jueves, 2 de enero de 2025

Cabaré de variedades (VI)

 La pipa de Magritte

Estaba desesperado porque la visión de la realidad que se había forjado laboriosamente a lo largo de todos los años de su vida se le venía abajo ahora de golpe y sopetón, de repente, como por arte del encantamiento y de la magia,  igual que un castillo de naipes en el aire. El mundo, derribado por su propio peso, se le caía encima y lo aplastaba machacándolo con toda la fuerza de su inmensa gravedad.

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Habría que empezar hablando de la santísima trinidad del trío y de su simbolismo sagrado -tres personas distintas y un solo Dios verdadero, que es el dinero que nos constituye-, del triángulo equilátero, de la trinidad hindú, y del ménage à trois espiritual en un sentido trascendente.

Habría que hablar también de la magia del dúo, y de la metáfora de los bueyes que comparten el mismo yugo, ese yugo que los une y paradójicamente también los separa, que es el matrimonio institucional o, más sencillamente, la pareja. 

Habría que cantar también las excelencias del número uno y de su simbolismo, uno que forma parte y está dentro del  universo,  del todo que se vuelve hacia la unidad, ese  universo que descubrimos cuando por la noche, una noche estrellada, miramos al cielo y vemos que todo lo que hay en el mundo, incluidos nosotros mismos, somos una y la misma cosa, y nos sentimos insignificantes y a la vez llenos de la plenitud del vacío.

Cuando hacemos este descubrimiento, nos  embelesamos con nuestra propia imagen reflejada en el espejo, nos volvemos entonces hacia la unidad, y descubrimos, como Narciso, que somos Uno, pero no el único, sino uno más, uno de tantos, uno cualquiera, uno como todos los demás, porque todos somos iguales y todos diferentes.

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De la existencia de Dios

-¡Ves cómo sí existe un ser superior
que está por encima de nosotros!

Dios existe. La literatura científica más reciente abunda en la idea de la existencia de un ser superior, a pesar de las teorías de algunos físicos ateos como Stephen Hawking. 
 
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De la rectitud y de la línea recta que se nos impone pese a su inexistencia hablamos en Contra las líneas rectas. Viene ahora muy a propósito esta viñeta impagable de Quino:


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El cigarrillo asesino

 

Del periódico terrorista The Guardian Un solo cigarrillo reduce en 20 minutos la esperanza de vida, según un estudio científico, por lo que un paquete de veinte cigarrillos le quita a una persona casi siete horas de vida. Fumar mata lentamente... pero no tenemos prisa.

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Crisis climática
 Según El Salto Diario

2024, año 1: bienvenidos a un planeta 1,5ºC más cálido

 El año más caluroso jamás vivido, aquel en que la temperatura global superó el primer límite impuesto por el Acuerdo de París, el de un nuevo récord de emisiones, el de los “océanos de fuego”… El balance anual en materia climática no es bueno.

Pese al calentamiento,

vívido frío,

helado como el agua

fría del río.

miércoles, 1 de enero de 2025

La ausencia de vida verdadera

Leo con entusiasmo el libro “La verdadera vida” de Alain Badiou, publicado entre nosotros por Malpaso ediciones en 2017 en la estupenda traducción del francés de Adriana Santoveña, que nos hace olvidar que estamos ante un texto escrito inicialmente en otra lengua. El autor francés, saludado por Slavoj Žižek como “el heredero de Platón” y “el filósofo vivo más grande” toma el título de su libro de Arthur Rimbaud, que dejó escrito La vraie vie est absente: La verdadera vida está ausente. 


Alain Badiou reivindica desde las primeras páginas la figura de Sócrates, el padre de todos los filósofos, y recuerda que fue condenado a muerte bajo la acusación de corromper a la juventud por el régimen democrático de Atenas. 

Y se pregunta qué quiere decir corrupción en el espíritu de los jueces que condenaron a Sócrates a muerte. Y afirma: No puede ser ‘corrupción’ en un sentido ligado al dinero. No es un ‘caso’ en el sentido de lo que hablan hoy los diarios: gente que se enriquece utilizando su posición en tal o cual institución del Estado. Ciertamente no es eso lo que sus jueces le reprochan a Sócrates. Recordemos que, por el contrario, uno de los reproches que Sócrates hacía a sus rivales, a quienes llamaban sofistas, era precisamente cobrar. 

