sábado, 3 de diciembre de 2022

Democracia, ¡Qué falacia!

    Cuando uno elige entre los términos de una alternativa que se le plantea, está, aunque no quiera, sometiéndose a los términos que le formula dicha alternativa, y está también subordinándose a quien se la plantea: los que mandan pueden preguntar lo que quieran,  y el deber de los mandados es responder a lo que se les pregunta, por más que, por otra parte, los que mandan sean los más mandados en este mundo tan globalizado. 

     Si la dictadura es el régimen político que prohíbe las elecciones porque cambiarían el orden de las cosas, la democracia es el régimen que impone las elecciones para que no cambie el orden de las cosas.    Como dicen  que dijo Emma Goldman, "si votar sirviera para algo, lo harían ilegal". 

 

    Supongamos que se consulta mediante un referéndum al electorado o a la ciudadanía, como dicen ahora,  si prefiere un estado monárquico o republicano. Cualquier respuesta que se dé a esa cuestión, que es una pregunta cerrada en el espacio que abre y que incluye ya las respuestas correspondientes, resulta en el fondo indiferente y poco menos que trivial, porque lo que se pretende con la disyunción antes que elegir una u otra forma de estado es mantener el sistema vigente que padecemos, el establishment o establecimiento, cuya existencia misma no se cuestiona, sino que, antes bien, se fortalece con la consulta por una parte y con la elección, por otra, que hagamos al decantarnos hacia una u otra respuesta. Da igual lo que votemos, porque lo que estamos proclamando al participar en ese plebiscito es que “queremos un estado”, refrendando así, nunca mejor dicho, que haya Estado, que es lo que hay.
 
    Una vez elegida mayoritariamente la forma de estado, se acabará imponiendo la decisión de esa mayoría a la totalidad, y eso se hará pasar torticera- y democráticamente, dirán, confundiendo el demos con el kratos, el pueblo con el gobierno- por la expresión de la voluntad popular, como si el pueblo quisiera a toda costa ser gobernado, dirigido, regido, reglamentado. La única respuesta, sin embargo, de la voluntad auténticamente popular sería denunciar la mentira de la trampa de la pregunta y declarar que el sentir del pueblo no tiene por qué ser estabulado bajo ninguna forma de estado ni de patria. 



  Portada de Mortadelo y Filemón, F. Ibáñez

    Lo mismo sucede al elegir entre unos u otros candidatos de uno u otro partido político, que en el fondo, sean del signo que sean, resultan indiferentes todos, porque todos tienen la misma pretensión de alcanzar el poder y de gobernarnos. Nosotros, además, no hemos participado en la propuesta que se nos hace, simplemente nos limitamos a contestar si preferimos cocacola o pepsicola, sometiéndonos a esa disyunción y descartando, por lo tanto, un sinfín de posibilidades alternativas, desde no desear ninguno de esos dos refrescos gaseosos y azucarados norteamericanos, a preferir, por ejemplo, otras muy saludables y refrescantes alternativas, como una zarzaparrilla con sifón. 


     En conclusión, gozamos de libertad de elección, el famoso derecho a decidir, sí, cuando nuestra elección no puede perturbar lo más mínimo de ningún modo por lo baladí que es el funcionamiento del sistema. No nos engañemos con la engañifa de los comicios, con la falsa dicotomía de izquierda/derecha porque ahí radica la falacia de la democracia.
 

viernes, 2 de diciembre de 2022

Un poco más de miedo, si cabe, todavía

    Un fantasma recorre Europa. El espectro prenavideño de una novena ola se cierne sobre el país galo y de rebote sobre todo el viejo continente.
 


     Una inmunóloga francesa, de cuyo nombre propio no quisiera hacer mención, pero voy a mencionarlo para que no se diga que me invento la noticia: la señora Brigitte Autran, desde la cadena de televisión BFM, una emisora privada de (in)formación continua y masiva, advirtió en calidad de presidenta de la Comisión para la Vigilancia y Predicción de Riesgos Sanitarios (COVARS,según sus siglas en la lengua de Molière) que la subvariante BQ.1.1 del virus coronado y todavía no destronado prevalecía ya en el país vecino sobre la subvariante BA.5 de la mutación Ómicron del susodicho virus que se propagaba en Francia durante esta temporada, que se ha visto ahora barrida, según ha dicho la inmunóloga para que la gente lo entienda, por su “bebé” BQ.1.1, algo así como que parió la abuela por si fuéramos pocos, lo que podría explicar el aumento reciente de casos de enfermedad de virus coronado cosecha 2019, que “todavía no es notable”, pero curiosamente ya se nota, y que podría suponer el comienzo de una nueva ola que sería la novena que se rompe contra las costas francesas. 
 
