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lunes, 12 de enero de 2026

Teatrillo de variedades (I)

1.- El hogar. En la caverna de Platón en la que (sobre)vivimos la realidad virtual imaginaria que proyectan nuestras pantallas -la pequeña,  con sus hasta cien pulgadas en algunos casos, se parece cada vez más a la gran pantalla de las salas cinematográficas- suplanta a la realidad real exterior a la caverna ofreciéndonos una experiencia sugerente de inmersión en una realidad irreal que no es la nuestra, esencialmente falsa, como en este ejemplo que se propone visualmente a continuación, en el que podemos ver el fuego de una chimenea, cuyas llamas y crepitación -visión y sonido- centran nuestra atención, pero ya no nos calientan, porque en el salón ya no hay ningún fuego que atizar más que el que proyecta el televisor. Sustituimos las cosas por sus imágenes, esto es, por sus ideas.
  
 
2.- Hay que actualizarse y ponerse al día, sustituyendo, como nos propone la siguiente viñeta, las rayas blancas de la negra piel de la cebra, porque las cebras, dicho sea de paso, son negras con rayas blancas y no al revés como a veces se cree erróneamente, rayas que son únicas en cada individuo de esa especie, como nuestra huella dactilar, por el código de barras, que es el sistema de identificación visual de las cosas convertidas en productos de forma legible por escáneres que nos dan información sobre su origen, fabricante, y el artículo en sí, lo que facilita el seguimiento de su huella digital y su proceso comercial. Desconozco la autoría del meme, que se ha vuelto viral y compartido en muchas plataformas sin una atribución consistente, lo que hace que sea difícil establecer su origen original, valga la redundancia. La cebra moderna, que debería tener un pelaje oscuro en lugar de blanco, le dice a la tradicional de toda la vida que debería adoptar las nuevas tecnologías y evolucionar con los tiempos no quedándose anticuada o sin actualizar.  Ella, más moderna y aun posmoderna, se ha desprendido sin embargo de las rayas características. Ya no es una cosa -incluidos los seres vivos en la denominación- sino un producto de la consumer society. No es que haya que actualizarse o morir, como se decía antes, sino que actualizarse es morir.

 
  
 3.- Persépolis en llamas. El ayatola o ayatolá, que de ambas formas se puede denominar a la máxima autoridad religiosa entre los chiítas islámicos, cuyo nombre significa en árabe clásico “señal de Dios”, Alí Jamenei en su primera declaración pública tras dos semanas de protestas masivas por todo Irán, ha dicho en la televisión estatal que el régimen islámico logró implantarse a través de la sangre de los que dieron su vida por él, que costó mucho conseguirlo, que no darán ni un paso atrás, y que a partir de hoy el ejército tomará las calles. Y advierte: «cualquiera que proteste en una vía pública, será fusilado».  Buena ocasión para releer Persépolis, de la autora franco-iraní Marjane Satrapi, y recordar lo que decíamos a propósito de unas declaraciones de la autora en El mensaje de Marjane Satrapi.
 
4.- Europa nos está matando. Europa -en realidad la UE, acrónimo de la Unión Europea- nos está matando, dicen estos ganaderos cántabros. La proclamación surge de una protesta denominada la tractorada que ha invadido las calles de Santander contra una decisión de la UE que es el tratado del Mercosur. Al margen de esa protesta, la proclama es verdadera. Frente a esa Europa matadora se esgrimen, sin embargo, dos banderas que también nos matan, una nacional (porque España también nos mata) y otra autonómica (porque Cantabria también nos está matando). Los gobiernos, desde el municipal hasta el europeo, pasando por el autonómico y el nacional, todos ellos democráticos como Dios manda, es decir, elegidos por el pueblo, esas abstracciones autoinfligidas, son los verdugos encargados de nuestra ejecución.   
 

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El cuarteto femenino Salut Salon de música de cámara de Hamburgo, formado por un piano, un violonchelo y dos violines, interpreta para todos ustedes un fragmento de una de las cuatro estaciones del gran músico barroco Antonio Vivaldi, El Verano, que se convierte en el escenario en una trifulca competitiva de este cuarteto de gran virtuosismo y un sentido del humor muy especial. 
 
