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sábado, 22 de marzo de 2025

El rearme

Ya tuvimos un ensayo general de cómo utilizar el miedo para la manipulación de las almas hace cinco años con la crisis pandémica, que resultó enormemente exitosa a escala planetaria. Los gobiernos quieren ahora, siguiendo por la misma senda, que la población civil -eufemismo de 'el pueblo'- se prepare para responder con resiliencia, maldita sea, a una crisis indefinida. 
 
Podría adoptar la forma de un accidente industrial, una fuga radiactiva, por ejemplo, o de un evento climático grave como una inundación (de hecho el calentamiento global, afirman, ha elevado el mar al nivel más alto desde que hay registros históricos), o de una nueva actualización de la pandemia universal, que sería una reedición remasterizada de la gripe aviar de 2004, cepa H5N1,  sin olvidar un conflicto armado, que parece que va a ser la situación crítica más probable e inminente, por lo que ahora pretenden el rearme -perdón por tan obsoleto vocablo- de la vieja Europa abogando por “una nueva comunidad europea de defensa”. La Comisión Europea, en efecto, ha decidido recientemente en este sentido que la UE invertiría hasta 800.000 millones de euros en militarización, o en seguridad, como prefieren camuflarla.  
 
 

Como si dos guerras mundiales sufridas el siglo pasado no hubieran sido suficientes, una Europa cada vez más dividida, pese al nombre de European Union, busca la unidad a través de la designación de un enemigo común, que sería Rusia, y a través de la movilización y la guerra como vía para lograr el dominio, lo que, en su versión más reciente, se denomina «paz», y a través del miedo exacerbado a  la Federación Rusa, olvidando que Rusia es parte, y no poco importante, de este viejo continente, que tras la Segunda Guerra Mundial promovió la cooperación y la paz.
 
Para impedir una paz real, se silencian las voces críticas en los grandes medios de comunicación. En cambio, los estadistas europeos conducen al continente, a ciegas y con gran alboroto, hacia la guerra en defensa de sus valores. Este es el camino claramente seguido por los Halcones guerreros europeos, que afirman, sin ningún rebozo, que Rusia amenaza nuestra convivencia.
 
¡Que vienen los rusos!... Y Europa se prepara para la guerra aquejada de furor militaris. La histeria se ha apoderado del continente. 
 
En este sentido, según el barómetro carpetovetónico del CISco o (Centro de Investigaciones Sociológicas) el 75% es decir casi ocho de cada diez españoles y españolas, exactamente siete y medio o media, ve necesario el rearme europeo, y dos de cada tres verían con buenos ojos la creación de un ejército común para hacer frente a los desafíos (y blablablá...) que el continente va a tener que afrontar en los próximos años. 

El CISco no sondea la opinión pública, sino que la conforma con sus datos estadísticos, creándola. Sus encuestas no revelan lo que la gente piensa, sino lo que debería pensar para ser políticamente correcta y saber cada cual a qué atenerse.  Manipulan la opinión pública con preguntas capciosas del tipo "¿Cree usted que ante una inminente invasión alienígena extraterrestre deberíamos disponer los europeos de efectivos militares comunes que nos defiendan de sus armas de destrucción masiva lanzadas indiscriminadamente contra la población civil?" Y, claro, cualquiera ante una pregunta así, responde que sí, que por supuesto, que no faltaba más, porque la pregunta tiene un sesgo que determina la respuesta. 
 
En su momento, y a propósito de la intrínseca perversidad de las encuestas, escribimos lo siguiente: Si se hace una encuesta es porque se pretende interpretar la realidad según las respuestas que se obtengan de los encuestados. Pero las preguntas encierran una trampa: modifican la realidad que pretendían interpretar. Supongamos que alguien nos pregunta: ¿Es usted partidario de dar un trato humanitario a los esclavos? Imaginemos una casilla que pone SÍ y otra que pone NO. Marcaremos una cruz bienintencionada en la casilla que pone SÍ. Hemos votado como buenas personas que somos por un trato humanitario, lo que en sí es éticamente irreprochable, pero hemos legitimado con nuestro voto la existencia misma de la esclavitud, lo que es bastante inhumano e inmoral. El problema es que la pregunta daba por sentado que hay esclavitud, que existe, que es una realidad física -y es verdad que la hay-, frente a la cual se puede adoptar una actitud u otra. Encuestas como ésta, sin querer tal vez o tal vez queriendo, justifican la esclavitud e inflan el globo del autobombo; de nuestros buenos propósitos de buenos samaritanos.
 

En vez de la palabra "rearme", que es un término que no le gusta mucho y que, por lo tanto, no comparte mucho,  el presi del ejecutivo prefiere camuflarlo como “salto tecnológico para reforzar la autonomía estratégica y para mejorar las capacidades de defensa”. Ahí queda eso. El mismo perro viejo, sarnoso y pulgoso con reluciente nuevo collar retórico. Y lo justifica pedagógicamente recurriendo al infame eufemismo: sustituye una palabra que entiende todo el mundo -rearme- por una frase incomprensible:  "Tenemos que hablar de otra manera y dirigirnos a los ciudadanos (se le olvidaron 'las ciudadanas', error imperdonable en su pulcra corrección política)  de otra manera cuando hablamos de la necesidad de mejorar la seguridad y las capacidades de defensa". Semejante sandez me recordaba a mí a aquella otra cuando decidió llamar al "toque de queda" que impuso en las Españas "restricción de movilidad nocturna". 

