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martes, 28 de julio de 2026

Pareceres CXVIII

580.- Escolarización obligatoria: Casi nadie se cuestiona la escolarización obligatoria. Hay algunos, incluso, que quieren ampliar ese nuevo servicio que es la ESO española (Educación -y no Enseñanza- Secundaria Obligatoria) de los dieciséis actuales hasta los dieciocho años de la mayoría de edad legal. La enseñanza comenzó siendo obligatoria hasta los diez años, luego hasta los catorce, ahora lo es hasta los dieciséis, y parece que finalmente quieren imponerla hasta los dieciocho; obligatoria, por imperativo legal, desde los seis años de edad, pero en la práctica ya hay parvulario desde los tres años; y quieren lograr la escolarización por abajo desde los “cero” años, con lo cual se va a convertir el sistema educativo español, si no lo es ya, que ya lo es, en un Kindergarten, jardín de infancia o guardería tutelada de menores donde los padres depositan a sus hijos bajo custodia del Estado porque no pueden ocuparse de ellos. ¿Y qué hemos sacado en claro? Aumento cuantitativo de los estudiantes, descenso cualitativo de las enseñanzas, grandes rebajas de los contenidos de los programas y las exigencias mínimas, con lo que la incultura y la práctica analfabetización tanto en ciencias como en letras de las nuevas generaciones españolas es general, salvo rarísimas excepciones que se producen a pesar del propio sistema educativo. Ese es el logro social que querían conseguir, y que ya han conseguido: una nuevas generaciones acríticas, sumisas, visceralmente incultas, fieles contribuyentes a Hacienda, que dicen que somos todos, unos demócratas que pueden votar a los unos o a los otros, a diestro y siniestro, da igual, o sea, unos seres que creen que son libres porque pueden elegir a sus amos, y que lo único que hacen es lo que está mandado. 
 
 
 
581.- En cómodos plazos. Hay gente que, llegando estas fechas estivales, solicita un préstamo para pagarse unas vacaciones de las que luego presumir en sus círculos sociales, como se decía antes, o en sus redes sociales, como se prefiere ahora, una vez sustituidos los círculos de antaño por las redes virtuales actuales. Consiguen así hacerse pasar por lo que no son: ricos durante dos semanas al año para luego volver a la dura, cruda y, más que pobre, paupérrima realidad. Se permiten unos lujos asiáticos gracias a las deudas contraídas con bancos y entidades financieras, que encima les dicen, con recochineo, que lo que les mueve no es el dinero, sino su bienestar. «Paga en cómodos plazos sin intereses» es la fórmula con la que engañan al cliente. Frente a una exigua minoría verdaderamente acomodada, la inmensa mayoría está compuesta por personas que, con tal de desconectar de una vida alienante y llena de privaciones, se desatan durante los pocos días de vacaciones, soltándose la faja y haciéndose turistas. Antes uno trataba de vivir según sus propios medios; hoy, los medios se consiguen después, con intereses que alimentan a la entidad usurera. Tenemos todo un aparato bancario, publicitario y social construido expresamente para vender una vida a crédito de nuestro tiempo ¿libre? Las apariencias siempre han sido engañosas. La realidad está tejida de ellas, No te fíes de las apariencias, no te fíes de la realidad. 
  
 
 582.- Salir de la zona de confort. Del latín confortare 'fortalecer', a través del francés, confort, llega al inglés, comfort, de donde nos viene al español este anglicismo con el significado añadido de “cómodo”. Por todas partes se oye la frase de que hay que salirse de la zona de confort en la que habita uno: parece que el mero hecho de estar a gusto -a eso alude la expresión 'zona de confort'- es un pecado que hay que expiar. ¿Qué significa realmente «salir de la zona de confort»? Es, en esencia, una acusación velada, una forma diplomática de decir vives ajeno a la realidad, en tu “torre de marfil” como se decía de las personas -generalmente artistas, académicos, científicos, intelectuales...- que se aislaban voluntariamente y desconectaban de la realidad y de los problemas cotidianos de la sociedad, en un jardín de literatura y delicias, cosa que, bien mirada, no es nada reprochable. ¿No será que la zona de confort es la vida que uno ha elegido conscientemente, una vida retirada y alejada del mundanal ruido informático como la que Epicuro, refugiado en su jardín, aconsejaba celebrando los placeres sencillos que están al alcance de la mano de cualquiera? El problema viene cuando muchos abandonan esa vida sencilla y llevadera, movidos por la retórica de la superación personal infinita, persiguiendo objetivos inalcanzables y contraproducentes. Uno, cuando abandona esa zona de confort, acaba añorándola como paraíso perdido al descubrir amargamente que la torre ebúrnea en la que vivía no era una prisión, sino una especie de santuario. El mejor consejo es, desde luego no dar consejo alguno, pero no hay que dejarse condicionar. Mejor que «salir de la propia zona de confort», permanecer en ella el tiempo que se pueda. 
 
