domingo, 2 de febrero de 2025

Si la Candelaria plora...

El refrán más cacareado de los muchos que hay en torno al día 2 de febrero, festividad de la Candelaria, es: "Si la Candelaria llora (o sus formas antiguas, chora o plora), el invierno es fora", que quiere decir que si llueve el día de la Candelaria se acabó el invierno.

Coincide este día de la Candelaria con el día de la Marmota, el Groundhog day, que celebran allende el Atlántico los granjeros norteamericanos para predecir el fin del invierno, basándose en el comportamiento del roedor esciuromorfo, que despierta de su letargo precisamente el día 2 de febrero. 

Marmota, fuente Getty images

Según la creencia popular, si al salir de su madriguera la marmota no puede ver su sombra por estar el cielo encapotado, dejará la guarida, porque significa que el invierno concluirá pronto. Por el contrario, si la marmota puede contemplar su sombra porque es un día soleado y resplandece el astro rey en los cielos, se meterá de nuevo en su agujero a dormir como una marmota, o, si se prefiere cambiar de animal, como un lirón, porque el invierno durará por lo menos seis semanas más.​  

El día de la Marmota delimita la mitad del periodo que va del solsticio de invierno al equinoccio de primavera. Recojo un refrán en lengua catalana que se hace eco de una tradición parecida  del siguiente repertorio sobre el tema, en el que figura el oso porque era creencia popular que el 2 de febrero el plantígrado comenzaba a despertar también de su letargo invernal: "Per la Candelera l'ós surt de l’ossera, i, si troba que fa bo, se'n torna a fer un gaitó": Por la Candelaria el oso sale de la guarida, y, si cree que hace buen tiempo, vuelve a echar una cabezada. 

Es decir, que ni el oso ni la marmota norteamericana se fían del buen tiempo que pueda hacer el 2 de febrero, cuando despiertan de su letargo, porque precisamente, si hace bueno, vuelven a amodorrarse, y sólo se desesperezan de su larga hibernación cuando el cielo está nublado y llueve. 

Pero también recojo en el mismo sitio  otro refrán como contrarréplica del canónico citado al principio,  que le contradice: A Candelera ha plorau, pero l’ivierno no s’h’acabau.  

¿En qué quedamos? ¿Se acaba el invierno el día de la Candelaria dependiendo del estado del cielo o el invierno sigue adelante? Se ha dicho muchas veces que los refranes son la expresión del sentir popular por su carácter anónimo y sapiencial, pero precisamente por esa misma presunción de saber (lo que no se sabe) no puede fiarse la razón mucho de ellos pues los hay además para todos los gustos: Al que madruga Dios lo ayuda, pero No por mucho madrugar amanece más temprano
 
 
La película norteamericana El día de la marmota ('Groundhog Day', 1993) nos presenta a un personaje, nosotros mismos, el espectador, atrapado en un bucle temporal. Se despierta siempre el mismo día: el 2 de febrero, condenado a repetir sin fin, como Sísifo, una tarea absurda: la propia existencia. 
 
Sísifo, según la mitología griega, había sido condenado por los dioses a empujar una roca hasta la cima de una montaña para una vez allí verla rodar monte abajo.

El mito de Sísifo y la película El día de la marmota, más conocida en España como Atrapado en el tiempo, comparten una idea central: la repetición infinita de una tarea aparentemente absurda. Sin embargo, cada uno aborda esta repetición desde una perspectiva filosófica diferente. La película, que es una comedia, hace que el protagonista rompa finalmente el ciclo del bucle, mientras que Sísifo en el mito griego no puede cambiar su destino. Albert Camus sugirió que debíamos imaginar a Sísifo feliz, aceptando su destino y abrazando su absurdo.

Mientras que el mito de Sísifo es una metáfora de la lucha sin sentido de la vida, y por lo tanto un reflejo de nuestra realidad, la película en cuestión nos ofrece una visión más amable: aunque la repetición puede parecer absurda, porque lo es, el individuo puede darle sentido a través de su crecimiento y mejora personal y de su relación o conexión con los demás.

sábado, 1 de febrero de 2025

Pareceres LXVII

326.- Tiempo libre. En la era digital en la que nos desenvolvemos, los teléfonos inteligentes nos mantienen constantemente conectados, es decir, amarrados al duro banco de una galera turquesca, que diría Góngora. Los correos electrónicos nos persiguen día y noche, y la línea divisoria entre la vida personal y la laboral, máxime con el advenimiento del teletrabajo, se ve cada vez más difuminada. El tiempo libre que se contrapone al tiempo de trabajo no es lo que su nombre indica, un tiempo libre del cómputo, sino un tiempo muerto en realidad. El capital ha encontrado dentro de la tercera y cuarta revolución industriales, con la digitalización y las inteligencias artificiales, nuevas formas de incrementar la servidumbre laboral. La diferencia que hay con épocas pasadas  es que hoy muchos trabajadores abrazan voluntariamente estas cadenas digitales, autoexplotándose a sí mismos, considerándose falsamente autónomos porque son sus propios jefes, olvidando que también son sus propios empleados, su amo y su esclavo. Por tanto, el verdadero desafío de nuestro tiempo es reconocer estas nuevas formas de explotación y restaurar el valor del tiempo libre y la liberación del tiempo. No se trata como predican los sindicatos apesebrados y verticales del Régimen de reducir la jornada laboral, sino de eliminarla definitivamente y acabar con el trabajo asalariado. George Gurdjieff solía comentar a sus alumnos, según cuenta Ouspensky, su discípulo más conspicuo, que el hombre no podrá escapar nunca de la prisión en la que vive si no se da cuenta de que está recluido en una prisión penitenciaria. Mientras no comprenda esto y crea que es libre, y que lleva viviendo en España, por ejemplo, si es el caso , cincuenta años de libertad, no podrá nunca liberarse. 

