lunes, 13 de julio de 2026

Una vía de escape

Publicaba Giorgio Agamben el pasado seis de julio una reflexión memorable titulada Una via di uscita ('Una vía de escape'). Copio y pego el texto traducido: 
   
A menudo, ante la percepción generalizada de que estamos viviendo el fin de una cultura, surge la necesidad —o la esperanza— de un nuevo comienzo; es decir, de que, tras el colapso de una larga tradición, tarde o temprano surja otra nueva y más viva. Frente a esta expectativa ingenua, hay que recordar que no necesitamos un nuevo comienzo, sino una salida. Suponiendo que un nuevo comienzo fuera posible, todo volvería a empezar entonces como antes, quizá con ideas y proyectos diferentes, pero siempre dentro de la estela de una época histórica y de una tradición en cierto modo homogéneas a las anteriores. Tras el colapso de la historia de Occidente, lo último que podemos desear es una nueva época histórica; más bien queremos acabar con las épocas, salir de ellas de una vez por todas y no simplemente volver a empezar. ¿Salir hacia dónde? No podemos decirlo, pero eso está bien; nuestro silencio es más valioso que las charlas sobre los rasgos de un futuro improbable, que delatan su solidaridad con el pasado al repetir fórmulas rancias como «nuevo, pos- o transhumanismo». Como dice el mono de 'Informe para una academia', que se ha convertido en algo radicalmente distinto: «No quería la libertad, solo una salida».
 
 
La referencia final de Agamben remite a Franz Kafka y a su obra Ein Bericht für eine Akademie, cuyo protagonista, un simio, busca una salida desesperada, convirtiendo la necesidad de escapatoria en el núcleo de su existencia. El mono confiesa: “No había salida pero la tenía que encontrar; la vida se me iba en ello”.
 
El texto de Agamben me recuerda a otro pasaje inolvidable de Kafka, el microrrelato Der aufbruch ('La partida') (1922), del que ya dábamos cuenta hace tiempo en "Fuera (y lejos) de aquí, esa es mi meta", que decía así: 
  
Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta y le pregunté al sirviente qué significaba. Él no sabía nada ni escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó: 
-¿Adónde va el patrón? 
-No lo sé -le dije- simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta. 
-¿Así que usted conoce su meta? -preguntó. 
-Sí -repliqué-te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta. 
 

1 comentario:

  1. Una vía de escape es lo que queremos todos, pero no hay salida, dicen, ni escapatoria.

    ResponderEliminar