Mostrando entradas con la etiqueta Nietzsche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nietzsche. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de abril de 2025

Democidio

R. J. Rummel, politólogo estadounidense reconocido por su investigación sobre la violencia gubernamental y las causas de la guerra, acuñó el término democidio, híbrido grecoaltino que sigue el patrón de 'genocidio', formado sobre “demo” 'pueblo' en griego y el sufijo latino -cidio 'crimen', diferenciándolo de la guerra y mostrando cómo los propios gobiernos han sido responsables de la mayoría de las muertes en el siglo XX. Con este término se refería a los asesinatos perpetrados por el gobierno, como el genocidio de los pueblos indígenas y el colonialismo, la Alemania nazi, las purgas estalinistas, la Revolución Cultural de Mao Zedong y otros regímenes autoritarios, totalitarios o antidemocráticos, llegando a la conclusión demasiado fácil de que los regímenes democráticos son los que menos democidios causan, porque para él las democracias son “inherently nonviolent”, intrínsecamente no-violentas, algo que habría que matizar definiendo lo que entendemos por violencia.
 
 
Su obra fundamental Death by Government (1994) documenta casos históricos de democidio y analiza las condiciones que facilitaron tales crímenes. En este libro, Rummel estimó que, durante el siglo XX, los gobiernos fueron responsables de la muerte de aproximadamente 212 millones de personas, cifra que supera con creces las muertes ocurridas en combates bélicos durante el mismo período.
 
Rummel acuñó el término "democidio" para referirse al asesinato intencional de personas desarmadas por parte de agentes gubernamentales actuando en su capacidad oficial y siguiendo políticas u órdenes gubernamentales. Este concepto abarca una amplia gama de actos, incluyendo genocidios, politicidios, asesinatos en masa y muertes resultantes de políticas gubernamentales negligentes o deliberadamente dañinas, como hambrunas inducidas. Rummel definió el democidio como "el asesinato de cualquier persona o personas por parte de un gobierno, incluyendo genocidio, politicidio y asesinato en masa".
 
 
 
No cabe duda de que la organización que hace posible el democidio es el Estado, pero Rummel distingue los estados totalitarios de los democráticos, como si estos últimos no fueran a su sofisticado modo tan totalitarios o más que los primeros. Según él, los regímenes democráticos tienden a no entrar en guerra entre sí y son menos propensos a la comisión de democidios en comparación con los regímenes autoritarios o totalitarios, que quedan reducidos a fantasmas del pasado.
 
El análisis de Rummel puede sernos útil en líneas generales, pero habría que hacerle algunas salvedades. Se me ocurren estas tres: 
 
-Hablar de datos históricos (el libro de Rummel está plagado de ellos en forma de gráficos y estadísticas) nos distrae de nuestra situación actual de aquí y ahora. Puede reprochársele su excesiva subordinación a la realidad, a la creencia de que hay otras épocas, como el siglo XX, y al olvido de que la única que hay hic et nunc es esta única, en la que caben todas las demás. 
 
-Los regímenes democráticos, que son los más progresados, no causan tantos democidios físicos, vamos a llamarlos así, porque no tienen la necesidad imperiosa de administrarles la muerte a sus propios ciudadanos, ya que ellos mismos se la autoadministran. En ese sentido puede decirse que son la expresión más lograda del democidio porque la democracia es la muerte -el democidio- del pueblo. Todos los ciudadanos son en un sentido amplio funcionarios del Estado, o lo que es lo mismo, funcionarios de sí mismos, y el Estado, a través de la imposición del tiempo cronometrado, es decir, del futuro, que es el dinero, aniquila sus vidas: la condena al futuro es una condena de muerte, la administración de la muerte en vida.
 
