martes, 8 de septiembre de 2026
"No quiero ir al cole" (I)
lunes, 7 de septiembre de 2026
Corpus sanum?
Al lado de la espuria enseñanza de la historia como interés de Estado, hay que poner el cultivo escolar de los deportes, con mucha más acrisolada tradición de neto interés de Estado, agigantado hoy en día hasta un extremo nunca conocido. Una vez más, doña Esperanza Aguirre, en la ya repetida conferencia, recomienda el deporte en la enseñanza, encareciéndolo nada menos que como «una excelente escuela de vida», primero porque «nos enseña a respetar un reglamento» y después porque «el deportista entrega siempre lo mejor de sí mismo sin escatimar esfuerzos ni sacrificios». Lo de que enseñe a respetar un reglamento bien se comprende en una adicta al liberalismo hayekiano, que no es capaz de imaginar más reglas que las de la pura y dura competencia, sin concebir que pueda haberlas no competitivas, como las de la lealtad, el socorro o la colaboración. Y en cuanto a que el deportista entrega lo mejor de sí mismo, ¿hay que pensar que lo mejor de uno mismo son las patadas, que es lo que entrega en el más popular de los deportes? Pero, además, ¡qué «humanidades», tanto ganar, ganar, ganar!, humano no es medirse con los otros hombres, sino ocuparse de las cosas. Finalmente, en lo que atañe a los esfuerzos y los sacrificios, siempre me ha parecido a medias incomprensible y a medias indecente que el vacío furor de ganar por ganar les lleve a algunos a tratar su cuerpo a latigazos, como si fuese su propio caballo de carreras. «Cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo mata moscas», dice el refrán; «Cuando el santo no tiene en qué pensar —parafraseo—, se desuella la espalda a zurriagazos». Y, sobre todo, tan sólo una mentalidad totalmente aberrante puede considerar educativa y «de interés nacional» una asignatura que llega a dar lugar a situaciones como la de «partido de alto riesgo». (Rafael Sánchez Ferlosio: “Borriquitos con chándal” en “Pedagogos pasan, al infierno vamos”, incluido en “La hija de la guerra y la madre de la patria”, editorial Destino, Barcelona 2002).
-¿Para qué, me pregunto yo, tanta gimnasia, o educación física, como se prefiere llamar ahora? ¿Para qué tanto gimnasio, que pululan como hongos por doquier últimamente -no hay población por muy pequeña que sea que no se enorgullezca de tener al menos uno, ya sea municipal o privado-? ¿Para qué tanto pilates que aúna el ejercicio físico con el control mental, basado en la respiración y la relajación mental? ¿Sirve todo eso para algo? ¿No sería mejor, dentro del sistema de enseñanza, dedicar ese tiempo a las matemáticas, a la lengua, al inglés o a cualquier otra asignatura o disciplina no vamos a decir que sea más útil para el día de mañana, que ese día no lo ha visto nadie todavía, sino para el día de hoy, a fin de desasnarnos?
-Claro que sirve para algo, y no poco, sino mucho: la educación física, el ejercicio físico sirve muchísimo para el día de mañana tanto como las matemáticas, la lengua, el inglés, o la "espuria enseñanza de la historia como interés de Estado", que dice Ferlosio, porque su objetivo es lograr que los niños no se descuiden nunca, que se cuiden desde bien pequeños para que cuando sean mayores no dejen de ser votantes y contribuyentes sanos y saludables que harán ejercicio físico hasta que les llegue la hora en que llame la Parca a su puerta dando un sonoro aldabonazo o una patada, porque no se trata de esperarla uno sentado, llevando una vida sedentaria, sino un ritmo dinámicamente enérgico y activo.
martes, 14 de julio de 2026
A vueltas con los dioses
-No te está "copiando el look", se llama Zeus y, para colmo, está aquí desde antes que nosotros.
jueves, 30 de abril de 2026
Historia, magistra uitae
miércoles, 25 de febrero de 2026
Abatir y reducir, dos verbos políticamente correctos
Sin embargo, en el editorial del mismo rotativo titulado “Elogio de los Mossos” se utilizaba el socorrido y políticamente correcto “abatimiento”: La confirmación del abatimiento (sic) ayer en la localidad de Subirats del que parece ser el último terrorista huido, Younes Abouyaaqoub, representa el broche de una operación policial extremadamente compleja, que ha mantenido abiertos múltiples frentes en diferentes localidades de forma simultánea y en la que los agentes de este cuerpo han tenido que emplearse a fondo en varias ocasiones, arriesgando sus vidas sin dudarlo cuando ha sido preciso.
