Actualidades:
Titular sobre incendios veraniegos: "El calor extremo deja ya más de 30.000 hectáreas arrasadas, miles de evacuados y 12 muertos por los incendios en España".
España derrotó a Argentina con la heroica proeza de un gol que resonó en el
estadio, en la piel de toro y en todo el planeta. Los jugadores, héroes
nacionales.
Las Malvinas, / argentinas; / dicen unos que eso son. / Otros, esas / son inglesas; / Falklands, su nominación.
Eternidades:
Soy quien soy o el principio de identidad que dice A igual a A es tautología, una afirmación redundante, verdadera por definición, pero falsa indefinidamente.
Si antes era la televisión la que nos comía el coco en casa o en el bar, ahora es el móvil personal, que todo el mundo prácticamente va escrutando por la calle.
Sigue viva la pregunta que Franz Kafka le hacía a Milena, en carta fechada el 11 de junio de 1920 «¿Cuándo se enderezará por fin un poco este mundo enrevesado?»
El
humorista, decía Mairena, parece que se ríe de todo y a costa de
todo, pero para ser un auténtico cómico le haría falta reírse
además de su propio personaje.
Nos
aborregan retransmitiendo el entretenimiento pasivo y espectacular
del balompié que para más sarcasmo se llama foot-ball con
innecesario anglicismo.
Decía Mairena que lo esencial carnavalesco no era ponerse una careta, sino quitarse la cara, porque aspiramos a estrenar otra cara, mal avenidos con la propia.
Una declaración significativa y trivial de alguien conocido, pero que bien puede ser de cualquiera: “Cuando trabajo mucho, siento que pierdo parte de mi vida”.
Ortega, que no es santo de mi devoción, tiene razón cuando dice que el deseo muere automáticamente cuando se realiza, pero el amor es eterno deseo insatisfecho.
El “algorrino” te
conoce como la madre que te ha parido y dirige por eso tu atención
hacia lo que quiere que veas, sabiendo mejor que tú tus gustos e
intereses.
La irrupción de la IA acentúa la dificultad para distinguir lo real de lo falso y descubrir así la falsedad esencial de la realidad: lo real no es lo verdadero.
Ser español o argentino, como dijo el venerable Borges, o de cualquier otra nacionalidad es fundamentalmente un acto de fe, cuya verdad no puede demostrarse.
A medida que los años pasan, escribió Cioran, decrece el número de seres con quienes puede uno entenderse, hasta que ya no haya nadie y recobremos el anonimato.
Nos embarga a veces la
ilusión y afán de poseer algo que nos falta, cuando la mayor
satisfacción a nuestro alcance sería librarnos de lo mucho que nos
sobra.
El
mensaje que encontró el náufrago en el interior de una botella que fue
arrojada al mar y llegó hasta su isla desierta: “No hay ningún mensaje
nuevo para ti”.




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