-No te está "copiando el look", se llama Zeus y, para colmo, está aquí desde antes que nosotros.
-...Al parecer no fuiste un hombre correcto en vida, Reinaldo...
-¿Reinaldo? Mi nombre es Facundo, Señor.
-Lamento mucho la confusión, Facundo, pero es que, ante los ojos de Dios, todos los hombres son iguales.
oOo
-Prefiero los viejos dioses a los del mercado;
exigían vacas u ovejas y no sacrificios humanos.
oOo
Escribe Antonio Machado en Juan de Mairena (1936): "El gran pecado -decía mi maestro Abel Martín- que los pueblos no suelen perdonar es el que se atribuía a Sócrates con razón o sin ella: el de introducir nuevos dioses. Claro es que entre los dioses nuevos hay que incluir a los viejos, que se tenía más o menos decorosamente jubilados. Y se comprende bien esta hincha a los nuevos dioses, que lo sean o que lo parezcan, porque no hay novedad de más terribles consecuencias. Los hombres han comprendido siempre que sin un cambio de dioses todo continúa aproximadamente como estaba, y que todo cambia, más o menos catastróficamente, cuando cambian los dioses".
Y sentencia a propósito Rafael S. Ferlosio (1986): "Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado".


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