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viernes, 7 de agosto de 2026

La canción del soldado y Maldita mili

    Para la lista de reproducción musical de este verano (playlist en la lengua del Imperio): Ahora que tanto se habla del retorno del servicio militar a la vieja Europa, cuando Alemania y Francia, los dos países a la cabeza de la re-militarización del viejo continente, se obstinan en volver a uniformar a su juventud imponiendo su voluntad de implantarlo paulatinamente a pesar de las protestas y oposiciones, me parece interesante y oportuno traer a colación dos canciones de Chicho Sánchez Ferlosio (1940-2003). La primera cuenta algunas anécdotas de la famosa "puta mili" durante la oprobiosa dictadura del franquismo, y la segunda, compuesta durante la transición a la no menos oprobiosa democracia, es un himno antimilitarista. 
 
La canción del soldado: 
    La titulada "La canción del soldado", escrita en colaboración con Jesús Munárriz, de la que no disponemos de grabación, está fechada en los años sesenta y primeros setenta, en la última etapa del franquismo, es una crónica podríamos calificarla amable y humorística, a la vez que satírica, de la mili del protagonista, compuesta por veintiuna coplas de rima consonante en los versos pares. Es la historia de un mozo de pueblo que se vio obligado a ir a la mili porque no pudo librarse y comenta algunas 'bondades' de ella, como por ejemplo la comida: "El rancho no era tan malo / como se suele decir; / cuando nos daban garbanzos / yo intentaba repetir". Algunas estrofas resultan anecdóticas: "Menos mal que no fui tonto / y no hice muchas cocinas / porque también me apuntaba / para limpiar las letrinas". 
 
    Comenta cómo le dieron un permiso excepcional por la muerte de su padre y añade: "Si muere unos meses antes / hubiera sido una ayuda / porque no van a la mili / los que son hijos de viuda". Enumera algunas anécdotas graciosas como que por su amor a los animales le pusieron a cuidar sementales: "Un día que me dormí / se escapó el más corpulento / con tal mala suerte que / le dio una coz a un sargento". El incidente le ocasionó pasar el resto de la mili en el calabozo, lo que suponía una ventaja porque así no tenía que hacer servicios (las famosas guardias e imaginarias). 
 
    Otra 'ventaja' del servicio militar, comentada con ironía, era la peluquería: "Nunca tuve que gastarme / ni un duro en el peluquero / porque me salía gratis: / me lo cortaban al cero"· Y concluye la canción con esta estrofa: "No vuelvo a salir del pueblo / pese a su mucha pobreza; / yo ya no me busco más / quebraderos de cabeza". 
 
Maldita mili: 
 
    Maldita mili, también conocida como la "Canción del soldado", es un tema antimilitarista compuesto por Chicho durante la época de la democracia, cuya letra critica la vida castrense en los cuarteles, la jerarquía militar y la guerra. 
 
    La canción fue adoptada enseguida por el movimiento de objeción de conciencia y antimilitarista español. Destaca la repetición de estribillos contra los altos cargos de la jerarquía: «¡Mal rayo parta al general!, ¡Mal rayo parta al coronel!, ¡Mal rayo parta al capitán!» y el genérico ¡Mal rayo parta al militar! aconsejando a los jóvenes que no se vistan de uniforme de soldado ni preparen para matar. En el vídeo adjunto la canta con su compañera Rosa Jiménez en una grabación de 1998. 
 
No hay bien que por mal no venga, / Ni principio sin final. / Ni principio sin final, / Ni filósofo sin pena, / ¡Flor del rosal, / Mal rayo parta al general!

Militares, policías, / Y también Guardia Civil, / Y también Guardia Civil, / Funcionarios de prisiones, / ¡Flor del clavel, / Mal rayo parta al coronel!

Estoy en mi campamento, / Preparándome a matar, / Preparándome a matar, / Preparándome a morir, / ¡Flor de azafrán, / Mal rayo parta al capitán!

Oye tú, mi hermano chico, / Cuando llegues a mayor, / Cuando llegues a mayor, / No te vistas de soldado, / ¡Flor sin color, / Mal rayo parta al ganador!

No te cojan preparado / Si te toca pelear, / Si te toca pelear, / Y cambiar vida por vida, / ¡Flor de azahar, / Mal rayo parta al militar!
 

    Con la llegada al trono de Felie V -el lejano antepasado del actual Felipe VI- y la instauración de la dinastía borbónica en las Españas, se impuso en el siglo XVIII el sistema de reclutamiento por "quintas". Uno de cada cinco jóvenes varones, denominado “quinto”, era elegido por sorteo para la gloria de servir en el ejército. Durante el siglo XIX y principios del XX, los que tenían recursos económicos podían zafarse del servicio previo pago de dinero o buscando un sustituto, lo que cargaba la mili sobre las espaldas de las clases más humildes y desfavorecidas. Con el tiempo, se redujeron las exenciones, convirtiéndose la milicia en un rito de paso obligatorio para los varones que alcanzaban la mayoría de la edad.
 
    La duración del servicio cambió varias veces: de dos años o más en épocas pretéritas, pasó a año y medio, y finalmente nueve meses, lo mismo que un embarazo.
 
     En los años 80 y 90 creció el rechazo social gracias al l movimiento de objeción de conciencia y de insumisión, con miles de jóvenes negándose a hacer la mili o la Prestación Social Sustitutoria. El Gobierno aprobó el fin del servicio militar obligatorio, y el último reemplazo se despidió a finales de diciembre de 2001, lo que, lejos de suponer el fin del ejército, significó su profesionalización y adaptación a los nuevos tiempos de la vida moderna incluyendo por primera vez a las mujeres, a las que no había que discriminar en sus filas, de las que habían estado excluidas hasta entonces.

    Las Fuerzas Armadas españolas están en la actualidad integradas exclusivamente por efectivos de ambo sexos (soldados y marineros profesionales) volungatorios, una fusión sarcástica de los adjetivos "voluntario" (que hace algo por voluntad propia) y "obligatorio" (que, obligado te veas a hacerlo por necesidad o por gusto), habitualmente contrapuestos, término que sugiere que lo que se hace por voluntad propia se hace también de algún modo por obligación, y viceversa.
 
