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miércoles, 30 de septiembre de 2026

El penal de Tetuán

En Tetuán, palomita blanca que no alza el vuelo,

 sufro yo, condenado, pena de cautiverio. 

 

Me han caído diez años, uno tras otro, encima, 

con sus noches en vela y envilecidos días. 

  A la sombra me pudro del calendario y tacho 

cada día que pasa y hora que ya ha pasado.

 En la lóbrega cárcel, plaga de cucarachas

 y cochambre a raudales, mugre, humedad y ratas. 

Hacinados cincuenta y nueve en la misma celda,

prisioneros del rey moro, maldito sea. 

 Suena fuera, lejana, voz de llamada al rezo; 

yo, cerrados los párpados, oigo ulular el viento. 

 Entra a veces del patio de un limonero, intensa, 

la fragancia aromática que hace que me estremezca. 



 Solo hay tiempo: gotean en la clepsidra aciaga 

los minutos que nunca colman la alberca de agua.

 Recostado en el suelo, fúnebre lecho, duermo, 

y un silencio elocuente oigo que clama al cielo: 

 "Para que otros se crean libres, estamos presos, 

y nos quitan aquello mismo que no tenemos. 

 Fuera no hay libertad; dentro, ningún atisbo". 

¡Ay, penal de Tetuán, donde me muero vivo! 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Con la jaula a cuestas

    No tenía noticia ni de la persona del ilustrador y pintor ruso Andrei Popov (1970-....), que dejó la carrera militar que había emprendido para dedicarse por completo al dibujo y la pintura, lo que dice mucho a su favor, ni de su obra, hasta que me llegó de forma casual e inesperada esta simpática y sencilla ilustración suya no carente de significado pese a ser una obra sin palabras, porque funciona como una parábola visual cargada de simbolismo. 
      Parece una fábula esópica en la que los animales -en este caso un pájaro- representan a las personas. Ese pájaro corre asustado, buscando refugio, no vuela porque no puede volar, cargando como va con su propia jaula a sus espaldas. En lugar de dejar la jaula atrás, la lleva consigo como si fuera su caparazón o coraza protectora. Esto simboliza cómo las personas a menudo son los guardianes de su propia prisión y esclavitud, sus propios carceleros. 
 
    El detalle más revelador del dibujo de Popov a mi modo de ver es que la jaula está abierta, lo que sugiere que el ave porta su propia jaula como si fuera su propia tumba. Quizá ha estado encerrada en ella y ha conseguido salir por su propia puerta, y, si se desprendiera de su peso y dejara de llevarla,  tendría la libertad de volar y escapar, pero... ha decidido cargar con ella, porque es su propiedad. 
 
    La jaula representa, no hay que ser muy espabilado para verlo, el confinamiento y la falta de libertad, obviamente, pero para el pájaro es también algo más, es la seguridad, es su hogar, dulce hogar, lo conocido y seguro frente a las inclemencias de la tormenta del mundo exterior que sugieren las líneas y trazos que hay de fondo, quizá viento, lluvia o ambas cosas... 
 
    Prefiere, pues, cargar con el peso de la jaula antes que enfrentarse a la libertad absoluta en un entorno que le resulta amenazante. El dibujo, como la fábula clásica y como toda la literatura, según lo clavó el poeta Horacio en una de sus sátiras, no habla de alguien ajeno a nosotros al que le pasa algo gracioso, sino de nosotros mismos.  ¿Quid rides? Mutato nomine de te / fabula narratur, '¿de qué te ríes? Si cambias el nombre, la historia habla de ti mismo'.

     Horacio lo decía a propósito de otra fábula, la de Tántalo, condenado en el Más Allá -es decir, aquí mismo- a un suplicio consistente en estar sumergido en unas aguas que le llegaban literalmente hasta el cuello, cuyo nivel descendía cuando él intentaba beberlas agachándose, y tenía al alcance de su mano y de su boca hambrienta y sedienta una rama cargada de frutos que se retiraban cuando pretendía alcanzarlos, condenado como estaba al hambre y la sed eternas, insaciables. Y Tántalo es un nombre propio, efectivamente, es decir, un pseudónimo o nombre artístico de un personaje de ficción, o sea, de nosotros mismos tantalizados como estamos.
 
    Visualmente, la jaula se asimila a una mochila pesada a sus espaldas. Sus barrotes representan esas cargas, obligaciones, traumas o estructuras sociales que lleva uno consigo y de las que se queja constantemente, pero que seguimos arrastrando a todas partes por costumbre o por la incapacidad de concebir una vida sin ellas y desprendernos así de lo que nos ata y nos apesadumbra.
 
