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domingo, 7 de junio de 2026

Oficina de Artes Escénicas: banderas.

Falló el izado o la izada, que también se dice, que es la acción de hacer subir algo tirando de la cuerda de la que está colgado, de la bandera nacional rojigualda en el desfile solemne de las Fuerzas Armadas que este año se celebró en Vigo. A la cancelación de la exhibición aérea por la presencia de nubes bajas que deslucieron el acto, hubo que sumarle el contratiempo de la insignia patria que se desprendió del hasta en pleno izamiento cayendo al suelo en un hecho sin precedentes o inédito percance debido a un problema técnico tras haberse soltado una cuerda de la parte superior del mástil. 
 
La imagen de la bandera cubriendo el rostro del militar que la portaba para el izado nos ha recordado enseguida a la escultura del confaloniero de Banksy de la que dimos cuenta y cuento en Cincuenta pavos, que apareció en Londres del patriota abanderado, que es el hombre que porta el confalón, bandera, estandarte o pendón, que todos son nombres de lo mismo, que lo ciega tapándole el rostro mientras él avanza resuelto y decidido hacia el abismo -a la que muchos han llamado Flag Waver o Blinded by the Flag-, instalada en abril del presente año del Señor en Waterloo Place, en el centro de la capital londinense.
 
 
Lo interesante es que el Ayuntamiento de Westminster declaró públicamente que no tenía intención de retirarla y que la consideraba una aportación destacada al paisaje artístico de la ciudad permaneciendo accesible al público después de añadir algunas medidas de protección. Ignoro si sigue allí todavía o ya ha sido removida. La obra escultórica es una alegoría de la ceguera provocada por el patriotismo nacionalista: el personaje de Banksy marcha con determinación pero el propio estandarte que porta le impide ver que está a punto de precipitarse fuera del pedestal que lo sostiene cayendo en el vacío. 
 
  
Curiosa y llamativa la coincidencia con el incidente del izado de la bandera nacional española en Vigo: en ambos casos la bandera se convierte, literalmente, en algo que impide ver y que nos precipita al abismo. Banksy habrá apreciado la ironía.
 
Entre nosotros, Andrés Rábago, alias El Roto, nos ha hecho reflexionar también sobre las banderas en algunas de sus viñetas, con textos como los siguientes: Cambiaban las banderas de un país a otro para que no se notase que gobernaban los mismos..., Las banderas eran cada vez mayores, y los hombres más pequeños..., Los palos están mal vistos, pero si les pones un trapo, se dignifican.
 
 
 
No olvidemos que la nacional no es la única bandera que ondea en nuestros ayuntamientos. Junto a ella se despliegan al menos dos más: la de la Comunidad Autónoma y la local del propio ayuntamiento. A este trío se une opcionalmente la bandera de la Unión Europea. 

viernes, 8 de mayo de 2026

La partícula de Dios

    Publicaba Alberto Montt una simpática viñeta sobre el bosón de Higgs, la llamada partícula de Dios, en su página electrónica, una viñeta que quiere hacernos reflexionar provocándonos a la vez una escéptica sonrisa, como es costumbre en el dibujante chileno. Se puede ver al demonio a la izquierda preguntando a unos cuantos dioses a la derecha con un significativo y gracioso juego de palabras, de quién de ellos, particularmente, es la susodicha partícula.

 

    Vemos, empezando por la izquierda, a Dios, el dios cristiano con el triángulo en la cabeza que representa la sagrada trinidad, el dios por antonomasia, cuyo nombre propio es el nombre común "dios" escrito con mayúscula "Dios",  seguido de Mercurio (Hermes para los griegos), que es el mensajero de los dioses olímpicos;  detrás de él distinguimos a Ganesha, el dios de cabeza de elefante, maestro de la inteligencia y patrón de los artistas y escritores del panteón hindú, seguido de Anubis, el dios con cabeza de chacal o de perro, el conductor de las almas, el intermediario y el mensajero entre el mundo de los vivos y el más allá dentro de la religión del antiguo Egipto, y finalmente al dios nórdico Odín a la derecha, maestro de la sabiduría y las ciencias ocultas, si no es su propio hijo Thor. 

    Nos bombardearon durante aquellos ya lejanos días con noticias de divulgación científica acerca del bosón de Higgs, la partícula divina, y de cómo la Ciencia, esa nueva religión, estaba a punto de descubrir el origen del universo y la verdad definitiva. Pues bien, estamos como estábamos después del costosísimo experimento en términos económicos del acelerador de partículas que tanto ha dado que hablar a los medios de masificación: al fin y a la postre, sólo sabemos, more Socratico, que no sabemos nada.

    El dibujante El Roto caricaturizaba la "partícula divina" como si fuera una hostia consagrada para la comunión de los fieles de esa nueva religión que es la ciencia -que si no nos exige fe, como la vieja religión,  lo que sonaría muy arcaico, precisa, sin embargo,  y mucho, de nuestra "credibilidad"- , con la aureola de santidad de lo divino,   en esta impagable viñeta titulada "La consagración",  que el diario independiente de la mañana  publicaba el 23 de julio de 2012.


    Seamos "de letras" o "de ciencias" -distingo bastante inepto que nos colgamos a veces como si de un sambenito se tratara para clasificarnos-, esto es algo que nos concierne a todos, que afecta a todo el mundo, de vital importancia, algo que todos nos hemos cuestionado alguna vez: estamos hablando del origen del universo y de la falsedad de la realidad del mundo. Si no nos preocupa esto, ¿qué nos preocupa?

