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jueves, 13 de agosto de 2026

Pareceres CXX

590.- Fahrenheit 451. Galeno, el famoso médico griego cuyo nombre propio se ha convertido en sinónimo común de 'médico', coloquialmente 'matasanos', cuenta en su tratado Περὶ ἀλυπίας (Perì Alypías), 'De indolentia' en latín, y, entre nosotros, “Para evitar el sufrimiento”, la anécdota de un gramático, un tal Filides, que murió de pena tras perder su biblioteca en un incendio, probablemente el que tuvo lugar en Roma en el año 192 de nuestra era bajo el reinado del emperador Cómodo. Al convertirse la biblioteca en pasto de las llamas, toda su colección y el trabajo de su vida se desataron en cenizas. Cayó el gramático en una profunda depresión y tristeza que le llevaron a la muerte. El propio Galeno, que también perdió valiosos manuscritos, aplicó, sin embargo, la filosofía estoica que practicaba, sobreviviendo a la pérdida literaria y no dejándose derrumbar por la murria y la tristeza, como otros que vestidos de negro en señal de luto riguroso, andaban apesadumbrados y demacrados todo el día cual ánimas dolientes. Me recuerda la anécdota a la novela Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y a la excelente película de Truffaut basada en ella, cuyo título evoca la temperatura a la que arde el papel de los libros en una sociedad en la que estaban prohibidos y los bomberos tenían la paradójica misión de quemarlos, contra lo que se rebelaban algunas almas piadosas que los memorizaban a fin de que sus palabras no fueran pasto del olvido y siguieran vivas en el aire contándoselas los unos a los otros. 
 

 591.- Desintoxicación digital. (“digital detox” en la lengua del Imperio). Cada mes de agosto se repite la misma fanfarria: desconectar para recargar las pilas dejando el teléfono supuestamente inteligente en un cajón, cerrar la maleta y desaparecer del mapa digital durante una semana o quince días a lo sumo, dejando de consultar el devocionario cotidiano para unos y espejito mágito para otros de sus usuarios, que sueñan con volver a lo analógico vintage desertando de lo digital. Hay retiros espirituales que obligan a sus clientes VIP,s. a depositar el móvil en su caja de seguridad nada más entrar en recepción y cabañas rurales sin cobertura de güifi (guaifai en la lengua del Imperio). Los adictos a las pantallas practican así durante unos breves días la desintoxicación digital, sabedores que son de que prescindir del apéndice móvil en la vida cotidiana es una utopía irrealizable. Es como hacer dieta poniéndose uno a régimen y dejando de comer durante una o dos semanas para a los pocos días volver a las andadas y recuperar los quilos perdidos con creces. Normalmente lo que consiguen estos periodos de abstinencia es lo contrario de lo que pretendían. Acaban acrecentando la ansiedad y logran que las ganas de consumir sean todavía mayores con la vuelta a la normalidad. 
 
  
592.- Influencers. Los influencers dominan las pantallas, definen mercados, dirigen campañas publicitarias, inauguran hoteles, restaurantes y chiringuitos, convierten un producto en un éxito de la noche a la mañana. Mercantilizan cada momento personal de sus vidas. Vemos a uno tomándose un autorretrato  frente al espejo de un portal, adoptando poses ridículas y forzadas. Ponen cualquier episodio de su vida en escena: todo lo que tocan lo convierte en "contenido". Hoteles, aerolíneas, cosméticos, moda, fabricantes de automóviles e incluso bancos los utilizan para sus campañas publicitarias. Ellos no crearon esta industria, sino las plataformas, los algoritmos, los anunciantes, las empresas, y, sobre todo, sus numerosos seguidores. Ningún influyente tendría influencia alguna si cientos de miles de personas no lo siguieran a diario de forma obsesiva. Pero la mayor paradoja es que todo el mundo dice estar harto de ellos, y sin embargo no deja de seguirlos. No solo aparecen en las pantallas. Están en todas partes, ubicuos, como Dios. en restaurantes. En playas. En hoteles. En museos. En aeropuertos. En cualquier lugar donde otras personas vayan a darse un chapuzón o a comer o picar algo o a tomar una copa y, de repente, se encuentran a alguien grabando y creando contenido. No es solo la proyección lo que molesta, sino la ocupación del espacio público. Cuando cada rincón del territorio se transforma en un estudio fotográfico improvisado, los demás sienten que participan involuntariamente en una producción que no eligieron, sienten, como los gitanos, que les están robando el alma. Pero lo más significativo de todo es que ha emergido el influyente que más contenidos crea en la actualidad: la presunta Inteligencia Artificial, que brinda desde consejos para la vida cotidiana hasta todo tipo de recomendaciones, por lo que si los influyentes de poca monta acaban desapareciendo, no se irá con ellos la economía de la atención de nuestra mirada, el bien más valioso de interné, su producto verdadero producto. 
  
593.- Móviles que arden. Las altas e inusuales temperaturas del verano, fruto del calentamiento global que conlleva el cambio climático, no solo nos afectan a nosotros, sino también a nuestros dispositivos electrónicos. No en vano el pasado mes de julio ha sido el más cálido de los últimos sesenta y cinco veranos, habida cuenta de las muchísimas hectáreas arrasadas y las muertes por calor que en el ruedo ibérico se dispararon a dos mil personas, aunque la causa de su defunción no conste en ningún certificado médico, duplicando así la cifra del año pasado. El teléfono supuestamente inteligente y móvil (¡cuánto más libres éramos cuando dependíamos de un teléfono fijo!), que ahora usamos y que en realidad nos usa a nosotros a diario para incomunicarnos, tomar fotos, navegar por internet y teletrabajar, puede presentar problemas si se expone demasiado al sol o al calor intenso durante mucho tiempo. La exposición directa al astro rey, especialmente en el salpicadero de un semoviente puede provocar que el dispositivo se achicharre muy rápidamente al recibir la luz solar intensa. Colóquelo a la sombra, protéjalo, envuélvalo o escóndalo. Déle un respiro. Si nota que empieza a calentarse, cierre las aplicaciones que consumen más energía, funciones como el GPS, el Bluetooth o los juegos, y hacen que suba su temperatura. No lo cargue cuando esté muy caliente, y espere a que se enfríe antes de usarlo. Y si tiene intención de fotografiar el evento astronómico del siglo, el Eclipse Total Solar, hágalo con el filtro especial diseñado para evitar la exposición a rayos ultravioletas e infrarrojos. 
 
