Y, si nos descuidamos, hasta la vieja fe monosilábica, que era una de las tres virtudes teologales, junto con la esperanza y la caridad, según el viejo catecismo, nos la cambian ahora y reconvierten en "cré-di-to", que es su cara económica, "cre-du-li-dad" o “cre-di-bi-li-dad”, que no es lo mismo pero da igual. Los políticos y las políticas ya no nos piden en su jerga incomprensible que tengamos fe en ellos y ellas, sino que les prestemos crédito y credibilidad, lo que resulta increíble pero cierto.
lunes, 13 de abril de 2026
Mucho ruido y pocas (y vanas) nueces
Y, si nos descuidamos, hasta la vieja fe monosilábica, que era una de las tres virtudes teologales, junto con la esperanza y la caridad, según el viejo catecismo, nos la cambian ahora y reconvierten en "cré-di-to", que es su cara económica, "cre-du-li-dad" o “cre-di-bi-li-dad”, que no es lo mismo pero da igual. Los políticos y las políticas ya no nos piden en su jerga incomprensible que tengamos fe en ellos y ellas, sino que les prestemos crédito y credibilidad, lo que resulta increíble pero cierto.
martes, 17 de febrero de 2026
Hablemos del deporte, ese invento del gobierno
Recordemos al entrañable Juan de Mairena, alter ego de don Antonio Machado, que les decía a sus alumnos que siempre había sido “enemigo de lo que hoy llamamos, con expresión tan ambiciosa como absurda, educación física”. Y añadía: “No hay que educar físicamente a nadie. Os lo dice un profesor de Gimnasia.” Y más aún: “Todo deporte... es trabajo estéril, cuando no juego estúpido. Y esto se verá más claramente cuando una ola de ñoñez y de americanismo invada a nuestra vieja Europa.” Pues bien, esa ola ha inundado ya a la vieja Europa, incluida la curtida piel de toro que es la península ibérica en que habitamos.
lunes, 25 de septiembre de 2023
"Más gimnasia y menos latín"
Cayó en mis manos casualmente la edición del 6 de septiembre de 2019 de La Nueva España, periódico asturiano de campanario, donde leí que los docentes estaban a favor de que los alumnos recibieran más horas de Educación Física. Supongo que se refería específicamente a los docentes asturianos de esa materia, aunque se dijera en general. El Ministerio, al parecer, quería que la gimnasia -me gusta más, qué le vamos a hacer, esta añeja denominación griega y me parece más noble que el horrísono eufemismo perifrástico de "Educación Física" que se estila ahora- tuviera mayor peso específico en los centros y sus currículos para atajar el problema del sedentarismo y la obesidad infantiles, objetivo muy loable que al decir del periodista M. G. Salas, “los profesores asturianos aplauden”.
Aquel ministro franquista puede sonreír ya desde su tumba porque en primer lugar, el latín acabó desapareciendo, como él quería, de la enseñanza obligatoria en el bachillerato al correr de los años con la LOGSE socialista, y, en segundo lugar, porque, según el citado periódico, una de las 34 medidas "educativas" que el PSOE de Pedro Sánchez pondrá en marcha si repite en el Gobierno es convertir la Educación Física en materia troncal, como Matemáticas o Lengua, lo que conllevará más horas de clase de esta asignatura en detrimento de otras, porque creo interpretar que no se trata de ampliar el horario escolar sin más y de incluir las horas destinadas a atajar el sedentarismo y obesidad infantiles entre las actividades extraescolares fuera de horario, sino que implica, según el principio de Arquimedes, que si aumentan las horas semanales asignadas a Educación Física (y no se incrementa el horario escolar, ya de por sí bastante nutrido) disminuirá el horario de otras materias. Y ya no se trata de que haya más deporte y menos horas de Latín, que ya no hay ninguna obligatoria para nuestros bachilleres, sino de que quizá haya menos Matemáticas, o menos Lengua o menos Inglés..., lo que no deja de ser un despropósito educativo a todas luces.