    A este propósito merece la pena reproducir aquí el artículo, cuyo recorte conservo, de Agustín García Calvo,  que publicaba en El Periódico Global(ista), alias El País,  el 14 de julio de 2012, que quiere hacernos pensar sobre todo ello en contra de la communis doctrina, mainstream o pensamiento único  dominante, que se titulaba: Tampoco el bosón de Higgs era verdad.  

Tampoco el bosón de Higgs era verdad.

   Y sin embargo las mayorías de los fieles se lo han creído, que la Ciencia venía por fin a darles la solución del problema del Universo que tanto los angustiaba, o por lo menos han estado a punto de creérselo.

   No es nada del otro mundo: la necesidad de fe y de diversión es siempre mucha; pero es cada vez más notable que, después de tantos desengaños, algo tan simple y consabido como esta noticia pueda servir para el caso: porque ello es que el problema sigue tan vivo como nunca, y basta con que algunos ignorantes nos asomemos a la Red (mejor que a los libros y desde luego a las aulas) para darnos cuenta de lo vivas que siguen las discusiones entre físicos y matemáticos más o menos en ciernes o jubilados acerca de las cuestiones y los términos fundamentales de la teoría y cálculos físicos (esto es, lógicos acerca de universos o realidades), y sorprende así que tenga todavía ese relativo éxito la presentación de ideas como ‘corpúsculo’, ‘masa’ y demás que llevan ya unos cuantos siglos de desmentimiento: es como si se contara cada vez más con una infantilidad en la gente que se ha sometido a la Enseñanza y los Medios del Progreso.

   No han faltado tampoco a lo largo de estos siglos algunos sabios, y, lo que más importa, honrados, que, liberados ya de temores por su promoción, se han atrevido a declarar para la gente la verdad de las mentiras de la Ciencia; así habréis leído más de una vez cómo el propio Einstein declaraba una vez que las ideas o teorías que se refieren a la realidad no son ciertas (sicher), y, si son ciertas, no se refieren a la realidad. Claro que para decir cosas cono ésas, si uno está todavía preparando su Tesis Doctoral o su subida a las Cátedras del mundo…

   Pero era inevitable: hacía ya muchos años que se había montado el acelerador más largo y más caro del mundo para que, tras tantas incertidumbres y falta de noticias, no se nos ofreciera al fin una información de luz y de esperanza correspondiente a los enormes gastos y trabajos de miles de empleados del que había de ser acelerador, si no de partículas, de informaciones; y así se ha sacado de entre los restos de especulación física algo que pudiera servir para entretener un rato la espera del personal.

   Pues bien, amables lectores, dejaos oír (no hace falta que creáis a cambio nada) lo que los restos de sentido común de los menos creyentes os dicen bien claro: no era tampoco verdad, no ha habido tal cosa como un acercamiento a la solución definitiva: el problema está tan vivo y floreciente como desde que se inventaron las teorías sobre el Mundo. No puede ser que se descubra una solución, teoría, filosofía o ciencia dentro de la realidad, que, valiéndose de términos del vocabulario real, trate de dar con la esplicación de todo; porque,  entonces, la esplicación misma entraría a formar parte de la realidad y no podría decir nada nuevo y desmentidor acerca de ella. 

   He ahí lo más sencillo que tendríamos que haber descubierto: que la realidad no es todo lo que hay; que es una guerra o contradicción entre la pretensión de imposición de ideales o de un lenguaje matemático cerrado, y la resistencia siempre viva contra esa imposición; la de las cosas nunca del todo terminadas contra los números y el fin: por ejemplo ‘masa’, cuando más, sería esa resistencia, siempre espesa, que, no habiendo ‘todo’, no puede ser 4% de nada.

   Pero eso al Poder no le importa: Él tiene que ofrecer soluciones, es decir, evitar descubrimientos que puedan entorpecer la marcha del Capital, y así, entre otras mil historias, os ofrecen un bosón para calmar la impaciencia, matar el Tiempo.

    Claro que  no os dirán que ahí ha terminado todo, que eso es la solución definitiva: quedan siempre algunos pormenores que aclarar, algunos cálculos que mejorar; porque eso, si no, sería justamente libraros del Futuro, que es arma esencial del Poder, y que ya no tenéis nada que hacer, ni trabajar, ni buscaros un título en las universidades; y, sin Futuro, os encontraríais en un mundo vacío y muerto.

   Sería como si a algún financiero malaconsejado se le ocurriera montar sus teorías proclamando que con ellas se va a terminar con la Crisis Económica de una vez y para siempre.

Agustín García Calvo es catedrático emérito de Filología Clásica de la Universidad Complutense de Madrid.

 

    Una semana después de la publicación de este artículo, en una carta al director del mismo diario, un lector indignado defiende a capa y espada "el posible hallazgo del Bosón de Higgs". Se trata de Manuel Lozano Leyva, Catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la  Universidad de Sevilla. He aquí su carta: 

     Haciendo uso de razonamientos de estética filosófica, o algo así, el profesor Agustín García Calvo menosprecia el posible hallazgo del bosón de Higgs. Aunque sea curioso el uso que hace de su derecho a opinar lo que se le ocurra con argumentos pintorescos, considero inquietante que sostenga que algunas conquistas de la ciencia (de su artículo quizá podría deducirse que todas) sirvan para saciar la “necesidad de fe y diversión”. Esas intenciones las tienen otros, no los científicos. La pose supuestamente sublime de desdén hacia la ciencia la suelen ostentar, aparte de los que les atrae el siniestro poder que da la religión, aquellos intelectuales incapaces de desarrollar la creatividad del arte, la fuerza de la literatura o el portentoso desafío de escudriñar científicamente la intimidad de naturaleza. O sea, aquellos que se encuentran a gusto instalados permanentemente en la más absoluta irrelevancia.

