domingo, 22 de marzo de 2026
Lo fatal
miércoles, 11 de marzo de 2026
'Qualité de vie'
jueves, 5 de febrero de 2026
Batiburrillo
Sin trenes no hay futuro
La voz del pueblo bautizó al Tren de Alta Velocidad, según cuenta Miquel Amorós, como el “tren de los señoritos” porque era el tren de los ejecutivos del Estado y el Capital cuyo tiempo era tan valioso que debían acortar las distancias espaciales para ganar más tiempo, que es dinero. El AVE era el tren que iba a reducir el tráfico aéreo y el automovilístico, y no solo no logró eso, sino que, además, acabó perjudicando al humilde tren de cercanías, que era mucho más útil porque acercaba a los trabajadores y estudiantes que vivían lejos de los núcleos urbanos a sus centros de trabajo y estudio usando el trasporte público.
En tres décadas, escribe Amorós, se construyeron más de cuatro mil kilómetros de vías férreas, situando la alta velocidad española en el segundo puesto a nivel mundial, solo por detrás de China, pero con el grado de demanda más bajo, también a nivel mundial. No es de extrañar que los responsables ministeriales, comenta Amorós, trataran de elevarlo, bien subvencionando el billete (el viajero solo paga la tercera parte), bien cancelando trenes regionales y de larga distancia, como los viejos expresos que evocábamos aquí el otro día.
El mal de la Alta Velocidad no reside en el elevado coste de su funcionamiento, sino en su naturaleza de artilugio emblemático de la globalización y estandarte de un sistema político al servicio de la economía de mercado y del capitalismo.
Nos extrañaba que, a propósito de la pésima situación de la red ferroviaria española, no saliera nadie a echarle la culpa de la coyuntura al comodín del Cambio Climático, pero, por suerte, salió el Secretario de Estado de Transportes y de Movilidad Sostenible a aclararnos (?) que los fenómenos meteorológicos extremos como estos que hemos tenido en los últimos dos meses y que también nos hacen pensar en que el cambio climático que tenemos encima (sic) nos debe llevar a pues quizá que tengan mayor peso algunas actuaciones que hasta ahora quizá se veían como de menor importancia porque no afectaban, digamos, a la infraestructura ferroviaria, pero sí tienen impacto en la infraestructura ferroviaria.
El tren se inventó inicialmente para trasportar mercancías, especialmente carbón y otras cargas, pero se convirtió enseguida en un medio de trasporte de viajeros, que se incluían así sin querer y contra su voluntad en la categoría de mercancías. Muchos fueron trasportados a la fuerza arracimados en los vagones a los campos de concentración y de exterminio.
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España en libertad, 50 años, según el Departamento de Publicidad y Propaganda del Gobierno.

Una de las peores cosas que nos ha caído encima desde arriba durante los cincuenta años de España en libertad ha sido la creación de las Comunidades Autónomas, convertidas en reinos de taifas, feudos o pequeños Estados a imagen y semejanza del Estado o Administración Central. Cada una de las autonomías tiene sus elecciones, su gobierno, su presidente y sus consejeros feudales, sus cortes y su muchedumbre de empleados y funcionarios. ¡Y son 17 las comunidades, y dos las Ciudades Autónomas! So pretexto, lo recuerdo muy bien, de descentralización se crearon diecisiete nuevos centros para acercar más la administración a la ciudadanía, se decía, como si eso fuera una bendición, multiplicándose la burocracia y duplicándose muchas veces los trámites. Se decía que con el Estado de las Autonomías íbamos a depender menos de Madrid. El resultado de la presunta descentralización fue, paradójicamente, una doble centralización: ahora dependemos de nuestra Comunidad Autónoma y seguimos dependiendo de Madrid, por lo que lejos de relajarse las cadenas de nuestra dependencia se han duplicado. Con las autonomías tenemos paradójicamente una doble heteronomía: la central y la autonómica.
domingo, 30 de noviembre de 2025
Carta abierta a Don Porvenir
Déjenos vivir en paz. Yo le ruego, nosotros le rogamos, humildemente, que se vaya de una vez, que salga de nuestras vidas por donde entró. Para vivir, para resucitar la gloria del momento presente, necesitamos que usted deje de existir: que se vaya de esta casa del tiempo, que es nuestra condena. Si no se va Vd., somos nosotros los que vamos a irnos de casa, de esa casa, de su casa.
miércoles, 3 de septiembre de 2025
Pareceres LXXXIII
lunes, 26 de mayo de 2025
Una mirada retro- y prospectiva de Quino