 
594.- Guerras de religión: Parece que ante la presencia de “moros en la costa” algunos quieren renovar las guerras religiosas que enfrentan a moros y cristianos apelando a defender nuestra tradición cristiana contra el islam. Pero el «choque de civilizaciones» y «la defensa de la cristiandad en peligro» son una cortina de humo. El cristianismo, en este país, no corre el peligro de ser derrotado por ningún enemigo externo, porque se ha consumido por sí solo, año tras año, entre parroquias vacías, curas pederastas, catecismos reducidos a la nada y un clero que se dedica al márquetin pastoral. Resultan graciosos los ateos progresistas que se redescubren ahora como cristianos que quieren defender sus propias fiestas, arrostrando el calificativo de islamófobos racistas. Están fomentando una guerra horizontal, de los de abajo contra los de abajo, de los de aquí contra los foráneos que deja fuera de combate y al margen del campo de batalla a quienes han provocado deliberadamente esta situación de escasez y pobreza generalizada que obliga a muchas personas a huir de su país natal en busca de mejores horizontes. No hay ninguna civilización cristiana que defender frente al islam, porque la civilización cristiana ya no existe, y los que agitan el fantasma de las guerras de religión lo saben perfectamente: solo les sirve para desviar la atención de lo que importa, para inventarse un enemigo conveniente formado por marginados, por el producto de una inmigración desmesurada que poco o nada tiene que ver con el islam, sino con la auténtica religión de Dios que impera aquende y allende: el capitalismo.

sábado, 1 de agosto de 2026

Contra el cambio climático y otras contrariedades

 ¡Qué horrible sería la vida, creen algunos, si la ultraderecha llegase al Poder! Pero no hace falta que llegue porque ya gobierna: el Poder es la ultraderecha.

A las 'personas mayores' entradas en la tercera edad que este verano sea el más caluroso de la historia nos suena sin remedio a disco rayado de vieja cantilena.

 Sus señorías y señoríos se van de veraneo durante el mes de agosto, no vaya ser que les dé un golpe de calor en sede parlamentaria que les derrita la sesera. 

Este es el estío, sin duda alguna, más caluroso que todos los demás habidos y por haber, por la sencilla razón de que es el que ahora mismo nos toca padecer.

Si alguien dudaba aún del cambio climático, dicen, creerá en él tras este verano, como si la duda fuera -y no la creencia- el mayor síntoma de humana estupidez.

  Hace no tanto el calentamiento global iba a depararnos grandes sequías. Ahora, tras las lluvias primaverales, hablan de cambio de clima, y huele a chamuscado.

Viñeta de Ramón

Si la mayoría de los incendios los provoca el hombre, ya sea accidentalmente o adrede, ¿de qué sirve convencernos de que el cambio climático es el responsable?

Como ha llovido mucho este año, no hay agoreros de embalses semivacíos que tardarían años en volver a llenarse, ya que hubo que abrir las compuertas de desagüe.

¿No es hora ya de que detengan al Cambio Climático, lo sienten en el banquillo, y lo juzguen y condenen por asesinato con alevosía y premeditado ensañamiento? 

Habrá que ver, dijo el ciego, el eclipse de Dios con las gafas homologadas de cristales ahumados, igual que los incendios forestales que nos echan por la tele.

 Hemos asistido a muchos veranos tórridos antes que este. Recuerdo alguno madrileño que yo intentaba apagar en vano con cerveza, horchata y granizado de limón.

No ha concluido una ola de calor cuando ya se inaugura otra que viene rauda y veloz a superponerse a esa. ¿Otra? ¿Nueva? ¿No será la misma de todos los veranos?

 El turisteo se hace no por amor al viaje (ya no hay viajeros, solo turistas), sino para poder decir y documentar que uno, como Dios manda, se va de vacaciones.

 Los incendios forestales, retransmitidos por todos los medios, plataformas y canales, hacen que cunda el pánico y suban irremediablemente las temperaturas.

El rey troyano Príamo cuando recuperó a su hijo Paris exclamó alborozado: “¡Que arda Troya!” Y Troya ardió, pero una nueva Troya, Roma, resurgió de sus cenizas.

viernes, 26 de junio de 2026

Rebajas de verano

 
Fútbol:
El principal producto mediático de estos días, seguido por millones de televidentes, es el campeonato mundial y cuatrienal de balompié: 'mas futvol por fabor'. 
 
Football: Todo un espectáculo para los hinchas y los entusiastas del deporte rey, en el que confluyen toda suerte de intereses económicos, sociales y políticos.
 
Varia uariorum:
 De Simone Weil: «El prójimo. Percibir a cada ser humano (imagen de uno mismo) como una prisión en la que habita un prisionero, con todo el universo alrededor». 
 
 Se preguntaba el incorregible Coluche qué harían los católicos, que se santiguaban porque Cristo murió en la cruz, si hubiera muerto víctima de empalamiento.
 
Progreso: 
Progresismo: la nueva religión que concibe la vida como un proceso histórico de avances científicos y tecnológicos que nos conduce a un final feliz inexistente. 
 
En contra del progreso, porque lo que progresa es el capitalismo que es el Sistema político y económico basado en el predominio del capital y el mercantilismo.
  
 Anglicismos: 
 Un selfi, es una autofoto, una forma de suicidio porque fotografiar es matar. Entre la foto de un ser vivo y la póstuma de un cadáver no hay ninguna diferencia.
 
'Le hice ghosting' o'gosteé', un anglicismo innecesario que suena técnico y guay para justificar, desapareciendo cual fantasma, la mala educación del ninguneo.
 
   Cambio climático, cambio temático:
 
Durante la canícula feroz, dicen nuestros hijoputivos, perdón, ejecutivos, hay que relajar el código de vestimenta y ganar frescura prescindiendo de corbata.
 
 Que la ola de calor tórrido que nos invade no nos distraiga del oleaje de totalitarismo y autoritarismo climatizado y trajeado sin corbata de la realidad. 
 
