jueves, 9 de julio de 2026
Dios bendice a América y América a Dios.
miércoles, 8 de julio de 2026
Variedad de variedades
lunes, 9 de marzo de 2026
Minima maxima
CARPITE POMA: Una variante del CARPE DIEM horaciano podría ser este CARPITE POMA (coged los frutos) de Ovidio que se encuentra en el verso 576 del libro III de El arte de amar.
Traducciones alternativas propias:
Frutos coged, que se van rápidamente a perder.
BYUNGCHULHANIA
-Del Panóptico de Jeremy Bentham:
No hay carcelero que vigile a los presidiarios dispuestos en círculo en torno a la torre de control central. No hace falta. Ya nos vigilamos nosotros los unos a los otros mirando la pantalla del móvil. La red, como panóptico electrónico que es, nos arroja simultáneamente al exhibicionismo y al voyeurismo... de nosotros mismos.
-Del respeto y la falta de respeto: Respeto significa volverse (re-) a mirar (-spectare): el respeto presupone una mirada distanciada. La distancia es precisamente lo que distingue el simple "spectare" de la sociedad del espectáculo actual con el más distanciado "re-spectare" o respetar. Una vez desaparecida la distancia, se produce la falta de respeto. Las redes sociales son irrespetuosas porque eliminan las distancias: exhiben lo privado, privatizan la comunicación. Fomentan un voyeurismo exhibicionista y un exhibicionismo voyeurista.
DE LA MUSIQUE AVANT TOUTE CHOSE
lunes, 17 de noviembre de 2025
Sobras de ortografía y esmárfonos
Y así uno puede leer, por ejemplo, entre tanta morralla y bazofia gritos desesperados y desgarrados en menos como: HABER SI ME MUERO (sic). Que en seguida recibirá la adhesión de varios “like”, “me gusta”, “fav”, o lo que sea, porque de lo que se trata es de permanecer atentos a la pantalla y de reaccionar ante lo que airean los demás dentro de la Time Line.
jueves, 30 de octubre de 2025
El discurso de Han
El Poder premia y promociona a intelectuales 'críticos' como Han cuyo discurso no supone ningún peligro para sus intereses. Byung-Chul Han, "considerado uno de los filósofos contemporáneos más destacados", ha recibido en Oviedo el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades del año del Señor de 2025, dotado con una escultura del Joan Miró, un diploma acreditativo, una insignia y 50.000 euros, que no son pocos.
A pesar de algunos acertados dardos de Han, que se repiten a lo largo de sus muchos y breves libros, como "la ilimitada libertad que nos propone el neoliberalismo no es más que una ilusión", "aunque hoy creamos ser más libres que nunca, la realidad es que vivimos en un régimen despótico neoliberal que explota la libertad"...), su crítica no deja de ser tibia y superficial, porque no profundiza en lo estructural.
Uno, dice Han, se imagina que es libere pero, en realidad, lo que hace es explotarse a sí mismo voluntariamente y con entusiasmo hasta colapsar.
Hace suya, sin citar la autoría, la cita de un aforismo de Franz Kafka (1883-1924), cuando dice que somos como aquel animal que le arrebata el látigo a su amo y se autoflagela, creyendo que así se libera. Franz Kafka, en efecto, había dejado escrito: "El animal arrebata el látigo al amo y se fustiga a sí mismo para convertirse en amo, y no sabe que esto es solo una fantasía producida por un nuevo nudo en la correa del látigo del amo" ("Das Tier entwindet dem Herrn die Peitsche und peitscht sich selbst, um Herr zu werden, und weiß nicht, daß das nur eine Phantasie ist, erzeugt durch einen neuen Knoten im Peitschenriemen des Herrn").
Frente a fenómenos contemporáneos como la digitalización (teléfonos inteligentes, redes sociales, Inteligencia Artificial...) Han insiste en que nos hemos convertido en esclavos de la tecnología, en lugar de ponerla a nuestro servicio, de forma que no es nuestro producto, sino que nosotros somos su producto. Las redes sociales, por ejemplo, no nos socializan sino que nos aíslan más de lo que estamos.
