martes, 18 de agosto de 2026
Evento 2026
sábado, 1 de agosto de 2026
Contra el cambio climático y otras contrariedades
¡Qué horrible sería la vida, creen algunos, si la ultraderecha llegase al Poder! Pero no hace falta que llegue porque ya gobierna: el Poder es la ultraderecha.
A las 'personas mayores' entradas en la tercera edad que este verano sea el más caluroso de la historia nos suena sin remedio a disco rayado de vieja cantilena.
Sus señorías y señoríos se van de veraneo durante el mes de agosto, no vaya ser que les dé un golpe de calor en sede parlamentaria que les derrita la sesera.
Este es el estío, sin duda alguna, más caluroso que todos los demás habidos y por haber, por la sencilla razón de que es el que ahora mismo nos toca padecer.
Si alguien dudaba aún del cambio climático, dicen, creerá en él tras este verano, como si la duda fuera -y no la creencia- el mayor síntoma de humana estupidez.
Hace no tanto el calentamiento global iba a depararnos grandes sequías. Ahora, tras las lluvias primaverales, hablan de cambio de clima, y huele a chamuscado.
Si la mayoría de los incendios los provoca el hombre, ya sea accidentalmente o adrede, ¿de qué sirve convencernos de que el cambio climático es el responsable?
Como ha llovido mucho este año, no hay agoreros de embalses semivacíos que tardarían años en volver a llenarse, ya que hubo que abrir las compuertas de desagüe.
¿No es hora ya de que detengan al Cambio Climático, lo sienten en el banquillo, y lo juzguen y condenen por asesinato con alevosía y premeditado ensañamiento?
Habrá que ver, dijo el ciego, el eclipse de Dios con las gafas homologadas de cristales ahumados, igual que los incendios forestales que nos echan por la tele.
Hemos asistido a muchos veranos tórridos antes que este. Recuerdo alguno madrileño que yo intentaba apagar en vano con cerveza, horchata y granizado de limón.
No ha concluido una ola de calor cuando ya se inaugura otra que viene rauda y veloz a superponerse a esa. ¿Otra? ¿Nueva? ¿No será la misma de todos los veranos?

El turisteo se hace no por amor al viaje (ya no hay viajeros, solo turistas), sino para poder decir y documentar que uno, como Dios manda, se va de vacaciones.
Los incendios forestales, retransmitidos por todos los medios, plataformas y canales, hacen que cunda el pánico y suban irremediablemente las temperaturas.
El rey troyano Príamo cuando recuperó a su hijo Paris exclamó alborozado: “¡Que arda Troya!” Y Troya ardió, pero una nueva Troya, Roma, resurgió de sus cenizas.
sábado, 18 de julio de 2026
Hace calor
La verdad es que, como ya se ha dicho muchas veces, la presunta crisis o emergencia climática no supone ningún peligro para el planeta ni para nosotros mismos, más allá de la contaminación informativa. Y es normal que en estas fechas haga calor. Y puede incluso que haga más calor de lo normal. Por algo será, pero no tanto por lo que nos dicen, por las emisiones descontroladas de C02, que son nuestra huella de carbono, sino porque la Tierra experimenta y ha experimentado cambios dentro de nuestro sistema solar para seguir girando, ya sea más cálida o más fría.
Dicen que la presunta emergencia o crisis climática no puede negarse. De hecho la afirman constantemente y la responsabilizan de millones de muertes que se producen cada año y que seguirán produciéndose. Huelga decir que estas muertes no preocupan a los poderosos. La mitad de los multimillonarios de Silicon Valley están construyendo, dicen, lujosos búnqueres en Nueva Zelanda en previsión del posible colapso climático generalizado, que mantienen a una temperatura constante de 19 grados Celsius (antes centígrados) y viajan en coches blindados y surcan los cielos con sus jets privados que dejan estelas de condensación.