 Alain Badiou
 

Recordemos, por nuestra parte, que los que acusaron a Sócrates nunca le reprocharon que hubiera sacado o exigido ninguna paga a los jóvenes que “corrompía”, lo que el propio Sócrates dice sobre este particular en su discurso de defensa: “Y de que así es verdad -añade- tengo un testigo, creo yo fidedigno: la pobreza¨.

Tampoco se trata -prosigue Badiou- de corrupción moral, y mucho menos de esos asuntos más o menos sexuales... 

Sócrates tuvo trato con grandes damas y cortesanas de su época, como Aspasia, Diotima o Teodora, también tuvo trato con efebos, lo que era muy común en la Atenas de su época por parte de los varones adultos, pero parece que se trata en su caso de un enamoramiento de la juventud misma, como él mismo reconoce en el Cármides: “A mí, más o menos, los que están en la flor de la edad se me antojan hermosos todos”. 

Si la corrupción de que acusan a Sócrates no consiste en dinero ni en placer sensual, se pregunta Badiou si no se deberá a la ambición de poder, pero es todo lo contrario: Hay precisamente en Sócrates, visto por Platón, de manera totalmente explícita, una denuncia de la índole corruptora del poder. Es el poder el que corrompe, y no el filósofo. En Platón hay una crítica violenta de la tiranía, del deseo de poder, a la que no hay nada que agregar, que de alguna manera es definitiva. Hay incluso la convicción opuesta: lo que el filósofo puede aportar a la política de ningún modo es la voluntad de poder sino el desinterés. 
 Arthur Rimbaud

Llegado a este punto, se pregunta socráticamente Alain Badiou qué es la verdadera vida, para llegar a la conclusión, siguiendo la sugerencia del poeta Arthur Rimbaud de que la vie est la farce à mener par tous (la vida es la farsa que todos tenemos que representar), de que no es la vida real que vivimos, que puede ser calificada sin ningún escándalo de falsa, sino la que deseamos, por lo que no está completamente ausente, sino presente de alguna forma en nuestro deseo de una vida de verdad. 

La misión del filósofo sería, según Badiou mostrarle a la juventud que no merece la pena la lucha feroz por el poder, por el dinero.  Cito sus palabras:  En el fondo, dice Sócrates, y por el momento no hago más que seguirlo, hay que luchar para conquistar la verdadera vida en contra de los prejuicios, de las ideas recibidas, de la obediencia ciega, de las costumbres injustificadas, de la competencia ilimitada. Fundamentalmente, corromper a la juventud significa una sola cosa: tratar de hacer que la juventud no entre en los caminos trillados, que no sea simplemente consagrada a una obediencia a las costumbres de la ciudad, que pueda inventar algo, proponer otra orientación por lo que respecta a la verdadera vida.

Badiou concluye que la función de la filosofía sigue siendo corromper en el mejor sentido de la palabra a la juventud, corromperla como hizo Sócrates, es decir, apartarla del futuro que se espera de ella, que es que entre por el aro de la sociedad adulta como una fierecilla domada.

martes, 31 de diciembre de 2024

Lo que no dicen los medios al hacer balance del año que concluye

¿Cuáles han sido las noticias principales de este año que dicen que está a punto de acabar para dar paso a uno presuntamente “nuevo”? La mayoría de la gente dirá en cuanto a política internacional, vamos a dejarnos de nacionalismos que nos llevarían a hablar de la DANA, del Estado fallido y del descubrimiento de América de que 'solo el pueblo salva al pueblo', la guerra de Ucrania, el genocidio de Gaza y, más cerca de nosotros, la caída de Bachar al Assad por ejemplo en Siria.

Tengamos en cuenta que cada vez que los medios de (in)comunicación y de formación de masas de votantes y contribuyentes nos dan una Gran Noticia es porque están ocultando algo muy importante de lo que nos quieren distraer y pretenden así  entretenernos.

Otros dirán que las elecciones norteamericanas y algunas otras más que parecen indicar un cambio nominal de un partido por otro, o de la izquierda por la derecha, ambas manos son la misma, si se prefiere formular así, más que un cambio de rumbo y dirección. Cambia el director del circo pero continúa el espectáculo.
 
Otros señalarán que ha sido un año en que la tecnología ha avanzado considerablemente, generalizándose lenta- pero inexorablemente la sedicente Inteligencia Artificial, el fraudulento chat GPT y el proceso de la digitalización.
 
Efectivamente, esas fueron las noticias más propagadas, las principales, las que más titulares han acaparado y más espacios en los medios nacionales, dejando aparte la política chusquera de los partidos, e internacionales, pero quizá no sean las más importantes, porque quizá lo más importante y por lo tanto destacable y honesto sería decir que, pese a todos esos cambios, todo sigue exactamente igual: el mundo cambia para no variar. 
 

