562.- La paga semanal. Recibir la paga semanal de los padres cuando uno es pequeño no sé si es una costumbre que se sigue haciendo todavía. Eran unas monedas físicas, como se dice ahora, que se gastaban enseguida en chucherías o se atesoraban en una hucha para gastarlas después y que ayudaban a hacernos una idea del dinero y de la importancia del ahorro. Leo ahora que en Alemania una niña de nueve años ya tiene una cuenta bancaria a su nombre y, por lo tanto, una tarjeta de débito, por lo que recibe la paga semanal paterna mediante trasferencia bancaria para acostumbrarse a la nueva forma de dinero digital o electrónico. Sus padres odian el efectivo. Puede esta niña ir a cualquier supermercado de la ciudad, comprar las chuches o los cromos pegatinas de Panini del Mundial de la FIFA 2026 que quiera y pasar la tarjeta por un lector en la caja. Parece que algunos peogenitores se apresuran así a preparar a sus hijos para un futuro sin efectivo donde el dinero, lejos de desaparecer, se espiritualiza convirtiéndose en puros números sin consistencia material.
563.- Noticias en tiempo real. Cuando llega la noticia, ya no es noticia. Uno es el tiempo real (real time) en que suceden las cosas y otro el tiempo de su conversión en cuento y de contarlas, momento en que dejan de ser reales para convertirse en ideales, por decirlo así. Además hay cada vez más noticias de hechos futuros, una contradictio in terminis que nos estalla en la boca nada más pronunciarla: Mañana se celebrará el evento de..., Mañana se reunirán... Mañana se firmará... Cantabria volverá a ser un horno este domingo rozando los 37 grados. La región estará en alerta naranja en la zona de Liébana, el centro y Valle de Villaverde, mientras que en el resto estará en amarillo. Ya no son noticia en los periódicos y en los informativos solamente los hechos pasados, sino el oximoro ese de los hechos que no están hechos todavía, futurizos. Además los medios audiovisuales nos ofrecen sus noticias, sus nuevas, que no son ninguna novedad por aquello del Eclesiastés de que no hay nada nuevo bajo el sol; nos las ofrecen, como ellos dicen, “in prime time”, en horario de máxima audiencia, durante las horas del día en la que más personas se congregan a fin de consumir los medios informativos. También ese 'prime time', que en España comienza a las ocho y media de la tarde para acabar a medianoche, es, por supuesto, el espacio publicitario más caro y codiciado por los anunciantes debido al gran alcance de su difusión. Pero lo más importante de todo esto es que, como dijo el otro,"lo que es real y lo que es verdad no son lo mismo ni coinciden (casi) nunca".
564.- Onláin. A propósito de una viñeta de El Roto. El Reino Unido de la Gran Bretaña va a implementar su propia "prohibición de redes sociales" al estilo australiano para todos los menores de 16 años. A fin de protegerlos de contenido dañino para ellos pero no para los adultos, a los que se reserva. Hay quien se consuela pensando que no funcionará, pero puede que lo que pretende no sea proteger a los menores, sino que sea un caballo troyano que pretende implantar la identificación digital de los mayores que deberán demostrar con un documento fehaciente su mayoría de edad, y librarse así del toque de queda digital... Lo que ocurre en el Reino Unido no es un caso aislado. Forma parte de una tendencia continental. El primer ministro británico lo presenta como una victoria para las familias que transfieren su poder de instalar controles parentales al Estado, convertido en el gran padre, y a las grandes empresas tecnológicas encargadas de hacer cumplir las normas. No deja de ser un intento desesperado por recuperar el control de la narrativa en un momento en que las redes sociales permiten a la gente eludir a los medios tradicionales y revelar información que quienes ostentan el poder preferirían mantener en secreto. La Unión Europea (incluido el Reino Unido de la Gran Bretaña) opta cada vez más por la censura "light": no prohíben directamente opiniones, promulgan regulaciones técnicas y burocráticas que dificultan el acceso libre a la información, y lo que quieren controlar es la identidad de todos los que accedan a la red, es decir, de todos los peces que han convertido en pescados, como revela la viñeta magistral de El Roto: que el que esté en línea no sea un pez nadando libre en la mar salada, sino un pescado, conocido e identificado.
565.- Lo malo conocido y lo bueno por conocer. ¿Vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer como dice a veces el vulgo? Sinceramente, creo que no. Si dejamos aparte lo de "conocido" y "por conocer", nos estamos preguntando si vale más lo malo que lo bueno, y eso no puede cabalmente sostenerse. Otra cosa es lo que dicen los ingleses: Better the devil you know than the devil you don't know: Mejor el diablo que conoces que el diablo que no conoces, porque se contrapone el diablo, como personificación del mal, consigo mismo, y se prefiere lo conocido porque uno ya sabe cómo enfrentarse a ello, e incluso, sacándole un poco punta, puede llegar a la conclusión a la que llega a veces también la gente de que "no hay mal que para bien no venga". Resulta por lo tanto absurdo tener miedo de la muerte, esa gran desconocida de la que no tenemos ninguna experiencia personal propia que valga, y no tener miedo de lo que conocemos de sobra. que están detrás - eso es lo que te asusta, no lo desconocido. ¿Cómo podemos tener miedo de lo desconocido? ¿Puede acaso ser peor que esto que conocemos? Quizá si o quizá no, pero no lo sabemos. Alimentamos, sin embargo, opiniones, ideas y prejuicios. Y de la muerte lo más sensato que se ha dicho creo que es aquello de Heraclito: A los hombres les aguardan una vez muertos cualesquiera cosas que no esperen ni se figuren. Eso es lo que nos espera.
566.- Pecunia non olet (el dinero no huele (mal) en materia fiscal). La prensa francesa informa de que un narcotraficante de 45 años, condenado a seis meses de prisión por ocultar las pingües ganancias procedentes de su pequeño trapicheo de drogas entre 2018 y 2021 se ve obligado, además, por las autoridades fiscales del país vecino a pagar a Hacienda más de 320.000 euros. Este narcotraficante no había declarado su negocio ilegal de venta de drogas a las autoridades competentes.… pero ahora la administración quiere su parte del botín. Como si, de repente, el narcotráfico se convirtiera en una respetable actividad legal de la que el fisco también se beneficia. ¿No es sorprendente perseguir al traficante, al que criminalizan juzgándolo y condenándolo, y gravar sus ganancias ilícitas con lo que legitiman de alguna manera su ilegítimo negocio? ¿Se convierte el vicio en virtud cuando el Estado decide gravarlo con impuestos? No es nada nuevo y es, en cierto modo, lógico. Si el comercio honesto debe pagar, no hay razón para que el comercio deshonesto, prohibido por la ley, no deba hacerlo también. Del fisco no se libra nadie, ni Dios ni el demonio, ni justos ni pecadores.





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