 
327.- Damos paso a la publicidad. A primera vista, parece que no hay nada malo en la publicidad, a juzgar por lo que sugiere la palabra. Parece que todo es positivo porque supone lo contrario de privacidad:, hacer público, o sea del común de la gente, algo que en principio era privado, es decir, reservado a unos pocos (referido a un producto de una empresa destinado a la compraventa y al consumo). Cuando vemos, además, que la publicidad lo invade todo, que ocupa las calles, que se mete contra nuestra voluntad en nuestros hogares por la televisión y la radio antes a todas horas, machaconamente, día y noche, y que se incrusta en nuestra vida privada por la Red ahora, ya vemos su auténtica y poco positiva cara. Recibimos al día cientos de miles de mensajes publicitarios no deseados, flechazos que nos dejan malheridos. Incluso en la Red, en cualquier página, se infiltra cada vez que entramos en ella la publicidad omnipresente. No se puede ver en la televisión una película sin cortes publicitarios. Se diría que interrumpen la publicidad para emitir unos instantes de programación y no al revés, porque lo que realmente estaba programado no era otra cosa que los espacios publicitarios que subvencionan el programa. Sobran los espacios publicitarios que cada vez acaparan más el ámbito de lo público y sólo dejan expresarse al dinero que los mueve, y faltan los espacios públicos. Pero ¿cómo sabríamos lo que nos gusta si no nos lo dictara la publicidad? 
 
328.- Indulto preventivo (preemptive pardon). El indulto es una figura jurídica que dispensa o conmuta la pena a una persona condenada por el sistema de justicia: es un oximoro, pues, utilizar el adjetivo preventivo para calificar al sustantivo indulto, porque se trata de una medida de gracia que se otorga antes de que se realice o concluya un proceso penal con una sentencia firme, por lo que se anticipa a la condena. En muchos sistemas jurídicos, el indulto o amnistía solo se concede a personas ya condenadas, por lo que se trata de una interferencia del poder ejecutivo en el judicial que atenta contra la separación de poderes, por lo que se hace un uso político para proteger a funcionarios o aliados del gobierno antes de que se enfrenten a posibles consecuencias penales. El caso que ha saltado a la actualidad es que el expresidente del gobierno americano ha otorgado, por ejemplo, el indulto preventivo a allegados y familiares para evitar que sean condenados si se les juzga y prueba su culpabilidad en el futuro. Es pues una medida política de gracia y un abuso de poder que pone de relieve que no todos somos iguales ante la ley, como se pretende, y que hay impunidad. Puede relacionarse este concepto con el de crimen preventivo, que castiga a alguien antes de que cometa un crimen, catalogándolo como criminal en potencia aristotélica, basándose en la presunción de que va a cometer un crimen en el futuro. Ambos conceptos, igual que el de guerra preventiva, plantean dilemas éticos, en un caso porque se perdona sin juicio y en el otro se castiga sin comisión efectiva del delito. 
 
 
 329.- “No tengo oxígeno”. El 28 de febrero de 2023 se produjo en el valle de Tempe, cerca de Larisa, en el norte de Grecia, un choque frontal de trenes en el que murieron 57 personas y decenas resultaron heridas, en su mayoría jóvenes estudiantes que viajaban de Atenas a Tesalónica después de la cuaresma de la iglesia ortodoxa griega. El tren de pasajeros en el que viajaban 350 personas chocó con un tren de carga que venía por la misma vía. El trágico accidente se achacó a un lamentable error humano, y los políticos decidieron pasar página rápidamente dejando el asunto en manos de la justicia. El accidente provocó numerosas protestas y una huelga general. Pero los familiares de las víctimas han sabido ahora que treinta de los muertos no fallecieron a causa de la colisión, sino carbonizados por el líquido inflamable que trasportaba el tren comercial. Δεν έχω οξυγόνο: "No tengo oxígeno" Esta es la dramática frase que quedó grabada la fatídica noche del accidente durante la transcripción de las llamadas realizadas por las víctimas al teléfono de urgencia. El audio muestra que la mitad de las víctimas mortales murieron no por la colisión de los trenes sino por la explosión que siguió, cuya causa sigue bajo investigación. 
 
"No tengo oxígeno" 
 
330.- Leyes draconianas. Plutarco nos cuenta que una de las primeras cosas que hizo Solón en Atenas fue derogar todas las leyes de Dracón por la dureza y magnitud desproporcionada de sus penas. Pues para casi todos los delitos había Dracón fijado una sola pena: la de muerte. Y así, cualquier delincuente, ya fuera reo de holgazanería o ladrón de poca monta sufría el mismo castigo que un asesino: pena capital. Por eso llegó a decirse que las leyes draconianas habían sido escritas con sangre y no con tinta. Cuando le preguntaron a Dracón,  por qué había decretado la pena de muerte para la mayoría de los delitos, respondió que consideraba los pequeños dignos de ella, y que para los más graves no conocía otra pena mayor, así que para todos: pena capital. Todas las leyes, sin embargo, tienen algo de draconianas en el sentido de crueles y desproporcionadas, dado que pretenden reparar castigando al culpable algo de por sí irreparable porque lo que ha sucedido no puede, ni siquiera Dios todopoderoso, deshacerlo. Es el problema de la justicia punitiva: castiga dando por sentado que puede repetirse el hecho para que el delincuente no vuelva a delinquir: por un perro que maté me llamaron mataperros. Por no recurrir a la paremia vasca, mucho más cruda y antropófaga: Haur bat jan nezan, haur jale deitha nentzan: 'Comí un niño, me llamaron comeniños'. Un hecho aislado se generaliza creando una reputación: qui semel est malus semper praesumitur malus: 'al que es malo una vez se le presume ya siempre malo'.