     Me escribe Miguel, un viejo amigo antimilitarista y me dice a propósito: “Hay menos militares para reprimirnos porque estamos nosotras/os controladas/os (sic, resaltando el género gramatical femenino al repetir innecesariamente la misma palabra. 'Nosotros', le escribo yo, somos tú y yo, amigo mío, poco importa nuestro sexo: tú y yo y todos los demás que quieras meter en el mismo saco; si no quieres excluir al sexo femenino, no lo incluyas innecesariamente: ya está incluido en el “nosotros”) más que nunca bajo control del Gran Hermano. Disminuye la presencia de los militares en nuestras vidas pero la presencia de un nuevo y difuso militarismo se afianza más y más por medio de nuevas formas de control social”. Y es cierto. Estoy completamente de acuerdo en eso. 
 
    ¿Podemos imaginar una sociedad sin militares donde no harían falta porque todos estaríamos militarizados? Pues imaginémosla. Imaginemos una sociedad así donde algunas cosas hayan cambiado para que todo, sin embargo, siga igual. Pero no hace falta imaginarla: estamos en esa sociedad.

lunes, 6 de julio de 2026

¿Lucharías por tu patria?

Últimamente se viene registrando en los medios de (in)formación, mal llamados de comunicación, españoles un incremento de la propaganda militar militarista. Se ha notado en las principales cadenas de televisión tanto en la pública como en las privadas y en las cabeceras de la prensa escrita, que han insistido, en el concepto de “defensa nacional”, un concepto en que se confunden la teoría y la praxis: hay que defender teóricamente la esencia y existencia de la nación, por ejemplo de eso que llamamos “España”, que no se sabe ni lo que es, y en la práctica incrementando los presupuestos militares y potenciando el ejército profesional e incluso hablando de reinstaurar la vieja y puta mili (servicio militar obligatorio, para las jóvenes generaciones), con el fin de incentivar el alistamiento voluntario antes de que tenga que hacerse obligatorio, pues como establece nuestra Constitución textualmente en su artículo 30.1: "Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España". No se salvan las mujeres, como creen algunos ingenuos feministas, porque ese 'españoles' incluye, como término no marcado, también a las españolas sin escapatoria. 
 
  
En lo audiovisual, las cadenas privadas de televisión han adoptado un papel activo en la difusión de estos contenidos. Leo, copio y pego los datos de La propaganda belicista pisa el acelerador: “Informativos Telecinco, perteneciente al grupo Mediaset, ha emitido reportajes específicos centrados en las campañas de captación de las Fuerzas Armadas, empleando argumentos que destacan la “necesidad de reclutar jóvenes con vocación para afrontar los actuales desafíos internacionales”. De manera similar, Antena 3, principal cadena de Atresmedia, ha abordado el supuesto “problema de la falta de efectivos” en programas de máxima audiencia como Espejo Público, bajo rótulos explícitos como “Adiós a las armas. Faltan militares”. Este espacio ha complementado su cobertura con encuestas y debates sobre la viabilidad de implantar un servicio militar “voluntario”, interpelando directamente a la juventud”. 
 
En cuanto al Ente Público de RTVE hay que decir que canaliza de forma habitual las campañas institucionales del Ministerio de la Guerra, perdón, de Defensa, que no son pocas. 
 
En lo que atañe a la prensa escrita, estábamos acostumbrados a que periódicos como ABC y El Mundo mantuvieran  un seguimiento regular y favorable respecto a las convocatorias de empleo para tropa y marinería. A esto ha venido a sumarse  el diario La Razón, que ha publicado sondeos de opinión en los que se asegura que “casi el 65% de los jóvenes españoles se muestra a favor de un servicio militar de carácter voluntario”, lo que parece muy alejado de la realidad, puesto que esa posibilidad de alistamiento voluntario ya existe y el año pasado, por ejemplo, no llegaron a completarse las nueve mil plazas que ofertó el Gobierno. Pero el campanazo lo ha dado la prensa progresista. Nos referimos a la reciente portada de El Semanal Global(ista), alias El País, que abría su edición impresa interpelando directamente al lector:  "¿Lucharías por tu país?" y pontificando así: "Tras la guerra en Ucrania, Europa se rearma y el servicio militar ha vuelto a los vecinos de Rusia y centra el debate público en Francia y Alemania. Nadie cree en su reimplantación en España, pero la cuestión es qué tipo de ejército necesitamos". No se cuestiona la necesidad del ejército, sino su tipo.
 
 
Coincidiendo casi con El País Semanal, una semana después, XL Semanal, dependiente del grupo Vocento, que se distribuye de forma conjunta con los principales periódicos regionales del grupo y otros diarios, sacaba la siguiente portada, bajo el titular en color verde caqui: ¿Generación soldado? 
Y podía leerse en la misma portada: Cada vez más países europeos intentan recuperar el servicio militar. Te contamos cuáles son las propuestas para hacerlo más "atractivo" y hablamos con jóvenes españoles que podrían ser reclutados (!)
 
Nos llegan, por otra parte, noticias del extranjero sobre el retorno de la vieja y puta mili en el viejo continente (copio y pego): En los últimos años, varios países europeos han reintroducido y ampliado el servicio militar obligatorio como parte de esta campaña de normalización de la guerra, habituación de la población a un escenario bélico constante y cumplimiento de la órdenes de la OTAN. Lituania inició esta tendencia en 2015, seguida por Suecia en 2017, que reactivó el reclutamiento obligatorio incluyendo también a las mujeres en el proceso de selección. Más recientemente, Letonia restableció oficialmente la conscripción obligatoria en 2024, mientras que el Parlamento de Croacia aprobó a finales de 2025 una legislación para reinstaurar el servicio militar a partir de 2026 con un periodo inicial de adiestramiento básico para los jóvenes de dieciocho años. Dinamarca ha extendido también el reclutamiento a mujeres a partir de 2026.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Tres apotegmas contra el Ejército y un colofón

Dedicado al soldado desconocido que en la Nochebuena de 1985, en Barbastro, se suicidó con un arma de fuego reglamentaria, cuando desempeñaba el servicio de Guardia de Seguridad, víctima de una “muerte accidental sin causa exterior aparente” según la nota de presa; a JESÚS MÁRQUEZ MARTÍN, están dedicadas estas diatribas contra la realidad y falsedad del Ejército.
 
