sábado, 27 de febrero de 2021
¿Información o propaganda?
viernes, 26 de febrero de 2021
"Perdónanos nuestras deudas"
Todavía recuerdo que cuando aprendí el Padre nuestro de memoria,
hace ya la friolera de algo más de cincuenta años, decía hacia el final de la
oración: "Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a
nuestros deudores". Mi sopresa ha sido grande al comprobar que ya no se reza así. La letanía que se cacarea machachonamente ahora, según he oído en misa, es: "Perdónanos nuestras ofensas así como nosotros
perdonamos a los que nos ofenden". Ante este cambio significativo, me
pregunto yo ¿qué dicen las divinas palabras del Maestro recogidas en las
sagradas escrituras? Vayamos al texto en su versión original, que es lo
que hay que hacer en estos casos, y así encontramos en el evangelio de
Mateo capítulo 6, versículo 12 lo siguiente, escrito en griego, por
cierto:

Resulta curioso que algo parecido pase en alemán. La misma palabra Schuld significa, en singular, "culpa", y Schulden en plural "deudas", con lo que en la lengua de Goethe se da a entender que quien tiene deudas es culpable, tiene la culpa, y por lo tanto tiene que pagarlas irremediablemente, lo que hace difícil, si no imposible, el perdón, la Entschuldigung.
Volviendo a nuestro Padre nuestro que estás en los cielos... Si la palabra ὀφειλήματα (opheilémata), como hemos visto, se traduce por "débita" en la Vulgata, ¿no deberíamos mantener, al lado de "ofensas", la traducción "deudas" en español? ¿Por qué no lo hacemos? ¿No será porque no interesa que se perdonen las deudas en estos tiempos en los que la economía ha desplazado a la política de la faz del mundo y en los que Don Dinero no sólo es el más poderoso de todos los caballeros sino que parece que es, si no lo es de hecho ya, el único dios real y verdadero, aunque algo nos diga por lo bajo que nunca verdadero, por muy real que sea, sino más falso que Judas? ¿No deberíamos, sin embargo, perdonar cristianamente no sólo a los que nos ofenden sino también a nuestros deudores? ¿No es eso lo que Dios manda o nos mandaba?
jueves, 25 de febrero de 2021
Guerra preventiva
miércoles, 24 de febrero de 2021
INTVS EST HOSTIS
La guerra antiterrorista que inició el Imperio contra el yijadismo islámico a raíz del 11 de septiembre de 2001, bajo la égida del señor George Bush, creo que se llamaba, apoyada por varios miembros de la OTAN/NATO y otros aliados, tenía como objetivo acabar con el terrorismo internacional eliminando los grupúsculos y grupos terroristas extranjeros. La Guerra, que es el padre de todo según Heraclito, o mejor la madre en nuestra lengua, no ha concluido aún. El terror que inspira tampoco. Sin embargo los enemigos han cambiado.
Veinte años después, instalados ya en la Nueva Normalidad, sigue la guerra contra el terror, pero el objetivo ya no es tanto exterior o extranjero como interior y nacional.
Me vienen a las mientes ahora unos latines de Cicerón, donde denunciaba la conjuración o conspiración -palabra prohibida en nuestros días- de Catilina según creo recordar, muy apropiados al caso: domesticum bellum manet, intus insidiae sunt, intus inclusum periculum est, intus est hostis: La guerra intestina permanece, dentro está la celada, dentro está agazapado el peligro, dentro está el enemigo público. Parece que ahora los servicios secretos consideran que, efectivamente, el enemigo público, en el sentido latino del término hostis, y no en el de inimicus, que es el enemigo personal, está dentro del sistema.
Algo de eso empezó a sospecharse cuando en la fase anterior de la lucha antiterrorista se veía que muchos guerrilleros islámicos eran ciudadanos europeos, nacidos, criados y educados en el viejo continente, y no talibanes de Afganistán o de remotos países del mundo oriental de Las mil y una noches... Y ahora se ve mucho más claramente porque, en rigor, nada queda ya fuera del sistema.
En la situación actual el enemigo es el virus invisible a simple vista. Se precisa una fe de carbonero en el microscopio electrónico para creer que lo que vemos a través de él es el virus causante de una enfermedad que produce síntomas muy parecidos a los de la influenza o gripe común, y en la mayoría de los caos ningún síntoma, creando la categoría peligrosa por lo contagiosa del enfermo asintomático, es decir, que no tiene ningún síntoma aparente de ninguna enfermedad y que, por lo tanto, no sabe que está malo y que, sin embargo, es un peligroso contagiador que hay que neutralizar.
Un sistema mundial hegemónico como es el capitalismo global, adoptado ya hasta por el comunismo chino, no tiene enemigos externos, dado que no hay ningún territorio geográfico que quede fuera del dominio del capital, sino enemigos internos que son, en primer término los que critican esa dominación y, contrarios a ella, se enfrentan no a la globalización, porque ya no es un proyecto, sino al sistema globalizado, que es un hecho, y critican su ideología anideológica, es decir, valga la contradicción, su ideología carente de ideología.
