miércoles, 15 de mayo de 2024

Armados hasta los dientes (I)

    "El riesgo de guerra no es inminente, pero no es imposible", alertaba en febrero la regenta de la Comisión Europea, cuyo nombre propio no vamos a mencionar aquí. Y, siguiendo su estela, la ministra de la Guerra española, cuyo nombre tampoco mencionaremos, todos los nombres propios son intercambiables, cacareaba en marzo que la amenaza de guerra era “total y absoluta”. 
 
    Dos años después de la guerra en Ucrania y con Oriente Medio incendiado por la guerra de Israel en Gaza y la amenaza de un estallido de onda más amplia, los mandamases europeos han desenterrado el hacha de la guerra. No solo hablan a las claras y sin tapujos de “guerra”, sino que han aumentado el gasto militar a unos niveles “sin precedentes”, según el informe que publica anualmente el Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo (Sipri), según informaba The Guardian.
 
     Por primera vez, el gasto militar del gobierno ha aumentado considerablemente en los cinco continentes del globo terráqueo según el grupo de expertos Sipri, alcanzado un nivel récord de 2.440.000 millones de dólares, lo que supone el mayor aumento anual del gasto gubernamental en armas en más de una década. 
 
    A nadie se le escapa que hay un riesgo de conflagración porque las armas llevan escritos en ellas sus fines, y su fin es la guerra, y el fin de la guerra no es la paz, sino la victoria. 
 
    En contra de que se pueda hacer un buen uso de las armas, sacaba Rafael Sánchez Ferlosio en su Campo de retamas el refrán "puestos a reñir, el cuchillo es el que manda" y añadía sutilmente: "pero lo que vengo yo preguntándome hace tiempo es si no podría ser, en cambio, que fuese el cuchillo el que mandase ponerse a reñir". Y aducía en su apoyo el verso de Homero: El hierro por sí solo atrae al hombre, donde 'hierro' es metonimia de armamento en general, como en el dicho "el que a hierro mata, a hierro muere".
 
 
    No cabe duda de que las armas ejercen una fascinación en los seres humanos que es el aliciente que los empuja a manejarlas: el hierro de por sí arrastra al hombre a la guerra, independientemente del empleo bueno o perverso que quiera hacerse de él. No es el hombre el que tira del hierro, sino al revés: Es el hierro quien tira del hombre, como tradujo acertadamente don José Manuel Pabón al castellano el refrán homérico, lo que contradice el único argumento de los defensores del uso de las armas: no las usamos los hombres, sino que nos usan ellas a nosotros.  
 
    No somos, pues, los hombres los que hacemos un uso bueno o malo de las armas; el único uso bueno que cabe hacer de ellas es no usarlas; son las armas las que nos usan a nosotros y nos  convierten en carne de cañón, y ya se sabe para qué sirven, para nada bueno. Una pistola lleva escrito en sí misma el fin para el que ha sido fabricada. El gatillo llama al dedo urgentemente para que lo apriete. 
 
 
   El aumento sin precedentes del gasto militar es una respuesta directa al deterioro global evidente de la paz y la seguridad. Los dos Estados que más gastan (o mejor dicho invierten) en armamento son los Estados Unidos y la China, que vienen a sumar la mitad del gasto militar mundial según la citada fuente de información. 
 
    Lógicamente este dinero público es una inversión que general capital. La esencia del Estado es la guerra, como se ve a las claras, pero es también la esencia del Capital, que encuentra en ella actualmente su mejor inversión, con obsolescencia programada incluida. No se busca la paz, sino la victoria. Hemos pasado del capitalismo vírico al bélico en la búsqueda constante de nuevos mercados e inversiones.

martes, 14 de mayo de 2024

Economía caritativa, economía de Dios

    Investigando el origen de la frase «El rico es un ladrón o hijo de un ladrón» atribuida a San Juan Crisóstomo -nombre parlante que significa Boca o Pico de Oro-, también conocido como Juan de Antioquía (347-497),  no he encontrado esa formulación literal en lo poco que he leído de su obra, pero sí veo que puede resumir bastante bien, a modo de glosa, su doctrina sobre la riqueza y la pobreza. 
 
    Juan Crisóstomo reconoce, como buen cristiano que es, la legitimidad de la riqueza y, por lo tanto, de la privada propiedad. La riqueza y el dinero en general, viene a decir en sus homilías, no son algo malo en sí, depende del uso que hagan los poseedores. Pero él no pone en cuestión su existencia. No hay que maldecir del dinero, sino de su mala utilización. 
 
