sábado, 6 de noviembre de 2021
Mensajes en una botella
viernes, 5 de noviembre de 2021
¿De qué lado está Dios?
jueves, 4 de noviembre de 2021
Refranes populares españoles anticlericales
miércoles, 3 de noviembre de 2021
Hechos, no probabilidades
Cuando muere de repente un joven 'en buen estado de salud', es decir, sin ningún antecedente conocido hasta la fecha, al muy poco tiempo de haber recibido un pinchazo de la vacuna contra la enfermedad del virus coronado, y estar oficialmente inmunizado; cuando muere un joven que, prestándose voluntaria- y desinteresadamente a la inoculación, pretendía salvar su vida y la de los demás, se dice que no hay por qué establecer una relación de causa a efecto entre lo uno y lo otro, que puede tratarse de una casualidad y no necesariamente de causalidad, con lo que la sedicente vacuna queda exonerada de toda responsabilidad, como ya están exentos los laboratorios que la crearon. Es cierto: no hay por qué caer en la falacia del 'post hoc ergo propter hoc' creyendo que lo que sucede antes es causa siempre de lo que viene después, que pasa así a ser su consecuencia.
Los efectos clínicos adversos posteriores a la vacunación registrados podrían ser, en efecto, casualidades, y no causalidades. Podrían en realidad deberse a otros factores. Pero hay que tener en cuenta un criterio no poco importante, que es el tiempo transcurrido entre la inyección salvífica y la presentación del cuadro clínico adverso y contraproducente. Si vemos que el número de efectos adversos (por ejemplo infartos de miocardio e ictus) aumenta considerablemente en los primeros días posteriores a la inoculación y luego declina, parece una señal de que podría estar causalmente relacionado.
Centro de vacunación en Transilvania (Rumanía), castillo del conde Drácula.
Pero esa misma lógica que no quiere buscar la causa porque no cree en ella y no quiere responsabilidades, que sirve para salvar la maltrecha reputación de las vacunas, no se aplica en el sentido contrario: si no es la causa de la muerte, ¿hemos de suponer que es la causa de que la inmensa mayoría de los que se han inoculado, como predican los gobiernos y los medios a su servicio, haya salvado el pellejo y siga con vida a fecha de hoy?
El presidente del gobierno español, por ejemplo,
llegó a afirmar que gracias a las medidas draconianas que impuso su
gobierno en plena pandemia (encierros, toques de queda, cuarentenas, mascarillas quirúrgicas, distancias personales, prohibición de reunirse personas no
convivientes...) y que luego han sido consideradas anticonstitucionales
porque se aplicó el “estado de alarma” y no el “estado de
excepción” previsto en la constitución, se habían salvado
doscientas mil vidas en nuestro país: una hipótesis indemostrable
que se basa en un a todas luces exagerado e interesadamente
improbable cálculo de probabilidades que se justificaba porque
las medidas salvaban vidas que de lo contrario habrían peligrado.
La vacunación de la población, la censura mediática y la imposición de un nuevo documento de identidad que demuestre que uno ha recibido la pauta completa de vacunación para poder hacer ciertas cosas que antes hacía sin ningún problema y que van, según los sitios, desde tomarse un café en un bar hasta poder trabajar, recibir un trasplante o viajar han creado una doble ciudadanía: ciudadanos de primera clase que pueden hacer esas cosas porque han recibido la gracia divina de la bendita inoculación y ciudadanos de segunda clase o capitidisminuidos, que deberían tener la decencia de segregarse de la comunidad voluntariamente, según Noam Chosmky, o ser recluidos como si de prisioneros se tratara porque son peligrosos para la comunidad: de hecho son el enemigo público número uno: el peor terrorista habido y por haber.
Si una persona se ha vacunado -y lo han hecho cientos de millones en todo el mundo- ¿ha salvado por eso su vida? ¿Es la vacuna la causa de que siga con vida y no se haya muerto de la misteriosa enfermedad contagiosa? ¿Cómo sabemos que la vacuna ha impedido que contraiga la enfermedad y que se vaya al otro barrio? Es más, cada vez hay más personas vacunadas que contraen la enfermedad. Se dice que es lógico (?) porque cada vez son más los vacunados, y no solamente son más, sino que son la mayoría aplastante de los que contraen la supuesta enfermedad o síndrome del virus coronado, y la mayoría los que se mueren supuestamente de él, y que en todo caso contraen la enfermedad en forma leve, casi sin síntomas, y que si no lo hubieran hecho, enfermarían gravemente y se pondrían al cabo de la muerte... Pero no lo sabemos. Reconozcamos que la hipótesis de que la vacuna salva vidas es indemostrable porque no sabemos qué hubiera sido de las personas que se han vacunado si no lo hubieran hecho. Sí sabemos, sin embargo, que algunos que sí lo hicieron han enfermado gravemente al poco tiempo y han muerto. Y no sólo algunos, sino muchos, demasiados ya, son los que enfermaron gravemente y fallecieron. Y eso son hechos con los que hay que contar y de los que hay que dar cuenta, no probabilidades indemostrables.