    Ya hablamos no hace mucho de ello aquí mismo de este avatar amenazante del virus, BQ.1.1 que fue bautizado popularmente Höllehund en la lengua de Goethe, o sea el Perro del Infierno, también Can Cérbero o Cancerbero, todo junto, el perro de tres cabezas que representan la triplandemia que se cierne sobre nosotros de virus coronado, gripe de toda la vida y resfriado común durante esta temporada otoño-invierno.  
 
 
    Y ¿qué ha dicho la señora Autran sobre la subvariante de la subvariante de la mutación? Pues esto: "Esta subvariante en particular es más contagiosa y justifica el aumento actual en el número de nuevas infecciones". No se sabe si es más peligrosa, pero sí más contagiosa. Conclusión: Por eso, dijo, es absolutamente necesario que los ciudadanos tomen medidas de precaución enmascarándose y distanciándose y se vacunen si pertenecen a grupos de riesgo, por supuesto.
 
    Subrayó además que las vacunas, aunque protegen menos frente a la infección y a la transmisión -lo reconoció- debido a la variación permanente del virus con sus variantes y subvariantes, garantizan protección frente a formas graves y la muerte por complicaciones de la Covid-19, cosa que, como se sabe, es, si no incierta, al menos muy dudosa, pues el virus no era tan letal como dijeron en un primer momento para meternos miedo,  promover la vacunación de todo quisque y tenernos así bajo control.

 

  Y, como no podía ser menos, reiteró la necesidad de usar mascarilla al menos en los transportes públicos y en lugares concurridos, para recordarnos a todos el estado terapéutico terrorista en el que vivimos y revivir el clima de pánico total. 
 
Nueva temporada de la serie: novena ola.
 

jueves, 1 de diciembre de 2022

Miniconfinamientos en Viena

    El consistorio de la capital imperial de Austria está promoviendo una campaña de propaganda terrorista a favor de la (re)inoculación contra el virus coronado llamada: “Eine Minute Lockdown”, un minuto de encierro o confinamiento, financiada con fondos municipales. Viene a decir que si no quieres más encierros y arrestos domiciliarios como los vividos, ponte al día con tus vacunas contra el presunto SARS-Cov-2, que es el nombre técnico del Bicho, Coco o Sacamantecas con el que nos acojonaron.
 
    Cuando parecía que estábamos volviendo o habíamos vuelto a algo parecido a la vieja normalidad de toda la vida y la sombra de la pandemia casi se había desvanecido de nuestras vidas, resulta que en una de las dos capitales del rancio imperio austrohúngaro la cosa no es así, sino todo lo contrario. 
 
    En Viena, en efecto, y a día de hoy mismo, se sigue aplicando la obligación de llevar mascarilla en el transporte público y en las estaciones y paradas, y no un cubrebocas cualquiera de factura casera o quirúrgica, sino la irrespirable FFP2, que es la que más hipoxia produce. Además a los trabajadores de los servicios municipales se les exige la inoculación obligatoriamente. Recuérdese para más recochineo que este país fue el único de la vieja Europa que decidió hacer obligatoria la vacunación para toda la población, aunque finalmente suspendió dicha obligatoriedad.

Interrumpimos la programación durante unos instantes para...
 
    Y por si esto fuera poco todavía, si uno ha estado últimamente, ayer mismo, en una discoteca, un cine o un gimnasio vienés, habrá comprobado que en mitad del baile, de la película o de la actividad física se interrumpe la sesión durante un minuto, y acto seguido aparece un mensaje del Gran Hermano. 
 
    Nadie sabe cuándo se  va a producir esa alocución que interrumpirá durante un minuto la actividad lúdica o deportiva que se esté desarrollando. Los espectadores, por ejemplo, están viendo una película de acción y comiendo sus palomitas embelesados cuando de pronto, en el momento más inesperado, en una escena de máxima tensión, se interrumpe la proyección sin previo aviso y la pantalla gigante se funde en negro y aparece en letras blancas el mensaje Eine Minute Lockdown de que se va a producir un minuto de lockdown en la lengua del Imperio, que se tradujo por confinamiento o, más popularmente, encierro, arresto o bloqueo en la nuestra.. 
 
    El público, mayoritariamente juvenil, incrédulo y estupefacto, no sabe a qué atenerse. La mayoría sonríe nerviosa. A continuación, tras los sesenta segundos de rigor, el fondo se ilumina intensamente y aparece otro mensaje breve esta vez en letras negras en la pantalla sobre fondo blanco: Keine weitere Minute Lockdow (Ningún minuto más de confinamiento), y acto seguido un mensaje precedido de una almohadilla informática tuitera: Wien impft weiter (Viena se vacuna de nuevo o sigue vacunándose) y, debajo: Jetzt Impftermin ausmachen!  (¡Solicite ya cita de vacunación!) finalmente, otro mensaje precedido de la almohadilla: Wien schaut weiter (Viena sigue buscando o sigue cuidándose), equiparando los cuidados con la inoculación. Y amenazando con otro confinamiento si la gente no sigue vacunándose. Como puede comprobarse, no dan puntada sin hilo terrorista.
 


