miércoles, 1 de febrero de 2023

Años setenta

    Viendo casualmente esta fotografía de una playa de los años setenta se me ocurren algunas observaciones, que comparto con mis escasísimos lectores. Llama la atención a primera vista por ejemplo que no se ven tatuajes en brazos, piernas y espaldas de la gente que están ahora tan de moda y que convierten los cuerpos humanos en lienzos y pinturas al fresco. Ya se había puesto de moda el bronceado y había hecho irrupción el biquini, y en los chicos el slip, como se llamó al calzoncillo ajustado al cuerpo por debajo de la cintura hasta las ingles, pero dejando aparte esas modas en los trajes de baño que van y vienen, llama poderosamente la atención la esbeltez de los cuerpos, por contraposición a las obesidades mórbidas que padecemos en la actualidad ya muchas veces desde la infancia, debidas, sin duda, a una mala alimentación y quizá a una vida demasiado sedentaria y hogareña, abocada a las pantallas que al duro banco tanto nos amarran.
 
 
    El otro día en la piscina municipal coincidí con un grupo escolar de niños y niñas que iban a aprender a nadar con sus profesores de Educación Física -no les gusta a nada que digamos de "gimnasia" y prefieren esa rimbombante y horrísona denominación, que tanto recuerda al culturismo y a la cultura física- y sus monitores de natación, y lo que me llamó la atención al verlos enseguida fue su obesidad general, tanto de los niños como de las niñas. No sé si tendrá algo que ver, algo tendrá, seguramente, el hecho de haber estado confinados durante la pandemia, castigados sin salir de casa y sin poder corretear, como recuerdo yo que hacíamos los niños y las niñas en mi infancia por las calles. Quizá sea algo que venga de atrás, de antes de la pandemia. (Me hace gracia, entre paréntesis, este modo de hablar que toma como referencia temporal la pandemia que ha marcado en nuestras vidas como el nacimiento de Cristo un antes y un después, y así hablamos de antes, de durante y de después de la pandemia).
 
 
    No es ese el recuerdo que tengo yo de los niños de mi infancia, cuando lo normal no era estar obeso, como hoy día, sino delgados, hasta el punto de que si había algún niño obeso se le ridiculizaba despiadadamente enseguida, y pasaba a ser Gordito Relleno, como aquel personaje entrañable e inocentón de la historieta de Peñarroya de la revista Pulgarcito.
 
 
    Pero si hay algo que me llama poderosamente la atención, aparte de la ausencia de accesorios tales como sombrillas, sillas, tumbonas y demás trastos que la gente suele llevar en la actualidad a las playas, y choca particularmente, es que no había teléfonos móviles, lo que hacía que la gente hablara entre sí y se relacionara -o no se relacionase, si no quería- con los demás que estaban allí, pero no con amigos y familiares ausentes. Parece que entonces la gente vivía el momento presente, no como ahora que, gracias a los esmárfones, estamos ausentes cuando estamos presentes, y viceversa, pendientes siempre de nuestra prótesis individual. Hoy en día, tanto si estamos solos como acompañados, cada cual está más pendiente de su móvil que de quien tiene al lado.
 
    Esos móviles que no podían aparecer en la foto de arriba porque aún no se habían inventado son hoy nuestra propia personalidad, hasta tal punto que se considera un delito o al menos una intromisión intolerable que alguien hurgue en nuestra preciosa y preciada intimidad. Podría decirse, sin incurrir en ninguna falsa nostalgia ni en la banda sonora de aquellos años de estúpidas canciones de verano de la oprobiosa dictadura, cuando se puso tan de moda ir a broncearse y no tanto a bañarse a las playas, que en aquella playa de la foto no hay prácticamente nada, y que hay casi todo, sin embargo.

martes, 31 de enero de 2023

Al invierno ningún lobo se lo comió.


 Al invierno ningún      lobo jamás     vivo se lo comió. 
Ni tampoco ningún     virus letal      ni un infernal calor. 
A su cita llegó,      poco puntual;     pero por fin llegó
el invierno. Cayó,     mira, el primer     manto de nieve albar. 
Sopla un viento glacial.    Puesta de sol     gélida. El astro rey
se hunde crepuscular.     Ha de caer,     plomo, la noche, que es 
 larga. En ella, sin fin      vamos a entrar      pronto a perder los dos. 
Que la muerte, ojalá,     si ha de llegar,     vivos nos halle, amor.
 

lunes, 30 de enero de 2023

Pintadas

¿Vida post mortem? ¿Hay acaso vida antes? 
¿En Marte, vida? ¿La hay siquiera aquí en la Tierra? 
 