Pero no olvidemos que mata más el frío que el calor, aunque las muertes del frío no son noticia como lo son ahora las del calentamiento global causante de los incendios. Recordemos los del año pasado. Este año ya hemos tenido y estamos teniendo ahora mismo incendios producidos por el abandono y descuido de los montes y los bosques, la especulación urbanística del medio rural, y la acción de los pirómanos, unos incendios de los que somos culpables todos y cada uno en la misma medida por la huella de carbono que dejamos, nuestro pecado original.
Pero las muertes climáticas, si existen, no afectan a todos por igual. Unos son más vulnerables -es decir, más pobres- que otros y se mueren más porque no disponen contra el frío de calefacción y contra el calor de acondicionamiento de aire. Las noticias de estas muertes, además, son sofocantes y contribuyen con su tráfico constante al calentamiento del planeta. Los pobres, además, padecen peores condiciones laborales, y el trabajo también mata, mata más que el clima sobre todo cuando la gente se mata a trabajar.
Vemos, en conclusión, que el desastre climático no afecta tampoco a la "humanidad" en abstracto y en general de manera igualitaria e idéntica. Puede que trascienda las divisiones raciales y las sexuales o de género, como dicen ahora, pero no las de clase social. El clima mata presuntamente más a las clases sociales bajas que a las altas, porque no es el clima lo que mata sino lo que está detrás, que es el dinero.

La crisis o emergencia del cambio climático no deja de ser un eslogan vacío para justificarlo todo y para responsabilizarnos a todos y cada uno del desastre general.
miércoles, 15 de julio de 2026
Cambio climato-¿lógico?
miércoles, 24 de junio de 2026
"Bebe agua, ponte crema solar..."
domingo, 21 de junio de 2026
Verano
domingo, 25 de enero de 2026
Reunión del Comité de Expertos (y Expertas)
miércoles, 26 de noviembre de 2025
El clima de la crisis contra la crisis del clima
No puede utilizarse el término negacionismo alegremente para descalificar como hace su gobierno a quienes niegan la versión oficial, que es la que ella está diciendo. Nadie niega que el clima cambie, lo hace a menudo tanto en invierno como en verano, y cuando aquí es invierno, en Brasil es verano, y viceversa, y así ha sido durante miles de millones de años, pero el dogma es que el cambio que experimentamos ahora, un ligero calentamiento, es fruto de la acción humana, es decir, somos los seres inhumanos de nuestra especie responsables de ello y por lo tanto debemos entonar el mea culpa y hacer lo que está mandado: nuestra penitencia.
domingo, 5 de octubre de 2025
Crónica de cosas que pasan (1)
viernes, 8 de agosto de 2025
España está que arde (y II)
Si nos apartamos del dogma climático e incurrimos en el pecado de la desinformación y del negacionismo y sus promesas de redención y no nos sacrificamos reduciendo nuestras emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, que son nuestro pecado original, la Iglesia de la Climatología nos excomulga. Los Sumos Sacerdotes, que divulgan los conocimientos de los estudios y modelos climáticos que realizan las predicciones acerca del futuro, dicen que si no hemos notado el aumento de 1,5 grados Celsius en la temperatura del planeta, ya lo notaremos, porque va a seguir aumentando pavorosamente.
La nueva religión tiene sus herejes, que confunden a los fieles creyentes. Ellos, entre los que me temo que me incluyo, dicen, decimos que no hay un cambio climático, sino dos: el calentamiento global o verano en el hemisferio norte y el simultáneo enfriamiento global o invierno en el hemisferio sur del planeta ahora mismo, y viceversa, porque ambos cambios climáticos son, como se sabe, alternativos. El nombre que se nos aplica es negacionistas de la evidencia científica, como denominan ellos a la fe 'verdadera' que nosotros negamos con nuestras palabras y argumentos.
Afortunadamente hay una red mundial de verificadores de hechos, los fact checkers, que forman el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición que combate la herejía a fin de mantener la ortodoxia climática que se dedica a denunciarnos y perseguirnos a los herejes y a exigir que se nos destierre de todo medio de comunicación y red social, acusados de desviación de la fe y ultranegacionistas.