Rearme no, nada de rearme, por favor, porque implica forzosamente gastar en armas, y eso, como da a entender la docta Academia (rearmar: equipar nuevamente con armamento militar o reforzar el que ya existía) implica dinero. Por eso nuestra clase política gobernante justifica el dispendio como gasto en seguridad so pretexto de defender el país, y lo hace con el dinero de las arcas públicas de todos los contribuyentes, unos dineros como los de aquellas mascarillas que nos poníamos velis nolis que acabarán dilapidados en burdeles y en farlopa.

martes, 28 de enero de 2025

La partícula de Dios

    Publicaba Alberto Montt una simpática viñeta sobre el bosón de Higgs, la llamada partícula de Dios, en su página electrónica, una viñeta que quiere hacernos reflexionar provocándonos a la vez una escéptica sonrisa, como es costumbre en el dibujante chileno. Se puede ver al demonio a la izquierda preguntando a unos cuantos dioses a la derecha con un significativo y gracioso juego de palabras, de quién de ellos, particularmente, es la susodicha partícula.

 

    Vemos, empezando por la izquierda, a Dios, el dios cristiano con el triángulo en la cabeza que representa la sagrada trinidad, el dios por antonomasia, cuyo nombre propio es el nombre común "dios" escrito con mayúscula "Dios",  seguido de Mercurio (Hermes para los griegos), que es el mensajero de los dioses olímpicos;  detrás de él distinguimos a Ganesha, el dios de cabeza de elefante, maestro de la inteligencia y patrón de los artistas y escritores del panteón hindú, seguido de Anubis, el dios con cabeza de chacal o de perro, el conductor de las almas, el intermediario y el mensajero entre el mundo de los vivos y el más allá dentro de la religión del antiguo Egipto, y finalmente al dios nórdico Odín a la derecha, maestro de la sabiduría y las ciencias ocultas, si no es su propio hijo Thor. 

    Nos bombardearon durante aquellos ya lejanos días con noticias de divulgación científica acerca del bosón de Higgs, la partícula divina, y de cómo la Ciencia, esa nueva religión, estaba a punto de descubrir el origen del universo y la verdad definitiva. Pues bien, estamos como estábamos después del costosísimo experimento en términos económicos del acelerador de partículas que tanto ha dado que hablar a los medios de masificación: al fin y a la postre, sólo sabemos, more Socratico, que no sabemos nada.

    El dibujante El Roto caricaturizaba la "partícula divina" como si fuera una hostia consagrada para la comunión de los fieles de esa nueva religión que es la ciencia -que si no nos exige fe, como la vieja religión,  lo que sonaría muy arcaico, precisa, sin embargo,  y mucho, de nuestra "credibilidad"- , con la aureola de santidad de lo divino,   en esta impagable viñeta titulada "La consagración",  que el diario independiente de la mañana  publicaba el 23 de julio de 2012.


    Seamos "de letras" o "de ciencias" -distingo bastante inepto que nos colgamos a veces como si de un sambenito se tratara para clasificarnos-, esto es algo que nos concierne a todos, que afecta a todo el mundo, de vital importancia, algo que todos nos hemos cuestionado alguna vez: estamos hablando del origen del universo y de la falsedad de la realidad del mundo. Si no nos preocupa esto, ¿qué nos preocupa?

    A este propósito merece la pena reproducir aquí el artículo, cuyo recorte conservo, de Agustín García Calvo,  publicaba en El Periódico Global, alias El País,  el 14 de julio de 2012, que quiere hacernos pensar sobre todo ello en contra de la communis doctrina, mainstream o pensamiento único  dominante, que se titulaba: Tampoco el bosón de Higgs era verdad.  

Tampoco el bosón de Higgs era verdad.

   Y sin embargo las mayorías de los fieles se lo han creído, que la Ciencia venía por fin a darles la solución del problema del Universo que tanto los angustiaba, o por lo menos han estado a punto de creérselo.

   No es nada del otro mundo: la necesidad de fe y de diversión es siempre mucha; pero es cada vez más notable que, después de tantos desengaños, algo tan simple y consabido como esta noticia pueda servir para el caso: porque ello es que el problema sigue tan vivo como nunca, y basta con que algunos ignorantes nos asomemos a la Red (mejor que a los libros y desde luego a las aulas) para darnos cuenta de lo vivas que siguen las discusiones entre físicos y matemáticos más o menos en ciernes o jubilados acerca de las cuestiones y los términos fundamentales de la teoría y cálculos físicos (esto es, lógicos acerca de universos o realidades), y sorprende así que tenga todavía ese relativo éxito la presentación de ideas como ‘corpúsculo’, ‘masa’ y demás que llevan ya unos cuantos siglos de desmentimiento: es como si se contara cada vez más con una infantilidad en la gente que se ha sometido a la Enseñanza y los Medios del Progreso.

