Mostrando entradas con la etiqueta cambio climático. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cambio climático. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de agosto de 2026

Evento 2026

    Desde el evento 2020, operación de ingeniería social a escala mundial acusada especialmente en los países llamados desarrollados para terminar de implantar el modelo tecnológico y digitalizado en la sociedad -en aquella ocasión se propagaba que un virus respiratorio mataba y se computaban los muertos día a día-, los gobernantes de cada país monitorizan de forma sistemática la opinión pública las 24 horas del día por todos los medios a su alcance para seguir desarrollando su modelo de gobierno que nos 'protege', por nuestro bien, de las inclemencias exteriores, ya víricas o ya climatológicas.
 
  
Viñeta de Javi Salado, tomada y adaptada de El día de Valladolid
 
     El que podríamos denominar ahora “evento 2026” consiste, como reconoce el editorial del 12 de agosto pasado de El Periódico Global de referencia nacional e internacional, alias El País, en difundir urbi et orbi que un nuevo y viejo virus, el calor, mata ahora mismo. Se titula precisamente "Calor que mata". No solo provoca incendios forestales que se miden por miles de hectáreas arrasadas de las que nos informan puntualmente, obligando a desalojos forzosos y confinamientos humanos, sino que también mata, que es lo que faltaba. 
 
    Nos informaba allí, en efecto, el citado diario de que en lo que iba de verano ya habían muerto en España “más de 3.400” personas por calor extremo, según una estimación estadística que tiene en cuenta que han fallecido más personas de la cuenta, es decir, de la cuenta que estaba prevista, fenómeno que se achaca a las altas temperaturas, extremas se dice otras veces, que padecemos, y no, por ejemplo, al envejecimiento de la población. Pero según otros cálculos menos optimistas esta cifra podría quedarse muy corta, porque podría multiplicarse por cuatro y haber fallecido entonces el cuádruple de personas: 13.600 exactamente. 
 
    Unas decenas de estas muertes se deben a “golpes de calor”: “una exposición fulminante que afecta sobre todo a trabajadores al aire libre -a la fuerza ahorcan- y personas -inconscientes- que hacen deporte a horas centrales del día”. Pero la gran mayoría de estas muertes “se producen de forma más difusa”. Interesantísimo este adjetivo 'difuso' que el editorialista va a tratar de explicar arrimando el ascua a su sardina: son personas vulnerables, muy mayores, en las que las altas temperaturas van haciendo mella poco a poco, lo que descompensa su organismo y acentúa sus “enfermedades previas” (sic), con un desenlace fatal que es, no hace falta decirlo, la muerte que a todos nos espera, ya seamos ejecutivos o míseros jornaleros, condenados a la pena capital que estamos desde que hacemos uso de razón y entendimiento.
 

    La solución del problema está muy clara: Acudir a refugios climáticos (sic) o enchufar el aire acondicionado si no se puede salir de casa. Pero, claro, pasa lo de siempre: los que tienen menos recursos (económicos, se sobreentiende) lo pasan muchísimo peor. 
 
    La conclusión del diario gubernamental es clara: “Con un calentamiento global que produce que cada verano sea más cálido que el anterior, las administraciones tienen que empezar a incluir el factor climático en sus decisiones”. El periódico viene a decirnos que así no se puede seguir:  A 40 grados no se puede hacer vida normal, y cada vez hay más días extremos. 'Extremo' es otro de esos adjetivos que utilizan in extremis. Debajo del título "Calor que mata" se lee: "Las temperaturas extremas -más abajo "calor excesivo")- han dejado de ser una anécdota(sic) de verano para convertirse en un problema de salud pública central".

    No es de extrañar así que fenómenos como el calor en verano y el frío en invierno se achaquen al Cambiamiento Climático del que todos y cada uno somos responsables en mayor o menor medida, y que llegue a proclamarse irracionalmente que el calor mata, aunque sea de forma "difusa", cuando estadísticamente son más los muertos de frío que de calor -pero eso ahora no toca, ya tocará cuando venga el invierno que, como suele decirse, no va a comérselo el lobo. 
  
Viñeta del ilustrador francés Na!
 
     Los medios de producción ya no son lo que eran para los viejos marxistas, a saber, los elementos materiales necesarios para producir bienes y servicios (máquinas, herramientas, fábricas, tierras, materias primas...). Ahora son los medios de (in)formación de masas cuyo objeto es la producción inmaterial de noticias personalizadas y difundidas a través del aparato tecnológico, es decir, la producción de eventos, como este que analizamos  de que el calor mata a mediados de agosto, en medio de la pertinaz sequía y de los incendios forestales que provoca el cambiamiento climático en este tórrido estío del hemisferio boreal. 

sábado, 1 de agosto de 2026

Contra el cambio climático y otras contrariedades

 ¡Qué horrible sería la vida, creen algunos, si la ultraderecha llegase al Poder! Pero no hace falta que llegue porque ya gobierna: el Poder es la ultraderecha.

A las 'personas mayores' entradas en la tercera edad que este verano sea el más caluroso de la historia nos suena sin remedio a disco rayado de vieja cantilena.

 Sus señorías y señoríos se van de veraneo durante el mes de agosto, no vaya ser que les dé un golpe de calor en sede parlamentaria que les derrita la sesera. 

Este es el estío, sin duda alguna, más caluroso que todos los demás habidos y por haber, por la sencilla razón de que es el que ahora mismo nos toca padecer.

Si alguien dudaba aún del cambio climático, dicen, creerá en él tras este verano, como si la duda fuera -y no la creencia- el mayor síntoma de humana estupidez.

  Hace no tanto el calentamiento global iba a depararnos grandes sequías. Ahora, tras las lluvias primaverales, hablan de cambio de clima, y huele a chamuscado.

Viñeta de Ramón

Si la mayoría de los incendios los provoca el hombre, ya sea accidentalmente o adrede, ¿de qué sirve convencernos de que el cambio climático es el responsable?