      Ahora precisamente, cuando se ha confirmado que esta vacuna nunca protegió contra la infección, que se han violado derechos humanos a cuenta de las medidas de contención, un alcalde enloquecido es el responsable de unas medidas que sólo imperan en una de las dos capitales del viejo imperio austrohúngaro, y no en el resto del país ni de la vieja Europa raptada por el toro del capitalismo neoliberal. 
 
    El Gran Hermano, elegido democráticamente, no podrá ser depuesto hasta las elecciones de 2025, en que podrán elegir a otro alcalde para que lo sustituya, porque el trono de la alcaldía no puede quedar vacante ni el bastón de mando huérfano de mano que lo empuñe. 
 
    ¿Cuándo entenderán los mandamases que cualquiera que quiera vacunarse debe hacerlo y pagárselo de su propio bolsillo, y dejarnos a los demás en paz? Ya han hecho bastante daño, un daño irreparable, con la promoción de esta puta, y no solo puta, sino, mejor dicho, putísima vacuna.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Pareceres (X)

46.- Sentido común. Chesterton dijo que el sentido común no reside en lo que todos repiten cacareándolo sin ton ni son, es decir, sin conocimiento, sino en lo que todos saben (o sabemos entre todos, mejor dicho) y casi nadie se atreve a declarar; muchas veces, añado yo, por propia autocensura. Sentido común es lo que todos sentimos y pensamos y, sin embargo, no osamos formularlo verbalizándolo; por eso es el menos común de todos los sentidos, pero también, en el fondo, es paradójicamente el único que a todos nos es común, lo que se demuestra cuando alguien se atreve a proclamar algo razonable y todos lo reconocemos enseguida como algo propio, nuestro, común: eso que yo quería decir y no me atrevía, porque no sabía cómo hacerlo, pero lo tenía en la punta de la lengua y no me salía. 
 
47.- Neopuritanismo: Es posible que en nuestra época, que es la única que hay, estemos asistiendo a la emancipación de los placeres y a la simultánea proliferación de los tabúes, creando un conflicto difícil de resolver. El deseo y la libido son tan importantes que las prohibiciones que se les imponen no hacen más que fortalecerlos. Vivimos un neopuritanismo que se esconde detrás de la supuesta protección de la mujer, eterno sexo débil, que prohíbe la atracción entre los sexos. El amor debe, en la medida de lo posible, seguir siendo una celebración. Si los amantes se convierten en puritanos, se perderán la magia y el descuido delicuescente que proporciona el acto amoroso.  
 
48.- Un domingo sin fútbol no es un domingo. El fútbol, o sea, la diversión del balompié en el estadio o en la pequeña pantalla, es lo que hace que el domingo sea tal. Un domingo que se precie no puede carecer de su dosis de balompié. ¿Para qué sirve esta diversión dominical, este delirium tremens de las masas? Sirve para recargar las pilas y poder volver al tajo el lunes con la falsa sensación de empezar de cero. Proporciona, además, un tema de conversación socialmente consolidado y admitido en ciertos círculos, como el tiempo atmosférico, de falsa comunicación, es verdad, pero que facilita la relación entre personas que, en caso contrario, no tendrían mucho de qué hablar, salvo de la condena común al ocio y al negocio, que es nuestra realidad más crucial. 
 
 
49.- Libertad de expresión. El problema de la falta de libertad de expresión en el mundo moderno no radica en la censura, que casi ya no existe, el quid de la cuestión se encuentra en la autocensura, es decir, en el Tribunal del Santo Oficio que tenemos todos interiorizado en nuestro fuero interno. Su mayor éxito es que hayamos asumido, incorporándolo, a Torquemada.  
 
 
 50.- El interés por el resultado final de un evento deportivo hace que el propio espectáculo pierda su interés. Deja de haber juego, deja de mandar el balón en el campo de juego, como dicen los adictos. El campo de juego se ve como campo de batalla donde los dos ejércitos rivales se disputan, como en un tablero de ajedrez, los laureles de la victoria. Ni los espectadores pueden gozar del juego ni los propios jugadores entregarse a él despreocupadamente: abrumados por la enorme responsabilidad de representar unos colores, es decir unas ideas, no atienden a la pelota: juegan mal. Un delantero danés, de cuyo nombre no me acuerdo, además de haber metido cuatro goles en un partido de balompié, hizo en su momento unas declaraciones muy reveladoras sobre el deporte rey, el beautiful game o lindo juego de los ingleses: El fútbol es la guerra, y también ahí el triunfo es lo más importante.

martes, 29 de noviembre de 2022

El mito de la caverna

  Resulta muy útil visualmente el esquema de Adam que reproduzco de la caverna de Platón para entender el mito:

La línea jk de puntos es la entrada de la caverna (εἴσοδος).