  

sábado, 21 de octubre de 2023

¿Tú de qué lado estás? (I)

    ¿De qué lado estás tú? ¿Tú con quién estás? ¿Con Putin o con Zelensky? ¿Con los judíos o con los palestinos? Es una pregunta viciosa, capciosa, engañosa, que intenta alinearnos en uno de los dos bandos que se presentan como rivales, cuando en realidad no lo son, no son sino uno solo y el mismo bando subdividido por cada lado en pueblo frente a gobierno, que tiene tomado al pueblo como rehén. . Nos hacen creer que hay dos bandos y que tenemos que tomar partido por uno u otro, y decidir cuál es el bueno y cuál el malo de la película que nos proyectan en la caverna de Platón.
 
    Y el pueblo, sea judío o sea palestino, es víctima ante todo de su gobierno que le impone una bandera y que lo sacrifica en nombre de la Patria haciendo que se enfrente a otro pueblo. Por eso no hay que posicionarse a favor de una u otra bandera, de Israel o de Palestina, ni de Rusia o de Ucrania como se nos exige a cada paso, sino en contra de todas las banderas y todos los Estados, porque todos los Estados son terroristas -y no sólo el de Israel, por cierto, aunque sea uno de los mayores- a favor sólo del pueblo sometido. 
 
 
    La caverna de Platón sigue siendo una metáfora ilustrativa muy válida de la situación actual en la que estamos inmersos, una metáfora perfecta de la esclavitud contemporánea a la que nos someten los gobiernos y los medios de comunicación a su servicio y que no vemos porque creemos que la esclavitud es un fenómeno histórico abolido de la haz de la tierra. Somos esclavos ignorantes que ignoran su esclavitud y aman las propias cadenas, que son sus banderas, que las aceptan en lugar de la libertad y que se baten con quien quiera rompérselas porque no saben vivir sin ellas. 
 
    Lo que Platón no había imaginado ni por asomo seguramente todavía es lo que solo se manifiesta plenamente hoy, que allá abajo, en la oscura caverna, los esclavos se enfrentan a hostia limpia entre sí, defendiendo cada uno las opiniones que los encadenan a la pantalla donde se proyecta no la realidad, sino su simulacro. Los esclavos, en lugar de cooperar en nombre de la común liberación, se declaran la guerra unos a otros, y, en cuanto al resto, unos aplauden, otros abuchean la película que les proyectan los mal llamados medios de comunicación al servicio del Poder. 
 
 
    Si uno ve la televisión, escucha la radio, que es lo mismo para el caso que la televisión pero sin imágenes, que no dejan por otro lado de ser imágenes, lee los periódicos de cuando en cuando, entra en las redes sociales, visualiza los vídeos de youtube, vive, aunque no lo parezca, de espaldas a la realidad so pretexto de estar paradójicamente informado de ella. Nos piden que nos informemos para poder formarnos una opinión personal propia, y poder opinar sobre las noticias que nos sirve por esos medios la industria descomunal de producción de eventos que mueve cantidades ingentes de dinero, enterándonos de las actualidades, profundizando en sus causas y proponiendo soluciones, opinando constantemente, que no razonando, al cabo y al fin. 
 
    La realidad de verdad no es la virtual que nos sirven los medios, sino la que está, sospechamos, en el exterior de la caverna. La guerra no se libra sólo en los campos de batalla, se libra principalmente en nuestras mentes a través de la manipulación que llevan a cabo las pantallas que retransmiten tanto imágenes como palabras. 
 
    Uno no se libra ingenuamente de la caverna porque se niegue a ver imágenes y prefiera oír palabras: las palabras son también imágenes. En la caverna abundan tanto las sombras como los ecos. Todos los dispositivos hacen posible programar nuestras percepciones. Desde los temas propuestos hasta los dogmas que los sustentan y el ángulo o sesgo elegido, la información a la que tenemos acceso por cualesquiera medios está ahí para (in)formarnos y conformarnos haciéndonos creer lo que quienes nos dirigen quieren que pensemos y creamos como si fuera cosa de nuestra propia cosecha personal. Y como tienen el monopolio de la información, las élites gobernantes pueden hacer que creamos cualquier cosa.
 
