
martes, 24 de febrero de 2026
El dedo y la luna

lunes, 23 de febrero de 2026
Revocación de la orden de destierro del poeta Ovidio
Maeonides nullas ipse reliquit opes".
Motus eram dictis, totoque Helicone relicto
scribere conabar uerba soluta modis.
Sponte sua carmen numeros ueniebat ad aptos,
et quod temptabam dicere uersus erat.
Me convencía lo dicho y, dejando de lado las Musas,
domingo, 22 de febrero de 2026
La mente, la vasija y el fuego.

sábado, 21 de febrero de 2026
El arquitecto del Pont du Gard
-El puente estará acabado mañana mismo antes de que cante el gallo. Pero no olvides tu promesa.
Y el diablo comenzó a arrancar rocas y a construir a una velocidad increíble un puente monumental, todo un prodigio de ingeniería en el que no empleó argamasa. Levantó rocas de seis toneladas que unió con grapas de hierro; ejemplo eximio de aprovechamiento del terreno, un puente así no se había visto nunca por aquellos lares, bien incrustado en el seno del río, con una triple arcada: en el nivel inferior se abrían seis arcos, en el intermedio once y en el superior nada más y nada menos que treinta y cinco, sobre los que discurría, además... un acueducto.
El arquitecto, apesadumbrado por el sacrificio que había prometido, fue a hablar con su mujer y le contó el trato que había pactado con el diablo. No le hubiera importado ser él el chivo expiatorio del puente del diablo, le dijo a su esposa, con tal de que las gentes recordaran en el futuro su nombre propio. Pero no podía ser. Ni él ni su mujer. y sin embargo tenía que ser alguien de su casa... Así que tendrían que ser o su primogénito o su hija la tierna criatura que exigía a cambio Satanás llevarse a los infiernos, sólo él sabe para qué, pero seguro que para nada bueno.
Se lo contó con las lágrimas en los ojos a su mujer. Y ésta, mucho más astuta que su marido como suelen ser las mujeres de los hombres por lo general, le enseñó una liebre todavía viva que había cazado el perro, y le sugirió que fuera el hijo mayor o su hermana, fingiendo que iban a ser la ofrenda, que llevaran la liebre metida en el saco y, llegado el momento de atravesar el puente, que soltaran la liebre…A los dos les pareció muy buena la idea. Y así se hizo.
Esta historia puede creerse o no, pero hay que reconocer que nadie conoce el nombre propio del arquitecto ni del ingeniero de esta obra maestra, digna del mismísimo demonio, por lo que siempre se consideró que fueron los romanos los que la levantaron. El puente ha resistido a lo largo de los siglos las embestidas, que no han sido pocas, del tiempo y las crecidas tumultuosas del Gardón.
viernes, 20 de febrero de 2026
Pareceres CI