Como ha llovido mucho este año, no hay agoreros de embalses semivacíos que tardarían años en volver a llenarse, ya que hubo que abrir las compuertas de desagüe.

¿No es hora ya de que detengan al Cambio Climático, lo sienten en el banquillo, y lo juzguen y condenen por asesinato con alevosía y premeditado ensañamiento? 

Habrá que ver, dijo el ciego, el eclipse de Dios con las gafas homologadas de cristales ahumados, igual que los incendios forestales que nos echan por la tele.

 Hemos asistido a muchos veranos tórridos antes que este. Recuerdo alguno madrileño que yo intentaba apagar en vano con cerveza, horchata y granizado de limón.

No ha concluido una ola de calor cuando ya se inaugura otra que viene rauda y veloz a superponerse a esa. ¿Otra? ¿Nueva? ¿No será la misma de todos los veranos?

 El turisteo se hace no por amor al viaje (ya no hay viajeros, solo turistas), sino para poder decir y documentar que uno, como Dios manda, se va de vacaciones.

 Los incendios forestales, retransmitidos por todos los medios, plataformas y canales, hacen que cunda el pánico y suban irremediablemente las temperaturas.

El rey troyano Príamo cuando recuperó a su hijo Paris exclamó alborozado: “¡Que arda Troya!” Y Troya ardió, pero una nueva Troya, Roma, resurgió de sus cenizas.

sábado, 18 de julio de 2026

Hace calor

La verdad es que, como ya se ha dicho muchas veces, la presunta crisis o emergencia climática no supone ningún peligro para el planeta ni para nosotros mismos, más allá de la contaminación informativa. Y es normal que en estas fechas haga calor. Y puede incluso que haga más calor de lo normal. Por algo será, pero no tanto por lo que nos dicen, por las emisiones descontroladas de C02, que son nuestra huella de carbono, sino porque la Tierra experimenta y ha experimentado cambios dentro de nuestro sistema solar para seguir girando, ya sea más cálida o más fría. 

 La brisa, Ron Schwerin (1940)

Dicen que la presunta emergencia o crisis climática no puede negarse. De hecho la afirman constantemente y la responsabilizan de millones de muertes que se producen cada año y que seguirán produciéndose. Huelga decir que estas muertes no preocupan a los poderosos. La mitad de los multimillonarios de Silicon Valley están construyendo, dicen, lujosos búnqueres en Nueva Zelanda en previsión del posible colapso climático generalizado, que mantienen a una temperatura constante de 19 grados Celsius (antes centígrados) y viajan en coches blindados y surcan los cielos con sus jets privados que dejan estelas de condensación.

Pero no olvidemos que mata más el frío que el calor, aunque las muertes del frío no son noticia como lo son ahora las del calentamiento global causante de los incendios. Recordemos los del año pasado. Este año ya hemos tenido y estamos teniendo ahora mismo incendios producidos por el abandono y descuido de los montes y los bosques, la especulación urbanística del medio rural, y la acción de los pirómanos, unos incendios de los que somos culpables todos y cada uno en la misma medida por la huella de carbono que dejamos, nuestro pecado original.

 

Pero las muertes climáticas, si existen, no afectan a todos por igual. Unos son más vulnerables -es decir, más pobres- que otros y se mueren más porque no disponen contra el frío de calefacción y contra el calor de acondicionamiento de aire. Las noticias de estas muertes, además, son sofocantes y contribuyen con su tráfico constante al calentamiento del planeta.  Los pobres, además, padecen peores condiciones laborales, y el trabajo también mata, mata más que el clima sobre todo cuando la gente se mata a trabajar.

Vemos, en conclusión, que el desastre climático no afecta tampoco a la "humanidad" en abstracto y en general de manera igualitaria e idéntica. Puede que trascienda las divisiones raciales y las sexuales o de género, como dicen ahora, pero no las de clase social. El clima mata presuntamente más a las clases sociales bajas que a las altas, porque no es el clima lo que mata sino lo que está detrás, que es el dinero.

 
Esta crisis es consecuencia de un discurso oficial terrorista, de un crecimiento desenfrenado y de un sistema social basado en el lucro, es decir, en el capitalismo. Los gobiernos de los Estados de Europa y América eluden responsabilidades obligando a sus ciudadanos a consumir de forma "ecológica" prohibiendo los plásticos, imponiendo multas a quienes no reciclan y castigando a quienes tienen coches viejos e "insostenibles" mientras ellos mismos siguen fomentando el aumento de la contaminación atmosférica con sus vuelos privados, por ejemplo.

La crisis o emergencia del cambio climático no deja de ser un eslogan vacío para justificarlo todo y para responsabilizarnos a todos y cada uno del desastre general.   

miércoles, 15 de julio de 2026

Cambio climato-¿lógico?


Arde España / con gran saña / en la témpora estival, / calcinada / y abrasada / por la crisis ambiental. 
 
Hace mella / honda en ella / la canícula fatal / por efecto / del abyecto / calentamiento global. 
 
San Lorenzo / da el comienzo / en la corte celestial: / la caldera / chicharrera / del infierno terrenal. 
 
 No se ha visto, / ¡vive Cristo!, / en la historia nada igual: / el Estado / ya ha dictado / la emergencia nacional. 
 
 Causa espanto, / ¡cielo santo!, / tanto incendio forestal. / Arde todo / grosso modo / y el calor es infernal. 
 
Cambia el clima a- / -quí y en Lima / la  mudanza estacional, /  se aclimata / que te mata / y alimenta al capital.

miércoles, 24 de junio de 2026

"Bebe agua, ponte crema solar..."

 Llega el verano, y la emergencia climática nos urge a protegernos del Sol que surca a diario el cielo en su carruaje de oro tirado por cuatro fogosísimos corceles.
 
No es el calor extremo lo que nos mata en el verano ni el frío durante el invierno, sino el hecho de no disponer de los medios necesarios a fin de combatirlo.  
 
