domingo, 7 de junio de 2026
Oficina de Artes Escénicas: banderas.
domingo, 3 de mayo de 2026
Cincuenta pavos
Volviendo a los cincuenta pavos de nuestro diputado que él veía como la metáfora perfecta de la bandera de sus rivales, pero no quería ver que también era, por supuesto, la suya propia, traigo aquí a colación la última obra del artista callejero británico Banksy, que ha aparecido repentina- y misteriosamente en el centro de Londres de la noche a la mañana, como por arte de magia, firmada por él, convirtiéndose en una nueva atracción turística de la capital británica. Se trata de un hombre trajeado como nuestro diputado, que enarbola una bandera que le cubre el rostro, y que le impide ver que, cegado por ella, se dirige a su perdición, cayendo de su pedestal al dar un paso en el vacío.
La obra que muchos interpretan como una crítica un tanto trasnochada al nacionalismo del siglo XX en una época como la nuestra que apuesta por el gobierno global del Nuevo Orden Mundial fue instalada en la madrugada del miércoles pasado en Waterloo Place, entre Pall Mall y Trafalgar Square, no lejos del Palacio de Buckingham y Horse Guards Parade.
No se sabe muy bien cómo responderán las autoridades locales ante esta obra de arte que no deja de ser una provocación, pero parece que con tolerancia hasta la fecha, permitiendo, sin retirarla, que numeroso público se acerque a verla y fotografiarla, lo que pone de relieve cómo el sistema permite y hasta fomenta la crítica antisistema, dado el prestigio del misterioso artista callejero, que llegó a vender uno de sus cuadros, del que hablamos aquí, en El parlamento de los simios, por casi diez millones de libras esterlinas.
sábado, 13 de septiembre de 2025
Pareceres LXXXIV
411.- Rebeldía conformista. La mayoría de los intelectuales contemporáneos denuncian la sociedad actual sin dejar de ser pese a ello sus habitantes más acomodados, críticos de salón y de suplemento cultural semanal del periódico de noticias: filósofos, politólogos y críticos literarios que demuelen el capitalismo desde la comodidad de sus cátedras universitarias, directores de cine, figuras de la farándula y artistas en general que condenan el consumismo feroz mientras promocionan sus obras en el mercado de la cultura y el arte contemporáneos. Esto es tan así que podría afirmarse sin mayor escándalo que hoy día la crítica radical del sistema es una de las formas más refinadas del conformismo intelectual y de adhesión al propio sistema criticado. Denunciar el tinglado se ha convertido en válvula de escape y parte no poco importante del propio sistema. La rebeldía del anticonformismo ha cristalizado en meras fórmulas estéticas, en marcas personales como puede ser la de Banksy, que sin embargo da casi siempre en el clavo con su crítica acerada. El intelectual contestatario es una figura del mercado tanto como el hombre de negocios, porque la sociedad actual ha desarrollado una extraordinaria capacidad de asimilación y neutralización de sus propias contradicciones, transformándolas en mercachiflería cultural. Como un organismo que ha generado sus propios anticuerpos, la modernez no solo ha aprendido a convivir con sus críticos más radicales, sino que, además, se alimenta de ellos.

412.- Vivir deprisa. - ¡Cuánta sabiduría de la buena destila el consejo de vivir sin prisa! ¡Cuánta verdad rezuma! Hay que saber gozar las cosas repartiéndolas. A muchos, razona Gracián, les sobra la vida y se les acaba la felicidad enseguida. Malogran los contentos, que no los gozan, y querrían después volver atrás, cuando se hallan tan adelante. Postillones del vivir, que a más del común correr del tiempo, añaden ellos su atropellamiento atolondrado. Querrían devorar en un día lo que apenas podrán digerir en toda la vida. Viven adelantados en las felicidades, se comen los años por venir y, como van con tanta prisa, cagaprisas que son, acaban pronto con todo. Son más los días que las dichas, hay que repartir estas de manera que en todo momento tengamos alguna. Por eso hay que obrar, en el gozar, con mucho de espacio, despacito, sin prisa, para que nos duren los contentos, para que no se nos acaben tan pronto los amores. No hagamos caso de los cantos de sirenas que nos invitan a vivir de prisa y a dejar un cadáver bonito tirado en la cuneta de una carretera.
