sábado, 14 de marzo de 2026

Interludio

El corazón, símbolo del partido que hace bandera del amor, declara la guerra al odio a fin de que su Líder Supremo sea amado o deje al menos de ser aborrecido.
 
 
En la caverna de Platón hay güifi (guaifai, que dicen los ingleses) que permite a los cavernícolas conectarse a la Red y acceder a la sociedad del espectáculo.
 
 Todos nuestros agentes están ocupados. Manténgase a la espera, por favor. (Suenan acordes de un vals vienés y el mismo mensaje repetido interminablemente). 
 
Los médicos viven de la enfermedad, los abogados de la discordia, los políticos de la mentira, y las naciones de la guerra, que es la quintaesencia del Estado.
  
 
 Frente al dónde están los que alguna vez vivieron en el mundo, cabe preguntarse dónde están los que vivieron dentro de nosotros mismos, nuestros antepasados.
 
Individuum est ineffabile: el lenguaje humano no puede captar con palabras y conceptos generales el aquí y ahora de una persona o cosa particular y concreta.
 
No se trata de descubrir mi otro yo o alter ego, sino, como intuyó Rimbaud, que yo es siempre otro, o mejor: yo, en primera persona, soy siempre otro diferente.
 
Descubrimiento apocalíptico: El individuo no tenía un doble o dopplegänger, ni siquiera un alter ego, sino que estaba desprovisto de ego propio y personalidad.
 
En el paso del siglo decimotercero al decimocuarto se instalaron los primeros relojes mecánicos a fin de regular el tiempo en las principales ciudades europeas.
 
  
 Para el héroe era vergonzoso morir en el lecho de muerte, resultaba humillante morir sobre un jergón de paja y no caer muerto en combate en el campo de batalla.
 
 La muerte del héroe solo es épica y heroica propiamente dicha cuando le da un sentido unívoco a una vida que, como toda vida que se precie, carece de sentido.
 
Praeteritum pro futuro: Un verbo en pasado para narrar hechos futuros -contradicción en sus términos-, dando por hecho un porvenir que no ha acontecido todavía.
 
Como no poseía ego propio o self, en la lengua del Imperio, no se vio al pasar delante de un espejo y mirarse ni salió su imagen en la foto de su autorretrato.
  
 
Uno no puede escribir su propia autobiografía puesto que una vida no puede hacerse historia antes de culminar, vista para sentencia, en el momento de la muerte.
 
Una monodia es una canción para una sola voz, un cántico que se interpreta en solitario con una única línea melódica que establece un diálogo con los oyentes.

viernes, 13 de marzo de 2026

Persona busca personalidad (II)

    Los lingüistas hoy están prácticamente de acuerdo en el origen probablemente etrusco del término latino persona, que derivaría de phersuna "lo relacionado con phersu/Phersu", que sería una máscara ritual usada en juegos funerarios etruscos. 
 
    El phersu/Phersu es una figura del mundo etrusco que se ve en pinturas funerarias, especialmente en la Tumba de los Augures (siglo VI a. C.), donde aparece la palabra escrita junto al personaje por lo que se supone que era el nombre del rol o figura representados. La escena muestra a un hombre con máscara barbuda vestido con túnica corta que sostiene una correa con la que controla a un perro agresivo que ataca a otro hombre que tiene la cabeza cubierta con una capucha y que se defiende con un garrote. No hay unanimidad sobre el significado de esta escena: podría ser un antecedente de los juegos gladiatorios romanos, o ser un personaje ritual o teatral en juegos funerarios etruscos. 
 
phersu/Phersu
     
    Otra palabra latina relacionada con el teatro y de probable origen etrusco es  histrio, histrionis, que  designaba originalmente a los actores o danzarines, de donde deriva nuestro histrión. Según la tradición histórica, el término pasó al latín para describir a los artistas traídos de Etruria para entretener al público con gestos, música y disfraces. 
       
    El término griego equivalente al latín persona era prósōpon πρόσωπον, de ahí que a la figura literaria consistente en la personificación se la denomine prosopopeya. Según nuestra docta Academia, sería el origen etimológico del etrusco phersu/Phersu. La pesona, según ella, derivaría "del latín persōna 'máscara de actor', 'personaje teatral', 'personalidad', 'persona', este del etrusco φersu, y este del griego πρόσωπον prósōpon", pero esto último parece poco probable fonéticamente. 
 
    La historia de la palabra griega, sin embargo, es muy interesante porque relaciona la cara, que es según nuestro refranero el espejo del alma, con las máscara teatral y el personaje representado. Está formada con el prefijo prós πρός, que significa “delante de” y el sustantivo ōps ὤψ, que quiere decir "ojo" y genéricamente "rostro", por lo que el término significa literalmente lo que está delante de los ojos, y lo que se presenta a la vista. 
 
    En el teatro griego clásico los actores llevaban máscaras que los caracterizaban, por lo que acabó designando a los personajes que representaban. Más tarde la palabra adquirió, en una evolución paralela a la latina persona, un sentido mucho más abstracto, pasando a su significado moderno de identidad individual. En la primitiva teología cristiana griega se utilizó el término prósōpon para hablar de las tres personas de la Trinidad. 
 
    Semánticamente la identidad nace de una palabra que originalmente significaba máscara, que se impone y que se muestra a los demás, lo que puede sugerir que toda identidad es sustancialmente falsa identidad y todo nombre propio, como hemos formulado alguna vez, un pseudónimo, real, sí, pero falso.
  
