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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Pareceres XCIV

461.- Vuelven porque no funcionan. Se está propagando, dicen, la epidemia de gripe y vuelvan las mascarillas que no funcionan y nunca funcionaron. Antes de 2020 las cosas estaban bastante claras.  Las limitadas características de filtración de las mascarillas, sobre todo, y el mal ajuste facial las hacían incapaces de evitar la inhalación de partículas en suspensión, por lo que se concluía categóricamente que no protegían contra la inhalación de aerosoles. El personal sanitario estaba acostumbrado a usar mascarillas quirúrgicas para protegerse de las heridas e infecciones de los pacientes y evitar así la contaminación accidental por salpicaduras de fluidos corporales, pero no existen datos científicos convincentes que respalden su eficacia para la protección respiratoria, porque el material del que están hechas no retiene ni filtra los virus. No hay evidencia científica de su eficacia para prevenir la transmisión del virus de la influenza ni cuando las usan personas infectadas para controlar la fuente de infección ni cuando las usan personas no infectadas para reducir la exposición. Cuando se trata de prevenir enfermedades, las mascarillas no son efectivas, son meros amuletos. Nunca funcionaron. La ciencia lo respalda. El caso es que han vuelto. En muchos casos se recomiendan, y en otros se vuelven obligatorias en centros sanitarios. ¿Por qué han vuelto? Muy sencillo: porque son ineficaces.
 
 

462.- El futuro dura mucho. “El porvenir dura mucho tiempo” es el título que el filósofo Louis Althusser puso a sus memorias L’avenir dure longtemps (1992) en las que narra el episodio de la muerte de su esposa Hélène Rytman, a la que estranguló en 1980. Estaba masajeando el cuello de su esposa y no comprendió lo que había hecho hasta después. No fue un accidente fortuito, sino un homicidio involuntario, cometido durante un episodio psicótico grave, lo que diluye la frontera entre locura y cordura. Tras el crimen, Althusser no fue juzgado penalmente, porque fue declarado inimputable por locura, pero quedó atrapado en un largo proceso de reclusión psiquiátrica, aislamiento intelectual y remordimiento. El sentido del título juega con la idea de que el futuro —cargado de consecuencias— se prolonga más allá de lo que uno querría, especialmente cuando el pasado es traumático. El futuro se siente como lo que es, una condena, como una losa, como algo casi interminable -si no fuera por la promesa también futura de la muerte. La frase sugiere que, una vez cometido el acto irreversible, todo lo que viene después se alarga dolorosamente. Es una inversión amarga de la idea de que el futuro es esperanza. Al escribir sus memorias, Althusser parece reconocer que está condenado a vivir en un tiempo que no pasa página, una especie de futuro suspendido. 
 
  
463. El personaje del año. La 'persona dell' anno' según la revista italiana de orientación progresista 'L'espresso' es el presidente del gobierno español, cuyo rostro sonriente aparece en portada en primer plano. Los motivos de la concesión del título son que ha rechazado los ultimatos de Trump sobre el gasto militar (aunque es un rechazo más teórico que práctico porque, en verdad, más de 93.000 millones de euros han sido autorizados durante el presente año por el Consejo de Ministros y Ministras, con lo que este gobierno podría calificarse como el más militarista desde la transición); lideró una batalla, que no consta en los anales, contra las grandes tecnológicas; defendió los derechos civiles; expandió los flujos migratorios regulares (!?); apostó por la transición energética (pero los cargadores de coches eléctricos en el Ruedo Ibérico son una risa: o no funcionan -y no han funcionado nunca- o, si lo hacen, funcionan mal, estando como están en manos privadas); y denunció la hipocresía de Occidente ante el genocidio en Gaza (pero no deja de ser una pose porque no ha hecho lo mismo con algo que nos toca más cerca como es el Sahara). En la larga entrevista Sánchez repasa los logros de su Gobierno sin detenerse en los escándalos y las investigaciones que cercan al Ejecutivo y al Partido que preside, por supuesto, y el entorno de corrupción que lo rodea. El reconocimiento que no alcanza dentro del Ruedo Ibérico le llega al Jefe del Ejecutivo del extranjero a través de una revista italiana. Sus ministros y ministras hablan sin ambages de un “reconocimiento internacional”. El propio presidente se hace eco en sus redes sociales haciendo autobombo: “El rechazo a las políticas neoliberales es el éxito del modelo español, que no es otro que el modelo socialdemócrata”. No se da cuenta de la contradicción en la que incurre: el modelo español (social)demócrata no deja de ser el modelo neoliberal que dice rechazar dicho modelo. 
 
  
464.- Reprogramando la infancia. Vuelve a sorprendernos la portada de la revista The Economist que bajo un titular que dice ¡Cómo la Inteligencia Artificial redirige la infancia! presenta a una niña a la que siete manos robóticas le ofrecen desde un libro a un violín, pasando por un móvil, una taza de té o de café, un pintalabios, un cepillo para peinarse el pelo y un mando para juegos electrónicos... 
 
 
465.- Beneficios de la UE. ¿Qué beneficios, si hay alguno, nos ha aportado a los españoles cuarenta años después la adhesión a la Unión Europea (UE), antes llamada Comunidad Económica Europea (CEE)? ¿La posibilidad de viajar a París sin pasaporte? ¿El poder pagar un café sin cambiar moneda en Berlín? ¿Usar el mismo número y el tráfico de red móvil dentro de la UE? ¿El Erasmus, más conocido entre los universitarios como Orgasmus, para ir a divertirse so pretexto de estudiar a Lisboa o a Roma y alrededores? ¿Tener un coche ecológico para circular por las Zonas de Tráfico Limitado? ¿Satisfacer a los mercados europeos convirtiéndonos más aún de lo que ya éramos en un lugar de veraneo y de turismo, igual que Italia, una vez desindustrializados? El euro fue el golpe de gracia, que favoreció el incremento de los precios y erosionó el poder adquisitivo de los sueldos y salarios, arrinconando a la vieja y entrañable peseta. Los únicos que se han beneficiado son un reducido círculo de empresarios, financieros y banqueros apoyados por políticos corruptos y vendidos,  mientras que el pueblo se empobrece cada vez más. Se necesita mucho valor para seguir defendiendo esta prisión de los pueblos europeos que es la UE, cuyo colapso, que ojalá fuera lo más rápido posible,  debería celebrarse. 
 

lunes, 1 de septiembre de 2025

Emárpsamen

 


El director de cine italiano Federico Fellini, autor de muy memorables películas llenas de talento creativo y fantasía, nos brinda sus memorias de infancia en su entrañable Amarcord, cuyo título significa precisamente “mis recuerdos” en dialecto italiano. Os traigo aquí una escena que seguramente os arracará una sonrisa,en la que revive, entre otros, a su profesor de griego, un viejo y atildado dómine a la vieja usanza y, diríamos, de la vieja escuela,  que se empeña en que el angelical discípulo objeto de su pedagógica atención pronuncie correctamente un aoristo sigmático griego que se le atraganta. La criaturita, por más que lo intenta, no acierta nunca a pronunciarlo: e-már-p-sa-men.