    Buscando alguna otra creación de Popov, me sorprende esta, ahora que se acercan las parece que inevitables navidades. Esta podría servir para ilustrar el Cuento de Navidad de Charles Dickens y al entrañable señor Scrooge, el viejo cascarrabias que decide cerrarle la puerta al consumismo nativideño, pese a lo cual no dejan de colarse en su casa las ramas y las bolas policromadas del dichoso arbolito navideño...
 

sábado, 12 de septiembre de 2026

"Dame la libertad"

Juan Peña "El Lebrijano" (1941-2016) cantaba, acompañado por la Orquesta Andalusí de Tánger en 1987, «Dame la libertad», cuya letra compuso el poeta José Manuel Caballero Bonald (1926-2021). 
Viñeta de Ricardo Liniers Siri
 
 Dame la libertad del agua de los mares, 
Dame la libertad de la tormenta,
 Dame la libertad de la tierra misma,
 Dame la libertad del aire,
 Dame la libertad de los pájaros de las marismas,
 Vagadores de las sendas nunca vistas.
 
 De noche mi corazón
 conmigo mismo pelea
 si eso se llama vivir, 
que venga Dios y lo vea. 
 Al moro me fui a buscarte, 
en tu casa me metí, 
y ahora que estamos juntitos, 
a ver quién me aparta a mí. 
 
Dame la libertad del agua de los mares...

 Unos le rezan a Dios,
 y otros le rezan a Alá,
 y hay quién se queda callado,
 que es su forma de rezar 
 A ver si llega la hora, 
a ver si tú te das cuenta, 
que lo que está bien perdido, 
ni se busca ni se encuentra
 
 Dame la libertad del agua de los mares


Y esta es la versión que la cantaora Argentina hace del mismo tema en el homenaje que se le dedicó al Lebrijano en Sevilla en 2019.

 

 


jueves, 4 de junio de 2026

Que no somos libres

    Recuerdo aquella clase de latín en la que, cuando os leía yo en voz alta la conmovedora carta de Séneca en la que felicitaba a su amigo Lucilio por el trato familiar y humanitario que brindaba a sus esclavos, trato que podríamos considerar cristiano avant la lettre, que trata de humanizar la esclavitud sin llegar a cuestionarla radicalmente ni mucho menos a intentar abolirla, pude notar, al levantar de cuando en cuando la vista del libro y dirigir mi mirada a vuestro remanso unánime de ojos, la emoción que os embargaba, como si estuvierais asistiendo a una revelación trascendente en la que yo oficiaba como maestro de ceremonia. 

Mercado de esclavos, Gustave Boulanger (c.1882)
    Antes de la lectura os había hablado un poco por encima de la esclavitud en la antigüedad: que en Roma había esclavos, hasta las familias menos pudientes poseían por lo general algún que otro siervo comprados en pública subasta. Varrón había definido al esclavo como "instrumentum uocale": herramienta o cosa que habla porque tiene voz...  Que eran por lo general prisioneros de guerra: cartagineses que una vez lucharon a brazo partido al lado de su caudillo Aníbal después de haber atravesado los nevados Alpes y creído que serían los amos del mundo; cultos y refinados griegos, desarraigados de Éfeso, Atenas o Corinto, que se encargaban de enseñar a leer y a escribir a la prole del dueño la lengua de Homero; rubios germanos o remotos británicos de ojos azules y tez blanquecina desterrados de su isla; morenos egipcios cuyos antepasados habían levantado una vez las altivas pirámides que aún perduran; rudos hispanos y cántabros que habían peleado hasta desfallecer y caer exhaustos;  lusitanos que habían traicionado a Viriato, o bárbaros galos que aunque se consideraban como Dumnórige hombres libres y de un pueblo libre habían tenido la desgracia de caer bajo el dominio y las fauces de la loba capitolina, y que aún seguían añorando desde lo más hondo de su corazón la libertad perdida y su barbarie. 

    Pero no todos sabían qué era la libertad, pues muchos eran esclavos vernáculos, hijos y nietos de aquellos que un día fueron libres y habían nacido en la jaula, entre las cuatro paredes de la casa de una familia romana, y por lo tanto ignoraban el vuelo.


    Comenté que esa lacra de la humanidad que era la esclavitud no había desaparecido todavía de la faz de la tierra ni había sido completamente erradicada, sino camuflada. No estaban muy lejos de nosotros las ricas plantaciones de algodón del sur de los Estados Unidos de América, en Carolina, por ejemplo, trabajadas de sol a sol por esclavos negros desterrados de su África natal para siempre. Todavía podíamos oír sus tristes canciones, sus hondos lamentos que alguien llamó con justicia "espirituales", esas quejas de unos seres humanos como nosotros.

    Prestaba yo mi voz a las frases cortas e incisivas de Séneca: Serui sunt. Immo homines. Que son esclavos, dice la gente. Son seres humanos, digo yo. Que son esclavos, dice la gente. Son camaradas, digo yo. Que son esclavos, dice la gente. Son humildes amigos, digo yo. Que son esclavos, dice la gente. Yo digo que son compañeros de esclavitud. Serui sunt. Immo conserui.

    Recuerdo cómo al hacer una pausa y levantar la vista vi vuestros rostros emocionados. Os había llegado al alma, como suele decirse, la flecha dialéctica del sabio cordobés. He reflexionado un poco sobre ello. Debéis disculparme si no acierto a explicarme y a comprender vuestro asombro en las líneas que siguen a continuación.