¡Alerta roja ante el calor extremo! Si trabajas, deja de trabajar: nadie tendría que ganarse la vida jugándosela y echándola a perder en su puesto de trabajo.
 
No es el calor extremo y sofocante lo que nos asfixia y hace sudar la gota gorda y nos mata trabajando bajo un sol de justicia y de plomo, sino el capitalismo.
 
 
 Bebe agua, ponte crema solar... y si no tienes aire acondicionado o ventilador porque no puedes permitirte tales lujos, abanícate, que es más barato y ecológico. 
 
Un titular: Europa se asfixia a 40ª Celsius. La enésima -¿no la primera?- ola de calor anómala -¿en verano?- dispara las alertas rojas por todo el continente.
 
La emergencia climática no es broma. Arremójate la tripa, que ya viene la calor, que luego en el mes de agosto no suelta el agua ni Dios, ya cantaba Labordeta.
 
  
 Desgraciadamente, el calor extremo ya ha llegado. Estemos preparados y preparadas. Mareos, dolor de cabeza o cansancio pueden ser síntomas de un golpe de calor.

domingo, 21 de junio de 2026

Verano

    Hoy 21 de junio del año del Señor de 2026 empieza el verano en el hemisferio norte del planeta (y el invierno en el hemisferio sur) a las 10 horas y 24 minutos según horario oficial peninsular y cálculos del Observatorio Astronómico Nacional, que terminará el 23 de septiembre con el adviento del otoño. 
 
Noche de Verano, Van Gogh (1888)
 
    Para celebrar su llegada leamos el soneto más breve que se haya escrito en castellano, debido a la pluma de Manuel Machado, que se titula precisamente Verano y está compuesto por catorce versos trisílabos con sus rimas consonánticas correspondientes: Frutales / cargados. / Dorados / trigales... //  Cristales / ahumados. / Quemados / jarales...  // Umbría / sequía, / solano...  // Paleta / completa: / verano.  
 oOo 
 
    Podríamos decir que que con el estío comienza el buen tiempo, pero no nos engañemos: no es bueno el buen tiempo ni el sol tampoco lo es, aunque sea fuente de energías renovables, porque puede producirnos una insolación y achicharrarnos: hay que protegerse de él. Una ministra sanitaria del gobierno, de la que dimos cuenta en Otra vez la mascarada,  nos lo recuerda, aunque hay quien ha criticado que se siente, como una quinceañera, en el respaldo de un banco haciendo manspreading sin bajar los pies calzados de donde van a sentarse luego otras personas, lo que resulta poco o nada higiénico: Esta es la perorata de la ministra gesticulante hasta la saciedad:
 
 -¿Calor, eh? ¡Pues prepárate para lo que viene! Empieza la primera ola de calor en España y sabemos que el calor extremo es malo para la salud y puede llegar a ser mortal. (Ya está dicho todo desde el principio: Esto no es nada comparado con los sofocos que van a venir. Empieza la primera ola de calor de la canícula, y el calor, que puede ser extremo, es malo para la salud y puede llegar a matarnos).
 
-Cada verano mueren en nuestro país entre 2.000 y 5000 personas debido al calor. Esto es entre dos y tres veces más que las muertes por accidente de tráfico. (Ahí está el dato estadístico que lo corrobora y certifica. Más muertos por el calor extremo que por el tráfico en nuestras carreteras. Pero el dato es rotundamente falso. La ministra miente. Una cosa son las muertes asociadas al calor y otra muy distinta las provocadas por el calor. Muchas personas mueren de resultas de un accidente de tráfico. Es el accidente (colisión o atropello) lo que provoca su muerte, no las patologías previas que puedan tener agravadas por el calor como en el caso que nos ocupa. Muchos pueden haber comido un pincho de tortilla de patata y morir después, pero de ahí no se puede concluir que la tortilla de patata mate, con cebolla o sin ella. No hay, además, ni un solo certificado de defunción firmado por un médico que avale que alguien ha muerto por un golpe de calor). 
 
 
 -Las personas mayores, los enfermos crónicos, las personas con menos renta y peores viviendas son las que tienen un mayor riesgo. (Ojo al mensaje: No es lo mismo para todos porque todavía hay, parece mentira, clases (sociales). Las personas que gozan de buen estado de salud y tienen renta alta y mejores viviendas no tienen riesgo de morir por la llegada del cálido verano. Son los parias de la tierra, famélica legión, los vulnerables). 
 
-Pero ¿cómo podemos protegernos del calor? Lo más importante son tres cosas: agua, sombra y fresco. (Aquí viene la receta mágica. Nos trata como si fuéramos tontos, haciéndonos así ser y parecer más tontos de lo que somos con el trato. Y nos lo está llamando a la cara descaradamente).
 
-Bebe agua a menudo, lleva siempre contigo una botella de agua, acuérdate de beber y recuérdaselo a los demás. (No basta con llevar siempre una botella de agua (o un botijo, que es mejor invento, porque conserva el agüita fresca), hay que acordarse de beber uno y recordárselo a los demás, como si padeciéramos el mal de Alzheimer y se nos olvidara lo más elemental).
 
 
 
-Busca siempre la sombra o espacios cubiertos. Evita ponerte al sol en las horas de más calor. Y si tienes que hacerlo, ponte siempre un sombrero, una gorra y protección solar. (Pocos árboles vas a encontrar en la ciudad. Por lo demás, de siempre se ha hecho en España. Y las horas de más calor han sido tradicionalmente las horas de la siesta. Y la gente solo salía de casa con la fresca o muy de madrugada o al caer de la tarde. Lo de la protección solar no sé si alude a una sombrilla o, más bien, a una sustancia cremosa que protege la piel de los rayos perjudiciales ultravioletas del sol).
 