Contra la historia, olvido a fin de que revivan inmemoriales y benditos los recuerdos.
 
 Duró lo mismo que una gota de rocío sobre una brizna de hierba al despuntar el sol.
 
 Será el mejor nacionalismo aquel que sea de mínima o, mejor, ninguna intensidad. 
 
Mejor un pez que nada en aguas de la mar salada que un pescado en la pescadería. 
 
Cometa yo multicolor que vuela al viento.
 
 La paz, un lobo disfrazado de cordero. 
 
 No tengo miedo a lo desconocido, más miedo me da lo conocido que conozco. 

Las imágenes atrofian la imaginación. 
 
 
 Ser algo el día de mañana, sí, cualquier cosa, mas poca cosa, poquita, casi nada. 
 
 ¡Ay! ¡Cuántos jóvenes prematuramente viejos,  envejecidos, más que el buen Matusalén! 
 
Todos los nombres propios son pseudónimos.
 
 Últimas noticias: nada nuevo bajo el sol. 
  Pero el Sol ¿no es nuevo cada día que amanece? 
 
Lo que se pierde, bien mirado, es también, por otra parte, aquello mismo que se gana. 
 
 ¿Quién me ha metido en la cabeza esta idea?  ¿Quién me ha metido en ella todas las ideas?
 
 Los españoles no nacemos españoles, nos hacemos, si no nos hacen antes, españoles.
 
 Ahora es el momento: ahora mismo o nunca.

domingo, 29 de enero de 2023

Escalada armamentista

    Sugerir que la escalada de armamento provoca la muerte, como hace la viñeta de Eneko publicada en el diario Público es algo tan evidente que mencionarlo resulta trivial, superficial. En las cuatro viñetas de la izquierda vemos a dos escaladores que trepan por las dos laderas de lo que parece una montaña, pero son algo más que dos meros escaladores más que una montaña, como vemos a continuación en la viñeta más grande de la derecha. Los escaladores serían los países empeñados en incrementar sus presupuestos de "defensa". Y la montaña, como comprobamos enseguida, no era tal montaña, sino la silueta de la mismísima Señora Inmortal de la Guadaña, es decir la Muerte, como se ve por su calavera descarnada, su negro manto y la cuchilla afilada de la guadaña que porta con la que cercena las vidas a su paso. 
 
 
    Cuando se va a cumplir pronto el año de la guerra espectacular de Ucrania, asistimos a una nueva fase del conflicto, como dicen los pedantes: La guerra ya no va a ser meramente defensiva, la defensa de un pequeño país invadido por otro mucho más poderoso. El presidente ucraniano pretende pasar a la ofensiva, y por eso codicia carros de combate y aviones y misiles, que les pidió a los Reyes Magos no para defenderse ya sino para atacar al invasor en su propio territorio. La Unión Europea, y el eje británico-estadounidense de la OTAN van a facilitarle el armamento, con lo cual la guerra alcanzará sin duda mayores dimensiones
 
    El gobierno español, el más progresista de nuestra historia nacional, el gobierno de la Gente, como se autodefine,  no va a ser menos que sus homólogos europeos, por lo que se apresta a participar en esta santa cruzada de Dios enviando también armamento pesado de última generación al frente de combate. 
 
    En lugar de rebajar la tensión y generar situaciones que favorezcan el alto el fuego, los países de la órbita británico-estadounidense y europea han decidido echar más leña a la fogata. 
 
    Pero la guerra, antes que provocar la muerte, que también la provoca, claro está, genera mucha "vida": artículos en la prensa, debates a favor y en contra, informaciones varias, miles de telediarios y programas televisivos de tertulianos, desfile de opiniones, viñetas como estas de Eneko, o la de El Roto, que sacaba el otro día en el Periódico Global...
 
 
    Y esa "vida" que provoca la guerra mueve dinero, mucho dinero, porque, al fin y al cabo, como sentenció lapidariamente Cicerón "el dinero es el nervio de la guerra", y donde él dice "nervio" nosotros podemos entender "móvil" y "motor". 
 