Sí, ya sé que es difícil hacerlo correctamente, y que hay que esmerarse mucho para salir airoso en el trance de la ejecución de esa “p” oclusiva labial sorda e intrusa  que nos obliga a cerrar los labios y cortar momentáneamente la salida del flujo de aire por la boca, para abrirlos a continuación emitiendo el sonido silbante de la sigma o ese griega, pero ahí está la gracia de la escena de la película del maestro Federico Fellini.


El viejo profesor de griego recita embelesado unos yambos del poeta Arquíloco, por cierto feísimos donde los haya, que os transcribo para los curiosos: heptà gàr necróon pesóntoon, hoùs emárpsamen posín, cheílioi fonéeés eimen. Vienen a significar algo así como “Pues de siete cadáveres tendidos, que alcanzamos a la carrera con los pies, mil somos los matadores”. Unos versos horrísonos y feísimos, ya digo, que el viejo profesor recita con fruición, deteniéndose en el “e-már-p-sa-men” de marras.

En ellos aparecen dos números: heptá (siete, como en hepta-sílabo,  heptá-gono o hepta-edro) y cheilioi (mil, que se transcribe kilo o, como preferimos algunos, quilo, como en kiló-metro o kilo-gramo). Aparece también el sustantivo necrós,  que significa cadáver (como en necró-filo, necró-polis, o necr-opsia)y el sustantivo posín, que es una forma de pus podós (pie, como en podó-logo o cefaló-podo). Seguimos hablando en griego, mal que nos pese.

Este "emárpsamen" es, por cierto, la primera persona del plural del aoristo de indicativo del verbo "márpto", que significa "dar alcance, alcanzar", y que se caracteriza, por delante, con el aumento: un alargamiento silábico de una é(psilon) que caracteriza a las formas del pretérito del indicativo,  tanto al imperfecto como al aoristo o indefinido; y por detrás, por la inclusión del morfema -sa-, típico del aoristo sigmático, y -men, propio de la primera persona del plural; por eso la forma emárpsamen significa "(nosotros) dimos alcance, alcanzamos".

Si para nosotros resulta difícil de pronunciar la forma emárpsamen, más lo resultaba para un griego la forma originaria e-márpt-sa-men, dado que la raíz del verbo era marpt-,  por lo que la tau acabó desapareciendo finalmente ante el silbido de la sigma. Por algo enunciamos la regla fonética del griego clásico: dental ante sigma desaparece.

Lo que intenta el carcamal del dómine es que su joven pupilo, que reconoce la belleza y la dificultad de la lengua griega, pronuncie correctamente la letra “psi”, que se lee “ps", explicándole con mucha paciencia cómo debe mover la lengua hacia los dientes y el aire hacia fuera para pronunciar ese difícil sonido, tan difícil que los españoles, por ejemplo, no decimos ordinariamente "psicólogo" o "psiquiatra" sino "sicólogo" y "siquiatra".

Pero el pupilo, después de haber pronunciado la “psi” correctamente le hace una sonora pedorreta al profesor que desencadena el hazmerreír de toda la clase en una no menos sonora carcajada, lo que irrita al maestro, y provoca nuestra benévola sonrisa.

jueves, 27 de marzo de 2025

Economía para los más peques

Recuerdo que cuando era pequeño tuve por lo menos dos huchas: una con forma de casita, que era de plástico y podía vaciarse fácilmente sin romperla y volver a utilizarse, y otra, más típica, que me viene a la cabeza ahora, que era un cerdito de barro con una rendija en el lomo para insertar las monedas y que había que romper para poder disfrutar de la riqueza acumulada. Era el cerdo símbolo de prosperidad, y una garantía de abundancia para el futuro, ya que su sacrificio ofrecía a la familia una fuente de proteína animal de jamones, chorizos, morcillas y embutidos varios que podían durar en la despensa hasta un año después de la matanza. 


Mi padre me daba semanalmente la paga: un duro, o sea, cinco pesetas. Yo sabía que, si en lugar de gastar esa paga en chucherías, la guardaba en su totalidad o en parte en la hucha, ahorraría al cabo de mucho tiempo un dineral -todavía no entendía yo muy bien la palabra "capital"-, y juntando mis ahorros, una vez rota la alcancía, podría comprar algo que ahora deseaba... el día de mañana. La ilusión por ese algo indefinido alimentaba mi deseo de ahorrar, pero enseguida comprendía que ese algo era como la zanahoria que se le pone al burro para que camine hacia delante sin distracción, algo siempre futuro y, por lo tanto, inalcanzable por esencia, condenándome a mí mismo al suplicio de Tántalo: se ve en la imaginación del deseo pero no se toca. Yo lo deseaba  aquí y ahora pero no tenía el dinero para comprarlo todavía. El problema era que cuando hubiera alcanzado la suma necesaria quizá ya no lo desearía... Aprendía así yo el valor del dinero, del futuro y del ahorro o sacrificio a tumba abierta del presente.


Me ha sorprendido ahora, bastante entrado ya en años, al hilo de estos recuerdos, la publicación y la polémica de un libro de economía para niños, escrito por María Jesús Soto Barragán, y titulado “Mi primer libro de economía, ahorro e inversión (Educación Financiera Básica)”, porque es un libro de texto que se imparte en los colegios de primaria de Castilla y León.



En la portada vemos a los jóvenes protagonistas Carol y Nico con un simpático perrito. Nico señala una planta que crece sobremanera y cuyas hojas llevan inscritos los símbolos pecuniarios de la libra, el dólar, el euro, el yen... La planta parece que es abonada con monedas y regada por Carol, que exclama entusiasmada: “Un libro para enseñar a jóvenes y... ¡no tan jóvenes!”· Detrás de ellos un monstruo cornudo, que representa la inflación. Y junto a una hucha el lema: ¡Aprende a ser un inversor responsable, descifrando los enigmas de las finanzas!


La propaganda del libro dice lo siguiente: Con ellos, se refiere a Carol y Nico, aprenderás cómo nacieron los primeros billetes y monedas, pues el dinero no cae del cielo y ganarlo o perderlo tiene sus riesgos y no siempre la misma rentabilidad. Te enseñarán qué es ahorrar e invertir, cómo se elabora un presupuesto y qué profesionales nos ayudan a invertir bien y evitar que el monstruo de la inflación (sic) se coma (resic) nuestros ahorros. Mediante explicaciones sencillas, ejemplos, curiosidades, tiras cómicas y unas magníficas ilustraciones, comprenderás palabras que escuchas a tus padres o en la radio, que lees en prensa, libros e internet, y que ahora no sabes qué significan.