    Personas sujetas a derecho: En el derecho romano ya se usaba el término persona. Podemos remontarnos a Gayo, el jurista que vivió en tiempos de Adriano y parece que alcanzó la época de Cómodo. En el libro I de sus Instituciones, establece que el derecho se ocupa de las personas, de las cosas o de las acciones. Concerniente a las personas al hablar de la condición humana establece la división entre esclavos y libres, y dentro de estos últimos los “ingenuos” que son libres de nacimiento y los libertos, que son los esclavos que han adquirido la libertad... Más adelante establece otra división de las personas, las personas sui iuris o independientes y las alieni iuris sujetas a un poder ajeno, destacando entre estas últimas las que están in potestate, in manu e in mancipio. En la jurisprudencia romana la sociedad se analiza según status, y tres criterios: el de libertad (libre o esclavo), el de ciudadanía (ciudadano romano o no) y el familiar (posición dentro de la familia) y solo quien poseía el estatus adecuado era persona según la ley. 
 
    En la jurisprudencia actual se distinguen las personas físicas o reales, seres humanos individuales con una identidad física avalada por un nombre propio y una fecha de nacimiento, de las jurídicas, que son entidades legales, es decir, creadas por la ley como empresas y organizaciones que tienen una existencia independiente de sus miembros.
 
    Personas gramaticales: En la gramática tradicional se habla de prima, secunda y tertia persona: Elio Donato define la primera persona como el hablante, la segunda como el oyente y la tercera la cosa o persona cosificada de la que se habla. La idea de las tres personas gramaticales viene ya de la tradición gramatical griega, por ejemplo de Apolonio Díscolo, que adoptaron los latinos. Un lingüista moderno, Émile Benveniste, define la tercera persona como la no-persona. La diferencia no es solo gramatical sino filosófica y pragmática: la primera persona y la segunda crean el diálogo, la tercera es la cosificación. En latín clásico ni siquiera existía un pronombre personal específico de tercera persona como en las lenguas modernas (él, ella), sino que se recurría a un mostrativo o al anafórico, lo que refuerza esta intuición de que la tercera persona es la no-persona.
 
La Santísima Trinidad, Antonio de Pereda (s. XVII) 
 
     Personas teológicas: Al parecer, ya Tertuliano definió la Trinidad como “una substantia, tres personae”: un Dios que es uno y trino: una sola sustancia o esencia en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, afirmando el monoteísmo sin negar la distinción entre las tres personas, concepción que fue confirmada doctrinalmente con posterioridad en los primeros concilios de Nicea y de Constantinopla. No deja de sorprender, sin embargo, cómo la incipiente teología cristiana utiliza una palabra de origen teatral para definir la estructura del dios trinitario. En los primeros debates teológicos griegos se usaba el término paralelo 'prosōpa', pero se volvió sospechoso enseguida por sugerir que Dios utilizaba máscaras teatrales, lo que parecía poco serio para referirse a la divinidad, por lo que se sustituyó por hipóstasis, cuyo equivalente latino sería substantia “una esencia, tres hipóstasis o sustancias”, μία οὐσία, τρεῖς ὑποστάσεις (mía ousía, treîs hypostáseis). Pero no hay que llamarse a engaño con estas definiciones: no se refieren al hombre, sino que son teológicas: se refieren principalmente y exclusivamente a Dios, a la persona divina. 

jueves, 12 de marzo de 2026

Persona busca personalidad (I)

    Leo en “Los orígenes del individualismo europeo” (Barcelona: Editorial Crítica, 1997), del historiador ruso Aaron Gurevich que en la antigüedad grecorromana el concepto de “persona” aún no se había forjado como tal porque no había una conciencia personal individual. Existía, en efecto, en latín una palabra 'persona', pero no significaba lo que hoy, sino 'máscara', la máscara del actor teatral, y, por extensión, el papel o posición social del personaje dramático que interpretaba en escena. 
 
    El hombre no se consideraba a sí mismo como personalidad, lo que sería una ridícula pretensión, y ni siquiera otorgaba a sus dioses humanizados que representaban fuerzas de la naturaleza (amor, fuego, guerra... ) tal categoría. Tenemos que adentrarnos en la Edad Media cristiana para encontrar textos en los que se dice que gracias al sacramento del bautismo el hombre se constituía como persona en la iglesia de Cristo. 
 
    Hoy en día, ya en pleno siglo XXI, es imprescindible, más que el sacramento del bautismo que le imponía al recién nacido la bendición o maldición de un nombre propio con el que cargar toda su vida, la inscripción laica en el registro civil para ser reconocido como persona o, más modernamente, como ciudadano y miembro de pleno derecho del estado nacional.
 
 
 
    El Nombre Propio era ya entre los antiguos romanos un distintivo masculino de ciudadanía. Constaba de tres nombres: el praenomen, nombre personal o de pila, elegido entre un repertorio (Gayo, Marco, Publio, Tito...), el nomen, que era el nombre del clan familiar al que pertenecía el ciudadano, algo como nuestro apellido, y el cognomen o sobrenombre, una especie de mote que se volvió hereditario como el nomen y que especificaba la rama familiar del clan. El derecho a los tria nomina diferenciaba a los ciudadanos de los extranjeros, y a los libres de los esclavos, que eran denominados por un mote como se hace hoy con las mascotas. Las mujeres, sin embargo, no tenían derecho a los tria nomina, como no tenían derecho al voto en las antiguas formas de democracia hasta llegar a la actualidad. Su nombre era el nomen de su padre terminado en -a: Así la hija de Gayo Julio César se llamó Julia, y la de Marco Tulio Cicerón, Tulia. Si tenían más de una, todas llevaban el mismo nombre colectivo.
 
