La palabra 'virus', tomada directamente del latín, entró en nuestra lengua en 1817 según Corominas. Sin embargo, su derivado el adjetivo 'virulento', tomado también del latín 'uirulentus' entró mucho antes, hacia 1435. Virus, el sustantivo, entró más tarde que el adjetivo porque es un tecnicismo de la Ciencia, la nueva teología, hoy muy difundida gracias al proceso de vulgarización debida a la propagación de millones de noticias que la viralizan, haciéndola viral.
Virus en latín significaba 'jugo', 'zumo'. La palabra servía para referirse tanto a la baba de los caracoles (así la usa Plinio) como al semen de los animales, como en el pasaje de Virgilio donde habla de la creencia 'científica' antigua de que las yeguas eran fecundadas por el viento sin ayuntamiento carnal con ningún caballo, destilando de sus ingles un veneno viscoso que los pastores llamaban 'hipómanes': "lentum destillat ab inguine uirus" (destila espesa / de sus partes la lúbrica ponzoña, en la traducción de A. Espinosa Pólit). También significaba 'veneno' 'ponzoña', y 'mal olor'.
El caso es que el virus invisible y ubicuo como Dios que nos invade es por un lado, como dice una anónima pintada en un muro en la lengua del Imperio, el capitalismo: capitalism is the virus. El capitalismo es en efecto el sistema económico y político -ambas palabras son prácticamente sinónimas ya- basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la libertad de mercado. Pero el capitalismo es también la ideología y el conjunto de entidades e instituciones, como dice la docta Academia, que defienden los intereses. Mejor diríamos, en lenguaje popular, que el virus es el Dinero, con la mayúscula honorífica que le corresponde a Dios.
Pero también, como nos llega en esta otra imagen, el virus es una metáfora de la información, en concreto de las noticias que difunde en el Reino Unido la British Broadcasting Corporation, como reza la pancarta londinense. BBC NEWS IS THE VIRUS (representado por su ícono de pelota erizada):
Nosotros diríamos que el virus es RTVE, Radio Televisión Española, la emisora estatal, pero también sus sucursales autonómicas, y todas las emisoras privadas sin excepción (Antena 3, Telecinco, La Cuatro, la Sexta, y la Trigésimo Quinta, si la hay). Y, por supuesto, las redes sociales y toda la Red Informática Universal. Virus es el bombardeo informativo e informático que provoca el miedo en la gente que lo recibe a todas horas, día y noche, por todos los medios. Virus es, en definitiva, la información. Esto explica la lucha de los gobiernos contra la desinformación (misinformation en la lengua del Imperio) y por el monopolio del relato. Distinguen ellos entre una información buena, la suya, la oficial, que informa a las masas, es decir, ahorma como la horma de un zapato, y otra mala, la que desinforma, pero en realidad no hay ninguna buena ni diferencia considerable entre la una y la otra: las dos son malas.
Una de las estrategias que tiene el poder para imponer su relato es el framing, que podría traducirse por “efecto de encuadre”. Simplificando un poco consiste en seleccionar una parte de la realidad y colocarla en primer plano hasta ocultar el resto. Por ejemplo, ante el sentimiento de inseguridad que siente la población por la delincuencia callejera, el gobierno puede decir que es una “sensación subjetiva”, jugando con la manida contraposición de subjetivo y objetivo, de sujeto y objeto. Obviamente todas las sensaciones son subjetivas, por lo que calificar a una sensación de subjetiva -y no objetiva- es una redundancia, pero traslada el objeto del problema a la percepción del sujeto, que sería errónea. Como no pueden cambiar las cosas, intentan cambiar la percepción.