   No han faltado tampoco a lo largo de estos siglos algunos sabios, y, lo que más importa, honrados, que, liberados ya de temores por su promoción, se han atrevido a declarar para la gente la verdad de las mentiras de la Ciencia; así habréis leído más de una vez cómo el propio Einstein declaraba una vez que las ideas o teorías que se refieren a la realidad no son ciertas (sicher), y, si son ciertas, no se refieren a la realidad. Claro que para decir cosas cono ésas, si uno está todavía preparando su Tesis Doctoral o su subida a las Cátedras del mundo…

   Pero era inevitable: hacía ya muchos años que se había montado el acelerador más largo y más caro del mundo para que, tras tantas incertidumbres y falta de noticias, no se nos ofreciera al fin una información de luz y de esperanza correspondiente a los enormes gastos y trabajos de miles de empleados del que había de ser acelerador, si no de partículas, de informaciones; y así se ha sacado de entre los restos de especulación física algo que pudiera servir para entretener un rato la espera del personal.

   Pues bien, amables lectores, dejaos oír (no hace falta que creáis a cambio nada) lo que los restos de sentido común de los menos creyentes os dicen bien claro: no era tampoco verdad, no ha habido tal cosa como un acercamiento a la solución definitiva: el problema está tan vivo y floreciente como desde que se inventaron las teorías sobre el Mundo. No puede ser que se descubra una solución, teoría, filosofía o ciencia dentro de la realidad, que, valiéndose de términos del vocabulario real, trate de dar con la esplicación de todo; porque,  entonces, la esplicación misma entraría a formar parte de la realidad y no podría decir nada nuevo y desmentidor acerca de ella. 

   He ahí lo más sencillo que tendríamos que haber descubierto: que la realidad no es todo lo que hay; que es una guerra o contradicción entre la pretensión de imposición de ideales o de un lenguaje matemático cerrado, y la resistencia siempre viva contra esa imposición; la de las cosas nunca del todo terminadas contra los números y el fin: por ejemplo ‘masa’, cuando más, sería esa resistencia, siempre espesa, que, no habiendo ‘todo’, no puede ser 4% de nada.

   Pero eso al Poder no le importa: Él tiene que ofrecer soluciones, es decir, evitar descubrimientos que puedan entorpecer la marcha del Capital, y así, entre otras mil historias, os ofrecen un bosón para calmar la impaciencia, matar el Tiempo.

    Claro que  no os dirán que ahí ha terminado todo, que eso es la solución definitiva: quedan siempre algunos pormenores que aclarar, algunos cálculos que mejorar; porque eso, si no, sería justamente libraros del Futuro, que es arma esencial del Poder, y que ya no tenéis nada que hacer, ni trabajar, ni buscaros un título en las universidades; y, sin Futuro, os encontraríais en un mundo vacío y muerto.

   Sería como si a algún financiero malaconsejado se le ocurriera montar sus teorías proclamando que con ellas se va a terminar con la Crisis Económica de una vez y para siempre.

Agustín García Calvo es catedrático emérito de Filología Clásica de la Universidad Complutense de Madrid.

lunes, 6 de enero de 2025

Regalos de sus majestades inexistentes, los Reyes Magos de Oriente

La corrupción es el régimen: un titular impecable de un artículo periodístico cuya lectura resulta penosa al fin y a la postre porque el periodista, después de haber hecho el descubrimiento que revela la fórmula que ha utilizado para título, nos distrae de ese hallazgo especificando que el régimen del gobierno actual es la corrupción, ignorando que el régimen actual, independientemente del partido o coalición política que lo regente, es la manifestación concreta del Régimen general abstracto del Dinero.

Tomado de Off-Guardian

 Escribía Byung-Chul Han en su libro 'La Sociedad del Cansancio': En el futuro habrá, posiblemente, una profesión que se llamará oyente. A cambio de pago, el oyente escuchará a otro atendiendo a lo que dice. Acudiremos al oyente porque, a parte de él, apenas quedará nadie más que nos escuche. Pero no solo estaba retratando el futuro, sino el pasado, cuando tenía prestigio la figura del confesor, que escuchaba nuestra confesión y la guardaba bajo secreto, y retratando el presente con la figura del psicoanalista, el psicólogo o el psicoterapeuta, que nos escuchan y facturan por hacerlo.

Tomado de El Mundo Today

Cuanto más desciende el consumo familiar y tradicional de televisión, más pugnan las emisoras y cadenas tanto públicas como privadas por competir entre sí tratando de aumentar los índices de audiencia haciendo lo que sea a fin de conseguirlo, lo que se debe sin duda al viejo prestigio del electrodoméstico. Ya profetizó Alain Touraine: "La televisión será la base de la opinión pública". Por eso le interesa tanto al Estado -la televisión pública- como al Mercado -las cadenas privadas- configurar la opinión de la mayoría.

Escribe Gabriel Pérez-Juana en sus redes sociales: El descubrimiento de la mentira de la Realidad es la única alegría verdadera. Y esa alegría se manifiesta de muchas maneras. Se da en los abrazos, en los razonamientos desmandados, en la duda, en la contradicción, en el humor inteligente, en la ausencia de objetivos... y en definitiva, en lo que no está dicho y hecho, que es a lo que nos dedicamos la mayor parte de lo que llamamos "vida"

Vuelve a sorprendernos con una viñeta EL ROTO-OPS publicada en El Periódico Global de referencia que muestra una cara humana tatuada con logos de distintas marcas o etiquetas económicas, y la declaración de ese busto parlante que dice: "No acepto que me pongan ninguna etiqueta política". No ve que las etiquetas políticas las tiene bien impresas en su rostro. Es una declaración muy similar a la del idiota aquel que decía que él no quería saber nada de política, que se desentendía de ella, no acertando a ver que la tenía bien metida dentro. Distinguir política de economía no tiene ningún sentido, igual que Estado y Mercado, que son las dos caras de la misma moneda.