Por lo que respecta a la dictadura sanitaria que padecemos en nuestros regímenes democráticos, a la pregunta
inglesa de Who is the guilty? (¿Quién es el culpable?) o Who is the impostor?, la
respuesta es evidente y resplandece, sólo hay que abandonar la entonación
interrogativa y se responde por sí sola: WHO is the guilty o the impostor: WHO, es decir, la World
Health Organization, o entre nosotros la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, afirmar esto va a ser tachado de terrorista. ¿Cómo puede alguien criticar a una asociación tan venerable como esa? Y ¿Cómo puede una organización que se dice sanitaria y saludable atentar contra la salud mundial?
El enemigo es la desinformación y las teorías de la conspiración o de la conjuración. Y volvemos otra vez al viejo Cicerón y a su De coniuratione Catilinae, que se leía cuando yo estudiaba bachillerato y se leía algo de latín en versión original: Resulta que ahora los que denuncian la conjuración y no los conjurados son los conspiracionistas... O tempora, o mores!
martes, 23 de febrero de 2021
¡Levántate, Galicia!
Ay, Galicia, ¡¿quién te ha visto?! / ¡¿Quién te ha visto y hoy te ve?!
¡Dios te libre del Gobierno / que te quiere subyugar,
de la ley y del decreto / que te quieren endilgar!
Ay, Galicia, ¡¿quién te ha visto?! / ¡¿Quién te ha visto y hoy te ve?!
Con criterios sanitarios, / sana, te hacen enfermar,
y en defensa de la vida / te quieren, viva, matar.
Santiago de Zebedeo, se echa en el cielo a temblar:
Galicia, si no espabilas, cuánto vas a lamentar.
Ay, Galicia, ¡¿quién te ha visto?! / ¡¿Quién te ha visto y hoy te ve?!
¡Sumisa, no te arrodilles, / levántate y echa a andar
de camino a Compostela, / peregrina, a protestar!
Ay, Galicia, ¡¿quién te ha visto?! / ¡¿Quién te ha visto y hoy te ve?!
Que se entere el mundo entero: / no te van a avasallar,
que en Galicia ha empezado / ya la gente a despertar.
Quien, Galicia, así te ha visto, / nunca te podrá olvidar.
lunes, 22 de febrero de 2021
Una fábula de Samaniego
Cuenta Horacio una vieja fábula griega en la décima del libro primero de sus Epístolas (versos 34-41), en la que contrapone la libertad del animal salvaje con la servidumbre del doméstico. La historia se incluye en el contexto de ensalzamiento de la vida rural frente a la urbana abordando el tópico literario del menosprecio de corte y alabanza de aldea. Narra cómo el caballo se sometió al hombre al aceptar su domesticación motivada por una disputa por el pasto con el ciervo:
Ceruus equum pugna melior communibus herbis / pellebat, donec minor in certamine longo / implorauit opes hominis frenumque recepit; / sed postquam uictor uiolens discessit ab hoste, / non equitem dorso, non frenum depulit ore. / sic qui pauperiem ueritus potiore metallis / libertate caret, dominum uehet improbus atque / seruiet aeternum, quia paruo nesciet uti.
Un venado, mejor en la lid, alejaba a caballo / siempre del pasto, hasta que este, menor en larga pelea, / fue a pedir la ayuda del hombre y sufrió su bocado; / mas después que libró de rival, venciendo fogoso, / no se quitó a su jinete de encima, ni brida del morro. / El que temiendo así la pobreza se priva, más cara / que oro, de su libertad, cargará, desgraciado, con su amo y / siempre esclavo será, porque no gozará de lo poco.
Podemos retrotraernos a Esopo que nos ofrece la misma fábula con un jabalí en lugar de un ciervo, introduciendo la figura humana de un cazador (Hsr. 238, Ch. 328), cuya historia dice así en traducción de P. Bádenas de la Peña: “Un jabalí y un caballo pacían en el mismo lugar. El jabalí constantemente estropeaba la yerba y removía el agua, el caballo quería vengarse de él y recurrió a la ayuda de un cazador. Pero éste le dijo que no le podía ayudar de otra manera sino aceptando el freno y consentir en ser montado; el caballo se sometió por completo. Entonces, el cazador se montó en él, acabó con el jabalí y luego se llevó al caballo y lo ató al pesebre. Así, muchos, por una cólera irracional, queriendo librarse de sus enemigos, se arrojan ellos mismos bajo el yugo de otros.”
Interesante la moraleja, por su carácter paradójico y político: muchos para librarse de un enemigo caen bajo el yugo de otro, como sucede en las democracias representativas modernas donde los electores no ven más salida para librarse de un mal gobierno que elegir otro que acabará haciendo bueno al precedente. Y también nos recuerda a su modo aquella paradoja de Lucrecio de los suicidas, a los que el miedo a la muerte los empuja precisamente a darse ellos la muerte que temían.