martes, 2 de noviembre de 2021
Entrada a la lírica popular femenina
lunes, 1 de noviembre de 2021
Refranero popular castellano latinizado de don Juan de Iriarte (y II)
También
versificó don Juan de Iriarte algunos refranes castellanos en
impecables dísticos elegíacos de hexámetro y pentámetro dactílicos, a modo de epigramas, entre
los que destaco los siguientes:
Quien a médicos no cata / o escapa o Dios lo mata, / quien a ellos se ha entregado, / un verdugo y bien pagado.
domingo, 31 de octubre de 2021
¿Chochea Noam Chomsky?
No se puede negar que Noam Chomsky es uno de los mayores intelectuales de la izquierda americana. Como lingüista, su gramática generativa y transformativa, mejor que 'transformacional' como se 'tradujo' entre nosotros generative and transformational grammar, y su distinción entre la estructura superficial y la profunda de la frase han caído ya en el olvido. Él, sin embargo, ha sido uno de los críticos más implacables de las guerras llevadas a cabo por el Imperio en el mundo entero, es decir, de la política internacional de los Estados Unidos.
Aunque estemos de acuerdo con él en sus críticas, no podemos estarlo en sus adhesiones: ha apoyado los movimientos socialistas autoritarios sudamericanos y nacionalismos emergentes independentistas tales como el escocés y el catalán, entre nosotros, lo que no se entiende muy bien en alguien que se ha definido a veces como afín al movimiento libertario, esencialmente antinacionalista. Su crítica desde un punto de vista ácrata tiene valor en cuanto negativa, pero queda desautorizada totalmente desde el momento en que se hace positiva y favorable a movimientos como los citados que pretenden un cambio cosmético del mundo para que todo siga igual al fin y a la postre.
En unas recientes declaraciones, en efecto, del 24 de octubre afirma que los que rechazan la vacuna son como los conductores que no respetan el código de circulación y se saltan un semáforo en rojo poniendo en peligro su vida y la de los demás. La única actitud conveniente, según él, es apartarlos de la comunidad, y que si no lo hacen voluntariamente hay que obligarles a hacerlo: They should have the decency to remove themselves from the community. If they refuse to do that, then measures have to be taken to safeguard the community from them.
Cuando el entrevistador le pregunta qué habría que hacer para alimentar a estas personas aisladas del resto, Chosmky, ni corto ni perezoso, responde en primer lugar que ese es su problema: Well, that’s actually their problem, y añade poco después, que habría que darles de comer como se les da a los prisioneros en la cárcel, con lo que se muestra como lo que es: no como un antiautoritario, sino como un firme y convencido partidario de la actual dictadura sanitaria globalizada y del apartheid que crea una clase de ciudadanos capitidisminuidos que han perdido su estatus anterior y ven ahora mermados sus derechos.
Extraña esta opinión en alguien que se ha mostrado como él muy lúcido y crítico con la política del Imperio durante las últimas décadas, y que se ha proclamado muchas veces heredero del socialismo y del anarquismo clásicos. Pero era mentira, el anarquismo y socialismo decimonónicos eran antiparlamentarios y contrarios a la (pseudo)democracia representativa que padecemos, por lo que han estado fuera de la clasificación derecha/izquierda, que son las dos alas de la oligarquía capitalista que surgió de la revolución francesa y burguesa de 1789.
No hace falta decir que los que actualmente se llaman socialistas y comunistas, y en general progresistas, como el sedicente 'gobierno de progreso' español, sirven tan bien como las derechas y aun mejor que estas al sistema capitalista que los nutre porque lo hacen solapadamente.
Noam Chomsky no es un antisistema, sino todo lo contrario: un santón prosistema. No chochea. Cualquiera que escuche su entrevista, entiende que sus opiniones son coherentes con lo que siempre ha defendido. Y para algunos el de Chomsky es otro mito más que se derrumba.
sábado, 30 de octubre de 2021
Refranero popular castellano latinizado de don Juan de Iriarte (I)
Por miedo de gorriones no se dejan de sembrar cañamones.
viernes, 29 de octubre de 2021
Presentación de "El Condenado a Muerte" de Jean Genet
Más conocido por sus novelas y piezas de teatro, el escritor francés Jean Genet (1910-1986) comenzó sin embargo escribiendo poesía. Su primera obra poética es este furibundo alegato contra la pena de muerte titulado Le condamné à mort, que compuso en 1942, dedicado a su amigo y amante Maurice Pilorge del que estaba enamorado, que fue acusado de asesinato, condenado a muerte y ejecutado en la guillotina en 1939.