Escribe Félix de Azúa en su columna El sol crece, publicada en The objective el 4 de enero de 2025 a propósito de las celebraciones de fin de año al son de las doce campanadas y los fuegos artificiales que llenan el mundo, aludiendo a diversos personajes nacionales sin citar sus nombres propios que desde la televisión pública y la privada han celebrado las doce campanadas: "Eso en Madrid, pero en el mundo entero lo propio de la festividad es llenar el cielo de fuegos artificiales. Fíjense en el nombre, son fuegos, pero artificiales, como la madre semidesnuda, la obesa chistosa o el bufón del gobierno. Todo es artificio y la fiesta misma es otro artificio del Estado para obligarnos a ser felices y divertirnos en horario fijo". 

viernes, 3 de enero de 2025

Cada año, mismo engaño

Andrés Rábago, alias El Roto, que antaño firmaba como OPS, nombre artístico que ahora recupera firmando El ROTO-OPS nos brinda en su espacio diario de El Periódico Global el día posterior a las calendas del mes de Jano que abre el nuevo calendario, una viñeta en la que un caballo se dice a sí mismo: Año nuevo, brida nueva
 
 
Un juego de palabras, sin duda, en el que “brida” sustituye a “vida”, y a la paremia universal: "Año nuevo, vida nueva", cosa que se dice en la creencia de que el simple cambio de año conlleva mejores expectativas y con el deseo de que así sea, manifestando el propósito, casi nunca sostenido, de cambiar de hábitos de vida,  tras hacer balance del anterior. 
 
Se diría que el caballo se ha confundido a la hora de citar el refrán y le ha traicionado el subconsciente equiparando el término "vida" con "brida", revelándole gracias al lapsus linguae,  una verdad, es decir, la denuncia de la mentira subyacente. 
 
Lo cual, gracias a la homonimia de la rima consonante, nos hace pensar que la vida nueva es una brida nueva: un seguir embridados al tiempo cronometrado del reloj y el calendario con sus horas y minutos, y con sus días, meses, años y semanas. 
 
Montaje de Gabriel Pérez-Juana
 
Es, en efecto, la brida el conjunto de correas y correajes que se colocan en la cabeza del caballo, ajustado tanto a su cuello como a su boca, lo que hace posible el control al jinete mediante las riendas cuando lo monta o a través de una soga al caminar a pie con él. 
 
Se denuncian así que ni el año ni la vida van a ser realmente nuevos. Es la inercia del cómputo la que crea la ilusión al establecer un nuevo número como si fuera un nombre propio.  El cronónimo, en este caso 2025 (Dos Mil Veinticinco), se presta, además, a la rima fácil e infantil: “por el culo te la hinco”, como en el rótulo luminoso que apareció en la Barceloneta.
 
 
Igualmente podríamos hacer con la frase que tanto se oye en boca de mucha gente a primeros del mes de enero: “¡Feliz Año Nuevo! ¡Chúpate ese huevo!, o más ofensiva y vulgar, ¡Chúpame un huevo!) burlándonos así de la falsa sensación de que estamos ante algo nuevo y no ante una nueva constatación de lo mismo, del engaño. 
 
Los buenos propósitos de Año Nuevo de iniciar una vida nueva se ven así fatalmente truncados por la propia subordinación de la vida al cómputo del tiempo: tanto antaño como hogaño, cada año, no es extraño, el mismo engaño

domingo, 8 de septiembre de 2024

El sesgo de la noticia

    Publicaba el diario Público el viernes pasado la siguiente noticia: "La crisis climática se acelera: el verano de 2024 ya es el más caluroso de la historia". El verano de 2024 aún no ha llegado a su fin, pero, según la citada fuente, ya se puede afirmar que es el más tórrido de la historia universal, lo que dicho así, en general, suena muy grandilocuente y algo que quizá no sea muy certero. La noticia es, cuando menos, confusa. Porque más abajo se dice que es el verano más caluroso desde que hay registros, es decir, desde que hay constancia escrita de los datos.  Pero ¿desde cuándo hay registros de las temperaturas? Según la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) desde 1961. Para la citada fuente, la historia comienza con los registros escritos, que datan del año 1961 después de Cristo, lo que resulta por lo menos irrisorio, pero a partir de esa referencia se permite decir "el más caluroso de la historia". 
 
 
    Si leemos un poco más, comprobamos la intención de la noticia: "El calentamiento global se acelera día tras día". Se trata de una información sin duda alarmista. No solo da por sentado que hay calentamiento global, sino que este se acelera día a día. El pánico subyacente a esta noticia es que la aceleración cotidiana del calentamiento global provoca muertos, que se ceban sobre todo en las clases más bajas de la sociedad, que no tienen piscinas ni aire acondicionado para combatirlo.

    En realidad, eran varios los periódicos los que compartían la misma noticia y prácticamente el mismo titular el jueves pasado. Esto es lo que decía, a guisa de ejemplo, el Periódico Global:
   
    El diario El Mundo, que también publicaba la noticia, por su parte, la acompañaba de una encuesta a sus lectores sobre si estaban de acuerdo con el titular, cuyo resultado fue, según esta captura, que sólo un 22% decía que sí, mientras que el 78% restante se mostraba en disconformidad. Dicha encuesta ya no está disponible. Quizá porque el resultado contradecía el titular de la noticia que servía el periódico. 