Frente a la democracia como régimen político dominante propone que debe basarse en la moral y en la virtud del respeto. Su discurso se vuelve así moralista.
domingo, 26 de octubre de 2025
Mínimas máximas

lunes, 3 de marzo de 2025
Byung-Chul Hania
Vendrá el listener también a sustituir al paciente amigo que escuchaba nuestros problemas y servía de paño de lágrimas y consuelo a nuestras penas en torno a un café o a una copa, ahora que ya no hay amigos de verdad, y sí, sin embargo, numerosos followers y no pocos contactos virtuales en nuestra agenda digital, donde acumulamos soledades a lo largo de nuestra timeline, sin experimentar nunca el vértigo del encuentro con alguien distinto, con el otro, y no con un clon o trasunto de nosotros mismos desesperados por distinguirnos en algo de los demás.
lunes, 6 de enero de 2025
Regalos de sus majestades inexistentes, los Reyes Magos de Oriente
La corrupción es el régimen: un titular impecable de un artículo periodístico cuya lectura resulta penosa al fin y a la postre porque el periodista, después de haber hecho el descubrimiento que revela la fórmula que ha utilizado para título, nos distrae de ese hallazgo especificando que el régimen del gobierno actual es la corrupción, ignorando que el régimen actual, independientemente del partido o coalición política que lo regente, es la manifestación concreta del Régimen general abstracto del Dinero.

Escribía Byung-Chul Han en su libro 'La Sociedad del Cansancio': En el futuro habrá, posiblemente, una profesión que se llamará oyente. A cambio de pago, el oyente escuchará a otro atendiendo a lo que dice. Acudiremos al oyente porque, a parte de él, apenas quedará nadie más que nos escuche. Pero no solo estaba retratando el futuro, sino el pasado, cuando tenía prestigio la figura del confesor, que escuchaba nuestra confesión y la guardaba bajo secreto, y retratando el presente con la figura del psicoanalista, el psicólogo o el psicoterapeuta, que nos escuchan y facturan por hacerlo.
Tomado de El Mundo Today
Cuanto más desciende el consumo familiar y tradicional de televisión, más pugnan las emisoras y cadenas tanto públicas como privadas por competir entre sí tratando de aumentar los índices de audiencia haciendo lo que sea a fin de conseguirlo, lo que se debe sin duda al viejo prestigio del electrodoméstico. Ya profetizó Alain Touraine: "La televisión será la base de la opinión pública". Por eso le interesa tanto al Estado -la televisión pública- como al Mercado -las cadenas privadas- configurar la opinión de la mayoría.
Escribe Gabriel Pérez-Juana en sus redes sociales: El descubrimiento de la mentira de la Realidad es la única alegría verdadera. Y esa alegría se manifiesta de muchas maneras. Se da en los abrazos, en los razonamientos desmandados, en la duda, en la contradicción, en el humor inteligente, en la ausencia de objetivos... y en definitiva, en lo que no está dicho y hecho, que es a lo que nos dedicamos la mayor parte de lo que llamamos "vida".

Vuelve a sorprendernos con una viñeta EL ROTO-OPS publicada en El Periódico Global de referencia que muestra una cara humana tatuada con logos de distintas marcas o etiquetas económicas, y la declaración de ese busto parlante que dice: "No acepto que me pongan ninguna etiqueta política". No ve que las etiquetas políticas las tiene bien impresas en su rostro. Es una declaración muy similar a la del idiota aquel que decía que él no quería saber nada de política, que se desentendía de ella, no acertando a ver que la tenía bien metida dentro. Distinguir política de economía no tiene ningún sentido, igual que Estado y Mercado, que son las dos caras de la misma moneda.