-Si hace mucho calor y no tienes aire en casa, mójate con agua fría, busca una piscina pública o acude a algún refugio climático. (Lo de ponerse a remojo siempre ha sido muy socorrido en verano. La novedad es el eufemismo, prodigio de la neolengua orgüeliana, del “refugio climático” que supongo alude a la sombra de algún árbol. Le faltó decir a la ministra que no se nos olvide respirar, y qué ropa debemos ponernos o quitarnos y si nos conviene una rebequita para la fresca de la tarde, por si acaso). 
 
-Y si tienes aire acondicionado, invita a amigos y familiares que puedan necesitarlo porque protegernos del calor es cosa de todos y todas. (Comparte el aire acondicionado, si lo tienes, con los (y las) que no lo tengan y puedan necesitarlo. Y, si no, haz como la señora ministra y abanícate, y abanica de paso a quien tengas al lado y no pueda hacerlo o carezca de ventalle). 
 
-Por último, sigue los avisos de 'meteosalud-punto-es'. Y si estás cansado o febril, empiezas a tener dolor de cabeza, náuseas o calambres, puedes estar teniendo un golpe de calor. Protégete y llama al Uno-Uno-Dos. (Puedes estar sufriendo un golpe de calor y ser asintomático, así que, ante la menor duda, no lo dudes. Llama al Uno-Uno-Dos, que es el número de teléfono de asistencia ante cualquier emergencia del tiempo que sea) 
 
 
-El calor mata y el cambio climático mata. Refréscate, hidrátate y protégete. (No olvides el dogma de fe: El calor mata y el recalentamiento que deriva del cambio climático mata. Así que, si no lo sabías, la ministra de sanidad te lo dice y lo recuerda antes de que empiecen a aparecer los incendios forestales veraniegos producidos por el calor extremo y el cambio climático. En todo caso, hay que agradecerle a su señoría esos consejos imprescindibles que nos ha dado y que nos permitirán llegar sanos y salvos al invierno, que también mata con sus olas de frío extremo; pero ese es otro cuento que ahora no viene a cuento). 

domingo, 25 de enero de 2026

Reunión del Comité de Expertos (y Expertas)

Secretario: -Vamos a ver, este invierno está haciendo un frío que pela y no para de llover y ahora encima vienen las nieves, con lo que el argumento del calentamiento global fruto del cambio climático y la pertinaz sequía se nos desmorona y viene abajo, por lo que son necesarias propuestas originales y arriesgadas para sustentarlo y mantenerlo como sea.
 
Experto 1: -Podemos decir que en realidad no hace frío, que nuestra percepción de la realidad es errónea y no nos percatamos de que que nos hallamos ante una anomalía histórica que revela que el frío está cada vez menos presente en los registros del planeta, por lo que los inviernos son más cálidos pero nosotros los percibimos más fríos. Hay que convencer a los ciudadanos... 
 
Experto 2: -...y a las ciudadanas...
 
Experto 1 (que estaba haciendo uso de la palabra cuando ha sido interrumpido): -Sí, gracias,... y a las ciudadanas también, de que llevamos siete inviernos con temperaturas muy cálidas, y que nuestros sesgos nos hacen normalizar estas temperaturas anómalas y los eventos extremos. Hay que convencer a la ciudadanía de que no tenemos frío, sino sesgo...
 
Experto 3: -Pues en mi pueblo hace un sesgo ahora mismo que rasca que te cagas, si se me permite la expresión... De todas formas, lo que importa no es lo que pasa, sino lo que sale por los medios, que es lo que nosotros digamos: eso es lo que cuenta. Lo que pasa no sale nunca por la tele ni por la radio a la hora de comer.
 
Secretario: -¿Qué dice la IA de todo esto? Consultemos al oráculo de Delfos. Preguntemos al Chat GPT.
 
Experto 1: -Buena idea, pero no le digamos a nadie que lo hemos hecho, porque entonces van a preguntarnos si nuestro informe es verdad o es IA, que para la gente es sinónimo de cochina mentira y falsedad. Veamos, Chat GPT, Gepeto, padre de Pinocho, el gran mentiroso al que le crece la nariz cuando miente, ¿por qué no sentimos el cambio climatológico y el calentamiento global que hace?
 
Chat GPT: -No experimentamos el cambio climático por la amnesia climática que padecemos, que es un fenómeno psicológico y social por el cual las personas olvidan cómo era el clima en el pasado y toman como normal y natural el estado actual sin percatarse de que este es el resultado de la modificación del cambio climático. 
 
Experto 1: -¿Cómo se lo podemos decir en términos más sencillos a la gente para que lo comprenda? 
 
Chat GPT: -Pues en términos simples y elementales: cada generación se acostumbra al clima que le toca vivir y olvida la referencia histórica de lo que se ha ido perdiendo o alterando. 
 
Experto 1: -Sí, claro, pero eso puede pasarles a los jóvenes... 
 
Experto 2: -... y a las jóvenes...
 
Experto 1: -Sí, claro, y a las jóvenes también... digamos a la juventud en general, para dejarnos de templar tantas gaitas, puede pasarles porque no tienen otras referencias, pero no les pasa a las personas mayores, que recuerdan mejor lo de su infancia y juventud que lo de ayer mismo. 
 
Chat GPT: -Los jóvenes y las jóvenes padecen el “síndrome de la línea base cambiante” (shifting baseline syndrome), que es que redefinen la nueva normalidad a partir de un punto ya degradado: su línea de base nace ya alterada porque no conocieron el clima previo. La amnesia generacional ambiental (environmental generational amnesia)es el fenómeno psicológico por el que cada nueva generación acepta como normal el medio ambiente degradado por el clima en el que vive.
 
 
  Secretario: -Ya, pero eso no les pasaría a las personas mayores, que suelen tener muy buena memoria lejana, y mala la cercana, por lo que no tendrían percepción del cambio climático y podrían recordar que el frío que hace este invierno es el mismo que el que hacía durante su infancia y juventud. Habrá que decir a la gente, por lo tanto, que el cambio climático es un fenómeno objetivo, innegable, y que la amnesia climática es subjetiva, y afecta tanto a la juventud como a los viejos... 
 
