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lunes, 23 de febrero de 2026

Revocación de la orden de destierro del poeta Ovidio

    ¿Cómo íbamos a recibir la noticia no poco surrealista de que dos mil años después de ser desterrado de Roma el poeta  Ovidio fuera rehabilitado hace ahora nueve años por el ayuntamiento de la capital italiana y revocada la orden de exilio que dictó contra él el emperador Augusto? Obviamente, con irónica sonrisa y no poca alegría, porque así se ve aquello de don Antonio Machado de que "hoy es siempre todavía", y porque, como dice el adagio popular, más vale tarde que nunca, y, también, nunca es tarde, aunque hayan pasado más de dos mil años, si la dicha es buena. 

 Vista de Sulmona en la actualidad

    Publio Ovidio Nasón había nacido en Sulmona en el año 43 antes de Cristo, la misma y, sin embargo, no la misma Sulmona que se alza todavía hoy, en la provincia actual de L’Aquila, en la región de los Abruzos, y  muerto quizá a los cincuenta y nueve años de edad en el año 17 del Señor -no se sabe con exactitud si poco antes o poco después- en el Ponto Euxino, que así llamaban los griegos apotropaica- o irónicamente al Mar Negro, por lo inhóspito que resultaba precisamente para la navegación, no siendo buen anfitrión, ya que “euxino” quiere decir bien hospitalario en la lengua de Homero. 

    En el año 2017 se quiso celebrar el bimilenario de la muerte del poeta, que murió efectivamente en el exilio, resucitando los restos mortales de su nombre propio y revocando la orden de destierro que contra él dictó uno de los príncipes de este mundo, como si eso pudiera reparar a estas alturas la injusticia, es decir la acción de la justicia entonces vigente, del daño que sufrió el poeta. 

 
 Ovidio desterrado de Roma, William Turner (1838)

    En el año 8 de nuestra era, en efecto, el poeta latino Publio Ovidio Nasón, cantor del amor y célebre sobre todo en la literatura y el arte universales por la trascendencia de su obra Metamorfosis, fue condenado al exilio en Tomis, la ciudad que después se convertiría, andando el tiempo, como suele decirse,  en la Constanza actual, en el otro extremo del imperio romano, en Rumanía, de donde no pudo regresar ni siquiera tras la muerte de Augusto. ¿Por qué murió tan lejos de su Sulmona natal y de su querida Roma donde residía? No se sabe muy bien a fecha de hoy todavía cuál fue la razón concreta de su destierro ni si está relacionado con su vida, con su obra o con ambas.

    El caso es que, según se leía en la prensa de aquellos días, un partido político italiano presentó una moción que fue aprobada en el Ayuntamiento de Roma con el fin de «reparar el grave daño sufrido por Ovidio, procediendo a revocar el decreto por el que Augusto lo mandó al exilio». El ayuntamiento de Roma, regentado a la sazón por la abogada Virginia Raggi, se arrogaba así la representación ideal de la continuidad histórica del Senatus PopulusQue Romanus (SPQR), es decir, del Senado y del Pueblo de Roma,  y decidía restituir «la dignidad del poeta, injustamente enviado al exilio». El vicealcalde y asesor de Cultura de dicho consistorio declaraba además que «la rehabilitación de Ovidio es un símbolo importante, ya que habla del derecho de los artistas a expresarse libremente en la sociedad». 

 Estatua de Ovidio en Constanza (Rumanía)

    La injusticia que se cometió con Ovidio, la promulgación de la orden que decretaba su exilio, no se repara con otra orden que la anule dictada como la anterior desde Arriba: la única reparación posible sería no decretar ninguna orden ni ley que privara a nadie de su libertad ni del derecho a vivir donde le plazca, para lo cual lo primero de todo sería necesario que no existiera ningún Estado o régimen político heredero de aquel otro que pretendiera mostrar su nueva cara democrática y liberal, como el policía bueno, intentando reparar el daño causado por el policía malo, en este caso por el Príncipe Octaviano,  quien todavía no osaba llamarse Emperador, pero que aceptó encantado el título de Augusto que le confirió el Senado romano; "bueno" y "malo", además, no son sino las dos caras, amable una y arisca la otra, de la misma moneda, ya se trate del policía o de cualquier forma de Estado o régimen político dominante.

    En todo caso de poco le puede servir al poeta, dos mil años después de su muerte, que el Ayuntamiento de Roma quiera desquitarse ahora anulando aquel decreto de destierro. Hay una sola forma de hacer que vuelva de su exilio y olvido el poeta y devolverle así la libertad de expresión que merece, que es leyendo sus versos, y para eso no hace falta que ningún poder ni autoridad lo autorice ni revoque la orden de destierro que ese mismo poder, el mismo y, paradójicamente,  no el mismo, decretó en su momento. 

