sábado, 21 de marzo de 2026

Menudos mensajes, mensajes menudos

Uno siente pronto, desde su más temprana infancia, que si la vida es la ejecución de un programa previo a modo de guion dramático, no es vida verdaderamente. 
 
El futuro no es un libro en blanco, como bien nos gustaría, sino un memorándum o agenda planificada de cosas que hay que hacer, pendiente solo de realización.
 
Ejecutar -ojo a la connotación penal del verbo- un proyecto vital, como dicen algunos, es vaciar la vida de contenido al intentar paradójicamente lo contrario.
 
 Los influencers, nuestros modernos líderes, miden su importancia por el número de followers que tienen en la telaraña, consolidando una jerarquía tremebunda.
 
Nadie sabe a dónde vamos, lo solo que sabemos es que vamos a toda velocidad y sin frenos, dando pasos al frente, siempre adelante, "progresando adecuadamente".
 
Es muy importante mantener en la vida alto el índice de autoestima: si tienes baja la autoestima debes buscar ayuda acudiendo a terapia psicagógica profesional.
 

  In Bellonae hortis nascuntur semina mortis: En los jardines de la diosa romana Belona, hermana si no esposa inerte de Marte, nacen las semillas de la muerte. 
 
 Dice un senador yanqui: Esto no es una guerra declarada contra Irán, sino “a targeted, limited combat operation”: una operación de combate limitada y selectiva. 
 
Era previsible el impacto de la guerra actualmente televisada, la de Irán: sube el precio del petróleo y baja el de las vidas humanas, y la oferta disminuye.
 
La guerra de Irán, algo bueno tendrá que tener, ha venido quizá a salvar al planeta del Calentamiento Global que lo amenazaba antes de su bélico estallido.
 
 El presi dice 'no a la guerra' y le enchufa mil millones a la de Ucrania, y se queda tan fresco: hay guerras y guerras, justas e injustas, legales e ilegales. 
 
Las compañías petroleras aprovechan la excusa bélica para inflar los precios del crudo a fin de obtener mayor beneficio (añadir “económico” sería redundante).
 
Esta guerra, la guerra de Irán, sirve para que creamos que en el resto del mundo disfrutamos de paz y no veamos así la pacífica guerra doméstica que padecemos.
 
Se habla ya de evitar desplazamientos innecesarios, de racionamiento de combustible, y de la amenaza sobre el suministro mundial y abastecimiento de alimentos.
 

 En griego moderno no se pregunta a alguien cómo se llama, sino cómo lo llaman, lo que es muy revelador: son los demás los que le ponen a uno un nombre personal. 
 
 La tontería bobalicona pone a las borrascas nombres propios personales en orden alfabético, alternando género masculino y femenino, a fin de personalizarlas.
 
No lo hacen los meteorólogos para llamarlas por su nombre y amansarlas, sino para convertirlas en terceras personas y hablar de sus características individuales.
 
El antropónimo o nombre propio personal que imponen a las danas -depresiones aisladas en niveles altos- y borrascas les confiere una vaga noción de identidad.
 
Si los hechos pueden hablar y decirnos tantas o más cosas que las palabras, estas, por su parte, pueden llegar a hacer otro tanto o más incluso que los hechos.
 
El therian o terio más famoso que hay es el escarabajo, cucaracha , monstruoso insecto o lo que fuera de la metamorfosis kafkiana que Gregorio Samsa padeció.
 
 Escribe Ferlosio en alguna parte que la infantilidad y la feminidad son un invento para que los niños y las mujeres se queden en casa, y no salgan a la calle. 
 
Lucrecio nos recuerda (uitaque mancipio nulli datur, omnis usu: vida a nadie se da en propiedad sino a todos en uso) que no somos propietarios sino usuarios.

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