Experto 2: -...y a las viejas...
 
Secretario: - ... y a las viejas, sí, también a ellas, no hace falta andar concordando siempre en femenino y repitiendo innecesariamente conceptos como loros y loras, coño, por muy políticamente correcto que quede... ¿Qué estaba yo diciendo? Ah, sí, que, la tercera edad, vamos a decirlo así a lo cursi, aunque puede tener buena memoria, no percibe sin embargo bien la realidad del cambio climático no por falta de memoria, que le sobra, sino  por su deterioro cognitivo provocado por la demencia senil y por la enfermedad de ese señor alemán de cuyo nombre no conviene acordarse mucho.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

El clima de la crisis contra la crisis del clima

    La Organización de las Naciones Unidas se apunta en la actualidad al dogma del cambio climático, considerando que el clima del planeta está en estado crítico. Defiende la existencia de una crisis climática (climate crisis) y, en un segundo saque, establece la ecuación de que  dicha crisis es de índole sanitaria (health crisis), porque afecta a nuestro estado de salud y al del planeta, llegando no solo a enfermarnos sino también, y más grave, a matarnos. Se manifiesta en fenómenos tales tan diversos y contradictorios como calor extremo (extreme heat), inundaciones (floods), sequías (droughts), tormentas (storms) y demás fenómenos atmosféricos que producen brotes de enfermedades, falta de alimentos y de agua, y la interrupción de los servicios sanitarios, que no pueden hacer frente a semejantes desafíos.

 
    Sacan esto a colación de la COP30 o trigésima conferencia sobre el Cambio Climático que celebra la ONU en Belén en el corazón de la Amazonia brasileña. Si todas las naciones del mundo, o la mayoría de ellas al menos si no todas, implementaron en su momento medidas draconianas contra la pandemia que la OMS al servicio de la ONU como buena palanganera suya declaró como emergencia sanitaria, hay ya medio camino recorrido con ese precedente para la aplicación de nuevas medidas extraordinarias de control de la población, la famosa Agenda -etimológicamente, las cosas que hay que hacer que están escritas-, ante esta nueva emergencia sanitaria que pretende irrisoriamente solucionar los problemas ambientales.
 
 

     A esa conferencia acudió el Jefe del Ejecutivo español, ávido de proyección internacional, habida cuenta de la nula o poca nacional de la que goza, entre otros mandamases que mandan menos de lo que se cree, y también nuestra Vicepresidenta Tercera (pues al parecer el presidente del gobierno de las Españas cuenta con tres vicepresidentas a falta de una, ordenadas jerárquicamente para hacer sus veces si fuera preciso) y Ministra a la sazón para la Transición Energética y el Reto Demográfico -¿qué reto será ese que afecta a la demografía de la población?-, cuyo discurso no tiene desperdicio por la acumulación de vana palabrería, retórica hueca u oquedad retórica y lugares comunes carentes de significado. 
 
    Comienza la susodicha leyendo el discurso que le han preparado con carita apenada de no haber roto nunca un plato, muy mona ella, afirmando que el Cambio Climático existe. No lo dice así porque no hace falta, pero al sacar de la manga o de la chistera si se prefiere el sintagma “Cambio Climático”, no una sola vez, sino hasta tres, ya lo ha conjurado y dado carta suficiente de naturaleza por arte de retórica taumaturgia. Ya puede afirmar cualquier cosa acerca de él. Ya tiene el tema o sujeto, ahora viene el predicado: ...se acelera, se intensifica.
 
 
 
    Y pasa a enumerar sus impactos, que son los síntomas que se sufren en la cuenca del Amazonas que es según ella “el pulmón de nuestro planeta” y en nuestros países: olas de calor, incendios, sequías, inundaciones, huracanes... Cita dos ejemplos españoles las lluvias torrenciales e inundaciones valencianas (ella dice la DANA) y los incendios que asolaron la Península Ibérica durante el verano, provocados, como se sabe, por el propio y pirómano Cambio Climático. 
 
    Pero el núcleo de su discurso leído es el consabido dogma: “nos hallamos ante una emergencia climática, que es una crisis sanitaria, (social y de seguridad)”.  Anteriormente el Jefe del Ejecutivo de las Españas había afirmado que el calor extremo había matado a veinte mil personas en los últimos cinco años en el ruedo ibérico, a razón de cuatro mil al año, en su discurso previo a la Cumbre del Clima.
 
    Establecida la ecuación que interesaba y el axioma de que el Cambio Climático mata, la tercera vicepresidenta afirma que la crisis climático-sanitaria se ve agravada por tres factores que enumera en este orden: el negacionismo, la desinformación y los ataques a la Ciencia
  
 
     
No puede utilizarse el término negacionismo alegremente para descalificar como hace su gobierno a quienes niegan la versión oficial, que es la que ella está diciendo.  Nadie niega que el clima cambie, lo hace a menudo tanto en invierno como en verano, y cuando aquí es invierno, en Brasil es verano, y viceversa, y así ha sido durante miles de millones de años, pero el dogma es que el cambio que experimentamos ahora, un ligero calentamiento, es fruto de la acción humana, es decir, somos los seres inhumanos de nuestra especie responsables de ello y por lo tanto debemos entonar el mea culpa y hacer lo que está mandado: nuestra penitencia.
 
     La desinformación (disinformation en la lengua del Imperio) no es el enemigo -¡ojalá pudiéramos estar más desinformados de lo informadísimos que estamos!-, sino la mala información (misinformation), es decir, la información oficial. 
  
     La Ciencia se presenta como un dogma religioso que no puede ser cuestionado, atacado ni discutido, porque eso intensifica el Cambio Climático y lo agrava. Nada más lejos de lo que es la Ciencia, que necesita una constante reelaboración basada en la destrucción de sus creencias.   
 
    De pronto la señora ministra saca a relucir la solución del problema inexistente: la Agenda climática que en el futuro -entre tanto hay que aguantar las molestias que ocasiona- va a depararnos salud pública, justicia social, prosperidad, derechos humanos y paz... a todos y sobre todo a los más necesitados. 
 
