martes, 9 de junio de 2026

Pareceres CXIII

552. -El mes del orgullo gay. Junio, el mes que debía su nombre a la diosa Juno, es el mes en el que las grandes marcas se tiñen de los colores del arcoíris y las plazas se llenan de gente convencida de que lucha contra «la opresión» enarbolando la bandera del orgullo lésbico, gay, transexual, bisexual, intersexual y un largo etcétera. Cada año se repite el mismo e idéntico ritual. Y cada año dura algo más, no ya un día, ya no una semana, sino ahora todo el mes entero y vero. A poco que nos descuidemos el orgullo acabará haciéndose anual. Coca-Cola, Nike y otras grandes marcas, bancos, compañías de seguros, equipos deportivos... todos se frotan las manos al unísono y se apuntan al evento enarbolando la bandera multicolor del arcoíris asociada a su perfil. Muchos de los que desfilan en estos grotescos esperpénticos espectáculos ni siquiera se dan cuenta de lo fundamental: estos actos consagrados a la defensa de las orientaciones sexuales marginadas y perseguidas, básicamente la homosexualidad, ma son solo, están financiados por marcas que explotan a los trabajadores en países donde la homosexualidad, por ejemplo, se castiga con penas de cárcel o de muerte. La hipocresía, que ha encontrado su estética plicromada y tolerante, está servida. 
  
553.- Todo bajo control. Hoy más que nunca, la alienación ya no sólo se circunscribe, como decía Foucault, a la familia, la escuela y la fábrica como "espacios de encierro" y dispositivos disciplinarios de sometimiento y manipulación como en el pasado sino que ha penetrado en la esfera privada del individuo por medio de todo el aparato tecnológico que invade todos los pensamientos y creencias personales. Los avances científico-tecnológicos de las últimas décadas proporcionan un nuevo paradigma de control que ejercen una presión y sometimiento como nunca se ha visto en la Historia. Los fascismos de antaño del siglo XX palidecen y se quedan cortos ante las fuerzas destructivas de todo el aparato tecnológico del siglo XXI creado por el Sistema, incluidos todos los regímenes democráticos de la actualidad. 
 
 
 
554.- Haced lo que digo, no lo que hago. En el Nuevo Testamento, evangelio de Mateo capítulo XXIII, versículo 3, Jesús predica contra los escribas y fariseos que se habían sentado en la cátedra de Moisés, y dice: “Haced, pues, y guardad lo que os digan, pero no los imitéis en las obras, porque ellos dicen y no hacen”. Es una diatriba contra la hipocresía de los fariseos y los líderes religiosos que exigían al pueblo el cumplimiento de las leyes divinas que ellos mismos no cumplían en su vida cotidiana. Es decir, haced caso de sus palabras, pero no de sus obras, que las contradicen. Nuestro refranero dice para estos casos: Consejos vendo y para mí no tengo, y Una cosa es predicar y otra dar trigo. El caso es que el papa ha venido a España, entre otras cosas, a bendecir la política del gobierno progresista de acoger a los inmigrantes ilegales y darles asilo y cobijo, predicando que es pecado no hacerlo, lo que, desde luego, parece muy cristiano y oportuno. Pero no olvidemos que él, además del vicario de Cristo, es el Jefe del Estado Vaticano, y la política de este Estado prohíbe la entrada de inmigrante ilegales con penas de prisión de uno a cuatro años, además de multas de hasta veinticinco mil euros a quienes ingresen en el territorio a través de la violencia, amenazas o engaños saltándose «los controles de frontera» que vigila la gendarmería vaticana, y la prohibición expresa para quien sea condenado de no volver a entrar en quince años en el Vaticano. Conviene precisar que la norma no se refiere a entrar simplemente en la Plaza o la Basílica de San Pedro, que son zonas normalmente accesibles al público, sino a acceder ilícitamente a áreas del Estado vaticano sometidas a control de acceso o a restricciones de seguridad. El chiste se cuenta solo. 
 