    Hay dos etimologías espurias del término 'persona':
 
1ª.- La primera deriva del verbo personare 'resonar'. Esta explicación se remonta a la propia antigüedad. Ya un gramático como Gavio Baso la desarrolla en su tratado hoy perdido sobre el origen de los nombres, del que nos da noticia Aulo Gelio en sus Noches Áticas (V, 7,2): conjetura (Gavio Baso) que ese vocablo ('persona') se formó a partir de 'personare' (resonar) porque, dice, la cabeza y la cara están cerradas por todos lados por la cobertura de la máscara y solo queda una vía para la emisión de la voz, que no es vaga ni difusa, la cual empuja la voz condensada y concentrada hacia una única salida, y hace más claros y sonoros sus sonidos
 
    Hay una objeción filológica: la "o" de personare es breve mientras que la "o" de persona es larga, pero Gavio Baso se las apaña para sortearla ingeniosamente: Así pues, dado que ese revestimiento del rostro hace que la voz se aclare y resuene, por ese motivo se dijo persōna, con una ō más larga por la formación de la palabra
 
    Pero todavía cabe otra objeción: la palabra persona es mucho más antigua que el verbo personare, por lo que la relación con sonum 'sonido', raíz y base del verbo sonare y sus compuestos, es más remota e improbable. 
 
 
 
    Esta fue, sin embargo, la interpretación que triunfó en la Edad Media. De ella se hicieron eco, entre otros, nuestro Isidoro de Sevilla, Alain de Lille (dicitur persona a personando) y Tomás de Aquino. Este último comenta que la palabra surgió en el teatro antiguo, y dado que en las comedias y tragedias clásicas se representaba a hombres notables, el término persona se asoció enseguida a alguien que tenía dignidad o rango, de donde deriva el uso eclesiástico de llamar así a quien tiene dignidad dentro de la iglesia, y sobre todas las cosas, a Dios mismo,  que es uno y trino: tres personas distintas y un solo Dios verdadero en el dogma de la Santa Trinidad
 
    Así pues, durante el medievo "persona" era un término que se refería casi exclusivamente a Dios. Paulatinamente la persona divina irá determinando la persona humana individual. Es preciso llegar a la actualidad para que el fenómeno se generalice de Dios a todo dios, es decir, a todo el mundo, personalizándose todo lo imaginable, hasta lo impersonal. Como denunciábamos en una ocasión con un trabalenguas: En este tiempo tan impersonal todo está, paradójicamente, personalizado. ¿Quién lo despersonalizará? El despersonalizador que lo despersonalice buen despersonalizador será.  
 
 
 
2ª.- La otra falsa etimología, extendida sobre todo también en la Edad Media, decía que persona era una contracción de per se una ('una por sí misma'), subrayando la individualidad característica de la personalidad. Esta explicación carente de rigor filológico porque fonéticamente persona no puede derivar de per se unapertenece a un tipo muy común de falsa etimología filosófica, conceptual o especulativa que no intenta reconstruir el origen lingüístico real, sino expresar la esencia de la cosa nombrada: “una realidad que es una por sí misma”. Es decir, un individuo subsistente, no parte de otro.   

miércoles, 11 de marzo de 2026

'Qualité de vie'

    'Trabajamos por su calidad de vida', decía en la lengua de Molière en letras mayúsculas blancas sobre fondo azul un panel informativo del ayuntamiento de Péribonka, en el Québec francófono canadiense, pero podía haber sido en cualquier otro lugar del mundo. En el centro de cartel en letras negras sobre fondo blanco, se especifica en qué consiste ese trabajo que va a mejorar la calidad de vida de los habitantes de ese municipio: Aménagement du cimetière, o, lo que es lo mismo, acondicionamiento del cementerio, que se halla detrás del anuncio. Sarcástica resulta la asociación de palabras: calidad de vida, acondicionamiento del cementerio. 

 

    De la etimología del trabajo (travail en francés) hemos hablado más de una vez, procedente del latín trepalium, variante del clásico tripalium, que era un instrumento de tortura formado por tres patas, palos o estacas, origen de nuestro trabajo con el sentido clásico de sufrimiento, tormento, acción penosa. 
 
    Cementerio, francés cimetière, nos viene del latín clásico 'coemeterium' que a su vez procede del griego κοιμητήριον coimeterion "lugar donde se duerme, dormitorio". La ene intrusa del término español se debe a una influencia foránea y a una etimología popular de la palabra caementum, que da origen al doblete cemento/cimiento.  
  
     Resulta curioso a propósito cómo algunas empresas de pompas fúnebres, como se decía antaño, y tanatorios rozan el sarcasmo del humor negro a la hora de anunciar sus servicios funerarios: desde aquel anuncio de una agencia turolense que llevaba el nombre de San Jorge, santo patrón de Aragón, a lo grande en un cartel de cuatro metros de largo por dos de alto, colocado sobre la tribuna de un campo de fútbol, que rezaba “A muerte con el deporte en Teruel”, indicando una lealtad incondicional propia de un hincha recalcitrante hasta el último momento, que es la muerte que a todos nos ha sido prometida, en este caso, con el deporte rey de la nación, que es el balompié, hasta el "Deja tu tranquilidad en nuestras manos" de la funeraria con nombre paradisíaco y ecológico El Edén, que ofrece su mano amiga "en esos momentos difíciles" y sus servicios (cremación, sepelio, velación, traslados nacionales e internacionales, etc.) a precios módicos, donde se equipara la innombrable con la tranquilidad de aquel otro eslogan, ya mítico, de "Muérase tranquilo, nosotros nos ocupamos de lo demás".
 