Las últimas líneas del párrafo transcrito tienen un indudable cariz pedagógico: se trata de enseñar a los más pequeños a comprender palabras que oyen a todas horas y cuyo significado desconocen, benditas criaturas: sabia ignorancia la suya, que diría Nicolás de Cusa. Supongo que se refieren a déficit, superávit, inflación, microeconomía... y demás monsergas propias de un adoctrinamiento capitalista bastante perverso. 




La diputada de Podemos en Castilla y León Lorena González Guerrero ha denunciado con gran acierto y valentía desde mi punto de vista la imposición de este libro en los colegios de su Comunidad en un vídeo titulado “Escalofriante”, publicado en el muro de Podemos en Feisbuq, donde lamenta, entre otras cosas, que los libros de texto de primaria fomenten la usura.

Han arreciado las críticas desde los sectores más conservadores y ultramontanos contra las declaraciones de la diputada. Dicen que la formación morada “ha vuelto a hacer muestra de su ideología comunista y anticapitalista: se ha quejado de que un libro explique a los niños cómo ahorrar para el futuro.”

Pero tiene razón Lorena González Guerrero, por mucho que les pese a los conservadores: Que se enseñen en los colegios de primaria conceptos como el ahorro, la inversión, la inflación o el trabajo para ganar dinero y poder pagar una buena universidad (se sobreentiende que con lo de buena se refieren a “privada”) son adoctrinamiento capitalista que prepara a los estudiantes de primaria para que cuando lleguen al instituto de secundaria se decanten por la economía de la empresa, por ejemplo, en detrimento de otros saberes y estudios humanísticos.

Lo paradójico del caso es que la crítica que ha hecho la diputada  ha conseguido despertar el interés por el libro, convirtiéndolo en un superventas. Hay quien considera que es un libro magnífico, muy pedagógico e interesante y muy adaptado a las capacidades limitadas de los niños. Sin duda la mejor educación que se les puede dar a los pequeños para no ser analfabetos... financieros. Así nos luce el pelo.

jueves, 20 de febrero de 2025

Qualsevol nit pot sortir el sol

    El catalán es una  de las lenguas neolatinas, romances, románicas,  o degeneradas de la que fue lengua de Roma, que es el latín, la lengua del Latium o Lacio, hablada en Cataluña y en las islas Baleares, con sus variantes dialectales mallorquina y menorquina. El valenciano, que es la lengua oficial de la Comunidad Valenciana, según su estatuto de autonomía, es también, según muchos lingüistas, una variante dialectal del catalán, aunque muchos valencianos hacen de esta cuestión lingüística una cuestión política, y afirman que el valenciano es una lengua independiente del catalán, no admitiendo que sea un dialecto de esta, sino, en todo caso, del latín, hermanada por lo tanto con el castellano y el catalán.  Fuera de España el catalán se habla en el Principado de Andorra, donde es lengua cooficial, y en algunos lugares del Rosellón francés, así como en la ciudad de Alguer, en la isla de Cerdeña.

    "Qualsevol nit pot sortir el sol" es una de las canciones más bellas que conozco, tanto por su letra como por su música.  Con aire de nana, es una invitación -pero no a dormir, sino a despertar y a soñar despiertos- cantada y compuesta hace cincuenta años, en 1975, en catalán por Jaume Sisa, el cantante galáctico,  que narra desde el comienzo una fiesta a la que van llegando todos los invitados: se mezclan en ella fundiéndose y confundiéndose los personajes de ficción de la infancia tanto del folclore popular como de la cultura de masas. Por aquí desfilan el hombre del saco, Caperucita Roja, Popeye, los tres cerditos, los Reyes Magos, Charlot…  Y cuando ya han llegado todos los invitados la canción se cierra con una apelación al oyente: sólo faltas tú.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad,
ahora ya no falta nadie,
o quizás sí, ya me doy cuenta
de que sólo faltas tú.
También puedes venir, si quieres,
te esperamos, hay sitio para todos;
el tiempo no cuenta, ni el espacio,
cualquier noche puede salir el sol.
 
    La interpretación de Sisa, con acompañamiento de piano y de violín arrullante y coros femeninos desafinados,  es delicadamente teatral, acercándose en muchos momentos al recitado y la declamación, modulando la voz hasta chillar en algún verso. Se recrea en la canción  el ruido ambiental de las voces del gentío en una fiesta con descorche de champán incluido.

Fa una nit clara i tranquil.la, / 
hi ha la lluna que fa llum, /els convidats van arribant /i van omplint tota la casa / de colors i de perfums. / Heus aquí a Blancaneus, / en Pulgarcito, els tres porquets, / el gos Snoopy i el seu secretari /Emili, i en Simbad, / l'Ali-baba i en Gullivert.

Oh, benvinguts, passeu passeu, /de les tristors en farem fum. /A casa meva és casa vostra / si que hi ha cases d'algú.

Hola Jaimito, i doña Urraca, /i en Carpanta, i Barba-azul, / i Frankenstein, i l'home-llop, / i el comte Dràcula, i Tarzan, / la mona Chita i Peter Pan. / La senyoreta Marieta /de l'ull viu ve amb un soldat, / els Reis d'Orient, Papa Noël, /el pato Donald i en Pasqual, / la Pepa maca i Superman.
 
Bona nit,  senyor King Kong, /  senyor Asterix i en Taxi-Key, / Roberto Alcazar i Pedrín, / l'home del sac, i en Patufet, / senyor Charlot, senyor Obelix. / En Pinotxo ve amb la Monyos /agafada del bracet, / hi ha la dona que ven globus, /la família Ulises, / i el Capitán Trueno en patinet.

A les dotze han arribat /la fada bona i ventafocs, / en Tom i Jerry, la bruixa Calixta, / Bambi i Moby Dick,/ i l'emperadriu Sissí. / I Mortadelo, i Filemón, /i Guillem Brown, i Guillem Tell, / la caputxeta vermelleta, /el llop ferotge, i el caganer, / en Cocoliso i en Popeye.

Oh, benvinguts, passeu passeu, /ara ja no hi falta ningú, / o potser sí, ja me n'adono /que tan sols hi faltes tu. /També pots venir si vols, / t'esperem, hi ha lloc per tots. / El temps no compta, ni l'espai, / 
qualsevol nit pot sortir el sol.

Atención al vídeo, que no tiene desperdicio, con las siluetas de sus sombras chinescas:

lunes, 18 de noviembre de 2024

¿Por qué los niños ya no juegan en la calle?

    Los niños ya no salen a jugar bulliciosos a la calle en las ciudades porque hay coches que pueden atropellarlos, pederastas que pueden violarlos -hay una excesiva alarma social en torno a las violaciones de niños, aunque quizá sean más frecuentes en el hogar que en la calle-, terroristas asesinos y muchos otros peligros indefinidos a la vuelta de cada esquina, por lo que se quedan, qué pena, en casa enchufados a la consola de videojuegos o a interné o a la caja tonta, o a las tres cosas a la vez. 
 
