viernes, 5 de diciembre de 2025

Variety show

Si no lo creo, no lo veo. "Si no lo veo, no lo creo", reza el consagrado refrán popular castellano que a veces se glosa como "ver para creer", que es el preferido para mostrar incredulidad: muchos  cuando dudan de algo, dicen precisamente que si no lo ven no lo creen. Otros, exagerando su incredulidad, llegan incluso a confesar: "Lo veo y no lo creo". Sin embargo el refranero, petado de opiniones personales y topicazos como suele estar, no da mucha razón de las cosas ni dice mucha verdad en general, ni este refrán en particular, no ya porque otro venga a corregirlo aconsejándonos que solo creamos la mitad de lo que vemos: "De lo que ves, créete la mitad, y de lo que no veas no te creas nada", sino porque, para decir algo de verdad habría que darle la vuelta y formularlo al revés: "Si no lo creo, no lo veo", que es lo que sucede normalmente porque nuestros ojos, ciegos como están, solo ven lo que creen ver.

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Contrapublicidad de una entidad bancaria. 

Si crees en ti, es tu problema, chico, eres demasiado creyente, crédulo (o creído, si lo prefieres) y muy pagado de ti mismo, como nosotros también. "Si crees en ti, nosotros también", es un eslogan recurrente en la publicidad de una entidad bancaria, de cuyo nombre no vamos a hacer mención ni propaganda, cuyos anuncios forman parte de una campaña más amplia bajo la etiqueta: #PoderElegirEsTuPoder, que concluye: “Al final decidimos seguir siendo nosotros mismos”.

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Matemáticas dogmáticas y sospechosas (De Mingote, genial)

-A mí lo que me molesta de las matemáticas es que son tan dogmáticas.

-Lo que me parece más sospechoso de las matemáticas es que no tienen ideología.

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 Uno de tantos del montón

UNO-de-50 es, al parecer, una marca de joyería española, que realizaba cincuenta unidades artesanales de cada modelo de joya, vendiendo la ilusión de que cada pieza era única y exclusiva.  

Una bellísima modelo protagonizó la campaña “Culpable de ser yo” en el año del Señor de 2015, celebrando la seguridad en uno mismo y la autoaceptación. El eslogan invitaba a las personas, es decir, a sus clientes, a ser ellas mismas, a disfrutar de su singularidad e independencia, y a sentirse orgullosas de su individualidad, sin sentimientos de culpa. ¿Pero cómo vamos a ser únicos nosotros y nuestra joya artesanal si hay por lo menos otros 49 iguales que nosotros y que nuestra joya, que somos uno del montón de los cincuenta? En resumen, la frase transmite la idea de que ser uno mismo, con las imperfecciones y la singularidad que ello conlleva, no es algo de lo que haya que avergonzarse, sino todo lo contrario: orgulloso de algo que hay que celebrar. No hace falta decir que debido al éxito de la marca, la joyería comenzó a ofrecer enseguida, contra lo que decía su nombre, más de 50 piezas de cada modelo si hacía falta, pero seguía siendo fiel a su ADN en algún caso de edición especial limitada haciendo solo 50 unidades de piezas exclusivas.

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 Los payasos de la tele: La democracia mola, cómo mola.

En horario estelar de máxima audiencia, en prime time, el Ente Público ha emitido esto para adoctrinar a los jóvenes sobre las bondades que ellos no ven por ninguna parte del régimen democrático actual, contraponiéndolo a la dictadura de Franco para hacer que pongan en valor el régimen que les ha tocado padecer, como si no hubiera más alternativa que esto o la dictadura de Hitler, diciéndoles que con el voto pueden cambiar el futuro del país y demás sandeces consabidas. 

      

2 comentarios:

  1. Los gobiernos (democráticos) de la Europa Unida están encantados con su papel de farsa bastante desquiciada, ajustandose al cambiante guión y escenificación de forma estúpida, cuando los poderes que, prescindiendo de ellos, mandan y ejecutan los han ido vaciando de relevancia alguna.
    https://www.almendron.com/tribuna/el-juez-del-fin-de-europa/

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    1. Cocineros, actores y capitanes

      Una frase de Kierkegaard describe perfectamente nuestra situación histórica: «Tened cuidado: el barco está ahora en manos del cocinero y las palabras que transmite el megá-fono del capitán ya no se refieren al rumbo, sino a lo que se comerá mañana». A veces, quien dirige el barco no es el cocinero, sino un actor que, en lugar de hablarnos de la ruta, nos habla de la comedia que está representando. En cualquier caso, el barco no podrá evitar naufragar.

      Giorgio Agamben, 3 de noviembre de 2025
      https://www.quodlibet.it/giorgio-agamben-cuochi-attori-e-capitani

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