      Estamos muy acostumbrados, también por estos pagos y lares nuestros, a carteles de la índole del canadiense, que rozan el humor más negro y surrealista y el recochineo por parte de las autoridades que nos gobiernan: Estamos trabajando para mejorar su futuro.  Disculpen las molestias. En aras del futuro, uno de los dioses más cruentos que puede haber,  sacrifican nuestro presente, que es lo único, por otra parte, que tenemos.  
 
 Aquí nos lo ponen hasta por triplicado

martes, 10 de marzo de 2026

Fuera móviles, desmovilizados

    Cada vez que le pedíamos mis hermanas y yo a mi padre, como cabeza de familia que era y hombre chapado a la antigua que nos pusiera línea telefónica o una antena nueva para ver la segunda cadena, o, más adelante, cuando fue accediendo a regañadientes a nuestras reivindicaciones, que comprara una tele en color, siempre nos respondía que nuestros abuelos y bisabuelos habían vivido muy bien sin esos artilugios modernos que a nosotros nos parecían tan  imprescindibles como el teléfono y la televisión, y que bien podríamos nosotros pasar también sin ellos por lo tanto. Reconozco que en aquel entonces no me gustaba la respuesta que nos daba mi padre, pero hoy, con la perspectiva que tengo, la comprendo y me apunto a ella con todas mis fuerzas.


    Fuera gastos superfluos. Fuera chismes que no sirven para nada más que para crearnos adicción. Si mi padre, y mi abuelo y mi bisabuelo vivieron sin móvil o celular, como le dicen al cacharro al otro lado del charco, ¿por qué no puedo hacerlo yo? Adiós por tanto al móvil desde este mismo momento, pues no lo necesito para nada y me violenta muchísimo, porque sólo recibo mensajes de la compañía telefónica, y porque la gente sólo te llama para chorradas.

    Ya di un paso en ese sentido hace unos años cuando me borré de la modalidad de prepago -una cuota que te cobraban todos los meses hablaras o no- y me pasé a recarga, pero ahora me voy a deshacer del propio chisme, voy a dejar de recargarlo, y voy a hacerlo porque cada vez te dura menos la batería, porque hay que enchufarla cada dos por tres, ya que no funciona sin electricidad, o sea, sin inyección de liquidez de dinero, que es su combustible.
 

    Con el pretexto de servir para comunicarnos, como las redes sociales, lo que hace es todo lo contrario: incomunicarnos. Oímos la voz de una persona a la que no vemos o la vemos como si saliera por la televisión, con la que no estamos, a la que intimidamos  y que nos intimida con la llamada, interrumpiendo nuestros quehaceres  o nosotros los suyos. Es un pretexto para no ver a nadie. Y es verdad que hay gente que es mejor no verla, pero a esa gente tampoco habría que oírla. 

     Se han sacado de la manga los británicos un palabro nuevo que es nomofobia, abreviación de 'no-mobile-phone-phobia', para denominar al miedo, rayano en el pánico, a no tener un esmárfono, a no tener acceso al cacharro debido a alguna circunstancia como falta de cobertura o de batería, pérdida -perderlo es perder la identidad digital, versión moderna de la vieja alma medieval y del antiguo régimen-, robo, caída del sistema... lo que provoca auténticas crisis de ansiedad, intensa angustia, estrés que desarrolla síntomas físicos preocupantes como taquicardia, sudores fríos, convulsiones, migrañas... 
 
 
    Muchos esmárfonos vienen ahora protegidos para que no puedan robarnos las intimidades que guardamos en ellos -incluido lo más preciado, ya que no precioso, que es el dinero- y para desbloquearse utilizan el reconocimiento facial. Será por aquello de que la cara es el espejo del alma y aquello otro de que la huella dactilar recuerda mucho a la policía y no es suficiente. 
 
    El móvil o esmárfono es lo más íntimo que tenemos -y que nos tiene-, por eso se considera ciberacoso y violencia psicológica que alguien que no sea yo, su propietario y su propiedad, controle el aparato, revise los mensajes y redes sociales. En el caso de tu pareja masculina, si la tienes, se considera violencia de género digital que tu chico te exija tu contraseña, porque no es una muestra de amor, sino un intento de posesión y control sobre la intimidad de la mujer.

  
    Además, viendo la dirección que va tomando la cosa, parece claro que volvemos a las cuevas de Altamira y de Lascaux, lo que tampoco es ninguna catástrofe, porque vamos a quitarnos mucha tontería de encima,  mucho progreso que sólo ha servido para beneficio de la inteligencia artificial del capital pero no de la que se supone natural de las personas, y vamos a volver a la desnudez primitiva en torno al fuego que nos permite vernos las caras, y que nos da calor y anima a su amparo, todo ello en el marco incomparable, como diría una agencia de viajes, de unas grutas prehistóricas con estalactitas y estalagmitas y  unas pinturas rupestres de bisontes, ciervos y otros animales en sus techos y paredes, que son una auténtica obra de arte primitivo y poco o nada tienen que envidiar a las ferias de arte contemporáneo.

lunes, 9 de marzo de 2026

Minima maxima

CARPITE POMA: Una variante del CARPE DIEM horaciano podría ser este CARPITE POMA (coged los frutos) de Ovidio que se encuentra en el verso 576 del libro III de El arte de amar.

 QVAE FVGIVNT, CELERI    CARPITE POMA MANV. 
(Ovidio, Ars amandi III 576)
Mano a los frutos echad    pronto, que al vuelo se van. (Traducción de J.M. Rodríguez Tobal)

Traducciones alternativas propias:
Mano a los frutos meted     pronta, a perder que se van.
 Con rauda mano coged     fruto que va a caducar.
Frutos tomad con veloz    mano,  que pronto se van.
Frutos coged, que se van    rápidamente a perder. 
 