Ovidio en el exilio,  Ion Theodorescu-Sion (1915)

    La dicha sería buena, como decíamos al principio,  si se leyeran todavía algunos de sus versos y resonaran en nuestros oídos. Ese sería el mayor tributo y homenaje que podríamos rendirle, pues era tal la pasión por el ritmo del lenguaje y la poesía de Publio Ovidio Nasón que cuando su padre le prohibió en su juventud dedicarse al arte de las Musas porque no era rentable económicamente hablando, haciéndole jurar que no escribiría más versos,  no pudo menos él, como hijo complaciente y al mismo tiempo poeta rebelde e impenitente que era, que  prometerle, en verso, que así lo haría. Afortunadamente para nosotros no cumplió su promesa. Así nos lo cuenta él mismo en unos dísticos autobiográficos: 

Saepe pater dixit: "Studium quid inutile temptas?
Maeonides nullas ipse reliquit opes".
Motus eram dictis, totoque Helicone relicto
scribere conabar uerba soluta modis.
Sponte sua carmen numeros ueniebat ad aptos,
et quod temptabam dicere uersus erat.
(Ovidio, Tristezas, IV, 10, 21-26)

Siempre me dijo mi padre: "¿Por qué te agrada lo inútil?
Mira a Homero, que ni un     mal dividendo ganó."
Me convencía lo dicho y, dejando de lado las Musas,
yo intentaba escribir     prosa corriente y vulgar.
Pero de suyo venía el ritmo a su metro preciso,
y era lo que iba a decir     verso medido y cabal.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Unos versos sáficos

Un papiro nos devolvió en 2004 estos versos griegos de la poetisa Safó oriunda de la isla de Lesbo y, por lo tanto, lesbia y lesbiana avant la lettre. La palabra “lesbiana”, por cierto, es un galicismo. El gentilicio castellano propio sería "lesbia", como el pseudónimo que utilizó Catulo para su amada Clodia. Lesbiana, según la docta Academia, es la mujer que ama a otras mujeres, y aparece encabezando el nombre del colectivo LGTBI.  

La poetisa escribió poemas de amor a otras mujeres sin que eso supusiera un encasillamiento previo bajo ninguna etiqueta de "homosexualidad" aún, en el siglo VIII antes de nuestra era, en un mundo sobre el que todavía no se proyectaba la sombra de la cruz de Cristo. Escribió en dialecto griego eolio, y fue considerada por los antiguos la décima Musa.

La poetisa Safó,  Charles Mengin (1877)

    En estos versos recientemente descubiertos la autora confiesa que envejece y que no puede hacer nada para evitarlo, y después de constatar que su pelo está encaneciéndose y sus rodillas flaqueándole, nos trae a la memoria el mito de la Aurora que se enamoró del joven Titono. Sin embargo ella, la Aurora de dedos rosicler,  que era inmortal, como comprobamos todos los días al amanecer, descubrió una mañana que su joven enamorado había envejecido, como la propia poetisa. Y es que el tiempo nos vuelve viejos. Sin embargo, no deberíamos negarnos a envejecer: el otoño es bello, la vejez también puede serlo, sobre todo cuando sigue brillando en ella la chispa de la juventud.


Tras frutos hermosos de las Musas de floridos senos
id, niñas, vosotras, y melódica la dulce lira.

Que ya me robó vejez el cuerpo a mí que en otro tiempo
fue tierno, y se me han canosos vuelto los cabellos negros.

Y duro se me hace el corazón, ni me sostienen piernas
que otrora ligeras al bailar como las corzas eran.

Mil veces por eso me lamento; pero ¿qué iba a hacerle?
No puede dejar de envejecer el que se sepa humano.

También se contaba de Titono que rosada Aurora
raptándolo fue por sus amores hasta el fin del mundo,

tan bello y tan joven, pero a él lo sorprendió canosa
también a su tiempo la vejez, siendo inmortal su esposa.


    Otra muestra de la poesía de Safó, el himno a Afrodita. Está compuesto en estrofas sáficas, llamadas así en su honor, que constan de tres (o cuatro como prefieren otros) versos: tres hendecasílabos llamados sáficos y un pentasílabo como remate del tercero de la copla que se denomina adonio. Safó suplica del amor a la diosa su ayuda para conseguir el favor de su amada.

Afrodita, diosa de trono alegre,
hija zalamera de Zeus, te ruego:
no atormentes más con dolores ni ansias
mi alma, señora,

sino ven aquí, si mi voz de lejos
otra vez oíste y me la escuchaste
y dejando atrás la paterna casa
de oro viniste,

tras uncir tu carro: gorriones lindos
a la negra tierra tiraban prestos
con sus fuertes alas batiendo el aire
desde los cielos.

Y llegaron pronto, y oh tú bendita,
con divino rostro me sonreías
preguntando qué me pasaba, a qué otra
vez te llamaba,

y qué más quería que a mí me pase,
alocada, en mi alma: “¿A quién deseas
que te ponga amor en tus brazos? ¿Quién, Sa-
fó, te tortura?

Si ella te huye, ya correrá en tu busca,
y si los rechaza, te hará regalos ,
si no te ama, ya te amará muy pronto,
aunque no quiera”.