Hay más muertes en invierno por el frío que por el calor en verano, por lo que el calentamiento global, evitando más muertes de las que causa, es beneficioso. 

MoMo registra la mortalidad que se atribuye a las temperaturas, pero las cifras del calor reciben mucha más cobertura mediática, por qué será, que las del frío. 

 Cabe preguntarse por qué las muertes atribuidas al calor estival importan más que las del frío invernal: la razón, el sostén del relato climático calenturiento. 

 Amistades de alquiler:
Lo de buscar amistad mediante tarifa suena a tapadera y subterfugio digital del negocio y oficio más viejo del mundo, que es, huelga decirlo, la prostitución.
 
¿Qué está fallando, cabe preguntar, si alguien, para trabar amistad o encontrar pareja, tiene que acudir a aplicaciones informáticas o a un programa de la tele?

Una plataforma digital alquila -con algún perfil de veinte euros por hora- amigos y amigas para viajes, practicar deporte, eventos, conversar... y lo que surja.

 


Hay una epidemia de soledad no deseada que se está volviendo endémica y que es fruto de la 'vida' digital, y afecta ya tanto a los jóvenes como a los viejos. 
 
El usuario prefiere que el cobro se gestione de forma digital antes del encuentro para evitar el momento violento y embarazoso de sacar la cartera tras la cita. 
 
No queremos ver que hemos caído en la adicción de las redes sociales, peces pescados convencidos de que somos libres y que es una elección nuestra conectarnos. 

miércoles, 24 de junio de 2026

"Bebe agua, ponte crema solar..."

 Llega el verano, y la emergencia climática nos urge a protegernos del Sol que surca a diario el cielo en su carruaje de oro tirado por cuatro fogosísimos corceles.
 
No es el calor extremo lo que nos mata en el verano ni el frío durante el invierno, sino el hecho de no disponer de los medios necesarios a fin de combatirlo.  
 
¡Alerta roja ante el calor extremo! Si trabajas, deja de trabajar: nadie tendría que ganarse la vida jugándosela y echándola a perder en su puesto de trabajo.
 
No es el calor extremo y sofocante lo que nos asfixia y hace sudar la gota gorda y nos mata trabajando bajo un sol de justicia y de plomo, sino el capitalismo.
 
 
 Bebe agua, ponte crema solar... y si no tienes aire acondicionado o ventilador porque no puedes permitirte tales lujos, abanícate, que es más barato y ecológico. 
 
Un titular: Europa se asfixia a 40ª Celsius. La enésima -¿no la primera?- ola de calor anómala -¿en verano?- dispara las alertas rojas por todo el continente.
 
La emergencia climática no es broma. Arremójate la tripa, que ya viene la calor, que luego en el mes de agosto no suelta el agua ni Dios, ya cantaba Labordeta.
 
  
 Desgraciadamente, el calor extremo ya ha llegado. Estemos preparados y preparadas. Mareos, dolor de cabeza o cansancio pueden ser síntomas de un golpe de calor.

viernes, 8 de agosto de 2025

España está que arde (y II)

    Si nos apartamos del dogma climático  e incurrimos en el pecado de la desinformación y del negacionismo y sus promesas de redención y no nos sacrificamos reduciendo nuestras emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, que son nuestro pecado original, la Iglesia de la Climatología nos excomulga. Los Sumos Sacerdotes, que divulgan los conocimientos de los estudios y modelos climáticos que realizan las predicciones acerca del futuro, dicen que si no hemos notado el aumento de 1,5 grados Celsius en la temperatura del planeta, ya  lo notaremos, porque va a seguir aumentando pavorosamente.

    La nueva religión tiene sus herejes, que confunden a los fieles creyentes. Ellos, entre los que me temo que me incluyo, dicen, decimos que no hay un cambio climático, sino dos: el calentamiento global o verano en el hemisferio norte y el simultáneo enfriamiento global o invierno en el hemisferio sur del planeta ahora mismo, y viceversa, porque ambos cambios climáticos son, como se sabe, alternativos. El nombre que se nos aplica es negacionistas de la evidencia científica, como denominan ellos a la fe 'verdadera' que nosotros negamos con nuestras palabras y argumentos.

    Afortunadamente hay una red mundial de verificadores de hechos, los fact checkers, que forman el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición que combate la herejía a fin de mantener la ortodoxia climática que se dedica a denunciarnos y perseguirnos a los herejes y a exigir que se nos destierre de todo medio de comunicación y red social, acusados de desviación de la fe y ultranegacionistas.

    No estamos minimizando aquí el peligro de los incendios forestales, Dios nos libre, sino ridiculizando el discurso de miedo que los medios de formación de masas constantemente nos inculcan para sembrar el 'climate panic' o 'climate anxiety' a fin de controlarnos. Como no les basta con el riesgo incendiario, que es la actualización de la amenaza del infierno aquí y ahora, que les parece poca cosa y de sobra conocida, nos amenazan, además, con trastornos mentales y conductuales derivados del impacto de las altas temperaturas. 

    La AEMET lanza un comunicado urgente advirtiéndonos de la ola de calor "para la que no estamos preparados". Y resulta que lo que viene no es solo la canícula habitual sino otro episodio más de propagación del miedo. Han pasado de difundir el miedo al virus y propagar el miedo a la guerra a difundir ahora el miedo a las olas de calor. Eso es lo que viene y lo que toca de ahora en adelante: el miedo por doquier.

    ¿Es grave el calor? Puede serlo, claro, tan grave como puede ser el frío. ¿Es algo nuevo en las Españas en el mes de agosto? No, en absoluto, como cantaba Labordeta: Arremójate la tripa, / que ya viene la calor; / que luego en el mes de agosto, /  no suelta el agua ni Dios. Lo que sí es nuevo es el uso y abuso sistemático del comodín del cambio climático como justificación de restricciones de movilidad, cierre de jardines y parques públicos, limitaciones energéticas y demás mandangas y pejigueras gubernamentales que pretenden que nos resignemos a vivir en estado de excepción permanente, emergencia y crisis bajo la protección paternalista del Estado y sus varias agencias estatales. No les bastaba con la meteorológica (AEMET) que ya acaban de crear otra en el reino: la de Salud Pública (AESAP).