viernes, 31 de enero de 2025

Del valor y el precio

    Decíamos en la  Lección de economía Dinero y Artes, a propósito de la frase de don Antonio Machado: Todo necio confunde valor y precio lo siguiente: “Las artes, como todas las cosas en este mundo, no se libran del proceso comercial que las convierte en mercancías y en propiedades privadas, por lo que sus obras tienen un precio, y a menudo muy alto, tan alto que muchas veces resulta incalculable, hasta el punto de que suele estar en razón inversamente proporcional al del valor y utilidad que tienen para la gente, por lo que cuanto menos valen para el común de los mortales, más caras se pagan, y viceversa”. 

    Diógenes de Sinope, apodado el Perro, era consciente ya de que todas las cosas (incluidas las personas en su mayoría) tenían un precio en el mercado,  y de que el amor al dinero era la patria de todos los males, la metrópolis, dice literalmente él en griego: el fundamento, la fuente, la madre que los parió a todos ellos,  τὴν φιλαργυρίαν εἶπε μητρόπολιν πάντων τῶν κακῶν: el amor al dinero, dijo, es la madre patria de todos los males.
 


    Y era también consciente de la arbitrariedad de todos los precios que hacía que cosas de gran valor se vendieran muy baratas y que las más valiosas no tuvieran precio alguno, y, al revés, que las que no valían absolutamente para nada, como la mayoría de las llamadas obras de arte, costaran carísimas en el mercado, como señalábamos arriba; cuanto más inútiles e inservibles de hecho fueran,  más caras e inasequibles resultaban. Y ponía a título de ejemplo él una pieza escultórica, una estatua humana, verbigracia. Afirmaba que podía llegar a alcanzar en su época la astronómica cifra de tres mil dracmas en la subasta del mercado. Se ha estimado, según leo en la Güiquipedia inevitable, que una dracma del siglo V antes de Cristo, es decir, de la época de Periclés podía equivaler a 36 dólares norteamericanos del año 2006, por lo que las tres mil dracmas del precio que atribuye Diógenes a la efigie equivaldrían, grosso modo,  a 108.000 dólares de ese año, que no es poco.

    Otro ejemplo de esto puede constituir el perro de Alcibíades, por el que su dueño llegó a pagar la elevadísima cantidad de setenta minas, o sea un talento, que eran 60 minas,  y diez dracmas más, lo que, teniendo en cuenta que una mina eran cien dracmas, vendría a ser siete mil dracmas lo que costó el chucho que Alcibíades, sobrado de talentos, nunca mejor dicho, paseaba orgulloso por Atenas, y que le sirvió para distraer la atención de sus conciudadanos y hacer que no repararan en su persona y sí en su perro.  
    Frente a estos precios elevadísimos de una obra de arte y de una mascota con pedigrí, como contrapartida, el precio de un cuartillo de harina de cebada, del que podía depender solucionar el problema del hambre de una persona, resultaba muy barato en el mercado. No se habían tenido muy en cuenta los costes de producción: el trabajo que había detrás de preparar y arar la tierra de cultivo, sembrar y cosechar el cereal, y lo importante del producto para la elaboración del pan, que contiene mayor cantidad de proteína que el elaborado con harina de trigo,  y la alimentación del organismo, dado su beneficioso valor nutritivo.

    Diógenes no quería decir, obviamente, que hubiera que encarecer un producto fundamental como era la harina y subir su precio, pues no era partidario él de ninguna economía de mercado, sino que quería denunciar que no era lógico que un capricho escultórico fuera tan caro y un artículo de primera necesidad, como suele decirse, tan barato; se trata simplemente de constatar la falta de correlación entre el valor de las cosas y el precio con el que se las tasa y se les asigna, y la arbitrariedad por lo tanto de todas las tasaciones y precios comerciales sujetos como están a los numerosos vaivenes y caprichos de las leyes de la oferta y la demanda del mercado.

jueves, 30 de enero de 2025

Lo falso se torna verdadero

    Una sentencia de Publilio Siro, la núm. 228 de la edición de la Loeb Classical Library a cargo de J. Wight Duff y Arnold M. Duff (Minor Latin poets, vol. I, pág. 225), reza en versión original: Falsum etiam est uerum quod constituit superior, que traduce J. Wight al inglés como: Even false becomes true when a superior so decides, lo que viene a ser en román paladino: "Hasta lo falso se vuelve verdadero cuando un superior así lo decide".  Me llama la atención cómo traduce la oración subordinada, como una adverbial temporal introducida por "when" (cuando). 
 
    Otras traducciones inglesas consultadas, ya que la sentencia de Siro parece haber tenido cierta repercusión en esa lengua más que en la nuestra, traducen la segunda parte de la paremia como una condicional: Hasta lo falso se vuelve verdadero, si un superior así lo decide. Echo de menos la traducción de la subordinada como adverbial causal, que es uno de los valores del nexo "quod": Hasta lo falso se vuelve verdadero por (el hecho de) que un superior así lo decide. Y también echo de menos la interpretación más sencilla, una subordinada adjetiva relativa: Hasta lo falso que decide un superior se vuelve verdadero. Todas esas traducciones son posibles y abundan sobre lo mismo: la mentira se vuelve verdad cuando lo ordenan las instancias superiores... 
 