Ven también ahora, y de dura pena
líbrame tú, y cuanto desea mi alma
conseguir concédemelo, y tú misma
sé mi aliada.


Elefthería Arvanitaki canta con su espléndida voz un poema de Safó. El vídeo está hecho, además,  con cuadros sugerentes de J. W. Waterhouse. Disfrutadlo.

domingo, 22 de junio de 2025

Dicen que no hablan

    Debía de estar cursando yo quinto o sexto del bachillerato antiguo de letras, en aquel Instituto de Enseñanza Media Mixto, después Instituto Nacional de Bachillerato, y finalmente hoy, creo, Instituto de Educación Secundaria. ¡Cómo se ha devaluado la Enseñanza y convertido en Educación, madre mía! ¡Cómo cambian los tiempos para no mejorar, empeorando! 

     Me viene ahora el recuerdo de una profesora de Literatura que cojeaba al andar, ya algo entrada en años, que hace ya más de cincuenta primaveras, nos recitó unos versos que no he olvidado todavía. Sigo viéndola a ella y oyéndole recitarlos en medio de un silencio sepulcral y pedagógico en el aula donde resuena su voz emocionada, que daba vida a aquellas palabras rimadas: "Ahí va la loca soñando". Eran versos de Rosalía de Castro. Me dejaron una huella muy profunda. La poesía surgía en medio de una aburrida clase de literatura.
  
    No recuerdo mucho ahora de la autora, del movimiento literario, creo que era el romanticismo, de su vida y su obra. El programa que estudiábamos era Historia de la Literatura Española o Universal, no recuerdo bien. En todo caso era un programa que como el de Historia nunca llegaba a completarse ni llegaba a lo de hoy, inabarcable pero eso era lo de menos. La Historia de la Literatura que estudiábamos y de la que nos examinábamos y se nos evaluaba era el Programa que había que cursar para conseguir el título, pero de aquello no me ha quedado prácticamente nada, al menos nada comparable a la impresión que me causaron aquellos versos que hoy vuelven a resonar y escucho recitados por Aitana Sánchez Gijón en el vídeo adjunto. 
 

     Son versos populares porque son octosílabos pareados que forman según  los críticos literarios un verso más largo, hexadecasílabos podría decirse con cesura intermedia que los convierte en dos hemistiquios de ocho sílabas cada uno, con rimas asonantes que configuran tres estrofas: la primera de siete versos, con asonancia en -áo, la segunda de cinco en -áa, y la tercera y última de dos con rima en -éo, que nos recuerdan a los romances medievales. También es popular la contracción de 'ahí' -dos sílabas-, en 'áhi' -una sola- en la producción del verso. 
 
    Pero lo más popular es que da voz a las cosas, a las plantas, a las fuentes, a los pájaros, a las aguas, voces que le reprochan a la autora que sueñe “con la eterna primavera de la vida y los campos”, ella, que, como aquella profesora de literatura, ya peinaba canas, y era una “incurable sonámbula”. Sus sueños se rebelan -y eso es lo popular- contra la realidad de las cosas que se agostan y se abrasan, es decir, mueren, sin embargo no se puede vivir sin ellos. 
 
    Me recuerdan a Virgilio y su “sunt lacrimae rerum et mentem mortalia tangunt”: Lágrimas hay en las cosas y toca el alma lo humano, o, quizá mejor, la muerte, lo mortal. Lo propio de los hombres es lo que nos llega al alma.  Y lo propio de los mortales es rebelarse soñando contra la muerte a la que se nos condena, contra el futuro al que nos condenamos. Los sueños se rebelan contra la tierra prometida de la muerte: no quieren morir, realizarse.  
 
  
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, 
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, 
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso, 
De mí murmuran y exclaman: 
-Ahí va la loca soñando 
Con la eterna primavera de la vida y los campos, 
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos, 
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado. 
 
Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha, 
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula, 
Con la eterna primavera de la vida que se apaga 
Y la perenne frescura de los campos y las almas, 
Aunque los unos se agostan, y aunque las otras se abrasan. 
 
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños, 
Sin ellos, ¿Cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

viernes, 21 de marzo de 2025

Recordando a Safó (en el día mundial de la poesía)

Un papiro nos devolvió en 2004 estos versos griegos de la poetisa Safó de Mitilene o de Lesbo -conservo su acentuación aguda en griego ático y moderno Σαπφώ- oriunda de la isla de Lesbo y, por lo tanto, lesbia y lesbiana avant la lettre. La  palabra “lesbiana”, en efecto,  se creó, por antonomasia, a raíz de su nombre propio, para calificar a la mujer homosexual.

La poetisa escribió poemas de amor a otras mujeres, porque amaba a las mujeres, sin que eso supusiera un encasillamiento previo bajo ninguna etiqueta de "homosexualidad" aún, en el siglo VIII antes de nuestra era, en un mundo sobre el que todavía no se proyectaba la sombra de la cruz de Cristo. Escribía en dialecto griego eolio,  y fue considerada por los antiguos la décima Musa.