 
    El orador antioqueno no predica por lo tanto un comunismo económico, sino lo que podríamos llamar un comunismo caritativo; en eso consiste la economía divina o economía de Dios, que aconseja a los propietarios que compartan sus posesiones con los indigentes. 
 
    Con respecto a otros padres de la iglesia, desarrolla una tesis personal sobre la propiedad colectiva, en lo que podría acercarse a proclamaciones como la del anarquista Proudhon de que la propiedad, toda propiedad, es un robo en cuanto expropiación de lo común: no hay discusión, dice, sobre el uso de los baños, plazas, paseos y otros lugares públicos, sino por las viviendas particulares y el dinero "...lo tuyo y lo mío, esas glaciales palabras; pues de ahí la disputa, de ahí el odio. Pero si no hay esas palabras, entonces no se engendran ni la disputa ni la codicia" (...τὸ σὸν, καὶ τὸ ἐμὸν, τὸ ψυχρὸν τοῦτο ῥῆμα· τότε γὰρ μάχη, τότε ἀηδία. Ἔνθα δὲ τοῦτο οὐκ ἔστιν, οὐδὲ μάχη οὐδὲ φιλονεικία τίκτεται)·
 
 
    El orador declara su desconfianza, sin embargo, por las riquezas privadas de tierras, de mansiones y de capitales, porque son los bienes de los grandes especuladores del comercio de Antioquía, adquiridos deshonestamente más de una vez. A ellos viene a decirles que si no son unos ladrones por haber obtenido su fortuna ilícitamente apropiándose de lo común, poseen el resultado de un robo que han heredado.  Pero eso no le impide reconocer, como todos los demás padres de la iglesia, como se ha dicho, los derechos de la propiedad privada, de la que pueden hacer un buen uso compartiéndola. 
 
    Al final de la homilía XII a la Epístola a Timoteo de San Pablo, escribe Juan Crisóstomo formulaciones como las siguientes: 
     -Y tú, dime, ¿cómo es que eres rico? 
    -Heredé mis bienes.
     -¿Y de quién los has recibido? 
    -De mi abuelo.
     -¿Y de quién los recibió aquel? 
     -De su padre. 
    -¿Puedes retroceder varias generaciones y demostrarme que tu riqueza es legítima? No, no podrías; es forzoso que el origen y la raíz de aquella sean fruto de una injusticia. 
    -¿Cómo? 
    -Porque Dios en un principio no hizo a uno rico y a otro pobre, ni tampoco después tomó y mostró a uno muchos tesoros, y negó a otro el derecho de buscarlos: sino que dejó la tierra libre a todos por igual. ¿Cómo, pues, siendo común, tú tienes tantas y tantas fanegas, y el que es tu vecino no tiene ni un puñado de tierra? 
    -Mi padre -dice- me las transmitió. 
    -Pero ¿de quién las recibió él? 
    -De sus antepasados. 
    -Sí, pero es necesario encontrar el comienzo que es punto de partida. Jacob se hizo rico, pero porque recibió el salario de sus trabajos. Pero no quiero entrar en eso: sea legítima la riqueza y esté libre de toda rapiña; pues tú sin duda no eres responsable de lo que tu padre arrambló; pues posees el fruto del robo, pero tú no robaste (ἔχεις μὲν γὰρ τὰ ἐκ τῆς ἁρπαγῆς, ἀλλ' οὐχ ἥρπασας σύ). Pero te concederé que él tampoco robó, sino que posee el oro que brotó de algún modo del seno de la tierra. Pues bien, ¿es buena la riqueza por eso? De ninguna manera. Pero tampoco es mala, responde, si su poseedor no ha rapiñado; no es mala, si la ha compartido con los necesitados; pero si no la ha compartido, es mala y fraudulenta. 
 
     De ahí surge la frase atribuida a Juan Crisóstomo y que, al menos, resume perfectamente su pensamiento de que los ricos, si no son personalmente unos ladrones, son hijos o descendientes o herederos en general de ladrones, y son moralmente malvados si no comparten sus bienes con los necesitados.

lunes, 13 de mayo de 2024

Refranes contra la guerra

1.- La guerra no vemos y ya la tenemos. Supongo que se refiere a que sin darnos cuenta ya tenemos la guerra encima, o más profundo todavía, que no hay tanta diferencia entre la paz y la guerra y que por lo tanto, orgüelianamente, war is peace, y viceversa: peace is war. Me recuerda a Calino de Éfeso (En paz creéis estar pero la guerra domina toda la tierra) y a Heraclito: "La guerra es el padre de todas las cosas..." (Pólemos, que es el nombre de la guerra en griego, tiene género gramatical masculino, de ahí que sea el padre y no la madre, pero en el fondo viene a ser lo mismo).
 
