se convirtiera por arte de magia en otra cosa distinta de la que fuera antes de la revolución, es que cambió de nombre. También sirvió para que te la estudies, hijo mío, para el examen de Ciencias Sociales de mañana.
 
    Quizá esta guerra de todos contra todos empezó en los albores de la humanidad, pero, viniendo a lo de hoy, la figura del enemigo se ha ido difuminando y ampliando y, si no se encuentra en la realidad, se realiza en la imaginación. Se trata de la invención del enemigo imaginario, que viene a ser la actualización del infantil amigo imaginario, como propone José Luis Rábago, alias El Roto, en su viñeta cotidiana de El Periódico Global(ista).
 
    Los avatares de este enemigo imaginario son múltiples. Recuerda, por ejemplo, cuando el enemigo era el terrorista. Recuerda la guerra contra el terrorismo, que amenazaba la libertad y la democracia occidentales, por lo que no hubo más remedio que declarar el estado de emergencia, la emergencia permanente, librando una guerra televisiva contra una nación de Oriente Medio cuyas inexistentes armas de destrucción masiva no representaban ninguna amenaza para nosotros pero eran un buen pretexto para iniciar una guerra de invasión. 
 
   ¿Se te ha olvidado ya la guerra contra el virus? En la primavera del año del Señor de 2020, el Régimen declaró un estado de emergencia sanitaria global en respuesta a un virus que tenía una tasa de letalidad prácticamente ridícula. El Régimen ordenó el confinamiento de todo el mundo, considerado enfermo asintomático o susceptible, obligó a todos a usar ridículas mascarillas quirúrgicas, bombardeó al público con propaganda y bulos monumentales, coaccionó a la gente para que se sometiera a una falsa vacuna salvífica, prohibió las protestas contra sus decretos y censuró y procesó sistemáticamente a quienes osaron cuestionar o criticar su programa totalitario. Era la guerra contra los negacionistas del virus coronado, los antivacunas, los teóricos de la conspiración y contra los terraplanistas.
 
 
    Y ahora... bueno, henos aquí llegados, después de la guerra no muy exitosa todavía, aunque persistente, contra el cambio climático. Ahora toca la guerra contra los inmigrantes ilegales, sin olvidar la guerra comercial siempre presente, que ha declarado ahora el Emperador electo por mayoría democrática, una guerra esta que no deja de ser una metáfora del capitalismo global. Pero en el fondo da igual el nombre que les pongamos a esta guerra y enemigos.  
 
    No podía, sin embargo, faltar el clásico, la guerra convencional contra los enemigos de carne y hueso, en este caso contra el feroz oso ruso. Ya puede detectarse el idéntico patrón. Es la guerra contra lo que sea, la guerra interminable, siempre la guerra, necesaria para alimentar el sistema de paz paodrida bajo el que vivimos y su afán totalitario. 
 
    Una vez acabada la Guerra Fría y muerto el comunismo, el capitalismo global no tiene adversarios externos, por lo que necesita inventar enemigos internos como los reseñados. Prueba de ello es la moderna pedagogía de Bruselas contra 'casos de guerra, nuevas pandemias, ciberataques masivos o desastres naturales'. Con ese enunciado conjura una serie de “emergencias”, cada una con una “amenaza” diferente a la “democracia”, o a la “libertad”, o a “Europa”, o al “planeta”, o lo que sea, cada una con sus propios endriagos particulares.
 
     Al Régimen o Sistema le da igual si nos identificamos con la izquierda, con la derecha o contra sus extremidades respectivas o -en el medio está la virtud- con el centro, pero necesita que nos incluyamos en alguna de esas categorías definitorias.  

     El presidente francés y su homólogo español, por ejemplo, aunque son de distinto signo político, coinciden en su postura frente a la guerra que aumenta los egos, infla los presupuestos y, sobre todo, desvía la atención de los verdaderos problemas internos causados por sus mismísimos gobiernos. La postura beligerante del presidente de la República Francesa y del Reino de las Españas se inscribe en una continuidad semántica iniciada por ellos mismos al inicio de la crisis de la covidiocia.
  

lunes, 31 de marzo de 2025

¿Qué harías tú... tururú?

