lunes, 13 de diciembre de 2021

Soltando lastre (espectáculo de variedades) (I)

En contra de la pena de muerte, y en contra de la pena de vida. En contra de la cadena perpetua, en contra de la cadena que te encadena sin más y en contra del candado encadenado, en contra siempre, o, lo que es lo mismo, a favor de la libertad  y de que la vida valga la pena, a favor de la vida que vale la pena. En contra de la violencia de género y, más que eso todavía, en contra de todo género de violencia, pero sobre todo de la que viene de arriba, de la violencia institucionalizada, de la violencia estructural, porque la violencia de abajo, estoy convencido de ello, no es más que una respuesta, pero respuesta al fin y al cabo, aunque quizá no la mejor que se pueda dar, contra la violencia previa  de arriba.

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¿Teoría de la conspiración o conspiración de la teoría? Hace siete años dejamos de hablar por un momento de la crisis visible y bien visible del sistema capitalista y todo el mundo se volvió virólogo y se puso a hablar sin saber de un virus invisible, que se transmitía por contacto humano por lo que los besos llegaron a prohibirse en México, a no ser, suponemos, que se dieran con mascarillas o con tapabocas como dicen allá. ¿Pero qué gusto puede haber en un beso así? Prohíben que la gente salga de casa, prohíben hasta que los niños compartan juguetes… El virus, al ser invisible, es un terror indeterminado, pavoroso. La invisibilidad es lo que otorga más poder a la amenaza, porque una amenaza visible puede ser racionalizada, pero una invisible no puede razonarse, es irracional,  y se propaga igual que la peste bubónica. Peor que el virus, el miedo: mucho peor que la peste.


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Ejercicio intelectual de antipedagogía: Es muy fácil caer en la crítica de las formas pasadas de dominio, de la escuela, por ejemplo, que todos hemos padecido: maestros autoritarios que hacían que la letra entrara con la sangre.  Pero esta crítica de las formas pasadas de dominio es una crítica estéril, no tiene más objeto que revolverse y rebelarse contra los fantasmas de un pasado que pasado está. La crítica de las formas arcaicas de dominación legitima de alguna manera las actuales. La crítica de la dictadura de Franco en España, por ejemplo, acaba, por contraposición, justificando la actual dictadura democrática.

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El precio del dinero. A veces hablan los economistas del precio del dinero. Yo no sé qué precio es ese, no puedo cuantificar esa cifra. Sólo sé lo caro que es el dinero, lo mucho que cuesta ganarlo, lo mucho  que hay que sacrificarse por unos euros en el bolsillo o en la cuenta corriente. Nosotros lo hemos convertido en el único dios verdadero, y le rezamos nuestro Credo particular, insuflándole crédito, habiendo contraído una gran deuda con él. Por eso no se puede decir alegremente que Dios no exista, existe. Es el becerro de oro.


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Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas, es decir, en este mundo nuestro: –Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen no ha sido cometido todavía:  será cometido después del juicio. Está sentenciado antes de ser juzgado y antes incluso de haber cometido el delito está ya condenado a cometerlo.

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El interés morboso por el cotilleo de la vida privada de famosos revela la falta de interés de nuestra propia vida. Nos interesa de los famosos más que las obras por las que han alcanzado la fama sus biografías, el espectáculo indecente de su vida privada: el strip-tease de sus intimidades. No interesa lo que escribe un escritor sino su biografía, lo que se ha escrito sobre su vida privada. De hecho, interesa más la vida privada de Lorca, pongamos por caso, que su poesía.¿Quién lee hoy sus versos?
 
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Los no vacunados deberían vacunarse para proteger a los que están vacunados y supuestamente inmunizados, porque los vacunados y supuestamente inmunizados no están protegidos con la mesiánica vacuna que supuestamente iba a protegerles -algunos creen ingenuamente, la inmensa mayoría, que como se la han puesto y no se han muerto todavía ella les ha salvado la vida-  y que iba a otorgar a todos la inmunidad de rebaño (de inmunidad no estamos sobrados, pero de rebaño tenemos abundancia con creces), vacuna que no funciona si no se les pone a los no vacunados para proteger a los que han sido inoculados.

domingo, 12 de diciembre de 2021

La tinaja de las danaides

-Fíjate un poco, si tienes un rato, en este cuadro que pintó J. W. Waterhouse en 1903. ¿Qué ves? 
 
Danaides, J. W. Waterhouse (1903)
 
 -...Hay cinco mujeres, cuatro de frente y otra de perfil, que se da la vuelta, cargadas con ánforas. Dos están vertiendo el líquido -agua parece- en una como tinaja enorme de bronce. Las otras tres cargan con sus cacharros, dos de ellas a hombros. Son guapas, muy parecidas entre sí las unas a las otras como gotas de agua. 
 
 -¿Te parece que están tristes o contentas? 
 
 -Tristes, muy tristes. Tienen todas una expresión de tanta tristeza en los ojos y en la cara, que es el espejo del alma, que se diría que no pueden con ella. Tienen aire como de resignación, de estar haciendo lo que hacen por obligación, no por gusto. 
 
 -¿Dirías que están vivas? 
 
 -No, muy vivas no parece que estén. Todo lo contrario. 
 
 -Repara ahora un poco en el depósito donde están echando el agua, y observa cómo deja salir por una enorme boca y por dos agujeros laterales el líquido que ellas derraman. 
 
-Sí, es cierto. No me había fijado. Quizá esa sea la causa de su tristeza, ahora que lo pienso. Esas mujeres están haciendo un trabajo completamente inútil, una tarea interminable. 
 