2.- Quien guerra quiera, en ella muera. Sin muchos comentarios. A nosotros, los de abajo, nos gustaría ver cómo los de arriba, esos que tanto nos llaman ahora a las armas, están dispuestos, ellos y sus hijos, a morir en ella los primeros. 
 
 
 
 
3.- No quiero matar a Alí, ni que Alí me mate a mí. Expresión popular de quien no quiere la guerra y, por lo tanto, no quiere matar ni quiere morir en defensa de la patria o de cualesquiera otras ideas. El nombre de Alí quizá nos retrotrae a las guerras de religión entre moros y cristianos, por lo que sería la expresión de un cristiano que no quiere ni matar a los moros ni que los moros lo maten a él. 
 
4.- Cuando Marte llama a la lid, Minerva se echa a dormir. No es un refrán popular propiamente dicho, sino culto por las alusiones mitológicas a la cultura clásica que conlleva: Marte para los antiguos romanos era el dios de la guerra, minimizada aquí con el nombre de “lid”, y Minerva la diosa de la sabiduría, por lo que en la vieja disputa entre las armas y las letras viene a decir este refrán que en época de guerra, no se cultivan las letras, o las letras enmudecen, o como dice el siguiente, con palabras más comunes:
 
5.-...Cuando truenan los cañones, no se escuchan (o no hay oídos para o enmudecen) las razones. No se olvide el lema de ultima ratio regum, la "última razón de los reyes", que Luis XIV, el rey de la Francia al que se atribuye la identificación con el Estado ("El Estado soy yo") mandó grabar en sus cañones para dar a entender que la fuerza bruta de la bomba era el último argumento del poder, y el primero también de algún modo, dada la amenaza que supone recurrir a la razón de la fuerza  más que a la fuerza de la razón a cañonazos. Precisamente fue la invención y el desarrollo de esta terrible arma, el cañón, lo que permitió a los poderosos del mundo mantener su dominio. 
 
 
6.- Al hombre la espada, a la mujer la rueca. ¡Cómo han cambiado los tiempos, madre mía! La espada, ese símbolo fálico, ya no es atributo de los caballeros andantes, sino también de las damas, que, haciendo realidad el mito de las amazonas o mujeres guerreras de la antigüedad, que prescindían de los varones porque ellas mismas se habían varonizado y adquirido varonilidad, por así decir, so pretexto de no discriminación sexual, se equiparaban así a los varones y tomaban la espada voluntariamente abandonando la rueca y el telar. Resulta curioso, a propósito, cómo se ha democratizado la guerra y cómo se está planteando en la vieja Europa, raptada por el toro bravío de lidia de la OTAN, la conveniencia de volver al servicio militar obligatorio, sin discriminación sexual: es decir al reclutamiento forzoso de hombres y mujeres en edad de empuñar las armas como sucede en el Estado modélico de Israel. 
 
7.- Las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida. Más que un refrán, es una cita literaria del ilustre don Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), olvidando que el mayor genio de nuestras letras no está diciendo "esta boca es mía", sino retratando al ridículo, entrañable y loco personaje de don Quijote, que evoca, por su parte, sin citarlo por su nombre propio, al filósofo Aristóteles que tanto daño ha hecho a la humanidad escribiendo en su Política (Libro VII, 1334a) por ejemplo “El fin de la guerra es la paz» (Literalmente: τέλος γάρ, ὥσπερ εἴρηται πολλάκις, εἰρήνη μὲν πολέμου, σχολὴ δ᾽ ἀσχολίας:  Pues la finalidad, como se dice muchas veces, de la guerra es la paz, y el ocio del negocio, donde viola el principio lógico de no contradicción que formuló en otra ocasión. Sigue Cervantes, pero no es el manco ilustre de Lepanto, sino su loco don Quijote, diciendo: “Esta paz es el verdadero fin de la guerra, que lo mesmo es decir armas que guerra.” 
 
 

 

domingo, 12 de mayo de 2024

AstraZeneca se retira

    La empresa farmacéutica británico-sueca AstraZeneca ha detenido la producción y suministro de su producto estrella contra la enfermedad del virus coronado cosecha 2019, que deja de comercializar. La propia empresa, según informó Telegraph, había reconocido una semana antes que su vacuna podía causar trombocitopenia trombótica en algunos casos. 