 
 
    Y aquí es donde viene el autobombo de la tercera vicepresidenta: Así lo hacemos en España, apostando por las (energías) renovables, por la eficiencia energética... y no contentos con eso, como si fuera poco, hacemos además que esa transformación nos acerque gramaticalmente a la igualdad de género real. 
 
    Todo cabe en el discurso de la ministra, pero no podía faltar una expresión rimbombante y altisonante, como la siguiente: Necesitamos... una acción climática con sinergias muy poderosas implementando políticas de adaptación y de mitigación... Vana palabrería que, queriendo decir muchas y muy importantes cosas, no revela más que el vacío que hay detrás.
 

domingo, 5 de octubre de 2025

Crónica de cosas que pasan (1)

Bendiciendo un témpano de hielo. Su Santidad el Vicario de Cristo, el new Pope, bendice un bloque de hielo de más de veinte mil años de antigüedad procedente de un fiordo groenlandés que se estaba derritiendo en el océano tras desprenderse del manto glacial. Pretendía el Sumo Pontífice con ese gesto concienciar al mundo en general y a los feligreses en particular sobre la gravedad de la doctrina fideísta del cambio climático. Curiosa la paradoja, el Papa critica a los escépticos climáticos mientras bendice un témpano de hielo.
 
Estas fueron las palabras en la lengua del Imperio, ni siquiera en latín que era, como Dios manda, la lengua oficial de la Iglesia, del Obispo de Roma, un nuevo Papa que sigue la estela de su predecesor, preocupado por la teología del calentamiento planetario que está rompiendo el hielo del glaciar: “Lord of Life, bless this water, may it awaken our hearts, cleanse our indifference, soothe our grief, and renew our hope through Christ, our Lord. Amen”, o sea, en román paladino con que la gente de por aquí fabla con so vecino: 'Señor de la Vida, bendice esta agua, que despierte nuestros corazones, purifique nuestra indiferencia, calme nuestro dolor y renueve nuestra esperanza a través de Cristo, nuestro Señor. Amén'. 
  
Abogaba el Sumo Pontífice por la conversión ecológica y animaba con el simbolismo de su gesto a concienciar a la sociedad para que presione a sus gobiernos de cara a desarrollar 'normativas más estrictas' en orden a procurar la salvación no ya de nuestras almas, como antaño, sino del planeta, que es objetivo menos individual y más noble, santo y colectivo. 
 
La Iglesia Católica, Apostólica y Romana pone en el apogeo de su climaterio la religión al servicio de la nueva fe climatológica, sustituyendo el simbolismo de la cruz por el termómetro del calentamiento global y bendiciendo el hielo que se derrite y exige, según la nueva religión to develop and implement more rigorous regulations, procedures and controls”, para entenderlo mejor: desarrollar e implementar más rigurosas regulaciones, procedimientos y controles, en definitiva, lo dicho: más estrictas normativas. 
 
Pornografía infantil: Algo tenía la mítica portada de la banda roquera mugrienta y desaliñada Nirvana de su exitoso álbum que se vendió como rosquillas Nevermind de 1991 que sigue levantando ampollas: la fotografía de un bebé desnudo, con el pitilín al aire, nadando hacia un billete de un dólar prendido como cebo de un anzuelo. El caso es que el bebé retratado como Dios lo trajo al mundo, que ahora tiene treinta y cuatro años, demandó hace cuatro años a lo que queda de la banda -su cantante se suicidó-, al fotógrafo y a su sello discográfico acusándolos de explotación sexual por publicar su imagen en la portada del disco, causándole continuos daños y quebrantos personales. El caso fue desestimado. 
 
El interesado volvió a recurrir, y un juez federal acaba de volver ahora a desestimar la demanda tras determinar que esa foto no es pornografía infantil, aparte del hecho de que el demandante estaba desnudo en la portada del álbum, lo que tiene más que ver con la típica foto familiar de un niño desnudo bañándose que con el porno duro. 
  
La familia del niño cobró solo 200 dólares por la famosa fotografía del pequeño, pero el fotógrafo tampoco cobró más de 1.000 dólares, ya que, por aquel entonces, Nirvana era una banda desconocida para gran parte del público. Para conmemorar el décimo aniversario de publicación del disco, el niño, que reconoció que le atormentaba que lo vieran como una de las mayores estrellas porno del mundo, volvió a posar esta vez con bañador. 
 
Lo gracioso es que el niño, que ya es un hombretón, lleva treinta y cuatro años intentando pillar el dichoso billete con sus demandas judiciales. La auténtica pornografía, sin embargo, no es nadar desnudos como Dios nos trajo al mundo  o con bañador, sino que todos vayamos en pos del billete del anzuelo para de peces libres en la mar serena pasar a convertirnos en pescados.

viernes, 8 de agosto de 2025

España está que arde (y II)

    Si nos apartamos del dogma climático  e incurrimos en el pecado de la desinformación y del negacionismo y sus promesas de redención y no nos sacrificamos reduciendo nuestras emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, que son nuestro pecado original, la Iglesia de la Climatología nos excomulga. Los Sumos Sacerdotes, que divulgan los conocimientos de los estudios y modelos climáticos que realizan las predicciones acerca del futuro, dicen que si no hemos notado el aumento de 1,5 grados Celsius en la temperatura del planeta, ya  lo notaremos, porque va a seguir aumentando pavorosamente.

    La nueva religión tiene sus herejes, que confunden a los fieles creyentes. Ellos, entre los que me temo que me incluyo, dicen, decimos que no hay un cambio climático, sino dos: el calentamiento global o verano en el hemisferio norte y el simultáneo enfriamiento global o invierno en el hemisferio sur del planeta ahora mismo, y viceversa, porque ambos cambios climáticos son, como se sabe, alternativos. El nombre que se nos aplica es negacionistas de la evidencia científica, como denominan ellos a la fe 'verdadera' que nosotros negamos con nuestras palabras y argumentos.

