jueves, 28 de mayo de 2026
El colmo del eufemismo
viernes, 8 de mayo de 2026
La partícula de Dios
El dibujante El Roto caricaturizaba la "partícula divina" como si fuera una hostia consagrada para la comunión de los fieles de esa nueva religión que es la ciencia -que si no nos exige fe, como la vieja religión, lo que sonaría muy arcaico, precisa, sin embargo, y mucho, de nuestra "credibilidad"- , con la aureola de santidad de lo divino, en esta impagable viñeta titulada "La consagración", que el diario independiente de la mañana publicaba el 23 de julio de 2012.
Una semana después de la publicación de este artículo, en una carta al director del mismo diario, un lector indignado defiende a capa y espada "el posible hallazgo del Bosón de Higgs". Se trata de Manuel Lozano Leyva, Catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla. He aquí su carta:
Haciendo uso de razonamientos de estética filosófica, o algo así, el profesor Agustín García Calvo menosprecia el posible hallazgo del bosón de Higgs. Aunque sea curioso el uso que hace de su derecho a opinar lo que se le ocurra con argumentos pintorescos, considero inquietante que sostenga que algunas conquistas de la ciencia (de su artículo quizá podría deducirse que todas) sirvan para saciar la “necesidad de fe y diversión”. Esas intenciones las tienen otros, no los científicos. La pose supuestamente sublime de desdén hacia la ciencia la suelen ostentar, aparte de los que les atrae el siniestro poder que da la religión, aquellos intelectuales incapaces de desarrollar la creatividad del arte, la fuerza de la literatura o el portentoso desafío de escudriñar científicamente la intimidad de naturaleza. O sea, aquellos que se encuentran a gusto instalados permanentemente en la más absoluta irrelevancia.
Se trata de una defensa corporativista y acérrima de la ciencia y de los científicos y de su progreso en pos de una verdad absoluta que no poseemos contra el ataque perfectamente lógico y de sentido común de García Calvo, que algunos humoristas como Montt y El Roto, que citábamos al principio, que haciéndose eco del sentir popular, ya habían satirizado y ridiculizado la pretensión de que el susodicho bosón fuera la partícula divina, precisamente como un 'acto de fe y diversión' motivado por "el siniestro poder que da la religión" porque no olvidemos que el humor es la mejor crítica contra la seriedad de los que creen "escudriñar científicamente la intimidad de naturaleza".
miércoles, 14 de mayo de 2025
Sembrando dudas
Y es que frente a las certezas y a las verdades divinas que nos inculca Dios (o Alá o Jehová), el diablo, por su parte, siembra la fecunda semilla de las dudas, esas dudas que indignan a la comunidad de los creyentes.
sábado, 3 de febrero de 2024
El zorro en el gallinero
Al director del departamento de personal y recursos humanos le impresionó y sorprendió muy favorablemente el impecable currículum que presentaba aquel candidato, hasta tal punto de que lo contrató inmediatamente para ocupar el puesto vacante de responsable o encargado (palabras preferibles a "jefe"*) de seguridad de la granja de explotación avícola, felicitándole por su fulminante promoción y ascenso laboral.
Le había extrañado que un Zorro aspirara al cargo de Gallo del corral y guardián del gallinero, como se denominaba antaño, pero, como le explicó el candidato, él no se autopercibía como lo que parecía a simple y primera vista, un zorro común o rojo (vulpes vulpes de la familia de los vulpinos), sino que se veía a sí mismo desde su más tierna niñez como un gallo (gallus gallus domesticus) aprisionado en un cuerpo extraño, que todavía no había realizado la transición específica. Y consciente del latinajo esse est percipi, es decir, que el ser o la esencia (esse) consiste en ser percibido, nadie podía negarle a él el derecho propio a percibirse a sí mismo como un gallo doméstico, como se sentía, sin importarle lo que creyeran los demás. Había el candidato, aclaró, presentado en el Registro Civil su deseo de inscribirse como lo que era: Gallo. El funcionario no podía dudar de su palabra sin incurrir en un delito de odio, así que sin ninguna exigencia de informe pericial registró al Zorro como Gallo en riguroso cumplimiento de la ley trans-específica.

Tenemos, pues, al Zorro convertido en el guardián de la empresa aviaria, metido literalmente en el gallinero. Tenemos, pues, al enemigo en casa, pensaron pollos y gallinas aterrados nada más verlo. ¡Qué paradoja! El viejo Señor Zorro de las fábulas de Esopo y de Fedro, y de sus epígonos Iriarte, Samaniego y La Fontaine, entre tantos otros, el raboso o raposo (o la raposa, si se prefiere), ese viejo y astuto emprendedor de fechorías, ese fementido matador de pollos y gallinas, ha sido ascendido de categoría en el escalafón empresarial, convertido en el Gallo guardián del gallinero.