 
El periodista y co-editor de Off-Guardian Kit Knightly escribe en The big story of 2024 that NOBODY is talking about que lo más importante ha sido El Gran Reinicio o Great Reset en la lengua del Imperio que se ha llevado a cabo sin que nos percatemos, una estrategia compartimentada cargada en la nube, en todas partes y en ninguna en particular. Esa es la gran noticia de la que no quieren ni hablar: impuestos al azúcar, la sal, el alcohol y el tabaco, la carne roja, los lácteos y el pérfido carbono en general, ciudades de 15 minutos, renovación del parque automovilístico, prohibición de la leña. La UE quiere establecer un “registro de activos” y un sistema de seguimiento biométrico a través de las fronteras. El anonimato en línea se está erosionando con cada “delito de odio” atribuido a la “desinformación” y al “discurso de odio”. Y cada vez es más difícil conseguir una cita presencial con alguien con quien se pueda hablar que no sea un robot
 
Se habla persistente y consistentemente de racionamiento: de alimentos, agua y viajes. De prohibir, de racionar, de monitorear, de controlar, porque el Gran Reinicio es el Gran Control que lleva a cabo el Gran Hermano orgüeliano. Esa es la agenda silenciosa que se va implementando por doquier.  Una agenda bipartidista y transversal que nos e cuestiona, que sancionan y aprueban tirios y troyanos, esa falsa división binaria. Y mientras tanto, según Kit Knightly, nos ponemos a discutir sobre QAnon, Hunter Biden y los baños para las personas transgénero, siguiendo la estrategia distractora de Alcibíades.  ¿Podría servir el Año que Viene, 2025 de la era cristiana, para que la gente se dé cuenta de lo que sabe por lo bajo? Lo dudo, pero por si acaso, aquí queda este balance y la constatación de que el primer paso, como dice el periodista susodicho, para solucionar algo es admitir que hay un problema. 
 
El rapero Jordi Ganchitos despide así el año, comiendo las uvas hasta atragantarse, como manda la tradición, y nos regala este "Año de mierda".  
 

lunes, 30 de diciembre de 2024

No al año que viene (y II)


La única rebelión que merece la pena todavía: sublevarse contra la coacción del tiempo cronometrado que gobierna despóticamente nuestras vidas, contra este régimen totalitario que nos obliga a cumplir un año cada doce meses, contra la dictadura de los relojes y calendarios, y contra la imposición del año nuevo que ya nos tienen preparado desde las altas instancias del poder y del dinero para que nos sometamos a los horarios laborales, a la esclavitud del ocio y el negocio, al trabajo y a las vacaciones complementarias, a la agenda, es decir a hacer las cosas que no merece la pena que hagamos porque están programadas, esto es, hechas antes de hacerlas.
 
Rebelémonos contra el despertador, ese moderno toque militar de diana cuartelera que nos sobresalta por las mañanas y que nos impide despertar porque nos despierta él, no nos deja despertarnos a nosotros cuando nosotros queramos, libremente.


 
Deshagámonos de todos los relojes de pulsera y de pared, y de todas las agendas y almanaques, de todo lo que nos recuerde al tirano Cronos. 
 
Es la lucha más justa y más bella que se puede emprender, la última causa romántica que nos queda, soñadores empedernidos.
 
Exijamos una moratoria sobre el futuro. Este año no pasará. ¡No al futuro, que es la muerte, desde aquí y ahora mismo! ¡Cuantos más seamos más fuerza haremos para que no pasen los años! No es imposible: entre todos podemos. Es una lucha justa y necesaria. 
 

Que se detenga el tiempo, que se paren los relojes y sus agujas que atraviesan nuestros corazones.  Mejor ahora que el futuro.  Lo que queremos es que se acaben todos los años, no un año para dar paso a otro. 
 
No sé si este año habrá manifestaciones en Bélgica, Lausana (Suiza), París, Canadá, San Petesburgo y París, como en otras ocasiones, pero todo el mundo puede hacerlo desde su casa. Cualquiera, tú mismo, lector puedes hacer tu pequeña gran revolución aquí y ahora. 
 
Y, cuando llegue el fatídico momento que señala el cambio de año, guarda un minuto de silencio a las 12 en punto de la noche y no brindes cuando suenen las doce campanadas ni consumas las uvas, que fueron un invento de los viticultores españoles para que nos atragantáramos. 
 