De este pentámetro dactílico de Ovidio tenemos un eco en el soneto aquel de Garcilaso: “coged de vuestra alegre primavera / el dulce fruto”.  
oOo
DE LO QUE SÓCRATES LE DIJO A ANTIFONTE


-Antifonte, entre nosotros se considera que la belleza de la juventud y la sabiduría es posible tratarlas  de manera honrosa o vergonzosa. Pues si uno vende la belleza de su juventud por dinero a quien la quiera, a ese lo llaman prostituto, pero si alguien se hace amigo de aquel que ha conocido que es un amante bueno y honrado, a ese lo consideramos sensato.
Y así también la sabiduría, a los que la venden por dinero al que la quiera los llaman intelectuales*, como quien dice prostitutos; en cambio, si alguien se hace amigo de quien sabe que es de buen natural enseñándole lo que tenga de bueno, consideramos que ese hace lo que corresponde a un ciudadano bueno y decente.
*NOTA BENE: Estos intelectuales de los que habla Sócrates eran los célebres sofistas o profesionales de la inteligencia, los maestros y profesores de entonces, los divulgadores de la ciencia entre el gran público. Daban clases particulares y cursos de conferencias por los que cobraban una tarifa. Se cuenta que Sócrates pagó una dracma por asistir a una conferencia de Pródico, pero no pudo costear las cincuenta de la matrícula de un curso monográfico sobre sinonimia. Frente a los sofistas o profesionales, que cobran un sueldo por hacer lo que hacen, los filósofos hacen lo mismo pero  gratis et amore, por la gracia y el amor de hacerlo, no por dinero.  

oOo
BYUNGCHULHANIA
-Del Narciso posmoderno:   El homo digitalis del siglo XXI no es gregario, sino que vive esencialmente aislado. Se manifiesta en la red de manera anónima, pero tiene un perfil que se esfuerza por optimizar constantemente. Su condena: labrarse su personalidad virtual, enamorado que está como Narciso de su propia imagen reflejada en los medios. Sufre un grave trastorno narcisista, y la depresión de hundirse y ahogarse en el pozo sin fondo de sí mismo. El espacio virtual funciona como lugar de proyección, donde el individuo de la posmodernidad tardía se relaciona fundamentalmente... consigo mismo. Los “amigos”  de las redes sociales (followers) cumplen la función ante todo, de potenciar la egolatría, al dirigir la atención a un yo que se presenta como mercancía al consumidor. Los tuites y retuites (tweets) son los trinos desesperados del pájaro prisionero en su jaula virtual. No son voces, sino ecos en todo caso. Su monótono mensaje se reduce, al fin y al cabo, al pío pío de los gustos (likes) y opiniones personales más anodinos e insustanciales dentro de la oferta del mercado y el consumo: “yo, yo, yo...".

-De Byung-Chul Han citando a Emmanuel Lévinas:
-De digitalibus mediis. Los medios digitales de comunicación nos incomunican al imponernos la obligación de comunicarnos precisamente, por lo que nos alejan cada vez más de nuestros semejantes, de los otros, de los demás. Los teléfonos inteligentes prometen más libertad, pero de esa promesa surge una coacción fatal: la de la comunicación. Hoy ya no somos sólo receptores y consumidores pasivos de información, sino emisores y productores activos a la vez, lo que incrementa la cantidad cancerígena hasta la saturación de informaciones intrascendentes que pululan en las redes sociales donde no hay peces que naden libremente, sino pescados atrapados en sus propias redes narcisistas.

-Non multitudo, sed solitudo. Frente al renovado sueño optimista y comunista de Hardt y Negri, no se puede decir como creen ellos,  que el sujeto revolucionario actual sea la multitud, porque tanto esta como los individuos que la componen son esencialmente conservadores: no hay MULTITUDO, sino SOLITUDO. No hay multitud sino soledad entre la muchedumbre.

-Del Panóptico de Jeremy Bentham: 
No hay carcelero que vigile a los presidiarios dispuestos en círculo en torno a la torre de control central. No hace falta. Ya nos vigilamos nosotros los unos a los otros mirando la pantalla del móvil. La red, como panóptico electrónico que es, nos arroja simultáneamente al exhibicionismo y al voyeurismo... de nosotros mismos.

-Del respeto y la falta de respeto: Respeto significa volverse (re-) a mirar (-spectare): el respeto presupone una mirada distanciada. La distancia es precisamente lo que distingue el simple "spectare" de la sociedad del espectáculo actual con el más distanciado "re-spectare" o respetar. Una vez desaparecida la distancia, se produce la falta de respeto. Las redes sociales son irrespetuosas porque eliminan las distancias: exhiben lo privado, privatizan la comunicación. Fomentan un voyeurismo exhibicionista y un exhibicionismo voyeurista.
oOo
¿QUIÉN ES LIBRE? 
 