   

  Lo que hace unos años, cuando yo era mucho más joven que ahora, era una buena noticia meteorológica del afable hombre del tiempo ("se espera para mañana un día espléndido y soleado en toda la península") es ahora una amenaza apocalíptica de muerte, porque, ante todo, según cacarea el Ministerio de Sanidad, haciéndose eco del sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III, el Calentamiento Global, que demuestra su existencia enviándonos olas de calor mortíferas, ha causado un total de 1.180 fallecimientos atribuidos al calor abrasivo en el período comprendido entre el 16 de mayo y el 13 de julio del año del Señor de 2025El Cambio Climático mata a través de las periódicas olas de calor, que son las plagas climatológicas del castigo divino por nuestro impenitente pecado original, lo que viene acompañado de minucias como incendios forestales varios, trastornos mentales y déficits de inteligencia natural para entender las cosas que nos pasan.

viernes, 11 de julio de 2025

Yo acuso... ¿a quién?

Publica Antonio Turiel, investigador del CSIC, una entrada titulada Yo acuso, en su blog The Oil Crash imitando el título del J'acuse! de Émile Zola, su célebre carta abierta al presidente de la república francesa a raíz del caso Dreyfus en el periódico L'Aurore, y que Turiel subtitula profética- y catastróficamente “En vísperas de la tormenta que destruirá la ciudad de Barcelona”

¿A quién acusa Turiel? ¿Al presidente de la república francesa? No, por supuesto. Acusa “a las administraciones, pasadas y actuales, que en medio del caos climático creciente, decidieron que no era un tema lo suficientemente importante como para tomar medidas adecuadas para prepararnos”. Sorprendente y alarmante recurso literario de aliteración ese “caos climático creciente”. 
 
La acusación general se particulariza enseguida: Pero acuso principalmente al actual Govern de la Generalitat y al actual consistorio de l'Ajuntament de Barcelona de vivir de espaldas a los crecientes signos del peligro. Pero yendo de lo local a lo nacional, vuelve a generalizar: Los acuso por ser los que conozco mejor, pero también acuso con ellos a todos los gobiernos municipales, autonómicos y del estado español, por la misma temeridad e imprudencia”. 
 
A continuación enumera los datos científicos actuales: un mar Mediterráneo con una temperatura superficial 3 grados superior a la que tenía en 1980, y en algunas zonas llegando a 5 grados. Y recuerda el pasado: Cuando sufrimos una terrible DANA en la ciudad de Valencia hace 8 meses, lo cual pudo ser tan destructiva, entre otros motivos, por un mar anómalamente cálido, que proporcionó más energía y más agua precipitable a las tempestades
  
El problema que detecta es que la tasa de calentamiento global se ha multiplicado por cuatro durante la última década, y denuncia la promoción de obras públicas “como la ampliación del aeropuerto de Barcelona o el desbroce de amplias zonas para el paso de nuevas líneas de alta tensión para la evacuación de una hipotética energía eléctrica renovable que no tiene demanda”. 
 
Lamenta Antonio Turiel que los promotores de estas sobras solo se preocupan de hacer negocios “cuando nuestro mundo ha cambiado para siempre y es algo completamente diferente ahora mismo”. Se queja de la actual “ola de calor y los nada alentadores pronósticos para las próximas semanas” y de que no haya una campaña de protección de la población más vulnerable, máxime cuando se produjo una “interrupción del servicio eléctrico”, refiriéndose al apagón que él creyó que no iba a producirse nunca en España, como puede comprobarse en sus declaraciones de octubre de 2021, especialmente a partir del minuto 2,43, donde se le oye decir:
 
 
 
Este es el motivo por el cual el gobierno austriaco, el gobierno alemán y el gobierno suizo están tomando medidas preparatorias en previsión de que pueda haber un gran apagón en Europa; y quien dice un gran apagón no es simplemente que se vaya la luz, sino que se produce una gran avería porque se produce una sobrecarga muy fuerte en algún sitio con un daño estructural muy importante, o sea, cosas destruidas que se tienen que reponer y reparar y que esto origina que falte la luz, que falte la electricidad durante días a semanas. (…) “En España, la posición que ha defendido la ministra Teresa Ribera es que no nos tenemos que preocupar porque somos una isla energética porque estamos poco conectados, y tiene razón. Es decir, nosotros tenemos solamente dos conexiones importantes con Francia, la más importante es por aquí por Cataluña. Y es verdad que si de repente desde Europa empezamos a tener una gran inestabilidad, lo que va a hacer el regulador español es cortar, nos va a separar y nos va a aislar del todo, con lo cual evidentemente el problema no se va a propagar dentro de España. En España, la instalación de sistemas renovables, lógicamente también genera inestabilidades, pero, claro, no estamos hablando de un área continental de miles de kilómetros de largo. Aquí estamos hablando solamente de un área que es un país, que es España, más o menos grande, pero mucho más fácil de controlar. Y en ese sentido, el regulador español, la Red Eléctrica Española lo hace bien, son muy buenos profesionales y tiene la situación bajo control. En algunos momentos puede tener complejidades, pero en España pensar que se puede producir de repente una gran perturbación que en una manera muy rápida que no nos dé tiempo a reaccionar pudiera destruir instalaciones a una escala masiva es algo que yo creo que es hoy por hoy impensable”. 
 
No hace falta decir que lo impensable se produjo, y todavía no sabemos la razón. 
 
 Volviendo a la carta, acusa el investigador del CSIC  de “no haber previsto cómo ofrecer agua, alimentos, cobijo y asistencia médica oportuna en medio de la catástrofe prevista”. En definitiva, señala a los gobernantes de “no haber gobernado para la mayoría, para la gente que les ha escogido para representarles” y, tímidamente, “les acuso de todas y cada una de las muertes que podían haber evitado y no quisieron evitar por primar una visión miope centrada en el beneficio económico de unos pocos”. Por lo que concluye con la dramática proclamación de que su rencor “será eterno por el dolor de todas esas personas a las que conozco y que quiero, y que perderán la vida porque ustedes estaban más pendientes de complacer al rico que de servir a los ciudadanos”.
 
