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lunes, 14 de septiembre de 2026

Migas...

 MIGAS

 
LA ENSEÑANZA EN EL SIGLO XXI. -Hay que analizar, es decir, desmenuzar, desintegrar esos tópicos pedagógicos solemnes que no significan nada, jerga con la que se llenan las bocas psicopedagogos o pedopsicagogos con un desparpajo propio de ignorantes, que son capaces de hablar y de escribir una página con una sintaxis perfectamente impecable y no decir nada absolutamente, charlatanes de feria que le pueden vender un falso crecepelo a un melenudo. Aseveran por ejemplo que en pleno siglo XXI no se puede enseñar igual que hace mil años. ¿Por qué no se puede enseñar igual? Hay cosas que hacemos igual hoy que hace mil años, y no hay otra forma de hacerlas: por ejemplo el amor, por ejemplo soñar. ¿Por qué no se puede soñar y hacer el amor hoy igual que hace mil años? ¿Por qué no se va a poder aprender hoy igual que ayer e igual que siempre?
 

EPINICIO.-  El poeta escribió un epinicio o himno para celebrar la victoria generalmente de un atleta, como hiciera Píndaro en grandilocuentes versos que serían interpretados por un coro. El poeta, a diferencia del maestro de la lírica coral, ha renunciado a la grandilocuencia. Su epinicio está, pues, desnudo de alusiones como un atleta griego antiguo y olímpico, y se centra en el meollo de la victoria que se pretende celebrar, y que finalmente no se celebra: Joven, guárdate de obtener / los laureles de la victoria; / es mejor, créeme, lograr / menos éxitos, más derrotas.

INMORTALIDAD.- Cuentan que la vieja Sibila, a la que le había sido otorgado el divino don de la inmortalidad pero no así el de la eterna juventud, por lo que envejecía miserablemente dejando atrás innumerables cosechas y vendimias, convertida en una especie de chicharra arrugada y monstruosa, colgaba de una jaula como si fuera una grotesca atracción de feria, y cuando los muchachos le preguntaban qué es lo que quería, Síbylla, ¿tí théleis?, les respondía con su sibilina voz ya chirriante: apothaneîn thélo, o lo que es lo mismo: Quiero morir.