    De la pandemia, igual que de la guerra que vino a sustituir a la primera en los informativos, lo que importa es que dure, que dure mucho, que mueva mucho dinero a la mayor gloria de la industria farmacéutica y armamentista respectivamente, y sobre todo de la industria de la información, que es tan poderosa o más que las mencionadas, y cubre a ambas oportunamente. La pandemia va a cumplir tres años de edad, y la guerra está a punto de cumplir su primer aniversario.
 
    La industria armamentista o armamentística, que de las dos maneras parece que se puede decir, es, no cabe duda, la auténtica gran beneficiada e interesada en esta nueva fase del conflicto, como dicen los pedantes, de Ucrania. Se frota, por ello, las manos este sector industrial que,  según la impresentable ministra del ramo del Gobierno de España “genera muchos puestos de trabajo”. En sus propias palabras: La industria española de Defensa crea muchos puestos de trabajo. Camufla hábilmente con esa frase tan demagógica la mención del armamento denominando a la industria de las armas “industria de Defensa”, y nacionalizándola además como “española” para que veamos que la pasta queda en casa, por así decir. La prostitución también, señora ministra, crea muchos puestos de trabajo sin ningún género de duda, pero eso no la dignifica.

sábado, 28 de enero de 2023

Mas esemeeses y teletipos

¿Puede alguien decir el nombre de una sola persona a la que la vacuna le haya salvado la vida? Sin embargo, a más de uno le ha dado al otro barrio el pasaporte.
 
 “Yo hablo de lo que me echen con tal de vender Cantabria” -significativo 'vender' del octogenario sátrapa cántabro, que no quiere jubilarse y dejar su satrapía.
 
La alcaldesa de Chicago, preguntada sobre la ola creciente de atracos en la ciudad que regenta, aconseja a la ciudadanía no llevar encima dinero en efectivo.
 
La viróloga oficial predijo con un mes de antelación que en Navidad habría más contagios que el año pasado, pero falló, ave de mal agüero, su don de profetisa. 
 
 
La viróloga oficial del Reino "entra en los hogares" españoles, según el Periódico Global, a través de todos los medios audiovisuales a su alcance con el Virus.
 
 Al saludable negocio de la Farmacopea Industrial no le interesa económicamente hablando curar enfermedades, sino que se vuelvan crónicas y duren en el tiempo.
 
Un enfermo que se cura, sea real o sea imaginario como el de Molière, es un cliente que se pierde, y perder clientela no le interesa al negocio farmacéutico.
 
Frente al “No te quedes con la duda” puntual y concreta de algo, se propone aquí “Quédate con la duda” como método escéptico que cuestiona todas las “verdades”.
 
Lo que les interesa a los inversores en industria armamentista no es que haya paz, sino guerra que mueva dinero, que es, según Cicerón, el nervio de la guerra.
 
Publica el Periódico Global al pie de una imagen de una señora un mensaje subliminal de bondad del cubrebocas: "protegida -sic, pero ¿de qué- con mascarilla".


viernes, 27 de enero de 2023

Más versos de Daniel Lima

    El poeta brasileño Daniel Lima nos ha dejado versos memorables como los de este pequeño poema que reivindica la duda que nos libera de todas las certezas: Antes, vivia na certeza, / como uma águia aprisionada na gaiola. / A dúvida me libertou / deixando-me voar no espaço livre, / não mais certo de nada / senão da importância do voo.

Antes vivía en la certeza, / como un águila atrapada en una jaula. / La duda me liberó / dejándome volar en cielo abierto, / no seguro ya de nada / más que de la importancia del vuelo.

 


    Entre los Sonetos quase sidos destaca este Alma simultânea, que, con sus catorce hendecasílabos blancos -sin rima- agrupados en dos cuartetos y dos tercertos, dice así en versión original:

Tenho qualquer idade em qualquer tempo: / velho agora e menino logo adiante; / aqui jovem e depois homem maduro; / às vezes nem nascido, às vezes morto.

A idade em mim rebenta impetuosa / não do tempo existido, mas das coisas / que me criam, e também que são criadas / pelo que sou e sinto em face delas.

Menino e velho sou, não sucessivo, / mas simultâneo a cada sentimento /- múltipla idade de uma alma múltipla.