    El hogar está lleno de instrumentos tecnológicos y juegos para que el niño pueda quedarse el mayor tiempo posible en casa, cadenas y rejas que le impiden ser libre. 
 
    Los niños ya no recorren las calles de la ciudad para ir andando al colegio o al juego porque no tienen autonomía ni movilidad, por eso un adulto los acompaña y conduce en coche casi siempre a todas partes en sus desplazamientos cotidianos hasta la adolescencia.
 
    Habría que reeducar a los niños en el placer de trasladarse a pie o en bicicleta, invitándolos a ir a la escuela sin el acompañamiento paterno, sin miedo ninguno. 
 
 
    ¿Por qué ni siquiera se bañan ya los niños desnudos, gloria bendita de verlos, y despreocupados en las playas? 
 
     Las tiernas criaturas ya no pueden jugar en las plazas y en las calles porque éstas se han convertido en aparcamientos y vías para automóviles, lo que supone un excesivo acaparamiento del suelo público y urbano por parte de los coches. 
 
    Un niño no puede jugar al balón o a la pelota si no se mete a entrenar en un equipo con camiseta, pantalones cortos y zapatillas, con un entrenador y demás parafernalia; a poco que se descuide se lo profesionaliza. 
 
    La infancia es un lujo que los niños de hoy están privados de disfrutar por sus mayores, quienes, sin embargo, disfrutaron de la suya. 
 
     Los adultos los controlan, dirigen y entrenan, condenándolos a una nueva enfermedad: la soledad. Necesitan permiso paterno hasta para tirarse un pedo. No se les deja estar solos fuera de casa. 
 
 
    Se reduce así su movilidad, restringiéndose además a determinados lugares controlados y videovigilados. No les dejan encontrarse libremente en la calle con otros niños que no sean sus amigos y otros adultos que no sean sus padres. Les inculcan el miedo a los desconocidos. 
 
    El empeño de los padres ya no es como hace algunas generaciones, promover progresivamente la autonomía de los infantes, sino garantizar su dependencia y su protección. 
 
    Fuera de casa, prosperan las ludotecas y los parques temáticos siempre bajo la atenta mirada sobreprotectora y la custodia y control de los adultos. 
 
    Los adultos consideran al niño un “educando”, es decir, un sujeto que debe ser educado, que tiene valor no por lo que es sino por lo que llegará a ser el día de mañana. 
 
 Niños in-móviles
 
    El niño de carne y hueso es negado, no importa, no existe. El niño está, como la poesía de Celaya, “cargado de futuro”, excesivamente sobrecargado de la losa fúnebre del porvenir. 
 
    No importa lo que es, sino lo que será mañana, para lo que se le hace que no sea, se mata, de alguna de las maneras que hemos descrito, su infancia, subordinada a un proyecto de futuro. 
 
    El futuro ciudadano democrático será, por consiguiente, un niño muerto. 
 
    Recordemos el Principito de Antoine de Saint-Exupéry: “Todas las personas mayores han sido niños antes. (Pero pocas se acuerdan).” 
 
    Sería bello, muy bello, que liberáramos las plazas de los aparcamientos y las recuperáramos para paseo, descanso y solaz de niños. Sería muy bello por otra parte que los peatones recuperáramos las calles.

viernes, 18 de octubre de 2024

Pareceres LX

291.- Victimismo. Hay una ideología victimista que impregna la sociedad y que consiste en que solo tiene valor alguien si ha sido víctima de algo, por lo que declararse víctima es un mecanismo para llamar la atención que ennoblece a ojos de los demás al que ha sufrido algún daño grave por culpa ajena o por accidente fortuito. La ideología victimista reivindica con orgullo no algo que alguien haya hecho, sino algo que ha padecido, por ejemplo, abusos en la niñez, violencia machista, malos tratos, etc. Víctima se define en la actualidad en primer lugar como la persona o animal destinada a un sacrificio religioso. En la antigua Roma era la res de gran tamaño ofrecida en sacrificio a los dioses para pedirles la concesión de algún favor  o para agradecérselo, frente a la hostia, que era el de animal de menor tamaño, como la paloma, el cabrito o el cordero. Enseguida se registraron usos reflexivos, figurados y simbólicos, como la expresión latina: praebere se uictimam rei publicae: 'sacrificarse uno en aras del bien común', es decir, ofrecerse en sacrificio como víctima. La víctima se convertía así en victimaria de sí misma. La etimología popular relacionaba la palabra con el verbo latino uinco y la victoria, pero también con uincio 'encadenar, atar', pero no son satisfactorias ninguna de ambas etimologías porque la víctima no es tal por estar privada de libertad ni porque haya sido sometida, sino porque ha sido elegida, como demuestra la raíz indoeuropea de la que seguramente deriva, que sería *weik-, presente en el verbo alemán weihen 'bendecir, consagrar', por ejemplo en la significativa frase: dem Tode geweiht sein 'estar destinado a morir'. 
 
292. Emoticonos. Los mensajes escritos en línea forman parte ya de nuestra vida cotidiana. Hace 42 años nació el primer "smiley" digital. Lo que comenzó como una broma logró cambiar la forma en que escribimos para siempre haciendo que volviéramos de la escritura alfabética a la pictográfica. Pero, ¿cómo llegó a nuestras vidas el primero de estos pequeños iconos amarillos, que ahora han cobrado enormes dimensiones en la realidad digital? La creación del primer "smiley" data, al parecer, de 1982 y consintió en dos puntos, a modo de ojos, un guion en medio haciendo de nariz, y un cierre de paréntesis simulando una mueca sonriente. Esto es :-) Enseguida surgió la posibilidad de mostrar enfado con el signo de paréntesis invertido. Esto es :-(  Esta iniciativa que, al parecer nació en una universidad norteamericana, se extendió como la pólvora a través de las redes universitarias. Acababa de nacer el primer pictograma moderno digital, al que luego acompañaron el guiño de un ojo ;-) , la sorpresa que nos deja la boca abierta :-o o la lengua que se saca en broma :-p. El uso de estos iconos conocidos colectivamente por muchos como emojis, está en general en aumento. La aplicación de mensajería Guasap ofrece más de 3.600, pero hay algunas que ocupan los primeros puestos en frecuencia de usuarios. El año pasado la cara con lágrimas de alegría fue el emoji 😂 más utilizado a nivel mundial, seguido del corazón rojo ❤️. También entre los diez primeros está el pulgar hacia arriba👍. Pero, ¿cómo afecta esta tendencia a nuestra comunicación en su conjunto cuando las palabras y los sentimientos están cada vez más representados en pictogramas?
 