Otra fábula esópica, la del asno salvaje y el doméstico (Hsr. 194, Ch. 264), nos presenta el mismo tema del animal libre frente a la esclavitud del doméstico, en la misma traducción: Un asno salvaje, que vio a uno doméstico en un lugar bien soleado, se acercó para felicitarle por su cuerpo tan lustroso y por el pasto de que gozaba. Pero al verlo más tarde llevando la carga y seguido detrás por el arriero, que le pegaba con el palo dijo ‘pues ya no le considero tan afortunado, porque veo que tu abundancia la tienes a base de males enormes’ (Así, no son envidiables las ventajas que van acompañadas de peligros y desgracias).
Fedro recogerá este mismo argumento en su repertorio de fábulas latinas cambiando los protagonistas, que serán el perro y el lobo.
El caballo que se vengó del ciervo, C. Vernet (s.XIX)
Nuestro Samaniego se hará eco en castellano de la fábula del ciervo y el caballo, inspirándose seguramente en los versos de Horacio que citábamos al principio, y versificándola magistralmente en cuartetos de hendecasílabos con rima consonante:
Perseguía un Caballo vengativo / a un Ciervo que le hizo leve ofensa; / mas hallaba segura la defensa / en veloz carrera el fugitivo.
El vengador, perdida la esperanza / de alcanzarlo, y lograr así su intento, / al hombre le pidió su valimiento / para tomar del ofensor venganza.
Consiente el hombre, y el Caballo airado / sale con su jinete a la campaña; / corre con dirección, sigue con maña, / y queda al fin del ofensor vengado.
Muéstrase al bienhechor agradecido; / quiere marcharse libre de su peso; / mas desde entonces mismo quedó preso, / y eternamente al hombre sometido.
El Caballo que suelto y rozagante / en el frondoso bosque y prado ameno / su libertad gozaba tan de lleno, / padece sujeción desde ese instante.
Oprimido del yugo ara la tierra; / pasa tal vez la vida más amarga; / sufre la silla, freno, espuela, carga, / y aguanta los horrores de la guerra.
En fin perdió la libertad amable / por vengar una ofensa solamente. / Tales los frutos son que ciertamente / produce la venganza detestable.
Extraordinariamente narrada y versificada, la fábula de Samaniego se estropea con el epimitio o moraleja final a la que subordina la narración. Sobra, desde mi punto de vista, como sobra en la colección de fábulas atribuidas a Esopo la enseñanza moral o moralizante, mejor dicho, que se desprende de la fábula, en este caso cómo la venganza de una ofensa puede conllevar la pérdida de libertad, porque dicha pérdida no se debe sólo al deseo de vendetta del caballo sino, como se desprende del relato, a la domesticación humana.
domingo, 21 de febrero de 2021
Sarta de mensajes breves
El Periódico Global ya no sabe cómo vendernos la vacuna: Israel asegura que a los 14 días de la segunda dosis la vacuna de Pfizer protege al 98,9% de la muerte.
El robot de la NASA “Perseverance”, la mayor misión espacial de la Historia, aterriza con éxito en el planeta rojo y comienza la infructuosa búsqueda de vida.

sábado, 20 de febrero de 2021
Nueva normalidad militar
El enemigo perfecto que necesitamos, en cualquier caso, es el invisible, el virus -veneno, en latín- que puede, agazapado, matarnos a todos y cada uno, el invisible que, sin embargo, pueden ver los expertos con sus potentes microscopios electrónicos, y fotografiarlo con sus potentes cámaras para mostrarnos su imagen y que así podamos verla todos, hombres que somos de poca fe, y comprobemos que, como Dios, existe, porque necesitamos ver para creer. Pero suele ser al revés la cosa, no nos engañemos, no necesitamos ver para creer, es lo contrario: necesitamos creer antes, lo primero de todo, creer que hay un enemigo, para poder verlo luego acechándonos por todas partes.
viernes, 19 de febrero de 2021
Abanico de jaicus y tancas
Fuera ya el disfraz; / se ha acabado el carnaval; / mascarada, adiós.
Maldito reloj / que cuentas el palpitar / de mi corazón.
¡El magnolio en flor! / Febrero, loco de atar, / ¿quién te desató?
Si ella está, no estoy; / si yo estoy, no está. ¿Qué es? / La felicidad.
Igual que un ladrón / a la puerta, la vejez / acechando está.
Día y hora no / (ni almanaque ni reloj) / quiero yo saber.
Sombras de oro y luz / de niñez que no acabó / de pasar aún.
Ensordecedor, / canta el grillo su canción / con arduo tesón.
Patético amor / y patético Platón, / que lo recetó.
Impresión fugaz, / la gaviota en el azul / del cielo y el mar.
El barco en la mar / deja larga estela atrás. / ¿Qué voy yo a dejar?
Infinito ayer, / que proyecta su fulgor / hoy, ahora, aquí.
Contra el tiempo va / este momento a estallar / una y otra vez.
Moneditas de oro / suelta pobre acacia, rica / caridad de otoño.
Cofre del tesoro, / el arcón de los juguetes / y los sueños rotos.
Cantan las cigarras / pregonando los calores / de las horas largas.
La luna en el lago, / desnuda en cuarto creciente; / impúdico baño.
Tancas:
jueves, 18 de febrero de 2021
John Bull aséptico y desinfectado
