Às vezes já estou morto há muitos anos, / muito depois e frio; mas às vezes / sinto que vou nascer, sinto-me antes.

Autorretrato, Christian Krohg (1852-1925)
 

Tengo cualquier edad en cualquier tiempo:/ viejo ya y niño luego en adelante;/ joven aquí y después hombre maduro; / a veces no aún nacido, a veces muerto.

La edad en mí revienta impetuosa / no del tiempo que fue, sino de cosas / que me crean y son también creadas / por lo que soy y siento frente a ellas.

Niño y viejo soy, mas no sucesivo, / simultáneo en cada sentimiento / -una edad múltiple de un alma múltiple.

A veces muerto ya hace muchos años,/ mucho después y frío; pero a veces / siento que voy a nacer, me siento antes.

     

jueves, 26 de enero de 2023

Pareceres (XIII)

61.- Odiseo, o sea Ulises, arriba náufrago y desnudo, después de haber perdido barco y tripulación, a la costa de la isla de Esqueria, donde viven los feacios, y donde la princesa Nausícaa, que se hallaba en la playa bañándose con sus esclavas, lo encuentra y lo lleva hasta el palacio de su padre, el rey Alcínoo. De camino le habla de cómo su pueblo ha levantado un hermoso templo al dios Posidón, el señor de los mares, que se alza en mitad del ágora pavimentada con lajas labradas hundidas en tierra. No es un pueblo guerrero, pues, como dice el poeta, no se preocupa de otras armas que no sean las del mar: Cuidan de los aparejos allí de sus negros navíos, / de las amarras y velas, y dan pulidez a los remos, / pues a feacios no preocupan ni arco ni flechas, / sino los mástiles, remos y naves bien equipadas / con los que cruzan ufanos el mar plateado de espumas. Gracias a los feacios y solo a ellos Ulises, o sea Odiseo, podrá surcar el mar  y regresar de la guerra a Ítaca, su reino. 
 
Nausícaa, William McGregor (1937)
 
62.- Mucho se habla de la violencia machista en nuestro país, que se ceba en los malos tratos y llega hasta el asesinato de las mujeres por parte de sus parejas masculinas. Cada vez que aparece un caso de estos en los medios de comunicación se publicita hasta la saciedad dando pábulo a los medios de (in)formación de masas. Se dice por ejemplo en la prensa que diciembre de 2022 ha sido el mes más trágico en los últimos veinte años en lo que respecta a violencia de género en España: 13 mujeres han sido asesinadas en 28 días. Y así como se da bombo y platillo a esta lacra, se pasa por alto otra mucho más clamorosa: el índice de suicidios en nuestro país: suele haber 11 cada día. En el caso del suicidio es muy difícil echar la culpa a alguien, pero, en el fondo, es la misma violencia la que se ejerce contra los demás que contra uno mismo. Eso explica que el cristianismo haya condenado la muerte voluntaria igual que el asesinato: No matarás es un mandamiento de la ley de Dios que se refiere tanto a las vidas ajenas, incluidos los animales, como también la propia de uno mismo, porque no somos dueños ni de las unas ni de la nuestra tampoco. Precisamente es una violencia posesiva la que se ejerce en uno y otro caso: La maté porque era mía. Yo también soy mío, por eso tengo derecho a matarme. Es la misma violencia, se mire como se mire. 
 
63.- No deberíamos ofendernos demasiado porque alguien nos llame en un arrebato de ira “¡hijo de puta!”, o más bien hijoputa, o joputa, o hijueputa, como en algunos países sudamericanos. No es tanto una invectiva contra la figura sacrosanta de nuestra madre, cuya sublimación es Nuestra Señora la Virgen María, como la constatación de que todos, incluida la madre que nos parió, somos, como la prostituta, a la vez vendedores y mercancías: nos vendemos a nosotros mismos bajo el pretexto de que hay que trabajar para vivir, por lo que acabamos viviendo, si a esto se puede llamar vida y no subsistencia, para trabajar.
 