 
293.- Bajar a la calle. Los niños que hay ahora, tras el encierro diurno y nocturno durante la ominosa pandemia, han dejado de jugar y de relacionarse con otros niños fuera del marco familiar y escolar y han comenzado a acceder al mundo virtual. Además, han dejado de moverse, por lo que en la pospandemia nos hallamos ante problemas de obesidad mórbida, falta de inteligencia de las cosas, carencia de socialización y muchísimos problemas de salud mental. Y es que los niños ya no bajan a jugar a la calle ni van a casa de sus amigos, porque sus padres, protectores, no van a dejarlos solos  tal y como está el mundo... ¿Cómo está el mundo? Lleno de pederastas violadores y traficantes de órganos deseosos de raptarlos ofreciéndoles una golosina para venderlos en el mercado negro -como si hubiera un mercado blanco por contraposición. ¿Qué miedo pueden tener los padres a que sus tiernos retoños se hagan unos rasguños o mataduras, como nos hemos hecho todos de pequeños los que no nos hemos criado en una burbuja de cristal? Hay padres que prefieren que sus hijos estén seguros, a buen recaudo, en casa con sus teléfonos móviles antes de dejarlos salir a la calle. En mi infancia, no salir a la calle era uno de los peores castigos. Hoy ese castigo es la cruda realidad. Pero hay una evasión dentro del arresto domiciliario: la realidad virtual. Las pantallas son la calle de hoy, ocupan el espacio que tenían la calle y el juego. A cambio de eso los progenitores se sienten seguros y cómodos. Ahora no hay niños jugando con sus amigos en el parque, no bajan a las plazas, están enganchados. Si sustituimos la calle y los amigos por la pantalla del esmarfon, lo virtual les parece lo real, no la simulación de vida que es, por lo que en la vida real no son felices sin el móvil que los inmoviliza. Una generación de niños, la de la pandemia, vulnerables, retraídos, débiles, irascibles o inestables. Los padres no saben qué hacer con su tristeza y su hiperactividad. Cuando se ponen molestos, los llevan a terapia ocupacional. La solución más fácil, la pastillita.
 
Desgracia para unos, felicidad de otros. Sempé.
 
294.- Tres aforismos: Al humorista catalán Jaume Perich (1941-1995),  le debemos algunos hallazgos expresivos, tanto en el diseño gráfico como en la expresión escrita, hasta el punto de que podemos considerarlo un aforista o cultivador de aforismos. Aforismo es término griego que significa acotación. Es el aforismo, una máxima, es decir, una frase breve, concisa, categórica y elocuente. La palabra es voz griega, y significa definición, separación, acotación. Originalmente se refería a las reglas escritas del sistema ético médico, obra del griego Hipócrates -su primer aforismo es bien conocido en su formulación latina: ars longa, uita breuis, o sea, 'lo que hay que hacer es largo, la vida corta', que en su versión original griega era ὁ βίος βραχύς, ἡ δὲ τέχνη μακρή, citando antes la brevedad de la vida, y el término luego fue utilizado para cualquier tipo de frase o sentencia cuyo autor fuera conocido y cuyo contenido fuera relevante. Se diferenciaban así de los refranes y los adagios, que suelen ser anónimos, ya que pertenecen al acervo de la sabiduría popular. Lo fundamental del aforismo es la brevedad; pocas palabras que digan muchas y hondas cosas que inviten de modo sentencioso a la reflexión intelectual. He aquí tres ejemplos de el Perich: 1.- La autocensura —debe ser por llevar la palabra “auto”— es la que más atropella al creador. 2.- La esclavitud no se ha abolido, se ha puesto en nómina. y 3.- Los locos y los niños dicen siempre la verdad. Por eso se han creado los manicomios y los colegios. 
 
 
295.- Clichés. Es un tópico, un lugar común, una idea o expresión demasiado reiterada hasta el punto de que se ha convertido en fórmula que es capaz de pensar por nosotros mismos, sin que nosotros mismos pensemos en lo que quiere decir. Un cliché o clisé​ (del francés, cliché ‘estereotipo’, ‘estereotipia’) es una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde novedad, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora. Sin embargo sigue actuando como una metáfora poderosa que es capaz de vampirizar nuestro pensamiento. Me vienen a la memoria, por ejemplo, a bote pronto  'guerra sucia' y 'dinero sucio' (o negro, y su correlato 'mercado negro') son expresiones falsificadoras porque el adjetivo que califica a los sustantivos guerra, dinero o mercado, a saber 'sucio/negro' implica que puede haber, por el contrario, guerra y dinero y mercado limpios o blancos, con lo que los chiclés arriba mencionados sirven para blanquear esos conceptos. Sucede lo mismo con la expresión "crimen (y criminal) de guerra", que rebajan la idea de que la guerra es un crimen por sí misma.
 

sábado, 21 de septiembre de 2024

Micrópolix

    Hay un parque temático en San Sebastián de los Reyes, en los Madriles, donde las tiernas criaturas de cuatro a catorce años pueden divertirse jugando al no poco aburrido juego de ser mayores antes de tiempo y adultos responsables. 

    Este centro de ocios y negocios infantiles, llamado Micrópolix -al parecer es palabro esdrújulo por lo que se oye en el vídeo promocional, aunque han olvidado la obligatoria tilde diacrítica-, es el sitio ideal para educar al niño, es decir para que deje de ser un infante y para que, muerto y enterrado lo vivo que haya en él, se convierta antes de tiempo en un adulto hecho y derecho: en un(a) self-made-(wo)man.

    Aquí pueden ser lo que vayan a ser cuando sean mayores anticipándose al porvenir que nunca llega, como dice la copla: aprenden a trabajar consagrándose a actividades laborales de su elección y a ganar y manejar dinero, adquiriendo cultura financiera, económica, que es lo mismo que decir política, y emprendedora, así como hipotecando el momento presente en las aras ensangrentadas del futuro, con la esperanza de venideras metas y tierras de promisión inexistentes. Ahí es nada.
 
    
 Micrópolix es una ciudad (πόλις, polis, ciudad en griego) en miniatura (μικρός, micrós, pequeño en la misma lengua) con la originalidad de la equis final, cuyo sentido se me escapa, que acuña su propia moneda, que se llama eurix. ¿Por qué será? Aquí las tiernas criaturas juegan a ser los adultos que van a ser cuando sean mayores: trabajan, abren cuentas bancarias como sus mayores... Y sobre todo pueden, acudiendo a la autoescuela y haciendo las correspondientes prácticas de conducción y educación vial, obtener el preciado Permiso para poder conducir autos, como en los coches de choque de las ferias, y circular por el parque temático micropolitano... No podía faltar una Oficina de Empleo para que se vayan acostumbrando a hacer cola los desempleados, donde se apuntan para realizar una veintena de oficios: veterinario, banquero, dependiente, policía... 


    A la par que se preocupan por administrar el dinero que van adquiriendo como mano de obra barata, los niños aprenden a regirse por los horarios y a subordinarse a sus dictados, de modo que si llegan tarde al laburo, por ejemplo, pierden los eurix del jornal. 