 
    Frente a esta constatación solo cabe la denuncia de que las verdades así establecidas por los que mandan son falsas. Joaquín Huertas, el autor de la ilustración que acompaña esta reflexión, relaciona el aforismo de Publilio Siro con Órgüel y su novela 1984: "LA GUERRA ES LA PAZ, LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD, LA IGNORANCIA ES LA FUERZA". Y, siguiendo con la retahíla, podríamos añadir nosotros: LO MALO ES BUENO, y LA MENTIRA ES VERDAD, trafulcando el significado de las palabras con sus contrarios. 
 
    Si seguimos buscando alguna relación dentro de la moderna literatura inglesa, es inevitable también el paralelismo con A través del espejo de Lewis Carroll, cuando Humpty Dumpty, con forma de huevo y cara humana, le dice a Alicia que las palabras significan “lo que yo quiero que digan”, y cuando Alicia le replica que cómo pueden querer decir tantas cosas tan diferentes (y a veces contrapuestas), Humpty Dumpty zanja la cuestión sentenciando que el significado depende de quién manda, porque quien manda manda y decide lo que quiere que signifiquen las palabras, influyendo en el vocabulario semántico de las lenguas y, a través de él, en la realidad que configuran, falsa pero real. 
 
 
    Si bien es verdad que la lengua no es de nadie y nadie por lo tanto manda sobre ella, no puede decirse lo mismo del vocabulario y de la cultura, o sea de las ideas, que son de los que mandan.

miércoles, 29 de enero de 2025

Torres más altas han caído

    La Torre del Califa (en árabe برج خليفة, Burj Khalifa), la estructura más alta y babélica del mundo construida por los hombres, se alza en medio del desierto, en la ciudad de Dubai.

    Según mis noticias, que pueden no ser muy fiables porque a estas alturas la estupidez humana progresa como la ciencia que es una barbaridad y puede que se haya levantado otro más alto todavía, el rascacielos más elevado del mundo se halla en la capital de los Emiratos Árabes, enorme símbolo itifálico donde los haya, posmoderna y estrambótica catedral gótica a modo de Torre de Babel que aspira vanamente a llegar hasta un Dios inalcanzable, última aberración arquitectónica -por ahora- del ingenio del género humano.

 La torre de Babel, Peter Brueghel el Viejo (1563).

    Parece que estamos compitiendo a ver quién tiene la verga más larga y le mide más el aparato masculino del Poder en estado priápico de erección permanente.

    Y, claro, la torre del Califa de Dubai, que así se llama en honor del jeque Jalifa o Califa ben Sayed al Nahyan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos,  se lleva por ahora la palma con sus 828 metros de altura, si no son 829, y sus 163 pisos desde su inauguración en el año del Señor de 2010 –a ver quién se sube allá arriba a medirlos-, casi tres veces la torre Eiffel parisina, casi un quilómetro de soberbia hybris en un alarde de prepotencia tan machista como infantil.
    

    En segundo lugar se levanta el rascacielos neofuturista Merdeka 118, también conocido como  PNB 118 o KL118, en Kuala Lumpur, la capital de Malasia, con 679 metros y 118 pisos, acabada en 2023. La tercera posición la ocupa la Torre de Changhái, el rascacielos más alto de China, que alcanza los 632 metros y cuenta con 128 pisos, estructura completada en 2015 compuesta por nueve edificios cilíndricos apilados unos sobre otros y cubiertos por una fachada de vidrio. 


La torre del Califa de Dubai, la más alta del mundo.

    No les ha echado para atrás a sus arquitectos, promotores y constructores lo sucedido con el derrumbamiento de los Rascacielos Iguales de Nueva York víctimas de un ataque terrorista, a juzgar por la inauguración en medio de fastuosos fuegos artificiales de este neoengendro monumental y disparatado, babélica torre que se convierte en el edificio más alto del planeta a considerable distancia de sus más inmediatos seguidores, un despropósito más que se alza en medio del desierto hacia la nada del cielo azul y vacío de Dubai y que proyecta su alargada y siniestra sombra sobre nosotros.

    En el libro bíblico del Génesis, capítulo 11, se habla de cómo Dios decidió crear la confusión de las lenguas, y, consiguientemente, las naciones, de modo que los hombres dejaran de formar un solo pueblo y de entenderse los unos a los otros al hablar distintos idiomas. Merece la pena leerlo. La traducción es de Nácar-Colunga: "Era la tierra toda de una sola lengua y de unas mismas palabras. En su marcha desde Oriente hallaron una llanura en la tierra de Senaar, y se establecieron allí. Dijéronse unos a otros: "Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego." Y se sirvieron de los ladrillos como de piedra, y el betún les sirvió de cemento; y dijeron: "Vamos a edificarnos una ciudad y una torre, cuya cúspide toque a los cielos y nos haga famosos, por si tenemos que dividirnos por la haz de la tierra". Bajó Yavé a ver la ciudad y la torre que estaban haciendo los hijos de los hombres, y se dijo: "He aquí un pueblo uno, pues tienen todos una lengua sola. Se han propuesto esto y nada les impedirá llevarlo a cabo. Bajemos, pues, y confundamos su lengua, de modo que no se entiendan unos a otros". Y los dispersó de allí Yavé por toda la haz de la tierra, y así cesaron de edificar la ciudad. Por eso se llamó Babel, porque allí confundió Yavé la lengua de la tierra toda, y de allí los dispersó por la haz de toda la tierra".
 
El Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo.
 

    Como escribía Félix de Azúa en una columna de El Periódico Global, alias El País, del 26 de septiembre de 2017 titulada "Un amigo":  (...) los idiomas no son el lenguaje, sino un modo de estar en el mundo que manipulan los tiranos para arrodillarnos ante una identidad".  
  
    Pallida Mors aequo pulsat pede pauperum tabernas / regumque turris, cantaba el poeta Horacio en aquel arquiloquio seguido de senario yámbico cataléctico, donde proclamaba la igualdad que la democrática muerte dispensaba a todos y cada uno y a todo: “Pálida muerte golpea de idéntico pie chabolas pobres / y regias torres”.

lunes, 27 de enero de 2025

Brevedades (II)

Compró un nicho en el cementerio a perpetuidad -sería sarcástico decir 'vitalicio'- y sintió que ya podía morir tranquilo y hallar allí la paz para sus restos.
 
Café sin cafeína, cerveza sin alcohol, leche sin lactosa, cigarrillos sin nicotina, té sin teína, dulces sin azúcar... ¿Habrá gobierno alguna vez sin hijoputas?
 
El Gobierno autonómico activa el protocolo de actuación ante el virus de la gripe aviar de alta patogenicidad. ¡Que Dios coja confesadas a las aves corraleras!
 

El presidente del ejecutivo español alerta al mundo desde la cumbre de Davos: Los tecnomillonarios quieren acabar con la democracia -falta añadir 'inexistente'.
 
 “Yo es otro” escribió Rimbaud, no “Yo soy otro”, que sería lo propio, sino “Yo”, entre comillas y metalingüístico, “es otro”, primera persona impersonalizada.
 
El futuro es un tiempo vacío que no nos deja vivir porque hay que rellenarlo a toda costa con lo que sea, programando una agenda compulsiva de ocios y negocios.
 
El detective quizá no llegue nunca a resolver el crimen que se ha cometido, porque el autor del crimen asesino que busca es el propio detective que lo ignora.
 
 ¿Hay algo que haga que uno sea en todo momento de una determinada manera y lo sea para siempre, aparte del propio empeño en ser uno mismo idéntico a sí mismo?
 

Ni las canas ni las arrugas que surcan nuestros rostros nos envejecen, ni tampoco el paso inexorable de los años, sino las ideas que, teniéndolas, nos tienen.
 
Falsa identidad: Todas las identidades son entelequias que tienden a su realización, una vez realizadas se revelan todas ellas como falsas, reales pero falsas. 
 
La Identificación Digital no solo pretende acabar con el anonimato en línea, sino también otorgar control policial y poder a los gobiernos y las corporaciones.
 
El tiempo libre es un concepto erróneo en el sentido de que no supone una liberación del tiempo, no nos libra de su dictadura, volviéndose el ocio trabajoso.



Una anciana al cumplir ciento trece años declaró en su homenaje “Dios se ha olvidado de mí” poniendo de relieve que el Señor nos arrebata la vida que nos dio.
 
La nieve, que brilla por su ausencia en las instalaciones de las estaciones de esquí debido al calentamiento global, pone en jaque su apertura otra temporada.
 
Habría que desmentir el mayor bulo de raigambre aristotélica y filosófica: la gran mentira, sobre la que se monta el sistema, de que la realidad es la verdad.
 
 
Cuando definimos algo estamos negando lo que no es; si tiene una forma específica es porque no tiene todas las demás posibles. Definir es negar la infinitud.
 
Según Marcel Proust: “Los hechos no penetran en el mundo donde viven nuestras creencias” pero tampoco las cosas concretas, que solemos sustituir por sus ideas.
 
Epicuro no niega la existencia de Dios (en su caso de los dioses) sino su intervención en los asuntos de los mortales, de los que se desentienden por completo.
 

domingo, 26 de enero de 2025

"Uso creativo del castigo"

    Hace seis años leíamos un artículo en Público sobre las prisiones de Inglaterra y Gales en el Reino Unido  en el que se decía que iban a decir adiós a los barrotes de las ventanas de las celdas, sustituyéndolos por vidrio templado -pero no nos engañemos, las ventanas de vidrio reforzado son mucho más efectivas desde el punto de vista de la seguridad de lo que pueden parecer. Iban a humanizar las cárceles facilitándoles la vida a los reclusos y permitiéndoles, por ejemplo, bajo cierto control, el uso de móviles y portátiles. 
 
Newgate, el patio de ejercicio, Gustave Doré (1872)
 
     Se producía además una curiosa metonimia: los reclusos o presidiarios pasarían a denominarse simplemente “hombres” y sus celdas “habitaciones”, quedando obsoletas las denominaciones tradicionales, que no iban a formar parte ya del vocabulario de los funcionarios de prisiones. Pero con esta medida se corría el peligro inverso y no poco revelador de la paradoja: que los seres humanos podríamos considerarnos reclusos y nuestros habitáculos cárceles como sucedió durante el confinamiento. En todo caso, no por eso, claro está, iban a dejar de existir las realidades paralelas y subyacentes, los presos y las cárceles, como espejos en los que reflejarnos.
 
    Se trataba con estas y otras medidas por el estilo de humanizar la privación de la libertad para hacerla más tolerable y llevadera. No olvidemos que la función esencial de las prisiones, se llamen como quieran llamarse, es hacernos creer a los que estamos provisionalmente fuera de ellas que somos libres por contraposición a los que están dentro. Con esta humanización, se avanza en ese sentido, equiparándonos a los unos y a los otros. 
 
