Lamenta Giorgio Agamben en su reciente columna “La verdad y la opinión” que la distinción que establecieron los antiguos griegos, por ejemplo Parménides en los orígenes de nuestra filosofía occidental entre la verdad (ἀλήθεια, alḗtheia) y la opinión (δόξα, dóxa) “haya desaparecido por completo en la actualidad”.
Hoy sólo hay opiniones, cada cual tiene las suyas y esgrime su derecho a defenderlas a capa y espada, unas creencias que pretenden ser verdaderas, dice Agamben, porque se han confundido ambas cosas. La verdad se refiere al ser mientras que la opinión al conocimiento de que las cosas son de una determinada manera en lugar de otra en un determinado momento. La verdad, según Parménides, no es lo que normalmente creemos que es: algo que es cierto en este momento y lugar, por ejemplo 'hoy es viernes', porque eso solo es válido en esa circunstancia, pero no mañana o pasado mañana. La verdad verdadera es ajena al tiempo y se refiere a lo que es lo que es y no puede dejar de serlo.
Las opiniones o creencias humanas confunden verdad con realidad, y basadas como están en la realidad de los hechos, creen que son verdaderas. La verdad no garantiza la corrección de las opiniones, pero nos permite preguntarnos sin son correctas o no lo son, ponerlas en tela de juicio.
Y escribe literalmente: “Mientras que la verdad abre la posibilidad tanto de la opinión verdadera como de la errónea, la opinión solo puede afirmar su propia verdad”.
La verdad no es algo que alguien “posea”, porque
no es una afirmación o un contenido que un sujeto pueda tener en
propiedad. La verdad, como alḗtheia, es más bien el descubrimiento
del hecho de que algo es lo que es, no lo que parece.
En cambio, las opiniones sí pertenecen a alguien: mi opinión, tu opinión, la opinión de los expertos que tanto se cacarea últimamente, etc. Son juicios sobre cómo son las cosas y, por eso, pueden ser verdaderos o falsos.
Concluye Agamben su reflexión afirmando que al haber perdido la distinción entre verdad y opinión, hemos creado (el monstruo de) la IA, la Inteligencia Artificial, una doxa u opinión que afirma su propia verdad “sin poder experimentarla”, dice él, es decir, sin poder ponerla en tela de juicio.
La
verdad y la opinión (Giorgio Agamben)

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