 
  
 -I- 
 
Dicen: “Su razón de ser es,  ante todo, defender la Patria”. Pero, ¿qué razón de ser la Patria tiene y qué es, si no patraña? 
-Una idea, nada más, como cualquiera otra, falsa, impuesta. No hay más patria que el amor, la infancia indefinida sin fronteras. 
Otra patria no hay que amar ni es digna, pues, de que la defendamos. PATRIA (TIERRA), nada más que un adjetivo ya sustantivado.
 
- II - 
  

Dicen que ellos son también honestos, convencidos pacifistas y a esto añaden además que su razón de ser es la defensa disuasoria de la paz, 
dando la propia vida, si hace falta. Pero sepan, no es la paz ausencia, simplemente, de la guerra; 
 que en la guerra y en la paz hay siempre guerra. Y otra paz queremos verdadera de verdad, distinta de esta paz y de esta guerra. 
 
- III - 
 
Y te dicen que te harás un hombre en el Ejército, y te engañan. Eres carne de cañón. No hace hombres el Ejército: los mata 
 en continuo batallar, ciega obediencia, ciega disciplina a los toques del clarín marcial, sometimiento a jerarquía, 
porque un hombre solo es tal, un hombre, cuando es libre como el viento, sin bandera ni cuartel; de lo contrario, es un hombre muerto. 
 
y- IV- 

 Creen, porque tienen fe, que es necesario que alguien mande y que alguien 
obedezca. ¿Para qué? Porque haya ahora y siempre militares.

lunes, 9 de febrero de 2026

Formación Básica Militar Voluntaria (e Inclusiva)

    La publicación en el Boletín Oficial del Estado núm. 315 a finales del año del Señor de 2020, hace ya poco más de cinco años, de un programa de formación básica militar (voluntaria, por supuesto), en adelante FBMV, dirigido en España a jóvenes nacidos en 2007 y 2008 se enmarcaba en una estrategia, nunca mejor empleado un término griego de origen militar como este que significa originalmente “conducción del ejército”, de modernizar el acceso a las Fuerzas Armadas sin recurrir a modelos obligatorios del pasado como nuestra 'puta mili' que no molan a las jóvenes generaciones. 
 
    El anuncio sitúa a España en línea (on line, podríamos decir también en la lengua del Imperio, con el doble sentido de la expresión) con otros países europeos gobernados por otros gobiernos más o menos progresistas que han optado por fórmulas voluntarias de instrucción básica en el ámbito militar que se ve ampliado también al civil en asuntos tales como la gestión de las diversas emergencias cada vez más frecuentes (víricas, climáticas, incendios, inundaciones, accidentes ferroviarios...).
 
  
    El programa establece un sistema de acceso voluntario a una instrucción militar básica en condiciones idénticas para hombres y mujeres. La medida ha sido impulsada por el Ministerio de Defensa, antiguamente llamado con nombre más digno de La Guerra, con el objetivo explícito de reforzar la igualdad y eliminar barreras de entrada que históricamente han limitado la presencia femenina en determinadas especialidades. Esta iniciativa institucional se presenta como una herramienta de captación temprana y de divulgación del papel actual de las Fuerzas Armadas en la sociedad, cuya duración puede variar en función del itinerario elegido. 
 
    La FMBV  conlleva disciplina, obediencia jerárquica y organización básica militar, trabajo en equipo y liderazgo impuesto al equipo, preparación física adecuada, curso de primeros auxilios y apoyo a emergencias, y conocimiento general de las Fuerzas Armadas. 
 
 
     El programa se enfoca como una puerta de entrada para más mujeres. Ya hay algunas dentro del ejército profesional, pero se considera que todavía son pocas. Y es que uno de los pilares centrales del programa es precisamente el impulso a la incorporación femenina porque aunque la presencia de mujeres en las Fuerzas Armadas ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas, persisten desequilibrios en áreas técnicas y operativas.
 
    La experiencia europea muestra que los sistemas voluntarios bien estructurados generan mayor motivación y retención que los obsoletos modelos obligatorios, al atraer perfiles de ambos sexos con interés real y compromiso sostenido. La participación en el programa no implica una obligación de carrera militar posterior, pero sí ofrece un primer contacto que puede resultar decisivo para quienes valoran incorporarse de forma profesional en el futuro. 
 
    Dicen los promotores que la activación de la FMBV se produce en un contexto internacional marcado por el aumento de tensiones y la necesidad de reforzar capacidades de defensa y resiliencia social. Cualquier día rebautizan al Ministerio de la Guerra como Ministerio de Resiliencia, eufemismo que suena más posmoderno. 
 
Sketch de Monty Python
 
    En este escenario, España opta por un enfoque que prioriza la voluntariedad y la igualdad; y la formación práctica no supone el regreso del servicio militar obligatorio, nada más lejos de la realidad, después del éxito del movimiento de objeción de conciencia y de insumisión en las Españas que  acabó con la "puta mili" pero no con el ejército, que acabó profesionalizado.  
 
    Con esta medida, se nos vende la moto posmoderna de que España refuerza su apuesta por una defensa más inclusiva, como si esto fuera algo positivo. Nadie cuestiona la existencia de las Fuerzas Armadas y los Ejércitos que, en todo caso, se vencomo un 'mal necesario', algo a lo que hay que resignarse, sin percatarnos de que con esa expresión de “mal necesario” estamos anulando la crítica y fomentando la necesidad o necesariedad, si se prefiere, del mal. 
 
    Sería más interesante que la medida fuera no inclusiva, sino exclusiva, es decir, que excluyera no solo a las mujeres, como en la antigüedad, sino también a los varones (y demás sexos y géneros, si es que hay más de dos) de las Fuerzas Armadas, lo que no significaría tampoco dejar estas en manos de la IA y de los drones, lo que parece que quieren hacer en algunos países que están en guerra como Ucrania ante el gran número de bajas humanas de votantes y contribuyentes que se producen en los frentes de combate, sino su abolición práctica, pero claro, esto no va a publicarlo nunca el Boletín Oficial del Estado. 
 