 
La poetisa Safó,  Charles Mengin (1877)

En estos versos la autora confiesa que envejece y que no puede hacer nada para evitarlo, y después de constatar que su pelo está encaneciéndose y sus rodillas flaqueándole, nos trae a la memoria el mito de la Aurora que se enamoró del joven Titono. Sin embargo ella, la Aurora de dedos rosicler,  que era inmortal, como comprobamos todos los días al amanecer, descubrió una mañana que su joven enamorado había envejecido, como la poetisa. Y es que el tiempo nos vuelve viejos. Sin embargo, no deberíamos negarnos a envejecer: el otoño es bello, la vejez también puede serlo, sobre todo cuando sigue brillando en ella la chispa de la juventud.

ὕμμες πεδὰ Μοίσαν ἰ]οκ[ό]λπων κάλα δῶρα, παῖδες,

σπουδάσδετε καὶ τὰ]ν φιλάοιδον λιγύραν χελύνναν∙

 ἔμοι δ’ἄπαλον πρίν] ποτ’[ἔ]οντα χρόα γῆρας ἤδη

ἐπέλλαβε, λεῦκαι δ’ ἐγένοντο τρίχες ἐκ μελαίναν∙

 βάρυς δέ μ’ ὀ [θ]ῦμος πεπόηται, γόνα δ’[ο]ὐ φέροισι,

τὰ δή ποτα λαίψηρ’ ἔον ὄρχησθ’ ἴσα νεβρίοισι.

 τὰ <μὲν> στεχανίσδω θαμέως∙ ἀλλὰ τί κεν ποείην;

ἀγήραον ἄνθρωπον ἔοντ’ οὐ δύνατον γένεσθαι.

καὶ γάρ π[ο]τα Τίθωνον ἔφαντο βροδόπαχυν Αὔων

ἔρωι φ αθεισαν βάμεν’ εἰς ἔσχατα γᾶς φέροισα[ν,

 ἔοντα [κ]άλον καὶ νέον, ἀλλ’ αὖτον ὔμως ἔμαρψε

χρόνωι πόλιον γῆρας, ἔχ[ο]ντ’ἀθανάταν ἄκοιτιν.




Tras frutos hermosos de las Musas de floridos senos
id, niñas, vosotras, y melódica la dulce lira.

Que ya me robó vejez el cuerpo a mí que en otro tiempo
fue tierno, y se me han canosos vuelto los cabellos negros.

Y duro se me hace el corazón, ni me sostienen piernas
que otrora ligeras al bailar como las corzas eran.

Mil veces por eso me lamento; pero ¿qué iba a hacerle?
No puede dejar de envejecer el que se sepa humano.

También se contaba de Titono que rosada Aurora
raptándolo fue por sus amores hasta el fin del mundo,

tan bello y tan joven, pero a él lo sorprendió canosa
también a su tiempo la vejez, siendo inmortal su esposa.

  Otro poema de la misma autora: La Luna y las Pléyades.

domingo, 2 de marzo de 2025

¿Cómo suena Chéspir?

Güilian Chéspir es un gran poeta, y eso, que lo saben muy bien los ingleses y lo reconoce todo el mundo, corremos el peligro de olvidarlo nosotros si no lo leemos en inglés y sí en traducciones castellanas en prosa, porque es como si sólo nos llegara de esa forma el contenido,  la letra, diríamos, de la canción,  y nos olvidáramos del ritmo y de la música, que es esencial a la poesía.


Como poeta, utiliza el verso decasílabo yámbico, el iambic pentameter, el verso preferido de la poesía inglesa, que por su final agudo se convierte en hendecasílabo yámbico castellano, ya que se cuenta una sílaba más en el cómputo. El ritmo yámbico es el del tictac del reloj: tiempo no marcado seguido de marcado: tic-tác, tic-tác... Un ejemplo de Chéspir, tomado del poema El rapto de Lucrecia, puede ser:
“against the golden splendour of the sun”

que se deja traducir muy bien, imitando el metro y su ritmo, literalmente así:
“contra el dorado resplandor del sol”

Pero hay que tener en cuenta que el cómputo silábico medio de las palabras españolas es bastante más largo que el de las inglesas, por lo general monosilábicas o bisilábicas, por lo que sería prácticamente imposible hacer una versión fiel del inglés de Chéspir, en verso hendecasílabo castellano. Ha sido posible en el ejemplo de arriba, pero es la excepción, digamos, que confirma la regla.

Para solventar esta dificultad, los traductores que quieren conservar el verso -metro y ritmo- en su traducción y no quieren recurrir a la socorrida prosa para hacer una versión de un poeta, ni al verso blanco, que carece del colorido que le da la rima, ni al llamado “verso libre”, que es prosa disimulada en renglones truncados, tienen que ingeniárselas recurriendo a un tipo de verso más largo. 
 