 
-El democidio, la muerte del pueblo, es la configuración de este como Estado. Conviene recordar aquí a Nietzsche, que nos advierte de que no son lo mismo, aunque ordinariamente tiendan a confundirse, y sobre todo en los regímenes democráticos, donde supuestamente gobierna el pueblo. Escuchemos lo que nos gritaba el Zaratustra nietzscheano: Estados? ¿Qué es eso? ¡Pues bien, abrid los oídos! ¡Voy a deciros mi palabra sobre la muerte de los pueblos! Estado es el nombre que se da al más frío de todos los monstruos fríos. El Estado miente con toda frialdad y de su boca sale esta mentira: “Yo, el Estado, soy el pueblo”.

domingo, 2 de junio de 2024

Pareceres IL

241.-Víctima y verdugo: Una pintada en una estación de metro en Dortmund, Alemania, atribuida a Banksy, dice en la lengua del imperio: The irony of becoming what you once hated ('La ironía de transformarse en lo que un día odiaste'), y viene acompañada de una estrella de David convertida en una cruz gamada con los colores azul y blanco de la bandera de Israel. Habría que preguntarse lo primero que por qué en inglés. La respuesta es sencilla: para que así se haga más internacional su mensaje, dado que la lengua del Imperio es la lengua no solo de la Unión Europea sino la segunda lengua, donde no es la primera, de prácticamente todo el planeta. Y lo segundo que habría que preguntarse es por qué es una ironía que la víctima se convierta en victimario, si ya nos lo advirtió Friedrich Nietzsche en Más allá del bien y del mal: "Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también este mira dentro de ti". La conversión gráfica de la estrella de David en esvástica nazi sugiere que los judíos (identificados por dicha estrella y los colores de la bandera israelí) que fueron víctimas de los nazis (los monstruos del aforismo), han acabado por transformarse en verdugos de los palestinos, con los que están practicando el genocidio u holocausto. No hay nada de irónico en ello, sino más bien de trágico. La víctima no ha encontrado otra forma de liberarse de su antigua condición que convertirse en verdugo. 
 
242.- Nuestro granito de arena. Nosotros como individuos personales colaboramos genéticamente, queriendo o sin querer, ya que nuestra voluntad importa bien poco en el proceso, con nuestros descendientes y con nuestros antepasados, todos a una, quienes lo hacen a su vez con sus antecesores y sus herederos, poniendo en marcha ahora mismo este proceso de odio, guerra, miedo, codicia y desgracia que se ha dado en llamar Historia Universal. Todos nosotros ponemos nuestro granito de arena, pequeña contribución, a la desdicha del mundo, que es nuestra propia desdicha. 

 

 
243.- Real y virtual. Con la llegada de interné a nuestras vidas el mundo virtual se ha impuesto al mundo real, la realidad queda opacada por la virtualidad del entretenimiento y la distracción, la propaganda inunda permanentemente la realidad del día a día de modo que se hace difícil discernir los acontecimientos y las noticias relevantes. La información de interés queda a merced de la clase gobernante que levanta cortinas de humo de forma continúa para su ocultación. El triunfo de la modernidad es el triunfo también de la virtualidad con la Revolución tecnológica como máximo exponente. Ya lo dejó escrito el llorado Guy Debord: "Allí donde la realidad se transforma en simples imágenes, las simples imágenes se transforman en realidad". 
 
 
 
 244.- Vaqueros manchados. Acostumbrados como estábamos a la comercialización de pantalones vaqueros nuevos que se vendían abiertos simulando rotos por las rodillas, lo que permitía llevarlas al aire, o lavados y deslavados que simulaban ser viejos, nos ha sorprendido ahora una marca comercial que ha presentado un modelo con una mancha en la entrepierna que imita un cerco de orina como parte de su colección de su temporada otoño/invierno 2024, desafiando así lo que se daba en llamar el buen gusto. Jugamos a las apariencias. Parecen viejos y no lo están. Parecían rotos y resulta que eran así. Estos parecen meados, y resulta que no lo están. Jugamos a confundir con las apariencias, y a simular un proceso biológico que habitualmente se oculta so pretexto de luchar contra los prejuicios y la estigmatización existente en torno a los fluidos corporales. Ignoro si se han atrevido ya a sacar unos vaqueros dirigidos en principio a las mujeres con una mancha roja en la entrepierna que recuerde la sangre menstrual, o un modelo unisex que muestre manchas fecales producto de una diarrea en el culete de los jeans. El éxito de estos vaqueros y su alto precio -se han llegado a pagar quinientos euros por ellos- sugieren que la moda de la transgresión no es tan transgresora como parece. 
 