 -¿Te parece que están sufriendo un castigo? 
 
-Sin duda. ¿Cómo se titula el cuadro del Waterhouse este? 
 
 -Se llama "La tinaja de las danaides". Las danaides eran las hijas del rey Dánao. Eran cuarenta y nueve. Bueno, no exactamente. Eran cincuenta hermanas, pero una se salvó de ese castigo. 
 
 -¿Por? 
 
- Por amor... Y por desobedecer a su padre. Tuvo el rey Dánao según la leyenda cincuenta hijas como cincuenta soles, y su hermano Egipto cicuenta hijos varones. El padre las casó a todas con sus primos, las hijas de su hermano. Ellas, por consejo paterno, mataron con una daga a sus maridos durante la noche de bodas, salvo una, Hipermnestra, que, enamorada del que le había tocado, perdonó al suyo. Las cuarenta y nueve restantes fueron condenadas por su crimen en el Juicio Final a llenar de agua en los infiernos un depósito que estaba agujereado como una criba. 
 
 -Ah, claro. Por eso parece que no están vivas, porque están en los infiernos y son ánimas del purgatorio o algo así. -Su condena es llenar de agua una tina que pierde el líquido porque es como un pozo sin fondo. Su esfuerzo resulta baldío. Además, la escena sucede en los dominios de Hades, es decir, donde no existe el tiempo, sino ese sucedáneo suyo que es la eternidad. 
 
-¿Crees que podríamos identificarnos con ellas? 
 
 -No es que podamos identificarnos, es que yo creo que debemos hacerlo porque somos ellas mismas. Nos estamos mirando en su espejo y reflejando en él. Mutato nomine, fabula de te narratur, que creo que dijo Horacio. Si cambias su nombre por el tuyo, su historia es la tuya. Las danaides somos nosotros mismos, porque ellas representan la insatisfacción de nuestra época producida por el ritmo de vida sin sentido que llevamos. Podemos decir a lo grande que estas danaides son, como Sísifo, una alegoría metafórica de nuestra condición humana. 
 
 -Me estaba acordando de un refrán que oí una vez decir a mi abuela: En vasija taladrada, o algo así, no eches agua. 
 
 -Sí, muy oportuno. Lo malo es que no podemos evitarlo, porque eso es lo que hacemos todos los días a todas las horas, condenados como estamos a vaciar nuestra cuenta corriente que recargamos con el salario de nuestro trabajo sin alcanzar nunca la plena satisfacción, consumidores que nos consumimos en la sociedad del espectáculo y del consumo, condenados al desencanto. 
 
-Parece que el tonel ese de las danaides es como el placer y el gozo: nunca saciamos nuestra sed, que renace siempre insatisfecha. El deseo nunca se ve cumplido porque, apenas realizado, se apresura a renacer. 
 
 -Es como si tuviéramos una memoria que no guardara ningún recuerdo, un corazón al que nada llenase plenamente, un estómago voraz que nunca ve saciada su hambre, un deseo que se desplaza de un objeto a otro y que nos condena a una decepción radical. 
 
-Una historia bastante deprimente la de las danaides, la... nuestra.
 
-Bueno, no lo es tanto si tenemos en cuenta que en una ocasión al menos, las danaides dejaron de hacer lo que estaban haciendo mecánicamente. Revivieron como por arte de magia cuando escucharon la música encantadora de Orfeo, que había bajado a los infiernos a rescatar a Eurídice. Sólo la música puede hacer que resuciten los muertos. Sólo la música puede devolvernos el recuerdo de la vida que no hemos vivido, como el adagio para cuerdas de Samuel Barber, la melodía más triste quizá que jamás se haya compuesto.
 

 

sábado, 11 de diciembre de 2021

"De orden de las autoridades sanitarias, se hace saber..."

    La figura del alguacil pregonero encargado de anunciar a los vecinos del pueblo de viva voz lo que las autoridades mandaban ha sido sustituida por la del periodista en la prensa escrita y los locutores y locutrices de los llamados medios (in)formativos de masas, que publican periódicamente los bandos del señor alcalde, o de la genérica e inclusiva alcaldía, que es dicho políticamente más correcto por no decir de la alcaldesa, que ya no es la mujer del alcalde como era coloquialmente antaño, sino el femenino de alcalde, desde el momento en que las mujeres pueden ser elegidas democráticamente para desempeñar ese cargo de autoridad municipal.

 

    La sociedad de la información ha prescindido de la figura tradicional del pregonero, y la información llega ella sola como alguacilesa pregonera a todos los lugares a través de los medios audiovisuales, al igual que la Pálida Muerte de Horacio, que llama dando una patada a todas las puertas tanto de los tugurios de los pobres como de los palacios de los reyes.

     Uno de estos bandos “de orden del señor alcalde”, entiéndase, de “orden de las autoridades sanitarias”, que publican a todas horas los medios (in)formativos de masas es el siguiente: “Los niños de 5 a 11 años recibirán la primera dosis de las vacunas el 15 de diciembre y la segunda ocho semanas después”. Cada autonomía del reino de taifas que es España decidirá si la inoculación se llevará a cabo en colegios, hospitales o vacunódromos (sic, por el neologismo).

    Curiosamente no se dice “de orden de las autoridades sanitarias” porque la vacunación no es obligatoria, pero el anuncio de un hecho que no ha sucedido todavía (comenzará a partir del 15 de diciembre) es noticia, se presenta como una realidad, como si ya hubiera sucedido, porque lo que se está diciendo tácitamente es que se haga. Se trata de una fatalidad, en el sentido etimológico de la palabra. El fatum  o hado es el guión que debemos representar porque está mandado, lo que está dicho y además queda constancia escrita de ello. De alguna manera lo dicho es ya un hecho, aunque sea un hecho sólo de lengua, y aunque entre el dicho y el hecho, como dice el refrán con su rima, hay un trecho, ese trecho no es más que el camino que nosotros debemos seguir para cumplirlo.   