    Se trata de una defensa corporativista y acérrima de la ciencia y de los científicos y de su progreso en pos de una verdad absoluta que no poseemos contra el ataque perfectamente lógico y de sentido común de García Calvo, que algunos humoristas como Montt y El Roto, que citábamos al principio, que haciéndose eco del sentir popular, ya habían satirizado y ridiculizado la pretensión de que el susodicho bosón fuera la partícula divina, precisamente como un 'acto de fe y diversión' motivado por "el siniestro poder que da la religión" porque no olvidemos que el humor es la mejor crítica contra la seriedad de los que creen "escudriñar científicamente la intimidad de naturaleza". 

sábado, 4 de abril de 2026

Teocracias

    El argumento que sostienen algunas almas cándidas e ingenuas de que Occidente -léase los Estados Unidos de América- lucha contra los regímenes fundamentalistas religiosos, léase teocracias, parece cada vez que pasa un día que pasa más ridículo y cae por su propio peso al mínimo análisis lógico que se haga.
 
     Mientras algunos acusaban a Irán de fanatismo e integrismo religioso musulmán de sumisión a Alá, que eso es lo que quiere decir islam, una veintena de pastores evangélicos y líderes religiosos cristianos, procedentes de distintos puntos de los Estados Unidos, imponían en el Despacho Oval de la Casa Blanca las manos sobre el presidente elegido democráticamente, invocando sobre él que se derramara «la gracia y la protección divinas», a modo de ritual para desear el éxito de Estados Unidos en la guerra contra Irán y su operación Furia Épica que el Ejército norteamericano despliega en el país persa no sin la colaboración y acicate de las Fuerzas de Defensa del Estado divino de Israel. 
 
    Los líderes religiosos realizaron una plegaria conjunta con el presidente. El pastor evangélico que dirigía la plegaria, colocó durante el acto su mano sobre el hombro del presidente norteamericano, mientras otros pastores también hacían lo propio en un gesto de imposición de manos. El mandatario, por su parte, sentado sobre el trono de su despacho, cerraba los ojos y parecía meditar profundamente en una actitud poco habitual en él de recogimiento interior, vídeo que fue difundido por el propio equipo presidencial con el siguiente comentario: «Dios bendiga a los Estados Unidos». 

    No es un episodio aislado, sino un acto mesiánico en el que el presidente de los Estados Unidos parece recibir la bendición de la gracia divina sobre su persona. El mandatario norteamericano había creado, mediante un decreto ejecutivo firmado en febrero del año pasado, una Oficina de Fe específica en la Casa Blanca. Para dirigirla, nombró a una tal Paula White, consejera espiritual y telepredicadora estadounidense, autora de varios libros y líder del movimiento carismático o neopentecostalista, conocida por su participación en las dos administraciones presidenciales del presidente norteamericano, la cual al parecer habló en lenguas desconocidas durante una retransmisión en directo en víspera de las elecciones de 2020 invocando “«refuerzos angelicales de África y Sudamérica» para asegurar la victoria del candidato. En ese mismo ámbito eclesiástico, las «prayerwalking» —marchas colectivas contra los espíritus malignos— y los exorcismos masivos son prácticas habituales.
 
    Esta mujer, hace escasos días, durante un almuerzo de Pascua en la Casa Blanca con más de cien líderes religiosos, comparó al actual inquilino de la Casa Blanca con el propio Jesucristo. Textualmente dijo: «Has sido traicionado, arrestado y acusado falsamente. Es un patrón familiar que nos mostró Nuestro Señor y Salvador». Y aún más, aprovechando la Semana Santa y santificación de la semana judeocristiana veterotestamentaria: «Puesto que Él resucitó, tú también te has levantado».

     La consejera espiritual oficial del presidente de la primera potencia mundial comparó al jefe de Estado con Cristo redivivo. También estaba presente en el acto el obispo católico Robert Barron, uno de los que cuenta con más fólogüers o seguidores en los Estaods Unidos, y que ya ha sido anunciado como orador para el 17 de mayo en el acto solemne en el que el presidente y ayatolá cristiano volverá a consagrar oficialmente a Estados Unidos como “una nación bajo Dios”. El obispo católico se limitó a aplaudir. Era su forma ruidosa de asentimiento, mientras la oratriz comparaba al presidente con Nuestro Señor Jesucristo. 
 
    Recordemos la frase que aparece en los billetes y monedas del dólar estadounidense: "In God We Trust", que se traduce como "En Dios confiamos" o mejor “En Dios tenemos fe”, que es el lema oficial de los Estados Unidos, adoptado por ley en 1956 según informa la inevitable Güiquipedia, y que se incluye en todas las denominaciones para reafirmar la fe religiosa en la herencia y la moneda, que es el futuro del país.
 
 
     No perdamos, pues, de vista que Occidente -léase los Estados Unidos de América, esa excrecencia de la vieja Europa- es una teocracia y un régimen fundamentalista religioso moderno, monoteísta, como aquel otro, mucho más arcaico, contra el que dice combatir con épico furor y la ayuda del León Rugiente de esa otra teocracia no menos arcaica, que es la sionista del Pueblo Elegido del Israel. 
 
    Y no vamos a decir aquí que, como sugiere la viñeta de El Roto, "esto no lo arregla ni Dios" -¡esto no lo arreglo ni yo!, reza la viñeta, dado que es Dios quien habla en primera persona, que es la primera de la Trinidad-, sino que esto lo ocasiona y por lo tanto no lo puede arreglar el propio Dios, se llame Dios, Yahvé, Alá, o  como quiera que se llame, cuando su advocación más moderna y su nombre más verdadero es Mammón.  
 