(Esquilo, Prometeo encadenado, 50)
Pues libre no hay ninguno salvo el propio Zeus.
Versión libérrima: Pues libre no hay ni dios.

oOo
DE LA MUSIQUE AVANT TOUTE CHOSE

Os dejo con la música de Eleni Caraíndru, la compositora griega de la mayoría de las bandas sonoras de las películas del llorado Teo Angelópulos, y con algunas poderosas y bellas imágenes de la trilogía La pradera que llora de este aclamado director que ha sabido como nadie transmitirnos una imagen de Grecia alejada de los típicos tópicos. Tanto la una como el otro, cada cual en lo suyo, son dos de los grandes maestros contemporáneos que ha dado Grecia al mundo. 
  

domingo, 8 de marzo de 2026

Anacarsis y Diógenes, dos sintecho

    La conversación de sobremesa en el Banquete de los siete sabios que transmite Plutarco había llegado a tal punto que tocaba dejar de hablar de alta política y macroeconomía y pasar a tratar de microeconomía o economía doméstica,  ya que no todo el mundo tenía a su cargo la gobernanza de un reino o de un estado, pero todos tenían quien más quien menos, se dijo, una vivienda y hogar propios y sus pequeñas finanzas de los que ocuparse. Pero entonces uno de los convidados objetó: “No todos, si incluyes a Anacarsis, que no sólo no tenía casa, sino que se enorgullecía de no tenerla”. ¿Quién era este Anacarsis cuyo nombre propio salía a relucir así de pronto en la conversación de tan sabia concurrencia?
 

    Según Heródoto, el padre de la historiografía, Anacarsis era un príncipe escita, una figura a caballo entre la historia y la leyenda, un personaje semimítico, del siglo VI antes de nuestra era. Los escitas, según el historiador, no construían ciudades ni levantaban murallas, dado que, nómadas como eran, llevaban su casa-carreta consigo a cuestas sin establecerse nunca definitivamente en ningún lugar.  Anacarsis, oigamos al convidado  hablarnos de él, no tenía casa, sino que tenía en su lugar “un carro, de la misma manera que el sol, según dicen, recorre su órbita, ocupando unas veces una región del cielo y otras veces otra”. Se alude a la tradicional casa-carreta de los escitas, que les brinda la oportunidad de vivir una vida no sedentaria, vagabunda, sin echar raíces, que se compara con el carruaje del astro rey. Continuando con la comparación con el sol afirma Anacarsis: “Precisamente por esto, él (“Helios”, el sol) es, solo o en mayor grado, entre los dioses libre y autónomo, y lo gobierna todo y no es gobernado por nadie, sino que reina y lleva las riendas” . 
 
    No estamos lejos de Diógenes el Perro, el filósofo cínico, que se definía como “cosmopolita” y que probablemente acuñó esta palabra que hay que entender, negativamente, como 'apátrida' o sin patria, y por lo tanto no nacionalista. El cosmopolitismo de Diógenes, interpretado de forma radical, conlleva por lo tanto el antinacionalismo, una situación de exilio perpetuo sin patria ni hogar, como un héroe trágico, como un extranjero en todas partes y a la vez en ninguna, como un homeless o un sintecho actual, o, como diría él cambiando la perspectiva del punto de vista, lo que solía hacer a menudo -pues condenado al exilio condenó él a sus jueces a quedarse-, como uno cuyo techo eran las estrellas.

    Hay un texto medieval castellano, titulado “Bocados de oro”, que es traducción de otro no griego ni latino sino árabe del siglo XI que se basa en fuentes griegas desconocidas.   En su capítulo décimo se habla de Diógenes. De él se dice: Diógenes el canino fue el más sabio de su tiempo aborrecedor del mundo. Y se dejó dél y no había (o sea, no tenía) morada ninguna. E yacía en cualquier logar que le anocheciese, y no dejaba de comer a cualquier hora que hobiese hambre do quier que a él le acaeciese sin vergüenza ninguna; quier de día quier de noche


    Alguien le pregunta que porqué no tiene una casa en la que solazarse  ¿Por qué no compras casa en que huelgues? Y su respuesta no podía ser otra que la que fue: Yo huelgo porque no he (es decir, 'porque no tengo') casa”. No se compraba una casa para solazarse porque su solaz consistía en no poseer una casa hipotecada ni en propiedad. De alguna forma se adelanta a aquello que dijo Montaigne en uno de sus ensayos: C´est le jouir, non le posséder, qui nous rend heureux:  Es el gozo de las cosas, no su posesión, lo que nos hace felices.

    En otra fuente árabe su respuesta a la misma pregunta es: Si conocieras el tamaño de mi casa, sabrías que tus casas y todas las casas del mundo no son lo suficientemente grandes para contenerla, dando a entender que el mundo entero era su casa y el cielo su techo. O también, cuando le preguntaron si tenía una casa para descansar, respondió: En cualquier sitio donde descanse allí está mi casa, que nos recuerda a la locución latina que recoge Cicerón de Pacuvio "patria est ubicumque est bene": la patria está allí donde se está bien, y que contempla a su manera nuestro castizo refranero omitiendo la referencia patriótica: el buey (o uno) no es de donde nace, sino de donde pace
 
    Entre las sentencias medievales de Walther se recoge otra variación de aquella locución latina que era "ubi libertas ibi patria", donde la libertad, allí la patria,  que se convirtió en un lema durante la revolución americana porque sintetizaba muy bien el espíritu de los colonos rebeldes a la corona de Inglaterra, que no se liberaron sin embargo de la patria, sino que acabaron fundando otra, por lo que libres del gobierno británico acabaron imponiéndose ellos otro, que consideraron más aceptable no porque no fuera gobierno, que lo era como el que más, sino porque era suyo, su propio autogobierno.

sábado, 7 de marzo de 2026

Pareceres CIII

502.- Papeles para nadie. Si el empadronamiento es un medio de reconocimiento institucional, que implica ser visible para la administración pública, como dicen sus defensores a ultranza, porque sin este reconocimiento quedamos expuestos al albur de múltiples formas de exclusión social, proponemos como solución no que haya papeles para todos, sino que no los haya para nadie ya que el papeleo y la burocracia que conlleva no hacen ninguna falta, sino que sobran, todo lo contrario. Al parecer, el marco jurídico español que regula el empadronamiento señala explícitamente que toda persona que habite en un municipio tiene el deber y el derecho de inscribirse, sin distinción de nacionalidad o situación administrativa. Al parecer, también, según la ley de extranjería,“los extranjeros, cualquiera que sea su situación administrativa, tienen derecho a los servicios y prestaciones sociales básicas”, lo que implica, según los defensores del padrón, necesariamente que deben estar empadronados para poder acceder a dichos servicios, conectando así con el principio de no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Evidentemente, el padrón crea una discriminación más. 