El punto i es el fuego o foco luminoso (φῶς), que arde detrás de los prisioneros a cierta distancia y a cierta altura.

La línea ef es el camino de los portadores (ὁδός), una senda escarpada que se halla entre el fuego y los cautivos, por donde desfilan los cargadores, unos hablando y otros en silencio, portando toda clase de figuras y utensilios de hombres o animales de piedra, de madera y de diversas clases y formatos.

La línea gh es el tabique (τειχίον) construido de lado a lado, una especie de mampara o biombo como los que levantan los titiriteros delante del público, para mostrar por encima sus simulacros.

La línea ab la configuran los prisioneros (δεσμῶται), unos hombres que están en la caverna desde niños, encadenados por las piernas y el cuello, de modo que tienen que permanecer en el mismo lugar y mirar únicamente hacia delante, incapaces de mover en torno la cabeza, a causa de las cadenas que la sujetan. 

Fotograma de "Clockwork orange" de S. Kubrick (1971)
 

La línea cd es la pared del fondo (καταντικρύ) que actúa a modo de pantalla donde el fuego proyecta las sombras, en frente de los prisioneros. Para esos cavernícolas que somos nosotros mismos, no nos engañemos, no hay más realidad que las sombras de los objetos y simulacros fabricados y proyectados a modo de fotogramas de una película sonora, pues atribuirían las voces de los portadores a las sombras proyectadas. La pared del fondo no deja de ser una moderna pantalla de una sala de cine donde se proyecta la película de la realidad, esencialmente ficticia y, por lo tanto, falsa.

  

La caverna de Platón, Jan Sanraedan (1604)

    ¿Qué pasaría, imaginemos, si alguien liberase a los cautivos de sus cadenas, se pusieran en pie, volvieran el cuello y vieran lo que tenían detrás? ¿No se deslumbrarían sus ojos? ¿No creerían acaso más verdadero lo que antes veían que lo que ahora se les muestra? ¿Qué sucedería si alguien sacara a uno de esos cautivos de la caverna y lo llevara por la áspera y escarpada subida a la luz del sol? ¿No se llenarían sus ojos de un resplandor que no les permitiría ver ni una sola de las cosas que actualmente llamamos verdaderas? ¿No tendría que acostumbrarse poco a poco a ver las sombras exteriores y a contemplar por la noche los astros y el cielo mismo, fijando su mirada en la luz de las estrellas y la luna? ¿No podría ver, una vez que amaneciera, la luz del sol, no ya reflejada en las aguas, sino en el propio cielo?

La caverna de Platón, E. Lechevallier-Sevignard (1855)
 

    Imagínate que ese hombre que ha sido liberado de la caverna se acordara de sus antiguos compañeros de esclavitud y de la experiencia que tenían de la realidad, ¿no crees que se felicitaría del cambio y sentiría lástima de ellos?

    Si este hombre volviera a entrar en la caverna, esa enorme sala de cine, y ocupara de nuevo su antiguo asiento ¿no se le llenarían los ojos de tinieblas, viniendo como viene, así, de repente, de la región del sol iluminada?

    Si ese hombre les contara a sus antiguos compañeros de esclavitud lo que ha visto arriba ¿no creerían que estaba loco, y no se reirían de él y dirían que por haber subido a las alturas ha vuelto con los ojos estragados, y no pensarían que ni siquiera vale la pena la ascensión? Y no es verdad que si alguien pretendiera desatarles y conducirlos a lo alto, ¿no lo matarían esos trogloditas si pudieran echarle mano y darle muerte, como hicieron los atenienses condenando a muerte a Sócrates, su verdadero libertador?  

lunes, 28 de noviembre de 2022

"No es nuestro futuro"

    Animan desde la página “notourfuture.org” a elegir y denunciar un aspecto malo del futuro que nos preparan y comentar por qué lo criticamos, y finalmente dejar alguna constancia de que “Ese no es nuestro futuro”.


    Sugieren que hagamos un vídeo explicándolo y lo compartamos a lo largo y ancho de nuestras redes sociales. Aunque no están mal iniciativas como esta de denuncias del cambiazo que quieren darnos a cuenta del futuro, a mí me gustaría resaltar que no hay que elegir ningún aspecto malo del futuro que se nos vende para criticarlo, sino que es el futuro que se nos vende todo él malo de por sí y por esencia, porque no hay ningún futuro bueno, porque el futuro no es otra cosa más que la muerte del presente, el futuro es lo que nos mata aquí y ahora mismo, por eso cualquier futuro es malo, cualquier futuro por muy halagüeño y del color de rosa que nos lo pinten es un dios siniestro que exige el sacrificio sangriento de nuestra vida en sus altares.