Y formula un deseo: ¿Qué le pides al Año Nuevo? Nada. Pero pídele algo, por el amor de Dios: Que no venga, por el amor de lo que no se sabe, que no venga.
 
 

domingo, 29 de diciembre de 2024

No al año que viene (I)

"¡No al 2007!" era el grito de guerra de unos pocos centenares de manifestantes que se congregaron la noche del 31 de diciembre de 2006 en la ciudad francesa de Nantes, para protestar por la entrada en vigor del Año Nuevo, a la sazón 2007, cuya imposición iba a afectarnos de rebote a todos los habitantes del planeta. No invento la noticia. Hasta la BBC, que miente más que informa, dio cuenta de ella.
 
Los asistentes exhibieron en aquella ocasión pancartas en las que se podía leer: "¡No al 2007!" o "¡2007 no pasará!" o "Ahora es mejor" o "No a la huida hacia delante. No al calendario 2027" y "¿Por qué cambiar? 2006 no estaba mal ¿no?" Los manifestantes pidieron a los gobiernos y a la ONU que detuvieran la "loca carrera" del tiempo y declararan una moratoria sobre el futuro. La tensión aumentó a medida que trascurrían los minutos hacia la medianoche, pero la llegada ¿inevitable? de 2007 no hizo que disminuyera para disminuir su entusiasmo, porque los manifestantes comenzaron a corear entonces: "¡No a 2008!" 
 
Ha llovido bastante desde entonces. ¿Qué eran, además, esos pocos cientos de manifestantes en comparación con las innumerables arenas del desierto? Poca cosa, la verdad, pero lo importante no es que fueran o sean muchos o pocos, sino que haya personas sensibles que, salgan o no salgan a la calle, no celebren adocenados como borregos la llegada del nuevo año que nos venden con la estúpida alegría de los petardos, cohetes, claxonazos de coches, matasuegras y borracheras indecentes, sino que manifiesten de alguna manera su desacuerdo ante la imposición crónica de la dictadura del año nuevo. 
 
 
A lo largo de aquella memorable noche no sólo fue rechazado el entonces nuevo y escandaloso año 2007 que se imponía, sino también 2008 o 2030 -y su correspondiente agenda- o 2043 o el que nos quieran imponer ahora, que es el 2025, o el que toque según el calendario que apliquemos, sin que nos demos cuenta de que está fuera de servicio. Y es que los manifestantes no renunciaban a vivir el momento presente (“carpe diem”), sino todo lo contrario. Lo que no querían, lo que no queremos, es vivir en el standby o compás de espera de ser felices en algún momento del futuro, quizá el mes que viene, o quizá el próximo año, o cuando nos jubilemos, o incluso cuando nos muramos y vayamos al cielo a disfrutar allí y sólo allí de la vida eterna y verdadera. 
 
Lo que no queremos es vivir esperando el porvenir, porque como dice la copla, y nos hacemos eco de ella, “el porvenir nunca llega.” Los manifestantes leyeron en aquel entonces un comunicado en el que hicieron un llamamiento a todos los gobiernos y a las Naciones Unidas para que dejaran de someter nuestras vidas al tiempo cronometrado. Se envió al Parlamento una carta de protesta por el cambio de calendario que iría directamente, suponemos, a la papelera sin leer. 
 
Lo que podemos hacer nosotros, en recuerdo de aquellos activistas pioneros que desafiaron la lluvia que caía sobre Nantes, es renovar su grito de guerra y proclamar bien alto: "¡No al año que viene", aunque ya haya empezado, aunque estemos hoy a la fecha que digan que estamos -mentira- y protestar contra el cambio de hora, la semana laboral, que es la institución más aberrante que pesa sobre la humanidad con toda su gravedad porque no responde a ningún ciclo de la naturaleza, y el uso personal del reloj, el almanaque y la agenda, que no nos hace ninguna falta para vivir, que es eso y no otra cosa lo único que importa.

sábado, 28 de diciembre de 2024

Tonto el que lo lea

¡Inocente! ¡Inocente! Corrijo el título de esta entrada: Tonto el que NO lo lea, porque los tontos son los que no leen, la inmensa mayoría democrática de la gente, no los que leen, que suelen ser más avezados aunque cada vez son menos.
 
Tonto, pues, el que no lea que todos somos inocentes. Santos inocentes. Pobres inocentes. Tontos de abril, del 28 de diciembre y de todo el año. Niños muertos, asesinados por orden del rey Herodes, es decir, por imperativo legal de la sociedad adulta que quiere que entremos por el aro, adulterados, convertidos en fierecillas domadas. 
 