    Esta es la definición que da el Ministerio de la Guerra de lo que supone ser militar para animar al reclutamiento a la incauta juventud: Ser militar es aspirar a tener una vida diferente, llena de emociones fuertes y experiencias inolvidables. Es disfrutar de un ambiente de trabajo dinámico donde 120.000 hombres y mujeres tienen la misión de garantizar la defensa, seguridad y bienestar de la sociedad española. Es saber que trabajarás con orgullo al lado de los mejores expertos ayudando a los demás en cualquier parte del mundo. Es descubrir cosas nuevas todos los días y construirte un futuro a tu medida. Dan ganas de alistarse enseguida y construirse un futuro a la medida y solucionar uno de los problemas actuales de la juventud, el habitacional de la vivienda:

 

lunes, 24 de noviembre de 2025

A vueltas con el ejército (nacional)

    Los amigos antimilitaristas del Grupo Tortuga publican en la red una cita de doña Emilia Pardo Bazán (1851-1921) que llama enseguida mi atención porque me parece que está, como suelen estar casi todas las citas, descontextualizada y aislada: “Está en nuestra conciencia que el ejército nos cuesta los ojos de la cara, y en un trance crítico de ningún apuro nos sacaría”. 
 
    Se trata, en efecto, de una cita de Emilia Pardo Bazón, en concreto de las crónicas que escribió y publicó en su libro Al pie de la torre Eiffel, con motivo de su visita a la Exposición Universal de París que tuvo lugar en el año del Señor de 1889. Compruebo en seguida que, siendo auténtica, le falta el contexto. La cita es una respuesta a la siguiente pregunta que se hace un escritor militar: ¿de qué provienen esa indiferencia, ese despego hacia las clases militares que se echan de ver en nuestra patria? A lo que doña Emilia responde: Provienen-responderíamos al distinguido oficial- de que está en nuestra conciencia que el ejército nos cuesta los ojos de la cara, y en un trance crítico de ningún apuro nos sacaría. La atribución de la cita es correcta, y también su literalidad, pero su intención crítica no es antimilitarista en general y contraria a la existencia de las fuerzas armadas, sino crítica frívola de la marcialidad del chapucero ejército español. 
 
  
    Emilia Pardo Bazán piensa que el ejército nacional es muy caro -cuesta mantenerlo, dice ella que cuesta “los ojos de la cara”- y muy ineficaz porque no iba a sacarnos de ningún aprieto en caso de apuro. Pero eso no significa, nada más lejos de la realidad, que la autora de Los pazos de Ulloa piense que el ejército es un gasto superfluo que la sociedad podría ahorrarse por innecesario sino todo lo contrario, nada más impensable en su caso y nada más lejos de la realidad. 
 
    Sólo hace falta leer, un poco más adelante, en la misma crónica, que es la carta VIII del libro, titulada: “Bayonetas, cañones.- La exposición por fuera”, el siguiente párrafo donde se declara belicista acérrima: No soy enemiga de la guerra. Al contrario, juzgo que es un factor importantísimo de la civilización; que sin las guerras médicas no hubiera llegado la cultura griega a su apogeo; que sin las púnicas no hubiera prevalecido el mundo latino sobre el africano-¡y apenas significa y representa este suceso en el desarrollo histórico!; -que sin las germánicas y coloniales romanas, el Cristianismo no se hubiera extendido tan rápidamente; que sin las de la Reconquista no existiría España, y sin la de la Independencia no tendríamos la escasa vida moderna que tenemos aquende el Pirineo
 
    Después de este somero repaso a las principales guerras de nuestra historia, que la novelista gallega aplaude, añade: Mas si aplaudo la guerra, desconfío de la paz armada hasta los dientes, que, a manera de inmóvil coloso de acero relleno de balas, pesa hoy sobre Europa.
 
Emilia Pardo Bazán, fotografiada en 1885
 
     Y a continuación pasa revista a nuestras tropas lamentando que durante los ocios de paz la profesión militar pierda su razón de ser y se convierta en el más prosaico de los oficios. Y comienza a enumerar sus frívolas observaciones: los oficiales acaban aborreciendo su oficio, no quieren vestir jamás el uniforme, se dejan crecer el pelo y la barba “con manifiesto descuido”, crían panza, se casan, se cargan de hijos y adoptan “el tipo del ciudadano pacífico por excelencia”. 
 
    Copio el siguiente párrafo de indudable calidad literaria: El pundonor quisquilloso, la galante caballerosidad, la resolución, la energía que la profesión militar lleva consigo, todo lo echa el oficial español en el desabrido pucherete de la familia modesta, y se convierte en algo semejante al hortera o canónigo que se come tranquilamente su paga desde el sombrío coro de alguna arrinconada catedral
 
    Acaba doña Emilia reprochando a nuestro militares que no se ganen el sueldo que cobran: Olvidado de la galanura y elegancia marcial, va sucio, derrotado, sin botones y con el galonaje color de desteñido cobre; y, por último, sólo se acuerda de que abrazó lo que nuestros abuelos llamaban "la nobilísima carrera de las armas" el día que tocan a cobrar; el día en que cae del cielo -mal ganado- el garbanzo maldito
 
    Nada más lejos que ver en doña Emilia Pardo Bazán una escritora antimiltarista. Si se mostró contraria al ejército no fue a la existencia de este en general, que aplaude y celebra, sino a la ineficacia y falta de profesionalidad del español, que tanto lamenta. 
 
    La mención del "garbanzo maldito" me trae a la memoria la figura del que fue su amante Benito Pérez Galdós, que he recordado antes, al que Pardo Bazón saludó una vez como "viejo chocho", y Valle-Inclán le puso el apodo de "El garbancero" por su afán realista de escribir sobre la gente corriente que se alimenta del cocido cotidiano de garbanzos. Se cuenta, por cierto, que, ya mayores y distanciados después de una relación amorosa bastante intensa durante la década de 1880, Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós se cruzaron en una escalera y se saludaron usando la misma y no la misma fórmula exactamente: ella, con ironía, le espetó: «¡Adiós, viejo chocho!», a lo que don Benito replicó, sin perder la calma, invirtiendo la colocación del adjetivo: «¡Adiós, chocho viejo!». 
 