Las gallinas cacarearon aterrorizadas nada más verlo víctimas de un ataque de pánico y echaron a correr despavoridas, intentando volar a ras de suelo, preocupadas por sí mismas y sus polluelos. Él para tranquilizarlas las reunió y les dijo que no tuvieran ningún temor, y que no se fíaran de las apariencias, siempre engañadoras.
"Aunque tenga aspecto de zorro, dijo, no lo soy, dado que en mi fuero interno me siento gallo de las patas a la cresta desde que nací, y os confieso como prueba de mi buena fe que me he vuelto no solo vegetariano y no consumo por lo tanto ni carne ni pescado, sino también vegano, es decir, que prescindo, además, en mi dieta de todo producto de origen animal: de lácteos, de miel y de los huevos".
Las gallinas, algo más tranquilas aunque todavía incrédulas por sus palabras, aplaudieron aleteando sin embargo.
"Y, además, prosiguió, os ruego encarecidamente que no veáis en mí un superior jerárquico, sino un camarada más cuya misión es protegeros de los peligros exteriores, porque dentro del gallinero no hay ningún peligro que temer. Os ruego finalmente que confíéis en mí, que seáis tolerantes y que abandonéis vuestros prejuicios a fin de que entre nosotros haya igualdad real y efectiva sin ninguna discriminación por ninguna razón, pues, insisto, aunque veáis en mí un zorro que tiene aspecto de zorro, puedo enseñaros el certificado oficial -se lo muestra- que acredita mi condición legal de ave gallinácea como consta en el Registro Civil, y este contrato laboral que me nombra jefe del servicio de seguridad del gallinero".
Las gallinas, acabado el discurso, aplaudieron y respiraron con alivio. Esa noche se recogieron temprano, como de costumbre, y durmieron descuidadas.
A la mañana siguiente, se hallaron muchas plumas ensangrentadas por el suelo y menos pollos y gallinas, pero se había cumplido la ley escrupulosamente.
domingo, 3 de octubre de 2021
De los nombres propios
No hablemos ya del creciente interés por las biografías, ese subgénero historiográfico, que convierte las vidas en literatura en el peor sentido de la palabra, esto es, en el de cuentos y mentiras.
Este interés por las vidas ajenas se agudizó en Suetonio, el biógrafo imperial que decidió ocuparse de la vida y milagros de los grandes hombres, es decir, de los césares, haciéndonos olvidar que ellos, los príncipes de este mundo, los que más mandan son al fin y al cabo por activa los más mandados por pasiva. Estas narraciones, centradas en los nombres propios de los personajes históricos, desvían el interés de sus obras hacia las circunstancias de su existencia, con lo que nos desentedemos de su aportación, de lo que crearon, y nos distraemos entreteniéndonos con el anecdotario de su vida privada, privada en el sentido de sustraída al interés público y carente de él, y con el cotilleo, lo que impide que se preste atención a lo que hayan podido hacer o decir de razonable y de utilidad para el común.
sábado, 27 de marzo de 2021
¿Hay justicia? ¿Es justa la Justicia que hay?
Se suele personificar tradicionalmente a la justicia ya desde los antiguos romanos como una mujer, tal vez porque la palabra latina IUSTITIA -derivada de iustum “justo” y de ius(1) “derecho”- pertenece a la primera declinación y conlleva (casi mecánicamente) género gramatical femenino, por lo que a la hora de aplicarle un adjetivo como, por ejemplo, “caecus caeca caecum” que significa “que no ve, ciego, ciega”, debemos elegir el género gramatical femenino: IVSTITIA CAECA EST: la justicia es ciega.
Astrea difundió entre los hombres los sentimientos de equidad y virtud. Esto ocurrió en la Edad de Oro, pero al degenerar el género humano, nunca mejor dicho, con el progreso de la Historia, la maldad se apoderó del mundo (las enfermedades, el trabajo, la esclavitud, la guerra, el dinero y un larguísimo y de sobra conocidísimo etcétera), y Astrea abandonó el planeta, subió al cielo en su destierro y se convirtió en la constelación de Virgo. Desde entonces no hay Justicia en el mundo, o, por decirlo de otra manera, desapareció Astrea y se crearon en su lugar los tribunales de justicia, las leyes justicieras, los jueces -desoyéndose las palabras del verbo divino “no juzguéis y no seréis juzgados”(2)- , las prisiones para que los que estamos eventualmente fuera de ellas creamos por contraposición a los que están encarcelados que nosotros somos libres y ellos no, asegurándose así de que en esta Edad de Hierro en la que estamos inmersos y malamente sobrevivimos no volvería a reinar la justicia de verdad nunca más en el mundo. Por lo que a la primera pregunta que hacíamos (¿Hay justicia?), la respuesta es que no. Y en cuanto a la segunda (¿Es justa la Justicia que hay, esto es, la existente?) la respuesta no puede ser otra que tampoco.