    En ese sentido me uno yo a esa iniciativa y grito efectivamente: Ese no es nuestro futuro. No queremos ningún futuro. No nos hace ninguna falta, sino todo lo contrario: nos sobra.

    Bob Moran, cuyas ilustraciones hemos metido a veces en este arcón, nos regala esta imagen, donde un hombre, una mujer y un niño huyen del futuro que se les prepara, un futuro que no está por venir, sino que ya está aquí:


     No tenemos por qué aceptar ningún futuro: no, ni ese ni ningún otro, es nuestro futuro. Ya lo dijo Horacio, el más clásico de los líricos latinos: quid sit futurum cras fuge quaerere:  Lo que ha de ser mañana no indagues tú.

 

domingo, 27 de noviembre de 2022

Máscar(ill)as

    Los estudios que indican que las mascarillas son efectivas en la prevención de la enfermedad del virus coronado y entronado, en los que se basa la obligatoriedad de dicha prenda en ciertos ámbitos, sólo evalúan sus efectos puntuales ante un foco de contagio concreto, no los de su uso prolongado e innecesario, que podría ser contraproducente y provocar infecciones respiratorias como las que pretendía evitar. Dichos estudios destacan que su efectividad está ligada a otros factores, como la distancia de alejamiento del foco. Es decir que el uso de mascarillas por sí solo no es significativo a la hora de frenar la propagación de la enfermedad. Las mascarillas  se han utilizado habitualmente en el ámbito médico cuando había que tratar a un enfermo sintomático, a un tuberculoso, por ejemplo. Tanto este como su cuidador las utilizaban cuando no podían guardar la distancia necesaria. 
 
 
    Lo que nunca se había visto hasta ahora es que personas sanas tuvieran que usarlas obligatoriamente en la falsa creencia de que así no serían contagiadas.  Si a esto se suman los estudios que muestran que más del 80% de los infectados con SARS-CoV-2 usaban mascarilla siempre o casi siempre, se tiene una flagrante contradicción entre la obligatoriedad  y las recomendaciones de uso de parte de la autoridad y lo que puede leerse en la literatura científica menos vendida.  
 
    Se han reportado, además del alto coste psicológico, daños fisiológicos cuando se utilizan durante el ejercicio físico, así como diferentes tipos de afecciones en la piel, lo que no ha impedido que en muchos colegios e institutos se haya exigido a niños y adolescentes el uso de la mascarilla durante la actividad física de la práctica gimnástica. 
 
Ocho mil millones de máscaras, Gabriel Pérez-Juana (2022)
 
     La adhesión, por parte de la población general, a las mascarillas se ha debido a la presión social de los líderes políticos, los científicos y las fuentes de información, y relacionada con la propaganda positiva a la que han contribuido las redes sociales. También ha sido reforzada por el miedo a la enfermedad y la falsa percepción de su gravedad sobremanera. 
 
    Las mediciones de aire en el interior de la mascarilla han mostrado niveles elevados de dióxido de carbono y otros contaminantes, y se han visto partículas sueltas del material de fabricación, dióxido de titanio y ftalatos. Las mascarillas de fabricación china son las más contaminadas y las que muestran un mayor riesgo carcinogénico para el ser humano. 
 
   No hay evidencia científica que sustente de forma significativa que el uso de mascarillas en la población general detenga la transmisión de la infección, por lo que las autoridades sanitarias no deberían recomendarlo ni exigirlo, y la decisión debería ser en cualquier caso personal. Quien diga, por lo tanto, que hay razones sanitarias  que avalan su uso obligatorio, miente descaradamente. Ya puede decirlo el inexistente comité de expertos anónimos en el que se basa el gobierno de las Españas. No tienen razón sanitaria de ser ni en transportes públicos, ni en farmacias ni tampoco en hospitales, fuera del quirófano. Hay otras razones, sin duda, de control social y de imposición política de normas contra natura, como la de no dejarnos respirar.
     

sábado, 26 de noviembre de 2022

La Luna y las Pléyades

    Me he entretenido leyendo el breve y bellísimo fagmento de  la media noche de un poema perdido de la poetisa Safó de Lesbo, la décima musa según Platón, que dice así en versión original: δέδυκε μὲν ἀ σελάννα / καὶ Πληΐαδες· μέσαι δὲ / νύκτες, παρὰ δ' ἔρχετ' ὤρα, / ἔγω δὲ μόνα κατεύδω. Está compueso por cuatro hagesicoreos, que son versos octosílabos con el siguiente esquema rítmico, donde el signo “+” representa la sílaba marcada con el ritmo y el signo “-” la no marcada: - + - - + - + -.

