martes, 17 de marzo de 2026

"Soy libre"

    El personaje de la viñeta de Arcás, el dibujante griego, nos presenta a un presidiario con su traje clásico de rayas blancas y negras, grises o azules -siempre un color más oscuro. Parece ser que estos uniformes se usaron en las cárceles de los Estados Unidos de América, también en los campos de exterminio nazis, aunque sus rayas eran verticales. El recluso Isovitis, el isobita, condenado a cadena perpetua de por vida sin posibilidad de remisión, nos provoca una sonrisa irónica y sarcástica, pero siempre crítica por lo que dice, que nos recuerda mucho a alguien...
 

    ¿Qué dice nuestro reo en la lengua de Homero? είμαι ελεύθερος "eímai eleútheros". Es griego clásico y moderno a la vez. Es, simplemente, griego. Una declaración de libertad: Soy libre.  La pronunciación actual ha variado ligeramente sobre la que suponemos clásica, pero no gran cosa. 

    La segunda parte de la frase να κάνω ό,τι θέλουν "na káno ó,ti théloun" nos depara una sorpresa final: esperaríamos να κάνω ό,τι θέλ "na káno o,ti thélo", que es lo habitual cuando alguien proclama su propia libertad: "soy libre de hacer lo que quiero o lo que me dé la gana", como si fuera garantía de libertad someterse al yugo de la propia voluntad, cuando, además, la mayoría de las veces ni siquiera sabemos lo que queremos, pero lo que dice es aparentemente otra cosa: de hacer lo que quieren. 
 
 
 
    ¿Cómo sabe uno, en efecto, lo que quiere? ¿Cómo sabemos que lo que quiere uno no es lo que quieren los demás que queramos? Sin embargo, Arcás nos ha cambiado la desinencia del verbo. Ha cambiado la esperada primera persona del singular por la tercera del plural. Soy libre de hacer lo que quieran. En todo caso, lo que queda manifiesto y a la vista está y es lo que produce nuestra sonrisa es que el presidiario, haga lo que haga, no es libre.

    Nuestro no menos genial y llorado Forges desarrolló este mismo y trascendente asunto de la libertad humana en una célebre viñeta de abundante texto y no menos gracia, en la que el personaje no solo declaraba que era libre, sino que insistía en ello ante el marco incomparable de una puesta de sol o,  tanto da, de un amanecer:


    Dijo Horacio en una frase que se ha hecho famosa: "quid rides? mutato nomine de te / fabula narratur" (Sátiras, 1, 1, vv.69-70): ¿De qué te ríes?  Cambiado el nombre, a ti se refiere la historia. Parafraseando a Horacio podríamos decir: "De nobis fabula narratur". La historia habla de todos y cada uno de nosotros: hagamos lo que queramos o lo que quieran las altas instancias de nuestra alma personal o los demás, tanto da, no somos libres como habitualmente proclamamos.

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