413.- Adiós a las cartas. Dinamarca dirá adiós a las cartas escritas en papel, a los sobres y a los sellos a partir del 31 de diciembre del año del Señor de 2025. El servicio postal de Correos danés, después de cuatro siglos de funcionamiento, dejará de repartir cartas. A partir del año que viene solo entregará paquetes postales, convirtiéndose en un servicio de paquetería como tantos otros de sobra conocidos. Desaparecerán también los míticos buzones rojos, símbolo del correo tradicional. El cartero de mi pueblo, aquí entre nosotros, no pasa todos los días, sino una vez cada dos semanas, y lo que trae no son cartas precisamente, sino impresos de publicidad comercial, alguna multa de tráfico y propaganda electoral. Han desaparecido las cartas que la gente leía, las de los familiares y amigos, las del novio y la novia, las del hijo que estudia y trabaja en el extranjero, todo un género literario epistolar escrito de puño y letra, cartas a menudo con faltas de ortografía, pero llenas de sentimiento y autenticidad. El correo electrónico ha acabado con las cartas tradicionales y las tarjetas postales: ahora te mandan un guasap y un selfi con un monumento detrás que te espeta: aquí estoy yo. Dicen que es ecológico que desaparezca el papel, para que no se talen tantos árboles. A fin de cuentas todos tenemos ya un buzón electrónico muy 'ecológico' encima: el móvil que nos inmoviliza.
414.- Hechos los deberes. Desde que tenemos, por primera vez en nuestra reciente historia, un gobierno de coalición progresista, el más progresista desde que hay registros, resulta que España ha triplicado el gasto militar según la OTAN, que se felicita de que nuestro país haya alcanzado ya en defensa -es un eufemismo, en realidad en preparación para la guerra- el 2% de su Producto Interior Bruto, que era el objetivo que la Alianza Atlántica había fijado que alcanzaran durante el presente año todos sus miembros. Desde el año 2018 en que el Partido ¿Socialista? ¿Obrero? Español gobierna en las Españas se ha triplicado el dinero destinado al ejército. El grueso de este gasto se ha concentrado en este año y el pasado, un proceso que comenzó a acelerarse tras la invasión rusa de Ucrania, una guerra que todavía perdura. Desde el gobierno se ha dicho que no van a superar ese 2% del PIB, pero la noticia es que ya se ha pasado del 0.92 % anterior al 2% actual, que es una barbaridad, cuando no hay monises para los afectados por las inundaciones y los incendios producidos por el cambio climático, el volcán de La Palma, donde siguen viviendo en barracones, los enfermos de ELA y un larguísimo etcétera. La Alianza se muestra satisfecha de que España haya hecho sus deberes. El Gobierno, por su parte, ha recibido la noticia con alborozo por el esfuerzo importantísimo que “demuestra una vez más que estamos comprometidos con la paz, con nuestros socios europeos y con la Alianza Atlántica”, según nuestra Ministra de la Guerra, satisfecha de que España aporte efectivos -hombres y mujeres, antes se decía 'carne de cañón',- a las misiones de paz de la OTAN y cumpla con sus compromisos adquiridos.