  
583.- El estadio como campo de batalla. Es una ingenuidad imperdonable creer que el balompié no es más que un juego, cuando se ha convertido en el mayor fabricante contemporáneo de mitos deportivos. Transforma a los deportistas en estrellas y superestrellas que brillan en el firmamento con luz propia, a las naciones en epopeyas colectivas y a los momentos fugaces en leyendas eternas. Pero estos mitos deportivos no son inocentes: unen, consuelan y, sobre todo, movilizan. Ofrecen a las sociedades fragmentadas un sentido de pertenencia que la política se esfuerza vanamente en conseguir. En las gradas del estadio y en todas las televisiones no se celebra un gol: es una religión secular cuyos ritos son universales. Pero estos mitos también son formidables herramientas de propaganda. Los Estados lo han comprendido bien. El deporte rey se ha convertido en la última gran narrativa compartida de los ojos de miles de millones de espectadores. El balompié permite transmitir mensajes políticos y éticos sutilmente: unidad nacional, la superioridad cultural y moral de que Dios castiga a los malos y premia a los buenos... Es una forma de propaganda delicada, infinitamente más efectiva que las declaraciones oficiales de los mandamases y políticos profesionales, porque apela a la emoción antes que a la razón. Representa la necesidad perdurable del mito centrada en las patadas que se le dan al esférico gracias a la televisión, las redes sociales y la inteligencia emocional de los comunicadores. Impecable análisis el que hace Anónimo García a propósito del partido final del Mundial en el vídeo adjunto en el que asevera que Dios no condujo el balón desde el pie del jugador a la portería del rival. 
 
 584.- Pacifismo belicista. -Hay que denunciar la actitud del ejecutivo español que por un lado cacarea “No a la guerra” y por otro presume en la cumbre de la OTAN/NATO celebrada en Ancara de haber alcanzado el 2% del PIB en gasto militar en este año del Señor de 2026. No deja de ser un ejercicio de profundo cinismo e irresponsabilidad política que el presidente del Gobierno haya “sacado pecho” ante sus socios de haber cumplido «con creces» las exigencias de la Alianza Atlántica, elevando de forma exprés el gasto militar en España hasta alcanzar el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) en este año 2026, presumiendo de ser un “socio fiable” de la alianza atlántica y de haber “hecho sus deberes” como alumno aventajado y aplicado que ha logrado el objetivo que se había marcado. Leo por ahí que coincidiendo con la citada cumbre, el Consejo de Ministros y Ministras aprobó una transferencia de 6.287 millones de euros, una cantidad inimaginable, al Ministerio de Defensa. No sé si es cierto o no, pero no me extrañaría que lo fuera. El discurso de Moncloa vincula directamente el incremento del gasto militar con la «búsqueda y defensa de la paz». ¿Hará falta decir aquí que la OTAN no es ni ha sido nunca una organización defensiva ni defensora del derecho internacional, sino un bloque imperialista al servicio de los intereses políticos y, por lo tanto, económicos de las grandes potencias occidentales? Moncloa no tiene ninguna intención de abandonar la OTAN ni de pedir el cierre de las bases estadounidenses en España de Rota y Morón. Con lo cual se demuestra que, por mucho que digan “no a la guerra”, no tienen ninguna intención de desvincular al país del entramado belicista internacional. En ese sentido, el debate que escenifican en los medios sobre si España debe llegar al 5% de gasto militar que exige Estados Unidos o plantarse en el 2% actual es una falsa dicotomía, porque podría, en efecto, ser mayor el gasto militar, pero el gasto actual no es precisamente un gasto menor, sino todo lo contrario. 
 
 

sábado, 17 de mayo de 2025

Teleseries y telediarios

    
Publica Anónimo García en Letras libres un artículo de obligada lectura: El sesgo de telenovela de la prensa en el que analiza el fenómeno del amarillismo sensacionalista de los medios de comunicación creadores de bulos y falsas noticias. Comienza analizando el caso de Alvise Pérez, un influencer que consiguió con casi un millón de votos tres escaños en los comicios al Parlamento Europeo de junio de 2024 con su engendro SALF, siglas de Se Acabó La Fiesta, un movimiento con el que pretendía combatir la corrupción esencial del Estado Profundo. Este influencer fue calificado enseguida por periodistas y políticos de “difusor de bulos”, lo que resulta gracioso porque eso mismo es lo que hacen los medios de comunicación y los partidos políticos, máquinas que son de generar y de difundir bulos, o como dice también Anónimo: La única ética, la única ideología, el único mensaje de la prensa (es decir: de los medios en general de ahormación) es el ruido. 
 