 
Según la tradición se cuelga un monigote de la espalda de aquel al que queremos señalar públicamente como “inocente”, o sea, como tonto o incapaz de hacer daño a nadie, del que con esta broma nos burlarnos. 
 
¿Por qué un monigote? ¿Qué es un monigote? La palabra deriva del latín monachus, que significa “monje”, que a su vez procede del griego μοναχός (monachós) “que vive solo, solitario”, “único” (relaciónese con palabras de la misma familia como monacal, monaguillo, monacato y monasterio y compárese con el conocido valor del prefijo mono-: monólogo, monarquía, monopatín…), más un sufijo despectivo. 
 
 
Un monigote era un monaguillo, generalmente un mocito del pueblo de rollizas y apetecibles carnes, un sacristanejo fácil de engañar cuando ayudaba a vestirse o desvestirse al bujarrón del cura, que solía ser por lo general un hombre culto y estudiado, además de pederasta, que había huido del sexo de las mujeres al amor de los seminaristas. 
 
Era el monigote un lego de convento, es decir, una persona ignorante, ruda y despreciable. En Chile, sin embargo, se llama "monigote" al seminarista o aprendiz de teólogo con sotana. En definitiva, el monigote o monagote era alguien muy único como él solo, muy suyo, y, por lo tanto, muy idiota en el sentido etimológico de la palabra, esto es, muy poco dotado de sentido común, de donde viene la connotación familiar y figurada que tiene la palabra de pelele, muñeco, dibujo torpe o mal hecho, como los garabatos que hacen los niños, lo más indicado para colgar en la espalda del inocente al que se le engaña fácilmente sin que se percate de la broma.
 

viernes, 27 de diciembre de 2024

Más sacrificios

El secretario general de la OTAN, y exprimer ministro neerlandés, el señor Mark Rutte, ha instado a los treinta y dos vasallos de la Alianza Atlántica a aumentar su gasto militar. 
 
Ha dicho en un discurso en Bruselas: "Hoy les pido su apoyo, es urgente actuar. Para proteger nuestra libertad, nuestra prosperidad y nuestro modo de vida, sus políticos deben escuchar sus voces. Díganles que aceptan hacer sacrificios hoy para que podamos estar seguros mañana.  
 
 
¿En qué consisten estos sacrificios? En aumentar el gasto en defensa, en detrimento de otros gastos y prioridades sanitarias, educativas, sociales adoptando una "mentalidad de guerra" y acelerando el gasto militar, con el objetivo de prevenir un conflicto en territorio de la OTAN similar al que vive Ucrania.
 
Destinar hasta un 2% del PIB a defensa como hacen los gobiernos es poco, según él: "Díganles que tienen que gastar más en defensa para que podamos seguir viviendo en paz, díganles que la seguridad importa más que nada".
 
Quizá lo más interesante y lo que más debería hacernos reflexionar son estas otras palabras suyas, que se contradicen con las anteriores: No estamos en guerra, pero desde luego tampoco en paz. Antes nos ha dicho que hay que gastar más en defensa para poder "seguir viviendo en paz", y ahora nos dice que no estamos en guerra pero tampoco en paz. 
 
Gastos militares camuflados

Ocho de los 32 miembros actuales de la OTAN aún no han alcanzado el listón del 2%, entre ellos el reyno de las Españas, pero, como ya hemos comentado en otras ocasiones, los gastos militares superan con creces en nuestro país los del Ministerio de Defensa, ya que están camuflados, como los uniformes de los soldados modernos, y repartidos entre otros ministerios.

jueves, 26 de diciembre de 2024

Cabaré de variedades (V)

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Acierta dando en el clavo identitario Félix de Azúa cuando escribe: Cuanto más iguales somos, más queremos diferenciarnos con esa quimera llamada «identidad».

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RENFE te controla:

Quieren controlarnos a todos más de lo que ya estamos. Por eso instalan cámaras por doquier. "La red de cercanías de RENFE, dice el locutor televisivo, tiene ya un innovador sistema de cámaras de videovigilancia ¿inteligentes? para controlar estaciones por toda España. Procesan miles de datos por segundo para detectar cualquier incidencia y mejorar así la seguridad". Quieren, en realidad, que vivamos en entornos ciudadanos controlados, por lo que a lo mejor no queda más alternativa que huir al campo. ¿Van a instalar estos sofisticados sistemas en medio del campo? Yo creo que no les sale rentable, así que habrá que plantearse la huida de las grandes ciudades y urbanizaciones y la vuelta a la naturaleza.