     Pero esto que se nos dice ahora no es ninguna novedad. Ya se sabía en 2021, cuando más de veinte gobiernos nacionales abandonaron dicho producto debido a los coágulos de sangre que provocaba. Ya entonces se decía que esta vacuna era la “mala”, -la que se suministró en España a trabajadores "esenciales" menores de cincuenta y cinco años -profesores, sanitarios, policías, funcionarios...- frente a la “buena”, que era la otra, la de  Pfizer. Es verdad que España dejó de inyectarla, aunque, desgraciadamente, siguió inyectando las otras, las que empleaban la técnica de ARN mensajero, no menos tóxicas y peligrosas.
 
    Lo que viene a decirnos la Agencia Europea de Medicamentos y la propia AstraZéneca es que las vacunas de vectores virales (como Janssen y AstraZeneca) se han quedado obsoletas, por lo que deben ser reemplazadas por las homólogas de ARNm (como eran Pfizer y Moderna). Tanto las unas como las otras desencadenan una respuesta inmunitaria muy aparatosa, y que, en opinión de algunos científicos tachados enseguida de heterodoxos por decirlo suavemente, es básicamente tóxica, dado que en lugar de destruir el virus lo generan.

    Una de las primeras víctimas mortales, como ya informamos en su momento en La mejor de las vacunas, fue un cabo del ejército español de 35 años de edad, cuya muerte fue reconocida por la Ministra de Defensa, que sin embargo, siguió empecinada en animar a  la vacunación: “Desde el punto de vista médico hay que seguir vacunándose, hay que animarse y que todo el mundo se vacune”. Con la mención de la “vacuna” se refería a lo que algún periódico del ruedo ibérico como era el Periódico Global, alias El País, denominó “el fármaco anglosueco”, el preparado de los laboratorios AstraZeneca. 

    Nuestra ministra guerrera se refería con lo de "todo el mundo" a las personas jóvenes que no tienen riesgo porque están fuera de peligro. Esto es lo que dijo en el funeral del cabo: “Queríamos estar hoy aquí para transmitir nuestro agradecimiento, nuestro cariño, y, al mismo tiempo, pues para dar ese toque (sic) de que al virus lo tenemos que vencer y que la mejor manera de vencerlo, aunque haya momentos duros y dolorosos, es, precisamente, vacunarse.” Eso decía la Ministra, como si el suero de AstraZeneca fuera el Santo Grial o el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

    El cabo se había inoculado voluntariamente, pero no nos engañemos con lo de “voluntariamente”. Como escribimos en su momento, voluntariamente  no es sinónimo de libremente, sino todo lo contrario. La voluntad es una de las altas instancias del alma humana, da igual que sea propia que ajena, y someterse a sus dictados merma nuestra libertad.

    Pero AstraZeneca se retira con la satisfacción de la misión cumplida y la conciencia más que tranquila, porque según sus propias estimaciones ha "salvado" más de seis millones y medio de vidas en el primer año de su uso, habiéndose suministrado más de tres mil millones de dosis en todo el mundo. 

Viñeta de Antón, publicada en El Correo el 29 de marzo de 2021.

      Cierto es que la vacuna se ha inoculado a miles de millones de personas en todo el mundo, y no se puede negar que se ha terminado la pandemia, pero ambos hechos no conllevan una relación de causa a efecto, sino que nos hallamos ante lo que se llama la falacia lógica del “post hoc ergo propter hoc” -después de esto, por causa de esto”-, consistente en que cuando se produce un suceso después de otro, se considera que el segundo es consecuencia del primero: el gallo suele cantar antes de que amanezca, ergo: el canto del gallo es el causante de que salga el astro rey y que alboree.

    El hecho de que se aplicara en las Españas en una franja de edad donde no había mayor peligro de morir a causa de esa enfermedad, entre los 18 y los 55 años ayudó a que se considerara que había salvado esas vidas que, por otra parte, no corrían ningún peligro, salvo la del citado cabo del ejército, que murió a causa de ella. 

sábado, 11 de mayo de 2024

El ojo de Dios

    Hay que protestar como sea, cuando sea y donde sea por la excesiva vigilancia a la que estamos siendo sometidos por el Gran Hermano (el Gobierno del Estado orgüeliano en que se ha convertido el universo mundo) y los Pequeños Hermanos del sector privado (las empresas en nuestro puesto de trabajo, que no se quedan mancas, por no hablar de los centros de estudio) por nuestra propia seguridad, según dicen, y nuestro propio bien y bienestar. 
 
  
    Estado y Mercado, siempre de la mano, se unen en perfecto matrimonio o concubinato para mantenernos bajo perpetuo control, monitorizados y controlados, constituyendo el Ojo de Dios una sagrada trinidad pública, privada y concertada que quiere verlo todo, si no lo ve todo ya. 
 