    Europapress, por su parte,  precisa: "Agosto de 2024 fue el más cálido en España desde 1961 con una temperatura media de 25ºC". Más adelante se utiliza la expresión "desde el comienzo de la serie en 1961", que es a partir de cuando se empieza a contar. Pero podríamos preguntarnos ¿no hay datos anteriores? 
 
    Sí que los hay. Por ejemplo los de la estación meteorológica Saga, que nos ofrece información climática de todos los países del mundo con datos históricos que en algunos casos se remontan al año 1929, permitiéndonos incluso conocer el estado del tiempo de una fecha anterior en alguna de las mas de 9.000 estaciones de las que disponen información con datos históricos de las medias anuales, medias mensuales y la información histórica día a día, que nos permite ver, por ejemplo, cuál fue la temperatura media del mes de agosto en  España en 1960, un año antes de que empezara la serie, los registros o, si se quiere, la historia universal, que fue tres grados centígrados superior a la de este año:  28.2ºC.
 
 
    Podríamos eliminar el sesgo alarmista de la información, dándola de esta otra forma: "El mes de agosto de 1960 fue más cálido que el actual de 2024". O de esta otra: "Las temperaturas del mes de agosto de este año no han superado las que se alcanzaron en España en 1960 durante el mismo mes".  De hecho, según la citada fuente, la temperatura máxima alcanzada en aquel año fue de una media de 33,5ºC  y la mínima de 23,6ºC.
 
    Una  aguda viñeta de Andrés Rábago, El Roto, ilustra muy bien el sesgo alarmista que ha adquirido la omnipresente información meteorológica. De tener que protegernos de las inclemencias del clima, del frío en invierno y del calor en verano, un clima que casi siempre era 'variable' en las predicciones, ahora tenemos que protegerlo a él de nosotros, que somos los causantes del calentamiento global y del cambio climático:
 
     

viernes, 5 de julio de 2024

Más mixtura

Tras el eurofestival y el europarlamento, viene ya la eurocopa a distraernos de la euroguerra mientras el Banco Central lanza, entre bambalinas, el eurodigital.
 
 

 El ejército es como el perro guardián de la casa que, de tanto guardarla, acaba apoderándose de ella y volviéndose hasta para sus dueños un auténtico peligro.
 
Se les llena la boca con el consenso científico, ignorando que la ciencia a lo largo de toda su historia se fundamenta en el disenso, que es todo lo contrario.
 
Un titular referido a cirugía estética dice más verdad de lo que parece: “Las pacientes (que en su mayoría son mujeres) somos dinero”. Y la belleza, femenina.
 
El hombre (incluida la mujer) es el único animal que, año tras año, se sorprende con perplejidad del hecho de que haga calor en el verano y frío en el invierno.
 
No se deje engañar por sus sensaciones a la hora de saber la temperatura que hay y decidir si hace frío o calor; consulte previamente su termómetro climático.
 
Un climatólogo afirma que el mes de mayo ha sido el más caluroso de la historia desde que hay registros; no nos percatamos porque era un calor asintomático.
 
 El próximo primer ministro británico declara: El cambio empieza ahora, pero no va a ser fácil. Sospecha que imposible, y él, no más que mera pieza de recambio.
 
El sentido más importante: ni vista ni oído ni olfato ni tacto ni gusto: el sentido del humor, la capacidad de reírse de uno mismo y también de todo lo demás.
 
Soy antimilitarista, ya que ningún ejército defiende la paz, sino el orden previamente establecido, o, lo que es lo mismo, la guerra, lo contrario de la paz.
 
Evitar de dos males el mayor es mejor que elegir de dos males el menor, porque un mal, por mínimo que sea, es sustancialmente un mal, sin adjetivos paliativos.
 
El dinero solo sirve para el incierto día de mañana, para satisfacer una necesidad futura, por lo que crea la propia necesidad perentoria de dinero y el futuro. 
 
 El matrimonio, aprobado el himeneo igualitario o connubio homosexual en España, siguió siendo lo que siempre había sido y nunca dejó de ser: la tumba del amor. 
El crecimiento económico del que tanto alardean los políticos, mientras los pobres viven en la miseria, acrecienta las grandes fortunas y no elimina la pobreza.
 
 Una creencia errónea, y todas las creencias lo son de algún modo, aunque refrendada por una inmensa mayoría, no deja de ser una errónea creencia sin embargo.
 
El cambio prometido fue tan tranquilo y sin sobresaltos (sosegado, era, si no recuerdo mal la palabra-talismán) que nadie se ha enterado, pasando inadvertido.
 
La Presidenta de la Comisión de Eutanasia de Euskadi dice que “En tres años hemos hecho ciento seis eutanasias; estamos muy lejos de Países Bajos y de Canadá”.
Me informo para no estar desinformado de lo que sucede en el mundo, pero lo que consigo así es no enterarme de lo que está pasando a mi alrededor en absoluto.
 
Todos los políticos del arco parlamentario se rasgan las vestiduras y condenan el golpe de estado ignorando que el coup d'état es la esencia misma del Estado.
 
Cuando se aplican la estadística y los números a fin de captar el significado de la vida, la descripción se hace prescripción, el mapa pasa a ser el territorio.
 
Lejos de nosotros la funesta manía de pensar, la peligrosa novedad de discurrir o arriesgada afición de razonar, cosas que no nos dejan las ideas que tenemos.
 