    Para los mileniales desprevenidos que caigan por azar aquí, si por descuido cae alguno, la URSS era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el antepasado de la Federación Rusa actual, o simplemente de Rusia, el país más extenso del mundo. 
 
    Hace más de treinta años, el mundo estaba dividido y polarizado en dos grandes bloques: el pacto de Varsovia, que giraba en torno a la difunta URSS, y el Tratado de la Alianza Atlántica, que giraba alrededor de los Estados Unidos, y ambos sostenían la llamada Guerra Fría (o Paz Caliente), hasta que en 1991 se desmembró la Unión Soviética en naciones separadas. Dos años antes había caído el muro de Berlín.
 
    En 1983, en plena movida madrileña, el grupo Polanski y el Ardor cantaba “Ataque preventivo de la URSS”, cuyo estribillo, repetido machaconamente, preguntaba: "¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?”. Entonces se manejaba mucho el concepto de 'guerra preventiva', perfecto oximoro contradictorio. Y la canción respondía, haciendo un Sócrates: “No sé”. 
 

    Las rimas eran de lo más surrealistas y consonánticamente infantiles, pero la letra daba a entender que no molaban ni el pacto de Varsovia (que rimaba con “no tengo novia”) ni el tratado de la NATO (que rimaba con “ese señor no tiene gato”). NATO, como se sabe, es el acrónimo de la OTAN en la lengua del Imperio, o sea, al revés que en castellano. (También rimaban “loco” y “Orinoco” en aquellos inolvidables versículos: “Y el airbus se ha vuelto loco / y no me quiere llevar al Orinoco”). 
 
    El pacto de Varsovia se disolvió, pero no así la OTAN/NATO, cuyo gerifalte actual advierte a los madrileños (e indirectamente a los españoles todos) del persistente peligro ruso, dado que, según ha declarado recientemente, "un misil ruso tarda solo diez minutos más en llegar a Madrid que a Varsovia", lo que me ha recordado a mí a la pegadiza y susodicha canción, que sigue siendo pertinente cuarenta y dos años después modificando un poco la letra del estribillo: ¿Qué harías tú, si lanza Rusia un misil desde Moscú? 
 
    Y ante estas preguntas el Periódico Oficial del Régimen, el Diario Global(ista), se apresura a vendernos el kit de supervivencia recomendado por la Unión Europea para la supervivencia de sus súbditos (y súbditas): almacenar agua, comida y medicinas para subsistir setenta y dos horas, tres días enteros, sin ayuda externa. Bruselas ha programado un plan para 'casos de guerra, nuevas pandemias, ciberataques masivos o desastres naturales', metiéndolo todo en el mismo saco para prepararnos a los europeos ante una más que posible crisis de la índole que sea, un plan que, haciendo pedagogía, se va a explicar durante este curso académico ya en los colegios para que desde bien pequeñas las tristes y tiernas criaturas estén preparadas ante lo que las espera, que es el futuro que nos están preparando y diseñando. 
 
    La gente -la ciudadanía, que dicen los políticos inclusivos para no tener que desdoblarnos innecesariamente en ciudadanos y ciudadanas-, sin embargo, se pregunta, escéptica por naturaleza, por qué los rusos, que son nuestros enemigos, no nos atacarán ahora sabiendo como sin duda saben que estamos desarmados e inermes en la actualidad y que necesitamos rearmarnos invirtiendo un dineral en la industria bélica, celosa como está de su hermana la farmacéutica. ¿Son tan nobles nuestros enemigos que están esperando a que nos armemos para entablar combate en igualdad de condiciones?  
 
    La nueva estrategia -nunca mejor empleado un término en su sentido etimológico, que deriva del griego estrategós, como se llamaba al general que estaba al frente y al mando de un ejército, podría acompañarse del himno covidiótico y resiliente “Resistiré”. 
 