 
    Ese Ojo de Dios con el que aterrorizaron mi infancia metido en un triángulo equilátero, supongo que por aquello de la santísima trinidad lo de los tres lados iguales. Era un ojo que decían que todo lo veía, panóptico. No se le escapaba nada. ¡Cuidado con lo que haces, niño! Dios te vigila. No te toques, que Dios te ve. 
 
 
    Ese ojo, que como cantó Machado no es ojo porque nosotros lo veamos sino porque él nos ve a nosotros, son las cámaras de videovigilancia instaladas por donde quiera y que funcionan día y noche durante las veinticuatro horas que dicen que tarda la Tierra en dar una vuelta completa sobre su propio eje, el ojo que controlan el reality show de nuestra vida cotidiana convirtiéndola en existencia anodina y gris, en un espectáculo serial televisivo, porque eso y no otra cosa es la realidad: el espectáculo. 
 
¿Qué miras?, Banksy
 
    Pero no se queda ahí la cosa: el ojo de Dios no se limita a vernos y fotografiarnos y filmarnos, sino que sabe quién somos, nos conoce y nos reconoce gracias a la posesión de nuestros datos biométricos, la nueva ficha policial, y si nos descuidamos hasta nuestro historial médico -¿dónde está la cacareada protección de datos?-, a través del reconocimiento facial, dado que la cara ha venido a ser, como se sospechaba, el espejo del alma individual. 
 

viernes, 10 de mayo de 2024

Judit y Holofernes

    He aquí un nuevo soneto de Giuseppe-Gioachino Belli, de temática bíblica en esta ocasión. Se titula La bbella Giuditta, "La bella Judit", y narra el episodio en el que Judit, una rica viuda de Betulia, libra a su ciudad del asedio del general asirio Holofernes acostándose con él y, después de hacer el amor, cuando él se hubo dormido, cortándole la cabeza de un tajo con la cimitarra. 

    Los once primeros versos del soneto resumen el capítulo 13 del Libro de Judit, y en la última estrofa el poeta reflexiona cómo se puede matar por la fe, como sucedía en la Roma papal, tal como hacía el verdugo Mastro Titta, que aparece mencionado en el verso séptimo, que era el apodo de Giovanni Battista Bugatti (1799-1869), el último sayón del Estado Pontificio, quien entre 1796 y 1864, según comenta Luigi Giuliani en su traducción de Belli, ejecutó a 516 condenados a muerte "por la fe", es decir, por no tenerla.   

    Llama la atención el verso octavo, donde se dice que Judit mandó a Holofernes después de haberle cortado la cabeza -la decapitación, más que un símbolo de la castración como quieren los clásicos del psicoanálisis, es la suma castración- a "joder coños eternos". En otro soneto de Belli "La madre de las santas" se equipara la vulva con la sepultura del hombre  (la fica è seportura).   

 La bbella Gbiuditta

Disce l'Abbibbia Sagra che Ggiuditta
doppo d'avé ccenato con Llionferne,
smorzate tutte quante le luscerne
ciannò a mmette er sordato a la galitta,

che appena j'ebbe chiuse le lenterne
tra er beve e lo schiumà della marmitta,
cor un corpo da fìa de Mastro Titta
lo mannò a ffotte in ne le fiche eterne,

e cche, agguattata la capoccia, aggnede
pe ffà la mostra ar popolo ggiudio
sino a BBettujja co la serva a piede.

Ecchete come, Pavoluccio mio,
se pò scannà la gente pe la fede,
 e ffà la vacca pe ddà ggrolia a DDio.
 
 
Judit y Holofernes, Caravaggio (1598-1599)

La bella Judit

  Diz' la Santa Biblia que Judit, bella,
tras haber con Holofernes cenado,
habiendo las lámparas apagado,
metió el canario de él en jaula de ella (1),

que a penas hubo el ojo el rey cerrado
tras el polvo y vino de la botella,
con tajo de verdugo lo degüella,
  a joder coño eterno encomendado,

y que, arrancada la cabeza, fue
para mostrársela al pueblo judío
hasta Betulia con su sierva a pie.

Aquí tienes cómo, Paolo mío,
se pue' matar en nombre de la fe
y darle gloria a Dios con puterío.
 
(1) Literalmente dice "metió el soldado en la garita", aludiendo con ambos términos al pene y a la vulva.