 
245.-La realidad y la verdad. El Maestro se despertó ayer sobresaltado de la siesta. Había tenido una pesadilla. Un sudor frío bañaba sus sienes plateadas: había soñado que la realidad era verdad y no el trampantojo ideal que siempre había creído que era.
 

jueves, 7 de marzo de 2024

Teletipos

 El Periódico Global publica la noticia en primera plana: Europa se prepara ya para un escenario de guerra, listo el atrezo y utillaje teatral del espectáculo.

 oOo

Se preguntaba Friedrich Nietzsche qué diferencia había entre un convencido y un engañado, y se respondía con toda razón: Ninguna, si se engaña bien al engañado.

oOo

El Gran Padre Blanco, senil y demenciado como está, desentierra el hacha de la guerra y como buen halcón guerrero azuza las tropas de sus vasallos contra Rusia.


oOo

La edición ucraniana de una indecente revista norteamericana de moda y tendencias publica una fotografía idílica de tres muchachas cadetes de un liceo militar.

 oOo

Ya es hora de que saquen la vacuna de la Enfermedad X aún no identificada, no vaya a ser que luego sea demasiado tarde y no pueda frenarse la próxima pandemia.


oOo

Hay que fabricar un suero seguro y eficaz que contrarreste la amenaza mortal de la Enfermedad X a punto de provocar una crisis sanitaria global sin precedente.

 

sábado, 9 de diciembre de 2023

Pareceres (XXXV)

171.- El puente de la Constitución. Empezado el mes de diciembre, llamado december por los romanos porque era para ellos el décimo mes del año, que comenzaba consagrado al dios marcial de la guerra en las calendas de marzo, el gobierno tiende un puente entre dos conmemoraciones, una política, el día 6, aniversario de la Constitución, y otra religiosa, el día 8, la concepción sin mácula de la Virgen María por obra y gracia del Espíritu Santo. Se une así una festividad institucional a otra religiosa en el afán que tienen los políticos por señalar y santificar todos y cada uno de los días del calendario confeccionando un nuevo santoral laico, valga la contradicción en los términos. Y dicho puente enlaza con el fin de semana, que, como descubrirán los varios millones de españolitos que se han ido de puente, no va a suponer el fin de la semana, pese a su nombre, sino que esta vieja institución bíblica volverá a comenzar el lunes como siempre. Otro día 8 del calendario laico, el ocho de marzo, precisamente, se celebra el Día de la Mujer. Antaño se añadía la ominosa coletilla de “trabajadora”, dando a entender que el papel femenino no se limitaba solo al de reproductora como el de María, sino también a la prostitución del mercado laboral asalariado so pretexto de igualación con los señores de la guerra, como si el trabajo, igual que la semana, fuera una liberación y no una bíblica condena.

 

172.- Contra la propiedad intelectual: La ley prohíbe la copia fotográfica de libros, que lleva el horrible nombre de reprografía (un híbrido etimológico: reproducción gráfica). La historia, sin embargo, de los grandes textos fundamentales de la cultura humana es la historia de la copia manuscrita de unos códices para transmisión y divulgación de sus contenidos. Las variantes y hasta errores de los diversos copistas son cuidadoso objeto de estudio por parte de la crítica textual filológica. Si no hubiera existido la copia amanuense de los manuscritos griegos y latinos en los monasterios medievales, no se habrían transmitido los textos fundamentales tanto sagrados como profanos de nuestra cultura. ¿Por qué la ley protege la propiedad privada intelectual de una obra cultural y pone trabas a su libre reproducción, considerándola un acto de piratería? Porque la copia pone en peligro no la divulgación de la obra, que es lo que querría todo artista bien nacido, sino su comercialización, es decir el monopolio de la “editio princeps”. Las copias libres no reportan beneficios económicos al editor, a la Sociedad General de Autores y al autor, Dios padre, creador de todo lo visible y lo invisible, o, en su defecto, a sus legítimos y ávidos herederos. 