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La epidemia de gripe estacional ya está aquí. 
 Tal y como preveían las autoridades sanitarias, las semanas navideñas van a coincidir con la explosión de contagios, que hasta ahora han estado más concentrados en los niños pese a o gracias a la vacunación. Ahora sí. Cantabria ya está en nivel de epidemia de gripe, dice la prensa local de campanario. Si la semana pasada, el parte de Salud Pública apuntaba que el virus por excelencia del invierno aún estaba a las puertas de estallar, ahora no hay duda de que ha empezado la escalada... 
 
El periódico terrorista británico The Guardian, nos advierte, por su parte, de que la gripe aviar es una amenaza real de pandemia. Y se pregunta si estamos preparados para lo peor, porque, aunque la cepa que ahora circula en las vacas lecheras parece conllevar poco riesgo para los humanos de momento, pero necesitamos desarrollar una estrategia efectiva antes de que mute.
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¿Quién ataca a quién? 
 
-Nosotros solo estamos defendiéndonos, no atacamos: nos defendemos.
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Cambio Climático
El año pasado había alarma por la ausencia de nieve provocada por el Cambio Climático.
Este año hay alarma por la abundancia de nieve provocada por el Cambio Climático.
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Fumarse un porro, según la ONU y La Voz de Galicia... acelera el cambio climático. 
 
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(Préstamos de Stanislaw Jerzy Lec)
 
El hecho de que alguien haya muerto no demuestra per se que haya vivido, lo que revela es que ha dejado de existir, que no es lo mismo, ni por asomo, que vivir.
 
 Declararse uno progresista o partidario del avance no es decir gran cosa si no se define previa- y cabalmente qué es lo que se quiere que avance y que progrese.

Intuimos, saber no lo sabemos a ciencia cierta, que nos estamos acercando tentativamente a la verdad cuanto más nos alejamos de la realidad, ese trampantojo.

“¡Ábrete, sésamo!” Palabras mágicas que pronuncio en voz alta para poder salir de la cueva, vencer la claustrofobia y hallar el presunto tesoro en el exterior.

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miércoles, 25 de diciembre de 2024

Pareceres LXIV

311.- ¡Infeliz navidad! "Infeliz navidad" no es la expresión de algo que yo le desee a nadie, nada más lejos de mi intención, sino la constatación de una realidad. Sólo quería dejar constancia de que la cosa suele ser así, que la navidad, mal que nos pese, suele ser la época del año que más frustraciones y depresiones acarrea a mucha gente; que las felicitaciones navideñas y los buenos deseos que prodigamos a los demás de cara al próximo año son meras formulaciones hipócritas y hueras de significado, mera cortesía. No estamos festejando más que unas fechas del calendario sacralizadas por la tradición religiosa y por el consumo laico, que se dispara y multiplica en estas sacrosantas fechas señaladas. Incapaces de querernos de verdad, nos regalamos cosas que se compran y se venden. En el fondo todos admiramos secretamente, de alguna manera, al entrañable personaje del cuento navideño de Charles Dickens, el avaro cascarrabias del señor Scrooge, que le descerrajó a su sobrino cuando acudió ingenuo a felicitarle las pascuas: Si pudiese hacer mi voluntad, a cada imbécil que me viniera con el “Feliz Navidad” en los labios, lo cocería en su propio jugo y lo enterraría con una estaca de acebo clavada en el corazón. No albergamos instintos criminales ni terroristas, aunque cuando vemos un papá Noel no podemos evitar que nos entre un deseo irresistible de ponerlo frente a un pelotón de fusilamiento contra la pared de un parque temático y disparar a bocajarro. 
 
 
 