    Claro, dirán algunos, porque se trata de un hecho futuro, sin parar mientes en la contradicción terminológica en la que incurren. ¿Cómo se entiende que algo que se presenta como un hecho, es decir, como si ya se hubiera "hacido", que diría un niño que está aprendiendo a hablar, no se haya hecho todavía, sino que está programado para que se ejecute en el futuro? En rigor no hay hechos futuros, porque si son hechos no son futuros, y si son futuros no son hechos todavía. Noticia de un hecho futuro es, pues, una cotradicción en los términos: se habla de un hecho, de algo pasado, un suceso que aún no ha acaecido como si ya hubiera sucedido. Sin embargo en esa contradicción vivimos. 

 

       Los niños menores de 11 años en España no han recibido a fecha de hoy, ni falta seguramente que les hace, la llamada Vacuna, el producto que sin ser una vacuna de virus atenuado ha usurpado su nombre para que los que critican su imposición sean tachados de 'antivacunas' aunque no estén en contra de las vacunas tradicionales sino de este producto; la recibirán, si los dioses y diosas no lo impiden, a partir del 15 de diciembre, es decir, la "recibir han" han de recibirla, tienen que recibirla -ahí se ve la creación de nuestro Futuro Imperfecto como derivado de un Imperativo- porque así lo ordenan las autoridades sanitarias del Gobierno de España. Ahí se ve que el origen de los llamados “hechos futuros” es una orden, que el Gobierno traslada a sus sucursales autonómicas vasallas, que decidirán los detalles de su ejecución: dónde, cómo, cuándo, sin preguntarse por qué. 

    El mayor reproche que se le puede hacer a esta inoculación colectiva (y no me refiero ahora sólo a la infantil), además del de que es innecesaria totalmente, es que prescinde del examen y reconocimiento del paciente individual, por lo que no hay prescripción facultativa, lo que desde un punto de vista sanitario es una aberración médica y deontológica. Es una medida política, en el peor sentido de esta noble palabra, que se justifica como sanitaria, y que contradice el principio hipocrático de la medicina de “primum non nocere”, de en primer lugar no perjudicar al paciente. Y contradice lo que me atrevería a decir sin ser médico que es un axioma del arte médica:  que no hay un medicamento genérico ni un tratamiento válido para todo el mundo sin excepción. Mientras que la medicina pretende humildemente curar al enfermo de carne y hueso, la política sanitaria, sin embargo, mucho más soberbia por su afán totalitario, pretende erradicar las enfermedades erradicando a los enfermos. 


    Sueña la política sanitaria con curas absolutas que a menudo son peores que el mal que van a erradicar. Ya lo dice el escepticismo popular: a veces es peor el remedio que la enfermedad.

    El papel de la prensa y de los medios (in)formativos de masas no se agota sin embargo en emular al alguacil pregonero que rememorábamos más arriba anunciando hechos futuros, es decir, órdenes que tienen que cumplirse pese a la paradoja de que no sean obligatorias.  Cumplen también el papel de la propaganda de la moderna publicidad. Véase como ejemplo este otro titular de prensa: “La tercera dosis de la vacuna de Pfizer reduce el riesgo de muerte en un 90% según un nuevo estudio”. No es una noticia, es un spot publicitario, que revela que el cuarto poder que es la prensa en su sentido más amplio se une a la tríada tradicional del Estado, y que como los otros tres poderes (judicial, legislativo y ejecutivo), subordinados todos al ejecutivo, está al servicio de las grandes empresas sanitarias capitalistas y los codiciosos laboratorios, quienes, por su parte, refuerzan el apetito totalitario insaciable de los gobiernos de los Estados por mandar y someter a los pueblos merced al miedo y la mentira.


viernes, 10 de diciembre de 2021

Campanadas de Belén

    Ahora que se acercan las 'entrañables fiestas navideñas' comienzan a escucharse una y otra vez, machaconamente, en los centros comerciales y en las televisiones y emisoras de radio del Régimen los tradicionales villancicos. Hoy, por ejemplo, he oído este de “Campanas de Belén”, de factura anónima y parece que andaluza, que suele cantarse, por cierto, sin las dos últimas estrofas. La anteúltima dice literalmente: Campana sobre campana, / y sobre campana tres, / en una cruz a esta hora / el Niño va a padecer. La mención de la cruz y la idea del sufrimiento y la muerte que conlleva asociada se considera, sin duda, poco navideña cuando se está celebrando el nacimiento, y quizá por eso no se canta esta estrofa normalmente ni se les enseña siquiera a los niños. Sin embargo, era la conclusión del villancico, que cerraba así la celebración de la Natividad con el recuerdo de la muerte y la Cruz futura que el Niño iba, y con él todos los niños que vienen al mundo, a padecer con su entrada en la sociedad adulta. En cuanto a la última estrofa, dice: Si aún las estrellas alumbran, / pastor ¿dónde quieres ir? / -Voy al portal por si el Niño / con Él me deja morir. En algunas versiones cantadas se sustituye la pulsión de muerte del pastor que quiere morir con el Niño, por un inocente 'dormir', que sirve así de espantajo de la propia muerte. 
 
 
    Me he permitido, por mi parte, hacer una parodia un tanto jocosa de la letra del villancico adaptándolo  a las circunstancias que atraviesa la celebración de la Navidad durante este segundo año triunfal de la pandemia.
 