173.- ¿Libertarios? Resulta muy significativa la facilidad con la que han acatado muchos periodistas españoles el adjetivo 'libertario' que el señor Milei se aplica a sí mismo y a su coalición política argentina La Libertad Avanza. Ignoran que en castellano “libertario”, como dice la docta academia, es un adjetivo que se aplica en el ideario ácrata "a quien defiende la libertad absoluta y, por lo tanto, la supresión de todo gobierno y de toda ley”, y que por lo tanto es un sinónimo de “anarquista”. Creo que la confusión entre lo que defiende el argentino y los anarquistas nos viene, como tantas otras cosas, de los Estados Unidos de América, donde se fundó en 1971 un Libertarian Party, que puede retrotraerse al Boston tea party de 1773, cuando los radicales de la colonia de Masachuses abordaron barcos británicos que transportaban té y arrojaron el producto al mar en el puerto de Boston en protesta contra las políticas de impuestos del gobierno local, creando un movimiento que se opone a los impuestos gubernamentales, pero que no cuestiona nunca la realidad del dinero, por lo que el término "libertarian" en el mundo anglosajón se ha convertido en sinónimo de ultraliberal en el sentido económico, creándose también el término de anarco-capitalismo, es decir, de un anarquismo que se revuelve contra el Estado pero no contra el Capital. Antes de esa fecha, "libertarian" era en inglés un defensor de la doctrina del libre albedrío.

174.- Conócete a ti mismo: Friedrich Nietzsche en Más allá del bien y del mal, aforismo 80 de las Sentencias e interludios decía en la vieja traducción que tengo, la de Andrés Sánchez Pascual, bastante fidedigna: Una cosa que queda explicada deja de interesarnos. -¿Qué quería decir aquel dios que aconsejaba: “¡Conócete a ti mismo!”? ¿Acaso esto significaba “¡Deja de interesarte a ti mismo! ¡Vuélvete objetivo!”? -¿Y Sócrates? - ¿Y el “hombre científico”? Efectivamente, cuando algo se explica ese algo deja de interesarnos. La respuesta a una pregunta mata la pregunta y hace que la olvidemos. El conocedor no puede ser objeto del conocimiento, porque ahí se confunden sujeto y objeto de conocimiento. El reproche de Nietzsche viene a ser: no eres el ombligo del mundo, interésate por otras cosas, no por ti mismo.
 
 
175.- Sistema sanitario vs. sistema educativo: La función principal del sistema sanitario es la producción de enfermos. Al igual que este, el sistema educativo a través de la escuela y el instituto donde se imparten la educación primaria y secundaria obligatorias respectivamente tiene la función principal de producción de analfabetos. Si los alumnos no saben leer, escribir y contar correctamente, ¿qué aprenden en la escuela? Ya vimos durante la pandemia lo que aprendieron acosados por las llamadas medidas y protocolos sanitarios -auténtico acoso escolar- consistentes en incesantes pruebas PCR, tomas de temperatura antes de entrar al aula, mascarillas obligatorias y geles hidroalcohólicos que obligaban a abrasarse las manos... Por mucho que el bienintencionado Ministerio fomente ahora el Día Nacional contra el Bullying Escolar, no puede evitar que la educación impartida sea esencialmente bullying, adoctrinamiento, intromisión. ¿No nos alejamos de la enseñanza y el aprendizaje cuando tenemos como objetivo “apoyar a los niños en el desarrollo de su vida relacional, afectiva y sexual, como misión de la educación obligatoria". Cuando nos enteramos de que el analfabetismo se está volviendo común en la escuela, entendemos que la cacareada educación no consiste en aprender a leer, escribir y a contar, las cuatro reglas, que se decía antaño, sino en producir analfabetos graduados en educación primaria y secundaria. ¿Esperamos que la inteligencia artificial, a falta del desarrollo de la natural, compense la carencia? 
 