  
    Escribe Galdós, tan amante de los juegos de palabras como era y como demostró en su respuesta a Emilia, en su novela Fortunata y Jacinta, hablando del personaje de Juanito Santa Cruz:  "Juanito acabó por declararse a sí mismo que más sabe el que vive sin querer saber que el que quiere saber sin vivir, o sea aprendiendo en los libros y en las aulas".

domingo, 16 de marzo de 2025

El Ejército te necesita tanto como tú a Él

    Vivimos un momento complicado caracterizado según la prensa del Régimen por la “inestabilidad del tablero geopolítico”. Curioso palabro este de 'geopolítico' que sacan a relucir por doquier ahora los políticos juntando a Gea, la madre tierra y el planeta, con la política o sea con el Estado, cuya salud, como dijo Bourne, es la Guerra
 
    Han abierto un debate nacional e internacional sobre la necesidad de aumentar el gasto en Defensa, es decir en el Ataque porque, como dicen algunos, la mejor defensa es tácticamente un buen ataque. 
 
    Se habla incluso de volver a la puta mili, abolida en las Españas en 2001 porque hay muy pocas solicitudes voluntarias de ingreso en las Fuerzas Armadas, pocas vocaciones -vamos a utilizar esta palabra un tanto desusada ya que hacía referencia a la inspiración con la que Dios -Dios nos libre de Dios- nos llamaba a algún estado, especialmente al de la religión, y que acabó significando aquello que lo llamaba a uno a hacer algo.

     Ante esta falta de vocaciones, el Ministerio de Defensa (en realidad, de la Guerra) quiere venderles la moto a las tiernas criaturas buscando reclutas hasta debajo de las piedras entre los más jóvenes, ofertando e impartiendo charlas de captación en los centros educativos dirigidas a alumnos y alumnas -no las excluyen a ellas- de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional, en los que algunos tienen ya la edad mínima requerida, que son los dieciocho años cumplidos, para incorporarse a los diferentes cuerpos militares. 
 
    Que las Fuerzas Armadas necesitan más jóvenes es una realidad, porque hay muy poca demanda. Se incrementa por lo tanto la oferta ofreciendo a la juventud una salida profesional que reducirá sin duda la tasa de desempleo. Hay pocos jóvenes, en general, y muy pocos de los que hay están interesados en ser carne de cañón. El Ministerio les engaña hablándoles de la “cultura de la defensa”, la historia de los ejércitos, los valores que fomentan y la vida que pueden desarrollar en las Fuerzas Armadas a través de misiones internacionales que les brindan la oportunidad de viajar y de conocer otros países, culturas y gentes, a la vez que desempeñan una labor humanitaria, ayudando a los buenos y neutralizando -o sea matando- a los malos, que son los enemigos. 
 
    Las chicas no están excluidas, y eso le agrada a la ministra, que quiere favorecer su ingreso en las FFAA, dentro de la campaña de feminización del Ejército, donde las mujeres también pueden hacerse un Hombre -en el sentido genérico de Ser Humano-, como en los tiempos de la puta mili, cuando se decía que un chico solo se hacía un hombre cuando entraba en el cuartel, empoderándolas hasta romper el techo de cristal y alcanzar las más altas instancias del generalato. 
 

    Pero hay que darle la vuelta al clásico argumento militarista de que si uis pacem, para bellum ('si quieres la paz, prepara la guerra'), porque lo que está mandado es lo contrario: si uis bellum, para pacem: si quieres la guerra, prepara la paz llenándote la boca con esa palabra y hablando de misiones de paz, fuerzas de paz, contingentes de paz, tropas de paz, combatientes por la paz, ejército de paz, convirtiendo la paz no ya en el fin u objetivo militar de la guerra, sino también en su causa, porque, según el dicho orgüeliano, la guerra es la paz,  y así se confunden la finalidad o para qué con la causa o el porqué. 

jueves, 16 de enero de 2025

Del ejército en general y del romano en particular

Un libro de texto de Latín decía hace unos años a propósito del ejército romano algo que se revela enseguida como mentira a poco que se analice: El ejército romano nació como una milicia campesina necesaria para hacer frente a los ataques de los pueblos limítrofes.

 Columna de Trajano, Roma

Según eso, la creación del ejército romano fue un hecho meramente defensivo. Se da a entender con ello que los campesinos romanos se unieron y ejercitaron por motivos exclusivos de defensa, argumento que recuerda a la pretensión moderna de los Estados del carácter defensivo y aun pacificador de sus ejércitos mercenarios y profesionales. De hecho los antiguos Ministerios de la Guerra, que así se llamaban cuando a las cosas se las denominaba por su nombre, y al pan se le decía pan y al vino vino,  se rebautizaron enseguida en la neolengua orgüeliana como Ministerios de Defensa, que es como se les dice todavía. 

Tan engañosa como la pretensión pacifista de los ejércitos, y del propio dios Marte pacificador y la llamada "pax Romana", hoy actualizada como "pax Americana", es la contraposición de armas "defensivas" y "ofensivas", dado que las armas son esencialmente ofensivas siempre, por lo que no hay ningún ejército que defienda honestamente la paz.

¿Acaso, me pregunto yo, los campesinos romanos no atacaron nunca a los pueblos limítrofes? La historia de Roma revela que sí. De hecho el ejército romano fue el instrumento de dominación que sirvió para someter a los pueblos vecinos, y no para defenderse de ellos, dado que su carácter ofensivo, más que defensivo, resulta consustancial con él. También fue un agente de romanización dado que uno de sus alicientes, además de la adquisición de la ciudadanía romana, era el reparto de las tierras conquistadas. Los veteranos, como se sabe, una vez licenciados, recibían tierras como recompensa por su dedicación a las armas, lo que unido a la soldada o stipendium y a los donativos que ofrecían los generales como fruto del botín de las ciudades conquistadas para mantener contenta a la tropa constituía uno de sus mayores incentivos.

