sábado, 7 de noviembre de 2026
Pareceres CXXXII
sábado, 19 de septiembre de 2026
Dos metáforas virales
La palabra 'virus', tomada directamente del latín, entró en nuestra lengua en 1817 según Corominas. Sin embargo, su derivado el adjetivo 'virulento', tomado también del latín 'uirulentus' entró mucho antes, hacia 1435. Virus, el sustantivo, entró más tarde que el adjetivo porque es un tecnicismo de la Ciencia, la nueva teología, hoy muy difundida gracias al proceso de vulgarización debida a la propagación de millones de noticias que la viralizan, haciéndola viral.
Virus en latín significaba 'jugo', 'zumo'. La palabra servía para referirse tanto a la baba de los caracoles (así la usa Plinio) como al semen de los animales, como en el pasaje de Virgilio donde habla de la creencia 'científica' antigua de que las yeguas eran fecundadas por el viento sin ayuntamiento carnal con ningún caballo, destilando de sus ingles un veneno viscoso que los pastores llamaban 'hipómanes': "lentum destillat ab inguine uirus" (destila espesa / de sus partes la lúbrica ponzoña, en la traducción de A. Espinosa Pólit). También significaba 'veneno' 'ponzoña', y 'mal olor'.
El caso es que el virus invisible y ubicuo como Dios que nos invade es por un lado, como dice una anónima pintada en un muro en la lengua del Imperio, el capitalismo: capitalism is the virus. El capitalismo es en efecto el sistema económico y político -ambas palabras son prácticamente sinónimas ya- basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la libertad de mercado. Pero el capitalismo es también la ideología y el conjunto de entidades e instituciones, como dice la docta Academia, que defienden los intereses. Mejor diríamos, en lenguaje popular, que el virus es el Dinero, con la mayúscula honorífica que le corresponde a Dios.
Pero también, como nos llega en esta otra imagen, el virus es una metáfora de la información, en concreto de las noticias que difunde en el Reino Unido la British Broadcasting Corporation, como reza la pancarta londinense. BBC NEWS IS THE VIRUS (representado por su ícono de pelota erizada):
Nosotros diríamos que el virus es RTVE, Radio Televisión Española, la emisora estatal, pero también sus sucursales autonómicas, y todas las emisoras privadas sin excepción (Antena 3, Telecinco, La Cuatro, la Sexta, y la Trigésimo Quinta, si la hay). Y, por supuesto, las redes sociales y toda la Red Informática Universal. Virus es el bombardeo informativo e informático que provoca el miedo en la gente que lo recibe a todas horas, día y noche, por todos los medios. Virus es, en definitiva, la información. Esto explica la lucha de los gobiernos contra la desinformación (misinformation en la lengua del Imperio) y por el monopolio del relato. Distinguen ellos entre una información buena, la suya, la oficial, que informa a las masas, es decir, ahorma como la horma de un zapato, y otra mala, la que desinforma, pero en realidad no hay ninguna buena ni diferencia considerable entre la una y la otra: las dos son malas.
Una de las estrategias que tiene el poder para imponer su relato es el framing, que podría traducirse por “efecto de encuadre”. Simplificando un poco consiste en seleccionar una parte de la realidad y colocarla en primer plano hasta ocultar el resto. Por ejemplo, ante el sentimiento de inseguridad que siente la población por la delincuencia callejera, el gobierno puede decir que es una “sensación subjetiva”, jugando con la manida contraposición de subjetivo y objetivo, de sujeto y objeto. Obviamente todas las sensaciones son subjetivas, por lo que calificar a una sensación de subjetiva -y no objetiva- es una redundancia, pero traslada el objeto del problema a la percepción del sujeto, que sería errónea. Como no pueden cambiar las cosas, intentan cambiar la percepción.
miércoles, 5 de agosto de 2026
No hace falta nada: sobra casi todo
lunes, 7 de julio de 2025
Pareceres LXXX
391.- Capitalismo. Escribía Juan Manuel de Prada en su columna semanal titulada La verdad sobre la corrupción (27 de junio de 2025): El afán de lucro, a la postre, es una forma monstruosa de espiritualidad, más que una concupiscencia material. No son bienes lo que persigue quien tiene libido lucrandi, que es el deseo apasionado por el interés (económico, por supuesto; por el interés, te quiero Andrés), sino valores espirituales, por eso la publicidad no te vende un automóvil sin más, sino la ilusión de libertad de ir a donde te plazca, y el status que supone. El afán de lucro está canonizado, dice De Prada, por el capitalismo. “El capitalismo, en contra de lo que piensan los ilusos, no es tan solo una doctrina económica, sino una visión antropológica y ontológica disolvente -y teológica, añadiría yo-, un sucedáneo religioso en el que el dinero ocupa el lugar de Dios”. Mammón habría desplazado a Jehová: la nueva religión, que es la del dinero, no tiene ateos. Pero el capitalismo no es un sucedáneo religioso, no distingue entre Mammón, o sea el Dinero, y Jehová, por lo que ya no tiene ningún sentido aquella frase de Jesucristo de que no se puede servir a dos amos a la vez, cuando se demuestra que no hay dos amos, sino uno solo, que es el Puto Amo, y no es que ocupe el lugar de Dios es que Él es el único dios real y verdadero.