Mujer contando monedas, alegoría de la avaricia, Mathias Stom (c. 1635)
 
 
64.- ¿A qué huelen los billetes nuevos cuando, recién salidos del horno bancario, empiezan a circular tan impolutos y flamantes, sin las muchas huellas de mugre, sangre, sudor y lágrimas todavía que el uso imprime al vil metal? No nos llamemos a engaño, no digamos que no huelen a nada todavía. Esos billetes van a servir para hacerse virales como los virus y sobornar a alguien que se creía insobornable, para mostrarnos todas las vilezas que somos capaces de cometer, y para demostrarnos también que todo en la vida tiene un precio. Como cantó el poeta romántico, una oda no vale nada si no está escrita al dorso de un billete de banco... Los billetes nuevos parecen asépticos. Parece que no tienen historia detrás. No han adquirido la pátina de roña que hace que parezca que son lo que son en realidad. Parece que no están envilecidos por el uso. Démosles tiempo, que eso es lo que piden: el dinero requiere tiempo para crecer y multiplicarse, sólo eso. Démosle tiempo al tiempo, démosle tiempo al dinero. Por muy blanqueado que esté, el dinero es siempre dinero negro. Por muy limpio que esté, el dinero es siempre dinero sucio. Por muy virtual y digital que sea, el dinero es siempre real y, por lo tanto, falso. 
 
 
 
65.- En el tercer milenio de la era cristiana los trabajadores de todo el mundo deberíamos unirnos y rebelarnos contra las cadenas que nos atan todavía a la vieja servidumbre del trabajo asalariado, supervivencia vergonzosa del sistema esclavista de producción, gritando al unísono: “¡Basta ya!”. Resulta irónico, si no fuera un sarcasmo sangrante, que en las calendas de mayo se festeje el día del trabajo en conmemoración de los mártires anarquistas de Chicago al grito decimonónico de “¡Viva la clase obrera!”, cuando debería oírse un sordo y desgarrado “¡Abajo el trabajo!”. Ahora que las dictaduras han desaparecido de la rugosa faz de la vieja Europa, nos han dejado sin embargo estos cadáveres putrefactos que hieden pero no mueren, inequívoco caldo de cultivo de explotación, frustración y subordinación a jefes y jefecillos, empresarios, que, a diferencia de los políticos democráticos no admiten elección ni revocación. Enroquémonos, desprestigiando el supuesto carisma liberador del trabajo, en las barricadas del dolce far niente, y entreguémonos a la holganza de la pereza, bendita sea la vagancia, saboteando todas las entidades tanto públicas como privadas, modernas maquinarias que nos devoran, forzándonos a obedecer ciegamente a una rutina cronometrada y jerárquica. La revolución todavía pendiente pasa por trabajar lo menos posible, por convertirnos en parásitos del sistema, acelerando así la vertiginosa caída del capitalismo –no lo verán tal vez estos ojos que comerá la tierra-, último acto heroico que nos queda acaso a los náufragos postreros de la Historia Universal. 
  

miércoles, 25 de enero de 2023

Arcangelical mis Ucrania

    Viktoria Apanasenko, Mis Ucrania, causó sensación en el certamen de Mis Universo celebrado en Nueva Orleans (Luisiana) el pasado 14 de enero, exhibiendo en la pasarela, un emperifollado traje inspirado en el mismísimo santo patrón de la ciudad de Kiev, que es el arcángel San Miguel. Ya sabemos, gracias a mis Ucrania, cuál es el sexo de los ángeles y arcángeles.
 
    Reivindicaba de esta guisa la ucraniana o ucrania, como prefiere decir el Periódico Global, empuñando una espada y vistiendo un traje alado despampanante hecho a mano, el papel de santo protector y guerrero del arcángel, guardián de los soldados y patrono de la capital del país, símbolo religioso por un lado y militar y político por otro.
 
 
    La intención de Viktoria y de los que han diseñado semejante atuendo era llamar, una vez más, la atención del mundo sobre la heroica guerra que sostiene Ucrania, representada por esta Guerrera de la Luz que propaga al mundo su mensaje de lucha por la libertad y contra el Mal, como el arcángel, que derrotó al mismísimo Lucifer o Satanás. 
 
    El traje, como puede verse en las imágenes y el vídeo adjunto, conlleva un par de complejas alas extensibles con los colores de la bandera ucraniana, y una corona de espigas de trigo, que es otro de los símbolos nacionales del país. Tardó cuatro meses en confeccionarse en condiciones deplorables dada la invasión rusa, con frecuentes cortes de electricidad y sirenas a todo volumen que alertaban de bombardeos aéreos, trabajando a veces a la luz de las velas y con suministros limitados para crear esta fantasmagoría, que es la bellísima Viktoria, de blondos cabellos de oro como las rubias espigas de su corona, cuyo nombre representa así a su heroico país, que quiere más la victoria que la paz. 
 