    Afortunadamente hay una red mundial de verificadores de hechos, los fact checkers, que forman el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición que combate la herejía a fin de mantener la ortodoxia climática que se dedica a denunciarnos y perseguirnos a los herejes y a exigir que se nos destierre de todo medio de comunicación y red social, acusados de desviación de la fe y ultranegacionistas.

    No estamos minimizando aquí el peligro de los incendios forestales, Dios nos libre, sino ridiculizando el discurso de miedo que los medios de formación de masas constantemente nos inculcan para sembrar el 'climate panic' o 'climate anxiety' a fin de controlarnos. Como no les basta con el riesgo incendiario, que es la actualización de la amenaza del infierno aquí y ahora, que les parece poca cosa y de sobra conocida, nos amenazan, además, con trastornos mentales y conductuales derivados del impacto de las altas temperaturas. 

    La AEMET lanza un comunicado urgente advirtiéndonos de la ola de calor "para la que no estamos preparados". Y resulta que lo que viene no es solo la canícula habitual sino otro episodio más de propagación del miedo. Han pasado de difundir el miedo al virus y propagar el miedo a la guerra a difundir ahora el miedo a las olas de calor. Eso es lo que viene y lo que toca de ahora en adelante: el miedo por doquier.

    ¿Es grave el calor? Puede serlo, claro, tan grave como puede ser el frío. ¿Es algo nuevo en las Españas en el mes de agosto? No, en absoluto, como cantaba Labordeta: Arremójate la tripa, / que ya viene la calor; / que luego en el mes de agosto, /  no suelta el agua ni Dios. Lo que sí es nuevo es el uso y abuso sistemático del comodín del cambio climático como justificación de restricciones de movilidad, cierre de jardines y parques públicos, limitaciones energéticas y demás mandangas y pejigueras gubernamentales que pretenden que nos resignemos a vivir en estado de excepción permanente, emergencia y crisis bajo la protección paternalista del Estado y sus varias agencias estatales. No les bastaba con la meteorológica (AEMET) que ya acaban de crear otra en el reino: la de Salud Pública (AESAP).

   

  Lo que hace unos años, cuando yo era mucho más joven que ahora, era una buena noticia meteorológica del afable hombre del tiempo ("se espera para mañana un día espléndido y soleado en toda la península") es ahora una amenaza apocalíptica de muerte, porque, ante todo, según cacarea el Ministerio de Sanidad, haciéndose eco del sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III, el Calentamiento Global, que demuestra su existencia enviándonos olas de calor mortíferas, ha causado un total de 1.180 fallecimientos atribuidos al calor abrasivo en el período comprendido entre el 16 de mayo y el 13 de julio del año del Señor de 2025El Cambio Climático mata a través de las periódicas olas de calor, que son las plagas climatológicas del castigo divino por nuestro impenitente pecado original, lo que viene acompañado de minucias como incendios forestales varios, trastornos mentales y déficits de inteligencia natural para entender las cosas que nos pasan.

martes, 5 de agosto de 2025

Avances tecnológicos modernos y contemporáneos

a) La guillotina:

La guillotina es la piadosa máquina inventada en Francia por J. I. Guillotin (1738-1814), médico francés y diputado en la Asamblea Nacional, que en 1789, el año de la gloriosa revolución, propuso su empleo porque era un procedimiento seguro, rápido y eficaz para evitarles sufrimientos innecesarios a los reos condenados a la pena capital.  

 b) El Urobot

Es un inodoro inteligente chino, un nuevo fenómeno tecnológico, similar a un androide que cuando vas a orinar no solo te da la bienvenida levantando la tapa al acercarte sino que mientras te alivias te hace un chequeo sanitario al instante. Esto es lo que el engendro puede hacer en el seno de tu hogar mientras te descuidas vaciando la vejiga: -mide el volumen y el flujo de la orina; -realiza un análisis de orina exprés; -te muestra los resultados directamente en la pantalla integrada en el momento. Ir a mear se convierte con esto no en una necesidad, sino en un procedimiento médico. China muestra una vez más quién es el puto amo en asuntos de innovación en tecnología sanitaria. 


c) Vacuna contra el Cambio Climático:

Aunque hay vacunas milagrosas que han salvado millones de vidas que sin ellas también se habrían salvado con la ventaja de no haber sufrido sus efectos adversos perniciosos secundarios, los científicos están investigando ahora vacunas para hacer frente al cambio climático que, como el virus coronado, también dicen que mata, y salvarnos así de su amenaza. Los rumiantes, especialmente las vacas, liberan grandes cantidades de metano, un potente gas de efecto invernadero, a la atmósfera con sus excrementos al descomponerse, sus eructos y sus pedos. Se estima que alrededor del 32% del metano generado por actividades humanas proviene del ganado. Estas vacunas para el ganado vacuno, que aún se hallan en fase de prueba, podrían llegar a reducir en un 15% la emisiones de metano de las vacas. Se habían intentado reducir las emisiones incluyendo aditivos en la dieta del ganado o aprovechando el estiércol para la producción controlada de biogás, pero los aditivos complicaron la salud de los animales, con su repercusión en el consumo humano. Las vacunas que ahora se ensayan podrían bloquear las bacterias metanógenas de las vacas inhibiendo su proliferación. Hay que tener en cuenta que el metano tiene un potencial de calentamiento ochenta veces mayor que el CO2 a corto plazo. 

d) Inteligencia Artificial y Salud Mental:

La portada del periódico mallorquín Última Hora correspondiente al 7 de agosto del año pasado me ha hecho preguntar a la IA si era verdad y, en ese caso, si se ha cumplido al cabo de un año eso que allí se leía de que cerca de la mitad de la población tiene un trastorno de salud mental. Y me ha sorprendido la respuesta de la IA, que en principio me tranquiliza: No, cerca de la mitad de la población no tiene un trastorno de salud mental. Pero finalmente me deja pensando que lo que acaba de negar podría ser verdad: Si bien es cierto que la mitad de la población puede experimentar un trastorno mental a lo largo de su vida, no todos lo padecen al mismo tiempo y la prevalencia varía según el tipo de trastorno y la población. En resumidas cuentas, aunque la afirmación del periódico es engañosa, podría ser cierta, con la salvedad de que no todos padecerían el trastorno al mismo tiempo ni el mismo trastorno. La IA nos sorprende pudiendo decir al mismo tiempo una cosa y su contraria, lo que genera, como dicen ahora, disonancia cognitiva, que probablemente es lo que pretende.
 

miércoles, 16 de julio de 2025

¿A quién le cargamos el muerto?