Campana sobre campana, / y sobre campana una. / Malo es el virus, hermana, / pero peor la “vacuna”. 
Belén, campanas de Belén,/ que los ángeles tocan / ¿qué nuevas me traéis? 

Recogido tu rebaño / ¿a dónde vas, pastorcillo? / -Voy al Belén ocupado / a ver al recién nacido. 
Belén, campanas de Belén / que los ángeles tocan, / ¿qué nuevas me traéis? 
 
Campana sobre campana, / y sobre campana dos. / Hay controles a la entrada, / sin pase no entra ni Dios. 
Belén, campanas de Belén / que los ángeles tocan, / ¿qué nuevas me traéis? 

Pero entró al portal el virus / y hasta la mula y el buey, / vacunados, lo han cogido: / ¡Jesús, María y José! 
Belén, campanas de Belén / que los ángeles tocan, / ¿qué nuevas me traéis? 
 
Campana sobre campana, / y sobre campana tres. / Pinchar a los niños manda / Herodes, el puto rey. 
Belén, campanas de Belén / que los ángeles tocan, / ¿qué nuevas me traéis? 

Rompiendo la cuarentena, / José, María y el Niño / burlan el toque de queda / y huyen en burro hacia Egipto. 
Belén, campanas de Belén / que los ángeles tocan, / ¿qué nuevas me traéis?
 
 
 

jueves, 9 de diciembre de 2021

Dos aforismos de Tácito

Una frase de Tácito, tomada de la vida de su suegro Agrícola, en la estupenda traducción de José Luis Moralejo: “Ellos, ingenuos, llamaban civilización a lo que constituía un factor de su esclavitud.” 

 
En su versión original dice así: idque apud imperitos humanitas uocabatur, cum pars seruitutis esset. Podemos glosarlo del siguiente modo: Ellos no sólo son ellos, somos nosotros también. Lo éramos entonces y lo seguimos siendo ahora mismo porque, ya lo dijo el poeta, “hoy es siempre todavía”. Nosotros, que somos unos ingenuos y nos engañamos y nos dejamos engañar fácilmente habida cuenta de nuestra poca pericia en el arte del desengaño, llamamos civilización –humanitas en latín– a lo que consideramos en nuestra ignorancia que es propio de nuestra humana condición, y resulta que no lo es porque nos estamos refiriendo con ese término a las cadenas de nuestra esclavitud. Estamos confundiendo gravemente los nombres y los contornos de la realidad; llamamos civilización a nuestra servidumbre, a nuestra ilibertad, como si fueran la misma cosa, y no son ni cosas iguales ni palabras sinónimas, sino contrarias. 


Tácito en la misma obra pone en boca del jefe caledonio Calgaco un fervoroso discurso de gran valor oratorio pronunciado ante sus compatriotas contra el imperialismo romano, que contiene la siguiente perla aforística, tomada de la mentada traducción de Moralejo:  "A robar, asesinar y asaltar llaman con falso nombre imperio, y paz al sembrar la desolación." Lo que en el latín de Tácito era: Auferre, trucidare, rapere falsis nominibus imperium atque, ubi solitudinem faciunt, pacem appellant.  


Hoy sabemos que "imperio" no es un falso nombre -ni un nombre carente de significado político como era en principio en latín, dónde sólo tenía un sentido militar, ya que 'imperator', antes de Julio César, era solo el jefe del ejército que daba a los soldados las órdenes o "imperia", pero César impregnó al término del valor político que hoy tiene subordinando el poder civil al militar, al mismo tiempo que su nombre propio se convertía en nombre común de los futuros emperadores, césares, Káisares y zares que en el mundo han sido-, sino que es el nombre que más le cuadra al pillaje, al asesinato y a la rapiña de los recursos. También sabemos que sigue llamándose paz torticeramente a la sumisión y a la voluntaria servidumbre, para que así pase desapercibidísima la guerra.

 

miércoles, 8 de diciembre de 2021

El paraguas escacharrado

    Circula por la Red un brevísimo vídeo de Juan Manuel de Prada que desde luego no va a emitir ninguna de las seis cadenas de televisión mayoritarias: ni las dos públicas, o mejor dicho, estatales (no hay que confundir lo público con lo estatal ni al pueblo con el Estado) ni las cuatro privadas, que desde el principio del fraude sanitario han mostrado -tanto las unas como las otras- la misma actitud tragacionista, por utilizar el afortunado término que acuñó el mismo de Prada, dedicándose a todas horas a propagar e inocular el virus del canguelo, lo que provocó al comienzo de la pandemia que se agotaran las existencias de papel higiénico en los supermercados.


     Dice de Prada lo siguiente, que transcribo por si el documento audiovisual desaparece de la Red: ¿Qué peligro tiene el no vacunado? Esto es una cosa grotesca. Yo lo decía en mi artículo del otro día (*). Esto es como si la gente que tiene un paraguas con las varillas rotas, se pone a llover, le echa la culpa de que esté lloviendo a los señores que salen a la calle sin paraguas. Esto es una cosa demente. -Pero, oye, si tú tienes tu paraguas, majadero, tú tienes tu paraguas, tú sabrás si tu paraguas tiene la lona rota o tiene las varillas torcidas y no te protege de la lluvia, tú sabrás. Piensa por qué no te protege de la lluvia. Pero ¿qué afecta que este señor vaya sin paraguas? Oye, él se está mojando. Él sabrá. A lo mejor es que él piensa que no pasa nada, que su cuerpo es suficientemente resistente como para aguantar esa lluvia, pero ¿qué te perjudica a ti él si tú llevas paraguas? O ¿es que no llevas paraguas y en vez de revolverte contra quienes te han dado un paraguas roto te estás revolviendo contra el que sale a la calle sin paraguas? ¿Qué tipo de miserable eres?¿En qué te han convertido? ¿En qué ser gregario y genuflexo te han convertido para que en vez de volcar tu indignación y pedirle cuentas a quien te ha engañado estás tratando de demonizar y de estigmatizar al tío que sale sin paraguas a la calle? 


