
domingo, 16 de agosto de 2026
De la omnipotencia impotente de Dios

martes, 24 de marzo de 2026
Animales políticos


domingo, 18 de agosto de 2024
Disiecta membra (I)
(O bien: *Más apropiado resulta tu cuerpo al amor que a la guerra)
EXTRANJERO. -Me parece por cierto ver clara una gran y terrible especie de ignorancia, equivalente a todas las demás por sí misma.
TEETETO.- ¿Cuál es?
lunes, 13 de mayo de 2024
Refranes contra la guerra
miércoles, 24 de enero de 2024
El dolor es el precio del aprendizaje
-Me ha llamado la atención una reseña literaria aparecida en un suplemento cultural de un periódico de esos que leo sobre la publicación de la traducción castellana de una novela de la escritora coreana Han Kang titulada La clase de griego.
-¡Qué raro que una coreana se interese por la lengua de Homero!
-Según dice allí es "una mezcla de la tradición oriental y occidental para especular sobre los límites del lenguaje y la posibilidad de un encuentro entre humanos más allá de las palabras”.
-Bueno, muy pretencioso parece: no deja de ser literatura sobre literatura, que es lo que hacen los críticos literarios.
-Me llamó especialmente la atención la pregunta ¿qué somos cuando perdemos el lenguaje?. Y me lo leí de cabo a rabo, hasta llegar al final, donde dice la frase que he subrayado y que me gustaría preguntarte como profesor que has sido de lenguas clásicas: "“Sufrir” y “aprender” solo se distinguen en griego por una grafía".
-Pues sí, efectivamente. Efectivamente, sufrir se dice en griego 'pathein' (de ahí patético y patología) y aprender 'mathein' (de donde 'matemático').
-Pero...como cercanía gráfica de palabras, supongo...como también las hay en español y otros idiomas (no sé... 'cabo' y 'nabo', 'susto' y 'busto'...)...o porque querían relacionar aprendizaje y sufrimiento?
-Eso me parecía a mí, pero también creo que quería decir lo segundo, y por eso te preguntaba si los griegos relacionaban aprendizaje y sufrimiento.
-Pues va a ser que sí, porque me quiere venir a la cabeza una cita de Aristóteles en la que recuerdo que decía que el aprendizaje conlleva siempre dolor, es decir, que no hay un aprendizaje lúdico como pretende ahora la moderna pedagogía.
-Ya, pero la cosa no llegaría a “La letra con sangre entra” ¿no?
-No en el sentido de que sea necesaria la sangre para que haya aprendizaje, pero sí que hay sufrimiento, porque el aprendizaje no es un juego de niños. Creo que en la 'Política' de Aristóteles, debía de ser, donde habla de la educación de los jóvenes y los niños, decía el estagirita que el fin de la educación no debía ser el juego, porque el aprendizaje no es un juego y los que están aprendiendo no están jugando.
-Me cuesta creerlo. Suena a tragedia griega.
-Deja que lo mire un poco... Pues sí, mira se le atribuye a Ésquilo, un autor de tragedias, la frase πάθει μάθος (páthei máthos), que significa que del sufrimiento viene el conocimiento(…) Y Aristóteles parece que se hace eco de ese dicho. Sí, en concreto en el libro VIII de la Política (1339a) dice lo siguiente: “Así pues, no hay duda de que el fin de la educación no debe ser el juego (pues lo que están aprendiendo no están jugando, ya que el aprendizaje va acompañado de dolor). En griego lo dice así: μετὰ λύπης γὰρ ἡ μάθησις. Pues los que están aprendiendo no juegan.
-¿No sería Aristótales un poco aristotalitario?