REDUCIR.- El periódico "independiente de la mañana" y "global(ista) de noticias en español", que es el de mayor tirada en España, o sea El País, en su edición impresa de 17 de diciembre de 2009 sacaba en la portada, a propósito de la Cumbre del Clima de Copenhague, la fotografía de arriba a todo color, que he tomado de la edición digital. Al pie de la imagen podíamos leer el siguiente comentario superfluo e innecesario, porque la foto hablaba, como suele decirse, por sí misma: Un policía reduce (sic) a un manifestante junto a la sede de la Cumbre del Clima en Copenhague. ¿Qué hubiera dicho el periódico si hubiera sido el manifestante el que hostiara al policía? “¿Un manifestante reduce a un policía…?” Seguro que no, ¿verdad? Hablarían de “agresión física, violencia callejera, bandas incontroladas de jóvenes antisistema, terrorismo, atentado contra la autoridad…” El lenguaje que emplean, y que pretende ser objetivo, imparcial y neutro, como corresponde a un periódico serio y respetable, no es tal como puede comprobarse en estos dos sencillos ejemplos propuestos.
Noto además otra característica del lenguaje periodístico, que comparten, no hace falta decirlo, las noticias de las redes sociales, que pone en segundo plano la actuación de la policía y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en general, que nunca mata, sino que abate, y es que casi siempre suele hacerlo en voz pasiva, nunca en activa. Tomando, por ejemplo, un caso de la actualidad leemos que el narcotraficante fue abatido (se sobreentiende, porque no hace falta expresarlo, el complemento agente: la policía, o en el caso que nos ocupa, el ejército de México). Una excepción, en este caso, es la noticia de la BBC: "El ejército de México mata a "El Mencho", el narco más buscado y poderoso líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, desatando enfrentamientos".
domingo, 12 de octubre de 2025
¡Carabelas de Colón, todavía estáis a tiempo!
Nada mejor que una canción para celebrar el acontecimiento que hoy se conmemora. Agustín García Calvo es el autor de la letra de "Atrás, a contratiempo", que compuso basándose en una ocurrencia de su amigo Rafael Sánchez Ferlosio, que le ofreció los dos primeros versos (Carabelas de Colón, / todavía estáis a tiempo) y que canta con gracia y desgarro Chicho Sánchez Ferlosio, hermano del escritor, que compuso la música, animando a las carabelas de Cristóbal Colón a que como monjitas arrepentidas den marcha atrás y vuelvan al puerto del que partieron sin descubrir América, un alegato contra la Historia, y contra lo que se pretende celebrar el día 12 de octubre, que se convirtió entre nosotros en el Día de la Hispanidad, de la españolidad o de la españolez, como decía don Rafael, y en nuestra Fiesta Nacional en el año del Señor de 1987 "con la intención de recordar de forma solemne momentos de la historia colectiva que forman parte del patrimonio histórico, cultural y social común, asumido como tal por la mayoría de los ciudadanos".