 
    A la pregunta de la viñeta de Caín publicada en La Razón de “¿Con quién vas tú en esta guerra?”,la respuesta podría ser mejor: “Con el que me digan los medios, que son los que me informan de que hay una guerra y de que hay dos bandos, uno bueno y otro malo". Ahora bien, lo que dice la mujer tiene también su miga: "Yo voy con quienes me manden. Y ¿quiénes me mandan a mí? Mis representantes, aquellos que yo he votado, que para eso los he elegido: para que me manden. Para eso simpatizo con ellos, no hace falta que vaya a votarles, puedo abstenerme, y es igual, para que me digan lo que debo pensar y con quién tengo que alinearme en esta guerra".

martes, 29 de noviembre de 2022

El mito de la caverna

  Resulta muy útil visualmente el esquema de Adam que reproduzco de la caverna de Platón para entender el mito:

La línea jk de puntos es la entrada de la caverna (εἴσοδος).

El punto i es el fuego o foco luminoso (φῶς), que arde detrás de los prisioneros a cierta distancia y a cierta altura.

La línea ef es el camino de los portadores (ὁδός), una senda escarpada que se halla entre el fuego y los cautivos, por donde desfilan los cargadores, unos hablando y otros en silencio, portando toda clase de figuras y utensilios de hombres o animales de piedra, de madera y de diversas clases y formatos.

La línea gh es el tabique (τειχίον) construido de lado a lado, una especie de mampara o biombo como los que levantan los titiriteros delante del público, para mostrar por encima sus simulacros.

La línea ab la configuran los prisioneros (δεσμῶται), unos hombres que están en la caverna desde niños, encadenados por las piernas y el cuello, de modo que tienen que permanecer en el mismo lugar y mirar únicamente hacia delante, incapaces de mover en torno la cabeza, a causa de las cadenas que la sujetan. 

Fotograma de "Clockwork orange" de S. Kubrick (1971)
 

La línea cd es la pared del fondo (καταντικρύ) que actúa a modo de pantalla donde el fuego proyecta las sombras, en frente de los prisioneros. Para esos cavernícolas que somos nosotros mismos, no nos engañemos, no hay más realidad que las sombras de los objetos y simulacros fabricados y proyectados a modo de fotogramas de una película sonora, pues atribuirían las voces de los portadores a las sombras proyectadas. La pared del fondo no deja de ser una moderna pantalla de una sala de cine donde se proyecta la película de la realidad, esencialmente ficticia y, por lo tanto, falsa.

  

La caverna de Platón, Jan Sanraedan (1604)

    ¿Qué pasaría, imaginemos, si alguien liberase a los cautivos de sus cadenas, se pusieran en pie, volvieran el cuello y vieran lo que tenían detrás? ¿No se deslumbrarían sus ojos? ¿No creerían acaso más verdadero lo que antes veían que lo que ahora se les muestra? ¿Qué sucedería si alguien sacara a uno de esos cautivos de la caverna y lo llevara por la áspera y escarpada subida a la luz del sol? ¿No se llenarían sus ojos de un resplandor que no les permitiría ver ni una sola de las cosas que actualmente llamamos verdaderas? ¿No tendría que acostumbrarse poco a poco a ver las sombras exteriores y a contemplar por la noche los astros y el cielo mismo, fijando su mirada en la luz de las estrellas y la luna? ¿No podría ver, una vez que amaneciera, la luz del sol, no ya reflejada en las aguas, sino en el propio cielo?

La caverna de Platón, E. Lechevallier-Sevignard (1855)
 

    Imagínate que ese hombre que ha sido liberado de la caverna se acordara de sus antiguos compañeros de esclavitud y de la experiencia que tenían de la realidad, ¿no crees que se felicitaría del cambio y sentiría lástima de ellos?

    Si este hombre volviera a entrar en la caverna, esa enorme sala de cine, y ocupara de nuevo su antiguo asiento ¿no se le llenarían los ojos de tinieblas, viniendo como viene, así, de repente, de la región del sol iluminada?

    Si ese hombre les contara a sus antiguos compañeros de esclavitud lo que ha visto arriba ¿no creerían que estaba loco, y no se reirían de él y dirían que por haber subido a las alturas ha vuelto con los ojos estragados, y no pensarían que ni siquiera vale la pena la ascensión? Y no es verdad que si alguien pretendiera desatarles y conducirlos a lo alto, ¿no lo matarían esos trogloditas si pudieran echarle mano y darle muerte, como hicieron los atenienses condenando a muerte a Sócrates, su verdadero libertador?  

sábado, 12 de noviembre de 2022

Breve memoria histórica (segunda parte)

    Se deastó una frenética campaña de inoculación masiva sin precedentes, realizada con fondos públicos, en última instancia, en beneficio de ganancias astronómicas para las compañías farmacéuticas  y sus accionistas. Desde las altas esferas se propagaban bulos como que la vacuna era, nada más falso, lo dijo entre nosotros el doctor en economía Sánchez Pérez-Castejón: “Libertad, libertad y libertad”. Si queríamos salir del callejón sin salida de la caverna en la que nos habían confinado, tendríamos que someternos a la inyección.  Se promovió el jeringuillazo incluso entre la juventud del país, que no se había visto afectada por la enfermedad, acusándola de contagiar irresponsablemente a sus mayores y llevándola a aceptar una terapia de cuyas consecuencias a medio y largo plazo nada se sabía. 