 

lunes, 15 de diciembre de 2025

Suicidarse y huir de la Navidad

Entre las razones que aducía Roland Topor (1938-1997) para suicidarse las hay para todos los gustos: desde políticas como no tener que tomar partido en las próximas elecciones democráticas, económicas como librarse de pagar impuestos o el alquiler de la vivienda, hasta frívolas (poner freno a su calvicie o adelgazar sin hacer régimen) y nostálgicas como que París ya no es lo que era. Alguna es un pequeño homenaje, como el lamento por la muerte de Groucho Marx, y otras nos hacen sonreír por su ironía (querer dotar al siglo XX de un hecho trascendental como sería la propia muerte del artista), sarcasmo y, en definitiva, por el humor negro que siempre se le ha atribuido y que destila. 

Roland Topor

A las 'cien buenas razones para suicidarse ya' que esgrimía habría que añadir una más, que sería: Para escapar de la imposición de la Navidad, que, de ser una fiesta religiosa cristiana que conmemoraba el nacimiento o natividad de Nuestro Señor Jesucristo, el Salvador, se ha secularizado y universalizado convirtiéndose en una fiesta consumista, que coincide con el solsticio de invierno y el nacimiento del Sol Pagano y  con la celebración de las saturnales entre los antiguos romanos. 

Prueba de la secularización o repaganización navideña es que ya solo los creyentes se atreven a felicitar las navidades como tales, limitándose la mayoría democrática de la gente, políticamente correcta, a felicitar las fiestas para no ofender a los musulmanes y a los ateos, con la celebración de comidas de empresa, previas a los ágapes familiares y hogareños de los días 24 y 25 de diciembre, generalizándose la entrega de regalos a los niños -y a los mayores, que siguen regalándose- a cargo de Santa Claus o Papá Noel, ese engendro de la Cocacola, en algunos países y de los Reyes Magos en el nuestro, en donde también se ha generalizado la costumbre extranjera.

Los Reyes Magos adorando el logotipo de una entidad bancaria (Fotomontaje de Pérez-Juana) 

Lo que hace Topor es formular doce propuestas para huir de las navidades, analizando brevemente los pros y los contras de cada una de ellas.  Una de estas posibilidades es el suicidio, dada la ¿imposibilidad? de huir del calendario que se nos impone, cuya ventaja es que así se acaba no solo con las entrañables fiestas navideñas, sino con todo, y su inconveniente es que no es una propuesta muy original porque en realidad eso es lo que hace todo el mundo: quitarse la vida durante estas fechas, con la desventaja de que podría producirse el milagro nativideño, que sería insoportable, del re-nacimiento. Acaba Roland Topor deseándoles a sus lectores, como no podía ser menos, una feliz Navidad.

¡Por fin Navidad!, Gabriel Pérez-Juana (2025)

Estas razones para suicidarse y propuestas para escapar en Navidad de Roland Topor, que pueden leerse en nuestra pequeña biblioteca adjunta, fueron escritas probablemente en los años setenta del siglo pasado, por las alusiones a la realidad de aquel entonces -la muerte de Elvis Presley, por ejemplo, o la guerra del Vietnam-  pero no fueron publicadas a título póstumo hasta 2018 por su hijo. 

  

sábado, 29 de noviembre de 2025

Un Roto y varios descosidos:

 A) El Roto: 

 "En las guerras, el arma definitiva es la paz". Al margen del dibujo y de que sea una mujer, probablemente un ama de casa desde la cocina del hogar, quien lo dice, que también es significativo por aquello de que la primera guerra es probablemente la de los sexos, el texto de José Luis Rábago, alias El Roto, es  muy contundente: El arma definitiva de la guerra es la paz. No hay ninguna sola guerra en la que no se esgrima el arma y la excusa o coartada de la paz. Los militares y los ejércitos en general son los más pacifistas, pero no olvidemos a Órgüel: war is peace (la guerra es la paz, y viceversa).


 

B) Los descosidos: 

Vuelve la pesadilla de las mascarillas:

Crece la gripe, que todavía no tocaba, a raíz de lo que sí: la vacuna contra ella. El reyno de Aragón ordena ya mascarillas volungatorias en centros sanitarios.

 Influenza aviaria: 

 Ya en pantallas Gripe Aviar, la nueva versión del clásico 'Los Pájaros' de Alfred Hitchcock, adaptación cinematográfica del cuento gótico de Daphne du Maurier.   

En compás de espera:

 En la sala de espera aguardando el adviento del futuro, que, por su parte, nunca llega, perdiéndose por el camino, porque no es más que pura pérdida de tiempo.   

martes, 4 de noviembre de 2025

Retales de costura

La Identificación Digital, de la que tanto se habla, es una operación militar que intenta implementar sus planes de control totalitario y global sobre nosotros.
¿Dónde está la izquierda? 

Cada vez se oye más la frase “Sal de tu zona de confort” en todos los idiomas, como si el hecho de estar satisfecho fuera una culpa que tuviéramos que expiar.

 
Es lamentable que haya comercios que no acepten pagos en metálico, porque el dinero efectivo es el último reducto de libertad que les queda a los que lo poseen.
 
Dice un neurocientífico británico que si no dejamos de pensar con el hemisferio cerebral izquierdo y empezamos a hacerlo con el derecho estamos requeteperdidos.
 
Áutomóviles que invaden la calzada. 
 
No han desaparecido de la faz de la Tierra los sacrificios humanos, como creen algunos ingenuos: nuestros dioses exigen la ofrenda de sangre en aras de la paz.
 
Tu voto importa más bien poco o, francamente, nada, reflexiona sobre ello, en una dictadura de mercado como esta democracia codiciosa de devotos y de votos.
 