 
    Había la ucraniana, o ucrania, escrito en sus redes sociales: La guerra no puede quebrantar nuestra fuerza o marchitar nuestros corazones, resucitaremos como el ave Fénix incluso en el fuego.  
 
    También declaró a la prensa que la alegoría de su traje no sólo aludía a su sufrido pueblo ucraniano, o ucranio, sino “a todas las personas que luchan por sus derechos, que luchan por sus valores, que luchan por su vida", generalizando de este modo su mensaje.
 
 
    Antes de viajar a Nueva Orleans para competir en el certamen de Miss Universo, y representar a su país, la bellísima señorita colaboraba como voluntaria con las Fuerzas Armadas de Ucrania, preparando comida para el ejército y  las víctimas de guerra. Cuando le propusieron presentarse al certamen, se hallaba, cual humilde cenicienta, fregando el suelo del restaurante donde trabajaba. 
 
El arcángel san Miguel derrotando a Satanás, Guido Reni ( c. 1636)
 

    La elección de un santo guerrero que empuña una flamígera espada vengadora tiene un claro simbolismo religioso que quiere presentar esta guerra como una guerra santa o cruzada, ya que el arcángel derrota al dragón, que es el mal; aquí, el Imperio ruso y su sátrapa malvado. 
 
     Mis Ucrania, la más que angelical arcangelical Viktoria, representante de la belleza de ese país, muestra al mundo, en sus propias palabras propagandísticas,  "cómo los ucranianos luchan ahora mismo por el futuro, por su libertad, por su independencia, por cada centímetro de nuestra tierra y por nuestra historia".

martes, 24 de enero de 2023

Estado policial

    Resulta significativo cómo el Estado es capaz de asimilar cualquier protesta que se esgrima contra él, incluso un insulto contra el gremio policial(1), como es el acrónimo ACAB, que en la lengua del Imperio, que es la de Chéspir, corresponde originalmente a All Cops Are Bastards, lo que significa en la nuestra, Todos los Polis Son unos Bastardos, o, dicho de otra manera, unos hijos de madres conocidas, y aun muy conocidas, pero de padres desconocidos, lo que en castellano viejo se decía, como leemos por ejemplo en El Quijote, unos hideputas, y en más moderno castellano, escrito todo junto, unos hijoputas.

    Dicho acrónimo anglosajón tiene una versión numérica que es 1312, que encripta de alguna manera el mensaje, y que responde al orden alfabético que guardan las letras ACAB en el alfabeto latino que mayoritariamente utilizamos.

    Prueba de que hasta un improperio destemplado como ese contra la policía, que se ha hecho famoso en pintadas, en camisetas, en tatuajes, en pancartas de protesta contra la brutalidad policial y en las redes sociales, se puede utilizar a favor del propio cuerpo, es el hecho de que la policía federal alemana ha sacado un anuncio publicitario en el que reivindica el acrónimo ACAB pero le da otro significado sustituyendo “bastard” por “beautiful”, y queda así: All Cops Are Beautiful, que viene a ser Todos los Polis son Guapos, convirtiendo lo que era un insulto contra el estado policial en un piropo a su favor(2). El lema propagandístico, destinado a reclutar jóvenes de ambos sexos, se acompaña de una fotografía de varios agentes, tanto varones como mujeres bastante agraciados físicamente, de modo que cualquiera que vea la imagen reconocerá enseguida que efectivamente tanto ellas como ellos son hermosos y bien parecidos sin ningún género de duda. 


    Hay además en dicho anuncio propagandístico y publicitario una frase, en la lengua de Goethe esta vez, que es además la dirección de la página electrónica y que dice: Komm zur Bundespolizei.de, donde el -de final es la matrícula cibernética de Alemania (Deutchland), y que quiere decir “Ven a la policía federal (alemana)”, tuteando al lector, con lo que se ve que este eslogan trata de atraer a la juventud bisexual(3) a formar parte de los cuerpos de seguridad del Estado ofreciéndoles tanto a ellos como a ellas un trabajo, y por lo tanto un futuro, que, con el añadido del uniforme, les hace hermosos, atractivos.