    Habría que recordar que el mayor peligro que amenaza a Europa no es otro que la propia Unión Europea que quiere rearmarnos desde Bruselas, que es su capital, a cuyo fin nos inyecta miedo con el discurso de que viene el lobo cuando resulta que el lobo es ella misma, disfrazada, eso sí, con la pelleja del cordero. Europa debería liberarse en primer lugar de la idea de Europa y en segunda y no menos importante instancia de la Unión Europea, haciendo mutis por el foro.

sábado, 22 de marzo de 2025

El rearme

Ya tuvimos un ensayo general de cómo utilizar el miedo para la manipulación de las almas hace cinco años con la crisis pandémica, que resultó enormemente exitosa a escala planetaria. Los gobiernos quieren ahora, siguiendo por la misma senda, que la población civil -eufemismo de 'el pueblo'- se prepare para responder con resiliencia, maldita sea, a una crisis indefinida. 
 
Podría adoptar la forma de un accidente industrial, una fuga radiactiva, por ejemplo, o de un evento climático grave como una inundación (de hecho el calentamiento global, afirman, ha elevado el mar al nivel más alto desde que hay registros históricos), o de una nueva actualización de la pandemia universal, que sería una reedición remasterizada de la gripe aviar de 2004, cepa H5N1,  sin olvidar un conflicto armado, que parece que va a ser la situación crítica más probable e inminente, por lo que ahora pretenden el rearme -perdón por tan obsoleto vocablo- de la vieja Europa abogando por “una nueva comunidad europea de defensa”. La Comisión Europea, en efecto, ha decidido recientemente en este sentido que la UE invertiría hasta 800.000 millones de euros en militarización, o en seguridad, como prefieren camuflarla.  
 
 

Como si dos guerras mundiales sufridas el siglo pasado no hubieran sido suficientes, una Europa cada vez más dividida, pese al nombre de European Union, busca la unidad a través de la designación de un enemigo común, que sería Rusia, y a través de la movilización y la guerra como vía para lograr el dominio, lo que, en su versión más reciente, se denomina «paz», y a través del miedo exacerbado a  la Federación Rusa, olvidando que Rusia es parte, y no poco importante, de este viejo continente, que tras la Segunda Guerra Mundial promovió la cooperación y la paz.
 
Para impedir una paz real, se silencian las voces críticas en los grandes medios de comunicación. En cambio, los estadistas europeos conducen al continente, a ciegas y con gran alboroto, hacia la guerra en defensa de sus valores. Este es el camino claramente seguido por los Halcones guerreros europeos, que afirman, sin ningún rebozo, que Rusia amenaza nuestra convivencia.
 
¡Que vienen los rusos!... Y Europa se prepara para la guerra aquejada de furor militaris. La histeria se ha apoderado del continente. 
 
En este sentido, según el barómetro carpetovetónico del CISco o (Centro de Investigaciones Sociológicas) el 75% es decir casi ocho de cada diez españoles y españolas, exactamente siete y medio o media, ve necesario el rearme europeo, y dos de cada tres verían con buenos ojos la creación de un ejército común para hacer frente a los desafíos (y blablablá...) que el continente va a tener que afrontar en los próximos años. 

El CISco no sondea la opinión pública, sino que la conforma con sus datos estadísticos, creándola. Sus encuestas no revelan lo que la gente piensa, sino lo que debería pensar para ser políticamente correcta y saber cada cual a qué atenerse.  Manipulan la opinión pública con preguntas capciosas del tipo "¿Cree usted que ante una inminente invasión alienígena extraterrestre deberíamos disponer los europeos de efectivos militares comunes que nos defiendan de sus armas de destrucción masiva lanzadas indiscriminadamente contra la población civil?" Y, claro, cualquiera ante una pregunta así, responde que sí, que por supuesto, que no faltaba más, porque la pregunta tiene un sesgo que determina la respuesta. 
 