-Pues seguramente que sí, pero es posible que, como hemos experimentado todos, el dolor sea el precio que pagamos por la instrucción.
viernes, 18 de agosto de 2023
Miseria de la filosofía después de Sócrates
En el tratado Cuestiones académicas, libro I, 27 de Cicerón, que como filósofo
no aportó gran cosa a la filosofía pero que nos transmitió por la vía latina
gran parte del legado filosófico griego, se habla de las dos grandes escuelas filosóficas
de la antigüedad posteriores a Sócrates, que sirve como punto de inflexión en la
historia de la filosofía, dividiéndola en un antes (pre-socráticos) y un después
(post-socráticos), al igual que Jesucristo parte en dos la historia universal de la
humanidad y el cómputo de los años y los siglos en un antes y un después. Estas
dos grandes escuelas fueron los académicos y los peripatéticos, que, aunque con
distinto nombre, coincidían en lo fundamental, que es en su raigambre
platónica, dado que Aristóteles no deja de ser un heredero de Platón, aunque se
aparte de él en muchos aspectos.
viernes, 28 de abril de 2023
Lecciones de economía: 5.- Economía evangélica.
De Aristóteles, aunque filósofo pagano, le viene al cristianismo medieval la crítica del interés que produce el capital, porque el dinero es estéril y no debería generar dinero, y, si lo hace, es contra natura. Escribía, en efecto, Aristóteles en la Política: «Muy razonablemente es aborrecida la usura, porque, en ella, la ganancia procede del mismo dinero, y no de aquello para lo que éste se inventó. Pues se hizo para el cambio; y el interés, al contrario, por sí solo produce más dinero. De ahí que haya recibido ese nombre, pues lo engendrado es de la misma naturaleza que sus generadores, y el interés es dinero de dinero; de modo que de todos los negocios éste es el más antinatural» (Aristóteles: Política, I, X, 1258 b, 4-5, según la ed. de la Biblioteca Básica Credos, trad. y notas de Manuela García Valdés, Madrid, 2000).
Aunque en el Sermón de la Montaña, Jesucristo dice (Mateo 6, 24): "Nadie puede servir a dos señores, pues o bien, aborreciendo al uno, amará al otro, o bien, adhiriéndose al uno, menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas." Cito por la traducción de Nácar-Colunga, que traducen "riquezas" lo que en otras versiones, más literales, se lee que no se puede servir a la vez a Dios y a Mamón. . ¿Quién es este Mamón, también llamado Mammón y Mamona? Es sin duda el espíritu diabólico que controla las finanzas de este mundo, es decir, el Dinero. Se puede glosar la enseñanza evangélica como que no se puede servir a la vez a Dios y al Demonio, que es el Dinero. Sin embargo, ambos señores contrapuestos en el Sermón de la Montaña han resultado al fin y a la postre ser el mismo señor, dado que Dios ha resultado que era Mamón y viceversa, o dicho de otra manera resultó que Dios era el Becerro de Oro, cuyo culto prohibió Moisés fundiendo la idolatrada estatua, con lo que se destruye la afirmación evangélica de que no se puede servir a la vez a Dios y al Dinero porque son lo mismo: dos caras de la misma moneda.
jueves, 20 de abril de 2023
¿Educación lúdica?
lunes, 15 de marzo de 2021
Democracia vs. dictadura
Non illi imperium pelagi saeuomque tridentem (Virgilio, Eneida I, 138)
He aquí la perversión conceptual de la democracia moderna: llamar a los gobernantes, que antes lo eran por imposición divina de la línea dinástica o por la fuerza de las armas, representantes de la voluntad popular, una voluntad que parece que lo que quiere es que la gobiernen a toda costa, no sea que ella sola vaya a desmandarse. La democracia sería, pues, la “libertad” que tiene el pueblo de elegir a sus gobernantes.
Conviene recordar, hoy que tan habituados estamos a las elecciones democráticas, que en la Atenas democrática de Periclés, cuna de la democracia, los cargos de gobierno o puestos de responsabilidad política no eran electivos, sino que se otorgaban por sorteo (como se hace entre nosotros en algunas comunidades de vecinos). Un filósofo de la talla de Aristóteles sostuvo que eso era lo más democrático: el sorteo crea democracia, mientras que la elección genera oligarquía (el gobierno -arquía- de unos pocos -oligo-, los representantes, sobre la mayoría de sus representados).