lunes, 30 de diciembre de 2024
No al año que viene (y II)
La única rebelión que merece la pena todavía: sublevarse contra la coacción del tiempo cronometrado que gobierna despóticamente nuestras vidas, contra este régimen totalitario que nos obliga a cumplir un año cada doce meses, contra la dictadura de los relojes y calendarios, y contra la imposición del año nuevo que ya nos tienen preparado desde las altas instancias del poder y del dinero para que nos sometamos a los horarios laborales, a la esclavitud del ocio y el negocio, al trabajo y a las vacaciones complementarias, a la agenda, es decir a hacer las cosas que no merece la pena que hagamos porque están programadas, esto es, hechas antes de hacerlas.
jueves, 26 de diciembre de 2024
Cabaré de variedades (V)

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RENFE te controla:
Quieren controlarnos a todos más de lo que ya estamos. Por eso instalan cámaras por doquier. "La red de cercanías de RENFE, dice el locutor televisivo, tiene ya un innovador sistema de cámaras de videovigilancia ¿inteligentes? para controlar estaciones por toda España. Procesan miles de datos por segundo para detectar cualquier incidencia y mejorar así la seguridad". Quieren, en realidad, que vivamos en entornos ciudadanos controlados, por lo que a lo mejor no queda más alternativa que huir al campo. ¿Van a instalar estos sofisticados sistemas en medio del campo? Yo creo que no les sale rentable, así que habrá que plantearse la huida de las grandes ciudades y urbanizaciones y la vuelta a la naturaleza.
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Intuimos, saber no lo sabemos a ciencia cierta, que nos estamos acercando tentativamente a la verdad cuanto más nos alejamos de la realidad, ese trampantojo.
“¡Ábrete, sésamo!” Palabras mágicas que pronuncio en voz alta para poder salir de la cueva, vencer la claustrofobia y hallar el presunto tesoro en el exterior.
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sábado, 3 de junio de 2023
¿Futuro? ¡No, gracias! (y II)
si quid longa fides canaque iura ualent,
bis iam paene tibi consul tricensimus instat,
et numerat paucos vix tua vita dies.
Non bene distuleris uideas quae posse negari,
et solum hoc ducas, quod fuit, esse tuum.
Expectant curaeque catenatique labores,
gaudia non remanent, sed fugitiua uolant.
Haec utraque manu conplexuque adsere toto:
saepe fluunt imo sic quoque lapsa sinu.
Non est, crede mihi, sapientis dicere 'Viuam':
Sera nimis uita est crastina: uiue hodie.
miércoles, 31 de mayo de 2023
¿Futuro? No, gracias. (I)
El poeta bilbilitano Marcial plantea en este epigrama (el núm. 58 del quinto libro de sus Epigrammata) una variación sobre el tópico del "carpe diem". Está dedicado a un tal Póstumo, que aunque puede valer como nombre propio de una persona, no deja de ser también un nombre común significativo, en concreto un adjetivo que quiere decir último, postrero, superlativo como es de post 'después', y que puede servir para designar a cualquiera que posterga o pospone su vida a título póstumo para el incierto día de mañana:
Ese mañana, di, Póstumo ¿cuándo vendrá?
¿Cuán lejos, dónde está ese mañana? Y ¿en dónde se logra?
¿Se halla en Persia tal vez o en los armenios quizá?
Tiene ya ese mañana los años de Príamo o Néstor.
Ese mañana, di, ¿cuánto te puede costar?
Sabio es aquél que vivió, Póstumo, el día de ayer.
Dic mihi, cras istud, Postume, quando uenit?
Quam longe cras istud, ubi est? aut unde petendum?
Numquid apud Parthos Armeniosque latet?
Iam cras istud habet Priami uel Nestoris annos.
Cras istud quanti, dic mihi, possit emi?
Cras uiues? hodie iam uiuere, Postume, serum est:
Ille sapit, quisquis, Postume, uixit heri.