Algunos han echado mano del alejandrino o verso de catorce sílabas, dividido en dos hemistiquios de siete cada uno, que no es un mal recurso. Otros han optado por otra vía. Agustín García Calvo, que recibió el premio nacional de traducción por el conjunto de su obra en el año 2006,  por ejemplo,  tradujo los Sonetos de Shakespeare y se decantó por el trisdecasílabo yámbico, un verso de trece sílabas, tres más que el que usa Chéspir, que conserva el ritmo yámbico del original, y que permite traducir el inglés y guardar la rima. 

Si tomamos una estrofa de La violación de Lucrecia, una Rima Real (Royal Rhyme), que antes del cisne de Avon cultivó Geoffrey Chaucer (1340-1400) y que por ello se conoce también como estrofa chauceriana, que consta de siete decasílabos yámbicos con rima consonante, distribuidos generalmente ABABBCC, se nota en seguida que para traducir la letra, el contenido, necesitamos un verso un poco más largo, que nos permita asimismo conservar la rima y el ritmo yámbico:

“My honour I´ll bequeath unto the knife
That wounds my body so dishonoured.
‘Tis honour to deprive dishonoured life;
The one will live, the other being dead.
So of shame’s ashes shall my fame be bred;
For in my death I murder shameful scorn.
My shame so dead, mine honour is new born”.

 Esta podría ser una versión rítmica de la estrofa de arriba:

"Mi honor lo legaré al puñal, que a mí la herida
Del cuerpo tan envilecido deje abierta;
Honra es privarse de una deshonrada vida;
El uno vivirá, yaciendo la otra muerta.
Se hará de ascuas de infamia así mi fama cierta;
Pues con mi muerte mato la inmoral deshonra,
Muriendo así mi deshonor, renace mi honra."


jueves, 3 de octubre de 2024

Tres palabras griegas: poema, poeta, poesía.

    Hay tres palabras griegas que conservamos en las lenguas modernas que son poesía, poeta y poema, que nos retrotraen al verbo griego ποιέω (poiéo), hacer o crear, del que son deudoras: poeta, poietés, el hacedor, el creador; poesía, poíesis, la creación; poema, poíema, lo creado, el resultado de la creación, la obra del poeta. Estas palabras constituyen una divina trinidad: padre, el poeta, hijo, el poema, y espíritu santo, la poesía que lo inspira: tres en uno. 




    Leyendo a Virginia Woolf (On not knowing Greek, incluido en su colección de ensayos literarios The common reader) me entero de que el poeta Shelley tradujo al inglés El Banquete de Platón y de que empleó veintiuna palabras para trasladar estas célebres trece griegas del Simposio 196d-e: πᾶς γοῦν ποιητὴς γίγνεται, κἂν ἄμουσος ἦι τὸ πρὶν, οὗ ἂν Ἔρως ἅψηται: for everyone, even if before he were ever so undisciplined, becomes a poet as soon as he is touched by love. Lo que, si lo vertemos al castellano a partir de la versión inglesa de Shelley podría ser algo así como: «pues todos, aunque antes fueran siempre harto indisciplinados, se convierten en poetas tan pronto como les toca el amor». 
 
    Pero vayamos a la fuente original, a Platón, que cita, al parecer, un verso proverbial de la perdida tragedia de Eurípides Estenebea, fr. 633 Kannicht que, además de Platón, han citado muchos otros autores griegos, y traduzcámoslo directamente, sin Shelley como intermediario: Todos se convierten en poetas, aunque antes fueran ajenos a las Musas, cuando Amor los toca. Otra traducción todavía más literal sería: Todo aquel a quien toque Eros, aunque antes fuera ajeno a las Musas, se convierte en poeta
 
Apolo y las Musas, Mingote

     Hemos conservado en la última versión la alusión mitológica a Eros, dios del amor y la referencia a las Musas no explícita en Shelley, que recurre a “so undisciplined”. El original griego dice ἄμουσος, que es un adjetivo formado por el prefijo negativo ἀ-, etimológicamente hermano del inglés y alemán un- así como del latín in-, y el término μουσος que evoca a las Musas (Μοῦσαι), por lo que se traduce mejor como “ajeno a las Musas”, que son las divinidades que, hijas preliterarias de Mnemósine o Memoria, inspiran a los artistas. Es verdad que en sentido genérico el término puede significar “rudo, grosero, sin gusto, sin finura”, como recoge el diccionario escolar de Pabón, y de ahí "sin disciplina", pero también tiene un significado específico, que es el que predomina en esta frase, que sería “sin sentido o sensibilidad musical”, es decir ajeno al arte en general y especialmente a las letras y al ritmo musical del lenguaje. 
 
    En la cita platónica hay, pues, dos alusiones mitológicas: a Eros, el dios del amor, y a las Musas, que se han perdido en la traducción inglesa de Shelley, cuando dice que cualquier hombre sin sensibilidad artística se convierte por influencia del Amor en un poeta, o, dicho de otro modo, que cualquier enamorado se convierte, cuando es tocado por la gracia de Eros, en un artista. 
 