En su momento, y a propósito de la intrínseca perversidad de las encuestas, escribimos lo siguiente: Si se hace una encuesta es porque se pretende interpretar la realidad según las respuestas que se obtengan de los encuestados. Pero las preguntas encierran una trampa: modifican la realidad que pretendían interpretar. Supongamos que alguien nos pregunta: ¿Es usted partidario de dar un trato humanitario a los esclavos? Imaginemos una casilla que pone SÍ y otra que pone NO. Marcaremos una cruz bienintencionada en la casilla que pone SÍ. Hemos votado como buenas personas que somos por un trato humanitario, lo que en sí es éticamente irreprochable, pero hemos legitimado con nuestro voto la existencia misma de la esclavitud, lo que es bastante inhumano e inmoral. El problema es que la pregunta daba por sentado que hay esclavitud, que existe, que es una realidad física -y es verdad que la hay-, frente a la cual se puede adoptar una actitud u otra. Encuestas como ésta, sin querer tal vez o tal vez queriendo, justifican la esclavitud e inflan el globo del autobombo; de nuestros buenos propósitos de buenos samaritanos.
 

En vez de la palabra "rearme", que es un término que no le gusta mucho y que, por lo tanto, no comparte mucho,  el presi del ejecutivo prefiere camuflarlo como “salto tecnológico para reforzar la autonomía estratégica y para mejorar las capacidades de defensa”. Ahí queda eso. El mismo perro viejo, sarnoso y pulgoso con reluciente nuevo collar retórico. Y lo justifica pedagógicamente recurriendo al infame eufemismo: sustituye una palabra que entiende todo el mundo -rearme- por una frase incomprensible:  "Tenemos que hablar de otra manera y dirigirnos a los ciudadanos (se le olvidaron 'las ciudadanas', error imperdonable en su pulcra corrección política)  de otra manera cuando hablamos de la necesidad de mejorar la seguridad y las capacidades de defensa". Semejante sandez me recordaba a mí a aquella otra cuando decidió llamar al "toque de queda" que impuso en las Españas "restricción de movilidad nocturna". 

Rearme no, nada de rearme, por favor, porque implica forzosamente gastar en armas, y eso, como da a entender la docta Academia (rearmar: equipar nuevamente con armamento militar o reforzar el que ya existía) implica dinero. Por eso nuestra clase política gobernante justifica el dispendio como gasto en seguridad so pretexto de defender el país, y lo hace con el dinero de las arcas públicas de todos los contribuyentes, unos dineros como los de aquellas mascarillas que nos poníamos velis nolis que acabarán dilapidados en burdeles y en farlopa.

sábado, 8 de marzo de 2025

Creando Opinión Pública

Tres reputados pandemiólogos largan en un foro sobre los retos del futuro: «Va a haber otra pandemia, pero no sabemos cuándo: tenemos que estar muy preparados».
 
Según el Financial Times, Europa debe recortar su Estado de bienestar (welfare State) en pro de un Estado de guerra (warfare State) y defender el continente.
 
La abogada dice: Con todo dolor de mi corazón, España debe mandar tropas a la guerra, y lo siento mucho por los que van a morir, especialmente por los jóvenes.
 
  Hay muchos capitostes que dicen que sobra población en el planeta, por lo que nada mejor, a fin de disminuirla, que una guerra a la que nos arrastran de cabeza.

En 1868, la comarca de El Bierzo vivió los efectos de la insurrección que derrocó a Isabel II, la Gloriosa, cuyo lema revolucionario fue «¡Abajo lo existente!».
 
El Jefe del Ejecutivo patrio aboga por una digitalización «humana y humanista», clamando, ojo al pareado, «contra una tecnocasta / que hace todo por la pasta».

¿Hasta qué punto la hipotética y futura guerra contra Rusia es una amenaza real o es un mero pretexto para incentivar así la economía y la política europeas?
 
El presidente francés, firme y empalmado ante los primeros acordes de La Marsellesa, llama a los ciudadanos europeos a las armas y a formar los batallones.
 