503.- Auge del negacionismo. Leo en El Periódico las declaraciones de la vicepresidenta tercera del Gobierno y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (¡toma ya!), que dicen: "Crearemos una red para proteger a los divulgadores climáticos frente a los ataques de los negacionistas". Le preocupa, según parece, a la ministra del gobierno progresista la desinformación climática y el auge del negacionismo que abundan en las redes sociales, que son un medio de comunicación sobre el que el gobierno no tiene un control efectivo como el que ejerce sobre el Ente Público de RTVE y otros medios afines y subvencionados, por lo que su ministerio pretende ponerse manos a la obra, y esa obra es la censura del escepticismo del espíritu crítico del artículo de fe y dogma climático, al que denomina negacionismo. El caso es que, según parece, nuestro gobierno progresista y afirmacionista va a ser el primero en legislar contra el escepticismo climático protegiendo a sus divulgadores climáticos, esos modernos predicadores del apocalipsis climatérico “frente a los ataques de los negacionistas”. Se trata, una vez más, de aplicar la censura a la ciencia, ante el auge -dicen- del negacionismo, lo que pone de relieve lo preocupados que están porque ya nadie o muy poca gente les cree ni hace demasiado caso, lo que no deja de ser, por otra parte, una óptima noticia. 


504.- Heraclés en la encrucijada. El hombre moderno, como el héroe antiguo hijo de Zeus y de la mortal Alcmena, que, fiel a su marido, el rey Anfitrión, fue engañada sin embargo por el dios cuando se presentó ante ella haciéndose pasar por Anfitrión que volvía de la guerra, de cuya unión nacerá Heraclés, el Hércules latino, el más importante de los antiguos semidioses, se halla en la encrucijada de dos caminos y tiene que elegir no cuál va a seguir y resolver el dilema que se le plantea entre los dos, si el del vicio o el de la virtud, si el de la izquierda o el de la derecha,  sino algo más sencillo: si continuar la trayectoria de su existencia, -que no su vida porque esto, desengañémonos, no es vida sino otra cosa, quizá no más que mera supervivencia-, como un consumidor ciego, votante y a la vez contribuyente, sujeto además al incesante avance y runrún de las nuevas tecnologías y a la acumulación de bienes materiales que en realidad no son cosas buenas sino simulacros de cosas buenas, ideas o sustitutos de lo bueno, dentro de la sociedad del espectáculo..., o no, todo lo contrario: dejar de continuar.

   

505.- Estándares. 'Si quieres días felices, no te analices', dice un amigo que es médico. El problema de los análisis es saber dónde está el límite y quién lo establece entre lo que se considera normal y lo que está fuera de la norma. Hablando, por ejemplo, del colesterol, está establecido en la actualidad que por encima de los 200 mg/dl (miligramos por decilitro de sangre) hay hipercolesterolemia, lo que aumenta potencialmente el riesgo de enfermedad cardiovascular. Sin embargo, hace unos años se consideraban otros límites, los estándares médicos eran mucho más permisivos que los actuales sobre el riesgo cardiovascular, pero los umbrales han bajado drásticamente. A comienzos de los años ochenta se consideraba normal el rango de entre 150 y 300 mg/dl para personas mayores de cincuenta años, pero paulatinamente desde entonces han ido bajando en 1988 a 240 mg/dl, luego a 220 mg/dl, hasta llegar en la actualidad a los 200 mg/dl para la población general. Esta bajada drástica de los índices -lograda, se nos quiere hacer creer por el desarrollo científico y no por la presión de los laboratorios farmacológicos ávidos de endilgarnos sus exitosos tratamientos de por vida para incrementar sus ganancias e intereses- nos convierte a los mayores en enfermos crónicos y pacientes vitalicios. Se ha inventado así una enfermedad claramente asintomática. De hecho la llaman enfermedad silenciosa, para la que hay un remedio farmacológico efectivo: las estatinas, que  reducen significativamente los niveles de colesterol en sangre, pero no son inocuas porque en uno de cada diez casos aumentan los niveles de glucosa en sangre, y no pueden suspenderse, porque, en cuanto dejan de tomarse, las aguas vuelven a sus cauces... Se estima que aproximadamente unos veinte millones de españoles tienen el colesterol alto, y la mayoría, sin saberlo. De ahí el interés de los laboratorios en que la gente se chequee, y se ponga en tratamiento. 

