Unos conocidos y grandes almacenes, El Corte Inglés, han sido denunciados por vender una camiseta infantil que reza, en la lengua del imperio, of course: SMALL ONES ARE MORE JUICY, o sea: Los pequeños (o las pequeñas, dependiendo del contexto) son más jugosos (o jugosas). El eslogan podría recordarnos algo vagamente a aquello que se dice a veces entre nosotros de que la esencia fina se vende (o mejor se guarda, para evitar la prostitución del mercantilismo) en pequeños recipientes. Sin embargo, una proclamación ingenua a primera vista como esa ha resultado que no era lo que parecía...
Si sabemos algo de inglés, vemos enseguida que juicy («jugoso»), además de referirse al jugo de una fruta (ius, iuris, en latín, con el significado de 'jugo, caldo, salsa'), tiene también una connotación sexual en usos coloquiales, por lo que el mensaje primario "lo pequeño es más sabroso (que lo grande)", escondería una alusión al sexo de las tiernas criaturas infantiles, y sería una proclamación pedófila, y en toda regla pederasta.
La camiseta se encuentra dentro de la línea de talla infantil "kids" de dichos almacenes, y se promocionaba como “camiseta de tirantes con volante en los laterales”, más apropiada para niñas que para niños, por lo que se trataría de un mensaje de pederastia heterosexual. Debemos, por lo tanto, leer: Las pequeñas son más jugosas (que las grandes o mayores), una opinión personal tan estúpida como la contraria, que sería acaso: Las mayores son más sabrosonas. Esto ha hecho que algunas asociaciones de consumidores biempensantes no exentos de la vieja moralina se hayan rasgado las vestiduras enseguida como hacían en la biblia los patriarcas para expresar su sacrosanta indignación.
Así pues, según los escandalizados, se incurre en un mensaje que incita a la pedofilia por la connotación sexual del doble sentido del término en cuestión. Pero hay algo más alarmante, que es que el eslogan viene ilustrado con una fruta abierta, algo así como un kiwi por el exterior marrón y peludo y, sobre todo, el interior verde con el centro claro y las pequeñas semillas características. El dibujo del kiwi abierto por su mitad funciona como ilustración aparentemente inocente, pero añadido al eslogan parece otra cosa, que no es una simple broma, sino algo muy serio que no deja lugar a muchas dudas: el fruto elegido sugiere en las mentes calenturientas de los escandalizados, por la disposición simétrica de los elementos y por la zona central blanca, un orificio entreabierto, es decir, una representación esquemática de una vulva, que es la forma culta de denominar al coño.
En definitiva, exigen retirar la camiseta por el mensaje sibilino que encierra de que los chochitos o coñitos son más suculentos que los grandes coños, que resultan un coñazo, donde, por cierto, se le aplica al término vulgar para referirse a la vulva, el sufijo -azo, que denota en castellano un golpe contundente de una acción brusca, como martillazo, o cañonazo, aunque también gran tamaño como en el caso de cochazo.
No es la primera vez que estos grandes almacenes sacan mensajes polémicos en la ropa infantil. En 2014 tuvieron que retirar unos bodies para bebés que decían: el de color azul “Inteligente como papá”, y el de color rosa “Bonita como mamá”, tras las críticas recibidas de los feministas por sexismo, dado que utilizaban estereotipos de género que atribuían la inteligencia -y otras veces la fuerza- al padre, es decir, al hombre, y la belleza a la madre, es decir, a la mujer. El significado de los colores puede muy bien invertirrse y considerarse el rosa, vecino del rojo, que es símbolo de la sangre y por lo tanto de la guerra, masculino, mientras que el azul, sobre todo en su variedad azul celeste, se asociaría a la virgen María, y por consiguiente a las niñas, siendo un color femenino, como de hecho parece que fue históricamente, hasta que se invirtieron las modas por estrategia comercial.
Esos estereotipos o prejuicios, que no dejan de ser opiniones personales tan ridículas como las contrarias y las comentadas anteriormente sobre lo pequeño y lo grande, podrían normalizar o fomentar, según los denunciantes escandalizados, la violencia sexual contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes, así como normalizar la prostitución, cosas que, por otra parte, están bastante ya normalizadas.