392.- Televidentes-telecreyentes. Si no lo veo, no lo creo, dice a menudo la gente. La frase se popularizó a partir del relato de san Juan evangelista, que narra que el apóstol Tomás, que no estaba con el resto de los discípulos cuando se les apareció Jesús resucitado después de muerto, y le dijeron "Hemos visto al Señor", les respondió: Si yo no veo en sus manos la hendidura de los clavos, y no meto mi dedo en el agujero que en ellas hicieron, y mi mano en la llaga de su costado, no lo creeré. El discípulo no creyó en la resurrección de Jesús hasta que días después se le apareció a él y pudo ver y tocar sus llagas, metiendo el dedo en las heridas, invitándole a no ser incrédulo sino fiel y reprochándole que haya creído porque lo ha visto, pero sentenciando: "bienaventurados aquellos que sin haber visto han creído". En esencia, "ver para creer" significa que se requiere evidencia física y experiencia directa para dar por válido algo. Es una expresión común que refleja la doble tendencia humana a dudar, por un lado, de lo que no se puede observar o confirmar personalmente y a creer, por el otro, mucho más peligroso, en aquello que se puede ver. Si lo aplicamos a lo que hace habitualmente la mayoría de la gente, que es ver pantallas que, alejadas de las cosas que retratan, se las acercan a sus incrédulos ojos, resulta que basta que algo salga en esas pantallas para que creamos ciegamente en ello, convirtiéndonos en televidentes y, por lo tanto, telecreyentes.
393.- Miente más que la gaceta. La Gaceta de Madrid fue desde finales del siglo XVII hasta 1936 el nombre del diario oficial del gobierno español, y por lo tanto el antecesor del Boletín Oficial del Estado. La docta Academia define “gaceta” como una “publicación periódica en la que se dan noticias comerciales, administrativas, literarias o de otra índole”. El término viene del italiano gazzetta, que era el diminutivo derivado del latín “gaza” tesoro, erario, y era el nombre de una moneda de poco valor que circulaba en Venecia allá por el siglo XVI que era el precio que costaba una de las primeras publicaciones periódicas, la hoja informativa que apareció durante la guerra de la Serenísima contra Solimán II, que tomó el sobrenombre de la moneda que costaba. Resulta significativa la relación de la información con la moneda. Pero más significativo es lo que late por debajo del dicho castellano popular de “mentir más que la gaceta”, que es como decir mentir más que la prensa orgánica en general, hoy diríamos El Periódico Global(ista), o sea, El País, porque las informaciones, todas sin excepción, son mentirijillas que no valen ni un céntimo. "La gaceta miente: se supo siempre. Pero no es el gacetillero el que falsea: es el poder". Escribió una vez Eduardo Haro Tecglen.
394.- El euro y la peseta. La propaganda gubernamental decía: "Los precios no cambian, sólo cambia la moneda". Solo había que acostumbrarse al cambio y hacer la conversión de lo euros en pesetas para comprobar que todo cambiaba no para seguir igual, sino para empeorar: Un euro equivalía exactamente a 166,386 pesetas. Un día antes un café en un bar cualquiera, tomado en la barra, valía 90 pesetas; al día siguiente, el día de Año Nuevo del año del Señor de 2002, el café, tomado en la barra del mismo bar costaba, hecha la falsa conversión, 90 céntimos de euro, como si la vieja peseta equivaliera a un céntimo de euro, lo cual era cómodo porque no había que hacer operaciones matemáticas, pero falso, porque 90 céntimos no eran 90 pesetas, sino exactamente 150 pesetas, casi casi el doble. Otro testimonio: tomado de alguien que jugaba al billar a diario previo pago de una moneda de cien pesetas que, de un día para otro, pasó a ser de un euro. En un solo día todo había subido un 66% más, sin explicación ninguna. La subida de precios que negaba el gobierno que fuera a producirse se produjo y fue brutal, y en esas estamos porque en esas seguimos hasta hoy, donde todo sube y sube de un día para otro sin otra explicación que la tendencia al alza de los precios.