Judit decapitando a Holofernes, Artemisia Gentileschi (1613)

jueves, 9 de mayo de 2024

Asturias de mis amores

    Asturias se convertirá este año, si Dios no lo remedia y me temo que no va a remediarlo, porque el dios al que me refiero y al que así se honra es el viejo dios de la guerra, Ares o Marte, bajo la advocación actual de Dios de Defensa, en la sede de la celebración del Día de las Fuerzas Armadas que se alarga a tres  días: 22, 24 y 25 de mayo.  Allí resonará, al ritmo del Asturias, patria querida y al son de la gaita y el tambor, el alalá o alalé, la vieja grita onomatopéyica de combate, hija que era de la guerra misma, la voz ejecutiva que nace del fragor de las armas y del ardor guerrero.

    Gijón acogerá la revista aeronaval, que para eso es puerto marítimo. En la playa de San Lorenzo se realizará un desembarco y una operación simulada, y las calles de la capital del principado, por su parte, contemplarán el desfile terrestre el sábado.

   Vetusta, la ilustre ciudad que dormía la siesta, será despertada entre otras atracciones, por el desfile marcando el paso al ritmo de la música militar de los tanques acorazados Leopard(o), como los diez que regaló nuestro gobierno progresista a Ucrania para sostener y que progrese su guerra contra Rusia, y no faltará la mascota de la Legión, que este año es un borrego, por algo será, de dos años llamado "Baraka", que resulta así enternecedor.
 
 
    Se prevé la participación de más de 5.500 uniformados de los dos ejércitos, de la Armada y de la Guardia Civil, y la presencia del Rey de las Españas. El Día de las Fuerzas Armadas se triplica así en dos jornadas: una dedicada al ejército del aire y a la armada, y otra al de tierra. Pero no se queda ahí la cosa. Al parecer el evento arrancará el miércoles 22 con diferentes actos y exhibiciones en ambas ciudades asturianas, buscando "subrayar la identificación de los ejércitos con el pueblo español, del que forman parte y al que sirven», todo ello fomentando unas jornadas de encuentro y comunicación entre ciudadanos, tanto civiles como militares, para acentuar su recíproca comprensión.
 
    Sobrevolarán aviones que pintarán los cielos asturianos con los colores de la bandera rojigualda.  Con la bandera, que es el símbolo de la patria, se homenajeará a los que dieron su vida por España, y, con ello de paso, al hecho en sí de morir por la idea de la patria, haciendo que la vida, que carece habitualmente de sentido, adquiera uno con la ofrenda de su muerte sacrificial.
 
 
       Y se oirá, mezclado con las gaitas, el antiguo alalá, alarido o grita de batalla que hace enmudecer a los que lo escuchan, que es el grito o clamor grande de la tropa al entrar en la batalla. De este modo resonarán las viejas palabras de Píndaro, que rezan así en la lengua de Homero: Κλῦθ᾿ Ἀλαλά, Πολέμου θύγατερ, / ἐγχέων προοίμιον, ᾇ θύεται / ἄνδρες ὑπὲρ πόλιος τὸν ἱρόθυτον θάνατον. «¡Escucha, Alalá, hija de la Guerra, preludio de las lanzas -o si se prefiere, de las espadas-, a quien se entregan los hombres en su condición de soldados, en nombre del Estado, en santa ofrenda de muerte sacrificial»!
 
Marte, dios de la guerra, guiado por Alalá, Wenceslaus Hollar (1607-1677) 
 
    ¿Celebraremos alguna vez no durante unas jornadas como estas sino durante todos los días del año el día de las Fuerzas Desarmadas, el desarme y el armisticio o suspensión de las actividades guerreras no como tregua temporal sino con carácter general definitivo? 

miércoles, 8 de mayo de 2024

Marginalidades

"Amo a mi país, pero no puedo matar ni morir por él": declaró el ухілиант (ukhílyant), como se denomina en Ucrania al desertor del servicio militar obligatorio.
 
Aproximadamente la mitad de los ucranianos que intentan escapar del reclutamiento son atrapados. Algunos, intentando cruzar a nado el río Tisa, mueren ahogados.
 
Palabras de Baquílides: δολόεσσα δ᾽ ἐλπὶς ὑπὸ κέαρ δέδυκεν ἐφαμερίων: Pero la esperanza engañosa se desliza en el corazón de los hombres, efímeras criaturas.

Paulina Tuchschneider dice tras su traumático paso por el ejército israelí cumpliendo el servicio militar obligatorio: Israel no puede existir sin el ejército.
 
 
El jefe del ejecutivo instaba al electorado a elegir entre la democracia, que él encarnaba, y el fango, como si no fueran lo mismo y la elección 
indiferente.  
 
 El secretario general de la OTAN quiere que los aliados europeos desembolsen cien mil millones de euros más para sostener la guerra de Ucrania contra Rusia.
 