La ronda de los presos, Vincent Van Gogh (1890)
 
    Muy oportunamente Vincent Van Gogh, recreando un grabado de Gustave Doré, Newgate, el patio de ejercicio, pintó el lienzo de la prisión de Newgate, La ronda de los presos, en la que se incluyó el pintor. Es la figura central, que mira al espectador. Se sentía sin duda Van Gogh, el loco del pelo rojo, como esos reclusos, prisionero de sí mismo, en primer término, y prisionero en segunda y última instancia del mundo, en definitiva, dando vueltas interminables en círculos como los prisioneros en el patio del penal de la estampa de Doré.
 
     Pero ha llamado mi atención ahora, a propósito de todo esto, la propuesta del Colegio de Abogados de Inglaterra y de Gales leída el otro día en The Guardian de que el sistema penitenciario actual "no funcionaba", dado que el número de personas en prisión aumentaba constante- y considerablemente, pero la tasa de criminalidad no descendía, y la reincidencia además se disparaba. Tanto en Inglaterra como en Gales las cárceles existentes no dan abasto, y si se quiere restringir la libertad de las personas y castigarlas -es decir, llevarlas por el buen y casto camino  -castum agere, en latín, origen de castigare-, hay que innovar y ser más creativo, es decir, hay que buscar nuevos sistemas punitivos para los malhechores. 
 
 
    La expresión que utiliza el ilustre Colegio de Abogados es 'uso creativo del castigo' (creative use of punishment). Están pensando en medidas de arresto domiciliario mejoradas para delincuentes no violentos, “prisiones de tiempo parcial” y toques de queda de veinte horas como alternativas directas a la detención. En definitiva propone el ilustre Colegio, y esto es lo que llamaba poderosamente mi atención, introducir “restricciones similares a las impuestas durante los confinamientos relacionados con el Covid como medidas punitivas”. 
 
    Aquellas restricciones draconianas que todos recordamos y padecimos habían venido para quedarse, como sospechábamos algunos. Sirvieron, en efecto, para aumentar el control de la población y no para lo que pretendían, que era luchar contra un virus que no era tan peligroso como nos lo pintaban -no es tan fiero el león como lo pintan- y que campó por sus fueros, pero fueron un experimento de control que ahora quiere ponerse en práctica para aplicárselo a los delincuentes menos peligrosos que no tienen cabida en las cárceles por el colapso producido.
 
Prisión flotante
 
    Según el Ministerio de Justicia británico la población carcelaria de Inglaterra y Gales se ha duplicado en los últimos treinta años, lo que ha dado lugar a la tasa de encarcelamiento más alta de todos los países de Europa occidental. De ahí surge la preocupación de tener que liberar presos antes de tiempo para meter en las celdas a las nuevas hornadas de delincuentes peligrosos. 
 
    Ya existen leyes, de hecho, que prohíben a los infractores el acceso a pubs, campos deportivos y eventos sociales, lo que constituye una privación significativa pero no total de libertad como la cárcel. Se plantea la posibilidad ahora de una forma de prisión a tiempo parcial para delincuentes de bajo riesgo que no hayan cometido delitos graves, que les permita trabajar, capacitarse y mantener vínculos familiares de cara a su reinserción. 
 
    Si siguen las cosas como están a este paso, aunque se construyan las nuevas prisiones proyectadas en el Reino Unido, los planes son “insuficientes para satisfacer la demanda futura proyectada”. Los expertos en el tema, que de todo hay en la viña del Señor, pronostican una escasez de 12.400 plazas exactamente en prisiones para finales de 2027 tanto en el país de Gales como en Inglaterra.
     

sábado, 25 de enero de 2025

Coplillas

 Seguidillas:
(A Ivan Illich) 
Ha progresado tanto / la medicina, / más atenta a los riesgos / que no a los síntomas, / que es solo previsora, / no curativa, / y ya somos enfermos / todos y víctimas. 
 
Que viene el lobo, dicen, / quebrantaovejas. / El pastor del rebaño / las tiene en cuenta. / Otro es el matarife / que las degüella / allá en el matadero, / y pone en venta.
 
Jaicus: 
Pobre yo, al gorrión / le echo las migas del pan / que no me sobró.
 
 Digo en alta voz: / No, renó y recontranó, / contra todo Dios.
 
 El futuro no es / ya lo que era y lo que fue / ni lo que va a ser. 
 
Un tonto feliz / me gustaría a mí ser: / (tonto ya lo soy). 
 

A la rebelión / nos llama el Emperador. / ¡Qué contradicción! 
 
 No vivo de ti, / pero no puedo vivir, / música, sin ti. 
 
  Un sol invernal / en un cielo despejado / de un azul glacial. 
 
 Cada vez que miro / el reloj, me da -tic, tac- / la hora que ya no es.
 
 
 Yo, investigador. / ¿Qué descubro en mi interior? / Huero cascarón.
  
Tancas:
  Llueve en la ciudad / y hay lágrimas sin razón / en mi corazón, / como las de Paul Verlaine, / llenas de desolación. 
 
Viajeros al tren! / grita el jefe de estación / y da la señal / con silbato y banderín: / sale el tren que pierdo yo. 
 
Yo soy el que soy, / dijo Jehová a Moisés, / pero, digo yo, / si solo Él es el que es, / ¿quién soy yo  y qué pinto aquí?
 
Goliardescas: 
Se abre el año / nuevo, engaño, / este dos mil veinticinco: / triste rima / lleva encima: / por el culo te la hinco
 
  Una guerra / no se cierra / decretando el alto el fuego: / ve a la legua / que es la tregua / para que prosiga el juego. 
 