El Banco Central Europeo respalda la política de rearme de la Unión porque el gasto en defensa añade crecimiento y mejora la productividad al añadir innovación.
 

miércoles, 5 de marzo de 2025

Ochocientos mil millones de euros.

Hace un par de años le preguntaban a la rubicunda matriarca teutona y Presidenta de la Comisión Europea que ahora propone, aquejada de furor militaris, movilizar cerca de ochocientos mil millones de euros para la defensa común, si enviaría a sus hijos a la guerra, y esto es lo que respondía:

 -Pregunta: ¿Enviaría usted a sus propios hijos a una misión militar en el extranjero?  

-Respuesta: Si mis propios hijos quisieran ingresar en el Ejército, y si fuera necesaria una misión militar en el extranjero, entonces tendrían que ir. Y yo temblaría y me preocuparía tanto como cualquier otra madre.

(Respuesta diplomática donde las haya. Pone dos condiciones: en primer lugar que sus hijos quisieran formar parte voluntariamente del ejército alemán, y en segundo lugar que fuera necesaria la participación del ejército en una misión exterior, es decir, llamemos a las cosas por su nombre, en una guerra. Si así fuera, tendrían que ir, tanto ellos, los dos varones,  como ellas, las cinco féminas, sin ninguna discriminación sexual puesto que la milicia ya no es solo 'cosa de hombres' sino que se ha generalizado profesionalmente a ambos sexos. Esto último no lo dice ella, pero se sobreentiende: la mili, en muchos países europeos, ya no es obligatoria, sino voluntaria, y el ejército es una profesión más. Pero destaca finalmente este gesto de humanidad maternal de la matriarca que no dudaría en enviar al frente a sus criaturas, presentándose a sí misma “como cualquier otra madre”, temblando y preocupada por sus vidas.

-Pregunta: ¿Alguno de sus hijos está en el Ejército?

-Respuesta (sonriendo porque ese no es su problema): No.

 

A lo cual el presentador del programa de la NDR comenta sarcástico:

-No, no son estúpidos. Afortunadamente, no.

Esta matriarca, abnegada madre de familia numerosa como las de antaño de siete hijos, cinco hembras y dos varones, no tiene a ninguno de sus vástagos en la Bundeswehr o Defensa Federal, que es el eufemismo alemán para denominar al Ejército, por lo que no le atañe ese problema personal, por eso sonríe; no es su problema. Sus hijos no pertenecen a las fuerzas armadas ni van a tener que ir a luchar a la estepa rusa contra el malvado zar y sus mesnadas. 

Pero ella, a fecha de hoy,  insiste en que conseguir una paz duradera “solo puede construirse sobre la fuerza”, se sobreentiende 'armada', y por eso se propone el rearme del engendro de la Unión Europea.  Lo mismo que hizo hace cinco años con las diez dosis vacunales que compró a los laboratorios para cada europeo disparando entonces el gasto sanitario para salvar vidas que no estaban en grave peligro. 

Hoy vuelve a dispararse el gasto, porque se trata de movilizar el dinero para que no se estanque, en pistolas que no hacen ninguna falta para asegurar un futuro que es inseguro por definición. Pero ella, erre que erre, pontifica: "Vivimos tiempos peligrosos, la seguridad europea está muy amenazada". Pero son sus palabras mismas las que están creando la amenaza que describe.

martes, 25 de febrero de 2025

La Voz de su Putísimo Amo

El editorial de El Periódico Global(ista),  alias la Voz de su Putísimo Amo, del 22 de febrero se titulaba: “Una Defensa europea es posible”. No vamos a hablar del del día siguiente, que llevaba por título: El futuro de Ucrania es el de la UE, que afirmaba grandilocuentemente que "si se deja caer a Kiev ante Rusia, el autoritarismo reaccionario habrá ganado un pulso geopolítico contra Occidente que marcará el siglo XXI". Venía el primero acompañado de una fotografía que ilustra más de lo que parece a simple vista en la que se ve a un fabricante de obuses de 155 milímetros de precisión en una factoría alemana y por lo tanto europea. ¿Esos obuses, se supone, son para defendernos de los obuses enemigos?
 