    Precisamente en el Banquete de Platón, en el diálogo que mantienen Diotima y Sócrates, le dice esta lo siguiente: 
 
“Tú sabes que creación (ποιήσις, latín poesis) es algo múltiple, pues en realidad toda causa que haga pasar cualquier cosa de lo que no es a lo que es es creación, de suerte que también los trabajos en todas las artes son creaciones y los artífices de éstas todos creadores (ποιηταί, latín, poetae).

-Verdad dices.

-Pero también –continuó ella- sabes que no se llaman creadores, (ποιηταί, latín, poetae), sino que tienen otros nombres y que a una parcela separada de toda la creación (ποιήσις, latín poesis), la relativa a la música y los versos, se la denomina con el nombre del todo. Pues sólo a eso se llama “poesía” (ποιήσις, latín poesis), y “poetas” (ποιηταί, latín, poetae) a los que poseen esa parcela de la creación (ποιήσις, latín poesis).

-Dices verdad –añadí yo.

-Pues bien, así ocurre también con el amor."

Sócrates y Diotima con un discípulo. Franz Caucig (1762-1828)

    Pero ¿qué es poesía? La poesía es un intento desesperado de devolver a las palabras su poder de evocación de las cosas en contra de su significado conceptual habitual, que como un velo opaco recubre la realidad que tenemos delante, ocultándonosla y haciendo de ella nuestra gran desconocida, la gran y terrible incógnita, que sólo puede despejarse gracias al arte de las musas.

    La poesía devuelve al lenguaje su magia primigenia, convierte a las palabras en palabras mágicas, susceptibles de suscitar presencias y de resucitar, como la música de Orfeo, la música de verdad, a los muertos. La poesía nos lleva más allá. 

    Una de sus florituras más importantes es la metáfora, o la transferencia, dicho a la latina, y no me refiero a la operación bancaria en que se transfiere dinero de una cuenta a otra sino a la traslación del sentido de una palabra a otra, en virtud de una comparación tácita que rompe el principio filosófico de identidad A=A sobre el que se basa nuestra lógica aristotélica, dado que la poesía nos lleva más allá y nos dice, por ejemplo, A=B: las perlas del rocío, la primavera de la vida... 

    Vivir sin música no es vivir: no se puede vivir ἄμουσος, sin música, ajeno al arte de las Musas, porque la música es lo único que consigue, como Orfeo, que había sido tocado por el amor de Eurídice, hacernos salir del averno de la realidad y convertir nuestra existencia en vida de verdad, hacernos revivir, volver a vivir.

miércoles, 22 de mayo de 2024

Poesía cargada de futuro

    Me entero de que el hijo de Lucy la pastelera ha publicado un poemario que se titula “Poesías de combate”. Según la noticia del periódico local se trata de “versos libres que no guardan una métrica”, lo que ya me parece mala cosa: versos libres de las ataduras rítmicas y prosódicas que los convierten en versos, o sea, prosa corriente y moliente, vulgar, escrita en renglones truncados. 

    Cuarenta poemas, en palabras del autor, que constituyen “una poesía urbana de lenguaje punk y cotidiano pero agresivos para romper la idea frágil del poeta convencional”.  Me recuerda a la poesía llamada social de un Gabriel Celaya, por ejemplo, que se cultivó en España durante la dictadura, y que cantaba Paco Ibáñez, aquella poesía concebida como un arma "cargada de futuro", cargada y por lo tanto condenada a la maldición del futuro que nadie ha visto nunca ni verá, y al compromiso político con el "partido" hasta mancharse a lo Jean Paul Sartre las manos: Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. / Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

 

     Recuerdo a su madre, a Lucy la pastelera, una mujer que siempre, según sus propias palabras, lo había visto todo negro, y no sin razón, pero que cuando se casó comenzó a verlo todo blanco, como si hubiera caído una copiosísima nevada. Siempre me pareció esto tan simple, que imaginaba yo su noche de bodas, su luna de miel, vestida como novia de blanco impoluto, y rodeada de un merengue empalagoso y pastelón que salía de la manga pastelera de su marido y que caía en forma de copos de nieve resplandeciente sobre el lecho nupcial donde se consumaba el matrimonio del que nueve meses después nacería puntualmente el poeta roquero y maldito que, como reacción contra el optimismo materno, iba a verlo todo negro y a protestar por ello, y a combatirlo con sus presuntos versos, rompiendo con "la idea frágil del poeta convencional". 

 

      Tanto la madre optimista como el vástago pesimista y poeta social roquero olvidan que las cosas no suelen ser de ordinario ni tan blancas ni tan negras, sino todo lo contrario. Y no unas veces una cosa y otras otra, sino las dos cosas a la vez y al mismo tiempo, por lo que no hay muchas razones ni para el optimismo ni para el pesimismo, porque no se sabe.

domingo, 14 de enero de 2024

Soy nadie

    Soy nadie es uno de los poemas breves más conocidos de la norteamericana Emily Dickinson (1830-1886), en el que exalta la gloria de ser un don Nadie, del que hay dos versiones, la manuscrita y la publicada inicialmente en 1891, que traduzco aproximadamente conservando ritmo yámbico y rimas:


¡Soy nadie yo! Y tú ¿quién?
¿Eres nadie también?
¡Entonces somos dos! Silencio.
Nos echarían, sabes.