     *Hace alusión Juan Manuel de Prada a su artículo “Habla otra vez el gran inquisidor”, publicado en el diairo ABC el día 20 de noviembre de 2021, que reproduzco en imagen adjunta, donde escribe, entre otras cosas, con un guiño literario a Dostoyesqui, y refiriéndose a la vacuna como 'el marchamo": “Nos bastó espolvorearos con el bichito coronado para convertiros en una masa temblona; y a continuación os marcamos como a las reses, haciéndoos creer que el marchamo os inmunizaría contra el bicho. Y cuando disimular por más tiempo la eficacia del marchamo empezó a resultar imposible, os instilamos la creencia absurda de que la culpa la tenían quienes se resistían a ser marcados. Se trata, por supuesto, de una idea tan absurda como pretender que la culpa de que vuestro paraguas con las varillas rotas no os proteja de la lluvia la tienen quienes se pasean sin paraguas.”

    

 

martes, 7 de diciembre de 2021

CORPVS SANVM?

    CORPVS SANVM: Ya lo dijo el poeta Juvenal en un verso que se convirtió enseguida en un proverbio: Mens sana in corpore sano, que suele malinterpretarse. Los que más cacarean este latinajo lo hacen enfatizando el hecho de que hay que cultivar por igual la mente y el cuerpo, como ya preconizaba el sabio Aristóteles, que incluía la gimnasia o educación física, con término más moderno, entre las disciplinas fundamentales de la paideia antigua. 

    Muchos son los que piensan como el estagirita que una buena educación debe procurar tanto el vigor intelectual como el  físico, y muchos más los que opinan que el segundo es indispensable para el primero, por lo que fomentan el deporte entre la juventud, exaltando sus valores como escuela de la vida donde los jóvenes compiten entre sí y aprenden a respetar un reglamento y, por lo tanto, a obedecer, además de  por el espíritu de sacrificio, superación personal y esfuerzo que conlleva...

    Han llegado incluso a acuñar las expresiones "deportividad" y "espíritu deportivo" como sinónimos de "resignación". Tomarse algo, generalmente una contrariedad, con espíritu deportivo o deportividad es como hacerlo "con filosofía", que se decía antaño, es decir, con resignación, que es lo que fomenta la educación: una actitud conformista ante la realidad que se nos impone, en lugar de ocuparse de las cosas para intentar mejorarlas.  


 Mens sana in corpore sano, Georg Pauli (1912)
 
    La frase de Juvenal completa era: Orandum est ut sit mens sana in corpore sano (Sátira  10, verso 356), que propiamente significa: “hay que pedir a los dioses que haya (que nos den, que dispongamos de) una mente sana en un cuerpo sano”. No dice el poeta que haya que cultivar el cuerpo y la mente, como si nuestro bienestar físico y psíquico dependiera de nosotros mismos y de nuestra voluntad, sino que hay que rezar para rogarles a los dioses que nos concedan la gracia de la salud sin que tengamos que responsabilizarnos de ella ni ocuparnos en procurárnosla. En ningún momento se refería a la conveneincia de fomentar el deporte.

    Las apologías del deporte y de la educación física se hacen hoy día desde el punto de vista subjetivo y privado de la salud y el fomento de hábitos higiénicos, es decir desde la obsesión por el buen estado físico y psíquico que cada individuo debe procurarse por su propio bien, del que se le hace responsable, no ya por el bienestar de la comunidad, como se hacía en la antigüedad, cuando se pensaba que uno debía mantenerse en forma desde un punto de vista militar y entrenarse para defender a su patria y compatriotas. 

    Pero ya Aristóteles, como decíamos, recomendaba el cultivo escolar de los deportes en la enseñanza. Para muchos el deporte es una excelente escuela para la vida, porque nos enseña a respetar las reglas del juego, porque algunos deportes fomentan el trabajo en equipo y la colaboración, desarrollan el espíritu competitivo y de constante superación,  y porque el deportista entrega siempre lo mejor de sí mismo sin escatimar esfuerzos ni sacrificios. Habría que preguntarse, como hacía Rafael Sánchez Ferlosio, si lo mejor de uno mismo era dar patadas al esférico, como dicen los locutores deportivos, aludiendo al más popular de los deportes, es decir, al balompié, lo que levanta tales pasiones entre los espectadores que no pocas veces llegan a las manos convirtiendo los estadios en auténticos campos de batalla. 

    No deberíamos considerar educativa la Educación Física, que nos convierte en esclavos de nuestros propios fines, como en aquellas preguntas que se formulaba el señor K. de Bertolt Brecht, que cito de memoria, si no recuerdo mal: -Todas las mañanas mi vecino pone música. ¿Por qué pone música? Dicen que para hacer gimnasia. ¿Por qué hace gimnasia? Porque, según dicen, necesita fortalecer sus músculos. ¿Por qué necesita fortalecer sus músculos? Porque, como el mismo asegura, tiene que trabajar para ganarse la vida. ¿Por qué necesita ganarse la vida? Porque, según he oído decir, tiene que comer... Tras enterarse de todo esto, el señor K. preguntó: -¿Y por qué come?

lunes, 6 de diciembre de 2021

Una cita espuria

    En la Red no sólo abundan las llamadas noticias falsas, fake news en la lengua del Imperio, sino también muchas citas de índole literaria o filosófica que se atribuyen erróneamente a autores de renombre para darles un aura de magisterio dogmático basándose en el argumento de autoridad o del prestigio del “magister dixit”, es decir, que como lo ha dicho un maestro es indiscutible. He recibido una de estas fake quotes en mi correo electrónico. 