 
Y llevaba el siguiente subtítulo retumbante a modo de resumen: Con audacia y ambición histórica, la UE tiene bases sólidas para alcanzar la autonomía militar que necesita para garantizar su futuro. De lo que se trataba era, claro está, de garantizar el futuro, ese bien inexistente que, sin embargo, existe y mucho en detrimento, como siempre, del presente, que es, si acaso, lo único que tenemos. Y de garantizarlo mediante nuestra autonomía militar. 
 
Equiparando Europa con el engendro político de la Unión Europea, escribía el editorialista autor del despropósito que la UE “es capaz de sacrificios propios, en ahorro energético o soportando una inflación desbocada, para mantener su apoyo al país violentado por Rusia”. Rusia, por lo que se ve, no es Europa ni siquiera en parte, y el país violentado por Rusia, que es Ucrania, no forma parte de la Unión Europea, pero para el autor del artículo: El sostenimiento de Ucrania y la construcción de una auténtica Defensa común europea son dos caras de una misma moneda. Muy acertada la comparación monetaria. Hay que construir una Defensa, la mayúscula no es mía, común para sostener a Ucrania. 
 
 
  
En los tres años que llevamos de guerra, el apoyo financiero -una expresión muy acertada que dice más de lo que parece- “a la resistencia ucrania -el Periódico Global(ista) está empeñado en utilizar el gentilicio “ucranio” en lugar de “ucraniano”, mucho más común- se acerca a los 50.000 millones de euros anuales en estos tres años de guerra: 132.000 millones en total, cifra superior a los 114.000 millones de EEUU, entre ayuda civil y militar”, si cabe hacer un distingo tan inepto hablando de una guerra donde se borra la diferencia entre lo uno y lo otro en favor de lo segundo. Por si esto fuera poco, hay que mantener este esfuerzo y aumentarlo, aunque el tío Sam de las Américas se desmarque ahora. 
 
El problema de la Defensa, con mayúscula, es que hay que aunar las 27 defensas minúsculas, dispersas y nacionales, para hacer Una, Grande y Libre,  aumentando el presupuesto común y el endeudamiento “mediante eurobonos” (?), y la inclusión de Reino Unido, Noruega o Suiza, que son aliados fidedignos, que ajenos al engendro político de la UE, “comparten la ansiedad de la UE ante un posible colapso de Ucrania”. 
 
La urgencia es doble, escribe el editorialista: paliar el abandono yanqui del tablero europeo y (literal): “evitar que el frente ucranio se desmorone”. El canguelo le entra a uno cuando lee en un periódico como ese el siguiente ardor guerrero que haría el deleite de nuestra ministra de la Guerra, que se rechupetearía los dedos de gustillo: En el corto plazo se necesitan más misiles tácticos, aviones de combate y satélites de doble uso, y centrar ese gasto en los mejores modelos para evitar la dispersión
 
 
Pero, claro está, reconoce el vocero del Periódico Global(ista), “el reto es mayúsculo y requiere de pedagogía”. Miedo me da este término por aquello de que el mejor y primer pedagogo que hubo fue Herodes, cuando estamos hablando de aumentar el gasto militar para financiar una guerra, sin perjudicar el gasto social y el Estado de bienestar que produce malestar, no porque quedaría bastante mermado, lo cual es grave, sino porque “incentivaría el caldo de cultivo de los movimientos ultras”. Finaliza el artículo con una frase misteriosa: “Ese es justamente el modo de vida que estamos defendiendo frente a los intentos de destruirlo”. 
 
Al poco de publicado este artículo pastoral de El Periódico Global(ista) nos enteramos de que nuestro invicto y resiliente Caudillo, democráticamente electo, no faltaba más, destina mil millones de euros de nuestras arcas públicas a la financiación de la guerra de Ucrania en concepto de "ayuda militar", prometiendo un apoyo sostenido al país en el tercer aniversario del inicio de la guerra a gran escala.