 ¡Qué horror ser alguien! ¡Qué vulgar
croar como una rana
el propio nombre todo el día
a charca que se ufana!

 

     El manuscrito de la autora presenta algunas variantes, como puede comprobarse en el Emily Dickinson Archive, que no alteran sin embargo el sentido de un poema que viene a decirnos que el anonimato es preferible al renombre de la fama, y que invita al lector a sumergirse en  un nosotros común que se opone a un ellos, los que son alguien.

Emily Dickinson (1830-1886)
 
¡Soy nadie! ¿Quién eres tú?
¿Eres -Nadie- también?
¡Entonces somos dos! 
¡No lo digas! lo divulgarían, ¡ya sabes!
 
¡Qué deprimente ser Alguien!
¡Qué vulgar, como una rana,
pasar todo el verano repitiéndole tu nombre
a un charco admirado! 
 
(Traducción de María Negroni)
 
 

jueves, 27 de julio de 2023

Un poema de Guol Güitman

    Me ha parecido muy bello el poema, o más bien prosa poética, de Guol Güitman (1819-1892) When I Heard the Learn’d Astronomer. Se considera al poeta norteamericano el padre de la poesía moderna y del verso libre de la camisa de fuerza de la condición versificatoria, es decir de la prosa poética, donde 'poética' quiere decir bella, una pequeña narración que narra una experiencia personal, sencilla, utilizando algunos recursos estilísticos como, por ejemplo, en este texto la repetición de "when" ("cuando"). 

Ciudades oscurecidas (San Francisco), fotografía de Thierry Cohen (2010)
 
     El poeta asiste a una conferencia de astronomía de un reputado científico. Enseguida se siente abrumado por los números, que son los datos de la ciencia astronómica en este caso, que ofrece la erudición del conferenciante, que seguramente habla de largas distancias de años-luz, de estrellas que se han apagado hace muchos años y que seguimos viendo en el cielo, de lejanas galaxias y astros, de la infinitud e inconmensurabilidad del espacio... El poeta se siente fatigado y mareado, y necesita huir del salón de conferencias donde el astrónomo es aplaudido. El poeta siente la necesidad de salir a la calle, se levanta, y sale, solo como está, y entonces mira hacia el cielo nocturno y, en medio de un perfecto silencio -ya no oye las palabras del científico ni la clamorosa ovación que recibe- pierde la vista en el sinfín de las estrellas, contraponiendo el aprendizaje académico y teórico con la experiencia directa y sensitiva en favor de la última.  

Guol Güitman, fotografía de George C. Cox (1887)
 

When I heard the learn’d astronomer,
When the proofs, the figures, were ranged in columns before me,
When I was shown the charts and diagrams, to add, divide, and measure them,
When I sitting heard the astronomer where he lectured with much applause in the lecture-room,
How soon unaccountable I became tired and sick,
Till rising and gliding out I wander’d off by myself,
In the mystical moist night-air, and from time to time,
Look’d up in perfect silence at the stars.

Ciudades oscurecidas (Nueva York), fotografía de Thierry Cohen (2010)
 

Cuando escuché al experto astrónomo,
Cuando tuve las pruebas, las cifras, dispuestas en columnas ante mí,
Cuando me enseñaron los mapas y los diagramas, para sumarlos, dividirlos, medirlos,
Cuando sentado escuchaba al astrónomo mientras disertaba con gran aplauso en el salón de conferencias,
Qué inexplicablemente pronto me cansé y me puse enfermo,
Hasta que levantándome y escabulléndome me alejé solo,
En el aire, místico y húmedo, de la noche, y de cuando en cuando,
contemplaba en perfecto silencio las estrellas.

viernes, 19 de mayo de 2023

En las paredes de Atenas (El arte de los graffiti, y 2ª parte)

Todos somos esclavos.
 (El adjetivo "ólos", que queire decir "todo" se aspiraba en griego antiguo, donde se decía "hólos"; de ahí deriva una palabra como "holocausto" -nombre del sacrificio en el que se quema entera a la víctima del sacrificio-, "holístico", y otra como "católico", donde se ha perdido la -h- intercalada que conservan otras lenguas como el inglés (catholic), y que significa "universal". δούλος, dulos, es la forma clásica de decir "esclavo, siervo, lacayo, sirviente". Decir que en nuestro mundo, donde oficialmente está abolida la esclavitud, "todos somos esclavos", significa que a pesar de ello no somos libres todavía).
 