    Se trata de una imagen de Séneca con la frase espuria: “La religión es considerada por la gente común como verdadera, por los sabios como falsa y por los gobernantes como útil”, atribuida al propio Lucio Anneo Séneca. Buscando en la obra del filósofo cordobés la frase supuestamente original, no la he encontrado por ninguna parte. Sí que he hallado su versión inglesa: Religion is regarded by the common people as true, by the wise as false, and by rulers as useful. 


    No se trata de una sentencia de Séneca. Alguien se la ha endilgado para darle la rimbombancia de un nombre propio a lo que dice, que, por otra parte, no está mal traído. Es una lástima, no tanto por la falsificación que supone, que es un atentado contra la propiedad intelectual, sino porque para que lo que dice sea razonable o no lo sea, tenga valor o no lo tenga, sea o no sea inteligible e inteligente, no necesitamos adscribírselo al magisterio de ningún filósofo como Séneca, cuya efectiva popularidad está tan arraigada en la memoria colectiva del pueblo español que para muchos su nombre propio es sinónimo de sabio, y el diccionario de la Academia se ha visto obligado a recoger la siguiente acepción de séneca(con minúscula)"hombre de mucha sabiduría", especificando que es una alusión al filósofo nacido en Córdoba en torno al año 4 y muerto en el 65 en Roma. 

 

    Y, al margen de quien haya dicho esa frase, es bastante razonable como reflexión sobre el papel que ha desempeñado la religión a lo largo de la historia de la humanidad, aunque quizá se haya perdido la vigencia de su actualidad en el mundo occidental. 

    Hay quien ha atribuido la frase a Lucrecio. He recogido la siguiente versión anónima en la Red atribuida a él:"Todas las religiones son igual de sublimes para el ignorante, igual de útiles para el político e igual de ridículas para el filósofo".  Pero Lucrecio no dijo eso, sino algo mucho más contundente, ya que acusó a la propia religión de impiedad en un célebre hexámetro antes de narrar el sacrificio de Ifigenia: religio peperit scelerosa atque impia facta (De rerum natura, I, 83): La religión cometió criminales y crueles acciones.

    Sí que parece, sin embargo, que algo similar a la presunta frase de Séneca dijo el historiador inglés Edward Gibbon (1737-1794), reflexionando sobre la historia romana en época de los antoninos, en su monumental Historia de la decadencia y ruina del imperio romano: La traducción que manejo, algo anticuada como se verá por su ortografía,  es la de don José Mor de Fuentes, publicada en Barcelona en 1842, que dice literalmente: “Conceptuábanse los varios cultos que abarcaban tan anchuroso señorío igualmente ciertos por el pueblo, falsos por el filósofo y útiles por el majistrado(sic), produciendo la tolerancia no solo condescendencia mutua sino concordia relijiosa(sic)”. 

   Retrato de Edward Gibbon, J. Reynolds (1723-1782)

 
    En la lengua del Imperio en que fue escrita la obra de Gibbon se dice literalmente: The various modes of worship, which prevailed in the Roman world, were all considered by the people, as equally true; by the philosopher, as equally false; and by the magistrate, as equally useful. And thus toleration produced not only mutual indulgence, but even religious concord. (Edward Gibbon, 1776, The Decline and Fall of the Roman Empire, capítulo II: The Internal Prosperity In The Age Of The Antonines).



    La frase se ha vulgarizado, simplificado y popularizado atribuyéndosela por lo general a Séneca de diversos modos, aunque también a Lucrecio, como queda dicho más arriba:
-La religión es algo verdadero para pobres, falso para sabios, y útil para dirigentes. 
-La religión es verdad para la gente común, falsa para los sabios y útil para los poderosos.
-La religión es considerada (o vista) por la gente común (people, decía Gibbon)  como verdadera (o cierta), por los sabios (philosopher) como falsa y por los gobernantes (magistrate) como útil.
 

    Un lector me comenta que esta frase, como cabía esperar, también ha llegado a los libros, en "La sinrazón de la religión: liberación a través de una sociedad desacralizada", escrito por Jorge Franco y publicado por Editorial Siglo XXI, México, 2009, se dice literalmente lo siguiente en la página 209: Séneca 'El filósofo', preceptor de Nerón, tenía una idea algo cínica de la religión: "La religión es considerada por la gente común como verdad, por los sabios como falsa, y por los gobernantes como útil."

    Esto revela cómo las fake quotes acaban circulando como la falsa moneda. En el caso de la que nos ocupa, es una verdad como un templo y lo importante es lo que dice y cómo lo dice, con una formulación acertada que no llega a herir ninguna sensibilidad religiosa.