     Estos productos experimentales, fabricados a toda prisa y sin haber pasado todas las pruebas de control exigidas, fueron autorizados bajo el argumento de que no había medicamentos contra la 'nueva' enfermedad que causaba el 'nuevo' virus. Se presentaban como lo que no eran: sustancias que protegerían al individuo y prevendrían la propagación de la enfermedad. Y aquí es donde adquiere proporciones considerables la negación de la realidad, que se lleva a cabo en la caverna platónica, donde estaba incrustado el virus y no en el exterior, como en el cuento de Poe 'La máscara de la Muerte Roja'. 

    Las llamadas insidiosamente 'vacunas cóvid' no protegen al individuo. Todos hemos visto en nuestro entorno personas vacunadas que han contraído la enfermedad. Dijeron, para justificar la anomalía, que protegían de las formas graves de la enfermedad. Es curioso cómo, con estas palabras, reconocían sin querer expresamente que no protegían de la enfermedad, sino solo de su forma grave. Pero esta afirmación también se viene abajo y se revela completamente falsa porque no hay ningún estudio científico serio que la avale, y, porque ¿cómo podemos, lógicamente, afirmar que una persona vacunada que enferma hubiera padecido una forma más grave de la enfermedad si no se hubiera inoculado cuando no es posible deshacer lo que está hecho para ver cuál hubiera sido el efecto? 


    Pero es que además, la literatura científica independiente de la industria farmacéutica, pese al estigma negacionista que recae sobre ella constantemente, muestra exactamente lo contrario, que las personas triplemente vacunadas se exponen a formas graves de la enfermedad e incluso a la muerte más que las no vacunadas. ¡Paradójico mundo en el que vacunamos -inmunizamos, decían- a personas que así se vuelven más susceptibles de contraer la enfermedad y morir que las personas que no habían sido vacunadas!

    Ya en julio de 2021 se podía ver que los países que más habían inoculado, como por ejemplo Israel, no solo no detuvieron la enfermedad, sino que fue allí donde se registraron los mayores picos, más graves que los registrados antes de las inyecciones génicas, de personas infectadas. Y también se podía ver que la situación era mucho mejor en los países que menos acceso habían tenido a la supuestamente salvífica vacuna. 

    La segunda cualidad esencial de una vacuna en condiciones es la de evitar la propagación del virus y por tanto romper las cadenas de transmisión. Divulgaron el lema: “todos vacunados, todos protegidos”. Usaban la palabra 'inmunizar' como sinónimo de 'vacunar' y denominaban 'vacunar' a lo que era inyectar una sustancia experimental. Esta mentira permitió a los Estados establecer el certificado cóvid, un salvoconducto o pasaporte que privó a los ciudadanos no vacunados de algunos derechos fundamentales. Los parias no vacunados, ciudadanos irresponsables, tenían que quedarse en casa. No merecían acceso a restaurantes, cines, conciertos, ocio nocturno, etcétera. 

    Por otro lado, era justo reservar estas comodidades para ciudadanos dóciles engañados y sumisos. ¡Qué gran acierto de un gobierno promover un certificado que discrimina a parte de su población! Ya lo dice el latinajo: diuide et impera: divide y domina. Se propagó que los vacunados eran ciudadanos responsables, solidarios y altruistas, a diferencia de los no vacunados que eran egoístas, creándose una división entre "buenos" y "malos" ciudadanos. Se rompieron algunas relaciones. Se apoderó de la gente el miedo al otro. Incluso llegó a decirse que una persona no vacunada no debería ser tratada si enfermaba porque se lo había buscado.


viernes, 11 de noviembre de 2022

Breve memoria histórica (primera parte)