El propio Tito Livio en su monumental historia de Roma, le atribuye a Rómulo, su primer rey, divinizado y resucitado las siguientes palabras dirigidas a sus conciudadanos (Ab urbe condita I, 16, 7): Vete, y anuncia a los romanos que los que habitan el cielo desean ('Abi, nuntia,' inquit 'Romanis caelestes ita uelle)  que mi Roma sea la dueña y señora de todo el mundo;  (ut mea Roma caput orbis terrarum sit) por ello, que se dediquen al arte militar, (proinde rem militarem colant) y que sepan, y así lo hagan saber a sus descendientes (sciantque et ita posteris tradant) que ningún poder humano podrá resistir a las armas romanas (nullas opes humanas armis Romanis resistere posse.')

 

jueves, 10 de octubre de 2024

Mujeres uniformadas en el aula magna

    Leo en la prensa local que cinco mujeres, profesionales de las Fuerzas Armadas nacionales, visitan varios IES, Institutos de Educación (y no enseñanza) Secundaria de Cantabria “contando sus vivencias y las vías para acceder a la carrera militar”. Uno de ellos ha sido el José María de Pereda, nombre que me ha traído a la memoria que allí estuve trabajando durante el curso 1983-1984, si no recuerdo mal, como profesor de lenguas clásicas en el bachillerato nocturno, cuando dirigía el centro el catedrático de griego don Eduardo Obregón Barreda. 
 
    Una fotografía a todo color de cinco mujeres uniformadas y sonrientes, y como fondo el salón de actos del instituto repleto de alumnos y alumnas, como dicen ahora innecesariamente para "visibilizar" a las mujeres. Representan, por lo que colijo de sus uniformes militares, los tres ejércitos. La Capitana de Corbeta de la marina abrió el acto programado por la Consejería de Educación, en concreto por la Unidad Técnica de Igualdad y Coeducación, actividad que lleva a estas cinco mujeres de gira por varios institutos a presentar al alumnado de ESO -Educación -y no enseñanza- Secundaria Obligatoria-, Bachillerato y  de Formación Profesional con un proyecto que pretende “romper estereotipos y visibilizar el trabajo de las mujeres”. 
 
 
    Me resulta curioso que comiencen por las militares, a las que seguirán científicas y especialistas de Formación Profesional, porque vienen a equiparar a unas y otras, y en concreto a presentar a la juventud la milicia, o sea sin ambages, la Guerra, como la salida profesional de un trabajo más. Cosa que me escandaliza tanto como si trajeran a varias estríperes con un nuevo ciclo profesional consistente en realizar bailes exóticos en lugares públicos donde se consume alcohol a la vez que se desnudan de modo provocativo al ritmo de una melodía sensual, dentro del módulo profesional de prostitución asistida. Porque, vamos a ver, la putería, el oficio más viejo del mundo, como dice a veces la gente, viene a demostrar, tomado por otro lado, que todos los trabajos tienen algo de aquella, a saber, su condición asalariada. Y, claro, algo dentro de uno se rebela contra la consideración de que el ejército sea un trabajo -al fin profesionalizado y profesional- como otro cualquiera, aunque bien claro está que los soldados, como revela la palabra a poco que se analice e investigue su etimología, están a sueldo, igual que todo quisque asalariado, lo que indica que hacen lo que hacen, vamos a llamarlo trabajo, no por el gusto y la gracia de hacerlo, gratis et amore, digamos, sino por la gratificación económica, que cada vez más necesita también de lo que llaman el salario emocional.
 
    Hay al parecer en torno a un 12% de mujeres en las Fuerzas Armadas españolas, aunque hay ramas como el Ejército del Aire y del Espacio (sic), donde su presencia es aún menor. 
 
    Resulta a este respecto muy motivador el ejemplo que da la princesa doña Leonor, la futura reina, si Dios quiere,  en plena fase formativa por las diferentes ramas de las Fuerzas Armadas españolas. 
 
 
    Lo que les venden estas cinco mujeres a los estudiantes es la aventura. Una de ellas recuerda la mejor experiencia de su vida a bordo del crucero Juan Sebastián Elcano, el barco más antiguo y emblemático de la armada nacional. Otra les cuenta su participación en varias misiones internacionales en Afganistán y Nepal, países remotos y lejanos que ha conocido gracias a su profesión. Otra les cuenta cómo se convirtió en piloto de helicóptero, y les dice que su profesión es algo más que eso, es una forma de vida, donde está presente la aventura y la acción humanitaria. 
 
    La presencia de mujeres con uniformes militares en las aulas rompe sin duda estereotipos. Viene a demostrar que el uniforme no es atributo exclusivo del sexo masculino, sino que puede serlo también del femenino, equiparándose ambos en el servicio de las armas. Pero quizá sería más interesante y pedagógico romper otro estereotipo: el del uniforme. Contra lo que se dice a veces de que el hábito no hace al monje, y de que no hay que fiarse, por lo tanto, de las apariencias, hay que plantear la cosa al revés: las apariencias son la realidad y el monje, en este caso el soldado, hace al hábito, el cual, para ser él uno más y realizarse como tal persona e individuo, tiene que ser y vestir igual que todos y mirarse en los ojos de los demás para verse reflejado como en un espejo.
 
    Podría hacerse, frente a eso, otra cosa para romper estereotipos de género: no equipararnos a varones y mujeres uniformándonos a todos por el mismo rasero y bajo el mismo patrón, sino cuestionar la existencia misma de los ejércitos y los uniformes; no limitarnos a incluir en ellos a las mujeres, sino excluirlas, como estaban hasta ahora salvo en el mito de las amazonas guerreras, y excluir también a los varones, rompiendo en definitiva todas las lanzas y las filas de todos los ejércitos. Pero, objetarán algunos, ¿quién nos defenderá? Porque los ejércitos estaban para defendernos, pero ¿de quién van a defendernos?, ¿de nosotros mismos acaso?, ¿de nuestros enemigos? Pero ¿quiénes son nuestros enemigos?

miércoles, 29 de mayo de 2024

Carne de cañón

    Leo en uno de esos periódicos gratuitos que pululan en lugares públicos de paso como estaciones de trenes y autobuses un anuncio publicitario de las Fuerzas Armadas patrocinado por el Ministerio de Defensa (entiéndase el eufemismo: de la Guerra, como se decía antes cuando se llamaba a las cosas por su nombre) del Gobierno de las Españas, un derroche gráfico a toda página, en color, con seis fotografías donde se ve claramente a soldados españoles con el pendón rojigualdo en el brazalete, sonrientes en diversos escenarios internacionales: Centroamérica (1990), Bosnia-Herzegovina (1994), Haití (2004), Líbano (2006), Chad y Afganistán (2008): 20 años, que no son nada según la copla. En la enumeración se oculta cuidadosamente la misión de Iraq, como si no hubiera existido nunca, como si no hubieran estado también allí las huestes carpetovetónicas. 