 

    En traducción de Aurora Luque: Se han ocultado ya / las Pléyades, la luna: mediada está la noche, / la hora propicia escapa, / yo duermo sola.

    En versión rítmica de Agustín García Calvo, que traduce acertadamente Πληΐαδες como Cabrillas, porque a las Pléyades también se las conoce popularmente como las Siete Cabrillas o las Siete Hermanas, que serían, según la leyenda mitológica, las siete hijas de Atlas y Pléyone, convertidas por Zeus en palomas y luego en estrellas para escapar del constante acoso de Orión: Hundídose ha la luna; / también las Cabrillas; media / la noche, y la hora pasa; / y yo a dormir me voy sola.

    Y traducido por José Emilio Pacheco: Se fue la Luna. / Se pusieron las Pléyades. / Es medianoche. / Pasa el tiempo. / Estoy sola.

    Carlos Montemayor, que traduce el δέ final, que significa “y” y también “pero” por “pero”: Se han puesto la luna y las Pléyades; ya es media / noche; las horas avanzan, pero yo duermo sola.

    Francisco Rodríguez Adrados: Se ha puesto la luna y las Pléyades: es la media noche; pasa el momento, y yo duermo sola. Comenta Adrados en nota a pie de página a la palabra momento (que traduce el ὤρα de Safó): interpretación controvertida: ¿momento del relevo de la guardia? ¿hora? ¿juventud? Parece que es el “momento adecuado”, “oportuno”.

 

La Luna de abril y las Pléyades.

    Y en versión de Gabriel Zaid, que utiliza Pleias en vez de Pléyades: La luna apagó la luz, / con las Pleias se acostó; / y, a oscuras, pasan de largo / las horas, la noche y yo.

    En medio de esa noche, cuando la Luna y las Pléyades ya se habían puesto, pasa el tiempo y la poetisa duerme sola. Sin ningún género de duda, la palabra más importante del poema es ὤρα (hora, en latín), tiempo, que combina varios significados: la época del año, la primavera -el nuevo comienzo del año después del invierno, la estación del amor-, mientras que Safó también va pasando la juventud, que se gasta en vano, ya que no hay nadie en su cama. Las distintas traducciones que se han dado a esta palabra en nuestra lengua son: hora propicia (Aurora Luque), hora (García Calvo), tiempo (Pacheco), horas (Montemayor, Zaid) momento (Adrados). Esta palabra en griego antiguo también significa estación, ya en Homero, y también significa el tiempo en el sentido general, no el tiempo de los relojes, sino el tiempo como una subdivisión de la duración del día, y la ocasión o momento oportuno. 

Safó, Ary Renan (1893)

    Poco importa para el disfrute y comprensión de este poema de Safó que haya despertado el interés de un grupo de astrónomos de la Universidad de Texas en Arlington, quienes utilizando dos programas informáticos han encontrado la fecha en que la constelación de las Pléyades se ocultó antes de la media noche, que podría haber sido la del 25 de enero o la del 31 de marzo del año 570 antes de nuestra era, siendo esta última fecha la de la primera luna nueva de la primavera. Si Safó nació como algunos creen en el 650 antes de nuestra era, la poetisa contaría, ya anciana, 80 años; si lo hizo, como creen otros, en el 610, tendría 40 años cuando escribió el poema. En esa franja de edad, correspondiente a su madurez o vejez, escribe este poema en que la mujer lamenta su lecho vacío, transida quizá de añoranza de la persona amada o del amor.

    Si quisiéramos hacer una paráfrasis del poema, diríamos en prosa y traduciendo la palabra de tres formas distintas: La Luna y las Pléyades se han puesto, es medianoche; la estación, el tiempo, la juventud pasan y yo duermo sola. Pero como la poesía no se debe traducir en prosa si se quiere que siga siendo poesía y una palabra no debe traducirse con tres, he aquí mi versión propia en hagesicoreos Se ha puesto en el mar la Luna / y Pléyades; ya mediada / la noche; se pasa la hora; / yo voy a acostarme sola.

 


     (Incluyo en mi traducción la palabra “mar” que no está explícita en el texto original de Safó pero sí sugerida implícitamente, habida cuenta de la apreciación de Cornelius Castoriadis de que en Grecia, con sus doscientas islas habitadas y sus diez mil quilómetros de costa, el sol, la luna y las estrellas no retroceden, se sumergen en el mar, se hunden, que es lo que significa el verbo δέδυκε, que utiliza la poetisa).
 