He aquí la letra de la canción que interpretaba Chicho: Carabelas de Colón, / todavía estáis a tiempo. / Antes que el día os coja, / virad en redondo presto, / presto. / Tirad de escotas y velas, / pegadle al timón un vuelco, / y de cara a la mañana / desandad el derrotero. / Atrás, ¡a contratiempo! / Mirad que ya os lo aviso, / mirad que os lo prevengo: / que vais a dar con un mundo / que se llama el Mundo Nuevo, / nuevo; / que va a hacer redondo el mundo, / como manda Tolomeo, / para que girando siga / desde lo mismo a lo mesmo. / Atrás, ¡a contratiempo! / Por delante de la costa / cuelga un muro de silencio; / si lo rompéis, chocaréis / con terremotos de hierro, / hierro. / Agua irisada de grasas / y rompeolas de huesos, / de fruta, de cabecitas / veréis los árboles llenos. / Atrás, ¡a contratiempo! / ¡A orza, a orza, palomas!, / huid a vela y a remo. / El mundo que vais a hacer, / más os valiera no verlo, / verlo. / Hay montes de cartón-piedra, / ríos calientes de sebo, / arañas de veinte codos, / sierpes que vomitan fuego. / Atrás, ¡a contratiempo! / Llueve azufre y llueve tinta, / sobre selvas de cemento, / chillan colgadas en jaulas / crías de monos sin pelo, / pelo.
Los indios pata-de-goma, / acorazados de acero, / por caminos de betún / ruedan rápidos y serios. / Atrás, ¡a contratiempo! / Por las calles trepidantes / ruge el león del desierto. / Por bóvedas de luz blanca / revuelan pájaros ciegos, / ciegos. / Hay un plátano gigante / en medio del cementerio / que echa por hojas papeles / marcados de cifra y sello. / Atrás, ¡a contratiempo! / Sobre pirámides rotas / alzan altares de hielo / y adoran a un dios de plomo / con dientes de oro negros, / negros. / Con sacrificios humanos / aplacan al dios del miedo, / corazoncitos azules / sacan vivos de los pechos. / Atrás, ¡a contratiempo! / Trazan a tiros los barrios, / a escuadra parten los pueblos. / Se juntan para estar solos, / se mueven para estar quietos, / quietos. / Al avanzar a la muerte / allí lo llaman progreso. / Por túneles y cañones / sopla enloquecido el Tiempo. / Atrás, ¡a contratiempo!
Por eso, carabelitas, / oíd, si podéis, consejo: / No hagáis historia, que sólo / lo que está escrito está hecho, / hecho. / Con rumbo al sol que os nace, / id el mapa recogiendo, / por el Mar de los Sargazos / tornad a Palos, el puerto. / Atrás, ¡a contratiempo! / Monjitas arrepentidas, / entrad en el astillero. / Os desguacen armadores, / os coman salitre y muergos, / muergos. / Dormid de velas caídas / al son de los salineros / y un día de peregrinas, / id a la sierra subiendo. / Atrás, ¡a contratiempo! / Volved en Sierra de Gata / a crecer pinos y abetos, / criar hojas y resina / y hacerles burla a los vientos, vientos. / Allí el aire huele a vida, / se siente rodar el cielo, / y en las noches de verano / cantan grillos y jilgueros. / Atrás, ¡a contratiempo!
Pero no sólo es el día de la Fiesta Nacional, la Iglesia celebra el día de la Virgen del Pilar, en el que la virgen María se le apareció supuestamente al apóstol Santiago a la orilluca del Ebro a su paso por Zaragoza.
Y es también el día de las Fuerzas Armadas, "un día de orgullo, de satisfacción, de sentirnos más unidos que nunca, teniendo en cuenta que somos miembros de un gran país como es España", según declaraba hace unos años la actual ministra de la Guerra con motivo de esta efeméride o acontecimiento notable que se recuerda en su aniversario, que en su alocución enviaba un recuerdo cariñoso "a las familias que han perdido a sus familiares este año. Siempre estarán en nuestros corazones. Su acto de servicio no lo olvidaremos nunca". Consideraba significativamente la señora ministra que la muerte es un acto de servicio. Y, más adelante, en su breve y atropellada alocución afirmaba que "es un día muy importante para España y es un día importante para las fuerzas armadas, esas fuerzas armadas generosas, esas fuerzas armadas que están siempre en todos los lugares más difíciles y más complicados en el extranjero y en España; (...) los hombres y mujeres de las fuerzas armadas están siempre presentes con voluntad de servicio y de amor a España".
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| "Su acto de servicio no lo olvidaremos nunca" |
jueves, 24 de abril de 2025
Habemus papam?