Bella matribus detestata, Jiri Anderle (1936-...)
 
    Son las “misiones internacionales” (sic) de estos nuevos misioneros que ya no van con la Cruz a cuestas sino con la Espada a defender la paz y los derechos humanos, la democracia y la libertad, mercenarios a sueldo del Estado dispuestos a violar sistemáticamente esas cosas para defenderlas, provocando conflictos –ellos nunca dicen “guerras”, sino conflictos, que suena más light y políticamente correcto como la tolerancia-cero que practican- para desfazer entuertos, porque el ejército, cualquier ejército en particular y el ejército en general, es más peligroso que un mono neurótico con dos pistolas al cinto rebosantes de munición en el cargador. Y máxime si se presenta como una hermanita de la caridad de abnegado espíritu de servicio,  cristiano sentimiento del deber y entrega a los demás, amante de la vida aventurera y del lado arriesgado y peligroso de la vida. 

    Más cifras para la reflexión y el escalofrío: 100.000 soldados hispánicos repartidos por 4 continentes del universo mundo en 50 misiones humanitarias (eufemismo políticamente corregido que disfraza los conflictos). Y todo esto bajo el lema de “el valor de servir”.

    Preguntémonos: ¿Para qué o a quién tienen el coraje de servir esos soldaditos españoles de plomo, soldaditos valientes? Sirven en primera instancia a las armas que portan. Las armas, lejos de ser un instrumento del que las empuña, convierten al soldado que las lleva en una herramienta a su servicio: el soldado servirá para apretar el gatillo. También sirven a los Señores de la Guerra que las fabrican y que se frotan las manos vendiéndoselas a países democráticos y genocidas como, por ejemplo, Israel, por no hablar de otras rancias teocracias como Arabia Saudí.

Bella matribus detestata, Georges Rouault (1871-1958)

    ¡Tienen el valor de aprovecharse de la crisis económica para atraer a incautos jóvenes sedientos de novedades con el señuelo de la aventura, con el anzuelo de la estabilidad mercenaria de un sueldo fijo para toda la vida y con el trampantojo del servilismo a ultranza como si se tratara de una inocente ONG! ¡Señora Ministro de la Guerra, y digo bien Ministro porque me resisto a decir Ministra, puesto que la Guerra siempre ha sido cosa de hombres, y si ahora, desgraciadamente, también es asunto de mujeres, es porque se igualan en lo peor a los varones! Señora Ministro, usted que ha sido madre de cuatro hijos, no conoce seguramente el verso de Horacio “bella matribus detestata” que expresó de una vez por todas lo que sienten las madres, a poco que se dejen llevar por los sentimientos de su corazón, por las guerras: aborrecimiento, las aborrecen, deberían aborrecerlas con toda su alma porque las guerras les arrancan a sus hijos de sus entrañas -y ahora podemos también decir a sus hijas- en la flor de la vida.

    Vd., señora Ministro, como madre debería detestarlas también si se dejara llevar por sus sentimientos. Claro que las aborrece, dirá, y se declarará pacifista. Y llegará a decir, en el colmo de los colmos, que el Ministerio que Vd. regenta no es el de la Guerra sino el de la Paz. Y es que hemos llegado a la confusión orgüeliana de llamar a la guerra paz, y a la mentira verdad: el mundo al revés. Seguramente, además, sus hijos no tendrán nunca necesidad de ser carne de cañón, y alistarse en el ejército profesional y mercenario para sobrevivir en la jungla…

jueves, 23 de mayo de 2024

¿Volverá la puta mili?

    Los vientos de guerra que soplan en la vieja Europa hacen que algunos gobiernos, que callan como putas ante la matanza israelí y que suministran armas a Ucrania, los más descaradamente atlantistas y belicistas, que es lo mismo que decir los más pacifistas o convencidos aristotélicamente de que la paz es la finalidad de la guerra, planteen la propuesta obscena de reintroducir el servicio militar obligatorio a fin de preparar a las nuevas generaciones para servir al imperialismo falsamente humanitario de Bruselas y de Guásinton.
 
     Ahora mismo, hay trece países en Europa donde la leva es obligatoria para varones: Austria,  Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania, Moldavia, Noruega, Suecia,  Suiza y Ucrania. En el caso de Noruega y Suecia es obligatorio también para mujeres, lo que supone que para su desgracia en este caso no están discriminadas sexualmente, y Dinamarca se lo está planteando. En los países escandinavos, sin embargo, la leva militar no es general y por lo tanto no se puede hablar de reclutamiento forzoso, porque sólo son reclutados los que no plantean objeción de conciencia, y las plazas que se convocan se cubren con 'voluntarios'.  
 
 
    No me extrañaría nada que también al gobierno progresista y atlantista español se le ocurriera re-introducir la vieja y puta mili en el ruedo ibérico, abolida en 2001. ¿Se le ocurrirá a nuestro monarca, el Jefe del Estado, que posee el empleo militar de Capitán General del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, máximo rango militar que le corresponde en exclusiva como mando supremo de las Fuerzas Armadas, disponer que se envíe a los jóvenes súbditos, incluidas las jóvenes súbditas, no faltaría más, que ahora somos muy igualitarios, al frente para sacrificarse idealmente en abstracto por la Democracia y los Derechos Humanos? 