jueves, 19 de febrero de 2026
Una falsa etimología: educación.
miércoles, 18 de febrero de 2026
La Historia universal en dos palabras
Con el tiempo la democracia romana decayó, pero permaneció el sistema de patronazgo, y la palabra “suffragium” pasó a significar la presión con la que un poderoso podía esforzarse en la representación de alguien. Eventualmente, la palabra llegó a denotar sencillamente el dinero pagado para obtener un favor: un soborno, de ahí que sufragar sea sinónimo de costear, por ejemplo, una campaña. La conclusión de Ste. Croix es demoledora: “Here, in miniature, is the political history of Rome”.
Cullen Murphy, por su parte, intenta otra comparación estudiando la evolución del significado de la palabra “franchise” (franquicia), que originalmente tiene que ver con nociones relativas a la libertad política y responsabilidad cívica y con la franqueza. La palabra procede del latín Francum, préstamo del germánico Frank, que era el nombre de los francos, un pueblo germánico que acabó dominando la Galia, por lo que le cambió el nombre al país vecino a Francia -país de los francos-, donde constituían la clase noble que estaba exenta de tributos. Aparte del gentilicio "francés", nuestro adjetivo "franco" (libre, exento, liberal, dadivoso) está relacionado con el significado de esta palabra. Igualmente el verbo "franquear" con sus significados de abrir camino "franquear el paso o la puerta", pero también "liberar a alguien de alguna obligación o tributo" tiene que ver con esto.
La "franchise" denotaba libertades políticas. Pero en mitad del siglo XX, la idea de ser garante de ciertos derechos adquiere una connotación comercial: el derecho al mercado de una compañía de servicios o de productos, como Fried Chicken o Tupperware, por poner dos ejemplos al azar. De hecho, hoy es el primer significado, el comercial, de la palabra franquicia en muchos diccionarios.
La definición relativa a la libertad política o al derecho al voto queda relegada a un segundo plano. La franquicia o franchising -¡ese gerundio anglosajón omnipresente!- es un modo de distribución o de comercialización -¡marketing!- de un determinado producto o servicio (los servicios han acabado cosificándose y convirtiéndose ellos mismos en productos comerciales, así como las personas encargadas de ellos en recursos humanos), en el que intervienen dos partes: el franquiciador, que es el posesor de la marca y del "know how", y el franquiciado, que es el interesado en su compra. La conclusión de Murphy, parafraseando a Ste. Croix, es la siguiente: “Looking back at the history of ‘franchise,’ then, it’s tempting to write this epitaph: Here, in miniature, is the political history of America."
martes, 17 de febrero de 2026
Hablemos del deporte, ese invento del gobierno
Recordemos al entrañable Juan de Mairena, alter ego de don Antonio Machado, que les decía a sus alumnos que siempre había sido “enemigo de lo que hoy llamamos, con expresión tan ambiciosa como absurda, educación física”. Y añadía: “No hay que educar físicamente a nadie. Os lo dice un profesor de Gimnasia.” Y más aún: “Todo deporte... es trabajo estéril, cuando no juego estúpido. Y esto se verá más claramente cuando una ola de ñoñez y de americanismo invada a nuestra vieja Europa.” Pues bien, esa ola ha inundado ya a la vieja Europa, incluida la curtida piel de toro que es la península ibérica en que habitamos.
lunes, 16 de febrero de 2026
El penal de Tetuán
En Tetuán, palomita blanca que no alza el vuelo,
sufro yo, condenado, pena de cautiverio.
Me han caído diez años, uno tras otro, encima,
con sus noches en vela y envilecidos días.
A la sombra me pudro de un calendario y tacho
cada día que cumplo y hora que ya ha pasado.
En la lóbrega cárcel, mugre, humedad y ratas,
sufrimiento a raudales, plaga de cucarachas.
Entre cuatro paredes tristes, cincuenta y nueve
prisioneros llevamos vida de mala muerte.
Suena fuera, lejana, voz de llamada al rezo;
yo, cerrados los párpados, oigo ulular el viento.
la fragancia aromática que hace que me estremezca.
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Corre el tiempo, gotean en la clepsidra aciaga
los minutos que nunca colman la alberca de agua.
Logro a veces dormir algo en el duro suelo,
y un silencio elocuente oigo que clama al cielo:
"Para que otros se crean libres, nosotros presos.
¿Cómo pueden quitarnos algo que no tenemos?
Fuera no hay libertad, menos aún la hay dentro
del penal de Tetuán, jaula de cautiverio".
domingo, 15 de febrero de 2026
Soldadito español, soldadito valiente
Quería convencernos la mujer con la mejor intención sin duda del mundo -pero de las mejores intenciones está empedrado el infierno, como bien sabe don Pedro Botero-, de que el Ejército era una piadosa y sacrificada hermanita de la caridad armada con dos pistolas al cinto para caso de apuro, cuya misión era defender –de ahí el nombre ominoso y apotropaico que oculta la verdad– la convivencia de los pueblos en paz y armonía así como el escrupuloso respeto a los derechos humanos. Y lo decía muy seria, como si no fuera consciente del oximoro o estúpida agudeza que entrañaban sus palabras, convencida como sin duda estaba de que tenía que proclamar una cosa así por las exigencias del guion del cargo que ostentaba.
Ya habíamos asistido algunos de nosotros perplejos e impotentes hace algunos años a la presencia eventual de algunos militares en algunos de nuestros centros educativos de secundaria. Recibíamos de cuando en cuando la visita de algún mílite glorioso, organizada generalmente por el Departamento de Orientación, que venía a informar para captar a nuestros alumnos y alumnas de las bondades que ofrecía el Ejército de cara a la incorporación al mercado laboral, ofreciéndoles una salida pro-fe-sio-nal, insistían mucho en este palabro, y una vida de emocionante aventura y servicio a los demás...
La apuesta por una cultura de paz en la educación pasa, contra lo que pretenden estos materiales, por denunciar esta lógica militar que nos quieren ahora inculcar, pasa también por llamar a las cosas por su nombre (por ejemplo "invasión" y no "asistencia", sarcástico y sangriento eufemismo, como hacen insidiosamente en el temario del anteproyecto a la invasión de Iraq que perpetraron, entre otras, las tropas españolas), y pasa también por proclamar que si civil se contrapone a militar, civilizado es lo contrario de militarizado, desmontando así los supuestos valores de la llamada “Cultura de la Defensa”.





