    Que es que vosotros habías entendido que en Roma había esclavos y libres. Pero cuando Séneca afirmaba que unos y otros éramos compañeros de esclavitud, dando voz a la razón contra el sentido común, lo que estaba diciendo es que nosotros, supuestamente libres, no éramos libres tampoco frente a lo que decía y creía la mayoría de la gente, aunque podríamos sentirnos tales y engañarnos por contraposición a los que están ahora mismo por ejemplo reclusos en las cárceles condenados a prisión.


    Os pregunté entonces cómo era posible que se dijera de un hombre libre que era esclavo. Quería que os hiriera la flecha de la dialéctica, y os hirió. Alguien levantó la mano y dijo: 
    -Que un hombre siempre es esclavo de sí mismo. 
    -Y eso ¿qué nos lleva a decir? -Pregunté yo. 
    -Que no somos libres, aunque creamos que sí. 

    Concluimos, pues, que no hay libertad y que mientras uno obedezca a su propia voluntad tampoco es libre, por lo que sigue vigente aquí y ahora y aún no se ha abolido de hecho la esclavitud, esa lacra de la humanidad, condenada y execrada en la solemne declaración universal de los derechos humanos, y esta ilibertad o falta de libertad nuestra no deja de ser tan real y cruel como la otra, la de los romanos. Y lo peor de todo: corre el peligro de pasarnos desapercibida y de que no nos demos cuenta de la existencia de nuestras propias y verídicas cadenas.

martes, 17 de marzo de 2026

"Soy libre"

    El personaje de la viñeta de Arcás, el dibujante griego, nos presenta a un presidiario con su traje clásico de rayas blancas y negras, grises o azules -siempre un color más oscuro. Parece ser que estos uniformes se usaron en las cárceles de los Estados Unidos de América, también en los campos de exterminio nazis, aunque sus rayas eran verticales. El recluso Isovitis, el isobita, condenado a cadena perpetua de por vida sin posibilidad de remisión, nos provoca una sonrisa irónica y sarcástica, pero siempre crítica por lo que dice, que nos recuerda mucho a alguien...
 

    ¿Qué dice nuestro reo en la lengua de Homero? είμαι ελεύθερος "eímai eleútheros". Es griego clásico y moderno a la vez. Es, simplemente, griego. Una declaración de libertad: Soy libre.  La pronunciación actual ha variado ligeramente sobre la que suponemos clásica, pero no gran cosa. 

    La segunda parte de la frase να κάνω ό,τι θέλουν "na káno ó,ti théloun" nos depara una sorpresa final: esperaríamos να κάνω ό,τι θέλ "na káno o,ti thélo", que es lo habitual cuando alguien proclama su propia libertad: "soy libre de hacer lo que quiero o lo que me dé la gana", como si fuera garantía de libertad someterse al yugo de la propia voluntad, cuando, además, la mayoría de las veces ni siquiera sabemos lo que queremos, pero lo que dice es aparentemente otra cosa: de hacer lo que quieren. 
 
 
 
    ¿Cómo sabe uno, en efecto, lo que quiere? ¿Cómo sabemos que lo que quiere uno no es lo que quieren los demás que queramos? Sin embargo, Arcás nos ha cambiado la desinencia del verbo. Ha cambiado la esperada primera persona del singular por la tercera del plural. Soy libre de hacer lo que quieran. En todo caso, lo que queda manifiesto y a la vista está y es lo que produce nuestra sonrisa es que el presidiario, haga lo que haga, no es libre.

    Nuestro no menos genial y llorado Forges desarrolló este mismo y trascendente asunto de la libertad humana en una célebre viñeta de abundante texto y no menos gracia, en la que el personaje no solo declaraba que era libre, sino que insistía en ello ante el marco incomparable de una puesta de sol o,  tanto da, de un amanecer:


    Dijo Horacio en una frase que se ha hecho famosa: "quid rides? mutato nomine de te / fabula narratur" (Sátiras, 1, 1, vv.69-70): ¿De qué te ríes?  Cambiado el nombre, a ti se refiere la historia. Parafraseando a Horacio podríamos decir: "De nobis fabula narratur". La historia habla de todos y cada uno de nosotros: hagamos lo que queramos o lo que quieran las altas instancias de nuestra alma personal o los demás, tanto da, no somos libres como habitualmente proclamamos.

viernes, 17 de octubre de 2025

Cárceles

    Un Ministro del Interior de las Españas ya fallecido  (no era el actual, que aún vive, pero para el caso como si lo fuera, ni siquiera recuerdo si era conservador o progresista, lo que viene a ser lo mismo) declaró que la situación económica que por entonces atravesaba el reyno y que calificó como difícil, no muy distinta de la actual, no afectaría a la partida destinada a las prisiones para el año venidero. Haya o no haya nuevos presupuestos del Estado para el año que viene, no importa, se prorrogan los existentes, y siempre habrá una partida para las cárceles.
  