    Podemos también convertir la copla manteniendo su ritmo original en una redondilla castellana asonantada con rima abrazada abba, y quedaría así: Se ha puesto la Luna ahora / y Pléyades; ya mediada / la noche; y el tiempo pasa; / y yo, que me acuesto sola. O también: Se ha puesto la Luna y puesto / las Pléyades; ya mediada / la noche; el momento pasa; / y sola que yo me acuesto.  

viernes, 25 de noviembre de 2022

De la Gran Farmacopea

    Nunca se ha hablado tanto de publicaciones científicas de estudios revisados por pares como durante estos dos últimos años y medio de pandemia. Cada dos por tres nos sacaban los medios de (in)formación de masas algún estudio de tal o cual universidad que había descubierto tal o cual cosa. 
 
 
    Es verdad que John P. A. Ioannidis nos había advertido ya desde 2005 en su artículo Why Most Published Research Findings Are False  que la mayoría de los hallazgos de investigación eran falsos debidos a muchos factores que analizaba, afirmando, por ejemplo que cuanto mayores eran los intereses y prejuicios financieros y de otro tipo en un campo científico, era más probable que los hallazgos de la investigación fueran falsos (él lo decía al revés, que era menos probable que los hallazgos de la investigación fueran ciertos). Y comentaba algo que no es ningún secreto y que se ha visto confirmado en la actualidad:  que los conflictos de intereses eran bastante comunes en la investigación biomédica.
 
      Hay que celebrar entre tanta avalancha de estudios científicos la reciente publicación el 21 de octubre del presente año del artículo, revisado por pares, de Fabien Deruelle, investigador independiente sin conflicto de intereses, The pharmaceutical industry is dangerous to health. Further proof with COVID-19, que no tiene desperdicio y lo dice todo para que nadie se lleve a engaño ya desde su mismo título. Más claro, agua: 'La industria farmacéutica es peligrosa para la salud. Más evidencia con COVID-19', donde todas las tesis que fueron tachadas de negacionistas adquieren su estatuto de científicas, y todas las afirmaciones sostenidas por los gobiernos y los medios de (in)formación de masas relativas a confinamientos, mascarillas, tests de contagios, distancia social y vacunación se ven refutadas. Algo de lo que no nos han advertido las autoridades sanitarias, y deberían haberlo hecho:
 

    Especialmente interesante es el diagrama que resume en líneas generales el estudio de Deruelle, donde llaman la atención dos aspectos: la relación de la Industria Farmacéutica con la Ciencia bajo su control, convertida en un artículo de fe, con la Religión -recordemos la alocución del Papa predicando que la inoculación era un acto altruista de amor, como si se tratara de un nuevo sacramento, y la obligatoriedad de dicha medida dentro del Estado Vaticano a todos sus súbditos- y la colaboración con el estamento militar a través de la agencia DARPA, un departamento responsable de la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías para uso militar. En el artículo, que se puede leer en español, se da cuenta de todos estos puntos y de muchísimos otros de interés.
 

     El artículo de Deruelle expone que la industria de la producción de fármacos, que no es la hermanita de la caridad y el amor hermoso que algunos ingenuos podían creer, ha tomado control de la ciencia desde hace décadas, como hizo la industria tabaquera a partir de los años cincuenta para predicar las bondades del tabaco. 
 
    Según Deruelle, la industria de la gran farmacopea ha realizado prácticas -algunas criminales- que, en el caso de COVID, -sigo la síntesis que hace de su artículo Karina Acevedo- “incluyen la tergiversación de resultados experimentales, la falsificación de ensayos clínicos, el hacer inaccesibles datos, mantener escondida la evidencia de sus ensayos clínicos sobre los efectos adversos de sus productos, la falta de información sobre la composición de sus productos, métodos experimentales inadecuados; conflictos de interés con gobiernos y organizaciones internacionales; sobornos a médicos; denigración de médicos y científicos; obliteración de todos los tratamientos efectivos; censura; uso de técnicas de modificación conductual e ingeniería genética para obligar a la realización de medidas que no sirven para lo que dicen que sirven. Por eso realizó un análisis de la literatura con la que demostró que el conocimiento está siendo manipulado con fines económicos y de control sobre salud pública."
 

    Dado que la industria de la farmacopea ha fomentado la información científica que económicamente le interesaba, ha tenido que acallar los puntos de vista alternativos y diferentes. En los medios de (in)formación de masas a su servicio se hablaba de un falso consenso de la Ciencia, un consenso que nunca ha existido. En consecuencia, las leyes y medidas implementadas, que se han originado a partir de la ciencia médica controlada por la industria farmacéutica, se han vuelto una amenaza seria para la salud y las libertades formales de la gente, que se han visto gravemente amenazadas y perjudicadas.

jueves, 24 de noviembre de 2022

Ni mandar ni obedecer

    Ha llamado mi atención esta sudadera negra con una imagen iconoclasta de un busto encapuchado con una braga de cuello que representa, sin duda, a un antihéroe, a un héroe anónimo que no existe porque no tiene rostro.
 