Escribe Félix de Azúa en su columna El sol crece, publicada en The objective el 4 de enero de 2025 a propósito de las celebraciones de fin de año al son de las doce campanadas y los fuegos artificiales que llenan el mundo, aludiendo a diversos personajes nacionales sin citar sus nombres propios que desde la televisión pública y la privada han celebrado las doce campanadas: "Eso en Madrid, pero en el mundo entero lo propio de la festividad es llenar el cielo de fuegos artificiales. Fíjense en el nombre, son fuegos, pero artificiales, como la madre semidesnuda, la obesa chistosa o el bufón del gobierno. Todo es artificio y la fiesta misma es otro artificio del Estado para obligarnos a ser felices y divertirnos en horario fijo".
viernes, 12 de abril de 2024
Apostillas y glosas a unos párrafos de Byung-Chul Han
Viendo lo que se divulga por la red del filósofo coreano Byung-Chul Han y sobremanera en el texto ¿Queremos ser realmente libres?, tal parece que su discurso se va reduciendo cada vez más a una marca de verborrea mortecina que ayuda a la confusión reinante, a partir de frases impactantes e incluso en ocasiones párrafos provocativos, pero no ayuda a clarificar lo que nos pasa; por ello se me ocurrió ilustrarlo con un ejemplo introduciendo otras expresiones con algo de sentido como elemento de comparación. Entre comillas aparecen los párrafos de Han y entre corchetes las apostillas y glosas oportunas.
《Hoy nos ponemos al desnudo [por imperativo de la identidad y pertenencia a esa 'mayoría social']. Subimos a la red todo tipo de datos e informaciones sin saber quién, ni qué, ni cuándo, ni en qué lugar se sabe de nosotros. Esta [exposición alimenta la ilusión, compensatoria del aislamiento infligido, de pertenencia e integración en una comunidad de destino]. En vista de la cantidad y el tipo de información que [con la movilización de la voluntad] se lanza a la red indiscriminadamente, el concepto de protección de datos [es señal inequívoca de la estupidez que se ha logrado》.

《El secreto, la extrañeza o la otredad representan obstáculos para una comunicación ilimitada. De ahí que sean desarticulados en nombre de la transparencia. La comunicación se acelera cuando se allana, esto es, cuando se eliminan todas las barreras, muros y abismos. [A las personas se las vacía], porque la interioridad obstaculiza y ralentiza, [para reconstruirlas y proporcionarles funcionalidad] . [Este vaciamiento, que en un primer momento alivia de la soledad constitutiva], tiene lugar en pos de la [aparente] diferencia o diversidad comunicable o consumible. El dispositivo de la transparencia obliga a una exterioridad total con el fin de acelerar la circulación de la información y la comunicación. La apertura sirve en última instancia para la comunicación ilimitada, ya que el cierre, el hermetismo y la interioridad bloquean la comunicación》.
《La sociedad de la transparencia, [con sus enredamientos asociales no tiene otro fin que mantener y exacerbar las dos condiciones complementarias de todo individuo bien conformado, es decir, la de] espectador y consumidor, [ahora enriquecidas con la ilusión de sentirse actor al verse reflejado en el pantallaje de los dispositivos, lo que permite integrar todo en uno, es decir, contemplar, consumir y participar activamente en el espectáculo administrado con todos los honores mediáticos, facilitando que] la persona misma se positivice en cosa, que es cuantificable, mensurable y controlable, [es lo que tiene la acumulación de datos y su retroalimentación algorítmica] 》.
《Todo dispositivo, toda técnica de dominación, genera objetos de devoción que se introducen con el fin de someter. ... El smartphone es un objeto digital de devoción, incluso un objeto de devoción de lo digital en general, [como otros lo fueron con anterioridad, prensa, radio, cine y TV , aprovechados también ahora por lo digital]》.
[Los sustitutos y compensaciones sirven ante todo para ganar tiempo, entretenimiento y productividad, factores que el Dinero necesita para mover el capital y con él a todos nosotros para mayor gloria y encarnación del Estado y el Capital en sus excelsas figuras y en cada uno de nosotros que somos sus devotas criaturas].
miércoles, 10 de abril de 2024
El filósofo esperanzado
miércoles, 6 de septiembre de 2023
El fin del mundo y de las cosas
¿Qué es la Nueva Normalidad si no la digitalización del mundo o idealización a través de imágenes y cuantificación numérica de la Realidad, por decirlo de otra manera, y, en última instancia, también de nosotros mismos?