    Nuestra ministra guerrera, preguntada sobre el particular, responde defendiéndose: No, no volverá el servicio militar obligatorio en absoluto. A nadie se le ha pasado por la cabeza.  Por ahora, España tiene suficientes candidatos y candidatas para cubrir los puestos que ofrece en el ejército. Ahora bien, si el gobierno se comprometiese a aumentar el número de efectivos, la situación podría cambiar, como está ocurriendo en muchos ejércitos europeos, que se encuentran con que el número de voluntarios o profesionales no basta para cubrir las plazas vacantes.
  

 
    La abolición del servicio militar obligatorio que en España se produjo en 2001 fue uno de los pocos logros de los últimos años, teniendo en cuenta que dicha obligación condenaba a los jóvenes a echar a perder un año de su vida en el servicio a las armas en los cuarteles, aunque algunos antimilitaristas ya advertimos que era un logro envenenado, dado que conllevaba la profesionalización del ejército y la introducción ¿voluntaria? de las mujeres en sus filas so pretexto de no discriminación sexual, cuando aquello por lo que abogábamos nosotros era la desmilitarización de la sociedad porque civil se opone a militar como civilizado se opone, porque es lo contrario, a militarizado. 

jueves, 9 de mayo de 2024

Asturias de mis amores

    Asturias se convertirá este año, si Dios no lo remedia y me temo que no va a remediarlo, porque el dios al que me refiero y al que así se honra es el viejo dios de la guerra, Ares o Marte, bajo la advocación actual de Dios de Defensa, en la sede de la celebración del Día de las Fuerzas Armadas que se alarga a tres  días: 22, 24 y 25 de mayo.  Allí resonará, al ritmo del Asturias, patria querida y al son de la gaita y el tambor, el alalá o alalé, la vieja grita onomatopéyica de combate, hija que era de la guerra misma, la voz ejecutiva que nace del fragor de las armas y del ardor guerrero.

    Gijón acogerá la revista aeronaval, que para eso es puerto marítimo. En la playa de San Lorenzo se realizará un desembarco y una operación simulada, y las calles de la capital del principado, por su parte, contemplarán el desfile terrestre el sábado.

   Vetusta, la ilustre ciudad que dormía la siesta, será despertada entre otras atracciones, por el desfile marcando el paso al ritmo de la música militar de los tanques acorazados Leopard(o), como los diez que regaló nuestro gobierno progresista a Ucrania para sostener y que progrese su guerra contra Rusia, y no faltará la mascota de la Legión, que este año es un borrego, por algo será, de dos años llamado "Baraka", que resulta así enternecedor.
 
 
    Se prevé la participación de más de 5.500 uniformados de los dos ejércitos, de la Armada y de la Guardia Civil, y la presencia del Rey de las Españas. El Día de las Fuerzas Armadas se triplica así en dos jornadas: una dedicada al ejército del aire y a la armada, y otra al de tierra. Pero no se queda ahí la cosa. Al parecer el evento arrancará el miércoles 22 con diferentes actos y exhibiciones en ambas ciudades asturianas, buscando "subrayar la identificación de los ejércitos con el pueblo español, del que forman parte y al que sirven», todo ello fomentando unas jornadas de encuentro y comunicación entre ciudadanos, tanto civiles como militares, para acentuar su recíproca comprensión.
 
    Sobrevolarán aviones que pintarán los cielos asturianos con los colores de la bandera rojigualda.  Con la bandera, que es el símbolo de la patria, se homenajeará a los que dieron su vida por España, y, con ello de paso, al hecho en sí de morir por la idea de la patria, haciendo que la vida, que carece habitualmente de sentido, adquiera uno con la ofrenda de su muerte sacrificial.
 
 
       Y se oirá, mezclado con las gaitas, el antiguo alalá, alarido o grita de batalla que hace enmudecer a los que lo escuchan, que es el grito o clamor grande de la tropa al entrar en la batalla. De este modo resonarán las viejas palabras de Píndaro, que rezan así en la lengua de Homero: Κλῦθ᾿ Ἀλαλά, Πολέμου θύγατερ, / ἐγχέων προοίμιον, ᾇ θύεται / ἄνδρες ὑπὲρ πόλιος τὸν ἱρόθυτον θάνατον. «¡Escucha, Alalá, hija de la Guerra, preludio de las lanzas -o si se prefiere, de las espadas-, a quien se entregan los hombres en su condición de soldados, en nombre del Estado, en santa ofrenda de muerte sacrificial»!
 
Marte, dios de la guerra, guiado por Alalá, Wenceslaus Hollar (1607-1677) 
 
    ¿Celebraremos alguna vez no durante unas jornadas como estas sino durante todos los días del año el día de las Fuerzas Desarmadas, el desarme y el armisticio o suspensión de las actividades guerreras no como tregua temporal sino con carácter general definitivo? 

miércoles, 8 de mayo de 2024

Marginalidades

"Amo a mi país, pero no puedo matar ni morir por él": declaró el ухілиант (ukhílyant), como se denomina en Ucrania al desertor del servicio militar obligatorio.
 
Aproximadamente la mitad de los ucranianos que intentan escapar del reclutamiento son atrapados. Algunos, intentando cruzar a nado el río Tisa, mueren ahogados.
 
Palabras de Baquílides: δολόεσσα δ᾽ ἐλπὶς ὑπὸ κέαρ δέδυκεν ἐφαμερίων: Pero la esperanza engañosa se desliza en el corazón de los hombres, efímeras criaturas.

Paulina Tuchschneider dice tras su traumático paso por el ejército israelí cumpliendo el servicio militar obligatorio: Israel no puede existir sin el ejército.
 
 
El jefe del ejecutivo instaba al electorado a elegir entre la democracia, que él encarnaba, y el fango, como si no fueran lo mismo y la elección 
indiferente.  
 
 El secretario general de la OTAN quiere que los aliados europeos desembolsen cien mil millones de euros más para sostener la guerra de Ucrania contra Rusia.
 
 "El lenguaje no es la verdad. Es nuestra forma de existir en el universo", escribió Paul Auster. Lo que, dicho de otra forma, es: el lenguaje es la realidad.
 
 
 Los gobiernos de América latina movilizan a sus fuerzas armadas para librar una guerra contra el crimen organizado debido a la crisis que sufren de inseguridad.