El lema del presidente yanqui actual es “peace though strength”, lograr y mantener la paz a la fuerza, a hostia limpia, si fuera -y lo es- necesario, como sea.
 
De Pawel Kuczynski
 
 En lugar de 'vanidad de vanidades, todo vanidad', como tronó el Eclesiastés hace tres milenios, habría que decir ahora: Realidad de realidades, todo falsedad.
 
Pasear sin rumbo, perderse en un bosque, oler una fragancia desconocida, charlar con un desconocido... pequeños placeres cada vez más difíciles, pero posibles.
 
(De Savater) La vieja costumbre de mirar escaparates la ha sustituido el móvil, cruz de penitencia con la que cargamos, hipercomunicados y más solos que la una.
 La vieja y compulsiva costumbre de ir de compras se realiza ahora en línea: los repartidores, pronto serán drones, nos traen los productos a nuestro domicilio.
 
 “Si salgo de esta prisión, nadie me esperará”* nos atañe a todos; la cárcel no está solo tras las rejas; solos y presos, dentro y fuera, como estamos y vivimos. 

*Κι αν βγω απ’ αυτή τη φυλακή / κανείς δε θα με περιμένει, versos de una canción griega moderna.

lunes, 13 de octubre de 2025

Hojarasca otoñal

Jota alternativa: La Virgen del Pilar dice que no quiere ser francesa ni quiere ser española, ni convicta ni confesa, ni tampoco capitana de la tropa aragonesa.

 
La información que los medios masivos de comunicación ponen en escena es la máquina más sofisticada de guerra, por una parte publicidad y por otra propaganda.
  Antes de que nos echen de la OTAN por no alcanzar los objetivos, como amenaza el déspota yanqui, lo honesto sería negarnos a seguir y que nos fuéramos nosotros.
 
...Dos años ya siguiendo en directo, día a día, una guerra informativa de una violencia sin par entre Israel y Palestina polarizando la opinión pública mundial.
 
Hay una guerra en el frente militar y otra, no menos cruenta, en el frente informativo. Palestina la ha perdido en el militar, pero ha ganado en el informativo.
 
La guerra informativa de Gaza se ha convertido en las sufridas España en una batalla semántica, sobre si es o no es un genocidio y de quién es el genocidio.
 
Se realizará el homenaje a los que dieron su vida por España, y se procederá a la izada solemne de la bandera nacional, tiñéndose el cielo de sangre y amarillo.
 
A las boinas de los tres ejércitos de tierra, mar y aire (y espacio), se suma la de la neófita UME, Unidad Militar de Emergencias, de color amarillo mostaza.
 
En el cartel del Desfile del Día de la Fiesta Nacional del Ministerio de Defensa no se ve el sombrero de tres picos de la Guardia Civil, el simbólico tricornio.
 
Gozoso no es poder ir al trabajo a pie o en bici, como propone la ley de movilidad sostenible del gobierno progresista, la gozada es no tener que ir a trabajar.
 
Uno de los primeros ejemplos trágicos y literarios occidentales de violencia vicaria contra el otro sexo que recae mortalmente sobre los hijos es el de Medea.
 
La campaña “Personas con energía propia” que fomenta el Ministerio para la Transición Ecológica promueve el beneficio individual y colectivo del autoconsumo.
En Bruselas no convence la estrategia española de contabilizar la lucha contra el cambio climático como inversión en defensa que ensancha el concepto militar.
 
No quería que se me escapara de las manos lo que había conseguido al fin con tanto esfuerzo; quería poseerlo y acabé apretándolo tan fuerte que se me rompió.
 
En lugar de estar atentos a lo que pasa, de lo que nos informan sobradamente los medios masivos de comunicación, deberíamos prestar atención a lo que no sucede.
 
¿Qué es el hombre? Un triángulo equilátero, tres en uno: Padre, el documento nacional de identidad; Hijo, la cuenta bancaria, y Santo Espíritu, el esmarfon.
 

domingo, 21 de septiembre de 2025

Así es la realidad (o la tomas o la dejas)

    De la palabra neolatina realitas, realitatis, acuñada en la Edad Media a partir del adjetivo del bajo latín realis, reale, derivado del sustantivo clásico res rei 'cosa', 'propiedad', surgió hacia 1607 nuestra famosa 'realidad', que como tal no existía en la antigüedad grecorromana. De ella derivó con decimonónica posterioridad nuestro 'realismo' para dar nombre a la corriente artística y vital que, contrapuesta al romanticismo y, falsamente, al idealismo porque las cosas no dejan de ser ideas -tanto como podemos decir que las ideas son cosas-, quiere atenerse a la realidad.
 
    Posteriormente a la entrada de la realidad en nuestro vocabulario, en la segunda mitad del siglo XVII entró en las lenguas modernas el verbo 'realizar', a través del francés 'réaliser' con el sentido jurídico de 'convertir en dinero', que es uno de los más antiguos usos jurídicos del término, porque lo que subyace por debajo las cosas, como veremos, es la propiedad que otorga Don Dinero, el más poderoso de todos los caballeros.
 
 

    Es curioso cómo también en francés durante el siglo XX se empleó el verbo con el sentido de 'comprender, hacerse cargo', como préstamo del inglés to realize, que vendría a ser algo así como 'aceptar la realidad tal como es'. Y a esta realización -en realidad cosificación o conversión en dinero o, propiamente, nomismatopoiesis- contribuye la moderna expresión “autorealización” o “realización personal”, en la que uno se convierte a sí mismo en dinero como si fuera el rey Midas palpándose y transformándose en oro.
 