    Distingue Anónimo entre los bulos del sistema (propaganda gubernamental o de partidos políticos, documentos oficiales, prensa, publicidad…)  y los de un individuo influyente, más fáciles de detectar y de combatir. Los primeros pasan más desapercibidos porque quienes controlan los 'medios de producción narrativa', feliz hallazgo terminológico,  crean fácilmente la hiperrealidad que se nos impone. Pero distingue García entre los bulos sistémicos comunes a toda la población y los que solo afectan a una parte de ella, que son fáciles de detectar porque suelen ser ideológicos y los descubrimos fácilmente cuando no los compartimos porque nos resultan ajenos, mientras que los primeros nos rodean y estamos inmersos en ellos como el pez en el agua.
 
 
 
    Analicemos, por ejemplo, la protesta por el genocidio palestino. ¿Nos indignaríamos como hacemos y saldríamos a la calle a manifestarnos si la prensa no informara de ello? No evalúa Anónimo García la gravedad de la situación del pueblo palestino, sino que sugiere que prestamos atención a los temas que pasan, como ese, el filtro de los medios y desconocemos los que no lo superan, como por ejemplo el drama del pueblo saharaui. 
 
    “Para prosperar en el debate público, escribe García, un tema ha de tener los ingredientes propios de una telenovela: emocionalidad, maniqueísmo, superficialidad e intrascendencia, además de estar acompañados de buenas imágenes. Si a la audiencia le gusta y lo hace suyo, habrá más temporadas”. 
 
    La idea del filtro de telenovela de la prensa no es ninguna novedad. Comparte la esencia de los conocidos “culebrones del verano”, historias alargadas en época estival para rellenar espacios informativos que acaban convirtiéndose en espacios publicitarios que tienen una excelente acogida entre el público. No hay muchas diferencias entre las teleseries de las plataformas televisuales alargadas interminablemente hasta la extenuación y los informativos de los medios. Los sucesos se alargan porque dan audiencia y esta da dinero a patrocinadores y anunciantes. Viendo los telediarios u oyendo los partes radiofónicos, por ejemplo, da la sensación de que hay más violaciones y más asesinatos de mujeres que nunca, y no es verdad si se analizan fríamente los datos, pero al poner el énfasis narrativo en ellos da la sensación contraria.
 
     
    Lo que hay detrás del sesgo de telenovela de los medios de comunicación es el viejo arquetipo del dragón que ataca a la princesa y un caballero acude a salvarla. Los medios aplauden al caballero y denuestan al dragón.  Los políticos rápidamente se montan en el corcel y prometen salvar a la princesa. La princesa puede ser cualquier cosa que sirva para encandilar al público, y permite bulos globales cuando se trata de casos en los que hay consenso social, como el rechazo a la violencia, las agresiones sexuales o la protección a las personas vulnerables. En otros la princesa se identifica con corrientes ideológicas, como la unidad de España (o la de Ucrania), la clase obrera o nuestras tradiciones. Una tercera categoría híbrida conforma elementos sobre los que existe consenso pero que son apropiados por corrientes ideológicas, como las mujeres, la privatización de la sanidad o la libertad de expresión. 
 
    Para salir del sesgo de telenovela de la prensa que determinan los algoritmos ('por un perro que maté, me llaman mataperros'), habría que prestar interés a los temas que no pasan el filtro, y abordar con recelo los que sí, y en todo caso, dudar de nuestras propias convicciones y adoptar imaginariamente posturas contrarias a las inicialmente nuestras. Y muy buen consejo, que recuerda a mí un poco a Gorgias que aconsejaba combatir la seriedad con la risa y la risa con la seriedad: "Tratar con pasión los temas sosegados y con sosiego los temas apasionados. Y no darle demasiada importancia a nada".
 

jueves, 15 de mayo de 2025

El caso de Anónimo García

Anónimo García es su nombre artístico: Anónimo -sin nombre- como nombre de pila, y García porque es el apellido nacional más común y corriente, Ano para los amigos. Ha sufrido durante cinco años y pico una condena judicial injusta, unos años que han sido para él un infierno de incomprensión y de injusticia. Pero no se pierda de vista que esa injusticia ha sido obra precisa y paradójicamente de la Justicia, que deshace ahora lo que ella misma hizo hace cinco años condenando a este hombre a dieciocho meses de prisión, que afortunadamente no llegó a cumplir porque no tenía antecedentes penales. 
 