395.- La muerte de un futbolista. El periodismo, escribía Chesterton, consiste, en gran medida, en decir “Lord Jones está muerto” a personas que nunca supieron que Lord Jones estaba vivo. Yo, que no soy forofo ni aficionado al fútbol, no sabía hasta el otro día quién era Diogo Jota, el futbolista portugués que en 2020 fue traspasado al Liverpool F.C. por, se estima, cuarenta y cinco millones de libras esterlinas. Me he enterado de que estaba vivo a raíz de su trágica muerte cuando se trasladaba en automóvil de Zamora a Santander a tomar el ferry para viajar a Porstmouth en Inglaterra y la carretera se cobró su vida. Iba en un coche de alta gama que quedó calcinado y las primeras hipótesis señalan a un reventón de una rueda mientras realizaban un adelantamiento como la principal causa del accidente mortal. La muerte fue instantánea, pues el coche ardió rápidamente por el fuerte golpe al salir de la calzada. El caso es que la misma tragedia que le ha ocurrido el 3 de julio al balompedista del Liverpool le ocurre cada día a miles de personas anónimas en todo el mundo que no conocemos, pero sólo cuando la Señora de la Guadaña cercena la vida de un VIP se convierte en noticia novedosa. El futbolista, a sus 28 años, deja una mujer y tres hijos detrás que preguntarán dónde está su padre, cuándo volverá a casa y por qué tarda tanto, igual que su hermano, futbolista también, que viajaba con él y murió en el acto.

lunes, 10 de marzo de 2025
El turista impertinente ( Y ¿para qué?)
lunes, 6 de mayo de 2024
Fogonazos
sábado, 11 de noviembre de 2023
Capitalismo y anticapitalismo evangélicos
martes, 13 de abril de 2021
Desahucio de las entidades bancarias
Las entidades bancarias, como gustan de denominarse los bancos con expresión rimbombante, se percatan del peligro de que sus clientes pudieran acostumbrarse a vivir con menos, y de que descubrieran de paso que menos pufede ser a la larga más y mejor.
Puede que lo peor de la crisis no sea el aumento del paro, ni el declive del P.I.B. ni el hundimiento de las bolsas nacionales e internacionales. Según la Asociación de la Banca Española (A.B.E.) , lo peor que podría pasar “sería que la gente se diera cuenta de que puede vivir con menos dinero, menos bienes y menos servicios, y de que no pasa absolutamente nada. Si los ciudadanos se acostumbran a estar igual de bien gastando ahora 20 cuando antes gastaban 80, entonces apaga y vámonos”.
El miedo que subyace por debajo del miedo que tienen los banqueros es que la gente descubra que se puede vivir no ya "con menos dinero", sino sin dinero.
Los tiempos de incertidumbre económica han provocado que la gente ahorre en el supermercado, use la ropa que se compra durante unos meses más y posponga sine die decisiones como la de cambiar de coche o de televisión o adquirir una segunda residencia. Si descubrimos que realmente no necesitamos un pack de televisión por cable y ADSL de alta velocidad que cuesta 90 euros al mes, pues se acaba el negocio de la televisión por cable y del ADSL. No digamos ya si descubrimos que se puede vivir sin televisión sin más... Si reciclamos la ropa, regalándosela a familiares y amigos, se acaba el negocio de la moda.
Mucha gente que durante el fin de semana se encerraba en los centros comerciales, y siempre acababa comprándose lo que menos necesitaba, ahora se va a dar un paseo por el campo, que es más barato y, además, más saludable para los pulmones y la faldriquera. Mucha gente, que antes se gastaba un dineral en unas vacaciones, ahora se queda en casa y descubre que no necesitaba irse de vacaciones a ningún destino turístico para descubrir que no existe el viaje y pasárselo igual de bien o mejor.
Al fuego, Stanislav Plutenko (2009)
El portavoz de la
A.B.E. reconoció a micrófono cerrado: “si la gente deja de gastar
más de lo que puede permitirse, a ver qué cojones inventamos los
Bancos para no hundirnos en la miseria, viviendo como vivimos de la
usura de los préstamos”. Ahí se ve clara la estrategia bancaria: Hay que hacer que la gente gaste "más de lo que pueda permitirse", porque la Banca vive de la deuda que contraemos con ella.
Está claro, si no volvemos a consumir masivamente productos que luego no usaremos ni gastaremos, la Banca pierde mucho dinero, tanto que podría acabar perdiendo la Banca, contra el adagio de que siempre gana la Banca. Y si pierde la Banca, se declara la bancarrota.
¿Quien le dará al banco el dinero y los intereses del préstamo del coche del hijo si ese hijo aguanta con el popó de papá o se compra uno de segunda mano en vez de un flamante último modelo, o prefiere, más sensato todavía, prescindir del coche y utilizar el transporte público, los pies y la bicicleta?
El endeudamiento generalizado es un estímulo intrínseco y ya permanente para la revalorización de “activos“ y la creación de los pasivos, La mayoría endeudada fía su redención en la politiquería orquestada mientras el endeudamiento instituido consigue asignar valor al patrimonio que esa deuda genera. Ya no hay 'valor' ni se consigue revalorizar sin un endeudamiento global.



