    Según los datos disponibles en la Red, en el reyno de las Españas hay unos 23.000 funcionarios de prisiones, o sea, carceleros, y la población reclusa para 2025 se cifra en alrededor de los 60.000 'internos', según los datos disponibles de principios de año. A 31 de diciembre de 2024, en efecto, se registraron 59.226 personas privadas de libertad, de las cuales 55.103 eran hombres y 4.123, mujeres. La cifra total puede variar ligeramente durante el año debido a la fluctuación de ingresos y salidas de prisión, por lo que la ta tasa española de población reclusa podría situarse en torno a un poco más de uno por ciento: 126,2 reclusos por cada 100.000 habitantes, según los datos de 2023, y España se encontraría entre los países de Europa Occidental con mayor población reclusa. Pero podemos dormir tranquilos pensando que los malhechores están encarcelados y que nosotros somos libres, lo que no es verdad, porque ni son todos los que están ni están todos los que son. Además, no hace falta insistir en que el Poder Judicial existe para que no haya precisamente justicia, legitimando con su existencia las tropelías y las injusticias. 
 

    El excelentísimo aprovechó su discurso para combatir la imagen "distorsionada", según él, de las cárceles, como si no supiéramos lo que es eso. Al día siguiente publicó un artículo en El Diario Global(ista), alias El País, diciendo: "La sociedad debe conocer qué se hace dentro de las prisiones. Es bueno que ahora que se habla tanto de impuestos la gente sepa en qué se gasta el dinero. Nos vamos a seguir esforzando para que las prisiones sigan teniendo los recursos que necesitan… No se puede hablar de justicia o de seguridad sin hablar del sistema de prisiones". 
 
    Todo esto ocurría, precisamente, el día de la patrona de las prisiones, el día de la Merced y de las Mercedes, el 24 de septiembre. Muchas mercedes, o sea, muchas gracias, señor ministro, le sean dadas a Vuestra Merced, o sea a Vd. por recordarnos a qué se destinan los impuestos con los que contribuimos a la causa, esos impuestos que pagamos y que según la publicidad vuelven a nosotros. 
 
    ¿Hemos olvidado cuál es la razón de ser de las cárceles? No lo perdamos de vista: Las prisiones existen para que los que estamos fuera creamos, engañados, que somos libres: privamos de libertad de una manera evidente a nuestros semejantes para que no se vea la evidencia de que todos estamos en verdad privados de ella. 
 
    La cárcel es, por lo tanto, una metáfora de la falta de libertad en la que malvivimos todos. Hemos de desmentir el mito de la libertad, que sirve como sostén principal del Estado y del orden establecido;  reconozcamos que lo que está padeciendo en la cárcel no es precisamente la persona, que está presa lo mismo dentro que fuera de la prisión, sino algo que no es la persona, que queda por debajo y que de una manera especial está allí constreñida; más bien algo que está contra la persona lo mismo que está contra la cárcel. 
 
    Chicho Sánchez Ferlosio lo expresó muy bien en la versión que grabó del célebre romance anónimo de El Prisionero en su disco A contratiempo (1978), al que añadió unos versos de su cosecha en los que el prisionero se quejaba también de la cárcel que tiene por dentro:  Cárcel tengo por fuera / cárcel por dentro... / Tener no me importara / cárcel por fuera / si de la de aquí adentro / salir pudiera.
    La cárcel es un encerramiento grosero por medio de muros, con la consiguiente privación de libertad que conlleva. Suele distinguirse entre presos políticos y presos comunes, pero en realidad y bien mirado los presos comunes son tan políticos o más que los primeros. A veces creemos que las cárceles están llenas de peligrosísimos delincuentes, pero no es cierto: la mayoría de los que están entre rejas están por delitos de drogas o contra el patrimonio por haber robado porque carecían de todo. La gente no suele engañarse cuando piensa, lo diga o no lo diga, que los malhechores más peligrosos están fuera de las cárceles, igual que los locos más peligrosos, que no están precisamente en los hospitales psiquiátricos.
 
    El poema completo de Chicho (tomado de Chicho Sánchez Ferlosio: Canciones, poemas y otros textos, Edit. Hiperión, 2008): 'Cárcel tengo por fuera'. Subrayo en negrita los versos que canta añadidos al Romance del Prisionero, cantados en esta ocasión por Amancio Prada bajo el título Cárcel por dentro, añadiendo al final estos dos versos que supongo del propio Chicho:  '¿Quién tu cuerpo y tu cara / me devolviera?'
  Cárcel tengo por fuera, / cárcel por dentro, / voy vagando y vagando, / puerta no encuentro; / puerta no encuentro, ¡ay, no!, / puerta no encuentro, / el camino que busco nace / de adentro.
 
Tener no me importara / cárcel por fuera / si de la de aquí adentro / salir pudiera, / salir pudiera, ¡ay, sí!, / salir pudiera, / por un rayo de luz / mi vida diera. 
 
Veo el campo a lo lejos / por la ventana, / tristeza y esperanza, / noche y mañana; / noche y mañana, ¡ay, sí!, / noche y mañana, / tristeza omnipotente, / esperanza vana. 
 