 
    Debajo del busto del encapuchado figura una frase en griego clásico: οὔτε γὰρ ἄρχειν οὔτε ἄρχεσθαι ἐθέλω, que significa que el busto parlante no quiere ni gobernar por activa ni ser gobernado por pasiva, que me recuerda enseguida al "De nadie soy siervo, de nadie señor" de nuestro romántico Zorrilla.  El hecho de estar escrito en griego antiguo me hace pensar que se trata de alguna cita de algún autor clásico. Investigando en la Red, compruebo que es, en efecto, una frase literal que el padre de la historia, Heródoto, pone en boca de Ótanes en el libro III de sus Historias, capítulo 83, dentro del discurso de este personaje sobre quién será elegido el futuro rey de los persas, que desembocará en la coronación de Darío. El trono de Persia no podía quedar vacío. Dice así, en traducción de Carlos Schrader: “Camaradas, está bien claro que uno cualquiera de nosotros -bien sea que resulte designado por sorteo, que encomendemos su elección como tal a la totalidad de los persas, o que lo sea por cualquier otro procedimiento- ha de ser rey; sea como fuere, yo no voy a entrar en liza con vosotros, pues no quiero mandar, ni recibir órdenes. Renuncio pues al poder a condición de no estar, tanto yo, personalmente, como mis sucesivos descendientes, a las órdenes de ninguno de vosotros”. 
 
       La imagen está tomada de un busto en mármol blanco de Carrara del artista británico Chris Mitton (1963-...), que se titula precisamente Hoodie, es decir, Sudadera. No es desde luego el típico busto de un personaje heroico clásico, sino un personaje moderno y anónimo.
    
 Sudadera, Chris Mitton (2014) 

miércoles, 23 de noviembre de 2022

TIME: (In)formative terrorism

El veterano y prestigioso semanario norteamericano Time, una de las publicaciones más importantes e influyentes en el mundo, según la Güiquipedia, se ha dedicado periódicamente a sembrar el pánico sanitario. Basta con contemplar algunas de sus portadas más icónicas de los últimos años para ver cómo ha dado pábulo al terrorismo (in)formativo que practican los llamados medios de comunicación.

Al parecer el nombre de la revista TIME no significa sólo tiempo en la lengua del Imperio, como podría creerse a primera vista, sino también es acrónimo de Today Information Means Everything (Hoy la información lo es todo todo, cosa que si no es verdad es, sin embargo, muy significativa.

En la imagen adjunta tenemos algunas portadas que van desde el 2003, en la que prometen contarnos la verdad sobre el SARS, el 2004 y 2005 donde nos anuncian la pandemia de la gripe aviar,   hasta el 2009 con la gripe H1N1 o porcina y la advertencia de 2017 de que no estábamos preparados para la siguiente pandemia: WARNING: we are not ready for the next pandemic, que contenía un artículo sobre cómo mantener seguro el mundo del experto mundial en temas de sanidad y salud pública y misántropo, quiero decir, filántropo Bill Gates. ¿En qué estaría pensando yo?

 
Especialmente significativa es también la portada de mayo 2009 en la que aparece una mascarilla quirúrgica y una pregunta a propósito de la peste porcina. En letra más pequeña, se leía: Es posible que el mundo haya esquivado una pandemia de gripe mortal esta vez. Pero añadía acto seguido el periodista Bryan Walsh: We won't allways be so lucky: no siempre seremos tan afortunados. Sólo le faltó decir: Y el que avisa no es traidor.

Pero habría que retrotraerse hasta 1986 cuando sacaron la portada VIRUSES, en la que se hablaba del SIDA como nuevo peligro de muerte: 


Desde entonces la revista no ha dejado de aterrorizarnos periódicamente con los virus o viruses, pasando por una de las portadas más minimalistas y estéticamente blanca, donde solo se veían un diminuto mosquito, que fue la relativa al virus del zika en 2016:

Llegamos así hasta la actualidad, en la que la revista se ha ocupado periódicamente de sacar en portada el coronavirus. Por ejemplo esta impactante imagen en la que la Casa Blanca, habitada a la sazón por el señor Trump, despedía por cuatro chimeneas rojos coronavirus que inundaban la portada y casi ocultaban el nombre de la revista.

O esta otra de abril de 2020 que nos advertía premonitoriamente de la llegada de la Nueva Normalidad y de que debíamos convencernos -meternos en la cabeza, decía literalmente- de que nuestras vidas habían cambiado. Son muchos años, demasiados, metiendo miedo. Pero no se trata solo de practicar un terrorismo informativo, sino formativo, un terror que nos forma deformándonos, conformándonos y haciéndonos conformes, conformistas.