El proceso de digitalización había comenzado mucho antes de la pandemia, a principios del siglo XXI, con lo que se dio en llamar la Revolución Tecnológica; sin embargo el cambio vertiginoso de paradigma sólo podía darse con un acontecimiento brusco, con un golpe de timón contundente como fue la Pandemia Universal declarada por la OMS, avalada por la mayoría de los gobiernos y por la desproporcionada cobertura mediática que obtuvo, factores que aceleraron el fenómeno sobremanera, y que nos condenaron al aislamiento del confinamiento sanitario.
En la fase actual en que nos encontramos de pospandemia, no podemos evitar la tentación cuando estamos con otras personas de consultar nuestros teléfonos inteligentes. Ellos son la sede ahora de nuestra memoria y de nuestra actividad cerebral, por lo que, a pesar de la interconexión reinante, nos sentimos más incomunicados y más solos que nunca.
En lugar de tejer relaciones con los demás, nos proyectamos cada vez más en nosotros mismos, y acumulamos amigos y seguidores, sin encontrarnos los unos con los otros. La digitalización hace desaparecer al otro, permitiendo que florezca el narcisismo y la egolatría.
Si la pandemia agravó la pérdida de lazos de comunidad, la pospandemia, no ha hecho que volvamos a la situación anterior a la pandemia, sino que vivamos esta nueva fase como un intervalo entre pandemias, que ya se han instalado en nuestro imaginario colectivo. De hecho, la OMS ya pronostica para el año que viene una nueva pandemia bajo la amenaza permanente de “otro patógeno emergente con un potencial aún más mortal".
Vivimos en estado permanente de alarma, aunque ahora estemos en posición de stand by, por lo que las cosas no han vuelto ni volverán a ser nunca como antes. De hecho, podemos decir, las cosas van desapareciendo paulatinamente de nuestro mundo, y también las personas, convertidas en 'contactos' sin tacto.
Ya no hay cosas ni personas en el mundo. Se puede decir que el fin del mundo tal y como lo conocíamos ya ha tenido lugar. Cosas y personas han sido sustituidas por las ideas platónicas y por los números que las cuantifican. Las ideas han desplazado a las cosas. Hemos vuelto a la caverna de Platón. La digitalización ha hecho que el mundo, informatizado, sea menos tangible, menos palpable, menos físico, y más ideal, pero no por ello menos real, y ha hecho que se multiplique como un tumor cancerígeno la información.
Narciso, Caravaggio (1594-1596)
La digitalización elimina los recuerdos de nuestra memoria, que, atrofiada, pierde el sabor y el aroma de las cosas y acumula a cambio datos e información innecesaria almacenados en nuestro teléfono inteligente, que es la sede de nuestra memoria: es nuestra alma, nuestro consejero espiritual ante el que nos confesamos, nuestro objeto de fe y de devoción. Si queremos entender en qué tipo de sociedad vivimos, tenemos que comprender qué es la información, una información que se rebela enseguida falsa, que no permanece, dada su nula vigencia y su fugacidad. La información, no las cosas, es lo que define nuestra relación con el mundo pospandémico. Como acertó a decir ingeniosamente Byung-Chul Han, ya no habitamos la tierra y el cielo, sino Google Earth y la Nube en su lugar.
Si percibimos la realidad no como una experiencia sensible, sino en términos de información, la estamos despojando de su esencia, y eso nos hace insensibles ante la belleza. Nuestra percepción se reduce a la información de los datos y noticias -ideas y números- de la realidad.
Si recurro a una imagen mitológica que explique lo que estamos viviendo, me viene enseguida a la cabeza la de “Eco y Narciso” que pintó John William Waterhouse en 1903, donde nosotros somos Narciso, que no ve a la ninfa Eco que representaría la realidad carnal y la belleza sensitiva que, triste, lo contempla a él que se contempla a sí mismo y no la ve a ella en el solipsismo del espejo de su teléfono inteligente, el lago en el que se sumergirá y ahogará.




















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