Allí crece la yerba / de primavera, / esperanza y tristeza, /  (luz y quimera) / flor y tijera, / flor y tijera, ¡ay, sí!, / flor y tijera, / tristeza del que espera / y desespera. 
 
Donde nacen las penas / no crece hierba, / crecen cardos y ortigas, / frontera negra, / frontera negra, ¡ay sí!, / negra frontera, / por dentro mi dolor, / mi alma por fuera. 

sábado, 16 de agosto de 2025

No hay libertad en Granada

Mira que es bonita la ciudad de Granada, con su Alhambra, su aroma de naranjos en flor, sus gentes amables, su Albaicín, su nieve a lo lejos en las cumbres de Sierra Nevada, sus gitanas leedoras de buenaventura que te ofrecen una ramita de romero y te penetran con su sonrisa y su mirada, sus estudiantes que derrochan juventud a raudales, rebeldía, inconformismo frente a los roles establecidos por la sociedad y deseos de probarlo todo. 
 
Mira que es bonita y resulta que, con lo bonita que es, van y nos quitan a los granadinos y a los forasteros que estamos aquí de paso la poca libertad que tenemos. Mira que todo era posible en Granada, y a partir de ahora si nos descuidamos no se va a poder vivir libremente.
 
El Gran Hermano quiere controlar la convivencia entre personas, toda relación y actividad social en la ciudad de Granada y evitar que no haya negocio que se realice fuera de lo establecido por el Ayuntamiento, quien confiere a la policía local la potestad de decidir qué relaciones entran dentro de lo que se entiende por una "correcta convivencia". 

Por orden del señor alcalde, o de la señora alcaldesa, vaya usté a saber, elegidos democráticamente, por supuesto, queda prohibida tajantemente toda manifestación de arte espontáneo sin un permiso del ayuntamiento y una licencia municipal,  so pena de sanción y requisa de instrumentos, material y ganancias. 
 
Queda prohibido, por orden de la alcaldía, dormir en la calle al sereno las noches de luna llena, y cualquier petición de limosna. Se pretende acabar así con la pobreza prohibiendo la mendicidad. 
 
Según el bando municipal, queda prohibida "toda muestra de actividad sexual (da igual si no hay dinero de por medio)", quedando la valoración de qué es "actividad sexual" al Policía Local de servicio. Ten cuidado si das un beso a tu pareja, si le metes mano en un banco del parque, o le tocas la entrepierna en la calle porque puedes enfrentarte a importantes sanciones. 
 
Queda prohibido el "trabajo del sexo si este es visible". La prostitución sólo será considerada falta muy grave si se ejerce en el centro de la ciudad o cerca de centros educativos. Si las prostitutas están alejadas y no molestan, si no se ven, entonces sólo serán faltas leves...
 
Prohibido "repartir panfletos o documentos de cualquier tipo en la calle", "así como pegar carteles". 
 
No podemos quedarnos impasibles ante una normativa que reduce las libertades ciudadanas aún más, que atenta especialmente contra la libertad de expresión y que lleva a un nuevo nivel el proceso de infantilización social que padecemos y excluye aún más a los ya excluidos. 
 
No hay libertad en Granada, ni en ninguna otra ciudad del mundo, claro está. Granada no es más que un nombre propio de cualquier otra ciudad, como Gijón, Nueva York o como Berlín. 
 
 
No es nuestro mundo. No queremos que ese sea nuestro mundo. No es el que llevamos en nuestros corazones. Debemos recuperar urgentemente las calles, retomar Granada, reconquistarla, aunque no manu militari como hicieron los Reyes Católicos el 2 de enero del año del Señor de 1492 tras un largo asedio una vez rendido Boabdil; debemos liberar Granada de los que la conquistaron y quieren tomarnos ahora a nosotros como rehenes.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Liberty y Freedom

    El inglés no es una lengua románica o romance, es decir, derivada del latín, que era la lengua del Lacio y de Roma, como son el italiano, el francés o el castellano, pero más de la mitad de su vocabulario (el 62% según algunos estudios y estimaciones) es de origen latino, tomado directamente del latín como préstamo, o bien a través del antiguo francés que hablaban los normandos y que fue la lengua oficial de Inglaterra durante varios siglos.

    Los hablantes de lengua inglesa, que es la lengua actual del Imperio, disponen muchas veces de dos palabras para referirse, más o menos, a un mismo concepto: una germánica sajona y otra de origen latino. Para ellos la más habitual, la más normal y corriente, es la de origen germánico o sajón, la que para nosotros es la más rara, mientras que la latina, que para nosotros es la más transparente, es para ellos la más culta y complicada. Esto sucede, por ejemplo, con la palabra "libertad" que en inglés puede decirse con la forma germánica-sajona "freedom" (cf. alemán Freiheit) pero también con la latina "liberty". 

    La famosa estatua de la Libertad de Nueva York, una alegoría femenina que a modo de faro ilumina el mundo, se denomina con el nombre latino Statue of Liberty. Fue un regalo de Francia a los Estados Unidos de América, obra del escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi, en 1866, y hoy es uno de los monumentos más famosos y emblemáticos del mundo.