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  Despenalizad el libre pensamiento.
(Pensamiento se dice en griego "skepsi", que también significa "reflexión, meditación", de ahí que el adjetivo "skeptikós", origen de nuestro "escéptico", signifique etimológicamente "reflexivo, meditabundo, pensativo". Toda una lección de humildad etimológica para los dogmáticos que se creen en posesión de la verdad. El escepticismo es la mejor vacuna contra el fanatismo y el dogmatismo. Debajo de la pintada un cartel de "se vende", algo completamente normal en una época y una sociedad en la que todo se compra y se vende sometido a las reglas del mercado).
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¿Acaso hay vida antes de la muerte?
(Vida y muerte; zoé y thánatos. A veces nos preguntamos si habrá vida después de la muerte.  La pintada griega nos pregunta, al revés, encarecidamente, habida cuenta de sus cuatro signos de interrogación (;;;;), si hay vida antes de la muerte. De tánato: eutanasia, tanatorio. De zoe, que es sinónimo de "bios", deriva la zoología, que es el estudio de los seres vivos, mientras que de "bios" procede la "biología" o estudio de la vida en general. Resulta curioso que haya dos palabras para lo que nosotros llamamos 'vida' en griego: zoé es la vida biológica, zoológica, diríamos mejor, en el sentido de animal, que como dice Giorgio Agamben compartimos con el resto de los seres vivos, mientras que bíos es la vida social de los seres humanos estructurada en una comunidad política).  
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Se vende miedo.
(Uno de los rótulos que más se ve en estos tiempos de crisis paseando por la ciudad de Atenas y también por nuestras ciudades españolas, no nos engañemos,  es "políte" (se vende), forma pasiva del verbo clásico "poléo, que significa "poner a la venta", y que resuena en nuestro monopolio. La expresión cervantina de "el patio de Monipodio", con la que denomina al hampa sevillana en su novela Rinconete y Cortadillo,  es una alteración del helenismo "monopolio".  La gracia de esta pintada es que lo que se vende no es ningún local, propiedad o negocio, sino el "fobos" es decir, el miedo que alimenta todas nuestras fobias).


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El sistema de enseñanza es la enseñanza del sistema.
(Crítica del sistema educativo, que es correa de transmisión de los valores que justifican el propio sistema socio-económico de dominio del hombre por el hombre, en esta pintada antisistema. Y buen ejemplo del carácter flexivo que conserva todavía la lengua griega. Prestad atención a la alternancia nominativo/genitivo: to sístima / tu sistímatos, un neutro de la tercera declinación, y un femenino de la primera i didascalía / tis didaskalías).

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¡No es nuestro mundo éste!
(Precisamente mundo se dice en griego "cosmos", de donde surge el "microcosmos" que somos cada uno de nosotros dentro del "macrocosmos" que es la sociedad entera. Algo sin embargo se rebela dentro de nosotros y nos hace decir que ese mundo no es nuestro mundo, el que llevamos dentro de nosotros, el que todos deseamos en el fondo de nuestro corazón).

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Vida, no supervivencia.
(La palabra vida -zoé- se proclama como reivindicación, en contra de lo que el sistema nos ofrece: epi-biosi (super-vivencia): lo que queremos es vida de verdad, no lo que tenemos a cambio: mera supervivencia).
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(En la lengua del Imperio, para que entiendan los turistas que visitan la ciudad de Atenea en qué consiste el tópico horaciano del "carpe diem" : Cuando todo el mundo vive en el futuro, el presente ¡au revoir!)
 
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Ο  ΚΟΣΜΟΣ  ΣΑΣ  ΕΝΑΣ ΚΟΣΜΟΣ  ΠΟΥ  ΑΓΑΠΑ  ΟΤΙ  ΜΙΣΕΙ,  
Ο  ΚΟΣΜΟΣ  ΜΑΣ  ΑΛΛΟΣ.
Vuestro mundo es un mundo que ama lo que odia; 
nuestro mundo es otro.
ΚΑΘΕ ΟΙΚΤΟΣ ΓΙΑ ΤΟΥΣ ΕΧΘΡΟΥΣ ΤΗΣ ΕΛΕΥΘΕΡΙΑΣ ΕΙΝΑΙ ΑΝΑΝΘΡΩΠΟΣ
Toda compasión por los enemigos de la libertad es inhumana.
ΟΙ ΑΡΝΗΣΕΙΣ ΤΡΕΦΟΥΝ ΤΗΝ ΟΜΟΡΦΙΑ ΜΑΣ
 Los rechazos alimentan nuestra belleza.
ΤΟ ΧΑΟΣ  ΕΙΝΑΙ  ΦΙΛΟΣ ΣΟΥ
El caos es tu amigo. 
ΤΑ ΠΛΟΥΤΗ ΤΟΥΣ  ΕΙΝΑΙ ΤΟ ΑΙΜΑ ΜΑΣ
Su riqueza es nuestra sangre.
ΤΑ ΦΡΑΓΚΑ ΣΟΥ ΕΙΝΑΙ ΤΟ ΕΙΣΗΤΗΡΙΟ ΣΟΥ ΓΙΑ ΤΟ ΠΟΥΘΕΝΑ
Tus monedas son tu billete hacia la nada. 
Libertad para los sueños.