Se quejaba el profeta Isaías con más razón que un santo de aquellos que llamaban bien al mal y al bien mal, haciendo luz de las tinieblas y tinieblas de la luz.

jueves, 20 de junio de 2024

El jefe Montaña de Orgullo

    Si bien es verdad que los nombres propios de las personas son especialmente odiosos (nomina sunt odiosa, según el clásico adagio latino), no lo son sólo porque los denominados no quieran ser mencionados, sino también porque en el fondo sus antropónimos no dejan de ser indiferentes, irrelevantes y fácilmente intercambiables. 
 
    Pero también es cierto, según otro latinajo, que el nombre propio puede ser un presagio (nomen est omen) que caracterice, es decir, que imprima carácter a la persona que lo lleva, por ejemplo el nombre parlante del jefe siux 'Caballo Loco'. Cuando el nombre propio es un nombre parlante es ominoso y abominable por el significado que le confiere al que lo porta, como si se tratara de un destino fatal e inevitable. 
 
    Pues bien, ese es el caso del señor Jens Stoltenberg (cuyo apellido noruego 'stolten berg' significa 'Montaña de Orgullo' en román paladino), el secretario general de la OTAN/NATO, el cual está considerando desplegar más armas nucleares sin especificar si serán de las malas o de las buenas, es decir, de las democráticas, pacíficas y bien intencionadas y estrictamente defensivas, o de las otras... Es de agradecer que se ahorre la narrativa, es decir, el cuento, dicho más claramente, de que las armas que Occidente suministra a Ucrania son para su legítima defensa del invasor, porque no se sostiene en modo alguno. 
 
 
    Ha afirmado (y aquí vienen a cuento otros latines más claros que el agua: excusatio non petita, accusatio manifesta) que la organización cuyos secretos custodia y que regenta no es parte del conflicto, pero reforzará su apoyo a Ucrania para que se respete su legítimo derecho a la autodefensa desplegando más armas nucleares en medio de la creciente amenaza de Rusia y China. 
 
    No ha revelado, sin embargo, cuántas ojivas nucleares iba a exhibir tras desabrocharse la bragueta para enviar un mensaje directo a sus enemigos mostrando el arsenal  testicular. Quieren sacar los misiles, inequívocos símbolos fálicos, de donde los guarda y mostrarlos como medio disuasorio, prestos para el combate, emulando al bravucón perdonavidas que reta al enemigo -¿quién es el enemigo del pueblo, de los pueblos, si no son los gobiernos?- a ver quién la tiene más larga, y no se trata precisamente de la vergüenza, sino de la chorra, con una arrogancia y una fanfarronería que son imperdonables.
 
    «El objetivo de la OTAN, por supuesto, es un mundo sin armas nucleares, pero mientras existan armas nucleares, seguiremos siendo una alianza nuclear porque un mundo en el que Rusia, China y Corea del Norte tienen armas nucleares, la OTAN no es la más peligrosa», afirmó el jefe Montaña de Orgullo contradiciendo las palabras con los hechos y los fines con los medios. 
 
    En este conflicto hay un tercer elemento que no es ni el invasor ni el invadido, y que está detrás de la organización que el señor Stoltenberg regenta, que es Guásinton, cuyo fanatismo guerrerista se manifiesta descaradamente detrás de todo esto. ¿Quién quiere la guerra? ¿Quién representa un peligro para la humanidad? ¿A quién hay que detener lo antes posible? ¿Quién está arrastrando al mundo al báratro del abismo? 
 
 
    Si respondemos, siguiendo al jefe Montaña de Orgullo, que Rusia, y no el tío Sam, que está el pobre con demencia senil cognitiva, se debe a que la manipulación diaria y periódica llevada a cabo por los medios de (in)formación de la opinión pública, que no del pueblo, ha logrado, con su propaganda militar, trafulcar las cosas haciéndonos ver a los amigos como enemigos y a los enemigos como amigos, y más aún, haciéndonos creer que los problemas son las soluciones. 
 
    Stoltenberg casi ha superado a Órgüel diciendo que cuanto más nos preparemos para la guerra -guerra preventiva o profiláctica-, antes acabará, o sea, que la guerra es la paz, y que debemos prepararnos para la guerra -otro latinajo aborrecible: si uis pacem, para bellum- para que dure lo menos posible y acabe cuanto antes, lo que no parece tener mucho o ningún fundamento lógico, pero hay que creerlo por lo absurdo que es (credo quia absurdum, y se me acabó el repertorio de latinajos culteranos). 
 
    Si todavía alguien duda de que ésta no es la guerra de Rusia contra Ucrania, sino la guerra sucia -y todas lo son porque no hay ninguna limpia- que Guásinton está librando contra Moscú (utilizando a Ucrania y a Zelensky, el actor Nato, con mayúscula, como meros títeres de los que en un determinado momento no tiene ningún empacho en prescindir porque le importan un bledo), es que es un “caput insanabile” o cabeza loca que, como decía Horacio, no lograrían curar ni una triple dosis de Antíciras, evocando la isla griega donde abundaba el eléboro “prouechoso para purgaçión de la cabeça”, la planta medicinal cuya raíz se suministraba a los dementes como remedio contra la locura. 
 

miércoles, 15 de mayo de 2024

Armados hasta los dientes (I)

    "El riesgo de guerra no es inminente, pero no es imposible", alertaba en febrero la regenta de la Comisión Europea, cuyo nombre propio no vamos a mencionar aquí. Y, siguiendo su estela, la ministra de la Guerra española, cuyo nombre tampoco mencionaremos, todos los nombres propios son intercambiables, cacareaba en marzo que la amenaza de guerra era “total y absoluta”. 
 
