martes, 3 de diciembre de 2024
Mierda de Artista, Artista de Mierda
lunes, 2 de diciembre de 2024
Cabaré de variedades (II)
¿Dónde estaba Dios en todo esto? Dios, cuya existencia no puede negarse en realidad, se transformaba, ajeno a las numerosas plegarias y maldiciones que recaían sobre Él, sufría una metamorfosis, como ha quedado claro a lo largo de estos dos milenios de historia cristiana, no era otra cosa ya sino el viejo ídolo veterotestamentario, el propio Becerro de Oro idolatrado.
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domingo, 1 de diciembre de 2024
Domingo de adviento
sábado, 30 de noviembre de 2024
Crocodylus Niloticus

viernes, 29 de noviembre de 2024
Romance de doña Lambra
jueves, 28 de noviembre de 2024
Cabaré de variedades (I)
¿Cuál es el reto del Ministerio del Gobierno del Reyno de España para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico? ¿Somos demasiados? ¿Sobramos los de abajo?
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Orgüeliana: La guerra es la paz (y viceversa: la paz es la guerra).
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Dice el capo de la OMS que la mpox, que ha causado ocho muertes en el último mes en todo el mundo, sigue siendo una emergencia de salud pública internacional.

El mejor plan para este invierno es evitar las vacunas fracasadas de la gripe y del cóvid que las campañas mercantiles farmacéuticas nos aconsejan inyectarnos.
Salvapantallas del Hospital Clínico Universitario de Valladolid de la Consejería de Sanidad de Castilla y León. Sabemos para quién está bien. No para nosotros.
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Los paranoicos de la conspiración creen que el Estado está teóricamente para protegernos, los medios para informarnos y la industria farmacéutica para curarnos.
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El mejor candidato a la Presidencia del Gobierno: Nadie.
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La prestigiosa fotógrafa Annie Leibovitz retrata a Su Majestad, la Reina Doña Letizia, como si fuera modelo de alta costura o estrella de Jólivud espectacular.miércoles, 27 de noviembre de 2024
Onfaloscopia u onfaloscopía