    Pero también existe en los Estados Unidos de América una Statue of Freedom, con el nombre germánico, coronando la cúpula del Capitolio, mucho menos conocida. Se trata de otra alegoría femenina de la Libertad en bronce, obra de Thomas Crawford.  Como característica más curiosa, posee una espada (envainada) en la diestra y una corona de laurel, símbolo apolíneo de la victoria, en la izquierda. 

    La espada me recuerda la imagen, ciertamente kafkiana pero no por ello poco significativa, que nos presenta Franz Kafka en su novela América, donde,  cuando describe a Liberty, la estatua de Nueva York, la primera visión que tenían los inmigrantes europeos al llegar a los Estados Unidos tras haber cruzado los mares,  cambia la antorcha que enarbola en su diestra y que ilumina al mundo por una significativa espada.   Freedom porta también, sobre la cabeza, un yelmo militar coronado de estrellas y una cresta de plumas. Debajo de ella puede leerse la divisa "E pluribus unum", "De muchos uno", que hasta 1956 fue considerado el lema de los Estados Unidos de América, pero a partir de entonces fue sustituido por "In God we trust",  "confiamos en Dios", es decir, en el Dinero, que por eso figura en los billetes de dólar.
 
 
 
    Frente a estas dos alegorías de la Libertad, el inigualable Quino diseñó este 'caballo de Troya' o tanque de madera repleto de soldados norteamericanos armados, dispuestos a llevar su dominio hasta imponer una paz, la pax Americana, que no es una paz verdadera, sino, en el mejor de los casos, una guerra fría, una guerra que persigue, bajo la amenaza directa o indirecta de la espada, el laurel de la victoria.
 

 

miércoles, 5 de junio de 2024

Álbum de cromos con mensajería

Un día te encuentras bien y al día siguiente te ves afectado y diagnosticado asintomáticamente de la terrible y muy letal Enfermedad Equis, aún inexistente. 
 

Tenemos que estar preparados para salvar a la humanidad de la próxima pandemia, dice la Organización Mundial de la Salud, que sabemos que va sin duda a suceder. 

 

 
 La guerra está a las puertas, pero se nos presenta torticeramente como defensa de la paz; nunca antes el dios Marte había osado camuflarse así y transfigurarse.
 
 
 España deja de aplicar, según el mandato de la OTAN, el Tratado sobre Fuerzas Armadas en Europa que ponía límite al armamento que se podía poseer. 
 
El reino de España subvencionará la guerra de Ucrania suministrándole armamento por un valor de mil cien millones de euros, una ayuda militar sin precedentes.
 
 
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; y es, por el contrario, el mayor mal que pueda venir el cautiverio.

 Aplican al turismo el adjetivo de "sostenible" y lo repiten hasta la náusea cual mantra tibetano para que no parezca, por arte mágica, lo que es: in-soportable.
 
Cuando pidas una cita médica o necesites una operación quirúrgica y te den fecha para dentro de un año, recuerda a qué fines destina el gobierno tus impuestos.  
 

¿A quién le interesa un futuro sostenible? ¿A quién que el diseño del futuro se sustente y sostenga?¿A quién le interesa el trampantojo engañabobos del futuro?


miércoles, 17 de abril de 2024

Pensamiento positivo y negativo

    Del sufí Abu Madyan, nacido en Cantillana (Sevilla) en torno a 1116 y muerto en Tremecén (Argelia) en 1198, leo un aforismo a través de una traducción inglesa: No one attains true freedom as long as he remains under the influence of the slightest portion of his ego. “Nadie alcanza la verdadera libertad mientras permanezca bajo la influencia de la más mínima porción de su ego”. El texto árabe, que copio literalmente, ما وصل إلى صَرِيحِ الْحَرِّيَّةِ مَنْ بَقِيَ عَلَيْهِ مِن نَفْسِهِ بَقِيَّةٌ (ma wasal 'iilaa sarih alharriat man baqi ealayh min nafsih baqia) dice, al parecer, según el traductor electrónico que consulto, más literalmente: Una persona a la que le quede un resto (o ápice) de alma no alcanzará la verdadera libertad. 
 
 
    Por lo que averiguo, en las traducciones del Corán el término árabe nafs, que la traducción inglesa vierte como 'ego', suele traducirse, por alma, conciencia, espíritu, fondo del corazón, hombre, imaginación, interior, mente, pensamiento, persona, propia persona, etc. Este término indica, pues, el interior, el espíritu o la esencia del individuo personal, que no es una cápsula que lo encierre, sino algo que le permite identificarse con cualesquiera cosas o personas.
 
    Por lo tanto, una interpretación más sencilla y menos mística y menos anclada en la vieja religión islámica, sin necesidad de recurrir al concepto moralista del egoísmo que sugiere  la traducción inglesa, que se justifica como alusión a una “imagen ilusoria de autosuficiencia e independencia ontológica” (sic), podría ser: nadie puede ser libre mientras sea esclavo de sí mismo. Y más sencillo todavía: no puedes ser libre mientras seas tú mismo, es decir, mientras te aferres a ser tú mismo, persistiendo en estar dentro de la jaula de tu identidad personal acreditada por tu documento de identidad. 
 