(2) Nolite iudicare, ut non iudicemini -en el griego original, μὴ κρίνετε, ἵνα μὴ κριθῆτε- son unas de las palabras más repetidas del evangelio y que menos caso se hacen. Las refieren los evangelistas Mateo (7,1) y Lucas (6,37) en el llamado Sermón de la Montaña. Con esta frase, el nazareno se rebelaba contra el derecho farisaico, ya que el único juicio correspondería sólo a Dios, es decir, a sabe Dios quién, por eso el verbo divino se opone a la lapidación de la adúltera, reprochando a los que iban a lincharla: qui sine peccatum est uestrum, primus in illam lapidem mittat: quien esté libre de pecado de vosotros, que arroje el primero la piedra contra ella. Se ha tratado de desactivar la carga subversiva del nolite iudicare interpretando la frase erróneamente como que quiere decir “no juzguéis mal o a la ligera”, cuando lo que quiere decir es, simplemente, "no juzguéis", es decir, que no juzguemos, que renunciemos a juzgar las acciones de los demás, porque no saben lo que hacen, no sabemos lo que hacemos, lo que afecta tanto al fuero interno de cada uno como a los tribunales de justicia.
lunes, 25 de enero de 2021
La fe y las dudas ó Dios y los diablos.
Recordemos lo que cuenta Luciano de Samósata que le decía uno de sus personajes, Licino, a Hermótimo, su interlocutor y amigo, en el diálogo homónimo: "Sé sensato y acuérdate de dudar." Le decía que no era una opinión personal suya, algo de su cosecha propia, sino una sentencia de algún sabio, que aconsejaba no dar crédito así como así a las cosas, sino ponerlas todas en tela de juicio, dudar de ellas, no creer en lo que está mandado. Y está claro, volviendo al titular de periódico citado, que las dudas, unas simples dudas sobre algo tan abstracto, evanescente y difuso pero real como "el crecimiento global", unas dudas que albergamos todos en nuestro fuero interno, pueden hundir los mercados internacionales.
Traigamos en auxilio de los antiguos a nuestro poeta don Antonio Machado, que en su Juan de Mairena razona así la importancia del escepticismo: "Aprende a dudar, hijo, y acabarás dudando de tu propia duda. De esta manera premia Dios al escéptico y confunde al creyente".
*Escepticismo: Para el divino Sexto Empírico los sistemas filosóficos son tres: los dogmáticos, que son aquellos que creen haber descubierto la verdad y que se creen poseedores de ella, los académicos, que son aquellos que creen que no puede ser aprehendida, y los escépticos -del griego sképthomai "investigar, mirar con detenimiento, preguntar qué es algo" y, por lo tanto, "no dar nada por establecido ni sentado"- que son los que a falta de fe en uno u otro sentido, dudan, siguen investigando y albergando numerosas dudas, como esas que han hicieron que, aunque sólo fuera por un día, se hundieran los mercados internacionales.
El escéptico es el que no cree, porque los que creen, los creyentes, ya no necesitan investigar nada, ni preguntarse por las cosas, ni mirarlas con detenimiento: se creen en posesión ortodoxa de la verdad.
lunes, 5 de octubre de 2020
De la democracia, según Cappelletti
Sin embargo, hay que tener en cuenta enseguida que la palabra griega “pueblo (demos)” quería decir el conjunto de todos los ciudadanos atenienses libres y varones mayores de edad, del que estaban excluidos, por lo tanto, todas las mujeres, esclavos y extranjeros afincados en Atenas, así como todos los menores de edad, habida cuenta de las tres lacras de este sistema democrático que restringen el significado de la palabra "pueblo (demos)": esclavitud, familia patriarcal, xenofobia.
Ya antes de Marx, los así llamados "socialistas utópicos", como Saint-Simon, veían claramente que no puede haber verdadera democracia política sin democracia económica y social. Aunque legalmente todos los votos son equivalentes y todos los ciudadanos iguales, en realidad, nadie deja de ver que esto es un sarcasmo.
*ticocracia: neologismo griego compuesto de τύχη (týche "suerte, azar") y κρáτος ("dominio, poder") que significa gobierno por sorteo.





