La carta finaliza curándose en salud, y advirtiendo, después de lanzar su profecía que, si no se cumple, ya se cumplirá en alguna otra parte y en algún otro lugar: No hay que tomar esa frase inicial, impactante, al pie de la letra. Obviamente, la tempestad no llegará mañana, si no en un período indefinido de tiempo aunque en todo caso no será de muchos años. Y por supuesto Barcelona no quedará completamente destruida, pero sí que sufrirá daños importantes que la afectarán durante años (o hasta que la siguiente tormenta haga aconsejable ir abandonando cosas). Por último, quizá Barcelona tenga suerte en el futuro más inmediato y sea otra ciudad la que reciba el castigo: poco importa

jueves, 21 de noviembre de 2024

De la Salvación del Planeta

    De salvar almas para el Cielo y evitar que se condenen para toda la eternidad en el pudridero de los infiernos como pretendía la iglesia católica, apostólica y romana, hemos pasado durante la pandem(enc)ia a salvar vidas enclaustrándonos en nuestros hogares bajo arresto domiciliario autoinfligido, embozándonos con ridículas mascaretas y guardando las distancias de seguridad recomendadas con los prójimos, cada vez menos próximos y más distantes, a la vez que se aproximaban virtualmente los más lejanos por videoconferencias, y ahora se trata, por lo que se ve, de salvar el Planeta herido de muerte y moribundo que nos aloja con las bendiciones de la Iglesia de la Salvación Ecológica y de la Ficción Científica. 
 
    Hablemos del Planeta, y salgamos un poco al espacio exterior de la mano de la palabra, que llega a nuestra lengua a través del latín planēta, tomada como préstamo del griego πλανήτης, que significa "errante", y se aplica a los astros que giran alrededor de una estrella como el Sol y que se hacen visibles no porque tengan luz propia, que no la tienen, sino por la luz que reflejan. Planeta errante, es pues redundancia etimológica. La estrella, por cierto, alrededor de la que giramos nosotros, el astro rey, el antiguo Helio o Sol, viene a decirnos con su mudo silencio junto con todas las demás estrellas del universo sin fin que somos nosotros los fugaces, los errantes.
    Y claro para salvar el Planeta, con mayúscula honorífica que a Dios y a todo dios corresponde, hay que ducharse con agua fría, o, dicho negativamente, no hay que hacerlo con agua tibia o caliente ni meterse tampoco en una bañera rebosante como una piscina, que eso consume mucho líquido elemento del que andamos tan escasos y que está a punto de dejar de ser un recurso público para privatizarse, si no lo está ya, cotizando como cotiza en la Bolsa de los Valores: una ducha rápida con agua gélida y ya está, un gesto sencillo que salva a Gaia, la madre Tierra, Gea, sí, que nos parió. 
 
    No hay que encender la calefacción en invierno ni tampoco quemar leña en la chimenea, porque eso genera mucho dióxido de carbono o CO2 que asciende a la atmósfera y allí crea el efecto invernadero que recalienta el Globo y provoca el Cambio Climático antropogénico que nos trae pertinaces sequías y catastróficas inundaciones que se cobran vidas, tanto humanas como animales, si cabe hacer un distingo tan inepto, porque el Cambio Climático mata, así como la herejía negacionista que lo niega.
 
    Tampoco hay que usar el aire acondicionado que nos refresca en el verano. Basta, como sugirió la genialidad del Puto Amo, Fucking Master, en la lengua del Imperio que él chapurrea, con no llevar corbata y desabrocharse, si acaso, el botón de la camisa a la altura del cuello para así refrigerarse. De este modo tan sencillo, quitándonos la corbata, ahorramos energía, y estamos más cómodos y frescos, que es de lo que se trata en el estío, un gesto tan sencillo que, por arte de abracadabra, salva vidas, las presentes nuestras y las futuras de las generaciones por venir.
 
 
 "No llevo corbata, eso significa que todos podemos ahorrar desde el punto de vista energético (¿?); y he pedido a todos los ministros (y ministras, parece que dice deprisa y corriendo, aunque ellas no suelen llevar esa soga al cuello) y a todos los responsables públicos, y al sector privado, en la medida de lo posible, que cuando no sea necesario (¿lo es alguna vez?) no utilicen la corbata, y así todos ahorraremos (¿el dinero que cuesta la prenda? ¿energía?)". 
 
    Ya puestos, uno podía también, comparecer sin la chaqueta americana, y sin camiseta de tirantes por debajo, por supuesto, solo con la camisa arremangada, y desabrocharse un segundo botón, dando una imagen campechana y posmoderna, como si uno fuera lo que no es: uno más de los de abajo. 
 
 
    Para cocer los garbanzos, porque hay que alimentarse, use olla rápida, nada de estar horas y horas cocinando a fuego lento como hacían las abuelas, que eso consume mucho y de lo que se trata es de hacer ahorro de energía. Y, ya puestos a sentarnos a la mesa, una vez llegada la hora de yantar, comamos un revuelto de grillos, escarabajos y cucarachas, un plato muy sostenible y sabroso, dado que los eructos y flatulencias de la ganadería porcina y vacuna, cuyas carnes nos suministran sabrosas viandas,  emiten sin embargo gases de efecto invernadero, especialmente metano, por lo que hay que minimizar la dieta carnívora, ya que esas emisiones contribuyen al calentamiento planetario, o global, como prefieren algunos cráneos privilegiados, que con ese término pretenden hacer pedagogía para que tengamos bien presente que el planeta no es plano, como el encefalograma de los políticos, sino redondo. 
 