    Y es que los gurús o gurúes que cacarean lo que se ha dado en llamar 'pensamiento positivo' del  smiley sonriente ante las desgracias de la vida repiten constantemente el mantra de ser uno mismo: sé tu mismo, sé tú mismo, cuando lo importante sería justamente lo contrario: dejar de serlo. O al menos disimular un poco como dice este gracioso vídeo de Esperpentos de Jon Viar, que califica con razón al pensamiento positivo como "la gran estafa de nuestra época". 
 
 

jueves, 30 de noviembre de 2023

Mercado de esclavos

    Según san Pablo, los esclavos no tenían por qué preocuparse de su condición porque todos los hombres somos esclavos (serui) de Dios, que es nuestro Señor (Dominus). Por eso, no debe sorprendernos que la Iglesia no abogase por la abolición de la esclavitud cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano. Al revés, la Iglesia poseía esclavos, particularmente en las tierras de los monasterios, y amenazaba con la excomunión a quien los incitara a rebelarse contra sus dueños. El cristianismo primitivo intentó mejorar las condiciones de vida de los esclavos, pero nunca propugnó la abolición de la esclavitud. 

    Igualmente el Islam, en el siglo VII, reconoció la esclavitud. El profeta Mahoma exhortaba a sus seguidores a que tuvieran un trato correcto con los esclavos, pero no ponía en cuestión la propia existencia de la esclavitud. 
Mercado romano de esclavos, Jean-Léon Gerôme (1884)

    En la Edad Media europea la esclavitud evoluciona hacia la servidumbre por la decadencia del comercio a gran escala. Los esclavos eran mano de obra no rentable. El propio lenguaje también evolucionó a medida que se reconocía la nueva realidad social. La palabra latina que significa ESCLAVO es SERVVS, que evolucionó a siervo. Pero el siervo medieval dista mucho del seruus romano, porque este último era un esclavo, mientras que el siervo medieval  era otra cosa, como veremos enseguida.

    A principios del siglo XII, se acuñó una nueva palabra para denominar a los auténticos esclavos que seguían existiendo desde la antigüedad, derivada del grupo étnico más numeroso en la trata medieval: los eslavos, víctimas del comercio esclavista en Bizancio. La palabra tiene equivalencias en todas las lenguas occidentales:

castellano
francés
portugués
italiano
rumano
alemán
inglés
esclavo
esclave
escravo
schiavo
sclav
Sklave
slave

    Otra palabra española del mismo origen es ESLABÓN, que en castellano viejo se decía esclavón, y que designaba a las anillas, a las que comparaba con los esclavos por su incapacidad para separarse de la cadena, de la que formaban parte como eslabones.

    En la misma época en que aparece la palabra esclavo, la palabra siervo, procedente del latín seruus, que significaba esclavo, pasó a querer decir campesino dependiente. 
 
 
El mercado de esclavos en Roma, Jean-Léon Gérôme, 1884
 

    La servidumbre es la situación o estado de determinadas personas, llamadas siervos. Los siervos constituían una clase de trabajadores agrícolas, y estaban legalmente vinculados a un lugar de residencia y de trabajo, y obligados a cultivar y cosechar la tierra de su señor, que podía ser un noble, un eclesiástico o un monasterio. A cambio, se les permitía labrar parcelas de esas tierras para su propio sustento y el de su familia, pagando a su señor una parte de sus ganancias (el famoso diezmo o décima parte de la cosecha) en especie y en metálico, entre otras obligaciones. Puesto que su residencia y su trabajo estaban legalmente unidos a la tierra, se les llamaba siervos de la gleba (en latín glaeba es terruño, tierra de cultivo) y estaban incluidos en cualquier transferencia de la propiedad agrícola. El señor, a cambio, estaba obligado a darles protección. 

    La servidumbre era jurídicamente un estado de no libertad que implicaba una dependencia personal con respecto a un señor y que limitaba enormemente la residencia y el sustento, además de someter al siervo a unas obligaciones propias. Aunque muchos siervos eran descendientes de esclavos, la servidumbre no era idéntica a la esclavitud. Los siervos tenían ciertos derechos legales, determinada protección y no podían ser vendidos, tenían derecho a heredar y legar propiedades, mientras que los esclavos no. Seguían siendo, como los definió Varrón, “instrumentum uocale”: una cosa que habla.
 
Una esclava en venta, José Jiménez Aranda (c. 1897)
 

    En la antigüedad existieron situaciones sociales muy afines a la servidumbre (aparte de la esclavitud): la de los campesinos que trabajaban las tierras en la antigua Roma era semejante a la de los siervos medievales. Esos campesinos romanos, llamados coloni (‘colonos’) constituyen uno de los posibles precursores de los siervos medievales.