    La cita de Gibbon puede extrapolarse efectivamente y sacarse del contexto de la obra y época en que la escribió el historiador, aplicándola no ya a los various modes of worship de la religión, desprestigiada como está desde que Karl Marx estableciera por lo menos la bellísima metáfora de la religión como opiáceo (das Opium des Volks, el opio del pueblo), sino a la propia realidad y a la ciencia que la justifica que, necesitada de nuestra fe para sustentarse, es creída a pie juntillas por la inmensa mayoría democrática de la población como verdadera, sólo denunciada por aquellos intelectuales o no intelectuales, muy pocos a la sazón, que anteponen la razón común a la fe generalizada y ven la falsedad de sus mentiras, y aprovechada efectivamente por los que mandan para engañar a través de los medios a su alcance de masificación y creación de la opinión pública a los contribuyentes y votantes, es decir, a la ciudadanía, predicando que así son las cosas, que la Realidad es lo que hay y que no hay más que eso.  

domingo, 5 de diciembre de 2021

El mito de la autoctonía

    El hombre moderno, al igual que sus antepasados, cree en mitos. Es verdad que suelen ser un tanto prosaicos, si los comparamos con los de cualquier mitología tradicional, pero son mitos al fin y al cabo, verbigracia el Progreso, Europa, la Ciencia, la Democracia, las Nuevas Tecnologías... Son tan efectivos y eficaces que su carácter irracional puede pasarnos a poco que nos descuidemos desapercibido, pero no cabe duda de que actúan poderosamente dentro de nosotros como resortes poderosos capaces de dirigir nuestro pensamiento y su conducta.

    Analicemos, por ejemplo, uno de estos mitos: el de la autoctonía, relacionado, obviamente, con el de la MadreTierra. La palabra autoctonía procede de la raíz indoeuropea *dhghem- "tierra", de donde el término griego χθών chthón "tierra, país" -de ahí autóctono- y las latinas humus “tierra”, homo "hombre" y humanus. Autóctono, pues, significa “que ha nacido en la misma tierra en la que reside”. Se trata de una metáfora botánica que equipara la vida de las personas con los árboles y las plantas, que carecen por definición de capacidad de automoción. En torno a esta metáfora de que las personas son árboles que hunden sus raíces en la tierra surge el mito de la autoctonía, con el que se relaciona el ritual funerario de la inhumación. 

    Disponemos, sin embargo, en nuestra literatura castellana de otra metáfora bien distinta que compara la vida humana no con árboles que echan raíces y crecen verticalmente, sino con el curso de los ríos. Aparece en las coplas que Jorge Manrique consagró a la muerte de su padre, donde se dice nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el morir. ¿Somos vegetales que necesitan anclarse en la tierra y echar raíces o somos ríos que fluyen constante- y horizontalmente, y reciben la afluencia de otras corrientes en su carrera hacia la mar? Según optemos por una u otra metáfora, nos estamos decantando por un modelo de vida sedentario y por el establecimiento en el lugar de nacimiento como los aborígenes o por el nomadismo, la trashumancia y el vagabundeo desarraigado, que consiste en estar siempre de paso sin asentarnos nunca del todo en ningún lugar definitivo. 

    Contra el orgullo nacionalista de haber nacido en el sitio donde se vive se revuelve a veces la voz del pueblo, que exclama: Uno no es de donde nace, sino de donde pace. Contra el orgullo nacionalista ateniense, se rebelaron los filósofos cínicos. En primer lugar, Antístenes, que era hijo de padre ateniense y madre tracia, como la madre de los dioses, decía él con orgullo, reprochándoles a los atenienses que se jactaban de ser hijos de la tierra de que su origen no era más noble que el de los caracoles y las langostas del país. Y se rebeló también Diógenes, otro filósofo cínico, quien ἐρωτηθεὶς πόθεν εἴη, "κοσμοπολίτης," ἔφη, preguntado de donde era, dijo “ciudadano del mundo”, acuñando el término hoy bastante devaluado de 'cosmopolita' o ciudadano del universo. Contra el orgullo nacionalista de haber nacido en algún sitio, cantó el gran Georges Brassens la Ballade des gens qui sont nés quelque part, dedicada a los 'imbéciles felices de haber nacido en alguna parte', a los que maldice de esta guisa: "Malditos sean esos hijos de... madre patria".
 



    El mito de la autoctonía parece que nació en Atenas, y está relacionado con la diosa Atenea que dio nombre a la ciudad, pues del semen que derramó Hefesto en los muslos de la virgen, cuando intentó poseerla,  y que ella se limpió con un paño de lana que arrojó al suelo, surgió de la tierra fecundada con la simiente del dios, Erictonio, el primer ateniense nacido de la tierra. Y el único autóctono, a decir verdad, pues todos sus descendientes lo serán de él por filiación, pero no ya directamente de la tierra como había nacido él. Y la diosa, en la disputa por el patronazgo del Ática, que tuvo con Posidón, plantó un olivo en la acrópolis. Si el dios del mar clavó su tridente y le regaló a la ciudad un mar de agua salada, la virgen le ofreció no sólo el  árbol que arraiga, que nace de la tierra, y del que nacen las olivas y el aceite, sino también la metáfora que nos condena al arraigo y al sedentarismo.

     El mito de la patria está relacionado con el de la madre Tierra. La patria, de hecho, es en su origen en latín no un sustantivo, sino un adjetivo que determinaba a la palabra “terra”, y que, omitida esta, acabó reemplazándola y sustantivándose: la tierra del padre de uno. Sabino Arana, el fundador del nacionalismo vasco y del lema «Euzkadi Euzkaldunon Aberria da» (Euscalerría o Vasconia, como se decía en castellano, es la patria de los vascos), acuñó precisamente el neologismo “aberri”, que no existía en eusquera, sobre aba (“padre”) y herri (“país”), a imagen y semejanza de “(tierra) patria”, de donde deriva después con el sufijo -(t)zale que quiere decir “amante” la palabra abertzale que en vascuence significa “patriota” o, si se quiere, “nacionalista”. Se llegó a decir que uno era un vasco “de pura cepa”, por ejemplo, cuando tenía al menos cuatro u ocho apellidos vascos. Sin embargo, el hecho de haber nacido en el país vasco y de contar con esa retahíla de apellidos no condiciona para nada la obligación de que uno tenga que vivir (y morir) allá donde ha nacido, porque, entre otras cosas, las personas no somos árboles ni plantas carentes de movilidad, sino ríos que van a dar a la mar...
 