 

jueves, 14 de septiembre de 2023

La fuga de Heraclito

    Diógenes Laercio en su Vidas y opiniones de los filósofos ilustres (IX, 2-3; traducción de Luis-Andrés Bredlow) nos habla del alejamiento de la política de Heraclito de Éfeso: Y cuando le pidieron que estableciera leyes, lo desdeñó, por estar dominada ya la ciudad por una constitución viciosa. Retirándose al templo de Ártemis, se puso a jugar a los dados con los niños; y a los efesios que lo rodeaban, dijo: ¿Qué os admiráis, villanos? ¿Acaso no es mejor esto que hacer política con vosotros? 
 
 
    El filósofo, retirado en el templo de Ártemis, una de las siete maravillas del mundo antiguo, donde depositó su libro del que nos han llegado escasos fragmentos, publicándolo de esta curiosa y original manera,  prefería jugar con los niños a los dados y decirles a sus conciudadanos que era mejor hacer eso que tomar parte en su vida civil, con un rechazo contundente de la política. 
 
    Uno de los fragmentos de ese libro que nos ha llegado ha sido gracias, precisamente, a su biógrafo Diógenes Laercio que le reprocha al sabio de Éfeso que fuera más orgulloso y soberbio que nadie porque, como dejó escrito: El saber muchas cosas no enseña inteligencia; pues habría enseñado a Hesíodo y a Pitágoras, y además a Jenófanes y a Hecateo, despachándose de un plumazo a cuatro sabios consagrados, y finalmente, al mismísimo Homero, el fundamento de la educación griega clásica, que lo mismo que Arquíloco merecía ser expulsado de los certámenes y azotado
 
    Friedrich Nietzsche, en La genealogía de la moral, III, 8 (tr. Andrés Sánchez Pascual) escribía: Pero aquello de lo que Heráclito huía continúa siendo lo mismo de lo que nosotros nos apartamos ahora: el ruido y la charlatanería de demócratas de los efesios, su política, sus novedades del 'Reich' (de Persia, ya se entiende), su chismorrería del «hoy», —pues nosotros los filósofos necesitamos sobre todo calma de una cosa: de todo «hoy». 
     
     Nietzsche, en la obra citada, lamentaba no poder hacer lo mismo que Heraclito, retirarse a las columnatas del templo de Ártemis, pero confiesa que podría aislarse del mundanal ruido en su cuarto de estudio de la Plaza de San Marcos de Venecia, en un día de primavera, por la mañana, de 10 a 12 horas, una Venecia que hemos de imaginar vacía, por supuesto, de turistas. 
 
 
    Nosotros, sin necesidad de adoptar como Nietzsche la presuntuosa y devaluada etiqueta de «filósofos» o amantes de la sabiduría, ese amor imposible nunca correspondido, seguimos huyendo como Heraclito del ruido y la charlatanería de los demócratas de los efesios, nuestros contemporáneos, y de su chismorrería del «hoy», de las actualidades que nos distraen de lo que importa, que es lo que de eterno hay tras la actualidad.

miércoles, 12 de abril de 2023

Bakunin y la biología

    Leo con interés las notas de “Releyendo a Bakunin”, que escribe la historiadora y autora de varios libros y artículos sobre anarcosindicalismo y anarcofeminismo Laura Vicente en su blog “Pensar en el margen”. 
 
     Cuenta Laura Vicente que había leído “Dios y el Estado” (1871) del anarquista ruso a los 20 años, y que, releído ahora, cuarenta años después, le había resultado más fructífera esta segunda lectura que aquella juvenil. 
 
    De sus notas, me llama la atención especialmente la contraposición que establece Mijail Bakunin entre “vida” y “ciencia”, y su apuesta por la primera en detrimento de la segunda. La palabra 'biología', como se sabe, es un compuesto de origen griego que contrapone ambos términos: bio 'vida' y logía 'ciencia', como si fuera sencillo saber qué es la vida. Pues bien, define el anarquista ruso la vida como la verdadera escuela del hombre, y la contrapone a la “ciencia”, tan admirada en el siglo XIX, a la que considera “la brújula de la vida, pero no la vida”. 
 