312.- El niño en el pesebre. ¿Y la historia aquella de un niño humilde que nacía en un pesebre porque era un sin techo? Aquello no tiene nada que ver con esto que celebran los grandes almacenes, las superficies comerciales, las pequeñas, medianas y grandes empresas y las emisoras televisivas. Aquello era la natividad, sí: el nacimiento del niño, que renace todos los años por estas fechas, como el sol pagano, cuando, como dice el refrán “por Santa Lucía se acortan las noches y alargan los días”. ¿Sólo una rima? Santa Lucía se celebra el 13 de diciembre según el santoral cristiano. Quiere decir el refrán que a partir de esa fecha comienza a haber más luz solar, más horas de día y menos de noche, aunque en realidad el proceso no culmina hasta la entrada del invierno con el solsticio que en el hemisferio norte ya se ha producido. Por eso el refranero concluye: “Y por Navidad hasta un ciego (o hasta un tonto, según otra versión) lo verá”. Pero ese niño debería renacer no una vez al año más o menos por estas fechas sino todos y cada uno de los días del año, en cada instante, aquí y ahora mismo: ese niño no debería morir nunca, no deberíamos matarlo condenándonos a nosotros mismos a crecer y a entrar en la sociedad adulta, es decir, a morir en la cruz del aburrimiento como tristes cristos sacrificados y autoinmolados en nombre del progreso. Deberíamos resucitarlo todos los días del año y vivir en un perpetuo renacimiento, haciendo todo lo posible para olvidarnos del año y del día y la hora en que vivimos también. Esa y no esto que nos venden y que compramos nosotros a falta de amor para querer algo mejor sería la verdadera felicidad que yo, por mi parte, no faltaría más, nos deseo de corazón de verdad a todos y cada uno de nosotros. 
313.- Ejercicios espirituales. Ignacio de Loyola inventó, si bien se mira, la realidad virtual antes de tiempo en su devocionario o tutorial intitulado Ejercicios espirituales, publicado en 1548. Allí el santo varón exhortaba al lector u oyente a hacer un ejercicio imaginativo, recreando el vivo retrato del infierno, el paraíso y otros lugares cualesquiera a fuerza de imaginación, visualizándolos, diríamos con una palabra actual contrapuesta a “viéndolos”, denominado a esa técnica “composición de lugar”. La tecnología de realidad virtual, igualmente, crea entornos digitales tridimensionales, compone lugares a su modo que permiten a los usuarios interactuar y "vivir" experiencias intensamente inmersivas, suspendiendo momentáneamente la percepción del mundo físico y real.  El retiro espiritual invita al participante a aislarse del mundo cotidiano, centrándose completamente en la experiencia interior gracias a la imaginación. La Realidad Virtual, por su parte, hace que gracias al visor u orejeras que nos ponemos por delante de nuestros ojos suspendamos momentáneamente la percepción del entorno físico, enfocándonos únicamente en el virtual.
 
 
314.- Fuente de energía sin explotar. Al parecer, las emisiones de metano están acelerando el cambio climático, un cambio climático que es tan responsable del calentamiento global como del enfriamiento. El metano es el principal contribuyente a la formación de ozono a nivel del suelo, un contaminante atmosférico peligroso, cuya exposición causa un millón de muertes prematuras cada año. El metano también es un poderoso gas de efecto invernadero. no solo las ventosidades de las vacas lecheras, sino también las flatulencias humanas son una fuente de metano. John Vaillant, periodista canadiense-estadounidense en su libro de 2023 Fire weather: on the front lines of a burning world, afirma que los pedos que nos tiramos los seres humanos a lo largo de un día generan alrededor de tres cuartos de billón de litros de metano por día, o lo que viene a ser lo mismo 30 millones de pies cúbicos, suficiente para satisfacer las necesidades diarias de cocina y calefacción de 140.000 habitantes de las ciudades del norte. Así que no son solo las flatulencias y los eructos de las vacas lecheras los generadores de metano. Algunos países pioneros como Dinamarca han anunciado que cobrarán un impuesto sobre las flatulencias de las vacas y los cerdos a partir de 2030, cosas de la dichosa agenda fiscal de los políticos. Harían mejor aprovechándolos como fuente de calor.
 
 
315.- La palabra del año. Tiene buen ojo la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE) a la hora de elegir la palabra del año, que este año 2024 ha sido DANA, sustantivo que queda incorporado al Diccionario de la docta Academia de la lengua española en su última actualización hecha pública el pasado martes 10 de diciembre. El criterio que se ha seguido para la elección de esta voz responde básicamente a su abrumadora presencia en los medios de (in)comunicación y formación de masas de contribuyentes y votantes a través de la manipulación de la Opinión Pública, a raíz de las graves inundaciones de finales de octubre en el levante español. Este palabro es una lexicalización del acrónimo DANA, que corresponde a Depresión Aislada en Niveles Altos, y que se puede escribir también en minúsculas como si fuera un nombre común y corriente. El buen ojo de la susodicha Fundación se ve cuando repasamos las palabras del año del último lustro, desde 2020 en que comenzó a publicarse El arcón hasta la actualidad. Veremos que esas palabras responden todas a imposiciones que se nos hacen desde las Altas Instancias del Poder: en 2020 la palabra del año fue “confinamiento”, ¿recuerdan?, con que se rebautizaba el arresto domiciliario y el encierro de las personas sanas; en 2021 fue “vacuna”, que servía para denominar a los experimentos génicos contra el virus coronado; en 2022 nos endilgaron la “inteligencia artificial”, que viene a llamarnos tontos a la punta cara; en 2023 fue “polarización”, o división hecha desde arriba de los de abajo entre izquierda y derecha para que no vean que sus enemigos no están al lado, sino encima; a lo que viene a sumarse ahora la vieja gota fría, renombrada técnicamente como dana, la palabra que resume el año, y a traernos la prueba viviente e irrefutable de la existencia del cambio climático, cuya negación, según un conocido y arrogante actor, es propia, dice él, de mequetrefes.
 