    Es curiosa en inglés la expresión real state para referirse a la tierra, incluyendo lo que está natural- o artificialmente sobre ella o en ella, registrada desde la década de 1660, pero ya en inglés medio 'real' se utilizaba en derecho haciendo referencia a la propiedad inmobiliaria emparejada con y distinguida de la personal. La expresión 'real time', en la segunda mitad del siglo XX, alude al tiempo real (como si hubiera otro que no estuviera cosificado o convertido en dinero) durante el que se produce un acontecimiento o suceso.
 
    Real, entre nosotros, se aplica a lo que ciertamente existe, en oposición a lo que es imaginario o fingido: como, causa real de alarma; un suceso real; una persona real, y no un fantasma o una sombra, y a lo que ha llegado a ser o a suceder, en oposición a lo que es posible, probable, concebible, aproximado, estimado o adivinado.
 
  
    En este sentido es particularmente elocuente el término compuesto y de origen clásico latino república, tomado del latín res publica: la cosa pública, el Estado, aplicado por antonomasia a la forma de Estado que rigió a Roma en el siglo de oro de su literatura y que posteriormente, cuando había cambiado el Régimen para seguir igual, siguió denominándose al Imperio para disimular: la administración política y económica que se le impone al pueblo.
 
    El lingüista Michiel De Vaan remonta la etimología de la palabra 'res' a la raíz protoindoeuropea *Hreh-i- "riqueza, bienes", de donde deriva el sánscrito rayim, rayah "propiedad, bienes" y el avéstico raii-i- "riqueza". 
 
    Que las cosas son una creación del dinero lo sugiere un curioso derivado de la palabra latina 'res', que es precisamente 'res' con el sentido de 'cabeza de ganado' o, como la define la docta Academia: 'Animal cuadrúpedo de ciertas especies domésticas, como del ganado vacuno, lanar, etc., o de los salvajes, como venados, jabalíes, etc.' Entró en castellano hacia 1200 por una concreción de sentido semejante a la sufrida por la palabra 'ganado', que propiamente significaba 'bienes adquiridos'. Por razones de índole fonética no parece posible la hipótesis de que venga del árabe rá's cabeza, cabeza de ganado, como hay quien ha postulado. 
  
    La palabra "reo", que se utiliza en español para referirse a una persona acusada o culpable de un delito, también tiene su origen en el latín, y está relacionada con "res, rei" (cosa, asunto). En latín, "reus, rei" originalmente significaba "el que está involucrado en una res" (es decir, en un asunto o causa, que es el origen de nuestra 'cosa', especialmente judicial). Este término hacía referencia tanto al demandante como al demandado, ya que ambos estaban implicados en un caso o litigio. Con el tiempo, el uso de "reus" se restringió principalmente para designar al acusado o culpable de un delito. Así, "reo" en español conserva esta conexión con el ámbito legal y judicial, derivando directamente de "reus" y, en última instancia, vinculándose a "res" como el "asunto" o "cosa" que está en discusión o juicio. De ahí que al reo se le denominara encausado o, con más precisión, 'accusatus'.

sábado, 17 de mayo de 2025

Teleseries y telediarios

    
Publica Anónimo García en Letras libres un artículo de obligada lectura: El sesgo de telenovela de la prensa en el que analiza el fenómeno del amarillismo sensacionalista de los medios de comunicación creadores de bulos y falsas noticias. Comienza analizando el caso de Alvise Pérez, un influencer que consiguió con casi un millón de votos tres escaños en los comicios al Parlamento Europeo de junio de 2024 con su engendro SALF, siglas de Se Acabó La Fiesta, un movimiento con el que pretendía combatir la corrupción esencial del Estado Profundo. Este influencer fue calificado enseguida por periodistas y políticos de “difusor de bulos”, lo que resulta gracioso porque eso mismo es lo que hacen los medios de comunicación y los partidos políticos, máquinas que son de generar y de difundir bulos, o como dice también Anónimo: La única ética, la única ideología, el único mensaje de la prensa (es decir: de los medios en general de ahormación) es el ruido. 
 
    Distingue Anónimo entre los bulos del sistema (propaganda gubernamental o de partidos políticos, documentos oficiales, prensa, publicidad…)  y los de un individuo influyente, más fáciles de detectar y de combatir. Los primeros pasan más desapercibidos porque quienes controlan los 'medios de producción narrativa', feliz hallazgo terminológico,  crean fácilmente la hiperrealidad que se nos impone. Pero distingue García entre los bulos sistémicos comunes a toda la población y los que solo afectan a una parte de ella, que son fáciles de detectar porque suelen ser ideológicos y los descubrimos fácilmente cuando no los compartimos porque nos resultan ajenos, mientras que los primeros nos rodean y estamos inmersos en ellos como el pez en el agua.
 
 
 
    Analicemos, por ejemplo, la protesta por el genocidio palestino. ¿Nos indignaríamos como hacemos y saldríamos a la calle a manifestarnos si la prensa no informara de ello? No evalúa Anónimo García la gravedad de la situación del pueblo palestino, sino que sugiere que prestamos atención a los temas que pasan, como ese, el filtro de los medios y desconocemos los que no lo superan, como por ejemplo el drama del pueblo saharaui. 
 
    “Para prosperar en el debate público, escribe García, un tema ha de tener los ingredientes propios de una telenovela: emocionalidad, maniqueísmo, superficialidad e intrascendencia, además de estar acompañados de buenas imágenes. Si a la audiencia le gusta y lo hace suyo, habrá más temporadas”. 
 
