domingo, 6 de septiembre de 2026

Romance del Páramo de Masa

En el Páramo de Masa, 
allá en Castilla la Vieja, 
arrastra el viento un lamento
cual ánima siempre en pena. 
 
Sordas explosiones rompen
el silencio que campea.
Retumba, desierto, el yermo,
y estremecido retiembla. 
 
En la fragua de Vulcano 
que fabrica las tormentas
cientos de obreros trabajan
a sueldo para la empresa.
 
 Forjan armas explosivas 
de pólvora siempre seca, 
misiles de largo alcance, 
-¡Que venga Dios y lo vea!
 
Razones geopolíticas
de estratégica defensa
-si uis pacem, para bellum-
esgrimen de su existencia
 
ante el estado del mundo
a fin de saldar las cuentas
de la Atlántica Alïanza
y de la Unión Europea.
 
El dinero mueve el mundo
y hace que medren las ventas; 
llena el Estado sus arcas
defendiendo sus fronteras. 
 
Llaman defensa a las armas,
y preparan la contienda. 
En el frente de combate
las vidas se hacen moneda.
 
Se rearma Europa y baila, 
ebria, la danza guerrera
adorando al torvo Marte
que despliega  sus banderas.
 
  Un paisaje desolado, 
Quintanilla-Sobresierra,
donde el viento aúlla y brama
y la soledad atruena. 
 
Cielo y tierra se confunden
 -Merindad del Río Ubierna-
en la llanura infinita 
de la desnuda meseta.
 
En el Páramo de Masa, 
allá en tierras burgalesas, 
munición para la paz, 
munición para la guerra.

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