 Aforismo: / No es la guerra / lo contrario de la paz. /¡Cuerpo a tierra! / Es lo mismo, / al quitarse el antifaz.  
 
Del tinglado / del Estado / un pilar es la vivienda: / un derecho / del sin techo, / paradójica jodienda.

viernes, 24 de enero de 2025

"Intelijencia, dame"

    Le pedía el poeta Juan Ramón Jiménez a la 'intelijencia' (así escribía la letra ge cuando sonaba jota) que le diera el nombre 'esacto' (en lugar de exacto) de las cosas para que la palabra, ese nombre, fuera la cosa misma y pudiera así acercarse a la esencia de la realidad, descubriendo acaso algo de su esencial falsedad. 
 
    Seguía el poeta Juan Ramón las recomendaciones de su amigo don Miguel de Unamuno de procurar, a la hora de escribir, hacerlo como se habla, difiriendo en varios puntos de las normas de la docta Academia de la Lengua Española, y defendiendo en la práctica de su escritura la reforma ortográfica de la lengua castellana.
 

 
     Su pretensión era que la palabra fuera la cosa misma que nos permitiera a todos conocer las cosas, no olvidarlas, amarlas... Pero la palabra no es la cosa, aunque dialécticamente pueda convertirse en una cosa cuando hablamos de ella, lo mismo que las cosas se convierten en palabras, se vuelven ideas e idealizan... 
 
    Le pide a la inteligencia que le dé el nombre exacto y común de las cosas. Y la inteligencia, por su parte, guarda silencio, no dice nada, con lo que nos demuestra que brilla por su ausencia. Lo que, en todo caso, deberíamos pedirle a la inteligencia es que nos dé... inteligencia.

    La palabra 'inteligencia' proviene del latín intelligentia, derivado del verbo intellegere —término compuesto de inter («entre») y legere («coger, escoger, y de ahí 'leer'»)— que significa comprender o percibir, distinguir entre una cosa y otra. Y lo primero que tenemos que distinguir es la diferencia que hay entre las palabras y las cosas, una diferencia que es al mismo tiempo identidad, que reside en su contraposición, y no hay diferencia entre las cosas y las palabras que no implique la identidad de ambas: las palabras se convierten en cosas cuando se habla de ellas metalingüísticamente, y las cosas no son nada sin las palabras que las crean. 

 
    Y sin embargo nunca como ahora se le aplican a la inteligencia tantos adjetivos calificativos. Se habla por ejemplo de inteligencia artificial, ciudades inteligentes (smart cities), cámaras de videovigilancia inteligente, y de todo tipo de tecnologías supuestamente inteligentes... pero no solo se habla de ingeniería tecnológica inteligente, sino también de inteligencia emocional, que es lo más tonto y menos inteligente que hay: una contradicción en sus términos.
 
     Poco a poco todas las ciudades quieren apuntarse a la IA (Inteligencia Artificial) e instalan cámaras de videovigilancia inteligentes, so pretexto de fomentar la seguridad ciudadana, cuando lo que se logra imponiendo limitaciones no es seguridad, sino más control y vigilancia.
 
 
    Leamos el poema de Juan Ramón, inserto en "De Eternidades" (1916-1917):   ¡Intelijencia, dame / el nombre esacto de las cosas! / ...Que mi palabra sea / la cosa misma / creada por mi alma nuevamente. / Que por mí vayan todos / los que no las conocen, a las cosas; / que por mí vayan todos / los que ya las olvidan, a las cosas; / que por mí vayan todos / los mismos que las aman, a las cosas... / ¡Intelijencia, dame / el nombre esacto, y tuyo, / y suyo, y mío, de las cosas!

jueves, 23 de enero de 2025

Pareceres LXVI

321.- Adicción a las noticias. He dejado atrás mi adicción a las noticias dejando de ver televisión, escuchar la radio, leer periódicos y navegar constantemente por la Red, y lo primero que sentí es que he sentido es un inmenso alivio: ya no estallaba mi cabeza víctima de los bombardeos informativos. Me despertaban las noticias de la radio. Ese era mi primer contacto con la realidad. Durante el resto del día me sometía a una inflación y sobrecarga incesante de informaciones desde todos los medio. ¿Qué está pasando en el mundo? Ya había llegado yo a la relativa conclusión de que si no atendía a los medios estaba desinformado, pero si los atendía estaba mal informado, no solo porque cada medio tenga su sesgo, cosa que es innegable, sino sobre todo porque todos deforman la realidad para conformarla a su medida.  Decidí hacer una cura de silencio y me prohibí totalmente todos los temas de actualidad durante una semana, para ver el efecto que surtía. Tenía la costumbre de escuchar las noticias de la radio, la SER, a la hora de las comidas. Dejé de hacerlo y los alimentos empezaron a saberme mejor. La posterior digestión era también más agradable. Y la conversación de sobremesa versaba sobre cualquier cosa que no fuera asunto de actualidad informativa. Hay que mantener la cordura en medio de la desastrosa locura de le epidemia informativa de este mundo que genera noticias falsas como esencialmente falsa es la realidad de la que nos informan.
 