415. - Pensar no es tener ideas. Pensar es no tener ideas. O mejor dicho: pensar es liberarse de las ideas que uno tiene, es decir, de las ideas recibidas y asimiladas que lo tienen a uno, porque nosotros no las tenemos a ellas, son ellas, inculcadas, las que nos poseen a nosotros. Pensar es desembarazarse de ideas. De ahí la importancia vital de aprender a pensar, a liberarse de las ideas, a desaprender, cosa que no es fácil porque el arte de la incrustación utiliza muchos procedimientos: la reiteración constante de mensajes falsos o semiverdaderos hasta que, a fuerza de tanta repetición, parezcan verdades dogmáticas como puños que nadie osa cuestionar; el cambiazo habitual sel significado de las palabras, haciendo que lleguen incluso a significar lo contrario: a una guerra se la denomina pacificación y a los ejércitos tropas de paz, por ejemplo. Es fundamental para ello crear enemigos invisibles como un virus, una emergencia climática, una amenaza de invasión militar... Estos enemigos, bien establecidos en el inconsciente colectivo, sirven para declararles la guerra y justificar la ejecución de medidas draconianas. Se inculcan ideas recurriendo a lo emocional y evitando lo racional para lo que se utilizan imágenes impactantes -a veces, cada vez más, manipuladas- y se corean expresiones igualmente impactantes que se convierten en consignas que acentúan el miedo o el sentimiento de culpabilidad: salva el planeta, quédate en casa, no salgas, no des la mano, di hola... Ocultan y censuran si es preciso la contrainformación que pueda poner en duda su agenda, inundando al mismo tiempo el espacio público de ruido mediático para que no tengamos ocasión de reflexionar. No quieren que pensemos y nos desembaracemos de las ideas inculcadas, porque lo que pretenden es que obedezcamos.

martes, 29 de julio de 2025
El globo rojo
domingo, 2 de junio de 2024
Pareceres IL
sábado, 11 de mayo de 2024
El ojo de Dios
lunes, 19 de abril de 2021
El Parlamento de los Simios
Resulta conmovedor ver la capacidad que tiene el régimen democrático político y económico vigente de asimilar aquellas obras de arte que critican el propio régimen. Tomemos, por ejemplo, este óleo gigantesco de Banksy (2009), que se conoce como Devolved Parliament (El Parlamento transferido) y que representa la Cámara de los Comunes de Londres. En él los parlamentarios han sido sustituidos por idénticos chimpancés a izquierda y a derecha que gritan interminablemente y se arrojan los trastos a la cabeza. Todos están sentados ocupando su escaño, salvo uno que está de pie y que representa al Primer Ministro, que se supone que está respondiendo a las preguntas de los parlamentarios. No olvidemos que estos parlamentarios han sido elegidos democráticamente por el pueblo para que lo representen. Se trata, obviamente, de una sátira política de la Democracia en general, a partir de la británica en particular.
Supone la consagración exitosa de Banksy, que se hace por fin un nombre que vale dinero y da el paso de las pintadas y grafitis callejeros a una de las galerías de arte más prestigiosas del mundo como es Sotheby's, donde la obra fue subastada en 2019 al mejor postor, que pagó por ella la exorbitante cantidad de 9,9 millones de libras esterlinas.
El cuadro se convierte así en una pieza más de museo y del mercado del arte igual que cualquier otro producto de consumo. Y el sistema incluye así al artista antisistema en su engranaje, asimilando al artista y la crítica que representa su obra.
Podemos decir que el artista quiere que veamos a la clase política como él la ve, completamente deshumanizada, como si estuviera desarrollando la teoría de la evolución de Darwin al revés, hacia atrás: el hombre no desciende del mono, sino el mono del hombre.
Un referente de Banksy puede ser la película de ciencia ficción El planeta de los simios de F. J. Schaffner (1968), con todas su precuelas y secuelas, donde el astronauta George Taylor (Chartlon Heston) y su tripulación llegan navegando por el espacio a un planeta habitado por monos inteligentes que dominan a los seres humanos. Al final Taylor hace un descubrimiento crucial: la estatua de la Libertad derrumbada en una playa. El planeta de los simios era en realidad la Tierra.
El óleo de Banksy no es, aunque inicialmente lo fuera, una sátira de la clase política británica solamente, o de la española, si queremos trasponer el parlamento simiesco a nuestros lares, sino una crítica de la clase política mundial, ya que en todas casas cuecen habas, como dice el refrán, y en la mía a calderadas, una clase política corrupta y corrompida por completo por el Poder, subordinada como está la política a la economía, es decir, al Dinero.