  
555.- Higiene anal masculina. El mercado, que es omnívoro, suele aprovecharse para su beneficio (económico) del cuidado de absolutamente cualquier parte de la humana anatomía. Prueba de ello es el creciente interés en los productos especializados en el cuidado del ano masculino. Los hombres sin complejos empiezan a prestar especial atención a esa zona de su anatomía donde la espalda pierde su digno nombre, según informa el Diario Global(ista), alias El País. La cosa va desde el empleo de toallitas húmedas para tíos (sic) en lugar de papel higiénico para la limpieza del trasero a fin de que no se ensucien habitualmente tanto sus gayumbos (afortunadamente ya no son como antaño, inmaculadamente blancos, sino que se han impuesto los colores, cosa que extrañó, según una anécdota probablemente apócrifa, a aquel viejo profesor que fue alcalde de Madrid, don Enrique Tierno Galván, que cuando le preguntaron frívolamente en una ocasión cuál era el color preferido de sus calzoncillos, se extrañó de la pregunta y dijo: ¡Ah, pero ¿los hay de colores?!) hasta un sérum anal para que la piel del culo esté más suave, cuidada y radiante. Algunas marcas utilizan el humor en su merchandaisin para que sus productos se incorporen a los neceseres de los hombres. Cada vez más firmas quieren sacar del armario estos productos cosméticos que atienden a problemas estigmatizados como las almorranas o hemorroides del ojete, y para acercarse al mercado masculino, apuestan por estrategias publicitarias innovadoras. Pero no solo hay productos estéticos para tratar el ano, sino que está también la proctología estética, del griego πρωκτός (prōktós): «culo» y -λογία (-logía) «estudio», «tratado», «disciplina», que comienza a despertar el interés varonil con sus procedimientos quirúrgicos que eliminan los excesos de piel que forman pliegues y repliegues en las nalgas, hacen implantes y ofrecen un rejuvenecimiento anal. ¿Cómo hemos podido vivir hasta hoy sin estos adelantos?
   
556.- Epidemia de soledad. Hay una epidemia de soledad que asuela el mundo y afecta tanto a los jóvenes como a los viejos. La gente vive y se siente sola. En muchos hogares solo vive una persona constituyendo familias unipersonales. Aunque algunos achaquen este fenómeno a la pandemia del virus coronado, por el aislamiento que requirieron las medidas draconianas implementadas contra la enfermedad, es algo que comenzó mucho antes, coincidiendo con el desarrollo de las plataformas digitales y el auge de la tecnología personalizada. Una de las causas es la incapacidad de quedar físicamente, como se dice ahora, con otras personas para matar el tiempo o pasar el rato sin capitalizarlo, es decir, sin convertirlo en dinero. La gente no tiene suficiente tiempo para dedicarse a la interacción social, como dicen los pedantes, o a relacionarse con los demás, porque sienten que eso es una pérdida de tiempo y por lo tanto de dinero también. Y los que se relacionan, cuando lo hacen, lo hacen onláin o, si lo hacen físicamente, se sienten culpables por no hacer nada provechoso que les reporte un beneficio económico, por pasar tiempo con alguien o simplemente estar en presencia de otras personas. La vida moderna está diseñada para estar aislado como revela el auge del transporte individual o la arquitectura, que privilegian los apartamentos y las condiciones de soledad monástica y aislamiento como síntomas del éxito individual. Queremos mostrarle al mundo que tenemos nuestro propio espacio, casa y auto, por lo que para muchos es inaceptable la posibilidad de compartirlo. El Estado prioriza el aislamiento individual. Por eso cuando tenemos una crisis y necesitamos ayuda de otras personas, tenemos que recurrir a terapia en lugar de a un amigo. Antes teníamos más tiempo libre del que tenemos ahora. Pero no lo vemos porque el trabajo ha invadido la vida privada. Con la implantación del teletrabajo hemos metido a la bicha en casa. 
  

3 comentarios:

  1. Sobre higiene anal masculina. A mí el proctólogo me desaconsejó el uso de las toallitas húmedas esas, diciéndome que el ano debía estar siempre seco, y me recordó aquella publicidad de ¡culito seco, culito feliz! (Jacinto)

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    1. Yo tengo almorranas y la humedad me la proporciona la sangre que se derrama.

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  2. La hipocresia desde las instancias de Poder no es un mero fingimiento sino el grandioso ofrecimiento a los feligreses de las indicaciones pertinentes para que sus 'almario' sea bendecido y con ello puedan compensar de alguna manera tanta inmundicia instituida.

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