Durante los diez días que transcurrieron entre el 23 de junio y el 2 de julio, ambos inclusive, del año del Señor de 2025, Madrid, la villa y corte, y "rompeolas de todas las Españas", sufrió una ola de calor temprana, que vino antes de tiempo sin ser invitada, lo que la hizo especialmente mortífera, porque pilló a todos desprevenidos, la cual, según el estudio Climate change tripled heat-related deaths in early summer European heatwave del ¿prestigioso? centro de análisis climático  Grantham Institute con sede en Londres, dejó un saldo estimado de 108 muertes atribuibles al exceso de temperaturas. Más del 90% de esas muertes, es decir 98 muertes, podrían haberse evitado de no mediar el cambio climático provocado por la actividad humana. 
 
Dicho estudio 'científico' está elaborado integrando series temporales de temperaturas observadas (reales) y contrafactuales (hipotéticas). Se han inventado las temperaturas que hubiera habido sin la ola de calor, dos grados centígrados menos, y aplicado un modelo que les dice cuánta gente podría haber muerto. Y con eso la prensa sensacionalista ya tiene el titular.  
 
La estadística de mortalidad excesiva utiliza muertos reales, pero nadie sabe a ciencia cierta cuál es la causa eficiente de su fallecimiento, porque no hay autopsias fidedignas. 
 
 
Semanario El Español, Madrid, 11-17 agosto de 1957 
 
Estamos, una vez más, ante la vieja falacia: post hoc, ergo propter hoc ('tras esto, luego por causa de esto"). Ya sucedió con la pandemia: se nos informaba día a día, puntualmente, de los muertos que había habido, afirmándose que habían muerto “por” la enfermedad del dichoso virus, cuando la causa podía haber sido un accidente de tráfico, por ejemplo, o un infarto de miocardio, pero como una prueba no fehaciente, la famosa PCR, determinaba que tenían el bicho,  se suponía que era él el asesino que había provocado la muerte. Lo mismo sucede ahora con las olas de calor. Las muertes “por” exceso de calor pueden ser muertes “con” exceso de calor, y, por lo tanto, debidas a otras causas y patologías.  

Las cifras del estudio del Grantham Institute no son estadísticas oficiales, sino estimaciones de mortalidad atribuible. Para ello, los autores compararon los efectos de las temperaturas observadas con un escenario hipotético en el que el cambio climático no hubiera existido, aplicando relaciones conocidas entre calor y mortalidad a partir de datos históricos y epidemiológicos. El informe concluye que, si no se adoptan medidas contundentes, eventos como el vivido en Madrid no solo se repetirán, sino que serán cada vez más intensos y prolongados. 
 
Lo de usar a los muertos con fines propagandísticos viene de muy lejos. Pero la propaganda climática, a juzgar por la noticia de El Diario Online Líder de Información en Español, alias El (In)Mundo, da ahora un nuevo y sorprendente giro, porque ahora los muertos por el cambio climático que contabilizan ni siquiera son reales, sino hipotéticos. Y con eso ya  tienen un titular amarillista. 
 
La atribución de esas muertes al exceso de calor es problemática como demuestra el siguiente ejemplo: Cuatro científicos españoles han publicado un artículo en la revista Eurosurveillance  en el que exploran el pico de mortalidad que se produjo en las sufridas Españas tras el apagón del 28 de abril pasado, cuya causa aún desconocemos, señalando un exceso de 147 muertes. Los autores afirman que «la coincidencia temporal del exceso de mortalidad con el corte del suministro eléctrico podría reflejar posibles efectos a corto plazo sobre la salud relacionados con la interrupción de la atención sanitaria, la sobrecarga del sistema o la reducción de la resiliencia de las poblaciones vulnerables». 
 
¿Aceptamos que el apagón causó solo las 10 muertes de las que informaron los medios de comunicación o que hubo 147 muertos como consecuencias indirectas del apagón de los que Red Eléctrica sería responsable? Deberíamos hacerlo si aceptamos los muertos de la ola de calor del instituto británico porque el razonamiento es el mismo. Los muertos CON el apagón, es decir, durante el apagón,  no son los muertos POR el apagón de la misma forma que los muertos POR la calorina, vamos a dejarnos de metáforas marinas y a llamar a las cosas por su nombre (calorina, según la docta Academia, es el "calor fuerte y sofocante"), no son los mismos que los muertos CON la calorina de finales de junio. Asimismo, los muertos CON la enfermedad del virus coronado cosecha de 2019, no son los mismos que murieron POR dicha enfermedad. 
 
Ya vemos cómo en las guerras de la propaganda climática, cuando no les bastan los datos que les proporcionan los muertos reales, no tienen empacho en recurrir a los muertos virtuales. Escriben los autores: En el momento de realizar el estudio, aún no se disponía del número real de muertes observadas durante el periodo de estudio; por lo tanto, nuestros valores notificados deben interpretarse como estimaciones de la mortalidad atribuible y no como resultados observados.
 
Mientras tanto, como comentaba un amigo, las muertes relacionadas por el exceso de frío continúan siendo diez veces superiores a las relacionadas con el exceso de calor, por lo que el calentamiento global fruto del cambio climágtico sigue salvando vidas paradójicamente.