    Y no se preocupe usted, que oye las noticias en la radio mientras come so peligro de atragantarse al escuchar tantas sandeces, por los tanques de guerra y los misiles de largo alcance que el presidente senil de los Estados Unidos autoriza al títere nato ucraniano a utilizar contra la madre Rusia, porque tanto los unos como los otros son ecológicos, green, o sea, verdes, del color de la esperanza, la esperanza de que gracias a ellos alcancemos algún día la paz que salvará al mundo de la guerra que provocan.

lunes, 9 de septiembre de 2024

Pareceres LVII

276.- ¿Desarrollo sostenible? No sólo no hay en la realidad algo que pueda llamarse “desarrollo sostenible”, es decir, desarrollo que se sostenga cabalmente a sí mismo fundamentándose en un recurso tan limitado y perecedero como el petróleo, ese líquido oleaginoso de color negruzco y hediondo, materia grasa mezcla de hidrocarburos que arde fácilmente, expulsado de las entrañas de la tierra, formado por miríadas de microorganismos muertos animales y vegetales, sino que ni siquiera hay “desarrollo” que no sea contradictorio consigo mismo. La idea de Desarrollo, como antaño la de Progreso, no deja de ser una de las epifanías con las que a algunos se les revela apocalípticamente de repente la cara dura y oculta de Dios: una idea, nada más y nada menos, que, cuando se materializa, lo hace adoptando la forma que ya conocemos de la “marea negra”: un maremágnum de chapapote que nos invade y ensucia la belleza incomparable de nuestras playas, lo que no es ningún accidente sino la consecuencia lógica de esta civilización industrial cuya esencia son los petrodólares y el oro negro pronto a reconvertirse ya en energías verdes y renovables no menos sostenibles.  De hecho, la sustitución de las energías basadas en combustibles fósiles por renovables está destrozando el mundo rural en España. Algo que venía a salvar el medio ambiente y a hacer que resurgiera la vida de los pueblos, se está convirtiendo paradójicamente en todo lo contrario.
 
 277.- ¿Qué quieres ser cuando seas mayor? Escribía Fernando Savater un artículo periodístico titulado “San Sebastién” publicado en The objective el 11 de agosto de 2024:  “Los niños no piensan en el mañana, son los adultos quienes les inoculan el virus letal del porvenir con sus «¿qué quieres ser de mayor?», algo tan irreal como preguntarles «¿qué quieres soñar esta noche?». Con esa pregunta que por lo general suelen hacerles sus maestros, sus tíos o amigos de la familia, les están imponiendo la fantasmagoría del futuro, algo que les era completamente ajeno. Se trata, además, de una pregunta tramposa, que da por supuesto que el niño quiere ser mayor y quiere dejar de ser el niño que es y cambiarse por el adulto que está llamado a ser... Recuerda a aquel pecio de Ferlosio: ¿Quién soy yo para ponerle riendas, como a caballo propio, al que he de ser mañana? Son aquí los mayores los que al formular a los menores esa pregunta les están animando a espolear al caballo que han de ser mañana. Son también los adultos quienes les inoculan el virus letal del amor preguntándoles “¿a quién quieres más, a papá o a mamá”. Se trata de otra pregunta tramposa que conlleva la idea de que se quiere más a una persona que a otra, y que puede llevarnos en el futuro a la declaración solemne del amor: “Te quiero”. 
 278.- Diuide et impera. Cuando se fomenta el enfrentamiento horizontal entre homosexuales y heterosexuales, extranjeros y nacionales, agnósticos y creyentes -y dentro de estos, entre islámicos y cristianos, por ejemplo-, así como en definitiva entre hombres y mujeres, izquierdas y derechas, se nos está dividiendo desde arriba, según la vieja táctica estratégica del “divide y vencerás”, y se está ocultando y haciendo invisible la contradicción principal político-económica existente entre ricos y pobres, y entre pudientes y podidos. Hacen que nos enfrentemos entre nosotros para que no nos enfrentemos con ellos. Se impone pasar de la fase tolemaica a la copernicana abandonando la dicotomía de izquierdas y derechas para pasar a la de arriba y abajo: derecha e izquierda son hoy lo de arriba, la supraestructura, que está contra lo de abajo, que no tiene representación.
 
 
279.- La noticia del verano. El 28 de agosto se abrió el sepulcro de santa Teresa de Jesús en Alba de Tormes, provincia de Salamanca, donde se encuentra la tumba de la fundadora de la Orden del Carmelo y dos de sus preciadas reliquias, el corazón y el brazo izquierdo, y se comprobó según fuentes fidedignas de la diócesis abulense, que estaba "en las mismas condiciones que en la última apertura de 1914", si bien ninguno de los que asistieron en esta ocasión a la apertura estuvo presente hace ciento diez años. Pero los expertos pudieron comprobar que los restos mortales de la santa, pese al ligero olor a santidad y putrefacción, seguían incorruptos desde 1582, más de cinco siglos después de su sepultura. El proceso para llegar hasta la urna de plata que contiene a modo de sarcófago el cadáver de la Doctora de la Iglesia que vivía sin vivir en sí y tan alta vida esperaba que moría porque no moría, ha sido harto complejo. Primero se ha tenido que retirar la losa de mármol que lo cubría,  después, en la sala habilitada, y ya solo con la presencia del equipo médico científico y los miembros del tribunal eclesiástico se ha abierto el sepulcro de plata, que se encontraba en perfecto estado de conservación, destacando su excelente orfebrería, regalo que fue en su día de sus majestades los reyes Fernando Sexto y su esposa Bárbara de Braganza. Y se han utilizado para proceder a la apertura las famosas diez llaves del sepulcro: las tres que se conservan en Alba de Tormes, las tres que les ha prestado el Duque de Alba, y las tres que conserva en Roma el Padre General, además de la llave del rey. Tres de esas llaves son para abrir la reja exterior, tres son para abrir el sepulcro de mármol, y las otras cuatro son para abrir la urna de plata. 
 