    A veces imaginamos que la esclavitud es historia y un fenómeno propio del pasado, agua pasada,  pero su derogación es bastante reciente. En España, por ejemplo, no fue abolida hasta 1872, tras la proclamación de la primera república española. En la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada en 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el artículo 4º establece que: Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidos en todas sus formas.
    Teóricamente, la esclavitud ha sido abolida de la faz de la Tierra, pero en la práctica, sustituida por el trabajo asalariado. Preguntémonos, si no lo vemos:  nosotros ¿somos libres? Os dejo con esta pregunta, con este billete con cita de Tolstoi para reflexionar...


...y con el poema de Jacques Prévert (1900-1977) Pour toi, mon amour, relacionado con este tema, cuya letra es muy sencilla. Así dice en el idioma de Molière, con su traducción correspondiente:

Je suis allé au marché aux oiseaux 
Et j'ai acheté des oiseaux 
Pour toi 
mon amour 
Je suis allé au marché aux fleurs 
Et j'ai acheté des fleurs 
Pour toi 
mon amour 
Je suis allé au marché à la ferraille 
Et j'ai acheté des chaînes 
De lourdes chaînes 
Pour toi 
mon amour 
Et puis je suis allé au marché aux esclaves 
Et je t'ai cherchée 
Mais je ne t'ai pas trouvée 
mon amour
 

Una traducción: Para ti, amor mío:

Fui al mercado de pájaros / y compré pájaros /Para ti /amor mío / Fui al mercado de flores / y compré flores /Para ti /amor mío/ Fui al mercado de chatarra / y compré cadenas /Pesadas cadenas /Para ti /amor mío /Después fui al mercado de esclavos / Y te busqué /Pero no te encontré / amor mío. 

sábado, 26 de marzo de 2022

El Parque de la Libertad

    Una viñeta del inigualable Joaquín Salvador Lavado, alias Quino (1932-2020), que podría titularse El Parque de la Libertad simboliza mejor que ninguna otra nuestra sociedad actual: un niño y su hermano pequeño contemplan un grupo escultórico que representa, bajo una alegoría femenina, la Libertad. 

 

 

    Algunos de sus símbolos son indiscutibles: por ejemplo el gorro frigio de los revolucionarios franceses y de los libertos romanos que reflejaban con dicha prenda su estatuto de libertad recientemente adquirida, las cadenas rotas de sus manos, y la antorcha que ilumina el mundo y sostiene en la diestra, como la célebre estatua neoyorquina. La libertad va acompañada de tres personajes de menor estatura: un hombre con una palma que representa la victoria, otro con un apero de labranza que recibe muchos nombres (pala de ganchos, horca, horquilla)... y una mujer con la cabeza cubierta por un pañuelo y una criatura en sus brazos: representan, sin duda, el pueblo llano que es guiado por la Libertad, cuyo tamaño duplica el del pueblo. Recuerda este grupo escultórico, salvando las distancias, al célebre cuadro de Delacroix: La libertad guiando al pueblo. La libertad de Delacroix enarbola un arma y la bandera tricolor. El pueblo también está armado. La visión de Quino es más amable: no hay banderas que simbolicen la nación y el nacionalismo ni armas. La libertad de Quino tampoco va a pecho descubierto, pero su actitud de guía del pueblo es inconfundible.

La libertad guiando al pueblo, Eugène Delacroix (1830)

     Este monumento que decora el parque representa los valores democráticos y liberales que presiden nuestra convivencia, que contrastan con la realidad del propio parque, donde hay ocho señales gráficas de distintas prohibiciones desde la de pisar el césped hasta la de jugar a la pelota. Un gendarme, además, con una porra custodia el Parque de la Libertad. Mientras que el hermano mayor contempla el grupo escultórico, el pequeño, con el chupete en la boca, repara en el vigilante distraído

    ¿Qué nos sugiere Quino? Que la Libertad, uno de los valores más importantes, si no el que más, sobre los que dice asentarse nuestra sociedad, brilla paradójicamente por su ausencia.

    En otra viñeta más sarcástica con cierta dosis de humor negro aunque siempre amable, Quino sugiere lo mismo: Los agentes están poniendo multas a diestro y siniestro. Los ciudadanos, que están haciendo cosas que pudieran estar prohibidas, no saben si lo están o no. Un rótulo les pregunta burlón: ¿A que no saben prohibido qué?


    Vuelve Quino a presentarnos esta misma idea de la Libertad como valor de nuestra sociedad que, sin embargo, no se da de hecho en otra viñeta donde el Caballo de Troya, la fatalis machina que dijo Virgilio, que destruirá la bien amurallada ciudad,  es la imagen misma de la Liberty neoyorquina, es decir la alegoría de la Libertad. Los troyanos la introducirán alborozados en su ciudadela. Ignoran que está repleta, como las prohibiciones de la viñeta del parque, de enemigos que durante la noche saldrán de su vientre y saquearán la ciudad y le prenderán fuego, acabando con la vida de los varones y esclavizando a mujeres y niños. Inmejorable paradoja: en nombre de la libertad perderán vida y libertad.