    Puede parecer poco ético que todo gire en torno al dinero, y algún pedopsicagogo moderno podría poner el grito en el cielo y venir con la cansina monserga y obsoleta prédica de que los niños también deben aprender a cooperar buscando soluciones solidarias en equipo y aportando cada cual sus talentos a la sociedad de consumo, pero no nos engañemos: el mundo real es poco ético y en él todo gira en torno al vil metal. No seamos hipócritas: Micrópolix prepara estupendamente a los pequeños para enfrentarse a Macrópolix,  que es lo que les espera fuera cuando salgan del ignominioso parque temático de ocios infantiles donde pueden celebrar sus cumpleaños. 

    Efectivamente, las actividades que se realizan en este centro de ocio con miras al negocio -nada de humanidades, que no sirven para nada y eso es lo bueno que tienen- son muy educativas: ayudan a preparar al niño para elegir una (de)formación profesional y solventar los retos que encontrará en la vida adulta, para que sea un emprendedor el lejano e inasequible día de mañana.


lunes, 9 de septiembre de 2024

Pareceres LVII

276.- ¿Desarrollo sostenible? No sólo no hay en la realidad algo que pueda llamarse “desarrollo sostenible”, es decir, desarrollo que se sostenga cabalmente a sí mismo fundamentándose en un recurso tan limitado y perecedero como el petróleo, ese líquido oleaginoso de color negruzco y hediondo, materia grasa mezcla de hidrocarburos que arde fácilmente, expulsado de las entrañas de la tierra, formado por miríadas de microorganismos muertos animales y vegetales, sino que ni siquiera hay “desarrollo” que no sea contradictorio consigo mismo. La idea de Desarrollo, como antaño la de Progreso, no deja de ser una de las epifanías con las que a algunos se les revela apocalípticamente de repente la cara dura y oculta de Dios: una idea, nada más y nada menos, que, cuando se materializa, lo hace adoptando la forma que ya conocemos de la “marea negra”: un maremágnum de chapapote que nos invade y ensucia la belleza incomparable de nuestras playas, lo que no es ningún accidente sino la consecuencia lógica de esta civilización industrial cuya esencia son los petrodólares y el oro negro pronto a reconvertirse ya en energías verdes y renovables no menos sostenibles.  De hecho, la sustitución de las energías basadas en combustibles fósiles por renovables está destrozando el mundo rural en España. Algo que venía a salvar el medio ambiente y a hacer que resurgiera la vida de los pueblos, se está convirtiendo paradójicamente en todo lo contrario.
 
 277.- ¿Qué quieres ser cuando seas mayor? Escribía Fernando Savater un artículo periodístico titulado “San Sebastién” publicado en The objective el 11 de agosto de 2024:  “Los niños no piensan en el mañana, son los adultos quienes les inoculan el virus letal del porvenir con sus «¿qué quieres ser de mayor?», algo tan irreal como preguntarles «¿qué quieres soñar esta noche?». Con esa pregunta que por lo general suelen hacerles sus maestros, sus tíos o amigos de la familia, les están imponiendo la fantasmagoría del futuro, algo que les era completamente ajeno. Se trata, además, de una pregunta tramposa, que da por supuesto que el niño quiere ser mayor y quiere dejar de ser el niño que es y cambiarse por el adulto que está llamado a ser... Recuerda a aquel pecio de Ferlosio: ¿Quién soy yo para ponerle riendas, como a caballo propio, al que he de ser mañana? Son aquí los mayores los que al formular a los menores esa pregunta les están animando a espolear al caballo que han de ser mañana. Son también los adultos quienes les inoculan el virus letal del amor preguntándoles “¿a quién quieres más, a papá o a mamá”. Se trata de otra pregunta tramposa que conlleva la idea de que se quiere más a una persona que a otra, y que puede llevarnos en el futuro a la declaración solemne del amor: “Te quiero”. 
 278.- Diuide et impera. Cuando se fomenta el enfrentamiento horizontal entre homosexuales y heterosexuales, extranjeros y nacionales, agnósticos y creyentes -y dentro de estos, entre islámicos y cristianos, por ejemplo-, así como en definitiva entre hombres y mujeres, izquierdas y derechas, se nos está dividiendo desde arriba, según la vieja táctica estratégica del “divide y vencerás”, y se está ocultando y haciendo invisible la contradicción principal político-económica existente entre ricos y pobres, y entre pudientes y podidos. Hacen que nos enfrentemos entre nosotros para que no nos enfrentemos con ellos. Se impone pasar de la fase tolemaica a la copernicana abandonando la dicotomía de izquierdas y derechas para pasar a la de arriba y abajo: derecha e izquierda son hoy lo de arriba, la supraestructura, que está contra lo de abajo, que no tiene representación.
 
 
279.- La noticia del verano. El 28 de agosto se abrió el sepulcro de santa Teresa de Jesús en Alba de Tormes, provincia de Salamanca, donde se encuentra la tumba de la fundadora de la Orden del Carmelo y dos de sus preciadas reliquias, el corazón y el brazo izquierdo, y se comprobó según fuentes fidedignas de la diócesis abulense, que estaba "en las mismas condiciones que en la última apertura de 1914", si bien ninguno de los que asistieron en esta ocasión a la apertura estuvo presente hace ciento diez años. Pero los expertos pudieron comprobar que los restos mortales de la santa, pese al ligero olor a santidad y putrefacción, seguían incorruptos desde 1582, más de cinco siglos después de su sepultura. El proceso para llegar hasta la urna de plata que contiene a modo de sarcófago el cadáver de la Doctora de la Iglesia que vivía sin vivir en sí y tan alta vida esperaba que moría porque no moría, ha sido harto complejo. Primero se ha tenido que retirar la losa de mármol que lo cubría,  después, en la sala habilitada, y ya solo con la presencia del equipo médico científico y los miembros del tribunal eclesiástico se ha abierto el sepulcro de plata, que se encontraba en perfecto estado de conservación, destacando su excelente orfebrería, regalo que fue en su día de sus majestades los reyes Fernando Sexto y su esposa Bárbara de Braganza. Y se han utilizado para proceder a la apertura las famosas diez llaves del sepulcro: las tres que se conservan en Alba de Tormes, las tres que les ha prestado el Duque de Alba, y las tres que conserva en Roma el Padre General, además de la llave del rey. Tres de esas llaves son para abrir la reja exterior, tres son para abrir el sepulcro de mármol, y las otras cuatro son para abrir la urna de plata. 
 