322.- Los pilares del Estado. Los pilares del Estado del Bienestar, son, según el Jefe del Ejecutivo patrio, cinco. A saber: la sanidad, la educación, la dependencia, las pensiones y, el quinto y último pero no menos importante, la vivienda. Pocos son ya los españolitos que poseen viviendas en propiedad, sino que la mayoría vive de alquiler, unos alquileres abusivos, sin que se cumpla aquella divisa de no poseerás nada pero serás feliz. De estos cinco pilares podemos decir que se hallan los cinco en estado crítico. Aun así el Estado se sostiene sobre estos cinco pilares: Sanidad, que es enemiga acérrima de la salud, que patrocina una medicina profiláctica en lugar de curativa que hace que nuestro estado de salud sea la enfermedad permanente; Educación que es adoctrinamiento; Dependencia -lo dice todo la palabra: no tenemos independencia, todos somos dependientes económicamente del Estado-, Pensiones que son mínimas y ridículas en su inmensa mayoría; y Viviendas que no merecen ese nombre porque son nichos, o sea, según la docta Academia: Hueco practicado en un muro para alojar algo dentro, especialmente el que sirve para depositar cadáveres o sus cenizas en un cementerio. 

 
 323. ¿Qué es...? A la pregunta socrática τί ἐστιν (tí estin), qué es en absoluto, se responde generalmente con una definición más o menos satisfactoria y que, en todo caso, acalla a la pregunta. Resulta que el pronombre indefinido "qué" acaba siendo más o menos definido, nunca del todo porque no hay una definición perfecta, aunque todas tengan la pretensión académica de serlo. Sin embargo, como razona Juan David García Baca en alguna parte de su vastísima obra, que no tengo ahora a mano: Pudiera muy bien suceder que la manera propia de ostentar una “cosa” su “haber” consistiera en una cierta indeterminación, claroscuro, gama de grises, difuminados sutiles, vaporosidades, sistema de “signos” que no llegan a “explicitación”, etcétera. Dicho con otras palabras: cuando preguntamos qué es una cosa, lo que queremos es establecer el significado de la idea correspondiente cerrando o mejorando su definición, lo que revela, de paso, que no estaba nada claro su significado. Al hablar de una idea la ponemos en tela de juicio y hacemos que peligre como idea. Al preguntarnos por ejemplo qué es la democracia, ponemos en peligro la ecuación que establece entre "demo" -pueblo- y "cracia" -poder-, sobre la que se funda el sistema de dominio vigente. Conviene pues preguntárselo una y otra vez. Sin embargo, al preguntarnos, por ejemplo, qué es la libertad y tratar de definirla, a  ella que es la indefinición por antonomasia, lo que hacemos quizá sin querer es encarcelarla y meter dentro del sistema democrático de dominio vigente lo poco que quedaba todavía fuera de él.
 
 
324.- Hipocresía vaticana. El Estado Vaticano corta el paso a los ilegales mientras que Su Santidad predica en Europa la política de puertas abiertas a la inmigración. Según la legislación vigente, hay penas de prisión de uno a cuatro años, y sanciones de 10.-000 mil hasta 25.000 euros, a todos aquellos que entren ilegalmente en el territorio del Vaticano, prohibiéndoseles además visitar el territorio en un período de quince años. La Santa Sede, según la inevitable Güiquipedia, es un Estado no democrático, regido por una monarquía absolutista y electiva, dirigida por el papa con sede en la Ciudad del Vaticano. El Santo Padre, como soberano del Estado, acumula ex officio los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Dijo Su Santidad el 28 de agosto del año pasado: “Dios está con los migrantes, rechazarlos es pecado grave”. Y añadió «el mare nostrum, lugar de comunicación entre pueblos y civilizaciones, se ha convertido en un cementerio. Y la tragedia es que muchas, la mayoría de estas muertes, podrían haberse evitado. No olvidemos lo que dice la Biblia, la advertencia: 'No acosarás ni oprimirás al extraño'." Citaba el papa, sin mencionarlo explícitamente, el pasaje del libro del Éxodo XXII, 21: No maltratarás al extranjero, ni le oprimirás, pues extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Es decir, que mientras Su Santidad predica una cosa, el Estado del que ostenta la Jefatura hace lo contrario: haced lo que digo, no lo que hago. Consejos vendo que para mí no tengo. Por aquello de que del dicho al hecho hay gran trecho. Cacarean y no ponen huevo.
 
 
325.- Activismo. ¿Cómo entender la celebérrima tesis undécima de Carlos Marx sobre Feuerbach que dice “los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”? Suele hacerse de esta frase una lectura activista del tipo “basta de palabras, hay que pasar a la acción”, como si las palabras no fueran una acción y las acciones no fueran a su modo palabras. El problema no es que los filósofos hayan filosofado, valga la redundancia, sino que tomando como objeto la realidad, que es lo que es, y creyendo que la realidad como a veces dice la gente “es lo que hay y no hay más cáscaras”, se han olvidado de que no es todo lo que hay sino que hay algo más, y ese algo más es la posibilidad de dejar de ser lo que es abriéndose así a ser otra cosa. Los filósofos deberían denunciar que la realidad es imposible, no puede ser en absoluto, porque ya es lo que es, pero puede dejar de ser en cualquier momento. Los filósofos cuando han querido cambiar algo en la realidad y se han vuelto activistas han recaído muchas veces en un mero actuar por actuar, en el activismo de salir a la calle y de pegar carteles y de concienciar a la gente y, en el mejor de los casos, han repetido el modelo que querían transformar, han hecho lo que ya estaba hecho, haciendo que las cosas cambien para seguir impertérritamente igual, o incluso peor que antes. El ejemplo más antiguo y eximio es el de Platón intentando poner en práctica su teoría política en Siracusa. La realidad no es solo lo que es, lo que ha llegado a ser, sino también lo que todavía no es y, por lo tanto, puede ser.