 "El lenguaje no es la verdad. Es nuestra forma de existir en el universo", escribió Paul Auster. Lo que, dicho de otra forma, es: el lenguaje es la realidad.
 
 
 Los gobiernos de América latina movilizan a sus fuerzas armadas para librar una guerra contra el crimen organizado debido a la crisis que sufren de inseguridad.
 

martes, 7 de mayo de 2024

Invitación a leer 'La Religión del Capital' de Paul Lafargue

    «El Capital no conoce ni patria, ni frontera, ni color, ni razas, ni edades, ni sexos; es el Dios internacional, el Dios universal; ¡someterá bajo su ley a todos los hijos de los hombres!». 
La Religion du Capital, Paul Lafargue, 1886. 
 
    Paul Lafargue (1842-1911) en La Religión del Capital, que se publicó en primer lugar por entregas en 1886 como folletón de Le Socialiste, y al año siguiente se editó en formato libro, le debe mucho a su suegro Carlos Marx, por supuesto, pero también a toda la literatura socialista y anarquista del siglo XIX, lo que también puede decirse al revés: que dicha literatura le debe mucho y no poco a Paul Lafargue, que, además, puede considerarse un clásico ya de la literatura francesa. Aunque el marxismo esté de capa caída en nuestro siglo XXI, su libro no ha perdido en lo esencial nada de su fuerza subversiva y revolucionaria, que consiste en cambiar nuestra óptica haciéndonos ver la íntima conexión que existe entre la teología y la economía, poniendo de relieve que Dios es el Dinero, la primera y última epifanía de todas las cosas, la que crea todas las demás, incluidas las personas. 
     Este panfleto, que puede leerse aquí en traducción española, se presenta como un conjunto de documentos ficticios que han caído en manos de Lafargue, que habrían sido elaborados en un misterioso congreso celebrado en Londres, al que hombres de todos los países civilizados, entre las lumbreras de la ciencia, la religión, la filosofía, las finanzas, el comercio y la industria, acuden para intentar poner freno al avance de las ideas socialistas, entendido este término en su significado más amplio.
 
    Al Congreso de Londres, que es el primer capítulo, le sigue El catecismo de los trabajadores, a imitación de los catecismos de la doctrina cristiana en los que se dan respuestas cerradas a preguntas también cerradas. A continuación, el capítulo tercero nos presenta El sermón de la cortesana, en el que una prostituta invita a todas las mujeres a prostituirse afirmándose que en nuestra sociedad no hay trabajo más decente que la prostitución, preferible al de las obreras o amas de casa que dependen del trabajo de su cónyuge. Se equipara en este capítulo la prostitución, considerada el oficio más viejo del mundo, con cualquier forma de trabajo, y viene a decirse que cualquier forma de trabajo es una prostitución. El capítulo cuarto lleva un título bíblico: El Eclesiastés o El libro del Capitalista y en forma de aforismos se plantea la cuestión de la naturaleza del Capital como dios, cómo el ser humano es el elegido para su encarnación, cuáles son los deberes del capitalista, y concluye con unas máximas de sabiduría divina y unas ultima verba. El capítulo quinto presenta una retahíla de oraciones capitalistas, con su Credo, Ave Miseria y Adoración del Oro. El libro concluye con las Lamentaciones de Job-Rothschild, el Capitalista, estableciéndose una comparación entre el libro bíblico y el personaje que encarna el capitalismo decimonónico, que sería Rothschild.  

In God we trust.
 
    El panfleto es una irónica mezcla de teología y de economía, formulando la nueva religión del nuevo y verdadero Dios, que es el Capital, o sea, el Dinero. Pese a ser una ficción literaria, los personajes que aparecen en él son todos reales, por ejemplo el legado del papa de la época y el marqués de Salisbury, miembro ilustre de la derecha conservadora británica, o Samuel Morley, uno de los cabecillas de la extrema izquierda radical, o el célebre liberal darwiniano Herbert Spencer... 
 
    El panfleto no ha perdido actualidad. Es más, la actualidad ha venido a corroborar que la religión universal es el Dinero, que exige que todo se convierta en mercancía, y que eso abarque a todo el mundo, habida cuenta de la globalización que hemos sufrido del capitalismo, que todavía en la época de Marx y de Lafargue, cuando se publicó el panfleto, no se había completado, y había lugares que podían decirse que escapaban de su dominio, pero ya se veía venir el triunfo de lo que Lafargue denominó «notre très sainte Église, l'Économie politique officielle», que es la que hoy reina, interconectada digitalmente, desde Silicon Valley hasta Wall Street y las bolsas de todo el universo. 
 