    El sistema se ha apropiado, así, de estas siglas que en principio se oponen al sistema policial y que pueden constituir un delito, como informábamos en Verguenza me daría ser policía, donde dábamos cuenta del caso del cantante don Evaristo Páramos, del grupo Gatillazo, y antes de La Polla Records, que cerró su actuación en Jerez de la Frontera gritando “policías, sois unos hijos de puta”. El improperio no iba dirigido contra un agente en concreto, sino contra el cuerpo en general de policía, y fue sancionado por “falta de respeto o consideración” a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de acuerdo con la LOPSC, que popularmente se conoce como la Ley de la Mordaza. 

  1. La palabra policía deriva del griego πολιτεíα politeía, que significa 'constitución de un Estado, ciudadanía”, que a su vez deriva de πóλις pólis, que era el nombre de la ciudad-estado en la Grecia clásica, es decir de la forma que en aquel entonces adoptaba el Estado, por lo que la expresión “estado policial”, etimológicamente hablando, es una redundancia, ya que todo Estado es por esencia, mal que le pese, policial. 


     

  2. Ya a algún defensor del oficio policial se le había ocurrido transformar el significado del acrónimo ACAB, dándole un sentido meliorativo, en All Cops Are Brave: Todos los policías son valientes. Se subrayaba así la belleza moral más que la física -ambas inseparablemente unidas formaban el ideal griego clásico de la kalokagathía-, pero la policía federal alemana ha preferido subrayar la belleza física antes que la valentía y valor de sus agentes.

  3. Si visitamos la página electrónica de la policía federal alemana, nos encontramos con la fotografía amable de seis policías sonrientes, tres chicas y tres chicos, y este primer mensaje: Gib deiner Zukunft eine neue Richtung. Komm zur Bundespolizei. Bewirb dicht jetzt! Dale a tu futuro una nueva dirección o un nuevo sentido. Ven a la policía federal. ¡Apúntate ya!

      

lunes, 23 de enero de 2023

Y más eseemeeses todavía

¡Pronto en nuestro país estreno de la superproducción “Ortro”, hijo de Equidna y Tifón, hermano del Cancerbero, de los creadores de “El coronavirus de Wuhán”!

 
  Muchos son los llamados y pocos los elegidos, las élites, la nueva clase social que tiene el poder económico y político, la reecarnación de la vieja burguesía.
 
La vacuna antitanática es la terapia eficaz que previene la muerte, ya que lo más importante es “salva la vida humana”, esa abstracción descarnada y fetichesca.
 
La copa de Higía, diosa griega de la salud, con su serpiente enroscada, representa, símbolo internacional de la profesión farmacéutica, el veneno y el antídoto.
 
 
Los datos obtenidos de las estadísticas no pretenden reflejar la realidad, sino, por el contrario, hacer que la realidad se acomode a dichos datos estadísticos.
 
Ucrania se ha convertido en un arsenal sin fondo en el que Occidente, enloquecido, deposita para lograr la victoria, no la paz, miles de toneladas de armamento.
 
 
¿El oficio más viejo del mundo? La caza, la agricultura, la alfarería... pueden ser antiguos, pero la prostitución es la esencia del sistema social capitalista.
 
Igual que el bombero pirómano que provoca incendios para justificar su heroica labor de sofocarlos, los programas antivirus crean el virus a fin de combatirlo. 
 
El urbanita que quiere huir de la ciudad no lo logra porque la ciudad de la que huye es él mismo, y va siempre con él adonde vaya, como en el poema de Cavafis. 
 
 
 Los dioses, según Homero, tramaban la ruina de los hombres para dar pábulo a los poemas épicos, o a prosaicos servicios y medios, diríamos hoy, informativos.
 
Escribe Polibio en algún lugar de sus Historias que muchas personas están ausentes cuando están en presencia de algo y no lo ven pese a ser testigos oculares.
 
El nacionalismo es sin duda uno de los mitos más dañinos, contra él podemos esgrimir este apotegma: Los españoles no nacemos españoles, nos hacemos españoles.
 
“Me cago en Napoleón, / me cago en José Primero / y si es por poder cagar, / me cago en el mundo entero”, cantaba en octosílabos hagesicoreos la copla popular.