 
 280.- Virus y olas de calor extremo. Descubren, antes que América, el Mediterráneo. Las temperaturas abrasadoras que azotan Europa han matado, según la prensa progresista, a decenas de miles de personas en los últimos años, pero, a medida que aumentan las muertes, los investigadores descubren que un grupo es el que sufre desproporcionadamente el peso del calor extremo: quienes viven en la pobreza según los estudios de los investigadores. Uno de estos estudios revela que las personas con ingresos inferiores a la media tienen más probabilidades de morir en olas de calor. Ya dijeron algo parecido los expertos cuando en la pasada pandemia descubrieron que los más afectados por el virus asesino eran las personas de bajísimos ingresos. ¿Por qué será? ¿Serán el virus y el calor extremo las causas de las muertes de los pobres o será, más bien, la pobreza y la miseria en la que viven? Uno de estos expertos, profesor de investigación de un prestigioso instituto especializado en temas sanitarios, cuyo nombre propio no viene a cuento, afirma que “No es lo mismo una ola de calor cuando estás en una habitación compartida con otras tres personas y sin aire acondicionado, que cuando estás en un chalet con acceso a piscina y aire acondicionado”.  Unas 175.000 personas mueren cada año en la vieja Europa por causas relacionadas con el calor, según la Organización Mundial de la Salud.
 

sábado, 16 de marzo de 2024

"Mariposa en cenizas desatada"

    Escribía mi admirado Juan Manuel de Prada un artículo titulado Macaón en su columna Animales de Compañía, publicado en XLSemanal, donde confesaba que cuando era niño había sido coleccionista de mariposas, que cazaba durante sus vacaciones de verano en Verín (Orense). Recordando aquellos días de la infancia escribe con fervor sacramental: Eran veranos alumbrados por un sol eucarístico que se posaba sobre las mariposas y las transmutaba en joyas refulgentes de pedrería.

    Pero entre todas las mariposas había una, la Papilio Machaon, que era el cromo que siempre faltaba para completar la colección del álbum, la más difícil de conseguir, que compara, haciendo gala de otro símil religioso muy de su gusto, con una llama de Pentecostés, cuando los discípulos de Jesucristo fueron poseídos por el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego el quincuagésimo día después de la Pascua.

    Alguna vez -escribe- pude contemplar con detenimiento la majestad de una macaón en reposo: mientras libaba las flores, extendía su envergadura casi mitológica y mostraba los ocelos rojizos, ribeteados de azul cobalto, que ilustraban sus alas posteriores (...) Yo estaba convencido de que en aquellas alas rayadas de amarillo se cobijaba -añade en el trance de un arrebato místico- la indescifrable escritura de Dios. 

 


    Finalmente logró capturar una después de perseguirla, escribe, incansablemente por valles y montañas, entre retamas y malezas en las que acababa ahogándome (ella siempre sobrevolaba majestuosa), salvando barrancos donde más de una vez estuve a punto de despeñarme (ella los salvaba sin inmutarse, ajena a las leyes de la gravedad), internándome entre zarzamoras que siempre me cobraban un impuesto de arañazos. Recuerdo la belleza jeroglífica de sus alas sacudiéndose epilépticamente en la red, recuerdo los dedos de mi padre (que era quien se encargaba de ensartar las mariposas con un alfiler sobre el corcho) tiznados o alumbrados de aquel polvillo de levísimo oro, recuerdo la lenta agonía de la macaón (...).

      La preciada mariposa fue incorporada a la colección. Escribe De Prada que hoy, cuando contempla tantos años después la mariposa disecada presidiendo la colección de lepidópteros, colgando en la pared de su habitación en casa de sus padres, siente que allí quedó atrapada su infancia “atravesada para siempre también por un alfiler”.

    En la mitología griega, Macaon era hijo de Asclepio, el romano Esculapio, dios de la medicina, que tenía el don que había recibido de su padre de curar hasta las más graves heridas. Logró sanar las llagas de los héroes griegos, como la úlcera de Filoctetes. Según Virgilio, Macaón entró en la fortaleza de Troya metido en el caballo. Pero él, que había salvado de la muerte tantas vidas, no pudo evitar la hora de la verdad de la muerte propia. Según unos murió a manos de la amazona Pentesilea, según otros, víctima de Eurípilo. Murió como nuestra propia infancia, "mariposa en cenizas desatada", según la imagen del hendecasílabo falecio de Góngora, el poeta, que simboliza con ese símil la fugacidad de la belleza. 

     Vivir es sobrevivir a un niño muerto, como escribió Genet en alguna parte. Pero no olvidemos que esa muerte no es natural, ninguna muerte lo es -no hay tal cosa como muerte natural-, sino fruto de un asesinato. La macaón ha muerto atravesada por un alfiler, como el toro de lidia que recibe la mortal estocada en el ruedo de la plaza.

 

    Parafraseando al poeta vasco Joxean Artze (1939-2018), autor de uno de los poemas más bellos y breves que conozco, convertido en canción popular por la música que le puso Mikel Laboa, podemos decir: Si no la hubiera capturado y clavado el alfiler,  nunca habría sido mía, se me habría escapado. Pero así, disecada, ha dejado de ser mariposa que volaba. Y yo...  yo lo que amaba era su vuelo.

miércoles, 19 de abril de 2023

¿Churro, media manga o manga entera?

    Nostalgia y reminiscencias de la infancia, el único paraíso perdido. Llevábamos aquellos pantalones cortos, tan cortos que dejaban al descubierto las piernas enteras. Jugábamos en la calle. Jugábamos en pandilla. Jugábamos al escondite. O a las canicas. O a tapar la calle, que no pase nadie...
 
Juegos de niños,  P. Bruegel el Viejo (1560)
 
     O al burro, es decir a montarnos unos sobre otros, en dos bandos. El que se la quedaba, adoptaba la postura de burro, agachado y poniendo la cabeza entre las piernas del compañero de delante y sujetándose con las manos entre sus piernas. El burro era el que estaba en la cabeza de la fila, se apoyaba sobre la "madre", que estaba de pie contra la pared y que venía a ser el árbitro del juego. Entonces los jugadores del otro bando iban saltando uno por uno sobre la fila de burros, montándolos, digamos, y procurando los primeros ocupar los puestos delanteros para dejar sitio a los de atrás. El que iba a saltar gritaba: "¡Churro (o burro) va!". Cuando todos habían saltado, el último pregunta al primero de los agachados: "¿Churro, media manga o manga entera?" Tocándose al mismo tiempo una parte del brazo: Churro era el hombro, media manga el pliegue del brazo y manga entera la mano. Si el de abajo acertaba se intercambiaban los papeles; si no, se volvía a empezar. 
 

      Era un juego en el que primaba el contacto físico: nos tocábamos, nos frotábamos, nos rozábamos, nos sentíamos: tocábamos al que teníamos delante y nos tocaban, cuando estábamos debajo, el que teníamos detrás y el que saltaba sobre nosotros. Hace mucho tiempo que no veo jugar en ninguna parte a este juego ni al escondite ni a las canicas. 
 
    Hace mucho que no veo jugar a los niños en la calle. Durante la pandemia se prohibió en España que los niños salieran del confinamiento domiciliario porque se veían como contagiadores sin serlo y como contagiados sin estarlo, pero ya antes se veían pocos en los parques y en las calles de los pueblos y ciudades.
 