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| Explosión del Challenger (1986) |
martes, 1 de abril de 2025
"Y naufragar me es dulce en este mar"
Nos ha dejado el bachiller Sánchez, el único título académico de una de nuestras mejores plumas de todos los tiempos: Rafael Sánchez Ferlosio, don Rafael. Murió en el hospital en las calendas de abril, solo, a los noventa y dos años, poco después de hablar por teléfono con un amigo y recitarle en italiano, él que había nacido en Roma, este bellísimo poema de Giacomo Leopardi titulado El infinito.
miércoles, 27 de noviembre de 2024
Onfaloscopia u onfaloscopía

martes, 22 de octubre de 2024
¿Homenaje o ultraje a la bandera?
¿Llegará alguna vez el día feliz en que asistamos a la ceremonia, simbólica o real, de arriado y, acto seguido, incineración solemne de todas las banderas, deterioradas y desgastadas por el uso y el abuso que de ellas se ha hecho a lo largo de la historia universal, y no sean sustituidas por otras nuevas ni repuestas, o, lo que sería lo mismo, el día en que estandartes, lábaros y pendones no sean más que lo que son, paños o trapos o retazos de tela que, izados en el mástil, ondean al viento sin representar nada ni a nadie, carentes de cualquier significación y simbolismo, como las cometas multicolores de jirones de tela o cintas de papel que, sujetas por un cordel muy largo, se arrojan al aire para que el viento las vuele y sirvan de diversión a niños y muchachos?
jueves, 17 de octubre de 2024
De lo que le dijo el primer ministro persa al general griego Temistoclés
Esto fue lo que le dijo el jefe de la guardia del rey de los persas, Artábano, al general griego Temistoclés, según cuenta Plutarco en la biografía del ateniense: “Extranjero, las costumbres de los hombres son diferentes; y unas cosas son hermosas para unos y otras para otros; pero para todos es hermoso celebrar y salvaguardar las propias”.
Lo
que le dice el persa al ateniense es que cada pueblo celebra y
venera sus costumbres y leyes propias, porque son idiomáticas,
específicas, originales, y en ese sentido son muy distintos unos y otros
pueblos
como distintos son sus usos, lenguas, leyes y costumbres, y lo que
para unos es hermoso no lo es para otros. Está enunciando el
relativismo, pero no se limita a afirmar que todo es relativo, hay algo
que no lo es: lo que podríamos llamar el idiotismo patriótico,
entendiendo el término idiotismo en un sentido genérico muy amplio. La
Real Academia lo relaciona con ignorancia e idiocia y lo define como el
"giro o expresión propia de una lengua que no se ajustan a las reglas
generales", y aquí lo entendemos como algo inherente a una tribu y a una
cultura y por lo tanto particular y no común: en
lo que todos los seres humanos
están de acuerdo, sin embargo, es en que lo más hermoso y lo mejor es lo
suyo, sea esto lo que sea, porque les es consustancial y no por otra
razón. Se sobrevalora, pues, lo propio, minusvalorando o despreciando lo
ajeno.
Estamos ante
lo que Rafael Sánchez Ferlosio denominó con su habitual y aguda
socarronería la moral del pedo: a nadie le huele mal el suyo propio, porque siempre apesta más el ajeno que el
propio, pero no por pedo, sino por ajeno. Nuestro refranero recoge esta idea: "A nadie le huelen mal sus peos ni le parecen sus hijos feos".
Pone
Plutarco a continuación en boca del primer ministro persa el siguiente
ejemplo ilustrativo que diferencia a griegos de persas: Así
pues es dicho común que vosotros apreciáis muy mucho la libertad y
la igualdad, pero para nosotros la mejor de nuestras muchas y
hermosas costumbres es la siguiente: venerar al rey y postrarse ante
él como ante la imagen de un dios que lo salvaguarda todo”. (Plutarco,
Vida de Temistoclés 27.2-3).
Esboza aquí Plutarco la radical diferencia entre los griegos, que veneran como propias la libertad y la igualdad, y los persas, que veneran la figura de su soberano, ante el que practican la proscinesis o salutación con postración en actitud de veneración y reverencia, muy parecida a nuestra genuflexión, acto que se interpreta como un gesto de sumisión y humillación respetuosa.








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