Llega el verano, y la emergencia climática nos urge a protegernos del Sol que surca a diario el cielo en su carruaje de oro tirado por cuatro fogosísimos corceles.
No es el calor extremo lo que nos mata en el verano ni el frío durante el invierno, sino el hecho de no disponer de los medios necesarios a fin de combatirlo.
¡Alerta roja ante el calor extremo! Si trabajas, deja de trabajar: nadie tendría que ganarse la vida jugándosela y echándola a perder en su puesto de trabajo.
No es el calor extremo y sofocante lo que nos asfixia y hace sudar la gota gorda y nos mata trabajando bajo un sol de justicia y de plomo, sino el capitalismo.
Bebe agua, ponte crema solar... y si no tienes aire acondicionado o ventilador porque no puedes permitirte tales lujos, abanícate, que es más barato y ecológico.
Un titular: Europa se asfixia a 40ª Celsius. La enésima -¿no la primera?- ola de calor anómala -¿en verano?- dispara las alertas rojas por todo el continente.
La emergencia climática no es broma. Arremójate la tripa, que ya viene la calor, que luego en el mes de agosto no suelta el agua ni Dios, ya cantaba Labordeta.
Desgraciadamente, el calor extremo ya ha llegado. Estemos preparados y preparadas. Mareos, dolor de cabeza o cansancio pueden ser síntomas de un golpe de calor.

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