martes, 26 de noviembre de 2024
Pareceres LXII
301.- Volver al cine. Las salas de cine tienen cada vez menos espectadores. En los últimos años, sobre todo, se ha producido una deserción casi total del sector. Muchas han cerrado en el centro de la ciudad y en los pueblos. Su cierre se explica por el auge de las plataformas digitales que ha provocado el cambio de hábito de muchos cinéfilos tras la pandem(enc)ia, quienes huían de los espacios públicos -que se decían contagiosos- y buscaban los privados y domésticos de la reclusión familiar. Pero la cosa ya venía de antes con las cintas de vídeo que se alquilaban en los videoclubes y los DVD, solo que se vio favorecida con la aparición del virus coronado. Sin embargo la experiencia de entrar en una sala oscura, sentarse en una butaca, olvidarse uno de sus problemas y circunstancias y meterse en la pantalla sigue siendo única, y es una pena ver esta decadencia. Los pocos espectadores, además, que frecuentan una sala cinematográfica se ven alterados por sus teléfonos móviles supuestamente inteligentes, incapaces de mantenerlos apagados o en silencio, enviando y recibiendo guasaps, por lo que no pueden disfrutar de la experiencia inmersiva y única de meterse dentro de una película. Me encantaría poder redescubrir el placer de disfrutar de una buena película en una oscura sala de cine, metáfora de la caverna platónica, que era para mí una experiencia semanalmente inolvidable, pero me da la sensación de que el séptimo arte ha muerto.
302.- El plátano de Cattelan. No es un plátano cualquiera. Es una obra de arte. Un chef-d'oeuvre. No por nada, sino porque lo ha hecho un artista Maurizio Cattelan (1960-...), y lo presentó en 2019 adherido a una pared con una cinta americana en la Art Basel Miami Beach bajo el título de "Comediante", quizá porque el artista o la propia obra de arte se estaba riendo de nosotros, su público. Fue vendido entonces por la no despreciable suma de 120.000 dólares, con lo que se convirtió en el plátano más caro del planeta. Pero la fruta, que no tardará en madurar, ennegrecerse y pudrirse, pero siempre podrá sustituirse por otra, ha vuelto a ser noticia porque recientemente la obra, que no deja de ser un insulto al arte y a la inteligencia, ha vuelto a venderse en una subasta, y lo ha hecho por la astronómica cifra de 6.200.000 (seis millones doscientos mil) dólares, revalorizándose considerablemente como puede comprobarse. Una buena inversión que ha enriquecido a su artista, un provocador que, si fuera español, a la pregunta de qué es el arte, respondería "pasmarte, morirte, petrificarte de frío".
303.- Hombres de poca fe. Perder la fe, que es lo peor que hay, si eso fuera posible, sería paradójicamente una ganancia. Me gustaría poder decir y escribir que la fe va perdiendo terreno día a día en las vidas de las personas, que nadie cree ya en nada, pero no es verdad, desgraciadamente. Es cierto que la mayoría de la gente no cree ya en Dios, que es una fantasmagoría monoteísta del pasado: soy ateo, gracias a Dios, dijo Buñuel. A fin de cuentas Dios no era más que un pretexto para creer en algo. Pero la pérdida de fe de mucha gente en Dios, el fantasmón judeocristiano del pasado, no significa que la gente no crea en ninguna otra cosa, sino que ha sustituido una creencia obsoleta, por otras supercherías más modernas y no menos perniciosas, como por ejemplo la economía, que es la cara verdadera y dura de la política, y el dinero o Becerro de Oro, que es la nueva epifanía del viejo dios de Israel, o la importancia del individuo y la real gana de su voluntad personal o voto (y lo llaman libertad y no lo es) o el sufragio universal y o el cambio climático, cuyo negacionismo, según dicen, mata. Dicen que la fe puede mover montañas, y puede que sea verdad, pero a mí me parece, y a cualquiera, creo yo, que es mejor que las montañas estén quietas, inmóviles donde están, que no se muevan y produzcan un terremoto. Amén.
304.- No hay más que denuncias. Los asuntos ya no se resuelven cara a cara, de tú a tú. A la menor palabra fuera de tono uno se arriesga a ser demandado y a tener que buscarse y pagarse un abogado. ¿Tienes un problema con alguien, con un vecino, por ejemplo porque pone la televisión muy alta a horas in tempestivas de la madrugada? ¿Por qué no se lo dices personalmente? ¿Por qué no tratar de resolverlo directamente con la persona en cuestión? Se impone la denuncia policial, o contarles a terceros, la versión de uno mismo, por supuesto. Esta operación de difamación ya no sólo no se hace en directo, sino a través de las redes sociales que nos enredan aún más. ¿Alguien se ha comportado de una manera que no nos ha gustado? Evitemos a esa persona, ¿para qué enfrentarnos e intentar aclararlo? Además de evitarla, podemos bloquearla en nuestras redes sociales. Este comportamiento es cada vez más común, detrás de él está la incapacidad de relacionarnos con el prójimo, tememos la confrontación directa, nos escondemos detrás de chismes parciales que solo cuentan nuestra propia versión distorsionada. Estamos en un mundo no ya de cobardes que se esconden detrás de las redes sociales, sino de personas que necesitan intermediarios para resolver sus problemas a espaldas de los directamente afectados. Incapaces de comunicarnos con los demás abierta- y honestamente, nos refugiamos en la denuncia anónima.
305.- Cambio, change, exchange, Wechsel. Los ciudadanos votan con la esperanza de un cambio, reza un titular de un periódico cualquiera sobre un país democrático cualquiera. Si no tuvieran esa esperanza, no votarían. Pronto se verán defraudados cuando vean que el cambio que se produzca sólo será recambio nominal: cuanto más cambian las cosas, más son las mismas, como dijo el otro, porque cambian para no variar. ¿No habrá cambiado todo para seguir todo igual al fin y a la postre? ¿No cambiamos una moneda por otra con el mismo valor en el mercado? ¿No será peor, incluso, ahora que antes, porque no se reconocen las nuevas formas evolucionadas de la misma opresión y el dominio? ¿No será esa la esencia de la españolez? Puede que ese sea nuestro sentimiento trágico de la vida, según el afortunado título de don Miguel de Unamuno. Si alguien denuncia la falsedad del cambio, será tachado enseguida de loco, adquiriendo el perfil trágico de una heroína como Casandra, condenada a decir la verdad y a que nadie le preste ni la más mínima atención. Contra la presunción de no saber: sabemos muchas,

lunes, 25 de noviembre de 2024
Soñé que vivo vi a Joe Hill
Joe Hill, estadounidense de origen sueco, miembro del sindicato IWW y cantautor, fue acusado de haber asesinado a dos tenderos, padre e hijo, en un atraco en 1914. Joe siempre se declaró inocente. En el juicio no se aportaron pruebas concluyentes, pero el gobernador del estado de Utah se negó a tomar cartas en el asunto, a pesar de las grandes protestas e incluso de la intercesión del gobierno sueco y del propio presidente estadounidense Wilson. Finalmente Hill fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento, el 19 de noviembre de 1915, aunque probablemente era inocente. La mayoría de los investigadores creen que no cometió el crimen. Pidió que lo incineraran y que sus cenizas volvieran a la tierra. A su funeral en Salt Lake City acudieron grandes multitudes, que fueron descritas como "anarquistas, nihilistas, socialistas, terroristas y vagabundos" por el New York Times.