    Precisamente la expresión “de pura cepa” (que se puede utilizar en otros contextos no nacionalistas para decir cosas como “poeta de pura cepa” y significar “auténtico” por alusión no sólo al tronco de la vid sino de cualquier árbol o planta enterrados y en contacto con la raíz), sugiere que las personas somos plantas o árboles, como si no perteneciéramos al reino animal. 

    En inglés suele decirse “full-blooded”, por ejemplo: “She is a full-blooded English”: la traducción literal de la lengua de Shakespeare a la nuestra sería de pura sangre, esto es de sangre no mestiza, de antepasados no contaminados con sangre foránea. Claro que purasangre, en castellano, y escrito junto,  alude al pedigrí de un caballo más que de una persona, en concreto, a una raza que es producto del cruce -y por lo tanto, del mestizaje- de la árabe con las del norte de Europa. Es decir, que ni siquiera los purasangres en su origen son de sangre “pura” o no contaminada, sino mestiza, lo que debería darnos mucho en que pensar. 


    No hace falta decir que el mito de la autoctonía que estamos analizando es uno de los más perniciosos y nocivos que hay porque ha generado, como contrapartida, el de la aloctonía o extranjería: el de los nacidos en otra parte, es decir, el de los metecos. Si no tienes la ciudadanía, eres un extranjero, y por lo tanto no tienes derecho a vivir aquí, o, al menos, no tienes los mismos derechos que los autóctonos y aborígenes que "son" de aquí “de toda la vida”. Ese mito, claro está, fundamenta la creación política de los Estados, las naciones y las banderas, y, por supuesto, la xenofobia,  las fronteras y los ejércitos y policías que las defienden como perros guardianes.  

sábado, 4 de diciembre de 2021

Más epigramas profanos de don Juan de Iriarte (y II)

 Epigrama 265: De Phoebo, mutata in laurum Daphne. (De Apolo, una vez convertida Dafne en laurel).


Apolo y Dafne, Armand Point (1919)
Mutatae ut Daphnes requieuit Apollo sub umbra,
 “capta mihi ehu, dixit,    corporis umbra loco est!
Extendiendo ya sus ramas
Dafne trocada en laurel, 
“Busqué, dijo Apolo, un cuerpo
 y sólo una sombra hallé”. 
 
Dice el refrán: "El que la sigue la consigue". Suele ser así, aunque no siempre. Lo triste es que, en el caso de que así sea, la que consigue el que la seguía y perseguía no es la Dafne que encendía, libre, su deseo, sino una propiedad más, una cosa, que ya no es la misma ninfa que era y que tanto enamoraba. Creo que fue Oscar Wilde quien dijo que había dos tragedias en la vida: una era no conseguir lo que se perseguía, y la otra, conseguirlo. 
 
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Epigrama 305: De bello et morte (De la guerra y la muerte)
Tam minimum distant factis, quam nomine Mars Mors.
Quot dea falce uiros,     tot deus ense metit.
Como en el nombre, en los hechos
Marte y Muerte se asemejan:
cuanto ella con la guadaña
tanto él con la espada siega.
 
 
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 Lignum crucis de Santo Toribio de Liébana


Epigrama 446: De ligno crucis quod falso prae se ferunt plurimi. (Del madero de la cruz que muchísimos ostentan sin fundamento)
 Quilibet ostentat lignum crucis: haud ego lignum
esse crucis: ligni    credo sed esse crucem. 
Lignum-crucis se pondera, 
que, mirado a buena luz, 
no es madera de la Cruz 
sino una cruz de madera. 
 
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Epigrama 462 : Caroli V imperatoris de uariarum nationum linguis sententia (De la opinión del emperador Carlos V de los idiomas de diversas naciones). 
Cantat Iber, Italus suspirat, sibilat Anglus, 
elloquitur Gallus,    denique Teuto rudit. 
Silbido es la lengua inglesa,
es suspiro la italiana, 
canto harmonioso la hispana, 
conversación la francesa, 
y rebuzno la alemana.
 
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Epigrama 482: De uatum insania (De la locura de los poetas). 
Dic mihi cur soleat lunaticus esse poeta?
Scilicet est Phoebi,     Pontice, Luna soror.
¿Que de lunático el mal 
al de poeta se una, 
no es cosa bien natural
si sabemos que es la Luna
de Apolo hermana carnal?
 
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 Narciso, Adolph Joseph Grass (1866-1867)

Epigrama 487: Narcissi tumulus (Tumba de Narciso)
Qui multarum ignes, multarum fugit amores, 
hic iacet ustus aquis,     ustus amore sui.
Si de Ninfas se negó
a los amores Narciso,
aquí yace aniquilado
por amores de sí mismo.
Y pues rehusó abrasarse
en la llama de Cupido,
hoy abrasado en las aguas
ha recibido el castigo. 
 
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Epigrama 529: In litteram S (A la letra S)
Sibilat, et torto sinuatur literra flexu; 
sin anguem forma    reddit, et ipsa sono. 
Pronunciada es un silbido, 
es rosca la S escrita; 
y así de serpiente imita 
la figura y el sonido. 
 
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