    Dos años después de la guerra en Ucrania y con Oriente Medio incendiado por la guerra de Israel en Gaza y la amenaza de un estallido de onda más amplia, los mandamases europeos han desenterrado el hacha de la guerra. No solo hablan a las claras y sin tapujos de “guerra”, sino que han aumentado el gasto militar a unos niveles “sin precedentes”, según el informe que publica anualmente el Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo (Sipri), según informaba The Guardian.
 
     Por primera vez, el gasto militar del gobierno ha aumentado considerablemente en los cinco continentes del globo terráqueo según el grupo de expertos Sipri, alcanzado un nivel récord de 2.440.000 millones de dólares, lo que supone el mayor aumento anual del gasto gubernamental en armas en más de una década. 
 
    A nadie se le escapa que hay un riesgo de conflagración porque las armas llevan escritos en ellas sus fines, y su fin es la guerra, y el fin de la guerra no es la paz, sino la victoria. 
 
    En contra de que se pueda hacer un buen uso de las armas, sacaba Rafael Sánchez Ferlosio en su Campo de retamas el refrán "puestos a reñir, el cuchillo es el que manda" y añadía sutilmente: "pero lo que vengo yo preguntándome hace tiempo es si no podría ser, en cambio, que fuese el cuchillo el que mandase ponerse a reñir". Y aducía en su apoyo el verso de Homero: El hierro por sí solo atrae al hombre, donde 'hierro' es metonimia de armamento en general, como en el dicho "el que a hierro mata, a hierro muere".
 
 
    No cabe duda de que las armas ejercen una fascinación en los seres humanos que es el aliciente que los empuja a manejarlas: el hierro de por sí arrastra al hombre a la guerra, independientemente del empleo bueno o perverso que quiera hacerse de él. No es el hombre el que tira del hierro, sino al revés: Es el hierro quien tira del hombre, como tradujo acertadamente don José Manuel Pabón al castellano el refrán homérico, lo que contradice el único argumento de los defensores del uso de las armas: no las usamos los hombres, sino que nos usan ellas a nosotros.  
 
    No somos, pues, los hombres los que hacemos un uso bueno o malo de las armas; el único uso bueno que cabe hacer de ellas es no usarlas; son las armas las que nos usan a nosotros y nos  convierten en carne de cañón, y ya se sabe para qué sirven, para nada bueno. Una pistola lleva escrito en sí misma el fin para el que ha sido fabricada. El gatillo llama al dedo urgentemente para que lo apriete. 
 
 
   El aumento sin precedentes del gasto militar es una respuesta directa al deterioro global evidente de la paz y la seguridad. Los dos Estados que más gastan (o mejor dicho invierten) en armamento son los Estados Unidos y la China, que vienen a sumar la mitad del gasto militar mundial según la citada fuente de información. 
 
    Lógicamente este dinero público es una inversión que general capital. La esencia del Estado es la guerra, como se ve a las claras, pero es también la esencia del Capital, que encuentra en ella actualmente su mejor inversión, con obsolescencia programada incluida. No se busca la paz, sino la victoria. Hemos pasado del capitalismo vírico al bélico en la búsqueda constante de nuevos mercados e inversiones.

martes, 16 de abril de 2024

La guerra de la razón contra la razón de la guerra

   Como dijo Cicerón, belli neruus pecunia: "el dinero es el motor -el nervio, literalmente- de la guerra", y es lo que a uno se le ocurre cuando se entera de cómo la guerra, a la que  nos llevan de cabeza, está reactivando la economía europea en lo que toca a la industria armamentista, y hace que esta incluso supere a la competencia norteamericana, como puede leerse en La Información, donde se da cuenta cumplida de la subida del gasto en defensa, es decir, en material de guerra. Algunos datos sacados de allí:   

    La guerra en Ucrania, que acaba de cumplir su segundo año en todas las pantallas, ha puesto en órbita a todo el sector aeroespacial y de defensa en Europa. Basta con mirar a Rheinmetall. El principal fabricante mundial de municiones de artillería y fabricante del famoso tanque Leopard, dijo recientemente que espera que sus ventas en 2024 crezcan un 40% hasta un récord de 10.000 millones de euros, lo que no es moco de pavo. Sus acciones llevan una subida del 69% en 2024 y del 85% en un año. 

    Otras empresas que se suman a esta fuerte tendencia del sector en 2024 incluyen a Kongsberg Gruppen (53%), Saab (51%), Leonardo (48%), Safran (29%), BAE Systems (21%), Airbus (20%) y Thales (15%). Todas ellas se benefician de la expansión de los presupuestos militares europeos.

      

    La española Indra se beneficia por partida doble. A su favor cuenta su presencia en los dos segmentos más alcistas en bolsa este año: la tecnología y el negocio de defensa. La compañía, que acaba de aprobar la segregación de su unidad de negocio espacial, acumula una subida del 51% en doce meses. Indra, que también lidera las subidas del Ibex este año con un alza entorno al 30%, tiene más margen para seguir subiendo, lo que supone todo un orgullo para esta sucursal nuestra del ofensivo patrioterismo europeo.