Detalle de Juego de niños, de Bruegel el Viejo (margen inferior derecho)
 
     Hace mucho que no se ven siquiera niños. ¿Existen todavía, angelitos perversos polimorfos, o se los ha tragado el progreso, que avanza que es una barbaridad, víctimas de la escuela y de la virtualidad de las nuevas tecnologías de la (in)comunicación y del virus asesino que ha impuesto el contact-less?

sábado, 18 de marzo de 2023

Defensa de los niños contra padres, maestros y escuelas

    Ante la proximidad de las vacaciones, muchos padres se plantean cómo van a soportar a sus hijos y a sobrevivir. Ellos son seguramente lo que más quieren en este mundo,  y durante el año echan de menos poder pasar más tiempo juntos, pero cuando llega el verano no saben qué hacer con sus vástagos y optan por mandar a las adorables criaturas a un campamento en el norte de Burgos, a estudiar inglés a Irlanda o a Gran Bretaña o a clases particulares y actividades extraescolares y complementarias de lo que sea.


    Y es que una vez liberados los niños del yugo de la institución escolar en verano (aestate pueri si ualent, satis discunt, que dijo Marcial: en verano los niños si están bien de salud, bastante aprenden ya), lo que sirve para que el yugo sea más tolerable en septiembre, se ve cuál es la función real de la escuela, esencialmente represiva y de guardería de la infancia: un parking temático donde so pretexto de educación se recluye a los niños en estado semisalvaje para su domesticación y que entren por el aro como fierecillas domadas. El amor paternofilial se resiente como una especie de obligación, una suerte de deber contraído al que hay que resignarse, no un gozo, por lo que hay que hacer de tripas corazón o ponerle al mal tiempo buena cara. 



Viñeta de Liniers


    Si “misoginia” designa una especie de odio, aborrecimiento o mero juicio despectivo hacia las mujeres característico de nuestra sociedad patriarcal; “misopedia” designa lo mismo -odio, desprecio, μίσος misos en griego-  pero relativo esta vez a los niños -παῖς παιδός pais, paidós-, tan insoportables para el “misopeda” como las mujeres para el misógino, lo que, no menos que lo primero, define a nuestra sociedad esencialmente patriarcal.

    La enorme misopedia inherente a nuestras tribus desarrolladas del primer mundo se caracteriza porque hay que proteger a la infancia y salvaguardarla de sí misma, lo que conlleva aparejados malos tratos -"es por tu bien", se les dice a las criaturas-  y el hecho de que muchas parejas prefieran criar perros o gatos, que les resultan más gratificantes, aunque cuando llegan las vacaciones tampoco sepan muy bien qué hacer con sus mascotas y, en el peor de los casos, las abandonen en una gasolinera.

    Los niños ya no salen a jugar bulliciosos a la calle porque hay coches que pueden atropellarlos, pederastas que pueden violarlos -aunque hay una excesiva alarma social en torno a las violaciones de niños, quizá sean más frecuentes de lo que se piensa en el seno del "dulce" hogar que en la calle;  ¿por qué, si no,  ni siquiera se bañan ya niños y niñas, gloria bendita de verlos, despreocupados y desnudos en las playas?-, hay peligrosos psicópatas, secuestradores, terroristas asesinos que hacen la guerra santa musulmana, traficantes de órganos, trata de blancas y muchos otros peligros indefinidos acechando a la vuelta de cada esquina, por lo que se quedan, qué pena, enclaustrados en casa, como si eso fuera lo mejor, enchufados a la consola de viedojuegos o al móvil que los inmoviliza en internet o a la caja tonta y estupefaciente, o a las tres cosas a la vez. El hogar está lleno de instrumentos tecnológicos y juegos para que el niño pueda quedarse el mayor tiempo posible en casa, cadenas y rejas que le impiden ser libre.


    Los niños ya no recorren las calles de la ciudad para ir andando al colegio o al juego porque no tienen autonomía ni movilidad, por eso un adulto los acompaña como si fuera su Ángel de la Guarda y los lleva en coche casi siempre a todas partes en sus desplazamientos cotidianos hasta bien entrada la adolescencia. 

    Habría que reeducar a los niños en el placer de trasladarse a pie o en bicicleta, invitándolos a ir sin el acompañamiento paterno o de un adulto, sin miedo ninguno a cualquier parte. Los niños ya no pueden jugar en las plazas y en las calles porque se han convertido en aparcamientos y vías para automóviles, lo que supone un excesivo acaparamiento del suelo público y urbano por parte de los coches. Sería bello, muy  hermoso, que liberáramos las plazas de los aparcamientos automovilísticos y las recuperásemos para paseo, descanso y juego de niños,  y que los peatones reconquistásemos las calles, y que todas ellas, no sólo algunas céntricas de las ciudades, fueran peatonales.




    Un niño no puede jugar a la pelota si no se mete a entrenar en un equipo con camiseta, pantalones cortos,  zapatillas y chándal, con un entrenador y toda la parafernalia; a poco que se descuide se lo profesionaliza desde bien pequeño, convirtiendo el juego en deporte, que es lo peor que hay.

    La infancia es un lujo que los niños de hoy están privados de disfrutar por sus mayores, quienes, sin embargo, disfrutaron de la suya. Los adultos los controlan, dirigen y entrenan, condenándolos a una nueva doble enfermedad: la soledad y la dependencia.

    Necesitan permiso paterno para estar fuera de casa, y hasta para tirarse un pedo. Se reduce así su movilidad, restringiéndose además a determinados lugares controlados y videovigilados. No les dejan encontrarse libremente en la calle con otros niños que no sean sus amigos ni con otros adultos que no sean sus padres, porque se les inculca el miedo a los desconocidos y al mismo tiempo que vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer, y, en definitiva, que vale más lo malo que lo bueno, porque el mal es por su propio bien,  lo que es un auténtico disparate.


Viñeta de Liniers


     El empeño de los padres, profesores y educadores ya no es como hace algunas generaciones, promover progresivamente la autonomía de los infantes, sino garantizar su dependencia y su tutela. Fuera de casa, prosperan las ludotecas y los parques temáticos siempre bajo la atenta mirada sobreprotectora y la custodia y control videovigilante de los adultos.

    Los mayores consideran al niño un “educando”, es decir, un sujeto que debe ser educado cuanto antes, lo antes posible, que tiene valor no por lo que es sino por lo que llegará a ser el día de mañana. El niño de carne y hueso es negado, no importa, no existe. El niño está, como la poesía de Celaya, “cargado de futuro”, excesivamente sobrecargado, diría yo más bien; no es una realidad, sino un proyecto "educativo". 

    No importa lo que es, sino lo que será mañana, para lo que se le hace que no sea nada ahora, se mata, de alguna de las maneras que hemos descrito, su infancia, subordinada a un bosquejo en perspectiva, al boceto de un plan trazado por otros. El futuro ciudadano democrático, votante y contribuyente, será, por consiguiente, un niño frustrado, sin infancia. Recordemos el Principito de Antoine de Saint-Exupéry: “Todas las personas mayores han sido niños antes. (Pero pocas se acuerdan).” O a Jean Genet, que escribió en alguna parte: "Vivir es sobrevivir a un niño muerto".