martes, 24 de diciembre de 2024

Gloria in excelsis Deo...

La frase latina "Gloria in excelsis Deo" suele traducirse por Gloria a Dios en las alturas,  y se acompaña de la coletilla "et in Terra pax hominibus bonae uoluntatis", que quiere decir:  y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. (Así reza, nunca mejor dicho, la traducción de Nácar-Colunga de la Biblia,  que manejo, trigésima edición, Madrid, 1975: "Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad").

La frase está sacada del evangelio de Lucas, capítulo II, versículo 14, que narra el nacimiento de Jesús y la anunciación del ángel a los pastores, que les da la "buena noticia" -en griego eu-angelion, el evangelio.  

Lo que dice, sin embargo, el texto original en la lengua de Homero en la que fue escrito el evangelio es lo siguiente: Δόξα ἐν ὑψίστοις Θεῷ καὶ ἐπὶ γῆς εἰρήνη, ἐν ἀνθρώποις εὐδοκία. Gloria en las alturas a Dios y sobre la Tierra paz; entre los hombres, buena voluntad.

San Jerónimo tradujo a comienzos del siglo V la Biblia al latín. Esta traducción se conoce con el nombre de la Vulgata, es decir, la divulgada, la popularizada. La versión del santo es la siguiente: "Gloria in altissimis Deo et in terra pax hominibus bonae voluntatis". El himno latino que se utiliza en la liturgia sustituye la palabra "altissimis" que empleó el santo por "excelsis",  pero eso no cambia mucho el significado, la verdad sea dicha. ¿Es una buena traducción la jeronimiana del original griego? En absoluto. 
Hay un craso error en las últimas palabras:  "a los hombres de buena voluntad" (hominibus bonae uoluntatis, en caso Genitivo, en latín, como complemento de los hombres). Debería san Jerónimo haberlas traducido en Nominativo, como está en griego, y como tradujo acertadamente Erasmo de Rotterdam en 1516 en su edición corregida, cotejada y respetuosa con el original griego:  "Gloria in excelsis Deo et super terram pax, in hominibus bona uoluntas".  Y entonces quedaría la cosa como Gloria a Dios en las alturas y sobre la tierra paz; y entre los hombres, buena voluntad (bondad, beneplácito o entendimiento).

El piadoso Jerónimo pasó de un clarísimo "entre los hombres" del texto griego original a un más que dudoso "a/para los hombres" al quitar la preposición "en", y al no considerar la pausa. Es verdad que en los textos antiguos no había signos de puntuación, y que son los editores modernos quienes los ponen o los quitan según su más o menos acertado criterio, pero debería haber puesto una coma porque ahí hay una  ruptura sintáctica. Según la traducción jeronimiana,  el deseo de que reine la paz en la Tierra y haya buen entendimiento entre (todos) los hombres se restringe sólo a los creyentes,  excluyendo así, a los infieles, que carecerían de buena voluntad.


El texto usado en la liturgia española desde 1969 insiste y profundiza en el error jeronimiano: "Gloria a Dios en el Cielo, / y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor".  Los ángeles sólo desean con sus divinas palabras la paz a los hombres amados por el Señor, pero se nos oculta si el Señor ama por igual a todos los hombres, o ama más a unos que a otros.  

¡Cuánto más bello es el texto original de los ángeles, que desean (o simplemente proclaman anunciándoselo a los pastores de Belén) la gloria de Dios en los cielos, la paz sobre la Tierra, cuando lo que vemos a nuestro alrededor es guerra, y la benevolencia entre todos los hombres!

Os dejo un fragmento del espléndido Gloria in excelsis Deo de Vivaldi, del concierto "Voces para la paz" celebrado en Madrid en 2013 y dirigido por Antonio Fauró, cuya letra se reduce a la repetición a modo de mantra tibetano del "Gloria in excelsis Deo".