 

506.- Fellatio sine qua non. La moda femenina de inflarse los labios que pueden resultar hasta grotescos no es muy reciente que digamos. Lleva ya un tiempo entre nosotros. Ya hablamos de ella en Cánones labiales de belleza. Muchas se los inflan y los luces en sus redes sociales. Cuando una mujer (o un varón, que también los hay) se hincha los labios, está haciendo algo muy sencillo, es decir, está emitiendo y amplificando una señal sexual. Así de simple. La famosa «boca de pato», que arrasa en los selfis tanto entre adolescentes como entre mujeres mayores, que puede conseguirse ya sea con maquillaje o ya a través de relleno de ácido hialurónico, que dura de medio año a un año, sin pasar por el quirófano, es un gesto erótico: labios protuberantes, ligeramente entreabiertos, rostro relajado. Es una ambigüedad hipócrita. Por supuesto, nadie lo dirá nunca en voz alta, como aquel alcalde vallisoletano creo que era, que confesó que cuando veía la cara y los morritos de una jovencísima ministra del ejecutivo de aquel entonces siempre pensaba “lo mismo, pero no lo voy a decir aquí”, porque vivimos en la era de la doble mentira, en la que se hace una cosa y se cuenta otra, a uno mismo antes que a los demás. Al menos se hiciera con honestidad... pero no, nos hinchamos, nos fotografiamos, lo publicamos y luego nos ofendemos si alguien llama a las cosas por su nombre.

 

viernes, 6 de marzo de 2026

Jaque mate

    Se han puesto en escena recientemente a fin de que permanezcamos atentos a nuestras pantallas dos operaciones militares espectaculares prácticamente simultáneas 'Epic Fury', furia épica, por parte de los Estados Unidos, y 'Roaring Lion', el león rugiente o, si se prefiere, el rugido del león, por parte de su vasallo Usrael, contra el régimen político iraní, que han logrado descabezar matando al jefe del ejecutivo.
  

    Se distinguen a propósito de lo que está sucediendo en Irán, la antigua Persia, básicamente dos facciones, desde los que podríamos denominar las derechas, incluidas la ultraderecha y la derecha ultra, que se regocijan por ambas operaciones y la muerte del ayatolá porque, dicen ingenuamente, “ahora Irán será libre”, y por otro lado las izquierdas, incluidas la ultraizquierda y la izquierda ultra, por trazar el paralelismo terminológico con las derechas, que, condenando el régimen teocrático iraní, por supuesto, pero no el occidental que padecemos aquí, que resulta por contraposición defendido, lamentan la operación imperialista de Estados Unidos y de su vasallo Usrael porque pone en peligro la paz mundial y lo que llaman el derecho internacional, y resucitan el grito de No a la guerra y Sí a la paz que se alimenta de ella.
 
Viñeta de Flavita Banana (2022)
 
      El candidato a Premio Nobel de la Paz confirmó el lanzamiento de "importantes operaciones de combate" a fin de "liberar al pueblo iraní de la tiranía de los mulás", a la vez que instaba al pueblo iraní a rebelarse contra los ayatolás. No insta al pueblo en general, a todos y cada uno de los pueblos sin gentilicios tales como 'iraní', 'venezolano', 'norteamericano' o, viniendo a nuestros lares, 'español', a rebelarse contra sus respectivos mulás y ayatolás, porque eso comportaría tirar piedras contra su propio tejado.
 
    Un periódico español, por su parte, saca el siguiente titular en portada, en el que destaca el empleo del verbo 'asesinar' así como el sujeto múltiple: “EEUU e Israel asesinan al ayatolá Jamenei en el ataque contra Irán”, seguido de otro titular no menos alarmante e impactante: “El ataque ilegal de Trump a Irán desata un caos global de consecuencias imprevisibles”.
 
 
    Ambas operaciones militares se han saldado en el tablero de ajedrez de oriente próximo -lo de medio solo vale para los anglosajones, para nosotros está relativamente más cerca- con un jaque, que, es por cierto, una expresión persa,  shāh māt, que significa 'el rey ha muerto', en el sentido de está derrotado, acorralado, no tiene salida, locución que nos llegó a través del árabe al castellano bajo la forma antigua de xaque mate. Si el rey ha muerto, solo nos falta añadir: ¡Viva el rey!, porque ya se sabe: a rey muerto, rey puesto. Dicen, por cierto, algunos que el hijo del sha de Persia y heredero al parecer de la corona de Irán que se opone al régimen teocrático de los ayatolás, se felicita por la muerte del ayatolá porque ve posibilidades de asentar sus regias posaderas sobre el trono del país. 
 
    Se apresuran algunos en nuestras Españas desde el gobierno a sacar ahora las pancartas guardadas de cuando la guerra de Iraq de “No a la guerra” para movilizar a su electorado, sin darse cuenta a lo mejor de que la propaganda de guerra lleva varios años en marcha. Llevan meses hablando del rearme europeo repitiendo sin cesar por todos los grandes medios que Rusia representa una amenaza existencial para Europa, y que hay que apoyar a Ucrania como sea. Al mismo tiempo, la censura y la represión judicial se desatan con una violencia sin precedentes contra cualquier voz que se atreva a contradecir esta narrativa. 
    Lo cierto es que la guerra, aparte del rédito electoral que quieran sacar algunos de su oposición a ella, tachándola de ilegal (!?), -al parecer hay guerras justas, santas o legales-  justifica el estado de excepción permanente. No nos hallamos ante una guerra nueva, sino ante el nuevo escenario de la vieja guerra que según el efesio es el padre, dijo él, nosotros diremos la madre, de todas las cosas. Se pretende con ella hacernos creer que esto que estamos viviendo es la bendita paz, a la vez que se reactiva la economía con el rearme y la aplicación acelerada de las nuevas tecnologías, se impone la identidad digital y la CBDC, es decir, el Dinero Digital, lo que, lejos de conllevar la destrucción de los Estados-nación o naciones soberanas tradicionales y del capital, como creen temerosamente algunos ingenuos, no hace más que fortalecerlos, porque las naciones en general, unidas bajo el organigrama de la ONU o desunidas, viven de la guerra, que es el dinero y es la esencia del Estado, no viven de la paz.