    

 Tras las fuertes ganancias acumuladas, las acciones europeas de defensa -en realidad, de la guerra- superan claramente a sus competidoras estadounidenses como Lockhedd Martin, Boeing, Northrop Grumman, General Dynamics, RTX y Leidos Holdings, después de más de dos décadas de ir siempre por detrás de los americanos. La relación causa-efecto entre guerra y beneficios no admite discusión. El índice europeo que agrupa a las principales empresas aeroespaciales y armamentísticas STOXX Europe Total Market Aerospace sube un 50,3% en un año.

jueves, 22 de febrero de 2024

¡Vivan las caenas!

    Sacaba El Roto el otro día en El Diario Global(ista), o sea en El País, una viñeta que representaba unas cadenas y cuyo texto decía: "Liberados de las cadenas, acudieron a las ferreterías a comprar otras". 

    ¿Quiénes eran esos que habían sido liberados de las cadenas pero que, como no sabían o no podían vivir sin ellas, acudieron voluntariamente enseguida a las ferreterías a comprar otras? No se dice que éramos, o mejor dicho, somos nosotros mismos, como aquellos españoles antepasados nuestros, partidarios del antiguo régimen del absolutismo monárquico borbónico, que frente al grito de los liberales de ¡Viva la Pepa!, que era la constitución democrática que había sido proclamada el 19 de marzo de 1812, día de san José y de todos los pepes y pepas o Padres Putativos, cacareaban ¡Vivan las caenas!    

 
    Contraponían así los unos y los otros la Pepa a las Caenas, sin percatarse de que aquella Pepa, igual que esta otra que se proclamó en 1978, tampoco era la libertad, sino todo lo contrario.
 
    Sucede lo mismo con los gobiernos. Muchos electores votan no a favor de un nuevo gobierno, sino en contra del que tenían después de haber comprobado y sufrido en sus propias carnes la acción del gobierno. Es lo que se llama un voto de castigo. El problema es que una vez que han castigado al anterior gobierno no otorgándole su voto de confianza, se han librado de sus cadenas, sí, pero acuden enseguida a la ferretería de las urnas a proclamar otro nuevo, más de lo mismo. Y es que no sabemos vivir sin las cadenas, desencadenados, y enseguida sustituimos unas por otras más modernas, menos roñosas, más bonitas, más último modelo...  

sábado, 10 de febrero de 2024

Es-pa-ñas (I)

    La España autonómica del patriotismo constitucional: Ha quedado obsoleta aquella sandez de la España (nombre propio que debería conservar la hache inicial latina de Hispania) que se quería Una, Grande y Libre, formada por cuarentaysiete provincias peninsulares y tres insulares, más cuatro restos coloniales de allá por el Imperio hacia Dios en África, que empezaba, según los europeos ilustrados, aquende los Pirineos. La identidad española actual, legítima heredera del rancio nacionalcatolicismo franquista, se vertebra ahora en torno a los 17 ejes de sus respectivas autonomías o sucursales financieras estatales: como si dijéramos en 17 Españitas, cada cual con su parlamento autonómico y sus virreyes elegidos democráticamente y sus transferencias -curiosa palabra, muy reveladora-, cada una con su historia y su idiosincrasia y su himno, y hasta su gastronomía, lengua vernácula y folclore -tradiciones ancestrales y traje regional restaurados antaño por mor del populismo de los coros y danzas de la Sección Femenina- y televisión autonómica propia. Es la misma España de siempre, la del españolismo eterno, golfo, cutre, paleto, palurdo y pazguato de toda la vida, la de la españolería y el españoleo, redivivo ahora en 17 entidades financieras vicarias, que dan vida a los nuevos tópicos hispánicos de siempre: catalanismo, galleguismo, vasquismo, andalucismo... y hasta madrileñismo, para que nadie se sienta discriminado en la villa y en la corte.


    La España plural y uniformemente multicolor: Ondea, desplegada al viento, la bandera rojigualda a lo largo y ancho de la sufrida piel de toro ahora junto al estrellado estandarte azul europeo, y ondean simultáneamente los diecisiete pendones de los virreinatos autonómicos. Resulta inevitable que estas diecisiete pequeños reynos de taifas desarrollen, a poco que se dejen llevar por el prurito anal o furor uterinus del patriotismo estatal, su propio nacionalismo que, en los casos más beligerantes, aspirará a sacudirse de encima el yugo nacional español opresor para sustituirlo rápidamente por otro yugo, al fin y a la postre, no menos nacionalista y opresor. Por eso los indepe(ndestista)s quieren sacudirse el yugo de la realidad ideal de España, para sustituirla por otra de la que algún día querrán tal vez independizarse al comprobar que, pese a todo, nada cambia y todo sigue igual. 

    

    Viva España. Los gritos viscerales y supuestamente bienintencionados de Visca Catalunya y Gora Euskadi, por ejemplo, son la versión remozada del viejo, falangista y no menos visceral y supuestamente bienintencionado Viva (o Arriba) España: se grita lo mismo con otros nombres propios, que en el fondo son lo mismo, e incluso en otras lenguas, algunas fundadas o refundadas ad hoc, impuestas desde los medios de adoctrinamiento de masas, entre los que, además de la prensa y la televisión, que es el más educativo en valores (de bolsa) de todos ellos, no hay que olvidar a las instituciones académicas.