Pero más famosa que todas sus canciones es la que le dedicaron a él, diez años después de su muerte, Alfred Hayes, que escribió el texto, y Earl Robinson, que le puso música, "I dreamed I saw Joe Hill last night", más conocida simplemente como "Joe Hill", que pronto se convirtió en un himno del movimiento obrero en el que se cuenta cómo, pese a su muerte, Joe Hill perdura vivo y no muere nunca sin embargo. A partir de la década de 1930, el actor y cantante afroamericano Paul Robeson la popularizó.
He aquí una traducción provisional en versión rítmica:
Y no podía faltar en este recorrido la versión de Bruce Springsteen, más aparatosa musicalmente tanto en cuanto a voces como instrumentos, destacando a media canción su inevitable armónica dylaniana, interpretada en Tampa en 2014:
domingo, 24 de noviembre de 2024
Yo, Posteguillo
El pasado 15 de noviembre el escritor valenciano Santiago Posteguillo (1967-...) desgranaba en el Senado, con verbo pausado, lo que vivió en Paiporta durante dos días consecutivos, hasta que huyó de allí, cuando al tercer día empezaron a llegar los voluntarios, porque en cuarenta y ocho horas no había aparecido ni Dios -institucionalmente nadie, a socorrer a los vecinos.
La prensa califica su discurso en el Senado de durísimo, crudo, estremecedor, desgarrador... No es, sin embargo, un discurso ante los senadores, sino una conferencia ante el público general interesado y asistente al acto, dentro del ciclo Encuentros con la Historia y la Literatura en el Senado. No era, pues, una comparecencia política en el sentido estricto del término, ya que Santiago Posteguillo hablaba de la importancia de Hispania en la historia de Roma, una conferencia en la que supo dar entrada a la actualidad a propósito de las lluvias torrenciales de Paiporta (Valencia), ya que él el día 29 de octubre durante la tragedia que costaría la vida a más de 200 personas estaba a cincuenta metros del tristemente célebre barranco del Poyo.
Santiago Posteguillo, que se ha caracterizado por sus novelas inspiradas en la historia de la antigua Roma, tales como la galardonada con el Premio Planeta en 2018 Yo, Julia -guiño literario a Yo, Claudio, de Robert Graves- concluye al final del vídeo que ha subido a las redes, y del que se ha hecho eco la prensa enseguida, citando la muerte de los hermanos Graco, de Saturnino, y de Julio César, explicando cómo en la antigua Roma los políticos se mataban entre sí, mientras que ahora, viniendo a lo de hoy, los políticos matan a puñaladas al pueblo. Recuerda también a Machado y su “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”, y apostilla que ahora son las dos Españas -PSOE y PP encarnados en los gobiernos central y autonómico respectivamente que se defienden echándose la culpa el uno al otro- las que nos van a helar el corazón.
No estaría mal recordar a Nietzsche, se me ocurre a mí, frente a "el Estado somos todos" que es mentira y que vomitó el Puto Amo (Fucking Master en la lengua del Imperio): "El estado es el más frío de los monstruos fríos.
Él miente fríamente; y esta es la mentira que sale de su boca: Yo, el
Estado, soy el pueblo". Esto nos recuerda precisamente al título de otra novela de Posteguillo sobre la verdadera historia de Julio César: "Roma soy yo", y a la celebérrima frase "l'État, c'est moi" que se atribuye a Luis XIV: el Estado soy yo.
Durante tres días, los vecinos quedaron atrapados entre el fango y los cadáveres, sin recibir ayuda institucional. La falta de una rápida respuesta de las autoridades, agravada por la carencia de noticias, hizo que la limpieza fuera más lenta de lo deseado, lo que ha aumentado las condiciones sanitarias que amenazan con enfermedades infecciosas. La burocracia y la falta de planificación adecuada así como el enfrentamiento entre los dos gobiernos el Central y el Autonómico, cada uno de un signo político distinto e indiferente, han dejado a los afectados en condiciones insalubres, que, según pasan los días, aumentan el riesgo de enfermedades y agravan el sufrimiento de una comunidad ya devastada.


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