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miércoles, 11 de marzo de 2026

'Qualité de vie'

    'Trabajamos por su calidad de vida', decía en la lengua de Molière en letras mayúsculas blancas sobre fondo azul un panel informativo del ayuntamiento de Péribonka, en el Québec francófono canadiense, pero podía haber sido en cualquier otro lugar del mundo. En el centro de cartel en letras negras sobre fondo blanco, se especifica en qué consiste ese trabajo que va a mejorar la calidad de vida de los habitantes de ese municipio: Aménagement du cimetière, o, lo que es lo mismo, acondicionamiento del cementerio, que se halla detrás del anuncio. Sarcástica resulta la asociación de palabras: calidad de vida, acondicionamiento del cementerio. 

 

    De la etimología del trabajo (travail en francés) hemos hablado más de una vez, procedente del latín trepalium, variante del clásico tripalium, que era un instrumento de tortura formado por tres patas, palos o estacas, origen de nuestro trabajo con el sentido clásico de sufrimiento, tormento, acción penosa. 
 
    Cementerio, francés cimetière, nos viene del latín clásico 'coemeterium' que a su vez procede del griego κοιμητήριον coimeterion "lugar donde se duerme, dormitorio". La ene intrusa del término español se debe a una influencia foránea y a una etimología popular de la palabra caementum, que da origen al doblete cemento/cimiento.  
  
     Resulta curioso a propósito cómo algunas empresas de pompas fúnebres, como se decía antaño, y tanatorios rozan el sarcasmo del humor negro a la hora de anunciar sus servicios funerarios: desde aquel anuncio de una agencia turolense que llevaba el nombre de San Jorge, santo patrón de Aragón, a lo grande en un cartel de cuatro metros de largo por dos de alto, colocado sobre la tribuna de un campo de fútbol, que rezaba “A muerte con el deporte en Teruel”, indicando una lealtad incondicional propia de un hincha recalcitrante hasta el último momento, que es la muerte que a todos nos ha sido prometida, en este caso, con el deporte rey de la nación, que es el balompié, hasta el "Deja tu tranquilidad en nuestras manos" de la funeraria con nombre paradisíaco y ecológico El Edén, que ofrece su mano amiga "en esos momentos difíciles" y sus servicios (cremación, sepelio, velación, traslados nacionales e internacionales, etc.) a precios módicos, donde se equipara la innombrable con la tranquilidad de aquel otro eslogan, ya mítico, de "Muérase tranquilo, nosotros nos ocupamos de lo demás".
 
      Estamos muy acostumbrados, también por estos pagos y lares nuestros, a carteles de la índole del canadiense, que rozan el humor más negro y surrealista y el recochineo por parte de las autoridades que nos gobiernan: Estamos trabajando para mejorar su futuro.  Disculpen las molestias. En aras del futuro, uno de los dioses más cruentos que puede haber,  sacrifican nuestro presente, que es lo único, por otra parte, que tenemos.  
 
 Aquí nos lo ponen hasta por triplicado