 
    De Paul Lafargue hemos traducido también El derecho a la pereza, que el lector curioso puede leer aquí mismo.

lunes, 6 de mayo de 2024

Fogonazos

1.- Mientras consumimos, se consumen nuestras vidas, que son los ríos que van a dar al mar del centro comercial que es el morir, a donde van todas las existencias convertidas en mercancías a se acabar y se consumir. 
 
2.- Dice una copla popular republicana, o más precisamente, antimonárquica, que es popular por lo que ataca sin defender nada a cambio: Si tu madre quiere un rey / la baraja tiene cuatro: / rey de oros, rey de copas, / rey de espadas, rey de bastos. Otra copla aparentemente antimonárquica, pero que no lo es, y por lo tanto no puede ser popular, reza: El que quiera una corona / que se la haga de viruta, / que la del reino de España / no es para un hijo de puta. La copla no incurre en el imperdonable pecado de injuriar personalmente a nadie por su propio nombre, por ejemplo al monarca actual, mentándole a su (puta, con perdón) madre. Pero sí aparece un nombre propio geográfico, el topónimo España, configurado históricamente como "reino de España". Lo que ataca esta copla es que la corona del reino la lleve un hideputa, y no quien debería llevarla, que no se dice quién pueda ser, pero que tendría que ser un rey (o una reina) de una dinastía de sangre regia, porque no hay reino sin rey (o reina) ni realeza. 
 
3.- (Beatus ille) Feliz aquél que no se toma demasiado en serio a sí mismo y es capaz de reírse de todo y de todos, pero sobre todo y sobre todos de sí mismo y de la imagen que proyecta en el espejo, uno de esos espejos cóncavos como los que había en el madrileño callejón del Gato, que deforman la realidad al reproducirla, convirtiéndola, con la venia de Valle-Inclán, en esperpento. 
 
4.- Para ser lo feliz que se puede llegar a ser, a lo mejor hace falta algo, un poco, de buena salud, o sea, de inconsciencia de las enfermedades que incubamos, y un poco de desmemoria, o sea, de mala memoria, que es la buena porque es la que nos hace olvidar los malos tragos de la existencia, esos momentos que decidimos cancelar como si no hubieran existido. 
 
5.- Dios es el nombre común ascendido a la categoría de nombre propio parejo a la reducción del politeísmo a monoteísmo que le damos a todo eso que se nos impone desde arriba, incluida nuestra propia voluntad propia, y que hace que la realidad se vuelva contradictoria y en conflicto permanente consigo misma: el Estado, el Mercado, el Dinero, el Futuro, el Poder... Por eso el pueblo, que es más sabio de lo que pudiera parecer a simple vista, no niega la existencia de Dios, declarándose ateo, sino que, reconociéndola, la maldice, y por eso ha acuñado como si fuera una moneda de oro puro la expresión popular de la blasfemia: "¡Me cago en Dios!" 
 
6.- No pasa el tiempo. Es mentira que el tiempo pase. En el pasado no puede pasar el tiempo porque, por definición, ya ha pasado. En el futuro tampoco puede pasar porque todavía no ha pasado. Y el presente ¿qué es el presente, sino un punto de encuentro imposible entre lo que ya pasó y lo que no ha pasado todavía? Cuando dices "ahora" el momento que pretendías retener ya es agua pasada, ya no es ahora. No pasa el tiempo, no. Es mentira. ¿Que es lo que pasa, entonces, lo que está pasando ahora? Pasa todo y al mismo tiempo no pasa nada. 
7.-  El modo de producción capitalista no se define por su capacidad de producir riqueza sino, más bien, por su afán de destruirla. Si se considera que la mayoría de las mercancías que se producen hoy en el mundo dentro de seis meses estarán en el contenedor de la basura se comprende enseguida que el capitalismo no fabrica mesas, coches, ordenadores, lavadoras etcétera sino “residuos”, y que el consumidor que se empeña durante seis meses en usarlos como si fueran mesas, coches, ordenadores y lavadoras acaba él mismo siendo consumido por el deseo de sustituirlas lo antes posible por otras, dada la obsolescencia programada. La característica que más define a la sociedad de consumo en la que nos consumimos es que todos los productos que se producen y que los consumidores consumimos están programados para no durar, para durar poco, de manera que cuando se nos estropea algo, nos veamos obligados a sustituirlo en vez de a repararlo. En consumidor consumido, convertido él mismo en un residuo marginal de un sistema económico de producción que no produce, valga la redundancia, mesas, coches, ordenadores, lavadoras etcétera sino ideas, que son su verdadero producto, es decir, basura, o, dicho de otra manera, mierda escatológicamente pura.