 
 280.- Virus y olas de calor extremo. Descubren, antes que América, el Mediterráneo. Las temperaturas abrasadoras que azotan Europa han matado, según la prensa progresista, a decenas de miles de personas en los últimos años, pero, a medida que aumentan las muertes, los investigadores descubren que un grupo es el que sufre desproporcionadamente el peso del calor extremo: quienes viven en la pobreza según los estudios de los investigadores. Uno de estos estudios revela que las personas con ingresos inferiores a la media tienen más probabilidades de morir en olas de calor. Ya dijeron algo parecido los expertos cuando en la pasada pandemia descubrieron que los más afectados por el virus asesino eran las personas de bajísimos ingresos. ¿Por qué será? ¿Serán el virus y el calor extremo las causas de las muertes de los pobres o será, más bien, la pobreza y la miseria en la que viven? Uno de estos expertos, profesor de investigación de un prestigioso instituto especializado en temas sanitarios, cuyo nombre propio no viene a cuento, afirma que “No es lo mismo una ola de calor cuando estás en una habitación compartida con otras tres personas y sin aire acondicionado, que cuando estás en un chalet con acceso a piscina y aire acondicionado”.  Unas 175.000 personas mueren cada año en la vieja Europa por causas relacionadas con el calor, según la Organización Mundial de la Salud.
 

domingo, 8 de septiembre de 2024

El sesgo de la noticia

    Publicaba el diario Público el viernes pasado la siguiente noticia: "La crisis climática se acelera: el verano de 2024 ya es el más caluroso de la historia". El verano de 2024 aún no ha llegado a su fin, pero, según la citada fuente, ya se puede afirmar que es el más tórrido de la historia universal, lo que dicho así, en general, suena muy grandilocuente y algo que quizá no sea muy certero. La noticia es, cuando menos, confusa. Porque más abajo se dice que es el verano más caluroso desde que hay registros, es decir, desde que hay constancia escrita de los datos.  Pero ¿desde cuándo hay registros de las temperaturas? Según la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) desde 1961. Para la citada fuente, la historia comienza con los registros escritos, que datan del año 1961 después de Cristo, lo que resulta por lo menos irrisorio, pero a partir de esa referencia se permite decir "el más caluroso de la historia". 
 
 
    Si leemos un poco más, comprobamos la intención de la noticia: "El calentamiento global se acelera día tras día". Se trata de una información sin duda alarmista. No solo da por sentado que hay calentamiento global, sino que este se acelera día a día. El pánico subyacente a esta noticia es que la aceleración cotidiana del calentamiento global provoca muertos, que se ceban sobre todo en las clases más bajas de la sociedad, que no tienen piscinas ni aire acondicionado para combatirlo.

    En realidad, eran varios los periódicos los que compartían la misma noticia y prácticamente el mismo titular el jueves pasado. Esto es lo que decía, a guisa de ejemplo, el Periódico Global:
   
    El diario El Mundo, que también publicaba la noticia, por su parte, la acompañaba de una encuesta a sus lectores sobre si estaban de acuerdo con el titular, cuyo resultado fue, según esta captura, que sólo un 22% decía que sí, mientras que el 78% restante se mostraba en disconformidad. Dicha encuesta ya no está disponible. Quizá porque el resultado contradecía el titular de la noticia que servía el periódico. 

    Europapress, por su parte,  precisa: "Agosto de 2024 fue el más cálido en España desde 1961 con una temperatura media de 25ºC". Más adelante se utiliza la expresión "desde el comienzo de la serie en 1961", que es a partir de cuando se empieza a contar. Pero podríamos preguntarnos ¿no hay datos anteriores? 
 
    Sí que los hay. Por ejemplo los de la estación meteorológica Saga, que nos ofrece información climática de todos los países del mundo con datos históricos que en algunos casos se remontan al año 1929, permitiéndonos incluso conocer el estado del tiempo de una fecha anterior en alguna de las mas de 9.000 estaciones de las que disponen información con datos históricos de las medias anuales, medias mensuales y la información histórica día a día, que nos permite ver, por ejemplo, cuál fue la temperatura media del mes de agosto en  España en 1960, un año antes de que empezara la serie, los registros o, si se quiere, la historia universal, que fue tres grados centígrados superior a la de este año:  28.2ºC.
 
 
    Podríamos eliminar el sesgo alarmista de la información, dándola de esta otra forma: "El mes de agosto de 1960 fue más cálido que el actual de 2024". O de esta otra: "Las temperaturas del mes de agosto de este año no han superado las que se alcanzaron en España en 1960 durante el mismo mes".  De hecho, según la citada fuente, la temperatura máxima alcanzada en aquel año fue de una media de 33,5ºC  y la mínima de 23,6ºC.
 
    Una  aguda viñeta de Andrés Rábago, El Roto, ilustra muy bien el sesgo alarmista que ha adquirido la omnipresente información meteorológica. De tener que protegernos de las inclemencias del clima, del frío en invierno y del calor en verano, un clima que casi siempre era 'variable' en las predicciones, ahora tenemos que protegerlo a él de nosotros, que somos los causantes del calentamiento global y del cambio climático:
 
     

jueves, 15 de agosto de 2024

Por un golpe de calor

    Muere un hombre de cuarenta y cuatro años de edad por un golpe de calor cuando paseaba por un parque de Madrid.  Las Agencias dan esta noticia que recoge, por ejemplo, El confidencial en su edición del 13 de agosto de 2024: Un varón de 44 años de edad ha perdido la vida este lunes en la capital por un golpe de calor. La víctima, que se encontraba en un parque del distrito de Latina, entró en parada cardiorrespiratoria cuando los sanitarios trataron de reanimarle.
 
    La noticia prosigue con informaciones horarias y locales más precisas: El suceso ha ocurrido en torno a las dos de la tarde en la calle Concejal Francisco José Jiménez Martín. Los profesionales del Samur-Protección Civil no pudieron hacer nada por su vida después de realizar tareas de RCP durante una hora. Su temperatura corporal rondaba los 42 grados. Finalmente se introduce información importante que no nos proporcionaba el titular: El fallecido era un paciente con patologías graves previas y medicación que pueden agravar el cuadro de golpe de calor que ha sufrido
 
 
    Si el hombre de 44 años era “un paciente CON patologías graves previas y medicación”, ¿cómo puede afirmarse que haya muerto, como reza el titular del tabloide, POR “un golpe de calor”, y que esto sea la causa del fallecimiento? Este juego de las preposiciones “por” y “con” es muy significativo e induce al error y a la confusión a la hora de determinar la causa de un suceso. ¿No sería un poco más lógico decir que muere un paciente POR las patologías graves que padecía CON un golpe de calor, que sería, en todo caso, la gota que colma el vaso, pero no la causa de la muerte de esa persona, sino una circunstancia concomitante y agravante, si se quiere, pero nunca responsable?
 