Recordemos, para acabar, al entrañable Juan de Mairena, alter ego de don Antonio Machado, que les decía a sus alumnos que siempre había sido “enemigo de lo que hoy llamamos, con expresión tan ambiciosa como absurda, educación física”. Y añadía: “No hay que educar físicamente a nadie. Os lo dice un profesor de Gimnasia.” Y también: "La gimnástica como espectáculo tiene entontecido a medio mundo y pronto acabará por entontecer al otro medio". Y más aún: “Todo deporte... es trabajo estéril, cuando no juego estúpido. Y esto se verá más claramente cuando una ola de ñoñez y de americanismo invada a nuestra vieja Europa.” Pues bien, esa ola ha inundado ya a la vieja Europa, incluida la curtida piel de toro que es España y sus diecisiete españitas que son las autonomías o reinos democráticos de taifas.
jueves, 20 de mayo de 2021
Ideas como gallos de pelea
Releyendo ese libro inagotable en una sola lectura que es “Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo” de don Antonio Machado, me encuentro la siguiente crítica de los maestros: “Nosotros, los maestros, somos un poco egoístas, y no siempre pensamos que la cultura sea como la vida, aquella antorcha del corredor a que se refiere Lucrecio en su verso inmortal”. Busco, por curiosidad, el hexámetro lucreciano al que alude y que yo desconocía, y lo encuentro al fin, es el número 79 del libro segundo del enorme poema didáctico De rerum natura: et quasi cursores uitai lampada trahunt. Don Agustín García Calvo lo tradujo así al castellano: cual corredores que a otros la antorcha de vida les pasan. No me sorprende tanto el genitivo arcaico uitai, en lugar de uitae, propio de Lucrecio, como la imagen del corredor que transporta la antorcha y se la pasa a otro, que lo releva, y la metáfora que contiene de que la antorcha es la vida misma, como si fuera el fuego vivo de Heraclito, el puro logos, que unas generaciones de los mortales traspasan a otras en una carrera de relevos para que no se apague nunca.
La metáfora está tomada de las carreras con antorchas encendidas que se celebraban en Atenas. No tiene nada que ver con la costumbre moderna de la antorcha olímpica, que se estableció por vez primera en las olimpiadas de Berlín en 1936 iniciándose con el encendido de la llama en Olimpia un viaje hasta la moderna sede con cuyo fuego se prenderá el pebetero. Pero en Atenas había lampadedromías o lampadeforias, carreras de antorchas en honor de Atenea, de Hefesto, dios del fuego, y de Prometeo, el benéfico y rebelde titán que se lo robó a Zeus y se lo entregó a los hombres. En dichas competiciones los atletas portaban una antorcha que les pasaban a otros para que siguieran corriendo con ella, como muestra un jarrón ático de figuras rojas del siglo IV a. de C. que se conserva en el museo del Louvre.
Pero sigamos con Mairena: “Nosotros quisiéramos acapararla”. Se refiere a la cultura, y a la vida. “Nuestras mismas ideas nos parecen hostiles en boca ajena porque pensamos que ya no son nuestras. La verdad es que las ideas no deben ser de nadie. Además -todo hay que decirlo-, cuando profesamos nuestras ideas y las convertimos en opinión propia, ya tienen algo de prendas de uso personal, y nos disgusta que otros las usen. Otrosí: las ideas profesadas como creencias son también gallos de pelea con espolones afilados. Y no es extraño que alguna vez se vuelvan contra nosotros con los espolones más afilados todavía. En suma, debemos ser indulgentes con el pensar más o menos gallináceo de nuestro vecino”.
Profesamos, como dice Mairena, nuestras ideas convirtiéndolas en opinión propia, como si fueran una prenda de uso personal, cuando no deberían ser propiedad privada de nadie, ya que son gallos de pelea que se revuelven “contra nosotros con los espolones más afilados todavía”.
La crítica de ese profesor apócrifo que era Mairena a los maestros consiste en que se aferran a la cultura acaparándola con egoísmo como si fuera una propiedad privada, privada de vida como un peso muerto, y no se dedican a pasársela a los demás y, no hay que decirlo, a desprenderse de paso de ella, de sus propias ideas, como la antorcha de la vida de Lucrecio. Por algo decía también en otra ocasión que los mejores discípulos de los maestros son sus contradictores, los que se atreven a llevarles la contraria, ya que todo magisterio era, “a última hora, cría de cuervos, que vengan un día a sacarnos los ojos”.
Me
parece advertir en las palabras del entrañable Mairena, no sé si estaré equivocado, algún eco de
Heraclito cuando dice en un célebre fragmento que siendo la razón
común a todos los mortales, la mayoría vive sin embargo aferrada a
su pensamiento particular u opinión propia, a sus ideas o creencias
personales que impiden el razonamiento y el denominado sentido común,
que, según el célebre dicho, es el menos común de los sentidos por el afán de privacidad y de posesión, lo
que se debería, creo entender, al pensar gallináceo que decía
Mairena.