Bakunin, fotografiado por H.-A. Boissonnas (1876)
 
 
    Copio la cita: “La vida es fugitiva, pasajera, pero también palpitante de realidad y de individualidad, de sensibilidad, de sufrimientos, de alegrías, de aspiraciones, de necesidades y de pasiones. Es ella la que espontáneamente crea las cosas y todos los seres reales”. Y llama mi atención esta consideración de Bakunin que cita Laura Vicente: “...la ciencia tiene por misión única esclarecer la vida, no gobernarla”. 
 
 Su rechazo a esa posibilidad, comenta la autora del blog a este propósito, es contundente cuando señala que el gobierno de la ciencia y de los hombres de ciencia, no puede ser sino impotente, ridículo, inhumano y cruel, opresivo, explotador, malhechor. Se puede decir que los hombres de ciencia «no tienen ni sentido ni corazón para los seres individuales y vivientes».  Bakunin intuye «que el gobierno de los sabios, si se le deja hacer, querrá someter a los hombres vivos a experiencias científicas», y todavía va más lejos al afirmar que si los sabios, los expertos, diríamos hoy apostillo yo, no pueden hacer experiencias sobre el cuerpo de los hombres, no querrán nada mejor que hacerlas sobre el cuerpo social y he ahí lo que hay que impedir a toda costa. 
 
 
    Bakunin parece presentir algo obvio en nuestro siglo XXI, como subraya Laura Vicente, que la biopolítica, como se ha dado en llamar, es decir, el ejercicio del poder, con la inestimable ayuda de la ciencia, sobre la vida de los individuos y las poblaciones, sería una realidad. Y puesto que para los «seres reales, compuestos no solo de ideas sino realmente de carne y sangre, la ciencia no tiene corazón», Bakunin afirma que lo que «predico es, pues, hasta un cierto punto, la rebelión de la vida contra la ciencia, o más bien contra el gobierno de la ciencia. No para destruir la ciencia (…) sino para ponerla en su puesto, de manera que no pueda volver a salir de él».  De hecho, hace tiempo que salió, concluye la nota de Laura Vicente.
 
   Bakunin desconfiaba de la ciencia y por ello del gobierno de la ciencia, al que estamos sometidos, y lo hemos estado especialmente durante los dos años de covid que hemos sufrido, 2021 y 2022, en los que se nos impuso la fe en la ciencia, como si fuera la nueva religión, olvidando que lo propio de la ciencia, a diferencia de las religiones, es la duda, no la fe. 
 
Nietzsche, fotografiado por G.-A. Schultze (1882)
 
     Respecto a la contraposición "Dios" y el "Estado" que hace Bakunin, será preciso esperar a Nietzsche y a su novela filosófica "Así habló Zaratustra", (1883), donde se establecerá la muerte de Dios y la aparición del Nuevo Ídolo: En algún lugar existen todavía pueblos y rebaños, pero no entre nosotros, hermanos míos: aquí hay Estados. ¿Estado? ¿Qué es eso? ¡Bien! Abridme ahora los oídos, pues voy a deciros mi palabra sobre la muerte de los pueblos. Estado se llama el más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: «Yo, el Estado, soy el pueblo.»

miércoles, 5 de octubre de 2022

Me parece a mí (V)

21.- ¿Qué quiere el pueblo? El pueblo, evidentemente, no sabe lo que quiere, pero sabe lo que no quiere: no quiere más reyes que los tres legendarios Magos de Oriente o los cuatro de la baraja, rechazando así cualquier imposición monárquica que constriña su soberanía. Sin declarar su amor a la república, que tampoco sería muy natural, proclama en estos octosílabos transmitidos por don Federico García Lorca, esencialmente populares, su aversión hacia la Corona: “Si tu madre quiere un rey, / la baraja tiene cuatro: / rey de oros, rey de copas, / rey de espadas, rey de bastos”. El pueblo, madre, se rebela contra el gobierno de uno solo, sea el rey, sea el presidente de la república, sea el alcalde o el representante democrático de la voluntad popular de turno; en suma, contra cualquier pretensión autoritaria; el pueblo rechaza, por lo tanto, el gobierno de un individuo, que eso es lo que significa la voz griega “monarquía”, porque los individuos, como muy bien sabe todo el mundo, no existen, son, como el átomo, una invención o falsificación científica de la realidad para que pueda haber masas. 
 