"Y afirmo, por ejemplo, que parece ser democrático que los cargos se den por sorteo, y oligárquico que por elección" (Aristóteles, Política, 1294b 8ss).
En la democracia directa ateniense, el poder de decisión no estaba en representantes o gobernantes, sino en el conjunto de los ciudadanos, por lo que no había partidos políticos ni listas cerradas, sino una amplia asamblea. No había elecciones cada cuatro años, sino una constante implicación de los ciudadanos en la toma de decisiones.
lunes, 18 de enero de 2021
De lo que Séneca le dijo a Nerón
Circula por ahí una frase atribuida a Séneca que le habría dicho en algún momento a Nerón y que, por lo que a mí se me alcanza y he podido averiguar, no tiene mucho fundamento histórico. Se trata de una cita espuria, pero que está muy bien traída sin embargo porque se puede aplicar a cualquier relación humana de poder y de dominio.
Nerón y Séneca, Eduardo Barrón González (1904)
La frase vale para cualquiera del común si se entiende que
“Séneca” no es ahí Lucio Anneo Séneca, nacido en Córdoba en torno al año 4 de nuestra era y muerto en el
65, filósofo estoico y preceptor del emperador Nerón, sino “séneca”, un nombre común y no propio dentro
de la Historia de la Cultura, y como define nuestro Diccionario de la
Real Academia “hombre de mucha sabiduría”, y si se entiende que
Nerón, por su parte, no es el emperador romano de la dinastía julio-claudia nacido
en el 37 y muerto en el 68, sino “nerón”, con minúscula, es
decir un “hombre muy cruel”, según el citado Diccionario,
definición a la que habría que añadir la nota imprescindible de
“poderoso, el hombre más poderoso del mundo en su tiempo”. Como se sabe, Nerón acusó a su antiguo maestro de haber participado en la conspiración de Pisón contra el Imperio y le concedió la gracia de quitarse voluntariamente la vida.
Hay que tener en cuenta que la institución del Poder se basa en dos cosas: la mentira y el miedo. ¿En qué consiste la primera? ¿Sobre qué engaño se fundamenta? Entre nosotros, occidentales, hay que remontarse hasta, por lo menos los griegos, y en concreto hasta el maestro Aristóteles, que escribió en la Política lo siguiente: "Mandar y obedecer no sólo son cosas necesarias, sino también convenientes, y ya desde el nacimiento algunos están destinados a obedecer y otros a mandar". (Política. 1.1254a, τὸ γὰρ ἄρχειν καὶ ἄρχεσθαι οὐ μόνον τῶν ἀναγκαίων ἀλλὰ καὶ τῶν συμφερόντων ἐστί, καὶ εὐθὺς ἐκ γενετῆς ἔνια διέστηκε τὰ μὲν ἐπὶ τὸ ἄρχεσθαι τὰ δ᾽ ἐπὶ τὸ ἄρχειν).
Aristóteles estableció la necesidad y conveniencia de que haya gobierno, unos hombres que manden y otros que obedezcan, y lo justificó diciendo que era natural que así fuera, es decir, que lo que había era así porque lo había querido la naturaleza y no se podía evitar. Justificaba así la existencia de la esclavitud y la supremacía del varón sobre la mujer. Si negamos que sea verdad lo que dijo Aristóteles, ¿qué les queda a los poderosos de este mundo para sustentar y sostener el Poder que encarnan, una vez denunciada la mentira? Sólo les queda el miedo.
¿Qué
le dice un hombre sabio, en el sentido popular de la palabra, es
decir, un hombre del pueblo, que es consciente de su vasta ignorancia, pero que pone en duda, precisamente porque nada sabe, las palabras del maestro Aristóteles de que sea necesario y conveniente que haya gobierno, un hombre que ni siquiera
tiene nombre propio, sino común, al poderoso? Le dice algo que le puede decir cualquiera al poderoso para, de ese modo, desempoderarlo: “Tu poder radica en mi miedo; yo ya
no tengo miedo, tú ya no tienes poder”.
