 Un tribunal superior anula ahora la sentencia que otro tribunal dictó sobre él por algo que un lustro después se ha comprobado que no era un delito, lo que supuso la pérdida de su trabajo en la organización no gubernamental Paz Verde (Greenpeace), y el desembolso de mucho dinero en pago de recursos e indemnizaciones, padeciendo durante estos años la cancelación social y lo suyo que no es poco hasta el martes 13 de los corrientes. 

El Periódico Global(ista), alias El País, da así la noticia: "El Constitucional anula la condena al autor del ‘Tour de La Manada’ por ampararle la libertad de expresión El tribunal estima por unanimidad que el creador no quiso humillar a la víctima, sino formular una crítica a las malas prácticas de algunos medios de comunicación". Resulta innecesario decirlo, pero hay que hacerlo para no inducir a error: uno entre muchos otros de esos medios de comunicación acusado de malas prácticas es el propio Periódico Global(ista). También hay que decir que este caso ha sido un error judicial pero no porque lo ampare la libertad de expresión, como sentencia ahora el alto tribunal, sino porque simplemente no había delito.
 
El periodista Juan Soto Ivars, que ha publicado un libro sobre el caso del que no puedo hablar porque no lo he leído, escribe sobre Anónimo García  en El Confidencial que la influencia de Luis Buñuel hizo que se decantara pronto por el surrealismo crítico. Durante el famoso 15-M descubrió, por ejemplo, que faltaba el humor en aquella izquierda nueva que entonces se perfilaba como alternativa de poder, y creó el grupo Homo Velamine (hombre con atuendo, en latín), que pretendía intervenir en la realidad absurda para poner de manifiesto precisamente lo absurda que es la realidad, decantándose por lo que se ha denominado ultrarracionalismo. 
 
Entre algunos de sus actos ultrarracionales, pueden citarse apariciones disfrazados de curas y monjas en un cónclave cismático de Podemos diciendo que eran los “cleroflautas” y exhibir una pancarta que decía “Pablo, amigo, Dios está contigo”, o ir a una corrida de toros en Las Ventas afirmando que eran “taurinos veganos”, o presentarse en un acto de firma de libros de Esperanza Aguirre con camisetas con su rostro y la leyenda FEA, explicándole a la exlideresa madrileña que eran la asociación Feministas con Esperanza Aguirre. Lanzaron octavillas con la bandera rojigualda y una vaca en lugar de un toro. Llegaron a descolgar una enorme bandera de España con el lema: “Viva España Feminista”. 
 
 
Muchas de sus provocadoras y satíricas intervenciones están recogidas en Actos ultrarracionalistas. Resulta interesante su uso de la ironía que afirma una cosa negando su contraria, por ejemplo, frente a la crítica que hacía el 15-M de la representación parlamentaria y del régimen democrático vigente con su "No nos representan",  enarbola Homo Velámine en una de sus actuaciones el "Sí nos representan", que hace que esbocemos una sonrisa cáustica y sarcástica.
 
Pero la condena que recayó sobre Anónimo García fue por haber utilizado la información que los medios publicaron de la violación de La Manada para pergeñar el “Tour de la Manada”, una falsa oferta de recorrido turístico por las calles de Pamplona en las que se produjo la agresión. Los propios medios que habían informado del caso se escandalizaron de esta parodia que retrataba su amarillismo sensacionalista. ¿No hay un turismo a los campos de concentración y exterminio nazis? En pequeña escala eso mismo era el recorrido turístico que no pretendía celebrar la violación, sino el ensañamiento de los medios de ahormación de masas. 
 
Contrapublicidad: Vendo humo, grasa y droga.
 
Al parecer, la noticia falsa de que un desalmado quería forrarse con un tour llegó a la víctima de la Manada, cuya abogada decidió ir a por él. No captaron la ironía, y condenaron a Anónimo García por trato degradante de la víctima de la violación grupal y por haberla denigrado a dieciocho meses de prisión y a una indemnización de 15.000 euros...
 
El propio Anónimo García sacaba el año pasado por estas fechas Cinco conclusiones sobre el Tour de La Manada en Letras Libres cuya lectura es sin duda de gran interés y provecho, y cuya conclusión copio y pego: "Mucha gente se ha alegrado por la condena porque consideran que supone un avance en los derechos de las mujeres. Creo que el beneficio que puedan tener, si es alguno, es pírrico en comparación con el retroceso que supone en materia de expresión y seguridad jurídica –también para las mujeres". 
 
Falta en este puñetero y puto país mucho, muchísimo sentido del humor.