 
22.- Se acostumbra a todo la gente, a todo uno acostumbrándose acaba siempre: a lo bueno, malo y peor: a la comida basura, o bazofia rápida, a la vivienda que es basura, a la telebasura y a las relaciones basura y al reciclaje -matrimonio, divorcio, pareja, amistades-, al trabajo basura, -contrato, salario, horario- , a la basura-basura, al estado y al capital como las cosas más naturales del mundo. La gente se acostumbra al hábito de la docilidad y al tedio de someterse a unos horarios y a una agenda, a la espantosa mansedumbre rutinaria, a votar en las elecciones, es decir, a meter un papel en un contenedor de basura, a perder el tiempo con la disculpa de ganar dinero, y a sobrevivir, es decir a malvivir, en lugar de vivir: en definitiva la vida, que es la muerte, cotidiana, o sea a tirar la vida, la propia vida, como la cosa más natural del mundo, a la basura. 
 

23.- De la muerte de Dios: El loco y entrañable Zaratustra de Nietzsche gritaba apocalíptico, cuando bajó de la montaña: Dios ha muerto. ¿Ha muerto Dios? No exactamente. Ya nos decía él que en realidad se había travestido: Dios era el Estado. Pues bien, ahora ya ni eso, después de la privatización y desmantelamiento del Estado a cargo del Capital. El Ser Supremo, que algunos imaginábamos barbudo y judío, un poco a lo Carlos Marx, como nos lo inculcaron en la infancia, resulta que no era así. Ya otros osaban decir que por qué hablábamos de Él y no de Ella, confundiendo el sexo con el género gramatical. Hoy sabemos algo más. Cuando Jesús echó a los mercaderes del templo, no podía sospechar que realmente ellos eran los sumos sacerdotes, y no meros mercachifles, de un dios mucho más poderoso que Jehová, que era amor, y que el Templo era el lugar más adecuado para el mercadeo. ¿Qué mejor lugar para rendirle culto al Dinero que la entidad bancaria del Sancta Sanctórum, donde no había nada, o sea, donde sólo había dinero? ¿Quién iba a decirle al pobre e inocente orate judío que Jehová, su Dios, era el Becerro de Oro? El Becerro de Oro es Dios, se hizo divino, y desde entonces está en todas partes, lo ve todo, lo sabe todo. El dinero es omnipotente, universal, ubicuo, a pesar de sus epifanías particulares (dólar, yen, yuan, euro -ya hemos visto cómo la sustitución de una moneda por otra no afecta para nada al funcionamiento del mundo, a lo sumo sirve para encarecer un poco más “la vida”, como dice la gente con resignación). 
 
 
24.- ¿Qué conductor cuando ha detenido amablemente el coche ante un peatón en un paso cebra, por ejemplo ante una ancianita con muletas que cruza lentamente la calzada, no se ha sentido un magnánimo filántropo que acaba de realizar la buena acción del día o un gesto caritativo por lo menos al cederle el paso y perdonarle la vida, no haciendo lo que el propio coche que se ha visto obligado a detenerse contra su propia voluntad le pedía: pisar a fondo el pedal del acelerador y atropellar al peatón en el acto y darse después a la fuga, prosiguiendo su loca carrera a toda velocidad hacia ninguna parte, su destino, donde nada ni nadie lo espera? 
 
25.- Addendum a una frase de Marcel Proust: Cuando se está enamorado de alguien, ya no se quiere a nadie, se deja de querer a los demás, incluso a la persona de la que se está enamorado. Amar a una persona supone, por la dedicación exclusiva y excluyente que conlleva, no querer de veras con el corazón a nadie. El pez grande se come al chico, lo mismo que el Amor mayúsculo, el gran amor exclusivo, devora al amor minúsculo, al buen amor, al cariño que no se niega a nadie ni nada y que nunca se resigna a ser uno solo, sino múltiple.