    La temperatura de su cuerpo rondaba los 42 grados, luego el hombre tenía una fiebre muy alta, que no se debe a los 42 grados que podían marcar los termómetros del parque madrileño a esa hora tan intempestiva en que, en plena canícula de Lorenzo, con un sol de justicia rabiosa, cae sobre nosotros cenital- y contundentemente, sino a las graves patologías previas que arrastraba. 
 
 
    Estamos -seguimos- sufriendo una intoxicación informativa considerable similar a la de la pandemia del virus coronado cuando se hablaba de muertos “con” el virus, en unos momentos en que todos prácticamente estábamos infectados con él o expuestos a él, tanto los vivos, que éramos la inmensa mayoría, como los que se morían, y los muertos “por” el virus, porque resultaba que la causa de la muerte de los que se morían, aunque fuera en un accidente de tráfico, era el virus al que, además, se le calificaba, cargando por si fuera poco las tintas,  de 'asesino'. 
 
   Esta intoxicación informativa probablemente no es casual e involuntaria o sensacionalista, sino que, como la pandémica, estaba promovida, desde arriba, para causar un terror rayano en el pánico que hiciera que la gente se sometiera al primer tratamiento preventivo que se le ofrezca y que pudiera evitar que cualquiera de nosotros o de nuestros seres queridos pasara a engrosar las estadísticas con las que nos bombardeaban de muertos a causa del virus asesino, que resultó que no era tan fiero como lo pintaban. 
 
 
     Detrás de esta intoxicación, late la vieja falacia lógica del “post hoc, ergo propter hoc”: después de esto, luego por causa de esto: se queda uno calvo y luego se muere, por lo que se determina que la calvicie es la causante de su muerte. Absurdo, pero creíble: creíble por lo absurdo que es, y cuanto más absurdo más digno de crédito fehaciente. 
 
    Quizá en este caso haya también una causa que explique la intoxicación informativa: hay que luchar contra el cambio climático provocado por los gases de efecto invernadero que desprende el planeta, y hay que hacerlo fomentando las energías renovables y la renovación del parque automovilístico y la lucha contra los combustibles fósiles y amortizando nuestra huella de carbono, que es el mal que hay que combatir, responsable del calentamiento planetario. La industria energética, en este caso, como antes la farmacéutica, está detrás de estas noticias alarmantes, que se complementan con esta otra información que les regala a las agencias de noticias el Instituto de Salud Carlos III de las Españas de Dios: “El calor ha provocado ya la muerte de 900 españoles en los primeros 12 días de agosto”. Y suma y sigue.
 
Viñeta de Mlalanda.

martes, 15 de agosto de 2023

El mensaje del Cristo Redentor

    Sobre la imagen del Cristo Redentor de Río de Janeiro se proyectó el pasado 28 de julio el llamado 'Reloj Climático' (Climate Clock, en la lengua del Imperio). Lo de reloj nos viene del antiguo horologion/horologium de griegos y romanos, como llamaron al artilugio que a través de los rayos del sol o de los granos de arena convertía el tiempo en números, y lo de climático nos viene del latín tardío, clima, que es adaptación del griego klíma klímatos 'inclinación' de la Tierra desde el ecuador a los polos, de ahí que signifique 'zona geográfica'. Un reloj climático terrorífico que marca el tiempo que nos queda para poder detener el calentamiento global que hará que el planeta, entrado ya en ebullición según los expertos de la ONU, se destruya como por combustión espontánea poniendo fin a la vida y al mundo, en un tiempo que se ha cifrado en menos de seis años a contar desde ya mismo.

    Ya ha comenzado la cuenta atrás de hecho con la proyección sobre el Cristo brasileño del reloj. El reloj pasó enseguida de los 6 años, 0 días y 00:00:00 horas a 5 años, 364 días y 23:59:59 horas, en un momento en que varios puntos del planeta en los que se han exagerado las temperaturas al tomarlas de la superficie terrestre en lugar de tomarlas de las tradicionales garitas meteorológicas, bien protegidas de los rayos del sol, que se colocan a un metro y medio o dos metros de dicha superficie, registraban unas temperaturas de calor extremo que, por otro lado, no son nada infrecuentes en esta época estival y en esos lugares. Cada momento que pasa queda menos.  

     Resulta que el hemisferio norte, donde ahora es verano y arde la canícula, está sufriendo estos días los efectos de una intensa ola de calor con temperaturas extremas en Estados Unidos, algunas zonas de Asia y varios países de Europa, donde también se han reportado incendios forestales de grandes dimensiones, como en Grecia, que sería ingenuo achacar al cambio climático, como sabemos en las Españas septentrionales, pero se imputan porque todo vale: si los incendios no son la causa, son la consecuencia...

    El reloj indica el tiempo que queda para detener el fin del mundo desatado por el calentamiento planetario. El reloj seguirá avanzando en su cuenta atrás y cuando llegue a cero significará que se avecina un apocalipsis climático de proporciones catastróficas desconocidas e inimaginables si las emisiones de dióxido de carbono (CO2), antiguamente llamado anhídrido carbónico, gas que liberado a la atmósfera provoca el efecto invernadero se mantiene en el nivel actual sin reducirse.  

     Quiero recordar que el Cristo Redentor ya se iluminó otra vez para darnos el mensaje pseudo-evangélico de que la vacuna salvaba vidas. Como comentamos en su momento en Dos metáforas de la inyección,  lo más sangrante era cómo se utilizaba la imagen del Salvator Mundi para adoctrinar a la población sobre las virtudes del supuesto suero milagroso, pero no sus palabras -el que salve su vida la perderá-, que son acaso lo más auténtico que nos ha quedado de él, más auténticas, desde luego, que cualquier utilización y manipulación de una imagen que pretenda representar -suplantar- al verbo encarnado. 

    Ha comenzado la apocalíptica cuenta atrás. Quedan, de seguir igual que estamos, sin reducir las emisiones de carbono a  la mitad por lo menos, menos ya de seis años para que se acabe el mundo, o dicho de otra manera: la probabilidad de impactos climáticos globales devastadores será muy alta. Bienvenidos, señoras y señores, a la Edad Media de la que no hemos salido todavía. El fin del mundo está a la vuelta de la esquina.