Antes de haber leído nada de Jean Genet, tuve noticia de él gracias a la edición que hizo Louis Forestier de la obra poética de Arthur Rimbaud publicada por Gallimard, donde cita como una de las claves interpretativas de la obra del poeta de Charleville una frase suya, sin especificar su fuente, que me fascinó: “Vivre c'est survivre à un enfant mort” (Vivir es sobrevivir a un niño muerto).
“El condenado a muerte” me ha recordado esta frase, porque de alguna manera todos los adultos somos el sarcófago que contiene el cadáver que arrastramos a cuestas del niño que hemos sido. En el caso de Maurice Pilorge, el amigo de Jean Genet, su vida además fue truncada por un tribunal de justicia que le condenó a la pena capital por haber asesinado a un amante para robarle.
La última ejecución con guillotina en Francia fue en el año 1977, siendo abolida la pena de muerte oficialmente en 1981 en el país vecino. Sin embargo, no debemos llamarnos a engaño, el hecho de que no exista la pena capital como tal acto de barbarie no significa que los Estados hayan dejado de administrar la vida y la muerte de sus súbditos de otra manera. Sucede lo mismo con la esclavitud, oficialmente abolida de la faz de la tierra, que no por ello conlleva, qué más quisiéramos, que los seres humanos hayamos dejado de ser esclavos de muchas otras formas y alcanzado la libertad.
El poema consta de 268 versos: 264 alejandrinos o versos de catorce sílabas partidos por la mitad por una cesura en dos hemistiquios heptasílabos, con rima ABBA, y cuatro heptasílabos sueltos más que se unen como coda a cuatro de los 66 cuartetos que lo componen, rimando con los versos segundo y tercero.
Inserto la magnífica interpretación del poema que hace Christian Olivier del grupo Têtes raides:
La traducción que presento por mi parte, y que puede leerse aquí, está en verso, por supuesto. Una traducción en prosa sería sin duda más fiel al contenido del poema, pero sería infiel a la poesía. Sería como despojar a una canción de su melodía y reducirla a la letra, como si el contenido y no el ritmo que es la fuerza de las palabras fuera lo más importante.
El verso empleado es el alejandrino, el mismo que usa Genet, y aunque podría haber utilizado versos blancos, es decir sin rima, en mi versión como la mayoría de las traducciones que he consultado, he optado por la apuesta más difícil que es conservar la rima consonante o total del poema, lo que a veces ha sido muy sencillo por la hermandad de la lengua francesa y la española, pero la mayoría de ellas reconozco que bastante complicado y aun endiablado. La poesía de Genet, por otra parte, no es fácil: mezcla las imágenes y metáforas más sublimes y los términos cultos con la jerga carcelaria y barriobajera más atrevida, sin rehuir la temática de la homosexualidad masculina, que hoy no escandaliza a nadie pero que era bastante atrevida sin duda para su época. Espero y deseo que pueda sonar de ese modo lo más parecido posible al original este canto de amor desesperado y denuncia contra la pena capital.
jueves, 28 de octubre de 2021
Dos tazas
El Ministerio de in-sanidad y propagación de las enfermedades ha acuñado un nuevo término para meter más miedo todavía, si cabe, a la población: co-infección.
Dicen que hay que vacunarse de la gripe porque, aunque el año pasado no se la vio ni por el forro porque todo era covi, este año viene reforzada y malisísima.
A la gripe no se la comió el lobo, y vuelve con saña por sus fueros, así que hay que “reducir la carga de enfermedad y las complicaciones que pueda ocasionar”.
Si hay infección conjunta de lo uno con lo otro, el riesgo de éxito letal o sea muerte, que ya era considerable en el caso de una sola infección, se reduplica.
La Comisión de Enfermedad Pública ha acordado que ambas vacunas se inyecten simultáneamente, una en cada brazo, según la evidencia científica existente.
Los mayores de 70 años recibirán la tercera dosis de inmunización del covi a la vez que la vacuna de la gripe, matando, por así decir, dos pájaros de un tiro.
Se espera lograr mayores tasas de cobertura de vacunación en la población “diana”: mayores de 65 años, embarazadas, personal sanitario y personas vulnerables.
El Ministerio señala que pueden coincidir ambas patologías y aumentar las complicaciones en los grupos de riesgo para los que ambas enfermedades pueden ser especialmente dañinas.
El Ministerio ha elaborado un documento para la población con el objetivo de aclarar todas las dudas que hay, combatir falsos mitos y difundir los verdaderos.
Ambos virus presentan una gran variedad de síntomas, que pueden ir desde la ausencia de síntomas, o que sean muy leves, hasta enfermedades graves y la muerte.
Dos millones de españoles que fueron inmunizados con un suero monodosis van a recibir ahora un segundo pinchazo o dosis de recuerdo para reforzar la inmunidad.
Los que nos han infundido el pánico nos proporcionan ahora el remedio que lo cura: la doble vacunación. Si no queríamos taza, dos tazas: toma dosis duplicada.