    La idea del filtro de telenovela de la prensa no es ninguna novedad. Comparte la esencia de los conocidos “culebrones del verano”, historias alargadas en época estival para rellenar espacios informativos que acaban convirtiéndose en espacios publicitarios que tienen una excelente acogida entre el público. No hay muchas diferencias entre las teleseries de las plataformas televisuales alargadas interminablemente hasta la extenuación y los informativos de los medios. Los sucesos se alargan porque dan audiencia y esta da dinero a patrocinadores y anunciantes. Viendo los telediarios u oyendo los partes radiofónicos, por ejemplo, da la sensación de que hay más violaciones y más asesinatos de mujeres que nunca, y no es verdad si se analizan fríamente los datos, pero al poner el énfasis narrativo en ellos da la sensación contraria.
 
     
    Lo que hay detrás del sesgo de telenovela de los medios de comunicación es el viejo arquetipo del dragón que ataca a la princesa y un caballero acude a salvarla. Los medios aplauden al caballero y denuestan al dragón.  Los políticos rápidamente se montan en el corcel y prometen salvar a la princesa. La princesa puede ser cualquier cosa que sirva para encandilar al público, y permite bulos globales cuando se trata de casos en los que hay consenso social, como el rechazo a la violencia, las agresiones sexuales o la protección a las personas vulnerables. En otros la princesa se identifica con corrientes ideológicas, como la unidad de España (o la de Ucrania), la clase obrera o nuestras tradiciones. Una tercera categoría híbrida conforma elementos sobre los que existe consenso pero que son apropiados por corrientes ideológicas, como las mujeres, la privatización de la sanidad o la libertad de expresión. 
 
    Para salir del sesgo de telenovela de la prensa que determinan los algoritmos ('por un perro que maté, me llaman mataperros'), habría que prestar interés a los temas que no pasan el filtro, y abordar con recelo los que sí, y en todo caso, dudar de nuestras propias convicciones y adoptar imaginariamente posturas contrarias a las inicialmente nuestras. Y muy buen consejo, que recuerda a mí un poco a Gorgias que aconsejaba combatir la seriedad con la risa y la risa con la seriedad: "Tratar con pasión los temas sosegados y con sosiego los temas apasionados. Y no darle demasiada importancia a nada".
 

viernes, 9 de mayo de 2025

El asunto de las balas

    ¿Qué son quince milloncejos de balas comparadas con la infinitud de los granos de arena de las playas y desiertos? El contrato del Ministerio del Interior del Gobierno de las Españas con una empresa balística israelí no es nada en comparación con las diez mil cuatrocientas setenta millonadas de euros que quiere invertir en Defensa para cumplir con el requisito militar que nos impone la OTAN de destinar el 2% de nuestro PIB durante este mismo año del Señor de 2025, y que nuestro querido presi espera sacar de la chistera de no se sabe dónde, pese a no haber dinero, según dicen, para viviendas y servicios sociales, ni para sanidad, ni para educación, ni para la discapacidad, ni para la pobreza extrema, ni para la desigualdad territorial, ni para la conciliación familiar y las familias ni para nada de nada, pero sí, según parece, para la guerra, que es lo que importa y lo que está mandado.
 
    La escandalera que se ha organizado a cuenta no tanto de las balas como de que nos las suministre una empresa de Israel para surtir de munición a la Benemérita Guardia Civil no tiene mucho sentido, porque lo único que se pone en cuestión no es la mercancía en sí sino el carácter criminal del vendedor. 
 
     Al parecer la Abogacía del Estado, pragmática ella, no era partidaria de rescindir el contrato esgrimiendo como argumento que su anulación conllevaría tener que abonar el importe a la empresa sin recibir a cambio el material contratado “necesario para que la Guardia Civil pudiera prestar los servicios que tiene encomendados”. Pero según dicen los papeles que leo, el Gobierno progresista, presionado por sus socios, ha decidido rescindirlo.
 
    Cuando uno descubre, como hemos ido haciendo modestamente en El arcón... durante estos cinco años de andadura que llevamos que los negocios más rentables son la enfermedad aquella del virus coronado, que llegó a calificarse incluso de 'asintomática' durante la pandemia universal que decretó la WHO, o sea, la OMS, y la guerra, cuya amenaza ha venido a sustituirla como espada de Damoclés que pende sobre nuestras testas, se entiende fácilmente lo que está sucediendo en el mundo. Se comprende bien por qué se nos dijo que sólo con una inyección milagrosa salvábamos la vida, la nuestra en particular y la de los demás en general, por lo que había que invertir en los sueros farmacológicos para toda la población, y por qué se nos dice ahora que solo con el rearme, camuflado con el eufemismo gubernativo de “salto tecnológico”, se defiende uno de la guerra y nos ponemos todos a salvo, bien resguardados y protegidos con nuestro kit de supervivencia para las próximas setenta y dos horas, por lo que hay que invertir en moderna tecnología defensiva.  
 
 
    Pero volvamos a las balas: ¿Para qué servicios encomendados a la Benemérita institución del tricornio son necesarias, y por lo tanto, imprescindibles los quince millones de proyectiles? ¿Son meramente postas disuasorias o de fogueo, cuya presencia basta por sí misma en los cargadores y en las pistolas, para evitar que los malhechores lleven a cabo sus fechorías, o son más bien efectivas para herirlos o, llegado el caso, neutralizarlos incluso como suele decirse, o sea, matarlos si fuera preciso y no hubiera más remedio?  
 
    Parece que el único problema político que han visto los socios del gobierno ha sido el surtidor, que es una empresa israelí, de un Estado que está perpetrando una masacre genocida en la franja de Gaza, pero no habría problema si hubiera sido otro Estado menos democida, es decir, el problema no está en las balas mismas, sino en quién las fabrica y las suministra, que es, a fin de cuentas, una empresa de un estado terrorista en extremo, un extremo al que puede llegar cualquier otro Estado. 
 