    Marzo de 2020, se desencadena una extraordinaria campaña mediática. Medios de (in)formación de masas y gobiernos se alían, empujados por las industrias farmacéuticas en manos de grandes oligarcas que algunos denominan ingenuamente 'filántropos', para inocularnos día y noche, sin pausa, imágenes impactantes de terror: cadáveres que ni siquiera son cadáveres sino números de muertos y ataúdes para hacernos creer que íbamos todos a morir víctimas de la Peste Negra o algo peor. Comienza la distopía. Comienza en Europa la epidemia la Enfermedad del Virus Coronado cosecha de 2019, enseguida declarada pandemia. Cunde el pánico general. Nos hacen ver que existe lo que no hay, actualizándose una vez más el mito de la caverna platónica.  
 
Representación gráfica del mito de la caverna
      "Estamos en guerra" llegan a proclamar algunos gobiernos y militronchos, "contra un enemigo invisible, pero mortal: el Virus". Se toman medidas excepcionales apresuradamente, implementándose protocolos, según la expresión que utilizaban entonces los gobiernos, para cerrar comercios, colegios, institutos, universidades, e implantar una enseñanza digital en línea a través de la Red, y se cierran hospitales y centros de atención primaria a los que solo se debe ir en caso de estar muriéndose uno. Se crea la telemedicina. Se decreta el confinamiento  y el uso de mascarillas... Volvemos todos a la caverna de Platón, donde de espaldas a la realidad nos volcamos en las pantallas. Gobernantes y Ejecutivos entraban en pánico y perdían la calma y la compostura, contribuyendo a aumentar el clima de miedo y desasosiego con sus declaraciones histéricas, en unos momentos en que era necesario haber mantenido la serena reflexión.

    Sin embargo, se alzaron algunas voces, enseguida acalladas por la censura de los verificadores de los bulos. En abril de 2020 algunos científicos honestos como el profesor John Ioannidis de la Universidad de Stanford indicaron que la epidemia, ya declarada pandemia sin razón sanitaria, para lo que cambiaron la definición del término, no era tan fiera como nos la pintaban y no presentaba ninguna preocupación particular más allá de la de cualquier gripe estacional. Su voz discordante fue silenciada enseguida en favor de un clima provocador de ansiedad sostenido constantemente que se llamó “Nueva Normalidad”, que no se sabía en qué iba a desembocar. 

      Alegoría de la Caverna de Platón
 
    Ante la enfermedad, algunos médicos inmediatamente comenzaron a hacer aquello que sabían, que era tratar como siempre a los pacientes. Para ello utilizaron los fármacos que conocían desde hacía tiempo, baratos y seguros, como la hidroxicloroquina o la ivermectina. Y funcionaban… Pero de repente estos medicamentos fueron de la noche a la mañana declarados peligrosos y demonizados. La famosa y prestigiosa revista The Lancet, la Biblia científica revisada por pares, publicó un artículo que afirmaba, basándose en informes supuestamente científicos, que la hidroxicloroquina era un medicamento peligroso que no debía usarse contra la enfermedad del virus coronado, un artículo completamente falso, que hizo que la propia revista pidiera disculpas después por haberlo publicado, excusas que la prensa oficial no mencionó.

    Entonces, ¿por qué estos y otros tratamientos baratos y asequibles fueron repentinamente prohibidos o rechazados? ¿Por qué se les dijo a los enfermos que se quedaran en casa y solo acudieran a recibir atención hospitalaria si padecían dificultad respiratoria severa? ¿Por qué la gente no se curó como podía haberlo hecho con los medicamentos existentes habituales? ¿Por qué tantas personas que no fueron debidamente atendidas han muerto solas en sus casas? ¿Por qué se dejó morir a tantos mayores aislados en las habitaciones de sus residencias de ancianos, sin permitirles siquiera la visita de un ser querido porque había que quedarse en casa a toda costa bajo arresto domiciliario, siempre dentro de la platónica y mediática caverna?



    La respuesta es muy sencilla: La Nueva Normalidad finalmente desembocaría en el establecimiento de una campaña mundial de vacunación innecesaria y sin precedentes como única salida. Habían estado preparando la llegada del Santo Grial, las vacunas-que-no-eran-vacunas sino productos experimentales de manipulación genética, presentadas como la panacea universal y mesiánica que iba a salvar al mundo y redimirlo. De hecho, las grandes compañías farmacéuticas olfateaban ya un suculento negocio y se frotaban las manos.