Lo que nos aconseja la tarjeta stop procrastinating and start working en la lengua del Imperio es que dejemos de aplazar las cosas para mañana -"no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" dice nuestro refranero- y que comencemos a trabajar; lo que nos dice Marcial, mucho más bonito que eso que circula por la Red, es que dejemos de aplazar la vida para el incierto día de mañana y que comencemos a vivir -no a trabajar- ahora.
Lope de Vega tal vez se inspiró en el epigrama de Marcial que comentamos cuando compuso aquel célebre verso "siempre mañana y nunca mañanamos" del soneto amoroso en que se quejaba de la dilación de su esperanza y que comenzaba: "Tanto mañana y nunca ser mañana".
No digamos nunca “Seré...”. No existe eso de haber de ser, de ir a ser, de tener que ser: o eres o no eres. Ser o no ser, esa es la cuestión. No dejemos que intervenga el tiempo, que éntre el futuro en nuestras habitaciones mientras la casa, que está toda ella en llamas, se quema irremediablemente. Salgamos ahora mismo.
miércoles, 24 de mayo de 2023
"Nu hai juturu"
“Nu hai juturu”. Al parecer así se diría en cántabru, "No hay futuro", según Ángel Marín, investigador y activista por los derechos lingüísticos del pueblo cántabro, que escribía en Eldiariocantabria el 2 de mayo de 2023 un artículo en castellano titulado “Ensin augua nu hai juturu”.

No voy a entrar en el tema que plantea de que sin agua no hay futuro, pero sí me quedo con la frase que da título a su artículo, y que amplía escribiendo en cántabru: "Ensin augua nu hai juturu, ni lu brá tampocu’n denguna parti del mundu”. Lo único que le reprocho es que sustituya, como hacen ordinariamente los políticos o ejecutivos de Dios, que es el Estado y es, a la vez, el Mercado, la vida por el futuro, o por el juturu, como él prefiere decir y que sería lo mismo pero en cántabru, cuando dice que sin agua no hay futuro. Sospecho yo que lo que quiere decir es que sin agua no hay vida, cosa que todos sabemos, pero mete la bicha del juturu para justificar la invención de una lengua.
Lo mismo le sucede a la revista digital Mogura, el "mediu d’espresión de la mozandá revolucionariu cántabru" (sic, por la concordancia del femenino abstracto 'mozandá' con el neutro de materia), donde leemos que "nel sistema capitalista español nu hay juturu", cuando lo que quieren decir, supongo yo, es que en el sistema capitalista español no hay vida, porque otra cosa no habrá, pero futuro desde luego sí que hay, y mucho, desgraciadamente; es más, es lo único que hay.
Esto me trae a la memoria aquella copla goliardesca que compusimos en cántabru precisamente inspirada en una pintada callejera que lo fiaba todo al trampantojo del futuro: Lo impusibli / es pusibli: / el cántabru medrará / ensin frenu, / mui de llenu, / nun juturu cuajará.
Habida cuenta de su parecido con el
castellano, habría que decir que esta lengua milenaria que es el
cántabru sería hermana suya, así como del gallego y del catalán,
es decir, sería una lengua hija del latín. Una prueba irrefutable
la constituiría el mantenimiento de la vocal latina final -u, que en castellano se abrió en -o, salvo muy pocas
excepciones cultas como espíritu, tribu e ímpetu, que son voces de origen latino pero que conservan su terminación por influencia culta de la escritura,
y que en cántabru se habría mantenido, como vemos en los ejemplos
que propone Marín: lu,
juturu, tampocu, mundu. Lo
que más me extraña, sin embargo, es que eso mismo le haya sucedido a la
negación latina NON, que en castellano quedó reducida a NO, acabada en -o que en cántabru, al parecer, se habría cerrado en -u, como se hace en castellano con la o disyuntiva, que pasa a -u cuando va seguida de palabra que empieza precisamente por -o: salvo error u omisión.

Nunca
he oído en Cantabria, ni en Asturias tampoco, a nadie que queriendo
negar algo diga “nu” o “nun” en vez de “no” o “non” como se dice en asturiano (en algunos bables se oye "ño" o "ñon"), lo que me
hace pensar que el cántabru que escribe Marín y Cía. no deriva del latín
propiamente dicho, sino del castellano más bien, por lo que estamos no conservando una lengua milenaria sino inventándola al convertir por decreto ley
todos los finales castellanos terminados en -o en -u, y todos los acabados en -e
en -i (parti, por caso, en vez de parte en su ejemplo), con lo que estamos invirtiendo lo que en realidad pasó: la -u átona latina final se conservaría en cántabru, configurándose este fenómeno fonético como seña de identidad lingüística, no pasaría a -o
como en castellano; pero el problema viene con la negación: non, que nunca fue
*nun en latín, por lo que malamente pudo conservarse la -u.