     Podría haberse seguido el consejo de la Abogacía del Estado, adquiriendo el material que nuestro gobierno había comprometido para después reciclarlo o, directamente, destruirlo, pues el suministrador no puede reprocharnos nada por el uso que hagamos de su mercancía después de haberle pagado. No perdamos de vista, precisamente, la etimología del término 'pagar', que pone de relieve la guerra comercial no declarada en la que estamos inmersos, palabra que procede del latín 'pacare' que significa 'hacer la paz', verbo que está relacionado con el sustantivo 'pax, pacis'. Cuando hacemos el pago, apaciguamos al vendedor con el que habíamos llegado a un trato comercial. Él nos proporciona su producto y nosotros le damos a cambio nuestro dinero, con el que le pagamos, pero si rescindimos el contrato como al parecer ha acabado haciendo nuestro gobierno por presión de sus socios y contra el dictamen de la Abogacía del Estado, estamos incumpliéndolo, lo que va a enemistarnos con la empresa israelí y el estado sionista que la ampara.
 
 
    Lo que parece evidente a todas luces es que si colocamos esas balas, u otras adquiridas a otro suministrador cualquiera de conducta más irreprochable, en los cargadores de las pistolas, ya sabemos lo que puede y va a pasar: Cuando la pistola está cargada con un cartucho en la recámara, cualquier dedo puede apretar el gatillo y dispararla.

sábado, 3 de mayo de 2025

Nomofobia

Dependemos tanto de nuestro dispositivo electrónico que dispone de nosotros a su antojo, el móvil o celular, al que permanecemos constatemente conectados, que ya se ha inventado un terminacho, nomofobia , acuñado al parecer en el Reino Unido en el año del Señor de 2009 e importado como anglicismo: “nomophobia” (“no-mobile-phone-phobia”): es decir la fobia o miedo irracional a perder o que nos roben el teléfono móvil, fijado a nosotros ya como un apéndice de nuestras manos y dedos. Cuando uno no tiene su esmarfon a mano, tiene nomofobia, y se siente como si estuviera en pelotas, aislado del mundo y de los demás. 

Marshall McLuhan  sostuvo en “Las herramientas de la comunicación” que toda tecnología representa esencialmente una extensión de las facultades humanas, ya sean físicas o psíquicas. Cada dispositivo tecnológico amplificaría una capacidad humana: la rueda sería una extensión del pie, el teléfono del oído, la tele del ojo, la ropa de la piel, los ordenadores del sistema nervioso central, etc.  

Libertad encadenada, Bob Moran (2025) 
 

Pero los dispositivos tecnológicos ya no son herramientas externas que utilizamos, sino verdaderas extensiones de nuestro ser, que modifican nuestra forma de percibir e interactuar con el mundo, por lo que puede decirse sin empacho ninguno que disponen de nosotros tanto como nosotros disponemos de ellos.

Los teléfonos inteligentes se han convertido en extensiones no solo de nuestra memoria, sino de nuestra alma, pero no hemos de llevarnos a engaño: si la realidad virtual, que es el fruto más granado de la inteligencia artificial, amplía nuestras percepciones sensoriales, no lo hace sin reducir simultáneamente nuestras capacidades cognitivas.

Hay una frase atribuida generalmente a Marshall McLuhan, que no es de él, sino de su amigo John M. Culkin, SJ, quien era profesor de comunicación y amigo cercano de McLuhan, que aparece en su artículo Culkin, J.M. (1967) A schoolman’s guide to Marshall McLuhan. Saturday Review, pp. 51–53, 71–72, donde expone y sintetiza el pensamiento de McLuhan, que dice en versión original: “We become what we behold. We shape our tools and then our tools shape us (Nos convertimos en lo que contemplamos. Damos forma a nuestras herramientas y luego nuestras herramientas nos dan forma a nosotros). 

 

Aunque la autoría literal es de Culkin, la idea sí pertenece al universo conceptual de McLuhan, lo que explica la atribución del dicho, muy en línea con su noción de que los medios son “extensiones del hombre” y de que toda tecnología modifica no solo nuestras acciones, sino también nuestras percepciones y estructuras sociales. Este enunciado resume uno de los principios fundamentales de su pensamiento: la idea de que los medios y las tecnologías no son solo instrumentos pasivos, sino que tienen un impacto activo y estructural sobre nuestras percepciones, comportamientos y formas de organización social.

Los dispositivos tecnológicos no serían simples herramientas a nuestro servicio, sino auténticas prótesis que modifican nuestra manera de percibir y relacionarnos con el mundo. El problema viene porque estas extensiones o prolongaciones de nuestro cuerpo conllevan paradójicamente una reducción: Cuando adoptamos una nueva tecnología, delegamos en ella algunas de nuestras funciones con el riesgo de atrofiarlas. Es lo que sucedió con la adopción de la escritura, que vino a atrofiar nuestra memoria. Es lo que sucedió con el automóvil que vino a atrofiar la movilidad de nuestras extremidades inferiores, algo que hemos formulado muchas veces aquí bajo la forma de que el utilitario, que es como se denomina a veces al coche, nos utiliza y nos convierte en sus chóferes.

Viene muy bien, como ilustración de lo que estamos diciendo, la viñeta de José Luis Rábago, alias El Roto, en El Periódico Global(ista), que representa  un moribundo en su lecho de muerte, y un esmarfon que está ascendiendo a los cielos -o a la Nube, con más precisión- y reza "En el momento de la muerte el móvil se desprende del cuerpo". Sugiere gráficamente que el móvil es la moderna versión de nuestra alma, nuestra personalidad.