No estamos minimizando aquí el peligro de los incendios forestales, Dios nos libre, sino ridiculizando el discurso de miedo que los medios de formación de masas constantemente nos inculcan para sembrar el 'climate panic' o 'climate anxiety' a fin de controlarnos. Como no les basta con el riesgo incendiario, que es la actualización de la amenaza del infierno aquí y ahora, que les parece poca cosa y de sobra conocida, nos amenazan, además, con trastornos mentales y conductuales derivados del impacto de las altas temperaturas.
La AEMET lanza un comunicado urgente advirtiéndonos de la ola de calor "para la que no estamos preparados". Y resulta que lo que viene no es solo la canícula habitual sino otro episodio más de propagación del miedo. Han pasado de difundir el miedo al virus y propagar el miedo a la guerra a difundir ahora el miedo a las olas de calor. Eso es lo que viene y lo que toca de ahora en adelante: el miedo por doquier.
¿Es grave el calor? Puede serlo, claro, tan grave como puede ser el frío. ¿Es algo nuevo en las Españas en el mes de agosto? No, en absoluto, como cantaba Labordeta: Arremójate la tripa, / que ya viene la calor; / que luego en el mes de agosto, / no suelta el agua ni Dios. Lo que sí es nuevo es el uso y abuso sistemático del comodín del cambio climático como justificación de restricciones de movilidad, cierre de jardines y parques públicos, limitaciones energéticas y demás mandangas y pejigueras gubernamentales que pretenden que nos resignemos a vivir en estado de excepción permanente, emergencia y crisis bajo la protección paternalista del Estado y sus varias agencias estatales. No les bastaba con la meteorológica (AEMET) que ya acaban de crear otra en el reino: la de Salud Pública (AESAP).
Lo que hace unos años, cuando yo era mucho más joven que ahora, era una buena noticia meteorológica del afable hombre del tiempo ("se espera para mañana un día espléndido y soleado en toda la península") es ahora una amenaza apocalíptica de muerte, porque, ante todo, según cacarea el Ministerio de Sanidad, haciéndose eco del sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III, el Calentamiento Global, que demuestra su existencia enviándonos olas de calor mortíferas, ha causado un total de 1.180 fallecimientos atribuidos al calor abrasivo en el período comprendido entre el 16 de mayo y el 13 de julio del año del Señor de 2025. El Cambio Climático mata a través de las periódicas olas de calor, que son las plagas climatológicas del castigo divino por nuestro impenitente pecado original, lo que viene acompañado de minucias como incendios forestales varios, trastornos mentales y déficits de inteligencia natural para entender las cosas que nos pasan.
martes, 5 de agosto de 2025
Avances tecnológicos modernos y contemporáneos
a) La guillotina:
La guillotina es la piadosa máquina inventada en Francia por J. I. Guillotin (1738-1814), médico francés y diputado en la Asamblea Nacional, que en 1789, el año de la gloriosa revolución, propuso su empleo porque era un procedimiento seguro, rápido y eficaz para evitarles sufrimientos innecesarios a los reos condenados a la pena capital.

b) El Urobot:
Es un inodoro inteligente chino, un nuevo fenómeno tecnológico, similar a un androide que cuando vas a orinar no solo te da la bienvenida levantando la tapa al acercarte sino que mientras te alivias te hace un chequeo sanitario al instante. Esto es lo que el engendro puede hacer en el seno de tu hogar mientras te descuidas vaciando la vejiga: -mide el volumen y el flujo de la orina; -realiza un análisis de orina exprés; -te muestra los resultados directamente en la pantalla integrada en el momento. Ir a mear se convierte con esto no en una necesidad, sino en un procedimiento médico. China muestra una vez más quién es el puto amo en asuntos de innovación en tecnología sanitaria.
miércoles, 16 de julio de 2025
¿A quién le cargamos el muerto?










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